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lunes, 7 de septiembre de 2026
Elecciones regionales en Alemania: la victoria de AfD "es un terremoto politico.
Mundo Sputnik
Elecciones regionales en Alemania: la victoria de AfD "es un terremoto político"
El partido Alternativa para Alemania (AfD) ganó este 6 de septiembre las elecciones en la región oriental de Sajonia-Anhalt, con un resultado que lo dejó a tres escaños de la mayoría absoluta necesaria para gobernar por primera vez en solitario en una región alemana después de ocho décadas.
"Esto desencadenó un terremoto político en toda Alemania y, lógicamente, también genera coletazos para toda Europa, pero el resultado debe leerse en un contexto de crisis económica, aumento de los precios y dificultades energéticas", afirmó Ezequiel Bistoletti, politólogo y doctor en Ciencia Política desde Alemania, en diálogo con Séptimo Piso.
Para Bistoletti, el crecimiento del partido también refleja el desgaste de los partidos tradicionales. "Más que una victoria del AfD, representa una derrota de todos los partidos históricos de Alemania", sostuvo.
El resultado abre ahora un escenario complejo para la formación de un gobierno regional y podría incrementar la presión sobre el canciller Friedrich Merz. "La respuesta muy probablemente aparezca en un intento de ilegalización de la AfD, lo cual representaría la ilegalización del partido más popular del sistema político alemán en este momento", advirtió Bistoletti.
Perspectiva histórica de la resistencia palestina y la política de desarme
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Perspectiva histórica de la resistencia palestina y la política de desarme
Por Robert Inlakesh | 07/09/2026 | Palestina y Oriente Próximo
Fuentes: Rebelión
Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos
Las facciones de la resistencia de Gaza aceptaron recientemente una hoja de ruta para el desarme respaldada por Estados Unidos. A pesar de que durante casi tres años Israel había exigido sistemáticamente que se diera ese paso como requisito previo para poner fin a su invasión, ha rechazado rotundamente la propuesta. Para poder entender bien esta nueva campaña de desarme, es fundamental tener en cuenta el contexto histórico que hace que se imposible un verdadero desarme.
«Si Hamas simplemente depusiera las armas…» y «Hamas no puede controlar Gaza tras sus ataques a Israel…» han sido unos argumentos publicados en los medios en lengua inglesa, no solo desde que empezó el genocidio en Gaza, sino desde hace décadas. Hamas declaró el 6 de julio que accedía a ceder el control de la administración civil de Gaza a un comité de gobierno tecnócrata y el 30 de julio Hamas se comprometió a implementar un plan de desarme. Ambos acuerdos, logrados por medio de la Junta de Paz estadounidense, no provocaron sino más promesas de mayor violencia por parte de las autoridades israelíes.
La razón de ello es que Israel solo aceptará un proceso de desarme que deje completamente indefensa a la población palestina y totalmente a merced de su ejército ocupante. Por consiguiente, el movimiento Hamas y sus aliados armados, como la Yihad Islámica Palestina, han insistido en que el plan de desarme debe ser paulatino y no un acuerdo de capitulación, como exige Israel.
Aunque el partido Fatah es el único partido político palestino importante al que hoy en día Estados Unidos, Reino Unido y la mayoría de las naciones de la Unión Europea no consideran una organización terrorista proscrita, en su momento Israel y sus aliados lo consideraron una de las principales organizaciones terroristas del mundo. Israel emprendió una invasión de Líbano en 1982 con el objetivo de acabar con la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), que estaba liderada por Fatah.
Tras asediar Beirut, donde se había establecido la OLP en el exilio, el ejército israelí mató a unas 20.000 personas palestina y libanesas antes de ofrecer un ultimátum a los palestinos: seguir luchando hasta derramar la última gota de sangre o que la organización abandonara su resistencia y huyera. El presidente de la OLP Yasser Arafat eligió huir a Túnez y aceptó la derrota.
Israel, sin embargo, no cumplió su palabra y después de ese acuerdo se cometieron masacres atroces entre la población palestina refugiada en Líbano. El 16 de septiembre de 1982 se produjo la tristemente célebre masacre de Sabra y Chatila sin que hubiera una resistencia que siquiera tratara de ayudar a esta población. El ejercito israelí se quedó contemplando cómo la milicia fascista libanesa que era su aliada, Kataeb, asesinaba a unos 3.500 civiles en unas 43 horas. La mayoría de estas víctimas eran mujeres y niños puesto que casi todos los hombres que vivían en estos campos de refugiados formaban parte de la resistencia y se habían marchado como parte del acuerdo.
Israel también se negó a irse del sur de Líbano y estableció una ocupación ilegal en el sur del país a pesar de haber firmado un acuerdo de retirada. En 1985 consolidó oficialmente su papel como ocupante, lo que llevó a la fundación del partido al que Israel culpa de su actual guerra contra Líbano, Hizbola.
Lo aprendido en 1982 no se ha olvidado nunca. De hecho, todavía hoy se aprecian las consecuencias de la retirada de la OLP, ya que el trauma de esa retirada provocó una serie de acontecimientos que dio lugar a un cambio ideológico radical.
Aunque se ha afirmado a menudo que los acontecimientos ocurridos tras la aparición del orden mundial posterior a la Segunda Guerra Mundial (basado en el sistema de las Naciones Unidas y en las ideas de derechos humanos y de derecho internacional) habían sido el preludio de cambios que invalidaban los antiguos modelos de lucha armada, la dura situación de Palestina hoy en día ha invalidado en gran parte este argumento.
Se supone que las naciones se comportan de forma racional en base al modelo del «orden basado en normas» y de la «democracia liberal occidental». Por consiguiente, según esto, Israel, que se supone encaja dentro de la definición de Estado moderno, se comporta de forma racional.
Las facciones de la resistencia palestina afirmaban antes del 7 de octubre de 2023 que su lucha armada era necesaria y que no luchaban contra un enemigo racional. Casi tres años después ha quedado demostrado que tenían razón. El que fuera líder de Hamas en Gaza, Yahya Sinwar, cuestionó la idea de dar por sentada la naturaleza racional de Israel y mantuvo que gracias a la lucha armada la reacción de quienes ocupaban su pueblo dejaba a este dos opciones, una guerra total regional o un acuerdo negociado de dos Estados.
El filósofo revolucionario argelino Frantz Fanon afirmó que «el colonialismo no es una máquina pensante ni un ser dotado de facultades racionales. Es violencia en su estado natural y solo cederá cuando se enfrente a una violencia mayor». Aunque Fanon lo escribió en referencia a la guerra de Argelia contra Francia, se puede considerar que este razonamiento inspiró en gran medida la doctrina fundacional del partido Fatah, que defendía que la lucha armada era necesaria como medio de liberación nacional. La expulsión de Argelia en 1962 de entre 800.000 y 900.000 colonos franceses «pies negros» junto con las fuerzas ocupantes francesas fue durante mucho tiempo una referencia para la resistencia palestina, en particular para el partido Fatah.
Inmediatamente después de la «Operación Inundación de Al-Aqsa» la antes mencionada cita de Fanon incluida en su libro fundamental Los condenados de la tierra se volvió a recordar para defender el ataque del 7 de octubre de 2023, un ataque que había sido planeado y organizado por las Brigadas Al Qassam de Hamas. Una crítica generalizada de este razonamiento fue que la violencia a la que asistimos ese día no podía superar la violencia de Israel y que la ocupación israelí de Palestina era demasiado diferente de la ocupación francesa de Argelia para que la analogía fuera pertinente.
Como sucede con las analogías, no son perfectas ni tampoco se pretende que lo sean. Lo que estaban haciendo Yahya Sinwar, el dirigente de las Brigadas Al Qassam, Mohammed al-Deif, y otros que habían planeado y organizado el ataque del 7 de octubre era desafiar al ocupante de una manera que no tenía precedentes. Carece de relevancia si eran conscientes de hasta dónde estaba dispuesto a llegar Israel con su respuesta; lo importante, en cambio, es lo que acabó sucediendo.
Israel, con sus armas y tecnología modernas, ha puesto de manifiesto su mentalidad colonial. No hay argumento alguno que sostenga que el genocidio en Gaza es racional: es indiscriminado, ha sido un exterminio y, como hemos visto, no ha habido ningún plan cuidadosamente calibrado, sino que los sionistas han atacado en todos los frentes imaginables y, a consecuencia de ello, la opinión pública mundial se ha unido en su contra. Como predijo Sinwar, el comportamiento totalmente irracional de Tel Aviv ha llevado a una confrontación regional y antes de ello a su ultimátum.
«Una violencia mayor» y el abandono de la resistencia
Para quienes conocen la obra de Fanon, otra de sus ideas es que las personas nativas recuperan su dignidad por medio de la lucha armada, una idea sin duda pertinente en el caso de la experiencia palestina.
Se suele considerar que los orígenes del movimiento de liberación palestino moderno se remontan a 1918. Está claro que en los primeros momentos del movimiento nacional la población palestina urbana aportó sus ideas y reivindicaciones, y que también contribuyeron asociaciones como la Asociación Cristiano-Musulmana que se habían establecido como clubes políticos. Como señalaba el influyente escritor y periodista palestino, y alto cargo del FPLP Ghassan Kanafani, la naturaleza semifeudal y religiosa de la dirigencia palestina tuvo muchas consecuencias negativas, pero finalmente contribuyó a fomentar una serie de revueltas.
En los primeros momentos de movimiento nacional bajo el Mandato británico las masas palestinas no estaban constituidas por las comunidades urbanas, sino que eran fellahines (agricultores y trabajadores del campo), unos trabajadores que iban a conformar la columna vertebral de cada revuelta contra los británicos y los sionistas entre 1921 y 1933.
Una de las principales figuras de la historia de la resistencia palestina, Sheikh Izz ad-Deen al-Qassam, empezó a formar a principios de la década de 1930 a personas trabajadoras a las que había reclutado en Haifa y llevaron a cabo ataques armados contra objetivos británicos y sionistas. La consigna de al-Qassam era «se trata de una yihad de victoria o del martirio», una consigna que el portavoz del sector armado de Hamas, Abu Obeida, repitió en cada discurso televisado tras el 7 de octubre de 2023.
Las obras de arte, las literarias y las canciones más icónicas que representan la identidad nacional palestina se han centrado desde hace mucho tiempo en la figura de los fellahines, las personas del campo, y han mostrado especialmente su orgullo por aquellas personas que resistieron con todos los medios de los que disponían: un arma, una granada de mano o una piedra, cualquier herramienta que tuvieran, carecía de importancia, la cuestión era luchar.
Toda una cultura de resistencia se forjó en la experiencia palestina a lo largo de generaciones de revueltas armadas y las diferentes formas de lucha, lo que creó una identidad basada en la idea de defenderse a pesar de tenerlo todo en contra. Después de 1948 el movimiento de liberación nacional de Palestina ha sido liderado de forma predominante por la población refugiada, ya fueran personas desplazadas internas de Gaza, las de los campos de refugiados de la ocupada Cisjordania o las de la diáspora que viven en el exilio en los países vecinos.
Ni la Revolución Árabe de 1936-1939 ni la resistencia a la limpieza étnica de Palestina de 1947-1949 o la histórica batalla de Karameh de 1968 o incluso la guerra de 1982 supuso, ninguna de ellas, una victoria y, sin embargo, cada una acabó representando un medio para llegar a un fin. Las personas que luchan en la resistencia palestina han utilizado una amplia gama de tácticas a lo largo de los diferentes momentos de su lucha, algunas para concienciar a favor de su causa, otras para lograr victorias tácticas y a menudo como un medio de reaccionar a la violencia que se les inflige.
La obsesión de Israel por el desarme, que en estos momentos es parte de una ofensiva regional más amplia de Washington y Tel Aviv, nada tiene que ver con resolver el conflicto, sino con dominar y someter. La idea es eliminar los medios que tiene la población palestina para defenderse, de modo que quede totalmente a merced del régimen ocupante.
Hamas, junto con casi una docena de otras facciones de la resistencia en Gaza, quiere llegar a una solución por medio de un plan de desarme en fases, en el que se almacenen sus armas y solo pueda recuperarlas un futuro Estado palestino. No aceptarán la exigencia de Israel de que se rindan.
No hay ninguna nación que esté desarmada y se le prohíba tener su propio ejército. El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu ha afirmado explícitamente que lo que pretende su gobierno es impedir a toda costa un Estado palestino, mientras que su oposición también está en contra de cualquier acuerdo que lleve a un Estado palestino. El desarme es una manera de acabar con la lucha nacional de las y los habitantes originarios de la tierra, algo que la población sabe muy bien.
«Lo que más enfurece a vuestro enemigo es vuestra determinación a pesar del abandono, vuestra paciencia, vuestro sacrificio y vuestra resistencia a la opresión y a las privaciones. La noche acabará inevitablemente. La victoria llega con la paciencia y el alivio con las dificultades. Y tras cada dificultad llega calma», afirmó Huthaifa Samir al-Kahlout (Abu Obeida), el que fuera portavoz de las Brigadas al-Qassam Brigades, en un discurso a la población de Gaza antes de ser asesinado.
Robert Inlakesh es periodista, escritor y director de documentales, centrado en Asia Occidental y especializado en Palestina.
Texto original: https://www.palestinechronicle.com/palestinian-resistance-and-the-politics-of-disarmament-a-historical-perspective/
Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelión como fuente de la traducción.
domingo, 6 de septiembre de 2026
partido AfD se impone con contundencia en elecciones regionales de Alemania
- Sputnik Mundo,
El partido AfD se impone con contundencia en elecciones regionales de Alemania
Alternativa para Alemania obtuvo la victoria en los comicios en Sajonia-Anhalt (centro), uno de los 16 estados que conforman al país germano, logrando el 44,5% de los votos, de acuerdo con las encuestas de salida.
En tanto, la Unión Demócrata Cristiana (CDU), que ha gobernado históricamente en la región, consiguió apenas el 18,5% de los sufragios.
Pese a que todavía no está claro si los triunfadores tendrán suficiente apoyo para formar Gobierno, se trata de un profundo revés para la CDU, el partido en el poder, y especialmente para su líder, el impopular canciller Friedrich Merz, que según los analistas ha sido castigado por el alza en los precios, el nulo crecimiento económico y su alineamiento con EEUU, Israel y Ucrania.
En ese sentido, tras conocerse los resultados preliminares, la lideresa de AfD, Alice Weidel, declaró que prevé elecciones federales anticipadas y espera que el actual canciller sea reemplazado antes de Navidad
Estados Unidos – Rusia: De un ataque limitado a una guerra general
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Estados Unidos – Rusia: De un ataque limitado a una guerra general
Por Pablo Ruiz | 05/09/2026 | Mundo
Fuentes: Rebelión - Imagen: Foto: Pantallazo del Video de Simulación de la Universidad de Princeton
Hay señales, en las últimas semanas, que son preocupantes. La primera que nos llamó la atención fue que Estados Unidos sopesa desarrollar armas nucleares tácticas, de menos potencia, para un ataque limitado, ante la amenaza que representa China y Rusia para su hegemonía mundial.
El sitio Breaking Defense, informó que el Departamento de Defensa de Estados Unidos está revisando la postura nuclear del país con la intención de ampliar las “opciones” militares. El inicio de esta revisión fue anunciado por Elbridge Colby, subsecretario de Defensa de Estados Unidos. “La revisión hace hincapié en la posibilidad de utilizar armas tácticas de corto alcance en caso de una guerra regional con China o Rusia”, señala el medio.
El jefe del Comando Estratégico de Estados Unidos, el almirante Richard Correll, quien fue consultado por este anuncio señaló que Estados Unidos “no ha cambiado su política en lo que respecta a capacidades nucleares y estratégicas”. Su departamento está analizando formas de «ampliar las opciones» disponibles para el presidente y brindarle un mayor “margen de decisión para cualquier escenario de escalada imaginable”.
Lo que deja esto a la vista, nuevamente, es que Estados Unidos no descarta el uso de armas nucleares contra China o Rusia. Un ataque con armas nucleares tácticas no asegura, en ningún caso, que esto se entienda como un ataque limitado o una advertencia para desescalar una guerra convencional por parte de China o Rusia. El peligro real del uso de armas nucleares es que se desencadene una guerra total y mutua con armas nucleares estratégicas, un Armagedón, que tendrá consecuencias muy negativas para toda la humanidad.
El 2019 la Universidad de Princeton, en Estados Unidos, realizaron una simulación, llamada “Plan A”, que proyecta la devastación que dejaría un conflicto nuclear entre Estados Unidos y Rusia. “Sus cálculos son aterradores; en cuestión de horas habría 34 millones de muertos y más de 57 millones de heridos”, señaló BBC entonces.
A todo esto, recordemos que una serie de tratados, pilares de la arquitectura para el control de armas nucleares, firmados en las últimas décadas, han sido abandonados por Estados Unidos. Por ejemplo, el Tratado de Cielos Abiertos, el Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF, por sus siglas en inglés), y el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START III, por sus siglas en inglés) lo que da manga ancha para el aumento sin freno y el desplazamiento de armas nucleares en tierra, mar y aire, conocida como la tríada nuclear, sin ningún control.
“Están jugando con fuego”
A todo esto el medio Zona Militar señaló que “el Reino Unido confirmó que seguirá adelante con su plan de compra de 12 cazas F-35A con capacidad de ataque nuclear a EEUU, a pesar de los desafíos operativos y del incremento de costos que supone incorporar una nueva variante del avión de combate”.
Así mismo el diario español El País, informaba que “la prensa estadounidense reveló que la CIA tiene información de que Rusia se plantea un ataque contra los países bálticos e incluso el uso de armas nucleares”. Esto habría generado que el mismo el jefe de la CIA, John Ratcliffe, acudiese a Moscú para posiblemente disuadir a la parte rusa de abstenerse de atacar a algún país de la OTAN. Nada se sabe todavía, a ciencia cierta, sobre lo que se conversó.
Si se conoce, para agregar contexto, que días antes de la visita del director de la CIA a Rusia, el 19 de agosto, Zona Militar informaba que se había realizado “un importante despliegue de aviones espía por parte de la OTAN en los alrededores de Kaliningrado”, lo que llevó a la parte rusa, posteriormente, a realizar ejercicios navales antiaéreos en el Báltico donde se involucró a barcos de guerra y cazas polivalentes Su-30. ¿La OTAN está pensando atacar Kaliningrado?
Sumando más leña al fuego, diversos medios han informado, que la portavoz del ministerio ruso de Asuntos Exteriores, Maria Zakharova, advirtió al Reino Unido y Francia que las consecuencias de sus acciones podrían ser “catastróficas”. Recordemos que ambos países envían armamento a la parte ucraniana que son usados para atacar objetivos militares y civiles dentro de Rusia.
“Hemos advertido repetidamente que cualquier base y equipamiento militar británico dentro y fuera del territorio ucraniano puede ser tomado como blanco en respuesta a los ataques que Ucrania ha ejecutado en territorio ruso utilizando armamento británico” y “Están jugando con fuego”, aseveró Zakharova.
¿A pasos de una guerra mundial?
Es claro que la guerra entre Rusia y Ucrania es un conflicto limitado al espacio territorial de ambas naciones. Sin embargo, en este conflicto están involucrados los Estados Unidos y los otros 31 países de la OTAN. Por la otra parte, Corea del Norte ha enviado tropas de apoyo a Rusia, y China e Irán son importantes aliados de Moscú, países donde también se libran batallas de mayor o menor escalada con los Estados Unidos.
Recordemos que en febrero de 2027 se cumplirán cinco años desde el inicio de la guerra en Ucrania donde los países de la OTAN, involucrados indirectamente en la guerra, pretenden lograr una derrota estratégica a Rusia que siempre ha sido un objetivo militar a destruir por su poderío geopolítico.
La prueba, en territorio ruso, en los últimos días de agosto, de un misil balístico intercontinental que fue disparado desde el cosmódromo de Plesetsk hasta el polígono de tiro de Kurá, en la península de Kamchatka, sobre el océano Pacífico, y que recorrió más de seis mil kilómetros, no es sólo un ensayo sino un mensaje para los Estados Unidos y la OTAN de que si hay guerra, hay misiles balísticos con ojivas nucleares disponibles para el ataque o respuesta.
Así mismo, este ensayo y otros ejercicios militares de Rusia y China, de Estados Unidos y los países de la OTAN, que se están realizando en los últimos años, son la confirmación que la humanidad está en uno de los momentos quizás más peligrosos de nuestra historia. Situación que ha sido advertida por el Boletín de los Científicos Atómicos.
Los movimientos que abogan por la paz han señalado una y otra vez que se debe poner fin a la guerra y a la carrera armamentista, que debe haber respeto por la soberanía y el derecho a la autodeterminación de los pueblos, que debe desaparecer la OTAN, que deben haber negociaciones de paz sinceras y de buena fe entre EEUU, la UE, Rusia, y China, y en conjunto con todas las naciones del mundo avanzar en la construcción de una arquitectura de seguridad común que ponga fin a los conflictos actuales y a las pretensiones de algunos países de ser gendarmes del mundo.
Si la paciencia rusa se acaba, para continuar una guerra limitada, o si Estados Unidos o la OTAN atacan Rusia con armas convencionales o incluso con armas nucleares tácticas podríamos estar siendo testigos, en los próximos años, incluso en cualquier momento, del inicio de la primera guerra nuclear en la que ambos bandos en disputa lanzarán ojivas nucleares a su adversario. Las consecuencias, las pagaremos todos.
Pablo Ruiz es periodista egresado de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano. Es coordinador del Observatorio por el Cierre de la Escuela de las Américas en Chile (organización afiliada a World BEYOND War y a la International Peace Bureau). Es editor de la Revista El Derecho de Vivir en Paz www.derechoalapaz.org
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
sábado, 5 de septiembre de 2026
Trump no le dará más dinero a Ucrania porque lo necesita para enfrentar a China
Sputnik Mundo,
"Trump no le dará más dinero a Ucrania porque lo necesita para enfrentar a Irán y China"
El presidente de Estados Unidos endurece su postura sobre Ucrania y exige que Europa asuma el costo de la ayuda militar, en una señal para reducir su compromiso financiero con la guerra y trasladar la responsabilidad a sus aliados.
"Trump es un comerciante y entiende que Europa nunca le va a devolver esa plata y deja en claro que no le dará más dinero a Ucrania porque, primero, le deben 300.000 millones de dólares y, segundo, no le puede dar nada porque necesita para enfrentar a Irán y China", resaltó Hernando Kleimans, presidente del comité nacional BRICS en Argentina, en diálogo con Séptimo Piso.
"Además, el viaje de Steve Witkoff [enviado especial de los Estados Unidos a Oriente Medio] y de Jared Kushner [enviado especial de paz] no es uno más; le van a exigir a Ucrania, según los trascendidos, que termine con las provocaciones y que se avenga a la negociación", agregó.
Kleimans afirmó que "Trump necesita terminar con algunos de los conflictos que tiene dando vueltas antes de las elecciones de noviembre, y el que tiene más a mano para cerrar es Ucrania, porque el de Irán no le da el panel para cerrarlo".
Israel busca el respaldo de Trump para su plan de expulsar a los palestinos de Gaza
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Israel busca el respaldo de Trump para su plan de expulsar a los palestinos de Gaza
Por Andrew Roth | 05/09/2026 | Palestina y Oriente Próximo
Fuentes: El Diario
El ministro de Defensa israelí ha afirmado que el presidente de EEUU no ha descartado la idea de expulsar a todos los habitantes de la Franja, pero que necesita convencer a los países árabes vecinos para que acojan a los refugiados palestinos.
El ministro de Defensa de Israel ha declarado que su Gobierno busca el apoyo del presidente estadounidense, Donald Trump, para aprobar planes para expulsar a los palestinos de la Franja de Gaza, una medida que la comunidad internacional ha rechazado anteriormente y que puede ser un crimen de guerra.
Israel Katz afirmó que, en última instancia, “no existe una solución real para Gaza sin la migración” de los alrededor de 2 millones de habitantes durante una conferencia organizada por el sitio de noticias israelí Ynet y el periódico Yedioth Ahronoth. El titular de Defensa señaló que el Gobierno israelí está “organizado y preparado para sacarlos por mar, por aire y por cualquier vía posible”.
A principios de 2025, el propio Trump dijo que Estados Unidos tomaría el control de la Franja de Gaza —lo que habría implicado expulsar a los palestinos del territorio—, pero posteriormente abandonó esa idea. El plan de paz de 20 puntos para Gaza elaborado por la Casa Blanca el año pasado no incluye la deportación de los palestinos, algo que sería ampliamente considerado como una limpieza étnica.
Sin embargo, Katz declaró el miércoles que, a su juicio, el apoyo de Estados Unidos al plan inclinaría la opinión de los países árabes a favor del reasentamiento forzoso de los gazatíes. Remarcó que el visto bueno de Trump era crucial para convencer a los países vecinos de que aceptaran a refugiados palestinos. “Todos los países dispuestos a acogerlos buscan el respaldo de Estados Unidos”, afirmó. Y agregó que el presidente Trump no canceló el plan de deportación, por el momento, sino que “lo ha congelado”.
La Casa Blanca no respondió de inmediato a una solicitud de The Guardian sobre si Trump seguía manteniendo conversaciones acerca de las propuestas de Israel para despoblar por la fuerza la Franja de Gaza.
Katz señaló en particular a Egipto, país que —según el ministro— había presionado a Washington para que se opusiera al traslado forzoso de la población palestina. “No se ha descartado”, aseguró. “Es un tema que se debate constantemente, incluso ahora, y creo que, a fin de cuentas, no existe otra solución que redunde en beneficio de todos”.
Las declaraciones del ministro de Defensa se producen en plena campaña electoral en Israel para las elecciones del 27 de octubre, que estarán muy reñidas y ante las que el primer ministro, Benjamín Netanyahu, y sus aliados de derecha buscan atraer a los votantes abogando por medidas más agresivas contra los palestinos.
Algunas de estas posturas han sido abiertamente incendiarias y crueles. El ministro de Seguridad Nacional, el ultraderechista Itamar Ben Gvir, publicó en X imágenes de una prisión de mujeres y afirmó ser el responsable de las pésimas condiciones en las que se encuentran en ese centro. Cuando una reclusa le comunicó que no recibían atención médica, ni podían ducharse ni disponer de ropa limpia, Ben Gvir respondió: “Se acabó lo de las buenas condiciones en las cárceles. Esta es la situación actual y yo soy el responsable directo de todo. Estoy satisfecho con estas condiciones”.
El miércoles, Netanyahu visitó un puesto militar israelí situado cerca de la llamada Línea Amarilla en la Franja de Gaza, que delimita el territorio que ocupa Israel. El Ejecutivo ha manifestado que no se retirará de dicha línea hasta que Hamás se desarme, a pesar de las peticiones de una retirada gradual para facilitar el reciente acuerdo anunciado por Trump.
“Controlamos el territorio y nos mantendremos en esta línea”, afirmó Netanyahu esta semana. “Estamos haciendo todo lo posible para lograr nuestro objetivo: desarmar a Hamás y desmilitarizar Gaza. Gaza dejará de suponer una amenaza para Israel”. Hace unos meses, el primer ministro dijo que el ejército controlaría el 70% de la Franja y eso es aproximadamente lo que ocupa actualmente, pese a que representa casi un 20% más de lo estipulado por el acuerdo de alto el fuego de octubre de 2025, cuando las tropas se retiraron de la mitad del territorio palestino hasta la Línea Amarilla.
Texto traducido de The Guardian y actualizado por elDiario.es
Fuente: https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/israel-busca-respaldo-trump-plan-expulsar-palestinos-gaza_1_13484518.html
viernes, 4 de septiembre de 2026
Estados Unidos entre la «Trampa de los Gracos» y el ascenso de China
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Estados Unidos entre la «Trampa de los Gracos» y el ascenso de China
Por Pedro Barragán | 04/09/2026 | EE.UU., Mundo
Fuentes: Rebelión
Durante décadas, Estados Unidos ha ocupado una posición de liderazgo indiscutible en el sistema internacional. Su superioridad militar, la influencia global del dólar, el peso de sus empresas tecnológicas y la capacidad de proyectar poder político y cultural le han permitido consolidar una hegemonía sin precedentes tras el final de la Guerra Fría. Sin embargo, cada vez son más los analistas que sostienen que ese ciclo histórico estaría entrando en una fase de agotamiento. No se trata necesariamente de un colapso repentino, estamos ante un proceso gradual de pérdida de capacidad para imponer su voluntad en un mundo cada vez más multipolar.
Algunos especialistas han recurrido a la denominada «Trampa de los Gracos» para interpretar esta evolución. El concepto, inspirado en la crisis de la República romana tras el fracaso de las reformas impulsadas por los hermanos Tiberio y Cayo Graco, describe el momento en que la polarización política, la incapacidad de reformar las instituciones y el enfrentamiento entre las élites terminan debilitando la posición de una gran potencia. La comparación no pretende establecer un paralelismo absoluto entre Roma y Estados Unidos, pero sí advertir de que las fracturas internas pueden convertirse en el principal factor de erosión de un imperio.
Uno de los elementos que alimentan esta interpretación es la creciente polarización política estadounidense. El sistema institucional atraviesa una etapa de confrontación permanente en la que los consensos básicos resultan cada vez más difíciles de alcanzar. La alternancia entre administraciones de signo opuesto provoca cambios bruscos en las prioridades nacionales e internacionales, dificultando la continuidad de las políticas públicas. Esta dinámica alimenta una sensación de parálisis que reduce la capacidad del Estado para afrontar los problemas estructurales norteamericanos como el envejecimiento de las infraestructuras, el aumento de la desigualdad o la modernización del sistema educativo y sanitario.
La fragmentación social acompaña a esta crisis política y la brecha entre las élites económicas y amplios sectores de la población ha aumentado durante las últimas décadas. Aunque la economía estadounidense continúa siendo una de las más dinámicas del planeta, el crecimiento de la riqueza se ha concentrado en una parte relativamente reducida de la sociedad. El encarecimiento de la vivienda, la deuda universitaria, el elevado coste de la atención médica y la precarización de determinados empleos han contribuido a generar un profundo malestar entre millones de ciudadanos.
A ello se suma una creciente pérdida de confianza en las instituciones. Encuestas realizadas durante los últimos años muestran un descenso sostenido de la credibilidad del Congreso, los partidos políticos, los medios de comunicación e incluso del sistema judicial. Desde la perspectiva de la «Trampa de los Gracos», esta erosión institucional constituye uno de los síntomas más preocupantes, ya que limita la capacidad del país para corregir sus propios desequilibrios antes de que se conviertan en problemas estructurales.
En el ámbito económico también aparecen señales contradictorias. Estados Unidos conserva una extraordinaria capacidad de innovación, lidera o colidera sectores estratégicos como la inteligencia artificial, la biotecnología o la industria aeroespacial y continúa atrayendo inversión internacional. Sin embargo, estas fortalezas conviven con problemas estructurales como el elevado endeudamiento público, los persistentes déficits fiscales y una creciente presión sobre el papel internacional del dólar. Aunque la divisa estadounidense sigue siendo el principal activo de reserva mundial, numerosos países buscan diversificar sus sistemas de pago y reducir su dependencia financiera de Washington.
Todo ello se suma al ascenso de China. En apenas cuatro décadas, China ha pasado de ser una economía atrasada a convertirse en la segunda economía mundial, o la primera en términos de poder adquisitivo, y en el principal competidor estratégico de Estados Unidos. Su expansión industrial, su liderazgo en numerosas cadenas de suministro, sus éxitos en inteligencia artificial, telecomunicaciones, energías renovables y transporte de alta velocidad han modificado profundamente el equilibrio económico internacional.
A diferencia de otros competidores históricos de Washington, China dispone de una combinación excepcional de tamaño demográfico, capacidad industrial, desarrollo tecnológico y creciente influencia diplomática. Iniciativas como la Nueva Ruta de la Seda, la expansión del grupo BRICS o la creación de nuevas instituciones financieras internacionales reflejan el esfuerzo chino por construir una arquitectura económica menos dependiente del liderazgo estadounidense.
Esta transformación implica que el declive relativo de Estados Unidos no responde únicamente a sus problemas internos y que el ascenso sostenido de China le disputa su influencia en prácticamente todos los ámbitos. Mientras Washington concentra buena parte de sus recursos en mantener su red global de alianzas y su superioridad militar, Pekín ha priorizado la expansión comercial, las inversiones estratégicas y el desarrollo tecnológico como instrumentos de proyección internacional.
Las dificultades también se manifiestan en el plano geopolítico. Tras el final de la Guerra Fría, Estados Unidos disfrutó de un margen de actuación prácticamente ilimitado. Sin embargo, las prolongadas intervenciones militares en Afganistán e Irak evidenciaron los límites del poder militar para resolver problemas políticos complejos. Al mismo tiempo, diversos aliados reclaman una mayor autonomía estratégica y muchas economías emergentes prefieren mantener posiciones equidistantes entre Washington y Pekín antes que alinearse plenamente con alguno de los dos.
La competencia entre ambas potencias ya no se limita al comercio. Abarca la innovación tecnológica, el acceso a materias primas críticas, la carrera espacial, los semiconductores, las infraestructuras digitales y la influencia sobre las organizaciones internacionales. Todo ello configura un escenario muy distinto al de la etapa unipolar posterior a 1991.
No obstante, conviene evitar interpretaciones excesivamente deterministas. Estados Unidos continúa siendo la mayor potencia militar del mundo, alberga universidades prestigiosas, conserva un enorme atractivo para la inversión internacional y mantiene una extraordinaria capacidad de innovación científica y empresarial. Además, su sistema institucional ha demostrado históricamente una notable capacidad de adaptación tras períodos de crisis.
La pregunta, o la duda, es si esas fortalezas bastarán para evitar que la «Trampa de los Gracos» termine consolidándose como una realidad política. Si las divisiones internas continúan profundizándose mientras China sigue ampliando su peso económico, tecnológico y diplomático, la transición hacia un orden internacional claramente multipolar podría acelerarse durante las próximas décadas.
En definitiva, el debate sobre el declive del poder estadounidense no gira tanto en torno a un colapso inmediato como a una pérdida gradual de la capacidad para ejercer una hegemonía incuestionable. La combinación de polarización política, tensiones sociales, problemas fiscales y creciente competencia estratégica con China dibuja un escenario en el que el liderazgo global de Washington ya no puede darse por garantizado. El siglo XXI parece dirigirse hacia un equilibrio internacional más complejo y multilateral, donde el ascenso de China constituye el principal motor del cambio y donde Estados Unidos deberá adaptarse a compartir el protagonismo que durante décadas ejerció casi en solitario.
Pedro Barragán. Economista y editor de China Información y Economía. Autor del libro Por qué China está ganando.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
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