viernes, 6 de marzo de 2026

Los socios de Washington en Oriente Medio ven que quedan debilitados y EEUU no los puede defender"

- Sputnik Mundo, "Los socios de Washington en Oriente Medio ven que quedan debilitados y EEUU no los puede defender" La presencia de bases militares estadounidenses en distintos países vuelve a estar en debate. En contextos de conflicto, estas instalaciones suelen convertirse en objetivos prioritarios de ataques, lo que expone no solo a la infraestructura estratégica —como radares o centros de inteligencia— sino también a la población civil. "Esta idea de Estados Unidos de decidir unilateralmente cómo intervenir en cada país, mientras el resto del mundo observa pasivamente, es ridícula y no le ha dado resultado. Lo que vemos es que Irán se preparó para defenderse, mientras que Washington, para atacar, debe desproteger a sus propios socios. Y esos socios empiezan a advertir que quedan debilitados y que Estados Unidos no puede defenderlos", evaluó Alejandro Marcó del Pont, magíster argentino en Relaciones Internacionales, en Séptimo Piso. El analista también expresó preocupación por el rumbo de las decisiones globales: "Es inquietante la completa locura de quienes hoy toman decisiones en el mundo. Creo que desde Gaza en adelante, donde vimos algo parecido a un holocausto transmitido en directo y prácticamente nadie dijo nada, las cosas cambiaron de manera rotunda". En la misma línea, Gabriel Fernández, director de La Señal Medios, sostuvo que uno de los problemas estructurales de la región fue haber permitido la instalación de bases militares estadounidenses. "El gran problema de varios países de Oriente Medio fue aceptar bases norteamericanas —algunas de gran tamaño— en su territorio", afirmó. Fernández también cuestionó la narrativa de Washington sobre el conflicto con Irán. "Estados Unidos presenta internacionalmente la situación como un ataque preventivo contra Irán y, al mismo tiempo, sugiere que la población debería movilizarse para cambiar el Gobierno. La fundamentación no es clara, y eso genera mucha inquietud en la región, sobre todo por la presencia de bases estadounidenses que hoy están siendo atacadas", explicó. Respecto a la posibilidad de que Donald Trump impulse un cambio de liderazgo en Irán, Fernández fue categórico: "A Estados Unidos no le interesa la soberanía de ningún país. Pero, además, hoy no está en condiciones de definir el gobierno del país persa. Washington actúa como si tuviera esa capacidad, cuando ni siquiera logra resolver sus propios problemas internos", concluyó. "Es ridículo que Trump diga que puede definir un nuevo gobierno en Irán" El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresó su intención de influir en la designación del nuevo jefe de Estado de Irán y calificó como "inaceptable" el posible nombramiento de Mojtaba Jamenei, hijo del fallecido líder supremo Alí Jamenei. "Se trata de un comentario absolutamente ridículo; además, desde Irán respondieron que no le tenían miedo y que lo estaban esperando", explicó Ariel Umpierez, analista geopolítico argentino en diálogo con Séptimo Piso. En ese contexto, el analista resaltó: "Todos sabemos que, en realidad, lo que están haciendo es seguir lo que el lobby prosionista le impone a los presidentes y, en este caso, a la Administración estadounidense".

jueves, 5 de marzo de 2026

«Trump e Israel también arriesgan mucho con esta locura

Entrevista a Rafael Poch de Feliu «Trump e Israel también arriesgan mucho con esta locura Por Sergi Picazo | 05/03/2026 | Mentiras y medios Fuentes: Blog Rafael Poch de Feliu [Imagen:«Hermanos de sangre», MR Fish] Trump ya prescinde de la retórica del derecho internacional. La clave para definir las relaciones internacionales es la fuerza. Estados Unidos puede secuestrar o matar a dos líderes de países enemigos: Maduro, en Venezuela, y el ayatolá Jamenei en Irán. ¿Se acabó la legislación internacional? ¿La ONU? ¿Los mínimos de la política internacional? La pregunta, desde luego, es retórica. La guerra comenzó el sábado con el asesinato del dirigente del país adversario y varios miembros de su familia. Esta guerra comenzó – y es la segunda vez desde junio – en medio de unas negociaciones calificadas de “exitosas” por los mismos personajes (Witkof y Kushner) que están negociando con los rusos el fin del conflicto de Ucrania. ¿Quién puede confiar en tales “negociadores”? “Las garantías y los documentos firmados por este Presidente, no tienen valor alguno”, ha dicho en Moscú el analista Dmitri Trenin sobre Trump. “No se puede mantener negociaciones con este gobierno”, dice desde Nueva York el economista Jefrey Sachs. La crisis del hegemonismo comporta la de sus instituciones. La ONU fue una buena idea pero reflejaba el mundo de 1945. Hoy el mundo es diferente y diferentes son también las correlaciones de fuerzas que hay en su interior. Entonces los chinos y los indios no contaban nada en el mundo y hoy pesan mucho. Pero curiosamente no son los emergentes los que están derribando las instituciones internacionales y el derecho internacional, sino sus inventores, los gobiernos de aquellos países que diseñaron todas esas instituciones a la medida de sus intereses. Si la ONU era el desigual “parlamento de la humanidad” en el que algunos mandaban más que otros por su derecho de veto, hoy sus inventores se han hecho extraparlamentarios y promueven el bandidismo y el gangsterismo más crudo. Asistimos a la conversión de la ONU en una especie de reedición de aquella impotente “Sociedad de Naciones” disuelta en 1946. Si entonces aquella organización fue incapaz de impedir la invasión italiana de Abisinia, la japonesa de China y el desastre de Ia Segunda Guerra Mundial, la ONU de hoy se muestra igualmente impotente ante el genocidio de Gaza. Su Corte Penal Internacional condena a los criminales, pero son sus magistrados los que están siendo violentados y chantajeados, mientras sus imputados gozan de plena impunidad en Occidente. Por no hablar de la relatora Francesca Albanese, objeto de sanciones y medio refugiada en Túnez… Respecto a la UE, su papel no puede ser más vergonzoso: cooperación militar con el agresor, incluso desde la base de Rota, y condena de la respuesta del agredido por parte de Alemania, Francia e Inglaterra. “Instamos a Irán a que ponga fin de inmediato a estos ataques imprudentes. Tomaremos medidas para proteger nuestros intereses y los de nuestros aliados en la región, tal vez adoptando medidas defensivas proporcionadas para destruir la capacidad de Irán de lanzar misiles y drones”, señalaba el domingo su comunicado. La situación del nuevo mundo multipolar exige nuevas instituciones, desde luego también en Europa, pero la experiencia histórica sugiere que éstas solo aparecen después grandes desastres. Has escrito en Ctxt que los asuntos de Venezuela, Irán y Ucrania en realidad son la misma guerra y que “el objetivo es impedir militarmente el ocaso de la hegemonía americano-occidental en el mundo, amenazada principalmente por la pujanza china” ¿Puedes explicarlo? El dato central es la reacción occidental al ascenso de China. Ese es el hecho que unifica el grueso de la situación y viene de lejos. Hace treinta años se esperaba que la integración en la globalización, entendida como seudónimo del dominio mundial de Estados Unidos y sus satélites, convertiría a China en un miembro subordinado y dependiente del sistema mundial. Esperaban que la integración de las élites chinas en la globalización acabaría dando lugar a una forma de gobierno subalterno más aceptable para Occidente que la del Partido Comunista Chino. Pero un cuarto de siglo después se encontraron con la sorpresa de que, jugando en el terreno de juego por ellos diseñado, China les ganó la partida: se hizo mucho más fuerte, continuó siendo autónoma y soberana, y se proyecta al exterior mediante una estrategia mundial integradora, no militarizada, de redes y jugosos vínculos comerciales que devalúan todo intento de contrarrestarla militarmente. La amenaza al hegemonismo occidental liderado por Estados Unidos es el gran peligro que ven en Washington, y así lo proclaman y lo han explicado, por activa y por pasiva, un montón de políticos, militares y estrategas de allá. Con la desindustrialización, la deslocalización y la economía de casino que han fomentado en busca del mayor y más rápido beneficio de su capitalismo rentista y de especulación financiera, la única respuesta que tienen a mano es la de la fuerza. Primero, en 2012, inventaron el “pivot to Asia” de Obama, es decir desplegar en Asia Oriental el grueso de su fuerza aeronaval. Después intentaron redefinir las normas de su globalización proclamando nuevos proteccionismos y aranceles, donde Trump ha destacado. La escena que mejor ilustra la situación es la del tahúr que al ver que está perdiendo la partida le da una patada a la mesa de juego y desenfunda la pistola. Uno de sus fallos garrafales fue ignorar y maltratar los intereses rusos en Europa durante treinta años. Desoyendo las advertencias de gente como Kissinger o Kennan contra la ampliación de la OTAN, estimularon la estrecha integración euroasiática entre Rusia y China, algo que ni Moscú ni Pekín buscaban inicialmente. Luego, cuando tras múltiples advertencias Rusia reaccionó militarmente al intento de echarla definitivamente del Mar Negro, anexionándose Crimea, continuaron con una escalada militar en Ucrania inyectando recursos militares al nuevo régimen proccidental de Kíev y apoyando su “operación antiterrorista” contra las regiones rusófilas del Este del país. La supuesta participación “mediadora” de Francia y Alemania en las conversaciones de Minsk fue una mascarada para “ganar tiempo y preparar a Ucrania” para la guerra, según han admitido la ex canciller alemana Angela Merkel y el ex presidente francés François Hollande y ha corroborado el ex presidente ucraniano Petró Poroshenko. Los dos últimos años anteriores a la invasión rusa, las señales emitidas contra Rusia fueron claras. En 2019 un extenso documento de la RAND Corporation, el principal think tank del Pentágono, titulado “Overextending and Unbalancing Russia” (“Sobrepasar su capacidad y desestabilizar a Rusia”. Consultable en: https://www.rand. org/pubs/research_briefs/RB10014.html), proponía un detallado catálogo para estresar a Moscú cuyo primer y principal escenario era el de “suministrar una ayuda letal a Ucrania”, cosa que se venía haciendo desde 2014. Una vez lograda la invasión rusa, se movilizaron para impedir cualquier acuerdo entre Rusia y Ucrania en las negociaciones que comenzaron enseguida después de la invasión, primero en Minsk y luego en Estambul. Cuando se dieron cuenta de que se complicaba el objetivo proclamado de infligir una “derrota estratégica” a Rusia por medio de las sanciones y la ayuda militar y financiera a Ucrania, optaron por separar los frentes. En noviembre de 2023 el vicesecretario de Estado para Europa y Eurasia en la primera administración Trump, Aaron Wess Mitchell, dijo que Estados Unidos podría perder una guerra si tuviese que actuar en tres frentes simultáneamente, porque en tal caso, “Estados Unidos tendría que ser fuerte en cada uno de los tres escenarios bélicos, mientras que sus tres adversarios, China, Rusia e Irán, solo tienen que ser fuertes en su propia región para alcanzar sus objetivos”. Así que optaron por transferir parcialmente el marrón de Ucrania a los europeos, concentrarse en Irán, el más débil de los tres, y continuar preparándose para lidiar con China más tarde. Por eso escribí que en Ucrania se trata de debilitar a Rusia, fundamental socio de China. En Venezuela se trata de privar a China del acceso a importantes reservas energéticas y recursos latinoamericanos. Irán es el eslabón fundamental de la integración euroasiática, con sus corredores energéticos y de transporte este/oeste y norte/sur. El gobierno de Irán quiere, realmente, tener armas nucleares? ¿El tema nuclear es un paripé? ¿Hay algo que negociar realmente entre Estados Unidos e Irán? A principios de los noventa el embajador de Estados Unidos en Arabia Saudi ya advertía que Irán “está a pocas semanas de hacerse con la bomba”. Si se hubieran hecho con ella, los ayatolas nunca habrían sido atacados, pero los dirigentes iraníes han demostrado tener mas escrúpulos en esto que los norcoreanos que tras el fin de la guerra fría y la desaparición de la cobertura brindada por el paraguas nuclear soviético, comprendieron enseguida que hacerse con la bomba era su única póliza de seguros contra un ataque de Estados Unidos. Recordemos que en 2015 ya se alcanzó un acuerdo con Irán, el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA, por sus siglas en inglés) por el que Teherán accedía a limitar su enriquecimiento de uranio a cambio del levantamiento de las sanciones y de las inspecciones del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) de sus instalaciones. Entonces yo me encontraba en París y Bernard Hourcade, uno de los principales especialistas franceses en Irán estaba entusiasmado por las perspectivas económicas y comerciales que aquel acuerdo abría, sobre todo para Europa. “Treinta y siete años después de la caída del Sha, la República Islámica ha sido reconocida como un actor de pleno derecho de la vida económica y política del mundo”, decía. Esperaba una inmediata apertura del régimen y aseguraba que “se abre una nueva página en la historia iraní”. Todo quedó en nada: Trump retiró del acuerdo a Estados Unidos, los europeos no hicieron nada y las inspecciones de la OIEA sirvieron para afinar los objetivos de las bombas israelís contra las instalaciones y los domicilios privados de los responsables del programa nuclear, algunos de ellos asesinados con sus familias en junio. Como ahora, aquel ataque se produjo en medio de una negociación. Lo decisivo no es la bomba sino el viejo plan de 2002 desvelado por el General Wesley Clark en el que se decía, “vamos a deshacernos de siete países en cinco años, empezando con Irak, luego Siria, Líbano, Libia, Somalia, Sudán y acabando con Irán” https://www.youtube.com/watch?v=fAnNJW9_KYA). Lo han cumplido todo. Llevan más de cuatro millones de muertos y 40 millones de desplazados. Solo les falta Irán. Quieren crear en ese país un agujero negro. ¿Qué intereses tienen Estados Unidos e Israel para atacar a Irán? ¿No es por recursos naturales, sino por intereses geoestratégicos? Para Israel se trata de acabar con el único país de Oriente Medio capaz de impedir el loco proyecto colonial “sin fronteras” del Gran Israel, del Nilo al Éufrates. Como ha dicho el embajador americano en Israel, Mike Huckabee, Israel goza de un “derecho bíblico” a expandirse por toda la región. E Israel, como se sabe, tiene una gran influencia en la política de Estados Unidos. De los intereses, digamos, geopolíticos, de Estados Unidos ya hemos hablado, pero hay también un interés político interno de ese Nerón narcisista que preside actualmente el régimen de Washington y su administración de aficionados. Trump prometió no meter a Estados Unidos en nuevas guerras y se está divorciando de su base social popular. En noviembre tiene unas elecciones de medio mandato en las que se prevé que perderá mucho apoyo. Si consiguiera tumbar al régimen iraní acudiría a esas elecciones desde una posición de fuerza. Pero si las cosas le van mal, esta guerra impopular, inconstitucional, sin acuerdo del Congreso y desaconsejada por sus agencias de inteligencia, se le podría derrumbar encima. Trump e Israel arriesgan mucho en esta locura. ¿Esta guerra es una prueba más del supuesto fin del poder de Estados Unidos? No se entiende que sea así cuando Estados Unidos ataca y tiene un poder militar indiscutible,¿ no? Nadie discute que tengan el poder militar más fuerte del mundo, pero la loca y criminal utilización de ese poder, ¿es una verdadera muestra de fortaleza? Yo creo que lo que están demostrando ante los ojos de todo el mundo de forma indiscutible, particularmente desde la serie bélica que arranca del 11/S de 2001 de Nueva York, que va de Irak a Irán, pasando por Afganistán, Libia, Siria, Yemen, Somalia, Ucrania y Gaza, es que son el principal peligro para la paz mundial. ¿Estados Unidos se atreverá a entrar en Irán, un país de 90 millones de habitantes y con uno de los ejércitos más poderosos del mundo musulmán, con tropas y soldados sobre el terreno, como hicieron en Irak? O solo bombardeará desde aviones y portaaviones? ¿Será una guerra corta? No creo que se arriesguen a entrar con tropas allí. Pesa mucho el precedente de Irak, sin contar conque Irán es mucho más que Irak. En la guerra de los doce días de junio se agotaron las existencias de los arsenales de recursos antimisiles de Estados Unidos e Israel. Dicho sea de paso, esta guerra es muy mala noticia para los militares ucranianos que van a ver aún más mermado su suministro de recursos de defensa antimisiles ante los ataques rusos. La fabricación americana de esos recursos es limitada y no parece que puedan sostener una campaña intensa de ataques y contraataques de más de cuatro o cinco semanas, pero mucho dependerá de la capacidad de respuesta iraní para agotar esos arsenales. ¿Cuál es la capacidad defensiva de Irán ahora? Es la gran cuestión militar. En junio lanzaron primero la morralla, drones y misiles obsoletos para desgastar la capacidad de intercepción israelí y localizar los emplazamientos de sus defensas, y luego lanzaron misiles hipersónicos más sofisticados que hicieron mucho daño. Habrá que ver cuantos les quedan ahora. Ahora hay muchos más objetivos, las bases americanas del Golfo y eventualmente, si les alcanza, la flota desplegada en el Mediterráneo. Irán ya ha atacado instalaciones americanas en cinco países del Golfo. El asesinato del Ayatolá Jamenei no es solo un asunto nacional iraní. Hay muchos chiitas en Irak, Pakistán, Arabia Saudí, Bahrein y Líbano, entre otros. Hay un riesgo de guerra regional muy serio en el que también los iniciadores pueden salir escaldados. ¿Cómo afecta el ataque a Irán, o un cambio de régimen o el bloqueo de Ormuz, a China y la Ruta de la Seda? El asunto chino es fundamental aquí o solo un efecto colateral? Es fundamental porque Irán es un gran socio energético de China y porque sin Irán se cortan importantes circuitos de la Ruta de la Seda. No por casualidad insisto en la unidad de todos estos conflictos. Desconocemos el nivel de la implicación militar de China con Irán. ¿Han recibido los iranís baterías anti misiles de Pekín como se ha dicho? No me parece probable que China se implique militarmente, por otro lado dejar pasar un ataque militar contra ella tan claro sin hacer nada tampoco parece realista… Respecto a Rusia, me parece que no ha hecho gran cosa en favor de Irán. Están muy centrados en el fregado ucraniano y sus ambiguas conversaciones con el equipo de Trump y no creo que pasen de las declaraciones y condenas diplomáticas. Mi impresión es que Irán está bastante solo, lo que es contradictorio con la unidad de conflictos que apunto. Hablemos sobre política interna en Irán. La izquierda tiene dudas en este asunto porque, por un lado, ve que se produce un ataque/golpe de Estado/asesinato del neoimperalismo Estados Unidos, pero por otro, también saben que el régimen de los ayatolás masacró a la izquierda comunista en Irán, ataca los derechos humanos básicos y reprime a las mujeres. Qué hacer o qué pensar ante este dilema? Me parece que el país y su régimen no están siendo atacados por “haber masacrado a la izquierda”, ni por “atacar los derechos humanos” o “reprimir a las mujeres” que son mucho más libres en Irán que en cualquier monarquía del Golfo. A los que ven un “dilema” en este ataque, solo puedo decirles una cosa: los reyes son los padres. ¿Caerá la República Islámica? Dice Nazanin Armanian que “la república islámica ya ha terminado” después de las protestas sociales y de la burguesía iraní, y de los ataques militares? Desconozco la situación interna de Irán ni soy un experto en las cosas de ese país, pero como dice Nazanín la fragilidad del régimen es evidente y mayor que nunca. Supongo que todo es posible. Dice Trita Parsi, un experto del Quincy Institute de Washington, que los iraníes “se han visto atrapados entre una teocracia represiva y actores externos cuyas políticas se diseñaron deliberadamente para crear desánimo. La ironía es evidente: las mismas voces que ayudaron a cerrar las vías para el desmantelamiento pacífico de la teocracia se presentan ahora como salvadores, ofreciendo la intervención militar extranjera como el único camino hacia la liberación, una oferta que no habría encontrado compradores si la población no se hubiera visto abocada a la desesperación en primer lugar”. Me parece un buen diagnóstico, que puede consultarse aquí: La desesperación de Irán es culpa de la política estadounidense – Rafael Poch de Feliu Fuente: https://rafaelpoch.com/2026/03/02/trump-e-israel-tambien-arriesgan-mucho-con-esta-locura/ En catalán: https://www.elcritic.cat/entrevistes/rafael-poch-hi-ha-un-risc-de-guerra-regional-molt-serios-i-els-que-han-iniciat-atac-a-iran-tambe-poden-sortir-escaldats-263246

miércoles, 4 de marzo de 2026

Golfo Pérsico: bombas y mentiras de Israel y EE.UU.

Recomiendo: Golfo Pérsico: bombas y mentiras de Israel y EE.UU.
Por Editorial de La Jornada | 04/03/2026 | EE.UU., Palestina y Oriente Próximo Fuentes: La Jornada - Imagen: Hace 14 años, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu mostraba un gráfico que según él, representaba el avance del programa nuclear iraní, Asamblea General de las Naciones Unidas en New York. (Sept. 27, 2012). Su ataque contra Irán el viernes pasado plasma un plan de décadas para destruir al país del Golfo. (Lucas Jackson/Reuters) En los primeros tres días de la ofensiva israelí-estadounidense contra Irán, las mentiras volaron más rápido que los misiles. De hecho, la agresión se sustenta en casi un siglo de bulos occidentales contra la nación persa, que se iniciaron cuando ésta intentó sacudirse el yugo colonial británico. En la actualidad, Irán es uno de los países más demonizados por la propaganda de Washington y sus aliados, la cual critica los excesos autoritarios de régimen teocrático pero omite deliberadamente el papel occidental en el surgimiento y consolidación del gobierno de los ayatollah. Políticos, medios de comunicación, académicos y los grupos paraempresariaes que se autodenominan representantes de la “sociedad civil” aseguran desear para los iraníes un régimen laico, democrático, modernizador y moderado, pero olvidan mencionar que Irán ya se había dado a sí misma un gobierno con todas esas características, el del primer ministro Mohammad Mosaddegh (1951-1953). Cuando el dirigente intentó nacionalizar la Anglo-Persian Oil Company (antecesora de la actual British Petroleum), el imperio británico reaccionó con un guion que Estados Unidos repetiría una y otra vez al tomar la batuta del imperialismo mundial: acusó al mandatario de “comunista”, saboteó la economía del país, le impidió comerciar con su propio petróleo y, finalmente, con la ayuda de Washington, depuso a Mosaddegh e instaló un gobierno títere encabezado por un monarca inventado, el sha Mohammad Reza Pahlavi. Reza sumió a Irán en un permanente baño de sangre perpetrado por sicarios entrenados por la CIA y el Mossad. La policía política del sha, Savak, torturó y asesinó a todos los políticos y simpatizantes de la democracia, además de despilfarrar la riqueza petrolera en una vida de lujos y excesos que se exhibían sin pudor frente a un pueblo depauperado. La eliminación de todos los liderazgos modernizadores explica por qué, cuando Irán estalló finalmente contra la opresión, la única institución capaz de canalizar y coordinar la ira popular fue la jerarquía del chiísmo, rama del Islam mayoritaria en el país. Tras la revolución de 1979, Occidente azuzó a Saddam Hussein para que invadiera a su vecino, pese a que para entonces ya eran bien conocidos el carácter despótico del presidente iraquí y las masacres que ejecutaba sobre su propia población. Hussein recibió cobertura mediática, apoyo de inteligencia y armamento ilimitado, incluidas armas químicas provistas por Alemania, durante los ocho años que duró su fallido intento de acabar con su vecino. Al término de la guerra, un millón de iraníes habían muerto y más de 2 millones estaban heridos, muchos de ellos con daños devastadores por la inhalación de los gases mostaza y sarín. Este apretado resumen no da cuenta de todo el sufrimiento causado por Occidente al pueblo iraní, pero basta para mostrar la hipocresía de Donald Trump, Benjamin Netanyahu, Emmanuel Macron, Keir Starmer y Friedrich Merz, así como de la práctica totalidad de los medios de comunicación, al justificar sus agresiones contra Irán en nombre de la “defensa propia”. El propio gobierno estadounidense ha desmontado esa burda manipulación: en un principio, la Casa Blanca dijo que llevó a cabo un “ataque preventivo” ante una “amenaza inminente” de Teherán, pero luego el secretario de Estado, Marco Rubio, admitió que la “amenaza inminente era que sabíamos que si Irán fuese atacado (por Israel) –y creíamos que iba a ser atacado–, entonces ellos vendrían de inmediato por nosotros, y no nos íbamos a quedar sentados esperando a ser golpeados antes de responder”. Es decir, que Tel Aviv ya había tomado la decisión de atacar y que Washington no dirigió la operación ofensiva, sino que la siguió, tal como argumenta The New York Times. De ser así, Trump dejó que su complicidad con el sionismo lo arrastrara a una guerra a la que ahora no le encuentra salida, como ha evidenciado al extender el plazo del conflicto de “dos o tres días” a “cuatro o cinco semanas” y un indefinido “requerirá tiempo”. El incendio en la embajada estadounidense en Riad y las revueltas en Bahréin ilustran en forma contundente la velocidad con la que el magnate está perdiendo el control sobre su última aventura bélica. Fuente: https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/03/03/editorial/golfo-persico-bombas-y-mentiras

martes, 3 de marzo de 2026

Tropas estadounidenses denuncian que comandantes presentan la guerra contra Irán como un "plan de Dios"

Tropas estadounidenses denuncian que comandantes presentan la guerra contra Irán como un "plan de Dios" Como informó inicialmente el periodista independiente Jonathan Larsen, un comandante de una unidad de combate estadounidense declaró a suboficiales que la guerra contra Irán forma parte del "plan divino de Dios", supuestamente afirmando que el presidente Donald Trump fue "ungido por Jesús" para desencadenar el Armagedón. La denuncia, presentada ante la Fundación para la Libertad Religiosa Militar (MRFF), es una de las más de 110 registradas en 48 horas por más de 40 unidades en al menos 30 instalaciones. Los denunciantes, entre ellos cristianos, un musulmán y un judío, han solicitado el anonimato para evitar represalias. El Pentágono aún no ha respondido. Según el presidente de la MRFF, Mikey Weinstein, los militares denuncian una "euforia desenfrenada" entre segmentos de la cadena de mando, que presentan el ataque contra Irán como algo aprobado por la Biblia y vinculado a la profecía del fin de los tiempos del Apocalipsis. Un suboficial escribió que dicha retórica está erosionando la moral y violando los juramentos constitucionales, especialmente para las tropas en estado de Apoyo Listo, que podrían ser desplegadas en cualquier momento. La controversia se desata a medida que el Secretario de Guerra, Pete Hegseth, amplía la programación evangélica abierta dentro del Pentágono, incluyendo sesiones de oración y estudios bíblicos alineados con una teología firmemente proisraelí. Weinstein informa que muchos comandantes estadounidenses parecen particularmente entusiasmados ante la perspectiva de una confrontación intensamente violenta, enfatizando el derramamiento de sangre que consideran necesario para alinear los eventos con una narrativa cristiana fundamentalista del fin de los tiempos.

Guerra contra Irán a pesar de haber ganado la presidencia prometiendo lo contrario

Guerra contra Irán a pesar de haber ganado la presidencia prometiendo lo contrario Donald Trump, guerrerista en jefe Por Branko Marcetic | 03/03/2026 | EE.UU., Palestina y Oriente Próximo Fuentes: Revista Jacobin América Latina - Imagen: Nueva ola de bombardeo de EE.UU. e Israel contra edificios de Teherán, 2 de marzo de 2026. ¿A quién beneficia esta guerra? La respuesta evidente es que a una dirigencia israelí ávida de guerra, cada vez más influida por una fantasía neobíblica desquiciada que busca utilizar a Estados Unidos para arrasar Medio Oriente y anexarse lo que quede. Finalmente lo hicieron. De todas las guerras absurdas y sin sentido que Estados Unidos libró en Medio Oriente, la que lanzó este fin de semana contra Irán puede pasar a la historia como la más absurda e inútil. Es una guerra que no era necesaria y de la que ni siquiera el hombre que la lanzó parece conocer los motivos. Por supuesto, fue Trump quien lanzó esta guerra. Trump, el «pacificador». Trump, el «Negociador en jefe». Trump, cuyo ascenso político se construyó sobre los ataques a la destructiva guerra de George W. Bush en Irak; quien advertía sin cesar que su rival político iniciaría una guerra con Irán. Todo el modus operandi de Trump en este mandato consistió en hacer exactamente lo contrario de lo que prometió, ya sea pisoteando la libertad de expresión y escalando la censura en Internet, o recortando Medicaid y la Seguridad Social y encareciendo la vida de la gente. Ahora puede sumar a esa lista el haber involucrado a Estados Unidos en otra sangrienta guerra en Medio Oriente, el último gesto de desprecio hacia los votantes que quizá no estaban de acuerdo con todo lo que el presidente decía o defendía, pero que creían sinceramente que al menos cumpliría esa promesa. Seamos muy claros al respecto: Estados Unidos está en esta guerra porque Trump estaba decidido a arrastrar al país a ella a cualquier precio. Apenas unas horas antes de que Trump la lanzara, el ministro de Relaciones Exteriores de Omán, que mediaba en las conversaciones de último momento sobre un acuerdo nuclear que tuvieron lugar en los últimos días, revelólas enormes concesiones que los iraníes habían hecho en las negociaciones: no solo acordaron no acumular uranio, haciendo imposible construir una bomba, sino que también aceptaron diluir el uranio que actualmente poseen y una verificación completa por parte de inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica. Estas concesiones hubieran sido mucho más profundas que las que obtuvo Barack Obama en su acuerdo con Irán, y llegaban acompañadas de una promesa explícita de que el país nunca tendría un arma nuclear, algo que sus líderes afirmaron de manera constante a lo largo de las décadas y reiteraron repetidamente durante la última semana. No importó. Trump pasó la semana mintiendo al afirmar que los iraníes se negaban a hacer esa promesa y, en una de sus últimas declaraciones públicas antes de lanzar la guerra, lamentó que supuestamente no se hubiera avanzado lo suficiente en las negociaciones. Si realmente lo quería, Trump podía conseguir un acuerdo, y uno del que podría haber presumido el resto de su vida como superior al de Obama. Pero no quiso. No existe universo alguno en el que esta guerra le sirva a los intereses de Estados Unidos. La vida de miles de soldados estadounidenses está ahora en riesgo, mientras que varias bases estadounidenses en los vecinos Estados del Golfo ya fueron atacadas por drones y misiles iraníes como represalia, a medida que la guerra escala de forma dramática e involucra a los países vecinos. El cierre del estrecho de Ormuz, por donde transita el 20 por ciento del petróleo mundial, podría, en el mejor de los casos, disparar los costos para los consumidores y agravar la crisis de asequibilidad en Estados Unidos (que Trump ya ignora), y, en el peor, desencadenar una recesión global. ¿Y para qué? El cercado, aislado y lejano Irán no representa una amenaza seria para los estadounidenses, que viven a océanos de distancia y están protegidos por unas fuerzas armadas cuyo presupuesto ronda aproximadamente cuarenta veces lo que Irán destinó recientemente a las suyas. De hecho, ahora que la guerra finalmente está en marcha, los halcones belicistas admiten sin problemas que Irán está muy por debajo de Estados Unidos en términos militares. Precisamente por eso Estados Unidos e Israel lograron salirse con la suya con una serie de ataques no provocados contra el país a lo largo de la última década, y solo enfrentaron represalias teatrales que, hasta el año pasado, estuvieron cuidadosamente calibradas y anunciadas con anticipación para permitir que el régimen salvara las apariencias mientras evitaba una guerra que no quería librar. Irán no tiene forma de atacar seriamente el territorio continental de Estados Unidos, por más que Trump y sus lacayos repitan la mentira una y otra vez, ni posee ninguna de las armas de destrucción masiva (ADM) que, al igual que ocurrió con la guerra fraudulenta de George W. Bush en Irak, ahora se invocan perezosamente para justificar esta guerra. De hecho, Irán es apenas el último de una serie de Estados relativamente débiles y sin ADM que quedaron en la mira de los intentos de cambio de régimen de Washington en el siglo XXI, entre los que se cuentan Afganistán, Irak, Libia y, más recientemente, Venezuela y Cuba, mientras que una Corea del Norte fuertemente armada permanece a salvo de cualquier ataque estadounidense y Trump le escribe cartas de amor a su líder. Como esos otros países, Irán no está siendo atacado porque represente una amenaza para Estados Unidos; está siendo atacado precisamente porque no la representa. Por eso, este año Trump y todos los demás neoconservadores que clamaron por esta guerra fueron presentando una justificación tras otra para intentar legitimarla. ¿Recuerdan enero, cuando Trump nos dijo que el gobierno iraní debía ser derrocado para proteger a los valientes civiles iraníes que estaban siendo asesinados por su propio gobierno? Ahora la lógica se invierte: el ejército estadounidense debe matar a esos mismos civiles iraníes para derrocar a su gobierno. ¿Y por qué debe ser derrocado el régimen iraní? El año pasado era por su programa de enriquecimiento nuclear, que Trump afirmó haber destruido la primera vez que inició una guerra contra el país el pasado junio. El mes pasado fueron las armas no nucleares de Irán, su arsenal de misiles balísticos. Durante la última semana, Trump volvió a golpear el tambor del enriquecimiento nuclear, hasta que en las últimas horas decidió que en realidad intentaba llevar la democracia a los iraníes, tarea que emprendió rápidamente bombardeando una escuela primaria y matando a casi un centenar de niñas. La razón no importa, y Trump y el resto de su banda belicista apenas se molestan en fingir que sí. Según trascendió, en una reunión de alto nivel sobre seguridad nacional de hace dos semanas, Trump le preguntó a su director de la CIA y al jefe del Estado Mayor Conjunto cuál era su evaluación de la estrategia estadounidense más amplia en Irán, aparentemente olvidando que es el presidente quien fija la estrategia y que la cúpula militar simplemente la ejecuta. En otras palabras, Trump no tiene idea de qué intenta lograr aquí, como ya se advierte en sus justificaciones cambiantes, en su enfoque errático de las negociaciones y en el hecho de que ya esté hablando de «vías de salida». Entonces, ¿a quién beneficia esto? La respuesta evidente es que a una dirigencia israelí ávida de guerra, cada vez más influida por una fantasía neobíblica desquiciada que busca utilizar a Estados Unidos para arrasar Medio Oriente y anexarse lo que quede. Según informó CNN, la guerra se lanzó en la víspera de la festividad judía de Purim, que gira en torno a una historia bíblica sobre una amenaza proveniente del Irán actual, a la que el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu hizo amplias referencias en su declaración sobre los ataques. Funcionarios israelíes le dijeron a Reuters que Israel no solo participó en la planificación de esta guerra durante meses, sino que esta fecha altamente simbólica fue elegida semanas atrás (una línea que desde entonces fue misteriosamente eliminada del informe sin explicación). De ser cierto, sugiere que no solo la diplomacia estadounidense de la última semana fue una farsa, sino que esta es en realidad una guerra israelí, tercerizada para que los estadounidenses la combatan y mueran en ella. Benjamin Netanyahu intentó involucrar a Estados Unidos en esta guerra durante más de treinta años, incluso en repetidas ocasiones cuando el debilitado y enfermo Joe Biden estaba en el poder. Sin embargo, solo consiguió su deseo cuando Trump asumió el cargo, dando pruebas de ser un felpudo aún más servil para que los israelíes se limpiaran los zapatos. Con informes sobre la muerte del ayatolá Jamenei y de otros altos funcionarios iraníes, es probable que Trump intente presentar esto como una victoria rápida, tal vez incluso usarla como vía para desentenderse de la guerra que inició. Eso puede resultar más fácil de decir que de hacer. Cada vacío de poder creado por Estados Unidos en Medio Oriente derivó en guerra civil y anarquía sin ley, y hasta la propia CIA anticipó que lo que seguiría a Jamenei sería un régimen aún más duro dirigido por miembros del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica. Otra posibilidad, el colapso total del gobierno iraní, podría generar un caos sin ley al estilo de Libia pero a una escala aún mayor, donde el país se convierta en un semillero y refugio seguro para militantes. En cualquiera de los casos, Trump y todo Washington enfrentarían la disyuntiva de involucrar aún más a Estados Unidos, y arriesgarse a un atolladero para asegurar una transición favorable a sus intereses, o retirarse y dejar que ocurra lo que tenga que ocurrir, lo que podría significar futuras amenazas para las bases estadounidenses y para Israel, potencialmente arrastrando de nuevo a Estados Unidos al conflicto. Trump lanzó esta guerra tomando como referencia el éxito de su secuestro de Nicolás Maduro, pero esta es una operación muy distinta contra un país muy distinto. No sabemos qué viene ahora, y Trump tampoco lo sabe, por más que espere poder salir rápida y limpiamente de los acontecimientos que puso en marcha. Hay, sin embargo, una cosa que sí podemos afirmar con certeza. Trump está lejos de ser el azote de los neoconservadores que sus seguidores más fervientes esperaban y creían. Trump es el neoconservador en jefe. Branko Marcetic: Redactor de Jacobin Magazine y autor de Yesterday’s Man: The Case Against Joe Biden (Verso, 2020). Fuente: https://jacobinlat.com/2026/03/donald-trump-guerrerista-en-jefe/

lunes, 2 de marzo de 2026

EEUU podría sumar otra derrota en Oriente Medio con Irán, opina experto

- Sputnik Mundo EEUU podría sumar otra derrota en Oriente Medio con Irán, opina experto - Sputnik Mundo, 03.03.2026 Irán ha demostrado que tiene capacidad militar para responder una acción conjunta entre Estados Unidos e Israel, un hecho que podría significar una gran derrota política para Washington en su intento por demostrar su hegemonía y forzar un cambio de régimen en Teherán, sostuvo un experto en materia de seguridad entrevistado por Sputnik. El maestro en Relaciones Internacionales por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Rubén Ramos Muñoz, dijo que Irán está mostrando que" tiene capacidad de respuesta, de repeler estas agresiones", de "abatir bases militares estadounidenses distribuidas en Oriente Medio y, al mismo tiempo, "ha demostrado la vulnerabilidad de los sistemas de defensa estadounidenses e israelíes". "Estados Unidos también quiso mediar el potencial militar de Irán y se llevó esta sorpresa de que tiene capacidad de disuasión (…). Irán sí tiene músculo militar a nivel internacional y lo está demostrando", sostuvo. Para Ramos Muñoz, EEUU cayó en su propia trampa al tratar de mostrar su poderío militar y forzar un cambio de régimen en Irán, pues lo que pensaban sería una incursión rápida parece que se extenderá por más semanas, lo que a su vez desafiará las reservas estadounidenses, en medio de un complejo contexto económico. En esta situación, el experto estimó que se apostará por una ofensiva corta, pero con un riesgo muy alto: sumar una derrota más para Washington en Oriente Medio lo que sería "un elemento más de que su hegemonía realmente está en declive". "No les resultó la jugada hasta ahora a EEUU. Hay que esperar un poco más de tiempo, pero pareciera que no serán los resultados que ellos han esperado", concluyó.

Ali Khamenei en 2024

Khamenei fue el primero de los muy pocos líderes mundiales que, en los Juegos Olímpicos de París de 2024, condenó publica e enérgicamente la blasfema sátira de Jesucristo y la Última Cena en la ceremonia de apertura. Barbara Butch, una DJ judía que se identifica como queer, fue quien interpretó el papel de Jesús en la grotesca caricatura de la Sagrada Cena. Khamenei dijo: – "El nacimiento de Jesús fue el nacimiento de la misericordia y la bendición para las personas en un mundo sumido en la oscuridad, la ignorancia, la depravación, la privación y la discriminación debido a la dominación de las potencias imperialistas y la severidad de los regímenes criminales. El mensaje de Jesucristo fue la salvación de la humanidad de todo esto... El respeto a Jesucristo es un asunto indiscutible y definitivo para los musulmanes. Condenamos estos insultos dirigidos a las figuras sagradas de las religiones divinas, incluyendo a Jesucristo". Debajo se pueden ver enormes vallas publicitarias de la Última Cena de Jesucristo en muestra de apoyo a los Cristianos en todo el país, en respuesta a la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos. Dice: "En efecto, el Mesías, Jesucristo, Hijo de María, es un mensajero de Dios". Cosas que jamás verás ni Israel ni en Arabia Saudita.Ali Khamenei: