CRISTIANOS DEL NUEVO SIGLO
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lunes, 13 de julio de 2026
EEUU da por finalizado el tercer ataque consecutivo contra Irán
- Sputnik Mundo,
EEUU da por finalizado el tercer ataque consecutivo contra Irán
El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) informó que las fuerzas estadounidenses completaron otro ataque aéreo de cinco horas contra Irán, dirigido contra objetivos en Bushehr, Chah Bahar, Jask, Konarak, Abu Musa y Bandar Abbas, como parte de la ofensiva de cuatro meses contra el país persa.
El CENTCOM afirmó que los ataques alcanzaron sistemas de defensa costera, bases de misiles y drones, así como capacidades marítimas, justificando los ataques como "necesarios para proteger el transporte marítimo comercial".
El comunicado también indicó que más de 50.000 militares se encuentran actualmente desplegados en Oriente Medio.
EEUU emprende la tercera ola consecutiva de ataques contra Irán
hace 7 horas
Estados Unidos continúa justificando los repetidos ataques contra territorio iraní como actos de "seguridad", mientras que Irán sostiene que la injerencia militar extranjera en el estrecho de Ormuz y la región no quedará impune.
Una OTAN frágil y empresarial
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Afilando las garras bajo protesta
Una OTAN frágil y empresarial
Por Sergio Ferrari | 13/07/2026 | Mundo
Fuentes: Rebelión
Negocios militares vs. protestas ciudadanas
El 7 de julio en la capital turca se habló fundamentalmente de negocios y de cómo serán empleados los recursos adicionales destinados a la industria bélica producto del constante aumento de los presupuestos militares en cada país. El segundo día, se afilaron las líneas estratégicas de la Alianza, la más importante entre potencias capitalistas, que llegó a su cónclave anual atravesada por fricciones. Las tensiones de Donald Trump con una parte de los líderes europeos siguen pesando y fuerte en una OTAN que hasta su llegada a la Casa Blanca reunía aliados que se respetan entre sí.
Los días previos en la propia Turquía y en muy diversas ciudades europeas, fuerzas progresistas se movilizaron para protestar contra la OTAN, el aumento desenfrenado de los presupuestos militares, así como contra el armamentismo y el reforzamiento de las tendencias bélicas en el continente y el mundo. Las mismas fueron convocadas entre otras en Londres, París, Bruselas, Atenas, Viena, Hamburgo, Fráncfort, Colonia y Zúrich. A diferencia de otras manifestaciones alter mundialistas de los últimos años, las actuales contra la OTAN fueron solo parcialmente cubiertas por los medios de prensa y tuvieron, por lo tanto, una limitada repercusión informativa.
En el país anfitrión, y con una capital-sede extremadamente militarizada, las manifestaciones fueron reprimidas con dureza y con el saldo de decenas de detenidos. Además de Ankara, se realizaron en Estambul, Esmirna y Samsun. Según diversos medios informativos en esas ciudades “grupos de izquierda, organizaciones de la sociedad civil y asociaciones profesionales congregaron a cientos de manifestantes para denunciar la celebración de la cumbre y reclamaron la salida de Turquía de la Alianza” (https://www.swissinfo.ch/spa/al-menos-35-detenidos-en-las-protestas-contra-la-cumbre-de-la-otan-en-turqu%C3%ADa/91712966).
Repartir la torta
Según informó la propia OTAN, en el Foro de la Industria de Defensa del martes 7 se anunciaron varios proyectos importantes “que estimularán la producción y la innovación en materia de defensa en toda la Alianza y proporcionarán nuevas capacidades para fortalecer el aparato de disuasión y defensa de la OTAN” (https://www.nato.int/fr/news-and-events/articles/news/2026/07/07/tens-of-billions-in-new-procurements-revealed-at-the-nato-summit-defence-industry-forum-in-ankara).
Participaron allí los ministros de defensa de los países de la OTAN junto con representantes de un centenar de grandes empresas con el objetivo de definir, en concreto, cómo se materializarán los compromisos de inversión asumidos un año antes en la reunión precedente de La Haya. Es decir, cómo se distribuirá esta cada día más grande torta bélico-industrial y quién sacará los mayores beneficios. Como declaró Rutte, «el dinero está ahí, y vamos a aportar aún más», al tiempo que instaba a los gobiernos y a la industria a «trabajar juntos, con mayor rapidez, para obtener mejores resultados».
El ex primer ministro neerlandés quien dirige la OTAN desde 2024 y ha demostrado una afinidad casi servil hacia Donald Trump, no se quedó en banalidades. Presentó lo que definió como la Ventanilla Industrial de la OTAN, que consiste en una nueva plataforma diseñada para facilitar la interacción entre las empresas armamentistas y la propia Alianza. Por primera vez se publicó un resumen no clasificado de la demanda futura de la Alianza, proporcionando a las grandes empresas del sector información precisa sobre las necesidades presentes y futuras de la misma.
La segunda iniciativa consiste en la creación del denominado Motor de la OTAN, que tiene como objetivo aumentar la capacidad de producción conectando las unidades de fabricación de empresas de los sectores civil y de defensa en todos los países de la Alianza. Se trata de contratos mil millonarios, que según Rutte “proporcionarán los medios esenciales para ejercer nuestras capacidades de disuasión y defensa… Lo que fomentará el crecimiento de nuestras economías, impulsará la innovación y contribuirá a la creación de cientos de miles de empleos a ambos lados del Atlántico».
En ese contexto, Rutte anunció la próxima entrega del décimo aparato del tipo Airbus A330 MRTT -de los doce previstos-, a la flota multinacional de aviones de reabastecimiento aéreo polivalentes (pueden transferir en vuelo 111 toneladas de combustible). También la adquisición del sistema aéreo no tripulado Triton de la estadounidense Northrop Grumman, que pretende mejorar las capacidades de vigilancia marítima de la Alianza. Así como la compra conjunta de aeronaves GlobalEye de la empresa sueca Saab para modernizar las capacidades de detección y control aéreo de largo alcance. Estos aparatos adaptados para funcionar en el marco de la guerra electrónica y de la ciber guerra pueden detectar barcos a aproximadamente 400 kilómetros de distancia e incluso una moto marina o el periscopio de un submarino en un radio de 185 km. El secretario general también presentó la iniciativa Drone Edge, que incrementará significativamente la inversión en sistemas anti drones y mejorará la formación de los operadores de tales aparatos.
Temas de discordia
Para la OTAN, el cónclave de Turquía -país que cuenta con el segundo ejército más grande a la Alianza- fue el momento de evaluar, además, los grandes temas pendientes y las tareas cumplidas por los Estados miembros.
Uno de ellos y tal vez esencial, es el aumento del presupuesto militar de cada país miembro. Antes de la cumbre Mark Rutte había anticipado que los aliados europeos y Canadá ya habían logrado avances significativos hacia el objetivo de un gasto en defensa correspondiente al 5 % de su Producto Interno Bruto (PIB) para 2035. Hasta ahora, según Rutte, “el progreso ha sido impresionante” y tras solo un año “ya destinan aproximadamente el 4 % de su PIB a defensa y seguridad”.
Porcentajes que en el caso de algunos países europeos siguen siendo cuestionados por Donald Trump, quien llegó a Ankara repitiendo dos argumentos irritantes que reabrieron las tensiones con sus aliados. Reiteró sus críticas porque las naciones europeas no acompañaron a Estados Unidos en su guerra contra Irán ni en el despliegue de una fuerza única para controlar el Estrecho de Ormuz, lo que provocó una crisis de credibilidad de la Alianza ya que Washington se vio “defraudado” por la actitud europea. Además, volvió a relanzar el delicado tema de Groenlandia, que hace parte de Dinamarca pero que el presidente republicano quisiera anexar a los Estados Unidos, argumentando, esencialmente, cuestiones geoestratégicas de seguridad.
Tan pronto llegar a Ankara -en el marco del reinicio de ataques militares contra Irán que significan el fin del frágil alto al fuego-, Trump removió ambas temáticas en sus declaraciones públicas con el objetivo de condicionar el marco de discusión de la cumbre. Reactualiza así, una vez más, la táctica ya conocida de imponer su propia agenda y sus prioridades en los espacios multilaterales. En ese sentido, reiteró sus amenazas de retirar el apoyo a la defensa militar de Europa.
En los últimos meses y dependiendo de su humor momentáneo, Donald Trump ha atacado, criticado, subestimado o desestimado a dirigentes de los países europeos aliados. Sus ataques pasaron de Pedro Sánchez de España a Giorgia Meloni de Italia, pero también a los primeros ministros de Alemania o Gran Bretaña, según fueran las coyunturas y sus cambiantes estados de ánimo. Ráfagas de críticas que avivaron tensiones diplomáticas y que han hecho perder la confianza de gran parte de la dirigencia europea hacia Donald Trump y viceversa y que repercute directamente en el frágil e inestable funcionamiento de la OTAN.
En Ankara el presidente estadounidense no cambió su discurso munido con argumentos y valoraciones contradictorias y cambiantes. En ciertos momentos reconoció los avances presupuestarios de sus aliados, en otros, arremetió con sus críticas ya conocidas. Ejemplo emblemático de sus humores variables es lo que declaró sobre España. Aterrizando a Turquía la clasificó de “mala gente” y “que se debía reconsiderar los acuerdos económicos” con el país ibérico. En tanto en el avión de retorno a Washington le dedicó elogios por el cumplimiento de sus compromisos presupuestarios.
Todo para la guerra
A pesar de esas tensiones reales, el comunicado final de la Cumbre de Ankara emitido por la propia OTAN obvió cualquier diferencia y se centró en los logros puntuales, en la unidad de la Alianza. Señala que las inversiones militares están aumentando, se desarrollan nuevas capacidades, la producción industrial de defensa se incrementa y los aliados europeos y Canadá desempeñan un papel cada vez más importante en su seguridad.
Revindica también el aumento paulatino, constante y significativo de los presupuestos para la defensa de cada Estado, así como la cooperación con la industria para fortalecer las capacidades de disuasión y defensa de la OTAN.
Subraya que dirigentes de Estados y empresarios del sector militar acordaron en la capital turca proyectos de adquisición por valor de más de 50.000 millones de euros y la inversión de más de 40.000 millones en sistemas aéreos no tripulados durante los próximos cinco años. Y que, adicionalmente, la OTAN ratifica su apoyo incondicional a Ucrania a quien destinará 70.000 millones de euros en equipo militar, asistencia y entrenamiento en 2026 y a repetir en 2027.
Ni una palabra de parte de los voceros de la Alianza ni de la dirigencia política presente en Ankara sobre el origen de los fondos para reforzar el aparato bélico-industrial de la OTAN. Presupuestos militares que se duplican o triplican y que atentan en cada Estado miembro contra sectores sensibles como la educación, la salud o la cooperación internacional. Lo que es claro y evidente que una tajada mayor de la torta que no crece va para la guerra, lo que significa un golpe más contra los contribuyentes y el Estado social que en Europa se viene debilitando a pasos agigantados.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
domingo, 12 de julio de 2026
Palantir, la empresa más peligrosa del mundo
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Palantir, la empresa más peligrosa del mundo
Por Pablo Elorduy | 10/07/2026 | Economía
Fuentes: El salto [Imagen: Adrián Astorgano]
Concebida por Peter Thiel y Alex Karp como una herramienta al servicio de Estados Unidos en su proyecto de dominación, Palantir fusiona las herramientas de control, los beneficios de la guerra, la apuesta tecnológica del capital para escapar de su crisis y la ideología totalitaria en una serie de productos que se han expandido por todo el planeta.
El infierno se desató sobre la escuela Shajare Tayebé, en Minab. Era sábado, 28 de febrero de 2026, día lectivo en Irán. La jornada de clases había sido suspendida por los bombardeos estadounidenses, pero cientos de personas permanecían en el edificio, esperando a que el alumnado fuera recogido por sus familias. Se trataba de un proceso lento, ya que muchas chicas y chicos vivían en los pueblos de alrededor y debían esperar a que llegasen los vehículos desde las zonas rurales. Tres misiles Tomahawk cayeron sobre la escuela de Minab causando 175 víctimas mortales, la mayoría niños y niñas.
Shajare Tayebé es el escenario del primer presunto crimen de guerra de la Operación Furia Épica lanzada por Estados Unidos e Israel. Según han admitido fuentes del ejército estadounidense, cuya administración al principio negó el ataque, se trató de un error. El software utilizado para la clasificación de objetivos había establecido esa escuela infantil como una infraestructura militar. Así estaba designada desde 2013 y nadie —ni humano, ni máquina— había cambiado la clasificación de ese centro, que desde hace tiempo era independiente del edificio militar adyacente.
Un software de mando y control llamado Maven, basado en la hipótesis de que la velocidad en la toma de decisiones es diferencial para la victoria en una guerra, seleccionó la infraestructura civil y los humanos avalaron la decisión de bombardear la escuela. Se trata de un sistema de inteligencia artificial requerido por el Pentágono para el análisis de inteligencia, vigilancia y planificación de ataques.
Otras investigaciones señalan que Maven fue también la herramienta detrás de la operación de secuestro de Nicolás Maduro lanzada por la Casa Blanca el 3 de enero de 2026. El 21 de marzo de 2026, tres semanas después de la masacre de Minab, Reuters informaba de que un memorándum del Pentágono establecía Maven como el sistema militar central de Estados Unidos. Detrás de Maven está Palantir o, como la ha calificado Robert Reich, antiguo responsable de Trabajo en la administración Obama, “la compañía más peligrosa de América”.
Poco conocida con respecto a las principales compañías del Big Tech (Google, Amazon, Meta, Apple), Palantir Technologies es una veterana en Silicon Valley. La primera piedra de la empresa la puso la agencia de inteligencia estadounidense CIA a través de su fondo de inversión In-Q-Tel. La CIA seguía el instinto de Peter Thiel y Alex Karp, fundadores de Palantir, quienes detectaron que los ataques del 11 de septiembre de 2001 podían haberse anticipado con una infraestructura capaz de presentar de manera simple y operativa los datos que ya estaban en las bases de las principales agencias de inteligencia del país.
Así creció Palantir que, a través de los software Gotham (para instituciones de control) y Foundry (para empresas), se ha expandido por todos los puntos de “Occidente” con una apuesta basada en la dominación. La empresa proporciona sistemas que permiten a agencias gubernamentales acceder a un panóptico de vigilancia y, una vez establecida en ellas, se hace parte imprescindible de la gestión política del Estado, aportando una base de opacidad e intrazabilidad de las decisiones que esquiva la rendición de cuentas democrática.
El 18 de abril, el cofundador de Palantir, Alex Karp, y Nicholas W. Zamiska, jefe de asuntos corporativos de la empresa lanzaban un manifiesto a través de la red de extrema derecha X que ha situado a la compañía como tema de conversación en todo el mundo. Basado en el libro La república tecnológica: Poder duro, pensamiento débil y el futuro de Occidente, escrito por Karp y Zamiska y publicado en 2025, el manifiesto ha generado miles de post y artículos, pero ha tenido también un impacto colateral entre la plantilla de la compañía. “Se suponía que éramos nosotros quienes debíamos prevenir muchos de estos abusos. Ahora no los prevenimos. Parece que los estamos propiciando”, explicaba uno de esos trabajadores al medio estadounidense Wired.
Como ha advertido el investigador francés Olivier Tesquet, Palantir aspira a convertirse en “el sistema nervioso del próximo orden mundial”
Pero, ante todo, el manifiesto ponía en primer plano algunos de los discursos que Karp ha enarbolado en los últimos años. Su hipótesis es que la sociedad estaounidense se ha adocenado, que la “psicologización de la política moderna” es una desviación del camino correcto y que la industria tecnológica ha estado orientada a satisfacer esa comodidad, lo que ha hecho que EEUU se haya retrasado en la carrera armamentística y la defensa de la nación, algo con lo que abren el manifiesto. Para ello, sugieren una vuelta del servicio militar obligatorio y la primacía que debe ocupar EEUU era en la “disuasión basada en la IA”. Otro de los elementos que ha llevado al manifiesto a ser adjetivado como “los desvaríos de un supervillano”, es un fuerte sesgo supremacista, explicitado en sentencias como que “algunas culturas han producido avances vitales; otras siguen siendo disfuncionales y regresivas”.
Expandida por todo el mundo
Sumando los contratos obtenidos del Departamento de Seguridad Nacional, el Departamento de Defensa y el Pentágono, la compañía obtuvo 1.855 millones de dólares de ingresos procedentes del gobierno estadounidense en 2025. El 55% de los ingresos de Palantir depende de esos contratos, lo que da muestra de la imbricación de la actual administración Trump, sus políticas del shock y la posición monopolística que está ocupando la compañía de Thiel y Karp en el actual proceso de acumulación militarizada. Palantir es el propietario de un software que está forjando las bases del nuevo Estado policial estadounidense, según ha descrito Robert Reich. A raíz del manifiesto Palantir, los autores Arnaud Miranda y Gilles Gressani describían cómo “tras el vocabulario republicano, se despliega una estrategia que puede resumirse en una fórmula: transformar el Estado en una filial de su propia infraestructura digital, vaciando así la soberanía de su dimensión democrática”.
El Ministerio de Defensa español, el servicio de inteligencia francés o sistemas como el de salud y el de disuasión nuclear británicos han contratado los servicios de Palantir, que también se ofreció a gestionar a bajo precio sistemas logísticos de distribución de ayuda por parte de ONG. Una experiencia que ahora sirve para la gestión de las razias migratorias llevadas a cabo por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EEUU (ICE) a través del programa ImmigrationOS proporcionado por la compañía de Thiel y Karp.
La periodista especializada en tecnología y derechos humanos Marta Peirano explica que la base del poder que acumula Palantir es la gestión privada de datos que son provistos por agencias públicas. A partir de ese análisis y presentación, la compañía plantea modelos algorítmicos de toma de decisión que proporcionan soluciones aparentemente técnicas. En tercer lugar, Palantir entrena sus modelos de inteligencia artificial a partir de los datos y la experiencia recabada, de forma que, aunque la compañía defiende que no acumula esos datos, en la práctica se convierte en el combustible con que nutre su producto.
En toda la cadena de decisiones hay consideraciones éticas sobre la privacidad y los sesgos empleados para esos perfilamientos que llaman la atención de los defensores de derechos humanos en todo el mundo. Hay una “delegación de funciones y de responsabilidades por parte del Gobierno”, detalla Peirano, que convierte a la compañía en un actor privilegiado en el timón de instituciones, a priori, sujetas al escrutinio democrático. Como ha advertido el investigador francés Olivier Tesquet, coautor de Apocalipsis Nerd, por medio de esa posición de poder en la toma de decisiones, Palantir aspira a convertirse en “el sistema nervioso del próximo orden mundial”.
El anticristo y el transhumanismo
Una empresa peligrosa requiere fundadores peligrosos. En la campaña de 2016, Thiel fue uno de los grandes donantes de Trump, el primero dentro del hasta entonces nominalmente liberal Silicon Valley. Posteriormente se convirtió en el gran valedor del ahora vicepresidente de EEUU, JD Vance. Tras la victoria del ticket formado por Trump y Vance en 2024, Thiel colocó a parte de su séquito en lugares clave de la administración estadounidense. Otra de las figuras fundamentales del Gobierno de Trump, el portavoz y subdirector del Gabinete de Políticas de la Casa Blanca, Stephen Miller, tiene una participación de varios cientos de miles de dólares en Palantir.
El fundador de Palantir supo ver el potencial de Donald Trump como acelerador de las tendencias posdemocráticas necesarias para su proyecto político. Su credo está emparentado con el de la Ilustración Oscura. Se basa en la preeminencia de los monopolios, monarquías corporativas, destinadas a dirigir ciudades o territorios fuera del principio democrático. La hipótesis se ha puesto en funcionamiento en islas como Roatán —cedida por el gobierno corrupto de Juan Orlando Hernández, en Honduras— donde el municipio de Próspera es una “zona de empleo y desarrollo económico” fundada en 2017 con el dinero de una serie de tecnooligarcas, entre los que se encuentra Thiel. Próspera prefigura un plan mucho más ambicioso: el control de las poblaciones mediante la tecnología y la vigilancia y, al mismo tiempo, el desarrollo de las criptomonedas como herramienta para el control por medio de la economía. Mutatis mutandis es el mismo plan presentado por Jared Kushner para la “nueva Gaza”.
Palantir proporciona sistemas que permiten a agencias gubernamentales acceder a un panóptico de vigilancia y, una vez establecido, se hace parte imprescindible de la gestión política del Estado
Próspera ha sido, también, un pequeño laboratorio de experimentación clínica, siguiendo el principal deseo de trascendencia que mueve a Thiel y a otros inversores como Sam Altman (Chat GPT) o el inversor Marc Andreesen, seguidores de las filosofías Tescreal. Este acrónimo, puesto en circulación de manera crítica por el filósofo Emile P. Torres, engloba a una serie de ramas del pensamiento entre las que destacan el Transhumanismo y el Largoplacismo, en el que Thiel milita activamente.
Estas ideologías coinciden en un punto clave: la extinción de los seres humanos puede ser el daño colateral de la llegada de los individuos poshumanos, una idea defendida por Thiel, entre otros. Como ha señalado Torres respecto al largoplacismo en el podcast Utopía X: “Veo el largoplacismo como un movimiento a favor de la extinción que, como tal, representa una amenaza significativa y a corto plazo para nuestra especie, porque a los largoplacistas no solo les interesa crear poshumanos en algún momento, sino que quieren crear poshumanos lo antes posible”.
De la escuela de Frankfurt a la escuela de Minab
El segundo nombre más reconocido de Palantir es el de Alex Karp, CEO de la empresa. A diferencia de Thiel, Karp se remite a la tradición filosófica europea, en principio lejos del milenarismo profético que caracteriza al primero. Influido por Jünger Habermas y la Escuela de Frankfurt, Karp ha virado de un discurso que inicialmente se entendía como “la izquierda de Palantir” a un pensamiento que encuentra dos enemigos fundamentales.
En primer lugar, los enemigos de lo que ellos llaman “Occidente”, es decir, Rusia, Irán y, sobre todo, China. En segundo lugar, el llamado “virus woke”, con el que la extrema derecha clasifica a la izquierda defensora de los derechos humanos. Como resume Tesquet, para Karp “las democracias están perdiendo una especie de guerra de civilizaciones contra sus adversarios autoritarios, no porque carezcan de talento, sino porque sus ingenieros se han vuelto demasiado aprensivos como para poner sus habilidades al servicio del poder militar”.
De origen judío, el factor que ha disparado el discurso más violento por parte de Karp ha sido el genocidio llevado a cabo por Israel en Gaza, del que Palantir ha participado orgullosamente, como ha confirmado el propio CEO de la empresa.
Los asesinatos extrajudiciales son parte de los daños que la civilización debe asumir, según la ideología expuesta por Karp, que progresivamente bebe más de una fuente alemana radicalmente distinta a las de Frankfurt, como es el pensamiento del jurista del Tercer Reich Carl Schmitt con respecto a la dicotomía amigo-enemigo en la que se basan los Estados para su mayor prosperidad. En un giro inusual, el manifiesto publicado en abril por Karp y Zamiska hacía un guiño a las potencias del Eje en la II Guerra Mundial, en su punto número 15: “El desarme de Alemania fue una corrección excesiva por la que Europa ahora está pagando un alto precio. Un compromiso similar y altamente teatral con el pacifismo japonés, si se mantiene, también amenazará con cambiar el equilibrio de poder en Asia”.
Como ha concluido Olivier Tesquet, Palantir ocupa un puesto central en la biopolítica del capitalismo tardío, decidiendo quién debe vivir —incluso, siguiendo el credo de Thiel, qué tipo de seres poshumanos deben sobrevivir a la especie homo sapiens— y quién debe morir, en una apuesta por la necropolítica difícil de revertir. Para hacerlo, concluye Peirano, no basta con acabar con la dependencia creciente que los Estados occidentales han adoptado con respecto a Palantir, sino que será necesario destruir las bases de datos acumuladas por esta compañía, una empresa que aspira a crear una especie de Razón Tecnológica de Estado, una versión acelerada y privada de las tendencias autoritarias latentes en las democracias liberales.
Pablo Elorduy. TG: @p_elorduy. BSK: @pelorduy.bsky.social
Artículo publicado en la revista trimestral de invierno de 2026 de El Salto, ampliado y actualizado para su publicación en versión digital.
Fuente: https://www.elsaltodiario.com/silicon-valley/palantir-empresa-peligrosa-del-mundo
Mariano Gamo, el cura obrero
El 5 de julio de 2023 fallecía a los 92 años el cura obrero y marxista Mariano Gamo. Este sacerdote antifascista nació en Tamajón (Sierra de Guadalajara) en 1931.Tenía 5 años cuando su padre fue asesinado por los Republicanos, hecho que apuntaló su ingreso al Seminario en los años '50. A los 24 años era capellán del Frente de juventudes de Madrid. En 1963 llegó a la Parroquia Nta. Sra. de la montaña en el Polígono E del barrio de Moratalaz donde habitaban en su mayoría familias obreras. Allí hizo colgar un cartel con la leyenda "La Casa del Pueblo de Dios" y el lugar comenzó a ser centro de reunión clandestina de las primeras Comisiones Obreras y del incipiente Movimiento vecinal. Las misas eran verdaderas asambleas en las que se daba la palabra a la gente para que opinara. En 1969 fue detenido y llevado a la Dirección General de Seguridad en la Puerta del Sol acusado de propaganda ilegal. Pasó 3 años en la cárcel de Zamora junto a otros curas represaliados.
En 1973 se negó a rezar por Carrero Blanco.
Más adelante también fue detenido por Billy el Niño por "hacer de la parroquia un foco de subversión contra el régimen".
A la muerte de Franco, Gamo comenzó a militar en la ORT (Organización revolucionaria de los trabajadores) y a finales de los años '90 fue diputado regional por IU. Mariano Gamo falleció a los 92 años dejando como legado una vida entregada a la justicia y al compromiso social.
#Marianogamo
#Franquismo
#Curasobreros
#Iglesiadelpueblo
sábado, 11 de julio de 2026
Teherán no negociará con Washington hasta que EEUU cambie su enfoque, afirman medios
- Sputnik Mundo,
Teherán no negociará con Washington hasta que EEUU cambie su enfoque, afirman medios
Irán descarta entablar negociaciones con Estados Unidos mientras Washington no modifique su enfoque actual, indicó la agencia 'Fars', citando una fuente cercana al equipo negociador iraní.
"Irán no ha solicitado negociaciones con Estados Unidos, y no habrá negociaciones hasta que Estados Unidos ceda en sus posiciones", señaló el medio.
La noche del 7 al 8 de julio, Estados Unidos e Irán reanudaron las hostilidades, menos de tres semanas después de la firma del memorando de entendimiento que puso fin a los combates y abrió la vía para negociar un acuerdo final.
Las Fuerzas Armadas estadounidenses lanzaron ataques contra varias localidades en las provincias del sur del país persa, alegando supuestos disparos de misiles de Teherán contra buques mercantes en el estrecho de Ormuz.
Irán le da a EEUU donde más le duele
Irán, a su vez, respondió a la agresión de Washington golpeando objetivos militares de EEUU en Baréin y Kuwait y acusó a la Administración Trump de haber violado el acuerdo de alto al fuego.
Recientemente, el presidente estadounidense, Donald Trump, escribió en sus redes que Washington aceptó continuar las conversaciones con Irán a petición del país persa. Sin embargo, reafirmó el fin de la vigencia del alto al fuego entre ambos Estados.
Teherán, por su parte, advirtió ante la ONU que anulará el memorando de entendimiento con EEUU si el país norteamericano "continúa violando su obligación" al respecto.
viernes, 10 de julio de 2026
¿Se convertirá Donald Trump en el último presidente sionista de Estados Unidos?
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¿Se convertirá Donald Trump en el último presidente sionista de Estados Unidos?
Por David Hearst | 10/07/2026 | EE.UU., Palestina y Oriente Próximo
Fuentes: Voces del Mundo [Foto: Trump y Netanyahu entrando en Mar-a-Lago de Trump el 29 de diciembre de 2025 (Reuters)]
No hay furia comparable a la de un Israel despreciado.
En tan solo unas semanas —un abrir y cerrar de ojos en la cronología de este conflicto de Oriente Medio—, el presidente de EE. UU., Donald Trump, ha pasado de ser tan popular en Israel que se jactaba de poder ser su próximo primer ministro a convertirse en un hombre tan odiado que bien podría ser considerado el próximo Amalec de Israel.
Los comentaristas progubernamentales no se anduvieron con rodeos en su veredicto.
Para daros una pequeña muestra de la bilis dirigida personalmente contra Trump, Yinon Magal, presentador de un programa en horario de máxima audiencia del Canal 14, calificó al presidente de EE. UU. de «perdedor» y tildó a su yerno, Jared Kushner, y a Steve Witkoff de «judíos de poca monta».
Yaakov Bardugo, un comentarista político israelí, afirmó que Trump y su vicepresidente, JD Vance, se estaban convirtiendo en el Chamberlain moderno, el primer ministro británico asociado con la política de apaciguamiento hacia Hitler en 1938.
Amit Segal, analista político jefe del Canal 12 y de Israel Hayom —periódico propiedad de la multimillonaria Miriam Adelson—, afirmó que Trump se había rendido por completo al permitir que Irán enriqueciera uranio.
Shimon Riklin, presentador del Canal 14 israelí, de tendencia conservadora, publicó en X que Estados Unidos estaba más débil que nunca y que nadie querría ser su aliado.
Estos comentaristas son cercanos al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. A algunos se les considera su portavoz. Y, colectivamente, han dado un giro de 180 grados digno de un manual.
Se están volviendo contra el presidente, quien, en su primer mandato, consiguió que Estados Unidos reconociera la anexión de los Altos del Golán ocupados y a Jerusalén como capital de Israel, algo que una larga lista de sus predecesores en la Casa Blanca había evitado hacer.
Este es el presidente que nombró a David Friedman, un defensor de los colonos, embajador de Estados Unidos en Israel. Friedman abandonó toda pretensión de neutralidad en este conflicto al inaugurar con un mazo un túnel bajo el barrio palestino de Silwan, en la Jerusalén Este ocupada.
Como candidato presidencial, Trump aceptó a Adelson como la tercera mayor donante de su campaña de reelección en 2024.
Para comunicarse con la Casa Blanca, Netanyahu ni siquiera tuvo que descolgar el teléfono. Ya contaba con Kushner, entre muchos otros, susurrándole al oído al presidente.
Trump: de leal a traidor
Trump apoyó sin reservas el genocidio de Israel en Gaza y sigue haciéndolo hasta el día de hoy.
Kushner fue el artífice de «la Junta de Paz» y de un plan surrealista para convertir Gaza en uno de sus muchos complejos turísticos de playa en el Mediterráneo.
Es un hecho prácticamente indiscutible que la decisión de Trump de entrar en guerra con Irán se tomó tras una sesión informativa a cargo de Netanyahu y David Barnea, entonces director del Mossad, en la sala de crisis de la Casa Blanca.
El mero hecho de que se permitiera la entrada de un líder de un país extranjero en la sala de crisis se consideró una primicia.
Nunca un presidente de EE. UU. había sido tan influenciable y nunca un primer ministro de Israel había estado tan cerca del corazón palpitante de una administración estadounidense.
Este es el hombre al que ahora tildan de traidor.
La verdadera pregunta es: ¿hasta qué punto es profunda esta ruptura? ¿Y hasta qué punto es permanente? Trump fue el presidente que dio a Israel todo lo que necesitaba, y más, para librar sus guerras eternas.
¿Está destinado a ser el último presidente sionista de EE. UU.?
Una ruptura de esta naturaleza no es única en la historia del sionismo. Hay muchos ejemplos de sionistas que se han vuelto contra la superpotencia del momento de la que dependían.
Un patrón histórico
Cuando 250.000 refugiados judíos quedaron varados en campos de desplazados en Europa tras la Segunda Guerra Mundial y Gran Bretaña se negó a levantar la prohibición de inmigración para admitir a 100.000 judíos en Palestina, la resistencia judía se unió.
Entre 1945 y 1948, más de 780 soldados británicos, agentes de policía y civiles fueron asesinados en Palestina, muchos de ellos a manos del Irgun y la Banda de Stern (Lehi).
Todo ello a pesar de que Gran Bretaña, mediante la Declaración Balfour, abogó por un hogar nacional judío en 1917, incumpliendo así su promesa a los líderes árabes de crear un Estado árabe.
La peor atrocidad fue el atentado con bomba contra el Hotel Rey David el 22 de julio de 1946, sede administrativa británica en Jerusalén, en el que murieron 28 súbditos británicos de un total de 91 víctimas mortales.
Hasta el día de hoy Israel se niega a honrar sus tumbas, aunque sí lo hace con los autores del atentado contra el hotel.
En 2006 el Centro del Legado de Menachem Begin —que lleva el nombre del antiguo líder de la banda terrorista Irgun, quien aprobó el atentado y más tarde se convirtió en primer ministro— celebró un acto para conmemorar el ataque.
El brigadier Peter Smith-Dorrien, el funcionario de mayor rango que murió en el atentado, yace en una tumba sin identificar.
Tampoco la extraordinaria valentía demostrada durante el Holocausto supuso ningún obstáculo para los terroristas judíos.
El Lehi o Banda de Stern también asesinó a un diplomático sueco, el conde Folke Bernadotte, que había negociado la liberación de más de 4.000 judíos de los campos de concentración nazis durante los últimos meses de la guerra.
Tras la guerra, se convirtió en el primer mediador oficial de las Naciones Unidas en el conflicto entre el nuevo Estado de Israel y los palestinos. Su «pecado original», a ojos de la Banda de Stern, fue haber negociado una tregua y haber sentado las bases para las primeras iniciativas de ayuda humanitaria.
Este patrón se repite a lo largo de la historia de Israel.
El regalo de despedida del expresidente estadounidense Barack Obama a Israel fue un paquete militar por valor de 51.000 millones de dólares a lo largo de diez años. Fue el mayor paquete de ayuda de la historia de Estados Unidos.
Avi Shlaim, el historiador israelí, escribió en The Guardian en aquel momento: «Netanyahu siempre correspondió a la generosidad de Obama con ingratitud y desprecio. Nunca dejó pasar una oportunidad para atacar a Obama; intervino de forma descarada en las elecciones presidenciales de 2012 respaldando al candidato republicano; abusó del privilegio de dirigirse a una sesión especial de ambas cámaras del Congreso para insultar a su presidente; y llevó a cabo la campaña pública más vociferante para sabotear el acuerdo nuclear con Irán.
«Cuesta mucho pensar en un ejemplo más flagrante de morder la mano que te da de comer. La conducta de Netanyahu lo convierte en el aliado especial del infierno».
El expresidente estadounidense Joe Biden, un sionista liberal por instinto, recibió el mismo trato. El general Amos Gilead escribió que la «reprimenda sin precedentes» de Netanyahu a Biden fue una manifestación extrema de ingratitud y un fracaso estratégico de primer orden.
«Estados Unidos es el único verdadero aliado de Israel y Joe Biden es el presidente más favorable a Israel de toda la historia. No hay ninguna lógica estratégica en arremeter contra él y contra el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, y solo cabe sospechar que la mezquina política interna está sustituyendo a una estrategia que es crucial para la seguridad y el futuro de Israel».
El verdadero rostro del sionismo
Para algunos comentaristas, lo que estamos viendo es cómo el sionismo revela su verdadero rostro supremacista. Y eso incluye incluso a Moshe Ya’alon, exministro de Defensa bajo el mandato de Netanyahu entre 2013 y 2016.
En una entrevista con Ynet, Ya’alon afirmó que algunas facciones del movimiento sionista religioso, estrechamente alineado con los colonos israelíes, defienden una «ideología de supremacía judía».
«¿Qué es la supremacía judía? Ochenta años después del Holocausto, es Mein Kampf a la inversa. La raza superior somos nosotros», afirmó Ya’alon.
El supremacismo judío ocupa ahora un lugar central en el diálogo político dominante de Israel. Basta con escuchar cómo Naftali Bennett, el principal rival de Netanyahu, habla de Irán y de los palestinos. O, de hecho, basta con escuchar cómo los judíos israelíes hablan de los palestinos.
Lo que está impulsando la disputa de Israel con Trump podría reducirse simplemente al impacto de lo nuevo.
El impacto consiste en que un presidente de EE. UU. le diga a Israel que deje de hacer la guerra. Es el impacto que experimenta una colonia de colonos cuando se da cuenta de que ha perdido el control sobre su metrópoli.
Un impacto similar lo vivieron los «Pieds-Noirs» en Argelia, que ayudaron a llevar al poder a Charles de Gaulle en 1958, solo para ver cómo el presidente francés daba un giro hacia la autodeterminación y la independencia de Argelia.
O pensemos en la ira de la comunidad unionista de Irlanda del Norte cuando la mayor unionista de todas, la primera ministra británica Margaret Thatcher, firmó el Acuerdo Anglo-Irlandés que permitía a Dublín tener voz en el proceso de paz.
Un tsunami tóxico
Sea lo que sea lo que se está gestando en Israel, está teniendo un efecto verdaderamente tóxico en la opinión pública al otro lado del Atlántico.
No es exagerado afirmar que el genocidio en Gaza, la fallida guerra contra Irán y la negativa de Israel a retirarse de Siria, del sur del Líbano y Gaza han acabado con toda una generación de apoyo en Estados Unidos.
Tanto en el Partido Republicano como en el Demócrata, la mayoría de los adultos menores de 50 años tienen una opinión negativa de Israel y de Netanyahu, según revela Pew Research. Hoy en día, el 57% de los republicanos de entre 18 y 49 años tiene una opinión desfavorable de Israel, frente al 50% del año pasado.
En general, el 60% de los adultos estadounidenses tiene una opinión desfavorable de Israel, frente al 53% del año pasado. El 59% tiene poca o ninguna confianza en que Netanyahu haga lo correcto en materia de asuntos internacionales, frente al 52% del año pasado.
La tendencia es clara.
Sin embargo, hay menos consenso sobre lo que este cambio en la opinión pública significa en términos políticos y cuándo podría desencadenar un cambio significativo en lo político.
Nueva York, donde reside la mayor diáspora judía del mundo, acaba de ser testigo de la derrota de tres congresistas demócratas en el cargo y de la conquista de cinco escaños locales por parte de candidatos respaldados por el alcalde Zohran Mamdani.
Poco después, Melat Kiros, abogada y estudiante de doctorado, dio la gran sorpresa a los demócratas del establishment al ser proclamada ganadora de las primarias demócratas en el 1er distrito congresual de Colorado, que incluye la capital del estado, Denver.
Kiros desbancó a Diana DeGetter, una política que llevaba tres décadas en el Capitolio y había recibido más de 1,6 millones de dólares del Comité Americano-Israelí de Asuntos Públicos (AIPAC).
La organización «Jewish Voice for Peace – Action» afirmó que la contienda demostró que el AIPAC era una «marca tóxica» en el Partido Demócrata, y que los votantes demócratas estaban hartos de los legisladores que apoyan o defienden el genocidio.
Sin duda, esto supuso una derrota para el AIPAC. Tres candidatos críticos con la guerra genocida de Israel derrotaron a unos oponentes que contaban con el respaldo del AIPAC.
Pero ¿representaron esos resultados un giro significativo a favor de Palestina o simplemente una reincorporación por parte de los demócratas de los sionistas liberales, sin el respaldo del AIPAC?
¿Se está preparando el partido simplemente para una era post-Netanyahu, en la que el apoyo a Israel volverá a estar integrado en el sistema?
Uno de los vencedores fue Brad Lander, que ganó las primarias del décimo distrito congresual de Nueva York.
Lander, que se presentó a la alcaldía antes de respaldar a Mamdani, se opuso anteriormente al movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) y aumentó las inversiones del fondo de pensiones de la ciudad de Nueva York en Elbit Systems, un fabricante de armas israelí, durante su mandato como interventor municipal. Se describe a sí mismo como un sionista liberal.
«En un momento en el que aquellos miembros del movimiento de solidaridad con Palestina que interrumpieron las operaciones de Elbit Systems se enfrentan a la represión más dura por parte del Estado, resulta un golpe bajo ver cómo algunos sectores del mismo movimiento celebran a Lander, dada su propia implicación con el fabricante de armas Elbit», declaró Nazia Kazi, profesora de la Universidad de Stockton, a MEE.
Tras la victoria de Kiros, el senador demócrata Bernie Sanders la felicitó en X. «La marea está cambiando», escribió. «Los estadounidenses están cansados de la política del statu quo».
El propio Mamdani afirmó que se trataba de una victoria para la clase trabajadora, lo que refuerza los resultados de una encuesta del año pasado que mostraba que los votantes se guiaban principalmente por preocupaciones económicas nacionales, la vivienda asequible y el coste de la vida.
Sin embargo, en sus discursos, los candidatos ganadores presentaron los asuntos nacionales y las demandas para poner fin al genocidio en Gaza como un todo. Su desafío al statu quo se produjo en ambos frentes.
Un largo camino
Para expertos en las relaciones entre Israel y EE. UU. como Daniel Levy, presidente del US/Middle East Project (USMEP), Estados Unidos se encuentra solo al comienzo de un largo camino para recalibrar su apoyo a Israel.
«Aún está por ver si una parte suficiente del movimiento en el bando demócrata podrá centrarse en acumular poder, aunque tengan que hacer de tripas corazón para lograr un cambio de política, y esto ocurra más lentamente de lo que cualquiera de nosotros desearía. Nos esperan oportunidades sin precedentes y me encantaría ver que ese cambio se produce, pero aún no ha llegado el momento. La presión contraria de un grupo de presión muy arraigado y la capacidad de nuestro propio bando para cometer errores, así como la ausencia de un movimiento de liberación palestino que impulse este cambio, hacen que no hayamos llegado a ese punto».
Y, sin embargo, se ha producido un cambio real en la opinión pública estadounidense.
Uno de los cambios más significativos en Estados Unidos ha sido el giro que ha sacado a Palestina de los márgenes políticos para situarla en el centro del debate.
Lo que antes se descartaba como una preocupación minoritaria de la izquierda —o se reducía a cuestiones de islamismo o terrorismo— se ha convertido en un tema que trasciende todo el espectro político.
Incluso sectores de la derecha estadounidense han comenzado a considerar a Israel como un lastre más que como un activo. Para algunos conservadores, la conducta de Israel —su matanza masiva de civiles, incluidos niños, y su abierto desprecio por el derecho internacional— ha hecho cada vez más difícil conciliar el apoyo incondicional a Israel con la imagen que Estados Unidos tiene de sí mismo.
Distanciarse de Israel se ha convertido, para algunos, en una forma de intentar redimir el proyecto estadounidense.
Sin embargo, la incorporación de Palestina al debate dominante también ha traído consigo nuevas limitaciones. Los términos del debate se han ampliado, pero siguen estando estrictamente controlados tanto en los círculos conservadores como en los progresistas.
Cada vez resulta más aceptable debatir sobre la influencia de la AIPAC, ya que hacerlo permite a los estadounidenses enmarcar el problema como una cuestión de influencia indebida por parte de un poderoso grupo de presión.
Sin embargo, al menos por ahora, los límites de este debate son claros: la resistencia palestina, la autodeterminación o las aspiraciones políticas que sustentan la lucha palestina son cuestiones que siguen quedando, en gran medida, al margen de los límites de un debate importante.
Estados Unidos podría estar siguiendo un camino que discurre por etapas: un aumento de la simpatía hacia el sufrimiento palestino y una creciente hostilidad hacia un Israel en guerra permanente.
Esto, a su vez, conduciría al fin del excepcionalismo israelí en la política estadounidense y, finalmente, al reconocimiento de todos los derechos de los palestinos. Puede que se necesiten varios ciclos electorales para lograrlo.
Pero, para Netanyahu, o quienquiera que le suceda, volver a hacer que Israel sea relevante para la derecha estadounidense no será una tarea sencilla. Frustrado en lo relativo a Irán, pero con permiso para mantener sus avances territoriales en el Líbano y Siria, la reacción de Netanyahu será reanudar la guerra para hacerse con el control de toda Gaza.
No le queda otra opción si quiere mantener a la extrema derecha en su gabinete y a su lado durante la campaña electoral. Pero una nueva masacre en Gaza aumentará el sentimiento de repulsa en EE. UU. en ambos extremos del espectro político.
Plantear la guerra como el «11-S» de Israel es una baza que ya se ha jugado. Incluso republicanos como Tucker Carlson están reconsiderando la Guerra contra el Terror como un intento erróneo de presentar a todo el islam como un enemigo existencial.
Por el momento no hay salida. El lobby no está dispuesto a rendirse y llevará a cabo una feroz acción de retaguardia en la política estadounidense.
Pero cuanto más se convierta el apoyo a Israel en un acto de fuerza, y menos en un artículo de fe, mayor será el problema al que se enfrente el sionismo.
David Hearst es cofundador y redactor jefe de Middle East Eye, así como comentarista y conferenciante sobre la región y analista en temas de Arabia Saudí. Fue redactor jefe de asuntos exteriores en The Guardian y corresponsal en Rusia, Europa y Belfast. Con anterioridad, fue corresponsal en temas de educación para The Scotsman.
Texto en inglés: Middle East Eye, traducido por Sinfo Fernández.
Fuente: https://vocesdelmundoes.com/2026/07/09/se-convertira-donald-trump-en-el-ultimo-presidente-sionista-de-estados-unidos/
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