lunes, 1 de junio de 2026

¿Irán podría ser el Vietnam de Trump?

- Sputnik Mundo ¿Irán podría ser el Vietnam de Trump? Lo pregunta el diario 'The Guardian', que señala que la ofensiva militar del presidente estadounidense —en alianza con Israel— contra la nación persa podría transformarse en una derrota estratégica con dramáticas consecuencias geopolíticas, tal como el conflicto bélico contra la nación asiática. El diario sostiene que a pesar de que los borradores de las negociaciones paz sugieren un simple retorno al statu quo anterior, esta guerra quedará marcada en la historia como un monumento a la mala planificación y las suposiciones erróneas de EEUU, asemejándose a los históricos tropiezos de otros presidentes atrapados por subestimar a rivales militarmente inferiores. El análisis de The Guardian enfatiza que, si bien la escala de este conflicto en el Oriente Medio no es comparable con la guerra de Vietnam —la cual duró años y cobró la vida de decenas de miles de soldados estadounidenses, además de casi dos millones de vietnamitas—, sus repercusiones internacionales podrían ser geopolíticamente más profundas y duraderas. El artículo señala que el colapso de Saigón en 1975 no provocó el temido "efecto dominó" del comunismo en el sudeste asiático. Por el contrario, los errores estratégicos cometidos por el Gobierno de Trump frente a Irán amenazan con desmantelar permanentemente la estructura de poder y la influencia global de Washington en un mundo que rechaza tutelajes y hegemonías unilaterales. "Estamos consiguiendo lo que queremos": Trump dice estar seguro de los avances en el diálogo con Irán ayer Entre las consecuencias geopolíticas inmediatas, la nota de The Guardian argumenta que esta guerra representa el colapso de la estrategia de dos décadas de Israel para provocar un cambio de régimen en Teherán, debilitando su influencia política en Washington. Asimismo, las monarquías del golfo Pérsico están reevaluando la utilidad real de albergar bases militares estadounidenses para su seguridad, prefiriendo ahora buscar una paz imperfecta, pero directa con Irán, lo que vuelve absurda e impracticable cualquier pretensión de la Administración Trump de normalizar las relaciones de la región con Israel bajo los Acuerdos de Abraham. Desde una perspectiva estrictamente militar, The Guardian resalta que, a pesar de que el secretario de Guerra de EEUU, Pete Hegseth, prometió una "devastación masiva" desde el cielo, los miles de objetivos atacados no trajeron la victoria, sino un preocupante agotamiento de las reservas de misiles —y de los recursos financieros del tesoro estadounidense— sin debilitar la resiliencia de la nación persa. La crisis del estrecho de Ormuz provoca la pérdida de poder adquisitivo en EEUU, El impacto del conflicto también golpeará con dureza a Europa, según el diario británico. El incremento en el costo de vida derivado del choque energético global debilitará políticamente a los mandatarios de Francia, Alemania y el Reino Unido de cara a sus procesos electorales, erosionando la arquitectura interna de la Unión Europea. Esta situación podría agravarse drásticamente si Trump cumple con sus reiteradas amenazas de retirar tropas de las naciones pertenecientes a la OTAN como represalia por lo que él consideró una "cobarde" negativa de sus aliados a sumarse a su intervención militar. Para los expertos en política exterior citados por The Guardian, los errores cometidos en Irán confirman de manera definitiva el fracaso de la diplomacia instintiva y personalizada de Trump, asestando un golpe letal a la continuidad del orden internacional liderado por EEUU, que ya se encontraba debilitado. La desconfianza generada ha provocado que las potencias medias y los antiguos aliados históricos de Washington comiencen a formar coaliciones independientes y a orbitar hacia nuevos centros de poder. Tensiones en el estrecho de Ormuz repercuten en la producción de cobre, alertan expertos The Guardian concluye afirmando que, tras el fracaso de su estrategia para derrocar al régimen —el cual resistió gracias a una arraigada cultura nacional de resistencia y a una cohesión militar interna—, la Casa Blanca se enfrenta al dilema de firmar un acuerdo de paz de 50.000 millones de dólares que lo regresa al punto de partida. En pocos meses, el mandatario estadounidense parece haber transitado por las mismas etapas de frustración que Vietnam provocó en el pasado, reviviendo la "Teoría del Loco" de la era de Nixon mediante amenazas de destrucción masiva que no lograron intimidar a un Irán que descubrió en el bloqueo del Estrecho de Ormuz su activo geopolítico más valioso.

«Si la Unión Europea impusiera a Israel la mitad de las sanciones que impone a Rusia, salvaría a miles de palestinos»

Recomiendo: Entrevista a Ilan Pappe «Si la Unión Europea impusiera a Israel la mitad de las sanciones que impone a Rusia, salvaría a miles de palestinos» Por Meritxell Freixas | 01/06/2026 | Palestina y Oriente Próximo Fuentes: El Diario “[La guerra contra Irán] es una guerra política que tenía como objetivo ayudar a Netanyahu a ganar las próximas elecciones”, señala el autor de ‘El final de Israel’. Referente de la corriente de “nuevos historiadores” israelíes, que desde los años 80 cuestionan el relato oficial sionista sobre la fundación de Israel, Ilan Pappé es una de las voces más destacadas sobre colonialismo y ocupación de la Palestina histórica. Su último libro, El final de Israel, describe las señales del colapso que, según él, el país hebreo ya ha empezado a transitar y que culminará en un futuro no tan lejano. Oriundo de Haifa y hoy profesor en la Universidad de Exeter, Reino Unido, donde se instaló en 2007 por las amenazas que recibió tras investigar la limpieza étnica contra la población palestina, es un firme defensor de la creación de un único Estado laico y democrático para árabes y judíos. Es conocido por su defensa del boicot y las sanciones a Israel y sostiene que la Unión Europea (UE) debería “desempeñar un papel mucho más eficaz en el cambio”, pero no lo hace porque “los políticos aquí tienen miedo”. Atiende a elDiario.es en una visita a Barcelona para participar en la Fira Literal y debatir sobre colonización, apartheid y genocidio. ¿Cómo ha cambiado el conflicto entre Israel y Palestina con el segundo gobierno de Donald Trump? Trump en su segundo período trajo algo nuevo que es el apoyo internacional total de Estados Unidos a Israel. Haga lo que haga. La pregunta no es Trump. Trump no va a cambiar. La pregunta es después de Trump, ¿qué? ¿Ha cambiado realmente el Partido Demócrata? Yo creo que sí. Y creo que será una América muy diferente dentro de diez años. Trump representa la América de antaño, no la nueva. ¿Hay una nueva América por llegar? No solo eso. Quienes apoyan a Trump empiezan a sospechar que Israel lo está manipulando. Algunos miembros de su propio partido, incluido el vicepresidente, creen que la guerra en Irán se produjo porque Netanyahu convenció a Trump y que fue una decisión estúpida. No quieren una guerra en Irán. El Mossad convenció a Trump de que esto sería como Venezuela, que en dos o tres semanas obtendrían mucho petróleo iraní y Teherán diría ‘lo que usted quiera’. Sin embargo, Irán está ganando en muchos sentidos y el panorama general no ha cambiado, excepto por los precios del petróleo. Habrá que esperar para evaluar el efecto Trump, porque aún no ha terminado y ahora la situación es un poco distinta a la del principio, cuando Netanyahu parecía tener carta blanca. Él quiere que la guerra contra Irán y contra Líbano continúe porque cree que eso lo hace más popular. ¿Esta hipótesis que sostiene sobre el final de Trump conecta con la tesis de su nuevo libro El final de Israel, sobre el final del sionismo y la llegada de una nueva época? Todo va de la mano. Ahora estamos en un mal capítulo de la historia en Palestina, en Estados Unidos, lo que pasó en Venezuela, Cuba… Pero creo que ese es el final de este capítulo. Lo que sostengo en mi libro es que en 10, 15 o 20 años será muy difícil seguir así, con este tipo de política y este tipo de agresión. El Estado sionista no podrá sostenerse social, económica y militarmente. La reacción estadounidense contra Trump también salpicará a Israel por todo lo que le contribuyó en su mandato. Es un proceso lento. No sucederá mañana ni pasado mañana. Pero este proceso ha comenzado. ¿En qué lo observa? Por ejemplo, en (el alcalde Zohan) Mamdani en Nueva York. Antes, para ser candidato del Partido Demócrata en Estados Unidos, era clave mostrar un apoyo incondicional a Israel. Ahora, para ser presidente demócrata, la clave es mostrar apoyo a los palestinos. Es un cambio radical. ¿Cómo se producirá este cambio en el Estado israelí, vendrá empujado desde adentro? Vendrá de afuera. Después, quizás el cambio llegue desde dentro. Pero primero se necesita que el mundo, la región y el mundo árabe digan ‘basta’, ‘ya no son legítimos’. Ahí es cuando empezará todo. Empezará cuando los países árabes dejen de normalizar sus relaciones, cuando la UE empiece a imponer sanciones y, eventualmente, Estados Unidos se unirá a ellos. Todo eso es necesario. También se necesita un movimiento nacional palestino más unido porque está fragmentado y, si mañana Israel se va, no hay un relevo. Y vendrá con la visión de un solo Estado. Si seguimos hablando de dos Estados, la misma situación continuará durante mucho tiempo. ¿Por qué apuesta por un solo Estado como salida? Debe ser un solo Estado para palestinos y judíos. Ya existe un Estado, pero hoy es un Estado de apartheid. Debe convertirse en un Estado democrático a través de la presión externa y la insistencia de los palestinos en que esto es lo que quieren. Israel es una minoría y depende del mundo árabe. Si el mundo árabe decide que quiere la liberación de Palestina, ni siquiera tiene que ir a la guerra con Israel. Solo tiene que decir: “Eso es lo que quiero”. Pero no lo están diciendo por varias razones: no son democracias, son gobernantes a los que Israel ayuda a mantenerse en el poder y todos quieren ser amigos de EEUU —e Israel es el mejor amigo de Washington—. ¿Cuándo empezará este proceso de cambio? En mi libro digo que esto no sucederá al menos hasta 2048. Tenemos que esperar. Pero no ocurre de la noche a la mañana. Hay etapas, es un proceso. Ojalá dentro de diez años empecemos a ver cambios más drásticos. A raíz del genocidio en Gaza, la Corte Penal Internacional (CPI) emitió una orden de detención contra Netanyahu y su exministro de Defensa, Yoav Gallant, por presuntos crímenes de guerra y de lesa humanidad en la Franja. También hay una acusación de genocidio contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia. ¿Tiene confianza en el derecho internacional? No mucha. Me alegra que el procedimiento se esté llevando a cabo; que se esté utilizando el lenguaje adecuado, pero no creo que realmente tengan el poder de cambiar la realidad porque Estados Unidos está tratando a la Justicia como criminales. El impacto será a largo plazo. Dentro de muchos años, cuando miremos atrás, diremos que fue un momento importante, pero lamentablemente no será el próximo año o dentro de dos. Además, necesitamos reestructurar todo el sistema jurídico internacional porque no está funcionando contra países como Israel, que no va a ser tratado como Rusia. ¿Queda en el plano simbólico entonces? Sí, a menos que alguien tenga el valor de decir ‘arrestaré al señor Netanyahu si viene a mi país’. Pero no creo que eso vaya a suceder. Hacia septiembre del año pasado, varios países –entre ellos Francia, Reino Unido, Canadá, Australia, Portugal– reconocieron el Estado palestino. Otros han rechazado públicamente abusos y violencias de Israel. ¿Sirve de algo la presión diplomática si no se toman acciones concretas más contundentes? La presión diplomática no basta. Son muchas palabras y muy poca acción. Lo único que serviría serían las sanciones. Sería la única solución. Si la UE impusiera a Israel el 50% de las sanciones que impone a Rusia, salvaría la vida de miles de palestinos. Lo mismo ocurrió en Sudáfrica. Usted ha puesto como ejemplo el final del apartheid sudafricano como posible salida a la ocupación israelí. ¿Cómo sería? Absolutamente. En Sudáfrica, mientras las acciones se limitaron al boicot y a la desinversión, no lograron la caída del régimen del apartheid. En el momento en que los gobiernos estuvieron dispuestos a seguir a sus sociedades y añadieron al boicot las sanciones, la presión internacional se convirtió en una herramienta eficaz para ayudar al Congreso Nacional Africano a derrocar el régimen del apartheid. Ese fue el camino, junto con la lucha interna, por supuesto. Aunque muchos países siguen acogiendo a Israel en eventos culturales y deportivos, cada vez van apareciendo más muestras de rechazo internacional hacia este país. ¿Ha sido un punto de inflexión el genocidio en Gaza y la guerra? Sí, el apoyo social a Palestina no tiene precedentes. No se compara con ningún otro período de la historia. Disminuyó un poco después del alto el fuego en octubre de 2025, pero aún se mantiene en niveles nunca antes vistos. Creo que los palestinos tienen una oportunidad histórica para aprovecharla, pero están demasiado divididos. Necesitan unirse para sacar el máximo provecho de este apoyo. Porque este momento es excepcional. Dice en su libro que cuanto más derechista y neosionista sea la política de Israel, más aislado se irá quedando. Sin embargo, nadie lo ha apartado a nivel económico, sigue exportando sus productos y tecnología de guerra a todo el mundo. No se puede dar por sentado que la gente siempre comprará armas israelíes, no es el único en el mundo que produce armas. Es como cuando los diamantes se convirtieron en diamantes de sangre del Congo y la gente dejó de comprarlos. Puede que la gente lo encuentre cada vez más problemático y no se puede construir una economía solo sobre la industria armamentística. Al final, no depende de EEUU, depende de la UE. La UE es el socio comercial más importante de Israel. Si la UE bloqueara el comercio, Israel estaría en una posición muy problemática. La UE puede desempeñar un papel mucho más eficaz en el cambio, pero los políticos aquí tienen miedo a hacerlo. Usted separa el sionismo histórico del sionismo de hoy, a pesar de que, dice, tienen mucho en común. ¿En qué se diferencian? Hay muchas cosas que son iguales en ambos, al final es el colonialismo de asentamiento. Pero el sionismo de hoy es más mesiánico, mucho más teocrático, más racista, más peligroso y mucho más extremo. No solo para Palestina, sino también para los países vecinos. El histórico era imposible, pero aun así esperaban conciliar, de alguna manera, valores universales como la democracia o el liberalismo, con el racismo y el colonialismo. Una pregunta que debe haber respondido muchas veces… ¿Cómo puede un pueblo que ha sufrido tanto llegar hasta este punto? Las víctimas a menudo se convierten en victimarios. Los niños que sufrieron abusos tienen muchas probabilidades de ser padres abusivos. Así que, en primer lugar, psicológicamente podemos entenderlo. En segundo lugar, creo que hay un malentendido: la mayoría de los judíos que viven hoy en Israel no son víctimas del Holocausto. El número de personas que realmente sufrieron el Holocausto en Israel es muy reducido y no reciben un trato justo. La mayoría de los judíos que murieron en el Holocausto no eran sionistas. Muchos creían en el socialismo, eran judíos religiosos. Los nazis mataron a muy pocos sionistas y mataron a muchos judíos. Por lo tanto, no es que las víctimas del Holocausto sean quienes hagan esto. Es el Estado que se autoproclama representante de las víctimas quien lo hace. ¿Habrá consecuencias para Netanyahu por el conflicto entre Israel y Palestina y el genocidio en Gaza en este año electoral? No sabemos qué consecuencias puede tener todo esto para Netanyahu porque tiene una base de apoyo que no sabemos cómo es de grande, de gente que le votará pase lo que pase. En noviembre de 2022, esa base le bastó para obtener más de 64 escaños. Las encuestas indican que esta vez no los conseguirá y que no tendrá los suficientes votos para formar gobierno. Por eso, podría impedir que se celebren las elecciones o alegar que fueron fraudulentas. Incluso si pierde las elecciones, no será el final de Netanyahu. Si pierde, volverá. Y no estoy seguro de que vaya a perder. ¿Qué futuro vaticina para la guerra de EEUU e Israel contra Irán? Creo que no habrá un gran acuerdo. De repente, todos dirán: ‘hemos ganado’. Estoy seguro de que terminará así. Y terminará cuando haya elecciones de medio mandato en Estados Unidos y elecciones en Israel. No antes porque la guerra es muy política. No tiene nada que ver con el peligro para la existencia de Israel o las bombas atómicas. Es una guerra política que tenía como objetivo ayudar a Netanyahu a ganar las próximas elecciones. Fuente: https://www.eldiario.es/internacional/ilan-pappe-si-ue-impusiera-israel-mitad-sanciones-impone-rusia-salvaria-miles-palestinos_1_13249506.html

domingo, 31 de mayo de 2026

Reventó Irán la línea de flotación de EEUU en el golfo Pérsico?

- Sputnik Mundo, Ajedrez de Geopolítica, Conduce Javier Benítez. ¿Reventó Irán la línea de flotación de EEUU en el golfo Pérsico? El líder supremo de Irán, el ayatolá Mojtabá Jameneí, afirmó que EEUU ya no podrá utilizar a los países de Oriente Medio como escudos para sus bases, ni tener ningún lugar seguro en la región. Mientras tanto, el ministro de Finanzas de Israel, Bezalel Smotrich, afirmó que su país cuenta con un respaldo sin precedentes por parte de Washington. EEUU se desmorona en Oriente Medio Como un castillo de arena al alcance de las olas, así podría estar desmoronándose definitivamente la presencia militar de EEUU en el golfo Pérsico. "Una cosa es segura: el tiempo no retrocederá y los pueblos y países de la región ya no servirán de escudo para las bases estadounidenses. EEUU ya no tendrá lugares seguros para sus bases y convoyes militares y está perdiendo posiciones progresivamente", afirmó Jameneí. De esta manera, el líder supremo de Irán hizo un llamado a todos los países musulmanes para que fortalezcan la amistad, la cooperación y el apoyo mutuo con el fin de resolver todos los problemas de forma conjunta. En este contexto, el ministro de Finanzas de Israel, Bezalel Smotrich, para sorpresa de nadie, aseveró: "Tenemos la administración más favorable que haya estado jamás en la Casa Blanca. Nunca antes habíamos visto algo así. Recibimos pleno apoyo para el esfuerzo bélico en todos los ámbitos. Y como dije, hay que saber cómo manejarlo, pero para alcanzar el resultado deseado". Para el periodista y analista internacional Pablo Jofré Leal, todas estas cuestiones "están relacionadas, en el sentido de lo que ha expresado Mojtabá Jameneí, al afirmar que efectivamente que lo que ha acontecido en este tiempo [tras el inicio de la agresión injustificada de EEUU e Israel] es un punto de inflexión en la zona de Asia occidental". "Es un punto de inflexión respecto a la postura a lo que Irán ha sufrido en estos [últimos] 48 años. Es decir, una política de máxima presión que se ha ejercido sobre la nación persa, un país que ha resistido, un país que ha tenido un apoyo activo a toda la resistencia en la zona de Asia occidental y que desde junio [de 2025] ha entrado en guerra directa contra el régimen israelí, que cuenta con el apoyo de EEUU. Por tanto, todo lo que hay de EEUU en la zona es blanco de ataques para Teherán", enfatiza Jofré Leal.

sábado, 30 de mayo de 2026

Primera ronda Irán vs. Estados Unidos, ¿y ahora qué?

Recomiendo: Primera ronda Irán vs. Estados Unidos, ¿y ahora qué? Por | 30/05/2026 | EE.UU., Mundo Fuentes: Workers World - Mundo Obrero / Imagen: Los logotipos de los aviones indican las bases aéreas estadounidenses en la región del Golfo Pérsico. Esta expansión del poder aéreo estadounidense también supuso situar el equipamiento y las tropas estadounidenses al alcance de los drones y cohetes iraníes. Durante el frágil alto el fuego que aún se mantiene el 12 de mayo en la guerra de EE. UU. e Israel contra Irán, analistas de los medios de comunicación imperialistas y de fuentes antiimperialistas se han estado planteando la pregunta: ¿Qué bando está ganando? Ambos han llegado a una respuesta similar: Estados Unidos e Israel están perdiendo. O, para ser precisos, la alianza entre la superpotencia imperialista y su pitbull local ha perdido al menos la primera ronda de la guerra que estos dos Estados agresivos iniciaron el 28 de febrero. El New York Times publicó este titular en un editorial del 30 de abril: «El ejército estadounidense estaba perdiendo su ventaja. Después de Irán, todo el mundo lo sabe». La conclusión del artículo era que el Pentágono se consideraba la máquina de destrucción definitiva, de alta tecnología y alto coste, pero que la «guerra asimétrica» de Irán ha puesto de manifiesto sus debilidades. Aunque la República Islámica de Irán no pudo impedir que Estados Unidos e Israel atacaran objetivos industriales, educativos, sanitarios y otros objetivos civiles (todos ellos crímenes de guerra), Irán pudo contraatacar a los Estados clientes de EE. UU. en el Golfo y hacerlo con armas mucho menos costosas. También pudo controlar el estrecho de Ormuz, obstaculizando la economía mundial. Pudo atacar bases y equipos estadounidenses. El Times no fue el único observador imperialista en darse cuenta y expresar esta opinión. El Washington Post («Trump está perdiendo la guerra en Irán», 30 de marzo), oficiales militares retirados, analistas militares, líderes electos de los miembros de la OTAN en Europa que se niegan a unirse a la guerra de EE. UU., y monarcas no electos de los emiratos clientes de EE. UU. en el Golfo Pérsico que niegan a Washington el uso de su espacio aéreo para atacar Irán han rechazado a los líderes estadounidenses. En cuanto a qué versión se acerca más a la realidad, The Times publicó un artículo titulado «Propaganda iraní frente a argumentos de EE. UU.: cómo determinamos el daño real a las bases militares estadounidenses». Seis periodistas y analistas examinaron los informes contradictorios del ejército iraní y del Pentágono sobre los cientos de objetivos alcanzados en las docenas de bases militares estadounidenses del Golfo Pérsico por los ataques con drones y misiles iraníes en respuesta a la agresión estadounidense e israelí. El informe del Pentágono minimizó las pérdidas estadounidenses. El informe iraní se centró en los daños a los intereses estadounidenses. El artículo concluyó que el Pentágono había ocultado o no había informado de la mayor parte de los daños, que se produjeron en todas las bases. Por otra parte, los informes iraníes se acercaban mucho más a lo que descubrieron los analistas de The Times. Todas las bases estadounidenses de la zona fueron alcanzadas. Se destruyeron equipos de radar extremadamente costosos, junto con algunos aviones. El único error de los iraníes (según The Times) fue su informe de que los cohetes iraníes alcanzaron unos barracones en lugar de un almacén en una de las bases. Gran parte de las críticas procedentes de EE. UU. y de otros países imperialistas se han centrado en la subestimación por parte de la administración MAGA del potencial de Irán y de la voluntad de lucha de sus dirigentes. Consideraron que el daño a la reputación de EE. UU. y a su capacidad para librar una guerra era un acontecimiento negativo y culparon principalmente al grupo MAGA, especialmente al presidente. La derrota del imperialismo es una victoria para los trabajadores y los oprimidos Mundo Obrero (WW) felicita al pueblo iraní y a su Gobierno por el valor, la planificación, la determinación y la solidaridad necesarios para resistir el intento imperialista de aplastarlos. WW considera este revés para el imperialismo estadounidense un avance positivo para el futuro de la humanidad. WW también considera que el revés de EE. UU. es una ganancia para la clase trabajadora dentro de Estados Unidos. Supone, en particular, un obstáculo para cualquier plan de la clase dominante estadounidense de ampliar la guerra a un ataque contra la China Popular y Rusia. Para WW, no solo la tendencia MAGA —racista, inepto, beligerante y corrupta— es responsable de la agresión, sino también los republicanos del establecimiento y la mayor parte de la dirección del Partido Demócrata. Estos grupos, que representan a la clase dominante multimillonaria de EE. UU., comparten los objetivos estratégicos (si no las tácticas) del grupo MAGA. WW desea incluir una advertencia y un llamamiento: el imperialismo estadounidense no es menos peligroso ni vengativo, especialmente hacia la población civil de Palestina, el Líbano e Irán, por haber perdido esta importante primera ronda. Más importante que creer que EE. UU. está perdiendo es seguir movilizando al 70 % de la población que ahora solo se opone pasivamente a la guerra y construir un movimiento eficaz y activo para impedir nuevas agresiones y nuevas guerras, utilizando cualquier medio que pueda funcionar. ¡Es hora de volver a las calles para oponerse a esta guerra! Fuente: https://www.workers.org/2026/05/92903/

viernes, 29 de mayo de 2026

Necesitamos urgentemente una iniciativa árabe unida

Recomiendo: Necesitamos urgentemente una iniciativa árabe unida Por Ramzy Baroud | 26/05/2026 | Mundo Fuentes: Rebelión [Foto: el rey de Arabia Suadí Salman Bin Abdulaziz Al-Saud y el presidente chino Xi Jinping en Beijing, el 16 de marzo de 2017 (Bandar Algaloud / Saudi Kingdom Council / Handout)] Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos La visita de Estado del presidente Donald Trump a China pasará a la historia como el día en que Estados Unidos reconoció finalmente la preeminencia de Beijing como superpotencia mundial, un reconocimiento que no hay necesidad de formularlo en una declaración formal; se puede leer claramente en el trasfondo del comportamiento diplomático, en la percepción global y en la cambiante cobertura mediática. La delegación de Trump, en la que participaron destacados líderes empresariales estadounidenses, se relacionó durante la cumbre con el presidente Xi Jinping no desde una posición de dominio mundial absoluto, sino a través de una perspectiva de pragmatismo defensivo. Este planteamiento transaccional se centró en asegurar los compromisos comerciales bilaterales y evitar fricciones económicas catastróficas. El espectáculo del líder del mundo occidental adaptándose a las condiciones de Beijing mientras gestiona activamente las preocupaciones económicas internas supone un cambio profundo. La postura tradicional de Estados Unidos como indiscutible potencia hegemónica mundial se ha transformado en la de una gran potencia entre iguales, que busca unos términos estables de coexistencia con un rival imposible de ignorar. Este momento solo se puede comparar con la histórica visita de Richard Nixon a Beijing en 1972, aunque las circunstancias son totalmente diferentes. El objetivo de Estados Unidos en aquel momento era explotar las divergencias chino-soviéticas y conseguir tener más influencia que la Unión Soviética a cambio de la normalización de las relaciones. En 1972 China estaba aislada desde el punto de vista económico y era una sociedad agrícola que se estaba recuperando de graves tensiones internas. Beijing es hoy un gigante financiero que presume de ser la mayor economía del mundo según la paridad de poder adquisitivo, es un centro fundamental de las cadenas de suministro mundiales y un líder de las tecnologías de última generación, como la inteligencia artificial. En el ámbito militar, el Ejército Popular de Liberación se ha convertido en una poderosa fuerza naval y de alta tecnología capaz de impedir el acceso al Pacífico occidental. Esta vasta expansión económica y militar se traduce en una influencia global sin precedentes, que altera el equilibrio de poder en Asia, África y América Latina. Si tenemos todo esto en cuenta, parece que la vista de Trump a China tiene que ver más con un imperio en decadencia que intenta gestionar su propio declive, un paso que probablemente lleve a importantes concesiones. Donde es más evidente este declive del estatus de Estados Unidos es en Asia Occidental. Décadas de campañas militares desastrosas, de alienación política y el deterioro de las alianzas tradicionales han erosionado la credibilidad de Washington. Las potencias regionales ya no consideran a Estados Unidos un garante indispensable de su seguridad, sino que miran a un futuro multipolar. China ya es el mayor socio comercial de Asia Occidental y sus intereses van desde las importaciones masivas de petróleo crudo hasta las inversiones en infraestructura a gran escala en el marco de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, redes de telecomunicaciones de vanguardia y redes de energía limpia por valor de miles de millones de dólares. Sin embargo, la manera que tiene Beijing de encarara las relaciones con Asia Occidental es esencialmente diferente de la de Estados Unidos, que heredó el legado colonial de Gran Bretaña y Francia. Aunque Washington se resiste a considerarse una potencia colonial, se comporta como tal: utiliza su poderío militar para lograr dominio político y privilegios económicos. China es diferente. Al estar libre del lastre de una pasado colonial regional y al tener memoria histórica como superviviente ella misma del imperialismo occidental, China utiliza para su expansión un modelo completamente alternativo: integración económica, desarrollo y relaciones comerciales. Con todo, este modelo podría cambiar si cambian las circunstancias. Si Beijing se ve obligada a defender sus fuertes intereses y sus rutas enérgeticas, puede que adopte una postura más firme, similar a su actual estrategia asertiva en el mar de la China Meridional. Hace años que ha ido disminuyendo la influencia estadounidenses en Asia Occidental y prueba de ello es el último documento sobre Estrategia de Defensa Nacional estadounidense, publicado a principios de 2026. Este documento vincula explícitamente la prioridad militar estadounidense a una postura que prioriza el territorio nacional y a la contención de China en la región indopacífica. Al mencionar formalmente la Doctrina Monroe para centrarse en el hemisferio occidental y destacar el apoyo condicional a los aliados, los propios documentos de Washington muestran un repliegue estratégico y el reconocimiento de haberse extendido demasiado. En este contexto no se debe entender las destructiva escalada de Estados Unidos e Israel contra Irán como una vuelta de Estados Unidos a Asia Occidental, sino como un intento desesperado de mantener su importancia. La situación recuerda mucho a la agresión tripartita (Gran Bretaña, Francia e Israel) contra Egipto en 1956. Del mismo modo que aquella desafortunada campaña fue un intento desesperado y violento por parte de unos imperios europeos en decadencia de demostrar la relevancia de Occidente tras el devastador coste de la Segunda Guerra Mundial, las actuales acciones de Estados Unidos e Israel son los espasmos imprevisibles de una hegemonía en declive. Dada la agenda global de expansión e integración de China, es probable que Beijing resulte ser el nuevo actor global en nuestra región, aunque adecúe ese papel para que signifique asociación entendida como lo opuesto a dominio. Al advertir en contra del horror vacuii, Aristóteles proponía que cada espacio se debe rellenar con algo; si Estados Unidos se marcha o su presencia se sigue reduciendo, ese espacio político no se quedará vacío . El futuro supone para el mundo árabe tanto un reto como una oportunidad inmensa. La salida de Estados Unidos creará unos márgenes políticos que deben aprovechar los países árabes y llenar según sus propios criterios. Si no lo hacen, lo harán otros. Las naciones árabes, lo mismo que otras del Sur Global, son plenamente conscientes del peligro que entraña la vulnerabilidad durante los cambios globales trascendentales mientras las grandes potencias rivalizan por la influencia. También reconocen que el comportamiento de Estados Unidos, que actúa como facilitador de Israel al tiempo que es incapaz de controlar los resultados que ello provoca en la región, solo contribuye a la desesperación estratégica de Washington. Esta desesperación podría llevar a una salida repentina y caótica de Estados Unidos que deje a un agresivo Israel para que se expanda como potencia hegemónica local, o provocar más campañas militares carentes de estrategia que tendrán unas consecuencias nefastas. Todo ello deja a las naciones de Asia Occidental rehenes de una imprevisible política exterior estadounidense que da a un expansionista Israel oportunidades de generar más caos. Por consiguiente, esta situación exige al mundo árabe una claridad política y una unidad totales, que insista en una verdadera soberanía y en la libertad para actuar en base a los intereses del pueblo. Esta nueva agenda debería priorizar el desarrollo humano y la prosperidad económica, junto con la igualdad y la justicia social. Asimismo, los árabes deben lograr un nuevo pacto político que rechace más injerencias extranjeras o intervenciones militares, y que exija responsabilidades a cualquier gobierno que se desvíe de este principio. Por último, una postura árabe unificada debe ir más allá de la mera retórica para llegar a acciones concretas destinadas a exigir responsabilidades a Israel, y debe trabajar sin descanso por la libertad de Palestina y acabar con la ocupación ilegal de territorios libaneses y sirios. Las puntos de vista políticos árabes deben anteponer estas cuestiones en todas las futuras integraciones con actores globales, incluida China, para garantizar que acaba de una vez por todas el ciclo de violencia que dura ya un siglo y que ha sido causado por el colonialismo occidental. Texto original: https://znetwork.org/znetarticle/the-urgent-need-for-a-united-arab-initiative/ Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelión como fuente de la traducción.

La psicología de las masas y la mentalidad de rebaño

Recomiendo: La psicología de las masas y la mentalidad de rebaño
Por Julio César Centeno | 29/05/2026 | Opinión Fuentes: Rebelión En su obra maestra Psicología de las masas y análisis del yo (1921), Sigmund Freud expande los conceptos del psicoanálisis individual para explicar el fenómeno de la «mentalidad de rebaño» (herd mentality), analizando y reformulando las ideas previas de sociólogos como Gustave Le Bon y Wilfred Trotter. Para Freud, la masa no es simplemente una acumulación de individuos, sino una entidad psicológica cualitativamente distinta. Al integrarse a un grupo, el individuo experimenta una transformación radical: se suspende su juicio crítico, se debilitan sus inhibiciones conscientes y emergen impulsos inconscientes primitivos, reprimidos en la vida solitaria. Freud descarta que este fenómeno se deba a un mero instinto gregario, innato e irreducible. En su lugar, propone una explicación basada en la pulsión libidinal (los lazos afectivos) y dos mecanismos psíquicos centrales. La identificación: los miembros del grupo se identifican entre sí porque comparten un elemento en común: la devoción o el vínculo con la misma figura o la misma línea de pensamiento. La sustitución del ideal del yo: este es el núcleo de la teoría freudiana. Los individuos que integran la masa deponen su propio ideal del yo, su conciencia moral, sus valores y su capacidad crítica individual, y lo sustituyen por el líder o por la idea abstracta que cohesiona al grupo. Al delegar el control de la conciencia en una figura externa, la masa actúa como un solo organismo, movido por fe o creencias y una alta susceptibilidad a la sugestión. La vulnerabilidad inherente de la psicología de las masas la convierte en un terreno fértil para la instrumentación ideológica, política o económica. La manipulación explota la regresión psicológica del grupo a un estado de sumisión propio de la horda primitiva, donde el líder ocupa el lugar del padre omnipotente. En el ámbito político, los líderes carismáticos o los regímenes autoritarios manipulan la mentalidad de grupo presentándose como la encarnación del ideal del yo colectivo. Para mantener la cohesión, el poder político utiliza dos estrategias freudianas: La ilusión de justicia: El líder debe proyectar la ilusión de que ama a todos los miembros por igual, lo que mitiga los celos internos y fortalece los lazos horizontales entre los seguidores. El enemigo externo: La cohesión interna suele requerir un objeto de hostilidad compartido. Al canalizar la agresión intrínseca del ser humano hacia un rival político, se disuelven las tensiones internas del grupo. Aunque Freud teorizó principalmente sobre instituciones como la Iglesia y el Ejército, sus conceptos fueron adaptados al mercado, entre otros por su sobrino, Edward Bernays. En el consumo moderno, estrellas de cine, cantantes, atletas, las marcas o los productos pueden sustituir la figura del líder tradicional. La publicidad no apela a la lógica racional del consumidor, sino a sus deseos inconscientes y a la necesidad de pertenencia. Al consumir un producto validado por la masa, el individuo asume una identidad y la aceptación del grupo, reactivando el mecanismo de identificación horizontal. La mentalidad de rebaño en el comercio se manifiesta en las modas de consumo masivo y la lealtad ciega a las marcas. El análisis freudiano es especialmente lúcido para explicar el racismo y la intolerancia colectiva mediante el concepto del narcisismo de las pequeñas diferencias. Freud señala que las comunidades que colindan o se parecen tienden a enemistarse debido a la necesidad de exteriorizar la agresividad para mantener la cohesión interna. Los manipuladores de discursos raciales o grupales exacerban estas diferencias mínimas para construir un «nosotros» puro frente a un «ellos» amenazante. Al deshumanizar al grupo externo, se libera a los miembros de la masa de la culpa moral individual, permitiendo la crueldad colectiva bajo la justificación de que se está protegiendo el ideal común. Se promueven y toleran expresiones insultantes o degradantes para referirse a “ellos”: incompetentes, brutos, ladrones, narcotraficantes, terroristas, vendidos, traidores. Se apela a expresiones particularmente degradantes hacia las mujeres de “ellos”: perras, rameras, putas. La propaganda política y la publicidad comercial son las herramientas metodológicas mediante las cuales se opera la sugestión de las masas. Su efectividad radica en que no operan sobre el intelecto, sino sobre la estructura afectiva descrita por el psicoanálisis. Tanto la propaganda como la publicidad se saltan la barrera del pensamiento crítico del yo a través de la fuerza de la afirmación y la repetición. Freud explicaba que la masa es sumamente influenciable por palabras e imágenes cargadas de emotividad. No requiere demostraciones lógicas, sino fórmulas categóricas. La propaganda moderna satura el entorno comunicativo para debilitar la resistencia individual, logrando que el sujeto adopte como propios los deseos, odios o necesidades dictados por el emisor del mensaje. El aporte de Sigmund Freud al fenómeno de la mentalidad del rebaño (herd mentality) demuestra que la desindividualización en el grupo no es un simple error de juicio, sino un proceso estructural del aparato psíquico. Al sustituir el criterio propio por el del líder o la colectividad, el ser humano experimenta una regresión a formas primitivas de obediencia, a cambio de una ilusoria sensación de seguridad y pertenencia. Es precisamente esta renuncia a la autonomía lo que permite a las maquinarias de la propaganda, la política y el comercio dirigir las conductas de las masas hacia fines predeterminados. El desarrollo de la inteligencia artificial está orientado en la actualidad al perfeccionamiento de la mentalidad del rebaño con fines políticos y comerciales de dominación. La convergencia entre la inteligencia artificial (IA) y la psicología de las masas representa un cambio de paradigma en la forma en que se configura el comportamiento colectivo. Si en la era de Freud y Bernays la manipulación requería de mensajes masivos y estandarizados, la IA permite una sofisticación técnica sin precedentes que potencia la mentalidad de rebaño a escala global. La inteligencia artificial altera profundamente los mecanismos de identificación y sustitución del Ideal del yo descritos por el psicoanálisis, actuando como un catalizador invisible de la desindividualización. A diferencia de los medios de comunicación tradicionales (radio, televisión), la IA procesa volúmenes masivos de datos para realizar micro-segmentación psicométrica. Esto significa que los sistemas analizan las debilidades, miedos, sesgos y deseos inconscientes de cada individuo para diseñar estímulos personalizados. Cámaras de eco automatizadas: Los algoritmos de recomendación encierran a los usuarios en burbujas informáticas. Al alimentar constantemente al sujeto con narrativas que validan sus prejuicios, la IA debilita efectiva y deliveradamente su juicio crítico individual: el Yo. Líderes y enemigos sintéticos: La IA facilita la creación de narrativas falsas ultrapersonales. Al igual que Freud señalaba que el grupo necesita un enemigo externo para cohesionarse, los algoritmos detectan o motivan con precisión quirúrgica contra qué grupo o rival político dirigir la agresión colectiva, forjando un «rebaño digital» altamente polarizado y reactivo. En el plano comercial, la IA sustituye al líder de la masa por un ecosistema de deseos inducidos artificialmente. A través de la hipersegmentación del deseo, los modelos predictivos anticipan las decisiones de consumo antes de que la persona sea plenamente consciente de la necesidad. La publicidad ya no apela a una masa generalizada. Crea la ilusión de un mensaje único para el sujeto, pero con el fin subyacente de empujarlo a la corriente del consumo masivo. A través de la validación social automatizada, el uso de bots y la manipulación de tendencias virtuales mediante algoritmos, se establece una falsa percepción de consenso. El individuo, movido por el temor al aislamiento (el instinto gregario que Freud reformuló como necesidad de cohesión libidinal), adopta comportamientos de pensamiento y consumo simplemente porque la infraestructura digital le muestra que «todos los demás» lo están haciendo. El debate ético global sobre los límites de la tecnología ha alcanzado las esferas doctrinales más altas del Vaticano. Documentos de gran relevancia magisterial —como la encíclica de mayo de 2026, Magnifica Humanitas, promulgada por el Papa León XIV tras los pronunciamientos previos del Papa Francisco— abordan directamente el peligro de delegar las facultades humanas a los sistemas automatizados. La advertencia del Papa León XIV de que la inteligencia artificial puede ser utilizada para establecer un «nuevo sistema de esclavitud« se interpreta a través de tres dimensiones fundamentales. La enajenación del albedrío y el juicio moral La encíclica Magnifica Humanitas subraya el peligro de la renuncia a pensar. La esclavitud tradicional sometía el cuerpo. La esclavitud algorítmica somete las capacidades cognitivas. Al permitir que sistemas automáticos decidan qué información consumimos, qué es ético, qué es bueno y qué es malo, qué es bonito y qué es feo, o incluso qué decisiones letales se toman en escenarios bélicos (armas autónomas), la humanidad abdica de su responsabilidad moral y de su libertad. No hay algoritmo que pueda sustituir la conciencia o hacer moralmente aceptable la deshumanización. El magisterio eclesiástico equipara los riesgos de la revolución de la IA con los de la Revolución Industrial expuestos a finales del siglo XIX. Si la histórica encíclica Rerum Novarum (1891) denunció la explotación del trabajo físico de los obreros por las máquinas, la crítica actual apunta a la simulación y captura del trabajo cognitivo y emocional. Cuando los desarrolladores priorizan el lucro corporativo sobre el bien común, las personas pasan de ser sujetos con dignidad a convertirse en meros proveedores de datos consumibles, atrapados en una estructura invisible que restringe su autonomía y su libertad. Frente a las vertientes tecnológicas que buscan superar las limitaciones biológicas a costa de disolver la singularidad humana, la perspectiva humanista advierte sobre el riesgo de convertir a los ciudadanos en espectadores resignados de los procesos tecnológicos. La advertencia sobre una nueva esclavitud resuena como un llamado urgente a recuperar el control político y ético sobre los algoritmos. El progreso técnico-científico sólo es verdadero progreso si eleva la dignidad de los más vulnerables, en lugar de centralizar el dominio social en manos de quienes controlan el código. Para profundizar en el debate ético y social abierto desde el Vaticano respecto al control algorítmico y la soberanía del pensamiento humano, resulta de gran utilidad examinar los análisis detallados del documento Magnifica Humanitas, donde se desglosas los desafíos que esta encíclica plantea a la gobernanza global y a la protección de la dignidad individual frente al avance tecnológico. JC-Centeno@Outlook.com Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Occidente está perdiendo su superioridad, admiten medios europeos

- Sputnik Mundo. "Nunca antes habíamos estado tan débiles": Occidente está perdiendo su superioridad, admiten medios europeos La guerra contra Irán no es simplemente otra crisis en el Golfo. Se trata de un conflicto que desafía fundamentalmente la posición estratégica de Occidente, escribe el diario alemán 'Die Welt'. Según el diario, la incapacidad de Estados Unidos para lograr la victoria en una guerra en Oriente Medio cuestiona el núcleo de la concepción conservadora occidental de seguridad, expresada en el principio "Paz a través de la fuerza", utilizado por el presidente estadounidense Ronald Reagan. "La paz se basa en la fuerza —económica, militar y estratégica", declaró en los años setenta, añadiendo: "La paz se pierde cuando esa fuerza se debilita o, lo que es igualmente fatal, es percibida por el adversario como debilitándose". Esta sencilla fórmula causal parece obsesionar a Donald Trump y Benjamin Netanyahu, subraya el autor de la publicación. Sin embargo, la estrategia aplicada por estos mandatarios en la guerra contra Irán demuestra una desconexión entre discurso y realidad. Más que una política basada en fuerza real —económica, militar y estratégica—, se apuesta por gestos, presión mediática y cálculos políticos a corto plazo. Sin planificación sólida ni objetivos alcanzables, el resultado es un desgaste sin logros concretos. "Tal error de juicio es quizás comprensible en dos políticos que solo han dejado huella en la historia mediante constantes proclamas de su propia fuerza", añade el autor del artículo. Occidente libra una guerra comercial a escala mundial para conservar su "dominio ficticio", resalta Zajárova | Video El resultado es una pérdida de credibilidad internacional. A pesar de contar con mayores recursos potenciales, Estados Unidos y sus aliados terminaron aislados y sin capacidad de imponer su agenda. Incluso los socios clave muestran reticencias, mientras potencias como China ganan protagonismo en el escenario global, subraya. La lección es clara: la fuerza no puede simularse, indica. Requiere inversión sostenida, planificación estratégica y coherencia política. Sin estos elementos, la apariencia de poder se convierte en su contrario: una señal de debilidad. "¿Qué significa todo esto para Occidente? Pregúntenle a Ronald Reagan. Nunca antes habíamos estado tan débiles como ahora", concluye el autor.