jueves, 29 de octubre de 2026

La iglesia Morava en Palestina


 

Alerta internacional por injerencia política en detención de Luisa González

 

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Alerta internacional por injerencia política en detención de Luisa González

Por | 27/10/2026 | Ecuador

Fuentes: Radio Pichincha

La prisión preventiva dictada contra Luisa González, excandidata presidencial y principal figura de la oposición, no puede leerse de manera lineal, como el desarrollo ordinario de una investigación penal.


El denominado “caso Laberinto” se presenta en un contexto de alta polarización política, a escasas semanas de elecciones locales y con el movimiento Revolución Ciudadana ya inhabilitado.


Es en este escenario, de crecientes dudas sobre la independencia de los jueces electorales, y de la transparencia del proceso, donde se registró esta polémica acción de la justicia.


El periodista Fernando del Rincón, desde CNN en español, puso el dedo en la llaga al cuestionar el video difundido por el secretario general de la Administración Pública, José Julio Neira.


No se trata de un debate sobre la culpabilidad o inocencia de González -eso corresponde a los tribunales-, sino de algo más elemental.


¿Por qué el Ejecutivo expone públicamente elementos de una investigación penal en curso en lugar de hacerlo la Fiscalía General del Estado? “¿Dónde está la separación de poderes?”, preguntó Del Rincón.


La pregunta es pertinente y coincide con voces de todas las vertientes en nuestro propio país.


La sospecha de que el Ejecutivo realiza o impulsa una investigación paralela, o de que utiliza el aparato judicial con fines políticos, ya no es solo una acusación de una tendencia política, sino que se convierte en una duda legítima.


Esta duda se agrava por la forma y por el fondo.


González fue detenida en la madrugada en su domicilio en Manabí, a días de comicios locales en los que su movimiento ya no puede competir formalmente.


Incluso la misma candidatura de la líder política fue bloqueada.


La prisión preventiva, solicitada por la Fiscalía y acogida por el juez, se dictó sobre la base de indicios cuya solidez aún no ha sido sometida a un juicio contradictorio pleno.


En sistemas donde la independencia judicial es frágil, la coincidencia entre el calendario político y la velocidad del proceso alimenta la percepción de que la justicia se convierte en instrumento de exclusión electoral.


Las reacciones internacionales apuntan en la misma dirección: preocupación por el uso del sistema judicial contra líderes de oposición en contextos polarizados.


Organismos y observadores de derechos humanos suelen alertar cuando detenciones de alto perfil político se producen cerca de procesos electorales y cuando el Ejecutivo asume un rol comunicacional que corresponde al Ministerio Público.


Mientras no se restablezca la percepción de que cada institución ocupa el lugar que le corresponde, la detención de Luisa González seguirá siendo leída, dentro y fuera de Ecuador como una decisión política con ropaje judicial.


Y esa lectura, cierta o no, ya daña la legitimidad de las instituciones.


Fuente: https://www.radiopichincha.com/alerta-por-injerencia-politica-en-detencion-de-luisa-gonzalez/

miércoles, 28 de octubre de 2026

Los palestinos que viven en Israel votan para garantizar su propia supervivencia

 

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Los palestinos que viven en Israel votan para garantizar su propia supervivencia

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Fuentes: Voces del Mundo [Foto: Una mujer palestina vota (AP/Abdel Karem Hanna)]

Ibrahim Said ha venido boicoteando las elecciones israelíes desde la última vez que votó, en 1980.

Han pasado diversos partidos políticos, prometiéndole defender sus intereses si resultaban elegidos; incluso llegaron a prometerle ayuda para recuperar sus tierras en al-Birwa, la localidad de la que su familia fue desplazada durante la Nakba de 1948.

Sin embargo, la situación de los ciudadanos palestinos de Israel nunca mejoró. A sus 70 años, Said sentía que la democracia israelí no tenía nada que ofrecerle a él ni a su comunidad.

Este año, la situación es completamente distinta.

«Sin lugar a duda, esta vez debemos votar. Vivimos con miedo», comenta Said a Middle East Eye desde su garaje en la región de Galilea.

La jornada electoral tendrá lugar este martes, cuatro años después de los últimos comicios, que devolvieron a Benjamin Netanyahu al poder y otorgaron una enorme influencia a sus aliados —partidarios de la supremacía judía—, Bezalel Smotrich e Itamar Ben Gvir.

Durante este tiempo Israel ha llevado a cabo un genocidio en Gaza, mientras que, en la Cisjordania ocupada, la vida se ha visto asfixiada por cierres, estrangulamiento económico y ataques cada vez más frecuentes por parte de los colonos.

Mientras tanto, en lo que respecta a las comunidades palestinas en Israel, las autoridades israelíes han permitido que el crimen organizado campe a sus anchas, al tiempo que se ha disparado el nivel de discriminación violenta.

El simple hecho de mostrar un mínimo de preocupación por los palestinos en Gaza y Cisjordania puede acarrear a los ciudadanos palestinos de Israel detenciones, despidos o verse sometidos a aterradoras campañas de odio en internet y en los medios de comunicación.

Existen tres partidos políticos que, incluso, han convertido la deportación y el desplazamiento de los palestinos en un eje central de su campaña electoral.

El partido Sionismo Religioso, de Smotrich, por ejemplo, promete «judaizar» Galilea y el Negev, dos zonas de Israel donde residen cientos de miles de palestinos.

Lo que está en juego para los ciudadanos palestinos de Israel nunca ha sido tan importante.

«No nos sentimos seguros. La sensación de seguridad ha desaparecido por completo; y me refiero a la seguridad en todos los niveles», afirma Said. «No solo me siento como un ciudadano de segunda categoría, sino como uno de vigésima categoría».

Falta de confianza en el sistema

En las elecciones de 2022 solo el 54% de los ciudadanos palestinos de Israel acudió a votar. Este martes, algunas encuestas y analistas sugieren que esa cifra podría aumentar hasta el 68% o más.

Esto otorgaría a la Lista Conjunta y a Raam —los partidos que tradicionalmente representan a la comunidad palestina— cerca de 15 de los 120 escaños del Parlamento israelí, la Knéset, igualando así el máximo histórico alcanzado en 2020.

«Creo que la participación podría llegar al 72% o 73%. Si Dios quiere, tal vez incluso más. La jornada electoral podría deparar muchas sorpresas», comenta a MEE Amir Fajoury, analista del centro de estudios Van Leer, con sede en Israel.

Los palestinos no acuden a las urnas simplemente para intentar derogar la Ley del Estado-nación de 2018 —que consagró la supremacía judía sobre los ciudadanos palestinos—, ni para conseguir mayores presupuestos o más derechos.

«Votamos para evitar el desplazamiento y proteger las condiciones más básicas de nuestra existencia», señala Fajoury.

Fajoury apunta que, por lo general, la participación de las minorías en los procesos electorales refleja confianza en el sistema democrático. Aquí, sostiene, ocurre lo contrario: «una falta de confianza en las instituciones estatales y un intento de aferrarse a las fuerzas políticas o a los acuerdos gubernamentales que puedan ofrecer cierta protección».

«Hoy en día, la supervivencia se ha convertido en la motivación predominante», afirma Fajoury.

«Cuando los palestinos que viven dentro de Israel dicen que votan para evitar que les ocurra a ellos lo que sucedió en Gaza o en Cisjordania, hay que reflexionar sobre lo que eso significa realmente», añade.

«Están diciendo que quieren evitar una limpieza étnica o un genocidio. ¿Y por parte de quién? De su propio Estado. Del Estado del que, supuestamente, son ciudadanos».

«Sigo sintiendo una profunda inquietud»

Jowan Safadi ha pasado las semanas previas a la jornada electoral indeciso sobre qué camino tomar.

Este reconocido músico, popular en todo el mundo árabe, siempre ha mantenido una postura de boicot hacia las elecciones israelíes. Según explica a MEE, esto se basa en «un principio muy sencillo: se supone que las elecciones son un proceso democrático, y este Estado no es democrático».

Señala que, entre el río Jordán y el mar Mediterráneo, vive un número casi igual de judíos y palestinos bajo control israelí.

Sin embargo, solo los 2,1 millones de ciudadanos palestinos de Israel —que representan el 20% de la población oficial del país— pueden participar en las elecciones legislativas; ni siquiera la esposa de Safadi se encuentra entre ellos.

«Todo el sistema es injusto desde el principio. Te ofrecen un espacio muy reducido para ejercer influencia política, pero nunca puedes llegar realmente a una posición desde la que poder influir de manera significativa en la política israelí», afirma.

«El proceso electoral no es más que una fachada democrática que permite a Israel afirmar que es una democracia. Esa ha sido siempre la razón principal de mi negativa a participar».

No obstante, Safadi ha empezado a replantearse su postura. El extremismo que se ha apoderado del gobierno y la sociedad israelíes exige algún tipo de acción, y votar podría ser una de las pocas opciones al alcance de ciudadanos palestinos como él.

«Mi única esperanza es que, al cambiar a quienes están en el poder, llegue alguien un poco menos bárbaro y sádico. En el fondo, se trata de pasar de algo terrible a algo marginalmente menos terrible», comenta.

«Aun así, sigo sintiendo una profunda inquietud, porque sé que las alternativas podrían ser peores».

El debate sobre el voto entre palestinos como Safadi —quienes tradicionalmente han boicoteado las elecciones— ha sido muy intenso y ha generado controversia dentro de la comunidad.

Safadi cuenta que no pudo dormir después de escribir en sus redes sociales que tal vez vote este año.

«No dejaba de darle vueltas. ¿Cómo podría hacer esto? ¿A quién votaría? ¿Cómo voy a elegir entre esta gente?», se pregunta. Bien podría ser que boicotear las elecciones produzca, a largo plazo, mejores resultados que participar en esta elección en particular.

Espoleados ​​por la extrema derecha

Safadi afirma que, si llega a votar, será a pesar de las campañas de la Lista Conjunta y de Raam, y no gracias a ellas.

Considera que algo se ha «desmoronado» en la política árabe; le resulta indignante ver a los partidos palestinos hacer campaña con total normalidad después de todo lo ocurrido en Gaza, Cisjordania e Israel.

«Nos enfrentamos a una crisis existencial, a una amenaza para nuestra propia existencia, y, sin embargo, estos políticos siguen actuando como si nada fundamental hubiera cambiado. Incluso tras un genocidio, su lenguaje político no ha variado en proporción a la magnitud de lo sucedido».

Al igual que muchas otras personas con las que ha hablado MEE, Safadi atribuye a Smotrich y a Ben Gvir el mérito de haber movilizado el voto palestino.

«La derecha israelí ha hecho más por convencerme de votar que los propios partidos árabes», señala Safadi. «Ben Gvir y Smotrich han hecho, en la práctica, la campaña electoral por las listas árabes».

Esto ha tenido repercusiones tangibles para los partidos árabes en otros aspectos.

Según una fuente de la Lista Conjunta, estas formaciones están gastando mucho menos dinero en sus campañas que en años anteriores, ya que los votantes se sienten impulsados ​​a actuar ante la aterradora retórica empleada por el Sionismo Religioso de Smotrich, Poder Judío de Ben Gvir y Amcha Yisrael, un nuevo partido de extrema derecha fundado por un exgeneral de línea dura.

Como explica el analista Fajoury: «Tenemos ministros en el gobierno cuya actividad política se centra en humillarnos, degradar nuestra ciudadanía y atacar nuestra propia existencia».

La hostilidad hacia los ciudadanos palestinos de Israel no es, ni mucho menos, exclusiva de la extrema derecha.

Adham, un mecánico del norte de Israel que prefiere ser identificado únicamente por su nombre de pila, asistió recientemente a un acto de campaña de Naftali Bennett, líder de «Juntos», uno de los principales partidos de la oposición.

Varios asistentes preguntaron en repetidas ocasiones si Bennett formaría gobierno con partidos árabes.

Un antiguo funcionario del Mossad, presente en el acto para animar a los asistentes a votar por el ex primer ministro, les aseguró reiteradamente que no formarían ninguna coalición con partidos árabes. «No fue agradable», dice Adham, «pero creo que es simplemente parte de la campaña electoral. Puede que cambien de postura una vez que se conozcan los resultados de las elecciones».

Esta hostilidad por parte de los israelíes judíos se ha vuelto algo habitual. Adham cuenta que su esposa ha sido marginada en la escuela donde trabaja desde el ataque del 7 de octubre y el genocidio en Gaza.

Sin embargo, su prioridad, como padre de tres hijos, es garantizar que estos puedan vivir seguros, en un contexto donde la delincuencia violenta campa a sus anchas en las comunidades palestinas.

«El crimen organizado y la cantidad de personas que mueren asesinadas en las comunidades árabes no me dejan dormir. Tengo dos hijos adultos y no me acuesto hasta que están en casa. No les permito quedarse fuera después de las diez de la noche», afirma.

«Me preocupo por mis hijos constantemente, y este gobierno no ha hecho nada para protegernos de la delincuencia».

Por ello, Adham votará por el partido Raam, liderado por Mansour Abbas; una formación socialmente conservadora que ha intentado atraer votantes prometiendo beneficios concretos para la comunidad palestina mediante alianzas con fuerzas políticas sionistas israelíes hostiles.

Cabe destacar que, este año, Yoav Segalovich —un judío sionista y exgeneral de división de la policía, conocido por su labor en el combate contra la delincuencia en comunidades árabes— figura en la lista electoral de Raam.

El candidato palestino Mansour Abbas, líder del partido Raam, sostiene a su hija mientras deposita su voto en un colegio electoral en Maghar, Israel, el 27 de octubre de 2026 (Reuters/Rami Shlush).

Para muchos ciudadanos palestinos de Israel, el derecho fundamental a estar seguros en sus propios hogares es lo que está en juego en estas elecciones.

El año pasado se registraron 252 homicidios en comunidades palestinas de Israel, y en el primer semestre de 2026 se produjeron otros 147. La policía solo logró esclarecer el 12 por ciento de estos asesinatos en lo que va de año.

Sin embargo, la sensación de inseguridad es mucho más profunda.

«Incluso cuando quiero visitar una ciudad judía, o una ciudad mixta árabe-judía, siento miedo», comenta Maha Mohammed, una maestra que reside en Um al-Fahm, una localidad del norte de mayoría palestina.

«Eso incluye Yafa, mi ciudad natal, donde nací y donde permanecen mi corazón y mi sentido de pertenencia. Incluso allí, una camina con miedo. Te preocupa subirte a un autobús o transitar por una zona donde conviven árabes y judíos», añade.

«Como mujer que lleva hiyab —cuya vestimenta refleja visiblemente su identidad religiosa—, una siente ansiedad y no puede ser plenamente ella misma. También percibes que quienes te rodean pueden sentir miedo o incomodidad ante tu presencia. Empiezas a preguntarte si la persona que pasa a tu lado te tiene miedo».

Mohammed señala que, para las mujeres de Um al-Fahm, la delincuencia y la falta de seguridad en las calles figuran entre sus mayores preocupaciones. «Quieren seguridad para sí mismos, para sus hijos, sus familias, sus vecinos, las personas que los rodean y toda su comunidad. Es lo más básico que piden», afirma ella.

«Votamos para reafirmar que existimos, que estamos aquí y que nuestra presencia en este país importa».

Lubna Masarwa es periodista y directora de la oficina de la delegación de Middle East Eye en Palestina e Israel, con sede en Jerusalén.

Texto original: Middle East Eye, traducido del inglés por Sinfo Fernández.

Fuente: https://vocesdelmundoes.com/2026/10/27/los-palestinos-que-viven-en-israel-votan-para-garantizar-su-propia-supervivencia/

Fallece el juez que preside el caso contra Nicolás Maduro

 

 - Sputnik Mundo

Fallece el juez que preside el caso contra Nicolás Maduro


Alvin K. Hellerstein, juez federal estadounidense, que preside el caso contra el secuestrado presidente venezolano, Nicolás Maduro, murió a los 92 años, informa a los medios locales un portavoz del sistema judicial.

Según los medios, su muerte fue confirmada por Ed Friedland, director ejecutivo del Distrito Sur de Nueva York, donde el juez Hellerstein había ejercido durante casi tres décadas. Fue nombrado para el cargo por el presidente Bill Clinton en 1998.

Tras su fallecimiento, el proceso será asignado aleatoriamente a otro juez federal, al igual que los demás asuntos que estaban bajo su responsabilidad.

Uno de los casos más mediáticos que ha atendido este juez es la demanda que el cantante dominicano Ramón Arias Vásquez emprendió en contra de Shakira, a quien acusó de plagiar su canción Loca con su Tiguere en su hit de 2010 Loca.

Otro de los casos más conocidos fue la demanda que los dueños de las Torres Gemelas del World Trade Center emprendieron en contra de American Airlines y United Continental, a quienes acusaron de negligencia y responsabilizaron de las muertes que ocurrieron en los atentados del 11 de septiembre de 2001.

El 3 de enero, Estados Unidos atacó objetivos civiles y militares en Venezuela, secuestró a Maduro y a su esposa, y los trasladó fuera del país. El 5 de enero, comparecieron ante el Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York, donde están siendo acusados de participar en actividades de narcotráfico. El presidente y la primera dama declararon su inocencia de los cargos que se les imputan.

martes, 27 de octubre de 2026

Análisis de la seguridad nacional israelí Israel y el concepto de seguridad

 

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Análisis de la seguridad nacional israelí

Israel y el concepto de seguridad

Por Aleardo Laría Rajneri | 26/10/2026 | Palestina y Oriente Próximo, Racismo y opresión capitalista


Fuentes: El Cohete a la Luna - Imagen: El Institute for National Security Studies de Israel está afiliado a la Universidad de Tel Aviv. Está considerado el grupo más influyente en la política de seguridad israelí.

La principal característica de la seguridad nacional israelí es el racismo explícito: afirma que los Estados árabes ni siquiera son Estados y que son sólo una amalgama de tribus que pretenden ser Estados. Y la segunda, se basa en que «prevención» y ataques sorpresa son la base de la seguridad nacional. Si todos los países siguieran este criterio, el mundo estaría en guerra total todo el tiempo.


Ha tomado estado público un documento publicado en Israel por el The Institute for National Security Studies (INSS) el pasado 12 de octubre de 2026, titulado “El nuevo concepto de seguridad nacional: Conceptualización y preguntas para el debate”. El autor es el general de división en la reserva Tamir Hayman, exjefe de la Dirección de Inteligencia de las Fuerzas de Defensa de Israel y director del mencionado instituto.


La importancia del documento reside en el hecho de que el concepto de seguridad nacional de Israel ha sufrido una transformación radical a raíz de los acontecimientos del 7 de octubre de 2023. El autor argumenta que la política de seguridad del país ya no se rige por la doctrina tradicional no escrita que funcionó durante décadas. En su lugar, se ha consolidado un “nuevo concepto de seguridad” de manera informal. Aunque este marco no ha sido articulado formalmente ante el público ni normado dentro del estamento de defensa, guía en la práctica la toma de decisiones y dicta la estrategia actual del Estado. Hayman sostiene que, a partir de las acciones del gobierno y del estamento militar desde el 7 de octubre, se infieren algunos principios fundamentales que rigen la nueva doctrina informal. El primero de esos principios ya anuncia la relevancia del documento al sostener la primacía de la identidad judía sobre la democracia. Se establece que la naturaleza étnica, religiosa y nacional judía del Estado tiene prioridad absoluta sobre el sistema democrático y se justifica explícitamente la erosión de los valores democráticos y liberales con tal de asegurar la continuidad identitaria frente a otras identidades de la región, como la árabe-islámica.


El informe advierte que el peligro real de este “nuevo concepto de seguridad” radica en su naturaleza opaca e informal. Al no estar plasmado en un libro blanco ni haber sido debatido o aprobado por los canales democráticos oficiales, está modificando la estructura del Estado sin supervisión. Por consiguiente, Tamir Hayman enfatiza la urgencia de someter estas premisas a un debate público riguroso para decidir si estas transformaciones son una adaptación pragmática y obligada por las nuevas amenazas, o si representan una deriva descontrolada que destruirá la identidad original del Estado de Israel.


Los principios

El documento continúa desarrollando los otros principios, en una presentación más descriptiva que normativa. Pero justamente en esto radica su relevancia, puesto que ofrece una insólita mirada interior de reconocimiento de las caracterizaciones críticas que se han venido formulando al Estado de Israel. Veamos ahora la totalidad de esos principios:


La paz como medio y no como fin: Se rechaza la noción de que la paz sea un valor intrínseco o un generador de seguridad. Bajo esta nueva premisa, cualquier acuerdo con actores árabes se considera intrínsecamente temporal, técnico y engañoso. Buscar la paz de forma permanente se cataloga como un error ingenuo asociado a la izquierda (la antigua conceptzia que facilitó la catástrofe del 7 de octubre).

Rechazo de la existencia independiente de los Estados árabes: Se asume que los Estados árabes vecinos son construcciones artificiales o “sintéticas”, compuestas por facciones tribales y étnicas sin una visión nacional real. Bajo este prisma, desestabilizar o debilitar activamente a estos Estados se considera un proceso natural y ventajoso para Israel.

La guerra como fundamento permanente del Estado: La paz ya no es el objetivo; la guerra pasa a ser una constante necesaria para la supervivencia. Inspirado en la frase revisionista de Ze’ev Jabotinsky “el silencio es inmundicia”, el nuevo concepto postula que la búsqueda de la calma es una muestra de debilidad. La guerra preventiva y proactiva es preferible a la contención.

Autosuficiencia y ruptura de la dependencia con Estados Unidos: Se percibe a Estados Unidos como una potencia global en declive y con dinámicas sociales progresistas incompatibles con los valores judíos de Israel. El nuevo enfoque sostiene que la dependencia excesiva de Washington es peligrosa y restrictiva, por lo que romper esos lazos y buscar una soberanía absoluta es esencial.

Prioridad de la ofensiva y el ataque preventivo: Ante la imposibilidad de garantizar alertas tempranas infalibles o de absorber ataques sorpresivos sin daños catastróficos, la doctrina estipula que el ataque preventivo y la ofensiva constante deben ser la estrategia por defecto.

Defensa avanzada y profundidad territorial: Cuando no es posible un ataque preventivo inmediato, se promueve la creación de zonas de defensa avanzada en territorio enemigo (Líbano, Siria, Gaza). Estas zonas operan como amortiguadores que trasladan el combate fuera de las fronteras israelíes y debilitan a los grupos armados locales.

El conflicto palestino como permanente e irresoluble: Se desacredita el movimiento nacional palestino calificándolo como una narrativa occidental artificial. Al asumir que el conflicto no tiene solución política, se rechaza cualquier separación geográfica o la creación de un Estado palestino. La seguridad se busca mediante la expansión de los asentamientos, tanto dentro como fuera de la Línea Verde (la cual se considera ficticia).

El civil y los asentamientos como componente central de defensa: Se regresa al modelo paramilitar previo a la fundación del Estado (yishuv). Los ciudadanos y las comunidades en zonas de fricción se integran activamente como la primera línea de la red de defensa (el “escudo de vanguardia”), descentralizando la responsabilidad de la seguridad.

Independencia industrial y tecnológica de defensa: Para mitigar la vulnerabilidad de las cadenas de suministro internacionales, el Estado prioriza la inversión autárquica en tecnologías de defensa, ciberseguridad e inteligencia artificial, limitando la cooperación en programas de investigación científica globales.

El contraste con la doctrina anterior

El artículo de Tamir Hayman analiza estos principios emergentes contrastándolos con los pilares históricos que permitieron la formación del Estado de Israel. La Declaración de Independencia de Israel concibió un Estado judío fundamentado en la democracia liberal, la justicia y la plena igualdad de derechos civiles, sociales y políticos para todos sus habitantes, sin distinción de raza, credo o sexo. Se sostenía que Israel debía ser un faro ético secular y moral, una “luz para las naciones”. Sin embargo, con el paso de los años, al dar prioridad a la teocracia o a criterios estrictamente religiosos por encima de los civiles, se ha marginado a la población árabe de Israel (una quinta parte del país). El autor se pregunta cómo afectará esto a la cohesión interna, al concepto de justicia y al estatus internacional de Israel si abandona definitivamente su identidad democrática liberal.


En cuanto a la relación con los países árabes, el autor sostiene que tradicionalmente Israel defendió un relato donde aparecía buscando en forma proactiva los acuerdos de paz con sus vecinos como un eje fundamental para su reconocimiento internacional, legitimidad y desarrollo económico. Basado en la doctrina de David Ben-Gurion, se suponía que el Estado se consolidaba y progresaba durante los periodos de calma y la guerra era un evento excepcional, breve y costoso en el que se consumían los recursos acumulados en la paz. Ahora, con la nueva doctrina, al tratar la paz como un engaño transitorio, se puede producir una profecía autocumplida de aislamiento. El hecho de desvincularse de las normas del mundo occidental liberal aumenta el riesgo de provocar una crisis económica masiva y una fuga de cerebros sin precedentes, amenazando la resiliencia social a largo plazo. El texto plantea la incertidumbre de qué ocurrirá con la economía, la educación y la cultura de una sociedad si la movilización y el conflicto armado se normalizan de manera indefinida.


Tradicionalmente, la seguridad israelí descansaba sobre el tríptico de disuasión, alerta temprana y defensa posterior para gestionar las amenazas en un entorno hostil sin desgastar los recursos del Estado de forma continua. Si ahora se renuncia a la disuasión y se apuesta al ataque preventivo constante, se elimina la capacidad de gestionar riesgos. El autor duda que un Estado pueda ser más seguro eliminando el cálculo estratégico de riesgos y asumiendo los costos socioeconómicos de una ofensiva perpetua. De igual modo, desde la fundación de las FDI, se suponía que los soldados defendían las fronteras para proteger las vidas civiles en la retaguardia. Al convertir los asentamientos y a los ciudadanos de las zonas de fricción en la primera línea de defensa, se invierten los valores de un Estado soberano fuerte, exponiendo deliberadamente a los no combatientes al peligro directo. Además, al disolver las fronteras definidas internacionalmente por zonas amorfas de “defensa avanzada”, se debilita la seguridad jurídica internacional del país.


En cuanto a las alianzas internacionales, debido a su territorio reducido y la escasez de recursos naturales, el estamento de defensa siempre entendió que Israel requería del apoyo político, militar y tecnológico de las grandes potencias, especialmente de una relación especial con Estados Unidos. Si ahora la relación especial con Estados Unidos se pierde, se corre el riesgo de que, al intentar cortar los lazos y aislar las industrias tecnológicas y de defensa de los consorcios internacionales, se provoque un estancamiento tecnológico drástico en un momento donde las alianzas globales son vitales.


La actualidad de Jabotinsky

El análisis de Tamir Hayman muestra cómo la política informal de Israel tras el 7 de octubre rescata y extrema las ideas históricas de Ze’ev Jabotinsky (1880–1940), fundador del sionismo revisionista. En 1923 fundó la Nueva Organización Sionista, de carácter revisionista, por ser abiertamente anticomunista, militarista y opuesta al sionismo laborista. En el primer congreso del sionismo revisionista, celebrado en Milán en 1932, Jabotinsky afirmó que deseaba un “Imperio judío” similar al imperio italiano de Mussolini, que abarcaría Palestina, Transjordania, Egipto hasta el canal de Suez e Irak. 


En su ensayo La muralla de hierro (nosotros y los árabes) (1923), dio su opinión sobre el conflicto árabe-israelí, sosteniendo que el acuerdo árabe-judío no sería posible mientras los árabes palestinos no percibieran la presencia judía como irreversible, por lo que abogó por construir una “muralla de hierro”, es decir, una fuerza militar imbatible. Jabotinsky argumentaba que era completamente utópico esperar que los árabes de Palestina aceptaran voluntariamente la creación de un Estado judío. Sostenía que los árabes no eran tontos ni se dejarían sobornar con promesas de prosperidad económica a cambio de ceder su tierra y actuaban con el mismo patriotismo instintivo que cualquier otro pueblo. Por lo tanto, la fuerza era el único lenguaje efectivo. Sólo cuando los actores árabes se dieran cuenta de que era absolutamente imposible romper esa muralla, desistirían de su intento de destruir el proyecto sionista y se abrirían a negociar la coexistencia. Jabotinsky acuñó el concepto de “monismo” dentro de su movimiento, usando la metáfora de una bandera que sólo puede tener un color. Para él, el único objetivo supremo e inamovible era la creación y preservación del Estado judío con una mayoría sólida, y cualquier otro valor universal (como el socialismo, el pacifismo o las corrientes liberales occidentales) debía subordinarse a ese fin. 


La guerra total y constante

Como señala Trita Parsi, cofundador y vicepresidente ejecutivo del Quincy Institute for Responsible Statecraft, llaman la atención en el documento analizado dos cosas. 



La primera es el racismo explícito, cuando se afirma que los Estados árabes ni siquiera son Estados y que son sólo una colección, una amalgama de tribus que pretenden ser Estados. Israel no contempla la posibilidad de democracia en los Estados árabes y, como consecuencia, considera justificadas las políticas para mantener estos países en un estado permanente de inestabilidad e inseguridad. 


La segunda consideración es que se asume a la seguridad nacional no como disuasión o defensa, sino como prevención y ataque sorpresa. Si todos los países adoptaran una doctrina de seguridad así, el mundo sería una guerra total y constante. El cuerpo del derecho internacional se creó precisamente para evitar esto, para garantizar la existencia de doctrinas de legítima defensa, de proporcionalidad y para regular cuándo es permisible la legítima defensa preventiva. La idea de “prevención” adoptada en los hechos por Israel es totalmente incompatible con el derecho internacional y pone de manifiesto la provocación y el desafío que supone para el resto de países que firmaron la Carta de Naciones Unidas bajo el compromiso irrenunciable de “preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra”. Para Israel, como aparece en 1984, la novela distópica escrita por George Orwell, “la guerra es la paz”.


Fuente: https://www.elcohetealaluna.com/la-nueva-esparta/

Un historial de hostilidad racista ¿Por qué continúa la venganza del Gobierno contra la diputada Ilhan Omar?

 

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Un historial de hostilidad racista

¿Por qué continúa la venganza del Gobierno contra la diputada Ilhan Omar?

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Fuentes: Mundo Obrero - Imagen: Diputada por Minnesota Ilhan Omar.

Ilhan Omar nació en Somalia y tenía 12 años cuando su familia se trasladó a EE.UU. Luego, obtuvo la ciudadanía estadounidense.

El Departamento de Seguridad Nacional (DHS), que incluye al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), ejecutó una orden de registro en la residencia de la diputada Ilhan Omar (demócrata por Minnesota) en Washington, D.C., el 12 de octubre. Según los informes, los agentes buscaban «pruebas de fraude y declaraciones falsas en su documentación de inmigración».

Testigos presenciales del barrio afirmaron que vieron cómo sacaban cajas de su vivienda. Además, los vecinos oyeron fuertes golpes en la puerta de la casa de la Sra. Omar a las 4 de la madrugada de ese lunes. Ella no se encontraba allí.

La hermana de la Sra. Omar, Sahra Noor, y otro miembro de la familia recibieron una citación para comparecer ante un gran jurado. Al enterarse del registro de su domicilio, Omar criticó al n.º 47 (este número se refiere al presidente Trump), afirmando que su objetivo era «atacar a sus enemigos políticos y utilizar las fuerzas del orden federales como arma». (Washington Post, 12 de octubre)

Los abogados de Omar enviaron una carta al Departamento de Justicia en la que afirman que el registro de su residencia «viola los derechos constitucionales de la congresista Omar y amenaza la separación de poderes», debido a que dicha diligencia estuvo motivada por un ataque en su contra por parte del «número 47». (Washington Post, 16 de octubre). Los abogados exigen, además, la devolución inmediata de todas las cajas que fueron retiradas de su domicilio.

Ilhan Omar nació en Somalia y tenía 12 años cuando su familia se trasladó a EE.UU. y obtuvo la ciudadanía. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) está investigando si el difunto padre de Omar falsificó cierta información en sus documentos de inmigración.

Fue elegida por primera vez para la Cámara de Representantes de los Estados Unidos en 2018, al ganar las elecciones en el 5.º distrito congresional de Minnesota. Minnesota alberga la mayor comunidad de inmigrantes somalíes de los Estados Unidos, con una población de más de 61.000 personas.

Un historial de hostilidad racista y sexista

El actual inquilino de la Casa Blanca ha expresado un desprecio absoluto hacia Omar desde su primer mandato hasta la actualidad. No hace falta ser un genio para entender por qué. Ella no es una socialista revolucionaria, pero, aunque no es miembro oficial de los Socialistas Democráticos de América (DSA), sí se identifica como socialista democrática. Ha apoyado el «Medicare para todos» y ha condenado el genocidio israelí en Gaza.

Las principales razones del odio del n.º 47 hacia Omar son que es una mujer procedente de Somalia —país al que él ha descartado como un «no-país»—. Se trata de la misma Somalia, situada en el Cuerno de África, cuya población se opuso a la invasión estadounidense en ese país (1992-94), llevada a cabo bajo el pretexto de la «ayuda humanitaria».

Este último ataque político contra Omar forma parte de la guerra xenófoba y fascista del n.º 47 contra los migrantes, especialmente contra los migrantes de color procedentes del Sur Global. Y dado que Omar ganó su escaño en el Congreso gracias al apoyo masivo de la comunidad somalí, Minneapolis fue blanco de ICE a principios de este año, lo que condujo a los asesinatos de Renée Good y Alex Pretti por defender a los migrantes.

Si el n.º 47 se saliera con la suya, todos los somalíes serían detenidos y deportados de vuelta a su país de origen. Afortunadamente, los residentes no migrantes de Minneapolis han mostrado una amplia solidaridad con sus hermanos migrantes organizando grupos de vigilancia que alertan a la gente cuando el ICE ha invadido sus barrios.

El derecho a la autodeterminación es primordial 

Los recientes acontecimientos relacionados con Ilhan Omar van mucho más allá de la necesidad de defender a una sola persona. No se trata de apoyarla como política demócrata: su partido, al igual que el Partido Republicano, representa el racismo, la guerra y los intereses de la clase dominante multimillonaria.

No se puede separar a Ilhan Omar de la comunidad somalí que la eligió como su representante —lo cual es su derecho. Los somalíes de Minnesota siempre la han defendido cuando ha sido objeto de ataques. El DHS y su aparato armado, el ICE, son extensiones del Estado represivo, cuyo objetivo es perseguir a los migrantes. Los migrantes somalíes se encuentran entre los más oprimidos de nuestra clase debido a la estrategia de «divide y vencerás» de la supremacía blanca.

Con el fin de forjar la unidad de la clase trabajadora y fortalecer así a nuestra clase para la lucha anticapitalista, todo movimiento revolucionario debe defender el derecho fundamental a la autodeterminación de un pueblo oprimido, incluido el derecho a votar para elegir a sus representantes, derecho que se ve constantemente amenazado por la burguesía imperialista.

Fuente: https://www.workers.org/2026/10/95491/

Flavio Bolsonaro habría abandonado Brasil, reportan medios

 Mundo Sputnik

Flavio Bolsonaro habría abandonado Brasil, reportan medios.


Noticia en desarrollo

El senador brasileño Flavio Bolsonaro habría partido de Argentina hacia Estados Unidos en un avión privado con su documento nacional de identidad, comunican medios argentinos. Este posible viaje se produce después de que Flavio Bolsonaro anunciara que un tribunal le ordenó entregar sus pasaportes y le prohibió salir del país.

Ahora la Policía Federal brasileña investiga si Bolsonaro abandonó el país y contactó a las autoridades argentinas para verificar su posible entrada.