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jueves, 3 de abril de 2025
Las grandes mentiras de la guerra de Ucrania
Las grandes mentiras de la guerra de Ucrania
Por Thomas I. Palley | 03/04/2025 | Economía
Fuentes: CTXT
Europa es la gran perdedora del conflicto, pero ahora parece empeñada en perjudicarse aún más profundizando en la marcha de la locura
En el libro La marcha de la locura: la sinrazón desde Troya hasta Vietnam, la historiadora Barbara Tuchman aborda la desconcertante cuestión de por qué a veces los países promueven políticas radicalmente opuestas a sus intereses. Esta pregunta vuelve a cobrar relevancia ahora que Europa ha decidido empeorar aún más la marcha de la locura sobre Ucrania. Continuar con esta marcha tendrá graves consecuencias para Europa, pero abandonarla plantea un desafío político colosal que obliga a explicar cómo la Unión Europa ha resultado perjudicada por su política ucraniana; cómo es evidente que, si redobla esa apuesta, va a verse aún más perjudicada; cómo se ha vendido políticamente esa marcha de la locura; y, por último, por qué el poder político porfía en esa idea.
Los costes político-económicos de la locura
A pesar de no haber intervenido directamente en el conflicto ucraniano, Europa –y, sobre todo, Alemania– se ha convertido en uno de los grandes perdedores de la guerra debido a las sanciones económicas, que han tenido un efecto bumerán en la economía europea. La energía barata procedente de Rusia ha sido reemplazada por energía cara procedente de Estados Unidos. Esto ha tenido un impacto negativo sobre el nivel de vida de la sociedad y la competitividad del sector manufacturero; asimismo, ha influido en el aumento de la inflación en el territorio europeo.
A lo anterior se suma la pérdida de un mercado importante como es el ruso, en el que Europa vendía productos manufacturados y obtenía inversiones y oportunidades de crecimiento. Además, Europa se ha quedado sin el fastuoso gasto de las élites rusas: la combinación de estos factores ayuda a esclarecer el estancamiento de la economía europea. Por si fuera poco, su futuro económico está gravemente comprometido por la marcha de la locura, que amenaza con hacer permanentes esos efectos.
Europa se ha quedado sin el fastuoso gasto de las élites rusas
La llegada masiva de refugiados ucranianos también ha tenido consecuencias adversas: ha aumentado la competencia a la baja de los salarios; ha agravado la escasez de viviendas, lo que ha subido el precio de los alquileres; el sistema escolar y los servicios sociales se han sobrecargado, y el gasto público se ha incrementado. Aunque estas consecuencias han repercutido sobre el conjunto del territorio europeo, Alemania se ha llevado la peor parte. Esto, sumado a los efectos económicos adversos, ha contribuido a enturbiar el clima político, lo que ayuda a explicar el ascenso de la política protofascista, sobre todo –de nuevo–, en Alemania.
La gran mentira y cómo se vende la locura
La “gran mentira” es una idea que Adolf Hitler formuló en Mein Kampf (Mi lucha). Viene a decir que, si una mentira descarada asociada a un prejuicio popular se repite muchas veces, terminará por aceptarse como verdad. Joseph Goebbels, propagandista nazi, logró perfeccionar la teoría de la gran mentira en la práctica. Es innegable que muchas sociedades la han usado en cierta medida, y el poder político europeo ha recurrido a ella con total libertad para vender ahora la marcha de la locura.
La primera gran mentira es el resurgimiento de la narrativa sobre los acuerdos de apaciguamiento de Múnich de 1938, que afirma que Rusia invadirá Europa central si no es derrotada en Ucrania. Esa mentira también se alimenta con los restos de la teoría del dominó de la Guerra Fría, según la cual la conquista de un país desencadenaría una oleada de colapsos en otros países.
La narrativa de apaciguamiento motiva, asimismo, comparaciones sumamente desacertadas entre el presidente Putin y Hitler, avivadoras de una segunda gran mentira: el moralismo maniqueo que presenta a Europa como la encarnación del bien y a Rusia como la encarnación del mal. Este marco impide reconocer la responsabilidad de Occidente en la gestación del conflicto, por medio de la expansión de la OTAN hacia el este, y la propagación del sentimiento antirruso en Ucrania y otras repúblicas exsoviéticas.
La tercera gran mentira atañe a la capacidad militar de Rusia: se argumenta que su poderío militar representa una amenaza existencial para Europa central y oriental, y esto aporta credibilidad a la acusación del expansionismo ruso. Ninguna ecuación matemática podría desmentirlo; sin embargo, los antecedentes en el campo de batalla indican lo contrario, al igual que el análisis de su base económica, relativamente exigua en comparación a la de los países de la OTAN, sin olvidar el envejecimiento demográfico que padece.
El “apaciguamiento de Múnich”, el “expansionismo ruso”, “Rusia como encarnación del mal” y la “amenaza militar rusa” son imágenes ficticias que se utilizan para deslegitimar a este país y, a la vez, justificar y encubrir las agresiones occidentales. Nunca existieron pruebas de que Rusia tuviese la intención de controlar Europa occidental, ni durante la Guerra Fría ni hoy en día. Al contrario, la intervención de Rusia en Ucrania fue motivada principalmente por el miedo –en términos de seguridad nacional– que desató la expansión de la OTAN por parte de Occidente, de la que Rusia se ha quejado repetidamente desde la desintegración de la Unión Soviética.
La gran mentira emponzoña la posibilidad de paz, porque no se puede negociar con un adversario que encarna el mal y constituye una amenaza existencial. Con todo, y a pesar de su naturaleza engañosa, las mentiras ganan terreno entre la opinión pública; por un lado, porque se conectan con una dilatada historia de sentimiento antirruso, que incluye la Guerra Fría y el miedo a los rojos de los años veinte; por otro, porque apelan a la soberbia pretensión de superioridad moral, uno de los emblemas de la marcha de la locura.
Cortina de humo: el establishment europeo intensifica la marcha de la locura
La gran mentira ayuda a explicar cómo el poder político europeo ha vendido la marcha de la locura, pero invita a preguntarnos por qué. La respuesta es tan simple como compleja. La parte simple del análisis advierte que el establishment político europeo ha fracasado en la política interior y se asoma al abismo: adoptar la locura con mayor ahínco es un intento de salvación.
El establishment político europeo ha fracasado en la política interior y se asoma al abismo
Ejemplo de ello es Francia, con un presidente, Macron, bastante impopular y menguante legitimidad democrática. La estrategia de guerra exterior actúa como cortina de humo redirigiendo la atención de los fracasos en la política interna hacia un enemigo externo. Así, Macron apela al nacionalismo militarista y se posiciona como defensor de La France.
En la misma línea, Keir Starmer, primer ministro británico, ha redoblado la apuesta por la estrategia política de la triangulación, de modo que los laboristas siguen los pasos del partido conservador. Starmer y su partido han llevado la estrategia tan al extremo que de laboristas ya solo les queda el nombre, e incluso han superado a los conservadores con su postura belicista en Ucrania. Ahora bien, estas decisiones lo han hundido políticamente. En un escenario en el que lo único que ofrece son medidas conservadoras, los votantes de derecha eligen la marca original y los de centroizquierda se abstienen cada vez más. Como respuesta, Starmer ha optado por ampliar la intervención de Reino Unido en Ucrania y ha participado en sesiones fotográficas acordadas con fines militares en un intento de evocar las figuras de Winston Churchill y Margaret Thatcher.
Pero es que, si observamos el panorama general, comprobaremos que los socialdemócratas europeos tienden a una postura aún más militarista que los conservadores. En parte, esto se debe al fenómeno de mimetización derivado de la triangulación, que fuerza a estos grupos a tratar de superar a sus rivales constantemente. De igual manera, se debe al infame abandono de la oposición al nacionalismo militarista que ha definido a la izquierda desde los horrores de la I Guerra Mundial. En otras palabras: muchos socialdemócratas se han convertido ahora en amigos de la locura.
La animadversión de Europa contra Rusia y las largas raíces de la locura
La parte compleja de por qué Europa ha adoptado el paradigma de la locura se arraiga en las largas y enmarañadas raíces de esta, que se remontan a muchos años atrás. Esa historia ha sembrado la animadversión institucionalizada contra Rusia que ahora impulsa la marcha de la locura europea. Hace setenta años que Europa carece de un enfoque independiente en materia de política exterior. En su lugar, se somete al liderazgo de Estados Unidos y designa a personas afines a los intereses estadounidenses para ocupar los cargos de defensa y política exterior que ostentan el poder.
Este sometimiento se propaga a las élites de la sociedad civil –laboratorios de ideas, universidades prestigiosas y grandes medios de comunicación– y al complejo industrial-militar y el empresariado, que han secundado este posicionamiento con la esperanza de abastecer al ejército de Estados Unidos y conseguir acceso a los mercados estadounidenses. Todo esto ha desembocado en el secuestro del pensamiento político europeo en materia de política exterior y la conversión de Europa en un actor subordinado a la política exterior estadounidense, una situación que sigue vigente.
Dada la falta de autonomía en política exterior, Europa se ha mostrado dispuesta a apoyar la expansión hacia el este de la OTAN comandada por Washington en la era posterior a la Guerra Fría. El objetivo de Estados Unidos era crear un nuevo orden mundial en el que se consolidaría como potencia hegemónica sin que ningún país pudiese disputar su dominación, como había hecho la Unión Soviética. El proceso comprendía tres pasos, siguiendo el plan maestro articulado por Zbigniew Brzezinski, exconsejero de Seguridad Nacional de Estados Unidos. Primero, expandir la OTAN hacia el este para incorporar países del antiguo Pacto de Varsovia; segundo, expandir la OTAN hacia el este para incorporar repúblicas exsoviéticas; tercero, concluir el proceso con la división de Rusia en tres estados.
El sometimiento de Europa al liderazgo estadounidense también permite explicar la urgencia paralela de la Unión Europea por expandirse hacia el este. Habría sido muy sencillo acceder a las ventajas económicas del mercado por medio de acuerdos de libre comercio, que, además, habrían posibilitado el aprovechamiento de la mano de obra barata procedente de Europa central y oriental por parte de las empresas europeas. Lejos de eso, se optó por la ampliación –a pesar de resultar sumamente costosa en términos económicos y de que Europa del Este carecía de una tradición política democrática común–, porque así se afianzaba a los Estados miembro en la órbita occidental y se acorralaba a Rusia; esto es, la expansión hacia el este de la UE complementaba la expansión hacia el este de la OTAN.
Por último, también existen factores idiosincráticos propios de cada país que sirven para explicar la adopción de la locura por parte de Europa. Uno de los casos que ilustran la histórica animadversión contra Rusia es el de Reino Unido, cuya antipatía se origina en el siglo XIX, cuando veía la expansión rusa en Asia central como una amenaza a su dominio en India. A esto se sumó el miedo a que Rusia ganase influencia ante el declive del Imperio Otomano, lo que propició la Guerra de Crimea. Hoy en día, la animadversión británica contra Rusia se asienta en la Revolución bolchevique de 1917 y el establecimiento del gobierno comunista, la ejecución del zar y su círculo familiar, y el incumplimiento de pago por parte de la Unión Soviética de los préstamos que Reino Unido había concedido en el marco de la I Guerra Mundial. En 1945, menos de seis meses después de la firma del Acuerdo de Yalta con la Unión Soviética, Winston Churchill propuso la Operación Impensable, un plan que incluía el rearme de Alemania y la continuación de la Segunda Guerra Mundial contra Rusia. Afortunadamente, el presidente Truman lo rechazó. Tras la Segunda Guerra Mundial, el servicio secreto británico apoyó un levantamiento en la Ucrania soviética comandado por el ucraniano Stepan Bandera, fascista y colaborador nazi. Este trazado histórico clarifica el alcance de la animadversión de la clase gobernante británica contra Rusia, un sentimiento que perdura en la concepción de la política y la seguridad nacional del presente.
La expansión hacia el este de la UE complementaba la expansión hacia el este de la OTAN
Todo lo que se sembró en este largo e intrincado recorrido histórico se está cosechando ahora con el conflicto ucraniano. Dada su condición de actor subordinado, Europa se posicionó de inmediato con la respuesta estadounidense, a pesar de los costes en términos económicos y sociales y de que el conflicto apelaba a la hegemonía estadounidense, no a la seguridad europea.
Peor aún: debido a la expansión previa de la OTAN y la UE, estas instituciones han anexado Estados –a saber, Polonia y los países bálticos, entre otros– con una profunda y activa aversión hacia Rusia, lo que los convierte en firmes partidarios de la marcha de la locura. Como miembro de la OTAN, incluso antes de la intervención militar rusa en Ucrania, Polonia acogió con agrado el despliegue de instalaciones para misiles que podrían suponer una amenaza directa a la seguridad nacional de Rusia. En el mismo orden de ideas, y con anterioridad a la intervención en Ucrania, los países bálticos habían insistido en el despliegue de más fuerzas de la OTAN en su territorio.
En cuanto a la UE, ha elegido mandatarios rusófobos deliberadamente, como Ursula von der Leyen, actual presidenta de la Comisión Europea. El último nombramiento en ese sentido ha sido el de la estonia Kaja Kallas, nacionalista extremista designada como alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad. Kallas ha pedido abiertamente la disolución de Rusia y, durante su mandato como primera ministra de Estonia, promovió con vehemencia políticas contra la población de etnia rusa.
Más papista que el papa: los amargos frutos político-económicos de la locura
Paradójicamente, es Estados Unidos, bajo el gobierno de Trump, el que ha roto con la estrategia de seguridad nacional estadounidense del aparato bipartidista que abogaba por cercar a Rusia y escalar la tensión cada vez más. Esta ruptura abre una oportunidad para que Europa se libre de la trampa en la que ha caído por su falta de visión política. No obstante, se muestra más papista que el papa; leal al Estado profundo estadounidense que vela por la seguridad nacional.
Tanto el presidente Macron como el primer ministro Starmer hablan del envío unilateral de efectivos militares franceses y británicos a Ucrania. No hay duda de que eso escalaría drásticamente el conflicto, además de evocar la estupidez de los eventos que condujeron a Europa a la I Guerra Mundial. El Gobierno laborista de Starmer también habla de una “coalición de los dispuestos”, ignorando que esa expresión hace referencia a la invasión ilegal de Estados Unidos en Irak.
Mientras tanto, la Unión Europea, con la aprobación del establishment político europeo, impulsa un mastodóntico plan de gasto militar de 800.000 millones de euros, financiado a través de bonos. La facilidad con la que se diseñó un plan con un presupuesto de este calibre dice mucho sobre el carácter de la UE. El dinero para el keynesianismo militar se dispone con prontitud; el dinero para las necesidades de la sociedad civil nunca está disponible por razones de responsabilidad fiscal. Reino Unido, Alemania y Dinamarca, entre otros países, también han presentado propuestas para incrementar su propio gasto militar.
Esta deriva augura la consolidación de una economía impulsada por la guerra
El giro hacia el keynesianismo militar generará un impacto macroeconómico positivo, ya que está respaldado por el complejo industrial-militar europeo, uno de los grandes beneficiarios. Eso sí: fabrican cañones, no mantequilla. Peor todavía, esta deriva augura la consolidación de una economía impulsada por la guerra, sin espacio para la política fiscal; es decir, sin espacio para la inversión pública en ciencia y tecnología, educación, vivienda o infraestructura, áreas que realmente aportan bienestar.
Por otro lado, el giro hacia el keynesianismo militar traerá consecuencias políticas negativas, ya que reforzará la posición y el poder políticos del complejo industrial-militar y de los partidarios del militarismo. La celebración del militarismo, por otra parte, va calando paulatinamente en la percepción del electorado, de forma que promueve el desarrollo de movimientos políticos reaccionarios más amplios.
En definitiva, los frutos político-económicos de la marcha de la locura se anuncian amargos y tóxicos. La única manera de evitarlos es que los liberales y los socialdemócratas europeos recuperen el sentido común, pero me temo que el panorama es desolador.
Thomas Palley es economista. Miembro de Economics for Democratic and Open Societies.
Texto traducido por Cristina Marey Castro.
Fuente: https://ctxt.es/es/20250301/Politica/48880/Thomas-Palley-grandes-mentiras-guerra-Ucrania-belicismo-OTAN-Union-Europea-Rusia.htm
miércoles, 2 de abril de 2025
Las lecciones de democracía a Rusia "volvieron como un búmeran" con la condena de Le Pen
Sputnik
Las lecciones de democracía a Rusia "volvieron como un búmeran" con la condena de Le Pen
La dirigente del movimiento político francés Agrupación Nacional, Marine Le Pen, comentó la reacción del Kremlin a su sentencia, señalando que esa era una respuesta a las constantes "lecciones de democracia" de Occidente, que Rusia "devolvió como un búmeran". También anunció sus planes de apelar contra el veredicto.
"Póngase en el lugar del Kremlin, al que le están dando lecciones sobre democracia por la mañana, por la tarde y por la noche. Ahora han dicho: 'Vamos a devolverles esta lección como un búmeran'. Para el Kremlin esto es, evidentemente, una forma de poner a [el presidente francés Emmanuel] Macron en una situación difícil", declaró en una entrevista al periódico Parisien.
Después de que el tribunal anunciara la sentencia contra Le Pen, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, mencionó que cada vez más capitales europeas siguen el camino de burlar las normas democráticas, y ni siquiera desprecian la posibilidad de ir más allá de la democracia durante el proceso político.
Además, Le Pen anunció que recurrirá al Consejo Constitucional francés para apelar contra el veredicto de prohibición inmediata de ser elegida para un cargo público.
"Vamos a recurrir al Consejo Constitucional, planteando la 'cuestión prioritaria de constitucionalidad', que pretende decidir sobre la incompatibilidad de la sentencia de destitución del derecho a voto con ejecución inmediata y la libertad de los electores consagrada en la Constitución", compartió a Parisien.
El primer ministro británico, Keir Starmer, a la derecha, y el presidente de Francia, Emmanuel Macron, en la cumbre de líderes europeos para debatir sobre Ucrania, en Lancaster House, L
"Dolor fantasma de un imperio perdido": Starmer y Macron podrían desencadenar un conflicto mundial.
También, mencionó que desea apelar al Tribunal Europeo de Derechos Humanos y expresó la esperanza de que todas estas iniciativas "permitan celebrar las elecciones presidenciales en condiciones apropiadas".
La política subrayó que las elecciones presidenciales de 2027, si se le sigue dando la oportunidad de presentarse, serán las últimas si no llega a ser presidenta.
"Creo que nunca hay que decir nunca en política. Pero sí, creo que serán las últimas [elecciones]. A menos que me elijan", respondió a Parisien cuando le preguntaron si tenía intención de competir por la presidencia después de 2027.
El Tribunal de París condenó el 31 de marzo a Le Pen, así como a varios diputados del partido derechista Agrupación Nacional, de malversar fondos del Parlamento Europeo para beneficio de su agrupación política. Según el tribunal, el perjuicio causado al Europarlamento se estima en 2,9 millones de euros (3,1 millones de dólares).
Le Pen, al igual que otros diputados declarados culpables, fue inhabilitada por el tribunal para presentarse a cargos públicos y se enfrenta a una condena de cinco años con ejecución inmediata, lo que podría privarla de la posibilidad de presentarse a las elecciones presidenciales de 2027.
martes, 1 de abril de 2025
hipocresía de Estados Unidos sobre las armas nucleares de Israel debe terminar
Recomiendo:
La hipocresía de Estados Unidos sobre las armas nucleares de Israel debe terminar
Por Victor Gilinsky, Leonard Weiss | 31/03/2025 | Mentiras y medios
Fuentes: Bulletin of the Atomic Scientists.
Traducido del inglés por Marwan Pérez para Rebelión
La serie de televisión israelí de tres partes, «El Átomo y Yo», dirigida por el periodista y cineasta Shany Haziza, narra la historia de Benjamin Blumberg, director de Lakam, la agencia de inteligencia científica israelí responsable de las misiones nucleares que condujeron a la bomba atómica israelí.
Una extraordinaria serie televisiva israelí de tres episodios «El Átomo y Yo» , explica cómo Israel obtuvo sus armas nucleares. La serie da por sentado lo que cualquiera que preste atención sabe desde hace años, pero va mucho más allá del debate general sobre las armas nucleares de Israel. Muestra la férrea determinación de dicho estado por obtener la bomba atómica a toda costa, incluyendo el robo de explosivos y de componentes nucleares de los Estados Unidos, así como la violación del gran tratado para el control de armas nucleares, del cual Israel es parte, y mintiendo sobre ello.
Mientras la administración Trump está discutiendo seriamente la posibilidad de unirse a Israel en los ataques contra Irán para impedir que obtenga armas nucleares, es útil disipar las ilusiones sobre el modus operandi de Israel.
Los funcionarios estadounidenses guardan silencio
El hilo conductor a lo largo de los tres episodios es una entrevista realizada a Benjamin Blumberg antes de su muerte en 2018. Blumberg es el director de Lakam, la agencia de inteligencia científica israelí responsable de las misiones nucleares que condujeron a la bomba atómica israelí- (algunas de estas misiones fueron tan secretas que se mantuvieron ocultas al Mosad; el Mosad es la agencia israelí que se encarga del espionaje en el extranjero). Blumberg se encontraba delicado de salud y accedió a hablar con la condición de que la entrevista no se emitiera hasta después de su muerte.
La conversación se mezcla con material de archivo y entrevistas recientes. La importancia de la serie no reside en mostrar lo desconocido —aunque hay detalles al respecto—, sino en las confesiones en la televisión pública israelí, con la aprobación de la censura israelí, sobre acontecimientos que han sido negados por los partidarios de Israel en Estados Unidos, incluido el gobierno estadounidense.
Varios eventos analizados en la serie de televisión se relacionan directamente con Estados Unidos: (1) el robo del componente radioactivo Uranio-235 de las instalaciones de NUMEC en Pensilvania, lugar al que los líderes del equipo israelí que sacaron a Eichmann de Argentina, aparecieron inexplicablemente en 1968 con identidades falsas; (2) la compra ilícita de cientos de interruptores de alta velocidad (krytrons) para activar armas nucleares, y que Arnon Milchan – espía y traficante de armas israelí, y por entonces productor de Hollywood- sacó de manera clandestina de EEUU en la década de 1980; y, (3) lo más significativo, la prueba nuclear israelí de 1979 en aguas sudafricanas de lo que parece ser la etapa inicial de fisión de un arma termonuclear. La prueba nuclear violó el Tratado de Prohibición Limitada de Ensayos Nucleares de 1963 , del cual Israel es parte.
Lo que más destaca de la serie de televisión es el control de Israel sobre la política estadounidense respecto a sus armas nucleares.
Desde John Kennedy, ningún presidente estadounidense ha intentado frenar el programa nuclear israelí. Su sucesor, Lyndon Johnson, no cuestionó a los israelíes en cuestiones atómicas (y encubrió el intento de Israel, durante la Guerra de los Seis Días de 1967, de hundir el buque espía estadounidense Liberty ). Tal ha sido la influencia política de Israel en Estados Unidos.
Nadie fue acusado jamás por la desaparición de material nuclear de NUMEC. Cuando el tema de la participación de Israel en dicho robo volvió a surgir en 1976, el fiscal general le sugirió al presidente Gerald Ford que acusase a los funcionarios estadounidenses, presumiblemente de la Comisión de Energía Atómica, de no informar de un delito grave. Pero ya era demasiado tarde. Ford perdió las elecciones contra Jimmy Carter, quien dejó el asunto en el olvido. Arnon Milchan nunca fue acusado por el robo de krytrones, aunque posteriormente se jactó de su tráfico de armas y espionaje para Israel. Y Carter —y todos los presidentes estadounidenses posteriores a él— no tomaron ninguna medida coercitiva en respuesta a la prueba nuclear ilegal de 1979.
La indulgencia de Estados Unidos con las armas nucleares israelíes no ha escapado a la atención internacional, y su evidente hipocresía ha socavado la política estadounidense de no proliferación. La postura pública del gobierno estadounidense sigue siendo que desconoce completamente las armas nucleares israelíes, y aparentemente continuará así hasta que Israel levante la mordaza estadounidense. Esta política se aplica supuestamente mediante un boletín federal secreto que amenaza con medidas disciplinarias a cualquier funcionario estadounidense que reconozca públicamente la existencia de armas nucleares israelíes.
Mientras tanto, Israel se jacta de sus armas nucleares
Irónicamente, los israelíes se sienten libres de aludir a sus armas nucleares cuando lo encuentran útil. El mejor ejemplo es el discurso de 2016 del Primer Ministro Benjamin Netanyahu al recibir el Rahav, el último submarino suministrado por Alemania. The Times of Israel, utilizando el estándar «según informes extranjeros», describió al submarino como «capaz de entregar una carga nuclear». En su discurso, Netanyahu dijo: «Por encima de todo, nuestra flota de submarinos actúa como un elemento disuasorio para nuestros enemigos … Necesitan saber que Israel puede atacar, con gran poder, a cualquiera que intente dañarlo».
¿De qué otra manera, aparte de con armas nucleares, puede un submarino ser un elemento disuasorio? Los misiles de crucero de largo alcance de los submarinos no solo podrían alcanzar la capital de Irán, Teherán, la principal preocupación de seguridad de Israel, sino que también podrían alcanzar cualquier capital europea.
Esos misiles de crucero submarinos, si es que existen, podrían estar equipados con ojivas termonucleares, que también se transportan en aviones y cohetes terrestres. Las armas termonucleares ligeras permiten flexibilidad en su lanzamiento, pero los diseños de dos etapas son muy sofisticados. Los israelíes, lógicamente, decidieron que debían realizar al menos una prueba de fisión de baja potencia, aunque habían prometido no hacerlo, para asegurarse de que su primera etapa produjera la radiación que iniciaría el combustible termonuclear en la segunda.
En el último episodio de la serie de televisión israelí, el periodista Meir Doron, quien ha escrito sobre los secretos de seguridad de Israel, afirma: «Tras la prueba nuclear, por primera vez, los responsables del programa nuclear israelí, Blumberg, Shimon Peres y todo el personal del reactor pudieron dormir tranquilos. Sabían que lo que estaban construyendo funciona».
Si bien Israel no firmó el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) de 1970, sí firmó y ratificó el Tratado de Prohibición Limitada de Ensayos Nucleares de 1963, que obliga a las partes a no detonar un dispositivo nuclear en la atmósfera ni en los océanos. Dicha prueba también activa una disposición de no proliferación de la legislación estadounidense, la Enmienda Glenn de 1977 (Sección 102 (B) de la Ley de Control de la Exportación de Armas), que impone severas sanciones a cualquier país (excepto los cinco aprobados en el TNP) que detonara un dispositivo nuclear después de 1977. Al enterarse de dicha explosión, se supone que el presidente debe imponer las sanciones de amplio alcance «de inmediato». Eso, por supuesto, no sucedió.
La característica señal de dos jorobas de la explosión nuclear fue detectada por un satélite estadounidense el 22 de septiembre de 1979, y las agencias de inteligencia estadounidenses estaban convencidas de que Israel era el culpable. El presidente Carter no quería arriesgar sus actuales esfuerzos políticos en Oriente Medio culpando a Israel. La Casa Blanca preguntó a un grupo de científicos si el destello de luz detectado podría, de alguna manera, no estar relacionado con una explosión nuclear. Los científicos propusieron algunas ideas que le dieron al presidente una salida pública. Al mismo tiempo, la Casa Blanca mantuvo informes clasificados de la Marina sobre las ondas sonoras oceánicas de la explosión que respaldaban los datos satelitales. Y Carter escribió en su diario: «Tenemos una creciente convicción entre nuestros científicos de que los israelíes efectivamente realizaron una prueba nuclear en el océano cerca del extremo sur de África». Todo esto fue esencialmente un engaño.
La Enmienda Glenn permite al presidente retrasar las sanciones por motivos de seguridad nacional o suspenderlas por completo con la ayuda del Congreso. La ley no permite al presidente ignorarla. Pero eso es exactamente lo que todos han hecho.
El precio del silencio
El silencio del gobierno estadounidense sobre las armas nucleares de Israel ha significado ocularlas en las discusiones sobre el programa nuclear iraní. El debate público es parte esencial del desarrollo de la política estadounidense y, en el caso de Irán, se ve obstaculizado por la incapacidad de realizar una evaluación honesta de la naturaleza y el propósito de las armas nucleares israelíes.
La existencia de estas armas pudo ser inicilamente como un elemento disuasorio contra otro Holocausto, pero ahora se ha transformado en un instrumento de un Israel agresivo y expansionista.
La incapacidad de mantener un debate público honesto permite que Israel y sus partidarios finjan que se enfrentan a una amenaza existencial por parte de Irán, que está dispuesto a lanzar una bomba nuclear sobre Tel Aviv en cuanto la consiga. Diversos aspectos de la cuestión iraní quedan ocultos por la incapacidad de sopesar todos los elementos políticos necesarios para elaborar una política estadounidense inteligente.
El silencio del gobierno estadounidense también ha enseñado a la prensa a evadir el tema. La última vez que un corresponsal de la Casa Blanca preguntó sobre las armas nucleares israelíes, aunque fuera indirectamente, fue en 2009, cuando Helen Thomas le preguntó al presidente Obama si sabía de la existencia de armas nucleares en Oriente Medio. Recibió una fría respuesta: Obama dijo que no iba a especular.
Una excepción a la falta general de interés de la prensa en el tema es un informe de 2018 del New Yorker, escrito por Adam Entous, que revela cómo los presidentes estadounidenses han firmado cartas secretas a los israelíes prometiendo no hacer nada para interferir con sus armas nucleares, ni reconocer su existencia.
Israel afirma que esta obligación estadounidense se deriva de un «trato» alcanzado por Nixon y Golda Meir en su reunión de 1969, durante los 15 minutos que estuvieron a solas. William Quandt, entonces asesor de Kissinger, afirma en el tercer episodio de la serie: «No existe ningún registro documental del lado estadounidense hasta la fecha. No había nadie más en la sala». Tampoco ha aparecido ningún registro israelí. Sin registro, no puede haber una obligación duradera.
Entonces, ¿por qué los presidentes estadounidenses siguen aceptando la versión israelí de «la obligación estadounidense» – que incluye negar cualquier conocimiento sobre las armas nucleares israelíes- incluso cuando ya no es un asunto de interés para Estados Unidos? Adam Entous informa en su informe, que cuando Trump asumió el cargo en 2017, el embajador israelí Ron Dermer (un exestadounidense que cambió su lealtad a Israel) se enfrentó al equipo de Trump. Se dice que actuó como si él fuera el dueño del lugar, y le funcionó. Se salió con la suya.
La obstinación del aparato israelí —que considera que lo mejor para Israel prevalece sobre cualquier otra consideración— se capta al final del tercer episodio de la serie. La conversación con Benjamin Blumberg gira en torno a las relaciones más que amistosas de Israel con la Sudáfrica del apartheid, -de donde obtuvo uranio para alimentar el reactor de Dimona y posteriormente permiso para realizar la prueba nuclear de 1979, y a cambio Israel le proporcionó tritio para modernizar las armas nucleares sudafricanas-, se le pregunta: ¿no era Sudáfrica un régimen racista opresivo? «Es cierto», responde Blumberg, «pero ¿qué me importa? Quería lo mejor para Israel«. Es hora de comprender que lo «mejor para Israel» no es necesariamente bueno para Estados Unidos.
Nota del editor: Victor Gilinsky fue el comisionado de la Comisión Reguladora Nuclear al momento de los hechos en cuestión. Leonard Weiss fue asesor durante mucho tiempo del senador Glenn y autor de la primera versión de la Enmienda Glenn. Ambos aparecen en la serie de televisión israelí mencionada.
Fuente original: https://thebulletin.org/2025/03/the-us-hypocrisy-about-israels-nuclear-weapons-must-stop/?
lunes, 31 de marzo de 2025
Zelenski tendrá que huir del país si Trump pone fin al apoyo militar
- Sputnik Mundo,
Exasesor del Pentágono: Zelenski tendrá que huir del país si Trump pone fin al apoyo militar
Volodímir Zelenski tendrá que abandonar el país de todos modos cuando termine el conflicto en Ucrania, destacó el coronel retirado de las FFAA estadounidenses y exasesor del Pentágono Douglas Macgregor en una entrevista en el canal de YouTube 'Deep Dive'.
En sus palabras, Zelenski se comporta de forma provocadora, confiando en la ayuda militar estadounidense. Sin embargo, si el presidente Donald Trump deja de proporcionar esta ayuda, Zelenski tendrá que huir del país.
"Tan pronto como Trump demuestre que quiere poner fin al conflicto, Zelenski y sus amigos empezarán a llenar sus maletas de dinero y a buscar aviones, trenes y coches para abandonar Ucrania", señaló Macgregor, calificando de corrupto al entorno de Zelenski.
Agregó que Zelenski solo debe esperar que las mismas personas que le ayudaron a iniciar este conflicto en Ucrania lo acepten.
Anteriormente, el mandatario estadounidense, Donald Trump, declaró que Estados Unidos está discutiendo cuestiones de territorios, líneas de demarcación y control sobre las centrales nucleares como parte de los esfuerzos para resolver el conflicto en Ucrania.
domingo, 30 de marzo de 2025
El último capítulo del genocidio
El último capítulo del genocidio
Por Chris Hedges | 29/03/2025 | Palestina y Oriente Próximo
Fuentes: Rebelión [Imagen: [Imagen: No es un “conflicto”. Es un genocidio. Palestina libre - Nathaniel St. Clair]
Traducido para Rebelión por Paco Muñoz de Bustillo
Este es el último capítulo del genocidio. Es el último y sangriento empujón para expulsar a los palestinos de Gaza. Sin comida, sin medicinas, sin refugio, sin agua limpia, sin electricidad. Israel está transformando a toda velocidad Gaza en un dantesco crisol de miseria humana, en donde los palestinos son asesinados por cientos y, pronto, de nuevo, por millares y decenas de miles, o serán obligados a partir para nunca volver.
El último capítulo marca el final de las mentiras israelíes. La mentira de la solución de los dos Estados. La mentira de que Israel respeta las leyes de la guerra que protegen a los civiles. La mentira de que Israel bombardea las escuelas y los hospitales solo porque Hamás los utiliza como bases de operaciones. La mentira de que Hamás usa civiles como escudos humanos mientras Israel obliga de forma rutinaria a palestinos cautivos a penetrar delante de las tropas israelíes en túneles y edificios que podrían tener bombas trampa. La mentira de que Hamás y la Yihad Islámica Palestina son responsables de la destrucción de hospitales, edificios de Naciones Unidas o masacres de palestinos (provocadas por cohetes palestinos fallidos). La mentira de que el bloqueo de la ayuda humanitaria en Gaza se debe a que Hamás secuestra los camiones o introduce armas en ellos de forma clandestina. La mentira de los bebés palestinos decapitados o la violación en masa de mujeres israelíes. La mentira de que el 75% de las decenas de miles de víctimas asesinadas en Gaza eran “terroristas” de Hamás. La mentira de que Hamás es responsable de la ruptura del alto el fuego porque supuestamente lo aprovechó para rearmarse y reclutar nuevos combatientes.
El rostro genocida de Israel ha salido a la luz. Ha ordenado la evacuación del norte de Gaza donde palestinos desesperados acampan en medio de los escombros de lo que fueron sus hogares. Lo que viene a continuación es la hambruna masiva (la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos, la UNRWA, declaró el 21 de marzo que solo les quedaba harina para seis días), la muerte por enfermedades causadas por la ingesta de agua y comida contaminada, decenas de muertos y heridos cada día bajo el implacable ataque con bombas, misiles y balas. Nada funcionará: panaderías, plantas de tratamiento de agua y saneamiento, hospitales (Israel dinamitó el dañado hospital turco-palestino el 21 de marzo), escuelas, centros de distribución de ayuda o clínicas. Menos de la mitad de los 53 vehículos de emergencia de la Media Luna Roja Palestina están operativos debido a la escasez de combustible. Pronto no lo estará ninguno.
El mensaje de Israel es inequívoco: Gaza será completamente inhabitable. Abandonadla o morid.
Desde que la semana pasada Israel rompió la tregua con fuertes bombardeos más de 700 palestinos han sido asesinados, incluyendo 200 niños. 400 de ellos murieron en un periodo de 24 horas. Esto es solo el comienzo. Ni una sola potencia occidental, incluyendo EE.UU., que proporciona las bombas para el genocidio, tiene la intención de detenerlo. Las imágenes procedentes de Gaza durante los casi 16 meses de incesantes ataque fueron horrorosas, pero lo que está por venir será peor. Rivalizará con los crímenes de guerra más atroces del siglo XX, incluyendo la hambruna masiva, la tremenda masacre y la destrucción total del gueto de Varsovia por los nazis en 1943.
El 7 de octubre marcó la línea divisoria entre una política israelí que defendía la deshumanización y subyugación del pueblo palestino y una política que reclama su exterminio y expulsión de la Palestina histórica. Lo que estamos presenciando es el equivalente histórico del momento desencadenado por la aniquilación de unos 200 soldados capitaneados por el general Custer en junio de 1876 en la Batalla de Little Bighorn. Tras aquella humillante derrota, los nativos norteamericanos fueron sistemáticamente asesinados y los supervivientes obligados a ir a campos de prisioneros de guerra, más tarde llamados reservas, donde miles murieron de enfermedades, vivieron bajo la mirada despiadada de sus ocupantes armados y cayeron en una vida de miseria y desesperación. Se espera lo mismo para los palestinos de Gaza, abandonados, sospecho, en uno de los agujeros infernales del mundo y olvidados.
“Residentes de Gaza, este es vuestro último aviso”, amenazó el ministro israelí de defensa Israel Katz:
“El primer Sinwar destruyó Gaza y el segundo la destruirá por completo*. Los ataques de la Fuerza Aérea contra los terroristas de Hamás fueron sólo el primer paso. Ahora será mucho más duro y ustedes sufrirán las consecuencias. Pronto comenzará de nuevo la evacuación de la población de las zonas de combate… Devuelvan a los rehenes y eliminen a Hamás y se les abrirán otras opciones, incluida la de marcharse a otros lugares del mundo para quienes lo deseen. La alternativa es la destrucción absoluta”.
El acuerdo de alto el fuego entre Israel y Hamás fue diseñado para ejecutarse en tres etapas. La primera, que duraría 42 días, preveía el fin de las hostilidades. Hamás liberaría a 33 rehenes israelíes capturados el 7 de octubre, incluyendo mujeres, mayores de 50 años y enfermos, a cambio de la liberación de más de 2.000 hombres, mujeres y menores prisioneros de Israel (alrededor de 1.900 habían sido liberados a fecha de 18 de marzo). Hamás ha liberado un total de 147 rehenes, ocho de ellos muertos. Israel afirma que todavía retiene a 59 israelíes, 35 de ellos ya fallecidos, según Israel.
El ejército israelí abandonaría las áreas pobladas de Gaza el primer día de la tregua. El séptimo día los palestinos desplazados tendrían permiso para regresar al norte de la Franja. Israel permitiría la entrada diaria de 600 camiones de ayuda humanitaria.
En la segunda etapa, que tendría que negociarse el décimo sexto día de la tregua, se liberarían el resto de los rehenes. Israel completaría su retirada de Gaza manteniendo la presencia en ciertos lugares del corredor Filadelfia, que se extiende a lo largo de la frontera de doce kilómetros entre Gaza y Egipto. Además traspasaría el control del cruce fronterizo de Rafah a Egipto.
En la tercera etapa darían comienzo las negociaciones para el final permanente de la guerra y la reconstrucción.
Por lo general, Israel firma acuerdos, incluidos los de Camp David y los de Oslo, divididos en etapas y con una cronología concreta. Consigue lo que quiere en la primera fase (en este caso la liberación de los rehenes) y luego incumple los acuerdos programados para las etapas posteriores. Este patrón nunca ha cambiado.
Israel se ha negado a cumplir lo pactado para la segunda fase del acuerdo. Bloqueó la entrada de ayuda humanitaria en Gaza hace dos semanas, violando el acuerdo. Además asesinó al menos a 137 palestinos durante la primera fase de la tregua, entre ellos nueve personas (tres de ellas periodistas) cuando drones israelíes atacaron un equipo de asistencia el 15 de marzo en Beit Lahiya, al norte de Gaza.
Los intensos bombardeos de Israel se reanudaron el 18 de marzo mientras la mayoría de los palestinos dormían o preparaban el suhoor, la comida que se toma antes del amanecer durante el mes sagrado del Ramadán. Israel no detendrá ahora sus ataques, aunque se libere a los rehenes restantes, la supuesta razón para reanudar los bombardeos y el asedio de Gaza.
La Casa Blanca de Trump alienta la matanza. Arremete contra quienes critican el genocidio tildándolos de “antisemitas” que deben ser silenciados, criminalizados o deportados, mientras canaliza miles de millones de dólares en armas hacia Israel.
El ataque genocida de Israel contra Gaza es el desenlace inevitable de su proyecto colonial de establecimiento de colonos y Estado de apartheid. La apropiación de toda la Palestina histórica -con Cisjordania pronto, supongo, anexionada por Israel- y el desplazamiento de todos los palestinos ha sido siempre el objetivo sionista.
Los mayores excesos de Israel tuvieron lugar durante las guerras de 1948 y 1967, cuando se apoderó de enormes porciones de la Palestina histórica, asesinó a miles de palestinos y limpió étnicamente a cientos de miles. Entre ambas guerras continuó el robo a cámara lenta de tierras, los ataques criminales y una sostenida limpieza étnica en Cisjordania y Jerusalén Este.
Ese baile calculado ha terminado. Esto es el fin. Lo que estamos presenciando empequeñece todos los ataques históricos contra los palestinos. El demencial sueño genocida de Israel -la pesadilla palestina- está a punto de cumplirse. Destruirá para siempre el mito de que nosotros, o cualquier nación occidental, respetamos el Estado de derecho o somos los protectores de los derechos humanos, la democracia y las llamadas “virtudes” de la civilización occidental. La barbarie de Israel es la nuestra. Puede que nosotros no lo entendamos, pero el resto del mundo sí.
* N. d. T.: Katz se refiere a Yahya Sinwar (líder de Hamás en Gaza muerto en combate el pasado octubre) y a Mohamed Sinwar, hermano del primero que le ha sucedido en la dirección de Hamás desde su muerte. Y aventura, de paso, que es la organización Hamás la responsable de la destrucción de la Franja de Gaza)
Fuente: https://www.counterpunch.org/2025/03/26/the-last-chapter-of-the-genocide/
El presente artículo puede reproducirse libremente siempre que se respete su integridad y se nombre a su autor, a su traductor y a Rebelión como fuente del mismo.
sábado, 29 de marzo de 2025
Guía completa para idiotas sobre los asuntos mundiales
Guía completa para idiotas sobre los asuntos mundiales
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Por Jonathan Cook | 28/03/2025 | Opinión
Fuentes: Rebelión [Imagen: niños de Gaza haciendo sus deberes escolares entre las ruinas de lo que fue su casa]
Traducido por Paco Muñoz de Bustillo
La izquierda y la derecha adoptan la misma perspectiva del mundo basada en la realidad pero responden ante ella según distintos términos morales. Los liberales, por su parte, viven en un universo alternativo, de pura fantasía.
En ocasiones resulta práctico reducir las cosas a lo esencial, especialmente cuando la complejidad no se aprovecha para ilustrar sino para confundir. Así que ahí va mi breve guía para idiotas sobre la actualidad mundial.
Hay dos maneras de entender lo que llamamos “asuntos mundiales”, o a veces “noticias internacionales”, basadas en la realidad.
1. La primera considera a Estados Unidos el corazón palpitante de un imperio global altamente militarizado, el más fuerte de los conocidos, con más de 800 bases militares por todo el mundo. EE.UU. ha dividido el mundo en “democracias” y “Estados moderados” que obedecen sus órdenes, por un lado, y por el otro en “dictaduras” y “regímenes del terror” que no quieren o no pueden someterse a sus dictados.
Los primeros son aliados que aprovechan algunos de los beneficios de pertenecer al imperio, mientras que los segundos son presentados como una amenaza a la paz mundial. Deben por tanto ser constantemente intimidados, contenidos, castigados y, en ocasiones, atacados.
El objetivo de organizar el mundo de esta manera es el control de los recursos mundiales, sobre todo el petróleo. Así los ciudadanos occidentales disfrutan de privilegios limitados a costa de las privaciones que sufren quienes están fuera del imperio. Dichos privilegios pretenden mantener dóciles y leales a los ciudadanos del imperio estadounidense. Al mismo tiempo el imperio permite que los miembros de sus élites amasen una inmensa riqueza basada en la explotación de los recursos mundiales, una riqueza cuya magnitud es difícil de captar por la mayoría de la gente.
Esta visión del mundo es generalmente coherente con lo que se denomina un talante de izquierdas. Ve el sistema existente como algo malo a lo que hay que poner fin.
2. La segunda visión del mundo está de acuerdo con todo lo anterior, salvo que piensa que se trata del mejor sistema posible dadas las circunstancias y que debe preservarse a toda costa. Esta perspectiva suele coincidir con lo que se denomina un talante de derechas o conservador.
En otras palabras, ambos grupos ven las cosas básicamente de la misma manera pero responden de modo diferente ante la misma realidad.
El segundo grupo, los conservadores, quieren mantener el mundo dividido, justificándose por diversos motivos que suelen denominar “pragmatismo”. Esencialmente, creen que el mundo es despiadado y que es importante que sigamos siendo los más fuertes. En cierto modo, este punto de vista se basa en una presunción racista apenas disimulada según la cual la civilización blanca o cristiana es superior a la de los otros pueblos y en que si el mundo se organizara de otro modo se produciría el caos y la barbarie.
El primer grupo, la izquierda, quiere acabar con la división del mundo en dos bandos, “ellos” y “nosotros”, argumentando que es peligrosa. La lógica imperial justifica que se invierta en la industria armamentística un dinero que podría utilizarse para mejorar la calidad de vida de las personas ordinarias y asegurar el futuro del planeta. Refuerza la lógica de la maquinaria de guerra occidental basada en fomentar un clima de miedo permanente. En un clima político tan febril, es fácil manipular a la gente para que apoye las guerras o la opresión de otros pueblos, normalmente de piel oscura. La división del mundo por el imperio racionaliza el racismo, el egoísmo y la violencia, e impide la cooperación. Es intrínsecamente insostenible. Y, en la era de las armas nucleares, corre el riesgo de llevarnos a una confrontación que acabe rápidamente con la vida en el planeta.
Por supuesto, no todos los puntos de vista encajan en estas dos categorías que ven el mundo tal como es. También están los liberales que no entienden mucho de esto. Viven en un mundo de fantasía, una irrealidad fabricada para ellos, tanto por los políticos occidentales dependientes de una clase multimillonaria que les financia como por unos medios de comunicación occidentales propiedad de multimillonarios profundamente comprometidos con la pervivencia de un mundo dividido que los mantiene fabulosamente ricos.
Lo que llamamos “política” es mayormente una pantomima en la que la élite rica de Occidente se esfuerza por mantener la ilusión para los liberales de que el imperio es una fuerza del bien, que el sufrimiento de la gente de piel oscura es un sacrificio necesario a corto plazo para que la historia continúe su progresión hacia una democracia liberal capitalista perfecta que beneficiará a todos, y que en este sentido las guerras de Occidente que producen aún más sufrimiento para la gente de piel oscura son en realidad guerras “humanitarias”.
En términos sencillos, los conservadores apoyan la opresión permanente de la gente de piel oscura porque les temen, entendiendo acertadamente que nunca estarán de acuerdo con su opresión. Los liberales, por su parte, apoyan lo que suponen que es la opresión temporal de los de piel oscura porque piensan que es beneficiosa: acaba purgándoles de sus hábitos ideológicos y culturales defectuosos, llevándoles a ver las cosas a nuestra manera.
Si a usted le parece que muchos de sus amigos y vecinos son indiferentes a un genocidio que se ha retransmitido en directo durante un año y medio, probablemente sea porque, en el fondo lo son, tanto si se identifican como conservadores o como liberales.
Fuente: https://jonathancook.substack.com/p/the-complete-idiots-guide-to-world
El presente artículo puede reproducirse libremente siempre que se respete su integridad y se nombre a su autor, a su traductor y a Rebelión como fuente del mismo
Trump "debe mostrar los dientes a Europa" porque está interrumpiendo el proceso de paz en Ucrania
- Sputnik Mundo
Trump "debe mostrar los dientes a Europa" porque está interrumpiendo el proceso de paz en Ucrania
El presidente estadounidense, Donald Trump, debe mostrar firmeza ante Europa porque está saboteando el proceso de paz en Ucrania, destacó a Sputnik el experto militar y coronel retirado de la república popular de Lugansk Vitali Kiseliov. Sin embargo, en su opinión, los europeos tienen "margen de maniobra".
En sus palabras, aunque los liberales europeos no son tan poderosos, da la impresión de que pueden imponer parte de su agenda. Ahora esta posibilidad "me parece más real", precisamente porque el torpedeo del proceso de paz a través del "régimen de Kiev" está teniendo más éxito, añadió.
"Aquí Trump tiene dos opciones: un golpe más contundente a la UE para alejar a los europeos de este proceso, o un cambio de poder en Kiev. La segunda opción es mucho más sencilla y contundente, aunque también tiene sus dificultades. Es momento de que Trump debe mostrar los dientes y actuar con agresividad. Aunque Europa tiene margen de maniobra", señaló el experto.
Actualmente, recordó, se están realizando negociaciones para lograr un posible alto al fuego. Kiseliov consideró que este punto marcará el inicio de una verdadera partida diplomática de Trump hacia Moscú. En su opinión, tanto Estados Unidos como Rusia, teniendo en cuenta a otros actores, intentan cubrirse las espaldas y actuar con cautela, de ahí que se discutan principalmente aspectos técnicos.
"No se descarta que dentro de estas negociaciones veamos también algunas decisiones políticas intermedias. En particular, podrían proponerse ciertos contornos preliminares de un statu quo que, con mayor probabilidad, favorecerá los intereses de Rusia", subrayó Kiseliov.
Ataques de Ucrania contra infraestructura energética rusa muestran que "Zelenski no quiere la paz"
Tras la llamada telefónica entre los presidentes de Rusia y EEUU, Vladímir Putin y Donald Trump, la oficina de prensa del Kremlin reiteró que la condición clave para una resolución pacífica del conflicto en Ucrania es el cese total de la ayuda militar extranjera y del suministro de inteligencia a Kiev.
Recientemente, delegaciones de Rusia, EEUU y Ucrania mantuvieron conversaciones por separado en Riad. Entre los temas tratados figuraron los pasos para lograr un alto al fuego de 30 días en el sector energético entre Rusia y Ucrania. El documento también indicó que Washington levantaría inmediatamente la pausa en el intercambio de inteligencia y reanudaría los suministros militares a Kiev.
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