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domingo, 21 de junio de 2026
"Será aún más fuerte": Trump amenaza a Irán con nuevos ataques en plena negociación de paz
- Sputnik Mundo,
"Será aún más fuerte": Trump amenaza a Irán con nuevos ataques en plena negociación de paz
El mandatario estadounidense, Donald Trump, exigió que Teherán "detenga de inmediato" a los grupos proiraníes en el Líbano, a los que responsabilizó de "crear problemas" en la región. Agregó que, de lo contrario, Estados Unidos lanzará nuevos ataques contra Irán.
"Volveremos a lanzar un ataque muycontundente contra Irán, como hicimos la semana pasada, pero esta vez será aún más fuerte!!!", concluyó Trump en su mensaje en la red social Truth Social dirigido a la República Islámica.
Anteriormente, el vicepresidente estadounidense, J. D. Vance, al frente de la delegación de negociación de EEUU que participa actualmente en conversaciones de alto nivel en Suiza, aseguró que el diálogo con Irán ha mostrado avances significativos y no descartó nuevos progresos en las próximas horas. Además, destacó que Washington tiene la intención de seguir buscando la paz en el Líbano.
"La paz nunca es fácil, la paz siempre requiere esfuerzo, siempre requiere concesiones y compromisos", indicó Vance.
Este 21 de julio se llevarán a cabo en Suiza las negociaciones técnicas entre Irán y EEUU con la participación de los países mediadores, Pakistán y Catar. Se prevé que transcurran en formato cerrado.
El 17 de junio, los presidentes de EEUU e Irán, Donald Trump y Masud Pezeshkián, firmaron por separado un memorando de entendimiento que pone fin a más de tres meses de hostilidades entre sus países y abre la vía para negociar un acuerdo definitivo. Uno de los puntos del documento contempla un cese inmediato de las hostilidades en todos los frentes, incluido el Líbano.
sábado, 20 de junio de 2026
Palestina en el centro del mundo: la normalización del genocidio y la criminalización de la solidaridad
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Palestina en el centro del mundo: la normalización del genocidio y la criminalización de la solidaridad
Por Jaldía Abubakra | 20/06/2026 | Palestina y Oriente Próximo
Fuentes: Alkarama
Mientras los titulares internacionales se desplazan de una crisis a otra y las agendas políticas occidentales intentan imponer nuevos focos de atención, Palestina sigue ocupando un lugar central para comprender el mundo en que vivimos. No se trata únicamente de una cuestión regional ni de un conflicto prolongado. Palestina se ha convertido en el espejo donde se reflejan las contradicciones más profundas del sistema internacional contemporáneo: la impunidad de las potencias, la instrumentalización del derecho internacional, la manipulación mediática, la criminalización de la disidencia y la resistencia persistente de un pueblo que se niega a desaparecer.
Más de siete décadas después de la Nakba, el pueblo palestino continúa enfrentándose a un proyecto colonial que no ha dejado de evolucionar en sus métodos, pero que mantiene intacto su objetivo fundamental: la expulsión, el sometimiento y la fragmentación de Palestina y de su pueblo. Lo que estamos presenciando hoy en Gaza constituye la expresión más brutal y descarnada de ese proyecto.
La destrucción sistemática de ciudades enteras, el bombardeo de hospitales, escuelas, universidades, campos de refugiados e infraestructuras civiles, el uso del hambre como arma de guerra, el bloqueo de la ayuda humanitaria y el castigo colectivo contra más de dos millones de personas han dejado al descubierto una realidad que durante décadas muchos intentaron ocultar: la cuestión palestina no es un conflicto entre dos partes iguales, sino una lucha anticolonial frente a un régimen de ocupación, apartheid y limpieza étnica sostenido por las principales potencias occidentales.
Sin embargo, tan grave como el propio genocidio es el proceso de normalización que lo acompaña.
La normalización de lo intolerable
Uno de los fenómenos más inquietantes de nuestro tiempo es la capacidad de los grandes centros de poder para convertir el horror en rutina. Gaza aparece en las noticias durante algunos días, ocupa espacios destacados cuando la magnitud de la masacre resulta imposible de ocultar y, poco después, desaparece de las portadas para ser sustituida por nuevas crisis internacionales.
Mientras tanto, las bombas continúan cayendo, las familias siguen siendo desplazadas, la población permanece sometida al hambre y los asesinatos prosiguen lejos de los focos mediáticos.
La normalización del genocidio no consiste únicamente en ignorarlo. También implica modificar el lenguaje con el que se describe. Se habla de “conflicto”, de “escalada”, de “enfrentamientos”, de “crisis humanitaria”, como si la destrucción de Gaza fuera una catástrofe natural o una tragedia inevitable sin responsables políticos identificables.
Las palabras importan. Cuando desaparecen los responsables, desaparece también la rendición de cuentas.
La hambruna que sufre Gaza no es consecuencia de una sequía ni de una catástrofe climática. Es el resultado de decisiones políticas deliberadas. La falta de medicamentos no es un accidente. El bloqueo de alimentos no es un problema logístico. La destrucción del sistema sanitario no es un daño colateral. Todo forma parte de una estrategia destinada a hacer imposible la vida palestina.
La misma lógica se reproduce en Cisjordania, donde las incursiones militares, los asesinatos, las detenciones masivas, la expansión colonial y la violencia de los colonos continúan intensificándose. Del mismo modo, la población palestina de los territorios ocupados en 1948 sigue enfrentándose a un sistema institucionalizado de discriminación que busca consolidar privilegios étnicos y nacionales a costa de los derechos de la población indígena palestina.
Cuando hablamos de Palestina, hablamos de una sola realidad que se extiende desde el río Jordán hasta el mar Mediterráneo y que afecta igualmente a quienes viven bajo asedio en Gaza, bajo ocupación militar en Cisjordania, bajo discriminación dentro de los territorios ocupados en 1948 o en el exilio forzado de los campos de refugiados y la diáspora.
El fracaso del llamado orden internacional
La situación palestina ha puesto en evidencia la profunda crisis de legitimidad de las instituciones internacionales.
Durante décadas se ha presentado el llamado “orden internacional basado en reglas” como una garantía para la protección de los derechos humanos y la resolución pacífica de los conflictos. Sin embargo, Palestina demuestra que esas reglas se aplican de forma selectiva y subordinada a los intereses geopolíticos de las grandes potencias.
Las resoluciones de Naciones Unidas permanecen incumplidas. Los dictámenes de los organismos internacionales son ignorados. Las investigaciones sobre crímenes de guerra avanzan lentamente mientras continúan las masacres. Los gobiernos occidentales que afirman defender los derechos humanos mantienen relaciones militares, económicas y diplomáticas privilegiadas con Israel.
La impunidad no es una consecuencia accidental del sistema internacional; es una de sus características fundamentales cuando los intereses estratégicos de las grandes potencias están en juego.
Por ello, Palestina se ha convertido también en un punto de referencia para millones de personas que observan cómo los principios invocados por las potencias occidentales se derrumban cuando se trata de proteger a un pueblo colonizado.
Los medios de comunicación y la batalla por la verdad
La lucha por Palestina es también una lucha por el relato
Desde hace décadas, gran parte de los grandes medios internacionales han contribuido a despolitizar la realidad palestina. La ocupación desaparece del relato. El colonialismo se vuelve invisible. La resistencia se criminaliza. Las víctimas palestinas son reducidas a números mientras que los responsables políticos y militares de los crímenes permanecen difuminados.
Al mismo tiempo, periodistas palestinos continúan documentando la realidad sobre el terreno a pesar de los enormes riesgos que enfrentan. Nunca antes habían sido asesinados tantos profesionales de la información en tan poco tiempo como durante la actual ofensiva contra Gaza.
No se trata únicamente de eliminar testigos. Se trata de controlar el relato.
Por eso las redes sociales, los medios alternativos, las plataformas independientes y las iniciativas populares de comunicación han adquirido una importancia estratégica. Son herramientas fundamentales para romper el bloqueo informativo y para garantizar que la voz palestina siga llegando al mundo.
La solidaridad internacional bajo ataque
La creciente solidaridad internacional con Palestina constituye uno de los fenómenos políticos más significativos de los últimos años.
Millones de personas han participado en manifestaciones, campañas de boicot, acciones sindicales, iniciativas culturales, movilizaciones estudiantiles, redes feministas y proyectos humanitarios que desafían el aislamiento impuesto al pueblo palestino.
Las acampadas universitarias, las campañas de boicot, desinversión y sanciones, las flotillas de solidaridad, las iniciativas jurídicas y las movilizaciones populares han demostrado que la sociedad civil internacional está dispuesta a asumir un papel que muchos gobiernos han abandonado.
Precisamente por ello, la solidaridad se ha convertido en objeto de una ofensiva represiva cada vez más intensa.
Activistas son perseguidos judicialmente. Organizaciones son criminalizadas. Cuentas en redes sociales son censuradas. Periodistas son acosados. Conferencias son canceladas. Universidades son presionadas. Defensores de los derechos del pueblo palestino son objeto de campañas de difamación destinadas a silenciarlos.
La criminalización de la solidaridad no es una anomalía democrática. Es la consecuencia lógica de un sistema que necesita proteger la impunidad israelí.
Porque quienes intentan romper el cerco informativo y político representan una amenaza para el relato dominante.
Palestina sigue marcando el horizonte
A pesar de la destrucción, el hambre, el desplazamiento y la represión, Palestina continúa resistiendo.
La resistencia palestina no se expresa únicamente en el terreno militar. También se manifiesta en la capacidad de las familias para permanecer en su tierra, en el trabajo de los periodistas que documentan la verdad, en la lucha de las prisioneras y los prisioneros, en la organización popular de los campos de refugiados, en la defensa de la memoria histórica y en la solidaridad internacional que se niega a guardar silencio.
Palestina ha sobrevivido a décadas de ocupación, guerras, masacres y exilio porque representa algo más que una reivindicación nacional. Representa la lucha universal de los pueblos contra el colonialismo, el racismo, la dominación y la injusticia.
Por eso sigue ocupando el centro político y moral de nuestra época.
Defender Palestina hoy significa rechazar la normalización del genocidio. Significa denunciar la complicidad de quienes lo permiten. Significa defender el derecho de los pueblos a resistir la opresión y exigir que los responsables de los crímenes rindan cuentas.
Pero también significa defender una idea fundamental: que ningún poder, por grande que sea, puede borrar la historia, la identidad y la voluntad de un pueblo decidido a ser libre.
Mientras continúe la lucha del pueblo palestino, seguirá existiendo una referencia para todos aquellos pueblos que se enfrentan a la ocupación, al colonialismo y a la injusticia en cualquier parte del mundo.
Palestina no es una cuestión del pasado. Es una cuestión del presente y, probablemente, una de las claves que determinarán el futuro político y moral de nuestro tiempo.
Fuente: https://alkarama.eu/palestina-en-el-centro-del-mundo-la-normalizacion-del-genocidio-y-la-criminalizacion-de-la-solidaridad/
Fueron creados para matar a rusos": experto sobre los planes de EEUU para los biolaboratorios en Ucrania
- Sputnik Mundo
"Fueron creados para matar a rusos": experto sobre los planes de EEUU para los biolaboratorios en Ucrania
Estados Unidos llevó a cabo un programa militar-biológico encubierto justo en la frontera con Rusia, no con fines pacíficos, sino para estudiar patógenos que pudieran utilizarse como armas, afirmó a Sputnik el exoficial de la inteligencia estadounidense, Larry Johnson.
"La verdadera agenda, como hemos visto, era crear agentes biológicos letales específicamente diseñados para atacar el genoma eslavo. Fueron creados para matar a rusos y no a otras personas", declaró.
Johnson subrayó que la construcción de laboratorios en territorio ucraniano estuvo a cargo de importantes contratistas gubernamentales como Metabiota, Black & Veatch y CH2M Hill, y que los trabajos fueron financiados por el Gobierno de Estados Unidos.
El experto recordó que Moscú ha advertido durante años sobre estos laboratorios, "pero Occidente simplemente descartó esas denuncias calificándolas de teorías conspirativas".
"Ahora las pruebas han salido a la luz y confirman todo lo que hemos estado diciendo. Esto no es ciencia; es una amenaza directa para nuestra seguridad nacional", añadió.
Así, comentó las recientes afirmaciones del Ministerio de Defensa de Rusia, que reveló nuevas pruebas sobre el desarrollo de armas biológicas en Ucrania y la implicación del Gobierno de EEUU en este asunto.
Los biolaboratorios de EEUU: "conspirología" hecha realidad
El 12 de junio, la inteligencia de EEUU publicó un comunicado con documentos desclasificados que indican que las autoridades estadounidenses ocultaron información sobre laboratorios biológicos en Ucrania y otros países.
En mayo de 2026, la directora de los servicios de inteligencia nacionales de EEUU, Tulsi Gabbard, anunció el inicio de una investigación sobre las actividades relacionadas con la financiación, por parte de la anterior Administración estadounidense, de 120 laboratorios biológicos en el extranjero, de los cuales más de 40 se encuentran en territorio ucraniano.
Desde el año 2023, Rusia ha planteado el tema de los laboratorios biológicos estadounidenses en foros internacionales de alto nivel, presentando pruebas de que se realizaron trabajos con armas biológicas en territorio ucraniano, respaldados por EEUU. Sin embargo, Washington y Kiev presentaron estas investigaciones como cooperación "con fines pacíficos".
Israel incrementa agresiones contra mujeres palestinas detenidas
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Israel incrementa agresiones contra mujeres palestinas detenidas
Por | 19/06/2026 | Palestina y Oriente Próximo
Fuentes: Tele Sur [Imagen: Las privadas de libertad enfrentan palizas, humillaciones constantes y malos tratos sistemáticos por parte de los custodios militares israelíes. Foto: Club de Prisioneros palestinos]
Esta violencia institucionalizada forma parte de un sistema de tortura organizado que la ocupación israelí dirige contra la población palestina.
La Sociedad de Prisioneros Palestinos denunció este martes el aumento de abusos sistemáticos cometidos por las fuerzas de ocupación de Israel contra mujeres palestinas detenidas, además de aumentar el número de detenciones en la Cisjordania ocupada.
La organización de derechos humanos detalló que actualmente al menos 95 mujeres palestinas permanecen recluidas en cárceles de Israel, entre ellas tres civiles y cuatro estudiantes de la Universidad de Birzeit detenidas recientemente.
Con base en informes de abogados defensores y agrupaciones humanitarias, la asociación evidenció una escalada de agresiones en los centros de detención.
Las privadas de libertad enfrentan palizas, humillaciones constantes y malos tratos sistemáticos por parte de los custodios militares israelíes.
Las denuncias exponen que las reclusas palestinas sobreviven en condiciones extremas de hacinamiento, donde algunas se ven obligadas a dormir directamente sobre el suelo. Las autoridades penitenciarias aplican medidas de aislamiento forzado, agresiones físicas, registros corporales degradantes y denegación de asistencia médica.
La institución alertó sobre el deterioro de las condiciones sanitarias de las prisioneras.
Israel ejecuta una política planificada de inanición y desatención de la salud dentro de los recintos carcelarios, lo cual propaga enfermedades infecciosas y debilita la integridad física de las recluidas.
Esta violencia institucionalizada forma parte de un sistema de tortura organizado que la ocupación israelí dirige contra la población palestina encarcelada.
Desde el inicio de la agresión militar contra la Franja de Gaza en octubre de 2023, las fuerzas de seguridad detuvieron a más de 680 mujeres palestinas, según datos de la Oficina de Prensa de Prisioneros.
Por su parte, el Centro de Información Israelí para los Derechos Humanos en los Territorios Ocupados ratificó que las prisiones de ese país operan como campos de tortura.
En su informe titulado «El infierno en la Tierra», la organización no gubernamental denunció que el abuso físico, el hambre y la negligencia médica constituyen la política oficial del Gobierno israelí hacia los privados de libertad palestinos.
Fuente: https://www.telesurtv.net/palestina-israel-incrementa-agresiones-contra-mujeres-palestinas-detenidas/
Irán cierra el estrecho de Ormuz en respuesta a la agresión de Israel
- Sputnik Mundo, 1920
Irán cierra el estrecho de Ormuz en respuesta a la agresión de Israel
Irán anuncia el cierre del estrecho de Ormuz a la navegación en respuesta a la continuación de los ataques de Israel contra el Líbano y al incumplimiento por parte de EEUU de las disposiciones del memorando de entendimiento relativas al alto el fuego en todos los frentes, reportaron desde las FFAA del país persa.
"Ante la flagrante violación por parte de Estados Unidos de sus compromisos y el incumplimiento del primer punto del memorando de entendimiento para poner fin a la guerra, así como en respuesta a las continuas violaciones del alto el fuego por parte de Israel en el sur del Líbano (…) se anuncia el cierre del estrecho de Ormuz", señaló el comunicado del mando militar, citado por la radiotelevisión estatal iraní IRIB.
Asimismo, indicó que, si continúan las acciones agresivas contra el Líbano, Teherán adoptará nuevas medidas para obligar a la parte adversaria a cumplir sus compromisos.
La delegación iraní viajará próximamente a Suiza para exigir el cumplimiento de las disposiciones del memorando firmado con EEUU, declaró, por su parte, el portavoz del Ministerio de Exteriores de Irán, Esmail Baghaei.
"El viaje previsto para el viernes [19 de junio] fue cancelado debido a la firma digital del memorando de entendimiento por los presidentes de ambos países y perdió su razón de ser. Ahora esta visita se realiza con el objetivo de supervisar y verificar el cumplimiento de los compromisos por la otra parte, ya que el principal criterio para evaluar cualquier acuerdo es la fase de su implementación", subrayó.
Se señala que la delegación iraní partirá hacia Suiza este 20 de junio en las próximas horas.
Los ataques israelíes dejan al menos 16 muertos en el sur del Líbano tras el acuerdo de alto el fuego
Mientras tanto, el enviado especial de la Casa Blanca, Steve Witkoff, y el yerno del presidente estadounidense Jared Kushner ya han llegado a Suiza para sostener negociaciones con Irán, declaró el vicepresidente de EEUU, J.D. Vance.
"Jared y Steve ya llevan varias horas en el lugar ocupándose de los aspectos técnicos de las negociaciones", informó Vance a la prensa.
En respuesta a la pregunta sobre sus planes de participar en el diálogo, Vance reveló que "espera que esto suceda en los próximos días". Asimismo, comentó la presión económica sobre el Estado persa.
"Estamos ejerciendo una fuerte presión económica sobre los iraníes y estamos dispuestos a aliviarla si hacen lo que necesitamos. Si no lo hacen, tampoco estaremos peor. De cualquier manera, se encuentran en una posición muy debilitada", indicó.
El 17 de junio, los presidentes de Estados Unidos e Irán, Donald Trump y Masud Pezeshkián, firmaron por separado un memorando de entendimiento que pone fin a más de tres meses de hostilidades entre sus países y abre la vía para negociar un acuerdo definitivo. Uno de los puntos del documento contempla un cese inmediato de las hostilidades en todos los frentes, incluido el Líbano.
viernes, 19 de junio de 2026
Las conversaciones EEUU-Irán en Suiza se posponen, confirma la Cancillería iraní
- Sputnik Mundo,
Las conversaciones EEUU-Irán en Suiza se posponen, confirma la Cancillería iraní
La siguiente fase del diálogo sobre el acuerdo definitivo entre EEUU e Irán tendrá lugar cuando las partes estén preparadas, señaló el portavoz del Ministerio de Exteriores del país persa, Esmail Baghaei. La fecha de la reunión será anunciada próximamente, agregó.
Además, el vocero explicó que el objetivo principal de las conversaciones era la firma del memorando sobre el cese de las hostilidades y, dado que el documento ya había sido firmado digitalmente en la víspera, la reunión perdió su carácter de urgente. Sin embargo, el encuentro está previsto para los próximos días y su fecha se comunicará más adelante, aseguró.
Asimismo, Baghaei recordó que las negociaciones solo podrán iniciarse una vez que se hayan cumplido los puntos 1, 4, 5, 10 y 11 del memorando. Con ello, sostuvo que Teherán condena enérgicamente los ataques de Israel contra el Líbano y advirtió de graves consecuencias para la seguridad de la región.
En este contexto, el portavoz de la Cancillería iraní declaró que su país hará todo lo necesario para proteger sus intereses y los de sus aliados, al igual que recalcó que las acciones ofensivas de Israel en suelo libanés deberían ser cesadas en virtud de una de las disposiciones del documento.
Israel niega retirarse del Líbano pese a memorando entre EEUU e Irán
El 15 de junio, EEUU e Irán confirmaron que habían concluido las negociaciones sobre el memorando de entendimiento que busca poner fin a las hostilidades entre los dos países, luego de más de tres meses de conflicto. En vísperas, este documento de 14 puntos fue firmado por los presidentes de ambos Estados, Donald Trump y Masud Pezeshkián, respectivamente.
Asimismo, la Cancillería del país persa comunicó que, después de la suscripción del memorando, los dos países tendrán 60 días para negociar un acuerdo definitivo que abarque el programa nuclear iraní y el levantamiento de las sanciones estadounidenses.
Irán trastoca el Oriente Próximo
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Irán trastoca el Oriente Próximo
Por Claudio Katz | 19/06/2026 | Mundo
Fuentes: Rebelión
La guerra de Irán remodeló el escenario geopolítico de Oriente Próximo y la impactante derrota sufrida por Estados Unidos genera serios replanteos en la elite imperial. Algunos miembros de ese círculo aceptan el fracaso y proponen gestionarlo, otros exigen subir la apuesta bélica y la mayoría vacila sin definir el curso a seguir. Todos intuyen la cercanía de un punto de inflexión en el dominio regional de la primera ponencia, pero ese viraje aún depende del resultado del conflicto y del armisticio en marcha.
Nadie sabe qué duración y consistencia tendrá el acuerdo de alto fuego que se aprestan a firmar Estados Unidos e Irán. Son incontables los antecedentes de compromisos que violaron los gobiernos norteamericanos. Los términos que se conocen del convenio indican un categórico triunfo de Irán. Todos los analistas de la prensa internacional coinciden en destacar, que las condiciones exigidas por Teherán han prevalecido.
Trump no logró ninguno de los objetivos de su incursión bélica. No hubo cambio de régimen, desarme, ni limitación al uso de misiles. El magnate presenta como una gran victoria que Irán «nunca tendrá un arma nuclear», pero es una jactancia ridícula porque el gobierno de los Ayatollahs siempre rechazó la fabricación de esa bomba. Le asignó a esa restricción una dimensión religiosa (fatua) y estimó que ese instrumento no era útil para la defensa del país.
El compromiso a suscribir contempla las mismas limitaciones al enriquecimiento de uranio, que Teherán acepta desde hace décadas. En medio de su fracasada guerra, el Pentágono intentó asaltar y robar los depósitos de uranio, en el operativo más fallido de toda la contienda.
El acuerdo permitiría en lo inmediato normalizar la navegación en el Golfo y disipar la amenaza de crisis económica por aumento del precio de petróleo, que tanto preocupa a Trump. Pero a cambio de ese gesto, el magnate debió comenzar a levantar las sanciones comerciales y financieras. También reconoce de hecho el reforzado control que Irán ha instaurado sobre el estrecho de Ormuz. En el escenario previo a la guerra no ostentaba un manejo tan significativo. En los últimos meses comenzó a cobrar importantes peajes y está en discusión qué forma asumirá esa percepción en el futuro.
El punto crítico es Israel, porque Netanyahu está empeñado en destruir el acuerdo con bombardeos al Líbano que demuelen todos los compromisos. Irán ya vetó el intento estadounidense de divorciar la tregua en el Golfo de la guerra que Israel despliega en sus fronteras. Por esa demanda de Teherán, la situación del Líbano quedó explícitamente incorporada en el convenio de alto fuego. Pero más allá de las incontables peripecias que afectarán a esa negociación, la guerra ha creado un nuevo escenario en toda la región.
MÚLTIPLES REVESES
Trump lanzó el ataque esperando un rápido triunfo y afronta una derrota mayúscula. Por ese resultado quedó mareado, desesperado y temeroso de una gigantesca humillación. Su anunciada excursión de fin de semana derivó en un conflicto prolongado que el magnate no supo gestionar. Formuló propuestas impracticables, se contradijo todos los días y no encontró la manera de disfrazar su revés con proclamas de victoria.
Llegó a emitir apocalípticas amenazas de destrucción de la civilización iraní, para negociar de inmediato con la agenda de su enemigo. No logró procesar nunca la fulminante adversidad que afrontaron sus tropas frente a Teherán.
La primera sorpresa fue la oleada de misiles iraníes que destruyeron los radares estadounidenses del Golfo. La segunda conmoción provino de la magnitud del arsenal persa y la efectividad de sus disparos. Desplegaron una gran reserva de drones baratos, que anularon los carísimos e ineficaces interceptores de las baterías yanquis.
Rusia y China aportaron a los iraníes la información satelital requerida para alcanzar con certeza los objetivos de cada andanada. Teherán utilizó, además, nuevas tácticas navales, eficientes sistemas de defensa costera, vehículos no tripulados y lanchas de ataque rápido, que neutralizaron la monumental (y barroca) presencia de los navíos estadounidenses.
Al cabo de varios meses de confrontaciones han quedaron invalidados varios presupuestos del predominio imperial en la zona. Perdió credibilidad la primacía del Pentágono, la invencibilidad del militarismo israelí y la inmunidad de las dictaduras del Golfo.
Irán ganó la guerra con una estrategia de desgaste más efectiva, que la política de simple destrucción intentada por Estados Unidos (Poch, 2026). Trump apostó a un bloqueo naval para estrangular la economía iraní, con la expectativa de forzar la capitulación de su dirigencia. Pero ese liderazgo no se rindió y afrontó con éxito la aventura de su enemigo, recurriendo a una paciencia estratégica que doblegó al agresor. Teherán asimiló de Moscú y Beijing, la tónica exigida para confrontar con la torpeza y la improvisación que caracteriza al ocupante de la Casa Blanca.
La ceguera política del magnate lo llevó a imaginar un vertiginoso desmoronamiento del régimen iraní, luego de asesinar al presidente de ese país. Con la misma miopía apostó a una revolución de colores, que derivó en un proceso opuesto de consolidación de la resistencia a la agresión imperial (Escobar, 2026).
Trump esperaba utilizar a sus aliados kurdos de la zona, para impulsar un ataque coordinado desde Azerbaiyán. Pero sus socios percibieron los enormes riesgos de esa incursión, que Irán contrarrestó con dos amenazas simétricas: impulsar una sublevación chiita en Bahréin y acrecentar los operativos de Yemen en el Mar Rojo.
Con esas respuestas, Teherán llegó a la negociación con una posición de fuerza y con el control de la escalada. Continúa afrontando el riesgo de sangrientos ataques aéreos, pero ya anunció que respondería aniquilando toda la infraestructura de los Estados del Golfo.
Esa demolición provocaría, a su vez, una crisis mundial extrema de abastecimiento de gas licuado, fertilizantes y combustibles. La capacidad de exportación de Qatar se encuentra seriamente afectada, los Emiratos perdieron fortunas, Kuwait resignó ventas mayúsculas y Arabia Saudita incumplió contratos.
Irán ha exhibido al mundo su capacidad para bloquear el estrecho de Ormuz, con dispositivos capaces de pulverizar refinerías, campos petroleros y plantas desalinizadoras de toda la península arábiga. Actúa con proporcionalidad y con respuestas equiparables a los golpes recibidos.
Con su manejo del estrecho ilustró el alcance de esa reacción en el plano económico. Irán definió cuáles son los barcos que atraviesan Ormuz y recolectó significativas sumas de dinero con el peaje de esa administración.
LOS EFECTOS DE UNA DERROTA
Trump es un criminal que amenazó con perpetrar en Irán el mismo de genocidio que consumó su socio Netanyahu en Gaza. Ese tipo de matanzas demolió en tiempo récord, la autoridad, el prestigio y el poder simbólico internacional de Estados Unidos (Majfud, 2026).
El magnate actuó con la típica exasperación de los emperadores decadentes. Por eso adoptó el método israelí de asesinar a los líderes del campo opuesto, sin notar las adversas consecuencias de una práctica terrorista, que obstruye cualquier negociación o estrategia de mediano plazo.
En su desesperación, Trump sugirió que podría provocar una catástrofe en Irán, semejante a la perpetrada por su antecesor Bush en Irak. Pero eludió ese demoledor curso y optó por negociar una retirada que ya tiene efectos geopolíticos mayúsculos. El magnate intentará gestionar esa adversidad con más bravuconadas y desplantes. En lugar de asumir una derrota superior a la padecida por Biden en Afganistán, disimulará el revés con alguna de sus conocidas incoherencias. Pero ninguna mascarada anulará los efectos del triunfo iraní.
Ese éxito impactará, ante todo, sobre las dinastías del Golfo, que ya no comandan simples compañías petroleras. Tienen gran participación en el refinado o la producción de productos petroquímicos y plásticos y son propietarias de empresas marítimas, oleoductos y estaciones de servicio. Todas mantienen una estrecha y privilegiada relación con Estados Unidos, pero han afianzado su intercambio comercial con China. Además. su incidencia política es mayor que en el pasado, tanto en Oriente Próximo como en África y rivalizan entre ellas en múltiples negocios (Hanieh, 2026).
Esas monarquías han percibido, por primera vez, la impotencia de su protector norteamericano y notaron en carne propia su indefensión frente a los misiles de Irán. Si negocian con ese contrincante -asumiendo actitudes de mayor autonomía del tutor yanqui- podrían alterar seriamente la dinámica del sistema financiero internacional.
Conviene recordar que la supremacía de la moneda yanqui se asienta en el reciclaje de petrodólares provenientes del Golfo y que cualquier erosión de ese dispositivo, afecta seriamente al reinado mundial del dólar. Por esa razón es tan relevante el novedoso pago en yuanes que Irán impuso a los navíos que cruzan Ormuz.
Por otra parte, la continuidad o resurgimiento del conflicto amenaza desestabilizar nuevamente el precio del petróleo. En esa cotización se concentran los desequilibrios que tanto desesperan a Trump. No pudo contener inicialmente el encarecimiento del combustible con la liberación de las reservas de crudo, ni tampoco con el aflojamiento de las sanciones contra Rusia. El respiro que consiguió imponer con cada tregua de las hostilidades, quedó abruptamente quebrantado con el reinicio de los disparos.
Trump se maneja en un desfiladero, sabiendo que traspasado cierto techo del precio del petróleo, sobrevendrá una recesión de gran impacto sobre el circuito de la economía digital. La gran burbuja financiera que se incuba en ese ámbito receptaría de inmediato ese efecto.
Irán se ha convertido, por lo tanto, en la madre de las batallas geopolíticas actuales. Define quién tendrá supremacía en los corredores de la globalización, que atraviesan su país para abaratar los costos del transporte. Ya están muy avanzadas las rutas que unen a Rusia con India y a China con Turquía, pero como Estados Unidos y su socio israelí llegaron tarde, propiciaron la guerra para imponer otra variante de conexión de Europa con India y Asia. El resultado adverso de esa incursión, potencia ahora la pérdida de gravitación de esa relegada la red que auspicia Occidente (Pont, 2026a).
Trump necesita consolidar el provisorio acuerdo que está intentando con Irán, pero confronta con el ala belicista de su propio gobierno y con la elite guerrera que domina la política exterior de su país. Las provocaciones que cotidianamente perpetra Netanyahu -por delegación de sus padrinos estadounidenses- expresan ese militarismo desenfadado.
Si finalmente se impone alguna variedad de perdurable armisticio -que refleje lo ocurrido en el campo de batalla- Irán ampliará su gravitación en la zona, afectando o neutralizando la presencia militar estadounidense en el Golfo.
Ese retroceso marcaría un salto cualitativo en el declive imperial estadounidense. Las derrotas acumulativas que afronta el Pentágono al cabo de varias décadas, comienzan a madurar, pero ese desenlace depende también del resultado de la guerra que Israel despliega en varios frentes.
LA DESORIENTACION DEL SIONISMO
Trump y Netanyahu lanzaron conjuntamente la guerra contra Irán, pero se han distanciado frente al resultado de ese operativo. Mientras que el magnate busca salir del pantano, su colega israelí -sostenido por los guerreristas de Estados Unidos- exige escalar la agresión.
El mandatario sionista hace valer esa demanda mediante una interminable sucesión de matanzas. Recibe reprimendas diarias desde Washington, pero multiplica igualmente los bombardeos al Líbano, para sabotear las negociaciones con Teherán. Mientras que Trump intenta algún acuerdo que le permita evitar la derrota electoral en noviembre (y la consiguiente perspectiva de su destitución), Netanyahu busca prolongar las guerras, para sortear el juicio por corrupción que lo llevaría a la cárcel (Levy, 2026).
Esa supervivencia político-personal converge con el proyecto expansivo del Gran Israel, que la derecha sionista auspicia con total desenfado. En lo inmediato, intentan repetir en el Líbano los crímenes de Gaza. Propician masacres fronterizas para despoblar a su vecino y abrir el camino hacia la ocupación del sur de ese país.
Sólo la heroica y eficaz resistencia de Hezbollah ha impedido, hasta ahora, la concreción de ese terrorífico proyecto, pero el número de víctimas de los bombardeos sionistas se acrecienta en forma dramática. Más de un millón de personas enfrentan hambrunas y el éxodo se multiplica, en un terrible escenario de sufrimiento y destrucción.
Esa masacre complementa el genocidio en Gaza que persiste sin ninguna pausa. La población de esa localidad se redujo significativamente y desde la concertación del alto al fuego, los muertos se cuentan por centenares. Israel viola con total impunidad ese acuerdo, bloqueado la llegada de víveres y acrecentando las enfermedades, en una localidad con hospitales destruidos y heridos que nadie atiende.
Envalentonados por los crímenes que perpetran en las fronteras Norte y Este, los sionistas se han embarcado también en una gran ofensiva militar para anexar definitivamente Cisjordania, mediante la extensión de los asentamientos y la expulsión de los palestinos que sobreviven en el lugar. El gobierno aprobó una nueva ley de registro de tierras para legitimar ese despojo, forzando el traspaso al Estado israelí de los campos que inmediatamente transfiere a los colonos. Consuma esa confiscación por la fuerza, mientras agrava los padecimientos de los 9.000 presos políticos palestinos que maltrata en sus terroríficas cárceles.
La deriva fascista de Netanyahu es tan explícita, como los disparos de sus gendarmes a los niños, los asesinatos de periodistas, las golpizas a los cristianos y los maltratos a los musulmanes. Israel ha inaugurado un nuevo modelo de guerra, que sepulta la distinción entre civiles y uniformados y convalida las matanzas, anulando cualquier vestigio de protección humanitaria a las víctimas de un conflicto armado.
Ha comenzado a extender también esa criminalidad a la jurisdicción marítima internacional, mediante el asalto a las flotillas que transportan auxilios a la cercada población de Gaza. Recure a la piratería y normaliza el secuestro de militantes fuera de sus fronteras, aprovechando la complicidad de todos los gobiernos del Mediterráneo. Sus voceros difunden videos que ostentan el maltrato a esos activistas, para tantear acciones más virulentas contra los denunciantes del Apartheid israelí. La captura de un convoy de luchadores que intentaba llegar a Gaza a través de Libia, retrata la red mafiosa que ha forjado el sionismo para perpetrar sus matanzas.
Pero la avalancha de protestas en todo el mundo contra Israel no decae y se ha transformado en un sólido movimiento para imponer sanciones a un régimen desacreditado. Las últimas justificaciones del sionismo se han evaporado y nadie esgrime argumentos de alguna consistencia para defender lo indefendible.
Como ya sucedió con Sudáfrica en el pasado, el status internacional de Israel se degrada a un ritmo vertiginoso, con artistas, deportistas e intelectuales que repudian su conducta criminal. En el mundo, los hijos de Gaza están ganando la batalla política y moral contra su opresor, enarbolando las banderas palestinas que irrumpen en incontables acontecimientos de relevancia global. Esa indignación colectiva impacta sobre la propia sociedad israelí, que percibe ese rechazo sin poder asumirlo.
EL EXPANSIONISMO EN APRIETOS
La violencia extrema que despliega Israel obedece al modelo colonial, que desenvuelve para expulsar a los palestinos de sus tierras y expandir los asentamientos con población inmigrante. Ha forjado el país con ese dispositivo de exterminio y por esa razón no puede contener el ímpetu criminal del sionismo. Tal como ocurrió en el pasado con otros esquemas de ese colonialismo (Estados Unidos, Canadá, Australia), los residentes locales no son explotados, sino aniquilados por los nuevos ocupantes.
Israel surgió con esa terrorífica performance y se consolidó recurriendo a una sucesión de guerras, para consumar la limpieza étnica de la población nativa. Buscó tornar invisible la propia existencia nacional de ese conglomerado y montó la falacia de los “Dos Estados”, para encubrir su apoderamiento de las tierras palestinas (Katz, 2026: 31-46).
Netanyahu implementa en forma extrema esa política. Carga con todos los apelativos imaginables. Es derechista, fascista, criminal y genocida, pero lleva adelante el mismo proyecto sionista de sus antecesores. El alocado belicismo que despliega obedece a un cimiento colonial, que exige guerrear todo el tiempo para consolidar y expandir las fronteras.
Pero Israel siempre complementa ese interés específico, con su rol de instrumento del imperialismo norteamericano en la región. Inauguró ese papel hace varias décadas, para socavar los proyectos progresistas de unidad árabe y se transformó en un apéndice del Pentágono. Opera como un brazo extendido de Estados Unidos y no solo como exponente del lobby sionista (AIPAC) de ese país. Desenvuelve un papel coimperial en la estructura interna del poder estadounidense y ha cumplido con todos los mandatos de la Casa Blanca para remodelar Oriente Próximo, con guerras destinadas a garantizar el control estadounidense del petróleo y las rutas comerciales (Katz, 2026: 63-76).
Cuando Israel emprende operativos en África (invención y reconocimiento de Somalilandia) o en América Latina (idilio con Milei), actúa fuera de su estricta zona de influencia por mandato de la Casa Blanca.
Es importante recordar esa jerarquía en el funcionamiento del imperialismo, para evitar la frecuente presentación de Trump como un instrumento de Netanyahu. Esa imagen contrasta con la evidente supremacía de la principal potencia del planeta sobre su pequeño subordinado. En todo caso, los importantes conflictos que oponen al mandatario sionista con su par estadounidense, expresan tensiones internas del poder norteamericano. Como Israel ha sido integrado a esa estructura, sus voceros reflejan las tendencias y controversias imperantes en toda esa configuración.
Por su dependencia del padrinazgo yanqui, el Estado sionista no podría sostener ni un minuto sus incursiones bélicas, sin el aprovisionamiento norteamericano. Pero la inclinación de Netanyahu a guerrear en siete frentes, conduce a una insostenible sobre expansión militar de Israel (Crooke, 2026).
El principal escollo actual del sionismo proviene de Irán. No solo la victoria persa en el Golfo constituye una contundente derrota para Tel Aviv, sino que por primera vez Teherán demostró capacidad de daño directo, mediante los misiles que impactaron en Israel. Los líderes de ese país ya admiten que las corazas defensivas fueron neutralizadas y esa vulnerabilidad cambia los datos del conflicto.
Irán podría bombardear seriamente a su adversario y nadie avizora respuestas efectivas frente a esa andanada. Teherán ha comenzado a disparar como respuesta a los bombardeos que sufre el Líbano y de esa forma introduce un inesperado dispositivo de disuasión a la criminalidad sionista.
EL ENSAYO COLONIAL EN PROBLEMAS
El fracaso de la agresión a Irán, socava la viabilidad del plan que propicia Trump para consolidar la ocupación israelí de Gaza, transformando ese mini territorio, en un nuevo experimento colonial.
La denominada Junta de Paz que el magnate promueve para ese enclave consagra la continuidad del genocidio. El futuro de ese campo de concentración es debatido en la Casa Blanca, en medio de bombardeos y asesinatos de los sobrevivientes. Lejos de considerar algún tipo de reconstrucción al servicio de sus
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