CRISTIANOS DEL NUEVO SIGLO
Es una pagina que busca publicar contenido cristiano y temas de actualidad que ayuden a la comprension del mundo en que vivimos, que sirvan para edificar la vida y la comunidad cristiana, ya con aportes del autor de la pagina, o encontrados en diferentes sitios.
domingo, 22 de febrero de 2026
vigencia del pensamiento de Sandino: una disputa abierta sobre soberanía y poder global.
reportajes y análisis sobre la realidad latinoamericana
La vigencia del pensamiento de Sandino: una disputa abierta sobre soberanía y poder global.
Casi un siglo después de su asesinato, la figura de Augusto C. Sandino (1895-1934) no pertenece solo a la historia de Nicaragua. Su legado se proyecta como una referencia constante en el debate latinoamericano sobre soberanía, decoro, autodeterminación y límites del poder estadounidense en el hemisferio.
Para el historiador Rafael Cassanova, el magnicidio de 1934 no solo abrió paso a la dinastía somocista, sino que intentó sepultar el proyecto político de Sandino, que cuestionaba la subordinación de los gobernantes de Nicaragua a Washington.
"Sandino estaba derrotando a los norteamericanos de 1927 a 1933, y ellos, ese primero de enero del [año] 1933, se marchan, como se dice popularmente, con el rabo entre las piernas. Su propuesta sigue vigente, desde el sentido nacionalista y antimperialista, de desafiar la potencia más poderosa con su política interventora", afirmó Cassanova en una entrevista a Sputnik.
La resistencia ante la ocupación de Estados Unidos, llevó a Sandino a liderar una "guerra de guerrillas" con el Ejército Defensor de la Soberanía Nacional, que obligó a la retirada de los marines norteamericanos, pero fue asesinado el 21 de febrero de 1934, por órdenes del dictador Anastasio Somoza García, entonces director de la Guardia Nacional.
Sin embargo, Cassanova subraya que el intento de borrarlo, fracasó. "Jamás imaginaron que el pensamiento de Sandino iba a ser retomado por nuevas generaciones y que sería la herencia programática de una nueva organización revolucionaria" cuatro décadas más tarde.
Símbolo de resistencia extranjera
Su muerte lo convirtió en el símbolo de lucha insurreccional, por su proyecto político progresista de justicia social para la clase proletaria, de resistencia ante la injerencia, de dignidad nacional y unión latinoamericana.
"Su propuesta era de liberación social. 'Mi mayor honra', decía él, 'es surgir del seno de los oprimidos, solo los obreros y campesinos llegarán hasta el final'. Y en su proyecto de que el sistema del Estado fuera un sistema de cooperativas, en donde las riquezas naturales se volcaran en favor del desarrollo del país y en favor del pueblo nicaragüense en general", enfatizó Cassanova.
Desde la perspectiva del analista Xavier Díaz-Lacayo, la vigencia de Sandino no radica exclusivamente en su victoria militar frente a los marines estadounidenses, sino en su desafío moral y diplomático a la lógica de dominación hemisférica.
"Después de Sandino, que es alguien que se vinculó con el estudio de Simón Bolívar, con el estudio de [José] Martí y las influencias de los pueblos [originarios], [se] crean secuelas en la era moderna, principalmente en la Revolución cubana", sostuvo Díaz-Lacayo.
"Tanto el Che [Ernesto] Guevara como el máximo exponente de la Revolución cubana, Fidel [Castro], advertían que con EEUU era imposible negociar, que [Washington] era imposible hacer concesiones porque no eran caballeros, porque no respetaban los acuerdos, porque no estaba en su naturaleza", añadió.
Reafirma la autodeterminación latinoamericana
En declaraciones a Sputnik, dijo que la historia del líder guerrillero nicaragüense anticipó una constante en la región: la tensión entre proyectos nacionales autónomos y la influencia de una potencia que, bajo distintas administraciones, mantiene presencia política, económica y militar en América Latina.
Ambos analistas coinciden en que el asesinato de Sandino, por órdenes de Washington tras firmar la paz, simboliza una ruptura en la historia de la región, al exponer con su vida, la fragilidad de los acuerdos de actores nacionales frente a los intereses de EEUU.
"[El asesinato de Sandino a traición] para nosotros los nicaragüenses es una lección. Para EEUU no es un hito, [Washington] ya trabajaba anteriormente de esa manera: a traición. Lo que los ha movido siempre ha sido el botín de guerra. Está en la naturaleza también de su propia independencia, desde las colonias, desde la segregación racial de sus nativos, desde el irrespeto a todo pacto, a toda ley, a toda constitución", agregó Díaz-Lacayo.
América Latina
"Pueblo con una historia fantástica": Ortega interviene durante el aniversario de la Revolución Sandinista
20 de julio 2025, 11:58 GMT
Para el analista, donde EEUU actúa al margen del derecho internacional, el nombre de Sandino emerge para reafirmar que la resistencia frente a la injerencia externa es una necesidad para la autodeterminación de las naciones.
"La enseñanza del asesinato de Sandino es que la manera oprobiosa en que funciona la política exterior estadounidense va a tener asidero siempre que existan cobardes, siempre que existan vendepatrias, siempre que existan peleles, que son aquellos que se han desobligado del dominio de identidad y de dignidad que la sangre de sus hermanos ha hecho en la construcción de sus distintas nacionalidades. Porque no solamente Nicaragua ha luchado y ha derramado sangre por la construcción de su identidad".
Unidad ante el poder global
Las dinámicas que Sandino enfrentó no solo pertenecen al pasado. Los despliegues navales de EEUU en el Caribe evocan la misma "diplomacia de las cañoneras" del siglo pasado, observó Cassanova.
El historiador advirtió que, en el contexto global donde nuevas potencias emergen y se reconfiguran los equilibrios económicos mundiales, estos actos no son aislados, sino parte de una disputa por el control de recursos estratégicos y zonas de influencia que impacta no solo a Nicaragua, sino a toda América Latina.
"Aquí se necesita [de] la unidad de los pueblos de América contra esa política, la unidad de los pueblos del mundo en defensa del derecho internacional, porque Estados Unidos y la Unión Europea han escogido el camino prácticamente de la ilegalidad, de la violación del derecho internacional, de crear focos de tensión que amenacen con crear hasta una conflagración mundial y de ahí de que los pueblos del mundo tienen que estar alerta", concluyó el historiador nicaragüense.
sábado, 21 de febrero de 2026
Las bombas que pulen los cráneos de los muertos
Enrico Baj (Italia), Two Children in the Nuclear Night [Dos niños en la noche nuclear], 1956.
Avanzada
Recomiendo:
Las bombas que pulen los cráneos de los muertos
Por Vijay Prashad | 21/02/2026 | Mundo
Fuentes: Instituto Tricontinental de Investigación Social
Con la expiración del tratado Nuevo START, la retirada de EE UU. de los tratados de control de armas y su adopción de doctrinas de “guerra nuclear” aumenta el riesgo de un conflicto catastrófico entre las potencias nucleares.
El 5 de febrero de 2026 expiró el Nuevo Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (Nuevo START por su sigla en inglés), poniendo fin a la última restricción legal vigente sobre los arsenales nucleares estratégicos de los Estados Unidos y la Federación Rusa. El Nuevo START, que se firmó en 2010 y entró en vigor en 2011, debería haber sido sustituido por un acuerdo sucesor. El tratado limitaba las ojivas estratégicas y los vectores desplegados por cada parte y establecía un régimen de verificación de inspección, notificación e intercambio de información. Estas medidas no eran cosméticas, sino finos hilos que restringían la maquinaria más destructiva jamás ensamblada.
La expiración del Nuevo START no se produjo de forma repentina. Debido al deterioro de las relaciones entre Estados Unidos y Rusia durante una década, ambas partes suspendieron las inspecciones in situ en marzo de 2020 y nunca las reanudaron. En febrero de 2023, Rusia suspendió su participación en el Nuevo START y Estados Unidos respondió de la misma manera (Rusia ha declarado públicamente que tiene la intención de seguir respetando los límites numéricos del Nuevo START, siempre que Estados Unidos haga lo mismo). Cuando el tratado expiró formalmente, su columna vertebral de verificación ya se había roto.
Ahora vivimos en un mundo en el que las dos mayores potencias nucleares no están sujetas a ningún tratado vinculante que les ponga límites.
Hilma af Klint (Suecia), The Atom Series nº 7 [Serie Átomo nº 7], 1917.
Desde 2002, Estados Unidos ha abandonado unilateralmente uno tras otro los tratados de control de armamento, erosionando la arquitectura que contribuía a estabilizar la disuasión. Entre estos tratados se incluyen los siguientes:
El Tratado sobre Misiles Antibalísticos de 1972: Estados Unidos se retiró en junio de 2002.
El Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio de 1987: Estados Unidos se retiró en agosto de 2019.
El Tratado de Cielos Abiertos de 1992: Estados Unidos se retiró en noviembre de 2020.
El Nuevo START de 2011: expiró en febrero de 2026.
El fin del Nuevo START se produce en el marco de un giro más amplio hacia las doctrinas de “guerra nuclear”, que incluyen un renovado énfasis en la diabólica idea de la contrafuerza, cuyos contornos aparecen en la Revisión de la Postura Nuclear de Estados Unidos (NPR por su sigla en inglés) de 2018. La idea es simple: atacar las fuerzas nucleares y los sistemas de mando del adversario en lugar de sus ciudades. Se considera que este tipo de ataque es más racional e incluso más humano. En realidad, un ataque de este tipo desestabiliza todos los sistemas de disuasión. Las doctrinas de contrafuerza premian la velocidad, la anticipación y la ventaja del primer golpe, lo que reduce el tiempo de toma de decisiones. La doctrina crea una presión de “úselo o piérdalo”, —el temor de que hay que lanzar un ataque antes de que las propias fuerzas sean destruidas— que hace que los errores de cálculo sean estructurales, no accidentales.
A medida que avanzan las tecnologías bélicas, esta lógica se amplifica. Los sistemas de ataque convencionales altamente desarrollados, las defensas antimisiles, los sistemas de lanzamiento hipersónicos y las redes integradas de mando y control (sistemas compartidos que conectan sensores, comunicaciones y toma de decisiones) difuminan la frontera entre la guerra nuclear y la no nuclear. Un misil lanzado con intención convencional puede interpretarse como un ataque nuclear. Las plataformas de doble uso, sistemas que pueden transportar tanto cargas convencionales como nucleares, socavan la claridad de la señalización al dificultar la determinación de si un lanzamiento es convencional o nuclear. Los peldaños para la escalada se acortan. El margen de error se reduce a segundos.
Enrico Baj (Italia), Two Children in the Nuclear Night [Dos niños en la noche nuclear], 1956.
La doctrina de la contrafuerza no es solo un debate abstracto, sino que se ha materializado en los presupuestos gubernamentales y los contratos de adquisición de armas. La NPR de 2022 de Estados Unidos confirmó la modernización de la tríada nuclear: misiles balísticos intercontinentales terrestres, misiles balísticos lanzados desde submarinos y bombarderos estratégicos con capacidad nuclear. Es fundamental señalar que la NPR de 2022 rechaza las políticas de “no ser el primero en utilizar” y “único propósito” (“no ser el primero en utilizar” significa comprometerse a no utilizar armas nucleares en primer lugar; “único propósito” significa limitar su función a la disuasión y, si es necesario, a responder a un ataque nuclear). La política actual sostiene que Estados Unidos solo consideraría el uso de armas nucleares, en “circunstancias extremas”, para defender sus intereses vitales o los de sus aliados y socios, pero no descarta el primer uso y deja abierta una “estrecha gama de contingencias” en las que las armas nucleares pueden disuadir ataques con “efecto estratégico”. Esta postura preserva la opción de atacar las capacidades militares del adversario, incluidas sus fuerzas estratégicas si es necesario, sin comprometerse abiertamente con la doctrina de la contrafuerza. La Comisión del Congreso de 2023 sobre la Postura Estratégica de los Estados Unidos fue más allá, argumentando que la planificación nuclear estadounidense debería seguir apuntando a lo que los adversarios “más valoran”. En estos textos, las armas nucleares no se presentan como trágicas necesidades de la política moderna, sino como herramientas normales que pueden utilizarse en determinadas circunstancias.
La locura que subyace a estas actitudes se ve alimentada por los enormes beneficios que obtiene la industria armamentística, que busca modernizar los sistemas nucleares en torno a la doctrina de la contrafuerza. Un informe de 2025 de PAX y la International Campaign to Abolish Nuclear Weapons (ICAN) [Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares] titulado At Great Cost: The companies building nuclear weapons and their financiers [A un alto precio: Las empresas que fabrican armas nucleares y sus financiadores] reveló que, entre enero de 2022 y agosto de 2024, 260 instituciones financieras mundiales (incluidos fondos de pensiones, compañías de seguros y gestores de activos) financiaron a 24 fabricantes de armas nucleares, con inversionistas que poseían algo menos de 514.000 millones de dólares en acciones y bonos y con alrededor de 270.000 millones de dólares en préstamos y suscripciones. Entre estas empresas se encuentran Airbus, BAE Systems, Bechtel, Boeing, General Dynamics, L3Harris Technologies, Northrop Grumman y Rolls-Royce. El informe de ICAN de 2025, Hidden Costs: Nuclear Weapons Spending in 2024 [Costos ocultos: gasto en armas nucleares en 2024], estima que los 9 países con armas nucleares gastaron 100.200 millones de dólares en sus arsenales nucleares en 2024, y que el sector privado ganó al menos 42.500 millones de dólares en contratos relacionados con armas nucleares. Esa suma podría haber pagado 28 veces el presupuesto de la ONU y alimentado a 345 millones de personas que padecen el hambre más severa durante casi 2 años. La industria de las armas nucleares es un desperdicio sorprendente de recursos humanos.
Le Corbusier (Francia), Composition avec photo de la bombe “H” [Composición con foto de la bomba “H”], 1952.
Pese al colapso del régimen bilateral de control de armas, el sistema mundial de disuasión y erradicación nuclear no ha desaparecido. Pero lo que queda está irradiado por el dominio de Estados Unidos sobre la arquitectura de la política nuclear:
El Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP, 1970) sigue en vigor a pesar de que refuerza el sistema de apartheid nuclear (no obstante el artículo VI, que pide a los países con armas nucleares que persigan el desarme). La expiración del Nuevo START agrava la crisis de legitimidad del TNP y pone de manifiesto que la promesa de desarme se aplaza perpetuamente. La India, Israel y Pakistán nunca firmaron el TNP. Corea del Norte lo firmó en 1985, pero se retiró en 2003.
El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA, 1957) aplica un régimen de salvaguardias que incluye inspecciones, contabilidad de materiales y vigilancia. El Protocolo Adicional al OIEA de 1997 amplía estas capacidades, pero este mecanismo sigue adoleciendo de una aplicación selectiva. Las investigaciones del OIEA sobre Irán, por ejemplo, no se basan en pruebas, sino en la hostilidad del Norte Global hacia el gobierno iraní.
El Grupo de Suministradores Nucleares (NSG por su sigla en inglés, 1975) es un régimen informal de control de las exportaciones de tecnologías sensibles y materiales de doble uso utilizados en programas relacionados con el ciclo del combustible nuclear y las armas. Si bien el objetivo del NSG es limitar la proliferación (reforzado por la resolución 1540 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas), acaba reforzando las jerarquías tecnológicas. Los Estados con armas nucleares dominan las instituciones informales, ejerciendo su autoridad e insistiendo en la moderación de los demás.
Krassimir Terziev (Bulgaria), Familia, 2015.
Algunas normas desgastadas siguen estando fuera del control total de Estados Unidos, pero están fracturadas y son incapaces de impulsar una agenda integral. Entre ellas se incluyen:
El Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (2017). Se trata de un instrumento jurídicamente vinculante que representa un rechazo categórico de las armas nucleares. A finales de 2025, 99 países habían ratificado o firmado el tratado, pero ninguno de los nueve Estados con armas nucleares del mundo figura entre ellos. En Europa, solo Austria, la Santa Sede (Vaticano), Irlanda, Malta y San Marino han ratificado el tratado. El tratado, impulsado por la Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares, es en gran medida una iniciativa del Sur Global.
Zonas libres de armas nucleares. Cinco regiones del mundo adoptaron tratados para que sus territorios estuvieran libres de armas nucleares. Estos acuerdos son el Tratado de Tlatelolco (1967), que abarca América Latina y el Caribe; el Tratado de Rarotonga (1985), que abarca el Pacífico Sur; el Tratado de Bangkok (1995), que abarca el Sudeste Asiático; el Tratado de Pelindaba (1996), que abarca África, y el Tratado de Semipalatinsk (2006), que abarca Asia Central. En la práctica, estos tratados se encuentran entre los logros más exitosos en materia de desarme nuclear.
El Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (1996). Este tratado no ha podido entrar en vigor porque varios Estados necesarios no lo han ratificado, pero sigue siendo políticamente significativo porque prohíbe las explosiones nucleares con fines de ensayo y ha contribuido a que las pruebas nucleares sean un tabú a nivel internacional. El sistema de vigilancia del tratado funciona a diario, detectando señales sísmicas y atmosféricas, lo que dificulta ocultar los ensayos.
El panorama posterior al Nuevo START contiene algunas instituciones y normas, pero la restricción central sobre los arsenales nucleares más grandes ha desaparecido. Lo que tenemos ahora son tres crisis que se superponen:
Una crisis de estabilidad. Sin transparencia ni verificación de los arsenales nucleares más grandes, solo hay sospechas entre las grandes potencias.
Una crisis de legitimidad. Los países con los arsenales más grandes exigen el cumplimiento de la no proliferación, a la par que abandonan su propio compromiso con el desarme establecido en el tratado.
Una crisis de conciencia. Resulta espantoso que ahora se hable de las armas nucleares como algo utilizable, manejable y necesario, como opciones legítimas en el campo de batalla.
Es necesario volver a un régimen de control de armas. Pero debemos considerar una agenda más amplia. Incluso los mejores tratados solo gestionan el peligro, no lo eliminan. La contradicción más profunda permanece intacta: un mundo en el que unos pocos Estados reclaman el derecho a aniquilar a la humanidad en nombre de la seguridad. La desaparición del Nuevo START nos despoja de ilusiones y revela un orden de armas nucleares que preserva el poder y no promueve la paz.
Libia abandonó su programa de armas nucleares en diciembre de 2003. Ocho años más tarde, la OTAN utilizó una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU (n.º 1973) que imponía un embargo de armas y una zona de exclusión aérea para justificar la intervención militar que destruyó el Estado libio. Por lo tanto, era lógico que Corea del Norte probara un arma nuclear en 2006 y construyera un escudo contra las ambiciones de cambio de régimen de Estados Unidos y sus aliados de Asia Oriental. La doctrina de la contrafuerza de Estados Unidos anima a los países a construir ese escudo, una dolorosa realidad en un mundo sumido en la ansiedad provocada por el hiperimperialismo.
Shin Hak-Chul (Corea), Planting Rice [Plantando arroz], 1987.
En 2003, el dramaturgo británico Harold Pinter (1930-2008), exasperado por la guerra global contra el terrorismo, escribió un poderoso poema titulado Las bombas. Recuerdo haber oído a Pinter leer este poema en Londres, con una cadencia poderosa y una esperanza clara en medio de la fealdad. En su memoria, aquí está el poema:
Ya no hay más palabras que decir
Todo lo que nos queda son las bombas
Que brotan de nuestra cabeza
Todo lo que queda son las bombas
Que nos chupan hasta la última gota de sangre
Todo lo que nos queda son las bombas
Que pulen los cráneos de los muertos.
Fuente: https://thetricontinental.org/es/newsletterissue/boletin-start-armas-nucleares/
No hay unidad ni solidaridad": Nombran al instigador de la división dentro de la UE
- Sputnik Mundo,
"No hay unidad ni solidaridad": Nombran al instigador de la división dentro de la UE
Con sus declaraciones y exigencias contra los países de la Unión Europea (UE), Volodímir Zelenski está provocando división y confrontación política dentro de la comunidad política, señaló a Sputnik el politólogo austriaco Patrick Poppel.
"Por iniciativa de Ucrania, que quiere una confrontación política, surgen enfrentamientos entre Hungría y Bruselas, entre Eslovaquia y Bruselas y, la próxima vez, quizás, entre Austria y Bruselas", subrayó.
Recordó que la UE es una institución que debe protegerse y defender sus propios intereses.
"Pero esta institución no puede o no quiere, por ejemplo, proteger al Sr. [primer ministro húngaro] Viktor Orban de Volodímir Zelenski", destacó Poppel.
En su opinión, esto significa que cualquier funcionario o político de la UE está completamente indefenso, porque "no hay unidad ni solidaridad" ante la agitación que Ucrania está generando dentro de la UE. Y este es un punto clave que hay que entender, agregó.
Así pues, según él, Ucrania tiene plena libertad de acción, recibe financiación europea y, sin embargo, dicta quién será sancionado, quién será el próximo atacado y quién más se verá involucrado en problemas. Mientras tanto, están surgiendo líneas políticas de confrontación dentro de la Unión Europea, resumió.
Anteriormente, en la conferencia de Múnich, Zelenski hizo varias declaraciones duras contra Rusia y sus socios europeos. De esta manera, lanzó ataques personales contra Viktor Orban.
"Gran escándalo": medios occidentales silencian las críticas de Zelenski contra Orban, afirma experto
Esto ocurrió en el contexto de la expiración del mandato de Zelenski en mayo de 2024. Los comicios en Ucrania debían celebrarse el 31 de marzo. No obstante, la ley sobre el régimen jurídico de la ley marcial prohíbe explícitamente el proceso electoral a la jefatura del Estado.
Al mismo tiempo, la Constitución del país, que tiene un rango jurídico superior, establece en su artículo 103 que el presidente es elegido por un mandato de cinco años. El artículo 104 del documento indica que el jefe de Estado ucraniano, cuyo mandato expiró, puede ejercer sus poderes durante no más de 30 días tras el anuncio oficial de los resultados electorales.
Como señaló el presidente ruso, Vladímir Putin, basado en una evaluación preliminar, las únicas autoridades legítimas en Ucrania siguen siendo ahora el Parlamento y el presidente de la Rada. En sus palabras, si el país vecino quisiera elegir legítimamente a un presidente, sería necesario derogar la ley sobre la ley marcial: su validez no significa que se prorroguen los resultados de las elecciones anteriores, ya que "no hay nada al respecto en la Constitución".
viernes, 20 de febrero de 2026
Sombras de un nuevo reparto? El mapa de Martyanov y la despolarización forzada de Estados Unidos
Recomiendo:
¿Sombras de un nuevo reparto?
El mapa de Martyanov y la despolarización forzada de Estados Unidos
Por Carlos Rafael Gil Centeno | 20/02/2026 | Mundo
Fuentes: Rebelión
En los últimos meses de 2025 comenzó a circular un relato inquietante en círculos geopolíticos. El analista ruso Andrei Martyanov hizo público un mapa que, según algunos especialistas en la materia, recogería los acuerdos secretos alcanzados en la famosa reunión de Alaska entre Vladímir Putin y Donald Trump aquel agosto. La imagen que proyectaba resultaba desgarradora para quienes soñamos con un futuro más solidario y equitativo: una división del mundo en tres grandes esferas de influencia, un «Yalta 2.0» para el siglo XXI. Según este esquema, Estados Unidos se quedaría con todo el continente americano y Groenlandia; Rusia heredaría Europa, el Mediterráneo y el norte de África; y a China le correspondería el vasto territorio desde Asia-Pacífico hasta el sur de África, incluyendo el estratégico Golfo Pérsico e Irán.
Este supuesto «mundo multipolar» pactado entre gigantes guarda un contraste amargo con la visión de una multipolaridad solidaria y justa que, desde el Sur Global, prefiguraron voces como la del comandante Hugo Chávez en Venezuela. No se trataría de un orden construido desde la diversidad y la equidad, sino de un reparto imperial trazado a puerta cerrada. La pregunta que surge, más allá de la veracidad del documento en sí, es provocadora: ¿acaso los hechos que siguieron a aquella cumbre en Alaska no comenzaron, inquietantemente, a dibujar los contornos de ese mismo mapa?
El despliegue violento del senil imperio norteamericano
Observando fríamente la secuencia de eventos, es difícil no sentir un escalofrío de reconocimiento. Casi de inmediato, el 19 de agosto, el Caribe fue testigo de un despliegue militar norteamericano de una escala no vista en décadas. Era la Doctrina Monroe, repentinamente revitalizada, pasando de la retórica a los buques de guerra. Pero el verdadero punto de quiebre, el momento en que la sombra del mapa de Martyanov pareció proyectarse sobre la realidad, llegó el 3 de enero de 2026 con el secuestro del presidente Nicolás Maduro. Aquel acto no fue un hecho aislado; fue la piedra angular de una campaña de presión feroz que también alcanzaría a Cuba, México y Colombia. Era Washington reafirmando, con una crudeza que no dejaba lugar a dudas, su señorío absoluto sobre lo que el analista ruso había delineado como su jardín trasero exclusivo.
Y el efecto dominó no se hizo esperar. En paralelo a la crisis venezolana, surgió con inusitada seriedad un tema que antes parecía fantasía: la anexión de Groenlandia. Las conversaciones con Dinamarca trascendieron el murmullo para convertirse en negociaciones formales que iniciaron el pasado 14 de enero del 2026 entre una delegación danesa y el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, hasta llegar a la reunión del secretario general de la OTAN, Mark Rutte, con el presidente Trump de donde surgió un “marco de acuerdo”, algo visto todavía con mucho recelo por gran parte del liderazgo europeo.
Como es bien sabido, la anexión formal de Groenlandia a Estados Unidos representaría en la práctica la desaparición de la OTAN; tal vez, un golpe calculado al corazón de la arquitectura de seguridad transatlántica. ¿Era acaso el primer paso para «liberar» a Europa de la esfera de seguridad norteamericana y dejarla, tal como preveía el mapa, en una órbita de negociación directa con Moscú? Un dato frío podría alimentar esta hipótesis: el comercio entre Estados Unidos y Rusia aumentó un 25% durante 2025, señalando un posible pragmático reacomodo de intereses que trascendería la retórica confrontacional.
Mientras, en el otro extremo de Europa, durante el año 2025, y sobre todo después de las negociaciones de Alaska, la presencia europea fue relegada sistemáticamente de las negociaciones cruciales sobre Ucrania, que pasaron a ser un diálogo directo Washington-Moscú. El continente europeo, otrora pilar central de la política occidental, parecía quedar en un incómodo limbo estratégico, su influencia debilitada precisamente en los asuntos de su propio patio trasero.
Si China está ganando la batalla económica, ¿qué lógica tendría que terminara aceptando el hipotético acuerdo como el planteado por Martyanov?
Existe una cara del mapa de Martyanov que la realidad se ha encargado de torcer con violencia. Si el supuesto acuerdo preveía una esfera de influencia china que podría ser reconocida relativamente sin contratiempos, la preparación de la cumbre Trump-Xi Jinping de abril de 2026 ha sido todo menos pacífica. Lejos de un gesto de condominio, Washington ha rodeado a China con un cerco de máxima presión, que se materializa en tres frentes clave:
–En el noreste asiático, la tensión con un Japón que habla de «amenaza existencial» y estableció para 2026 un presupuesto de defensa récord de 58.000 millones de dólares.
–En el teatro de Taiwán, con el anuncio de un paquete de armas por 11.100 millones de dólares para la isla, el mayor de la historia.
–En el flanco energético vital, con el aumento de la presión sobre Irán, por cuyo Estrecho de Ormuz fluye el 20% del petróleo que importa el mundo (unos 20 millones de barriles diarios), de los cuales China consume el 38% del total de ese hidrocarburo, casi un 50% de la demanda requerida por el gigante asiático. La amenaza de un conflicto que cierre ese cuello de botella es una espada de Damocles sobre la principal vulnerabilidad estratégica china.
Esta no es la estrategia de quien concede una esfera de influencia desde una mesa de negociaciones donde cada parte reconoce su peso geopolítico y a partir de ahí hace concesiones a la otra, sino de quien busca «negociar desde una posición de fuerza» y ha encargado al Departamento de Guerra «actuar en consecuencia» para garantizar que la República Popular China esté en una “mejor disposición” para el diálogo. Es en este punto donde comenzamos a desmontar la posibilidad de un acuerdo consensuado, tal como algunos nos han hecho ver, quizás de forma precipitada o por incapacidad para explicarlo.
Entonces, ¿tenía razón Martyanov? Es probable que su mapa, como documento literal, sea una ficción. Sin embargo, como síntoma, como reflejo distorsionado de una lógica estratégica profunda que el imperio norteamericano busca imponer, su valor es innegable. Lo que presenciamos no es la implementación de un «Yalta 2.0» consensuado, sino algo quizás más pragmático y peligroso: una política exterior estadounidense que, de facto, actúa como si ese reparto fuera posible, pero intenta imponerlo unilateralmente desde una posición que enmascara una debilidad estructural.
El Documento de Defensa Nacional de EE.UU. del año 2026, publicado por el Pentágono
Para comprender esta paradoja de fuerza proyectada y debilidad real, es indispensable ir más allá del análisis del Mapa de Martyanov a la luz de los acontecimientos, y comenzar a examinar el documento público de la Estrategia de Defensa Nacional de los Estados Unidos 2026 y, sobre todo, la base económica que le sirve de marco. Este texto revela con crudeza programática el guion de un repliegue táctico forzado. Su núcleo es la renuncia a las «guerras largas» y la apuesta por una disuasión basada en la «negación»: demostrar una capacidad militar tan rápida, precisa y tecnológicamente superior que disuada cualquier confrontación antes de que empiece. Lógicamente, la práctica reciente demuestra que este tipo de operaciones relámpago ha tenido como preámbulo una serie de acciones psicológicas, económicas y propagandísticas destinadas a debilitar la voluntad de resistencia del enemigo.
La aplicación de esta doctrina se pudo observar en la agresión contra Venezuela llevada a cabo a principios de 2026, donde el imperio norteamericano intentó convencer al mundo de que la superioridad de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos era tan avasallante que cualquier intento por frustrar sus objetivos carecería de todo futuro, constituyendo, además, una pérdida innecesaria de vidas. Con esta acción, quedaba relegada la vieja doctrina del terror basada en la destrucción asegurada de quien osara desafiar a EE.UU., tal como se había intentado establecer durante la guerra de Irak en la primera década del siglo XXI.
Esta doctrina de “disuasión por negación” encuentra uno de sus antecedentes en un concepto militar impulsado por otro imperio en crisis: el Tercer Reich. Antes de la batalla de Kursk, consciente de las graves debilidades de su maquinaria militar, Adolf Hitler arengó a sus tropas con un objetivo que trascendía la victoria táctica: imponer una “disuasión por negación” en el frente oriental contra la URSS. En su proclama declaró: «¡Soldados del Reich! Hoy iniciáis una gran batalla ofensiva… El éxito de esta batalla debe representar para el mundo un soplo de fuego que demuestre que toda resistencia contra el poder del Ejército Alemán es inútil… Vuestro ataque debe… demostrar de una vez por todas que cualquier esperanza de vencer a Alemania es vana.»
Este pasaje histórico revela cómo esta doctrina ha sido, desde sus orígenes, un recurso para un ejército que carecía de la capacidad para sostener una guerra prolongada, como fue el caso de la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial.
La «disuasión por negación» no es una elección basada en la fortaleza, sino la imposición de una necesidad económica insoslayable
Estados Unidos ya no está en condiciones de financiar conflictos prolongados. Su economía, altamente financiarizada y sostenida por el valor fiduciario del dólar, enfrenta una crisis de legitimidad. China ha reducido sus tenencias de bonos del Tesoro estadounidense en casi un 40% desde 2013, y la participación del dólar en las reservas globales de los bancos centrales cayó al 59% en 2020, su nivel más bajo en 25 años, según el FMI. Este declive en la financiación externa de su déficit golpea el corazón de su hegemonía.
En un escenario de guerra prolongada, el Estado norteamericano se vería forzado a aumentar su gasto público, abriendo una brecha aún mayor en su déficit fiscal. En las guerras prolongadas de principios del siglo XXI, este déficit fue manejable porque países como la República Popular China, Japón y el Reino Unido, dada su dependencia económica de EE.UU., se vieron en la necesidad de comprar enormes cantidades de bonos de deuda pública, financiando así esos conflictos.
Actualmente, esta dinámica ha cambiado, como ya se ha señalado. La única opción que le quedaría en caso de una guerra prolongada sería la emisión masiva de dólares, lo que precipitaría el desplome de su valor. El síntoma más elocuente de esta desconfianza es la huida hacia el oro, cuya cotización superó la barrera histórica de los 5.000 dólares la onza troy a principios de 2026.
El contraste entre el surgimiento “ficticio” de un mundo multipolar y la realidad de una despolarización campante
El punto de encuentro entre algunos análisis geopolíticos realizados a partir del famoso mapa de Martyanov y el documento de Estrategia de Defensa Nacional publicado por el Pentágono a principios del 2026 radica en que ambos plantean un nuevo orden mundial con distintas esferas de influencia. Los primeros análisis hablan de la posibilidad de un gran acuerdo tipo “Yalta 2.0”, donde las potencias “victoriosas” sobre el neoliberalismo –Rusia y China– llegarían a un consenso con la facción del poder norteamericano que se ha logrado imponer a lo interno del imperio. Según estos sesudos análisis, estaría planteada la constitución de una gran mesa del poder global vencedor, donde los tres grandes—Putin, Xi Jinping y Trump—se estarían repartiendo el mundo. Según esta tesis, en Alaska se pudieron haber trazado los lineamientos de este nuevo “mundo multipolar”.
Por otro lado, el documento sobre la Estrategia de Defensa Nacional de EE. UU. plantea un escenario “realista” esencialmente parecido, pero con un método diametralmente distinto. Este ya no contempla un acuerdo entre “potencias vencedoras”, sino el surgimiento de nuevas áreas de influencia a nivel global a partir de la demostración de la fuerza y no de la confrontación directa. Se trataría de la transformación de espacios donde anteriormente las Fuerzas Armadas de Estados Unidos ejercían el control militar directo, en zonas donde potencias regionales asumirían el peso de la contención: Rusia tendría que vérselas con Europa, y China sería contenida por Japón y Taiwán en el Indo-Pacífico, así como por Israel en Oriente Medio.
En el Océano Índico quedaría una India posiblemente alineada, si llegaran a prosperar los acuerdos energéticos entre Caracas y Nueva Delhi, junto con los acuerdos comerciales con la Unión Europea. Todo esto, bajo los auspicios del imperio norteamericano.
Esta estrategia constituiría la “multipolaridad” planteada por Washington, donde ya no sería su presencia militar directa la que marcaría la dinámica de contención, sino la de sus socios regionales. Estos tendrían que aceptar este papel, dado que su existencia, según los cálculos del imperio, se mantendría inexorablemente atada al mercado norteamericano, a su tecnología de punta en materia militar y, en última instancia, a la «disuasión negativa» que pudiera ofrecer Washington.
Sin embargo, no debe olvidarse que, más allá de cualquier intento por instaurar una nueva doctrina de disuasión, la contribución última de supervivencia para estos aliados de Estados Unidos será, en definitiva, el paraguas nuclear que este pueda ofrecer. Ahora bien, ¿estará dispuesta la Europa “aliada” a aceptar estas nuevas reglas, donde el «gran parásito» termine absorbiéndole sus últimos soplos de vida o, por el contrario, parará el juego en Ucrania interviniendo directamente en el conflicto y llevando al mundo al borde del abismo?
En el caso de América Latina, el imperio norteamericano, dentro de su arrogancia, considera que la región, por ser un área de poco desarrollo tecnológico y un continente que históricamente ha sido influenciado por el modo de vida americano (y cuyo anhelo en el fondo es alcanzar ese sueño), hace impensable la posibilidad de que algún actor actualmente pudiera plantarse y desarrollar una guerra popular prolongada. Además, la Operación «Resolución Absoluta» prácticamente los ha dejado en shock, y la idea planteada por Chávez, Fidel y el “Che” Guevara de un continente capaz de crear, mediante el heroísmo, varios Vietnam es cosa del pasado. Controlar América Latina sin una guerra larga es algo que, por sí solo, ellos podrían garantizar.
En resumidas cuentas, estaríamos ante unos Estados Unidos que no solo aspiraría a seguir siendo financiado por el mundo, sino que además obligaría a una parte de sus financistas a garantizar la contención de quienes podrían amenazar su liderazgo. Bienvenidos al verdadero “mundo multipolar” planteado por el presidente Trump.
Según el viejo adagio popular venezolano: “Una cosa piensa el burro y otra el que lo arrea”
Sin embargo, este espejismo “multipolar” de Trump, esbozado inicialmente en el mapa publicado por Martyanov, delineado con mayor “realismo” en el documento del Pentágono a principios de 2026 y percibido de forma más concreta al analizar la tendencia de los acontecimientos geopolíticos, resulta ser una estrategia altamente irrealizable.
Dejemos nuevamente a un lado el mapa de Martyanov y profundicemos en la posible relación válida entre dicha tendencia de los acontecimientos y el documento publicado por el Pentágono. Este, aun siendo un documento público, no deja de ser un material destinado a preparar a la llamada opinión pública para posibles escenarios futuros. En el documento, EE.UU. plantea una supuesta y abrumadora ventaja económica e industrial de Europa sobre Rusia. El texto norteamericano sostiene que la capacidad industrial europea es potencialmente muy superior y que el Producto Interno Bruto (PIB) de Rusia es diminuto, comparable solo con el de Italia.
Esta afirmación es profundamente engañosa. Es cierto que, si se observa el PIB nominal (calculado simplemente con los tipos de cambio del mercado), la cifra rusa parece reducida. Sin embargo, este indicador está enormemente distorsionado por el bloqueo económico y la guerra financiera contra la Federación Rusa, que han llevado a una subvaloración artificial de su moneda. La métrica adecuada es el PIB medido por paridad de poder adquisitivo (PPA), el cual ajusta el valor real de los bienes y servicios. Desde esta perspectiva, la economía rusa no solo es mucho más grande de lo que el documento indica, sino que se consolidaría como una de las mayores economías de Europa.
Además, se trata de una economía integrada, con un mayor equilibrio interno y una sólida base industrial, lo que la hace capaz de mantener un conflicto prolongado. La guerra en Ucrania, si bien ha sido difícil y ha aumentado el déficit fiscal ruso, ha demostrado precisamente esa resiliencia estructural. Esta fortaleza económica subyacente, captada por el PIB-PPA, es la clave que explica la capacidad de Rusia para soportar la presión sostenida.
Sin embargo, la gran pregunta con respecto a Rusia es si estará dispuesta a jugar solo un papel regional, como lo está planteando el imperio norteamericano, o, por el contrario, optaría por mantener la alianza con la República Popular de China, donde, dado lo complementario en cuanto a su poder militar y lo poderoso de la industria china, realmente podrían construir en conjunto un orden global más adecuado para los intereses rusos. Hablar de un área de influencia donde el conflicto estaría a la orden del día, dado que el papel de Europa en ese escenario sería el de contener a Rusia, sería una verdadera locura.
Por otra parte, la estrategia estadounidense, de implementarse, pasaría por controlar el mercado petrolero, lo cual va directamente en contra de los intereses rusos. Finalmente, la constitución de cualquier régimen hostil en Irán representaría una amenaza para las fronteras rusas, puesto que, si Israel llegara a consolidarse como el gendarme regional de Estados Unidos, difícilmente renunciaría a impulsar un cambio de régimen en Irán en el futuro, ya que el gobierno israelí lo considera un primer paso indispensable para debilitar sus capacidades defensivas.
¿Qué plantea el documento de la Estrategia de Defensa Nacional de EE.UU. sobre la República Popular de China?
Desde una perspectiva estratégica y haciendo un análisis del documento a la luz de las tendencias geopolíticas actuales ya comentadas en el presente trabajo, EE.UU. no plantea la contención de China como un mero desafío militar convencional, sino como un esfuerzo integral para limitar su expansión económica, que es la base real de su poder. La lógica es clara: el desarrollo económico necesita espacio —geográfico, comercial, tecnológico y de influencia—. Por lo tanto, impedir que Beijing consolide ese espacio a escala global se convierte en el objetivo central.
Esta contención adoptará la forma de un cerco estratégico flexible, en el que Estados Unidos evitará en lo posible el enfrentamiento directo y desplegará, en cambio, una red de aliados y socios en los flancos vitales de China. Esto confirma los tres frentes de contención que, de hecho, ya se han planteado en el presente análisis, pero que ahora se dilucidarán con mayor claridad a la luz del documento de seguridad nacional publicado por el Pentágono. En el teatro del Indo-Pacífico, Japón y Taiwán se consolidarán como pilares orientales de este arco de presión. Su papel será mantener el equilibrio en los ámbitos marítimo y tecnológico, constituyendo la primera línea de defensa de los intereses occidentales en la región
Por el otro extremo, en el Mediterráneo oriental y Medio Oriente, se promovería a Israel como un «socio ideal» y un contrapeso fundamental. La expectativa es que, con apoyo estadounidense, Israel pueda desafiar la creciente influencia económica y estratégica ch
jueves, 19 de febrero de 2026
Irán decidido a implementar el acuerdo de asociación estratégica con Rusia
Irán decidido a implementar el acuerdo de asociación estratégica con Rusia
El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, declaró que su país está decidido a implementar el acuerdo de asociación estratégica con Rusia en todos los ámbitos lo antes posible. Lo afirmó en la reunión que mantuvo con el ministro de Energía de Rusia, Serguéi Tsiviliov. Se trata de una asociación multivectorial.
Crecimiento exponencial de la alianza Moscú–Teherán
"Estamos decididos a implementar este documento con prontitud y en su totalidad. En todas las áreas acordadas previamente, incluyendo transporte, energía, petróleo y gas, agricultura, industria alimentaria, defensa y cooperación en materia de seguridad. El proceso de implementación de los acuerdos avanza a buen ritmo", declaró Pezeshkian.
Por su parte, Tsiviliov anunció una infraestructura trascendental en este contexto: el lanzamiento del corredor de transporte internacional norte–sur. "No es sólo un corredor energético, sino también de transporte. La construcción de la línea ferroviaria Rasht-Astara está conectada con él. Hemos abordado prácticamente todos los asuntos pendientes, incluyendo el registro de tierras y la obtención de beneficios", detalló el marco de la reunión de la comisión intergubernamental sobre cooperación comercial y económica entre ambos países.
En este sentido, especificó el ministro de Energía de Rusia: "Hoy anunciamos que el 1 de abril, durante un foro de transporte en Rusia, se alcanzará un acuerdo definitivo sobre el inicio de este proyecto".
Asimismo, Tsiviliov comunicó que continúa la construcción de la segunda y tercera unidades de energía de la Central Nuclear de Bushehr en Irán. "Estamos trabajando activamente con el Gobierno iraní. Contamos con numerosos proyectos conjuntos en diversas etapas de implementación. Continuamos la construcción de la segunda y tercera unidades de la central nuclear de Bushehr. También colaboramos con un grupo de trabajo conjunto en la construcción de unidades adicionales de alta y baja potencia en Irán", subrayó el alto cargo ruso.
El analista internacional Nicola Hadwa observa que "Irán necesita el apoyo ruso y el apoyo chino". "Y China y Rusia necesitan a Irán estable y fuerte, porque los proyectos estadounidenses que hay de parar la Nueva Ruta de la Seda, de echar a andar el proyecto Zangezur para aislar de la venta de petróleo y gas a Rusia, afecta directamente a Rusia y a China. Necesitan a Irán sí o sí. Irán necesita el apoyo ruso y el apoyo chino. Esto es un matrimonio perfecto", reflexiona el experto.
"Además hay que agregarle otro elemento que es bastante importante y que a veces pasa desapercibido: Corea del Norte, que también está presente en todo esto. Que además ya le advirtió a Israel que no iba a tolerar amenazas nucleares contra Irán. Esta alianza chino-rusa-iraní, y además Corea del Norte, hace muy difícil que Europa y EEUU entren en aventuras militaristas. Si EEUU tiene tanta fuerza militar y amenaza a Irán con tanta libertad, ¿por qué negociar, por qué no, imponer?", plantea Hadwa.
Sputnik Mundo
EEUU e Israel aprendices de brujo
Recomiendo:
Irán a la vista...
EEUU e Israel aprendices de brujo
Por Luis E. Sabini Fernández | 19/02/2026 | Mundo
Fuentes: Rebelión
El mecanismo es archiconocido o al menos debería. Aunque ciertas bizqueras programadas obnubilen el panorama. Israel define la condición de enemigo de una entidad política o nacional dada, a menudo en consonancia con el rechazo que el propio implante colonial israelí ha provocado en diversas entidades, sociedades, tipificadas desde entonces por Israel como enemigas.
Desde hace al menos medio siglo Israel suele dar entonces un segundo paso: se aconseja a EE.UU., hasta ahora, al menos hasta ahora, seguro servidor, invadir, desmantelar, bloquear, arrasar, según los casos, a la entidad en cuestión.
Con Irán, estamos en pleno proceso.
Un proceso diagramado por un estratego israelí, Oded Yinon, hace casi medio siglo, a principios de los ’80, cuando Israel ya había logrado considerables triunfos militares, ahogando la resistencia palestina, arrasando la capacidad militar aérea egipcia, malhiriendo las capacidades ofensivas y defensivas de Jordania o Líbano, Yinon diseña un plan mediante el cual Israel perseguirá el objetivo de particionar todos los países adyacentes para consolidar su propia hegemonía.
Líbano en tres partes, Egipto en cinco o seis; Siria en tres; Sudán en dos, Irak en otras tres partes, Irán en por lo menos en otras cinco o seis, todas ellas así necesariamente menores en relevancia y/o población, que Israel.
Los países árabes más o menos circundantes a Israel ya han sufrido divisiones o amputaciones territoriales corroborando la estrategia de Yinon. Irán, históricamente enclavado entre los imperios ruso y anglo, irreductible a ambos, entidad musulmana no árabe, ha resultado por su petróleo sumamente atractivo para EE.UU., y la sociedad iraní ha generado un rechazo a EE.UU. y a la relación con EE.UU., intensificado probablemente, por la estrecha relación entre EE.UU. e Israel. Irán es la última de las sociedades nacionales o plurinacionales próximas a Israel que no ha sufrido hasta ahora recortes territoriales, fraccionamientos o fracturas, aunque sí ingentes daños (respondidos en parte por Irán).
Es por consiguiente el enemigo principal de Israel. El último mohicano a quien hay que desaparecer para la consolidación de ese asentamiento de seres exclusivos, de humanidad elegida (o autoelegida) que es el Estado de Israel.
A esa tarea ha dedicado Israel mucho de sus últimos actos. Asesinatos de varios ingenieros atómicos vinculados o vinculables con el desarrollo nuclear iraní. Asesinatos preventivos llevados a cabo por el Mossad y ataques militares de sus amanuenses estadounidenses desde la Casa Blanca; Biden o Trump (para nombrar apenas a los últimos).
El episodio de las manifestaciones iraníes progresivamente violentas de fines de 2025, es ilustrativo del modus operandi israelí. Y es aun más ilustrativo del ardiente y activo papel cómplice de la prensa “occidental y democrática”, como El País de Montevideo. O incluso, prensa progresista, en que tan a menudo leemos a un judío progresista a quien siempre se le ocurre entrevistar a otro judío israelí, siempre, por supuesto, progresista.
En primer lugar, las manifestaciones callejeras de fines del año recién pasado eran la reacción de la población a las vicisitudes y privaciones que se han ido acrecentando en Irán con el bloqueo y las sanciones con que EE.UU. y sus satélites han ido cercando a la economía iraní. Esas manifestaciones empero, no eran violentas. Israel a través de su órgano más sensible, el Mossad, inmediatamente se puso en acción.
A cara descubierta (lo cual habla de enorme autoconfianza) Israel proclamó su apoyo a los manifestantes. Como prueba de la sincronización simbiótica entre los mandos de EE.UU. e Israel, el 2 de enero, el mes pasado, Mike Pompeo, figura máxima de la primera presidencia de Trump, envió felicitaciones públicas a los iraníes que protestaban en las calles y extendió su simpatía: “a todos los agentes del MOSSAD que caminan junto a ellos.”
Es una salutación y un deseo de felicidad altamente significativo. Las manifestaciones inicialmente pacíficas devinieron violentas. Y altamente eficaces: los manifestantes lograban herir o matar a miembros de la seguridad iraní. Cuando el número de víctimas de “la seguridad” se empezó a contar por decenas, los responsables de la seguridad iraní advirtieron que los molestos manifestantes y sus demandas cada vez más vehementes contenían un plus significativo que la periodista Ilana Mercer describe así: “Los manifestantes iraníes de enero de 2026 se comportan de forma inusual. Se parecen más a israelíes que a iraníes comunes y corrientes. Estos manifestantes parecen completamente israelizados; sin duda, es históricamente inusual que los iraníes, generalmente recatados y respetuosos, incendien y profanen sus propios lugares sagrados; actos que, sin embargo, se ajustan a las normas y costumbres del » terrorismo transnacional» israelí.”
‟Históricamente, los iraníes en protesta han atacado los símbolos gubernamentales, pero no los símbolos nacionales ni religiosos.”
La investigación consiguiente le permitió a la policía o a la guardia revolucionaria islámica ubicar la enorme red Starlink, de Elon Musk, “trabajando” directamente sobre el suelo iraní, a manera de enorme paraguas de espionaje. Mercer nos recuerda que hace más o menos medio año se supo ─los cables nos permitieron saber─ que Israel había logrado ubicar clandestinamente material bélico dentro del territorio iraní.
La composición de lugar se fue aclarando. Cuando a fines de diciembre 2025 la UE sumó su condena a la Guardia Revolucionaria iraní, no aclararon, claro, que dicha condena era mera imitación de la decisión israelí y estadounidense de aislar (un poco más) a Irán, preparando “el zarpazo”.
Por eso El País tituló a todo lo ancho: “UE se suma a la presión de EE.UU. sobre Irán”. Ni una palabra, claro, sobre la actuación deletérea del MOSSAD… en Irán, precisamente.
Ursula von der Leyen definió: “Terrorista, así es como se califica un régimen que reprime con sangre a su propio pueblo.” Una lástima que Von der Leyen no haya calificado a “un régimen que reprime con sangre a otros pueblos”, algo que los regímenes que von der Leyen aplaude ─EE.UU. e Israel─ ejercen con tanta asiduidad.
Y otra precisión a escandalizados demócratas: el régimen iraní, aun con toda su intolerancia, que se manifestara tan brutalmente cuando asesinara hace pocos años a Masha Amini (joven con velo colocado a medias, alterando sagradas costumbres), ha desatado represión mortal ahora, en diciembre 2025, cuando varios agentes de su seguridad son matados por manifestantes que estaban sorprendentemente bien armados… por Israel. Que con total impudicia se entromete en las angustias materiales y psíquicas de otra sociedad, procurando modelarlas en su beneficio. Pero la seguridad iraní contraatacó hiriendo y matando gravemente a los armadores de la celada mortal contra Irán. Y acabaron con los amotinados camuflados como iraníes.
La agitación que en Occidente se visualizara como antesala del derrocamiento de la teocracia iraní a manos de revueltas “populares” se ha disuelto con la detección y represión de los agentes del MOSSAD. Mi impresión es que la intromisión israelí ha tropezado con su propio triunfalismo. Y eso ha desnudado, una vez más, el supremacismo israelí; su arrogancia esta vez los puede haber intoxicado con exitismo. O al menos con desfachatez.
Y probablemente los estrategos actuales del Plan Yinon estén volviendo a otorgarle a EE.UU. el papel de ariete.
Pero todo cambia, nos lo dijo Heráclito, hace más que siglos, milenios. Y en EE.UU. lo que crece hoy, es ya no la identificación con Israel sino el rechazo.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
miércoles, 18 de febrero de 2026
Diálogo Irán-EEUU podría contener la crisis más que resolverla, opina un experto
Diálogo Irán-EEUU podría contener la crisis más que resolverla, opina un experto
Sputnik Mundo
Las relaciones entre EEUU e Irán no han conocido un "acuerdo histórico global" desde 1979, recordó a Sputnik el analista egipcio Hatem Saber. Las declaraciones del experto se producen en el contexto de una nueva ronda de negociaciones indirectas entre ambas partes en Ginebra, Suiza.
En opinión del analista, la crisis podría llegar a un punto de resolución, aunque no sería una solución definitiva, sino más bien "una forma de gestionar el conflicto".
"No se trata solamente de la cuestión nuclear, sino de un conflicto de influencia e identidad", precisó.
El experto expuso cuatro posibles escenarios:
1.Continuación de "una escalada controlada", en la que EEUU ejercerá presión sin recurrir a una guerra costosa, mientras que Irán buscará agotar a su oponente.
2.Un nuevo acuerdo entre EEUU e Irán, pero limitado.
3.Una explosión regional a gran escala, "muy costosa" tanto para los involucrados como para la región.
4.Un avance diplomático integral: actualmente no hay indicios claros, aunque no se puede descartar por completo.
El Pentágono presume de sus cazas en Oriente Medio en pleno diálogo con Irán
El 17 de febrero, Ginebra acoge una nueva ronda de negociaciones indirectas entre Teherán y Washington. La delegación iraní está encabezada por el ministro de Exteriores, Abás Aragchi, mientras que la estadounidense la lidera el representante especial del presidente de EEUU, Steve Witkoff.
La ronda anterior tuvo lugar el 6 de febrero en Mascate, capital de Omán, bajo la mediación de este país, y fue la primera tras varios meses de pausa en el diálogo bilateral. Este receso se produjo a raíz de la escalada del conflicto entre Irán e Israel en junio de 2025, al que se sumó EEUU.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
