CRISTIANOS DEL NUEVO SIGLO
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martes, 14 de abril de 2026
Trump no sólo pierde la guerra, sino la empatía y quizá hasta el juicio
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Trump no sólo pierde la guerra, sino la empatía y quizá hasta el juicio
Por Aram Aharonian | 14/04/2026 | EE.UU.
Fuentes: CLAE - Rebelión
¿Cómo se pone fin a una guerra que, al inicio de las operaciones, se suponía que terminaría en una semana? ¿Cómo se declara el fin de una guerra en la que la victoria se ha proclamado en repetidas ocasiones?, se preguntan los analistas internacionales. El fin de una civilización, anunciado por Trump, es otra contradicción: Estados Unidos gana la guerra, pero Irán no es derrotado. Trump anuncia una victoria pírrica, y los ayatolás siguen gobernando.
El problema mayor no es que Donald Trump perdiera la guerra. Según la revista SERA (y muchos otros), ya había perdido el juicio, después que la empatía y la sensibilidad humana. Se embarcó en una guerra sin sentido contra Irán y salió derrotado. Irán fue masacrado, parte de su liderazgo fue asesinado, miles de ciudadanos fueron asesinados y una parte de su infraestructura y arsenales militares fueron destruidos. SERA señala que por suerte, también carece de inteligencia (contaminada por el narcisismo) y, con su arrogancia característica, empieza a disparar su ametralladora giratoria sin rumbo ni propósito.
En geopolítica, el fracaso de Trump agrava aún más el aislamiento de Estados Unidos. Europa ya no confía en la alianza con Washington y comienza a buscar su propio camino hacia la defensa y nuevas alianzas económicas y diplomáticas. «Esta guerra no es nuestra», declaró el ministro de Asuntos Exteriores alemán, resumiendo la declaración de independencia europea ante la guerra estadounidense-israelí en el Golfo.
A pesar de que la prensa trasnacional trata de maquillar la realidad Trump perdió la guerra y está perdiendo el rumbo en poco más de un año en el cargo. Exalta el poder militar y aumenta la agresividad estadounidense, llevando al país al aislamiento, a la pérdida de su liderazgo global y a la destrucción de su imagen como nación democrática y socio confiable. Si dependiera de Trump, el «imperio estadounidense» se hundirá en el lodo de su propia arrogancia: eso sería beneficioso para la paz mundial.
El resultado de la guerra es un autoengaño: los estadounidenses dicen salir victoriosos. Pero los iraníes no son derrotados. El fin de una civilización, en el discurso melodramático de Donald Trump, forma parte de una retorcida narrativa que –como es habitual- poco tiene que ver con la realidad, pero en definitiva es la “realidad” que quieren escuchar , que quieren imponer los estadounidenses. Pero a pesar de Trump y el genocida Benjamín Netanyahu, Irán, como nación y como proyecto de poder civilizatorio, perdurará.
Dado su desastroso historial, su prepotencia, la agresión permanente e los migrantes, los delirios de apropiación de los países y de sus riquezas, la oposición política a su arrogante presidente está creciendo en Estados Unidos. Tras la movilización de aproximadamente ocho millones de personas en casi todas las ciudades grandes y medianas del país —las protestas No Kings—, los líderes del Partido Demócrata están empezando a reaccionar, y ya circulan en el Congreso peticiones de destitución contra el presidente. Pero no hay que hacerse demasiadas ilusiones.
El narcicista Trump sigue proclamando la victoria, a pesar de haber logrado únicamente la destrucción parcial del arsenal de misiles iraní, pero a un costo enorme en términos materiales, humanos, diplomáticos y políticos, incluyendo un daño interno significativo en Estados Unidos. Los pequeños y ricos países del Golfo Pérsico han descubierto que no pueden contar con Washington para su protección ante una posible agresión externa. China y Rusia simplemente observan y cosecharán las consecuencias de las aventuras de Trump.
Irán emergió victorioso, resistió la maquinaria de guerra más poderosa del planeta y continúa siendo gobernado por la teocracia de los ayatolás, contrariamente a lo que afirman Trump y Netanyahu. En el acuerdo de alto el fuego provisional, Teherán accedió a reabrir el estrecho de Ormuz, pero mantuvo la «soberanía iraní sobre la ruta», una prerrogativa que no tenía antes de la agresión trumpista. Ahora Trump quiere bloquearlo.
Irán también insinuó que podría imponer un peaje como compensación por la destrucción del país, dado que los diez puntos del acuerdo de paz contemplan el pago de reparaciones por los daños de guerra. Asimismo, incluye el levantamiento de todas las sanciones (primarias y secundarias) y el desbloqueo de los activos iraníes en el extranjero. El acuerdo provisional reconoce el derecho de Irán a enriquecer uranio (disputado por Israel), e Irán se comprometió –nuevamente- a no producir una bomba atómica
El líder demócrata en la estadounidense Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, señaló: «Está completamente desequilibrado», obviamente refiriéndose al mandatario. Incluso entre los republicanos y sus aliados, se alzan voces de protesta e indignación contra su violencia y su retórica agresiva e irrespetuosa, con la que promete devastar Irán y «eliminar una civilización entera». Destruye centrales eléctricas, carreteras, puentes, ferrocarriles y plantas desalinizadoras.
Diputados y senadores republicanos advirtieron que Trump podría cometer genocidio y crímenes de guerra si ataca la infraestructura civil de Irán. En uno de los ataques más duros contra el presidente, la comentarista política y partidaria de Trump, Candace Owens, lo calificó de «lunático genocida» y pidió la intervención del Congreso y las Fuerzas Armadas.
Lo peor es que en América Latina hay muchos que quieren imitar a Trump. Claro, no al derrotado, sino al que se llevaba los países por delante, saqueándolos violentamente, siempre en el sacrosanto nombre de la democracia y la “civilización” occidental y cristiana.
*Periodista y comunicólogo uruguayo. Magíster en Integración. Creador y fundador de Telesur. Preside la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
lunes, 13 de abril de 2026
Ningún puerto en los golfos estará seguro si se amenaza el territorio de Irán, advierte Tehéran
Ningún puerto en los golfos estará seguro si se amenaza el territorio de Irán, advierte Tehéran
- Sputnik Mundo, 13.04.2026
Ante las continuas amenazas de Washington contra el pueblo iraní y la seguridad del país, la república establecerá un régimen de control permanente de la navegación en el estrecho de Ormuz, declaró el portavoz del cuartel general del principal mando militar de Irán, Ebrahim Zolfagari.
Según el vocero, los buques de países considerados hostiles a Irán no tendrán derecho a transitar por el estrecho.
"Las FFAA de Irán declaran de forma explícita y categórica que la seguridad de los puertos en los golfos Pérsico y de Omán será o bien para todos, o bien para nadie. Si la seguridad de los puertos de Irán en el golfo Pérsico y el mar de Omán se ve amenazada, ningún puerto en estas aguas estará a salvo", señala el comunicado citado por la emisora de radio y televisión IRIB.
La víspera, tras el fracaso de las negociaciones del 10 de abril entre las delegaciones de Estados Unidos e Irán, el presidente estadounidense, Donald Trump, anunció que la Armada de EEUU bloqueará todas las embarcaciones que intenten entrar o salir del estrecho de Ormuz.
Zolfagari tildó de "criminales" e "ilegales" las restricciones impuestas por EEUU a la navegación en aguas internacionales, afirmando que constituyen en esencia un "acto de piratería".
Sobre la frágil tregua armada y la derrota simbólica de Trump frente a Iran
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Sobre la frágil tregua armada y la derrota simbólica de Trump frente a Irán
Por Carlos Fazio | 13/04/2026 | EE.UU., Palestina y Oriente Próximo
Fuentes: Mate Amargo (Montevideo) - Ilustración de Carlos Latuff para Brasil de Fato.
La pausa de las hostilidades entre EE.UU. e Irán durante dos semanas alivia momentáneamente la tensión, pero deja claro que las principales contradicciones entre ambas partes siguen sin resolverse, lo que permite prever una nueva escalada.
El martes 7 de abril de 2026 pasará a la historia como un día negro para Donald Trump. Por la mañana, desde la Casa Blanca, con su insensible y caótico estilo de negociación que lleva la marca de un gangster despiadado acostumbrado a salirse con la suya mediante la coacción y la imprevisibilidad, pero que ahora no está consiguiendo lo que quiere, Trump amenazó con la destrucción masiva de Irán si no cedía a su ultimátum postrero. Dijo: “Toda una civilización morirá esta noche, para no volver más”.
La advertencia, que de consumarse constituiría un crimen de guerra según el fenecido derecho internacional, fue publicada con total naturalidad en la red de su propiedad, Truth Social, junto a anuncios de bolígrafos con forma de bala, sombreros patrióticos y una cena de gala en Mar-a-Lago. Y agregaba: “Ahora que tenemos un Cambio de Régimen Total y Completo [en Irán], en el que prevalecen mentes diferentes, más inteligentes y menos radicalizadas, quizá pueda ocurrir algo revolucionariamente maravilloso, QUIÉN SABE. Lo averiguaremos esta noche, uno de los momentos más importantes de la larga y compleja historia del mundo”.
El mensaje, según consignó Katie Rogers, corresponsal del New York Times en Washington, se difundía dos días después de que Trump conmemorara el Domingo de Pascua pidiendo a los iraníes que pusieran fin a su bloqueo del estrecho de Ormuz: “Abran el puto estrecho, locos bastardos, o vivirán en el Infierno — SOLO VEAN. Alabado sea Alá”, escribió. En la mente del presidente y de sus asesores, el ultimátum pretendía poner fin a un conflicto autoinfligido y persuadir a Teherán para que abriera el estratégico estrecho.
Pero el martes por la noche todo cambió. Trump volvió al modo diplomático como simulación, canceló la “destrucción de la civilización” persa y anunció que había aceptado una propuesta mediadora de Pakistán, que exigía un alto al fuego de “doble vía” de dos semanas y el reinicio de negociaciones. Después de 39 días de haber desatado junto con el régimen sionista de Israel una guerra de agresión, traicionera e ilegal, fue, tácitamente, el reconocimiento de que había sufrido una enorme derrota estratégica. Aunque como buen productor de telerrealidad, Trump dijo que EU había alcanzado y superado todos los objetivos militares en Irán y veía viable un acuerdo de paz, la tregua armada lo exhibe en su locura enfermiza, sociopática, de amenazar, asesinar, destruir, masacrar, sin pensar en lo que viene después de una guerra fracasada. Trump condicionó el alto al fuego a la “apertura completa, inmediata y segura” del estrecho de Ormuz y confirmó la recepción de una propuesta iraní de 10 puntos.
Por su parte, Irán aseveró que la aceptación de sus condiciones para una tregua de dos semanas significó para Washington y Tel Aviv “una derrota innegable, histórica y aplastante”. Según las autoridades de Teherán, a pesar de desplegar una fuerza abrumadora, Estados Unidos e Israel se vieron obligados a aceptar su propuesta, que incluye: un compromiso fundamental de no agresión; el mantenimiento del control iraní sobre el estrecho de Ormuz; la aceptación del enriquecimiento de uranio; el levantamiento de todas las sanciones primarias y secundarias, y el fin de todas las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU y de la Junta de Gobernadores de la AIEA; el pago de compensaciones a Irán; la retirada de las fuerzas de combate estadunidenses de la región y el fin de la guerra en todos los frentes, incluido el de la resistencia islámica en el Líbano.
El Consejo Superior de Seguridad Nacional de Irán, indicó que siguiendo las recomendaciones del nuevo líder supremo, el ayatolá Mojtabá Jameneí, se había decidido celebrar negociaciones con EU en Islamabad (capital de Pakistán) para ultimar los detalles, de manera que en un plazo máximo de 15 días, “una vez finalizada la victoria de Irán en el campo de batalla, esta pueda consolidarse también en las negociaciones políticas”. No obstante, advirtió: “Tenemos el dedo en el gatillo y, en cuanto el enemigo cometa el más mínimo error, responderemos con toda nuestra fuerza».
Claves de una derrota estratégica
Si bien las negociaciones que comenzarán el viernes 10 en Islamabad no significan el fin de la guerra no declarada por Washington y Tel Aviv contra Irán, cabe consignar que Trump y el sionista Benjamín Netanyahu no lograron ninguno de sus objetivos declarados. Cometiendo traición y perfidia, lanzaron la guerra de agresión el 28 de febrero en medio de conversaciones nucleares indirectas entre Teherán y Washington. El objetivo inicial de Trump y su compinche israelí era la fantasía de un cambio de régimen en Irán. Por eso, la primera oleada de ataques se dirigió específicamente contra el líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, quien fue asesinado junto con varios altos mandos militares. Las oleadas posteriores se dirigieron contra jefes castrenses y altos funcionarios iraníes. Sin embargo, el sistema de la República Islámica, que ha sobrevivido a casi cinco décadas de complots y conspiraciones, y cuya estructura institucional no se sustenta en un solo individuo, no sólo no colapsó sino que, esgrimiendo la legítima defensa según las normas del derecho internacional, contraatacó, infligiendo graves daños a sus enemigos y a las monarquías del Golfo Pérsico aliadas de Estados Unidos e Israel, que hospedaban las ahora destruidas bases militares del Pentágono en Medio Oriente.
Otro de los objetivos de Trump y Netanyahu era el programa nuclear iraní, definido como una amenaza existencial por el régimen expansionista de apartheid de Israel, una potencia atómica clandestina y al margen de cualquier fiscalización. Antes de la guerra del Ramadán (conflicto actual), engatusado por el aventurero Netanyahu, Trump amenazó con una acción militar para desmantelarlo, a pesar de que, tras la guerra de 12 días de junio de 2025, afirmó que el programa ya estaba “aniquilado”. Su intento, ahora, de infiltrar comandos especiales y atacar las instalaciones nucleares de Isfahán fracasó estrepitosamente, ya que el Pentágono perdió varios aviones sin lograr ningún resultado. Tampoco lograron diezmar el programa de misiles balísticos iraníes, otro objetivo estratégico israelí.
Trump también estaba obsesionado con el estratégico estrecho de Ormuz, que conecta el golfo Pérsico con el mar Arábigo, y por el que transitan buques petroleros y gasísticos de Arabia Saudita, Baréin, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Irak, Irán y Kuwait, que llevan sus productos a través del océano Índico a países como la India, China, Corea del Sur y Japón. Había prometido abrirlo por la fuerza, pero fracasó. La Armada iraní había cerrado de facto la vía marítima a los buques estadunidenses y aliados tras el inicio de la guerra no provocada. Cualquier intento de cruzar el estrecho sin el consentimiento de Irán era una receta para el desastre. Trump lanzó varias amenazas: reabrir el estrecho o enfrentarse a ataques contra las centrales eléctricas, las plantas desalinizadoras, los puentes y otras infraestructuras críticas civiles iraníes. Los plazos se modificaron de 48 horas a cinco días, luego a diez días y finalmente a 48 horas, antes de que finalmente cediera y aceptara sentarse a negociar la propuesta de 10 puntos de Irán. Un par de horas antes de su anuncio, Trump había fracasado, también, en el Consejo de Seguridad de la ONU, gracias al veto de China y Rusia a una propuesta de resolución de Baréin, donde respaldado por Washington no se denunciaba los ataques de Israel y EU a Irán y sí la aceptación a abrir el Estrecho de Ormuz por la fuerza; lo que de hecho significaba castigar a la víctima y aceptar la criminalidad del victimario.
En síntesis, los cambios constantes en los objetivos de la inútil campaña militar estadunidense/israelí, desde el primer día hasta el cuadragésimo, revelaron una asombrosa falta de estrategia y claridad.
Millonarias pérdidas del Pentágono
Más allá del fracaso estratégico, Estados Unidos sufrió graves daños militares y económicos a causa de los ataques de represalia de la “Operación Verdadera Promesa 4” de Irán: 100 ataques en 40 días. Según informes especializados, solo durante la primera semana, los ataques de represalia iraníes costaron a los contribuyentes estadunidenses más de mil millones de dólares. El despliegue de portaviones y aviones de combate representó 630 millones de dólares, mientras que la pérdida de aviones F-15 E en Kuwait sumó casi 300 millones de dólares, según un análisis de Press TV.
La guerra se había convertido en una trampa costosa (en términos políticos) para la administración Trump, ampliamente considerada un error de cálculo estratégico sin ganancias militares sobre el terreno. Precisamente, por eso, el papel del criminal de guerra y prófugo de la justicia internacional, Benjamín Netanyahu, fue clave. Como no podía hacerlo solo, arrastró a Trump a una guerra innecesaria. Pero un total de 100 oleadas de ataques con misiles y drones iraníes arrasaron bases militares estadunidenses en toda la región, obligando a las fuerzas del Pentágono a abandonar sus posiciones fortificadas y refugiarse en hoteles y oficinas, donde también fueron golpeados. Y si bien Washington ha minimizado el número de bajas, especialmente el de muertos, estimaciones independientes cifran las muertes en cientos.
La Quinta Flota del Pentágono en Baréin, bastión de la presencia militar estadunidense en el Golfo Pérsico, sufrió los daños más graves. Los ataques iraníes impactaron repetidamente su cuartel general en Manama, demostrando un nuevo modelo de guerra asimétrica e infligiendo daños irreparables a la infraestructura, los depósitos de municiones y los edificios de mando.
El poder aéreo de EU también sufrió grandes pérdidas, amén de que el espacio aéreo iraní pertenece a Irán, y cualquier nueva intrusión será respondida con el mismo fuego. El 27 de marzo, el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) destruyó un avión E-3 Sentry AWACS valorado en 700 millones de dólares en la base aérea Príncipe Sultán, en Arabia Saudí, junto con varios aviones de guerra electrónica y aviones de reabastecimiento en vuelo. Días antes, Irán y las fuerzas de la Resistencia iraquí derribaron seis aviones cisterna KC-135 Stratotanker, pilares fundamentales del reabastecimiento aéreo. Días después, Irán logró derribar un caza furtivo F-35 Lightning II por primera vez en su historia. Ese activo multimillonario del ejército estadunidense fue atacado en el centro de Irán. Varios F-15, F-16, F-18, más de una docena de drones MQ-9 Reaper y más de 170 drones también fueron derribados o dañados. Cuatro radares AN/TPY-2 THAAD y una instalación de alerta temprana de Catar, valorada en mil millones de dólares, también fueron alcanzados.
El 3 de abril, considerado un viernes negro, la Fuerza Aérea de EU perdió un F-15 E Strike Eagle, un A-10 Thunderbolt II, varios drones MQ-9 Reaper y plataformas de reconocimiento Hermes también fueron derribadas por las defensas aéreas iraníes, que han mejorado considerablemente desde la guerra de los 12Días. Pero como veremos, el domingo 5 sería peor.
Los dos factores que empujan a Trump a negociar
El martes 7, el canal panárabe Al Mayadeen citó a una fuente militar de alto rango iraní que reveló los dos factores que empujaban a Trump a negociar: la situación en el estrecho de Bab ElMandeb y la fallida operación de Isfahán, el domingo anterior. Según el mando castrense, a pesar de las fanfarronadas de Trump, Washington tomaba muy en serio las amenazas de cierre del estrecho de Bab El-Mandeb por el movimiento de Resistencia Ansarolá de Yemen, especialmente tras detectar movimientos operativos relacionados con ellas. Además, dijo que Trump y su entorno, pese a sus habituales exageraciones propagandísticas, eran plenamente conscientes de la magnitud del revés estratégico sufrido en la fallida operación de Isfahán. La fuente señaló además que la administración Trump reconocía que no tiene margen para avanzar sobre el terreno ni para sostener un enfrentamiento exitoso con Irán en el ámbito marítimo, y que anticipaba un incremento significativo en los precios de los hidrocarburos..
El domingo 5, las Fuerzas Armadas iraníes destruyeron varias aeronaves enemigas al sur de Isfahán. Falsamente, ese día Trump declaró que el Ejército estadunidense realizaba operaciones de búsqueda y rescate del segundo piloto del caza F-15 derribado el viernes 3, afirmando que “decenas de aeronaves” participaron en esa misión. Tras ese episodio, el portavoz de la Cancillería iraní, Ismail Baghaei, destacó las interrogantes que rodeaban la acción estadunidense, sugiriendo que podría estar vinculada a un intento de apoderarse de uranio enriquecido iraní. Subrayó que la operación violó la soberanía de Irán y que persistían dudas sobre la versión estadounidense debido a la distancia entre el punto de aterrizaje de las aeronaves estadunidenses en Isfahán y el lugar señalado oficialmente en la provincia de Kohgiluyeh y Boyer Ahmad.
En paralelo, información publicada por The Washington Post coincidía con esas sospechas: el diario reportó que el Ejército propuso a Trump un plan para incautar unos 450 kilogramos de uranio altamente enriquecido en territorio iraní. Dicho plan contemplaba el traslado aéreo de equipos de perforación y la construcción de una pista de aterrizaje para aviones de carga C 130, con el fin de extraer y sacar del país el material radiactivo. A ello se sumaba que parte del uranio iraní se encuentra en instalaciones fortificadas, entre ellas un emplazamiento cercano a Isfahán ubicado en túneles profundos, cuyo acceso requeriría operaciones de perforación complejas y estrictos protocolos de seguridad, posiblemente acompañados de un despliegue terrestre de gran escala.
A su vez, el martes, información exclusiva obtenida por Press TV, citada por los medios árabes Hispantv y Al Mayadeen, reveló que fuerzas especiales de EE.UU. cayeron en una trampa tendida por Teherán, al intentar infiltrarse en las instalaciones nucleares iraníes en Isfahán y sufrieron una vergonzosa y aplastante derrota estratégica.
Según Press TV, la operación de EE.UU. en Isfahán no tenía ninguna relación con la supuesta misión de rescate de un piloto del caza F-15 Eagle derribado. El fallido ataque se produjo después de que la aviación estadounidense llevara a cabo extensas operaciones de reconocimiento aéreo en los días previos a la incursión. Durante esas misiones iniciales de infiltración y reconocimiento, Estados Unidos, y posiblemente el régimen sionista, perdieron un número significativo de aeronaves, incluyendo al menos un A-10 Thunderbolt II y dos helicópteros Black Hawk. La información obtenida por Press TV revela que la “hora cero” de la fallida operación de Isfahán se fijó durante una reunión secreta en la Casa Blanca bajo la supervisión directa del propio presidente Trump.
El lugar de aterrizaje para dos aviones de transporte Hércules C-130, elegido tras un reconocimiento previo, era una pista abandonada situada peligrosamente cerca de una de las instalaciones nucleares. El medio sostuvo que el error de cálculo de los estadunidenses fue creer que la defensa aérea iraní no podría contrarrestar las aeronaves implicadas en esa operación. Asimismo, algunos indicios apuntan a que generales estadunidenses destituidos habían advertido seriamente al secretario de Guerra, Pete Hegseth, sobre el alto riesgo de una operación de ese tipo. Sin embargo, debido a la falta de conocimientos militares y a la insistencia de Trump en seguir adelante, los generales fueron destituidos apenas días antes de la operación de Isfahán. Aun así, se desplegaron múltiples aeronaves para la operación, mientras que las Fuerzas Armadas y de seguridad iraníes se encontraban en estado de máxima alerta, esperando su llegada.
De hecho, los comandos especiales de EE.UU. cayeron directamente en una trampa tendida por las fuerzas iraníes, que inicialmente no mostraron una reacción seria ante el aterrizaje del primer C-130 que transportaba a decenas de soldados de élite. La evidencia muestra que esa aeronave se desvió ligeramente al aterrizar en la pista de tierra abandonada. Minutos después, se aproximó un segundo avión C-130 que transportaba vehículos especializados, cuatro helicópteros MH-6 Little Bird, dos MQ-9 Reaper y cuatro helicópteros modelo UH-60 Black Hawk que fueron derribados. En ese momento, las fuerzas iraníes ya desplegadas en el lugar atacaron al segundo avión antes de que pudiera aterrizar, convirtiendo su aterrizaje normal en uno de emergencia. Dos helicópteros Black Hawk llegaron poco después. Fue en ese momento cuando los aviones, helicópteros y comandos que habían desembarcado del primer avión se convirtieron en objetivos perfectos para las Fuerzas Armadas iraníes.
Después de que las fuerzas especiales de EE.UU. se dieron cuenta de que habían caído en la trampa, la sala de crisis de la Casa Blanca tomó una decisión crucial: la operación principal para infiltrarse en el sitio nuclear se transformó en una operación de rescate desesperada para las decenas de comandos estadounidenses atrapados bajo el fuego iraní. El Pentágono envió inmediatamente varios aviones más pequeños para evacuar a sus fuerzas, logrando a duras penas reunir a los comandos y sacarlos de la situación mortal. La operación de rescate se llevó a cabo con tanta prisa que algunos soldados y oficiales abandonaron su equipo, incluyendo, según las pruebas en poder de Press TV, el documento de identificación de un oficial estadounidense que había quedado en la zona, para salvar sus vidas.
Tras la evacuación de los comandos, cazas estadounidenses establecieron una línea de fuego con un radio de 5 kilómetros para impedir que las fuerzas iraníes se acercaran a los C-130 abandonados en la pista de aterrizaje. Los cazas también bombardearon intensamente su propio equipo para evitar que cayera en manos iraníes. Las fuerzas especiales ni siquiera tuvieron la oportunidad de volar con los helicópteros especiales Little Bird; algunos fueron destruidos en tierra, mientras que otros fueron destruidos dentro del segundo avión C-130.
Pero hay algo aún más grave. Según declaró el domingo el portavoz del Cuartel General Central de Jatam al-Anbia, “las aeronaves fueron derribadas por la defensa aérea iraní, y las propias fuerzas de Estados Unidos terminaron bombardeando a sus propios soldados”. “La humillación del presidente Trump y de su ejército derrotado no podrá repararse con retórica, guerra mediática ni operaciones psicológicas”, apostilló el vocero castrense iraní. Según fuentes militares iraníes, al menos cinco militares estadunidenses murieron en la operación.
La aplastante derrota de la operación de Isfahán, habría provocado que Trump celebrara apresuradamente y de forma caótica varias ruedas de prensa para encubrir el fracaso y presentarlo, falsamente, como una operación de rescate de pilotos. La información obtenida por Press TV describe estas maniobras propagandísticas lideradas por Trump y su poco informado secretario de Guerra, Hegseth, como reminiscencias de las películas de Hollywood: “mentiras al estilo Goebbels” que ni siquiera han sido aceptadas por gran parte del público estadunidense. Burlándose de las afirmaciones de Trump, el presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, publicó una imagen de los restos destruidos del C-130 en su cuenta X, escribiendo con sar
domingo, 12 de abril de 2026
Llamamiento a los católicos del cardenal Robert McElroy
Post en X de Dr.Hector Frisble.
aliado cercano del Papa León XIV, el cardenal Robert McElroy, recibió una ovación al final de su homilía, donde pidió a los católicos que tomaran medidas cívicas para ayudar a poner fin a la guerra "inmoral" contra Irán 🇮🇷
"Cuando salgamos de esta iglesia esta noche, debemos ir más allá de la oración. Como ciudadanos y creyentes en esta democracia que apreciamos tan profundamente, debemos abogar para que nuestros representantes y líderes busquen la paz”
"No basta con decir que hemos rezado. También debemos actuar. Porque es muy posible que las negociaciones fracasen debido a la terquedad en ambas partes, y que el presidente reinicie esta guerra inmoral”
"En esa coyuntura crítica, como discípulos de Jesucristo llamados a ser pacificadores en el mundo, debemos responder con una sola voz:
"No. No en nuestro nombre. No en este momento. No con nuestro país". x.com/ChristopherHal…
Repaso de un año de estrategia TACO «Trump siempre se acobarda»
Recomiendo:
Repaso de un año de estrategia TACO
«Trump siempre se acobarda»
Por Yago Álvarez Barba | 11/04/2026 | Opinión
Fuentes: El Salto Diario
Desde las treguas en sus ataques bélicos hasta las retiradas de aranceles, repasamos todas las veces que el presidente ha hecho méritos para ganarse la fama de ‘Trump Always Chickens Out’.
Amenazas, exabruptos, intimidación, más amenazas, fechas límite, más faltas de respeto, violencia verbal… Si obtiene el resultado esperado, araña una victoria. Si no lo obtiene, pues se echa atrás sin cumplir las amenazas mientras se da aires de ganador que ocultan que se haya acobardado. Podría ser la estrategia de un matón de patio de colegio en un instituto, pero es la del presidente de la primera potencia del mundo. La última ha sido el alto el fuego en Irán tras amenazar con “destruir una civilización” si el régimen iraní no aceptaba a abrir el estrecho de Ormuz y unas condiciones de rendición que no han aceptado, sino que ha sido Trump el que ha aceptado un decálogo que sabe a derrota y genuflexión ante los ayatolas. Pero no es la primera vez. De hecho, este 9 de abril se cumple un año del más sonado de los Trump Always Chickens Out (TACO por sus siglas en inglés) y pistoletazo de salida de un año en el que la credibilidad de las amenazas de Trump cada vez es menor.
El 2 de abril de 2025, Donald Trump proclamaba el Día de la Liberación. Con ese rimbombante y marketiniano nombre que evocaba a la emancipación de los esclavos, el presidente le declaró la guerra comercial a todo el planeta. Tablillas en mano como si de una figura bíblica se tratara, mostró al mundo unas relaciones de países y porcentaje de aranceles que no tenía mucho sentido económico. Con impuestos mínimos del 10% a todo el globo, otros países llegaban a alcanzar porcentajes próximos al 50% por el simple hecho de tratarse de economías exportadoras de manufacturas, como Camboya o Vietnam. Trump rompía las reglas del juego del comercio global que habían sido impuestas por la propia potencia norteamericana. No se libraba de esta guerra ni una pequeña isla donde sólo viven focas y pingüinos.
Aranceles Trump
Donald Trump anuncia los aranceles que impondrá a muchos páises desde este 2 de abril.
Las bolsas se desplomaron. Los mercados entraron en caos. El mayor comprador de manufacturas del mundo decidía gravar todas esas importaciones, lo que podría provocar distorsiones de todo tipo, stocks que se acumulan, precios que se encarecen en Estados Unidos, fábricas que se cierran en algún otro lado del planeta. Pero los mercados se guardaban un as en la manga que no dudaron en sacar cuando Trump decidió romper las reglas sobre las que se cimenta su beneficio económico sin que hubiera un plan b para proteger las ganancias de las empresas en Estados Unidos y de estas en el resto del mundo.
Durante los siguientes días, los mercados empezaron a dar la espalda a los bonos norteamericanos. Los inversores aceleraron las ventas de deuda, lo que hizo subir el bono del Tesoro estadounidense a diez años por encima del 4,5%, el termómetro de la confianza que tienen los mercados en Estados Unidos y en el dólar como valor de refugio en tiempos de crisis. En lugar de correr a comprar dólares, como ocurre en otros shocks económicos, los inversores se deshacían de ellos, la capacidad de financiarse de la Casa Blanca se encarecía y el dólar perdía valor. Igual que le ocurrió a Liz Truss, quien tuvo que retirar su paquete fiscal y dimitir de la presidencia de Reino Unido, los mercados torcieron el brazo a Trump.
Trump Always Chickens Out (TACO), significa Trump siempre se acobarda, aunque una traducción más literal y despectiva es Trump siempre hace el gallina
El 9 de abril anunció una prórroga en la implementación de los aranceles de 90 días. “Aunque Trump logró resistir la caída del mercado bursátil, una vez que el mercado de bonos también comenzó a debilitarse, era solo cuestión de tiempo antes de que desistiera de sus exorbitantes aranceles», explicaba Paul Ashworth, economista jefe para Norteamérica de Capital Economics, en unas declaraciones recogidas por la BBC.
Las bolsas, felices con su hazaña, se dispararon y recuperaron gran parte de lo perdido en esa semana sin reglas. Trump se había acobardado y no sería la única vez, sino que acabaría siendo tan común que se acabó acuñando un término que en el último año ha pasado a formar parte del lenguaje periodístico, de las estrategias geopolíticas de los países que se enfrentan a las amenazas de Trump e incluso a los inversores. Trump Always Chickens Out, significa ‘Trump siempre se acobarda’, aunque una traducción más literal y despectiva podría ser ‘Trump siempre hace el gallina’.
La gran recogida de cable del 9 de abril con la prórroga de los aranceles del Día de la Liberación marcaba la consolidación de TACO como estrategia común del empresario convertido en presidente
Si bien el término ya se había utilizado con anterioridad, la gran recogida de cable y repliegue de tablillas bíblicas del 9 de abril con la prórroga de los aranceles del Día de la Liberación marcaba un antes y un después en la consolidación de TACO como estrategia común del empresario convertido en presidente. Los mercados habían acobardado a Trump porque se habían plantado ante él y sus desmanes económicos que ponían en riesgo el beneficio de sus inversiones.
México y Canadá ya lo han digerido
Sin duda, la marcha atrás del Día de la Liberación fue el más sonado y el que ayudó a identificar el TACO, pero no había sido la primera en este segundo mandato. Con la excusa del fentanilo y la inmigración, Trump disparó primero sobre sus vecinos, con los que mantiene uno de los acuerdos comerciales de última generación más antiguos que se conocen. En noviembre de 2024, nada más ganar las elecciones, Trump anunció aranceles del 25% a las importaciones desde México y Canadá.
Pero poner barreras arancelarias a países de los que dependes industrial o energéticamente tras años de cooperación es un tiro en el pie. Primero fue la industria del automóvil, deslocalizada en México y pieza fundamental del sector manufacturero estadounidense. Los aranceles a los componentes de automóviles pusieron en jaque a una de las industrias más poderosas del país. Luego vino el problema energético con Canadá, que provee electricidad a varios estados del norte del país con los que hace frontera. Además, Canadá también es el mayor proveedor de acero y aluminio de su vecino, lo que impactó nuevamente en la industria del automóvil.
El 9 de marzo, pocos días antes de que ocurriera lo mismo con la tablilla de los aranceles a todo el planeta, Trump se veía obligado a rebajar sus amenazas y aranceles sobre México y Canadá
Tanto Canadá como México tomaron medidas, más cosméticas que reales, sobre el supuesto comercio de fentanilo en sus fronteras para contentar a la narrativa de Trump, pero también se plantaron y respondieron con paquetes de impuestos a los productos estadounidenses. Canadá fue primero, con aranceles por valor de 20.000 millones de dólares. México no llegó a anunciar el paquete de medidas en respuesta que estaba planeando ya que Trump se volvió a acobardar. El mandatario no calculó bien lo que suponía amenazar a sus dos socios principales y que estos no cedan a las advertencias. El 9 de marzo, pocos días antes de que ocurriera lo mismo con la tablilla de los aranceles a todo el planeta, Trump se veía obligado a rebajar sus amenazas y aranceles sobre México y Canadá. Aunque, como siempre, lo vendió a sus votantes como una victoria.
A China no le asustan los matones
Si hay algo que sobrevuela todo lo que hace Estados Unidos a nivel geopolítico es su guerra por la hegemonía con China. La intervención de Venezuela, las amenazas sobre Groenlandia o Panamá, las sanciones a países que deciden dejar de comprar crudo en dólares o incluso la guerra en Irán tienen a la rivalidad con el gigante asiático como telón de fondo. No es de extrañar que los mayores ataques comerciales hayan ido dirigidos a su oponente, pero Xi Jinping tiene suficientes armas como para defender sus intereses y no temer al matón.
Trump Xi Jiping
El presidente de Estados Unidos. Donald Trump y el de China, Xi Jinping.
A comienzos de febrero de 2025, Trump impuso un arancel a China del 10%. El Partido Comunista contestó con aranceles del 15% a ciertos productos. El 4 de marzo, Trump subió la apuesta al 20%. China aumentó su listado de productos y porcentajes añadiendo varios nuevos. La Casa Blanca no ha sido capaz de torcer el brazo a China y siguió subiendo impuestos a sus importaciones. Trump ha llegado a subir los aranceles a los productos chinos hasta un 145% creyendo que sus amenazas arrodillaría a Xi Jinping. Pero no fue así porque China tiene un as en la manga: las tierras raras.
Trump tuvo que rebajar el tono con China, reunirse con Xi Jinping y llegar un acuerdo en el que tuvo que bajar los aranceles a cambio de que China abriera de nuevo el grifo de las tierras raras
El gigante asiático puso restricciones a las exportaciones de tierras raras y algunos minerales estratégicos de los que no sólo es poseedor de gran porcentaje de las reservas, sino que tiene la tecnología y la capacidad de separarlas y procesarlas. El embudo que genera cerrando el grifo de estas exportaciones puso en jaque a la economía global, incluida la estadounidense, ya que estos materiales son necesarios para la carrera armamentística, tecnológica y energética. Se volvió a vivir otro momento TACO. Trump tuvo que rebajar el tono, reunirse con Xi Jinping y llegar un acuerdo en el que tuvo que bajar los aranceles a China a cambio de que abriera de nuevo el grifo de las tierras raras.
En Europa también se come TACO
Además de las tablillas con impuestos incluso para los productos importados de islas habitadas por pingüinos, la Casa Blanca también ha utilizado la amenaza y la coerción comercial con otros países o zonas comerciales como la Unión Europea. Trump siempre ha mantenido un tono amenazante y reproches hacia el Viejo Continente al que ha tildado de llevar estafando comercialmente a Estados Unidos desde hace décadas. La balanza comercial industrial negativa que ha mantenido en los últimos años, sino décadas, con los 27 países europeos es interpretado por el empresario presidente como una forma de engaño, sin tener en cuenta que la balanza en servicios es contraria y que ese poder comercial es causado por la fortaleza del dólar, no porque los europeos sean estafadores comerciales.
El 12 de julio de 2025, Trump anunció aranceles del 30% a los productos importados desde la UE. Los impuestos a las importaciones entrarían en vigor el 1 de agosto. Además de la tasa mínima anunciada, la Casa Blanca amenazó con incrementar otro 30% más si alguno de los Estados miembro decidía tomar algún tipo de represalia comercial en respuesta. Pero, otra vez más, a Trump le plantaron cara y tuvo que acobardarse.
Aunque se han incrementado, los aranceles recíprocos entre Washington y Bruselas están muy por debajo de las primeras bravuconerías de Trump
La Comisión Europea y los Estados miembro siempre se han mostrado apaciguadores y dispuestos a negociar, pero también tuvieron que amenazar con paquetes arancelarios contra las importaciones desde Estados Unidos a productos como el acero, aluminio, aves, carnes e incluso un arancel del 50% al whisky norteamericano. Algo que no sentó bien a Trump, que amenazó con imponer uno del 200% a las bebidas alcohólicas europeas. Otra amenaza que nunca cumplió. Al final, aunque se han incrementado, los aranceles recíprocos entre Washington y Bruselas están muy por debajo de las primeras bravuconerías de Trump.
Groenlandia, el “trozo de hielo” que obsesiona a Trump
La estrategia de amenazar y amenazar hasta que cedan o acobardarse no ha sido tan sólo una cuestión arancelaria. Hemos visto estos últimos días cómo se ha cedido en Irán tras amenazar con la destrucción total del país, pero también hubo un caso en el que no se llegó a usar las armas pero potencias europeas tuvieron que plantarse ante Trump, Groenlandia.
Desde le comienzo del segundo mandato, Groenlandia ha sido una obsesión para el presidente. “Vamos a hacer algo con Groenlandia, por las buenas o por las malas”, “podría ir allí y quedármela y nadie haría nada” y amenazas similares han salido de la Casa Blanca en referencia a la isla bajo soberanía del Reino de Dinamarca. Trump utiliza la excusa de que China y Rusia pretenden hacerse con el “trozo de hielo”, pese a que ninguna de las dos potencias ha realizado ningún movimiento en la zona más allá de abrir nuevas vías comerciales a base de barcos rompehielos.
Tras varias semanas de amenazas constantes, desprecios al Gobierno de Dinamarca y a los habitantes de la propia Groenlandia, países europeos como Francia, Alemania, Suecia, Noruega o la propia Dinamarca enviaron efectivos militares a la isla como muestra de que no pretendían quedarse quietos ante las amenazas. Otros países no enviaron tropas, pero mostraron su apoyo total a Dinamarca. Ante esta respuesta en bloque, Trump ha rebajado el tono sobre sus intenciones en Groenlandia y ha anunciado varias veces que hay un supuesto acuerdo sobre la protección de la isla frente a otras potencias que nadie sabe muy bien en qué consiste.
Los mercados ya no creen a Trump
Pese al tono amenazante cuando hace de matón y triunfalista cuando se acobarda, la estrategia TACO está empezando a hacer mella en la credibilidad del presidente. Los mercados ya no acaban de creerse las amenazas de Trump y cada vez ven más posible que sus exabruptos acaben en la técnica de la gallina. No es que sus locas publicaciones en su red social no se sientan en los mercados, pero los temblores de los mercados ya no son los terremotos que sacudían las bolsas hace un año.
En los días previos al alto al fuego, en los que la Casa Blanca amenazó con destruir toda Irán y sus infraestructuras energéticas, el precio del petróleo subió hasta los 110 dólares. Aumentó, sí, pero no llegó ni a tocar los 118 dólares que sí que se alcanzaron de máximos estas semanas cuando Irán se opuso a rendirse a las exigencias de Estados Unidos e Israel. Una amenaza así, debería haber disparado los precios del barril a cotas de la guerra de Rusia en Ucrania, pero la realidad es que los mercados están hartos de Trump y su chulería.
Al movimiento MAGA no le gustan los gallinas
A los votantes republicanos y a la base del movimiento Make America Great Again (MAGA) no les gustan las guerras costosas en dinero y vidas de soldados, y menos todavía les gusta que los precios en las gasolineras se disparen. Los vaivenes y chulerías del presidente cada vez empiezan a hacer más mella en la base social de Trump y en su propia imagen. “La popularización del concepto TACO seguro que molesta personalmente en su ego narcisista, pero además también afecta a su imagen de autoritaria de ‘macho Alfa’, varonil y disruptiva que tiene Trump dentro del MAGA”, explica a El Salto Miguel Urbán, exdiputado europeo y autor del libro Trumpismos (Verso Libros, 2024).
Pero en ese mismo movimiento es donde Urbán también ve que existe una diversidad de vertientes que pueden explicar, en cierto modo, esos vaivenes de la política exterior de la Casa Blanca. “La incapacidad de contentar a las diferentes fracciones del MAGA e incluso a las diferentes fracciones del gobierno, hace que dé pasos hacia adelante impulsados por ciertos sectores y pasos hacia atrás”, afirma Urbán.
“El TACO es una representación de las propias contradicciones del gabinete de Trump”, Miguel Urbán
No es una cuestión sólo de seguidores, el propio gabinete del presidente también está mostrando sus grietas en las últimas semanas ante el apoyo incondicional a Israel y ante una guerra que no parece acabar del todo y que tendrá unas consecuencias económicas duraderas. El ex eurodiputado apunta a la ruptura entre pro-israelitas y los contrarios a Israel. Entre los sectores neocon estilo marco Rubio y los de American First anti guerras lejanas. E, incluso, incluso a las diferentes fracciones del partido republicano preocupados por el midterm o los empresarios preocupados por una crisis económica mundial. “El TACO es una representación de las propias contradicciones del gabinete de Trump”, apunta Urbán.
En lo único en lo que Trump no se ha acobardado ha sido en todo aquel escenario donde nadie le ha plantado cara. Porque esa es exactamente la estrategia del hombre de negocios: exigir, incluso amenazar con romper la baraja, y siempre llevarse lo máximo posible cuando nadie le para los pies. Si la operación sale bien, se vuelve a intentar sobre el mismo objetivo o repitiendo las formas que funcionaron la vez anterior. Por eso, tal y como predijo en una entrevista a El Salto Olga Rodríguez un mes antes de que Israel y Estados Unidos desataron esta guerra ilegal pero poco después de la captura de Nicolás Maduro, “Venezuela ha servido de entrenamiento para hacer lo mismo en Irán, igual que Panamá fue el ensayo de lo que luego hicieron en Irak”. Si nadie le ha parado los pies a Trump con Venezuela y a Netanyahu con Gaza, los matones vuelven a repetir sin acobardarse. Con la credibilidad de Trump por los suelos, los mercados ignorando los post del presidente en su red social, con Irán plantando cara y la imagen de la coalición EEUU-Israel cada vez más deteriorada, el panorama para el presidente se oscurece con cada una de las veces que se acobarda.
Fuente: https://www.elsaltodiario.com/donald-trump/se-cumple-un-ano-estrategia-trump-siempre-se-acobarda-taco
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sábado, 11 de abril de 2026
Volvemos a EEUU sin un acuerdo con Irán", asegura Vance
Volvemos a EEUU sin un acuerdo con Irán", asegura Vance
El vicepresidente de Estados Unidos, J. D. Vance. - Sputnik Mundo
El vicepresidente de Estados Unidos, J. D. Vance, señaló que la delegación del país norteamericano no logró un entendimiento en el diálogo con Teherán, que se llevó a cabo en Islamabad.
"Llevamos 21 horas negociando y hemos mantenido varias conversaciones sustanciales con los iraníes. Esa es la buena noticia. La mala noticia es que no hemos llegado a un acuerdo. Creo que eso es mucho peor para Irán que para EEUU", destacó en conferencia de prensa.
Esmaeil Baqaei, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní:
"Intensas negociaciones": Irán da a conocer detalles sobre el diálogo con EEUU
De igual modo, aseveró que la delegación estadounidense volverá a su país.
"Hemos dejado muy claras nuestras condiciones, en qué aspectos estamos dispuestos a ceder y en cuáles no (...), pero han optado por no aceptar nuestras condiciones", ponderó.
De acuerdo con medios iraníes, la cuarta ronda de negociaciones entre Washington y Teherán se llevaría a cabo por la mañana, tiempo de Pakistán, sin precisar la hora.
Estados Unidos e Irán llegaron a Pakistán para encarar una compleja negociación
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Estados Unidos e Irán llegaron a Pakistán para encarar una compleja negociación
Por Guido Vassallo | 11/04/2026 | EE.UU., Palestina y Oriente Próximo
Fuentes: Página/12
Trump amenazó con retomar los ataques a Teherán si el diálogo fracasa
Irán exige un alto el fuego en el Líbano y que se liberen los activos iraníes congelados. EE.UU. quiere que Irán limite el enriquecimiento de uranio. El vice JD Vance lidera la delegación de Washington.
La delegación iraní para las conversaciones de paz con Estados Unidos, liderada por el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Qalibaf, llegó este viernes a Islamabad para iniciar el diálogo tras días de incógnita por los fuertes desacuerdos entre Teherán y Washington. Irán exige un alto el fuego en el Líbano y la liberación de activos iraníes congelados, mientras que EE.UU. pide que Irán restrinja el enriquecimiento de uranio. El vicepresidente de EE.UU., JD Vance, viajó a la capital de Pakistán para liderar la comitiva estadounidense. Poco afecto a la diplomacia, el presidente Donald Trump aseguró que su país está preparándose para un duro ataque contra Irán si fracasan las negociacioneso si Teherán vulnera el frágil alto el fuego acordado el martes.
Rubén Paredes Rodríguez, doctor en relaciones internacionales de la Universidad Nacional de Rosario, planteó en diálogo con Página 12: “Las negociaciones se inician en torno a poder compatibilizar los 15 puntos propuestos por Estados Unidos y los 10 propuestos por Irán, lo cual requerirá de una alta ingeniería diplomática”. Paredes Rodríguez sostuvo que a este diálogo se llega “en un contexto de fragilidad, con acusaciones mutuas y de gran desconfianza que se amplifican con los comentarios oficiales en las redes”.
“Negociar de buena fe”
Islamabad se convirtió en una ciudad fantasma con un fuerte dispositivo de seguridad mientras se prepara un hotel de lujo para recibir a las partes. Pakistán había invitado a las delegaciones a reunirse el viernes, pero estaba previsto que JD Vance arribara en la mañana del sábado. “Vamos a intentar mantener una negociación positiva”, declaró el vice estadounidense a los periodistas antes del despegue en Washington.
“Si los iraníes están dispuestos a negociar de buena fe, nosotros, desde luego, estamos dispuestos a extender la mano abierta. Si van a intentar jugar con nosotros, entonces verán que el equipo negociador no es tan receptivo”, advirtió Vance, quien según el diario New York Times lidera la comitiva estadounidense junto al emisario especial Steve Witkoff y Jared Kushner, el yerno de Trump.
Según la información difundida por las agencias iraníes, la presencia de la delegación de Irán en Pakistán no garantiza que las conversaciones vayan a empezar, sino que se iniciarán cuando “la otra parte acepte las precondiciones” de Teherán para sentarse a negociar. El canciller de Irán, Abbas Araqchi; el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, general Ali Akbar Ahmadian, y el gobernador del Banco Central, Abdolnaser Hemmati, entre otros, forman parte de la delegación.
El vocero de la Cancillería iraní, Ismail Bagaei, dejó en claro que la negociación está supeditada al cese de ataques en el Líbano, y el presidente del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf, sostuvo que tampoco se cumple otra condición: la liberación de activos iraníes congelados. El politólogo iraní Mohammad Eslami advirtió a Página/12 que aún existe una enorme brecha entre las posturas de Estados Unidos e Irán.
“Si Estados Unidos actúa conforme a la Carta de la ONU, habrá un alto el fuego permanente o la paz; de lo contrario, no habrá acuerdo. Me parece que el gobierno iraní está muy decidido esta vez, y esperamos una mínima flexibilidad de su parte. Si hay un compromiso, debería ser por parte de Estados Unidos. Irán debe aceptar una pausa temporal en el enriquecimiento para demostrar buena voluntad e intención”, explicó Eslami.
La disputa por Ormuz
Incluso si las delegaciones terminan sentándose en la mesa, las posturas opuestas en temas clave dificultan un acuerdo. El jefe de la Organización de la Energía Atómica de Irán descartó restringir el enriquecimiento de uranio, una de las principales demandas de Israel y Estados Unidos que temen que Teherán se haga con el arma nuclear. La República Islámica defiende su derecho a la energía nuclear civil.
Tampoco se prevé una salida fácil a la situación en el estrecho de Ormuz, por donde pasaba una quinta parte del petróleo mundial en tiempos de paz. Aunque su reapertura era una de las condiciones del alto el fuego, desde su implementación solo un puñado de buques lo cruzaron. Trump aseguró este viernes que no permitirá que Irán cobre peajes por el tránsito de buques. “No, no lo vamos a permitir, es agua internacional”, afirmó a la prensa antes de asistir a un evento político en Virginia. El mandatario aseguró que Irán estaría cobrando hasta dos millones de dólares a algunos buques por el paso por la vía marítima.
Paredes Rodríguez destacó que “Estados Unidos solo por el congreso norteamericano estaría autorizado a pagar una compensación a cambio de reconocer el control del estrecho en manos de Irán”, algo de por sí controversial, ya que antes de la guerra el tráfico marítimo era libre, y después de la guerra no. “La ley que está discutiendo el Parlamento iraní retoma esta cuestión y agrega explícitamente que el golfo es pérsico, no arábigo y para qué se emplearán los fondos obtenidos. Aquí se abre una cuestión y es cómo jugarán los países árabes que se verán lesionados en sus intereses si se reconoce el nuevo status”, dijo a este diario el director adjunto del Instituto Rosario de Estudios del Mundo Árabe e Islámico (IREMAI).
Trump amenaza con volver a las armas
Frente a las condiciones iraníes, la delegación estadounidense habría sumado una exigencia de última hora a la agenda. Según informó el diario The Washington Post, EE.UU. pedirá la liberación de al menos seis ciudadanos estadounidenses bajo custodia iraní. Lejos de calmar las aguas, Trump aseguró que el Pentágono se está armando para abrir por la fuerza el estrecho de Ormuz ante una posible ruptura del diálogo.
“Estamos preparando un reinicio (de la ofensiva). Estamos cargando los barcos con la mejor munición, las mejores armas jamás fabricadas. Incluso mejores que las que usamos anteriormente, ¡y con aquellas los hicimos pedazos!”, aseguró el mandatario al diario The New York Post. En una entrevista poco después de que el vicepresidente JD Vance despegara rumbo a Islamabad, Trump subrayó la desconfianza que le plantean estas negociaciones.
“Estamos tratando con personas que no sabemos si dicen la verdad o no. (…) Delante de nosotros, afirman que se están deshaciendo de todas las armas nucleares, que ya no queda nada. Pero luego salen ante la prensa y dicen: ‘No, en realidad nos gustaría enriquecer uranio’. Así que ya lo averiguaremos”, sostuvo el republicano.
El rol de Pakistán
Desde que las tensiones empezaron a escalar, Pakistán pasó de ser un simple espectador a convertirse en un puente diplomático activo entre Washington y Teherán. El país comparte una frontera de casi 900 kilómetros con Irán y ya enfrenta una persistente insurgencia de separatistas baluchis en su flanco occidental. Un conflicto más amplio en Irán podría alentar a grupos militantes en el lado pakistaní de la frontera, desestabilizando aún más su ya frágil seguridad.
“Pakistán es un socio cercano de China y Arabia Saudita. Irán confía en Pakistán. Por otro lado, Arabia Saudita presionaba a Pakistán para que actuara contra Irán, ya que Arabia Saudita, atacada por Irán, mantiene una alianza militar formal con Pakistán. Pero Pakistán es enemigo de Israel y no quiere luchar con Teherán”, agregó Eslami a este diario. Ese escenario, según el analista del Instituto Universitario Europeo, “convierte a Pakistán en un mediador confiable para Irán, y dado que China apoyó a Pakistán en la elaboración de la propuesta de alto el fuego y el proceso de mediación, Estados Unidos también confió en Pakistán”.
Según Paredes Rodríguez, la prolongación de esta guerra no solo afectaba a Estados Unidos y a los mercados globales, sino también a la imagen de estabilidad y desarrollo que durante años las ‘petromonarquías’ proyectaron. La cuestión, de acuerdo con el analista, es ver “cómo actuará Israel, país no invitado a las negociaciones y que puede boicotearlas, dado que sus objetivos no fueron alcanzados cuando se suponía que el conflicto duraría un par de semanas, con la caída del régimen que finalmente no ocurrió”.
Fuente: https://www.pagina12.com.ar/2026/04/11/estados-unidos-e-iran-llegaron-a-pakistan-para-encarar-una-compleja-negociacion/
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