lunes, 20 de julio de 2026

Irán recibe propuestas de mediadores para desescalar el conflicto con EEUU, informa la Cancillería iraní

Irán recibe propuestas de mediadores para desescalar el conflicto con EEUU, informa la Cancillería iraní Sputnik Mundo, 20.07.2026 Teherán recibió propuestas de mediadores para rebajar las tensiones con EEUU, confirmó el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaíl Baghaei. Además, prometió exigir responsabilidades a Washington por sus crímenes de guerra. "Hay propuestas, las hemos recibido, pero permítanme no entrar en detalles", informó. En sus palabras, los mediadores están trabajando para rebajar las tensiones entre Irán y Estados Unidos. Los funcionarios estadounidenses están tan influenciados por los informes falsos que cualquier noticia que "no les guste la consideran resultado del trabajo de la inteligencia artificial". Baghaei subrayó que Washington es plenamente consciente de que la tragedia de Minab fue un acto deliberado y, al llamar la atención sobre ella, las autoridades estadounidenses intentan presentar el resto de medidas adoptadas durante los 40 días de guerra como legalmente justificadas, apuntó. En este contexto, Teherán exigirá responsabilidades a EEUU por sus crímenes de guerra, advirtió. EEUU presenta un informe sobre la novena jornada consecutiva de ataques contra Irán El 18 de junio, Teherán y Washington firmaron el memorando de entendimiento que preveía el fin del conflicto iniciado el 28 de febrero. Sin embargo, desde el 8 de julio, las Fuerzas Armadas estadounidenses han llevado a cabo varias series de ataques contra Irán en respuesta a las presuntas acciones del Estado persa contra buques mercantes que atravesaban el estrecho de Ormuz. Irán, por su parte, respondió con ataques contra bases estadounidenses ubicadas en Oriente Medio. Asimismo, Teherán acusó a Washington de incumplir el memorando, cuyos términos implicaban el cese de las hostilidades. A su vez, el presidente de EEUU, Donald Trump, declaró que el alto el fuego entre las dos partes ya no está en vigor.

Nelson Mandela, un espejo para la humanidad que nos enseñó lo que significa la solidaridad

Recomiendo: Nelson Mandela, un espejo para la humanidad que nos enseñó lo que significa la solidaridad Por Zohran Mamdani | 20/07/2026 | África, Otro mundo es posible Fuentes: Sin permiso Discurso de Zohran Mamdani ante el “Foro de Liderazgo Global Nelson Mandela” de la Fundación Nelson Mandela Buenas tardes. Antes de decir nada, permítanme en primer lugar darles las gracias. Qué privilegio es estar aquí juntos para rendir homenaje a la dirección de la Fundación Nelson Mandela. A lo largo de 27 años, esta organización ha defendido que el legado de Madiba no pertenece sólo a los museos, sino también a los movimientos por la libertad. Me gustaría rendir homenaje a un hombre cuyo legado perdura en los millones de personas a las que sirvió de inspiración. Madiba vive en cada protesta por la justicia, en cada llamamiento a la democracia, en cada marcha con una reivindicación justa. Madiba vive en cada barrio marginal y cada barrio pobre en el que la dignidad sigue siendo inalcanzable, y vive en cada persona que lucha por alcanzar esa dignidad, que trabaja toda la jornada y vuelve luego a casa con alimentos para los hambrientos y medicinas para los enfermos. Madiba vive cada vez que alguien es testigo de la opresión, la privación o la miseria, y no lo acepta como algo inevitable, sino como algo contra lo que puede luchar cada uno de nosotros. Muchos de nosotros sólo estamos donde estamos hoy —sólo podemos concebir lo que se basa en principios como algo posible— porque Madiba nos mostró el camino. En todos los sentidos, Madiba fue el primero. El primer presidente negro de Mzansi [“Sur” en lengua xhosa, término para designar a Sudáfrica]. El primer jefe de Estado de Sudáfrica elegido en unas elecciones democráticas, cuando le votaron sudafricanos de todos los colores de piel. Pero para un niño de cinco años que, en 1996, en Ciudad del Cabo, vio el rostro de Madiba en las pancartas que ondeaban en las fachadas de los edificios, representaba él un tipo de «primero» completamente distinto. Madiba fue el primer presidente que conocí: un hombre que, por lo que parecía, tenía el poder de cambiar el mundo. Resulta difícil explicar lo que eso significaba para un niño, de manera que permítanme expresarlo así: junto a los imanes de nevera de mi infancia, de David Seaman, Sylvain Wiltord y la plantilla del Arsenal, había un imán de Madiba con la camiseta de los Bafana Bafana. Cuando vuelvo con la memoria a aquellos primeros años de mi vida, la lección que más recuerdo es que la justicia debe constituir algo más que un ideal; debe ser algo tangible. Y recuerdo a un líder, más grande que la vida misma, que veía el mismo mundo que yo apenas empezaba a vislumbrar y que intentaba, intentaba siempre, utilizar su poder para cambiarlo. En los años previos a su muerte, elevaron a Madiba a un panteón más allá de los simples mortales. Hoy en día, el Centro Nobel para la Paz lo describe como «un mesías para millones de personas». Si alguien merecía semejante reverencia, ese era Madiba. Quizás era en él en quien pensaba Riky Rick cuando rapeaba: «Todo lo que yo hago, quieren ellos hacerlo / Todo lo que yo digo, quieren ellos decirlo». Y, sin embargo, esta noche, al reunirnos para renovar nuestro compromiso con lo que el liderazgo de Madiba demostró que era posible, también debemos reconocer que tratarlo más como un mito que como un hombre significa hacerle un flaco favor. Significa santificar a un hombre que, como es bien sabido, declaró en cierta ocasión: «No soy un santo, salvo que consideremos que un santo es un pecador que sigue intentándolo». Era un hombre, tan propenso a las dudas como cualquiera de nosotros. Formaba parte de un movimiento tan dado a las luchas internas como cualquier colectivo en una marcha larga y sinuosa hacia un noble objetivo. Fue un líder que logró victorias trascendentales y, sin embargo, la lucha por conquistar la Sudáfrica con la que soñaba sigue pendiente. Qué gran regalo es que Madiba tuviera defectos como todos nosotros, pues resulta imposible emular a un Mesías; lo único que podemos hacer es venerarlo. Y es su humanidad la que nos permite mirar a la próxima generación de líderes y decirles con sinceridad: también vosotros podéis ser Madiba. Nos reunimos esta noche para lanzar el Foro de Liderazgo Global de la Fundación Mandela, para continuar la lucha por la dignidad que guio a Madiba durante casi un siglo. Nos reunimos para trazar un rumbo a través de las turbulentas aguas que se abren ante nosotros: un panorama global convulsionado por dictadores y corrupción, donde los derechos se hurtan en la oscuridad de la noche y donde persiste el apartheid en sus diversas formas. Estamos todos juntos, buscando respuestas, tratando de comprender estas fracturas, esforzándonos por hacer de líderes en medio de la agitación. A menudo, en ocasiones como esta, quien tiene la fortuna de estar donde estoy yo ahora mira al público y les pide que imaginen qué habría dicho y hecho Madiba si estuviera hoy aquí. ¿Por qué no nos preguntamos, en cambio: cuando estuvo aquí, ¿qué dijo?? ¿Y qué le respondimos nosotros? No hace falta ir muy lejos para encontrar la respuesta. Abrid estas puertas, caminad dos minutos hasta la estación de metro B o D en la calle 42 y tomad el tren hasta la calle 125. Caminad luego diez minutos y os encontraréis frente al Aaron Davis Hall de CUNY (City University of New York). Fue allí, el 21 de junio de 1990, apenas cuatro meses después de su liberación de Robben Island, donde acudió Madiba a un encuentro con el público presentado por Ted Koppel, de ABC News. Los ojos del mundo habían estado fijos en Madiba desde que saliera de prisión en febrero, como lo habían estado durante décadas; pero por primera vez, pudo reflexionar y responder si era todo aquello en lo que se le había convertido. Muchos estaban interesados en dejar claro que no lo era. Koppel había disfrazado una emboscada de encuentro con el público. Entre el público, además de los que participaban vía satélite desde Sudáfrica, se encontraba gente con preguntas preparadas para atacar y aislar a Madiba. Ken Adelman, un comentarista conservador que más tarde se convertiría en uno de los defensores más acérrimos de la invasión de Irak, interrogó a Madiba sobre su relación con líderes mundiales considerados enemigos por los Estados Unidos. Madiba rechazó la provocación y respondió: «Uno de los errores que cometen algunos analistas políticos es creer que los enemigos suyos deben ser enemigos nuestros». Koos Van Der Merwe, líder del Partido Conservador Sudafricano, sermoneó a Madiba como si fuera un colegial malcriado, diciéndole: «Deje de lado la campaña violenta, siéntese, compórtese como una persona normal y hablemos; y, ya para terminar, olvídese del comunismo». Madiba sonrió. Luego, en afrikáans, respondió: «Me alegra conocerle. Espero que algún día tengamos la oportunidad de hablar de los asuntos de nuestro país». Ya se pueden imaginar cómo transcurrieron los 80 minutos restantes. Una y otra vez, Madiba se veía tratado con condescendencia y tachado de terrorista, extremista violento y obstáculo para la paz. Después de cada pregunta hostil, Koppel metía el dedo en la llaga, esperando a ver si Madiba cedía. Y en cada ocasión, Madiba respondía a las preguntas con calma y sosiego. Una hora después de iniciado el acto, Koppel volvió a preguntar sobre el apoyo de Madiba a la causa palestina. ¿Acaso esa solidaridad, preguntó, significaba que Madiba estaba dispuesto a enemistarse con la comunidad judía? Era una pregunta tan rebuscada que Madiba tuvo que preguntarle a Koppel qué quería decir exactamente. Es también una pregunta que, francamente, resulta familiar —una pregunta que a mí mismo me han hecho muchas veces de modo similar—: si oponerse a los crímenes de guerra israelíes y a las violaciones del Derecho internacional te convierte de alguna manera en una persona que odia a un pueblo. Madiba rechazó esa premisa. Muy al contrario, la transformó en una pregunta distinta: si puede existir una política de universalismo que esté plagada de excepciones. Si puede ser libre cualquiera de nosotros si hay quienes no lo son. Hacia el final de su respuesta, dijo: «Pueden considerarlo una cuestión política o moral, pero ¿quién cambia sus principios según con quién trate? No es el caso de un hombre capaz de liderar una nación». La hipocresía, la conveniencia política: estas fuerzas ejercen una gran atracción. Con frecuencia, es más fácil ceder, renunciar a una creencia arraigada, abandonar un principio, que mantenerse firme. Ese fue el caso cuando el mundo le pidió a Madiba que transigiera sobre el partheid. Lo fue cuando muchos le pidieron que abandonara la lucha palestina por la libertad. Y sigue siendo verdad hoy. Pero en ese momento, mientras Ted Koppel lo presionaba bajo los focos, Madiba nos mostraba el poder de la solidaridad universal e inquebrantable: una solidaridad que se extiende a todos, aun cuando se cuestiona la injusticia, aun cuando hay muchos que intentan negar la verdad. La solidaridad, como nos decía el Papa Francisco, es incómoda. La solidaridad, como demostró Madiba a lo largo de 95 años, no es sólo un valor, es una estrategia. En esa exigencia suya de solidaridad, tanto para sí mismo como para cada uno de nosotros, Madiba se convierte en algo más que un hombre, más que un Mesías: se convierte en un espejo. Cuando escuchamos su negativa a abandonar a aquellos con quienes compartía una causa común, ¿nos reconocemos? Cuando escuchamos su disposición a renunciar al poder antes que a sí mismo, ¿nos reconocemos? Cuando escuchamos su devoción por la solidaridad, no como un concepto abstracto sino como un llamamiento a la acción, ¿nos reconocemos? ¿O sólo reconocemos la versión de Mandela que no nos exige nada? Son demasiados los que lo hacen. Pienso en los conservadores del Reino Unido, quienes, tras su muerte, describieron a Madiba como un «verdadero héroe mundial», a pesar de haberse dedicado en la década de 1980 a oponerse a las sanciones, al CNA (Congreso Nacional Africano) y a su liberación. Pienso en quienes ocupaban los más altos cargos de nuestro gobierno federal, que decían venerar a Madiba, pero lo mantuvieron en las listas de vigilancia antiterrorista hasta 2008, cuando tenía 90 años de edad. Pienso en los carceleros que abusaron de Madiba, que le causaron daños permanentes en la vista al trabajar sin protección en una cantera de cal, y que aun así asistieron a su funeral. Pienso en cada una de estas personas, en cada uno de estos momentos de hipocresía, y me siento impotente. Y entonces recuerdo a Madiba: un hombre con la capacidad de perdonar, un hombre que mostraba solidaridad con todos. Sólo gracias a esa solidaridad pudo Sudáfrica vislumbrar un futuro diferente al pasado. Sólo gracias a esa solidaridad podemos hacer lo mismo. Dentro de tres días, el mundo conmemorará el Día de Nelson Mandela. Los niños de primaria harán presentaciones, los líderes mundiales emitirán declaraciones y serán millones los que se congreguen para honrar el legado de Madiba. También conmemoraremos aquí el Día de Mandela, en la ciudad de Nueva York. Los neoyorquinos de los cinco distritos reflexionarán sobre la incansable lucha de Madiba por la libertad. Pensaremos en organizaciones como Judíos por la Justicia Racial y Económica (JFREJ), que se reunieron por primera vez la semana del foro público de Ted Koppel para demostrar, de hecho, la gran cantidad de judíos neoyorquinos que se solidarizaban con Madiba y para celebrar un servicio de Shabat que recaudó 50.000 dólares para la lucha contra el apartheid. Y al recordar a Madiba, el hombre, algunos, entre los que me incluyo, nos haremos una pregunta más profunda: ¿a quién tratamos hoy como se trató a Madiba antes de que la historia lo proclamara mesías? Por cada palabra de elogio que hoy usamos para describir a Madiba, ¿a quién se describe hoy tal como lo describió Ted Koppel entonces? ¿Quién más ha visto su humanidad condicionada, a quien le han dicho que su libertad puede esperar? ¿Quién más lidera una causa que glorificaremos en retrospectiva, pero que está siendo vilipendiada en el presente? ¿Quién más necesita nuestra solidaridad? Pienso en Omar El Akkad, autor del libro One Day, Everyone Will Have Always Been Against This[Algún día todo el mundo habrá querido estar siempre en contra, Libros del kultrum, 2025]. Esa frase resume una de las costumbres más crueles y recurrentes de la historia. Con el tiempo, casi todos afirman haberse opuesto al apartheid. Con el tiempo, casi todos afirman haber apoyado a Madiba, a Martin Luther King Jr. Con el tiempo, casi todos afirmarán haberse opuesto a gran parte de la injusticia que hoy justifican. Pero la justicia no se mide por nuestra posición después de que la historia haya emitido su veredicto, sino por nuestra posición mientras aún se está dictando. ¿Por qué tenemos que esperar a que entierren miles de padres más a sus hijos, a que miles más pierdan sus extremidades, sus hogares y su futuro, para unirnos e insistir en la libertad palestina? ¿Por qué el doctor Hussam Abu Safiya debe esperar más de 18 meses para verse liberado de su detención en Israel —una detención que continúa a día de hoy— después de que el mundo presenciara su secuestro al salir del hospital y cómo languidece en prisión? ¿Por qué tenemos que esperar mientras Umar Khalid entra en su sexto año de cautiverio en Delhi, un preso político encarcelado bajo las mismas acusaciones inventadas de terrorismo que se le imputaron a Madiba? ¿Por qué tenemos que esperar para solidarizarnos con los inmigrantes que son blanco de ataques y abusos, como Joan Sebastián Durán Guerrero, asesinado de un disparo en la cabeza por el ICE en Biddeford, estado de Maine, el lunes, o Amaramiro Emmanuel y Ekpeyong Andrew, dos nigerianos asesinados la semana pasada en las calles de Sudáfrica, por donde se ha extendido la xenofobia? ¿Por qué debemos esperar a poner en práctica la solidaridad hasta que ya no nos cueste nada? La responsabilidad de responder a estas preguntas, con honestidad y plenitud, recae sobre cada uno de nosotros. Es la responsabilidad de integrar la solidaridad aún más en nuestras vidas, en nuestra política, en nuestra forma de interactuar con el mundo. No es esta tarea fácil. El mundo en el que vivimos está diseñado para separarnos. El afán de lucro y los algoritmos están concebidos para enfrentarnos unos contra otros. Unos pocos con mucho explotan a muchos con poco. Seguimos lidiando con el genocidio en Gaza y la guerra en todo el mundo. Y, como siempre, se ganar dinero y se conquista poder demonizando a los pobres y avivando las llamas del odio racial. Todas estas son fuerzas diseñadas para separarnos. Para alejarnos unos de otros. Pero, ¿acaso no eran estas las mismas condiciones que superó Madiba? Cuando Madiba llegó a la Isla Robben, azotada por el viento, con su conexión con el mundo exterior cortada, ¿acaso eso propiciaba la solidaridad? Cuando Madiba soportaba décadas de dominación racial y deshumanización, ¿acaso eso propiciaba la solidaridad? Cuando gobiernos y corporaciones movilizaban una riqueza y un poder extraordinarios para preservar el apartheid, ¿acaso eso propiciaba la solidaridad? La verdad es que la solidaridad quizás se nutra mejor en medio de las condiciones que tratan de destruirla. Los trabajadores se levantan cuando los jefes restringen sus derechos. Los ciudadanos se unen cuando los autoritarios imponen represiones brutales. Toda lucha por un futuro mejor comenzó en un momento en el que ese futuro parecía inalcanzable. Como dijo Martin Luther King la noche antes de su asesinato: «Sólo en la oscuridad se pueden ver las estrellas». Sin duda, hoy hay suficiente obscuridad. Pero sin duda, juntos en esta sala, podemos ver las estrellas. Esos pequeños focos de luz que son los trabajadores unidos para exigir dignidad. Que son los manifestantes manifestándose con calor y frío para pedir el fin de la guerra, del sufrimiento. Que son aquellos que, sin apenas nada, extienden sus manos para compartir lo poco que tienen con quienes tienen aún menos. La solidaridad no es perfección. La solidaridad no es pureza. La solidaridad es que las personas se elijan unas a otras, a veces hasta por encima de sí mismas. La solidaridad, amigos míos, parece a menudo imposible, como si fuera algo que sólo una figura mítica podría hacer realidad. Y, sin embargo, tal como nos recuerda Madiba, a través de su vida, su liderazgo y sus palabras: «Siempre parece imposible hasta que se consigue». Logrémoslo juntos. Muchas gracias. Zohran Mamdani, miembro de los Democratic Socialists of America, desempeña desde el 1 de enero de 2026 el cargo de alcalde de la ciudad de Nueva York Fuente: Oficina del Alcalde de la Ciudad de Nueva York, 16 de julio de 2026 Traducción: Lucas Antón Fuente: https://sinpermiso.info/textos/nelson-mandela-un-espejo-para-la-humanidad-que-nos-enseno-lo-que-significa-la-solidaridad

¿Ya tienen una 'cabeza de turco' en el Gobierno de EEUU si son derrotados de Irán

Mundo - Sputnik Mundo, Ajedrez de Geopolítica, Conduce Javier Benítez. ¿Ya tienen una 'cabeza de turco' en el Gobierno de EEUU si son derrotados de Irán? El portavoz de la Cancillería de Irán, Esmail Baghaei, afirmó que el memorando de entendimiento firmado con EEUU ha entrado en "una fase crítica". En este contexto, indicó que su país nunca ha sido el que ha violado los compromisos. Mientras, parece que en Washington ya tienen una 'cabeza de turco' por si acaban derrotados en Irán. Vuelta al punto de partida Baghaei responsabilizó a EEUU de la situación en el estrecho de Ormuz, donde el país norteamericano busca evitar "la ruta segura y coordinada" con Irán, al tiempo que reafirmó el derecho de su país, como Estado costero, de "tomar las medidas necesarias para proteger su seguridad e intereses nacionales" en esa vía marítima. En este escenario, Baghaei sentenció que la "impaciencia" de Washington por "romper el acuerdo" fue tal que ni siquiera permitieron que expirara el plazo de un mes para que Teherán cumpliera sus compromisos respecto al estrecho de Ormuz. Pero desde los intestinos de la Casa Blanca, ya se lanzó una caza a un chivo expiatorio, y ese sería el vicepresidente, J. D. Vance, quien, según un medio estadounidense, podría ser el responsable del fracaso del diálogo entre Washington y Teherán y del incumplimiento del memorando de Islamabad, ya que fue el principal participante en las negociaciones con el Estado persa. "Él [Vance] es quien corre mayor riesgo de perder. Es probable que este memorando sea un fracaso, y este es su [borrador]", afirma la publicación, que cita a un exfuncionario de la Casa Blanca. Al respecto, el analista político internacional Manuel Monereo sostiene que en Washington "ya apuntan a 'una cabeza de turco'". "Esa 'cabeza de turco' se apunta [desde el sector] de Marco Rubio. Lo que hay en el equipo actual de [el presidente de EEUU] Donald Trump es [que] sobre temas esenciales, [hay] diversas políticas que se van enfrentando cada vez más. No es ninguna novedad que entre el vicepresidente [Vance] y el secretario de Estado [Rubio] hay divergencias profundas, que a su vez influyen sobre la conducta de Donald Trump", concluye Monereo.

domingo, 19 de julio de 2026

Inventando al enemigo: La cruzada antiterrorista de Estados Unidos

Recomiendo: Inventando al enemigo: La cruzada antiterrorista de Estados Unidos Por CELS - Centro de Estudios Legales y Sociales | 20/07/2026 | EE.UU. Fuentes: El jueves, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, organizó una reunión con representantes de 66 países del mundo. La agenda del encuentro era alertar sobre el “resurgimiento del terrorismo de extrema izquierda” y promover la cooperación entre servicios de inteligencia y fuerzas de seguridad de los países para “aplastarlo”. Muchos gobiernos enviaron representaciones de bajo nivel al encuentro, pero por la Argentina estuvo presente el canciller Pablo Quirno. El encuentro fue acompañado de la publicación de un documento del Departamento de Estado sobre el mismo tema. Allí se habla de un terrorismo de izquierda transnacional que “ataca a ciudadanos privados, funcionarios gubernamentales, policías y agentes de seguridad, empresas e infraestructura crítica en todo el mundo”. Con datos en extremo imprecisos y mezclando situaciones de muy diverso tenor ocurridas en Europa y Estados Unidos, el gobierno estadounidense presentó una línea de continuidad entre los movimientos armados de los años ’60 y ’70 (fundamentalmente latinoamericanos) y estos hechos difusos, dando por hecho que algo así como el “terrorismo de izquierda” efectivamente existe. Rubio dijo que “debemos identificar y mapear esta amenaza, así como reconstruir nuestra arquitectura antiterrorista para derrotarla, tal como lo hemos hecho juntos anteriormente”. En América Latina, estas palabras suponen una reivindicación abierta de las dictaduras militares del siglo XX y de mecanismos de coordinación represiva como el Plan Cóndor. Con el mismo argumento, esa “arquitectura antiterrorista” desencadenó procesos de terrorismo de Estado y genocidios en toda América Latina. La amenaza de Rubio es bastante explícita: Washington parece estar dispuesto a repetir esa violencia estatal extrema y las gravísimas violaciones de derechos humanos que tuvieron como consecuencia. Dado que en los hechos no existen hoy movimientos armados como los del siglo XX mencionados por Rubio, hay que observar cuáles son los hechos y los grupos políticos que el gobierno de Estados Unidos califica como terroristas de izquierda, para entender cuál es el modelo de persecución política que busca impulsar en el resto del mundo. Entre ellos se encuentran los “antifa”, grupos descentralizados que se enfrentan a las extremas derechas, el racismo y el colonialismo, con tácticas callejeras y activismo digital. Estados Unidos varias veces se refirió a estos grupos como una suerte de conspiración internacional muy organizada. En septiembre de 2025, el Presidente Donald Trump los declaró como organización terrorista, aunque claramente no son una organización. También han sido encuadrados como “terroristas domésticos” algunos de los grupos que se oponen a la persecución sistemática de migrantes implementada por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, en inglés). El caso más famoso es el de la protesta frente al centro de detención de Prairieland, en Texas. La intervención violenta de la policía derivó en disturbios en los que fueron detenidas 11 personas. En este caso se mezclaron dos cuestiones: el gobierno determinó que los manifestantes conformaban la “célula antifa” del norte de Texas y, como la organización había sido declarada terrorista, en junio de este año seis de esas personas fueron condenadas a penas de entre 30 y 70 años de prisión, por participar en una protesta donde se produjeron disturbios. Uno de los manifestantes, que disparó a un policía, recibió una pena de 100 años. Está claro que el primer foco de esta persecución política es la protesta y la organización social, especialmente las que se asocian a diversas formas de acción directa. Tanto en Estados Unidos como en Europa hay una tendencia de los últimos años a clasificar como terroristas o extremistas violentos a manifestantes o activistas que implementan tácticas de acción directa que, en algunos casos, generan algún daño a la propiedad. Estos hechos son encuadrados, perseguidos y juzgados como casos de “seguridad nacional”. Pero, dado el contenido del discurso de Rubio, con sus arengas antimarxistas y contra la izquierda en general, todo indica que la persecución se podría extender a los grupos opositores y no solo a los grupos de acción directa. De hecho, funcionarios del gobierno de Trump se han referido muchas veces al propio Partido Demócrata (insospechado de marxismo) como una “organización extremista”. El corrimiento hacia la extrema derecha y la consiguiente instrumentalización política de la definición de «terrorismo» es una característica del actual gobierno de Estados Unidos y de varios de sus aliados en la región.En mayo de este año, se publicó la nueva estrategia antiterrorista estadounidense, en la que se distinguen tres grandes grupos de terroristas: los “narcoterroristas y pandillas transnacionales”, los “terroristas islamistas históricos” y los “extremistas violentos de izquierda, incluidos anarquistas y antifascistas”. No se incluye el terrorismo de extrema derecha como objeto de preocupación, aun cuando los hechos de violencia más graves que ocurrieron en Estados Unidos, salvando los atentados del 11 de septiembre de 2001, fueron protagonizados por supremacistas blancos u otras variantes de extrema derecha. La idea de un “terrorismo de extrema izquierda” no forma parte de la agenda de seguridad en la Argentina desde la década de 1990. Pero el año pasado esta idea ya se había filtrado en el Plan de Inteligencia Nacional, donde se incluía al “terrorismo anarquista” como una de las hipótesis de riesgo que los servicios de inteligencia argentinos deben monitorear, sin que se sepa a qué se refiere. El gobierno argentino debe explicar qué rol tuvo en la reunión convocada por Rubio y qué considera “terrorismo de izquierda”. Es muy importante que todo el arco político ponga un límite a estas avanzadas que usan las políticas antiterroristas como excusa para la persecución política, el recorte de libertades y la legitimación de la violencia estatal. El Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) es una organización de derechos humanos de Argentina, fundada durante la última dictadura militar. Promueve la protección de derechos, su ejercicio efectivo, la justicia y la inclusión social, a nivel nacional e internacional. Fuente: Democracia Abierta.

Israel aprovecha la guerra contra Irán para intensificar sus ataques en Gaza

Recomiendo: Israel aprovecha la guerra contra Irán para intensificar sus ataques en Gaza Por Queralt Castillo Cerezuela | 18/07/2026 | Palestina y Oriente Próximo Fuentes: El Salto El goteo de asesinatos a gazatíes no se detiene. Hace apenas unas horas, una familia con una hija de seis años fue bombardeada; y una niña de siete años murió tiroteada. Israel, a quien Estados Unidos ha dejado totalmente fuera de las conversaciones de alto el fuego con la República Islámica, continúa mirando de reojo a Teherán y, si bien no ha continuado atacando objetivos iraníes desde que se firmara el memorando de entendimiento, sí ha amenazado con retomar las hostilidades si Irán le ataca. Donde sí continúa bombardeando es hacia Gaza, a pesar del acuerdo de alto el fuego alcanzado el pasado mes de octubre y a pesar del compromiso de no bombardear territorio gazatí. En un alarde —una vez más— de su impunidad, Tel Aviv mantiene la violencia contra los gazatíes y el goteo de personas asesinadas por el ejército sionista no deja de aumentar: un padre, una madre y su hija de seis años el pasado 15 de julio —sobrevivió uno de los hijos de la pareja—; seis agentes de policía en la comisaría en el campamento de Jabalia y dos civiles, en el norte, el 14 de julio; tres jóvenes muertos y 15 heridos por el ataque de un dron el 13 de julio; una niña de nueve años a causa de unos disparos el pasado 12 de julio… Siguiendo su tónica habitual desde el 7 de octubre de 2023, el ejército israelí apunta de manera arbitraria y abre fuego contra civiles, ya sea contra las tiendas de refugiados en los campamentos donde malviven los desplazados palestinos o hacia las pocas viviendas que quedan en pie en los diferentes núcleos urbanos del enclave. Los ataques se suceden bajo la atenta mirada de una comunidad internacional cómplice con el genocidio y mientras los soldados israelís continúan expandiendo su dominio en territorio gazatí, donde ya se han hecho con el 70% de territorio. Las incursiones mortales bajo el pretexto de las “amenazas” de Hamás por parte de las IDF continúan siendo lo habitual en Gaza, donde el objetivo de Israel sigue siendo el hacer que el territorio sea completamente inhabitable, a pesar de haber firmado un alto el fuego y haberse comprometido con la Administración Trump, artífice de la denominada “Junta de Paz” que tendría que reconstruir el enclave, pero que, a día de hoy, sigue parada. Bloqueo y más asesinatos Con casi 74.000 palestinos muertos a sus espaldas —entre los que se encuentran unos 20.000 niños y niñas—, según los datos que maneja la Oficina de Prensa del Gobierno en Gaza, Israel habría violado el alto el fuego hasta en 3.689 ocasiones, según el citado departamento. Esto se traduce en 1.122 palestinos asesinados desde que se alcanzara el supuesto alto el fuego y casi 3.600 personas heridas. Hace apenas unos días, Médicos Sin Fronteras (MSF) reiteraba la urgencia de que se lleven a cabo evacuaciones médicas desde el enclave palestino, donde “miles de pacientes con lesiones relacionadas con la guerra o con enfermedades crónicas y otras potencialmente mortales, como el cáncer, necesitan una atención que el sistema sanitario de Gaza, prácticamente aniquilado por las fuerzas israelíes y que padece una grave escasez de suministros médicos esenciales, no puede brindar”. Mientras Tel Aviv continúa bombardeando a los gazatíes, la Organización Mundial de la Salud (OMS) asegura que hay 18.500 personas en estado crítico, entre los cuales se encuentran 4.000 niños. Tal y como recuerda MSF y con los datos del Ministerio de Sanidad de Gaza “más de 1.400 pacientes han muerto mientras esperaban una evacuación. Según la OMS, una media de 65 pacientes al mes falleció mientras esperaban una evacuación”. En este contexto, desde la organización se mira hacia, una vez más, hacia el comportamiento y la responsabilidad de los Estados miembros de la UE, que apenas han acogido al 2% de todos los pacientes evacuados por motivos médicos desde Gaza desde principios de 2026. Objetivo: arrasar con todo Además de un violencia que no parece tener fin, el deterioro de las condiciones de vida en Gaza no deja de aumentar. Las miles de personas desplazadas de manera forzosa y el colapso de la gran mayoría de infraestructuras mantiene a la población gazatí sumergida en una crisis permanente. “Las necesidades crecientes no pueden ser cubiertas por un sistema sanitario prácticamente aniquilado por las fuerzas israelíes y que no tiene capacidad para proporcionar el nivel de atención necesario. Con gran parte de la infraestructura sanitaria de Gaza destruida, una grave escasez de suministros médicos esenciales y vías limitadas para que los pacientes accedan a tratamiento fuera de la Franja, la brecha entre las necesidades y los servicios disponibles sigue ampliándose”, reiteran desde MSF. Además de bloquear la entrada de los suministros médicos necesarios —según las autoridades gazatíes solo se está autorizando la entrada de un 35% de los camiones con ayuda humanitaria— y la entrada de personal sanitario, el gobierno israelí impide que las personas que necesitan atención fuera del enclave palestino puedan salir. Se calcula que del 100% de personas que precisan ayuda médica, solo el 36% consigue salir del enclave. Israel mantiene una serie de barreras administrativas absurdas que tienen como objetivo continuar con el genocidio del pueblo palestino, vulnerando de esta manera —y por enésima vez desde 1948— los principios más básicos del derecho internacional. La comunidad política internacional, sin embargo, continúa manteniéndose en silencio ante los numerosos quebrantamientos del derecho internacional por parte del Estado sionista. Además de bombardear a civiles, Israel ha proseguido a lo largo de estos meses con la destrucción de hospitales y las pocas escuelas que quedan en pie, con la meta de barrer de manera definitiva la poca vida que queda en el enclave palestino. A pesar de que el pasado 6 de julio Hamás anunció la disolución de su comité administrativo —para ceder las competencias a un grupo de tecnócratas— para cumplir con los acuerdos alcanzados por la “Junta de Paz”que dirige Donald Trump y mantener sus compromisos para con el alto el fuego, Israel no está dispuesto a cumplir con su parte. Los bombardeos sionistas no solo cercenan la vida de personas inocentes, sino que impiden cualquier atisbo de transición política y reconstrucción del enclave. En este contexto, las acciones de la denominada Junta de Paz se mantienen paralizadas. Ocupado con una guerra contra Irán de la que no sabe cómo salir, Trump parece haber abandonado la cuestión gazatí a su suerte, algo que es aprovechado por Tel Aviv para proseguir con su plan de aniquilación. La comunidad internacional permanece impasible pero Israel pierde apoyos Todo lo mencionado anteriormente ocurre ante los ojos de una Unión Europea que sigue sin anular el comercio con los asentamientos israelíes en Cisjordania. El pasado 13 de julio, y reunidos en el Parlamento Europeo en Bruselas, los titulares de Exteriores de la UE no lograron —una vez más— llegar a un consenso sobre un posible paquete de sanciones al Estado sionista por los crímenes cometidos. Para sacar adelante la medida se necesita unanimidad; pero hay diferentes voces críticas que apuestan porque se vote y se pueda aprobar por mayoría cualificada. Los Veintisiete, si bien sí con capaces de ponerse de acuerdo para la adopción de medidas migratorias que atenta contra los derechos humanos de las personas migrantes, no parecen llegar a un acuerdo para sancionar a un Estado que, según la Justicia internacional, está cometiendo un genocidio. Entre los países más complacientes con Israel se encuentra Alemania, que se continúa oponiendo a señalar al gobierno de Netanyahu por sus crímenes. La Unión Europea, insiste en perder, de nuevo, una oportunidad para cortar lazos con Israel. Mientras tanto, en Estados Unidos, el miércoles 15 de julio, 103 congresistas demócratas votaban a favor de una enmienda a un proyecto de ley de asignaciones presupuestarias que tenía como objetivo cancelar la ayuda estadounidense a Tel Aviv. La enmienda no prosperó pero señala el deterioro de la imagen de Israel en Estados Unidos. La asignación presupuestaria a Israel no solo levanta ampollas entre algunos sectores demócratas, sino también en algunos sectores del Partido Republicano y en una parte importante del movimiento MAGA (Make America Great Again), a los que Trump prometió centrarse en Estados Unidos y no inmiscuirse en asuntos exteriores. Lo mismo ocurre con la guerra contra Irán, cada vez más impopular entre la ciudadanía del país, que ve cómo la contienda se alarga sin que Trump consiga doblegar a los iraníes. Fuente: https://www.elsaltodiario.com/palestina/israel-aprovecha-guerra-iran-intensificar-ataques-gaza

sábado, 18 de julio de 2026

Irán responde a la ofensiva de EEUU con ataques de drones contra objetivos militares en Kuwait

Irán responde a la ofensiva de EEUU con ataques de drones contra objetivos militares en Kuwait Irán respondió a los recientes ataques de EEUU - Sputnik Mundo, El Ejército del país persa informó que los ataques se dirigieron contra un depósito de municiones perteneciente a las fuerzas estadounidenses en el campamento Al-Udeiri, así como contra los radares del sistema Patriot y de vigilancia aérea en la base de Ali al-Salem, reportó la agencia 'IRIB'. La respuesta surge luego de que el Comando Central estadounidense (CENTCOM por sus siglas en inglés) informó sobre una nueva ofensiva en contra de la nación persa, por orden del presidente estadounidense Donald Trump. "Los ataques están diseñados para degradar aún más la capacidad de Irán para amenazar el transporte comercial en el estrecho de Ormuz y castigar rápidamente a las fuerzas del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica", escribió el CENTCOM.

Estados Unidos vs. Irán: la disputa estratégica por el estrecho de Ormuz

Recomiendo: Estados Unidos vs. Irán: la disputa estratégica por el estrecho de Ormuz Por Carlos Fazio | 17/07/2026 | EE.UU., Palestina y Oriente Próximo Fuentes: Mate Amargo La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán alcanzó un nuevo punto crítico de signo incierto. A raíz de la ampliamente documentada escalada militar sostenida por EE.UU., que incluyó incursiones navales encubiertas y actos de bandolerismo y piratería marítima, el golfo Pérsico se encuentra hoy al borde de un precipicio sin precedentes desde la Guerra de los Petroleros de la década de 1980. Acostumbrado a cometer perfidia y hacer trampa –atributos inherentes a la política expansionista, colonialista e imperial de EE.UU. desde su origen–, adicto a la manipulación y al chantaje emocional, en medio de la nueva escalada militar que desató de manera unilateral Donald Trump dijo el martes que ahora ya no quiere “negociar” con Irán. Es recurrente. Megalómano y egocéntrico compulsivo, si no le salen las cosas como él quiere, se enfurece y patea el tablero. No puede reconocer la victoria político-militar iraní en el campo de batalla y en la mesa de negociaciones diplomáticas. Está en su naturaleza y en la del hegemón imperial. Por eso, la aversión de Trump a cualquier humillación personal lo llevó a demoler a bombazos el Memorando de Entendimiento de Islamabad con la nación persa, que hollywoodescamente había firmado ante su anfitrión, Emmanuel Macron, en el Palacio de Versalles, el pasado 17 de junio después de su reunión con sus vasallos del G-7. El punto 1 del memorando tenía como principal objetivo poner fin a la guerra en todos sus frentes, incluido el Líbano. Esa era la condición sine qua non del que penderían los demás 13 puntos. Pero era evidente que Trump lo firmó con la intención de ganar tiempo. Él y su círculo aúlico de depredadores cleptócratas nunca pensaron en respetarlo. Así ha sido desde el 28 de febrero pasado, cuando en medio de las conversaciones sobre la cuestión nuclear con Irán en Suiza, Trump lanzó a traición una guerra de agresión no provocada e ilegal contra la República Islámica junto con su secuaz, Benjamín Netanyahu, el genocida y asesino de niños prófugo del Tribunal Penal Internacional. Aquella artera y criminal devastación a sangre y fuego contra Teherán y otros centros urbanos iraníes, incluyó el asesinato planificado del ayatolá Seyed Ali Jamenei y de varios altos mandos militares y técnicos nucleares iraníes (práctica de decapitación), además de 160 niñas en la escuela en Minab, al sur de Irán. El 9 de julio, último día de las multitudinarias exequias del líder religioso chiita que exhibió el poder blando de la Revolución Islámica, mientras se llevaba a cabo la ceremonia de despedida en el sagrado santuario de Abbash, en Karbala, en paralelo a la cumbre con sus palafreneros de la OTAN en Ankara, con su habitual brutalidad y mal gusto Trump declaró que el alto al fuego había terminado, calificó como “escoria” (scum), “mentirosos” y “gente despiadada y violenta” a los dirigentes de Teherán (autoproyección narcisita apuntó Pepe Escobar) y ordenó al Comando Central del Pentágono en el golfo Pérsico bombardear varios puntos del sur iraní. Dos noches antes, en coordinación con Qatar y Omán, la Armada de EU había intentado hacer pasar a escondidas un convoy de cuatro buques por el estrecho de Ormuz a través de aguas omaníes, en vez de seguir la ruta autorizada por Irán. Según comentó Alastair Crooke, es posible que Trump imaginara (o le dijeran) que, con el funeral del líder supremo Jamenei en marcha, Irán no reaccionaría mientras la Quinta Flota intentaba abrir por la fuerza un corredor bajo control estadunidense. Pero la nación persa, que de acuerdo con el memorando de entendimiento había asumido la responsabilidad de reabrir y administrar el estrecho de Ormuz, y estableció una ruta marítima especial para el paso de embarcaciones por ese punto estratégico, respondió directamente al desafío atacando dos buques con misiles y un tercero con un dron armado. Un cuarto petrolero de propiedad qatarí, cargado de gas natural licuado, fue incendiado, lo que obligó a su tripulación a abandonar el buque siniestrado. La vía diplomática no solo se encuentra estancada: ha muerto, sepultada por el aventurerismo de Trump, su secretario de Estado, Marco Rubio y del expresentador de televisión, Peter Hegseth, reconvertido en jefe del Pentágono. Según Teherán, las incursiones navales de EU en la zona económica exclusiva iraní, los ciberataques dirigidos contra infraestructuras de comunicación del país y el reciente despliegue de grupos de ataque de portaaviones a escasa distancia del litoral iraní constituyen claras violaciones de los términos del memorando de entendimiento. Escalada militar y bombardeos recíprocos Desde hace una semana los intermitentes ataques de baja intensidad no han cesado. En un continuum, las fuerzas navales y aéreas estadunidenses han venido atacando decenas de objetivos militares cerca del estrecho de Ormuz y en zonas costeras iraníes. El Comando Central de EE.UU. anunció, además, la reanudación del bloqueo naval contra puertos iraníes. Los ataques han dejado siete militares y más de 30 civiles iraníes muertos, además de 260 heridos. Trump advirtió que los ataques continuarán hasta degradar las capacidades militares iraníes y en declaraciones a Fox News amagó con destruir plantas eléctricas, puentes y objetivos energéticos si Irán no acepta “negociar” (por la fuerza). La vieja estrategia mafiosa estadunidense del palo y la zanahoria. El mandatario declaró que las operaciones seguirán hasta que él mismo diga que “ya es basta” y no descartó una operación terrestre contra la isla petrolera de Jarg. También amenazó con tomar el control del estrecho de Ormuz y cobrar un peaje de 20 por ciento de la carga de los buques mercantes que naveguen por la estratégica vía, afirmando que Washington “ganaría mucho dinero” al hacerlo, pero el martes ya se había retractado. Washington ha desmantelado sistemáticamente todas las vías diplomáticas de desescalada, dejando a Teherán sin otra alternativa que responder con represalias (tit for tat) contundentes y decisivas. Irán afirma estar respondiendo en ejercicio inherente e irrenunciable del derecho de un Estado soberano a la legítima defensa conforme al derecho internacional, en particular al artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, a lo que califica de violaciones flagrantes al memorando de entendimiento por Estados Unidos. Con base en ello, Irán ha lanzado sucesivas oleadas de operaciones relámpago contra instalaciones militares de Washington ubicadas en Jordania, Kuwait, Baréin, Omán y los Emiratos Árabes Unidos. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) advirtió que no se exportará “ni una sola gota de petróleo o gas” de la región mientras continúen las agresiones estadunidenses. Imágenes satelitales difundidas por Hispantv, medio operado por la radio y la televisión oficial iraní, dieron cuenta, ayer, miércoles, de la destrucción del centro de mando y control de drones en la base de la Quinta Flota de EE.UU. en Baréin, responsable de las operaciones navales en el golfo Pérsico, el mar Rojo, el mar Arábigo y parte del océano Índico. El martes, el CGRI había informado que ataques con misiles y drones lograron incendiar los tanques de combustible de la Quinta Flota, además de neutralizar un radar Patriot, el radar de control aéreo de la flota, un sistema de alerta temprana C-RAM y el centro de monitoreo de embarcaciones no tripuladas. Los ataques de represalia iraníes también han golpeado la base aérea de Al Udeid, en Qatar, el mayor centro de mantenimiento y reparación de aviones cazas militares de Estados Unidos en Asia Occidental. El CGRI dio a conocer, también, que la madrugada del miércoles sus fuerzas terrestres y aeroespaciales lanzaron misiles y drones contra el centro de comunicaciones por satélite, el radar de defensa antimisiles y aérea, el complejo de defensa aérea Patriot, la base militar estadunidense en Kuwait así como las plataformas de lanzamiento de los misiles HIMARS. En la misma jornada, ese órgano militar iraní dijo que destruyó los refugios de los cazas F-15, F-16 y F-35, así como varios drones estratégicos estadounidenses MQ-9 estacionados en la base de Al-Azraq, en Jordania. Teherán considera ahora que dispone de plena legitimidad para recurrir a todo el abanico de opciones militares, asimétricas y económicas a su alcance. Argumenta que la relación explícita entre el colapso de la vía diplomática y la escalada militar no responde a una elección, sino a una necesidad destinada a demostrar a Estados Unidos cuál es su verdadero lugar. Sostiene que Washington encendió la mecha, y ahora es Irán quien decide dónde se producirá la explosión. Teherán, la unidad de los frentes y Bab El-Mandeb Por la vía de los hechos, el estrecho de Ormuz ha dejado de ser un simple cuello de botella geográfico para convertirse en un instrumento decisivo del poder y la capacidad estratégica del Estado iraní, con potencial para reconfigurar de forma permanente la arquitectura geopolítica de una región definida durante décadas por la expansión sin restricciones del poder naval estadunidense. Irán ha dicho que no cederá ni un solo centímetro de su territorio y sus aguas jurisdiccionales. Que no hará concesión alguna respecto al estrecho. Que continuará administrando esta vía marítima conforme a sus derechos soberanos y a las nuevas realidades sobre el terreno, porque Estados Unidos, mediante sus continuas violaciones y actos de agresión, no ha dejado otra alternativa. Todo indica que Estados Unidos fracasará en su intento desesperado por restablecer el statu quo previo a la guerra en el estrecho de Ormuz, lo que refleja el agotamiento estratégico y el fracaso cognitivo de la maquinaria bélica de la única superpotencia militar del mundo. Esa rectificación constituye un éxito fundamental de la resistencia y la capacidad de disuasión de Irán frente a una agresión militar estadunidense-israelí de gran escala, no provocada e ilegal. Washington se ha visto obligado a abandonar sus ambiciones maximalistas –el cambio de régimen; el desmantelamiento del programa nuclear iraní; la destrucción del sofisticado sistema misilístico y de la red de influencia regional de Irán, y la balcanización de la República Islámica en beneficio de la construcción mesiánica del Gran Israel–, para concentrarse ahora en intentar ejercer un control ilegítimo sobre una estrecha vía marítima cuya administración corresponde legalmente a Irán. De acuerdo con un análisis de Hispantv, esa interpretación se sustenta en la realidad material. Durante más de 40 años, Estados Unidos ha alternado entre sanciones económicas, operaciones encubiertas, ataques militares limitados y compromisos diplomáticos, sin que ninguna de esas estrategias haya producido los resultados deseados. La reducción del foco estratégico al estrecho de Ormuz, por impactante que resulte desde el punto de vista simbólico, representa en realidad una contracción de las ambiciones imperiales. Se trata de una batalla de voluntades: un enfrentamiento prolongado y de alto riesgo en el que el desgaste, la determinación y la capacidad para soportar los costes, más que la mera superioridad militar, serán los factores que decidirán el desenlace. E Irán parece tener las cartas en sus manos para ganar. En ese terreno, el gobierno de la nación persa dispone de una ventaja asimétrica: la proximidad geográfica; recursos navales de bajo coste, entre ellos enjambres de lanchas rápidas y minas navales; tácticas de guerra asimétrica de desgaste, como operaciones especiales helitransportadas; y una tolerancia significativamente mayor frente a las perturbaciones económicas y al coste humano. Estados Unidos, por el contrario, opera al final de una extensa cadena logística y debe responder ante una opinión pública interna que muestra un creciente desgaste con cada mes de compromiso militar indefinido. Ello, en la antesala de las elecciones estadunidenses de medio término y con el Partido Republicano de Trump bajando en las encuestas. De acuerdo con Hispantv, el colapso de la vía política no constituye un revés para la diplomacia, sino un catalizador que acelera la acción en el campo de batalla. La televisora iraní sostiene que, para Teherán, la diplomacia nunca fue una alternativa a la confrontación, sino una vía paralela que, una vez traicionada, libera fuerzas que Washington ya no puede controlar. Para Irán, la importancia del estrecho de Ormuz trasciende las dimensiones económica y militar. Constituye un poderoso símbolo nacional, un derecho inalienable del pueblo iraní y una expresión de la integridad territorial en la vía marítima conocida histórica y jurídicamente como Golfo Pérsico. Irán sostiene que la administración del estrecho constituye un derecho soberano, posición que ha reforzado mediante la presentación de legislación destinada a regular formalmente esta vía marítima y establecer zonas de seguridad. A su vez, desde la perspectiva iraní, la cooperación de las monarquías petroleras árabes del golfo Pérsico con Washington representa una violación de su integridad territorial. Ya sea porque han colaborado o colaboran activamente con las fuerzas castrenses de EU o porque son incapaces de eliminar las bases militares del Pentágono de sus territorios, esos Estados son considerados cómplices directos de los crímenes de guerra cometidos contra la nación persa. Quizá el elemento de mayor trascendencia estratégica de la nueva doctrina regional iraní sea el vínculo explícito que establece entre la confrontación en el estrecho de Ormuz y el levantamiento del bloqueo –que considera ilegal– impuesto por EE.UU. a Yemen, un eslabón clave del llamado Eje de la Resistencia, compuesto por Hezbolá en el Líbano, Hamás en Gaza, Ansarolá en Yemen y diversos grupos de la Resistencia iraquí. La regionalización de la batalla por el estrecho de Ormuz revela una estrategia refinada, compleja e interconectada que concibe los distintos escenarios militares como componentes de un único marco operativo. El empleo de los activos estratégicos de Yemen –especialmente el estrecho de Bab El-Mandeb– constituye un componente esencial de esa estrategia, por estar situado en la entrada meridional del mar Rojo, controlar el acceso al canal de Suez y constituir una de las arterias marítimas más importantes del mundo. La capacidad iraní de amenazar el transporte marítimo mundial en dos escenarios distintos –el golfo Pérsico y el mar Rojo–, supondría un incremento significativo de su poder de influencia estratégica, ya que los mercados energéticos internacionales, marcados desde febrero pasado por la incertidumbre, afrontarían interrupciones acumulativas en las cadenas de suministro. Las primas de los seguros marítimos se dispararían y las repercusiones geopolíticas se extenderían a Europa, China, India, Japón y otras regiones del mundo. Al establecer desde ahora estos vínculos operativos, Irán ha configurado una estructura de mando integrada y multifrente, capaz de responder a cualquier agresión de EE.UU. e Israel mediante acciones coordinadas y simultáneas en diversos teatros de operaciones. Además, como respuesta a las sanciones de EE.UU., al plantear la posibilidad de restringir o incluso cerrar completamente el estrecho de Ormuz, Irán desafía directamente el orden energético mundial. Desde esa perspectiva, no se trataría de una agresión económica, sino de una forma de legítima defensa económica. El factor geográfico y la obsolescencia estratégica de EE.UU. Un punto adicional ya mencionado que juega a favor de Teherán es la geografía. Irán cuenta con mil 400 kilómetros de costas en el golfo Pérsico, un espacio semicerrado de aguas poco profundas en gran parte de su extensión, donde la ventaja tecnológica de los destructores y portaaviones de EU se diluye ante la proliferación de amenazas asimétricas. Irán ha dedicado décadas a estudiar las vulnerabilidades de la Quinta Flota, desarrollando un ecosistema de disuasión que integra misiles antibuque costeros, enjambres de lanchas rápidas, drones navales y minas inteligentes. Además, con un ancho mínimo de apenas 34 kilómetros y un canal de tráfico de separación de tan solo tres kilómetros en cada dirección, el espacio de maniobra para los superpetroleros en el estrecho de Ormuz es extremadamente reducido. La costa iraní, montañosa y continua, junto con el control efectivo sobre islas estratégicas como Bu Musa y las Tunbs, otorga a Teherán una posición de vigilancia dominante. Eso hace que, para EE.UU., que se encuentra a 10 mil 300 kilómetros de Ormuz y que hasta ahora disponía de 19 bases militares y 50 mil efectivos militares en el Pérsico, imponer un bloqueo naval y socavar el control soberano iraní sobre sobre esa vía marítima, sea prácticamente imposible. Las implicaciones son profundas. La geografía impone sus propios términos de manera inexorable. Irán no se limita a defender su litoral; en la práctica está reescribiendo las reglas del enfrentamiento en una región que durante décadas estuvo definida por la hegemonía naval estadunidense. Durante ese lapso, el liderazgo iraní ha demostrado una notable capacidad de paciencia estratégica y de cálculo del riesgo. Comprende el coste de la guerra porque lo ha experimentado directamente. Se trata de un sistema de gobierno que, a través de una experiencia amarga, ha llegado a la conclusión de que la rendición resulta más costosa que la resistencia. De allí que ha desarrollado una capacidad de disuasión que se fundamenta en una comprensión profunda de su propia geografía como herramienta de soberanía descolonial. La incapacidad de Washington para procesar esa realidad geográfica acelera su propia obsolescencia estratégica. Esa desconexión crónica entre la planificación militar de Washington y la realidad geográfica del terreno expone los límites estructurales de un poder que confunde los mapas con el territorio. En definitiva, para Estados Unidos es un intento por preservar su hegemonía, amenazada, además, por la persistente desdolarización de la economía mundial y la irrupción de nuevas potencias y actores emergentes (China, Rusia, los países del Bric). Para Irán se trata de un problema existencial; de la sobrevivencia de una nación con sus fronteras históricas y una cultura milenaria. Carlos Fazio: escritor, periodista y académico uruguayo-mexicano residente en México. Doctor Honoris Causa de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Autor de diversos libros y publicaciones. Miembro de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad (Capítulo México). Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.