CRISTIANOS DEL NUEVO SIGLO
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martes, 3 de febrero de 2026
Prueba de liderazgo: cómo Delcy Rodríguez guía a Venezuela a través de la crisis impuesta por EEUU
Prueba de liderazgo: cómo Delcy Rodríguez guía a Venezuela a través de la crisis impuesta por EEUU (Parte I / Parte II)
- Sputnik Mundo, 03.02.2026
Al ponerse a la cabeza de Venezuela en uno de los momentos más difíciles de su historia reciente, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, se convirtió en una figura central del panorama político, atrayendo la atención tanto dentro como fuera del país. Sputnik resume las principales acciones de Rodríguez en su primer mes al frente del Ejecutivo.
En uno de sus primeros pasos, la mandataria encargada ordenó la creación de una Comisión de Alto Nivel destinada a buscar la liberación de Nicolás Maduro y Cilia Flores. A la vez, instaló el Estado Mayor Agroalimentario, Pesca, Comunal e Industrial, para garantizar el abastecimiento del país y afianzar los proyectos de soberanía alimentaria.
Mientras tanto, promulgó la reforma parcial de la Ley Orgánica de Hidrocarburos, una medida que busca actualizar el sector energético, atraer inversiones externas y nacionales "para el desarrollo productivo para el área del petróleo, gas y petroquímica".
También planteó una ley de amnistía general para los privados de libertad en el contexto de la "violencia política" desde 1999 hasta la actualidad. Según detalló, la medida servirá para "reimplantar la justicia" en Venezuela y "rescatar la convivencia entre los venezolanos", ponderó. No obstante, la amnistía no se aplicará en casos de delitos graves.
Una bomba de petróleo abandonada en Cabimas, Venezuela - Sputnik Mundo, 1920, 29.01.2026
América Latina
Un desafío que impulsará a Venezuela: ¿por qué es tan relevante la reforma petrolera?
29 de enero, 22:00 GMT
A pesar de rumores aparecidos en el espacio mediático tras la agresión estadounidense, Rodríguez reafirmó la disposición de Venezuela de colaborar con socios internacionales en materia de economía, comercio y energía.
"Nuestras manos están tendidas para todos los países del mundo, para el relacionamiento, la cooperación económica, comercial y para la cooperación energética", manifestó.
Rodríguez se encargó de presentar el balance de los resultados alcanzados por Venezuela en 2025.
Entre los logros fueron mencionados:
El récord regional en el crecimiento del producto interno bruto del 8,5%.
La importación cero de combustible.
La reducción histórica de la delincuencia.
Varias mejoras en materia de salud pública.
La realización de más de 35.000 iniciativas sociales con base en la inversión del pueblo organizado.
Todo a pesar de la presión externa en forma de sanciones financieras y bloqueo naval por parte de EEUU.
Con enfoque en los sectores estratégicos, la mandataria encargada reestructuró el Gabinete Ministerial, designando nuevos titulares para las áreas relevantes.
Reforma de la Ley de Hidrocarburos en Venezuela: Resuelve un problema de agilización del petróleo - Sputnik Mundo, 1920, 30.01.2026
Acentos
Reforma de la Ley de Hidrocarburos en Venezuela: "Resuelve un problema de agilización del petróleo"
30 de enero, 20:00 GMT
Recientemente, el primer cargamento de gas licuado de petróleo (GLP) zarpó desde Venezuela, lo que sigue al compromiso para exportar la primera molécula de gas tras la firma de un contrato de comercialización de GLP el 16 de enero. Rodríguez calificó el hecho de "un hito histórico" y "un logro para el bienestar del pueblo".
En un contexto de dificultades, el mensaje de Delcy Rodríguez se perfila contundente y transparente: Venezuela se mantiene firme, avanza, produce y protege su soberanía gracias a la fuerza de su pueblo unido.
"Nuestra mayor fortaleza es la unidad nacional y la conciencia histórica", sostuvo de cara al escenario de resistencia que vive el país y recalcó que "la respuesta colectiva ha sido de firmeza, serenidad y determinación".
Pesadilla americana La decadencia de los Estados Unidos
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Pesadilla americana
La decadencia de los Estados Unidos
Por Pablo Pozzi | 03/02/2026 | EE.UU.
Fuentes: Diario Tiempo Argentino
Hace un cuarto de siglo Zbigniew Brzezinski opinó que el poderío norteamericano no era tanto un producto de su fortaleza sino, más bien, de la debilidad de sus oponentes en el mundo post Unión Soviética. Como tal, él opinaba que la hegemonía norteamericana se vería seriamente cuestionada a principios del nuevo milenio o sea después del tiempo necesario para que fueran surgiendo nuevos contrincantes que sintetizaran la nueva realidad. Este tema fue retomado por el sociólogo brasileño Helio Jaguaribe. Sólo cinco días antes del ataque a las Torres Gemelas, Jaguaribe consideraba que “el poder de Estados Unidos es inestable” por lo que asistimos al “unimultilateralismo: una unipolaridad con reminiscencias del multilateralismo. Es decir, un híbrido” (Clarín, 7 de septiembre de 2001).
Con Fabio Nigra estudiamos el tema en 2008, justo cuando ocurrió la crisis subprime. En ese entonces, coincidimos con Zbigniew Brzezinski. El poder norteamericano era omnímodo en 1992, más por la debilidad de las otras potencias que por virtudes propias. Sus problemas económicos, sus fracasos militares (sobre todo en Irak), el estancamiento de la propuesta del ALCA, sus dificultades con sus aliados de la OTAN, más la emergencia de competidores nuevos (China y la India) o la reaparición de algunos viejos, como Japón y Rusia, implicaban claros límites a este poder. Las respuestas de los grupos de poder en torno a los Clinton y a los Bush (que algunos analistas han tildado de «republícratas», porque forman un único partido que controlan a los dos partidos mayoritarios) no han hecho más que agudizar los problemas.
Brzezinski, junto con personajes como Howard Baker (exjefe de gabinete de Ronald Reagan), creía que había que aprovechar el colapso de la URSS para reducir el gasto militar y usar ese dinero para modernizar el aparato productivo y la infraestructura de Estados Unidos. Plantearon que tendrían diez años antes que los nuevos desafíos se convirtieran en realidad. El sector contrario, en general vinculado al complejo militar industrial, proponía profundizar el poderío militar norteamericano, proyectarlo aún más a través del mundo, y así exigir un tributo o un diezmo a diversos países, mientras se hacía con sus mercados y recursos naturales, y ganar tiempo para resolver sus problemas. Ambos planteaban resolver, de distinta manera, tanto la caída en la productividad norteamericana, como el creciente déficit en su balanza comercial. Las remesas de capital en la década de 1990, derivadas del saqueo de Europa del Este, de la deuda externa del Tercer Mundo, y del flujo de dinero derivado de actividades como el narcotráfico y el armamentismo, llevó a una balanza de pagos superavitaria que ocultó los problemas de fondo, y al triunfo de la segunda posición. La crisis subprime de 2008 transparentó el fracaso de esta opción, y el salvataje de Obama a los bancos junto con los incrementos en gasto militar generaron un déficit de presupuesto que apenas si se ocultaba tras la venta de bonos de Tesoro y el hecho de que el dólar era moneda de referencia.
Al mismo tiempo se notaban fracturas importantes entre los sectores dominantes. Los llamados “prusianos” (o sea el complejo militar industrial, petroleras, y un sector informático) habían promovido diversas guerras (los Balcanes, Libia e Iraq en particular) no sólo como forma de enriquecerse y acceder a recursos naturales como el petróleo, sino como forma de negar estos recursos a sus competidores y también de generar un caos mundial que dificultara la competencia. Sus contrarios, denominados “los cowboys” (alimenticias, agribusiness, y los volcados al comercio mundial) se vieron afectados por esto, particularmente porque muchos habían extendido sus operaciones a China y Rusia. Unas 150 corporaciones establecieron sucursales en China, y otro tanto invirtieron en Rusia. El resultado fue una disputa solapada entre estos sectores, que derivó en el primer gobierno de Trump. Su política, que respondía a los intelectuales del Claremont Institute, insistía que Estados Unidos no era más grande, y que por ende debía proteger el mercado interno, promover el comercio, reducir las tensiones internacionales, y dividir Rusia de China, esta última considerada como el principal competidor a nivel comercial.
El fracaso de esta política surgió tanto de las disputas internas entre sectores de poder, como de que China aprovechó el relativo aislacionismo de Trump para penetrar profundamente mercados norteamericanos como América Latina. El gobierno de Biden representó un nuevo avance de “los prusianos”, promoviendo la guerra de Ucrania (para debilitar a Rusia y la Unión Europea), dándole mano libre a Israel con los palestinos y con Irán y Siria, y desatando guerras regionales en Yemen y diversos lugares de Africa y Asia. El resultado fue el debilitamiento del dólar como moneda de referencia, y el aumento del endeudamiento hasta llegar a un 130% del PBI.
Al mismo tiempo, esto generó una crisis interna con aumento de la inflación, mayores niveles de desempleo, y la caída del nivel de legitimidad del sistema político a niveles nunca vistos. Esta fue la base del segundo triunfo electoral de Trump, que prometió cumplir las propuestas de su primer gobierno, mientras adoptaba buena parte de la agenda “prusiana”.
Para llevar esto adelante necesitaba movilizar a la opinión pública, y apuntó a hacerlo con su campaña contra los inmigrantes, y contra aquellos que “se aprovechan de nosotros” fueran ellos aliados como los países de la OTAN, o competidores como China. Al mismo tiempo, se lanzó a recuperar su “patio trasero” y sus recursos naturales y mercados. De ahí la invasión a Venezuela y las presiones sobre gobiernos, como el de Argentina, que dejaran de comerciar con China.
Este es un proyecto a largo plazo, con lo cual el trumpismo tiene en mente mantenerse en el gobierno más allá de este gobierno. Así considera la posibilidad de una re-reelección de Trump (o su sucesión por alguien similar como JD Vance), y la posible suspensión de las elecciones en aquellos estados opositores, utilizando la conmoción interna generada por el accionar de ICE. ¿Es posible un golpe de Estado? Todo puede ser, pero lo más probable es una agudización del conflicto interno. Esto a pesar de que las políticas de Trump retienen un 45% de apoyo de la opinión pública, sobre todo en el sur y el medio oeste.
Mientras tanto lo que se nota es que la crisis norteamericana continúa sin interrupción, generando desesperación y una agudización de las luchas entre los sectores dominantes. Y también que los sectores dominantes siempre recurrieron, como una salida a las crisis norteamericanas, a la guerra. Estamos ante un nuevo brinkmanship, o sea pararse frente al abismo a ver quién cede primero antes de caerse al barranco.
Fuente: https://www.tiempoar.com.ar/ta_article/decadencia-estados-unidos/
lunes, 2 de febrero de 2026
La principal garantía de Irán de no ser invadido es su capacidad militar"
- Sputnik Mundo,
"La principal garantía de Irán de no ser invadido es su capacidad militar"
Estados Unidos intensifica la presión sobre Irán por su programa nuclear, en un contexto de alta tensión donde Teherán utiliza su capacidad misilística y el desarrollo nuclear como herramientas de disuasión frente a una posible agresión externa.
"La principal garantía que tiene Irán de no ser invadido es su capacidad militar, particularmente su programa de misiles balísticos", detalló Alberto Garcia Watson, analista español experto en Oriente Medio, en diálogo con Séptimo Piso.
"En ese contexto, un ataque directo por parte de Estados Unidos sería considerado suicida, ya que implicaría una respuesta inmediata: más de 5.000 misiles balísticos apuntan a Israel, lo que podría provocar una destrucción total de su territorio", agregó.
Sin embargo, el analista sostuvo que "el Gobierno de Irán cedió a la presión de Trump y ordenó abrir negociaciones con EEUU sobre su programa nuclear".
Por otro lado, hizo referencia a la reapertura del paso de Rafah: "Este anuncio es un gesto vacío porque no se permite el ingreso real de ayuda humanitaria y, de los 20.000 gazatíes que necesitan salir para recibir atención médica, solo 150 podrán abandonar el territorio, mientras que apenas 50 personas podrán ingresar desde Egipto".
El papa León XIV llama a Cuba y a EEUU a promover "un diálogo sincero y eficaz
El papa León XIV llama a Cuba y a EEUU a promover "un diálogo sincero y eficaz
El sumo pontífice publicó un mensaje a través de su perfil en X en el que expresó su "gran preocupación" por el aumento de las tensiones entre Cuba y Estados Unidos. En ese sentido, se pronunció a favor del diálogo entre ambas naciones.
"Me uno al mensaje de los obispos cubanos, invitando a todos los responsables a promover un diálogo sincero y eficaz, para evitar la violencia y cualquier acción que pueda aumentar el sufrimiento del querido pueblo cubano", escribió.
Con anterioridad, el presidente estadounidense Donald Trump informó que se estaban manteniendo conversaciones con personas del "más alto nivel" con el fin de alcanzar un acuerdo.
domingo, 1 de febrero de 2026
La Estrategia de seguridad nacional 2025: entre la hegemonía y el declive geoeconómico de los Estados Unidos
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La Estrategia de seguridad nacional 2025: entre la hegemonía y el declive geoeconómico de los Estados Unidos
Por Isaac Enríquez Pérez | 31/01/2026 | Economía
Fuentes: Rebelión
El pasado 4 de diciembre de 2025, el Presidente de los Estados Unidos, Donald J. Trump, presentó ante el Congreso la Estrategia de seguridad nacional 2025 (NSS 2025) (https://shre.ink/5gBj). Este documento, presentado por las distintas administraciones federales de ese país norteamericano, sintetiza el pensamiento estratégico, las amenazas geopolíticas y el pulso tomado al sistema mundial, asumiéndose como su hegemón articulador. Más que simple retórica, se trata de un documento que cala profundo en el rumbo que adopte la política exterior norteamericana, en la cuantía y orientación del presupuesto militar, y en el sentido de las alianzas con otros países o bloques regionales. Se trata, en última instancia, de cosmovisiones y decisiones que inciden o alteran la estabilidad estratégica del mundo como un todo sistémico.
Respecto a otros documentos difundidos por administraciones estadounidenses anteriores, la NSS 2025 muestra una ruptura significativa al posicionar como prioridades al American First y al hemisferio americano. América Latina es reposicionada por la administración Trump, demeritando la atención y el interés geoestratégico en el Oriente Medio, Europa y Asia. Se reconoce en el documento que en el contexto geopolítico actual es imposible una hegemonía mundial absoluta de los Estados Unidos, o lo que es lo mismo, un mundo unipolar con una potencia incuestionable en su poder. Por un lado, reconoce los alcances de China y Rusia, así como de sus alianzas geoestratégicas y geoeconómicas en Asia, Europa y África; y, por otro lado, pretende alejarlas del denominado hemisferio occidental. Se trata de una reafirmación y reactualización de la esencia y directrices de la Doctrina Monroe más el llamado Corolario Trump. De ahí que la pregunta central del documento oficial sea: ¿qué desea Estados Unidos en el mundo y del mundo y cuáles son los medios para alcanzarlo?
El documento toma distancia de las abiertas estrategias de desindustrialización abanderadas por las élites ultra-liberales/globalistas/financieristas que dominaron el espectro político estadounidense desde 1981. La reindustrialización se reivindica como estrategia de seguridad nacional en la medida que propicie la generación de empleos y contribuya a reestablecer la clase media estadounidense. De ahí que con la NSS 2025 se pretenda contener la expansión de la política industrial china y asegurar para las corporaciones norteamericanas las zonas de influencia y los recursos naturales estratégicos del hemisferio americano. Así, la NSS 2025 concatena la política económica, el proteccionismo económico, y el robustecimiento del mercado interno con el reposicionamiento geoestratégico en América Latina, sin miramientos para usar la presión diplomática y militar y el realineamiento en aquellos países que compliquen las alianzas. Se trata de evitar la influencia y la propiedad de activos por parte de otras potencias, así como cerrar el paso a que las cadenas de suministro de materias primas, insumos y productos críticos sean conducidas por países hostiles. Además, se pretende contener y erradicar del hemisferio americano a economías competidoras como la china, la rusa, la iraní y a sus inversionistas extranjeros. La prioridad es el control del petróleo, el gas natural, el carbón y minerales como el oro, en aras de asegurar la independencia energética estadounidense, mientras se propicia –paralelamente– el control internacional de dichos recursos, en medio de la creciente demanda china de alimentos y energía. De igual manera, se apela a controlar las rutas críticas para el traslado de mercancías, como lo fue el Canal de Panamá; así como a garantizar el acceso a recursos y materias primas estratégicas, sin descuidar la posibilidad de reducir los déficits comerciales.
Otra prioridad que se plantea es la contención –a través de lo que se denomina “buen gobierno” en los países de origen– de la migración en el hemisferio americano. Para ello, será fundamental la reconfiguración de las cadenas globales de suministro en aras de hacer de América Latina un vasto territorio para la relocalización de las corporaciones estadounidenses, con las respectivas amenazas y oportunidades que ello puede suponer para la región. La NSS 2025 plantea el fin de la era de las migraciones masivas como objetivo estratégico. A su vez, se vincula el tratamiento de la migración con fenómenos como el crimen organizado; tema que coloca la mirada de la administración Trump en las redes globales de fentanilo –concebida, días después, como “un arma de destrucción masiva” –que tienen como epicentro a China y que guardan relación con organizaciones criminales mexicanas a las cuales se aspira a combatir por tierra.
El tema del combate a las organizaciones criminales no es menor por cuanto lubrican el sistema bancario/financiero internacional, y cuyos beneficiarios en los Estados Unidos pertenecen a la élite plutocrática globalista/ultra-liberal/financierista, contraria a los intereses del propio Trump.
Interesante resulta la lapidaria concepción que la Estrategia tiene sobre Europa, y la consecuente distancia respecto a ese continente. Acusa a los europeos de una bancarrota civilizatoria, tanto por sus estrategias migratorias como por la generalización de las ideologías woke y ambientalista, y la intolerancia que la primera genera y que atenta contra la familia tradicional. Se esboza la idea de que Europa ya no es un aliado estratégico, sino una región en riesgo de un “borramiento civilizacional”, y que ello se traduce en su decadencia económica, regulatoria e identitaria. El gobierno de Trump pone en tela de juicio la alianza de los Estados Unidos con Europa; la cual se mantuvo latente desde el fin de la Segunda Gran Guerra. A su vez, renuncia a continuar aportando recursos a la defensa del continente europeo vía la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), de tal modo que apela a la “distribución y transferencia de cargas” para que Europa aporte mayor presupuesto militar y sea mayor su participación en la seguridad internacional. A su vez, Estados Unidos demanda el fin de una OTAN en constante expansión, y exige a la Unión Europea contribuir para destrabar el conflicto ruso/ucraniano.
La contención económica de China no supone, para la actual administración estadounidense, el enfrentamiento armado, sino la ampliación de la rivalidad tecnológica y comercial. En ello serán cruciales dos propósitos: a) la transformación de las cadenas globales de producción y suministro en aras de reducir la dependencia respecto al gigante asiático y de ampliar la participación de América Latina en ellas; y b) alejar a China del control de infraestructura estratégica, puertos, telecomunicaciones, rutas marítimas, ciberseguridad y recursos minerales radicados en la región. Los aranceles y otras restricciones comerciales se conciben como fundamentales para esta contención y para el retorno o relocalización de las industrias a suelo estadounidense. En el fondo, lo que se pretende es re-equilibrar las relaciones económicas internacionales entre Estados Unidos y China, reconociendo la ventaja tecnológica de esta última. Ello más que propiciar una lucha rapaz entre potencias.
Lo que se observa en la NSS 2025 es una postura de irredentismo y de lógica expansionista y de dominación hemisférica, que supone la intervención económica, sin descartar el hacer creíble el poder militar. Inspirada en la doctrina del Destino Manifiesto –más que en un panamericanismo–, América Latina es concebida como un territorio de disputa estratégica en el contexto de las rivalidades tecnológicas contemporáneas. La estrategia deja atrás las ideologías globalista y del multilateralismo, adoptadas desde los años noventa; al tiempo que se transita a la adopción del soberanismo y del interés nacional como fundamentos de la reconfiguración de las alianzas internacionales. La ecuación podría resumirse así: soberanía + autonomía y seguridad económicas + control fronterizo + disuasión militar = – intervencionismo en territorios allende las fronteras. Que no se abone por el intervencionismo, no supone que los Estados Unidos abandonen la supremacía militar, la expansión de su armamentismo y la demostración de su poder. Con todo ello, lo supranacional se supedita a la soberanía nacional; en tanto que el Estado-nación reivindica su primacía por encima del multilateralismo. Al tiempo que la recuperación de la prosperidad económica se vincula a los criterios de seguridad nacional; de ahí que la política exterior se relaciona –al menos en el papel– con la creación y protección de empleos. En suma, la NSS 2025 no se muestra apegada a la tradicional concepción del supremacismo estadounidense, sino que se rige por una influencia transaccional y de coadyuvancia, y no tanto de hegemón incuestionable.
En la era Clinton, la Estrategia de seguridad nacional apelaba al llamado libre comercio, a la globalización económica y a la difusión de principios e instituciones liberales como la democracia. Durante los mandatos de George W. Bush, en el contexto del derribamiento de las Torres Gemelas, se habló abiertamente de la lucha contra el terrorismo como prioridad estratégica, así como del principio de la acción preventiva y del unilateral despliegue militar interventor. Con Barack Obama, si bien no se rompe con la postura contra el terrorismo, se apela a la cooperación internacional, se incorpora el problema del déficit fiscal norteamericano, se inicia la rivalidad estratégica respecto a China y se voltea la mirada hacia la región del indo-pacífico. El primer gobierno de Donald J. Trump no abandonó esto último, sino que a través de su postura nacionalista y de confrontación continuó con esa lógica y al amparo del “American first” incorporó el control de las fronteras, la prioridad de la migración y las medidas comerciales proteccionistas; mientras que Joe Biden afianzó la rivalidad entre potencias hegemónicas. En tanto que la segunda administración de Trump privilegia una especie de realismo flexible que tolera modelos y sistemas políticos diferenciados, y sin el afán de imponer los valores propios de los Estados Unidos; al tiempo que la NSS 2025 abandona explícitamente la confrontación estratégica con China y Rusia, y muestra un profundo recelo y desconfianza hacia los organismos internacionales gestados en 1945. Esta desconfianza se extiende a la globalización económica y a las alianzas que requieren la atención permanente de los Estados Unidos.
Tras el desinterés de la política exterior estadounidense respecto a América Latina, la NSS 2025 voltea la mirada a la región con los riesgos, amenazas y oportunidades que ello supone. Trump desnuda sus pretensiones y retira las máscaras respecto a los intereses geoestratégicos norteamericano. La actual reivindicación de la Doctrina Monroe recoge el carácter defensivo estipulado por ésta en 1823, aunque no descarta del todo el carácter intervencionista del Corolario Roosevelt de 1904. El Corolario Trump, por su parte, pretende que para las naciones latinoamericanas, Estados Unidos sea el socio principal, por convencimiento o por presión diplomática. De ahí que se pretenda apoyar a líderes y partidos políticos con ideologías afines, hasta erradicar la influencia de la élite globalista y de las ideologías woke y ambientalista. Ello en buena medida explica el apoyo a Javier Milei en Argentina, a Jair Bolsonaro en Brasil, a Nayib Bukele en El Salvador, a José Antonio Kast en Chile, a Nasry Asfura en Honduras, entre otros. La pretensión de esto es la construcción de una especie de Internacional neo-conservadora.
Lo ocurrido en Venezuela durante el mes de enero de 2026 y lo pretendido con Groenlandia abre ya importantes cauces para la concreción de la NSS 2025. Los discurso de Trump y de la delegación estadounidense ante las audiencias del Foro Económico de Davos también dejan en claro sus prioridades estratégicas sin rechistar en el tacto diplomático e, incluso, humillando a la propia Unión Europea. Más que una pretensión retórica, la Estrategia está en marcha desde el regreso de Trump a la Casa Blanca, y para su gobierno es clara la combinación de la seguridad nacional, la geopolítica, la geoeconomía y la atención a los asuntos domésticos desde la doctrina Make America Great Again (MAGA).
Isaac Enríquez Pérez. Académico en la Universidad Autónoma de Zacatecas, escritor y autor del libro “La gran reclusión y los vericuetos sociohistóricos del coronavirus. Miedo, dispositivos de poder, tergiversación semántica y escenarios prospectivos”. Twitter: @isaacepunam
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
Ocho países acusan a Israel de violar el plan de paz de Trump para Gaza -
Ocho países acusan a Israel de violar el plan de paz de Trump para Gaza -
Sputnik Mundo, 01.02.2026
© telegram SputnikMundo
Conforme con un comunicado conjunto divulgado por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Turquía, entre los Estados que denuncian intentos de la parte israelí de frustrar el plan de paz estadounidense se encuentran:
Turquía y Egipto
Arabia Saudita y Jordania
Catar y Emiratos Árabes Unidos
Pakistán e Indonesia
"[Los países listados] condenan enérgicamente las repetidas violaciones por parte de Israel del alto al fuego en Gaza, que han causado la muerte y heridas de más de mil palestinos", señala el comunicado.
Estas acciones, agrega el texto, "crean un riesgo de escalada de tensiones y socavan los esfuerzos para fortalecer la calma y restaurar la estabilidad".
sábado, 31 de enero de 2026
Las protestas en Irán y el juego sucio de las cifras: la fabricación del ‘número de muertos’
Avanzada
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Las protestas en Irán y el juego sucio de las cifras: la fabricación del ‘número de muertos’
Por Robert Inlakesh | 31/01/2026 | Mentiras y medios
Fuentes: The Cradle.
Traducido del inglés por Marwan Pérez para Rebelión
El ecosistema financiado por Estados Unidos de «grupos de derechos humanos» iraníes, agentes israelíes y activistas monárquicos se ha convertido en una puerta giratoria de estadísticas no verificables y de una propaganda atroz.
Desde que la República Islámica de Irán impuso un apagón nacional de Internet para reprimir lo que calificó de disturbios respaldados por inteligencia extranjera y una insurgencia terrorista, las cifras de muertos y heridos no verificables se han difundido rápidamente.
Estas afirmaciones –ninguna de las cuales aporta pruebas creíbles– siguen circulando de forma coordinada, amplificadas tanto por los medios de oposición iraníes como por la prensa occidental dominante.
En medio de la oleada de cobertura occidental sobre las protestas iraníes, una ONG con sede en Toronto emitió una escandalosa afirmación: Irán había matado a 43.000 manifestantes y herido a otros 350.000. El grupo responsable de la cifra, el Centro Internacional de Derechos Humanos (CIDH) no ofreció imágenes, ni datos forenses ni pruebas verificables de forma independiente. Sin embargo, esta estadística —publicada en blog de 900 palabras— fue catapultada al debate público por el comediante británico-iraní y simpatizante de la oposición, Omid Djalili, quien la publicó en la parte superior de su perfil X.
Tal como se pretendía, la afirmación se viralizó. Lo mismo ocurrió con cifras de muertos similares o incluso más extremas. Influencers monárquicos las repitieron en redes sociales, medios de la oposición como Iran International las reciclaron y finalmente las introdujeron en la cobertura mediática corporativa occidental. Las cifras variaban enormemente —de 5.848 a 80.000 muertos— y carecían incluso de fundamento. Pero todas tenían un claro propósito político: justificar un cambio de régimen en la República Islámica.
Las fachadas de la CIA haciéndose pasar por grupos de derechos humanos
La estimación más baja de muertes en las protestas en Irán —5.848 personas— provino del grupo estadounidense Activistas de Derechos Humanos en Irán (HRAI), que admite que aún está investigando 17.000 casos adicionales. HRAI no es un árbitro independiente. En 2021, se asoció con la Fundación Nacional para la Democracia (NED), una herramienta estadounidense de poder blando creada durante el gobierno del expresidente Ronald Reagan para continuar el trabajo de la CIA bajo la cobertura de ONG.
Otra fuente frecuente de información sobre las cifras de muertos en Irán es el Centro Abdorrahman Boroumand para los Derechos Humanos en Irán, también financiado por la NED. Uno de sus miembros es Francis Fukuyama, firmante del infame proyecto neoconservador para la «Guerra contra el Terror», el Proyecto para un Nuevo Siglo Americano (PNAC).
También está United Against Nuclear Iran (UANI), que afirmó que 12.000 iraníes murieron en las últimas protestas. Este grupo de presión, que presionó con éxito al Foro Económico Mundial (FEM) para que desinvitara al ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, cuenta entre sus filas con el exjefe del Mossad, Meir Dagan; el actual secretario de Guerra de EE. UU., Pete Hegseth; y Dennis Ross, del grupo de expertos WINEP del lobby israelí.
Estas entidades alimentan una puerta giratoria de narrativas, todas diseñadas para deslegitimar a la República Islámica, descontextualizar el malestar interno y dar luz verde a la intromisión extranjera.
Máquinas de indignación y agitadores de guerra respaldados por Israel
La CIDH, el grupo responsable de la afirmación de las 43.000 muertes, tiene su sede en Canadá y se centra casi exclusivamente en Irán. Celebra abiertamente los asesinatos israelíes de líderes de la resistencia, como el difunto secretario general de Hezbolá, Hassan Nasrallah, y elogia la creciente amistad entre Israel y la oposición iraní. Su director ejecutivo, Ardeshir Zarezadeh, ha publicado fotos suyas posando con banderas israelíes y monárquicas mientras brinda con vino.
La organización también emplea un lenguaje extremadamente sesgado políticamente, como etiquetar al gobierno iraní como “ el régimen criminal que ocupa Irán” en comunicados de prensa oficiales.
A pesar de su grandilocuencia, el informe de la CIDH no ofrece ninguna prueba. Se basa en un «análisis comparativo de investigación» no verificable y con fuentes anónimas, y afirma falsamente que el 95 % de los asesinatos ocurrieron en tan solo dos días. No hay imágenes que se acerquen a las cifras que alega.
Mientras tanto, el Centro de Documentación de Derechos Humanos de Irán (IHRDC), otra organización financiada por el Departamento de Estado de EE. UU., promovió en una ocasión la extraña afirmación de que un manifestante fingió su muerte y se escondió en una bolsa para cadáveres durante tres días. Incluso el IHRDC admitió no poder verificar la historia, pero el medio de oposición Iran International la difundió de todos modos, omitiendo que se trataba de una ficción.
Activistas de extrema derecha en Occidente, como Tommy Robinson, e influencers monárquicos han difundido historias aún más descabelladas, incluyendo la acusación de que las fuerzas de seguridad iraníes asfixian a manifestantes metiéndolos vivos en bolsas para cadáveres. No se necesitan pruebas. Solo una nota de voz anónima.
El gobierno estadounidense tambien ha consultado al IHRDC para orientarles en su política de sanciones, incluyendo la creación de una lista negra de ciudadanos iraníes. Su director ejecutivo, Shahin Milani publicó recientemente en X las propuestas del presidente estadounidense Donald Trump advirtiendo que si los manifestantes no respaldan de manera abrumadora el apoyo estadounidense para debilitar a las fuerzas armadas del régimen, constituirían la mayor traición de Occidente a los iraníes.
Esto es parte de una estrategia estadounidense más amplia mediante la cual Washington ha financiado a docenas de ONG centradas exclusivamente en Irán, desde organizaciones de derechos de las mujeres hasta grupos de defensa de minorías étnicas, todas ellas encargadas de alimentar la arquitectura narrativa de la necesidad de un cambio de régimen.
Fabricando atrocidades, blanqueando mentiras
El flujo de propaganda va desde influencers en línea hasta medios occidentales. Por ejemplo, la activista online Sana Ebrahimi afirmó que 80.000 manifestantes habían sido asesinados, citando únicamente a un amigo «en contacto con fuentes dentro del gobierno». Su publicación obtuvo más de 370.000 visitas.
Poco después, la emisora de radio británica LBC News citó a un activista iraní de derechos humanos llamado Paul Smith, quien elevó la cifra de muertos a entre 45.000 y 80.000. Resulta que Smith es un activista pro cambio de régimen en redes sociales que apoya la intervención militar estadounidense en Irán.
En octubre de 2025, el diario israelí Haaretz expuso cómo Tel Aviv financia granjas de bots de habla farsi para promover a Reza Pahlavi, el hijo exiliado del exmonarca iraní, y difundir propaganda antigubernamental. Estos mismos bots contribuyeron a inflar las narrativas de protesta en Irán en 2022. Se trata de una campaña de guerra digital camuflada en la indignación popular.
La revista Time afirmó que 30.000 iraníes habían muerto, citando a dos funcionarios anónimos del Ministerio de Salud. Iran International superó esa cifra, citando sus propias fuentes no verificables para afirmar más de 36.000 muertes.
Solo Amnistía Internacional, a pesar de su postura hostil hacia Teherán, se abstuvo de especificar una cifra, limitándose a afirmar que habían muerto «miles«. Esta estimación coincide aproximadamente con las cifras de Teherán: la Fundación Iraní para Asuntos de Mártires y Veteranos informa de 3117 muertes, incluidas 2427 civiles y personal de seguridad.
Cuando las mentiras se convierten en casus belli
Existen numerosas críticas legítimas al Estado iraní. Pero lo que presenciamos ahora es una ofensiva de desinformación coordinada impulsada por redes respaldadas por Washington, los brazos propagandísticos de Tel Aviv, monárquicos y otros opositores en el exilio, y la prensa corporativa complaciente.
Las grotescas cifras de muertos y las historias fantasma de atrocidades que circulan siguen un clásico manual imperial: los bebés falsos de incubación en Kuwait en 1990, las falsas afirmaciones sobre armas de destrucción masiva en Irak en 2003, el inventado «genocidio» libio en 2011 y las interminables mentiras sobre armas químicas en Siria. En cada ocasión, el propósito fue el mismo: crear un «casus belli».
Las personas que murieron en las protestas en Irán se han convertido en elementos de otra guerra narrativa apoyada desde el extranjero, sentando las bases para una intervención selectiva disfrazada de preocupación humanitaria.
Fuente: https://thecradle.co/articles/irans-protests-and-the-dirty-numbers-game-the-manufactured-death-toll
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