CRISTIANOS DEL NUEVO SIGLO
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martes, 7 de julio de 2026
Polonia azota al terrorista Zelenski por su glorificación de los nazis
- Sputnik Mundo,
Ajedrez de Geopolítica
Conduce Javier Benítez.
Polonia azota al terrorista Zelenski por su glorificación de los nazis
El portavoz de la Presidencia de Polonia, Rafal Leskevich, declaró que el proyecto de ley de Ucrania sobre el Panteón Nacional para honrar a "personajes destacados" de su historia es otro paso de escalada del régimen de Kiev. Por otra parte, Varsovia se ha negado a entregar cazas MiG-26 al terrorista Voldímir Zelenski.
Zelenski empieza a pagar
La Rada Suprema [Parlamento ucraniano] aprobó un proyecto de ley que prevé la creación de un panteón nacional. Entre las personas que podrían ser honradas figuran los comandantes del Ejército Insurgente Ucraniano [UPA], un grupo armado que masacró a decenas de miles de civiles polacos durante la Segunda Guerra Mundial.
"Zelenski anunció la presentación de un proyecto de ley sobre el panteón nacional: este es otro paso de escalada por parte de las autoridades ucranianas, que sigue a la decisión de finales de mayo de otorgar a una de las unidades militares el nombre de 'héroes del UPA'. Estas acciones muestran que el presidente [de Polonia Karol] Nawrocki tenía razón al adoptar una postura tan dura, es decir, al anunciar su intención de retirar la Orden del Águila Blanca, la máxima condecoración polaca", manifestó Leskevich.
En este contexto, Polonia se ha negado a entregar a Ucrania más cazas MiG-29 dado que Kiev no ha compartido con Varsovia tecnología de drones, declaró el ministro de Defensa polaco, Wladyslaw Kosiniak-Kamysz.
Rolando Dromundo, doctor en geopolítica, recuerda que en Ucrania las facciones nazis de derecha, "si bien siempre han estado presentes, electoralmente nunca obtenían victorias". "Sin embargo, una vez que se inicia el conflicto, supieron hacerse de posiciones de poder, y a medida que hay más confrontación, eso les da más posibilidades de arengar a las masas con su discurso", advierte.
En este sentido, el analista observa que el régimen ucraniano "tocó una fibra que choca contra la visión histórica de Polonia y eso genera un problema".
lunes, 6 de julio de 2026
La IA desata una guerra civil en el mundo MAGA y Trump aún no ha tomado partido
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La IA desata una guerra civil en el mundo MAGA y Trump aún no ha tomado partido
Por Franco Delle Donne | 06/07/2026 | Conocimiento Libre
Fuentes: El diario[Imagen: Activistas y miembros de la comunidad inmigrante se manifiestan contra la empresa tecnológica Palantir en Washington. Leonor Trinidad / EFE]
Lo que comenzó como una disputa sobre regulación tecnológica ha derivado en una pugna dentro del movimiento que aupó al presidente estadounidense entre el aristopopulismo de Palantir y el populismo tecnonegativo de Bannon
El inicio de la segunda Administración Trump estuvo marcado por una imagen que persiste en el imaginario colectivo: el advenimiento de los barones de Silicon Valley a los más altos círculos del poder. No es que antes no estuviesen, es que ahora están decididos a expandir su poderío estableciendo lazos estrechos con la política. Una nueva oligarquía. La tecnología que aportan a los objetivos del Gobierno estadounidense se ha convertido en una pieza indispensable y el máximo exponente de ello es Palantir, la empresa de vigilancia e inteligencia fundada por el magnate tecnológico Peter Thiel, que financió el trumpismo desde sus inicios.
Frente a ese escenario, ha explotado la insurrección dentro del mismísimo movimiento MAGA. Las bases, aquellas que han hecho posible que Donald Trump llegase al poder en dos ocasiones y que defienden a rajatabla a su presidente, han levantado la voz: “Estados Unidos no se ha convertido en la mayor nación del mundo permitiendo que unas élites no elegidas realicen experimentos con la población sin garantías ni obligación de rendir cuentas”. Este es un extracto de la carta de la coalición Humans First, liderada por Steve Bannon, dirigida a Trump. Se trata de una advertencia del sector más leal y a la vez más radicalizado que ya tiene nombre propio: el populismo tecnonegativo.
Ambos sectores reclaman para sí la narrativa del ‘America first’ aunque sus definiciones son muy diferentes. ¿Cuál priorizará Trump? ¿Tomará partido por alguno de los bandos o mantendrá un equilibrio pragmático entre los oligarcas que le garantizan su preeminencia global en términos de hard power y el núcleo duro de su base electoral que le legitima en la política doméstica? El movimiento MAGA está frente a un cisma.
El origen de la insurrección
El 15 de enero de 2026, el representante republicano de Oklahoma, Cody Maynard, propuso tres leyes diseñadas para establecer límites legales a la inteligencia artificial. Lo más relevante: prohibía a las agencias estatales tomar decisiones críticas basadas únicamente en la inteligencia artificial. La revisión humana, según su texto, debía ser obligatoria y tener la última palabra. Además, determinaba que una IA no podía tener personalidad de ningún tipo y se eliminaba la utilización de chatbots con menores de edad, esencialmente aquellos diseñados para simular relaciones humanas o fomentar la dependencia emocional. No era un caso aislado. Era la semilla de lo que se convertiría en Humans First.
Antes de que el conflicto se volviera visible, el movimiento Humans First ya había pasado de una idea a una campaña organizada. Su web la presentaba como un movimiento conservador, nacionalista y cristiano que buscaba que la tecnología sirviera a la gente común. Durante marzo y abril de 2026 organizaron asambleas públicas en distintos estados: la fase de activación territorial había comenzado y su narrativa política atraía a las bases del trumpismo original.
Steve Bannon, exasesor de Trump durante su primera campaña electoral y brevemente durante su primera presidencia, no tardó en hacer suya la causa. Visualizó el potencial del concepto desde el inicio y se vio favorecido por la presencia de un viejo conocido entre los fundadores: Joe Allen, quien había sido corresponsal de War Room durante cinco años. El movimiento tenía ADN de Bannon desde su origen y llegaba la fase de su nacionalización.
El mencionado War Room, su pódcast diario con casi 7.000 episodios y presencia en todas las plataformas, se convirtió en la tribuna del movimiento. El mensaje era simple y a la vez efectivo: resultaba imposible avanzar hacia el objetivo histórico del trumpismo, sintetizado en la frase ‘America first’, si se ignoraba a la gente, es decir, a la verdadera América. Y esto era exactamente lo que sucedería si el Gobierno de Trump priorizaba los intereses de un puñado de tecnoentusiastas multimillonarios por encima de los trabajadores que lo habían llevado al poder.
Se trataba de una cuestión moral que defendía lo humano frente a la máquina. Humans First ya dejaba de ser una campaña de control tecnológico para transformarse en una rama ideológica del trumpismo que intentaba unir soberanía nacional, conservadurismo religioso y crítica al poder digital
Se trataba de una arremetida del núcleo duro del MAGA contra el aliado más importante de Trump en esta segunda presidencia. En el marco populista característico del trumpismo de base, el discurso redefinía a la elite corrupta contra la que luchar. Ahora eran los oligarcas de las big tech quienes ponían en riesgo a los trabajadores y su bienestar. Los números que manejaba el propio Bannon eran aportados por HFS Research: 27 millones de empleos en peligro dentro de las 2.000 mayores empresas. Todos expuestos a la eliminación o rediseño por la IA en solo tres años.
Las exigencias del bloque insurgente cristalizaron en la publicación de una Carta Abierta a Trump el 15 de mayo de 2026. Demandaban un decreto presidencial para evitar que los sistemas de IA puedan “amenazar nuestra seguridad nacional, a nuestros hijos, a los trabajadores estadounidenses y al estilo de vida estadounidense”.
Más de 60 referentes conservadores firmaron la misiva con Bannon a la cabeza, entre ellos pastores evangelistas y líderes del nacionalismo cristiano. Su presencia no era decorativa, sino que convertía la regulación de la IA en algo más que una disputa técnica o laboral. Se trataba de una cuestión moral que defendía lo humano frente a la máquina. Humans First ya dejaba de ser una campaña de control tecnológico para transformarse en una rama ideológica del trumpismo que intentaba unir soberanía nacional, conservadurismo religioso y crítica al poder digital. La carta era un grito de guerra contra otro modelo de país en pleno avance: la república tecnológica de Palantir.
El manifiesto de Palantir
“La cuestión no es si se construirán armas de IA; es quién las construirá y con qué propósito. Nuestros adversarios no se detendrán para permitirse debates teatrales sobre los méritos de desarrollar tecnologías con aplicaciones críticas para la defensa… Ellos procederán”. El punto cinco del Manifiesto de Palantir es contundente y cualquier regulación solo desembocaría en una suerte de desarme unilateral ante las potencias enemigas.
En esa lógica se sostiene todo el planteamiento de Alex Karp, CEO de Palantir. Lo que se propone es una fusión simbiótica entre el Estado y la corporación para estar a la altura del nuevo hard power que rige en el mundo actual. Es, en definitiva, la versión Palantir del ‘America First’.
El manifiesto no fue más que una publicación en la red social X que se volvió viral en abril de 2026. Su contenido proviene de un libro publicado meses antes titulado The Technological Republic: hard power, soft belief, and the future of the west. Estas ideas subrayan ejes geopolíticos como la seguridad, la guerra o la capacidad de dominación. Un cesarismo tecnológico del que, según Karp, depende la supervivencia de la nación. Ahí está la fractura con el resto del MAGA. El movimiento de Bannon opera bajo otras coordenadas: nación, religión, tradición, base popular.
¿’America First’?
Ambos bandos han jugado sus cartas en público. Los dos invocan la grandeza de la nación, pero sus objetivos no tienen nada en común. Trump ha mantenido hasta ahora un equilibrio pragmático, sin emitir un veredicto. La pregunta es por cuánto tiempo más.
Si se impone Humans First, el riesgo no es solo político. Una burocracia regulatoria pesada podría frenar la innovación justo cuando la carrera tecnológica contra China no admite pausas. O al menos ese es el argumento de Karp, y es el que más peso tiene en la Casa Blanca. Aunque también es cierto que en la mira del CEO también está el jugoso botín que representan las licitaciones estatales, y las que podrían venir. En 2025, los contratos federales de Palantir casi se duplicaron, rozando los 1.000 millones de dólares, con proyecciones de más de 7.000 millones para 2026.
Del lado de la política, perder ese músculo tecnológico tiene un costo. Y Trump lo sabe. Pero si quien dicta el rumbo de la Casa Blanca es Palantir, el riesgo es el opuesto: un leviatán de la vigilancia que, en nombre de la seguridad nacional, se vuelve inmune a la rendición de cuentas. Así, un Estado cuyo aparato de inteligencia terminaría siendo gestionado por privados que no responden ante el votante. El cesarismo tecnológico que Karp describe como solución podría ser exactamente el problema: la destrucción de la democracia, los derechos y las garantías.
El cisma tiene una lógica que Trump no puede ignorar indefinidamente
Lo que comenzó como una disputa sobre regulación tecnológica ha derivado en algo más profundo: una guerra civil dentro del movimiento que aupó a Donald Trump. Por un lado, el aristopopulismo de Palantir: la promesa de que la oligarquía tecnológica y las clases populares tienen los mismos intereses, que el hard power del siglo XXI beneficiará al trabajador tanto como al ingeniero de Silicon Valley. Por el otro, el populismo tecnonegativo de Bannon: la convicción de que la máquina es el nuevo enemigo de clase y que ninguna promesa de grandeza nacional justifica entregar el futuro a élites no elegidas.
El cisma tiene una lógica que Trump no puede ignorar indefinidamente. Cada contrato que firma con Palantir es munición para Bannon. Cada regulación que concede a Humans First es una señal de debilidad ante sus financiadores. El equilibrio pragmático que ha mantenido hasta ahora tiene fecha de vencimiento. La pregunta no es si el movimiento MAGA sobrevivirá este conflicto. La pregunta es qué quedará de él cuando termine.
@fdelledonne
Fuente: https://www.eldiario.es/internacional/ia-desata-guerra-civil-mundo-maga-trump-no-tomado-partido_129_13347127.html
Llegará un momento en que para nuestros políticos será muy costoso seguir apoyando a Israel»
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Entrevista a Rima Hassan, eurodiputada de La France Insoumise
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Por Queralt Castillo Cerezuela | 06/07/2026 | Europa, Palestina y Oriente Próximo
Fuentes: El Salto [Imagen: Rima Hassan en Estrasburgo. Foto: The Left]
La eurodiputada de La France Insoumise (LFI) se enfrenta el 7 de julio a un juicio por “apología del terrorismo”. Desde LFI denuncian persecución y vulneración de sus derechos más fundamentales.
Una de las caras más visibles de La France Insoumise es la franco-palestina Rima Hassan (campo de Neyrab, Siria, 1992). La eurodiputada, conocida por su postura clara contra el genocidio en Gaza y por haber participado en la penúltima flotilla que salió desde Barcelona, se enfrenta el 7 de julio a un juicio por “apología del terrorismo”, tras compartir en X una cita atribuida a Kōzō Okamoto, uno de los responsables de la masacre del Aeropuerto de Lod [ahora aeropuerto Ben Gurión]. En el ataque, ocurrido el 30 de mayo de 1972, miembros del Ejército Rojo japonés, entre los que se encontraba Okamoto, mataron a 26 personas e hirieron a 80 más. La cita rezaba lo siguiente: “Entregué mi juventud a la causa palestina. Mientras exista opresión, la resistencia no es solo un derecho, es un deber”.
“La cita alude a un principio que se encuentra en el corazón del derecho internacional: el derecho de los pueblos a resistir la colonización y la ocupación de su territorio por un ejército extranjero. La cita refleja una filosofía de resistencia a la opresión y la injusticia; en modo alguno constituye un comentario, un respaldo ni un apoyo a ningún crimen cometido”, asegura su equipo.
Si bien Hassan eliminó la publicación, esto no ha sido suficiente para la Justicia francesa. El 2 de abril, la eurodiputada fue retenida en custodia policial durante más de 13 horas —a pesar de su inmunidad parlamentaria—, lo que para ella y su equipo “sienta un precedente peligroso en Europa: nunca antes un miembro del Parlamento Europeo había sido detenido bajo un procedimiento de flagrante delito por expresar opiniones políticas en redes sociales”.
En dos años, se han iniciado hasta 16 procedimientos judiciales contra ella, de los cuales 13 han sido archivados. De los 16 procedimientos, ocho han sido iniciados tras denuncias presentadas por organizaciones proisraelíes. Según señalan desde su equipo, “estas actuaciones han sido iniciadas por el Ministerio Fiscal, que opera bajo la autoridad del poder ejecutivo” y tienen el objetivo de “silenciar y desacreditar a una adversaria política”. Todos estos procedimientos tienen su origen en las publicaciones de la política en sus redes sociales en solidaridad con la población palestina. La eurodiputada ha llegado a acumular, en estos dos años, más de 45 horas de interrogatorio y, a pesar de haberse podido valer de su inmunidad parlamentaria, ha acudido a todas las citaciones. En los últimos meses, Hassan ha denunciado vulneración a su derecho a la intimidad, investigaciones intrusivas y desproporcionadas y vigilancia estatal. “Su teléfono fue sometido a vigilancia retroactiva desde enero de 2026, varios meses antes de que se iniciara ningún procedimiento penal. Sus movimientos también fueron rastreados de forma exhaustiva. Se requirió a operadores de transporte, como la SNCF y Thalys, que facilitaran información, mientras que se solicitó a Europol y a Air France que revelaran el historial completo de sus viajes”, denuncia su equipo, que insiste que el juicio del próximo 7 de julio “forma parte de una estrategia política más amplia de intimidación y criminalización dirigida contra los defensores de Palestina”.
Hassan y su equipo vienen denunciando que, desde el inicio del genocidio en Gaza en octubre de 2023, los y las activistas por la causa palestina enfrentan represión y criminalización en Francia. Para ello, se remiten a las cifras: “El número de condenas por el delito de ‘apología del terrorismo’ se triplicó entre octubre de 2023 y noviembre de 2024 en comparación con el período comprendido entre enero y septiembre de 2023”.
Hassan ha presentado dos denuncias: una por violación de la confidencialidad de la investigación, y otra por vulneración de la intimidad y abuso de autoridad, en relación con las filtraciones a la prensa durante su detención y el uso de sus datos de geolocalización por parte de los servicios policiales entre enero y marzo de 2026. También ha presentado quejas ante el Defensor del Pueblo francés por vulneraciones de la ética profesional por parte de agentes de policía.
Acaba de firmarse un acuerdo entre Irán y Estados Unidos para poner fin a la guerra, pero el Ministerio de Defensa israelí ha declarado que Israel no se retirará de los territorios que ocupa en el Líbano, ni de los que ocupa en Siria y Gaza. En estos últimos días hemos visto a un Trump más combativo frente a Netanyahu. ¿Podría haber un cambio de posición por parte de Estados Unidos con respecto a Israel?
Creo que, en cierta medida, Irán se ha consolidado, al menos desde un punto de vista puramente geoestratégico, como una potencia regional. Ha logrado imponerse. Es interesante observar cómo ha evolucionado el lenguaje. Al principio, Trump decía que incluso iba a elegir el régimen que quería en Irán y hoy consiente en negociar sin que se haya producido un cambio de régimen. Considero que Trump tiene dos puntos débiles. El primero tiene que ver con su base electoral, que se opone firmemente a las invasiones terrestres, a causa del trauma que hay con lo que pasó en Irak y Afganistán. De hecho, durante su campaña, él prometió no llevar a cabo más invasiones terrestres. El segundo punto débil que tiene [Trump] es la política israelí, que perjudica directamente los intereses de Estados Unidos en la región. Israel no es un actor fiable, y en la base electoral de Trump cada vez hay más rechazo hacia Israel, no tanto por adhesión a la causa palestina, sino porque toda la base electoral del MAGA tiene en la cabeza el America First. La ciudadanía [estadounidense] es consciente porque sabe que todo esto les cuesta una enorme cantidad de dinero y se pregunta ‘¿por qué tenemos que hacerlo?’.
El Acuerdo de Asociación de la UE con Israel no ha sido cancelado y no se ha tomado ninguna medida significativa, aunque en las calles la posición de las organizaciones de la sociedad civil y de la población es bastante clara. ¿Qué hace falta para que se produzca un cambio de posición a nivel institucional?
No tengo confianza en que los actuales dirigentes europeos actúen de buena fe, no son personas respetuosas con el derecho internacional o los derechos humanos; no todos, porque también hay personas valientes. Tienen la posibilidad de actuar y de decidir, pero no lo hacen; o no la mayoría, a excepción de algunos Estados o de algunos jefes de la diplomacia. Para que el Acuerdo de Asociación sea suspendido, se necesita un consenso de los ministerios de Asuntos Exteriores de los Estados de la Unión Europea. Por lo tanto, no se trata solo de un asunto de las instituciones europeas, sino también de los representantes de los distintos Estados. Son ellos quienes deben posicionarse. Así que, a excepción de algunos Estados como España o Irlanda, la posición de la mayoría le permite a Israel seguir prosperando. Yo, además de llevar a cabo mi trabajo parlamentario, dedico muchísimo tiempo a las movilizaciones, a las conferencias, al trabajo con la opinión pública y con los actores de la sociedad civil. Porque creo que con Palestina pasará lo mismo que pasó con Sudáfrica: llegará un momento en que para nuestros políticos será muy costoso seguir apoyando a Israel.
De hecho, el país ha perdido el relato de la opinión pública internacional, en general
En primer lugar, hay que ganar la batalla de la opinión pública. En el caso de Sudáfrica, la opinión internacional empezó a apoyar progresivamente el fin del apartheid. Empezó a luchar contra él, a boicotearlo. Hay que recurrir a los mismos sistemas y herramientas para con la causa palestina. Eso fue lo que hizo virar a los dirigentes del momento. Creo que con Palestina va a suceder lo mismo; en cierta manera, ya se está empezando a ver. Hay políticos que antes se mostraban orgulloso de estar siendo financiados por lobbies israelíes; ahora vemos cómo se distancian de ellos e incluso se disculpan. Hay otros políticos que están siendo elegidos precisamente por su postura firme en favor de Palestina, como Zack Polanski de los Verdes del Reino Unido. Creo que es la presión popular lo que puede hacer que los espacios institucionales den un giro.
Hay un ejemplo interesante que muestra que, ahora mismo, apoyar a Israel sale caro, lo hemos visto recientemente en la votación del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Alemania, por primera vez en su historia, no ha obtenido los votos necesarios para conseguir un asiento no permanente en el Consejo. No consiguió suficientes votos, y muchos observadores lo han interpretado como una forma de sancionar al país por su apoyo incondicional a Israel.
El 7 de julio se te jugzará por “apología del terrorismo”. Desde tu partido se asegura que se trata “un asunto de Estado”. La cita judicial, además, coincide con el juicio por corrupción a Marine Le Pen. ¿Se trata de una coincidencia?
Por mi parte, me lo estoy preparando con serenidad. Estoy trabajando con mi abogado para preparar los elementos procesales que nos permitan impugnar el procedimiento por el incumplimiento de mi inmunidad y por las violaciones del secreto de la investigación que se produjeron durante mi detención, ya que hubo filtraciones organizadas por el portavoz del ministro de Justicia sobre una supuesta posesión de drogas, algo que fue desmentido posteriormente y que era información falsa. Por tanto, vamos a impugnar el procedimiento por su carácter abusivo, desproporcionado y por vulnerar totalmente mi inmunidad. También alegaremos sobre el fondo y vamos a solicitar la citación de algunos testigos. Contamos con el profesor Henri Lawrence, catedrático en el Collège de France y el historiador francés más importante sobre la cuestión palestina. Contamos también con un magistrado que testificará en este caso. Alegaremos e impugnaremos la cuestión de la apología del terrorismo por un tuit. Así que estoy bastante tranquila, a pesar de que se trata de un juicio político y, por lo tanto, no será, a mi entender, ni equitativo ni justo. Sabemos que habrá dos fiscales cuando en Francia, en los asuntos de apología del terrorismo, hay un solo fiscal. Se movilizan dos fiscales en los casos de atentados, cuando se trata de un asunto realmente grave. En mi caso, por un tuit, ya hay dos fiscales que van a estar presentes en la vista.
En cuanto a la parte civil, los adversarios y las organizaciones de lobbying proisraelíes, parece ser, según me ha contado mi abogado, hay 11 abogados. Así que sí, se trata de un juicio político. Creo que lo que quieren es, en realidad, juzgar a Palestina a través de mí; a los y las activistas. Como dices, ese mismo día sale la sentencia del juicio de apelación de Marine Le Pen [será crucial, porque si se dictamina que es culpable, no podrá ser candidata por las presidenciales de 2027]. No es una coincidencia, efectivamente. Creo que han querido, en el año de las presidenciales, confrontar, de algún modo, a la extrema izquierda con la extrema derecha.
Hace unos días, en otra entrevista, asegurabas que las autoridades francesas habían desplegado mecanismos de vigilancia y geolocalización en tu contra. De hecho, has presentado un par de demandas por este asunto.
Efectivamente, hemos solicitado la apertura de una investigación por vulneraciones de la vida privada y por medidas desproporcionadas en el marco de este procedimiento. Veremos qué pasa, pero sí, hemos denunciado.
¿En qué se distingue esta campaña de las anteriores?
Esta campaña presidencial va a ser determinante, porque en primer lugar contamos con la figura de Jean-Luc Mélenchon, y La Francia Insumisa es mayoritaria entre los simpatizantes de izquierda. Así que tenemos posibilidades de llevar a la izquierda a la segunda vuelta. También es cierto de que hay posibilidad de que Rassemblement National [el partido de Le Pen] obtenga más votos. Va a ser una votación reñida. Además, la extrema derecha está cada vez más normalizada y más cerca del sistema. Recientemente, Jordan Bardella ha declarado que ha mantenido reuniones con los dirigentes del CAC 40, es decir, los líderes de las empresas francesas más importantes. A ellos se les adula desde los medios y a LFI se la demoniza. La sociedad se ha vuelto más fascista. A las personas que defienden causas progresistas se las lleva ante los tribunales, se las persigue y se les aplican las leyes antiterroristas, porque esto vale para Palestina, pero también para otras causas. El ministro Darmanin [de Justicia] ha llegado incluso a hablar de “ecoterrorismo”.
Se silencia a las voces progresistas y se normalizan los discursos de la extrema derecha. Es por eso que esta campaña es histórica para Francia. Hay dos bloques totalmente opuestos que van a enfrentarse. A esto hay que sumarle una dificultad añadida, y es la falta de unidad en la izquierda: el Partido Socialista y los ecologistas están aún divididos. También hay que añadirle la multiplicidad de candidatos: hay una decena de candidatos de izquierda, así que estas elecciones son un gran reto.
La Francia Insumisa es hoy una referencia para las izquierdas europeas, que se encuentran en un estado de descomposición. ¿Cómo se trabaja para implicar políticamente a las clases populares?
Lo primero que hay que hacer es ampliar el bloque de simpatizantes de la izquierda, trabajar por la unión, dirigirse también a los militantes ecologistas de los Verdes, porque tenemos un programa sobre la biodiversidad ecológica que se inscribe en una línea clara contra el capitalismo, contra el neoliberalismo, y que es ambicioso. También tenemos que llegar a los simpatizantes de izquierda que aún no son cercanos a LFI y convencerlos.
En segundo lugar, debemos ir a buscar a los abstencionistas, a aquellas personas que no militan políticamente, que quizás nunca hayan votado y que se sienten excluidas de la política, de la vida pública. Estas personas no solo están en los barrios populares, también se encuentran en la Francia rural.
Por último, no debemos olvidarnos de los jóvenes, muy a menudo desvinculados de lo público. Por lo que respecta al voto y a la participación electoral, puede haber tasas de abstención muy elevadas entre los jóvenes. Hay que dirigirse a todos estos públicos y hacer campaña sobre el terreno para enviarles un mensaje fuerte. El concepto de una ‘Nueva Francia’ tiene que ser integrador, devolver la imagen de Francia tal como es, y no como dicen los otros que es. Debemos inscribir ese discurso dentro de las luchas progresistas y tenemos que trabajar par conseguir más paridad, más igualdad de género, menos discriminación, más inclusividad… Tenemos que abordar temáticas nuevas que conciernen a los más jóvenes, sin dejar de lado a nuestros mayores. Hay que proponer una articulación política de Francia que permita a un mayor número de personas sentirse incluidas en ella.
¿Cómo crees que evolucionará el discurso sobre la identidad nacional durante la campaña electoral en Francia?
Respecto a la cuestión de la identidad, vamos a tener [en esta campaña electoral], efectivamente, dos apreciaciones ideológico-políticas. Para nosotros, la identidad nacional es una identidad republicana: ser francés se define por los compromisos comunes, una visión común, una sociedad común. Y para otros, en el caso de los adversarios de extrema derecha, se trata, ante todo, de una identidad nacional fija y excluyente. Por nuestra parte, la cuestión de la identidad tiene una vocación inclusiva. Los otros [la extrema derecha] distinguen entre el buen francés y el francés que nunca será verdaderamente francés, que está en Francia “en el papel”, tal y como dicen ellos. Este es un enfoque racista y tiene como objetivo crear jerarquías en torno a esta cuestión de la identidad nacional. Nuestro concepto de “la Nueva Francia” no solo aborda la cuestión de la identidad, sino que también mira hacia lo social: queremos una identidad nacional más inclusiva y más cercana a la realidad, alejarnos de la Francia con la que fantasea la extrema derecha.
Fuente: https://www.elsaltodiario.com/francia/entrevista-rima-hassan-eurodiputada-francia-insumisa-juicio-apologia-terrorismo
domingo, 5 de julio de 2026
EEUU llega a su 250 aniversario con una profunda desigualdad y sin un rumbo claro"
- Sputnik Mundo,
"EEUU llega a su 250 aniversario con una profunda desigualdad y sin un rumbo claro"
Una encuesta de Reuters/Ipsos reveló que el 20% de los estadounidenses no tiene previsto celebrar el Día de la Independencia, reflejo de una creciente polarización política en vísperas del aniversario de la fundación del país.
"Donald Trump tiene problemas internos, viene golpeado por el aumento de la inflación y tiene fuertes contradicciones dentro de su Gobierno; Estados Unidos festeja el fin de su situación colonial, pero en los últimos años pasó a ser un país en declive, con muchas contradicciones y desafíos para adelante", expresó Gabriel Merino, doctor en Ciencias Sociales y licenciado en Sociología, en un diálogo con Séptimo piso.
"Hay muchas dudas sobre si Trump está haciendo grande a Estados Unidos de nuevo o si está acelerando la crisis hegemónica", agregó.
"Hay una desigualdad muy profunda: desde 2008, el PBI creció el 100%, pero hubo 60% de inflación, con lo cual su economía real aumentó un 40%; en el mismo plazo, Wall Street incrementó 900%, por lo cual se beneficia solo al sector financiero, y el 90% de la población está con ingresos estancados", agregó.
"Hay un proceso de desindustrialización y fracturas entre un sector tecnológico y financiero muy pujante y un entramado productivo y empresarial que atraviesa dificultades", cerró.
Gaza 1.000 días de genocidio
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Gaza
1.000 días de genocidio
Por Diego Delgado | 04/07/2026 | Palestina y Oriente Próximo
Fuentes: Ctxt
1.000 días de genocidio. Cuatro palabras que encierran muchas décadas de apartheid más o menos silencioso, algún conflicto como respuesta a la resistencia de un pueblo que no quiere ser aniquilado y, sobre todo, una forma de relacionarse con el mundo muy propia de quienes hoy soplan un millar de velas por cada noche que se han ido a dormir siendo plenamente conscientes de que se está cometiendo una limpieza étnica con su complicidad.
Las autoridades palestinas cifran en más de 73.000 las personas asesinadas por el sionismo que encabeza Benjamin Netanyahu, mientras que la cifra de heridos y heridas ronda los 173.500. Los ataques de Israel han obligado a huir de sus hogares a 1,9 millones de gazatíes, alrededor del 85% de la población total de la Franja de Gaza, que en 2023 se estimaba en unos 2,2 millones de habitantes. Y, con el paso de los meses y los años, la ofensiva se ha ido expandiendo sin pudor ni consecuencias hacia otros lugares como Cisjordania o Líbano. La realidad es que el número de víctimas difícilmente se sabrá con exactitud, pero nadie con un mínimo de información sobre el tema duda de que la cantidad de personas masacradas supera por mucho las cifras oficiales. Ya en septiembre de 2025, Francesca Albanese –relatora de la ONU sobre los territorios palestinos ocupados– advertía de que la cifra real de muertes podría rondar los 680.000.
CTXT ha mantenido durante todo este tiempo una cobertura fija del genocidio en su portada y ha ofrecido información de primera mano gracias al periodista gazatí Mahmoud Mushtaha. El 29 de octubre de 2023 publicamos su primera ‘Crónica desde el infierno’, y desde ese momento Mushtaha escribió con regularidad para contar al mundo lo que se estaba viviendo en Gaza. Meses después, en abril de 2024, consiguió huir de allí y pudo retirarse a escribir su libro, Sobrevivir al genocidio en Gaza, un testimonio inigualable del sufrimiento que supone un intento de exterminio.
Eficacia inhumana
El 7 de octubre de 2023, tras el ataque de Hamás, Israel desató sobre Palestina todo su potencial destructivo. Lo hizo abiertamente, sin ambages, porque más de siete décadas de deshumanización sistemática del pueblo palestino lo hicieron posible. Yoav Gallant, entonces ministro de Defensa, les calificó de “animales humanos” apenas unos días después de aquel 7 de octubre. Desde ese momento, la limpieza étnica se ha desarrollado siguiendo criterios de productividad y eficacia propios de la fabricación en masa capitalista.
La frialdad distópica del sionismo quedó rápidamente plasmada en ‘Lavender’, un sistema informático que utiliza la Inteligencia Artificial para configurar listas de objetivos para el ejército israelí. Las primeras fases del genocidio estuvieron regidas casi exclusivamente por este software que, según fuentes del servicio de inteligencia de Israel, falla en alrededor del 10% de los casos y puede marcar objetivos que no tienen conexión en absoluto con grupos como Hamás.
En estos casi tres años, las investigaciones han arrojado luz sobre la miseria moral israelí, cuya inhumanidad alcanza cotas del todo inimaginables. Más allá de la utilización de tecnologías de muerte sin apenas supervisión, el ejército ha puesto en práctica estrategias de exterminio que traspasan todos los límites. Una de las más crueles es la de los ataques de “doble golpe”, que consiste en volver a bombardear una zona ya arrasada con poco tiempo de diferencia para asesinar a quienes hayan acudido a socorrer a las personas heridas.
Otra de las prácticas desveladas por fuentes del ejército israelí certifica la completa despreocupación por las víctimas civiles. Cuando no es posible identificar la ubicación exacta de algún militante de Hamás, la solución es autorizar la matanza de civiles hasta “cifras de tres números” y gasear los túneles en los que puede haber gente escondida.
Mayor ensañamiento y obscenidad mostraron las FDI en marzo de 2025, cuando asesinaron a sangre fría a un equipo de rescate de la Media Luna Roja y de Defensa Civil. Los cuerpos aparecieron maniatados y mutilados, aún con los uniformes sanitarios puestos. La OMS cifra en más de 1.700 los y las trabajadoras sanitarias asesinadas en Palestina entre octubre de 2023 y diciembre de 2025. Además, la Oficina de Medios de Comunicación de Gaza denuncia la destrucción de 34 hospitales, 240 instalaciones sanitarias y 142 ambulancias; un desmoronamiento provocado del sistema de salud que conlleva inevitablemente muertes que deberían sumarse al saldo genocida de Israel, aunque no se hayan producido directamente a manos del ejército.
La información también está siendo masacrada
Este genocidio presenta una característica muy diferencial que, a priori, debería imposibilitar la impunidad con la que se está cometiendo. Se trata de la retransmisión en directo, y para todo el planeta, incluso de las mayores atrocidades cometidas por el régimen de Benjamin Netanyahu. Si bien el trabajo minucioso de adoctrinamiento llevado a cabo, al menos, desde los años cuarenta del siglo pasado, predispone a la población israelí a mirar para otro lado, cuando las imágenes llegan hasta el último rincón del mundo hay que hacer mucho más que eso. De ahí el esfuerzo propagandístico y censor de Israel.
El atentado de Hamás el 7 de octubre de 2023 sirvió como caldo de cultivo a innumerables bulos que demonizaron al extremo no solo a dicha organización, sino a toda la sociedad palestina. De hecho, varias organizaciones se dedicaron expresamente a inventar y expandir desinformación, siempre beneficiosa para las intenciones genocidas del sionismo. Bebés decapitados, familias torturadas y otras muchas historias fabricadas para ser especialmente desagradables e impactantes. El culmen de la operación llegó con la publicación del vídeo ‘Testigos de la masacre del 7 de octubre’, que muestra, durante casi 50 minutos, atrocidades, una detrás de otra, sin contexto ni censura para evitar imágenes sensibles. La estrategia fue un éxito: el entonces secretario de Estado estadounidense Antony Blinken reprodujo una de estas falsedades como argumento contra un posible alto el fuego, en una sesión del Senado de EEUU el 31 de octubre de aquel año.
Según cifras del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), hasta el 11 de junio de 2026 Israel había asesinado al menos a 263 trabajadores y trabajadoras de los medios de comunicación. La propia organización define como pendiente de confirmación el fallecimiento de otros 130 y califica el genocidio palestino como el evento más letal para la profesión periodística desde 1992, año en el que empezó a recoger información al respecto.
Casos como el de Issam Abdallah demuestran que, lejos de ser algo accidental, la maquinaria de muerte de Netanyahu tiene a los y las periodistas como objetivo prioritario. Abdallah, que trabajaba para la agencia Reuters, fue asesinado por el ejército israelí mientras vestía su chaleco identificativo de prensa en Líbano. La zona en la que se encontraba había sido sobrevolada por helicópteros de las FDI durante 46 minutos, lo que certifica que los dos obuses fueron disparados deliberadamente para intentar acabar con su vida y la de seis colegas que se encontraban con él.
Hay voces dentro del ejército que reconocen la existencia de un “impulso obsesivo por controlar el discurso público” y “una cultura organizativa basada en el engaño”. Tanto el Gobierno como la fuerzas armadas pusieron en marcha un entramado de organizaciones, pseudomedios de comunicación y perfiles de redes sociales para tener el dominio de lo que se dice sobre el genocidio.
El hambre, la sed y las enfermedades llegan a donde las bombas no alcanzan
La población palestina está siendo exterminada. Es la única conclusión viable tras comprobar que, además de los bombardeos y los disparos cada vez más indiscriminados, Israel se está afanando en matar de hambre, sed y enfermedades a todos y todas las habitantes de Gaza. De hecho, la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU sobre el Territorio Palestino Ocupado ha presentado un informe muy detallado en el que respalda la definición de genocidio.
Según Médicos Sin Fronteras, para agosto de 2025 ya se habían dañado dos de las tres vías de llegada de agua a la Franja, provocando que alrededor de un 70% del agua que circula a través de ellas se pierda por las fugas. Además, más del 60% de las desalinizadoras gestionadas por el sector público y las ONG ya no funcionan por los destrozos causados.
El hambre se ha convertido en una de las principales armas sionistas. Los bloqueos sistemáticos de la ayuda humanitaria desde el inicio del genocidio tienen como objetivo la inanición de la población gazatí, y lo están logrando. De nuevo Médicos Sin Fronteras pone datos a la catástrofe: más del 25% de las criaturas menores de cinco años y de las mujeres embarazadas o en periodo de lactancia sufren desnutrición aguda. La carencia de alimentos se ceba especialmente con las personas más débiles y con los niños y las niñas. Quienes sufren alguna enfermedad empeoran con gravedad y las infancias quedan cercenadas por la muerte. Existen ejemplos descorazonadores como el de una niña de 12 años con celiaquía que murió de desnutrición por no poder recibir alimentos sin gluten ni el tratamiento adecuado. En los dos primeros años de genocidio, hasta octubre de 2025, la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU sobre el Territorio Palestino Ocupado ha registrado 151 muertes de niños y niñas por desnutrición.
Quienes no fallecen por la falta de alimentos son tiroteados mientras acuden desesperadamente a por algo con lo que llenar sus estómagos y los de sus familias. La “masacre de la harina” es uno de los episodios más funestos de estos 1.000 días de limpieza étnica, con más de 110 asesinados en la madrugada del 29 de febrero de 2024 cuando trataban de alcanzar algo de harina de un convoy de abastecimiento en el norte de Gaza.
La sed, la desnutrición y las paupérrimas condiciones de vida son un caldo de cultivo excepcional para infecciones y enfermedades de todo tipo. La destrucción de los centros sanitarios y el bloqueo de los suministros médicos culmina la operación. El Ministerio de Salud de Gaza advirtió en mayo de 2026 de que el 47% de los medicamentos esenciales, el 59% de los suministros médicos y el 87% de los materiales para pruebas de laboratorio están agotados.
En cifras de la ONU, desde enero hasta abril de 2026 se registraron más de 70.000 casos de enfermedades relacionadas con las malas condiciones de los campamentos en Gaza; y más del 80% de estos campamentos de desplazados presentan plagas visibles e infecciones de la piel como sarna, piojos o chinches. Todas estas afecciones van deteriorando la salud de la población y pueden ser responsables directas de muchas muertes.
La inacción cómplice de los gobiernos del mundo…
La humanidad lleva 1.000 días viendo un genocidio ante sus ojos; es innegable que sabemos lo que está ocurriendo. Evidentemente, la responsabilidad de la ciudadanía no puede equipararse en ningún caso a la que tienen quienes ocupan puestos con capacidad de decisión, que son los principales culpables de que todo esto siga ocurriendo.
En todos estos meses ha habido algunos posicionamientos y ciertas decisiones que, visto el impacto que han tenido, no pasan de meramente estéticas. Por ejemplo, en noviembre de 2024 la Corte Penal Internacional emitió orden de arresto contra Benjamin Netanyahu y Yoav Gallant, ex ministro de Defensa. Más de un año y medio después, esto no se ha traducido en nada.
La República de Sudáfrica abrió un camino de oposición simbólica al genocidio que algunos Estados, como España, han ido siguiendo. Su querella contra Israel por la vulneración de la Convención para Prevención y Sanción del delito de Genocidio de Naciones Unidas supuso un cierto despertar internacional que, de nuevo, no se ha traducido en nada contundente más allá de lo discursivo.
Cuando mejor se ha podido detectar la radical impunidad con la que actúa el Estado de Israel ha sido durante los supuestos acuerdos de alto el fuego alcanzados. El primero, el 15 de enero de 2025, no impidió al sionismo asesinar con francotiradores al menos a tres palestinos solo cinco días después de firmar la tregua. Este acuerdo se terminó el 18 de marzo, cuando Israel decidió romperlo unilateralmente con un bombardeo sorpresa sobre Gaza que se cobró más de 400 vidas, más de la mitad de las cuales eran mujeres, niños y niñas.
Meses después, en octubre, Donald Trump anunció un plan para terminar con “la guerra”. Si bien entró en vigor el día 9, Israel no ha dejado de asesinar a población palestina en ningún momento. De hecho, desde esa fecha se han reportado más de 750 víctimas mortales a manos del sionismo, además de múltiples bombardeos.
Más allá de los ataques directos, Netanyahu sigue profundizando en el régimen de apartheid con medidas como la aprobación de la pena de muerte solo para palestinos en los territorios ocupados de Cisjordania.
… y los intentos de la sociedad civil por evitarlo
Los pocos posicionamientos institucionales que se han podido ver en los últimos meses están claramente impulsados por un contexto social cada vez más movilizado. En el transcurso de estos 1.000 días, las protestas contra el genocidio han desbordado el ámbito de las organizaciones más politizadas, o específicamente dedicadas a la cuestión palestina, y se han instalado en una parte significativa de la sociedad. La asistencia a las manifestaciones en apoyo a Gaza ha ido creciendo y ha dado paso a acciones más sólidas y con mayor incidencia.
Posiblemente la más mediática haya sido la Global Sumud Flotilla. En agosto de 2025 empezó a configurarse una flota de barcos de todo el mundo que pusieron rumbo a Gaza para tratar de romper el bloqueo sionista. La misión terminó el 3 de octubre con el arresto de las 462 personas voluntarias que viajaban a bordo de las 42 embarcaciones, que habían sido previamente atacadas con drones. El pasado mes de marzo se volvió a intentar, con 3.000 personas participantes en más de 100 embarcaciones, y el resultado fue el mismo: Israel interceptó la flota y detuvo a los y las tripulantes, en ambas ocasiones con malos tratos y torturas incluidos.
Las universidades también se volcaron en la lucha antisionista siguiendo el ejemplo de la neoyorquina Universidad de Columbia. Allí, las movilizaciones y las acampadas en el recinto contagiaron a otras universidades de EEUU y del resto del mundo. En España fue especialmente exitosa la convocatoria en la Universidad Complutense de Madrid, que llegó a acumular más de 500 tiendas de campaña durante 31 días, entre mayo y junio de 2024.
Poco más de un año después, activistas proPalestina lograron interrumpir la Vuelta Ciclista a España en protesta por la participación de un equipo israelí, lo que demuestra que la movilización sigue activa a pesar de la inacción institucional.
La respuesta de los gobiernos está dejando ver las costuras de un sistema podrido, que prefiere blindar a un genocida antes que poner en riesgo intereses económicos y estratégicos. En el Reino Unido, por ejemplo, el dimitido primer ministro Keir Starmer intentó clasificar a Palestine Action como una organización terrorista. La dinámica es compartida en todo el mundo, y el Estado español no se salva por mucho que parezca haberse colocado como punta de lanza del antisionismo: la extrema violencia mostrada por la Ertzaintza contra activistas de la Global Sumud Flotilla en el aeropuerto de Bilbao borra cualquier declaración institucional a favor de los derechos del pueblo palestino.
Alemania es, quizá, el país europeo más claramente inclinado en favor de Netanyahu; y allí, en la región de Hesse, el partido conservador CDU ha presentado un proyecto de ley que sancionará a quienes nieguen el derecho a existir del Estado de Israel.
En 1.000 días, el proyecto genocida sionista ha ofrecido una infinidad de pruebas que demuestran hasta dónde es capaz de llegar la mentalidad colonialista. En 1.000 días, todo el Norte Global –que, desgraciadamente, son quienes tienen la capacidad de detener esta masacre– ha aceptado, protegido o promovido un exterminio retransmitido en directo, certificando que comparte esa mentalidad. Lo que ocurre en Gaza es solo un adelanto de lo que ocurrirá en otros lugares del mundo cuando el declive de la hegemonía capitalista occidental y el colapso climático vayan provocando crisis cada vez más agudas.
Fuente: https://ctxt.es/es/20260701/Politica/54164/Diego-Delgado-1000-dias-de-genocidio-Gaza-Israel-limpieza-etnica-exterminio-Palestina-desinformacion-impunidad.htm
sábado, 4 de julio de 2026
Irán marca una línea roja en su seguridad nacional .
Mundo
- Sputnik Mundo,
Conduce Javier Benítez.
Irán marca una línea roja en su seguridad nacional.
El ministro de Defensa en funciones de Irán, Majid Reza, declaró durante una reciente reunión con los miembros de la Comisión Económica del Parlamento que las capacidades defensivas, no tripuladas y de misiles de la República Islámica no pueden ser objeto de negociación.
Irán pone los límites
"Las capacidades defensivas, de misiles y de drones de la República Islámica de Irán no están sujetos a negociación ni lo estarán, y estas capacidades seguirán desarrollándose y perfeccionándose con redoblada fuerza, apoyándose en los recursos nacionales y en consonancia con la garantía de la seguridad y la disuasión del país", destacó Majid Reza.
Por su parte, el canciller iraní, Abás Aragchí, señaló que el presidente estadounidense, Donald Trump, tiene la obligación de contener las acciones israelíes contra Teherán en el marco de los compromisos adquiridos en el memorando de entendimiento entre EEUU e Irán, firmado con la mediación de Islamabad.
"POTUS [el presidente de EEUU] ha comprometido a EEUU a poner un bozal a sus mascotas en Tel Aviv. Si ignoran a su amo, Irán les dará una lección", advirtió Aragchí a través de su cuenta de X, enfatizando que las estipulaciones del texto son "totalmente claras" y de carácter público, para que cualquiera pueda comprobarlas.
En opinión del analista internacional y periodista Pablo Jofré Leal, Aragchí está hablando con claridad.
"Estados Unidos tiene que ponerle un bozal a su proxy, a su 'perro de la guerra'. Porque de otra forma, indudablemente Irán tendrá que cumplir de forma eficaz las promesas efectuadas, es decir, un ataque sostenido contra el régimen israelí con el incumplimiento del primer punto del memorando de entendimiento. Aquí hay una obligación del régimen estadounidense respecto a promesas, a compromisos asumidos, aunque traten de desvirtuar ese memorando", concluye Jofré Leal.
viernes, 3 de julio de 2026
El «Hondurasgate» se expande: de América Latina a una presunta red global de injerencia electoral
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El «Hondurasgate» se expande: de América Latina a una presunta red global de injerencia electoral
Por «Ali Reza» Peralta | 03/07/2026 | Mundo
Fuentes: Rebelión
A la trama inicial del escándalo -conocido como Hondurasgate-, conformada por 37 audios filtrados que vinculan a Juan Orlando Hernández, Nasry Asfura y gobiernos de Estados Unidos, Israel y Argentina en un supuesto “Plan Cóndor 2.0”, se suma ahora una hipótesis más amplia: la existencia de un “patrón global de injerencia electoral” atribuido a empresas de inteligencia israelí y alianzas con sectores de ultraderecha. Esta información surge de denuncias recogidas por el Grupo Milenio y publicaciones de la revista Pacto difundidas en Instagram.
La nueva arista: Colombia, Francia y más de 30 países africanos.
1. Colombia: acusación directa del presidente Petro.
El 29 de junio de 2026 el mandatario saliente Gustavo Petro denunció que el software de la Registraduría Nacional fue comprometido durante la segunda vuelta presidencial celebrada el 21 de junio.
“Tenemos pruebas de un cambio en las direcciones IP de varios servidores del Registro Nacional” y que “el software fue comprometido y otros escribieron datos para colegios electorales y puestos de votación”, afirmó.
Petro señaló como responsable a “la única entidad en el mundo capaz de hacer eso, Israel”. En esa elección, según datos oficiales, el candidato de ultraderecha Abelardo de la Espriella obtuvo el 49,66% de los votos, frente al 48,70% de Iván Cepeda. El presidente saliente vinculó la supuesta injerencia a una “alianza internacional de ultraderecha” que incluiría a Benjamín Netanyahu, Javier Milei y Juan Orlando Hernández.
2. Francia y el caso BlackCore.
El 11 de junio el primer ministro francés Sébastien Lecornu y Marc-Antoine Brillant, jefe del organismo Viginum, denunciaron “maniobras ilegales” por parte de la empresa israelí BlackCore, vinculada a la Unidad 8200 de las Fuerzas de Defensa de Israel. Según Viginum, la compañía organizó campañas de desinformación contra candidatos del movimiento La Francia Insumisa durante las elecciones municipales de marzo de 2026, y también habría operado en Escocia, Nueva York, Angola y Togo.
3. África y América: otros casos señalados.
Investigaciones de Grupo Milenio y El Diario de Sonora indican que los grupos Team Jorge y Archimedes Group -conformados por exmiembros de organismos de inteligencia israelí- intervinieron en procesos electorales de 33 países africanos, logrando lo que califican como “éxito” en 27 de ellos.
En México se les atribuye haber prestado apoyo a Tomás Zerón de Lucio -quien se encuentra en situación de evasión en Israel- y haber influido en la campaña de Ricardo Monreal. Por su parte, en Honduras, el Archimedes Group habría actuado en conjunto con la trama expuesta en las grabaciones que dieron origen al escándalo.
Conexión con el caso original
Los audios difundidos por Canal Red y el sitio hondurasgate.ch ya describían la conformación de una “unidad de periodismo digital” financiada desde Estados Unidos con el objetivo explícito de “frenar el avance de gobiernos progresistas en América Latina”.
En una grabación fechada el 30 de enero de 2026, Juan Orlando Hernández menciona: “Vamos a montar una célula informativa desde Estados Unidos para que no nos rastreen en Honduras. Va a ser como un sitio de noticias latinoamericanas”.
Asimismo, hace alusión al presidente argentino: “Estuve en una llamada con el presidente Javier Milei y fue exitosa […] Se vienen expedientes contra México, contra Colombia”.
Las empresas señaladas: antecedentes documentados
– BlackCore: Acusada por las autoridades francesas de crear perfiles falsos y difundir deepfakes de contenido sexual contra candidatos que manifestaban su apoyo a la causa palestina.
– Team Jorge: En 2023, una investigación del proyecto Forbidden Stories reveló que este grupo ofrecía servicios para manipular resultados electorales mediante el uso de bots, hackeos y acciones de sabotaje. Actualmente se le vincula con operaciones en México y en el continente africano.
– Archimedes Group: Fue eliminada de la red social Facebook en 2019, tras comprobarse que administraba redes de cuentas falsas o “granjas de trolls” en países de África. Según datos de Grupo Milenio, también habría operado en Honduras, Panamá y México.
– Pegasus: El programa espía desarrollado por la empresa NSO Group fue adquirido por el gobierno de Iván Duque en 2021 con fondos provenientes del lavado de activos, según denuncias presentadas por Gustavo Petro en 2024.
Respuestas oficiales y disputas sobre la evidencia
1. Honduras.
Las autoridades del gobierno de Nasry Asfura y el propio Juan Orlando Hernández rechazan la autenticidad de las grabaciones. Por su parte, el medio Diario C24 sostiene que fueron “creados con inteligencia artificial” por operadores vinculados al partido LIBRE. Hernández declaró al respecto: “No conozco al señor Petro, no conozco a la presidenta de México, no tengo ningún interés”.
2. Colombia.
El Procurador General de la Nación, Gregorio Eljach, manifestó el 1 de junio que “no se conoce prueba o indicio alguno” que demuestre irregularidades en las pasadas elecciones presidenciales. A su vez, la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea descartó la existencia de manipulación durante la etapa de preconteo de votos. Pese a ello, Petro ratificó que pondrá a disposición de las autoridades competentes los elementos de juicio que respaldan su denuncia.
3. Israel.
Hasta el momento no existe un pronunciamiento oficial de Israel sobre las acusaciones formuladas por el presidente colombiano. En el caso de Francia la empresa BlackCore tampoco ha presentado descargos públicos. No obstante, el medio especializado The Seventh Eye reveló que el gobierno israelí destinó al menos un millón de dólares durante 2024 para incidir en el desarrollo del festival Eurovisión, recursos gestionados por la oficina de “hasbara” dependiente del despacho del primer ministro Benjamín Netanyahu.
El patrón que se desprende de las investigaciones
El Grupo Milenio resume el panorama de la siguiente manera: “Desde Colombia hasta Francia y de Honduras a la ciudad de Nueva York, un creciente cúmulo de denuncias señala a Israel como responsable de una red global de interferencia electoral destinada a frenar el avance de la izquierda, silenciar a los críticos de su política en Gaza y colocar en el poder a líderes afines”.
La hipótesis central que conecta el Hondurasgate con los sucesos en Colombia y Francia es que la “unidad de periodismo digital” a la que se refiere Hernández no sería más que un nodo dentro de una estructura mucho más amplia: operada por contratistas privados dedicados a la inteligencia y coordinada, a su vez, con gobiernos de tendencia de ultraderecha. Precisamente, las grabaciones mencionan de forma explícita a México y Colombia como objetivos prioritarios, coincidiendo con los países donde actualmente se han presentado denuncias por presunta intervención.
Puntos pendientes de verificación
1. Peritajes independientes: Se informó que los audios del Hondurasgate arrojaron un resultado del 95% de coincidencia al ser analizados con la herramienta Phonexia Voice Inspector. Sin embargo, Juan Orlando Hernández ha presentado un informe pericial opuesto, que asegura que el material fue manipulado mediante inteligencia artificial.
2. Pruebas técnicas del presunto hackeo en Colombia: El presidente Petro no ha hecho públicos los registros de cambios en direcciones IP ni el informe técnico completo que respalde su denuncia. Por su parte, la Registraduría Nacional tampoco ha confirmado que se hayan producido alteraciones en sus servidores.
3. Vínculo operativo directo: A la fecha no existen documentos oficiales que confirmen una coordinación concreta entre las empresas BlackCore, Team Jorge o Archimedes Group, y los gobiernos de Estados Unidos, Argentina u Honduras; más allá de las referencias que aparecen en las propias grabaciones.
Contexto documental existente
– El Plan Cóndor original: Archivos desclasificados por el gobierno de Estados Unidos confirman la existencia de un mecanismo de coordinación entre las dictaduras del Cono Sur durante la década de 1970, con el fin de perseguir a opositores políticos. El uso del término “Plan Cóndor 2.0” por parte de Canal Red se emplea como una analogía con aquel antecedente histórico.
– El Proyecto Pegasus: En 2021, un consorcio integrado por 17 medios de comunicación internacionales reveló que el software espía se utilizó contra periodistas, defensores de derechos humanos y activistas en países como México, Hungría y Arabia Saudita.
– Informe de IDEA Internacional: El organismo advirtió que la difusión de “relatos sin fundamento sobre fraude electoral” constituye un riesgo de carácter sistémico en Colombia, y recomendó la realización de auditorías técnicas completas al sistema informático de votación.
Conclusión
El escándalo del Hondurasgate ha dejado de ser un asunto circunscrito a la región centroamericana para convertirse en una pieza clave dentro de un rompecabezas de alcance transnacional. Si se confirma la autenticidad de los audios y las denuncias presentadas por el gobierno de Colombia encuentran sustento probatorio, estaríamos ante la primera evidencia concreta de la existencia de mecanismos de coordinación entre Estados y empresas privadas de inteligencia, destinados a influir en los procesos electorales a escala hemisférica.
«Ali Reza» Peralta es director de la Academia del Pensamiento Estratégico y responsable de su plataforma de difusión digital ApeTv.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
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