miércoles, 11 de febrero de 2026

Surgen detalles sobre los planes de Israel para ejecutar a los rehenes palestinos

Surgen más detalles sobre los planes de Israel para ejecutar a los rehenes palestinos Nuevas instalaciones para ejecutar masivamente a palestinos Por Editorial Qdus News Network | 11/02/2026 | Palestina y Oriente Próximo Fuentes: Quds Nen (QNN) Editada y traducida por Marwan Pérez para Rebelión Israel ha aprobado un nuevo centro para ejecutar a detenidos y rehenes palestinos. Los detalles revelan planes para ahorcamientos masivos, equipos de ejecución especializados y aislamiento estricto de los rehenes La autoridad penitenciaria israelí ha ultimado los planes para ejecutar a detenidos y rehenes palestinos tras la aprobación de la ley en primera lectura. Los detalles, revelados por Canal 13, incluyen la creación de un centro de ejecución específico y procedimientos estrictos para la ejecución de las sentencias. Según el plan, las ejecuciones se realizarán mediante ahorcamiento. Tres guardias presionarán simultáneamente los botones de ejecución para minimizar el estrés psicológico. Las víctimas estarán completamente aisladas del resto de los reclusos. Los equipos de ejecución estarán compuestos únicamente por voluntarios especializados, entrenados previamente para el proceso. La ley prioriza a lo que Israel denomina «prisioneros de élite», término empleado para referirse a cientos de rehenes tomados en Gaza, seguidos de detenidos palestinos secuestrados posteriormente en Cisjordania por presuntas «operaciones graves». A diferencia de algunos países, Israel planea ejecutar las sentencias en un plazo de 90 días a partir de la sentencia firme. Se informa que una delegación del servicio penitenciario israelí viajará próximamente a un país del este de Asia que practica métodos de ejecución similares. La visita estudiará los marcos legales y procesales para garantizar que los protocolos de ejecución se ajusten a los procedimientos internacionales y nacionales, según el canal. Las facciones palestinas condenaron enérgicamente la aprobación. Hamás calificó la ley como una extensión de las políticas racistas y criminales de Israel, que legaliza las masacres organizadas. El movimiento instó a la comunidad internacional, la ONU y las organizaciones de derechos humanos a condenar la medida, imponer sanciones y formar comités de investigación para supervisar las condiciones en las cárceles israelíes, donde la tortura sistemática ha causado decenas de muertes. La Yihad Islámica describió la ley como “una peligrosa escalada en el continuo exterminio y limpieza étnica del pueblo palestino”. El movimiento enfatizó que el sistema legal dual de Israel castiga a los palestinos mientras otorga inmunidad a colonos y soldados, violando así las normas internacionales. Fuente: https://qudsnen.co/post?id=67192&slug=new-facility-for-mass-executions-more-details-emerge-on-israels-plans-to-execute-palestinian-hostages Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

lunes, 9 de febrero de 2026

La fabricación ideológica del consentimiento de las nuevas guerras imperialistas

Recomiendo: La fabricación ideológica del consentimiento de las nuevas guerras imperialistas Por Said Bouamama | 09/02/2026 | Mundo Fuentes: Rebelión [Foto: Lienzo de Vasily Vereshchagin, «La apoteosis de la guerra», Galería Tretyakov, Moscú] Traducido del francés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos Las guerras imperialistas se multiplican desde la desaparición de la URSS, que también significó el final de todos los equilibrios surgidos de la derrota del nazismo. De Iraq a Siria, pasando por Libia. Sudán o Líbano, etc, las grandes potencias occidentales en general y Estados Unidos en particular intervienen militarmente, directa y/o indirectamente, en nombre de la defensa de «grandes valores universales»: los derechos humanos, los derechos de las mujeres, la protección de las minorías, etc. Estos nuevos discursos ideológicos de legitimación de las guerras tratan de fabricar un consentimiento popular de las guerras lleno de consecuencias para los pueblos de los países agredidos, pero también para los de los países agresores. Perspectiva histórica Los discursos de legitimación de las guerras han evolucionado desde el nacimiento del capitalismo en el siglo XVII de forma paralela a las mutaciones del nuevo sistema capitalista. En su fase preimperialista, la del capitalismo anterior al dominio de los monopolios, el objetivo principal de las guerras era el saqueo y la destrucción de civilizaciones enteras. Estos saqueos y destrucciones se justificaron en primer lugar por medio de la «doctrina del descubrimiento» (que afirma que las Américas que «descubren» los conquistadores carecían de propietarios) y a continuación por medio de la intervención del racismo (que afirma que las personas indígenas no son totalmente humanas y, en consecuencia, que los conquistadores tienen una misión de humanización). La esclavitud, la colonización, la evangelización por la fuerza, el trabajo forzado, etc., se justificaban al ser considerados los medios necesarios para hacer humanos a unos pueblos que estaban todavía en una fase animal o para hacer evolucionar a unos «pueblos infantiles». La segunda globalización del capitalismo (1850-1914) toma el relevo de la primera (1492-1850) con la carrera para colonizar África en la segunda mitad del siglo XIX. El progreso del saber científico, la «famosa Ilustración» y sus consecuencias políticas (afirmaciones humanistas, uiversalistas, etc.), el desarrollo del movimiento obrero, etc., todo estos factores provocan una mutación de los discursos de justificación de la conquista. Así, la colonización del continente africano se justifica en nombre de la abolición de la esclavitud. Ya no se trata de hacer humanos a unos animales, sino de civilizar a unos pueblos que se han quedado estancados en un estadio anterior de evolución. La misión de humanización cede el paso a la misión civilizadora. La experiencia del nazismo y la derrota de este hacen que todas estas ideologías queden bruscamente obsoletas puesto que, en efecto, los nazis sometieron Europa en nombre de unas ideologías similares. Ellos también defendían una jerarquización entre las «razas» humanas, pero la extendía a los pueblos europeos. Ellos también pretendían «civilizar» el mundo bajo la dirección de la «raza» más avanzada: la aria. La nueva potencia hegemónica, Estados Unidos, iniciará el nuevo discurso de legitimación bajo el nombre de «Guerra Fría». Por lo tanto, en adelante es en nombre del «peligro comunista» como se libran las guerras y como se justifica el mantenimiento de la colonización y después de las injerencias en los nuevos Estados independientes. Los efectos sistémicos de la desaparición de la URSS La desaparición del contrapeso a la hegemonía estadounidense sume al mundo en una situación inédita. Por primera vez desde los orígenes del capitalismo, el unilateralismo es casi total. En efecto, recordemos que tras una primera fase multipolar (durante la primera globalización), Gran Bretaña y Francia se imponen rápidamente como las dos potencias hegemónicas. Cada una de estas dos potencias rivales estaba obligada a tener en cuenta a la otra y constituía un contrapeso. A partir de 1945 esta función de contrapeso la desempeñarán la URSS y los demás países socialistas. Las ventajas del unilateralismo son colosales para el capital estadounidense. La reflexión estratégica estadounidense se orientará lógicamente a las condiciones que se deben instaurar para que perdure una situación tan rentable. De ahí se desprenderán dos ejes estratégicos que hay que justificar por medio de nuevos discursos de legitimación ideológica. El primero consiste en operar una cirugía política en los espacios estratégicos del planeta (en términos de recursos o de vías de transporte) y de ahí proviene una serie de guerras de balcanización cuyo objetivo es dividir en varios Estados a aquellas naciones que disponen de una base territorial y de riquezas, lo cual podría proporcionarles en el futuro la posibilidad de rechazar la tutela estadounidense: Yugoslavia, Iraq, Sudán, Libia, Siria, etc. Este ciclo no se ha cerrado todavía. El segundo eje es la instalación de pequeños Estados vasallos fuertemente armados y totalmente dependientes de Estados Unidos cuya función es ser los gestores locales de este. Ruanda, con su cercanía al Congo y sus inmensas riquezas, se añade así a Israel, que tiene esta función desde hace mucho tiempo. Eso mismo se planifica en otros lugares, como Marruecos para controlar a la vez el Norte de África y el Sahel. Esta estrategia de guerras sucesivas solo es posible difundiendo de forma masiva la idea de un peligro inminente que requiere una política ofensiva. Esa fue la orden dada a las estructuras de elaboración ideológica estadounidenses (los múltiples laboratorios de ideas financiados por las agencias de seguridad o por el ejército). El resultado de ello fue la teoría del «choque de civilizaciones». Una de la razones de que se haya elegido esta teorización como eje central del discurso político estadounidense es su generalidad y que se puede aplicar a múltiples situaciones, una característica que se había vuelto necesaria debido a las mutaciones rápidas e imprevistas de la situación mundial. El progreso económico chino, la creación de los BRICS, las experiencias de asociación como el ALBA en América Latina, etc., todos estos factores hacían necesario formular una teoría general que permitiera legitimar una intervención militar en cualquier parte del mundo, desde el mar de China a Venezuela, desde Siria a Ucrani, etc. La teoría del choque de civilizaciones y sus consecuencias Esta teoría nacida en la década de 1990 se convierte rápidamente en la principal matriz ideológica utilizada para legitimar las guerras imperialistas. La obra de Samuel Huntington publicada en 1997 (El choque de civilizaciones) adquiere el estatuto de paradigma de las acciones y de los discursos del gobierno estadounidense. Su razonamiento contiene varias ideas fuerza. La primera es una definición esencialista y ahistórica de las «civilizaciones». Este planteamiento sostiene que las civilizaciones tienen un eje central religioso y por ello son incompatibles unas con otras. Los enfrentamientos, los conflictos y las guerras contemporáneos no se explican por aquello que hay en juego desde el punto de vista económico o político, sino por esta incompatibilidad eterna entre religiones consideradas ahistóricas y homogéneas, y por eso el enfrentamiento entre civilizaciones es inevitable y permanente. La conclusión principal es la necesidad imperiosa de defender la civilización occidental que está amenazada por las demás. No es de extrañar que la definición de las demás civilizaciones lleve a una verdadera cartografía de las guerras recientes. La primera civilización enemiga es, por supuesto, la «civilización árabo-islámica», de la que hay que protegerse por todos los medios. De ello se desprenden las «guerras contra el terrorismo» en el exterior, que se corresponden precisamente a aquellos países que poseen los recursos y/o las vías de acceso a las energías estratégicas que son el petróleo y el gas. También se desprende de ello el desarrollo de la islamofobia de Estado en los países occidentales, islamofobia que se define como una autodefensa frente a un «enemigo interior» que hay que erradicar. La segunda civilización se denomina ortodoxa y se relaciona extrañamente con la guerra en Ucrania. La tercera se denomina «confuciana» y se hace eco de las estrategias estadounidenses que tienen por objetivo contener a China y cortarle el acceso a los recursos naturales. La ideología del «choque de civilizaciones» se corresponde exactamente a los territorios de guerra que proyecta el imperialismo estadounidense en un momento de la historia mundial en el que este ha perdido la hegemonía económica y comercial, pero también la científica y tecnológica. Restablecer por la fuerza y la destrucción una hegemonía en decadencia es la única estrategia que se desprende de la teoría del «choque de civilizaciones». Dicha estrategia requiere provocar un miedo social sin el cual se rechazarían los sacrificios exigidos para financiar las guerras actuales y futuras. Es extremadamente urgente llevar a cabo las campañas masivas que visibilicen concretamente quién tiene interés en llevar a cabo estas guerras, el empeoramiento de las condiciones de vida de la población que necesitan estas guerras y la fascistización que les acompaña como medio para neutralizar al «frente interno». En efecto, no se puede cumplir este programa de guerra sin, por una parte, empobrecer masivamente a la población y, por otra, sin reprimir cualquier contestación. Este texto se publicó en el número 11 de la revista catalana Catarsi de enero de 2026 (pp. 114-117). Texto original: https://bouamamas.wordpress.com/2026/02/06/la-fabrique-ideologique-du-consentement-des-nouvelles-guerres-imperialiste/ Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelión como fuente de la traducción.

migración es un problema de subdesarrollo

La migración es un problema de subdesarrollo Por Vijay Prashad | 07/02/2026 | Mundo Fuentes: Instituto Tricontinental de Investigación Social [Imagen: Ficre Ghebreyesus (Eritrea), The Sardine Fisherman’s Funeral [El funeral del pescador de sardinas], 2002.] El número mundial de migrantes casi se ha duplicado en los últimos 35 años, evidenciando la creciente desigualdad y el subdesarrollo impuesto al Sur Global. En 2014, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) lanzó el Proyecto de Migrantes Desaparecidos. Este proyecto, que “alberga la única base de datos de acceso abierto de registros de muertes durante la migración a nivel mundial”, calcula que al menos 33.220 migrantes han muerto o desaparecido al cruzar el mar Mediterráneo desde 2014. Esta es una estimación muy baja porque la OIM admite que no puede dar cuenta de cada barco que sale de la costa del norte de África, y mucho menos rastrear aquellos que nunca llegan a Europa. Al sur del Mediterráneo se encuentra el desierto del Sahara, donde los peligros son aún mayores. La OIM estima que cada año mueren más personas cruzando el Sahara que atravesando el Mediterráneo, pero debido a que estas muertes ocurren lejos de las costas europeas, reciben mucha menos atención. Se necesitan unos tres días para cruzar el Sahara desde Agadez, Níger, hasta Sabha, Libia, si las condiciones lo permiten y las tormentas de arena no son particularmente brutales. Hace casi una década, mientras viajaba por la región, escuché a sobrevivientes del cruce describir lo común que es encontrarse con cuerpos semienterrados en la arena y escuchar gritos de angustia de quienes quedaron atrás. Es rutinario que uno o dos migrantes mueran en un convoy. Algunas personas se caen de la parte trasera de los camiones y son abandonadas, mientras a otras a veces les disparan los traficantes. Este corredor es utilizado por personas de todo el continente, también de Eritrea. Como contó Teklebrhan Tefamariam Tekle, un refugiado eritreo en Suecia, al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados como parte del proyecto Contar la Historia Real: “Los accidentes están allá atrás, en el Sahara. El Sahara está lleno de cuerpos de eritreos”. Cuando Teklebrhan llegó a Libia, fue detenido. Al intentar él y otrxs cruzar el mar, su bote fue interceptado por la guardia costera libia y fueron llevadxs a un centro de detención en la ciudad costera de Zuwara. Después de ocho meses, Teklebrhan se inscribió en lo que pensó era un vuelo de evacuación, solo para ser enviado de vuelta a Eritrea. Más tarde nuevamente huyó y finalmente consiguió asentarse en Suecia. Uzo Egonu (Nigeria), Stateless People, an Assembly [Pueblo apátrida, una asamblea], 1982. He estado pensando en personas como Teklebrhan y otras a quienes conocí en el Sahara, que hicieron viajes valientes contra viento y marea para llegar a Europa en busca de trabajo. Pocas de ellas querían llegar a Europa por el destino en sí. Su verdadero destino era un sustento, dondequiera que estuviera. Sus países, desestabilizados por la guerra, las sanciones y el saqueo, no les pueden proporcionar empleo mientras permanezcan encerrados en estructuras neocoloniales. Los datos sobre migración cuentan una historia importante. El número de migrantes internacionales se ha duplicado, de 154 millones en 1990 a 304 millones en 2024. Si todas las personas migrantes formaran un país, sería el cuarto más poblado del mundo después de India, China y Estados Unidos. El Banco Mundial estima que las remesas globales aumentaron un 4,6%, de 865.000 millones en 2023 a 905.000 millones de dólares en 2024. Si estxs migrantes fueran un país, sus remesas superarían el valor combinado de la inversión extranjera directa saliente de Estados Unidos, Japón y China en 2024. Una de cada ocho personas en el planeta dependen de estas remesas para complementar sus ingresos y patrones de consumo. La cuestión de la migración no es un error de redondeo en la economía mundial, es una de sus características organizativas. Leila Alaoui (Marruecos), No pasará, 2008. Para las naciones más pobres, la migración juega un papel clave pero contradictorio en el desarrollo. Por un lado, las protestas lideradas por jóvenes en Marruecos y Nepal en 2025 mostraron que éstos rechazan cada vez más la compulsión económica de emigrar a tierras extranjeras para un empleo precario. Preferirían trabajar en sus propios países para poder vivir vidas cultural y socialmente plenas con su familia y amistades. Esto ejerce presión sobre los gobiernos del Sur Global para que construyan estrategias de desarrollo nacional que generen empleo decente a través de medidas como la reforma agraria, la política industrial y la inversión pública. Por otro lado, en muchos países las remesas aportan más divisas que los flujos de inversión extranjera directa (IED), fundamentalmente porque la IED total hacia los países en desarrollo cayó un 7% en 2023, hasta llegar a 867.000 millones de dólares, con descensos notables en África y Asia. Esto significa que los países se vuelven estructuralmente dependientes de la exportación de mano de obra simplemente para sobrevivir. Cualquier agenda económica en el Sur Global debe lidiar con la contradicción entre la pérdida de fuerza laboral debido a la migración y la dependencia de las remesas para la estabilidad macroeconómica y el sustento de los hogares. A corto plazo, las naciones más pobres necesitan vincular los flujos de remesas al financiamiento para el desarrollo, para que una parte de estos fondos no sea absorbida integralmente por las necesidades inmediatas del día a día de la clase trabajadora y los hogares pobres que dependen de ellas. Esto puede hacerse a través de instrumentos voluntarios de ahorro y crédito público, en lugar de intentar controlar las transferencias de los hogares. A largo plazo, se requiere inversión productiva para emplear a la mano de obra en el país y poner fin a la compulsión económica de emigrar. Frida Kahlo (México), El camión, 1929. En México en 2023, durante la presidencia de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), comenzó un experimento interesante para reducir los costos de las remesas y ampliar el acceso a los servicios financieros públicos. El gobierno de AMLO utilizó un vehículo financiero estatal existente, Financiera para el Bienestar (FINABIEN), para promover remesas de menor costo e inclusión financiera. Mediante la creación de una tarjeta y una aplicación de FINABIEN las personas migrantes mexicanas en Estados Unidos pudieron enviar dinero directamente a sus familias a través de la plataforma de FINABIEN, reduciendo la dependencia de intermediarios de remesas con altas comisiones. Los fondos fueron depositados en cuentas digitales vinculadas a esa tarjeta. Esta política redujo los costos de transacción de las remesas al tiempo que incorporaba a más hogares beneficiarios al sistema financiero formal. Sin embargo, las remesas también son un punto de vulnerabilidad, ya que la infraestructura que permite estas transferencias está en gran medida en manos del Norte Global. En Estados Unidos, la administración Trump ha promulgado un impuesto especial del 1% sobre ciertas transferencias de remesas a partir del 1 de enero de 2026, haciendo eco de amenazas anteriores de cortar las remesas a la región como herramienta de presión política. Si un programa como FINABIEN se expandiera y vinculara a una estrategia de desarrollo más amplia en otras partes del mundo, las remesas que ingresen a estas cuentas respaldadas por el Estado podrían servir como un depósito estable, permitiendo a lxs beneficiarixs ahorrar y acceder a crédito, al mismo tiempo que fortalecerían la base de depósitos y la capacidad crediticia del sistema bancario. Con las instituciones públicas adecuadas, como bancos de desarrollo y programas de crédito dirigido, una parte de esta base de depósitos ampliada podría canalizarse hacia préstamos a largo plazo para infraestructura e industria productiva. De esta manera, se podrían abrir vías voluntarias para que las remesas se orienten hacia la inversión productiva, en lugar de ser absorbidas en su totalidad por las necesidades de consumo diario. Pushpa Kumari (India), Migrant Labour Goes Home [La mano de obra migrante regresa a casa], 2020. Durante décadas, los programas de ajuste estructural (PAE) del Fondo Monetario Internacional (FMI) impuestos a los países más pobres han dado prioridad a los intereses de los acreedores y rentistas, en nombre de la “estabilización macroeconómica”, por encima de la inversión productiva y el empleo. Las condicionalidades de los PAE incluyen consistentemente la austeridad fiscal, límites a la contratación del sector público, restricción salarial y reducciones en la inversión liderada por el Estado. Estas medidas limitan la capacidad de los gobiernos para impulsar políticas industriales, ampliar las obras públicas o crear empleo de manera activa. En la práctica, las fórmulas del FMI crean una “población excedente” en el Sur Global que se ve obligada a emigrar para sobrevivir. Este desplazamiento se intensifica por las guerras imperialistas y por armas económicas como las medidas coercitivas unilaterales, que erosionan los ingresos públicos, destruyen infraestructura clave, y restringen el acceso al comercio y las finanzas, además de fracturar familias. Según ACNUR, a finales de 2024, 122 millones de personas en todo el mundo estaban desplazadas forzosamente como resultado de persecución, conflicto, violencia y violaciones relacionadas. Las estrategias de desarrollo que no generan empleo productivo simplemente exportan mano de obra mientras profundizan la dependencia de las remesas. La creación de empleo interno, a través de medidas que aumenten la productividad y expandan la capacidad pública, desde la reforma agraria y la inversión pública hasta la política industrial y los servicios públicos, permite a las personas mantenerse arraigadas en sus comunidades, fortalece las economías nacionales y reduce la migración forzada. Un desarrollo que no crea empleo remunerado finalmente desplaza a la población empobrecida en lugar de liberarla de la pobreza. Por lo tanto, la migración debe entenderse como una consecuencia del subdesarrollo y del intercambio desigual del Sur Global, no meramente como un problema de seguridad para el Norte Global. Crear empleo digno en las naciones más pobres es la respuesta principal a la migración económica forzada. Pero para ello, las políticas de austeridad del FMI deben ser reemplazadas por una agenda de desarrollo que amplíe el espacio fiscal, apoye la inversión pública y habilite la política industrial. Bassim Al Shaker (Irak), Escape to Hell [Escape al infierno], 2021. Por supuesto, hay otras cuestiones en juego. Con poblaciones que envejecen rápidamente y tasas de natalidad bajas, impulsadas por una crisis en la reproducción social, el Norte Global ha llegado a depender de la mano de obra migrante del Sur Global en sectores clave, desde el trabajo de cuidado y la agricultura a la construcción y la logística. En los principales Estados coloniales del Norte Global, esta dependencia también se extiende a la mano de obra altamente calificada en salud, ingeniería y universidades, ya que las brechas en la formación y educación pública se llenan cada vez más mediante la inmigración. No obstante, lxs migrantes son rutinariamente vilipendiados y criminalizados, incluso cuando su trabajo se vuelve indispensable. Esta contradicción no ha pasado sin ser contestada. El viernes 30 de enero, movilizaciones masivas en Estados Unidos desafiaron la campaña anti-inmigrante altamente militarizada de la administración Trump que ha incluido redadas masivas, detenciones y deportaciones. Ocurrieron tras las muertes de decenas de migrantes bajo custodia migratoria en 2025 y los tiroteos fatales de dos ciudadanxs estadounidenses en Minneapolis a manos de agentes federales de inmigración. Las tensiones en torno a la migración también se reflejan en la política internacional. El Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular (GCM por su sigla en inglés), respaldado por la Asamblea General en diciembre de 2018, establece 23 objetivos. Una lectura atenta de los objetivos del GCM sugiere tres puntos de política importantes: Abordar las causas profundas de la migración mediante la inversión productiva. Esto se plantea en el objetivo 2: “Minimizar los factores adversos y estructurales que obligan a las personas a abandonar su país de origen”. En principio, reducir la migración forzada requiere ampliar los medios de vida en el propio país, pero eso exige espacio fiscal y autonomía política que los regímenes de austeridad niegan rutinariamente. Alinear la movilidad laboral con las realidades demográficas. Esto se plantea en el objetivo 5: “Aumentar la disponibilidad y la flexibilidad de las vías para la migración regular” y el objetivo 18: “Invertir en el desarrollo de aptitudes y facilitar el reconocimiento mutuo de aptitudes, cualificaciones y competencias”. En efecto, el GCM promueve vías de movilidad laboral regular que responden a las necesidades del mercado laboral en los países de destino, junto con mecanismos para reconocer las cualificaciones extranjeras. Esto puede reducir la migración irregular y la explotación, pero también puede normalizar la exportación de mano de obra como una “solución” de desarrollo. Reducir el costo de las remesas y promover la inclusión financiera. Esto se plantea en el objetivo 20: “Promover transferencias de remesas más rápidas, seguras y económicas y fomentar la inclusión financiera de los migrantes”. El GCM también señala que las remesas son fondos privados y “no pueden equipararse” con otros financiamientos para el desarrollo, lo que subraya la contradicción: los hogares se ven obligados a asumir cargas que deberían ser cubiertas por la inversión pública. Pergamino faraónico n° 5, c. 1300–1200 a.C, Museo de Egipto, El Cairo. Mientras viajaba por Libia hace dos años, me sorprendió ver el nido de una golondrina común en un camión militar abandonado. Las golondrinas comunes son aves migratorias que cruzan el Mediterráneo y el Sahara cada año. No prestan atención a las fronteras y, a menudo, anidan entre nosotrxs, incluso entre nuestros escombros. La golondrina ha sido durante mucho tiempo un símbolo del largo viaje y la esperanza del regreso. En la tradición marítima, los marineros se tatuaban golondrinas como signo de paso seguro y regreso a casa. En algunas partes de Europa, se considera mala suerte destruir un nido de golondrina. Quizás la vieja superstición lleva una lección simple: respeta a la persona que viaja y construye un mundo en el que ninguna persona se vea obligada al riesgo de la muerte para encontrar el sustento. Como escribió el poeta palestino Mahmoud Darwish: “Cuando vuelvas a casa, a tu casa, / Piensa en los otros” (وأنتَ تعودُ إلى البيتِ، بيتِكَ، فكِّرْ بغيرِكَ). Fuente: https://thetricontinental.org/es/newsletterissue/boletin-migracion-subdesarrollo/

Moscú expone sus preocupaciones sobre la resolución de la ONU contra el nazismo

Sputnik Mundo, Moscú expone sus preocupaciones sobre la resolución de la ONU contra el nazismo Moscú considera preocupante la decisión de Alemania, Italia y Japón de no apoyar la resolución contra la glorificación del nazismo, declaró a Sputnik la vocera de la Cancillería rusa, María Zajárova. En este contexto, cuestionó la sinceridad de sus compromisos respecto a la responsabilidad en el estallido de la Segunda Guerra Mundial. "Resulta especialmente preocupante el voto en contra de la resolución de los Estados que formaban parte del Eje [durante la Segunda Guerra Mundial]", apuntó. Alemania, Italia y Japón anteriormente habían declarado que reconocían su culpa en el desencadenamiento de la Segunda Guerra Mundial y son conscientes de su culpa en el genocidio y crímenes contra la humanidad. Sin embargo, sus acciones hacen dudar de su sinceridad, continuó la vocera. "¿De qué papel adicional y ampliado de estos países en el trabajo del Consejo de Seguridad de la ONU se puede hablar, si votan en contra de los principios básicos establecidos en la Carta de la ONU?", expresó Zajárova. Las raíces del nazismo están resurgiendo en Europa, advierte historiador ruso En diciembre de 2025, la Asamblea General de la ONU aprobó la resolución "Lucha contra la glorificación del nazismo, el neonazismo y otras prácticas que contribuyen a exacerbar las formas contemporáneas de racismo, discriminación racial, xenofobia y formas conexas de intolerancia", presentada por iniciativa de Rusia. La resolución fue apoyada por 119 países y rechazada por 51, entre ellos Alemania, Italia y Japón. El documento, en particular, condena los incidentes relacionados con la heroización y la propaganda del nazismo, insta a los Estados a eliminar todas las formas de discriminación racial y recomienda que se adopten medidas para impedir la revisión de la historia y los resultados de la Segunda Guerra Mundial

domingo, 8 de febrero de 2026

Incluso si nos imponen una guerra": Irán defiende su derecho a enriquecer uranio, proclama el ca

Incluso si nos imponen una guerra": Irán defiende su derecho a enriquecer uranio, proclama el canciller Sputnik Mundo, 08.02.2026 Teherán insiste en su derecho a continuar con el enriquecimiento del uranio, declaró el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abás Aragchi. Sus palabras llegan poco después de la reunión entre Irán y EEUU sobre el programa nuclear iraní y las crecientes amenazas por parte de Washington. Si hay alguna ambigüedad con respecto a los fines pacíficos del programa nuclear iraní, el país persa está dispuesto a disipar esa incertidumbre y responder a todas las preguntas que puedan surgir, señaló el canciller. Sin embargo, continuó el alto diplomático, Teherán no cederá a la presión y no renunciará al enriquecimiento de uranio "solo porque otros quieran que no lo tengamos". "¿Por qué insistimos tanto en el enriquecimiento [del uranio] y no estamos dispuestos a renunciar a él, incluso si nos imponen una guerra? Porque nadie tiene derecho a decirnos lo que debemos tener y lo que no", aseveró. Canciller iraní: "No me preocupa la guerra porque estamos totalmente preparados" A finales de enero, el presidente de EEUU, Donald Trump, declaró que buques militares estadounidenses estarían rumbo a Irán y manifestó su esperanza de que Teherán aceptara sentarse a la mesa de negociaciones y "llegar a un acuerdo justo y equitativo, sin armas nucleares", asimismo advirtió que el próximo ataque estadounidense contra el país "será mucho peor". El 6 de febrero se celebraron en la capital omaní, Mascate, las negociaciones entre las delegaciones estadounidense e iraní sobre el programa nuclear de Irán. Esta reunión, mediada por Omán, fue la primera tras una pausa de varios meses en el proceso de negociaciones, provocada por la fase abierta del conflicto entre Irán e Israel en junio de 2025.

sábado, 7 de febrero de 2026

El asesinato de Saif al-Islam y la unidad prohibida de Libia

El asesinato de Saif al-Islam y la unidad prohibida de Libia Por Beto Cremonte | 07/02/2026 | África Fuentes: PIA GLOBAL “Los hombres podrán partir, pero Libia permanece”. Con esas palabras, el equipo político del Saif al-Islam Gaddafi anunció su asesinato en su residencia de Zintan. El comunicado no habló de una muerte cualquiera: habló de martirio, de traición y de un crimen contra la patria. Este comunicado emitido a horas del asesinato no se trató solo de un réquiem, fue una acusación política, un posicionamiento ejemplar aún en la despedida de su líder. La emboscada artera con la que produjo el asesinato de Saif al-Islam acabó con un proyecto cercano de la unidad de Libia no como evocación del pasado, sino como reconstrucción a futuro. La escena resuena con fuerza en la memoria libia. Hace quince años, su padre, Muammar Gadafi, era capturado y ejecutado tras la intervención militar de la OTAN, UE y Estados Unidos que destruyó el Estado libio bajo el pretexto de la “protección de civiles” y el derrocamiento de la supuesta tiranía que representaba Gadafi. Desde entonces, Libia no logró recomponerse como nación: quedó partida entre gobiernos rivales, milicias armadas, tribus enfrentadas y potencias extranjeras que negocian su futuro desde fuera. Los procesos de reconfiguración del Estado libio y la tan esperada y prometida reconstrucción nunca llego, de hecho se profundizaron las divisiones incluso desde los diferentes apoyos externos que recibían y reciben cada una de las facciones que ya no pugnan por ver quién se queda con lo que quede de Libia, sino que lo hacen en pos de mantener ordenado el desorden que produce la partición del país. Quizás como un preludio de lo que vendría más tarde o como una demostración de la inteligencia y ubicación política Saif al Islam Gadafi ya veía en ese trágico 2011 libio el futuro de su país, “Toda Libia será destruida. Necesitaremos 40 años para llegar a un acuerdo sobre cómo dirigir el país, porque hoy todos querrán ser presidente o emir, y todos querrán gobernar el país.” (Saif al Islam Gadafi, 2011) En este contexto de división y guerra interna Saif al-Islam había reaparecido como una figura incómoda. ÉL no comandaba ejércitos ni prometía victoria militar, pero sí hablaba de reconciliación, de soberanía y de una Libia unificada. Lo que muchos leían en su discurso como una herencia del pasado; para otros era la posibilidad concreta de cerrar la guerra. Su asesinato no elimina solo a un hombre, elimina un proyecto que no encajaba en el sistema de fragmentación que gobierna o mejor dicho desgobierna al país desde 2011. Saif al-Islam: biografía política de una Libia imposible Hablar y detenerse a pensar en Saif al-Islam Gadafi es hablar de una Libia que intentó reformarse sin destruirse y de otra que fue destruida sin poder reconstruirse, la paradoja que sin dudas tiene autores intelectuales y materiales, ya hemos mencionado a la OTAN, UE y EE.UU detrás de la destrucción de Libia a partir de 2011. Y es en ese contexto y previamente a este año que la influencia y trayectoria de Saif cobra relevancia dentro y fuera del país ya que sin ser un jefe militar o un caudillo tribal armado, sino un actor político que emergió en el tramo final del Estado libio como rostro de una transición interna posible en la cual se destacaba la modernización institucional, la lucha contra la corrupción y la reconciliación entre tribus y regiones desplazadas del centro del poder. Claramente una figura que incomodaba a los sectores que justamente buscan todo lo contrario para Libia. Formado en derecho y ciencias políticas, ocupó un lugar singular en el último período del gobierno de su padre. Mientras el gobierno era leído desde fuera como monolítico, hacia dentro se abría una tensión entre continuidad y reforma. Saif representaba esa grieta interna, hablaba de Constitución, de Estado moderno y de reinserción internacional sin renunciar a la soberanía y al panafricanismo por el que su padre aun luchaba. Como hemos mencionado no era un militar ni un burócrata clásico; era, en términos libios, un político dentro de un sistema construido sobre liderazgos revolucionarios. En este sentido también podemos mencionar que el joven Saif al-Islam fue crítico del proceso libio, su formación liberal de la escuela económica de Londres lo llevó incluso a criticar al sistema libio de democracia directa y a pesar de ello también pudo ser autocritico con su propio pensamiento ya que a medida que se fue involucrando en el gobierno de su padre se convirtió en un ferviente defensor de la Jamahariya (término acuñado que se traduce aproximadamente como “Estado de las masas” o “República de las multitudes”, derivado de jamahir (masas) en lugar de jumhur) en el 2011 anunciando y entendiendo que era el único sistema posible en Libia, “Advierto que sin la Jamahiriya, Libia caerá en caos, la Jamahiriya es la única barrera contra el caos destacando que la Jamahiriya era un logro histórico que debe evolucionar, no destruirse”. La Gran Jamahiriya Árabe Libia Popular y Socialista fue el nombre oficial de Libia entre 1977 y 2011, bajo el gobierno de Muamar Gaddafi, basado en la “Teoría de la Tercera Internacional” y el Libro Verde, el estado se autodenominaba una democracia directa de masas o “Estado de las masas”. Esa posición lo volvió incómodo para todos, incluso para los sectores más duros del viejo poder, porque implicaba cambios, implicaba salir de los viejos cánones de la política libia. Para los actores externos que veían a Libia como un Estado a desmontar y no a reformar, porque ofrecía una alternativa al colapso. Cuando en 2011 la intervención de la OTAN y Estados Unidos destruyó la arquitectura estatal bajo el discurso humanitario, Saif pasó de heredero reformista a botín de guerra. Fue capturado por una milicia de Zintan y encerrado durante años en un limbo jurídico, una prisión política en un país sin Estado. Ese cautiverio transformó su figura. Dejó de ser simplemente “el hijo de Gadafi” para convertirse en símbolo de una Libia humillada y fragmentada. Mientras el país se dividía entre gobiernos rivales, milicias armadas y tutelas extranjeras, Saif quedaba suspendido como testimonio vivo de la ruptura histórica de 2011. Para muchos libios, su prisión fue la prueba de que la promesa de democracia había llegado en forma de desorden, venganza y desintegración. Cuando volvió a aparecer públicamente, su discurso ya no fue el de la reforma del viejo sistema, sino el de la reconciliación nacional. No habló de restauración ni de revancha, sino de unidad, soberanía y reconstrucción del Estado. En una Libia saturada de líderes armados, su propuesta era política, elecciones, pacto entre tribus y fin de la lógica de la milicia como árbitro supremo. Para amplios sectores del centro y sur del país, Saif comenzó a representar tres memorias superpuestas, la Libia soberana anterior a la guerra, la Libia destruida por la intervención extranjera y la Libia que todavía podía volver a ser nación. Su capital político no provenía solo de la nostalgia, sino de una legitimidad construida en la derrota y en la prisión, algo que en la cultura política libia pesa tanto como la victoria militar. El comunicado de su equipo político tras el asesinato cristaliza esa construcción simbólica. No habla solo de una muerte, sino de un martirio. Lo presenta como “el verdadero proyecto de reforma nacional” y como un hombre que “nunca vendió la soberanía de su país”. Ese lenguaje traslada la política al terreno moral y convierte su figura en patrimonio colectivo. La sangre deja de ser solo tragedia y pasa a ser bandera. La bandera de unidad Libia. A diferencia de su padre, no aparece como jefe revolucionario sino como candidato de la reconciliación. Ya no es el líder del Estado bombardeado, sino el político que intenta reconstruirlo desde sus ruinas. Su horizonte era también panafricano, al ser heredero del proyecto africano de Muammar Gadafi, Saif tradujo esa visión en un lenguaje menos épico y más institucional: una Libia africana, no subordinada al Mediterráneo europeo ni a agendas externas. Por eso su figura desbordaba lo interno, hacia una Libia unificada volvía a ser actor africano. Una Libia fragmentada seguía siendo tablero de otros. En ese cruce, reunía tres condiciones raras en la Libia posterior a 2011: legitimidad histórica, legitimidad moral y proyecto político de soberanía y reconciliación. Su asesinato no elimina solo a un individuo sino que elimina una trayectoria que comenzaba a articular pasado, presente y futuro en una misma figura. Y devuelve una pregunta que atraviesa toda la tragedia libia, si cada intento de unidad termina silenciado, ¿qué espacio queda para que la política vuelva a reemplazar a las armas? El tablero externo y la economía política de la fragmentación La muerte de Saif al-Islam ocurre en un momento de reactivación diplomática internacional que revela al menos una verdad incómoda, Libia ya no es tratada como una nación a reconstruir, sino como un territorio dividido que puede administrarse por partes y que además esa partición es favorable para que los actores externos mantengan en línea cualquier intento de cambiar ese statu quo. La gira del enviado estadounidense Massad Boulos por Trípoli y Bengasi, reuniéndose tanto con Abdelhamid Dbeibah como con sectores vinculados a Khalifa Haftar, no fue un gesto protocolar. Fue una intervención directa en el corazón de la fragmentación libia. No llegó con un proyecto de reconstrucción estatal profunda, sino con una agenda de estabilidad, desbloqueo de fondos y acuerdos económicos. En una Libia sin soberanía plena, esos temas no son técnicos: son políticos. Es en este sentido que los recuerdo vuelan hacia aquel 2011 y podemos quizás establecer cierto grado de paralelismo con la otrora visita de Hillary Clinton, en octubre cuando mataron, a Gadafi y dijo “Veni, vidi, vici” burlándose de la muerte de Muamar Gadafi, y justamente ahora llega Boulos y matan a Saif. Claramente podemos ver similitudes en ambos casos o (los menos distraídos) podemos observar los hilos de quienes potencialmente manejan las marionetas libias. Al dialogar con ambos polos del poder, Washington no se sitúa por encima del conflicto, sino dentro de él. No conversa con un Estado unificado, sino con sus fragmentos. Y al hacerlo consolida una lógica instalada desde 2011 en la que la política libia se decide a través de actores armados y padrinazgos externos. El subcomandante en jefe del Ejército Nacional Libio, teniente general Saddam Haftar (izquierda), e Ibrahim Dbeibeh, asesor del GNU, se reunieron en Roma el 2 de agosto de 2025. (Foto de Internet) Lo mismo ocurre con Europa, donde París vuelve a funcionar como escenario de negociación entre élites libias ya que hace muy poquitos días se reanudaron los contactos políticos entre los dos principales polos de poder libios, con una reunión informal en la capital francesa entre Sadam Haftar, Comandante adjunto del Ejército Nacional Libio e hijo del mariscal Khalifa Haftar, e Ibrahim Dabaiba, Asesor de Seguridad Nacional del Primer Ministro del Gobierno de Unidad Nacional, Abdulhamid Dabaiba. Esta reunión y la gira de Boulos son, al menos, llamativas si vemos como corolario el asesinato de Saif a los pocos días de celebrarse ambos movimientos. Que el futuro del país se discuta fuera de su territorio es una imagen precisa de soberanía desplazada. Francia, Italia o Alemania median, pero al mismo tiempo confirman que Libia sigue siendo tratada como expediente internacional antes que como nación capaz de decidir por sí misma. Ese mecanismo no es nuevo. Cuando la diplomacia internacional se activa sobre un país fragmentado, lo hace aceptando la fragmentación como punto de partida. Y al hacerlo neutraliza cualquier proyecto que aspire a recomponer un centro político soberano. Cada potencia se conecta con un nodo interno, Haftar como interfaz militar del este, Dbeibah como interfaz administrativa del oeste, las milicias como intermediarias económicas y las tribus como base social capturada por pactos armados. La fragmentación se vuelve rentable ya que permite contratos múltiples, zonas de influencia y ausencia de un poder central que imponga reglas comunes. En ese sistema, la unidad no es una aspiración abstracta sino es una amenaza concreta. Un liderazgo capaz de reunir tribus, regiones y legitimidad electoral implicaría renegociar todos esos vínculos. Pasar de un país administrado por nodos a un Estado con centro. En este contexto de actualidad y fragmentación libia, la eliminación de Saif, abre la puerta a una expansión de la Hermandad Musulmana con apoyo de EAU, una mayor fragmentación social y lo que seguro será la celebración de elecciones presidenciales aprovechando que el factor popular y tribal se ha quedado sin su principal y única voz sabiendo, la de Saif quien entendemos era un serio candidato a ganar esas elecciones que finalmente nunca sucedieron. La unidad como crimen político El asesinato de Saif al-Islam no puede entenderse como un ajuste de cuentas, funciona como un veto político preventivo contra una posibilidad histórica de reconstruir un centro político soberano en un país organizado desde hace más de una década sobre la fragmentación y destrucción total del Estado. Para Haftar, la unidad socavaba su legitimidad militar, mientras que para el poder de Trípoli, ponía fin a la transición interminable. Para las milicias, significaba desarme y pérdida de poder económico. Para las potencias externas, implicaba renegociar acuerdos estratégicos. Para todos, Saif era un factor disruptivo. La violencia deja así de ser caos y se vuelve método siendo un mensaje claro ante todo intento de reconstruir soberanía en donde será castigado. En la Libia posterior a 2011, la unidad se transformó en delito implícito, no por ley, sino por estructura. Quien propone una sola bandera cuestiona al mismo tiempo a los liderazgos armados, a las economías de guerra, a las tutelas extranjeras y a la transición eterna. Entonces el asesinato de Saif no elimina un pasado, ni siquiera elimina el posible legado del apellido, elimina un futuro potencial. No beneficia a un solo actor, sino a todos los que necesitan que Libia siga siendo un país dividido. Quince años después de las bombas que destruyeron el Estado libio, la violencia ya no necesita aviones ni resoluciones internacionales. Alcanza con apagar unas cámaras y eliminar a quien se atreva a hablar de unidad. En Libia, hoy, la reconciliación sigue siendo peligrosa. Y la soberanía, un crimen sin perdón. Beto Cremonte, Docente, profesor de Comunicación social y periodismo, egresado de la UNLP, Licenciado en Comunicación Social, UNLP, estudiante avanzado en la Tecnicatura superior universitaria de Comunicación pública y política. FPyCS UNLP. Fuente: https://noticiaspia.com/el-asesinato-de-saif-al-islam-y-la-unidad-prohibida-de-libia/amp/

viernes, 6 de febrero de 2026

Canciller iraní: "No me preocupa la guerra porque estamos totalmente preparados"

- Sputnik Mundo, ‘Ajedrez de geopolítica, Conduce Javier Benítez. Canciller iraní: "No me preocupa la guerra porque estamos totalmente preparados" En el contexto de las negociaciones que Teherán mantiene con Washington, el canciller de Irán, Abás Aragchi, señaló que la mejor manera de evitar la guerra es estar preparado para ella. Al respecto, enfatizó que su país está totalmente preparado para un eventual conflicto armado. Irán 'no se esconde' Aragchi se manifestó ante la posibilidad de que su país se vea envuelto en un conflicto armado. "Primero, creo que la guerra no es inevitable y puede evitarse. Segundo, no me preocupa la guerra. ¿Por qué? Porque estamos totalmente preparados para ello. Estamos incluso más preparados que antes de la guerra de los 12 días, y creo que la mejor manera de prevenir una guerra es estar preparados para ella", observó el canciller persa, pero matizó que el hecho de que Irán está preparado para una guerra, no significa que la busque. En opinión del periodista y analista internacional Pablo Jofré Leal, "las declaraciones de Aragchi son correctas". "Y no sólo porque al seguir el historial de declaraciones, sino que además de las acciones de Irán, dan cuenta de que efectivamente Irán no ha dejado de prepararse para la guerra. No porque sea un país belicista, sino porque sabe que está amenazado, porque sabe que penden sobre él las amenazas de EEUU y las acciones permanentes de guerra híbrida que lleva a cabo el régimen israelí contra Irán", apunta el experto. Por su parte, el almirante Ali Shamjani, asesor para asuntos políticos del líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Alí Jameneí, enfatizó que cualquier negociación nuclear con EEUU podría ser productiva solo si se lleva a cabo "lejos de una atmósfera de amenazas y demandas ilógicas". "Si las negociaciones comienzan en las condiciones que he mencionado, evitando amenazas y absteniéndose de órdenes ilógicas, entonces, por supuesto, existe la posibilidad de reuniones directas e indirectas con la parte estadounidense", subrayó Ali Shamjani. "Indudablemente, cuando se habla de la posibilidad de avanzar en reuniones, en coordinaciones, en negociaciones, hay que avanzar en función de ponerse de acuerdo sobre las diferencias que son múltiples. Uno que quiere renegociar completamente el acuerdo nuclear, a lo cual Irán ha dicho que eso no es posible. El acuerdo nuclear se firmó, se aprobó, y esos son los fundamentos de la conversación que se puede tener. No va a ingresar ni el sistema de defensa de misiles, ni las centrífugas, ni el enriquecimiento de uranio, ni el apoyo al eje de la resistencia. Esas son partes que no son negociables por parte de Irán", observa Jofré Leal.