martes, 29 de septiembre de 2026

Trump desbocado en la ONU

Recomiendo: Trump desbocado en la ONU Por Atilio A. Boron | 29/09/2026 | EE.UU. Fuentes: Página/12 - Imagen: El presidente Donald Trump se reunió con el primer ministro británico Burnham durante la Asamblea General de Naciones Unidas. | Julia Demaree Nikhinson/AP Viendo y escuchando el discurso de Donald Trump ante la Asamblea General traté de recordar si había algún antecedente de que algún jefe de Estado o de gobierno hubiera amenazado con “aniquilar” más que a un país a una civilización como lo hizo el titular de la Casa Blanca en su intervención del 22 de septiembre. Amenaza, además, proferida en el seno de la instancia diplomática más importante del mundo como es la inauguración del 81º período de sesiones de la Asamblea General de la ONU. La búsqueda resultó infructuosa. Hubo, pero en otros ámbitos o reuniones del sistema de las Naciones Unidas frases intimidatorias de algunos jefes de Estado dirigida a enemigos o adversarios, pero nunca nada tan criminal como la pronunciada por Trump. Esa sola frase, propia de un hampón que habita el submundo del crimen y el delito, revela los alcances de la descomposición moral de la dirigencia estadounidense y su repudio a las normas y principios fundamentales que deben prevalecer en las relaciones internacionales para garantizar la convivencia pacífica entre las naciones ¿Cómo entender semejante exabrupto? Hay varios factores que es preciso tomar en cuenta para comprender -más no para justificar- la aberrante bravuconada del mandatario estadounidense. Es el aullido de un animal herido de muerte que pretende anunciar al mundo el regreso de un imperialismo recargado, o de un super imperialismo, que contaría con poderes omnímodos para organizar al mundo en función de sus intereses. Sin ruborizarse Trump dijo que “Estados Unidos ha vuelto y está más fuerte que nunca, que su economía es la envidia del mundo, su ejército el más poderoso” y que nuestros avances tecnológicos “no tienen parangón”, en una oblicua referencia a China. El telón de fondo de la criminal amenaza proferida por Trump es la desesperación que le ocasiona el haber quedado atrapado en el pantano iraní al que fue empujado por el otro hampón de la política mundial, Benjamín Netanyhau. Trump puede echar a los periodistas de la Casa Blanca e insultarlos como lo hace su devaluado lambiscón mayor, Javier Milei, pero él sabe que ya perdió la guerra en Irán y sabe del consenso generalizado entre expertos militares y civiles de Estados Unidos que así lo aseguran. No sólo que junto a Israel perdió esa guerra sino que tampoco se vislumbra un final honorable de la misma. El fantasma de una retirada humillante como la que ordenara Joe Biden en 2021 a las tropas estacionadas en Afganistán luego de veinte años de guerra es una pesadilla que atormenta día y noche al matón neoyorquino. De concretarse, propinaría un golpe demoledor al delirio de grandeza del magnate anaranjado. La violenta reacción de Trump proviene de la dolorosa constatación de que pese a contar con un presupuesto fenomenal (que será aumentado en un cincuenta por ciento el año próximo) sus fuerzas armadas son incapaces de derrotar a un rival como Irán que ha sido objeto de casi medio siglo de agresiones de todo tipo por parte de Estados Unidos y sus vasallos. Pero hay algo más que perturba su entendimiento: el otro pilar sobre el que el imperio asentó durante décadas su supremacía, el dólar, está dando inocultables señales de creciente debilidad. Está perdiendo terreno en el comercio internacional y en las reservas de los bancos centrales, que entre 1980 y el 2025 descendió del 67 por ciento al 56 por ciento, proceso alimentado entre otras cosas por la exorbitante deuda pública del gobierno de Estados Unidos. Por contraposición, en el Sur Global los países que integran la Organización de Cooperación de Shanghái y los BRICS con sus políticas de fomento al uso de las monedas locales para los intercambios comerciales entre sus miembros gravitan cada día con más peso en la economía mundial, en desmedro de la declinante influencia del G7 en el PIB del planeta. A lo anterior debe sumársele el desafío que plantea la elección de medio término pautada para el próximo 3 de noviembre en la cual Trump podría perder al control de la Cámara de Representantes y -aunque sea mucho más difícil- también del Senado con lo cual el segundo bienio de su administración configuraría un caso clásico de “pato rengo”, es decir, un gobierno imposibilitado de adoptar grandes iniciativas sin la aprobación de un congreso díscolo. De ahí la insólita propuesta de obsequiar a cada ciudadano estadounidense con un bono de 5.000 dólares si es que el electorado lo favorece con la mayoría en ambas cámaras, una operación que si se realizara en otro país Washington no dudaría un segundo en condenar. De ahí también su fantasioso manejo de cifras y estadísticas económicas carentes por completo de respaldo empírico (al estilo de lo que es habitual en el presidente argentino), manejo que no alcanza a ocultar el hecho duro de que el índice de aprobación de su gobierno medido por diversas encuestas oscile entre el 32 y el 33 por ciento, un brusco descenso del 47 por ciento que las mismas encuestadoras registraron al comienzo de su mandato en enero del 2025. Pero la amenaza de “aniquilar” a Irán no fue la única bravuconada de Trump. La otra estuvo destinada a Latinoamérica y el Caribe cuando advirtió que “no permitirá que las amenazas contra Estados Unidos se afiancen en ningún lugar del continente americano”, sin precisar en qué consistirían tales “amenazas”. ¿Era la Venezuela bolivariana una “amenaza” a la seguridad nacional estadounidense? ¿Lo es Cuba ahora? ¿Lo era Groenlandia, convertida en un protectorado de facto de Estados Unidos? ¿Puede calificarse a México como una “amenaza” cuando en realidad ese país es víctima de la extensa trama de operaciones injerencistas pergeñadas por numerosas agencias federales de Estados Unidos en contra del gobierno de Claudia Sheinbaum? Dicho esto añadió que, si fuera necesario, Washington utilizará todo su “poderío militar sin igual” para proteger los intereses estadounidenses. No se privó tampoco de defender la operación del 3 de enero en Venezuela que culminó con el secuestro de Nicolás Maduro, a quien calificó de “dictador criminal”, y de exaltar al acuerdo petrolero logrado con ese país justificándolo con otra frase que sonó como un escopetazo en el seno de la Asamblea de la ONU: “al vencedor pertenecen los despojos”, en este caso la enorme riqueza petrolera y minera de Venezuela, robada mediante una operación militar de enorme envergadura. En relación a Cuba manifestó que se estaba trabajando para impulsar un “cambio fundamental” en la isla, agobiada por un “Estado absolutamente fallido” según él y que le había encargado a Marco Rubio que tomara este asunto en sus manos. Obviamente no hizo la menor mención al bloqueo que asfixia la isla desde hace más de seis décadas y que cubanas y cubanos han venido resistiendo con increíble heroísmo, bloqueo intensificado en los meses recientes con la esperanza de provocar ese “cambio fundamental” largamente acariciado por la mafia anticastrista de Miami. Si de algo estoy seguro es de que Cuba sabrá enfrentar esta renovada agresividad del imperio y que se convertirá en la tumba de la carrera política de Marco Rubio. De las palabras del ocupante de la Casa Blanca se desprenden con absoluta claridad la voluntad de reconstruir el imperio americano, subordinando a toda la región a los intereses de Estados Unidos. Pero no es un dato menor que en el discurso inaugural de la Asamblea el presidente Luiz Inacio “Lula” da Silva dijera, enfáticamente señalara que “Brasil no es el patio trasero de nadie” -algo que es igualmente válido para los países de Nuestra América- al paso que rechazaba el ingerencismo norteamericano en los procesos electorales latinoamericanos y condenaba de nueva cuenta el bloqueo a Cuba y manifestaba su preocupación por la crisis en Venezuela y Nicaragua. Un discurso, en síntesis, que anuncia que Nuestra América ha regresado a la época de la “diplomacia de las cañoneras”, algo que aún con la proliferación de gobiernos de ultraderecha en la región es más fácil decir que hacer. Y que en el terreno internacional se propone someter a casi todo el mundo -con las obvias excepciones de China, Rusia y la República Democrática de Corea- a los intereses y conveniencias de Washington. Por eso es oportuno recordar el breve pero contundente discurso del presidente iraní Masud Pezeshkián cuando aseguró que su país “no se pondrá de rodillas ni agachará su cabeza” ante la agresión militar o la presión económica que ejerza Washington. Además, acusó a Donald Trump (y a sus peones políticos y mediáticos a nivel mundial) de “habernos caracterizado como terroristas cuando hemos sido víctimas del terrorismo de Estados Unidos e Israel”, asesinando a niñas en sus escuelas, a la población civil en las calles, diezmando la dirigencia política de Irán y matando nada menos que su líder religioso, el ayatola supremo Alí Jameneí con los bombardeos a mansalva del 28 de febrero del 2026. Trump con su discurso pretendió conjurar a los espectros del pasado que medraban en un ambiente internacional donde Estados Unidos detentaba una hegemonía y un poderío incontestables. Pero aunque lo desee y formule criminales amenazas no podrá hacer retroceder el reloj de la historia. La era del imperialismo, con Estados Unidos como superpotencia prepotente y rectora -o como sheriff solitario en la formulación de Samuel P. Huntington- se bate en retirada. Es otra ficción como lo fue, en los años noventa del siglo pasado, la exaltación del “nuevo siglo americano”, que apenas si duró una década. La otrora supremacía global de Estados Unidos en los cinco continentes está herida de muerte ante el irreversible advenimiento del mundo multipolar y la proliferación de nuevas y formidables concentraciones de poder económico, político y militar que, sin aspavientos, oponen férrea resistencia a las ambiciones estadounidenses. Tal como lo advirtieran Fidel y el Che, ante estas circunstancias el imperialismo procurará refugiarse en su retaguardia estratégica: Latinoamérica y el Caribe, hoy rebautizada como “Escudo de las Américas”. Pero los cambios ocurridos en el último cuarto de siglo en esta parte del mundo y la creciente vinculación de las economías de la región con el centro de gravedad de la economía mundial que se localiza en Asia han erosionado de modo irreparable la solidez que aquella retaguardia solía tener en otros tiempos. Consciente de ese peligro el imperialismo redobla su agresividad en esta parte del mundo. Podrá anotarse alguna que otra victoria parcial, y momentánea. Pero el proyecto de hacer de Latinoamérica y el Caribe una suerte de “super-estado 51” morirá antes de nacer, como ya ocurrió en Canadá. Hace poco más de veinte años nuestros pueblos derrotaron al ALCA; no caben dudas de que también habrán de hacerlo con el “Escudo de las Américas”. Publicada en Página/12 Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

lunes, 28 de septiembre de 2026

El día después del profeta: cómo las élites sobrevivirán a Trump

Recomiendo: El día después del profeta: cómo las élites sobrevivirán a Trump Por Alejandro Marcó del Pont | 28/09/2026 | Economía Fuentes: El tábano ecopnomista “De la barbarie a la civilización se necesita un siglo; de la civilización a la barbarie, solo un día.” (Will Durant) En el otoño de 2026, mientras las hojas empiezan a caer sobre los jardines y los pasillos del Capitolio se llenan del rumor nervioso de las primarias y las encuestas, Washington respira una tensión que ya no es nueva. Donald Trump, el hombre que transformó la política exterior estadounidense en un ejercicio de voluntad personal y depredación estratégica, enfrenta la posibilidad real de perder una o ambas cámaras en noviembre. Los números no mienten, la Cámara de Representantes pende de un hilo, el Senado es un campo de batalla y el fantasma de un gobierno dividido se cierne sobre la Casa Blanca. Para muchos observadores, especialmente en América Latina, este escenario se presenta como una oportunidad de respiro, un posible fin a la era de la Doctrina Donroe, esa versión actualizada y brutal de la vieja doctrina Monroe que Trump ha convertido en doctrina de Estado. Sin embargo, quienes conocen el verdadero funcionamiento del poder en Estados Unidos saben que las urnas raramente despojan a las élites de su botín. El cambio, si llega, será cosmético. El poder profundo, el que se ejerce desde los directorios de Silicon Valley, las oficinas del Tesoro y los cuarteles generales de las corporaciones bélicas, no se somete a los ciclos electorales. La Doctrina Donroe no nació de un discurso improvisado. Nació de una estrategia deliberada, codificada en la Estrategia de Seguridad Nacional de noviembre de 2025. No se trata solo de petróleo. Se trata de minerales críticos —litio, cobre, niobio, tierras raras—, de cadenas de suministro, de expulsar a China y Rusia del hemisferio y de convertir a América Latina en la reserva estratégica de un imperio que ya no confía en el orden liberal que él mismo construyó después de 1945. Nosotros sostenemos que el escenario post-midterms no implica el fin de las políticas y los métodos de Donald Trump, y menos aún de la Doctrina Donroe, sino su institucionalización. Las élites tecnológicas, financieras y bélicas no retrocederán en su intento de controlar los commodities del Sur Global. Lo que cambiará es el método. La Doctrina es el síntoma de un cambio estructural más profundo: el capitalismo digital-militar se ha replegado al continente americano y ya no necesita de la democracia para expandirse. En su lugar, construye infraestructuras de control —datos, satélites, minerales, energía— que operan por encima de los Estados. América Latina es el laboratorio. Y solo los latinoamericanos podrán detenerlas. En Estados Unidos el Council on Foreign Relations (CFR) subraya la alta probabilidad de que los demócratas recuperen la Cámara y el impacto limitado pero real que ello tendría sobre la capacidad legislativa de Trump. El CFR ha examinado la coalición de 2024 —hispanos, afroamericanos, judíos, musulmanes, evangélicos, clase trabajadora blanca— y cómo las visiones de política exterior de estos grupos pueden influir en 2026 y 2028: inmigración y gasto en guerras como temas «de bolsillo», Israel y Gaza como divisor, y el escepticismo hacia intervenciones prolongadas. Otros advierten que la política exterior rara vez decide midterms, pero la guerra con Irán y la inflación asociada están erosionando el apoyo. El European Council on Foreign Relations (ECFR) ofrece uno de los marcos más útiles: divide a los demócratas post-Trump en tres campamentos —revolucionarios, renovadores y revivalistas—. Los revolucionarios ven el sistema como inherentemente injusto y proponen cambios estructurales: menos militarismo, crítica fuerte a Israel, autonomía estratégica europea sin militarización. Los renovadores se centran en la corrupción y la captura de intereses, y ven a Europa como socio en democracia y fiscalidad si asume más seguridad propia. Los revivalistas culpan al populismo de derecha y quieren restaurar instituciones y cooperación bipartidista, aunque ya no en los términos de la división del trabajo anterior. La conclusión clave del ECFR es que cualquier victoria demócrata en las midterms no revertirá de inmediato la política de Trump —el Ejecutivo puede sortear al Congreso—, pero moldeará el post-2028. El atlantismo clásico no volverá. Uno puede imaginar, con hechos operativos, cuál será el papel de esas élites en un escenario post-midterms. La Doctrina Donroe es la versión explícitamente transaccional y coercitiva del panamericanismo, que subordina toda la política hacia América Latina a la seguridad y la acumulación de capital de Estados Unidos. En la práctica, implica el control sobre el 40% de la producción mundial de petróleo, incluyendo la cuenca del Golfo, Venezuela y el resto de América Latina; una primacía geopolítica sin restricciones energéticas —por primera vez desde la década de 1940, Washington puede actuar militarmente sin que el costo del petróleo module sus decisiones—; y la intervención directa, cuya expresión más cruda fue la captura de Maduro y la instalación de un gobierno interino afín en Caracas. En menos de cinco meses, una serie de eventos extraordinarios en tres países distintos revelaron una misma lógica. La empresa estadounidense USA Rare Earth anunció la compra de la minera brasileña Serra Verde Group por unos 2.800 millones de dólares. La mina, en el estado de Goiás, es la única productora a gran escala fuera de Asia de cuatro elementos magnéticos de tierras raras esenciales para imanes avanzados. Sin esos materiales no hay vehículos eléctricos, sistemas electrónicos de precisión ni equipamiento militar de nueva generación. El mismo mes, abril, Peter Thiel, cofundador de Palantir Technologies, llegó a Argentina para radicarse, y el general Francis L. Donovan, comandante del Comando Sur, ordenó la creación del SOUTHCOM Autonomous Warfare Command, un comando dedicado a sistemas no tripulados con capacidad de operar desde el fondo marino hasta el espacio y en todo el ámbito cibernético en América Latina y el Caribe. En junio, Argentina y Chile se plegaron a la Pax Silica, y el Gobierno de Estados Unidos y North American Blue Energy Partners firmaron un acuerdo histórico con Venezuela para explotar 17 yacimientos petroleros durante un plazo de cien años. NABEP operará esos campos, que contienen reservas probadas de 65.000 millones de barriles, con la empresa venezolana utilizada como testaferro. Washington adquiere una participación del 35% en la compañía a través del Pentágono, además del derecho a comprar el 20% del crudo a precio de costo y poder de veto en el consejo. Cada movimiento formó parte de una misma secuencia geopolítica, militarización estadounidense de la región operada bajo un modelo de privatización corporativa. Las élites tecnológicas de Silicon Valley no son un bloque homogéneo, pero comparten un interés existencial: el acceso estable y preferente a los minerales que alimentan la inteligencia artificial, las baterías, los chips y los data centers. Algunos de sus miembros más influyentes —Peter Thiel, Marc Andreessen y sectores cercanos a Elon Musk— han apostado ya por América Latina como jurisdicción de contingencia, invirtiendo en Argentina, explorando oportunidades en Brasil y posicionándose ante la eventualidad de una confrontación mayor con China. Otros, más alineados con el Partido Demócrata, preferirán un lenguaje de sostenibilidad y gobernanza, pero no renunciarán al objetivo estratégico. Para ellos, la Doctrina Donroe no es una ideología; es una necesidad industrial. El Departamento del Tesoro, a través de la Office of Foreign Assets Control, es el brazo financiero de la Doctrina Donroe. Ya lo demostró con sanciones secundarias contra más de treinta petroleras globales, forzando una reducción del 40% en las compras de crudo venezolano; con el control directo de flujos financieros —las aerolíneas que operan en Venezuela deben pagar el combustible directamente en cuentas del Tesoro estadounidense—; y con el apoyo para la estabilidad de Argentina. Si los demócratas recuperan la Cámara de Representantes, el Tesoro perdería la capacidad de actuar por decreto, pero ganaría un nuevo instrumento: legislación que convierta las sanciones en ley. Esto haría mucho más difícil revertirlas y otorgaría a las élites financieras un marco jurídico estable para sus operaciones. Un Congreso demócrata puede obligarlos a hablar de derechos humanos y medio ambiente, pero no puede obligarlos a renunciar al litio del Triángulo del Litio ni al cobre de Chile y Perú. El Tesoro estadounidense, por su parte, entiende que la seguridad energética y la resiliencia de las cadenas de suministro son asuntos de Estado, no de partido. Y las corporaciones bélicas, esas gigantes que fabrican los sistemas de vigilancia, las armas y la logística que permiten proteger los activos en el extranjero, verán en cualquier intento de retracción una amenaza a sus contratos y a su razón de ser. La presión del complejo militar-industrial sobre cualquier ocupante de la Casa Blanca siempre está presente. En el contexto de la Doctrina Donroe, sus intereses son claros. Los contratos en el Caribe, el despliegue aeronaval en torno a Venezuela ha generado miles de millones de dólares en servicios logísticos, armamento y mantenimiento para empresas como Lockheed Martin, Raytheon, Northrop Grumman y General Dynamics. Las petroleras como actores políticos: ExxonMobil, ConocoPhillips y Chevron no solo buscan petróleo; presionan activamente por políticas que recuperen los privilegios que perdieron con la nacionalización de 2001 en Venezuela. Y la privatización de la guerra: el Pentágono ya planifica el uso de compañías militares privadas para proteger la infraestructura petrolera venezolana, evitando el costo político de desplegar tropas uniformadas. Las élites progresistas estadounidenses hablan de fin de las guerras eternas, de embargo de armas a Israel, de respeto a la soberanía y de reorientación de recursos hacia las necesidades domésticas. Su ascenso es real y su capacidad de influir en la narrativa del Partido Demócrata es creciente. Pero incluso ellas operan dentro de un sistema que recompensa la moderación cuando se trata de recursos estratégicos. El dinero de George Soros y de las redes de dark money progresista puede ayudar a ganar primarias; no puede desmantelar el complejo de intereses que une a Silicon Valley con el Pentágono y al Tesoro con las compañías petroleras. La izquierda americana puede cambiar el discurso. Las élites cambian las reglas solo cuando les conviene. El espectáculo electoral continuará. Las narrativas de cambio inundarán los medios. En Caracas, en Brasília, en Buenos Aires y en Santiago se hablará de una posible nueva era. Pero en los directorios de las empresas tecnológicas, en las oficinas del Departamento del Tesoro y en los cuarteles de las corporaciones de defensa, el cálculo será otro: adaptar el lenguaje, ajustar los plazos, mantener el control. Porque el poder verdadero no se pierde en las midterms, se administra. Y en ese arte, las élites estadounidenses siguen siendo maestras insuperables. Fuente: https://eltabanoeconomista.wordpress.com/2026/09/27/el-dia-despues-del-profeta-como-las-elites-sobreviviran-a-trump/

"Suele ser una batalla perdida": OpenAI suspende el entrenamiento de sus modelos más avanzados por motivos de seguridad

Mundo EN VIVO: Último día del Debate - Sputnik Mundo, "Suele ser una batalla perdida": OpenAI suspende el entrenamiento de sus modelos más avanzados por motivos de seguridad OpenAI suspendió el entrenamiento de sus modelos más avanzados hasta que se resuelvan las cuestiones relacionadas con la seguridad, informan medios de comunicación. Anteriormente, los principales desarrolladores de inteligencia artificial habían registrado numerosas infracciones en el funcionamiento de sus agentes de inteligencia artificial (IA). "OpenAI anunció que suspendía el entrenamiento de sus modelos más avanzados y que lo reanudaría 'solo cuando estemos seguros de haber implementado salvaguardas adicionales y mejoras en materia de alineación'", escribe el portal estadounidense Axios, citando a un representante oficial de la compañía. De acuerdo con el medio, investigadores de OpenAI y Anthropic —la empresa creadora de Claude Code—, así como expertos independientes en seguridad, están investigando decenas de miles de incidentes relacionados con agentes de IA. Al mismo tiempo, se señala que la cifra real de casos podría ser mucho mayor, ya que la investigación aún está en curso. Entre los problemas detectados figuran la elusión de mecanismos de protección, la salida de los llamados sandboxes —entornos aislados de prueba—, el hackeo de sitios web y los intentos de eludir a los moderadores. "La enorme cantidad de incidentes registrados en los últimos meses, tanto durante las pruebas internas como en el mundo real, indica que el problema es varios órdenes de magnitud más complejo de lo que se conoce públicamente", destaca. Analistas independientes contratados por Anthropic descubrieron que su modelo avanzado Opus 5.5 intentó salir del entorno aislado en el 1,5 % de los casos. Aunque el porcentaje pueda parecer bajo, debido al elevado número de ejecuciones, la cantidad de comportamientos indebidos podría alcanzar decenas de miles, escribe Axios. En general, tanto las empresas como los expertos en inteligencia artificial cuestionan cada vez más la idea de que los desarrolladores sean capaces de controlar por completo las tecnologías que crean, señala el artículo. Asimismo, los intentos de limitar a los agentes de IA suelen terminar en fracaso debido a su gran capacidad para encontrar soluciones y actuar de forma ingeniosa, según el artículo. "Los nuevos modelos de IA son capaces de completar tareas con una extraordinaria perseverancia, por lo que tratar de limitar su capacidad de encontrar soluciones suele ser una batalla perdida, ya que es necesario anticipar todas las posibles formas en que podrían descontrolarse", destaca. Últimos incidentes importantes conocidos: Hasta 1.200 agentes autónomos de OpenAI abandonaron sus entornos de prueba, accedieron a internet y, tras coordinarse entre sí, llevaron a cabo un ciberataque contra la empresa Hugging Face para encontrar las respuestas a las pruebas que se les habían planteado durante su entrenamiento. Agentes de OpenAI filtraron en internet 53 imágenes de usuarios de ChatGPT. Desarrollos de la misma compañía hackearon un sitio web gubernamental de Australia relacionado con el sistema sanitario del país. Agentes de IA bombardearon el sitio web de la ONU con consultas de búsqueda agresivas y eludieron los filtros de protección para acceder a los datos. También se conocen casos de hackeo de otros sitios web, incluidas páginas gubernamentales de EEUU. Anteriormente, el director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, pidió ralentizar el desarrollo de modelos de inteligencia artificial más potentes por motivos de seguridad. El multimillonario estadounidense Elon Musk, propietario de SpaceX y xAI, así como el director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, ya se han mostrado de acuerdo con esta idea.

domingo, 27 de septiembre de 2026

Die Linke gana las elecciones de Berlín y reclama el derecho a gobernar

Recomiendo: Alemania Die Linke gana las elecciones de Berlín y reclama el derecho a gobernar Tweet about this on TwitterShare on FacebookEmail this to someone Por | 23/09/2026 | Europa Fuentes: Mundo Obrero El partido se impone con claridad tras una campaña marcada por los ataques a su pasado ligado a la RDA y sus posiciones sobre Palestina, con la expropiación de grandes inmobiliarias en el centro de la negociación. Die Linke ha ganado las elecciones al Parlamento de Berlín y lo ha hecho con una ventaja suficiente sobre sus principales rivales como para situarse en el centro de cualquier conversación sobre el próximo Gobierno de la capital alemana. Finalmente, el partido se ha quedado con el 25,7% de los votos, por delante de la CDU, con 18,8%, los Verdes, con 14,3%, AfD, con 16,3%, y una SPD que cae hasta el 12,1%. El resultado no supone una sorpresa completa. Die Linke llevaba meses apareciendo en los primeros puestos de las encuestas y llegó a la jornada electoral como una de las opciones con posibilidades reales de quedar primera. Lo que sí cambia es la magnitud del resultado y, sobre todo, la posición política desde la que Elif Eralp afrontará ahora las negociaciones. La formación ha conseguido además atraer votos de distintos espacios. El modelo de transferencia elaborado por infratest dimap estima ganancias netas procedentes de antiguos votantes de los Verdes y de la SPD, pero también, y de manera especialmente significativa, de personas que no habían acudido a votar en la anterior elección. Una campaña para convertir a Die Linke en el problema El resultado llega después de una campaña en la que Die Linke ha sido sometida a una fuerte ofensiva política. La CDU convirtió a la formación en su principal adversario y presentó la posibilidad de que llegara al Gobierno como una amenaza para la ciudad. El discurso no se limitó a las propuestas actuales del partido: también recurrió a su historia y a su relación con la tradición política de la antigua Alemania Oriental. Die Linke procede, en buena medida, de la antigua PDS, heredera del Partido Socialista Unificado de Alemania (SED), la formación que gobernó la República Democrática Alemana. Ese pasado forma parte de la historia política de la organización y la propia Die Linke no lo borra de su genealogía. Al mismo tiempo, la formación actual mantiene posiciones y debates internos que se distancian de distintos aspectos de aquel periodo y ha experimentado una transformación profunda en su composición y programa. La utilización electoral de ese pasado ha convivido con otra línea de ataque: las posiciones de la formación sobre Palestina y las discusiones internas acerca del antisemitismo. Durante la campaña, CDU y SPD cuestionaron la posición de Die Linke sobre Israel y Palestina y acusaron a sectores del partido de tolerar expresiones antisemitas. El asunto se convirtió especialmente en un problema para Eralp después de un acto de la organización de Neukölln en el que intervino un rapero con consignas consideradas antisemitas y que posteriormente fue objeto de una investigación policial. Eralp, sin embargo, ha defendido públicamente una posición que distingue entre la protección de la población judía y la solidaridad con la población palestina. Ha reivindicado tanto la seguridad de la comunidad judía como la de las poblaciones musulmana y palestina y ha defendido el derecho de los palestinos a la autodeterminación, al tiempo que sostiene que la existencia de Israel y el derecho de los judíos a vivir con seguridad no son cuestiones negociables. La controversia ha sido utilizada durante la campaña para cuestionar la capacidad de Die Linke para formar parte de un Gobierno. Los Verdes también han expresado dudas sobre algunos episodios, aunque su candidato Werner Graf se pronunció durante la campaña a favor de una posible coalición con Die Linke y la SPD. La vivienda como explicación del resultado Frente a esta ofensiva, Die Linke ha mantenido una campaña centrada fundamentalmente en la cuestión material que más preocupa a los electores berlineses: la vivienda. El coste de los alquileres ha sido el principal asunto de la campaña y la formación ha construido alrededor de él buena parte de su identidad electoral. Su propuesta más controvertida es también la que ahora puede convertirse en uno de los principales obstáculos para formar Gobierno: la expropiación y socialización de las grandes empresas inmobiliarias. Die Linke defiende llevar a la práctica el mandato del referéndum de 2021, en el que un 57,6% de los votantes apoyó que las grandes compañías inmobiliarias fueran socializadas. El referéndum no tenía carácter vinculante, pero se ha convertido en una referencia central para la política de vivienda de la izquierda berlinesa. Eralp ha mantenido esta posición hasta el final de la campaña y ha insistido en que los berlineses ya expresaron su voluntad sobre la cuestión. La propuesta, sin embargo, no cuenta con el respaldo de la SPD. Su candidato, Steffen Krach, había situado la expropiación de las grandes empresas inmobiliarias entre sus líneas rojas para una eventual coalición. El choque es especialmente significativo porque la vivienda puede ser también el punto de encuentro que permita articular un Gobierno alternativo al actual. La CDU ha descartado gobernar con Die Linke y el escenario que queda para que Eralp pueda intentar ocupar el Rotes Rathaus pasa por un acuerdo con Verdes y SPD. La otra combinación que aparece sobre la mesa es CDU, Verdes y SPD. El dilema de la SPD Ahí aparece el principal interrogante de la noche electoral. La SPD queda reducida a un 12%, muy lejos de sus resultados tradicionales en Berlín, y pierde votos hacia Die Linke. Al mismo tiempo, tendría que decidir si permite que la formación vencedora encabece un Ejecutivo tripartito. La cuestión no es únicamente aritmética. La SPD tendría que negociar con una Die Linke que coloca la vivienda pública, la intervención sobre los grandes propietarios y la socialización de parte del parque inmobiliario en el centro de su programa. También tendría que hacerlo después de una campaña en la que ambas formaciones se han atacado duramente. Para Die Linke, la victoria abre una etapa distinta. Ya no se trata de demostrar que puede ganar unas elecciones en Berlín. El siguiente paso será comprobar hasta dónde puede trasladar al Gobierno las reivindicaciones que han articulado su crecimiento electoral: alquileres asequibles, ampliación de la vivienda pública y recuperación para el sector público de parte del poder perdido frente a las grandes empresas inmobiliarias. El resultado no elimina las contradicciones internas de la formación ni las controversias que han acompañado su crecimiento. Pero sí modifica el punto de partida: después de años en los que la política berlinesa estuvo dominada por la CDU y la SPD, Die Linke se presenta ahora como la fuerza más votada y obliga al resto de partidos a responder a una cuestión que hasta hace poco parecía mucho más lejana: qué significa que la izquierda pueda dirigir Berlín. Esto es, hasta dónde van a permitir que se ejecuten políticas de izquierdas en la capital. Fuente original: https://mundoobrero.es/2026/09/21/die-linke-gana-las-elecciones-de-berlin-y-reclama-el-derecho-a-gobernar/

Teherán no permitirá que EEUU sea potencia en el nuevo orden mundial": portavoz de las FFAA iraníes

Mundo - Sputnik Mundo, "Teherán no permitirá que EEUU sea potencia en el nuevo orden mundial": portavoz de las FFAA iraníes Irán respondió a los recientes ataques de EEUU - Sputnik Mundo, 1920, 26.09.2026 © AP Photo / Vahid Salemi Síguenos en Después de las agresiones cometidas por Washington contra la nación persa, las Fuerzas Armadas de Irán siguen en pie de lucha para proteger al país, afirmó el portavoz del Estado Mayor de las FFAA iraníes, Abolfazl Shekarchi. "Los estadounidenses no tienen otra salida que retirarse de la región de Asia occidental; cuanto antes se marchen, menores serán sus pérdidas", aseveró en una entrevista retomada por Tasnim. En la charla, hizo énfasis en que "la República Islámica de Irán nunca permitirá que EEUU recupere su antigua posición como potencia en el nuevo orden mundial". Al ser cuestionado sobre el estrecho de Ormuz, Shekarchi expresó que "si [los estadounidenses] llegan a intervenir ahí, recibirán una bofetada en la cara".

sábado, 26 de septiembre de 2026

"1.000 millones de muertes": Bill Gates advierte sobre las consecuencias que podría provocar la IA

- Sputnik Mundo "1.000 millones de muertes": Bill Gates advierte sobre las consecuencias que podría provocar la IA El cofundador de Microsoft, Bill Gates, advirtió que, en su opinión, la inteligencia artificial (IA) podría desencadenar acontecimientos que provocarán la muerte de 1.000 millones de personas. Por eso, abogó por establecer restricciones legislativas al uso de la IA. "La IA es, sin duda, lo suficientemente poderosa como para propiciar acontecimientos que causen 1.000 millones de muertes", afirmó Gates en una entrevista con medios estadounidenses. En sus palabras, la humanidad nunca ha poseído un arma tan poderosa como "la combinación de personas con malas intenciones que utilizan las herramientas de IA más avanzadas". A principios de septiembre, Jacob Steinhardt, investigador de la empresa estadounidense Anthropic, anunció su retirada del sector. Expresó su temor de que la carrera entre las corporaciones tecnológicas estuviera acercando al mundo a un punto de no retorno y pudiera conducir a un escenario apocalíptico tan pronto como a finales de 2027. Tras este anuncio, otro empleado de la compañía, Evan Hubinger —responsable del equipo de pruebas para la alineación de la IA—, señaló que existía una probabilidad del 10% de que la IA destruyera a la humanidad en la próxima década. El 12 de septiembre, el director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, pidió una ralentización global en el desarrollo de modelos de IA más potentes, alegando preocupaciones de seguridad. Por su parte, el empresario estadounidense Elon Musk y el director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, respaldaron esta iniciativa.

Guerra de narrativas cognitivas en la Asamblea General de la ONU

Recomiendo: Guerra de narrativas cognitivas en la Asamblea General de la ONU Por Ignacio Figueroa Foessel | 25/09/2026 | Mundo Fuentes: Rebelión El debilitamiento de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha sido paulatino pero constante. Tras la Primera y Segunda Guerras Mundiales algunos líderes avizoraron que una organización supranacional sería capaz de mantener la paz después de tanto dolor y destrucción producidos por los conflictos armados. La Sociedad de las Naciones fue el primer intento por perpetuar la paz, pero las aspiraciones de los ciudadanos y de algunos dirigentes no coincidieron con las ambiciones de regímenes que siguieron utilizando la fuerza militar para asegurar el poder de avasallar a sus vecinos. Lejanos son los días en que el principal impulsor en crear una asociación de naciones era el presidente de los EE. UU., Woodrow Wilson, que se manifestó como un defensor de la democracia y la diplomacia. En contraposición, en nuestros días, el primordial cuestionador de la organización es el propio primer mandatario estadounidense, reflejando una humanidad que se hunde en la confrontación para imponer la voluntad de la fuerza por sobre las consideraciones humanitarias y morales, de un imperio en decadencia que carece de la legitimidad para prevalecer por la razón por sobre la brutalidad. A la 81 Asamblea General de la ONU se llega con varios conflictos abiertos donde los protagonistas son los países más poderosos, en un desorden mundial sin precedentes en la historia moderna, con la nación más acaudalada usando la fuerza para mantener la supremacía que se les escapa de las manos. La guerra en Ucrania propiciada por el cerco contra Rusia por la OTAN y la confrontación en Asia occidental con la expansión sionista y el ataque a Irán son los temas candentes que hacen girar los debates pero donde existen otros que se mantienen en un estado de menos exposición como asuntos geopolíticos: la masificación de la inteligencia artificial con el aumento de la desigualdad entre naciones; la producción de alimentos en una situación de colapso de las canales de suministros; el cambio climático; carrera espacial; entre otros. En el contexto actual de la Asamblea lo único esperable es el uso de la tribuna mundial para hacer aspavientos de las decisiones unilaterales de las potencias -como las amenazas de Trump a Irán- y de las aspiraciones de los países subordinados para intentar conservar su soberanía o de convertirse en testaferros de los poderosos. Desde que China amaga la hegemonía de los EE. UU. desde el punto de vista económico, las naciones que buscan una nueva relación del orden mundial donde no se imponga la fuerza sino las relaciones comerciales, se ha construido una narrativa con conceptos que buscan señalar la realidad emergente con palabras como el Sur Global, la multipolaridad, colaboración, genocidio, Asia occidental o soberanía tecnológica que luchan por convertirse en la designación corriente en colisión con los términos que representan el antiguo régimen: unipolar, imperialismo, occidente colectivo, oriente próximo o Siglo Americano. De esta forma, la 81 Asamblea general se transforma en una lucha de narrativas cognitivas (en psicología, estructuras mentales que dan sentido e identidad) que buscan entregar material para el triunfo en la creación de opinión pública mundial. En la sociedad digitalizada es aún indispensable mantener a los ciudadanos bajo el manto de que se hace lo correcto, especialmente, cuando se acercan las elecciones de medio término en los EE. UU. donde se juega gran parte de la apuesta hecha por Trump sobre la guerra contra Irán y los ataques de Ucrania sobre las refinerías rusas con las consecuencias de la subida del precio de los combustibles, el desabastecimiento de diésel, el encarecimiento de los alimentos y el incremento de la inflación con el aumento de la tasa de interés de la Reserva Federal. Comunicación y medios Los desafíos para las naciones del mundo están en constante cambio, lo que ayer fue determinante ahora puede ser irrelevante y viceversa. La Asamblea debiera recoger y resolver sobre la importancia de los cambios tecnológicos en tres áreas principales: inteligencia artificial, medios de comunicación y redes sociales. En materia de IA se hace necesaria una gobernanza mundial o al menos que la ONU promueva la entrega de la opinión de los liderazgos nacionales que señalen las certezas respecto a cómo se emplea en materia geopolítica, ya sea en el área militar o los cambios económicos de la productividad que ahonden las diferencias entre los países desarrollados y las naciones pobres. La IA se ha convertido en una fuente permanente de especulación mediática donde se justifican los enormes gastos producidos en energía o en apuestas bursátiles. Se ha creado una ansiedad transversal en los pueblos sobre el futuro de las personas y sus descendientes que debiera ser aclarado como una forma mínima de planificación de la propia existencia. Los medios se convierten en los grandes vectores para llevar a los ciudadanos hacia el convencimiento que la política correcta es atacar a los rivales geoestratégicos. El drama de los pueblos es la falta de una prensa independiente que tenga un real impacto en las audiencias; solamente las corporaciones tienen el poder económico para llegar a millones de personas con una fuerza de creación de realidad. La prensa independiente no puede competir con las transnacionales ya sea en cobertura o plataformas de difusión; es innegable el trabajo que hacen en crear conciencia, sin embargo, su subsistencia se permite al no ser capaces de disputar la opinión pública, su existencia solamente se reduce a una justificación de demostrar la presencia de la libertad de prensa en la democracia liberal. Un punto que debiera ser debatido en la Asamblea General es el aspecto mediático, su importancia en la posibilidad de crear medios transnacionales con capacidad económica supraestatal para informar de manera independiente con financiamiento garantizado por la propia ONU. De esta forma, se lograría un derecho humano elemental para que los ciudadanos decidan qué es lo que les conviene sin la densidad de las noticias falsas, medias verdades o encuadres claramente manipuladores. Las redes sociales tampoco son objeto de un debate de carácter estratégico, se presentan como una verdad inalterable pero no se entra al detalle del poder que tienen en determinar las preferencias de los ciudadanos en decidir su futuro. Las redes son gobernadas como una cuña que sirve al poder para lograr el consentimiento. Estos aspectos de creación de opinión deben estar en la base de la gobernanza global cuando el conflicto alcanza niveles existenciales, convenciendo a los ciudadanos de Europa de que la guerra contra Rusia es inevitable. Lo menos que puede garantizar la democracia liberal y la organización supranacional es la posibilidad de elección a la población de forma informada sin tener que ser permanentemente bombardeados por la propaganda. Liderazgo en la organización A nivel de quién es el indicado para liderar la secretaria general de la organización, relevante sería de qué quién fuese escogido no sea un adminículo del poder, sino alguien con la suficiente independencia y capacidad para actuar por sobre las presiones de las potencias. Una persona que por su prestigio pudiera no temer de decir la verdad sin importar si agradan o no al poder. Si bien por lo general el liderazgo ha sido otorgado a representantes de naciones pequeñas o de jerarquía relativamente baja, esto solo ha servido como tapadera para la consideración del silencio. La ONU se encuentra en una encrucijada, el Consejo de Seguridad no tiene la capacidad de resolución de conflictos, queda en la inoperancia por la facultad de veto de sus miembros. El diseño de representación quedó obsoleto con países que no están a pesar de su creciente importancia como Brasil o la India y otros, como Reino Unido o Francia, que han descendido hacia la irrelevancia geopolítica. La Asamblea General, que representa al grueso de la población mundial, carece de cualquier poder resolutivo, e incluso simbólicamente ha decaído por la labor tergiversadora de los medios de comunicación corporativos. Hoy, incluso más que en los conflictos del siglo XX, se necesita de una organización mundial capaz de incidir en momentos en que las amenazas existenciales ponen en peligro a toda la población del planeta. Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.