jueves, 15 de enero de 2026

León XIV se yergue, muy a su pesar, como la figura antagonista de Trump 2026: Agenda Prevost

Recomiendo: León XIV se yergue, muy a su pesar, como la figura antagonista de Trump 2026: Agenda Prevost Por Gorka Larrabeiti | 15/01/2026 | Mundo Fuentes: Infolibre Lo dice y lo repite todo el mundo: 2026 no podía haber empezado peor. Tras lo de Venezuela y el escuadrismo del ICE, culpable de la muerte de Renee Nicol Goods en Minneapolis, cunde el desánimo. La Ilustración Oscura ha vencido, la derrota del derecho internacional es un hecho, resume Carlos Fernández Liria. Nos adentramos en un mundo sin aliados, avisó Guillem Martínez. Brilla por su ausencia un sujeto político y social que haga frente al trumpismo, clama Sato Díaz. De Roma, en cambio, llega una noticia importante. La Iglesia de León XIV resiste, aguanta firme el vendaval presente. Al cerrar la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro y clausurar así el Jubileo que convocó Francisco, León XIV atravesó el umbral que lo lanza de veras a su papado. A partir de ahora todo es ya harina de su costal. Por ello, conviene detenerse en las señales que ya ha lanzado al mundo el papa Prevost ad intra y ad extra en este furioso despertar de 2026, pues está ya ocurriendo algo que al Vaticano no le interesa en absoluto: León XIV se yergue, muy a su pesar, como la figura antagonista de Trump. Si bien la Santa Sede se afana en desactivar la polarización que también la amenaza desde dentro despolitizando sus intervenciones al máximo, el Comandante en Jefe de EE.UU. y sus tropas no se lo ponen fácil dinamitando todo lo que encuentran a su paso: lo mismo da que sea el orden internacional que la paz social. Los EE.UU. de Trump actúan como movidos por una única obsesión final: la Gran Guerra contra China. De modo que la cordura geopolítica del papa y la Secretaría de Estado destacan sobre manera en un mundo en el que China calla prudente y Europa, traumatizada, enmudece. No sólo: después de que JD Vance culpara a una Renee Goods, madre de tres hijos, de su propia muerte a manos de un agente de ICE, los católicos de todo el país instan al Papa León XIV a excomulgar al vicepresidente. León XIV, cuando lo de Venezuela, recordó cuáles son los principios mínimos para el bien del país: la soberanía, el Estado de derecho inscrito en la Constitución y los derechos humanos y civiles. En su primer discurso al Cuerpo Diplomático, le dio un buen repaso a un mundo que asemeja no poco al siglo V tras el saqueo de Roma: movimientos migratorios generalizados y profundo reajuste de los equilibrios geopolíticos y los paradigmas culturales. Si impera una “diplomacia basada en la fuerza” y “la guerra vuelve a estar de moda y el entusiasmo bélico se extiende”, toca, según Prevost, reivindicar el derecho internacional humanitario, el papel clave de la ONU en el fomento del diálogo y de la ayuda humanitaria y los derechos inalienables de los migrantes en todos los contextos. [Sí, es también cierto que en ese mismo discurso León XIV expresó su preocupación por los proyectos destinados a financiar la movilidad transfronteriza con el fin de acceder al llamado “derecho al aborto seguro” y consideró “deplorable que se asignen recursos públicos para suprimir la vida, en lugar de invertirlos en apoyar a las madres y las familias”. Un papa es un papa.] Shlomo Ben Ami resumió bien lo disparatado que se ha vuelto el mundo. Jamás pudo nadie imaginar que el conflicto de civilizaciones que teorizó Huntington acabara fraguándose en el seno mismo de la sociedad occidental, entre EE.UU y Europa. El teoconservador George Weigel, biógrafo de Juan Pablo II, se jacta ahora de haber sido junto con Juan Pablo II quienes alertaran hace más de 20 años de esa crisis de civilización moral que aquejaba a Europa y que hoy el National Security Strategy denomina “borrado civilizatorio”. El Estado de la Ciudad del Vaticano, estado europeo, y la Santa Sede, sujeto de derecho internacional no estatal, no pueden, ni aunque quieran, rehuir el órdago que llega del otro lado del charco. Pero, ¿cómo se manifiesta ad intra esa polarización? ¿Cómo trata el ala ultratradicionalista de imponer este impensado conflicto civilizatorio dentro de la Iglesia? Desde que lo nombraran papa, los cardenales ultratradicionalistas Burke, Schneider, Müller, Sarah se empeñan en plantearle que hay un problema de politización de la liturgia. Según ellos, las restricciones a la misa en latín anterior al Concilio Vaticano II, o sea, la misa establecida en el Concilio de Trento, carecen de sentido. ¿Por qué no permitir la liturgia más pura, clara y ortodoxa si encima es la feligresía quien la requiere? León XIV y su gente no pican el anzuelo: esa batalla por la misa tridentina es un caballo de Troya cuyo objetivo verdadero es entrar en el corazón pulsante de la Iglesia para destruirlo: el Concilio Vaticano II. León XIV ha comenzado el año con una catequesis esclareciendo el sentido de esa máxima institución programática: “se trata del Magisterio que constituye todavía hoy la estrella polar del camino de la Iglesia”. Que el papa haya elegido como tema de sus audiencias públicas el CVII establece su primera clara línea roja, su primer “No pasarán”. Asimismo, el papa convocó la semana pasada su primer Consistorio extraordinario de cardenales con el objetivo de conocer mejor a su gente y de jerarquizar las urgencias de la Iglesia. Los temas a debatir en principio debían ser cuatro: la misión de la Iglesia en el mundo de hoy, asunto abordado por Francisco en Evangelii Gaudium; el servicio de la Santa Sede, asunto abordado por Francisco en Predicate Evangelium; la sinodalidad (el método participativo), y, por fin, la dichosa liturgia. Por cuestiones de tiempo, de esos cuatro se eligieron dos solamente, que fueron la sinodalidad y la misión de la Iglesia, cuestiones predilectas de Francisco. Que se descartara la cuestión litúrgica causó malestar en las líneas ultratradicionalistas, pero pone de manifiesto que hay una clara mayoría liderada por el papa que sigue ahondando en el legado del Concilio Vaticano II y que se niega a volver al oscurantismo preconciliar, o sea, a la tensión con las otras religiones, a la primacía de las cuestiones sexuales frente a las sociales, a la justificación dogmática de la guerra santa. No desdeñemos tamaño peligro. En tiempos de victoria de la Ilustración Oscura, es una fausta noticia que en la Iglesia, institución conservadora debido al imperativo de la proclamación de un mensaje de hace 2000 años, hoy prevalezca la idea de que debe seguir el aggiornamento. Hay una Iglesia que rehúsa, como expresó el cardenal Tucho Fernández, Prefecto de la Congregación de la Fe, a acabar “hablando siempre de los mismos temas doctrinales, morales, bioéticos, políticos”. Figurémonos qué no sucedería si la estrepitosa marejada nacionalcristiana global alcanzara el altar vaticano y los impusiera. Son pocos y tal vez los sobrevaloramos. Tienen mucho, mucho dinero y tal vez eso lo subestimamos. Cejar no cejan en su empeño ni en sus ataques a León XIV, un papa que tira de las orejas a los prolife que están a favor de la pena de muerte y del trato inhumano a los inmigrantes; un papa que considera blasfemo “arrastrar las palabras de la fe al combate político, bendecir el nacionalismo y justificar religiosamente la violencia y la lucha armada”; un papa obligado por su identidad yanki a ser rival de Trump, mal que le pese; un papa que en su próximo viaje a España leerá la cartilla a los obispos que ningunearon a las víctimas de abusos. Gorka Larrabeiti es profesor de español residente en Roma. Fuente: https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/2026-agenda-prevost_1_2126189.html Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Los primeros soldados europeos ya habrían llegado a Groenlandia, según medios

- Sputnik Mundo Los primeros soldados europeos ya habrían llegado a Groenlandia, según medios Esto ocurre en un contexto de presión cada vez mayor por parte de Washington, que manifestó su deseo de apoderarse de la isla, y de declaraciones por parte de algunos líderes europeos sobre su disposición a defender Groenlandia. De acuerdo con los medios alemanes, dos aviones de transporte militar Hercules del Ejército danés aterrizaron en el aeropuerto de Nuuk, capital de Groenlandia. A bordo llevaban no solo militares daneses, sino también representantes de las FFAA de Francia, un hecho que ha sido confirmado por Emanuel Macron. "A petición de Dinamarca, decidí que Francia participará en los ejercicios conjuntos organizados por Dinamarca en Groenlandia", escribió al respecto Emmanuel Macron en la red X. Mientras tanto, se espera también la llegada de 13 soldados de las unidades de exploradores alemanas. Además, hay informes de que soldados holandeses, canadienses, suecos, británicos y noruegos también se dirigen a Groenlandia. Se huele el pánico: ¿No hay 'coalición de dispuestos' para defender a Groenlandia? - Sputnik Mundo, 1920, 14.01.2026 Ajedrez de geopolítica Se huele el pánico: ¿No hay 'coalición de dispuestos' para defender a Groenlandia? Por su parte, los medios franceses precisan lo siguiente con respecto a sus militares en la isla: Los primeros efectivos pertenecientes a las tropas de montaña ya se encuentran en el lugar. Se encargarían de recopilar información de inteligencia, y pronto se les unirán otros. Oficialmente se trata de maniobras militares habituales, pero no se ha determinado la duración de su estancia. La participación francesa es una señal para Washington, ya que París subraya su solidaridad con Dinamarca.

miércoles, 14 de enero de 2026

Brutalidad imperial y despojo colonial

Brutalidad imperial y despojo colonial Por Luismi Uharte | 14/01/2026 | Venezuela Fuentes: Naiz [Foto: Delcy Rodriguez] La agresión militar contra Venezuela y el secuestro de su presidente el pasado 3 de enero supusieron otro salto cualitativo en la política de Estados Unidos de asedio y derribo contra el país caribeño, mostrando descarnadamente la brutalidad imperial del gobierno de Trump. En este momento, es importante poner el foco central de análisis en la política imperialista y en su objetivo de despojo colonial y no desviarse hacia otros debates (traiciones, conspiraciones…) sobre los que no se dispone de suficiente información y que son más propios de especulaciones de taberna que del rigor analítico. El momento ¿Por qué ahora? Hay que situar el ataque y secuestro del 3 de enero dentro de una secuencia larga de más de una década que tiene como objetivo el derrocamiento del gobierno venezolano. En cierta medida replica otras experiencias históricas en las que tras años de políticas de asfixia se generan las condiciones para la caída de un régimen (el caso del Irak de Saddam Hussein es paradigmático). No hay que olvidar que tras la muerte de Chávez en 2013 y en época de Obama, Washington da un salto cualitativo en su política contra Venezuela y promueve un plan para destruir la economía venezolana, declarándole la guerra económica a través de un bloqueo (comercial, financiero) similar al que sufre Cuba, como ya señaló hace años Pasqualina Curcio. Un plan que en gran medida tuvo éxito y que provocó un éxodo masivo de millones de personas hacia diferentes países del continente, además de destruir sustancialmente las bases materiales del país. En los últimos meses la estrategia se radicalizó con el despliegue naval y militar más grande de las últimas décadas en el Caribe y el bloqueo y secuestro de barcos con crudo venezolano. Por tanto, se daban las condiciones objetivas (destrucción de las bases materiales) y subjetivas (cansancio y agotamiento de amplias franjas de la población por las carencias de la cotidianidad) para una agresión de este calibre. El ataque Un tema sumamente complejo de evaluar en términos político-militares es el operativo militar del día D (tanto en su preparación sobre el terreno como en su implementación) ya que da pie a muchas interpretaciones y abona la guerra psicológica. De cualquier manera, en primera instancia es fundamental no menospreciar la capacidad de la principal potencia militar del planeta, tanto en su vertiente material como en términos de inteligencia militar. Su superioridad frente a la de un país del Sur es abrumadora y es determinante en la real politik. Paralelamente, Venezuela ha evidenciado su debilidad en este terreno, no solo en lo material (donde la diferencia es abismal) sino, sobre todo, en materia de contrainteligencia, al no haber detectado la infiltración de la CIA desde hace tiempo. A esto hay que agregar la variable de la «traición», imponderable en este momento, pero sin duda un factor ineludible en la ecuación. Respecto a esto último, hay que recordar la jugosa recompensa de 50 millones de dólares ofrecida por el Departamento de Estado por «información conducente al arresto» de Nicolás Maduro. Objetivo estratégico Sin embargo, el éxito de la operación hay que relativizarlo, ya que no podemos olvidar que el objetivo estratégico de Washington es el cambio de régimen y la imposición de un nuevo régimen servil a los intereses económicos y geopolíticos de EEUU en el continente, eufemísticamente categorizados como «doctrina de Seguridad Nacional». Un nuevo régimen que garantice no solo el acceso a la mayor reserva petrolera del mundo sino también a una serie de minerales estratégicos abundantes en el país (oro, diamantes, bauxita, cobre, níquel, titanio, coltán…) y muy codiciados en la actual fase de disputa global por el liderazgo económico y tecnológico. A esto hay que agregarle también las cada vez más demandas ‘tierras raras’. Trump saluda a la prensa a su entrada a la Casa Blanca. (Joey SUSSMAN/EUROPA PRESS) La Casa Blanca no ha logrado por ahora su objetivo estratégico y esto se debe a la combinación de diversos factores. Por un lado, el imperialismo convive con la paradoja de haber provocado una migración masiva que ha expulsado del país a un porcentaje sustancial de la base social de la oposición de derechas. Paralelamente, la fragmentación al interior de la oposición es una constante de los últimos años. En contraposición, el movimiento bolivariano sigue manteniendo una estructura política fuerte, amplia y unida, tanto en los puestos de liderazgo como en las bases. La sintonía discursiva, pocas horas después de la agresión y del secuestro, de la vicepresidenta (Delcy Rodríguez), el ministro de Defensa (Vladimir Padrino) y el ministro del Interior (Diosdado Cabello), fue fundamental para transmitir una imagen de unidad en ese momento crítico. A su vez, las Fuerzas Armadas, mantienen su lealtad al gobierno y al Estado y continúan siendo un actor decisivo para garantizar el actual status quo. Además, millones de personas han sido entrenadas en las milicias bolivarianas durante las dos últimas décadas, bajo el concepto de la «guerra de todo el pueblo», lo cual les ha convertido en un agente clave en la política de defensa del país. En consecuencia, un escenario de gobierno «cipayo» o de invasión permanente podría provocar un caos poco funcional a los negocios de las transnacionales gringas. Una cosa es una «agresión quirúrgica» y otra muy distinta un cambio de régimen por la fuerza que exija tropas para garantizar la gobernanza imperial. Posibles escenarios Resulta complejo predecir qué ocurrirá a corto y medio plazo porque hay muchas variables en juego y algunas muy volátiles. De cualquier manera, las pretensiones de la actual administración estadounidense son diversas. Por un lado, pretenden lograr un acceso preferencial al crudo venezolano. Habrá que ver si será directamente por la vía del expolio en alta mar (secuestro de barcos al más puro estilo ‘piratas del siglo XXI’) o negociación-extorsión para lograr un suministro amplio y a «buenos» precios. Por otro lado, parece que ansían el regreso de sus grandes transnacionales a la Faja Petrolífera del Orinoco, especialmente Exxon Mobil y ConocoPhillips, que decidieron voluntariamente marcharse hace 20 años (Chevron se quedó) debido a la nueva legalidad bolivariana de soberanía petrolera. A su vez, Washington presionará para garantizarse una parte sustancial de las reservas minerales estratégicas y tierras raras existentes en el país. A todo esto, hay que sumar la agresiva hoja de ruta por recuperar su peso económico en Venezuela, reduciendo el de China y Rusia. Hay que recalcar que a día de hoy China compra más de 2/3 del crudo venezolano, mientras que EEUU recibe menos del 25%, muy lejos de los años 90 cuando el país caribeño era su principal proveedor, por delante de Arabia Saudí. En cuanto al gobierno venezolano, a pesar de haber logrado sostenerse se encuentra en una posición muy complicada en todos los frentes. En primer lugar, tiene que mantener la unidad cívico-militar (doctrina oficial del chavismo desde hace un cuarto de siglo), ya que ésta es la garantía de la estabilidad política interna. En segundo lugar, en el ámbito económico tiene que negociar con EEUU en un contexto muy desfavorable (bloqueo militar y comercial y amenaza de otra agresión militar de mayor calibre). Necesita lograr un acuerdo económico integral (que vaya mucho más allá de lo petrolero) que le permita subsistir y que sea medianamente coherente con un discurso de soberanía y de dignidad nacional. La maldita geopolítica La pérdida progresiva de su carácter hegemónico a nivel planetario ha obligado a EEUU a replegarse a su «patio trasero», con una adaptación radical de la doctrina Monroe al siglo XXI: «el continente es mío» y la brutalidad imperial, cuando sea necesaria, garantizará la sumisión de los países de la región. Como acertadamente denunciaba un grupo de intelectuales progresistas 3 días después de la agresión: América Latina no ha disfrutado mucho del llamado «orden mundial» porque fue tratada siempre como «frontera salvaje» frente al «mundo civilizado»; la diferencia ahora es que ya no se mantienen las formas discursivas porque la ultraderecha defiende públicamente un nuevo orden. Hay un plan claro para redefinir el mapa continental y derrocar o someter a los gobiernos díscolos. A pesar de su relativa debilidad global, el avance de la agenda ultra de la Casa Blanca es indiscutible, con cada vez más gobiernos de extrema derecha afines (menos de un 25% de los 33 países de América Latina y el Caribe están gobernados por fuerzas progresistas), por lo que las lecturas de algunos sectores de la izquierda que hacen de la necesidad virtud no ayudan mucho a entender el momento presente cargado de distopía. El hecho de no controlar en este momento los 2 gigantes de la región (Brasil y México) les otorga cierto respiro a los movimientos progresistas, pero la restauración conservadora en su versión ultra es un hecho incontestable. Por lo menos, «por ahora», parafraseando al difunto comandante Chávez. Fuente: https://www.naiz.eus/es/info/noticia/20260112/brutalidad-imperial-y-despojo-colonial

lunes, 12 de enero de 2026

La larga guerra contra Venezuela

La larga guerra contra Venezuela Por Raúl Romero | 12/01/2026 | Venezuela Fuentes: La Jornada La guerra de Estados Unidos contra Venezuela lleva casi 27 años, cuando Hugo Chávez ganó la presidencia de aquel país y, junto a su pueblo, empezó una serie de transformaciones que preocuparon a los señores de la guerra y del dinero. El pueblo de Venezuela, con Chávez a la cabeza, avanzó con la recuperación de su petróleo, logró que su territorio fuera declarado libre de analfabetismo mediante iniciativas como la Misión Robinson con el método “Yo Sí Puedo”. Con la formación del poder comunal, que ha sido una de las iniciativas de poder popular más interesantes –y no libre de contradicciones– del siglo XXI, grandes sectores sociales explotados y oprimidos lograron proponer algo tan auténtico como contradictorio: el Estado Comunal. Venezuela se convertía así, para EU, en un mal ejemplo para el mundo. La guerra de EU contra Venezuela en estos 27 años ha sido constante y con distintas fases. La desinformación y el ataque mediático han estado siempre presentes, pero también el financiamiento a grupos de oposición y asesoramiento político y militar para golpes de Estado. En el memorial de agresiones queda el golpe de Estado y secuestro de Hugo Chávez en 2002, que contó con el respaldo de EU, y que se logró revertir gracias al pueblo movilizado. También recordamos el intento de asesinato en 2018 de Nicolás Maduro, con la utilización de drones y explosivos. Junto a la desinformación, ataques mediáticos, asesoramiento y financiamiento político y militar, están también las sanciones económicas, el congelamiento de cuentas y otras medidas financieras que buscaron siempre asfixiar al pueblo venezolano. Mientras todas las formas de guerra se aplicaron y aplican contra Venezuela, los gobiernos de EU, sus aliados y algunos progresistas extraviados, fueron fortaleciendo mediáticamente a líderes y lideresas de cartón. Aunque una y otra vez Juan Guaidó, Corina Machado, Leopoldo López o Edmundo González dijeron “ganar elecciones”, “contar con el respaldo de la sociedad” e incluso ser reconocidos como “presidentes” por gobiernos de otros países; hoy queda claro que sólo eran marionetas desechables de Washington. A todo eso el pueblo de Venezuela resistió, y sigue resistiendo. Resistió a la muerte de Hugo Chávez cuando auguraron que todo acabaría y resiste también hoy al secuestro de su presidente Nicolás Maduro y de Cilia Flores. El pueblo de Venezuela resiste a las múltiples formas de la guerra que desde afuera le imponen y resiste también a las contradicciones y errores de su dirigencia y su burocracia. Resistieron y resisten a esas guerras que nunca fueron por la democracia y los derechos humanos, que siempre fueron por el petróleo y por el territorio. La intensificación de la guerra contra Venezuela en los últimos días se inscribe, sin embargo, en una fase de reordenamiento global del capital, con la expansión de guerras de conquista. En esta fase, el petróleo de Venezuela sigue siendo el objetivo, pero también dar un mensaje “disciplinador” y de generación de miedo: cualquiera que no se alinee, puede ser el siguiente objetivo. “Cada bomba que cae en Gaza, cae también en las capitales y las principales ciudades del mundo, sólo que todavía no se han dado cuenta”, dijeron los zapatistas en 2023. Esas bombas ya cayeron en Venezuela. De a poco va saliendo más información de lo sucedido hace unos días en Venezuela. Hoy sabemos, por ejemplo, que hubo una feroz resistencia a la invasión, que los combatientes internacionalistas cubanos y también muchos venezolanos dieron la batalla durante varias horas. El saldo no es oficial todavía, pero se habla de al menos 80 personas asesinadas y un centenar de personas heridas del bando venezolano. La actitud de Nicolás Maduro durante los traslados y en su presentación, deja más la impresión de que es un ganador en la batalla, si por ganar entendemos que él y Cilia están vivos, que el gobierno bolivariano continúa, que su país no fue conquistado, que está ganando la narrativa y, lo más importante, que el pueblo venezolano resistirá en las calles. En los días que han pasado y en los que vienen, mucha desinformación circulará. A una posición ética y a la verdad debemos aferrarnos: sin contar con el respaldo del aparato legal de su país, el gobierno estadunidense invadió Venezuela, secuestró a su presidente y a su esposa, asesinó a decenas de personas –incluidos civiles–; afectó viviendas y centros educativos, y hoy se propone imponer una especie de protectorado. Acostumbrado y preparado para resistir, el pueblo de Venezuela empieza a salir del shock y a manifestarse en las calles. Necesita de la solidaridad de los pueblos del mundo, y más importante todavía, los pueblos del mundo necesitamos a los pueblos de EUA intensificando las protestas desde adentro. Es la hora del pueblo venezolano. Es la hora de los pueblos del mundo. Fuente: https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/01/10/opinion/la-larga-guerra-contra-venezuela

domingo, 11 de enero de 2026

La intervención de EEUU en Venezuela acelerará "el desacoplamiento mundial con Washington", dice experto

La intervención de EEUU en Venezuela acelerará "el desacoplamiento mundial con Washington", dice experto Sputnik Mundo, 10.01.2026 La intervención militar en Caracas y el secuestro del presidente Nicolás Maduro han desatado una ola de condena global, que sitúa a la diplomacia de Washington en uno de sus niveles más bajos en décadas. "Sumado a los aranceles, no hay razones para confiar o querer asociarse con EEUU, hasta Europa se está dando cuenta", dijo un experto a Sputnik. En los últimos meses, la comunidad internacional ha observado distintas acciones emprendidas por Estados Unidos que, denuncian, han sobrepasado el derecho internacional. La más controversial ocurrió el pasado 3 de enero, con el operativo en Venezuela para secuestrar a su presidente, Nicolás Maduro. Los Gobiernos de México, Brasil, Colombia y Chile emitieron un comunicado —firmado también por España— en el que califican la invasión a Venezuela como un "precedente sumamente peligroso" para la paz regional. El presidente colombiano, Gustavo Petro, ha sido uno de los críticos más duros de las acciones estadounidenses, denunciando que los bombardeos en zonas civiles de Caracas no solo violan la soberanía venezolana, sino que amenazan con desestabilizar a todo el continente. Ante estos hechos, ha exigido una reunión urgente de la OEA y la ONU, para frenar lo que dijo que era el "comportamiento imperialista" de EEUU. Desde Brasilia, el presidente Lula da Silva ha trazado una "línea roja" inaceptable, señalando que el secuestro de un mandatario en funciones despoja a la región de sus garantías básicas de seguridad. Esta postura es compartida por la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, quien ha defendido la autodeterminación de los pueblos y ha criticado la ineficacia de los organismos multilaterales para prevenir esta incursión. Para estos líderes, la acción de Washington no es un acto de liberación, sino una exhibición de fuerza que obliga a la región a cerrar filas contra futuras intervenciones en sus propios territorios. En Europa, el presidente Pedro Sánchez declaró que "no se puede reconocer una intervención que viola el derecho internacional" y la política más popular de Francia, Marine Le Pen, calificó de manera similar la acción como una violación intolerable a la soberanía de los Estados, enfatizando que este principio es "sagrado", independientemente de quien esté gobernando. Por su parte, China y Rusia han liderado la ofensiva diplomática en el Consejo de Seguridad de la ONU, tildando la operación de "acto hegemónico" y "catástrofe universal". La Cancillería china dijo estar "profundamente conmocionada" por las imágenes de Maduro bajo custodia federal en Nueva York, denunciando que tales acciones amenazan directamente la paz y la seguridad en América Latina y el Caribe. La idea de que "nadie está a salvo" si no se alinea estrictamente con los intereses de la Casa Blanca ha calado hondo alrededor del mundo, acelerando la búsqueda de autonomía, incluso en países como Dinamarca, miembro de la OTAN, luego de que el propio presidente Donald Trump reiterara esta última semana que EEUU debía quedarse con Groenlandia por "razones de seguridad nacional", ya sea por las buenas o las malas. Mandatarios de países del sur global han denunciado que este lenguaje remite a los tiempos más oscuros de la época colonial, con los recursos naturales —en este caso el petróleo venezolano, que el Gobierno estadounidense ha admitido está en el centro de su interés por Venezuela— convertidos en el verdadero botín detrás de la retórica sobre seguridad regional y presunto combate el narcotráfico. Desacoplamiento imparable Las acciones estadounidenses, con ecos en la región a numerosas instancias de desestabilización contra Gobiernos populares durante la Guerra Fría, "va a acelerar el desacoplamiento mundial con Washington", aseguró a Sputnik José Luis Romano, internacionalista egresado de la UDELAR, quien opinó que el daño en la confianza global hacia EEUU es ya "irreparable". "Los líderes mundiales ahora ven los tratados y convenios firmados con Washington no como garantías, sino como papel mojado ante el capricho de una potencia que ha decidido que su seguridad nacional está por encima de cualquier norma global establecida", dijo el especialista. "Sumado a los aranceles, no hay razones para confiar o querer asociarse con EEUU. Hasta la propia Europa, que generalmente nunca quiere enojar a la Casa Blanca y arriesgar perder su paraguas de seguridad que obtiene prácticamente gratis, se está dando cuenta", ahondó. En ese sentido, Romano señaló que los mandatarios y dirigentes políticos que hoy condenan la acción no solo lo hacen por solidaridad con Venezuela, sino por la comprensión de que el desacoplamiento de Washington es ahora una necesidad estratégica de supervivencia. "El secuestro de Maduro es la chispa que está transformando la desconfianza económica provocada por los aranceles en un alejamiento político de primer orden, con el mundo buscando desesperadamente un nuevo equilibrio de poder que no dependa de la voluntad unilateral de una sola nación y socios más confiables y razonables", dijo. México debe buscar un "desacoplamiento con EEUU" El historiador Harim Gutiérrez, egresado de la UNAM y del Colegio de México, coincidió con dicho análisis. Sin embargo, advirtió que este alejamiento —basado en la desconfianza que genera EEUU— tiene algunos fuertes obstáculos, como la necesidad económica. "Países geográficamente más alejados de EEUU, como los europeos o asiáticos, ya venían dando señales de buscar diversificar sus relaciones e incluso vecinos como Canadá, con el propio [primer ministro Mark] Carney diciendo que ya no existe la relación especial con Washington", afirmó en diálogo con este medio. México debería replantear su relación política con Washington tras ataque de EEUU en Venezuela, dicen expertos - Sputnik Mundo, 1920, 04.01.2026 México debería replantear su relación política con Washington tras ataque de EEUU en Venezuela, dicen expertos Sin embargo, precisó que México, posicionado como el principal socio comercial de EEUU, deberá mantener las respuestas matizadas a las "calumnias" lanzadas desde Washington y su defensa de la soberanía con el fin de procurar que la exportación de bienes no se detenga, advirtiendo que sus autoridades no pueden perder tiempo en repensar completamente su estrategia económica e industrial. "La presidenta, Claudia Sheinbaum, deberá buscar la manera de plantarse fuerte contra el intervencionismo de Washington, incluso a riesgo de que esto provoque represalias. Es urgente planear un desacoplamiento con EEUU, que probó no ser es un socio confiable, y cortar la dependencia con un actor global que estará cada vez más aislado", concluyó

sábado, 10 de enero de 2026

Cuántas leyes internacionales puede violar Estados Unidos contra Venezuela y salir impune?

Recomiendo: ¿Cuántas leyes internacionales puede violar Estados Unidos contra Venezuela y salir impune? Por Vijay Prashad | 10/01/2026 | Mundo Fuentes: Instituto Tricontinental de Investigación Social El ataque de EE. UU. contra Venezuela no comenzó el 3 de enero de 2026: el bombardeo del país y el secuestro del presidente Nicolás Maduro Moros y de Cilia Flores demuestran el desprecio de Washington por la soberanía y el derecho internacional. En la madrugada del 3 de enero, Estados Unidos envió sus fuerzas militares a Venezuela para secuestrar al presidente Nicolás Maduro Moros y a su esposa Cilia Flores, diputada de la Asamblea Nacional, bombardeando sitios civiles y militares en Caracas. Estados Unidos acusó formalmente a ambos de “narcoterrorismo” y otros cargos relacionados, y los mantiene retenidos en Nueva York, donde comparecieron por primera vez ante el tribunal federal de Manhattan el 5 de enero de 2026. Está claro que Estados Unidos no inició su ofensiva contra Venezuela el 3 de enero de 2026. La guerra híbrida contra el proceso bolivariano de Venezuela comenzó en 2001, después de la aprobación de la Ley Orgánica de Hidrocarburos como parte de un paquete de 49 leyes decretadas por el presidente Hugo Chávez y ratificadas por la Asamblea Nacional. La nueva ley venezolana perjudicó a los conglomerados petroleros, la mayoría de ellos estadounidenses, al permitir que el gobierno redirigiera una mayor parte de los ingresos petroleros hacia programas sociales y el desarrollo nacional a largo plazo. Los conglomerados petroleros, particularmente ExxonMobil (Exxon), se enfurecieron y desde entonces han trabajado con el gobierno estadounidense para intentar derrocar no solo al gobierno de Venezuela sino todo el proceso bolivariano. La guerra híbrida a través de medios económicos, políticos, informativos e incluso sociales, ha sido una característica constante de la vida venezolana durante el último cuarto de siglo. El ataque ilegal contra Venezuela en 2026 y el secuestro de su presidente y de la primera dama forman parte de esta larga y continua guerra contra la clase trabajadora de este país sudamericano. El Techo de la Ballena (colectivo de artistas), Cambiar la vida, transformar la sociedad, 1963. ¿Qué hace que el ataque contra Venezuela sea ilegal? Teniendo en cuenta que Estados Unidos ignora completa y sistemáticamente el derecho internacional, incluso mientras habla de un “orden internacional basado en reglas”, vale la pena revisar los fundamentos del derecho internacional y examinar las leyes internacionales que ese país violó con su ataque contra Venezuela el 3 de enero. En primer lugar, cuando hablamos de “derecho internacional”, nos referimos a obligaciones jurídicas que los Estados y, en ciertos casos, las organizaciones internacionales y las personas, reconocen como vinculantes en sus relaciones entre sí. Estas normas provienen de dos fuentes principales: tratados (acuerdos escritos) y derecho internacional consuetudinario (normas que se vuelven vinculantes a través de una práctica estatal constante y son aceptadas como ley). Un Estado debe consentir en quedar vinculado por un tratado (lo que significa que debe firmarlo o adherirse a él). Sin embargo, puede quedar vinculado por el derecho internacional consuetudinario y por las normas imperativas (jus cogens, o “derecho imperativo”, normas fundamentales que obligan a todos los Estados) independientemente de que haya firmado algún tratado. Por ejemplo, la prohibición del genocidio y de la esclavitud no requiere que un Estado firme nada, ya que estas prohibiciones son reconocidas como normas imperativas que obligan a todos los Estados en virtud del derecho internacional. Dicho de otro modo, algunas leyes son tan fundamentales que ningún Estado puede eximirse de ellas. Las obligaciones a las que me referiré a continuación provienen de ambas fuentes: tratados (como la Carta de las Naciones Unidas) y el derecho internacional consuetudinario (incluido el principio de no intervención y la inmunidad de los jefes de Estado), en algunos casos interpretados y aplicados por la Corte Internacional de Justicia (CIJ) el máximo tribunal de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para las controversias entre Estados, cuyos fallos tienen una autoridad especial para explicar lo que el derecho internacional requiere en la práctica. 1. Prohibición de la amenaza o el uso de la fuerza. Existen dos tratados clave que deberían restringir el uso de la fuerza por parte de Estados Unidos contra otros países: El más importante es la Carta de las Naciones Unidas, de 1945, cuyo Artículo 2, numeral 4, establece que todos los Estados deben abstenerse de recurrir a la “amenaza o el uso de la fuerza” contra otro Estado. Existen excepciones limitadas a esto, como cuando el Consejo de Seguridad de la ONU, actuando bajo el Capítulo VII de la Carta (Artículos 39 a 42), determina que existe una “amenaza a la paz, quebrantamiento de la paz o acto de agresión” y luego autoriza el uso de fuerzas aéreas, navales o terrestres para “mantener o restablecer la paz y la seguridad internacionales”, o cuando un Estado actúa en legítima defensa. Como no existe otra excepción, el acto de agresión de Estados Unidos contra Venezuela constituye una clara violación de la Carta de la ONU, la obligación de tratado más alta en el sistema interestatal. En las Américas, también existe la Carta de la Organización de los Estados Americanos (OEA), de 1948, cuyo Artículo 21 establece que el “territorio de un Estado es inviolable” y que no se permite ninguna “ocupación militar” o “medidas de fuerza” por parte de un Estado contra otro. La Carta de la OEA sigue a la Carta de las Naciones Unidas, cuyo Artículo 103 deja claro que, cuando las obligaciones de los tratados entran en conflicto, las obligaciones de los miembros bajo el tratado internacional fundado por la ONU prevalecen sobre las de cualquier otro acuerdo internacional. Ya debería haber resoluciones tanto en la ONU como en la OEA para condenar las acciones recientes de Estados Unidos. La ausencia de tales resoluciones es una demostración no tanto de la impotencia del sistema interestatal en sí mismo, sino más bien del poder absoluto de tipo mafioso que ejerce Estados Unidos en el mundo. 2. No intervención en los asuntos internos o externos de un Estado. El Artículo 2, numeral 7, de la Carta de la ONU subraya la centralidad de la soberanía estatal al dejar claro que nada en la Carta autoriza a las Naciones Unidas a intervenir en asuntos que son “esencialmente de la jurisdicción interna” de cualquier Estado (excepto a través de medidas coercitivas bajo el Capítulo VII). La prohibición de que los Estados intervengan en los asuntos de otros también se establece claramente en el Artículo 19 de la Carta de la OEA, que señala que ningún Estado “tiene derecho a intervenir, directa o indirectamente, por ningún motivo” en los asuntos internos o externos de otro Estado y eso incluye cualquier “forma de injerencia”, como una invasión militar o la captura de un jefe de gobierno. La Carta de la ONU y la Carta de la OEA son tratados y el derecho internacional consuetudinario refuerza estas normas de tratados, prohibiendo independientemente la intervención. En el caso de 1986 Nicaragua contra Estados Unidos, presentado a raíz del apoyo de Washington a la guerra de la Contra y la instalación de minas en los puertos de Nicaragua, la CIJ afirmó el principio consuetudinario de no intervención y aplicó las normas sobre el uso de la fuerza y la legítima defensa (incluidas la necesidad y la proporcionalidad). Los intentos directos de Estados Unidos por derrocar al gobierno venezolano, desde el intento de golpe de Estado en 2002 hasta el secuestro del presidente Maduro y Cilia Flores en 2026, constituyen violaciones claras de estos principios, pero igualmente lo es el apoyo brindado por Estados Unidos para organizar acciones armadas, como la Operación Gedeón (2020), en la que Estados Unidos financió mercenarios para atacar al gobierno venezolano. 3. Violación de la inmunidad de los jefes de Estado. Cuando un Estado ejerce jurisdicción penal, civil o coercitiva sobre un jefe de Estado extranjero en ejercicio, en contravención del derecho internacional, arrestando, procesando, deteniendo o ejerciendo de otra manera autoridad coercitiva sobre esa persona, viola la inmunidad del jefe de Estado. Esta es una norma diseñada para garantizar que los Estados puedan mantener relaciones sin que tribunales extranjeros capturen a sus máximas autoridades. En términos simples: como regla general, un tribunal nacional extranjero no puede arrestar o juzgar legalmente a un jefe de Estado en ejercicio a menos que esa inmunidad sea levantada por el propio Estado de esa persona. No existe un tratado único que codifique esta inmunidad en un solo instrumento, pero está bien establecida en el derecho internacional consuetudinario y reflejada en diversos instrumentos y fallos judiciales. La Convención de las Naciones Unidas sobre las Misiones Especiales (1969), por ejemplo, establece que un jefe de Estado que encabeza una misión especial “gozará de las facilidades, privilegios e inmunidades reconocidos por el derecho internacional a los jefes de Estado”. La Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas (1961) codifica por separado la inmunidad diplomática para agentes diplomáticos acreditados, ilustrando el principio más amplio del derecho internacional de inviolabilidad para representantes oficiales. Lo más importante es que la CIJ, en República Democrática del Congo contra Bélgica (2002), conocido como el “Caso de la orden de arresto”, presentado después de que Bélgica emitiera una orden de detención internacional contra el ministro de Relaciones Exteriores en ejercicio de la RDC, sostuvo que el ministro de Relaciones Exteriores en ejercicio gozaba de “inmunidad de jurisdicción penal” e “inviolabilidad” bajo el derecho internacional y que la orden de detención de Bélgica violaba esas obligaciones. Existe una excepción importante en el sistema internacional, y se aplica en el marco de la Corte Penal Internacional (CPI), que juzga a personas (no a Estados, como lo hace la CIJ). El Artículo 27 del Estatuto de Roma de la CPI establece que la calidad oficial “como jefe de Estado o de gobierno” no exime a una persona de responsabilidad prevista en el Estatuto y que las inmunidades “no impedirán a la Corte ejercer su competencia”. Bajo el Estatuto de Roma, la CPI puede procesar a personas por los delitos internacionales más graves —genocidio, crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra y el crimen de agresión— cuando los tribunales nacionales no pueden o no quieren actuar. Por eso la CPI puede emitir órdenes de detención incluso contra jefes de Estado o de gobierno en funciones. Esta es la lógica jurídica invocada en la orden de arresto de la CPI contra el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu. El brutal ataque de Trump no solo viola el derecho internacional, sino que también plantea cuestiones en virtud de la legislación estadounidense. La Resolución de Poderes de Guerra de 1973 exige que el presidente estadounidense consulte con el Congreso “en todos los casos posibles” antes de introducir las fuerzas armadas estadounidenses en hostilidades con cualquier Estado y, si no lo hace, debe informar al Congreso dentro de 48 horas, debiendo cesar las hostilidades en un plazo de 60 días si no se obtiene la autorización. El desprecio de Washington por el derecho internacional se refleja en el ámbito nacional. En su comparecencia inicial ante el tribunal el 5 de enero, el presidente Maduro dijo: “Soy un prisionero de guerra”. Esta es una afirmación precisa. Maduro y Flores fueron capturados con fines puramente políticos, como parte de la larga guerra de Washington contra el Sur Global. Lo imagino en su celda, al antiguo conductor de autobús y sindicalista, el presidente renuente que llegó al socialismo a través de su padre sindicalista y su madre católica, el que una vez me dijo: “la historia me puso en esta silla presidencial no para complacer a nadie sino para defender a mi país y al socialismo”. Imagino a Flores, la joven abogada que ayudó a defender a Hugo Chávez después del levantamiento de 1992 y consiguió su liberación de la cárcel en 1994. Los imagino tarareando la gran canción de Alí Primera de 1977 que más tarde se convertiría en un himno del chavismo, Los que mueren por la vida: Los que mueren por la vida no pueden llamarse muertos. Y a partir de este momento es prohibido llorarlos. Que se callen los redobles en todos los campanarios. Vamos cumpa carajo, que para amanecer no hacen falta gallinas Sino cantar de gallos Ellos no serán bandera, para abrazarnos con ella Y el que no la pueda alzar, que abandone la pelea No es tiempo de recular, ni de vivir de leyendas Canta, canta, compañero que tu voz sea disparo, que con las manos del pueblo no habrá canto desarmado Canta, canta, compañero Canta, canta, compañero Canta, canta, compañero Que no calle tu canción Si te falta bastimento Tienes ese corazón Que tiene latir de bongo, color de vino ancestral Viene tu cueca de lucha, cabalgando un viento austral Canta, canta, compañero Canta, canta, compañero Canta, canta, compañero Que tu voz sea disparo Que con las manos del pueblo no habrá canto desarmado Canta, canta, compañero Canta, canta, compañero Canta, canta, compañero Que no calle tu canción… Fuente: https://thetricontinental.org/es/newsletterissue/boletin-venezuela-ataque-estados-unidos/

viernes, 9 de enero de 2026

Venezuela: el principio del fin de Trump

Venezuela: el principio del fin de Trump hace 10 horas © Sputnik Cada día que pasa tras la agresión militar estadounidense contra Venezuela, se vuelve más evidente el fracaso de Donald Trump contra la nación caribeña. El poder chavista exhibe una impresionante robustez y seguridad en sí mismo. La dignidad mostrada por Nicolás Maduro en su comparecencia ante un tribunal de Nueva York solo ha fortalecido la imagen del secuestrado presidente y ha deteriorado aún más la del inquilino de la Casa Blanca, mientras que los planes de Washington por controlar el petróleo venezolano también tropiezan con la realidad. Así lo señalan Marina Aguirre y Víctor Ternovsky, presentadores de la edición de Puentes Informativos, donde también abordan el verdadero trasfondo de las masivas protestas en Irán, así como el estallido social en Bolivia.