miércoles, 22 de abril de 2026

Irán, el tiempo y la geografía

Recomiendo: Irán, el tiempo y la geografía Por Guadi Calvo | 22/04/2026 | Mundo Fuentes: Mundo Por mucho tiempo corrió la leyenda de que un negociador de los talibanes advirtió a su contraparte estadounidense, en el contexto de la ocupación: “Ustedes tienen los relojes, nosotros tenemos el tiempo”, señalándole que, a pesar de que los estadounidenses disponían de la más alta tecnología militar y los suficientes recursos para abastecer de ellos a sus tropas, los dueños del tiempo, de todo el tiempo necesario para que finalmente suceda lo que sucedió, eran los afganos, quienes terminaron derrotándolos tras 20 largos años de guerra. El cuento se ha reactualizado en el contexto de la agresión que la Liga Epstein ha lanzado contra la República Islámica de Irán. Los ayatolás, como los mullahs, también tienen el tiempo a su favor y, como los muyahidines afganos, cuentan con una geografía que los protege y a la que convierten en un arma clave en esta guerra, como ya ha quedado demostrado en el estrecho de Ormuz. Su bloqueo, en apenas unas pocas semanas ha puesto patas arriba la economía global, al tiempo que los generales estadounidenses han entendido que una invasión terrestre abriría una faceta desconocida del conflicto para la que debieran utilizar, dada la extensión del territorio -equivalente a prácticamente la mitad del subcontinente indio o la sumatoria de España, Alemania y Francia-, un número de efectivos de los que Estados Unidos no dispone, por lo que tendría que entrenar a cientos de miles de reclutas para operar de inmediato en una geografía montañosa con altas cordilleras y un clima extremadamente seco y caluroso, con temperaturas entre julio y agosto que se instalan entre los 45 y 50 grados. Lo que requeriría una disposición de recursos inagotables solo en agua, un bien extremadamente escaso en toda la región, particularmente en este momento que la sequía extrema, que ya lleva cinco años, llega a su punto crítico. A todo esto hay que agregar al Artesh, el ejército regular, y a la Guardia Islámica Revolucionaria (IRGC), que sumados superan el millón de hombres, a los que acompañan miles de milicias regionales, por lo que las tropas invasoras se deberán enfrentar literalmente a un pueblo en armas. Fogueados en 47 años de bloqueo que les ha acarreado penurias para el abastecimiento de insumos básicos; en la guerra con Irak (1980-1988) y las constantes amenazas y agresiones de sus vecinos árabes, articulados por Washington y Tel Aviv, que a lo largo de décadas los bombardearon, les asesinaron centenares de científicos de primera línea como Majid Shahriari, asesinado en 2010, o Mohsen Fakhrizadeh en 2020, entre tantos otros; altos dirigentes de Gobierno, como recientemente a su Líder Supremo, Alí Jamenei, o el general de división y comandante de la Fuerza Quds de la IRGC, Qasem Soleimani, en 2020, por medio de un dron que lo localizó apenas llegaba al aeropuerto de Bagdad (Irak), además de los miles de ciudadanos comunes que murieron en bombardeos y atentados mientras agentes infiltrados del Mossad generaban protestas y disturbios en las principales ciudades del país, alentaban levantamientos armados de milicias árabes en el suroeste, kurdos en el noroeste y baluchis en el sureste, a los que además financian, proveen de armamento e inteligencia. Esta trágica secuencia ha servido de catalizador de la unidad del pueblo iraní, que entiende que en esta guerra no se juega un cambio de “régimen”, sino su propia existencia. Por lo que nadie ignora, y mucho menos el Pentágono, que aquello que fue impracticable en Vietnam, Irak y Afganistán, con territorios mucho más pequeños y población más reducida, hacerlo en Irán es imposible. El costo que Estados Unidos pagó en la fallida operación con la que intentó capturar el uranio enriquecido que creyeron se encontraba en algún lugar cercano a la ciudad de Isfahán, el pasado día 5 de abril, cuyas bajas reales serán por años información ultrarreservada. Aunque sí se conoció, ya que las pruebas son evidentes, que allí los Estados Unidos perdieron al menos media docena de helicópteros, dos Sikorsky UH-60 Black Hawk y varios MD Helicopters MH-6 Little Bird, además de dos C130 Hércules, al tiempo que un par de cazas les fueron derribados, una muestra homeopática en comparación con lo que les sucedería si Estados Unidos se adentrase en territorio iraní. El otro estrecho Es claro que mantener los altos el fuego estipulados entre Washington y Teherán y el ente sionista con Líbano está condenado al fracaso. Son muchos los factores que confabulan en su contra, principalmente las necesidades de Netanyahu de disimular no solo frente a los suyos, sino frente a Trump, que este picnic de fin de semana que le prometió se ha convertido en una emboscada donde puso en riesgo la continuidad de Trump en Washington y puede estar marcando el fin de la primacía de EEUU a escala global. Además de haber llevado al agotamiento casi terminal a todos los regímenes wahabitas y autocráticos de la ribera del golfo Pérsico, al punto que más de uno finalmente desaparezca y finalmente terminar convirtiendo a Irán, “la gran bestia negra”, en la potencia regional indiscutida, más fortalecida todavía con la alianza con Rusia y China. Recordando aquello de los relojes de los talibanes, Irán tiene a su favor el tiempo, Ormuz, la aridez de su meseta y cuenta también con otra herramienta que recién hace unos pocos días se ha empezado a mencionar: el estrecho de Bab al-Mandeb, que como un sino de la historia puede traducirse como “Puerta de las lágrimas, de las lamentaciones o del dolor”. El paso que une el mar Rojo con el golfo de Adén tiene entre 26 y 36 kilómetros de ancho y por allí transita desde y hacia el canal de Suez entre el 10 y el 12 por ciento del comercio mundial, entre lo que se incluye gas y petróleo hacia el Mediterráneo. En varias etapas desde el comienzo del genocidio en Gaza, el movimiento hutí, también conocido como Ansarullah (Partidarios de Dios), prohibió la navegación por el mar Rojo a todas las embarcaciones que tuvieran vínculos con el régimen teocrático judío. La poderosa fracción yemení que controla la mitad del país y ha sido vencedora en la guerra que Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y un sinfín de naciones musulmanas iniciaron en 2015, de donde salieron derrotados cinco años después, horas después de iniciada la guerra contra Irán por parte de la Liga Epstein anunció el reinicio de sus operaciones contra cualquier embarcación relacionada con Israel. Advirtiendo a Bahréin y a los EAU que serían los primeros en sufrir las consecuencias de apoyar las operaciones contra Irán. A partir de entonces sus operaciones fueron intermitentes, lanzando andanadas de misiles contra Israel entre el 28 y 30 de marzo, y el 1 y 2 de abril. Más allá de que Bab el-Mandeb continúe navegable, la oportunidad para su cierre depende de la suerte de las necesidades de Irán. Incluso después de que los hutíes, entre marzo y mayo del año pasado, lanzaran la Operación Rough Rider, que hasta entonces había sido la mayor campaña de bombardeos, tanto aéreos como navales, que Trump, otra vez junto a Netanyahu, realizó durante su segundo mandato. Habiendo atacado más de mil objetivos en el noroeste yemení, no solo bases de lanzaderas de misiles y drones, sino también depósitos de suministros. A poco menos de un año de la Operación Rough Rider, los hutíes están en condición de volver a atacar diversos objetivos en la península arábiga, incluso el oleoducto Este-Oeste para exportar petróleo saudita desde el puerto de Yanbu, sobre el mar Rojo, lo que provocaría una crisis todavía mayor de la que se está viviendo. Ya los milicianos yemeníes lo habían hecho en 2019, por lo que están en condiciones de volver a hacerlo. Al tiempo que están en condiciones de atacar la base estadounidense Camp Lemonnier (Djibouti) y las posiciones de los EAU cercanas a Berbera (Somalilandia). Por lo que cerrar el estrecho que los separa de Eritrea y Djibouti, si bien puede resultar sencillo, acarrearía más sanciones para la parte de Yemen que gobierna y cuya población, desde los primeros coletazos de la Primavera Árabe (2011) a la guerra civil que comenzó en 2014 y que continúa larvada hasta hoy, vive bajo la constante presión de una economía desquiciada que se ha acrecentado tras los ataques judíos a su infraestructura portuaria en 2025. Además de las sanciones aplicadas después de que el movimiento Ansarullah fuera declarado Organización Terrorista Extranjera por parte del Departamento de Estado a principios de marzo del año pasado. Esto ha afectado la cohesión del Gobierno hutí, atado a la suerte de Irán, por lo que, llegado el caso, cerrar el otro estrecho será una opción para resistir a la Liga Epstein, utilizando otra vez el tiempo y la geografía. Guadi Calvo es escritor y periodista argentino. Analista Internacional especializado en África, Medio Oriente y Asia Central. En Facebook: https://www.facebook.com/lineainternacionalGC Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

martes, 21 de abril de 2026

Trump anuncia una extensión del cese al fuego con Irán

Trump anuncia una extensión del cese al fuego con Irán Sputnik Mundo, El presidente estadounidense Donald Trump anunció a través de Truth Social que la extensión fue a solicitud del jefe del Estado Mayor del Ejército de Pakistán, Asim Munir, así como del premier Shehbaz Sharif, esto para que los líderes y representantes de Irán "presenten una propuesta unificada" para la resolución del conflicto. "En consecuencia, extenderé el alto el fuego hasta que se presente su propuesta y concluyan las negociaciones, sea cual sea el resultado", escribió. El mandatario detalló que las Fuerzas Armadas estadounidenses continuarán con el bloqueo del estrecho de Ormuz, mientras que el resto estarán "preparadas" ante cualquier escenario. El anuncio ocurre a pocas horas de terminar el cese al fuego pactado hace dos semanas. Esmaeil Baqaei, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní - Sputnik Mundo, 1920, 21.04.2026 Defensa Irán aún no ha definido su postura final sobre las negociaciones con EEUU, subraya la Cancillería iraní hace 7 horas El 7 de abril, Washington y Teherán anunciaron un alto al fuego de dos semanas. Las conversaciones posteriores en Islamabad terminaron sin resultados. Aunque no se anunció la reanudación de las hostilidades, EEUU inició un bloqueo de los puertos iraníes.

Irán no confirma el envío de su delegación a la nueva ronda de consultas en Pakistán, según medios

- Sputnik Mundo Irán no confirma el envío de su delegación a la nueva ronda de consultas en Pakistán, según medios Vallas publicitarias situadas cerca del Hotel Serena, al fondo, antes de la segunda ronda de negociaciones entre Estados Unidos e Irán, en Islamabad. Ninguna delegación iraní ha partido hacia Islamabad para sostener negociaciones con Estados Unidos, indicó la cadena estatal 'IRIB'. Ningún miembro de la delegación iraní, "ni principal, ni auxiliar, ni primaria, ni secundaria", ha partido hacia Islamabad para sostener las negociaciones con los representantes de Estados Unidos hasta el momento, señaló la agencia. Asimismo, refutó todas las noticias sobre la salida o la llegada a la capital pakistaní de algún miembro de la delegación del país persa. Anteriormente, medios estadounidenses informaron que la segunda ronda de negociaciones entre Washington y Teherán para resolver el conflicto en Oriente Medio está prevista para el 22 de abril, el día que expira la tregua entre ambos países. El bloqueo del estrecho de Ormuz aumenta el riesgo de hambre y pobreza para millones de personas, según analistas hace 10 horas El presidente de EEUU, Donald Trump, anunció que la delegación estadounidense, encabezada por el vicepresidente J. D. Vance, estaba en camino a Islamabad. Además, el mandatario advirtió que si no se alcanza un acuerdo con Irán antes del vencimiento del alto el fuego el 22 de abril, Washington podría reanudar "ataques contundentes" en su contra. Teherán, a su vez, todavía no ha confirmado oficialmente su participación. El pasado 28 de febrero, EEUU e Israel lanzaron una operación militar a gran escala contra Irán. El pasado 7 de abril, Trump anunció un alto el fuego mutuo de dos semanas con el Estado persa. Según informaron posteriormente desde Teherán y Washington, las partes no lograron alcanzar un acuerdo sobre la resolución a largo plazo del conflicto debido a una serie de contradicciones.

lunes, 20 de abril de 2026

Contradicciones trumpianas: ¿por qué ahora habla de "buenas relaciones" con Irán?

- Sputnik Mundo, Contradicciones trumpianas: ¿por qué ahora habla de "buenas relaciones" con Irán? Las declaraciones del presidente de EEUU sobre la existencia de "buenas relaciones" con Irán han generado un amplio debate y han sorprendido a la opinión pública, según el investigador Osama Hamdi en comentarios para Sputnik. El experto subrayó que es difícil confiar en estas declaraciones, debido al "impredecible" carácter de Donald Trump, cuya retórica a menudo se construye sobre contradicciones. "Las señales positivas de Trump hacia Irán, incluida la alabanza a la fuerza de los combatientes iraníes, pueden estar relacionadas con las exigencias de Teherán de mostrar respeto al pueblo y al liderazgo iraní como condición básica para cualquier posible acuerdo", explicó Hamdi. Al mismo tiempo, el experto enfatizó la ausencia de relaciones realmente buenas entre Washington y Teherán, señalando que tales afirmaciones contradicen la política de escalada y guerra que la Administración estadounidense había mantenido anteriormente. Añadió que las posibilidades de Trump son limitadas: no tiene otra opción más que terminar la guerra, especialmente teniendo en cuenta las dificultades a las que se enfrentará para reanudarla, al requerir una aprobación del Congreso con plazos claros y presupuesto. Según Hamdi, obtener esta aprobación, con la actual posición del Congreso, es complicado, especialmente después de 40 días de guerra y en medio de las consecuencias económicas negativas para EEUU.

domingo, 19 de abril de 2026

Trump escala la guerra, Irán vuelve a cerrar el estrecho de Ormuz

Recomiendo: Trump escala la guerra, Irán vuelve a cerrar el estrecho de Ormuz Por Alberto López Girondo | 20/04/2026 | EE.UU., Palestina y Oriente Próximo Fuentes: Diario Tiempo Argentino Mientras Estados Unidos sigue incrementando el envío de tropas y buques a la zona del golfo Pérsico, el mandatario envía mensajes pretendidamente pacifistas a dos días del fin de la tregua establecida con Teherán. Libre navegación y uranio iraní en el debate. Alguien propuso en la red X, con buen criterio, que deberían cambiarle el nombre a «Estrecho de Schrödinger». Por eso de que parece estar abierto y cerrado al mismo tiempo. La última novedad es que Irán volvió a establecer el control militar en Ormuz luego de que Donald Trump hubiera afirmado mantendría el bloqueo naval “únicamente sobre Irán”, algo que Teherán considera un acto de piratería. El viernes, el canciller iraní había publicado que “en consonancia con el alto el fuego en el Líbano” que había firmado Israel, se declaraba abierto el paso marítimo “por la ruta coordinada tal como ya anunció la Organización de Puertos y Asuntos Marítimos de la República Islámica de Irán”. Ante este nuevo cierre, unos 20 barcos listos para la travesía daban un giro de 180 grados, mientras India y el Reino Unido denunciaban disparos de la Guardia Revolucionaria contra buques con esas banderas. La situación en esas regiones es bastante incierta, básicamente porque el magnate inmobiliario embarra la cancha cada vez que abre la boca y su palabra tiene cada vez menos valor. Si algo le faltaba a Donald John Trump -DJT, como le gusta firmar en Truth– es haberse travestido esta semana en Jesucristo y de haber doblado la apuesta contra el papa León XIV. Una demasía que le granjeó rechazos de la grey católica, de los grupos evangélicos que lo apoyan ciegamente y hasta de los musulmanes, para quienes Isa ibn Maryam (Jesús, el hijo de María), al igual que para el cristianismo, es el Mesías, por lo que tuvo que bajar la imagen creada con IA. Para colmo, cada día le va peor con sus aliados ideológicos. A la pérdida de acólitos del movimiento MAGA y la derrota aplastante de Viktor Orbán en Hungría a pesar de su apoyo y el del vicepresidente JD Vance, le sumó el rechazo de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, quien se aleja del guerrerismo estadounidense y forma parte, quién lo diría, de una suerte de alianza “independentista” dentro de la OTAN junto con el socialista español Pedro Sänchez. Claro, siendo Roma la sede de la Iglesia Católica, no podía dejar pasar lo que sonó a insulto trumpiano en la figura del pontífice nativo de Chicago. El cruce con Robert Francis Prevost comenzó con declaraciones del obispo de Roma en las que cuestionaba “la amenaza contra todo el pueblo de Irán”. Trump, que no había sido mencionado, dijo que el papa “es débil en materia de delincuencia y pésimo en política exterior”. La réplica no se hizo esperar: “No tengo miedo a la Administración Trump, yo proclamo la paz”. Días después, León XIV pisó suelo argelino para una gira por África que lo llevaría luego a Camerún, Angola -donde llegó este viernes- para culminar en Guinea Ecuatorial el miércoles. En su primera escala, Prevost, de la orden agustina, estuvo en Anabá, la antigua ciudad de Hipona, donde San Agustín, aquel bereber pecador y converso -en ese orden- fue obispo y murió en el año 430. En Argel, el pontífice firmó el libro de oro en la Gran Mezquita en señal del acercamiento interreligioso con los musulmanes. Fuera de este debate quizás “para la gilada”, Trump muestra, sin querer, que Teherán maneja los tiempos en una guerra de la que intenta salirse, pero sin pagar los costos de una aventura criminal fallida. Una de las condiciones iraníes a la que la delegación que encabezó JDV en Islamabad le dio un portazo hace una semana fue el alto el fuego en Líbano. A pesar de que la versión oficial decía que la mesa de diálogo forzada por China en Pakistán seguía firme, la información de que EE UU sigue enviando tropas a la región y que el portaaviones USS Gerald Ford volvía luego de reparaciones en Creta, hace presagiar que la tregua que vence este martes no sea sino el preparativo para una nueva ofensiva. Esta vez con las botas en el suelo. Lo llamativo fue el posteo de DJT sobre avances en las negociaciones con Irán. Tras afirmar que el “polvo nuclear” creado por bombardeos de los B-2 serían enviados a EE UU, escribió una frase que resuena como un ultimátum a quien según sus detractores lo lleva de las narices a la guerra. “Israel no volverá a bombardear Líbano. Estados Unidos se lo prohíbe. ¡Ya basta! (Enough is enough)”. Habrá que ver qué tanto respeto le tiene Benjamin Netanyahu a la prohibición de la Casa Blanca… Un artículo que publica en el Wall Street Journal apela a fuentes oficiales para confirmar: “el ejército se prepara para abordar en los próximos días petroleros vinculados a Irán e incautar buques mercantes en aguas internacionales, extendiendo así su ofensiva naval más allá de Oriente Medio”. El profesor de Ciencia Política de la Universidad de Chicago Robert Pape considera que “estamos en un punto de inflexión: que Estados Unidos retroceda e Irán emerja como el cuarto centro de poder mundial a corto plazo o que roduzca una escalada para evitar que eso suceda”. Y concluye: “Trump se dirige hacia la escalada”. Mientras tanto, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, el hombre fuerte de la dirigencia persa hoy día, se tomó su tiempo para desmentir a Trump. Entre otras cosas dice: “Si continúa el bloqueo, el estrecho de Ormuz no permanecerá abierto/ El tránsito en el Estrecho de Ormuz se realizará según la ‘ruta designada’ y con ‘permiso de Irán’/ La apertura o cierre del estrecho y las regulaciones que lo rigen lo determinará el Mando (iraní), no las redes sociales/ La guerra mediática y la ingeniería de la opinión pública son una parte importante de la guerra, y la nación iraní no se ve afectada por estos trucos”. Lo más impactante es el tono del mensaje, con palabras, según los que conocen, tomadas del Corán. Ghalibaf puntualiza que Trump miente y le espeta: “Con estas mentiras no lograron la victoria en la guerra y, con toda seguridad, en las negociaciones tampoco llegarán a nada”. Fuente: https://www.tiempoar.com.ar/ta_article/trump-escala-iran-vuelve-a-cerrar-estrecho-de-ormuz/

Irán estudia una nueva oferta de paz de EEUU tras el estancamiento de las negociaciones

- Sputnik Mundo, Irán estudia una nueva oferta de paz de EEUU tras el estancamiento de las negociaciones La nación persa ha recibido nuevas propuestas de paz de EEUU a través de mediadores pakistaníes y las está analizando, sin haber emitido respuesta aún, informó el Consejo Supremo de Seguridad Nacional del país. Puntos clave de la declaración de Teherán: EEUU empezó a enviar solicitudes de alto el fuego y conversaciones tras no haber logrado sus objetivos en el campo de batalla. Irán aceptó negociar en Islamabad, después de que Donald Trump aprobara un marco iraní de 10 puntos para poner fin a la guerra. La última ronda de negociaciones duró 21 horas seguidas. EEUU presentó nuevas "demandas excesivas", lo que provocó la ruptura de las negociaciones. Las nuevas propuestas estadounidenses fueron entregadas a través del mediador pakistaní, el jefe del Estado Mayor del Ejército de Pakistán, Asim Munir. Irán está analizando estas propuestas y aún no ha respondido. El equipo negociador persa no hará "la más mínima concesión" en lo que respecta a los intereses nacionales de Irán. Una condición iraní para un alto el fuego temporal fue el cese de los combates en todos los frentes, incluido Líbano. El estrecho de Ormuz sigue bajo control iraní y el paso de buques mercantes durante el alto el fuego estará sujeto a sus condiciones. Irán advirtió que el bloqueo naval estadounidense al este del estrecho constituye una violación del alto el fuego. El 8 de abril, Washington y Teherán anunciaron un cese de hostilidades por dos semanas. Posteriormente, en Islamabad tuvo lugar la primera ronda de negociaciones, que concluyó sin resultados concretos. Se indicó que una nueva reunión podría celebrarse este fin de semana, aunque Irán aún no la ha aceptado. El día anterior, la república islámica autorizó el tránsito de todos los buques comerciales por el estrecho de Ormuz hasta la expiración de la tregua. Esto se produjo en medio de un acuerdo de alto el fuego en el Líbano. Por su parte, Trump se negó a levantar el bloqueo de los puertos iraníes hasta que se alcance un acuerdo entre las partes. El 18 de abril, las FFAA de Irán restablecieron el régimen militar de control sobre el estrecho de Ormuz debido al mantenimiento del bloqueo estadounidense, informó el portavoz de las FFAA iraníes, Ebrahim Zolfaghari

sábado, 18 de abril de 2026

El colapso es real El alto el fuego en el Líbano supone una derrota estratégica histórica para Israel

Recomiendo: El colapso es real El alto el fuego en el Líbano supone una derrota estratégica histórica para Israel Por Ramzy Baroud | 18/04/2026 | Palestina y Oriente Próximo Fuentes: Voces del Mundo Ayer jueves [16 de abril de 2026] el presidente estadounidense Donald Trump fue quien anunció un alto el fuego en el Líbano, pero la realidad cuenta una historia muy diferente. El alto el fuego no fue fruto de la diplomacia estadounidense ni de un cálculo estratégico israelí. Se impuso, en gran medida como resultado de la presión sostenida de Irán. Washington, Tel Aviv y sus aliados —incluidos algunos dentro del propio Líbano— seguirán negando esta realidad. Reconocer el papel de Irán significaría admitir que se ha sentado un precedente histórico: por primera vez, las fuerzas que se oponen a Estados Unidos e Israel han logrado imponer condiciones a ambos. No se trata de un acontecimiento menor. Es una ruptura estratégica. Pero no es el único cambio fundamental que se está produciendo: el propio enfoque de Israel respecto a la guerra y la diplomacia está cambiando. Tras fracasar en su intento de asegurar la victoria mediante una violencia abrumadora, Israel recurre cada vez más a la diplomacia coercitiva para imponer resultados políticos. En las últimas dos o tres décadas, esta estrategia israelí se ha vuelto inequívocamente clara: lograr mediante la diplomacia lo que no ha conseguido imponer en el campo de batalla. La «diplomacia» como guerra La «diplomacia» israelí no se ajusta al significado convencional del término. No implica una negociación entre iguales, ni una búsqueda genuina de la paz. Más bien, es una diplomacia fusionada con la violencia: asesinatos, asedios, bloqueos, coacción política y la manipulación sistemática de las divisiones internas dentro de las sociedades opuestas. Es la diplomacia como una prolongación de la guerra por otros medios. Del mismo modo, la concepción que tiene Israel del «campo de batalla» es radicalmente diferente. Los ataques deliberados contra civiles e infraestructuras civiles no son accidentales, ni se trata simplemente de «daños colaterales»; son un elemento central de la propia estrategia. En ningún lugar queda esto más claro que en Gaza. A raíz del genocidio que se está llevando a cabo, amplias zonas de Gaza han quedado reducidas a escombros, y las estimaciones indican que se ha destruido alrededor del 90% de todo el territorio de Gaza. Según el Ministerio de Salud de Gaza, las mujeres y los niños representan sistemáticamente alrededor del 70% de todas las víctimas de Gaza. Esto no es daño colateral. Es la destrucción deliberada de una población civil, un acto de genocidio diseñado para forzar el desplazamiento masivo y remodelar la realidad política y demográfica a favor de Israel. La misma lógica se extiende más allá de Gaza. Da forma a las guerras de Israel en el Líbano contra Hizbolá y a su enfrentamiento más amplio con Irán. Estados Unidos, el principal aliado de Israel, ha actuado históricamente dentro de un paradigma similar. Desde Vietnam hasta Iraq, las poblaciones civiles, las infraestructuras e incluso el propio medio ambiente han soportado el peso de la guerra estadounidense. Un modelo que se tambalea A menudo se argumenta que Israel recurrió a la «diplomacia» tras su retirada forzosa del sur del Líbano en 2000 bajo la presión de la resistencia. Si bien ese momento fue crucial, no fue el comienzo. Existen precedentes anteriores. La Primera Intifada (1987-1993) demostró que un levantamiento popular sostenido no podía ser aplastado únicamente mediante la fuerza bruta. A pesar de la intensa represión israelí, la revuelta perduró. Fue en este contexto donde surgieron los Acuerdos de Oslo, no como un auténtico proceso de paz, sino como un salvavidas estratégico. A través de Oslo, Israel logró políticamente lo que no pudo imponer militarmente: la pacificación del levantamiento, la institucionalización de la fragmentación política palestina y la transformación de la Autoridad Palestina en un mecanismo de control interno. Mientras tanto, la expansión de los asentamientos se aceleró e Israel cosechó la legitimidad global de presentarse como un Estado «buscador de la paz». Sin embargo, las dos últimas décadas han puesto de manifiesto los límites de este modelo. Desde el Líbano en 2006 hasta las repetidas guerras sobre Gaza (2008-09, 2012, 2014, 2021 y el genocidio en curso desde 2023), Israel no ha logrado obtener victorias estratégicas decisivas. Sus continuos enfrentamientos con Hizbolá e Irán subrayan aún más este fracaso. Israel no sólo ha sido incapaz de alcanzar sus objetivos militares declarados, sino que tampoco ha logrado traducir su abrumadora potencia de fuego —incluso el genocidio— en beneficios políticos duraderos. Algunos interpretan esto como un giro hacia la guerra perpetua bajo el mandato del primer ministro Benjamin Netanyahu. Pero esta interpretación es incompleta. ¿Guerra perpetua? Netanyahu es consciente de que estas guerras no pueden prolongarse indefinidamente. Sin embargo, ponerles fin sin una victoria acarrearía consecuencias aún mayores: el colapso de la doctrina de disuasión de Israel y, potencialmente, el desmoronamiento de su proyecto más amplio de dominio regional. Este dilema afecta al núcleo mismo de la ideología sionista, en particular al concepto de «muro de hierro» de Ze’ev Jabotinsky: la creencia de que una fuerza abrumadora e implacable acabaría por obligar a la resistencia autóctona a rendirse. Hoy en día esa premisa está siendo puesta a prueba, y está demostrando ser insuficiente. Netanyahu ha calificado repetidamente las guerras actuales de existenciales, comparables en importancia a la de 1948: la guerra que dio lugar a la limpieza étnica de los palestinos durante la Nakba y al establecimiento de Israel. De hecho, los paralelismos son inconfundibles: desplazamientos masivos, terror contra la población civil, destrucción sistemática y un respaldo occidental inquebrantable; antes de Gran Bretaña, ahora de Estados Unidos. Pero hay una diferencia fundamental: la guerra de 1948 condujo a la creación de Israel; las guerras actuales versan sobre su supervivencia como exclusivista proyecto colonial de asentamientos. Y ahí radica la paradoja: cuanto más duran estas guerras, más ponen de manifiesto la incapacidad de Israel para lograr resultados decisivos. Sin embargo, ponerles fin sin una victoria supone el riesgo de una derrota histórica, no sólo para Netanyahu, sino para los cimientos ideológicos del propio Estado israelí. La sociedad israelí parece reconocer lo que está en juego. Las encuestas realizadas a lo largo de 2024 y 2025 han revelado un apoyo abrumador entre los judíos israelíes a la continuación de las campañas militares en Gaza y a los enfrentamientos con Irán y el Líbano. El discurso público enmarca este apoyo en términos de «seguridad» y «disuasión». Pero la realidad subyacente es más profunda: un reconocimiento colectivo de que el proyecto de larga data de supremacía militar se está desmoronando. Tras haber fracasado en someter a Gaza a pesar del genocidio, Israel intenta ahora lograr mediante maniobras diplomáticas lo que no pudo conseguir mediante la guerra. Las propuestas de supervisión internacional, fuerzas de estabilización y estructuras de gobierno impuestas desde el exterior son todas ellas variaciones de este enfoque. Pero es poco probable que estos esfuerzos tengan éxito. Gaza ya no está aislada. La dimensión regional del conflicto se ha ampliado, vinculando al Líbano, Irán y otros actores en un frente más amplio e interconectado. El equilibrio está cambiando En el Líbano Israel se ha visto obligado repetidamente a aceptar acuerdos de alto el fuego, no por elección propia, sino porque no logró derrotar a Hizbolá ni quebrantar la voluntad del pueblo libanés. Esta dinámica se extiende a Irán. Tras la agresión conjunta contra Irán iniciada el 28 de febrero, tanto Estados Unidos como Israel se vieron obligados a aceptar marcos de desescalada tras no lograr resultados rápidos o decisivos. La expectativa de que Irán pudiera desestabilizarse rápidamente —siguiendo el modelo de Iraq o Libia— resultó ser ilusoria. En cambio, el enfrentamiento puso de manifiesto los límites de la escalada militar y obligó a volver a las negociaciones. Esta es la esencia de la difícil situación actual de Israel. La diplomacia, en este modelo, no es una alternativa a la guerra, sino una pausa dentro de ella. Una herramienta temporal utilizada para reagruparse antes de la siguiente fase de confrontación. Pero en el caso de Israel, esta «diplomacia» agresiva se está convirtiendo cada vez más en la única herramienta disponible, precisamente porque su estrategia militar no ha logrado la victoria. Se suponía que el Líbano iba a ser la excepción: un escenario en el que Israel pudiera aislar y derrotar a Hizbolá. En cambio, se ha convertido en una prueba más del fracaso estratégico. Los esfuerzos por separar los frentes —Gaza, Líbano, Yemen, Irán— se han derrumbado. Irán ha vinculado explícitamente su compromiso diplomático a los acontecimientos en otros frentes, lo que ha obligado a Israel a un enredo estratégico más amplio que no puede controlar. Esto marca un cambio profundo. Los pilares fundamentales de la estrategia israelí —fuerza abrumadora, fragmentación de los adversarios, control del discurso e ingeniería política— ya no funcionan como antes. Sin embargo, Netanyahu sigue proyectando la victoria, declarando el éxito a intervalos regulares, invocando la disuasión y presentando las guerras en curso como logros estratégicos. Pero estos discursos suenan huecos. La realidad, cada vez más evidente para los observadores de toda la región y más allá, es que el equilibrio finalmente se está desplazando. Por primera vez en décadas, el curso de la historia ya no se inclina a favor de Israel. Ramzy Baroud es periodista y director de The Palestine Chronicle. Es autor de seis libros, entre ellos Our Vision for Liberation, My Father was a Freedom Fighter y ‘The Last Earth, siendo el más reciente Before The Flood: A Gaza Family Memoir Across Three Generations of Colonial Invasion, Occupation and War in Palestine. El Dr. Baroud es también investigador senior no residente en el Centro para el Islam y los Asuntos Globales (CIGA) de la Universidad Zaim de Estambul (IZU). Su sitio web es www.ramzybaroud.net . Texto en inglés: CounterPunch.org, traducido por Sinfo Fernández. Fuente: https://vocesdelmundoes.com/2026/04/17/el-colapso-es-real-el-alto-el-fuego-en-el-libano-supone-una-derrota-estrategica-historica-para-israel/