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miércoles, 19 de agosto de 2026
Fuerzas iraníes advierten a países del Golfo que ayuden a EEUU
- Sputnik Mundo,
Fuerzas iraníes advierten a países del Golfo que ayuden a EEUU
Irán respondió a los recientes ataques de EEUU - Sputnik Mundo, 19.08.2026
Momentos después del inicio del despliegue del portaaviones USS George Washington para relevar al USS Abraham Lincoln en aguas del golfo Pérsico y el mar Arábigo, el general Ali Abdollahi, jefe de las Fuerzas Armadas iraníes, lanzó una fuerte advertencia a los aliados de Washington en la región.
"Queremos advertir: toda asistencia o facilitación prestada al ejército agresor estadounidense equivale a una participación en las operaciones militares estadounidenses", afirmó el alto mando en un comunicado divulgado por la agencia iraní de noticias Mehr.
EEUU posee bases militares en Catar, Kuwait, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos, Irak, Siria, Jordania y Arabia Saudita, mismas que, tras la agresión israelí-estadounidense lanzada en febrero de este año contra el país persa, se convirtieron en objetivo de Irán, al señalar que se utilizan para atacar territorio iraní.
Renacer de los escombros Otra Gaza es posible
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Renacer de los escombros
Otra Gaza es posible
Por Sergio Ferrari | 18/08/2026 | Economía
Fuentes: Rebelión
La reconstrucción de la Franja de Gaza es un proyecto realizable, pero implicará un esfuerzo material, social y sanador de dimensiones colosales.
Particularmente desafiante en el contexto de un drama de sociedad debido a que los ataques militares de Israel no han cesado aun después del frágil alto el fuego acordado en octubre pasado.
Más de 73.000 personas palestinas han muerto, alrededor de 173.000 resultaron heridas y 1,9 millones fueron desplazadas por la fuerza a partir de octubre de 2023.
Según un reciente informe de Naciones Unidas publicado el 10 de agosto, solo en el mes de julio de este año las fuerzas israelíes han matado a unos 160 palestinos en Gaza, llevando el número de muertos a más de 1.200 en el enclave devastado desde el llamado alto el fuego. Los expertos onusianos afirman que “incluye a mujeres, niños, personas mayores y otros que se habían refugiado en tiendas de campaña y áreas a las que habían sido dirigidos para su propia seguridad. La mayoría de los asesinatos ocurrieron en zonas de desplazamiento densamente pobladas como Al-Mawasi, lejos de la llamada línea amarilla. Ningún lugar en Gaza es seguro”.
Sin embargo, queda por delante la reconstrucción material y la recuperación psicológica y anímica de la sociedad gazatí, explica en entrevista exclusiva Ursula Hauser, psicóloga suiza graduada por la Universidad de Zúrich, Suiza, y doctorada en Etnopsicoanálisis por la Universidad de Klagenfurt, Austria. Aguda conocedora de Palestina y de los campos de personas palestinas refugiadas en Líbano, durante los últimos 25 años Hauser ha colaborado profesionalmente con colegas psicoanalistas y psicodramatistas en esos países, así como en otras regiones del mundo con realidades conflictivas, como Centroamérica.
Desde las ruinas
La guerra arrasó escuelas, universidades, bibliotecas y archivos esenciales para preservar la memoria palestina. También quedaron convertidas en ruinas sus mezquitas, iglesias, instituciones culturales, hospitales y otros espacios comunitarios, todo lo cual le daba cohesión a este pueblo.
Su reconstrucción exigirá una inversión descomunal, lo que prueba el profundo nivel de la destrucción que sufrió la Franja de Gaza, un territorio de aproximadamente 365 kilómetros cuadrados y con una distancia de 41 kilómetros de Norte a Sur y de unos 6 a 12 kilómetros de Este a Oeste. Comparativamente, equivalente a la mitad de la superficie de Madrid, un 20% mayor que la de Buenos Aires y una cuarta parte de la de Ciudad de México o de la de San Pablo. Con una pérdida de tres cuartas partes de sus edificios y residencias, tan solo la remoción de 60 millones de toneladas de escombros del territorio gazatí demandará trabajos intensivos durante más de siete años. A esto debe sumársele el tiempo adicional para el desminado, lo que habla de la tarea gigantesca que se vislumbra (https://news.un.org/fr/story/2026/05/1158839).
Según el Informe Reconstruyendo Gaza (Building Gaza Anew), publicado por la organización solidaria no gubernamental Oxfam Intermón juntamente con el Instituto Palestino de Investigación en Políticas Económicas (MAS, en inglés) y el Centro Palestino de Comercio (PalTrade, en inglés), el costo de la reconstrucción requerirá un mínimo de 71.400 millones de dólares durante la próxima década. Unas siete veces más de lo que hubiera costado reconstruir Gaza tras las principales ofensivas militares israelíes de los últimos 20 años y antes de esta última.
La historia reciente del territorio gazatí, subraya el Informe, está marcada por el mismo patrón histórico que ha tenido que sufrir el pueblo palestino durante décadas: destrucción, reconstrucción parcial y nueva destrucción. “Parcial”, o incompleta, debido a los bloqueos, las restricciones de acceso, las financiaciones insuficientes o, bien, el reinicio de nuevos conflictos. “Antes de que muchas familias pudieran recuperar una vida normal”, señala el Informe, “una nueva ofensiva volvía a destruir viviendas, hospitales, escuelas e infraestructuras”. (https://mas.ps/en/publications/14333.html).
Retroceso inimaginable
Varios estudios de Naciones Unidas coindicen en que el desarrollo de este territorio ha retrocedido el equivalente de 77 años. En otras palabras, una sociedad prácticamente paralizada en su actividad productiva. Y lamentablemente, con una respuesta de la comunidad internacional más bien tibia, por no decir mezquina. Ejemplo de ello es el hecho de que, a pesar de haber comprometido a mediados de julio 1.000 millones de euros (1.160 millones de dólares) para la reconstrucción, la Unión Europea aún no ha definido ni el monto ni la fecha de la primera cuota. (https://www.noovo.info/nouvelles/international/conflit-moyen-orient/article/lunion-europeenne-se-mobilise-pour-la-reconstruction-de-gaza/).
El Instituto Palestino de Investigación en Políticas Económicas sostiene que el “camino viable” para salir de dicha crisis consiste “no solo [en recrear] un territorio físico, sino también [en ayudar] a los palestinos a reconstruir su vida familiar, sus comunidades, sus instituciones, sus medios de subsistencia y su historia basándose en su derecho inalienable a la autodeterminación”. Por otra parte, y a la luz de todo lo que se ha experimentado y aprendido luego de muchos años de guerra, bloqueos y privaciones, no le queda ninguna duda de que “cualquier marco de recuperación creíble debe ser diseñado por los palestinos, basado en los derechos humanos, centrado en las reparaciones, transparente y enmarcado en un enfoque que vincule la recuperación de Gaza con la unidad del resto del territorio palestino ocupado, el cual incluye Cisjordania y Jerusalén Este”.
Más allá de lo material
Los daños económicos y materiales, recalca Reconstruyendo Gaz, solo representan un aspecto de la realidad ya que “la destrucción del tejido social, de las instituciones y de las comunidades no puede medirse únicamente en cifras y tardará generaciones en recuperarse”.
Un ejemplo elocuente de la crisis actual es la situación de la mujer. Aproximadamente 9 de cada 10 mujeres en una población de 2 millones de personas carecen de un trabajo rentable a pesar de que son cabeza de familia en muchísimos hogares y en incontables situaciones dedican entre 8 y 12 horas diarias a tareas no remuneradas de cuidados, como conseguir agua, cocinar con leña o atender a personas heridas, enfermas o con discapacidades.
Otro corolario de estos tres años de sufrimientos continuos es una cicatriz muy profunda en el ámbito de la salud. Más de 50 mil personas necesitarán rehabilitación a largo plazo y aproximadamente 1 de cada 4 lesionadas por el conflicto actual se verán afectadas irreversiblemente.
Desafío humano
La recuperación de Gaza no debe entenderse como un acto de caridad, sino como una cuestión de derechos y reparación, concluye enfáticamente Reconstruyendo Gaza. Tampoco consiste únicamente en levantar edificios, sino también en devolverles a millones de personas la posibilidad de vivir con dignidad, recuperar sus comunidades y construir un futuro que pueda consolidarse, no destruirse nuevamente antes de hacerse realidad.
Visión y conceptos que Ursula Hauser comparte sin vacilación. Reconocida por su familiaridad con la situación palestina, de 2002 a 2023 Hauser estuvo a cargo de la formación de un equipo de Gaza Community Mental Health Programm (GCMHP, en inglés) y Palestinian Medical Relief Society (PMRS, en inglés) auspiciado por la organización no gubernamental Medico International Schweiz (https://www.stiftungursulahauser.org/?lang=es).
Para Hauser, “ante tanto dolor, una curación total es muy difícil… y si, finalmente, se dieran las condiciones políticas pacificadoras, se debería iniciar la elaboración del trauma individual y colectivo para superarlo poco a poco y para prevenir e impedir la repetición de esa violencia y de una guerra sin fin en el Medio Oriente”. Siempre y cuando, por supuesto, afirma, se acepten las condiciones imprescindibles para cualquier reconstrucción de fondo: “la justicia y la paz y el fin definitivo de la ocupación del territorio palestino”.
Según Hauser, quien durante varios años fue co-responsable del proyecto de Psicodrama del Centro de Tratamiento y Rehabilitación para Víctimas de la Tortura (TRC, en inglés) en la ciudad de Ramallah, en el corazón mismo de Cisjordania, “debería establecerse primero un liderazgo político independiente en la Franja, y las autoridades de salud, además de dar respuesta a las exigencias sanitarias básicas esenciales y de rehabilitación física, deberían priorizar el trabajo de la salud mental de toda la población con terapias de grupo; por ejemplo, el psicodrama”.
Estas terapias, explica Hauser, incluyen psicodrama, sociodrama y teatro espontáneo para acompañar a individuos y grupos comunitarios para ayudarlos a expresarse y crecer juntos. Y además se conocen en Gaza porque desde años, y con el apoyo solidario externo, se han estado formando allí decenas de profesionales capacitados en el sector de la salud mental. “Muchos de estos colegas, mujeres y hombres palestinos”, acota, “siguen ahora mismo trabajando heroicamente entre las ruinas y en carpas de campaña con grupos de mujeres e infantes”.
A largo plazo
Al analizar el impacto de un drama que incluye más de 73 mil personas asesinadas desde octubre del 2023 (una tercera parte, niñas y niños), la pregunta esencial es: ¿Cuánto tiempo necesitará Palestina para digerir tanto dolor? Según Hauser, cuatro a cinco generaciones, como mínimo. Y fundamenta su respuesta con una referencia al estrago causado por crisis más o menos similares en América Latina, donde “se siguen investigando las huellas de dictaduras latinoamericanas en la tercera generación. Entre otros sitios, en Uruguay, Argentina, Chile, El Salvador y Guatemala”. En estos y otros muchos lugares, remarca, “constatamos que los traumas perduran y se trasmiten en más de tres generaciones, causando trastornos psicosomáticos y graves enfermedades, como depresión y tendencia a suicidios”.
Las consecuencias de todo esto, según la reconocida psico terapista suiza, van más allá, porque “si los traumas no están elaborados, la población entera estará limitada en su energía vital y perdurará encerrada en el pasado traumático, incluyendo los sentimientos de odio, enojo e impulsos de venganza”. Por esta razón, concluye, solamente con una elaboración colectiva del duelo por las pérdidas de los seres queridos –además de la pérdida de todas sus pertenencias, como casas, árboles de olivos, recuerdos, fotos, juguetes, entre muchísimas otras– se podrá superar, poco a poco. Un paso imprescindible en el arduo proceso de superación del histórico sufrimiento y la recuperación de la alegría y la confianza en el futuro de su tierra.
En dicho proceso, agrega Hauser, “las escuelas tendrán una gran importancia para transmitir los conocimientos históricos y también la tradición y la cultura palestinas, tan ricas en música, canciones, danzas. Y reparar la humillación que sufrió el pueblo palestino por la ocupación racista y clasista desde la Nakba [la expulsión de la población palestina de su propia tierra a partir de la creación del Estado de Israel] en 1948 y en adelante”.
El concepto y la práctica de salud mental, explica Hauser, cuya contribución en este terreno ha sido galardonada en numerosas ocasiones, incluyen el sentido de pertenencia, dignidad y orgullo del ser palestino y la apropiación de una historia de lucha y resistencia. En otras apalabras: se trata de recuperar la identidad, que implica memoria colectiva. De no olvidar para poder recuperar la integridad psicosocial y mental y planificar el futuro de Gaza en tanto personas en su integridad humana, es decir, como sujetos activos.
Resiliencia y resistencia
Esta reconstrucción, según Hauser, presupone un desafío inmenso. No solo en cuanto a conseguir los colosales recursos financieros que hagan falta. Además, y fundamentalmente, poner a prueba y al máximo “la capacidad de resiliencia y resistencia socio-cultural del pueblo y la Nación palestina”. Como condición para ello: “justicia y paz para impulsar esa gigantesca tarea de la salud mental, permitiendo superar el odio y el enojo justificado”.
Su conclusión no tarda en llegar, y es contundente, principalmente en lo que hace a la realidad bélica y de posguerra: “La impunidad -así como la ocupación territorial de Palestina- inhiben cualquier terapia y la recuperación de la identidad … Se trata de una tierra que debe ser libre, con derechos humanos plenamente garantizados y crímenes de guerra debidamente juzgados y sancionados. Se debe restituir la dignidad de un pueblo, de una Nación. Una paz real que garantice que Israel y Palestina puedan vivir como vecinos. Por eso, hablar de reconstrucción de Gaza exige una clara voluntad y responsabilidad políticas previas. Con justicia, libertad, respeto y aceptación del ‘otro’”.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
lunes, 17 de agosto de 2026
"¡Hasta dejarlos hechos polvo!": Trump amenaza atacar a Omán si interfiere en la situación en torno al estrecho de Ormuz
- Sputnik Mundo,
"¡Hasta dejarlos hechos polvo!": Trump amenaza atacar a Omán si interfiere en la situación en torno al estrecho de Ormuz
EEUU atacará a Omán si "se interpone en su camino", indicó el presidente norteamericano, Donald Trump, al comentar las conversaciones entre Mascate y Teherán sobre el control del estrecho de Ormuz. Además, reconoció que Washington mantiene un canal de comunicación con el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI).
El corresponsal extranjero jefe de Fox News, Trey Yingst, informó de que había hablado por teléfono con el presidente estadounidense y le había preguntado por las negociaciones entre Irán y Omán sobre el estrecho de Ormuz.
"¡Si Omán se interpone en nuestro camino, les vamos a bombardear hasta dejarlos hechos polvo!", citó el periodista a Donald Trump.
Sin embargo, el mandatario estadounidense no especificó en qué circunstancias concretas estaría dispuesto Washington a lanzar ataques. En esa misma conversación, Trump afirmó que Irán debe "izar la bandera blanca de la rendición".
Anteriormente, se informó de que Irán y Omán están celebrando consultas sobre el control conjunto del estrecho de Ormuz. El 9 de agosto, el canciller iraní, Abás Aragchí, aclaró que "las conversaciones con Omán no significan que el estrecho de Ormuz vaya a ser reabierto".
El estrecho de Ormuz se considera una de las rutas comerciales marítimas más importantes del mundo y una ruta clave para el transporte de petróleo. Aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas lo atraviesa.
El 18 de junio, Teherán y Washington firmaron el memorando de entendimiento que preveía el fin del conflicto iniciado el 28 de febrero. Sin embargo, desde el 8 de julio, las Fuerzas Armadas estadounidenses han llevado a cabo varias series de ataques contra Irán en respuesta a las presuntas acciones del Estado persa contra buques mercantes que atravesaban el estrecho de Ormuz.
Irán, por su parte, respondió con ataques contra bases estadounidenses ubicadas en Oriente Medio. Asimismo, Teherán acusó a Washington de incumplir el memorando, cuyos términos implicaban el cese de las hostilidades.
A su vez, el presidente de EEUU, Donald Trump, declaró que el alto el fuego entre las dos partes ya no está en vigor. Últimamente, Washington se abstiene de golpear objetivos en suelo iraní para dar una oportunidad a las negociaciones.
Obituario para la fallida guerra de Trump contra Irán Devastadora derrota de EE.UU.
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Obituario para la fallida guerra de Trump contra Irán
Devastadora derrota de EE.UU
Por Brad Reed | 17/08/2026 | EE.UU.
Fuentes: Common Dreams
El politólogo John Mearsheimer, de la Universidad de Chicago, le lanzó una dura dosis de realidad al Presidente estadounidense Donald Trump sobre el estado de su guerra ilegal con Irán. En una entrevista con el periodista australiano Tom Switzer, ante la pregunta de por qué Trump parecía dispuesto a aceptar un acuerdo en el que Irán puede exigir tarifas a los buques de transporte a cambio de la reapertura del estrecho de Ormuz, que ha estado casi completamente cerrado desde que Estados Unidos e Israel comenzaron a bombardear Irán a finales de febrero, Mearsheimer respondió:
—Es muy sencillo… no tiene otra opción. Perdió la guerra. Esta es una derrota devastadora para Estados Unidos. ¿Podría decirme qué debería hacer Estados Unidos para recuperar influencia sobre Irán? La verdad es que creo que no puede decírmelo porque no tenemos solución.
A continuación, Mearsheimer explicó por qué las amenazas de Trump de intensificar su ataque contra Irán resultan completamente vacías.
“Primero, se ha quedado sin municiones. Segundo, nuestros aliados del Golfo le han dicho, sin rodeos, que eso es inaceptable porque los iraníes han dejado claro que, si intensificamos la situación, ellos también la intensificarán y destruirán instalaciones petroleras, plantas desalinizadoras, etcétera”, recordó.
En el mismo debate, Vali Nasr, profesor de asuntos internacionales en la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados de Johns Hopkins, argumentó de manera similar que Irán parece tener el control, señalando que “el período en el que básicamente se podía presionar a Irán para que se sometiera… creo que ha terminado”. Nasr añadió que Irán ahora parece sentirse “muy cómodo exigiendo” concesiones a Estados Unidos a cambio de la reapertura del estrecho, y afirmó que muchos en la élite de la política exterior de Washington aún no habían comprendido este hecho.
“En realidad, Irán no está exagerando. Simplemente está jugando sus cartas”, dijo.
Los argumentos de los expertos fueron secundados por Daniel DePetris, investigador de Defense Priorities, quien escribió en un análisis publicado el lunes que Estados Unidos no tiene más remedio que aceptar que Irán cobre tasas a los barcos a cambio del paso por el estrecho.
Si bien reconoce que tal situación dista mucho de ser ideal, DePetris afirmó que se volvió inevitable cuando Trump lanzó su guerra no provocada sin la autorización del Congreso de los Estados Unidos hace más de cinco meses.
“La guerra de Trump le brindó a Irán la excusa perfecta para aprovechar su geografía, y los iraníes no dudaron en hacerlo”, escribió DePetris. “Con el tiempo, el estrecho de Ormuz, sumado a la postura más agresiva de Irán hacia sus vecinos en general, se ha convertido en algo mucho más valioso: una baza estratégica que Irán puede utilizar cada vez que Trump amenaza con acelerar las operaciones militares”.
Fuente del original en inglés: Common Dreams
Fuente de la traducción -El Cohete a la Luna: https://www.elcohetealaluna.com/derrota-devastadora/
domingo, 16 de agosto de 2026
Nunca lo permitiremos": Irán lanza una fuerte advertencia a EEUU sobre el estrecho de Ormuz
Nunca lo permitiremos": Irán lanza una fuerte advertencia a EEUU sobre el estrecho de Ormuz
Sputnik Mundo, 16.08.2026
"Las tropas estadounidenses han sido expulsadas y ya no se les permite el acceso a los golfos Pérsico y de Omán, ni al estrecho de Ormuz", expresó el comandante en jefe del Ejército iraní, general Amir Hatami.
"Todo el mundo debe entender que las bases estadounidenses no podrán volver en modo alguno a su estado anterior, e Irán nunca lo permitirá", indicó.
Asimismo, subrayó que el estrecho de Ormuz es un "activo geopolítico" y uno de los principales recursos de Irán para poner fin a las tensiones y la guerra.
Ceuta, Europa y la geopolítica: cuando la frontera se convierte en arma y el migrante en munición.
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Ceuta, Europa y la geopolítica: cuando la frontera se convierte en arma y el migrante en munición.
Por Juan Carlos Velasco | 11/08/2026 | África, Europa
Fuentes: The Conversation
En el tablero de la geopolítica contemporánea, los migrantes han dejado de ser únicamente personas que buscan un futuro mejor para convertirse, en no pocas ocasiones, en instrumentos de presión utilizados no solo por actores estatales. La utilización de movimientos de población –propios o foráneos– como palanca estratégica revela una realidad incómoda: las crisis migratorias no son siempre fenómenos espontáneos. Detrás de los cruces masivos de fronteras hay decisiones políticas, cálculos diplomáticos y desigualdades globales que convierten el sufrimiento humano en moneda de cambio internacional.
En distintos puntos del mundo, ciertos movimientos de población, sobre todo cuando se producen de manera masiva y en un corto periodo de tiempo, han sido utilizados no tanto para conquistar territorio, sino para enviar mensajes políticos, forzar negociaciones o desestabilizar al vecino. Esta instrumentalización no es la única clave explicativa, pero ayuda a comprender por qué las fronteras, lejos de ser meras líneas de demarcación jurisdiccional, se transforman en escenarios de confrontación y negociación entre Estados.
Ceuta, un pulso local con relevancia global
En este contexto, Ceuta y Melilla ocupan un lugar singular. Son las únicas fronteras terrestres de la Unión Europea con África y constituyen enclaves europeos en territorio marroquí sometidos a un régimen jurídico excepcional. Su particular configuración las convierte en espacios especialmente sensibles a las tensiones políticas y diplomáticas. Se trata de dos localidades rodeadas de algunos de los sistemas de vallados más sofisticados del mundo, con un control cotidiano de extrema dureza y fronteras físicamente muy cerradas.
También en el plano jurídico reina la confusión. Aunque en Marruecos circula la idea de que pisar suelo ceutí abre automáticamente la puerta a Europa, la normativa española y comunitaria es inequívoca. La entrada irregular en los enclaves no permite viajar a la Península sin controles documentales estrictos. Esta ambigüedad, alimentada a veces de manera interesada, facilita que los flujos migratorios se utilicen como mecanismo de presión en momentos de fricción bilateral.
Los episodios de mayo de 2021 y julio de 2026 ilustran esta dinámica con claridad. En 2021, unas 10 000 personas cruzaron la frontera en apenas 48 horas. Aquel ingreso masivo se produjo en un contexto de tensión diplomática por la acogida de Brahim Gali, líder del Frente Polisario, para ser atendido de coronavirus en un hospital de Logroño. El número de migrantes que entraron a Ceuta desde el 30 de julio de 2026 se eleva a 72 000. Desde esa fecha se han contabilizado 77 autopsias a cuerpos hallados en el mar. La ONG Caminando Fronteras cifra en 141 los fallecidos
Ambos casos muestran cómo la frontera puede convertirse en un instrumento de confrontación híbrida. No es un fenómeno aislado: Turquía lo hizo en 2015; Bielorrusia, en 2021; y Marruecos ha recurrido en varias ocasiones a estrategias similares.
El mal negocio de externalizar fronteras
El acuerdo UE–Turquía de 2016 es un ejemplo paradigmático de cómo la externalización del control fronterizo genera vulnerabilidades estratégicas. Ankara utilizó a los refugiados como palanca de negociación y logró generosas contrapartidas monetarias a cambio de frenar su flujo hacia la UE. Ese precedente ayudó a consolidar un sistema de extorsiones sistematizado. Los estados vecinos aprendieron que abrir o cerrar el grifo migratorio es una herramienta de negociación poderosa. Delegar el control crea puntos de presión que esos países saben explotar.
Detrás de estas maniobras geopolíticas se oculta un coste humano devastador, a menudo silenciado por los análisis geopolíticos. Las decisiones tomadas en despachos lejanos se traducen, en última instancia, en vidas perdidas. Los migrantes, aun cuando fueran conscientes de que son utilizados para intereses espurios, carecen de alternativas reales. La falta de oportunidades y de vías legales empuja a muchas personas migrantes a asumir riesgos extremos, convirtiéndolos en el eslabón más frágil de un sistema que los instrumentaliza.
La tragedia de este mismo verano revela la dimensión humana de estas estrategias y cuestiona que la cooperación económica sea suficiente para garantizar sólidas relaciones de apoyo entre estados.
España, atrapada en una bisagra geopolítica
Este escenario se inscribe en un marco europeo marcado por un giro sostenido hacia la securitización. Desde comienzos del siglo XXI, España ocupa una posición singular en la política migratoria de la Unión. Su condición de frontera exterior, ubicada además en la línea geopolítica y geoeconómica que separa el Norte y el Sur global, la sitúa en el punto de colisión de dos lógicas: la securitaria, que prioriza la vigilancia, la contención y la externalización; y la humanitaria, que insiste en que la migración es un fenómeno estructural que exige protección y derechos.
El fortalecimiento de Frontex (el organismo de la Unión Europea encargado de proteger sus fronteras exteriores) y la expansión de las políticas de externalización han desplazado el centro de gravedad de la acción comunitaria. La prioridad ya no es la solidaridad interna, sino evitar que los flujos lleguen a territorio europeo. Para España, esto implica una creciente dependencia operativa de las estructuras europeas y una presión política para alinearse con la narrativa del “control eficaz”, lo que reduce su margen de actuación autónoma.
Ceuta y Melilla funcionan, en este sentido, como laboratorios a pequeña escala de la política fronteriza europea: allí se ensayan y se hacen visibles las tensiones entre control, externalización y derechos.
El posicionamiento de los socios europeos influye de manera decisiva en esta ecuación. Los Estados del norte y del este tienden a reforzar la securitización, mientras que los países del sur reclaman corresponsabilidad y mecanismos de reparto que reconozcan la carga diferencial que soportan las fronteras exteriores. España ocupa una posición bisagra: es frontera exterior y, por tanto, actor securitario; es país mediterráneo y, por tanto, actor solidario; es socio europeo y, por tanto, actor condicionado; y es potencia regional, lo que la convierte en actor negociador.
La tensión entre securitización y solidaridad no es un dilema pasajero, sino una estructura permanente de la política migratoria europea. En ella, España debe equilibrar la gestión de la frontera con la preservación de los principios democráticos y humanitarios que sustentan su acción exterior, consciente de que la forma en que responda a estos desafíos definirá no solo su relación con Marruecos, sino también la naturaleza del proyecto europeo en su conjunto.
Juan Carlos Velasco. Profesor de Investigación. Grupo «Filosofía Social y Política» (FISOPOL). Jefe del Departamento de Filosofía Teórica y Práctica, Instituto de Filosofía (IFS-CSIC)
Fuente: https://theconversation.com/ceuta-europa-y-la-geopolitica-cuando-la-frontera-se-convierte-en-arma-y-el-migrante-en-municion-289196
"EEUU no es suficiente": el golfo Pérsico pierde la confianza en Washington por su gestión del conflicto con Irán, según medios
- Sputnik Mundo
"EEUU no es suficiente": el golfo Pérsico pierde la confianza en Washington por su gestión del conflicto con Irán, según medios
Los países del golfo Pérsico están cada vez más descontentos con Washington ante el temor de que la Casa Blanca no sea capaz de resolver el conflicto con Irán, informan medios citando a funcionarios árabes y occidentales. Agregan que su descontento con EEUU alcanzó su punto máximo.
Según tres funcionarios y un exdiplomático estadounidense, los Gobiernos de Arabia Saudita, Catar, Kuwait y Bahréin están irritados con la Administración estadounidense. Algunos ya comenzaron a debatir la conveniencia de desplegar importantes instalaciones militares estadounidenses en su territorio.
Un funcionario de un Estado del golfo Pérsico declaró a la prensa que el descontento estadounidense alcanzó su punto álgido desde que comenzaron los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán en febrero.
Los países de la región consideran que fueron "arrastrados innecesariamente" a una guerra que el mandatario de EEUU, Donald Trump, intenta ahora resolver. Según añadió, la política de Washington hacia Teherán suele ser descrita en la zona como "inconsistente" e "impredecible", indicó a los medios el director para Oriente Medio y el Norte de África de Eurasia Group, Firas Maksad.
"La decepción surgió desde el principio", señaló Maksad.
Abás Aragchí, el jefe de la diplomacia iraní - Sputnik Mundo, 1920, 11.08.2026
Defensa
EEUU suplicó a Irán que aceptara negociar, revela el canciller iraní
11 de agosto, 12:53 GMT
A su vez, un funcionario europeo afirmó a la prensa que el acuerdo de defensa firmado entre Arabia Saudita, Turquía y Pakistán fue una "señal para EEUU". El interlocutor, que mantiene contacto habitual con líderes del golfo, indicó que el pacto demuestra que las tres potencias "están intentando diversificar sus alianzas de seguridad y defensa".
"En su opinión, Estados Unidos no es suficiente", añadió.
En las últimas semanas, Washington y Teherán, con la participación de mediadores de Oriente Medio, han intentado acordar las condiciones de un nuevo pacto para poner fin al conflicto. El 18 de junio, Teherán y Washington firmaron el memorando de entendimiento. Sin embargo, desde el 8 de julio, las Fuerzas Armadas estadounidenses han llevado a cabo varias series de ataques contra Irán en respuesta a las presuntas acciones del Estado persa contra buques mercantes que atravesaban el estrecho de Ormuz.
Irán, por su parte, respondió con ataques contra bases estadounidenses ubicadas en Oriente Medio. Asimismo, Teherán acusó a Washington de incumplir el memorando, cuyos términos implicaban el cese de las hostilidades.
A su vez, el presidente de EEUU, Donald Trump, declaró que el alto el fuego entre las dos partes ya no está en vigor. Últimamente, Washington se abstiene de golpear objetivos en suelo iraní para dar una oportunidad a las negociaciones.
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