martes, 31 de marzo de 2026

ONU llama a Israel a derogar la ley que legaliza la pena de muerte a presos palestinos

La ONU llama a Israel a derogar la ley que legaliza la pena de muerte a presos palestinos - Sputnik Mundo, 30.03.2026 La oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en el Territorio Palestino Ocupado señaló que la "ley discriminatoria" aprobada en la Knesset contraviene las obligaciones de Israel en virtud del derecho internacional. "Las Naciones Unidas se oponen a la pena de muerte en cualquier circunstancia. La aplicación de esta nueva ley violaría la prohibición del derecho internacional de imponer castigos crueles, inhumanos o degradantes", remarcó el organismo en un comunicado. Añadió que el proyecto de ley consolida aún más la violación por parte del Estado judío de la prohibición de la segregación racial y el apartheid, esto porque "se aplicará exclusivamente a los palestinos de la Cisjordania ocupada y de Israel, quienes a menudo son condenados tras juicios injustos".

lunes, 30 de marzo de 2026

El retorno de los dioses de hierro

Recomiendo: El retorno de los dioses de hierro Por Alejandro Marcó del Pont | 30/03/2026 | Economía Fuentes: El tábano economista La alquimia financiera del siglo XX colapsó porque dependía de un flujo ininterrumpido de bienes reales que ya no existe (El Tábano Economista) El siglo XX no terminó con la caída del Muro de Berlín ni con las Torres Gemelas; terminó, en realidad, el día en que descubrimos que no se puede cenar un derivado financiero ni calentar un hogar con el prestigio marchito de un bono del Tesoro. Durante décadas, habitamos una alucinación colectiva, una suerte de «alquimia financiera» donde los sumos sacerdotes de Wall Street y la City de Londres nos convencieron de que el oro podía crearse del aire, que la deuda era riqueza y que las promesas de pago eran más reales que el acero. Pero el hechizo se ha roto. En este 2026, mientras el horizonte de Medio Oriente se ilumina con el resplandor de las baterías antiaéreas y el rugido de los flujos de crudo interrumpidos, el mundo despierta a una verdad brutal: los átomos han derrotado a los bits, y la entrega de «cosas» físicas ha aniquilado a la tiranía de los papeles. A contramano del relato imperante en Occidente, la producción está imponiendo su lógica sobre la financiarización por una simple razón: el control de los flujos de comercio —como vimos en “La guerra de los corredores”— se ha convertido en el factor decisivo de estabilidad. Estamos ante un punto de inflexión donde la economía real (producción y energía) ha tomado por asalto al orden de los activos (finanzas). Si los flujos físicos de mercancías y energía se detienen, la arquitectura financiera de Occidente —basada en la baja inflación y la deuda barata— se desmorona. La alquimia financiera del siglo XX está muriendo. Durante décadas, el mundo vivió hechizado por la gran promesa: que el dinero podía multiplicarse sin tocar la tierra, que la riqueza nacía de bonos, derivados y balances contables, y que la producción real —esas fábricas humeantes, esos minerales extraídos, esa energía que enciende todo— era un detalle menor, casi pintoresco, que podíamos dejar en manos de otros. Hoy, en 2026, esa ilusión se deshace. La industria, la entrega concreta de cosas, está recuperando el trono. Y lo hace de la forma más brutal posible: demostrando que sin cosas reales no hay promesas que valgan. Piensen en el corazón de esa alquimia, los bonos del Tesoro estadounidense. Durante el siglo XX, especialmente después de Bretton Woods y la liberalización financiera de los ochenta, el dólar se convirtió en la moneda del mundo no porque Estados Unidos produjera más que nadie, sino porque vendía la promesa de que siempre podría pagar. El mundo enviaba contenedores llenos de autos, pantallas planas y petróleo; Washington enviaba papeles. Bonos. Deuda. Intereses que se pagaban con más deuda. Era un ciclo perfecto mientras el comercio fluyera sin interrupciones y la producción barata de Asia mantuviera los precios bajos. Giovanni Arrighi lo llamó la fase terminal de la acumulación: la financiarización, donde el capital ya no se reinvierte en fábricas sino en especulación. Robert Cox lo vio como dominación sin verdadera hegemonía, coerción disfrazada de consenso. El resto del planeta aceptaba porque, al fin y al cabo, los bonos rendían, la inflación estaba domada y la Pax Americana garantizaba que los barcos llegaran. Hoy, el epicentro de este sismo geoeconómico es Irán. No es solo una cuestión de mapas o de fanatismos religiosos; es la física aplicada a la geopolítica. Al convertirse en el promotor de una inflación en cascada a través de la interrupción de los flujos en el Golfo Pérsico, Irán ha pinchado la burbuja de la prepotencia financiera occidental. Cada dron que sobrevuela un estrecho, cada barril que no sale, es un clavo en el ataúd de la financiarización. Porque la financiarización necesita, por encima de todo, estabilidad y baja inflación para que sus «promesas de pago» tengan sentido. Si el precio de la gasolina en Ohio o de la electricidad en Berlín se dispara porque los flujos de energía están en manos de quienes ya no aceptan el dictado del dólar, el bono del Tesoro deja de ser un refugio para convertirse en un certificado de confiscación. Los inversores huyen de la deuda porque saben que, en un mundo inflamado, un papel que promete un 4% de interés es una broma pesada cuando el costo de la vida sube un 15%. Este es el paso del sistema de la «fe» al sistema de la «cosa». La producción, esa vieja gloria despreciada por los profetas de la economía de servicios, ha regresado para reclamar su trono. Ya no importa quién tiene el balance contable más inflado, sino quién controla el peaje, quién domina el flujo y quién posee la fábrica. La capacidad de mutar del orden global hacia un fraccionamiento zonal no es una posibilidad; es una realidad en marcha. Estamos viendo la formación de fortalezas industriales donde el valor se mide en kilovatios-hora, en toneladas métricas y en unidades de manufactura, mientras que las economías que apostaron todo a la «apreciación de activos» se descubren desnudas y hambrientas. Pero algo se rompió. La producción, silenciosamente, empezó a imponer su lógica. Primero fue la pandemia, luego la guerra en Ucrania, después las tensiones en el Estrecho de Ormuz, por donde pasa cerca del 20% del petróleo mundial y una quinta parte del gas natural licuado, las que dieron lugar a un cuello de botella mortal. Ataques a instalaciones petroleras y de gas en el Golfo, cierres efectivos del estrecho, misiles contra plantas de GNL en Qatar y represalias que dañan campos como South Pars: el resultado es inmediato y brutal. El petróleo Brent ha superado los 100 dólares por barril y los precios del gas en Europa se han duplicado. Cada 10% de aumento sostenido en los precios de la energía, según el FMI, añade 0,4 puntos porcentuales a la inflación global y reduce el crecimiento en -0,2%. Si esto persiste meses, hablamos de un shock que alimenta inflación persistente, encarece los fertilizantes, dispara los costos de transporte y erosiona el poder adquisitivo de familias enteras desde Asia hasta Europa y América. Ahí está la mutación profunda. Pasamos de un sistema basado en promesas de pago a uno basado en la entrega de cosas. Quien controla la energía, el comercio y los flujos físicos domina la producción. No es una teoría abstracta; es mecánica. Sin un flujo estable de petróleo y gas a través de Ormuz, las fábricas se apagan, los contenedores se encarecen y la inflación regresa como un fantasma de los años setenta. Los bonos del Tesoro, antes refugio seguro, empiezan a perder compradores reales. ¿Por qué alguien prestaría a un imperio que no puede garantizar ni el combustible ni la estabilidad de precios? El FMI lo advirtió en marzo de 2026: disrupciones prolongadas en energía impulsan inflación y frenan el crecimiento. El Banco Mundial y el Banco Central Europeo (ECB) coinciden. Los shocks de oferta por fragmentación geoeconómica generan inflación duradera porque la economía real se ajusta lentamente. La financiarización, que convirtió industrias enteras en meros vehículos de rentabilidad financiera, ya no puede sostener ganancias cuando los costos reales se disparan por misiles y bloqueos. Miren lo que está ocurriendo en tiempo real. Estados Unidos, bajo la presión de su propia deuda y de una inflación que la guerra en Irán aviva, acelera la relocalización, traer de vuelta semiconductores, acero, farmacéuticos. No por nostalgia, sino porque descubrió que sin control físico de la cadena de suministros no hay seguridad nacional ni estabilidad económica. China asegura rutas terrestres alternativas. Europa habla de autonomía estratégica, pero sabe que depende de quien controle el gas y los minerales. América Latina, con sus recursos, empieza a entender que su poder reside en procesarlos localmente y decidir a quién se los vende, salvo los que navegan sin proyecto de país, sin visión a largo plazo, rumbo o planificación estructural, la Argentina de Milei. El mundo se está volviendo zonal, pragmático, productivo. No es un nuevo orden multipolar ordenado; es un mosaico de bloques que priorizan la entrega real sobre la especulación. Y en el centro de todo, los flujos de energía: quien los domine —ya sea mediante acuerdos bilaterales, rutas alternativas o políticas industriales audaces— dictará el ritmo de la producción del siglo XXI. Y aquí es donde la crítica a la financiarización se vuelve urgente y moral. Durante décadas nos vendieron que la desindustrialización era progreso: “el conocimiento vale más que el músculo”, decían los gurús de Wall Street. Que las fábricas sucias se fueran a Asia era una bendición ecológica y económica. Que la riqueza se generara en los mercados de derivados era sofisticación. Falso. Lo que hicimos fue vaciar comunidades enteras en el Rust Belt americano, en el norte de Inglaterra, en el conurbano industrial argentino. Creamos una clase de rentistas globales que vivían de cupones mientras la base productiva se erosionaba. La financiarización no creó riqueza; la redistribuyó hacia arriba y la hizo frágil. Cada crisis —2008, 2020, 2022— lo demostró: cuando la economía real tose, la financiera se ahoga. Ahora, con la guerra en Irán disparando los precios de la energía, las tasas de interés altas para combatir la inflación destruyen el valor de los bonos y hacen que las ganancias financieras se evaporen. Los bonos del Tesoro dejarán de funcionar como motor del mundo no porque alguien los declare inválidos, sino por irrelevancia: ¿para qué comprar promesas cuando el petróleo se encarece, los barcos no pasan y la inflación se come el poder adquisitivo? En este contexto, el tecnofeudalismo que describe Yanis Varoufakis parece, a primera vista, el heredero lógico. Plataformas digitales que reemplazan mercados por rentas algorítmicas. Dueños de la nube que cobran peaje por cada transacción, cada dato, cada clic. Las Big Tech y el Estado chino como nuevos señores feudales. Suena sofisticado, casi inevitable. Pero aquí viene la grieta fatal, agravada por la guerra en Irán: el tecnofeudalismo no puede imponerse sin la base física que desprecia. Sin helio, no hay semiconductores. Y sin semiconductores de última generación, no hay algoritmos que funcionen a escala, no hay servidores que enfríen, no hay inteligencia artificial que procese los datos que supuestamente generan la nueva renta. El helio, esencial para la litografía de chips, ya enfrentaba escasez antes; con disrupciones energéticas globales y tensiones en suministros críticos, la fabricación se complica aún más. ¿Qué plataforma genera renta si los centros de datos se apagan por falta de energía estable o si la cadena de suministro de silicio se interrumpe por un estrecho bloqueado? El tecnofeudalismo es, en el fondo, otro espejismo financiero: cree que puede vivir de la renta digital mientras la industria real —y los flujos de energía que la sostienen— se desmoronan. Pero no puede. La producción física —la extracción controlada, el procesamiento local, el comercio zonal— es el fundamento que la nube no puede sustituir. Quien domine los flujos de energía y minerales críticos dominará también la “nube”. Sin cosas, no hay datos. Sin producción, no hay feudalismo tecnológico. El paso que estamos viviendo es histórico. No es el fin del capitalismo, sino el fin de una fase de su declinación. La alquimia financiera del siglo XX nos dio comodidad temporal y desigualdad estructural. Nos hizo creer que podíamos desvincular la riqueza de la materia. Ahora la materia —la energía que fluye o se interrumpe, el comercio que se controla o se bloquea— reclama su lugar con misiles y facturas inflacionarias. La energía, el comercio y los flujos físicos se convierten en los nuevos árbitros del poder. Quien los domine ganará la partida de la producción del siglo XXI. Los bonos del Tesoro perderán su magia no por decreto, sino porque nadie querrá comprar promesas cuando las cosas reales escasean y cuestan más. No sabemos aún qué forma exacta tomará este nuevo paisaje. Quizá un mosaico de geopolíticas zonales, como sugiere José Luis Fiori: espacios de maniobra donde cada región negocia su producción sin someterse a un solo centro. Quizá un mundo no-polar de improvisación creativa, donde la autonomía estratégica sea la única doctrina racional. Lo que sí sabemos es que termina la era de las promesas vacías. La era de la entrega de cosas comienza. Y en esa entrega —en el mineral extraído con responsabilidad, en la fábrica que genera empleo, en la energía que no depende de un estrecho en guerra— reside la verdadera soberanía del siglo XXI. Que nadie se engañe: no será fácil. Habrá tensiones, guerras por recursos, ajustes dolorosos, inflación que achica el bolsillo. Pero será más real. Más sólido. Menos alquímico y más humano. Porque al final, la riqueza siempre fue eso: cosas que se producen, se intercambian y se usan. No promesas que se imprimen y se venden mientras el petróleo se dispara y el gas se duplica. La industria está de vuelta, impulsada por la dura lección de Irán. Y el mundo, por primera vez en décadas, empieza a respirar el aire de lo concreto. Fuente: https://eltabanoeconomista.wordpress.com/2026/03/29/el-retorno-de-los-dioses-de-hierro/

guerra sin límites que aprovecha la impunidad De Palestina al Líbano

Recomiendo: Un guerra sin límites que aprovecha la impunidad De Palestina al Líbano Por Maya Mikdashi | 30/03/2026 | Palestina y Oriente Próximo Fuentes: Rebelión [Foto: Columna de humo tras un ataque aéreo israelí sobre Beirut. Bilal Hussein-AP] Traducido del inglés para Rebelión por Paco Muñoz de Bustillo La séptima invasión del Líbano está teniendo lugar a la sombra del genocidio de Gaza y gracias al permiso que el mundo ha concedido a Israel para cometer genocidio. Estamos en un mundo en el que el derecho internacional se ha convertido en una burla, en el que no existen inocentes y se han superado […] La séptima invasión del Líbano está teniendo lugar a la sombra del genocidio de Gaza y gracias al permiso que el mundo ha concedido a Israel para cometer genocidio. Estamos en un mundo en el que el derecho internacional se ha convertido en una burla, en el que no existen inocentes y se han superado todas las formas de degradación: hambruna, asedio, limpieza étnica. Es un mundo en el que Israel puede jactarse de su “éxito de Gaza”, como una amenaza descarada a los civiles, donde la población libanesa se ve obligada a optar entre la asfixia lenta de un denominado alto el fuego y la catástrofe de la guerra sin límites. En resumen, un mundo de guerra permanente con batallas fluctuantes pero un único centro: Palestina. La carta blanca concedida a Israel para convertir los crímenes de guerra en doctrina bélica no surgió ayer. En 2006 Israel anunció la “doctrina Dahieh” como sinónimo de su estrategia descarada e intencionada de castigo colectivo contra la población civil del Líbano. Se destruyeron hospitales, escuelas, centrales eléctricas, carreteras, el único aeropuerto civil del país y otras infraestructuras, y alrededor de un millón de personas se vieron desplazadas. En 2008, Israel inició su política declarada denominada “cortar el césped” en Gaza, una práctica consistente en ataques periódicos destinados a debilitar a Hamás y aterrorizar a los palestinos para que se sometieran. El nombre de la política anunciaba su lógica subyacente: la deshumanización de los palestinos hasta el punto de describirlos metafóricamente como hierba crecida, lista segarla de vez en cuando. Pero ¿quién podría culpar a Israel por llevar a cabo una política de hechos consumados? Nunca ha sido, y probablemente nunca será, llamado a rendir cuentas por su historial de atrocidades en el Líbano y en Palestina, incluidos los crímenes que crearon al propio Estado y lo perpetúan: la Nakba y la brutal e ilegal ocupación y colonización de Palestina. El resultado lógico de esta licencia para ocupar permanentemente a un pueblo deshumanizado, junto con una ideología que considera las tasas de natalidad de los palestinos como una “amenaza demográfica”, alcanzó su apogeo en 2023. “La Doctrina de Gaza” es ahora sinónimo de asedio total, limpieza étnica y genocidio. Cada vez que no se exige a Israel responsabilidades por sus crímenes, aumenta su confianza para volver a cometerlos hasta que se han convertido en “estrategias” aceptables, siempre y cuando se dirijan contra personas cuyas vidas no se consideran de igual valor en las respetables capitales de Europa y Estados Unidos. Este racismo geopolítico se manifiesta hoy en día con toda su fuerza; la Doctrina Dahieh, “cortar el césped” y la Doctrina de Gaza operan simultáneamente, a diferentes escalas, en Palestina, Líbano, Siria e Irán. En el Líbano, la guerra de impunidad de Israel se libra en tres frentes: el campo de batalla, el tejido social del país y su estructura política. En el ámbito militar, Israel está haciendo lo mismo que hizo en Gaza y anteriormente en el Líbano: asesinatos, destrucción de vastos territorios y bombardeos indiscriminados contra un pueblo que carece de defensas aéreas, refugios antiaéreos y fuerza aérea; al mismo tiempo Israel ha lanzado una invasión terrestre. También intenta doblegar al ejército libanés instándole a colaborar en la lucha contra Hezbolá. Esta presión se produce tras quince meses en los que se han producido más de 15.000 violaciones israelíes del alto el fuego que quedaron sin respuesta y que precedieron a la actual escalada. El 16 de febrero de 2026, dos días antes de que Israel se retirara de los territorios libaneses según el plazo ampliado del alto el fuego, Israel “anunció” que ocuparía cinco puntos fronterizos clave del Líbano —al-Aziyah, al-Awaida, el-Hamames, Jabal Bilat y Labbouneh— considerados puestos estratégicos y de seguridad. La diplomacia, liderada por el primer ministro Nawwaf Salam y el presidente Joseph Aoun, y los reiterados llamamientos a Francia y Estados Unidos para que obligaran a Israel a cumplir el acuerdo de alto el fuego firmado en noviembre de 2024, no surtieron efecto. A este fracaso se sumaron las violaciones flagrantes y diarias del alto el fuego, no solo en el Líbano, sino también en Gaza. Solo en el mes de febrero de 2026, veintiséis personas murieron a causa de los ataques israelíes en el Líbano. Si bien la decisión de Hezbolá de lanzar cohetes contra Israel el 2 de marzo divide en gran medida a la población, el ejército libanés no se enfrentará a Hezbolá, en parte por temor a que se vea afectada su cohesión interna y porque es consciente de la amenaza de la fragmentación del país. De hecho, muchas de las reformas de las Fuerzas Armadas Libanesas tras la guerra civil tuvieron como objetivo reforzar su unidad y evitar caer en lo que Israel les exige: el suicidio. Israel está creando intencionadamente una catástrofe humanitaria, a sabiendas de que el país, incluidos su gobierno y la sociedad civil, no será capaz de asimilarla. A fecha del 2 de marzo, al menos 1.024 personas han sido asesinadas por el ejército israelí en el Líbano, entre ellas 18 menores y 40 trabajadores sanitarios. Más de un millón de personas han sido desplazadas. Israel ha declarado que pretende crear una zona desmilitarizada y despoblada al sur del río Litani (35 kilómetros al interior del Líbano) similar a la “línea amarilla” trazada en Gaza. A medida que Israel amplia su territorio y su control en el interior de Gaza, Cisjordania y Siria, existen buenas razones para creer que su deseo es ocupar y tal vez anexionarse este territorio rico en recursos, un objetivo repetido en múltiples ocasiones por los primeros sionistas y dirigentes sionistas y expresado abiertamente por los políticos israelíes actuales. Israel está atacando el tejido social libanés, infligiendo un castigo masivo para debilitar el apoyo popular a Hezbolá, una estrategia también llevada a cabo sin éxito durante la guerra de 2006. Mediante el desplazamiento sobre todo de los chiitas libaneses, Israel intenta asimismo fomentar la violencia sectaria, al seguir atacando a las personas desplazadas en sus lugares de refugio. Estos ataques no solo causan muertes sino que también pretenden que las personas pertenecientes a diferentes sectas y lugares tengan miedo de ayudar a sus compatriotas desplazados. Ello es posible porque la exclusión sectaria ha creado un panorama de mayor segregación (con notables excepciones) de la que existía antes de la guerra civil libanesa. El embajador estadounidense en el Líbano ha adoptado el mapa sectario de Israel y aparentemente ha pedido a Israel que no ataque las aldeas cristianas del sur del Líbano. El 11 de marzo Israel lanzó un doble ataque y perpetró una masacre en la carretera de la costa de Ramlet al Bayda, la única playa pública de Beirut, donde las personas desplazadas vivían en coches y tiendas de campaña. El espectáculo de la impunidad de su violencia es el objetivo: cada extremidad desmembrada esparcida por la carretera pregona su licencia para cometer nuevas atrocidades. El plan en el Líbano, como en Irán, consiste en explotar las divisiones existentes en la sociedad política hasta que implosionen y, si eso no funciona, ampliar los límites del castigo colectivo. Esto no es un análisis. Son las amenazas que Israel lanza cada día al gobierno libanés y al pueblo del Líbano. Antes de este regreso a la guerra abierta, la ecuación política libanesa se había convertido en un acto de equilibrio precario entre el gobierno, el ejército, el Banco Central y Hezbolá y sus aliados. Cada uno de esos elementos se basa en el apoyo de diferentes países (ahora en guerra), instituciones y agentes y todos estaban sufriendo crisis de legitimidad solapadas. Después de la guerra, sea cual sea su resultado, está ecuación política cambiará; de hecho el propio sistema de sectarismo político podría ser rediseñado, al igual que pasó después de la guerra civil. Pero la guerra no acabará pronto, aunque este episodio termine. La colonización de la Palestina histórica siempre ha requerido la pacificación o subyugación, de sus parientes al otro lado de las fronteras. Israel, el único Estado de Oriente Próximo poseedor de armas nucleares, nunca permitirá la creación de un Estado Palestino, no renunciará voluntariamente a su compromiso con la dominación etno-sectaria. Este rechazo supone una declaración de guerra permanente contra los palestinos y sus aliados. En realidad, si a Israel no se le paran los pies, puede que el mundo sea pronto testigo del nacimiento de un nuevo inventario de crímenes: la Doctrina de Cisjordania. En su afán por mantener esta guerra permanente, y mientras aún cuentan con el apoyo incondicional del gobierno estadounidense y sus políticos, Israel ha decidido convertirse en un país rodeado de páramos despoblados, sin personas, partidos ni gobiernos capaces de oponer la más mínima resistencia, ni a la ocupación de su propio territorio ni a la de Palestina. Este objetivo exige no solo la limpieza étnica de los palestinos, sino también, llegados a este punto, del sur del Líbano. La visión de Israel para Oriente Próximo —cantones divididos por etnias— es una amenaza existencial para el Líbano y su sistema de gobierno. Sin embargo, incluso si Israel ocupa el sur del Líbano y Hezbolá queda neutralizado de alguna manera, la resistencia crecerá como la mala hierba bajo cada huella en el suelo. Con el tiempo, quedarán atrapados. Fuente: https://www.jadaliyya.com/Details/47267/From-Palestine-to-Lebanon,-A-War-Without-Limits El presente artículo puede reproducirse libremente a condición de que se mencione a su autora, a su traductor y a Rebelión como fuente de la traducción

domingo, 29 de marzo de 2026

Policía de Israel impide celebrar Misa de Ramos

⛪️ La policía israelí impidió al Patriarca Latino de Jerusalén y al sacerdote de la iglesia del Santo Sepulcro celebrar la misa del Domingo de Ramos, un hecho que fue condenado por Italia y Francia. "Este incidente constituye un grave precedente", destacó el Patriarcado Latino. El papa León lanzó una advertencia a "quienes hacen la guerra", en el contexto de un conflicto que se prolonga en Oriente Medio. "Este es nuestro Dios: Jesús, Rey de la paz. Un Dios que rechaza la guerra, al que nadie puede utilizar para justificar el enfrentamiento, que no escucha la oración de quienes hacen la guerra", advirtióel pontífice en su homilía del Domingo de Ramos. Lee más aquí 👇 https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/03/29/mundo/israel-impide-por-primera-vez-en-siglos-celebrar-misa-de-domingo-de-ramos-en-jerusalen

sábado, 28 de marzo de 2026

Israel vive "una situación catastrófica y sostenida artificialmente

- Sputnik Mundo, Israel vive "una situación catastrófica y sostenida artificialmente", advierte analista internacional Durante décadas, Israel se ha sostenido sobre la industria bélica y la cuantiosa ayuda de sus aliados occidentales. Sin embargo, el proyecto sionista vive hoy una situación crítica por diversos factores, como el gasto desmedido en conflictos, de acuerdo con analistas consultados por Sputnik. El jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), Eyal Zamir, admitió esta semana que el Ejército se encuentra al borde de colapsar debido a la creciente presión operativa y al empeoramiento de la crisis de personal, en medio de la agresión contra Irán, el Líbano y otros países de la región. En una reunión del gabinete de seguridad, el alto mando castrense enumeró "10 señales de alerta", incluida la necesidad urgente de nuevas leyes de reclutamiento y de reserva, así como la urgencia de extender el servicio militar obligatorio. Zamir advirtió que, sin medidas inmediatas, las FDI podrían tener dificultades para realizar misiones rutinarias, en momentos en que, además, el sistema de reserva se encuentra bajo una fuerte presión. Las declaraciones del jefe del Estado Mayor del Ejército israelí ocurren poco después de que el Banco Central del país creado en 1948 reveló en su informe anual que el producto interno bruto (PIB) perdió 57.000 millones de dólares entre 2023 y 2025. El documento se centra primordialmente en la guerra que el Estado de Israel le declaró a Hamás tras el 7 de octubre de 2023, aunque también abarca parte de la ofensiva contra Líbano. Sin embargo, no incluye los costos de la guerra contra Irán, que está próxima a cumplir un mes. La realidad israelí Lo anterior evidencia una realidad que no se puede ocultar más: la situación actual en Israel "es catastrófica, pero mantenida artificialmente", de acuerdo con el analista internacional Daniel Lobato, experto en Oriente Medio y activista por Palestina. En diálogo con Sputnik, el integrante de la Samidoun: Red de solidaridad con las prisioneras y prisioneros políticos palestinos, desglosó los elementos que, a su modo de ver, le han permitido a Tel Aviv sobrevivir hasta el día de hoy. En primer lugar, Lobato explicó que, como toda colonia de extranjeros, Israel ha sido sostenido por una metrópolis que, en este caso, es colectiva y se conforma por los aliados europeos y Estados Unidos, que le compran a Israel armamento y tecnología bélica. En palabras del analista, la firma de los Acuerdos de Oslo en septiembre de 1993 le permitió a Tel Aviv entrelazarse con el orden neoliberal global, de tal forma que se convirtió en un "monocultivo de armamento" y de la "industria de la vigilancia, de la seguridad", cuyos productos probados en la población nativa, es decir, los palestinos y otros pueblos árabes, son los que exporta al mundo. "Esa es la tecnología que se exporta y eso es lo que le ha permitido al régimen israelí una parte de su supervivencia", señaló Lobato. Un barco no tripulado de la Marina de EEUU navega por el Estrecho de Ormuz - Sputnik Mundo, 1920, 24.03.2026 Defensa "La presión económica será el factor decisivo en la guerra en Oriente Medio", señala exministro palestino 24 de marzo, 17:04 GMT Además, después del ataque del 7 de octubre de 2023, los países europeos recibieron la orden de Estados Unidos de hacer compras históricas de armamento a Israel, dijo Lobato. "No solo enviar armas a Israel para que asesinara a los palestinos, sino a la vez hacer compras históricas", aseguró. Tan solo en 2024, Tel Aviv exportó armas y material de defensa por un monto de 14.795 millones de dólares, monto 13% superior a las ventas del año anterior, de acuerdo con el Ministerio de Defensa de dicho país. De esto, más de la mitad de los envíos fueron a países europeos, lo que representó un aumento de 35% en las exportaciones a dicha región, para un total de 54%. Otros elementos que contribuyen a la economía israelí Adicionalmente, Israel ha logrado sostenerse gracias a los acuerdos de libre comercio y asociación preferente que mantiene con sus aliados, por ejemplo, la Unión Europea. Así como por la venta de bonos de guerra, que son adquiridos por inversionistas y los países aliados, explicó el experto. "Estas dimensiones económicas han operado durante todas estas décadas, especialmente desde los años 90, porque, hasta ese momento, Israel era una especie de régimen en los márgenes. A partir de [ese momento] empieza este boom de la [denominada] superioridad israelí en lo tecnológico, las startups, y otros", relató Lobato. "Hay distintos canales por los cuales el régimen israelí se sostiene artificialmente en un coma, digamos, en una unidad de cuidados intensivos, en estos momentos", añadió. Ataque en tiempos de negociación: EEUU e Israel son indignos de confianza, señala analista - Sputnik Mundo, 1920, 28.02.2026 Internacional Ataque en tiempos de negociación: EEUU e Israel son "indignos de confianza", señala analista 28 de febrero, 11:06 GMT El portaaviones estadounidense en Oriente Medio Con él concuerda la doctora en Filosofía por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Silvana Rabinovich, quien señaló a este medio que "el milagro económico que parecía ser Israel, en realidad, estaba sostenido por las potencias [occidentales], porque estaba cumpliendo el lugar de ser su punta de lanza [en Oriente Medio]". A la luz de ese rol —el cual fue descrito por Alexander Haig, secretario de Estado de EEUU durante la Administración Reagan, como el portaaviones estadounidense más grande del mundo que no se puede hundir— la experta comentó que el gasto de Israel en Defensa ha sido desmedido y esto ha sido notable siempre. En ese sentido, Rabinovich ponderó que la economía de Israel fue exitosa por dos razones: que descansa sobre una "industria adictiva como es la de seguridad" y, al mismo tiempo, por la impunidad que les otorga el mito de la invulnerabilidad sostenido en el Domo de Hierro. "Ese Domo de Hierro es una fuente, también, de ingreso y (...) les dio una idea de impunidad, que por eso podían estar matando en Gaza y decir que era pura propaganda", destacó. Sin embargo, la doctora observó que, tras el bombardeo iraní de Dimona, en el desierto del Néguev, la supuesta impenetrabilidad del Domo ha sido totalmente desmentida. "Irán, con mucha astucia, desgastó el Domo de Hierro (...) y, lo que estamos viendo es que (...) [recientemente] pegó en Dimona, que tiene que haber sido el lugar más denso del Domo de Hierro, porque ahí está la central nuclear que, en los años 50, construyó, con el apoyo de Francia, Shimon Peres, el premio Nobel de la Paz", recordó. "Si llegaron a Dimona y no le pegaron a la central nuclear, fue un aviso de que, en cualquier momento, todo puede reventar, eso quiere decir que el Domo de Hierro dejó de ser lo que era y esa sensación de desprotección que empieza a tener la sociedad israelí, [ocasiona que] empiece a salir", añadió. El logotipo de la Unión Europea en la sede del Parlamento Europeo en Bruselas - Sputnik Mundo, 1920, 04.09.2025 Internacional "La diplomacia europea se ha convertido en una farsa": la UE evade las sanciones en contra de Israel 4 de septiembre 2025, 04:42 GMT Después de octubre de 2023 El 7 de octubre de 2023 creó una fractura en la sociedad israelí que, aunada a la agresión contra Irán, ha alimentado una división interna y la salida de hasta 150.000 israelíes del país, dijo Rabinovich, citando datos recabados por el medio +972 Magazine y divulgados a principios de 2026. De acuerdo con Lobato, la mayoría de las personas que han abandonado el país corresponden al sector más cualificado, especialmente de la industria tecnológica. "Se les ha ido una parte de la sociedad de la más formada pero, además, en la cuestión práctica económica, el propio ministro de Economía, [Bezalel] Smotrich, cuando comenzó el genocidio, allá en octubre de 2023, reconoció que Israel se estaba gastando 300 millones de dólares diarios en la guerra que, en aquel momento, solo afectaba al gueto de Gaza", observó. "Si pensamos esto en un régimen de poco más de seis millones y medio de colonos extranjeros que hay, reales, en el territorio, es algo completamente insostenible para cualquier país del mundo, salvo que tenga una ficción económica detrás y esa ficción se llama Estados Unidos y la Unión Europea", ahondó. A esta situación se suma el cierre de miles de empresas a causa del reclutamiento de reservistas, la caída del consumo privado, la interrupción de las cadenas de suministro, altos costos de financiamiento y la falta de ayuda gubernamental, según diversos reportes de prensa. Una columna de humo se eleva tras un ataque militar estadounidense-israelí en Teherán, Irán, el martes 3 de marzo de 2026 - Sputnik Mundo, 1920, 27.03.2026 Internacional Los republicanos están cada vez más descontentos con la agresión de EEUU en Irán, refiere encuesta ayer Es inviable como Estado Por todo lo anterior, los analistas coinciden en que la pervivencia de Israel como proyecto nacional para el pueblo judío cada día es más cuestionable y ni siquiera existe ya la posibilidad de un Estado único y democrático para todos los habitantes de los tres trozos de Palestina: Gaza, Cisjordania e Israel. "Ya no cabe eso, quizás hace 30 años, en los Acuerdos de Oslo, tal como hizo Sudáfrica, hubiera sido posible un único Estado democrático, pero no habíamos entrado en esta fase tan agresiva de colonialismo en Cisjordania, las masacres repetidas en Gaza, no solo esta del genocidio actual de dos años y medio, sino 2014, 2012, 2008", argumentó Lobato. Por su parte, Rabinovich detalló que lo que le queda a Israel "es el lugar de un pirata sostenido por el terrorismo de Estado internacional. Es lo único que le va a quedar, porque la otra, una unidad binacional, es más, una confederación de comunidades autónomas para dar vida al lugar ya es impensable, lamentablemente es impensable", aseguró. "La credencial de víctima ya caducó por completo, se asumen como victimarios, pero con esa inercia de seguir reclamando la discriminación, antisemitismo, que los quieren matar (...) y para poder sostener eso, tienen que borrar sistemáticamente cualquier acto de memoria, que fue lo que llevó a la fundación del Estado de Israel", finalizó.

La desbordada agresividad de los Estados Unidos, signo de su decadencia

Recomiendo: La desbordada agresividad de los Estados Unidos, signo de su decadencia Por Aureliano Carbonell | 27/03/2026 | Fuentes: Rebelión En el mundo y en Gaza en particular Los Estados Unidos, en su declive como centro imperialista, se comporta en el último período, más bajo la presidencia de Donal Trump, de manera abiertamente impositiva y arbitraria, más agresiva e irracional, sin sujeción alguna a las normas internacionales, lo que no indica que esté recuperando la fortaleza de décadas anteriores. Por el contrario, ello está mostrando el decaimiento, la pérdida del “consenso” del que antes gozó, es decir de la “aceptabilidad de su dominación”. Por eso hoy, está obligado a recurrir, principalmente, a la fuerza más brutal, a la imposición, a la agresión militar. La dominación es plena cuando ella obtiene el consenso, la aceptabilidad, y prima sobre el factor fuerza; no lo contrario. Los imperios en su declive siempre se han tornado más agresivos, violentos e irracionales, al resquebrajarse “el consenso” sobre su dominación. Lo que se ha hecho en Gaza por parte del binomio USA-Israel retrata a plenitud la barbarie, la arbitrariedad y la sinrazón, pero también esa decadencia a la que ha llegado Estados Unidos junto a Israel, su principal aliado del momento. Es la agresión inhumana y demencial, contra una pequeña nación y un pueblo. En Gaza no hay comida, agua, electricidad, hospitales, viviendas, infraestructura, transporte, centros educativos, producción industrial o agrícola, no hay nada, todo ha sido destruido por Israel con la ayuda de los Estados Unidos. Sólo hay hambre, sufrimiento, desolación y muerte, pero también un pueblo y una nación que se resisten a desaparecer. De una población de 2.200.000 habitantes, han sido asesinados desde el 2023, hasta el presente (marzo de 2016), unas 73.000 personas. Los heridos son por poco 170.000, aunque hay registros de muchas más víctimas en verificación. La suma entre muertos y heridos, ya llega a un poco más del 10% del total de su población. Si en Colombia estuviese pasando algo similar, ese 10%, equivaldría, a un poco más de 5 millones de personas. He ahí la magnitud de esa barbarie en cuanto a los números. Pistola en la nuca En otra parte del planeta, en Venezuela, en la madrugada del 3 de enero de este año, los Estados Unidos, violando todas las normas internacionales, agredieron el país, lo bombardearon y mediante la fuerza secuestraron a su presidente, imponiendo, en los hechos, un gobierno tutelado, que con la pistola en la nuca, ha sido obligado a entregar la soberanía, los recursos petroleros y sus propios idearios. También en este 2026, mediante la amenaza a los países proveedores, le ha impuesto otro bloqueo más a Cuba, el energético. Desde hace tres meses no le llega ni una gota de petróleo de fuera, lo que, dada su infraestructura y carencia de este recurso, deja sin energía a los hogares, a la poca producción industrial y agrícola, a los hospitales, a las bombas que sacan el agua, al transporte, a todo, generando una gran crisis e inimaginables sufrimientos para el pueblo de la isla, con la intención de doblegarlo y arrasar con su soberanía y su ejemplo. Se voltea la torta Este año también, desde el 28 de febrero, en otra región del mundo, lejana para nosotros, en el llamado Oriente Medio, Estados Unidos, junto con Israel, atacan sin tregua a la República y al pueblo de Irán, con pretextos contradictorios, uno de ellos el del supuesto enriquecimiento de uranio para fines nucleares. En esta agresión, igualmente, se han echado por la borda todas las normas de convivencia internacional. En esta guerra, es incuestionable, que hay un agresor, el binomio Israel y Estados unidos, y un agredido, el pueblo de Irán. Pero en esta ocasión, al menos hasta esta fecha (marzo 21), las cosas no le están saliendo bien al Imperialismo norteamericano, pues a tres semanas de los terribles bombardeos, del asesinato de su máxima autoridad, el ayatolá Alí Jamenei y de varios de los más altos dirigentes y mandos militares, con más de 1.550 iraníes muertos y un número mayor de heridos, Irán, hasta el momento, mantiene la resistencia, encabezada por el mismo gobierno. Las amenazas y anuncios triunfalistas de Trump están quedando en el vacío, han perdido credibilidad, tanto que la subordinada y dócil Europa se está negando, al menos de palabra, a enviar fuerzas para despejar el estrecho de Ormuz o colaborar en otros planos. Estados Unidos está teniendo dificultades logísticas y de abastecimiento de bombas, los costos económicos son altísimos, al igual que el aumento de los precios del petróleo, que han encendido las alarmas en las finanzas del gobierno estadounidense y creando desequilibrios en el resto del mundo. En el mismo gobierno de Trump se están abriendo grietas sobre la justeza y validez de esa guerra. Demostración de ello lo son los términos de la renuncia de un alto cargo gubernamental, el jefe del Centro Nacional de Contraterrorismo, Joe Kent. Igualmente, a pesar de las mentiras de los medios de comunicación occidentales, los pueblos en el mundo empiezan a ver esta guerra como absolutamente injusta y carente de razones. Un nuevo momento mundial La conducta desbordada de los Estados Unidos en los últimos tiempos, su atropello abierto de las normas que sostenían las relaciones internacionales, su desembozada agresividad, no están indicando su recomposición imperial, sino su declive, más acelerado y visible ahora que en las décadas anteriores. Un nuevo momento mundial está imponiéndose, distinto al de la unipolaridad de Estados Unidos como amo del mundo, que se configuró hace 30 años, con la caída de la Unión Soviética. Igualmente, hay indicios más fuertes de un declive mayor, de su recorrido iniciado cuando emergió y se consolidó hace 80 años, finalizando la II Guerra Mundial. Estamos probable y paradójicamente viviendo un momento, en el que se abren mayores posibilidades de soberanía a las naciones y los pueblos, si hay voluntad de lucha, por construir nuestro propio futuro y marchar hacia un nuevo orden social. Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

viernes, 27 de marzo de 2026

Ejército israelí está al borde del colapso, afirma el jefe del Estado Mayor

El Ejército israelí está al borde del colapso, afirma el jefe del Estado Mayor Sputnik Mundo El jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), Eyal Zamir, advirtió a los líderes locales que el Ejército corre el riesgo de colapsar debido a la creciente presión operativa y al empeoramiento de la crisis de personal, según un informe del 'Canal 13'. "Les doy diez señales de alerta", dijo Zamir a los ministros en una reunión del gabinete de seguridad, enfatizando la necesidad urgente de nuevas leyes de reclutamiento y de reserva, así como la extensión del servicio militar obligatorio. EEUU extiende pausa de ataques contra las plantas de energía de Irán Zamir advirtió que, sin medidas inmediatas, las FDI pronto podrían tener dificultades para llevar a cabo misiones rutinarias, con el sistema de reserva bajo una fuerte presión. Esta advertencia se produce en un momento en que Israel se enfrenta a una escalada regional con Irán, Líbano y otros países, lo que está llevando sus recursos militares al límite.

jueves, 26 de marzo de 2026

Estados Unidos-Israel contra Irán Estrategias de una confrontación asimétrica

Recomiendo: Estados Unidos-Israel contra Irán Estrategias de una confrontación asimétrica Por Gabriel Marcelo Wainstein | 25/03/2026 | EE.UU., Palestina y Oriente Próximo Fuentes: Diario Tiempo Argentino - Imagen: Homenaje a Alí Jamenei, asesinado por un ataque de Israel-EE.UU. el 28 de marzo en Teherán. La agresión bélica que los Estados Unidos e Israel desataron contra Irán motiva algunas reflexiones en torno a la estrategia que los norteamericanos se plantean ante los cambios que se presentan en la geopolítica mundial. Desde hace más de una década los EE.UU. llevan adelante una «guerra mundial híbrida y fragmentada», con el objetivo de mantener la hegemonía global. La guerra híbrida combina el uso de medios bélicos convencionales con otros irregulares a los que suma herramientas no militares. Hablamos de una guerra fragmentada porque se desarrolla en distintas partes del mundo utilizando estrategias diferentes en cada lugar. Mientras en la Argentina, desde hace más de una década, se realizan operaciones judiciales, económicas, de inteligencia, comunicacionales y cognitivas; en Ucrania se lleva adelante una guerra proxy, valiéndose de ese país para combatir a Rusia. En la actual ofensiva contra Irán, luego de años de operaciones comunicacionales, sanciones económicas y el antecedente de la Guerra de los 12 días, predominan los instrumentos bélicos convencionales, en particular los que corresponden a la guerra aérea, bombardeos realizados por aviones, misiles y drones asistidos por los instrumentos tecnológicos más avanzados, en particular la inteligencia artificial. No cabe la menor duda de que los EE.UU. tienen un poder de destrucción descomunal que incluye la posibilidad de terminar con la vida humana en el planeta, sin embargo, en las últimas décadas, esa capacidad no lo ha llevado a grandes triunfos militares. Vietnam, Irak y Afganistán son sus fracasos más resonantes. La guerra es un fenómeno complejo donde juegan múltiples factores, no es sólo el presupuesto militar y el desarrollo tecnológico de las fuerzas armadas. Entran en juego la capacidad táctico estratégica, además de múltiples factores económicos, culturales, geográficos y políticos. No resulta descabellado inferir que Donald Trump se embarcó en esta aventura bélica impulsada por Israel cuando recibió información de la CIA acerca de la reunión del ayatoláh Alí Jameneí con altos mandos militares. Es evidente que el mandatario estadounidense confiaba en la posibilidad de obtener una victoria rápida al descabezar al país, como lo había hecho en enero de este año al secuestrar al presidente venezolano Nicolás Maduro. La realidad demostró que su sueño de un triunfo fulminante no tenía fundamentos. Irán y Venezuela son países muy diferentes. La guerra ya lleva más de tres semanas y no parece acercarse a un desenlace. Desde el inicio mismo de la Revolución Islámica, en 1979, Irán sufrió la agresión de Estados Unidos que pretendía someter a la nación persa y volver a imponer el dominio estadounidense. El petróleo aparecía y aparece como la motivación más evidente del asedio yanki, pero también había y hay múltiples motivaciones geopolíticas. Vale recordar que, en el momento en que se desarrolló esa revolución, Irán tenía una extensa frontera con la Unión Soviética, el principal enemigo de EEUU durante la Guerra Fría. En 1997, ya disuelta la URSS, Zbigniew Brzezinski, uno de los principales estrategas de la geopolítica norteamericana, afirmaba en su libro El gran tablero mundial que “la preponderancia sobre todo el continente eurasiático es la base central de la primacía global”. Eso significaba que se debía evitar la formación de un poder rival capaz de dominar esa región. El texto señalaba como la hipótesis más peligrosa una alianza entre Rusia, China e Irán. En el presente, las tres naciones integran los BRICS, la Organización de Cooperación de Shanghái y buena parte de sus intercambios comerciales se realizan sin recurrir al dólar, pero además, el país persa mantiene fuertes vínculos bilaterales con ambas potencias. Desde 2025, Irán y Rusia tienen un Tratado de Asociación Estratégica Integral que tiene entre sus ejes mitigar el efecto de las sanciones de los EEUU contra ambas naciones, y la colaboración en áreas de defensa, seguridad, energía, medio ambiente, finanzas y cultura. En 2021, China e Irán firmaron un acuerdo de Asociación Estratégica Integral por 25 años. China ha invertido cientos de miles de millones de dólares en infraestructura, redes eléctricas, puertos y plantas petroquímicas en el país persa y es su principal comprador de petróleo y minerales. Irán, además, adhirió a la Iniciativa de la Franja y la Ruta impulsada por Beijing. Con esta ofensiva, EEUU pretende destruir la alianza entre los tres países que cuestionan sus pretensiones de hegemonía, pero sus acciones bélicas se despliegan en un escenario más amplio aún. En ese sentido, el analista en política internacional Gabriel Merino hace un señalamiento importante. Al observar un mapa que abarca África, Europa y Asia es posible trazar un rombo que tiene como vértices a Ucrania en el norte, Libia en el Oeste, Yemen y el cuerno de África en el sur y Afganistán en el Este. Este rombo ocupa el centro de Afro-Eurasia y es una zona en disputa con múltiples conflictos bélicos. Es habitual que se piense en las tres áreas por separado, pero en lo geográfico conforman un único continente. Los datos numéricos confirman la observación de Merino, para poner un ejemplo, la distancia entre el sureste de Ucrania y el noroeste de Irán es de unos 1.200 kilómetros. Entre los extremos noroeste y sureste de Irán la distancia es de 2.200 kilómetros. Irán, por su parte, ha desarrollado una eficaz estrategia defensiva teniendo en cuenta que hace décadas que pende sobre su territorio la amenaza de una invasión estadounidense. El primer factor es el religioso, que unifica a la mayoría de los iraníes, ya que casi el 90% de la población es musulmana chiita. Trump confiaba en que al asesinar al ayatolá Jameneí se iba a producir una rebelión popular teniendo en cuenta el antecedente de las protestas que tuvieron lugar en ese país en los primeros meses de 2026, pero el ataque estadounidense parece haber consolidado el sentimiento nacional por encima de las diferencias. No hay improvisación sino planificación. Teherán tiene previsto el mecanismos de sucesión, reemplazo y eventual descentralización de mandos ante el asesinato de líderes y jefes militares. Desde hace años, Irán, un país con gran capacidad ingenieril e industrial, fabrica armamentos que parecen ser adecuados para compensar la evidente asimetría bélica. En primer lugar, los drones de bajo costo que lanza en enjambres y obligan a sus enemigos estadounidenses e israelíes a agotar sus defensas integradas por carísimos misiles antiaéreos para neutralizarlos. Estos drones ya probaron su eficacia en el conflicto de Ucrania y en la Guerra de los 12 días. Algunos de ellos están construidos con papel endurecido en resina, con hélices de madera y son impulsados por pequeños motores de dos tiempos, de ahí su bajísimo costo. Los drones se complementan con misiles hipersónicos capaces de transportar ojivas de hasta una tonelada que, por su velocidad, no llegan a ser detectados a tiempo por las defensas enemigas. Esta capacidad tecnológica es acompañada por la audacia que demuestra al responder a la agresión atacando a las bases militares estadounidenses ubicadas en diversos países de la región, la destrucción de sus radares de largo alcance y el ataque a las bases de datos de Amazon en Emiratos Árabes y Bahréin. Más allá de lo específico armamentístico, el elemento más eficaz de su estrategia defensiva parece ser el cierre del estrecho de Ormuz, que ha provocado un encarecimiento del petróleo en el mundo y que va a tener un indudable efecto inflacionario en la economía global. Ésta es la herramienta principal que complica la situación política de los EEUU y sus aliados. Vale recordar que Teherán sólo impide el paso de los buques petroleros vinculados a sus enemigos, no los de otros países. La situación podría empeorar para Occidente. En 2023 los llamados hutíes, del movimiento yemenita Ansar Allah, aliados de Irán, cerraron la ruta del Mar Rojo, que separa a la Península Arábiga de África, al impedir el paso de buques israelíes y norteamericanos por el estrecho de Bab El Mandeb. De esta manera bloquearon la ruta comercial que unía el Mediterráneo con el Índico a través del Canal de Suez. La amenaza de cerrar nuevamente este paso restringiría aún más el comercio del petróleo de la región y multiplicaría el encarecimiento de los combustibles y su impacto en la economía mundial. La actual estrategia estadounidense no parece conducir a una victoria. Para intentar imponerse sobre Irán los Estados Unidos necesitarían involucrar a cientos de miles de efectivos en una invasión terrestre de dudosos resultados. En cuanto a Israel, su objetivo claro es la destrucción de la nación persa a la que ven como un obstáculo para multiplicar su expansión territorial. El gran interrogante es, si en busca de ese objetivo, los israelíes son capaces de utilizar su arsenal atómico. El problema que se les presenta es que ese sea el detonante de un apocalipsis que podría tener entre sus imprevisibles consecuencias la destrucción misma del Estado israelí. Parecería que la única salida a esta situación estaría en que Trump anuncie el final de las acciones proclamando que los EE.UU. cumplieron sus objetivos en la región, como lo hizo en la Guerra de los 12 días. De todas maneras, los norteamericanos siempre podrán contar la historia de su rotundo triunfo bélico en las nuevas películas y series que Hollywood produzca. Fuente: https://www.tiempoar.com.ar/ta_article/estados-unidos-iran-estrategias-de-una-confrontacion-asimetrica/

miércoles, 25 de marzo de 2026

Guerra en las alturas: los misiles contra Israel no se detienen

Guerra en las alturas: los misiles contra Israel no se detienen La Cúpula de Hierro de Israel intenta interceptar misiles iraníes sobre Tel Aviv - Sputnik Mundo, Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) activaron la Cúpula de Hierro para tratar de interceptar una ráfaga de varios misiles lanzados desde el Líbano con destino a Tel Aviv y otras zonas del país hebreo. Según medios locales, sólo algunos cohetes fueron derribados.

Trump amenazó a Irán con la destrucción de centrales eléctricas y Teherán le da una respuesta letal

Mundo - Sputnik Mundo, Trump amenazó a Irán con la destrucción de centrales eléctricas y Teherán le da una respuesta letal Irán amenazó con destruir en menos de 48 horas el "banco de objetivos rojos" tecnológicos y políticos del enemigo, más allá de Oriente Medio. Se trata de un anuncio en respuesta al presidente de EEUU, Donald Trump, quien amenazó con "golpear y destruir" centrales eléctricas iraníes, si Teherán no reabre el estrecho de Ormuz en 48 horas. Golpe a golpe El pasado sábado, el presidente de EEUU, Donald Trump, amenazó con "golpear y destruir" centrales eléctricas iraníes, si Teherán no reabría el estrecho de Ormuz en 48 horas. La respuesta de Teherán no se hizo esperar: "A partir de este momento, pensamos más allá de la región. Un 'banco de objetivos rojos' de activos tecnológicos y políticos contra la amenaza nuclear, ¡en menos de 48 horas!". Mientras, el vicepresidente de Irán, Mohamed Rezá Aref, advirtió que cualquier ataque contra la red de generación eléctrica del país desencadenaría contrataques que provocarían un apagón generalizado en la región. "Golpear instalaciones públicas equivale a atacar directamente al pueblo y constituye una violación clara de los principios humanitarios y del derecho internacional. La República Islámica de Irán actuará con firmeza en defensa de su nación y su territorio", sentenció el vicepresidente iraní. También se expresó el presidente del Parlamento de Irán, Mohamad Baguer Galibaf: "Inmediatamente después de que las centrales eléctricas y la infraestructura de nuestro país sean atacadas, la infraestructura crítica, la infraestructura energética y las instalaciones petroleras en toda la región se considerarán objetivos legítimos y se destruirán de manera irreversible, y el precio del petróleo seguirá siendo alto durante mucho tiempo". En opinión del analista internacional Manuel Monereo, "el problema que tiene Donald Trump es que está, de lleno, en lo que algún autor norteamericano ha llamado 'la trampa de la escalada'". "Consiste básicamente en que, en este caso, Donald Trump, llevado, o no, de la mano de [el primer ministro de Israel, Benjamín] Netanyahu –los dos son una pareja de hecho–, han demostrado que actúan conjuntamente. Se llevaron la idea de poner fin al régimen iraní y cambiarlo. Esta es la idea de fondo que había en esta estrategia", destaca el experto. En este sentido, Monereo enfatiza que "lo que suele ocurrir, es que ellos [Trump y Netanyahu] se equivocan, porque el mundo de hoy no es el mundo que ellos pensaban y cada día que se meten en más líos, tienen esa consciencia más clara. Sin embargo, no aprenden". "Ahora se encuentran con que han fracasado. Lo que ha hecho el Estado iraní ha sido ampliar los actores en el conflicto y generar una crisis energética que tiene consecuencias económicas serias y geopolíticas inmensas", apunta el analista. "Ante eso, Donald Trump se encuentra ante una trampa: ni él ni Netanyahu pueden reconocer que se han equivocado. No pueden reconocer que, a esta altura, hay un agotamiento de las reservas de municiones, ya muy seria en Israel, como ya pasó en la guerra anterior de los 12 días [del año pasado], y a su vez, están obligados a escalar. Hay una apuesta cada vez más grande, porque en el fondo lo que han hecho ha sido fracasar", sentencia Monereo. Al contado Irán EEUU 📰 Escalada entre EEUU, Israel e Irán

martes, 24 de marzo de 2026

Se intensifica la guerra contra Irán: ¿recurrirá Israel al arma nuclear?

Recomiendo: Se intensifica la guerra contra Irán: ¿recurrirá Israel al arma nuclear? Por Marc Vandepitte | 24/03/2026 | Mundo Fuentes: Rebelión [Foto: la refinería de petróleo en Haifa (Israel) alcanzada por un cohete el 19 de marzo de 2026 (Hanay, Wikipedia / CC BY-SA 4.0)] Traducido del neerlandés por el autor Israel ve su infraestructura y su defensa bajo fuerte presión debido a los ataques iraníes. En ese contexto surge un escenario inconcebible: una escalada hacia las armas nucleares. Israel se enfrenta actualmente a una realidad militar que el país nunca ha conocido antes. Israel es atacado ahora simultáneamente por ataques a gran escala con misiles y drones que también alcanzan la retaguardia: Tel Aviv, Beit Shemesh, Haifa y partes del centro de Israel han sido alcanzadas, con víctimas mortales, heridos y daños a viviendas e infraestructura. Las verdaderas consecuencias de esta guerra comienzan a calar en el gran público. En Israel está en vigor una estricta censura militar y un apagón de redes sociales, pero los informes que se filtran son inquietantes. La estrategia iraní está dirigida a agotar la defensa aérea israelí. Desde el ataque sorpresa de EE. UU. e Israel el 28 de febrero, Irán utiliza un flujo constante de misiles baratos y obsoletos y drones kamikaze. Mientras que producir un dron iraní cuesta solo 20.000 dólares, Israel debe gastar millones de dólares en cada misil interceptor para derribarlo. La industria bélica occidental, que ya sufre enormes carencias y cuellos de botella logísticos, no puede seguir este ritmo. El “Iron Dome” (Cúpula de Hierro) se está vaciando, y sus consecuencias ya se sienten en Jerusalén y más allá. Si este conflicto se prolonga durante meses, existe una probabilidad real de que partes sensibles e importantes de la infraestructura israelí sean destruidas o gravemente dañadas, como ya ha ocurrido con una refinería de petróleo en Haifa. Hipocresía nuclear de Occidente La ironía última y amarga es que EE. UU. e Israel justifican su agresión presentando a Irán como un peligro nuclear para la paz mundial. En realidad, Israel es el único Estado de la región que posee armas nucleares. Israel posee aproximadamente 90 ojivas y las ha desarrollado al margen de toda supervisión internacional. Mientras que 152 Estados miembros de la ONU votaron a favor de una resolución para convertir Oriente Medio en una zona libre de armas nucleares, EE. UU., Israel y Canadá optaron decididamente por el aislamiento votando en contra. Irán, en cambio, sí apoyó esta resolución. Teherán ha intentado durante años alcanzar acuerdos por la vía diplomática. Bajo el mandato de Obama hubo un acuerdo en 2015, pero Trump lo suspendió unilateralmente en 2018. Oligarcas en la sombra del poder Las advertencias más alarmantes sobre la posible destrucción de Israel ya no provienen de críticos de izquierda o activistas pacifistas, sino directamente del círculo íntimo de Donald Trump, según Ben Norton. David Sacks, multimillonario de Silicon Valley y principal asesor de Trump en materia de IA y criptomonedas, admitió abiertamente en su popular pódcast All-In que Israel podría llegar a estar lo suficientemente desesperado como para usar armas nucleares si la destrucción militar es inminente. “Israel podría quedar gravemente devastado, y entonces hay que temer que dejen escalar la guerra considerando el uso de un arma nuclear, lo que sería verdaderamente catastrófico”, dijo Sacks.ue sería verdaderamente catastrófico”, dijo Sacks. Sacks no es un observador casual; forma parte de la llamada “mafia de PayPal”, un grupo de oligarcas capitalistas de derechas al que también pertenecen figuras como Peter Thiel (Palantir) y Elon Musk. Estos hombres han apoyado y financiado durante años la política agresiva de Trump contra Irán. Que precisamente ellos adviertan ahora sobre una catástrofe nuclear muestra lo profunda que realmente es la crisis. Estados Unidos ha iniciado una guerra para la que ahora no ve ninguna salida diplomática. Región inhabitable La guerra no solo destruye objetivos militares, sino que también afecta a la infraestructura vital que hace posible la vida en esta región. EE. UU. e Israel han bombardeado una planta iraní de desalinización, tras lo cual decenas de pueblos se quedaron sin suministro de agua. Irán, en represalia, ha atacado instalaciones similares en los Estados del Golfo. En una zona que es en gran parte desértica más de 100 millones de personas dependen de estas instalaciones para obtener agua potable. Una mayor escalada de estos ataques de «ojo por ojo» puede hacer que toda la región sea literalmente inhabitable. Los aliados estadounidenses en el Golfo Pérsico, como los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí, empiezan ahora a darse cuenta de ello por las malas. Los Estados del Golfo se sienten abandonados por EE. UU.: Washington los ha arrastrado a un conflicto que no querían, mientras ellos pagan el precio más alto. Al albergar bases militares estadounidenses en su territorio, se convierten automáticamente en parte de la estrategia de Washington y forman una línea de frente en el conflicto. Al mismo tiempo, no pueden contar con la misma protección, como la defensa aérea avanzada que recibe Israel. Washington los trata como meros vasallos y carne de cañón, de manera similar a como EE. UU. utilizó anteriormente a Ucrania en una guerra por delegación contra Rusia. Por eso están reconsiderando su dependencia de Washington, aunque por el momento sigan apoyándose en el poder estadounidense. Nacimiento inevitable de una nueva potencia nuclear Según Ben Norton, la muerte de Ali Khamenei es importante en esta historia. EE. UU. e Israel mataron al líder iraní el primer día de su invasión, el 28 de febrero. Este líder supremo había emitido en el pasado, por motivos religiosos, una prohibición (fatwa) sobre las armas nucleares. Con su muerte ha desaparecido ese obstáculo moral contra el arma nuclear. Se considera a su sucesor e hijo, Mojtaba Jamenei, una figura mucho más militante. Bajo la presión de la cúpula militar – que desde hace tiempo abogaba por un medio de disuasión nuclear para salvar al Estado de un colapso total – parece ahora abierto el camino hacia una bomba atómica iraní. La historia mostrará si esta guerra del gobierno de Trump ha provocado precisamente aquello que decían querer evitar. Al cortar toda vía diplomática y constituir una amenaza existencial directa, EE. UU. e Israel pueden haber puesto a Irán en la senda nuclear. Se está sacrificando actualmente la seguridad de todo el mundo en el altar de una lucha de poder geopolítica que nadie puede ganar y que puede llevarnos hacia lo impensable. Fuentes: – US official warns Israel could ‘be destroyed’ or use NUCLEAR WEAPONS against Iran – Iran, Israel, and the Risks of Nuclear War: A Strategic Assessment – Attacking Iran’s nuclear programme could drive it towards a bomb, experts warn – US’ and Iran’s options for ending war narrow the longer it goes on Texto original: https://www.dewereldmorgen.be/artikel/2026/03/23/oorlog-met-iran-escaleert-grijpt-israel-naar-het-kernwapen Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

lunes, 23 de marzo de 2026

De Gaza al Líbano: la nueva doctrina israelí de destrucción total

Recomiendo: De Gaza al Líbano: la nueva doctrina israelí de destrucción total Por Marc Vandepitte | 20/03/2026 | Palestina y Oriente Próximo Fuentes: Rebelión [Foto: Imágenes de mártires de anteriores ataques de Israel al Líbano] Detrás de las nubes de humo sobre Beirut se oculta una visión radical de un “Gran Israel”. Las tácticas de Gaza se utilizan ahora para despoblar el sur del Líbano, y dejar así el camino libre para una ocupación permanente y la reconfiguración de Oriente Medio. Desde principios de marzo de 2026 Israel lleva a cabo una campaña militar a gran escala en el Líbano bajo el nombre de Operación Roaring Lion (o “Rugido del León”), que comenzó como respuesta a ataques con cohetes por parte de Hezbolá. La operación incluye intensos bombardeos aéreos sobre Beirut y el sur del Líbano, complementados con una ofensiva terrestre que, desde el 16 de marzo, ha escalado hasta una invasión más amplia en la zona fronteriza. El ministro israelí de extrema derecha, Bezalel Smotrich, no se anduvo recientemente con rodeos: los suburbios del sur de Beirut pronto se parecerán al devastado Jan Yunis en Gaza. Esta declaración marca un cambio de la antigua “doctrina Dahiya” a una nueva y aún más destructiva “doctrina Gaza”. Gazificación Mientras que en la doctrina Dahiya se utilizaba una violencia desproporcionada para disuadir a los adversarios, el objetivo actual en el Líbano parece ser la destrucción completa de la infraestructura social, tal como se aplicó en Gaza. La llamada “gazificación” del Líbano se basa en la idea de que toda una nación es responsable de las acciones de sus grupos de resistencia. “Es toda una nación la que es responsable de esto”, dijo el presidente israelí Isaac Herzog el 12 de octubre de 2023 sobre el ataque de Hamás unos días antes. Eso no solo se aplicaba a Gaza, sino también al Líbano. “Lo que hacemos en Gaza, sabemos también cómo hacerlo en Beirut”, afirmó un mes después el entonces ministro de Defensa, Yoav Gallant. “Quienes pagarán el precio serán, ante todo, los civiles del Líbano”. Y ese precio lo están pagando hoy. Israel ha emitido órdenes de evacuación masiva para toda la población al sur del río Litani, y posteriormente también para pueblos al norte del río y barrios en el sur de Beirut. Millones de personas se ven así obligadas a desplazarse. Analistas y organizaciones de derechos humanos lo describen como la aplicación de la doctrina Gaza en el Líbano: evacuaciones forzadas masivas, bombardeos intensos, uso de armas controvertidas como el fósforo blanco y la preparación de una “zona fronteriza limpiada étnicamente”. Al atacar infraestructuras críticas como centrales eléctricas y sistemas de agua, Israel hace que regiones enteras sean de facto inhabitables. En el sur del Líbano incluso se atacan fábricas de cemento y talleres de ladrillos. Para los habitantes que han huido, ya no hay camino de regreso a sus pueblos y casas. Los medios israelíes y diversas declaraciones políticas indican que el objetivo es crear una zona tapón en el sur del Líbano, en la que una franja a lo largo de la frontera sea estructuralmente despoblada y pase bajo control del ejército israelí, lo que recuerda mucho a lo ocurrido en la Franja de Gaza. El líder de la oposición, Yair Lapid, afirmó que Israel debería crear en el sur del Líbano una zona completamente despoblada y arrasada por bombardeos, comparándola explícitamente con la línea amarilla en Gaza, donde Israel “cortó en dos” el enclave: por un lado, una franja costera hacia la que se ha desplazado a la población palestina y, por otro, una zona ocupada donde se demuele sistemáticamente y se dispara contra quien cruza. Personal de ayuda en la línea de fuego El costo humano de esta doctrina es muy elevado y se caracteriza por una impactante impunidad frente a los ataques contra el personal médico. En solo dos semana han muerto en el Líbano 32 trabajadores humanitarios por los bombardeos israelíes. Se ataca intensamente los hospitales bajo el pretexto de que hay militantes en ellos, pero esto constituye una grave violación del derecho internacional humanitario que protege la atención médica. Meinie Nicolai, exdirectora de Médicos Sin Fronteras Bélgica, afirma que los ataques al personal médico por parte del ejército israelí no es algo nuevo. Ya se vio claramente en Gaza, donde fueron asesinados más de 1.700 trabajadores de la salud. Esto se repite ahora en suelo libanés. Según ella, es muy doloroso que, a pesar de las resoluciones de la ONU que obligan a proteger la atención médica en tiempos de guerra, la respuesta internacional no se materialice. “La impunidad de este tipo de ataques es alarmante y debería estar en lo alto de la agenda. Lamentablemente, no es el caso”. Sueño sionista de un “Gran Israel” Detrás de las operaciones militares se oculta una ideología que apuesta explícitamente por la expansión territorial más allá de las fronteras actuales del Estado de Israel. Dentro del gobierno israelí y en círculos nacionalistas de derecha revive la ambición de un “Gran Israel”. La ideología del “Gran Israel” (Eretz Yisrael Hashlemah) aspira a la expansión de la soberanía israelí sobre todo el territorio entre el Jordán y el mar Mediterráneo (“del río al mar”), basada en reivindicaciones religiosas e históricas de la Biblia. En sus formas más extremas este concepto incluye también partes de países vecinos como Líbano, Siria y Jordania, y considera el establecimiento de asentamientos judíos en estas zonas un deber moral y nacional. Aproximadamente al mismo tiempo que la caída del gobierno sirio en diciembre de 2024, Israel invadió Siria y mantiene ocupada una zona de ese país. Tel Aviv aprovecha hoy el conflicto actual para hacer lo mismo en el Líbano. Durante las recientes pausas en los combates ya han llegado informes de colonos israelíes que penetran en el sur del Líbano y llaman a la construcción de nuevas colonias. Esta hambre territorial explica por qué Israel no se detiene en la eliminación de objetivos militares, sino que opta por una despoblación total. La doctrina sionista requiere, en efecto, tierra sin la población original.i Este afán expansionista está arraigado en la creencia de que la dominación militar es el único camino. Para los ideólogos del “Gran Israel”, la guerra actual en el Líbano es una oportunidad de oro para redibujar definitivamente el mapa de Oriente Medio y realizar el viejo sueño colonial sociedad dividida bajo fuego Mientras tanto, la sociedad libanesa está fuertemente dividida sobre cómo responder a esta invasión. Para el campo a favor de la resistencia, integrado por Hezboláii y el movimiento chií Amal,iii se trata de una guerra defensiva contra un agresor que, de todos modos, atacaría al Líbano. Este campo ve a Hezbolá como la única fuerza que aún puede proteger la soberanía frente al expansionismo sionista en la región. Frente a ello se sitúa un campo que precisamente culpa a Hezbolá de la miseria actual. Estos grupos, entre ellos el gobierno y partidos cristianos como la Falange,iv abogan por la diplomacia y el desarme de Hezbolá. Esperan que una victoria israelí rompa la hegemonía de Hezbolá; algunos incluso llegan a debatiruna victoria israelí rompa la hegemonía de Hezbolá; algunos incluso llegan a debatir abiertamente sobre la paz con el ocupante. Al centrarse especialmente en Hezbolá y causar gran destrucción, Israel aumenta la polarización entre ambos bandos. Esta división paraliza al Estado en el momento en que la unidad es más crucial para hacer frente eficazmente a la invasión terrestre prevista. Agenda colonial Muchos libaneses temen que el objetivo final de Israel no sea eliminar a Hezbolá, sino una ocupación permanente. El presidente israelí Isaac Herzog ha descrito la guerra actual (contra el Líbano e Irán) como parte de un intento más amplio de redefinir el orden político en la región. Al inicio del ataque genocida contra Gaza, el primer ministro Benjamin Netanyahu dijo que “Oriente Medio cambiará”. La destrucción en Gaza puede considerarse como un ensayo general de lo que ahora ocurre en el Líbano: la eliminación completa de toda forma de resistencia local organizada. Tel Aviv recibe nuevamente el respaldo de Washington en esta operación. El enviado especial estadounidense, Thomas Barrack, que oficialmente media entre Washington, Beirut e Israel, ejerce toda la presión sobre el gobierno libanés para que desarme a Hezbolá, sin criticar la agresión israelí, lo que da a Israel manos libres. El Líbano se encamina en este escenario hacia una situación que se asemeja fuertemente a Cisjordania o Gaza: un territorio fragmentado bajo tutela externa, para lo cual el arma principal es la destrucción de la cohesión social y de la infraestructura física. Mientras el mundo observa, el futuro de un Líbano soberano está siendo sistemáticamente destruido por un ejército que ya no reconoce ninguna línea roja. Al igual que durante el genocidio en Gaza, no se materializa una respuesta internacional contundente y los gobiernos occidentales optan, una vez más, por observar pasivamente. Notas: i El lema “un pueblo sin tierra para una tierra sin pueblo” e utilizó en el temprano movimiento sionista para justificar el asentamiento de población judía en Palestina. Sugería que el territorio estaba vacío o apenas habitado, mientras que en realidad ya vivía allí una población palestina. Dada su gran diversidad interna, además, es muy cuestionable que los colonos judíos de entonces pudieran considerarse como un “pueblo”. ii Hezbolá es un partido político chií y movimiento armado en el Líbano, fundado en los años 80 durante la ocupación israelí con apoyo de Irán. La organización combina actividades militares con servicios sociales y desempeña un papel importante en la política libanesa y en los conflictos regionales. iii Amal es un movimiento político y militar chií en el Líbano, surgido en los años 70, que defiende los intereses de la comunidad chií y hoy es un aliado importante de Hezbolá. Amal es menos influyente y también tiene muchas menos capacidades militares. iv La Falange (partido Kataeb) es un partidopolítico cristiano maronita en el Líbano, fundado en 1936, que desempeñó un papel importante durante la guerra civil libanesa. El partido es conocido por sus posturas nacionalistas y, a menudo, prooccidentales; históricamente, tuvo también vínculos con Israel. En su origen se inspiró en la fascista Falange Española fundada en 1933 por José Antonio Primo de Rivera. Texto original: https://www.dewereldmorgen.be/artikel/2026/03/19/van-gaza-naar-libanon-israels-nieuwe-doctrine-van-totale-vernietiging Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

domingo, 22 de marzo de 2026

Papa lamenta la actual situación de guerra en el Oriente medio

El Papa Leon XIV sobre la situacion en el oriente medio: Sigo con tristeza la situación en Oriente Medio, así como en otras regiones del mundo devastadas por la guerra y la violencia. No podemos permanecer en silencio ante el sufrimiento de tantas personas indefensas, víctimas de estos conflictos. Lo que las hiere a ellas, lacera a toda la humanidad. La muerte y el dolor provocados por estas guerras ¡son un escándalo para toda la familia humana y un grito ante Dios!

sábado, 21 de marzo de 2026

Irán y la autodestrucción de Trump

Recomiendo: Irán y la autodestrucción de Trump Por Editorial de La Jornada | 20/03/2026 | EE.UU., Palestina y Oriente Próximo Fuentes: La Jornada A casi tres semanas de iniciada la ofensiva estadounidense-israelí contra Irán, medios occidentales han empezado a reseñar el rosario de dislates en los que ha incurrido Donald Trump con su aventura bélica sin estrategia definida, sin conocimiento del adversario –y en muchos casos, ni siquiera de los recursos propios–, sin una noción geopolítica clara y desde una postura narcisista y disociada. Todo ello se ha evidenciado en declaraciones diarias contradictorias y ridículas, en una mala definición de los medios y los fines y en un deficiente proceso de toma de decisiones; parece ser, en suma, una prueba de que el magnate no puede manejar los asuntos trascendentales del gobierno. En efecto, resulta desconcertante asistir a una operación bélica con una carencia de planificación tan obvia y profunda por parte de la más poderosa fuerza militar del planeta, con un comandante en jefe que admite sin tapujos estar sorprendido porque la nación agredida decidió defenderse. De acuerdo con una versión periodística, el jefe del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine, advirtió al mandatario que probablemente Teherán respondería con ataques a las embarcaciones que cruzan el estrecho de Ormuz, un paso marítimo entre Irán y Omán por donde transita una quinta parte de las exportaciones mundiales de petróleo y gas natural. Trump replicó que el gobierno iraní se derrumbaría antes de cerrar la navegación y que, de no ser así, Estados Unidos la mantendría abierta. Cuando la Guardia Revolucionaria cerró el estrecho, el magnate alardeó con que sería muy fácil despejarlo, luego solicitó apoyo a los aliados a los que ha insultado durante más de un año e incluso a China, contra la cual abrió una guerra comercial hace ocho años. Al ver que nadie respondía a su llamado de auxilio, volvió a bravuconear con que Washington no requiere ninguna asistencia. Ahora se sabe que Trump se metió a un conflicto en el que previsiblemente su adversario usaría minas marinas sin contemplar que Estados Unidos vendió o desguazó todos sus buques dragaminas. La anécdota anterior ilustra la desinformación, la irresponsabilidad y la puerilidad con que Trump encara el incendio que él mismo provocó en Medio Oriente y que ya adquirió dimensiones de desastre. Es una catástrofe geopolítica, en tanto ha mostrado a sus aliados árabes que Washington no moverá un dedo para protegerlos, pese a que le han cedido territorios para establecer bases navales y aéreas, además de que amenaza el suministro de hidrocarburos sin advertencia previa para naciones afines en Asia y Europa. Es una debacle militar porque no dispone de ningún parámetro creíble de éxito; ha fortalecido en lugar de colapsar al gobierno iraní y ha expuesto vulnerabilidades frente a un rival infinitamente más débil. Por añadidura, es una calamidad económica que ya ha generado un repunte inflacionario y suma probabilidades de convertirse en una crisis con cada día que se prolongan las hostilidades. Pero, sobre todo, la guerra de Trump contra Irán es un desastre en el frente doméstico: los costos de la guerra incrementarán un déficit fiscal fuera de control; la ciudadanía no apoya una nueva aventura bélica por parte de un presidente que hizo campaña por terminar con este tipo de operaciones; luego, el millonario republicano ha regalado una bandera a sus adversarios –tanto en el bando demócrata como en las filas republicanas– de cara a las elecciones intermedias de noviembre próximo y, para colmo, ha traicionado la obsesión de sus bases de apoyo por el achicamiento del Estado. En conclusión, además de ser una flagrante violación a la legalidad internacional y de los múltiples crímenes de guerra perpetrados, las correrías de Trump y Netanyahu contra Irán podrían ser la tumba política del estadounidense y pavimentar el camino para una amarga segunda mitad de su mandato sin la complicidad del Congreso. De ser así, el magnate no tendrá a nadie que culpar más que a su propia soberbia por arrojarlo a una aventura tan desgraciada como innecesaria. Fuente: https://www.jornada.com.mx/2026/03/18/edito Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

viernes, 20 de marzo de 2026

Trump tilda a la OTAN de "tigre de papel" sin Estados Unidos

Trump tilda a la OTAN de "tigre de papel" sin Estados Unidos - Sputnik Mundo, 20.03.2026 El presidente estadounidense, Donald Trump, arremetió contra la Organización del Tratado del Atlántico Norte, al calificar al bloque bélico de "un tigre de papel" sin EEUU. Al mismo tiempo, el mandatario norteamericano ha vuelto a criticar a los aliados por su postura adoptada respecto a la situación con la navegación en el estrecho de Ormuz. "¡Sin EEUU, la OTAN es un tigre de papel!", publicó Trump en Truth Social. El presidente estadounidense también calificó de "cobardes" a los aliados de la OTAN por no querer colaborar en la apertura del estrecho de Ormuz, y añadió que Washington "lo recordará". Con anterioridad, Trump había instado a Francia, Japón, Corea del Sur, el Reino Unido y otros países, incluso China, a desplegar buques en la zona en cuestión para restablecer la navegación, un llamamiento que no recibió apoyo. Donald Trump acusó a la Alianza Atlántica de cometer un "error garrafal" por no haber apoyado a Washington en una supuesta operación militar en el estrecho, como parte de la acción conjunta de EEUU e Israel contra Irán.

jueves, 19 de marzo de 2026

Irán es la llave

Recomiendo: Irán es la llave Por Napoleón Saltos Galarza | 19/03/2026 | Opinión Fuentes: Rebelión Que la guerra no me sea indiferente. (León Gieco) El sacrificio “La violencia insatisfecha busca y acaba siempre por encontrar una víctima de recambio. Sustituye de repente la criatura que excitaba su furor por otra que carece de todo título especial para atraer las iras del violento, salvo el hecho de que es vulnerable y está al alcance de su mano. (..) La sustitución sacrificial supone una cierta ignorancia.” (Girard, 2005, pág. 10) La invasión de Irán empezó con dos actos sacrificiales: en la mañana del 28 de febrero, en medio del Ramadán, Estados Unidos e Israel atacaron la residencia y asesinaron al Ayatola Alí Jameneí. El 4 de marzo, a las 10:45 se produjo el asesinato de 168 niñas en la Escuela primaria Shajareh Tayebeh en Minab. No se trata del sacrificio expiatorio, sino de sacrificar eligiendo la víctima sustitutiva para mostrar la vulnerabilidad del otro y el poder del victimario, con la intención de sembrar el terror. La paradoja es que se produjo el efecto contrario al esperado, la ira sacrosanta del pueblo agredido, la construcción de un símbolo sagrado, de un mártir de la causa iraní. La sustitución no mostró el poder del agresor norteamericano-israelí, sino su impotencia. Quizás éste es el símbolo no sólo de inicio, sino de la perspectiva y desenlace de esta guerra. Tiempo de sombras Los períodos de transición son caóticos. Hay signos de decadencia del viejo orden, pero los cauces del cambio son obscuros, no hay campos definidos, predomina la incertidumbre. El principal signo de la decadencia es el agotamiento de la ética protestante que sustentó la modernización capitalista encabezada por Occidente, la ruptura de las normas no sólo legales, sino éticas, y el paso a una racionalidad cínica, a un ethos Epstein de inversión del bien y el mal. Podemos observar el paso desde un orden mundial unilateral a un nuevo mundo. El argumento de teóricos como Alfredo Jalifé-Rahme es que entremos en un orden trilateral con tres nodos estatales-civilizatorios, Estados Unidos-Rusia-China. Esto indicaría que empieza a mirarse trazos definidos, resolución de los conflictos de fondo. Pero la imagen es más compleja, más bien hay una gradación de nodos. Más que una “estrella de los vientos”, con puntos cardinales definidos, miramos un mosaico o más bien un tablero de Go, con espacios de influencia, fronteras porosas, contradicciones internas en cada polo, superposiciones de poderes y soberanías, territorios de conflictos y guerras. Un primer centro en torno a las tres grandes potencias, y quizás el peso del polo hindú. No son nodos homogéneos, al interior hay contradicciones y fisuras profundas. La guerra larvada en Estados Unidos con estrategias amigo-enemigo, debilita el poder norteamericano. En Rusia periódicamente surgen contradicciones que se saldan con purgas, sobre todo de los actores militares. En China, la purga de altos mandos militares deja traslucir contradicciones de fondo. En un segundo círculo, hay “potencias medias”, como las calificó Carney, que no actúan como simples periferias, sino que buscan su propio espacio y estrategia de decisiones. La UE, en alianza con Canadá, es el teatro de la decadencia del Occidente iluminista y muestra fisuras internas profundas, pero todavía puede bloquear el paso al orden dispuesto por las negociaciones Trump-Putín, como lo vemos en la prolongación de la guerra en Ucrania. Los BRICS son un espacio poroso con movimientos pragmáticos de integrantes claves, como la India de Modri. Japón, Corea del Sur y Taiwán se mueven bajo el ala de Estados Unidos, pero realizan cálculos tácticos en las coyunturas. Y quedan zonas en disputa, como es el caso de América Latina. A pesar del predominio del poder estadounidense, que se acaba de mostrar en la operación Maduro y el sometimiento del gobierno venezolano, así como en la conformación del “Escudo de las Américas”, con la participación de doce países subordinados, incluido el Ecuador, subsisten diversos niveles de disputa, con la presencia de México, Brasil, Colombia, que intentan posiciones independientes. Así pues, si bien la geopolítica sobredetermina los procesos locales, hay que ver también la complejidad de los Estados, las alianzas regionales, los alineamientos coyunturales. Los problemas van a surgir en las fisuras de los diversos enlaces y de los diversos tipos de confrontaciones, económicas, comunicativas, bélicas, ideológicas, civilizatorias. Y, sobre todo, allí es donde se puede asentar la estrategia de respuestas asimétricas del lado de las fuerzas menores, en especial del Sur Global. Tal vez esa es la sabiduría de la respuesta iraní ante la ofensiva de guerra total de Estados Unidos -Israel. Un conflicto mundial Todo está conectado, las guerras marcan la ruta. El marco general es la confrontación entre Estados-imperio-civilizaciones y los alineamientos, alianzas, fisuras de la relación con las diversas regiones y países. El primer escenario es el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán. La guerra es incitada por Israel, busca cumplir el proyecto del Gran Israel. Un proyecto que viene desde atrás, bajo el relato del “pueblo elegido”. Netanyahu arrastra a Trump a partir del chantaje de los archivos Epstein. La estrategia de dominio imperial-sionista de Medio Oriente, con revoluciones de colores, cambio de regímenes, agudización de las contradicciones religiosas, fragmentación-balcanización de los Estados nacionales, inicialmente dio resultado. Ahora empieza a encontrar límites estructurales. Las derrotas y el retiro de Afganistán e Irak fueron el signo del quiebre. En Ucrania hay un triunfo militar de Rusia, aunque el conflicto todavía se prolonga por las posiciones belicistas de la élite europea. La debilidad viene desde adentro. La guerra civil larvada dentro de Estados Unidos, agudizada por la publicación de los Archivos Epstein, desgasta la aceptación de Trump, con fracturas en la opinión pública e incluso dentro de las filas de MAGA. Trump necesita crear conflictos afuera, la confrontación permanente, para articular las fuerzas internas. La operación Maduro en Venezuela creó el aura de invencibilidad del Ejército de EE.UU. Irán era el único obstáculo en Medio Oriente, los otros regímenes del Golfo Pérsico, Arabia Saudita, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Omán, Qatar y Bahréin, son débiles, monarquías petroleras, alineadas con Estados Unidos. La intervención de Estados Unidos convierte la guerra con Irán en una guerra regional, con proyección a un conflicto global. Puede convertirse en la guerra de definición del orden mundial en el próximo período. El cálculo era una intervención rápida, eliminar al líder, y precipitar el cambio a un régimen que se alinee con Estados Unidos, el restablecimiento del Sha. El discurso era destruir la posibilidad de una bomba atómica iraní, aunque se sabía que no podía existir por la fatwa del Ayatola Alí Jameneí. Una guerra escatológica Hay una confrontación civilizatoria. La sorpresa fue la unidad del pueblo en torno al régimen; no pueden entender la cosmovisión iraní que combina poder y religión. Fue una sorpresa la respuesta militar iraní, un plan preparado durante treinta años. Un sistema de defensa descentralizado, capacidad tecnológica avanzada propia, destrucción progresiva de la maquinaria militar de Estados Unidos e Israel, empezando por el sistema de defensa antimisiles y las bases militares en el Golfo Pérsico, cierre del Estrecho de Ormuz por el que circula el 20 por ciento del petróleo mundial, alianza estratégica con Rusia y China, nueva presencia de Hezbollah y los hutíes, estrategia de guerra de desgaste a mediano y largo plazo. La guerra energética afecta al mundo, el precio del barril del petróleo puede llegar a 200 dólares, con efectos desastrosos para la economía mundial. Israel ha sufrido la vulneración de su “domo de hierro”. Los ataques aéreos contra Irán destruyen infraestructura y población, pero no debilitan al régimen que ha logrado nombrar como sucesor de Alí Jameneí a su hijo, Mojtaba Jameneí. La estrategia norteamericana-israelí ha sido derrotada, aunque el conflicto puede prolongarse. La visión del “pueblo elegido” de la alianza cristiano-sionista está atrás de los ataques a Irán y el proyecto del “Gran Israel”: se acerca el momento mesiánico, la guerra es el medio. La visión islámica chiita fortalece la capacidad de resistencia del pueblo iraní. La economía política del conflicto La geoeconomía es el fundamento material del reordenamiento geopolítico. La disputa energética, en particular el control del petróleo y el gas, es la punta de lanza. Irán cuenta con palancas decisivas: el control del Estrecho de Ormuz, la amenaza y bloqueo de la producción de las monarquías del Golfo Pérsico. La subida de los precios del petróleo y del gas, son el termómetro; con efectos expansivos a nivel mundial. El efecto directo es sobre la guerra en Ucrania, el fortalecimiento de la economía rusa modifica las percepciones sobre todo de la UE sobre la necesidad de buscar salidas. El golpe principal no está sólo en el control de los flujos comerciales de los hidrocarburos, sino también en el ataque al petrodólar que ha actuado como un resorte estratégico de reproducción ampliada del capital financiero bajo hegemonía del dólar, en un circuito de pago en petrodólares y de reinversión en bonos de Estados Unidos. El bloqueo de la producción de los países del Golfo, y la presión, en alianza con China, para autorizar el paso por el Estrecho de Ormuz a aquellos países que acepten comerciar en yuanes, afecta a la hegemonía del dólar. Todavía no se trata de una sustitución del dólar como la moneda mundial, pero se acentúa el ritmo de la transición. Arabia Saudita fue el aliado principal para la hegemonía del petrodólar; pero empieza a manejar intercambios con China en yuanes. Tendencias similares se dan en Emiratos árabes Unidos. Por ello, la presión iraní-china por el comercio petrolero en yuanes en medio de la guerra muestra una estrategia que puede encontrar ambiente adecuado en los países del Golfo. La alternativa al sistema Swift empieza a mostrar su viabilidad. La escalada del lado de Estados Unidos-Israel tiene límites objetivos en los efectos económicos mundiales. No puede atacar la infraestructura energética iraní, por el riesgo de una respuesta directa sobre la producción de las monarquías del Golfo Pérsico, con efectos expansivos en la economía mundial. Los cálculos de expertos señalan que con un barril de petróleo a 150 dólares se provocaría una recesión y hasta una depresión en la economía mundial. La economía política pasa también por las amenazas y el control de alimentos y agua en la región, sobre todo para las monarquías petroleras. El factor decisivo es la disparidad de costos de la guerra. Mientras Estados Unidos e Israel se ven obligados a gastos ingentes para detener los ataques iraníes, la estrategia asimétrica permite a Irán contar con recursos bélicos con costos accesibles. Antonio Aguilar, uno de los principales geopolíticos europeos, calcula que el costo de la guerra en Irán en los primeros quince días, habría llegado a los 170 mil millones de dólares, entre el costo de los armamentos, calculado en mil millones de dólares diarios la destrucción de infraestructura de vigilancia, las pérdidas comerciales. Trump ha solicitado 50 mil millones de dólares adicionales para este conflicto. La tendencia apunta a dificultades para que Estados Unidos e Israel puedan sostener por largo tiempo este conflicto, tanto más que se muestra el agotamiento de los arsenales de recursos bélicos claves. La geopolítica tiene su soporte en la geografía. Irán tiene ventajas geográficas estratégicas. Se encuentra en la intersección de Europa, Asia y África. Comparte fronteras con siete países: Irak, Turquía, Armenia, Azerbaiyán, Turkmenistán, Afganistán y Pakistán. Es un país extenso, 1´648.195 km2, atravesado por montañas. Tiene una costa de 2.440 Km en el Golfo Pérsico y el Mar Caspio, con control acceso a rutas marítimas y recursos naturales. Controla el Estrecho de Ormuz. Desenlace incierto A menudo se sabe cómo iniciar una guerra, pero no cómo terminarla. Se enfrentan dos grandes estrategias, con conexiones religiosas. La estrategia del Gran Israel subordina a la estrategia MAGA, traza un apocalipsis de purificación Hay signos de agotamiento de la ofensiva y de los arsenales estadounidense-israelíes. Trump empieza a buscar cómo salir de este conflicto, con la imagen de los objetivos logrados. Ha llamado a Putin, para que actúe como mediador, con la oferta de la salida a la guerra en Ucrania. Y ha pedido el apoyo de los aliados para poder abrir el Estrecho de Ormuz, sin que haya una respuesta favorable. Irán, hasta el momento, ha señalado que no va a ser Trump el que señale el final de la guerra, sino que lo definirá Irán. El objetivo de Irán es expulsar a Estados Unidos del Golfo Pérsico, y con ello, debilitar la posición israelí, que depende de la protección de Estados Unidos, su verdadero domo de hierro. Los objetivos de Trump han ido reduciéndose del discurso del cambio de régimen, a la propaganda del control del riesgo atómico iraní. Todavía el conflicto se prolongará. Alastair Crook, uno de los geopolíticos mejor informados, señala que se prolongará por lo menos tres semanas más. Es difícil calcular el tiempo; por el momento la incertidumbre es la única certeza. Llegará un momento de negociación. Pero la correlación de fuerzas se ha modificado, la iniciativa ha pasado al lado iraní, con apoyo discreto de Rusia y China. El fantasma de Vietnam empieza a aparecer. En términos cuantitativos el poder militar de la alianza Estados Unidos-Israel es infinitamente superior. Irán es una potencia media. Sin embargo, en el teatro de guerra, la estrategia de enfrentamiento asimétrico y de guerra de desgaste de los iraníes ha bloqueado esta fuerza. Estados Unidos-Israel no han logrado ninguno de sus objetivos, ni el cambio de régimen, ni el control del arsenal misilístico; por el contrario la unidad interna se ha consolidado a raíz del martirio del Ayatola Alí Jameneí. Y allí hay un factor religioso histórico. En la larga guerra contra Irak, Irán resistió ocho años a pesar de la destrucción. El pueblo iraní tiene un fundamento religioso del sentido de la vida y el martirio. Una fuerza de largo tiempo, ante la urgencia de los ataques de Estados Unidos-Israel, que después del fracaso inicial de derrocamiento del régimen, está aplicando una estrategia de devastación sobre todo de Teherán. Irán no puede desaparecer del mapa, ahora hay condiciones diferentes, empezando por el marco geopolítico con la presencia de polos de contrapeso al dominio unilateral de Estados Unidos. Irán cuenta con una población de 90 millones de habitantes. Tiene una composición étnica diversa: 61 o/o de Persas, en las principales ciudades; 16 o/o de azeríes, en el noroeste, cerca de Azerbaiyán; 10 o/o de kurdos en el este; y otras minorías. Esta diversidad puede ser vista como un factor de riesgo para fracturas internas, pero también aporta a una visión más amplia de los iraníes. Es posible la paz. Quizás lo importante de las acciones de Trump para construir un discurso y condiciones que le permitan el repliegue sin deshonra, es que nos alejamos del peligro de una guerra nuclear, y se pueda abrir otros cauces de salida. Las conversaciones con Putín y el próximo encuentro con Xin Jin Ping apuntan en esta dirección. Hay que tomar en cuenta las condiciones planteadas por Irán, para no quedarse en un alto al fuego que puede restablecer los ataques, como sucedió después de la Guerra de 12 días en junio, sino para abordar una solución de fondo. El ministro iraní de Asuntos Exteriores, Abbas Araqchi, subrayó que la guerra «no terminará hasta que Teherán garantice que no se repetirá y reciba las debidas compensaciones». Una condición clave es la salida de todas las bases norteamericanas de los países del Golfo. La paz en Medio Oriente es posible si vamos a las raíces, si se elimina los afanes de conquista de Israel y Estados Unidos, si acordamos nuevos tratados de control de armas, sobre todo nucleares, si se acepta el derecho de los países a la defensa ante las agresiones extranjeras, y, sobre todo, si se escucha la voz de los pueblos y protegemos la vida de la población, empezando por los niños y niñas. Es una hora decisiva para las iniciativas de paz. Referencias Girard, R. (2005). La violencia y lo sagrado (Cuarta ed.). Barcelona: Anagrama. Foto: A man holds an Iranian flag following an Israeli and the U.S. strike on Gandhi Hotel Hospital, amid the U.S.-Israel conflict with Iran, in Tehran, Iran, March 2, 2026. Majid Asgaripour/WANA (West Asia News Agency) via Reuters Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

miércoles, 18 de marzo de 2026

EEUU e Israel han desatado un ciclo de violencia sin precedentes en Oriente Medio"

- Sputnik Mundo, Ajedrez de geopolítica Conduce Javier Benítez. Rusia: "EEUU e Israel han desatado un ciclo de violencia sin precedentes en Oriente Medio" La Cancillería de Rusia calificó a agresión de EEUU e Israel en Irán como "traicionera e injustificada", al enfatizar que, de este modo, han desencadenado un ciclo de violencia sin precedentes. Incidió en que estas acciones han llevado rápidamente a una región antes "estable y próspera" al "caos y la incertidumbre". Máquinas de desestabilización global El comunicado emitido por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, afirma que EEUU e Israel han desatado un ciclo de violencia sin precedentes en Oriente Medio con su ataque traicionero e injustificado contra Irán, sin que se vislumbre un final. "El número de muertos por la agresión estadounidense–israelí asciende a cientos de miles, se están infligiendo daños irreparables a la infraestructura civil, los países vecinos sufren ataques de represalia iraníes y el transporte marítimo en el estrecho de Ormuz, una ruta vital para la economía mundial, se ha paralizado", observa el documento. Añade que "la otrora estable y próspera región del Golfo Pérsico se hunde rápidamente en el caos y la incertidumbre". "Las consecuencias económicas de la aventura iniciada por Washington y Tel Aviv se hacen sentir cada vez más mucho más allá de la zona de conflicto, de hecho, a nivel mundial". El Dr. Miguel Jaimes señala que "Rusia había advertido de que toda la zona es un verdadero polvorín". "No hay estrategia [por parte de EEUU]. Hay una fragmentación de las estrategias y de la seriedad de lo que debe ser la conducción de una nación y de las relaciones internacionales, del respeto y del equilibrio, y del intercambio. Los EEUU, que actúan de una manera suicida, han abortado y han destruido cualquier posibilidad de dialogo y de entendimiento en la región", concluye Jaimes.