martes, 20 de enero de 2026

Amenazará Europa con retirar de su territorio bases militares de EEUU?

- Sputnik Mundo, Sputnik, ‘Ajedrez de geopolítica’Conduce Javier Benítez. ¿Amenazará Europa con retirar de su territorio bases militares de EEUU? La Unión Europea ya maneja distintas medidas ante la iniciativa del presidente de EEUU, Donald Trump, de hacerse con Groenlandia. Así el bloque comunitario podría recurrir a sanciones económicas, a la introducción de aranceles comerciales o a una amenaza estratégica, según 'The Economist'. ¿Sólo especulación? La revista especula con que los países europeos podrían amenazar con eliminar las bases militares estadounidenses en su territorio para presionar a Washington sobre su intención que anexionar Groenlandia. Para el analista internacional Carlos Martínez, "Europa debería retirar la autorización para operar las bases estadounidenses en su territorio". "Y sería un golpe duro para EEUU. […] Lo que pasa es que Europa se encuentra con un problema: sabría que tendría represalias en estos casos, y que por el contrario que China o Rusia, sus administraciones públicas dependen [entre otras cosas] de software de Microsoft, de los servicios de Google. Somos muy dependientes de la tecnología norteamericana", advierte el experto. En este sentido, The Economist sostiene que de esta manera será extremadamente difícil para EEUU proyectar su poder militar en África y Oriente Medio sin acceso a bases militares europeas como Ramstein. El medio cita como ejemplo el éxito de las recientes incautaciones de petroleros frente a las costas de Venezuela, al indicar que dependió directamente del acceso a recursos en aeródromos militares británicos. Asimismo, enfatiza que la capacidad del país norteamericano para monitorear y contrarrestar las presuntas amenazas en el Ártico, requerirá de la cooperación con Groenlandia, Islandia, el Reino Unido y Noruega, así como con otros aliados de la OTAN. Por otra parte, la revista señala que una confrontación de la UE con EEUU es improbable, ya que requeriría de un aumento abrupto del bloque comunitario en gasto militar debido a su dependencia de las tropas estadounidenses y del sector militar-industrial. Además, subraya que una guerra comercial supondría una enorme carga para los presupuestos de la UE.

Las protestas en Irán y el capitalismo mundial

Recomiendo: Las protestas en Irán y el capitalismo mundial Por Pedro Andrés González Ruiz | 20/01/2026 | Economía Fuentes: Rebelión Introducción Los últimos acontecimientos en Irán nos ofrecen una oportunidad para comprender dialécticamente el vínculo entre las manifestaciones en la calle y el proceso de acumulación de capital a nivel mundial. Esta relación no es inmediata, sino que se establece a través de múltiples mediaciones. Descubrirlas es la tarea del análisis. Éste comienza mirando un hecho concreto, caso de las protestas iraníes, para a continuación preguntarse por su necesidad. A cada respuesta hay que volver a hacerle la misma pregunta: ¿por qué? Así profundizamos en la realidad a explicar, descubriendo el deterioro de las condiciones de vida, la lucha de clases, hasta llegar al capitalismo mundial. Llegados a este punto hay que invertir el sentido del razonamiento e ir descendiendo, desde lo general hasta lo particular, para aproximarnos a la reproducción ideal de las determinaciones de la realidad examinada. Es lo que haremos a continuación. Pero antes contextualicemos históricamente la sociedad iraní. Irán en los últimos tiempos Desde la revolución iraní y el derrocamiento del sha de Persia (1979), la nueva república no encontró descanso al no plegarse a los intereses norteamericanos y occidentales (petróleo): congelación de activos (1979), apresamientos de embarcaciones y derribo de aviones (1988), inicio de embargo (1995), sanciones del Consejo de Seguridad por programa nuclear (2006-2010), desconexión del sistema financiero (SWIFT) a bancos iraníes en 2012. Además: apagones, ciberataques, sabotajes a infraestructuras, atentados o asesinatos selectivos (científicos, generales y autoridades). De modo que el “régimen de los ayatolás”, impulsado por las potencias occidentales frente a posiciones más izquierdistas, terminó formando parte del grupo de “Estados parias” (o ejes del mal) para Occidente, junto a Cuba, Corea del Norte o Venezuela. De hecho ha desarrollado cierta presencia internacional bajo grupos armados como Hezbolá en Líbano, Hamás en Palestina o los hutíes yemeníes. Se le objetan pronunciadas características religiosas, a pesar de que no es una novedad en la zona. Por su parte, la República Islámica encontró en la política antiimperialista, antiisraelí y propalestina un rasgo de reafirmación. Aún así, Irán es hoy uno de los países más poblados de Oriente Próximo, con 90 millones de personas, y cierto desarrollo autónomo a nivel tecnológico e industrial. Recientemente hemos presenciado que parte de esta población salía a las calles, primero en protesta ante la situación y luego en defensa del Gobierno. No es una novedad en este régimen, anteriormente también hubo manifestaciones (estudiantiles en 1999, movimiento verde en 2009, por la subida de la gasolina en 2019, por la muerte de Amini tras detención por infringir normas sobre uso del velo en 2022, entre otras). En las últimas protestas destacan las declaraciones de EEUU e Israel amenazando con bombardear, así como cierta escalada internacional con respuestas de Rusia y China; también resultó llamativa la respuesta retadora iraní, que retrajo al imperialismo yanqui. La desaceleración del capital mundial La dinámica económica mundial reciente se caracteriza por un crecimiento débil, de modo que la obtención del plusvalor se estanca. Podría decirse que afrontamos la parte decreciente del ciclo atisbándose la crisis mundial. El Banco Mundial proyecta un crecimiento global cercano al 2,6% advirtiendo de la pérdida de dinamismo, y la OMC recortó la perspectiva en 0,5 puntos. Algunos ven señales en la burbuja tecnológica (Inteligencia Artificial), sobreinversión (microprocesadores, centros de datos), o destrucción de empleo derivada de la automatización resultante de la aplicación de la IA. Esta desaceleración afecta a China, principal socio comercial de Irán, que aparece como un punto de estrangulamiento del capitalismo contemporáneo: economía insertada en cadenas globales, pero sometida a sanciones, riesgo geopolítico y presión financiera. Agudización de la competencia mundial capitalista Esta moderación de la generación del plusvalor agudiza la lucha entre bloques geopolíticos por su apropiación. Irán forma parte de BRICS desde la ampliación de 2024. Esta exacerbación de la competencia no solo afecta a más aspectos: recursos (petróleo), rutas logísticas (Oriente Próximo), mercados (Irán cuenta con 90 millones). Sino que sobre todo implica que las formas son más violentas, exageradas o desesperadas. USA anunció un arancel del 25 por ciento a países que comercien con Irán: no es una sanción más, además exige alineamiento geopolítico y disciplina. Sanciones, bloqueos y guerras Las sanciones y bloqueos desde 2018, antes por el programa nuclear, luego por el programa de misiles, ahora por la represión de manifestaciones, que se han mantenido, forman parte del interés del imperialismo yanqui por Irán. Encuadrado, además, en la lucha por el control de esta importante zona, Oriente Próximo, donde se concentra buena parte de la producción y tráfico del petróleo mundial además de su interés logístico. Lo que, por otra parte, explica su inestabilidad (guerras de Palestina, Siria, Yemen) o, más recientemente, la guerra de los 12 días en junio de 2025 frente a Israel-USA. Más aún por el acercamiento a los BRICS (incorporaciones de Arabia Saudí, Egipto, EAU). Todo esto, junto a la presencia de bases militares, portaviones y apresamientos de buques, contribuye a dificultar el movimiento de mercancías y petróleo en la zona, particularmente en Irán. Al punto que buena parte de la producción petrolífera iraní (15%) se almacena en el mar. Irán y la división internacional del trabajo Bajo este marco de hostigamiento por el imperialismo atlantista, Irán ha desarrollado su principal característica como economía en la circulación mundial del capital mercancías, la producción de recursos energéticos, principalmente petróleo, que exporta en su mayor parte (el 80 por ciento a China). La desaceleración china y el freno a la producción y circulación de mercancías supone para Irán tensiones a la hora de aprovisionarse, tanto por la escasez generada como por la dificultad en la obtención de divisas necesarias para la importación (alimentos y medios de producción). El desarrollo del capital iraní Resultado de esta particular inserción en la economía mundial, donde Irán exporta petróleo y bienes tecnológicos, es la apropiación de la renta petrolera. Esta se repartía entre el propio Estado y el capital chino, mediante descuentos directos en precio de barriles. Además, a través del sistema dual del tipo de cambio, participan el capital importador y el capital comercial. Con todo la economía iraní se ha venido desarrollando desde la guerra con Irak (1980-1989), con régimen de guerra, fuerte presencia estatal (sin excluir al capital privado), planificación indicativa, sin perder su carácter capitalista. La inflación se ha convertido en un rasgo crónico (50 por ciento en 2024) de este desarrollo. Esto eleva el valor de la fuerza de trabajo. Además, es dependiente de las divisas necesarias para la importación de medios de vida e insumos. Todo esto plantea dificultades a la reproducción ampliada del capital iraní. Lucha de clases y aparato de estado La sociedad iraní está organizada según el capital y, por tanto, dividida en sus clases características: capitalista, con presencia destacada del pequeño, y obrera. Además, se combinan la elevada influencia religiosa islámica (con fuerte subordinación de la mujer), la presencia de minorías (kurdos) y el hostigamiento imperialista, por lo que la sociedad vive con más miedo e incertidumbre. La expresión política del capital iraní es la República Islámica, cuyo principal líder es el ayatolá Jamenei, que tiende al endurecimiento interno, represión y más despliegue de seguridad. El Banco de Irán, la emisión de dinero y el sistema dual de tipos de cambio estructuran la política monetaria. En la medida en que se generan desequilibrios monetarios terminan trasladándose a tensiones de precios, salarios y protestas. Estado y política económica Ante la dificultad para conseguir divisas y el encarecimiento de bienes y servicios, el gobierno liderado por Pezeshkian, elegido en 2024 bajo promesas de alivio económico y reformas, debía intervenir teniendo en cuenta los intereses del conjunto del capital y de las clases implicadas. A mediados de diciembre ante una situación crítica adopta dos medidas encaminadas al control de la inflación y moderar sus efectos. La primera, encaminada a reducir la corrupción, la fuga de capitales, el rentismo y la competencia desleal entre capitales, que altera las relaciones de valor entre mercancías, consiste en la unificación del tipo de cambio. Así, elimina el dólar subsidiado que favorecía el comercio exterior. La segunda, anuncia la transferencia de subsidios directos a hogares para aliviar el deterioro de sus condiciones de vida, además de contener el valor de la fuerza de trabajo e impulsar la expansión del plusvalor. Inflación, escasez y deterioro de condiciones de vida La eliminación del tipo de cambio subsidiado perjudica a una parte de los capitalistas, principalmente los importadores y exportadores, así como a una parte del comercio, que ven reducidas sus rentas. Además, otra consecuencia es la reducción de las importaciones generando escasez en las tiendas. Aunque los subsidios directos a las familias pretenden neutralizar el efecto inflacionista de la eliminación del tipo de cambio preferencial, la escasez y la inflación crónica empeora las condiciones de vida de la población. Protestas callejeras y lucha política El comercio minorista, empezando por el vinculado a la importación, al ver la reducción de sus márgenes y el agotamiento de sus inventarios, cierra las tiendas y sale a la calle el 28 de diciembre. La tensión se incrementa con posibles adhesiones de otros sectores (parte de la clase obrera descontenta con el deterioro del salario real, mujeres, jóvenes, minorías religiosas y étnicas). Además, el gobierno denuncia sabotaje (incendios de mezquitas y otros edificios) e intervención de agentes infiltrados. Así, la lucha de clases, en torno al pago del ajuste de la devaluación y la inflación, pasa de los despachos a la calle. Tras la respuesta represiva por parte de las autoridades, con más de 2 mil muertos incluyendo más de una centena entre las fuerzas de orden y miles de detenciones, las demandas pasaron de lo económico a discutir la gestión gubernamental. Ahora, la lucha de clases adquiere un cariz más político apuntando el cambio de régimen. Además, con el cierre de internet (8 de enero), que dificultó la coordinación y la organización de las protestas, con las manifestaciones progubernamentales (12 de enero) e incluso con la degradación del servicio de Starlink, el internet satelital de Musk (propietario de X), incluyendo la incautación de cientos de antenas receptoras apuntando miembros vinculados al espionaje, las protestas se han reducido. No obstante, las condiciones para el cambio están dadas, solo falta la chispa que encienda la mecha. El imperialismo yanqui lo sabe, solo es cuestión de tiempo, pero llevan casi 50 años “esperando”. Ante lo cual, el régimen se encuentra en la diatriba de avanzar en reformas o reprimir bajo el relato del asedio exterior. Conclusión La investigación dialéctica se enfrenta a lo concreto-real preguntándose por su necesidad; cuando se contesta vuelve a hacerse la pregunta. Así, sin detenerse, a riesgo de naturalizar la explicación. Por ejemplo, si nos quedásemos en las sanciones, etc., sin preguntarnos por qué, la conclusión más probable sería la maldad del imperialismo yanqui; si nos detuviésemos en el capital iraní achacaríamos las protestas a la corrupción; si la parada fuese en la lucha de clases, terminaríamos explicando por las traiciones de organizaciones o líderes. Cualquiera de estas explicaciones sería incompleta, simplista y no nos permitiría profundizar en una comprensión radical de la situación ni avanzar en el objetivo de la emancipación humana, previa superación del capital. Blog del autor Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

lunes, 19 de enero de 2026

Secretario general de la ONU quedaría fuera del Consejo de Paz sobre Gaza

Secretario general de la ONU quedaría fuera del Consejo de Paz sobre Gaza - Sputnik Mundo, 19.01.2026 © telegram SputnikMundo / Acceder al contenido multimedia Síguenos en Secretario general de la ONU quedaría fuera del Consejo de Paz sobre Gaza El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, no ha recibido invitación para unirse al llamado Consejo de Paz de Gaza, dijo el portavoz adjunto del secretario general, Farhan Haq. "No tengo conocimiento de ninguna comunicación que hayamos recibido al respecto", respondió al ser cuestionado si Guterres había sido invitado a unirse a la agrupación. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, planea realizar la firma del acuerdo en Davos el 22 de enero, esto para establecer formalmente un entendimiento sobre la creación del grupo. La formación del Consejo de Paz está prevista en el plan de EEUU para la resolución del conflicto en Gaza. En noviembre del 2025, 13 de los 15 miembros del Consejo de Seguridad de la ONU lo respaldaron, mientras que Rusia y China se abstuvieron. La iniciativa también prevé la administración internacional temporal del enclave y el mandato para desplegar ahí fuerzas de estabilización, en coordinación con Israel y Egipto. Descubre lo que otros callan. Únete ahora

domingo, 18 de enero de 2026

Israel y su guerra perpetua

Recomiendo: Israel y su guerra perpetua Por Marcelo Colussi | 17/01/2026 | Palestina y Oriente Próximo Fuentes: Rebelión “Toda Gaza y cada niño de Gaza deben morir de hambre.” Ronen Shaulov, rabino sionista “Israel no es un Estado “amigo” o “aliado”, sino un recurso militar, un francotirador a sueldo colocado en una “zona de interés” [de Estados Unidos]”. Edu Rodríguez Introducción Partamos de una afirmación fuerte, contundente: hoy el Estado de Israel no representa a todo el pueblo judío, ni en el propio territorio medio-oriental (más de 7 millones), ni en la diáspora (más de 8 millones, siendo Estados Unidos el país donde más se encuentran: alrededor de 6 millones). La política que mantiene Tel Aviv es resistida, o más aún: aborrecida, por muchos judíos. Valga al respecto lo dicho, por ejemplo, por el Partido Comunista de Israel luego de la amenaza del actual presidente Benjamín Netanyahu de aplastar a los palestinos de la Franja de Gaza, posterior al ataque de Hamas del pasado 7 de octubre de 2023: “Los crímenes del gobierno fascista israelí, destinados a sostener la ocupación, están conduciendo a una guerra regional. Tenemos que detener esta escalada. En estos tiempos difíciles, repetimos nuestra condena inequívoca de cualquier ataque contra civiles inocentes e instamos a todas las partes a detener a los civiles en el ciclo de violencia”. Igualmente, lo declarado vez pasada por Sergei Gornostayev (judío de origen ucraniano, actual residente en Israel), hoy día catedrático de Sociología en la Universidad de Haifa, anteriormente soldado israelí que se negó a tomar parte en uno de los tantos conflictos de Israel con El Líbano: “Comencé lentamente a comprender el sentido de las políticas israelíes y de la ocupación, y empecé a involucrarme, más o menos activamente, en la acción política de la izquierda. También decidí negarme a prestar el servicio de reserva. Creo que lo obvio y más irritante de esta guerra es su falta de sentido. Para todos está claro que no hay conexión entre los dos soldados capturados por Hezbollah y la operación en El Líbano. Hoy, después de un mes, incluso ni los ministros recuerdan mencionar a esos pobres muchachos, y están buscando justificaciones para el conflicto”. Es decir: hay más de un judío que no avala la agresión que realiza Israel contra los palestinos, ni contra ningún punto del Medio Oriente, aunque la imagen mediática dominante es que todos los judíos están en una guerra -supuestamente justa y necesaria, por otro lado- contra sus vecinos. Lo anterior es una falacia total, parte de la monstruosa operación mediática de manipulación y ocultamiento de la verdad a que se somete al pueblo judío, siguiendo los pasos de quien, en su momento, fue un enconado agresor del mismo, imbuido de la locura supremacista de pertenecer a una presunta “raza superior”, el nazi Joseph Goebbels, cuya máxima de mentir descaradamente, pues “Una mentira repetida mil veces termina transformándose en una verdad”, se volvió lema infaltable y fundamental en la política israelí. “Hamas será borrado de la faz de la tierra. Cada miembro de Hamas es un hombre muerto, pues son bárbaros y bestias”, espetó el actual mandatario israelí Netanyahu. Pero vale recordar que en estos últimos tiempos, en la agresión en la Franja de Gaza, el ejército de Israel ha masacrado a, por lo menos, 100.000 palestinos en su preconizada lucha contra el terrorismo, fundamentalmente civiles no combatientes, incluyendo niños y niñas, mujeres, ancianos, bombardeando hospitales, reduciendo el territorio atacado a escombros inhabitables. Ahora bien: ¿quiénes, realmente, son los “bárbaros y bestias”? ¿Por qué el Estado de Israel se ha convertido en esto? Debe aclararse rápidamente que no es cierto que el pueblo de Moisés odie visceralmente a los palestinos, a los árabes, a todos los habitantes de lo que hoy se conoce como Medio Oriente. En todo caso, y eso es lo que intentaremos mostrar con el presente texto, se juegan ahí otros intereses. No estamos hablando de guerras religiosas ni culturales. ¿Qué es el actual Estado de Israel? Ya es un lugar común en buena parte de la prensa corporativa comercial de casi todo el mundo presentar las terribles agresiones del Estado de Israel contra los pueblos árabes, y en especial contra la población palestina, como una legítima defensa ante “ataques sanguinarios de musulmanes fanáticos”. El bombardeo mediático al que la población global se ve sometida minuto a minuto ha hecho de esto un lugar común, naturalizado, aceptado casi acríticamente. En toda esa lluvia desinformativa solo se habla del ataque, siempre presentado como despiadado, de grupos extremistas contra un pueblo israelí eternamente víctima. ¿Esto es así? ¡No, en absoluto! El asunto es infinitamente más complejo. Y es necesario dejar claro desde un principio que no se trata de cuestiones religiosas; en todo caso, concretos intereses geopolíticos y económicos se anudan con cuestiones teológicas, pero presentadas de tal manera -perversamente engañosa, por cierto- que podría llegar a creerse que estamos ante cuestiones de fe. Por lo pronto, el llamado “fundamentalismo islámico” tiene mucho de creación mediática. De acuerdo con Zbigniew Brzezinsky, cerebro de la ultraderecha guerrerista estadounidense, la ayuda de la CIA a los insurgentes afganos fue aprobada en 1979, buscando así involucrar en la lucha a la Unión Soviética de modo directo. Ello sucedió, y la guerra en Afganistán trepó en forma exponencial, luego extendida a todo el Medio Oriente y el Asia central. A través del fundamentalismo islámico -fomentado y financiado por la Casa Blanca- se ayudó a terminar con el proyecto socialista tanto en Afganistán -que había tenido su revolución popular (Revolución Saur) en 1978- como, indirectamente, como en la Unión Soviética. Brzezinsky, sin ninguna vergüenza, pudo decir entonces en declaraciones públicas: “¿Qué significan un par de fanáticos religiosos si eso nos sirvió para derrotar a la Unión Soviética?” Por parte del gobierno de Tel Aviv, hoy liderado por una suma de sionistas genocidas y sanguinarios con Benjamín Netanyahu a la cabeza, se trata, entonces, de una “heroica” lucha por defenderse de “fanáticos fundamentalistas anti-judíos”. En pocas palabras, para mostrar la otra cara del asunto: el Estado de Israel juega un papel de avanzada de los intereses geoestratégicos de Washington en la región de Medio Oriente (¿su estado número 51?), y secundariamente de potencias capitalistas europeas. Desde su nacimiento como Estado independiente el 14 de mayo de 1948, la historia de Israel no ha sido sencilla. En realidad, si bien amparándose en el deseo histórico de un pueblo paria de tener su propio territorio, surge más que nada como estrategia geoimperial de las grandes potencias occidentales, Gran Bretaña y Francia entre las principales, con los intereses petroleros como trasfondo. La vergüenza, la admiración y el respeto que hizo sentir el Holocausto de seis millones de judíos masacrados a manos de la locura eugenésica de los nazis, preparó las condiciones para que ese nacimiento pudiera tener lugar. Una “compensación histórica”, podría decirse. Pero con el tiempo las cosas fueron cambiando. Su mismo nacimiento tuvo algo, o mucho, de cuestionable. Por lo pronto quien fuera su primera ministra entre 1969 y 1974, Golda Meir (apodada la “Dama de Hierro”, por su dureza e intransigencia) decía que era “imprescindible vaciar Palestina de sus pobladores originarios”. Hoy el Estado de Israel, supuestamente amparado en ese pretendido “derecho histórico” de recuperar una “tierra prometida”, juega el papel de una base de Washington en Medio Oriente. Su poder militar, y en especial su no declarada oficialmente capacidad atómica, representa el poderío militar del imperialismo estadounidense en una zona de su especial interés geopolítico. El ex presidente estadounidense Joe Biden, siendo senador manifestó sin empacho que “Si Israel no existiera, Estados Unidos debería inventar Israel para proteger sus intereses en la región”. Más claro: imposible. Ahí tenemos la verdadera -la única, la real- clave para entender el eterno conflicto de Medio Oriente. Hoy el Estado de Israel es una delegación del poder estadounidense -secundado también, en alguna medida, por la Unión Europea- en una zona particularmente rica en petróleo (un tercio de la producción mundial proviene de Medio Oriente y el Golfo Pérsico, y en la región se encuentran las reservas más grandes del planeta, junto con las de Venezuela), riqueza que Occidente -o mejor dicho: sus enormes multinacionales (ExxonMobil, Chevron, Halliburton, Phillips 66 -Estados Unidos-, Shell -Gran Bretaña y Holanda-, British Petroleum -Gran Bretaña-, TotalEnergies -Francia-) no quieren perder por nada del mundo. Esto explica que Israel sea una potencia militar, el único país de la región con armamento nuclear, no declarado oficialmente pero tampoco nunca negado (alrededor de 100 bombas atómicas, o quizá más), listo para defender esos intereses empresariales. Al respecto de ese armamento nuclear, si bien el gobierno de Tel Aviv no es claro en torno a él -por lo pronto nunca quiso firmar el Tratado sobre No Proliferación de Armas Nucleares-, según revelaciones que hiciera el científico nuclear Mordechai Vanunu (arrepentido luego por su accionar), que trabajó por nueve años en el reactor nuclear de Dimona en el desierto del Néguev, 150 kilómetros al sur de Jerusalén, Israel sí posee armas nucleares, según su denuncia, aparecida en 1986 en el Sunday Times, de Londres, bajo el título “Revelado: Los secretos del arsenal nuclear de Israel”. Las filtraciones que hiciera Vanunu provocaron que el Mossad lo repatriara -a partir de una peliculesca acción de secuestro en Roma-, pasando luego 18 años en prisión en territorio israelí -10 de ellos en aislamiento completo-. El sionismo gobernante en el país no defiende la “tierra prometida”; defiende los intereses capitalistas occidentales. El lobby judío de Estados Unidos -su principal sostén- no tiene intereses religiosos; solo tiene olor a dólar. Valga decir que Israel es uno de los 20 países con mayor financiamiento militar de todo el planeta. En el año 2024 gastó alrededor de 25 mil millones de dólares para mantener y equipar su formidable ejército, con alrededor de 170 mil efectivos y grandes tecnologías de punta. Todo ello no tiene el más mínimo carácter ligado a religiosidad alguna, sino una avidez económica descomunal, justificada en una presunta guerra santa. El presidente israelí Benjamin Netanyahu dijo que los palestinos deben salir de Gaza porque ese es un territorio que le pertenece históricamente al pueblo judío. ¿Razones histórico-religiosas? ¡No, en absoluto! Dicho esto, inmediatamente declaró que la Franja de Gaza es un “buen negocio inmobiliario” que explotará el Estado de Israel junto a Estados Unidos (o junto a ese magnate inmobiliario que es el actual presidente: Donald Trump, quien se permitió decir vez pasada que la zona se convertiría en un “resort de lujo”, la Riviera de Oriente Medio). El llamado -hipócritamente- Plan de Paz presentado por el presidente Trump, con el que aspiraba ganar el Premio Nobel de la Paz en 2025, no es sino la ratificación de ese nefasto proyecto. La ayuda militar estadounidense más grande para con algún país es la que otorga a Israel: alrededor de 4,000 millones de dólares anuales, traspasándole mucha tecnología bélica de punta, lo que representa el 17% de toda la ayuda armamentística de la gran potencia al exterior. Para Tel Aviv eso significa el 70% de la cooperación militar externa; el resto viene de Europa. Pero desde el 7 de octubre del 2023, luego del famoso operativo de Hamas denominado “Diluvio de Al Aqsa”, la Casa Blanca destinó más de 12 mil 500 millones de dólares para ayuda militar directa a Tel Aviv. Financiamiento que ha servido para perpetrar uno de los más repulsivos genocidios de la historia, ante lo cual el mundo no termina de reaccionar. Genocidio, por cierto, que no tiene el más mínimo asomo de reivindicación teológico-espiritual. ¿Y qué dice la ONU al respecto? Además de esa copiosa ayuda externa, Israel produce su propia tecnología militar -siempre asistido por Estados Unidos-, lo que lo constituye en un feroz guardián del área, en todo momento listo para atacar, tal como está haciendo ahora en forma creciente. “Israel debe ser como un perro rabioso, muy peligroso para ser molestado”, expresó sin ningún remordimiento, o más aún: ¡orgulloso!, el que fuera general y ministro de Defensa israelí, Moshé Dayán. Pero… ¿no es que las religiones preconizan el amor y la paz? ¿Se repite la historia, pero al revés? Debe tenerse bien en claro esto: el pueblo judío ha sido, desde el legendario éxodo bíblico, un colectivo marcado por la exclusión, la persecución, el escarnio. Proceso milenario que concluye con el Holocausto (la Shoah) a manos de la locura eugenésica nazi (el supuesto “pueblo culto y desarrollado de Europa” ¿?), donde murieron seis millones de sus miembros, es decir, alrededor de una tercera parte de la población judía mundial en ese entonces, para inicios de la década del 40 del pasado siglo. Sin ningún lugar a dudas, su historia como pueblo ha sido una de las más sufridas en la historia humana (sin olvidar otros genocidios ocurridos en otras latitudes con otros pueblos, igualmente atroces, todos considerados delitos de lesa humanidad, por tanto, imprescriptibles e imperdonables en términos jurídicos). Hoy día el Estado de Israel lleva a cabo una política de terrorismo y agresión pavorosa. Nada, absolutamente nada lo puede justificar, y las tropelías que comete contra el pueblo palestino -ahora ampliadas a una gran zona que toca todo el Medio Oriente- son tan atroces como las que sufrieran los judíos en los campos de exterminio de Europa durante la Segunda Guerra Mundial. ¿Cómo entender esto: venganza histórica? No olvidar, de todos modos, que también hay voces judías que piden terminar con esta locura militarista, con la política anexionista que impulsa el gobierno de Tel Aviv, sectores que buscan una paz genuina y una sana convivencia con sus vecinos. Una visión tendenciosamente simplificada y maniquea de la situación de esta región del planeta pretende hacer ver la lucha entre judíos y árabes como consustancial a la historia. Pero en verdad este conflicto no es religioso, ni tampoco racial, por cuanto los palestinos son tan semitas como los judíos y durante siglos han convivido en paz. Es un conflicto de proyectos estratégico-militares, internacional y territorial, con grandes intereses económicos de por medio, y que se anuda con vericuetos psicosociales muy complejos donde no está ausente algún mecanismo por el que las históricas víctimas juegan ahora el papel de victimarios (algo así como un retorcido “resarcimiento” en tanto pueblo sufrido). En el campo de las ciencias psicológicas (esto fue formulado por Sigmund Freud, alguien de extracción judía justamente, quien se salvó del campo de concentración por ser una celebridad mundial, permitiéndosele -o exigiéndosele- el exilio, ya en su vejez y enfermo de cáncer) existe un principio que dice: “En el momento actual se repite activamente lo que, con anterioridad, se padeció pasivamente”. ¿Habrá algo de eso en juego aquí? ¿De víctimas a victimarios? En realidad, no hay ninguna diferencia entre la “solución final” y las cámaras de gas de los nazis, sufridas por el pueblo judío, con la actual “limpieza étnica” de palestinos que hoy algunos judíos -¿en nombre de qué?- están haciendo en Gaza. “Los árabes”, expresó el ultraderechista ex mandatario israelí Ariel Sharon, “sólo entienden la fuerza, y ahora que tenemos poder los trataremos como se merecen”; “y como solíamos ser tratados”, agregó con mucha perspicacia el politólogo palestino-estadounidense Edward Said. Por supuesto que, si bien en la actual belicosidad del Estado israelí asienta en concretas y muy reales cuestiones económico-políticas, no deja de estar presente también esta arista psicológica. Casi en espejo está reproduciendo lo que ocho décadas atrás sufrió en carne propia. Ahora bien: no siempre el Estado de Israel fue esa máquina de masacrar palestinos que es hoy día, ese “peligroso perro rabioso” del que se ufanaba aquel militar. En un primer momento, luego de su creación en 1948, no jugó el papel que actualmente se le conoce; por el contrario, trató de mantener una política de neutralidad entre los bloques de poder de entonces. Aunque ello duró poco. Para comienzos de los 50 comienza a alinearse con una de las potencias que libraba la Guerra Fría: los Estados Unidos, y la doctrina de la neutralidad es desechada. En 1951 el premier israelí David Ben Gurión propuso secretamente enviar tropas de su país a Corea del Sur como ayuda a la guerra librada por Washington contra la pro soviética Corea del Norte. Pero durante la década de 1950 Estados Unidos no estaba interesado en fomentar la inestabilidad del Medio Oriente -tal como sucede ahora-, cuyas principales zonas de interés coincidían con los intereses inmediatos del mayor grupo petrolero norteamericano en el Golfo Pérsico y en la Península Arábiga. Por eso en esa época los aliados estratégicos del militarismo israelí fueron Francia y Gran Bretaña. Luego de la Guerra del Sinaí de 1956 la situación regional empezó a preocupar a la administración de Washington, con el presidente Eisenhower a la cabeza. Para ese entonces comienzan a caer los regímenes monárquicos apoyados por Gran Bretaña, y en su lugar se da el ascenso de proyectos militares anti-occidentales que acudieron a la ayuda político-militar soviética. John Kennedy fue el primer presidente estadounidense que le vendió armas a Israel, ya partir de 1963 comenzó a forjarse una alianza no oficial entre el Pentágono y los altos mandos del ejército israelí. Esta supeditación de los intereses nacionales a la lógica del enfrentamiento entre las, por ese entonces, dos superpotencias globales por zonas de influencia y control en el Medio Oriente no sólo reprodujo la lógica del conflicto árabe-israelí, sino que echa mano -sin saberlo seguramente- de esa trágica historia del paso de víctima a victimario: “ahora que tenemos poder los trataremos como se merecen”, así como fuimos tratados nosotros en la Shoah (el Holocausto, o la Catástrofe, en hebreo). La prensa occidental de las grandes corporaciones mediáticas nos tiene acostumbrados a presentar la convulsa situación del Medio Oriente como producto del terrorismo islámico del que es víctima el estado de Israel. Pero como dijo Adrián Salbuchi: “Estados Unidos, Gran Bretaña e Israel han declarado a Hamas y Hezbollah como “organizaciones terroristas”. Conviene recordar, sin embargo, que el origen de las Fuerzas de Defensa Israelíes [el Ejército] surge de la fusión en 1948 de tres grandes organizaciones terroristas: los grupos Stern, Irgun y Zvai Leumi que previo al surgimiento del Estado de Israel, perpetraron crímenes terroristas como el asesinato del mediador de la ONU en Palestina, Conde Bernadotte (organizado por la guerrilla a cargo de Ytzakh Shamir, luego primer ministro israelí), y el ataque terrorista con bombas en 1947 contra el Hotel Rey David de Jerusalén, sede de la comandancia militar británica (perpetrado por la guerrilla de Menahem Beghin, luego también primer ministro israelí). Una de dos: o todos estos grupos -Hamas, Hezbollah y Ejército Israelí- son catalogados como “fuerzas de defensa”; o son todos catalogados como ‘grupos terroristas’”. Conviene recordar también que las voces más racionales surgidas entre judíos, como la de Ytzakh Rabin, ex primer ministro que buscaba un entendimiento con sus vecinos árabes, fueron silenciadas por los fundamentalistas guerreristas que tienen secuestrado el Estado israelí. Rabin -como dijo el citado Saluchi- “fue acribillado a balazos en Israel no por un terrorista musulmán; no por un neonazi; sino por Ygal

Delcy Rodríguez llama a la cohesión en Venezuela

Sputnik Mundo "El enemigo trabaja": Delcy Rodríguez llama a la cohesión en Venezuela La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, realizó una visita en un barrio de la capital venezolana que resultó afectado por la intervención estadounidense del pasado 3 de enero, que concluyó con el secuestro del presidente Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores. "El llamado es a mantenernos cohesionados. El enemigo trabaja, el enemigo externo, y el extremismo interno también, trabajan por la división de nuestro pueblo y la mejor respuesta es la calma, es la paciencia y la prudencia estratégica, que el pueblo de nuestros libertadores, que el pueblo de Simón Bolívar siga dando ejemplos históricos de lo que es superar las dificultades", expresó. Por otra parte, informó que se han realizado jornadas de acompañamiento a la población posteriores al ataque de Washington, destinadas a ofrecer una atención integral. Además, la mandataria insistió en la exigencia para la liberación de Maduro y de Flores. Trump sobre Venezuela: Estamos haciendo tratos con muchas de las personas que dirigían el país - Sputnik Mundo, 1920, 17.01.2026 Internacional Trump sobre Venezuela: "Estamos haciendo tratos con muchas de las personas que dirigían el país" ayer El bombardeo en Caracas y otras zonas dejó al menos 100 muertos y similar número de heridos entre militares y civiles, de acuerdo con datos ofrecidos por el ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Diosdado Cabello. A raíz de estos hechos, Rodríguez asumió ante la Asamblea Nacional como presidenta encargada de la nación caribeña.

sábado, 17 de enero de 2026

La balanza entre el Imperio y el mundo emergente se juega en Irán

Recomiendo: La balanza entre el Imperio y el mundo emergente se juega en Irán Por Andrés Piqueras | 17/01/2026 | Economía Fuentes: Observatorio de la crisis Las perspectivas van desde un vuelco de la balanza a favor del Imperio occidental hasta que se estrelle en Irán (y en Venezuela –además de en Ucrania-) y su desintegración se acelere. Sobre dólares, petróleo y guerra Dos son los pilares que le quedan a Estados Unidos de dominación descarnada (ya no hegemónica o cada vez menos legitimada a pesar de seguir controlando todo el aparataje mediático mundial): el dólar y el Ejército. Me detendré aquí brevemente en lo que significa el dólar. El dominio planetario de los EUA no se podría entender sin la imposición del dólar como “moneda global”. Disponer de esa moneda en la que se realizan las transacciones internacionales les ha permitido utilizar el dólar como arma económica, de guerra, de sanciones y de control del resto del mundo. Asimismo, emitir dólares sin respaldo con los que inundar de inversiones el planeta. Para poder transarlos el hegemón creó el sistema de compensación de pagos SWIFT, adjudicándose, también unilateralmente, el monopolio de la alcabala financiera mundial. Por el mismo motivo, podía endeudarse sin contraprestación (una crónica y ascendente deuda no reclamada que fue montando por encima del PIB nominal hasta límites más allá de cualquier sensatez económica). Gracias a todo ello, EE.UU. se puede permitir llevar a cabo una guerra económica contra todos los países que considere díscolos respecto de sus mandatos, arrogándose la potestad o el privilegio de imponerles lo que llama “sanciones” (que también obliga al resto del mundo a seguir, ejerciendo a su vez “sanciones” contra quienes no las secunden –lo que quiere decir que sus “leyes” se aplican en todo el planeta-). Una vez que se desligó del oro, EE.UU. forzó a la OPEP para que el comercio mundial de petróleo se efectuara en dólares (los cuales se aprecian según aumenta la demanda del oro negro), con lo que el conjunto de transacciones mundiales pivotaría en adelante en torno al dólar. La previa alianza, tras la Segunda Gran Guerra, con la feudal casa Saud de Arabia (y luego con otras del Golfo), para tener acceso permanente a las principales reservas de petróleo y las más fáciles de extraer del mundo, le garantizaba a EE.UU. el suministro energético. Para Estados Unidos es pues vital que el dólar siga siendo la moneda en la que se transa la energía. La desestabilización del petróleo, mediante guerras o bloqueos propiciados por él mismo, llevan a subidas del crudo que repercuten en demanda de dólares. Los intentos de comerciar la energía en otra moneda han motivado las invasiones de Irak y Libia y la más reciente agresión a Venezuela. También en ello radica una de las causas de la agresión a Irán, aunque en este caso hay mucho más en juego. “Irán es el corredor energético estratégicamente crucial. entre el petróleo y gas rusos y los mercados asiáticos en expansión. Irán es el eslabón geográfico que permite que China acceda a recursos energéticos masivos sin depender de las rutas marítimas controladas por la armada estadounidense. Irán es, literalmente hablando, la llave maestra que puede hacer o destruir completamente toda la arquitectura multipolar que Rusia y China han estado construyendo sistemáticamente durante los últimos 15 años de coordinación estratégica. Y aquí está el detalle cronológico que debería hacer temblar a cualquier analista geopolítico serio del planeta” (Pepe Escobar: Irán, la operación secreta que nadie ve – ObservatorioCrisis). Además, todo el Corredor Internacional de Transporte Norte-Sur se malograría. Un sistema de tránsito multimodal que conectará rutas marítimas, ferroviarias y terrestres para mover carga entre los países miembros del corredor: Irán, Rusia, India, Asia Central (Azerbaiyán, Armenia, Kazajstán, Kirguistán, Tayikistán) y ramificaciones a Bielorrusia, Omán y Siria. Acabar con Irán implica, pues, dar un puñetazo a la geoestrategia global, asestar varios golpes a la vez. No el menor dejar definitivamente expedito el camino para el dominio regional del ente sionista en alianza con los Estados árabes prosionistas, ya sin Eje de la Resistencia (Antisionista) en Asia. Cuando Estados Unidos decide atacar a un país, primero empieza con guerra económica para sangrarlo y debilitar a la población y su apoyo al gobierno. Si eso no basta se agudiza la agresión con infiltraciones paramilitares generando desestabilización generalizada cuando no caos social, como preámbulo a la agresión militar. En el caso de Irán el manual se sigue a rajatabla: “La preparación logística comenzó hace más de 18 meses, coordinada meticulosamente desde centros de operaciones que van desde Fort Langley Virginia hasta Tel Aviv, pasando por ciertos edificios muy específicos e identificables en Londres y París. Los centros de entrenamiento en Polonia, donde se preparó a los líderes estudiantiles, los campos de Georgia donde se entrenó en técnicas de guerra urbana, los laboratorios de narrativas en Estonia donde se fabricaron los mensajes para redes sociales. El patrón es siempre idéntico, siempre exactamente el mismo. Primero, se identifica un país que está bloqueando los intereses geoestratégicos del imperio decadente. Segundo, se infiltran masivamente las redes sociales con narrativas prefabricadas y focus groups. Tercero, se prepara durante años a los líderes estudiantiles en universidades occidentales específicas. Cuarto, se establece toda la infraestructura financiera necesaria para sostener meses y meses de operaciones costosas y finalmente se elige el momento perfecto para activar simultáneamente toda la red dormida” (Pepe Escobar: Irán, la operación secreta que nadie ve – ObservatorioCrisis). El guion es tan nítido y evidente que sólo el prácticamente absoluto control de nuestros medios de difusión de masas por Estados Unidos hace que éstos ni se inmuten por mentir ni les afecte a su supuesta decencia profesional en lo más mínimo el continuar repitiendo sin pudor la letanía que les transmite el Imperio sobre “manifestaciones masivas”, “asesinatos”, “represión del régimen” y demás consignas que de tan manidas deberían dar al menos eso, vergüenza corporativa repetirlas sin más. En toda esta geoestrategia del caos, sin embargo, quedan dos puntos a tener por ver su influencia. El primero es que Irán mantiene cooperación militar, aunque no alianza militar estricta, con Rusia y China. ¿Reaccionarán (por fin) estas dos formaciones estatales si Estados Unidos (con o sin el ente sionista) agrede militarmente a su última gran pieza aliada “multipolar”? Estados Unidos se muestra muy seguro de que no lo harán. Por eso se envalentona tanto y no esconde sus intenciones. El segundo es que Arabia Saudita ha visto también la posibilidad de comerciar su petróleo en yuanes. ¡Alarma roja para EE.UU.! Porque ese sí que podría ser el principio del fin del dominio del dólar. ¿Veremos pronto la demonización de Arabia y “levantamientos populares” en su territorio, después de haber sido el gran aliado del Imperio occidental? (que se lo digan a la monarquía española, por ejemplo, cómo se ha abrazado con la saudí). Pero Arabia Saudita está jugando varias importantes cartas a la vez. a) Una alianza con Egipto para intentar levantar de nuevo un “sujeto árabe” en la región: “los datos comerciales, los flujos de inversión y los comunicados oficiales revelan la consolidación de un eje económico que trasciende lo bilateral y apunta a una reconfiguración estructural del mundo árabe” (La visión saudí del futuro frena el expansionismo del Israel bíblico y rediseña el equilibrio de poder en Oriente Medio – La Protesta Diario). Un sujeto al que por cierto Turquía le hace guiños, aunque no sea árabe, para rediseñar el mapa de fuerzas en la región, en detrimento hasta cierto punto del proyecto occidental-sionista. b) Llevar a buen puerto los Acuerdos de Abraham con el ente sionista, pero al tiempo poniendo la condición del Estado palestino para lavar su imagen, lo cual puede distanciar al ente sionista de ese proyecto, o disuadirlo de expandirse a toda costa (¿de nuevo, se convertiría Arabia en un enemigo a batir para el Imperio Occidental y su ente sionista regional?). c) Ejercer el liderazgo de ese nuevo “Mundo Árabe” a costa del resto de países del Golfo y especialmente de Emiratos Árabes Unidos, con quien se enfrenta indirectamente (de momento) en Yemen, país al que todos están de acuerdo en terminar de destruir. ¿Es compatible todo ello con la destrucción de Irán, un país con el que Arabia Saudita ha vuelto a aproximarse gracias a la mediación china? Probablemente sí. Las incógnitas, en cualquier caso, quedan flotando, pero mientras éstas flotan Estados Unidos mantiene la iniciativa estratégica y golpea sin cuartel a diestro y siniestro, cruzando todas las líneas rojas de su propio orden internacional y de la seguridad de sus rivales económicos convertidos por él en enemigos militares. Las perspectivas van desde el definitivo vuelco de la balanza a favor del Imperio Occidental -que podría añadir un medio siglo más a sus 500 años de dominio del mundo-, hasta que se estrelle en Irán (y en Venezuela –además de en Ucrania-) y su desintegración se acelere. La otra opción latente es la de la guerra abierta nuclear, cual sentencia de muerte suspendida que la humanidad tiene sobre sí desde que existen esas terribles armas. Las sociedades del mundo tendrían algún papel, algo que decir en todo esto si desenchufaran sus cerebros de la TV –y otros medios de intoxicación- y comenzaran ya a movilizarse contra el militarismo y la guerra imperial. Por la PAZ. Para eso, para poder tener esperanza de vida, las sociedades europeas, sus fuerzas sociales, tienen que comenzar a considerar como imprescindible romper con la OTAN. Deshacer esa alianza de muerte y terror Andrés Piqueras, profesor senior de la Universidad Jaume I Fuente: https://observatoriocrisis.com/2026/01/16/la-balanza-entre-el-imperio-y-el-mundo-emergente-se-juega-en-iran/

Deconstruyendo el plan de «paz» de Trump para Gaza (con Norman Finkelstein)

Recomiendo: Deconstruyendo el plan de «paz» de Trump para Gaza (con Norman Finkelstein) Por Chris Hedges | 17/01/2026 | Palestina y Oriente Próximo Fuentes: Voces del Mundo Introducción: La ilegalidad ha sido un tema común que ha caracterizado los acontecimientos de las primeras semanas del año. El secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro, el asesinato de Renee Good por el agente del ICE Jonathan Ross, la amenaza de bombardear Irán por parte de la administración Trump. Quizás una de las peores violaciones de la ley haya pasado desapercibida en medio del caos: el continuo genocidio de palestinos en Gaza y la complicidad de las Naciones Unidas con los esfuerzos de Israel y Estados Unidos para llevar a cabo una limpieza étnica en la región. El profesor Norman Finkelstein, autor y estudioso de Oriente Medio, sabe mejor que nadie cómo interpretar la acción internacional de las Naciones Unidas en relación con Palestina e Israel. En cuanto a la adopción de la Resolución 2803 (2025) en noviembre, Finkelstein le dice al presentador Chris Hedges: «La resolución abolió 70 años de historia de la ONU… Le entregó Gaza a Donald J. Trump». Finkelstein señala que la resolución legitima los objetivos etnonacionalistas e imperialistas de Israel y Estados Unidos y deslegitima la santidad del derecho internacional. Explica que «había un sólido consenso sobre cómo resolver el conflicto, lo que significa que Israel no tenía ningún argumento en el que apoyarse. Pero ¿adivinen qué? Ahora sí tiene un argumento en el que apoyarse. Lo tiene aquí mismo». Transcripción de la entrevista Chris Hedges: El plan de paz estadounidense —«Plan integral del presidente Donald J. Trump para poner fin al conflicto de Gaza»—, en un acto de sorprendente traición al pueblo palestino, fue respaldado por la mayoría del Consejo de Seguridad de la ONU en noviembre, con la abstención de China y Rusia. Los Estados miembros se lavaron las manos con respecto a Gaza. Le dieron la espalda al genocidio. La adopción de la Resolución 2803 (2025), como escribe el experto en Oriente Medio Norman Finkelstein, «fue al mismo tiempo una revelación de insolvencia moral y una declaración de guerra contra Gaza. Al proclamar nulo y sin efecto el derecho internacional, el Consejo de Seguridad se proclamó a sí mismo nulo y sin efecto. Frente a Gaza, el Consejo se transformó en una conspiración criminal». Se supone que en la siguiente fase Hamás entregará sus armas e Israel se retirará de Gaza. Pero estos dos pasos nunca se darán. Hamás, junto con otras facciones palestinas, rechaza la resolución del Consejo de Seguridad. Afirman que sólo se desarmarán cuando termine la ocupación y se cree un Estado palestino. El primer ministro Benjamin Netanyahu ha prometido que, si Hamás no se desarma, lo hará «por las malas». La «Junta de Paz», encabezada por Trump, gobernará ostensiblemente Gaza junto con mercenarios armados de la Fuerza Internacional de Estabilización, aliada de Israel, aunque ningún país parece ansioso por comprometer sus tropas. Trump promete una Riviera de Gaza que funcionará como una «zona económica especial», un territorio que operará al margen de la ley estatal y estará gobernado íntegramente por inversores privados, como en el caso de la ciudad autónoma respaldada por Peter Thiel en Honduras. Esto quieren conseguirlo mediante la reubicación «voluntaria» de los palestinos, a quienes, si tienen la suerte de poseer tierras, se les ofrecerán tokens digitales a cambio. Trump declara que Estados Unidos «se hará con el control de la Franja de Gaza» y «será su propietario». Se trata de un retorno al régimen de los virreyes, aunque al parecer no al odioso Tony Blair. Los palestinos, en uno de los puntos más ridículos del plan, serán «desradicalizados» por sus nuevos amos coloniales. Pero estas fantasías nunca se harán realidad. Israel sabe lo que quiere hacer en Gaza. Sabe que ninguna nación intercederá. Los palestinos lucharán por sobrevivir en condiciones primitivas y deshumanizantes. Serán traicionados, como tantas otras veces en el pasado. En diciembre se permitió la entrada a Gaza de una media de 140 camiones de ayuda al día —en lugar de los 600 prometidos— para mantener a los palestinos al borde de la hambruna y garantizar una desnutrición generalizada. En octubre, unos 9.300 niños menores de cinco años de Gaza fueron diagnosticados con malnutrición aguda grave, según UNICEF. Israel ha abierto el paso fronterizo con Egipto en Rafah, pero sólo para los palestinos que salen de Gaza. No está abierto para aquellos que quieren regresar a Gaza, tal y como se estipula en el acuerdo. Israel ha ocupado alrededor del 58% de Gaza y está desplazando constantemente su línea de demarcación —conocida como «la línea amarilla»— para ampliar su ocupación. Los palestinos que cruzan la línea arbitraria —que cambia constantemente y está mal señalizada, cuando lo está— suelen acabar asesinados. El 92% de los edificios residenciales de Gaza han sido dañados o destruidos y alrededor del 81% de todas las estructuras están dañadas, según estimaciones de la ONU. La Franja, de unos 32 kilómetros de largo y 12 kilómetros de ancho, ha quedado reducida a 61 millones de toneladas de escombros, incluidos nueve millones de toneladas de residuos peligrosos que contienen amianto, residuos industriales y metales pesados, además de municiones sin detonar y unos 10.000 cadáveres en descomposición. Casi no hay agua potable, electricidad ni tratamiento de aguas residuales. Israel bloquea los envíos de materiales de construcción, como cemento y acero, materiales para refugios, infraestructura hídrica y combustible, por lo que no se puede reconstruir nada. Para agravar la crisis humanitaria, Israel ha revocado las licencias de 37 ONG internacionales, entre ellas Médicos Sin Fronteras. Esto se suma a la prohibición por parte de Israel de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina (UNRWA), que proporciona la mayor parte de la ayuda humanitaria a los palestinos en Gaza, Cisjordania y la diáspora, y al corte del suministro de agua, electricidad, combustible y comunicaciones a las instalaciones de la UNRWA, así como a la aprobación de una ley que otorga a Israel la capacidad de expropiar propiedades de la ONU en Jerusalén Este, incluida la sede de la UNRWA y su principal centro de formación profesional. Para hablar sobre los continuos ataques contra los palestinos y la falta de intervención de la comunidad internacional, me acompaña el profesor Norman Finkelstein, autor de numerosos libros sobre Oriente Medio, entre ellos Gaza: An Inquest into its Martyrdom, The Holocaust Industry y su próximo libro, que se publicará en marzo, Gaza’s Gravediggers. Norm, comencemos con la votación del Consejo de Seguridad del 17 de noviembre de 2025. Trece votos a favor, ninguno en contra y dos abstenciones, como mencioné en la introducción. Me sorprendió tanto como a ti, precisamente porque no se trata en absoluto de una propuesta seria. Se han ignorado otras propuestas en materia de alto el fuego, acuerdos, etcétera, pero esta no tenía ninguna validez. Y tú, creo que, con razón, criticas duramente a los Estados miembros por apoyarla. Y señalas que este es un momento decisivo para las propias Naciones Unidas, ya que, como has señalado, al menos tradicionalmente han intentado defender el derecho internacional. Y esto es simplemente un completo desprecio de cualquier pretensión de derecho internacional. ¿Puedes explicar este momento? Norman G. Finkelstein: Creo que aquí es bueno comenzar con las declaraciones de Rusia y China cuando se abstuvieron de la resolución. Ahora bien, Rusia y China son obviamente grandes potencias, y hay mucho cinismo y cálculo en todo lo que dicen. Por otro lado, personalmente me pareció creíble la declaración de Rusia en particular, aunque la de China también fue muy buena. Algunos dijeron que China se abstuvo porque era un quid pro quo entre Gaza y Ucrania. Y estoy seguro de que ese cálculo entró en juego. No voy a… No soy ingenuo, pero creo que la declaración de Rusia decía dos cosas que nos interesan. Bueno, en realidad tres cosas. En primer lugar, básicamente Trump les dijo, o la gente de Trump les dijo, que, si no firmaban esto, le darían luz verde a Israel para aniquilar Gaza. Que o era esto o se acababa el alto el fuego e Israel entraría y no le pondrían ninguna restricción, ninguna limitación. Eso era un problema. Tenemos que ser sinceros sobre los problemas. Estaba furioso por lo que había pasado. No te lo puedo explicar, iba por la calle maldiciendo a esa gente. Pero tengo que ser sincero sobre el problema al que se enfrentaban, el dilema al que se enfrentaban. En segundo lugar, los rusos dijeron que todos los Estados árabes y musulmanes, y luego la Autoridad Palestina, el Estado de Palestina, acogieron con satisfacción la resolución. ¿Qué se suponía que podíamos hacer? Pareceríamos más papistas que el Papa. No teníamos otra opción. Estaba claro que odiaban la resolución, al igual que los chinos, pero dijeron que habían conseguido el apoyo de Arabia Saudí, Egipto, Turquía, Indonesia, Pakistán, todos los Estados del Golfo, Jordania… ¿Qué se podía hacer? Era un verdadero problema. Tenemos que reconocer que tenían un verdadero problema allí. Así que los rusos estaban acorralados, al igual que los chinos. Y entonces los rusos dijeron, sin embargo, que hubo mucha presión. Utilizaron esas palabras. Hubo mucha presión en las capitales y en la ONU sobre los funcionarios, los funcionarios representantes. Y luego dijeron, me sorprendió su franqueza, dijeron: «Este es un día negro en la historia de las Naciones Unidas». ¿Y saben cuáles fueron sus últimas palabras? Sus últimas palabras fueron: «No digan que no les advertimos». Me pareció bastante revelador. ¿Sabes a qué me recordó? Me recordó al discurso de Andrei Gromyko en 1947, en el que, ya sabes, Gromyko es el secuaz de Stalin, no tiene muchos puntos cálidos en su corazón, pero pronunció un discurso muy emotivo. Y creo que es… Chris Hedges: Esto fue sobre la creación del Estado de Israel, ¿verdad? Norman G Finkelstein: Sí. Sí. Y fue un discurso profundamente conmovedor. Todos los judíos de aquella época lo recuerdan y sentí que había cierta… Sí, es una gran potencia. Sí, es Rusia. Sí, Putin es esto y Putin es aquello. Pero, aun así, pensé que había cierta franqueza por parte de Rusia al reconocer que algo terrible había sucedido en las Naciones Unidas. Un matón, un megalómano criminalmente trastornado, esta bola de demolición humana acababa de destruir la ONU. La ONU es, para mí en este momento, no quiero decir para mí, ese no es el tema. La ONU es ahora un cadáver en descomposición. Está muerta. Porque lo que hizo esa resolución, para aquellos que siguen estas cosas, y ustedes saben que he dedicado toda mi vida a seguirlas con gran detalle, fue abolir 70 años de historia de la ONU. Lo consiguieron: la Asamblea General, el Consejo de Seguridad, la Corte Internacional de Justicia y todo tipo de divisiones y comités de la ONU. El historial de la ONU comprendía una acumulación de debates, discusiones y compromisos a lo largo de 70 años. Toda esa historia desapareció con esta resolución de la ONU. Si lo pusieras ahora en tu pantalla, irías, por ejemplo, a la resolución estándar de la ONU llamada «Solución pacífica de la cuestión palestina». Se publica a finales de noviembre o principios de diciembre de cada año, ¿verdad? ¿Sabes con qué comienza? Comienza con un preámbulo de entre cinco y siete páginas en el que se repasa todo el historial, lo que este organismo ha resuelto a lo largo de décadas. En esta nueva resolución del Consejo de Seguridad de la ONU no hay preámbulo. Empieza como si fuera una tabula rasa, como si no hubiera historia. Toda la historia quedó abolida por esta resolución de la ONU. Desapareció. Así que fue un momento sombrío. Ahora, ante ese hecho y ante el hecho de que con quienes estamos lidiando…, mi difunta madre solía usar la expresión «cerdos con guantes blancos» para referirse a las élites gobernantes. Pero este era un cerdo sin guantes blancos. Un matón. Ya sabes, sin refinamiento. Sin estilo. Un matón. ¿Qué se puede hacer? En este caso, mi opinión es que, si firmas, uno, estás tratando con un matón, dos, el matón te amenaza con que, si no firmas, no te romperá las rodillas, pero dejará que Israel le rompa las rodillas a Gaza. Y tres, todos los Estados árabes musulmanes, los Estados más grandes del mundo, estamos hablando de Indonesia. Ya sabes, Indonesia es el cuarto país más poblado de la Tierra, Pakistán, Egipto, Arabia Saudí, han pasado por el aro… ¿Qué puedes hacer? Lo que podrías haber hecho si tuvieras algo de carácter es firmar diciendo: «Queremos salvar Gaza del ataque aniquilador de Israel». ¿De acuerdo? Pero entonces podrías haber dicho la verdad. Argelia no tenía por qué alabar a Trump. ¿Sabes lo que dijo Argelia? «Trump ha traído la paz al mundo». No tenías por qué decir eso. No, Argelia siguió criticando la resolución. ¿Pero realmente tienes que besar los pies del amo? No. Fue lamentable. Fue patético. Podrías haber señalado el dilema, que es lo que hizo Rusia. Pero no tenías por qué humillarte. No tenías por qué ser un adulador. Eso fue inaceptable. Chris Hedges: Sólo quiero explicar lo que haces en tu artículo sobre por qué este es un momento tan devastador. Porque hasta ahora, la ONU al menos pagaba con palabras o lealtad a la ley arraigada de que Israel es una potencia ocupante. Esto es tuyo: «Israel debe abstenerse de […] impedir que el pueblo palestino ejerza su derecho a la autodeterminación, incluido su derecho inalienable a la integridad territorial sobre la totalidad del territorio palestino ocupado, que la presencia continuada de Israel en el territorio palestino ocupado es ilegal. … En consecuencia, Israel tiene la obligación de poner fin a su presencia en el territorio palestino ocupado lo antes posible». Estás citando a la CIJ, y esto es lo que dices: «Este consenso jurídico sólido y duradero se cristalizó tras prolongadas deliberaciones que se prolongaron durante casi ocho décadas entre múltiples órganos de las Naciones Unidas y se basó en normas fundamentales del derecho internacional: la prohibición de la adquisición de territorios por medio de la guerra y el derecho de los pueblos a la libre determinación. La nueva resolución de las Naciones Unidas ha echado por tierra este marco jurídico integral». Norman G. Finkelstein: Así es. Eso es lo que ocurrió. Hay una opinión que… Escucha, cualquiera que tenga un mínimo conocimiento sobre el tema sabe que existen siglas como TPO, Territorios Palestinos Ocupados. En esta resolución no se menciona la palabra «ocupación». No hay ocupación. Gaza no aparece en esta resolución. Gaza no es territorio ocupado. Gaza no es nada en esta resolución. No hay ninguna conexión con Cisjordania. Gaza queda simplemente suspendida en el aire en esta resolución. Gaza se encuentra en la era de la conquista europea de África. Utilizaban una expresión, llamada res nullius, que significa «que no pertenece a nadie». África no pertenecía a nadie y, por lo tanto, todo el mundo tenía derecho a quedarse con una parte. Chris Hedges: Se trata de la Sociedad de Naciones, ¿verdad? Norman G. Finkelstein: Ya sabes, se trata de la Conferencia de Berlín a finales del siglo XIX. La Sociedad de Naciones surge después de la Primera Guerra Mundial. Y Gaza no tiene existencia legal en esta resolución. Y tengo que decir que fue algo impresionante. Fue algo impresionante. La resolución de la ONU… Ahora todo el mundo tiene predilección por la exageración, la hipérbole, la poesía. Esto no es una exageración. No es una hipérbole. No es poesía. La resolución de la ONU le dio Gaza a Donald J. Trump. Literalmente lo hizo. Declaró que el órgano rector en Gaza es lo que ellos llaman una «Junta de Paz». Las modalidades de esta junta de paz… ¿Quiénes la integran? ¿Cómo está estructurada? No hay nada al respecto. Sólo hay una cosa: Donald Trump es el presidente de la Junta de Paz. Ahora bien, hay que tener en cuenta que se le concedió la titularidad personal de Gaza. De hecho, el representante de Estados Unidos lo reiteró después de la votación. Donald Trump está a cargo de la Junta de Paz. La Junta de Paz no está a cargo, es decir, Donald Trump no es responsable ante nadie dentro de la Junta de Paz. No hay modalidades de la Junta de Paz. Y él no es responsable ante nadie externamente. Lo único que se le solicitaba a Trump era que presentara cada seis meses, dicen, solicitamos, ni siquiera ordenamos, solicitamos que proporcione cada seis meses una actualización de la situación. Eso es todo. Gaza es ahora una propiedad más en la cartera de la organización Trump. No es una exageración. Cuando Trump dijo en febrero de 2024 que Gaza iba a pertenecer a Estados Unidos y que íbamos a convertirla… Todo el mundo pensó que era un lunático fanfarrón. Pues bien, el lunático fanfarrón lo convirtió en una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, que es la última palabra. No estoy de acuerdo con quienes dicen que las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU quedan invalidadas por el cuerpo legislativo. No creo que eso sea correcto. La resolución del Consejo de Seguridad es la última palabra. Aunque no lo fuera, no cambiaría nada. Se puede entrar en discusiones técnicas hasta el fin de los tiempos. El hecho es que, como he intentado señalar, y he señalado una y otra vez a lo largo de los años, existía un sólido consenso sobre cómo resolver el conflicto, lo que significa que Israel no tenía ningún argumento válido. Pero ¿adivinen qué? Ahora sí tiene un argumento válido. Chris Hedges: Pero tú lo comparas con la decisión de entregar el Congo al rey Leopoldo de Bélgica. Norman G. Finkelstein Fue exactamente lo mismo. La Conferencia de Berlín, las grandes potencias reunidas en la Conferencia de Berlín, entregaron el Congo a una sola persona, el rey Leopoldo. Se lo entregaron a él. Técnicamente se lo entregaron a la Asociación Internacional del Congo, pero luego la legislatura belga lo designó a él. Él era el dueño del Congo. Y ahora tenemos, por cierto, para los espectadores que no lo sepan, durante su mandato como presidente o presidente del Congo, se estima que entre 10 y 15 millones, una cifra nada desdeñable, entre 10 y 15 millones de congoleños fueron asesinados durante el comercio del marfil y luego del caucho. Es una historia famosa. Desgraciadamente, en inglés solo hay un libro, y no es un gran libro. El libro, King Leopold’s… Chris Hedges: King Leopold’s Ghost de Adam Hochschild. Norman G. Finkelstein: No es un gran libro, pero es el único que hay sobre el tema. Las dos personas famosas que hicieron campaña para poner fin al horror en el Congo fueron E. D. Morel y Roger Casement. En cualquier caso, fue el Congo otra vez. Mantuve cierta correspondencia con el gran abogado internacional John Dugard y él dijo que la analogía que hice con Leopoldo no se le había ocurrido, pero que realmente debería desarrollarse, y eso fue lo que hice. Chris Hedges: Hablemos de las condiciones. Podemos empezar con la petición de desarmar a Hamás como condición previa que ha planteado Israel. Israel, por supuesto, será quien juzgue si Hamás está desarmado o no. En la introducción, cité a Netanyahu, quien dijo que si no se desarmaban por las buenas, lo harían por las malas. Pero hablemos de esa salvedad y de las demás salvedades que hay en ella y que simplemente otorgan a Israel un control absoluto y completo sin… Todo se reduce a la decisión de Israel, a las declaraciones de Israel sobre Gaza. La resolución está organizada de tal manera que ellos son la autoridad final. Norman G. Finkelstein: Bueno, dice que las FDI y, entre las potencias, está la llamada fuerza de seguridad internacional, las FDI, las llamadas fuerzas de defensa de Israel, tienen poder de veto