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sábado, 25 de julio de 2026
Solo la solidaridad internacional puede liberar a Palestina
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Solo la solidaridad internacional puede liberar a Palestina
Por Ahmad al-Sholi | 25/07/2026 | EE.UU., Palestina y Oriente Próximo
Fuentes: Revista Jacobin - Imagen: Estudiantes de la Universidad de California, en Los Angeles (UCLA) en solidaridad con Palestina, mayo 2024 (Foto: Zimo Li/Daily Bruin)
Los mismos cambios globales que sentaron el escenario para un genocidio palestino son también los que hoy convierten a Estados Unidos en el sitio principal para la solidaridad internacional con Palestina, en el momento en que su pueblo más la necesita.
Para los palestinos, la falta de capacidad de presión viene siendo una constante de su lucha centenaria por la autodeterminación. Sin capacidad de perturbar el statu quo israelí —y operando contra un Israel sumamente resiliente, que es inmune a los shocks exógenos y a la vez está profundamente integrado en la hegemonía imperial estadounidense—, los palestinos disponen de recursos limitados sobre los cuales apoyarse. Debido a esto, generaciones de simpatizantes internacionales se vienen movilizando por la causa. Palestina atrajo, en el siglo XX, una solidaridad internacional superada únicamente por la de las Brigadas Internacionales en la Guerra Civil española. Los palestinos lograron convocar a voluntarios internacionales para su lucha en curso a niveles que superaron los que recibieron los argelinos, los vietnamitas y los sudafricanos en sus propias campañas victoriosas.
Operando ahora en un terreno distinto, la solidaridad palestina del siglo XXI tiene a su cargo una misión aún más audaz: movilizar a las masas en un mundo neoliberal, en lugar de apoyarse en la disuasión y el vanguardismo de un mundo bipolar ya desaparecido. Los mismos cambios globales que sentaron el escenario para un genocidio palestino son también los que hoy convierten a Estados Unidos en el sitio principal para la solidaridad internacional con Palestina, en el momento en que su pueblo más la necesita.
Los antecedentes apuntan a una vía no militarista para Palestina
A diferencia del público israelí, tanto el público francés como el estadounidense se opusieron a las empresas imperiales de sus respectivos gobiernos en Argelia y Vietnam. El reclutamiento de hombres jóvenes para la máquina de guerra jugó un papel vital en la construcción de esa oposición doméstica. Si bien en teoría debería regir una dinámica similar para el público israelí, la ausencia de una fuerza política progresista en Israel frustra ese potencial. El hecho de que el 90 por ciento de los israelíes apoyara la campaña militar en Gaza justo cuando el mundo estaba conmocionado por tribunales internacionales que la juzgaban como un caso de genocidio no es responsabilidad únicamente del gobierno israelí, sino también de su oposición política, que también está abierta a las fantasías bíblicas. Todo el establishment israelí comparte la culpa, ya que se turnaron para traicionar —con el consentimiento público— cada concesión dolorosa que los palestinos más pragmáticos hicieron en las tres décadas previas al ataque del 7 de octubre. Varias figuras destacadas de ese establishment ahora se están alineando para ofrecer melodías de arrepentimiento.
Para los palestinos, esa sola realidad debería haber descalificado cualquier estrategia puramente militarista, dado que el objetivo principal de tales estrategias debería ser problematizar el statu quo para la sociedad israelí —especialmente para sus élites— movilizando al público israelí en favor de la paz. Las formas específicas en que se llevó a cabo el ataque del 7 de octubre, y las diversas violaciones del derecho internacional que lo mancharon, hablan de una falta de esa planificación estratégica del lado de Hamás, ya que produjo un cierre de filas en torno a la bandera colonial, para el cual los israelíes están más preparados que otros.
Desde el primer día Hamás, de hecho, planeó y esperó una confrontación más amplia, que involucrara a toda la red respaldada por Irán, para abrumar militarmente a Israel. Pero se adelantó al lanzar el ataque antes de finalizar esos planes de coordinación. Sin embargo, indagar si un cierto grado de capacidad militarista es el factor decisivo en las luchas anticoloniales invita a una comparación significativa con el ejemplo vietnamita.
De manera similar a la lógica del ataque del 7 de octubre, la Oficina Central para Vietnam del Sur planificó la Ofensiva del Tet en enero de 1968 como un asalto sorpresa. Sin embargo, pese a los recursos muy superiores que poseían los vietnamitas en comparación con los palestinos, a las superpotencias que los armaban y a su capacidad para emprender oleadas sucesivas de ataques, la estrategia militar en sí misma no logró llevar a un final rápido a una guerra que ya estaba en pleno desarrollo. Como potencia imperial, Estados Unidos disponía de vastos recursos sobre los cuales apoyarse, y escaló la guerra a nuevas alturas durante los siguientes seis años. Lo que finalmente funcionó para los vietnamitas fue el impacto que tuvo la ofensiva sobre la política doméstica estadounidense, y la oposición antibélica que ayudó a catalizar. En relación con esto, si bien el ataque del 7 de octubre no ocurrió en un momento de polarización de la sociedad israelí en torno al propio régimen colonial, sí logró efectivamente poner fin a una polarización interna israelí existente en torno a las políticas judiciales domésticas.
En relación con esto, en Argelia, la contemplación de los límites de la violencia y de las capacidades militaristas no eludió a sus líderes anticoloniales. Las aplastantes derrotas de las milicias argelinas y de la guerrilla urbana en la primera mitad de la Guerra de Independencia de Argelia terminaron por desplazar la lucha hacia el terreno político y diplomático. Nuevamente, el público francés estaba profundamente dividido respecto de Argelia, mientras todo el régimen colonial francés se acercaba a su fin. El conflicto estaba a la vez llevando a la bancarrota a una Francia devastada por la posguerra de 1945, y enfureciendo repetidamente al principal acreedor de Francia, Estados Unidos, que buscaba alinear los intereses occidentales contra el comunismo internacional.
A diferencia del ascenso militar, económico y diplomático del que Israel disfrutó al menos desde el final de la segunda intifada en 2005, Francia se encontraba entonces a la defensiva. Además, a diferencia de las actuales políticas israelíes de borramiento de los palestinos, los franceses estaban debatiendo activamente cuestiones de asimilación versus independencia para los argelinos. Lo que en realidad les dio la victoria a los argelinos fue una campaña diplomática que supo aprovechar en su favor las circunstancias internacionales, construida sobre la base de una organización masiva de la sociedad civil que contrarrestó las diversas «zanahorias» políticas que Francia le ofrecía al público argelino. Estos esfuerzos combinados lograron efectivamente vaciar a Argelia de cerca de un millón de colonos europeos incluso antes de que el ejército de liberación de Argelia apareciera siquiera en las ciudades costeras donde residían esos colonos. No fue solo la escala del militarismo lo que resultó ineficaz para lograr la independencia argelina: fue una toma de conciencia de los límites del militarismo en su conjunto. Los colonos europeos, tras haber desairado a la sociedad argelina, terminaron por expulsarse a sí mismos del país cuando no lograron imaginar la igualdad tal como los argelinos la iban forjando sobre el terreno.
En otras palabras, el anticolonialismo militarista suele facilitar un proceso político en lugar de eludirlo. La pregunta pasa a ser cómo cualquier campaña puede facilitar un proceso político que un orden colonial eliminó.
Sudáfrica subraya la capacidad de presión, no solo los boicots
Es ampliamente comprendido que la lucha antiapartheid de Sudáfrica triunfó mediante métodos civiles, más precisamente, a través de una campaña internacional que asedió al régimen colonial hasta forzar su rendición. Para imaginar un movimiento de solidaridad igualmente exitoso para los palestinos, analizar la capacidad de tracción de Sudáfrica arroja luz sobre lo que permaneció esquivo en el contexto israelí.
En vísperas del triunfo de Sudáfrica, los palestinos estaban, de hecho, involucrados en una lucha de base civil similar contra la ocupación israelí: la primera intifada de 1987. Esta poseía una genuina base de masas impulsada por la organización desde abajo. Sin embargo, a diferencia de los sudafricanos negros, que ocupaban una posición crítica dentro de los sectores productivos líderes de la economía del apartheid, los palestinos no pudieron perturbar los procesos amplios de acumulación de capital al retener su fuerza de trabajo en puntos de estrangulamiento críticos. Los palestinos operaron desde siempre en los márgenes de la economía de Israel, lo cual no solo limitó su impacto doméstico sobre el statu quo israelí, sino que también le puso un techo a su capacidad para atraer aliados internacionales poderosos y estructuralmente posicionados.
Una mirada escrutadora sobre lo que coronó con éxito a la campaña internacional antiapartheid —como la aprobación de la Ley Integral contra el Apartheid (CAAA) de Estados Unidos en 1986— revela que los socios internacionales tenían un interés material en la liberación sudafricana, y no solo una adhesión disciplinada a los derechos humanos, por vital que haya sido esa claridad moral. Los sindicatos laborales estadounidenses reconocieron, en la lucha de Sudáfrica, una oportunidad para frenar el avance del neoliberalismo temprano al apuntar contra las estrategias de inversión en el exterior de la industria automotriz estadounidense, muchas de las cuales ya eran vulnerables debido a la propia lucha doméstica dentro de Sudáfrica.
Esos mismos sindicatos, industrias y regiones geográficas de Estados Unidos formaron la base sobre la que se asentó el ascenso político afroamericano dentro del Partido Demócrata, que ejercía un control decisivo sobre la formulación de políticas. En resumen, la capacidad de presión interna de la lucha antiapartheid sudafricana se alineó con la capacidad de presión estructural del movimiento obrero estadounidense para ayudar a desmantelar el apartheid. En contraste, los palestinos permanecen marginados dentro de la economía israelí, mientras que sus simpatizantes internacionales resultaron, a su vez, marginados políticamente por el avance implacable del neoliberalismo.
El peso aplastante de un orden neoliberal
Un ejemplo inmediato de esta falta de capacidad de presión proveniente de múltiples fuentes resulta evidente en la campaña palestina de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS). Si bien esta campaña mostró una expansión constante a lo largo de sus dos décadas de existencia, el genocidio que comenzó en 2023 elevó significativamente su alcance. Sin embargo, un rastreador en el sitio web de BDS revela que el apoyo de los sindicatos va a la zaga de la tendencia general de una participación más amplia de la sociedad civil, y la mayor parte de esa participación sindical sigue siendo europea antes que estadounidense.
Ni la longevidad ni la profundidad de las iniciativas de BDS existentes por parte del movimiento obrero internacional lograron alterar, hasta la fecha, los incentivos estratégicos de Israel. Por ejemplo, el respaldo al BDS del Sindicato de Trabajadores Postales de Canadá (CUPW) en 2008 no impactó en los volúmenes de correo con Israel. Más tarde, sindicatos británicos y europeos adoptaron resoluciones de BDS que comprometían a sus miembros a boicots y recortaban las inversiones de sus fondos de pensión en Israel. Sin embargo, las demandas propalestinas de estos sindicatos hacia sus respectivos gobiernos siguen sin respuesta pese a su carácter rutinario, sin mencionar los intentos en curso del gobierno británico de criminalizar el paciente trabajo organizativo volcado a la causa en el Reino Unido.
Incluso la huelga general de los sindicatos italianos contra las transgresiones israelíes —una hazaña nada menor para quienes hacen campaña por el BDS— no logró forzar al gobierno italiano a actuar legalmente. En respuesta, el movimiento construyó un sistema de rastreo para coordinar logísticamente la forma de bloquear los envíos de armamento a Israel. Haciéndose eco de una exitosa acción sudafricana de 2021 para bloquear carga militar israelí, esta coalición de sindicatos liderada por Italia dejó numerosos puertos marítimos mediterráneos vedados para la carga militar con destino a Israel. Esto sin dudas complicó la logística de la máquina de guerra, obligando a algunas compañías navieras centradas en Israel a absorber pérdidas y a fusionarse. Sin embargo, el flujo de carga militar en sí mismo no disminuyó de manera significativa, ya que buena parte de él navegó bajo privilegio soberano (precisamente el de Estados Unidos, que desplegó una flota masiva para entregar armamento directamente a Israel, marginando así las acciones del movimiento obrero europeo). En otras palabras, los vestigios prenoliberales de poder que aún existen tienen un impacto marginal.
Los efectos de este debilitamiento del poder obrero sobre la solidaridad con Palestina también han permitido que sectores del capital profundamente entrelazados con el régimen colonial de Israel salgan en gran medida indemnes. Caterpillar, por ejemplo —la corporación que está en la mira del BDS hce más tiempo— permanece financieramente ilesa. Las desinversiones de bonos de alto perfil, llevadas a cabo por varios fondos por razones de responsabilidad social, no derrumbaron el valor de la acción de la empresa en bolsa ni elevaron sus costos de deuda.
La compañía descansa con seguridad en sus avances tecnológicos y en la monopolización del mercado. Incluso la Autoridad Palestina, colaboracionista de la ocupación, se escudó en estos monopolios para justificar la compra continua de productos de Caterpillar mientras la guerra genocida hacía estragos y grandes fondos globales observaban o ampliaban sus compromisos con el BDS. Para blindar aún más a la empresa, el gobierno estadounidense sigue canalizando las adquisiciones de Israel a través del Departamento de Defensa y desmantelando aranceles sobre sus operaciones, impulsando sus ganancias.
Así, incluso cuando los mecanismos de mercado deberían, en teoría, alterar los incentivos israelíes, el poder extra-mercado de Estados Unidos otorga escudos adicionales para proteger las prácticas políticas israelíes habituales. Esta realidad deja en claro que las batallas decisivas por la solidaridad con Palestina se librarán, en última instancia, dentro de Estados Unidos.
El movimiento estudiantil y el establishment del Partido Demócrata
El cambio radical que estamos presenciando en la opinión pública estadounidense hacia Israel y Palestina es un giro profundo que los palestinos vienen esperando durante mucho tiempo. Las organizaciones estudiantiles y activistas que volcaron un arduo trabajo en las protestas y soportaron un costo personal pesado no pasaron inadvertidas para los palestinos; incluso niños y niñas en edad escolar en Gaza encontraron momentos, bajo el fuego, para expresar su gratitud por los campamentos universitarios. Sin embargo, esta movilización ocurrió mientras el mundo observaba el desarrollo de un genocidio horrorizante. Una vez que la cuestión palestina sea empujada de vuelta a su posición habitual en un segundo plano político, existe el riesgo de que esta solidaridad se apague.
Esta es, sin dudas, la visión del establishment del Partido Demócrata, que trata al movimiento como una moda pasajera que eventualmente se agotará. Con semejante suposición, Kamala Harris no logró comprender que la cuestión palestino-israelí se está desplazando en niveles más profundos y conectándose con una política social doméstica más amplia. La derrota posterior del partido obligó al establishment a lidiar con el tema, dada la evidencia documentada de que Palestina jugó un papel en la derrota electoral de 2024. Ahora, sin embargo, los políticos del establishment despliegan el tema de manera tan oportunista como cualquier otro punto de la agenda. Esto resulta más notorio en potenciales candidatos para 2028, como Gavin Newsom, que dan bandazos sobre el tema.
Hasta el momento, la cuestión de Palestina e Israel no desapareció, pero recientemente ganó un impulso inesperado dentro de la extrema derecha populista. Este desvío hacia marcos de derecha (distintos de la población conservadora más amplia en general) es indeseable, ya que la extrema derecha es, por naturaleza, la menos comprometida con la organización de base o con los derechos humanos universales. La derecha intentará, sin dudas, limitar el potencial progresista de este tema, entorpeciendo tanto la solidaridad urgente que necesitan los palestinos como el papel que Palestina podría jugar en la agenda de política doméstica más amplia dentro de Estados Unidos.
Palestina como bien público
Un logro bienvenido es la medida de desinversión aprobada recientemente en la 39ª convención del Sindicato de Trabajadores Automotrices Unidos (UAW). Representa una verdadera penetración de Palestina en la clase trabajadora organizada estadounidense. Sin embargo, esta resolución fue significativamente diluida respecto de un borrador inicial más amplio, que apuntaba no solo a recortar inversiones en activos israelíes sino también a bloquear el envío efectivo de armamento mediante acción industrial directa. Este recorte es un ejemplo primordial de que Palestina sigue siendo un tema exógeno para la clase trabajadora estadounidense en su conjunto, vista quizás como un asunto de política exterior alejado de las preocupaciones cotidianas, o como una cuestión de solidaridad de principios y universalismo, en lugar de un tema ligado a una utilidad doméstica inmediata.
El impulso exitoso en la convención del UAW fue liderado por filiales locales activistas de la ciudad de Nueva York, que trabajaron en alianza con filiales locales de Michigan con fuerte presencia árabe-estadounidense. Esta importante victoria para activistas comprometidos solo fue posible a través de una alianza muy específica que no es fácilmente replicable, aun tratándose de una resolución recortada. Esta dinámica es paralela a triunfos progresistas recientes en las internas demócratas. En esas contiendas, candidatos proisraelíes con fuerte financiamiento quedaron increíblemente cerca detrás de los progresistas (como se vio en el distrito 13 de Nueva York), o dos candidatos proisraelíes obtuvieron en conjunto más votos totales que el único candidato progresista que ganó (como ocurrió en el distrito 3 de Pensilvania), impulsados por avales sindicales significativos. En resumen, si bien una mayoría creciente de estadounidenses hoy se moviliza en favor de los derechos palestinos, lo hace principalmente por motivos morales y de principios. Una amplia mayoría de la clase trabajadora estadounidense detesta las políticas que Israel está llevando adelante, y sin embargo los candidatos que respaldan el statu quo israelí siguen logrando márgenes que no reflejan esos sentimientos populares.
Para cerrar esa brecha, para acelerar la transformación de las legislaturas estadounidenses en bastiones del derecho internacional que atiendan los derechos inalienables de los palestinos, el movimiento tiene que estar anclado en una agenda doméstica popular para la clase trabajadora estadounidense. No puede seguir siendo un sentimiento popular que atraviesa las líneas de clase de manera aleatoria, alimentado únicamente por los horrores de un genocidio en curso que podría desescalar mediante maniobras políticas de necesidad. Semejante agenda apuntaría directamente contra el imperialismo estadounidense y el daño que este genera a nivel doméstico, cómo inhibe las inversiones públicas en diversos sectores, cómo limita la generación de empleo, y cómo hunde capital masivo en ciclos de rentabilidad limitada que socavan la multiplicación de la capacidad productiva de los sectores civiles.
De no lograrse eso, los analistas conservadores que hoy cabalgan en alto sobre este tema seguirían presentando una explicación aparentemente clara de este obstinado respaldo del establishment estadounidense a Israel. El cuadro que están pintando resuena cada día más con un público más amplio, un cuadro en el que la minúscula Israel arrastra al imperialismo estadounidense, por lo demás benigno e ingenuo, a adoptar su propia agenda. Es la imagen de una pirámide parada de cabeza, que borra el papel funcional que Israel cumple en la hegemonía estadounidense y en su postura geopolítica global. El actual juego de riesgo de Israel en esa imagen no se explica por la comodidad de su establishment como funcionario de una superpotencia, sino que queda envuelto en las peores formas de antisemitismo para justificar cómo una cola puede menear a su perro.
Para despejar más obstáculos al derecho palestino a la autodeterminación, la causa misma debería servir ahora como exhibición para propuestas de política doméstica. Lo que la reciente convención del UAW y las internas demócratas en ciudades como Nueva York y Filadelfia mostraron es que la brecha entre los sentimientos antibélicos y la política antibélica o los candidatos antibélicos ya no puede ampliarse más. Son ciertas corrientes conservadoras las que salen ganando al seguir convirtiendo a Israel en un tema especial y aislado, un racismo que desempodera al público si no se lo vincula de manera integral con el panorama más amplio. Que Palestina sea un bien público significa que numerosos incentivos están abrumadoramente apilados en su contra. Solo incorporando la liberación palestina a cuestiones más amplias podrá materializarse el impulso suficiente en su beneficio.
Ahmad al-Sholi enseña en el College of Humanities and Sciences de la Universidad Thomas Jefferson. Su investigación se centra en las relaciones industriales y los movimientos de masas en el mundo árabe.
TRADUCCIÓN: PEDRO PERUCCA
Fuente: https://jacobinlat.com/2026/07/solo-la-solidaridad-internacional-puede-liberar-a-palestina/
viernes, 24 de julio de 2026
China desafía a Estados Unidos con la IA: "Es el modelo más potente de código abierto"
- Sputnik Mundo, 1920
Cara o Ceca, en Sputnik Radio
China desafía a Estados Unidos con la IA: "Es el modelo más potente de código abierto"
En la Conferencia Mundial sobre Inteligencia Artificial en Shanghái, Xi Jinping presentó Kimi K3, tecnología de código abierto que compartirá con los países en desarrollo y anunció que China ofrecerá 5.000 plazas de formación en IA durante los próximos cinco años.
Este anuncio llega como respuesta directa a la Pax Silica, la iniciativa liderada por Estados Unidos que agrupa a una treintena de naciones para asegurar las cadenas de suministro de IA.
"Es un modelo de lenguaje y una herramienta similar a Claude. Que sea de código abierto quiere decir que puedes descargar el código de cómo se construyó el software; es parte de una conversación que tiene muchos años", dijo en Cara o ceca Fredi Vivas, ingeniero en Sistemas y especialista en Inteligencia Artificial.
"El Kimi K3 es el más potente de código abierto. Es una plataforma que está subvencionada por la empresa china Alibaba. Puede rendir más que el Claude o ChatGPT gastando menos recursos. No me sorprende esta innovación de China porque hay muchas universidades de big data ahí, más que en cualquier otra parte del mundo", cerró.
jueves, 23 de julio de 2026
Israel regala a EEUU su nueva embajada en Jerusalén sobre tierra de familias palestinas
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Israel regala a EEUU su nueva embajada en Jerusalén sobre tierra de familias palestinas
Por Guillermo Azábal | 23/07/2026 | Palestina y Oriente Próximo
Fuentes: Naiz
Israel ha «alquilado» a Estados Unidos los terrenos para construir su nueva embajada en Jerusalén Oeste por un dólar para los próximos 99 años, en unos terrenos de familias palestinas que fueron expulsadas en 1950.
Estados Unidos ha arrendado por un dólar y durante 99 años a Israel el terreno para su nueva embajada en Jerusalén Oeste, pero esa parcela perteneció hasta 1950 a diecinueve familias palestinas expulsadas de la zona y ahora sus herederos intentan paralizar esta decisión.
Se trata del conocido como ‘Complejo Allenby’, donde excavadoras han comenzado ya las obras. Allí, la agencia Efe entrevista a Mounir Kleibo, uno de los más de cien descendientes que, según documentos reconocidos por la Comisión de Conciliación de la ONU para Palestina, cuentan con derechos de propiedad sobre este terreno en el barrio de Baqa, de unas tres hectáreas de extensión y aún baldío.
«Fue muy doloroso. Hicieron el anuncio este mes con una gran sonrisa. Un regalo para Estados Unidos, dijo Israel, pero ellos nunca fueron los propietarios. Nosotros sí y no fuimos consultados», afirma Kleibo emocionado, mientras pisa por primera vez esta parcela sobre la que lleva cuatro años reuniendo documentación.
La decisión de trasladar la embajada estadounidense de Tel Aviv a Jerusalén se produjo a finales de 2017, durante la primera Administración de Donald Trump, en un movimiento que azuzó aún más el avispero geopolítico de Oriente Próximo.
El embajador de EEUU abonó el dólar
A principios de julio, el ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, y el embajador de EEUU en Israel, Mike Huckabee, formalizaron la cesión en un acto donde el propio representante estadounidense abonó de su bolsillo el simbólico dólar.
Huckabee expresó entonces que este paso «reconoce a Jerusalén como la capital eterna, indígena y perpetua del pueblo judío», contraviniendo el Plan de Partición de la ONU (1947) que autorizaba la creación del Estado de Israel pero especificaba que la Ciudad Santa adoptara la forma de corpus separatum bajo administración internacional.
«Somos rehenes de un incidente inhumano, pero la buena noticia es que el terreno aún está vacío y se puede dar marcha atrás», asegura Kleibo, convertido en representante de algunas de las familias palestinas adheridas al litigio.
La responsabilidad del Mandato Británico
Efe ha consultado documentos de las autoridades locales de Jerusalén desde 1917 a 1947, así como los contratos de arrendamiento por parte de estas familias de terratenientes palestinos con el Mandato Británico, quienes utilizaron los también llamados ‘Barracones Allenby’ para uso militar hasta la fundación de Israel.
Tras la guerra de 1948, los palestinos que vivían o tenían propiedades en Jerusalén Oeste fueron desplazados al este de la ciudad o fuera de los territorios históricos palestinos.
Israel no permitió volver a sus hogares a familias como las del ‘Complejo Allenby’, y en 1950 promulgó la Ley de Propiedades Ausentes, que le permitió controlar terrenos o inmuebles de los aproximadamente 750.000 palestinos expulsados de sus tierras durante el conflicto.
«Los británicos tenían la llave, debían haber acordado que los israelíes tenían la obligación de devolvernos este terreno. Nunca lo aclararon, se lo dieron directamente a Israel», comenta Kleibo, trabajador de la ONU durante 35 años ahora retirado.
Una de las zonas más codiciadas de Jerusalén
Kleibo, que se enteró en 2022 de su vinculación con este terreno gracias al profesor palestino Walid Jalidi, cuenta entusiasmado que pasó por el lugar durante años para una reunión semanal en un edificio cercano de la ONU y que siempre tuvo «una sensación especial».
El ‘Complejo Allenby’ se encuentra en Baqa, uno de los barrios de Jerusalén más codiciados en el plano inmobiliario por su ubicación: sobre la carretera a Hebrón, a unos 2 kilómetros de los sitios sagrados de la ciudad, cerca de la antigua estación de tren y rodeado de vegetación.
Adalah, el centro legal para los derechos de las minorías árabes en Israel, representó en enero de 2023 a las familias palestinas de los ‘Barracones Allenby’ –algunas con nacionalidad estadounidense o jordana actualmente– en una apelación formal ante las autoridades de planificación israelíes, pero esta fue rechazada ese mismo año.
La organización condenó el acuerdo entre Israel y EEUU, y aseguró que «consagra deliberadamente una profunda injusticia histórica».
«Al proceder a pesar de las reclamaciones de propiedad documentadas y legítimas, EEUU valida la apropiación ilegal de tierras pertenecientes a sus propios ciudadanos», denunció Adalah.
«Soy de aquí, pertenezco aquí y moriré aquí»
Kleibo reconoce que en estos cuatro años han sido muchas las personas que le han recomendado que cese en su «lucha perdida», pero mantiene la esperanza.
«Soy de aquí, pertenezco aquí y moriré aquí (…). Los palestinos hemos sufrido mucho y después del 7 de octubre (de 2023), eso también se extendió a Líbano y a otros lugares. Quiero verlo todo desde una mirada pacífica, pensar que mis vecinos judíos también me entenderán», expone.
Cuando la maquinaria pesada continúa abriendo camino para la nueva embajada de EE.UU. en Jerusalén, Kleibo sigue visibilizando su causa en redes sociales y asevera que pronto se desplazará a Jordania para reunirse con miembros de la dinastía hachemita, quien guarda derechos sobre los ‘Barracones Allenby’ debido a que el Waqf Islámico jordano (fundación benéfica) también figuraba como propietario de parte del complejo.
«No pretendo una insurrección civil ni quiero que se me califique de enemigo de EE.UU. o antisemita. Yo mismo soy producto de EE.UU. porque estudié allí. Ni siquiera pido que nos devuelvan otras propiedades que fueron arrebatadas a nuestras familias en Jerusalén Oeste y donde actualmente viven israelíes, solo queremos que se respeten nuestros derechos», culmina Kleibo.
Fuente: https://www.naiz.eus/es/info/noticia/20260722/israel-regala-a-eeuu-su-nueva-embajada-en-jerusalen-sobre-tierra-de-familias-palestinas
Revelan plan de solución definitiva israelí sobre Cisjordania
- Sputnik Mundo,
Revelan el "plan de la solución definitiva" israelí sobre Cisjordania
ayer
El Gobierno de Benjamín Netanyahu está llevando a cabo planes de asentamiento para resolver el conflicto a su favor y a modificar la naturaleza geopolítica de los territorios palestinos, comentó a Sputnik el director del departamento de publicaciones y documentación de la Comisión de Resistencia al Muro y a los Asentamientos, Amir Dawood.
"Israel percibió la guerra (...) y la tensión regional como una oportunidad histórica, que quizá no vuelva a repetirse, para llevar a cabo proyectos de asentamientos que llevaban décadas sin materializarse", enfatizó el funcionario palestino.
En sus palabras, Netanyahu aprovecha que la atención política y mediática internacional se centra en lo que está ocurriendo en la región para imponer una nueva realidad en Cisjordania.
"Esto creó una atmósfera de impunidad y sentó las bases para la etapa actual, que se caracteriza por una anexión 'silenciosa' de facto mediante la creación gradual de nuevas realidades sobre el terreno", aseveró el analista.
En este sentido, aseveró que la parte más peligrosa de este plan es el "desplazamiento forzoso de los palestinos de Cisjordania".
Donald Trump y Benjamin Netanyahu durante su reunión en EEUU - Sputnik Mundo, 1920, 20.07.2026
Internacional
"Netanyahu no será detenido mientras se encuentre en EEUU", dice Trump
hace 2 días
Así destacó que las autoridades israelíes buscan crear condiciones que obliguen a la población a abandonar sus hogares a través medidas de presión indirecta. En particular, mencionó el bloqueo financiero, las incursiones en las ciudades, la confiscación de tierras y las restricciones a la vida cotidiana impuestas a través del sistema de puestos de control.
"Esto debería provocar, en primer lugar, un desplazamiento interno de la población y, posteriormente, su expulsión fuera del país", subrayó el experto.
También advirtió de que los próximos meses, hasta las elecciones israelíes, "serán especialmente peligrosos", ya que el ritmo de la actividad de los asentamientos y la política de expulsión forzosa de los palestinos están adquiriendo un carácter decisivo.
El hambre y la desnutrición en Gaza - Sputnik Mundo, 1920, 23.06.2026
Defensa
Más de 20.000 tumbas infantiles: la ONU explica cómo Gaza se convierte en un cementerio de niños
El 9 de octubre de 2025, Israel y Hamás, con la mediación de Egipto, Catar, EEUU y Turquía, acordaron implementar la primera fase del plan de paz presentado por el presidente estadounidense, Donald Trump. Al día siguiente, entró en vigor un alto el fuego en Gaza. Según el acuerdo, las tropas israelíes se retiraron hasta la denominada línea amarilla, y mantienen el control de más del 50% de la Franja.
En enero pasado, el enviado especial de la Casa Blanca, Steve Witkoff, anunció el inicio de la segunda fase del plan de paz para Gaza, que prevé la creación de un gobierno tecnocrático transitorio, el desarme de Hamás y la transición del alto el fuego hacia la reconstrucción del territorio.
Israel levanta un gran muro de arena en Gaza: imágenes de satélite muestran la nueva barrera que divide la Franja de Gaza
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Israel levanta un gran muro de arena en Gaza: imágenes de satélite muestran la nueva barrera que divide la Franja
Por Francesca Cicardi | 23/07/2026 | Palestina y Oriente Próximo
Fuentes: El Diario [Foto: La barrera de arena que Israel está levantando en Gaza, cerca del campo de Al Maghazi, en el centro de la Franja. Planet Labs PBC]
La gran barrera de kilómetros de longitud ha sido levantada en distintos puntos del territorio palestino, en la línea que divide las áreas que las tropas israelíes siguen ocupando y el resto del territorio en el que viven hacinados unos 2 millones de palestinos
El ejército israelí lleva meses construyendo una barrera de arena de varios metros de altura en la parte de Gaza que controla, siguiendo el recorrido de la denominada Línea Amarilla, que fue trazada cuando las tropas se retiraron tras el alto el fuego con Hamás de octubre de 2025, pero que Israel ha ido expandiendo desde entonces hasta ocupar más del 60% de la Franja palestina.
Imágenes por satélite de la compañía Planet Labs muestran un muro de arena de varios kilómetros de largo, en distintos puntos de la Franja, que separan las áreas orientales, ocupadas por las tropas israelíes, de las áreas occidentales, aún controladas por el grupo palestino Hamás, donde se hacinan unos 2 millones de palestinos.
Según la agencia de noticias Associated Press, en los pasados meses han sido construidos 23 kilómetros de barrera, que pasan por aquellas zonas que fueron tomadas por las fuerzas israelíes y completamente destruidas, antes con los bombardeos masivos sobre Gaza y después con maquinaria pesada. En algunas imágenes se puede apreciar que la barrera se levanta en zonas deshabitadas, donde sólo hay escombros o infraestructuras inutilizadas.
La barrera que construye Israel, todavía inacabada, cerca de la localidad de Jan Yunis, en el sur de Gaza.
La barrera que construye Israel, todavía inacabada, cerca de la localidad de Jan Yunis, en el sur de Gaza. Planet Labs PBC
El Ejército israelí ha confirmado a Associated Press que ha construido la barrera en el área de la Línea Amarilla, que las propias tropas han ido ampliando desde octubre de 2025. Fue la línea de repliegue cuando entró en vigor el alto el fuego en Gaza y fue trazada por el plan de 20 puntos impuesto por Donald Trump para poner fin a la guerra. Ese plan preveía la retirada israelí en una segunda fase, que nunca se ha llegado a aplicar, y la Administración estadounidense no ha presionado a Tel Aviv para que retire sus tropas o para que no siga ampliando sus dominios.
La Línea Amarilla trazada en el acuerdo de alto el fuego
de octubre de 2025. GRÁFICO: IGNACIO SÁNCHEZ. FUENTE: HAARETZ
Junto a la barrera de arena, el Ejército también ha creado una “zona de seguridad”, equipada con recursos tecnológicos y de espionaje, según ha dicho a Associated Press. Asimismo, ha señalado que la barrera busca evitar “infiltraciones” de milicianos de Hamás y “proteger las tropas israelíes y las comunidades” cercanas a la valla fronteriza de Gaza –que fueron asaltadas por la milicia palestina el 7 de octubre de 2023, en un ataque que dejó unos 1.200 muertos y desencadenó la brutal ofensiva israelí contra la Franja que duraría dos años–.
La barrera vista al este de la localidad destruida de Beit Lahia, en el extremo norte de la Franja.
La barrera vista al este de la localidad destruida de Beit Lahia, en el extremo norte de la Franja. Planet Labs PBC
Por su parte, la Agencia EFE también ha confirmado la construcción de la barrera de arena en el sur de Gaza. De acuerdo con varios testigos consultados por EFE, tiene entre 10 y 15 metros de alto y va desde la costa, en la zona de Mawasi, hacia el este, paralela a la Línea Amarilla que en esa parte corta la Franja horizontalmente. “Por motivos de seguridad operativa, no proporcionaremos más detalles sobre los componentes del despliegue, el trazado de la barrera ni su extensión”, ha declarado el Ejército israelí a EFE.
Los habitantes de los campamentos de desplazados de Mawasi han relatado a EFE que las tropas israelíes les han disparado durante la construcción de la barrera, que se prolonga desde hace unas semanas en esa zona sureña. Los disparos acabaron con la vida de un niño de 9 años, Moataz, mientras estaba con su madre en su carpa. El tío de Moataz, Mahmud al Maghari, enseñó a la agencia de noticias los agujeros de los disparos que atravesaron el techo de plástico de la tienda y alcanzaron al niño en el corazón.
La barrera que construye Israel en la zona de Mawasi, en el sur de Gaza, desde el mar Mediterráneo hacia el este.
La barrera que construye Israel en la zona de Mawasi, en el sur de Gaza, desde el mar Mediterráneo hacia el este. Planet Labs PBC
Según Al Maghari, los disparos se repetían diariamente durante la construcción de la barrera y causaban heridos a diario entre las familias que residen en uno de los muchos campamentos levantados para acoger a los muchos gazatíes que han perdido sus casas en la intensa campaña de bombardeos israelí que concluyó en octubre de 2025 y causó más de 70.000 muertos, incluidos más de 20.000 menores de edad.
Desde entonces, la violencia ha continuado con menor intensidad y más de 1.100 palestinos han sido asesinados por ataques israelíes, muchos de ellos en las cercanías de la Línea Amarilla. Los ataques aéreos contra supuestos milicianos de Hamás se han intensificado en las pasadas semanas y, en muchas ocasiones, las víctimas han sido civiles, incluidos niños.
Mientras el ejército hebreo expande su ocupación de la Franja y recrudece su campaña militar, los colonos israelíes buscan volver a establecer asentamientos ilegales en Gaza, que Tel Aviv decidió desmantelar en 2005. Cientos de activistas ultranacionalistas y del movimiento colono marcharon el domingo hasta la valla fronteriza del territorio palestino, con el apoyo de ministros del Gobierno de Benjamín Netanyahu, incluido el ultrarradical Itamar Ben Gvir, y sin que las fuerzas de seguridad intervinieran.
Fuente: https://www.eldiario.es/desalambre/israel-construye-enorme-muro-arena-gaza-imagenes-satelite-muestran-nueva-barrera-divide-franja_1_13396702.html
miércoles, 22 de julio de 2026
Irán: Asimetría y soberanía frente al hegemonismo (Parte I)
Irán: Asimetría y soberanía frente al hegemonismo (Parte I)
Por Pablo Jofré Leal | 23/07/2026 | Mundo
Fuentes: Hispantv
Para la República Islámica de Irán, la forma de llevar a cabo su defensa integral, frente a la agresión de las potencias hegemónicas y arrogantes, especialmente Estados Unidos, no constituyen simples opciones tácticas. Por el contrario, representan imperativos morales de supervivencia nacional y espiritual.
Una lucha enconada donde se levanta un concepto fundamental: la resistencia como tesis central. Y es allí donde la estrategia que denominaremos doctrina de la asimetría ocupa un lugar central en materia de idea y práctica bajo el marco de la mencionada resistencia.
La guerra asimétrica es la respuesta, en formas variadas, por la cual la República Islámica de Irán contrarresta la guerra híbrida que la alianza imperial y su proxy sionista lleva a cabo a través de su poderío económico y militar. Réplica dada por Irán, a través de la entereza interna, la disuasión tecnológica local, el control de rutas comerciales estratégicas y una red de aliados regionales bien articulada.
El general de división Yahya Rahim Safavi, asesor principal del comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, ha dado a conocer que ya el año 2011, el líder mártir de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, ordenó concretar, las líneas de trabajo de un plan integral de defensa del país frente a las agresiones occidentales, en que se contemplaba también el control total y cierre del estrecho de Ormuz (1)
Un método de lucha que Irán, ya el año 2005, bajo la clara orientación del liderazgo del mártir Jamenei y de la mano del director del centro de mando estratégico del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica – CGRI – el general Mohammad Ali Jafari, comenzó a sentar las bases de doctrina de defensa flexible y estratificada denominada Defensa en Mosaico – Dafa Mozayiki – Antecedente histórico de la denominación actual de la doctrina de guerra asimétrica implementada fuertemente , tanto en la segunda defensa sagrada de junio del 2025 y la tercera defensa sagrada iniciada el 28 de febrero de este 2026.
Existen aspectos reveladores de lo expresado, es que estos planes no se limitaban solamente, al estrecho de Ormuz y su utilización como férrea plataforma de defensa de Irán. También la doctrina de guerra asimétrica contempla el conjunto del Golfo Pérsico, el Mar de Omán, el Mar Rojo (y por ende el estrecho Bab el Mandeb) e incluso el Mar Mediterráneo tomando en consideración que radica allí no sólo la VI Flota estadounidense – con base en la ciudad italiana de Nápoles – sino también numerosas bases militares, aéreas y navales que han servido para atacar a Irán.
Una afirmación refrendada, por el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, quien publicó a los pocos días del inicio de la agresión contra Irán el 28 de febrero del 2026, en la red X “Tenemos dos décadas para estudiar las derrotas militares estadounidenses en nuestro este y oeste inmediatos. Hemos incorporado las lecciones aprendidas. Los bombardeos en nuestra capital no afectan nuestra capacidad para librar la guerra. La Defensa Mosaic descentralizada nos permite decidir cuándo y cómo terminará la guerra” (2).
Los pilares de esta doctrina de resguardo de la soberanía iraní se basan, esencialmente, en dos líneas. Primera, el derecho que le asiste en materia de autodefensa y la protección a ultranza de la soberanía como argumentación jurídica y geopolítica. Efectivamente, Irán fundamenta su doctrina de guerra asimétrica en la justicia y la legalidad del derecho a la autodefensa. Frente a potencias militar y tecnológicamente superiores, un enfrentamiento convencional y simétrico en el terreno elegido por el enemigo equivaldría a un suicidio estratégico.
En segundo lugar, el operativizar una concepción como la señalada, implica trabajar por la descentralización del poder militar iraní. Esto, con el objetivo prioritario de proteger al pueblo y a la soberanía nacional de los ataques sostenidos que ha sufrido el país desde el triunfo mismo de la Revolución Islámica el año 1979. Al eliminar la existencia de un mando único y centralizado, se anula la posibilidad de que el enemigo destruya el núcleo del Estado o logre esa hipotética capitulación mediante un ataque selectivo a quienes detentan el poder en los diversos ámbitos: religioso, político y militar.
La descentralización y la autonomía regional han concretado la división administrativa del territorio iraní en 31 comandos provinciales del CGRI, donde cada provincia puede funcionar independientemente si así se requiere: con su propia cadena de mando. Arsenales predispuestos – misiles, drones, municiones entre otros – y planes preestablecidos pero dotados de amplio margen de acción de acuerdo con la realidad experimentada. La idea es que, ante la posibilidad de incomunicación con el mando central, las unidades locales pueden seguir combatiendo
En un escenario de disparidad militar, la asimetría se justifica de forma soberana como la única vía justa y eficaz para equilibrar la balanza geopolítica y salvaguardar la integridad territorial del país. Así, se establece que el objetivo fundamental de esta estrategia asimétrica no es ganar batallas navales contra portaviones o submarinos nucleares o generar batallas aéreas contra bombarderos B2 y aviones F35.
No es ese el camino principal trazado, me refiero a tratar de derribar esas aeronaves y sus misiles – por supuesto si existe la posibilidad hay que hacerlo como ha acontecido en múltiples oportunidades – Pero, lo esencial es negarle al enemigo una guerra relámpago y arrastrarlo a una guerra de desgaste de tal forma que se le haga al enemigo, en lo económico, militar y políticamente insostenible una agresión prolongada, convirtiendo así la resistencia asimétrica en la garantía de su libre determinación. Los resultados de esta conducta han tenido resultados positivos y que han obligado al enemigo de la alianza imperial sionista a evaluar en profundidad esta doctrina.
Por ello, la manera de enfocar la guerra de defensa de Irán refiere el uso de minas submarinas, lanchas rápidas equipadas con misiles y torpedos antibuques. Situadas en puntos estratégicos del Estrecho de Ormuz que le permite a la nación persa el control de esta vía marítima, esencial para el comercio energético mundial. Unido a ataques selectivos a bases del enemigo e infraestructura crítica situadas en territorios, principalmente de las monarquías del Golfo Pérsico.
Una doctrina asimétrica diversa
Lo señalado es tremendamente importante desde el punto de vista de la influencia que esta guerra tiene en amplias esferas. El lanzamiento de misiles y aviones no tripulados a infraestructuras claves de los aliados de Washington, conforma lo que se ha denominado “una saturación económica” con efectos sobre tres pilares de las monarquías del golfo: turismo, petróleo, además de centros financieros y de transporte internacional. “Bastan unos pocos drones dirigidos a un aeropuerto internacional para paralizar el tránsito aéreo por semanas forzando a los aliados del gobierno estadounidense y del régimen israelí a sufrir un desgaste progresivo”
Sumemos la activación del eje de la resistencia – con años de preparación y coordinaciones – que implica: frente a agresiones directas se expande el conflicto a diversos escenarios geográficos, permitiendo diluir la ventaja tecnológica del enemigo. Y, como eje de toda esta estrategia, el priorizar lo que denominamos las armas de denegación de acceso avanzado. Una línea que implica que Irán ha canalizado sus esfuerzos y recursos en el desarrollo tecnológico y masivo de aviones no tripulados y un sistema de misiles de crucero, balísticos e hipersónicos. Decisión y uso que le ha permitido tener una capacidad de respuesta rápida, masiva y sobre todo con costos muy inferiores a los sistemas de armas de los misiles del enemigo.
Toda esta realidad ha sido reconocida, incluso, por centros de análisis de guerras como el Center for Strategic and International Studies (CSIS) de los Estados Unidos. El enemigo sionista a través del Institute for National Security Studies (INSS) – Israel y centros de estudios geopolíticos como el Manohar Parrikar Institute for Defence Studies and Analyses (MP-IDSA) de la India. Cada uno de ellos, en sus análisis, da la razón a la idea ya establecida que Irán, frente a las agresiones sufridas, es capaz de mantener capacidades altamente resilientes en materia de uso de drones y misiles, entre otros mecanismos de una guerra de desgaste, sobre todo en lo militar y económico, que genera la desesperación de aquellos acostumbrados a imponer sus políticas en un chistar de dedos. (3)
Palabras que confirman oficialmente que la doctrina de defensa asimétrica es una política trabajada en profundidad y con hondas implicaciones estratégicas. Una escuela que recoge la experiencia de décadas de agresiones y políticas de máxima presión contra la Revolución Islámica. En lo mencionado, incluyo la defensa sagrada en la guerra impuesta con Irak entre 1980 a 1988 – impulsada y apoyada por las potencias occidentales para derrotar a la naciente revolución islámica –
Como también la experiencia de aquellas invasiones a países vecinos de Irán como fue el caso de Afganistán y el propio Irak, durante dos décadas. Unido a la guerra de liberación del Líbano, que significó la expulsión del ejército sionista de aquel país el año 2000 y la guerra de los 33 días en el 2006 que representó una enorme derrota del ente sionista a manos del Movimiento de Resistencia Islámica de El Líbano – Hezbolláh.
Notas:
Rahim Safavi señaló que trabajó junto con los entonces comandantes del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI), el almirante Ali Fadavi y el general de brigada Amir Ali Hayizade, así como con el entonces subcomandante en jefe del CGRI, el general Hosein Salami, para redactar un plan operativo de quince páginas.
La arquitectura militar y estratégica de la guerra abierta desde el 28 de febrero de 2026 confirma una asimetría fundamental: Irán ha estructurado sus medios para una guerra larga, duradera, fragmentada y asimétrica, mientras que Estados Unidos e Israel han concebido sus dispositivos —reservas, doctrinas, ritmo— para guerras cortas o de duración media, de muy alta intensidad, pero de duración limitada. https://legrandcontinent.eu/es/2026/03/27/la-primera-guerra-mundial-asimetrica-x/
Desde la perspectiva del enemigo sionista se reconoce que Irán y su liderazgo en el eje de resistencia emplea una doctrina basada en la “disuasión asimétrica” que le permite actuar y tener una gestión de defensa y ataque bajo los límites de guerra abierta total, imponiendo sus reglas de juego a sus enemigos. Con una línea de trabajo que denomina de modificación de vulnerabilidad que dispersa sus activos militares, utiliza con eficacia sus instalaciones subterráneas y descentraliza el mando central iraní, como también la cooperación con sus aliados regionales del eje de la resistencia, que permite la continuidad de las operaciones. https://www.youtube.com/watch?v=2IY71HXnAc8
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
La Junta de la Paz de Trump ha convertido a Gaza en el lugar más peligroso del mundo para ser niño
Recomiendo:
La Junta de la Paz de Trump ha convertido a Gaza en el lugar más peligroso del mundo para ser niño
Por Jamal Kanj | 22/07/2026 | Palestina y Oriente Próximo
Fuentes: Voces del Mundo
Mohamed al-Wahidi, de 57 años, esposo, padre y abuelo, dedicaba sus días a hacer lo que hacen los trabajadores humanitarios en un lugar donde ya casi no queda nada: retirar escombros, reabrir carreteras, reparar una tubería con fugas, llenar un depósito de agua comunitario o montar tiendas de campaña para familias que no tenían adónde ir. En su tiempo libre, llevaba a cabo un «proyecto arriesgado»: instalar pantallas y generadores por toda Gaza para que la gente pudiera ver el Mundial. En la víspera del partido de Egipto contra Argentina, Israel lo mató junto con un taxista de 33 años y dos hermanos pequeños, de 8 y 10 años, que caminaban por las inmediaciones. El ejército israelí afirmó que estaba investigando «el incidente».
Como ocurre casi siempre, Israel comete primero el asesinato y luego inventa un pretexto a posteriori.
Al-Wahidi es solo un nombre más en los rituales diarios de matanza que se producen en Gaza bajo el supuesto alto el fuego. Israel ha asesinado a más de 1.100 palestinos en la Franja desde octubre de 2025, 265 de ellos niños. Ni un solo civil israelí ha perdido la vida en el otro bando. Esta es la «paz» que gestiona el equipo de Trump.
Casi un millón de personas siguen atrapadas en tiendas de campaña durante un verano en Gaza en el que las temperaturas alcanzan los 35 grados centígrados. Temporada tras temporada, se ven expuestas a las inclemencias del tiempo: primero un invierno gélido, luego el calor implacable del verano. Las familias sobreviven en campamentos de tiendas de campaña o bajo losas de hormigón que cuelgan de edificios destruidos. Mientras tanto, Israel sigue bloqueando en la frontera las mallas de sombra y las lonas de plástico, al igual que bloqueó las mantas de abrigo durante el invierno.
Los niños se achicharran en las tiendas de campaña, mientras Israel sigue empujando a la población civil hacia corredores cada vez más estrechos. Cuando se formó la denominada «Junta de Paz», Israel ocupaba el 53% de Gaza. Un mes después, el 60%. A finales de mayo, el primer ministro Netanyahu ordenó a las autodenominadas Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) que se hicieran con el 70%. 2,3 millones de seres humanos apiñados en una jaula cada vez más pequeña, alejados de todas las zonas agrícolas. El ministro de Energía, Eli Cohen, ha dicho en voz alta lo que nadie se atrevía a decir, al afirmar en la radio israelí que el control israelí seguirá creciendo «hasta que alcancemos el 100%». La siguiente fase prevé acorralar a los palestinos en «refugios humanitarios» vallados cerca de las ruinas de Rafah, como parte del programa definitivo de limpieza étnica, cínicamente promocionado como un «plan de libre circulación».
Campos de concentración construidos según los mismos mecanismos que la Alemania nazi utilizó para encerrar a los judíos en la Segunda Guerra Mundial. Una comisión independiente de investigación de la ONU, cuyos resultados se publicaron este verano, concluyó que el asesinato de niños en Gaza por parte de Israel no es un daño colateral de la guerra, sino parte de una estrategia para destruir la continuidad biológica de la sociedad palestina. Actos que se ajustan a la definición jurídica de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad.
Israel ha asesinado o herido a más del 10% de la población de Gaza desde octubre de 2023. Al menos 20.179 niños, más de 5.000 menores de cinco años, y otros 44.143 heridos. La cifra de niños asesinados representa un tercio del número total de palestinos fallecidos en Gaza. La comisión documentó casos de niños abatidos por francotiradores y por rifles montados en cuadricópteros con una precisión que descartaba cualquier posibilidad de accidente y citaba los propios testimonios de soldados israelíes en los que estos se felicitaban y celebraban entre ellos tras haber asesinado a civiles. La comisión calificó a Gaza como el lugar más peligroso del mundo para un niño.
En junio un padre llamado Bahaa Abu Al-Ajeen vio cómo un soldado israelí se arrodillaba y disparaba en la cabeza a su hijo de tres años mientras el niño lloraba en sus brazos cerca de Deir al-Balah. En abril Ritaj Rihan, una niña de nueve años, recibió un disparo en la boca mientras esperaba a su profesora de pie en una tienda que hacía las veces de aula. Estos no son casos aislados bajo un alto el fuego. Son la continuación de un genocidio israelí a la sombra del alto el fuego.
Cuando Israel y EE. UU. lanzaron su guerra contra Irán a finales de febrero, Israel cerró por completo todos los pasos fronterizos hacia Gaza. No porque exista ninguna conexión, sino por la naturaleza malévola de Israel y porque puede salirse con la suya bajo la niebla de la guerra. Los envíos semanales en camión se desplomaron, pasando de una media de unos 4.200 a tan solo 590. Kerem Shalom y Zikim siguen siendo los únicos pasos fronterizos que aún funcionan, e incluso ahora, aproximadamente la mitad de los camiones que llegan desde Egipto son rechazados en lugar de ser descargados.
Hasta la fecha los volúmenes de ayuda nunca se han recuperado hasta alcanzar los niveles previos a la guerra con Irán, y mucho menos han llegado al mínimo que, según la ONU, necesita Gaza. Cuatro agencias de la ONU ya han advertido de que la hambruna que se suponía que iba a acabar el alto el fuego podría reaparecer si no se garantiza un acceso sostenido. El 68% de la población de Gaza quema ahora basura para cocinar porque no hay suficiente gas. Ninguno de los 37 hospitales de Gaza está plenamente operativo; solo diecinueve funcionan, aunque sea parcialmente. Casi la mitad de los medicamentos esenciales están agotados, e Israel está retrasando el envío del material quirúrgico necesario para tratar a más de 43.000 personas que han sufrido lesiones que les cambiarán la vida. Las más de 40.000 personas que probablemente quedarán discapacitadas de forma permanente por falta de tratamiento constituyen otra fase del genocidio silencioso de Israel.
El propio informe semestral de la Junta de Paz afirma que la distribución de ayuda aumentó un 70% y que las necesidades alimentarias básicas se han «estabilizado» por primera vez desde 2023. En el arte del eufemismo, el 70% de cero es cero, y que los alimentos básicos se han «estabilizado» significa que los envíos llegan con regularidad, pero no que sean suficientes. Llama la atención la ausencia en el informe de cualquier mención a que las entregas de camiones de ayuda nunca han vuelto a los niveles anteriores a la guerra con Irán y siguen estando muy por debajo del mínimo que la propia ONU considera necesario.
El mismo informe semestral de la Junta al Consejo de Seguridad dedica sus páginas a culpar a la resistencia palestina, sin hacer mención alguna al ejército de ocupación que ha traspasado la línea demarcada del alto el fuego, ni a la orden de Israel de que organizaciones como Médicos Sin Fronteras, el Consejo Noruego para los Refugiados y Oxfam tengan que elegir entre entregar los nombres de su personal a un gobierno que persigue a los trabajadores humanitarios o cesar por completo sus operaciones en Gaza.
Incluso la forma de contabilizar a los periodistas asesinados es objeto de controversia. Se presionó al Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés) para que redefiniera quién cumple los requisitos para ser considerado periodista «palestino». La medida tenía por objeto dar a Israel carta blanca para matar a periodistas palestinos con impunidad. Un miembro de la junta directiva del CPJ que se opuso a considerar la petición de Israel fue destituido a los pocos días de protestar públicamente. La junta mantuvo finalmente intacta su definición, pero solo tras eliminar del recuento a 20 periodistas palestinos asesinados.
Esto es lo que normaliza la Junta de la Paz: una potencia ocupante que se expande mientras sigue vigente una tregua unilateral, una política de hambruna rebautizada como un éxito de estabilización, los campos de concentración como un plan de vivienda, la limpieza étnica como libre circulación y un recuento de víctimas autorizado que sigue aumentando con impunidad.
Un abuelo que no deseaba otra cosa que brindar a las familias desplazadas una hora de alegría viendo un partido de fútbol se convirtió, en cambio, en otro nombre más de la lista cada vez más larga de víctimas del genocidio. En Gaza, donde «se ha destruido la esencia de la infancia», incluso los actos más insignificantes de humanidad se han convertido en actos punibles con la muerte.
La paz nunca fue el plan de la Junta. El plan era la gestión del genocidio.
Jamal Kanj (jamalkanj.com) es autor de Children of Catastrophe: Journey from a Palestinian Refugee Camp to America (Hijos de la catástrofe: viaje desde un campo de refugiados palestino a Estados Unidos) y otros libros. Escribe con frecuencia sobre temas relacionados con Palestina y el mundo árabe para diversas publicaciones nacionales e internacionales.
Texto en inglés: CounterPunch.org, traducido por Sinfo Fernández.
Fuente: https://vocesdelmundoes.com/2026/07/21/la-junta-de-la-paz-de-trump-ha-convertido-a-gaza-en-el-lugar-mas-peligroso-del-mundo-para-ser-nino/
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