lunes, 29 de junio de 2026

Documentos internos revelan que la «Junta de Paz» de Trump está actuando para acabar con la autodeterminación palestina

Recomiendo: Exclusiva de Drop Site News Documentos internos revelan que la «Junta de Paz» de Trump está actuando para acabar con la autodeterminación palestina Por Jeremy Scahill, Jawa Ahmad | 29/06/2026 | Palestina y Oriente Próximo Fuentes: Voces del Mundo Poco después de la autocomplaciente gira del presidente Donald Trump por haber «puesto fin» a la guerra de Gaza el pasado mes de octubre —repleta de ceremonias en las que diversos reyes, emires y presidentes lo elogiaron—, Israel dejó claro que no tenía intención alguna de respetar los términos del acuerdo. Continuó matando a los palestinos casi a diario y comenzó a limitar la entrada a la Franja de los productos de primera necesidad acordados y estipulados en el acuerdo de alto el fuego. No obstante, Trump dio un golpe maestro al mes siguiente al conseguir que el Consejo de Seguridad de la ONU respaldara su plan para Gaza. En una medida sin precedentes, el Consejo respaldó el despliegue de una fuerza internacional que no operaría bajo la bandera de la ONU, sino que estaría comandada y controlada por Trump y su «Consejo de Paz» privado —al que los Estados podrían adherirse por mil millones de dólares y obtener la condición de miembro permanente—. En términos generales, Trump podría revestir los futuros edictos de su junta con la apariencia de legitimidad de la ONU. Mientras Israel ampliaba constantemente sus ataques militares contra Gaza y hacía avanzar a sus fuerzas de ocupación más profundamente en el enclave, en lugar de retirarlas y reposicionarlas según lo acordado, los responsables de Hamás declararon a Drop Site que no tuvieron noticias de la Junta de Paz hasta marzo. Desde entonces, las negociaciones sobre el futuro de Gaza se han quedado estancadas en un limbo diplomático. A pesar de la pompa y la solemnidad orquestadas por la Casa Blanca tras la firma del acuerdo y de la promesa de Trump de garantizarlo, Estados Unidos se ha negado a exigir a Israel que cumpla con ninguna de sus obligaciones. Aunque Hamás cumplió con su parte del acuerdo y entregó a Israel a todos sus cautivos, tanto vivos como muertos, Israel ha violado repetidamente casi todas las cláusulas del acuerdo y ha matado a más de 1.000 palestinos desde la firma del acuerdo en Sharm El-Sheikh, Egipto. Las conversaciones que han tenido lugar se han centrado de forma abrumadora en los intentos de la Junta de imponer cambios que los palestinos nunca aceptaron, transformando de hecho un acuerdo de alto el fuego limitado en un acuerdo político más amplio basado en el desarme de la resistencia palestina y el abandono de su lucha de liberación nacional. En un informe presentado al Consejo de Seguridad de la ONU en mayo, la Junta calificó el desarme de la resistencia palestina como «el único factor que desbloquea todos los demás elementos del plan». La propuesta de la Junta, de aplicarse, dejaría a Gaza únicamente con una fuerza policial local encargada de hacer cumplir la ley a nivel interno y sin fuerzas de resistencia capaces de defender Gaza frente a la ocupación israelí o los continuos ataques. Ahora, con la cobertura mediática occidental y regional firmemente centrada en Irán y en el ataque israelí al Líbano, las actuales negociaciones entre los palestinos y la Junta de Paz han sido ignoradas casi por completo. Sin embargo, la Junta sigue intentando socavar cualquier posibilidad de creación de un Estado palestino mediante una «hoja de ruta» de 15 puntos que presentó por primera vez a Hamás y a otras facciones de la resistencia palestina en abril. Drop Site News ha obtenido dos documentos de la última ronda de negociaciones entre los palestinos y la Junta de Trump. El primero es el texto completo de las enmiendas propuestas por los negociadores palestinos a la hoja de ruta de la Junta para abordar una serie de cuestiones, incluida la exigencia de que Hamás, la Yihad Islámica Palestina y sus aliados se sometan a un desarme total. El documento revisado se entregó a la Junta el 13 de junio. El segundo documento es la respuesta entregada a la parte palestina la semana pasada por Nickolay Mladenov, el «Alto Representante» de la Junta de Paz. En conjunto, las dos versiones de la hoja de ruta ofrecen una visión detallada del grado en que el equipo de Trump está intentando socavar la insistencia palestina en que cualquier acuerdo a largo plazo debe incluir una vía clara hacia la creación de un Estado, que Gaza y la Cisjordania ocupada sean tratadas como un único territorio palestino, y que se preserven los derechos del pueblo palestino a resistir la ocupación y la anexión israelíes. «Lo que estamos viendo es un intento, a la sombra de un genocidio, de desmantelar la resistencia palestina mediante todo este tipo de condiciones previas», afirmó Abdullah Al-Arian, profesor asociado de Historia en la Universidad de Georgetown en Catar. «La interpretación de este acuerdo está en manos de actores que, en su mayoría, se sienten obligados a priorizar la seguridad de Israel». Mladenov, exministro de Defensa y de Asuntos Exteriores de Bulgaria, ocupó el cargo de coordinador especial de la ONU para el proceso de paz en Oriente Medio entre 2015 y 2020. Actualmente es director general de una academia de investigación que forma a diplomáticos de los Emiratos Árabes Unidos, el aliado árabe más cercano de Israel. Hasta su nombramiento en el consejo de Trump, Mladenov también fue investigador visitante en el Washington Institute for Near East Policy, un centro de estudios proisraelí fundado por veteranos del AIPAC. En algunas negociaciones recientes con Hamás, Mladenov ha contado con la colaboración de un asesor de alto rango de Trump, el rabino Aryeh Lightstone, un firme defensor de Israel que desempeñó un papel clave en los Acuerdos de Abraham de 2020. En su borrador, los negociadores palestinos insisten en que la resolución de la cuestión de las armas sólo puede abordarse como parte de un «proceso que garantice el derecho del pueblo palestino a establecer un Estado palestino y a ejercer su derecho a la autodeterminación». El borrador de la Junta se limita a afirmar que el desarme palestino «creará las condiciones para una vía creíble». Los documentos revelan también cómo la Junta de Trump ha adoptado una táctica israelí que se remonta a décadas: exigir compromisos detallados a los palestinos en cuestiones de seguridad y armamento, mientras que sólo ofrece vagas sugerencias sobre posibles compromisos israelíes y no proporciona a la parte palestina ningún recurso sustantivo en caso de que Israel incumpla los términos. «La última respuesta de Mladenov refleja la falta de voluntad de la ocupación para alcanzar un acuerdo, a pesar de que el movimiento ha cumplido con todas las exigencias que se le han planteado y de la considerable flexibilidad que ha demostrado en diversos asuntos, incluida la cuestión de las armas», declaró a Drop Site un alto cargo de Hamás. Solicitó mantener el anonimato, ya que las facciones palestinas aún no han remitido su respuesta oficial a Mladenov. «En su forma actual, este documento es inaceptable y no puede servir de base para un acuerdo». En una declaración facilitada a Drop Site tras la publicación de este artículo, un portavoz de la Junta de Paz afirmó que la organización «rechaza la afirmación de que sus esfuerzos estén diseñados para favorecer los intereses de una de las partes frente a la otra». Añadió: «La hoja de ruta está diseñada para transformar un frágil alto el fuego en una realidad duradera que permita a los palestinos de Gaza vivir con seguridad, dignidad y estabilidad. Esto requiere avances en materia de gobernanza, ayuda humanitaria, reconstrucción, recuperación económica y medidas de seguridad capaces de impedir que se reanude el conflicto». Los responsables de Hamás afirman que las facciones palestinas están revisando actualmente la respuesta de Mladenov a las condiciones que propusieron. Hazem Qassem, portavoz de Hamás en Gaza, señaló que las enmiendas propuestas en el borrador palestino y en una serie de reuniones recientes celebradas en El Cairo fueron bien acogidas por los mediadores regionales de Catar, Egipto y Turquía. «Los mediadores expresaron una clara satisfacción con las respuestas de las facciones palestinas y las consideraron posiciones positivas que podrían servir de base para alcanzar un acuerdo global», afirmó Qassem en un comunicado: «Mladenov sigue abordando el asunto desde una perspectiva cercana a la postura israelí, una visión que quedó reflejada en las propuestas que presentó durante su reciente reunión», argumentó, y añadió que los intentos de Mladenov de modificar los términos acordados previamente con los mediadores han «obstaculizado los esfuerzos por alcanzar un acuerdo definitivo». Un marco para la rendición Los negociadores palestinos han sostenido que, desde la firma del acuerdo de octubre, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y los responsables de la Junta, en particular Mladenov, han introducido nuevas condiciones que nunca formaron parte de los términos originales, incluidas las exigencias de que las facciones de la resistencia palestina entreguen sus armas como condición para que prosiga la reconstrucción y antes de que las fuerzas israelíes completen su retirada de la Franja de Gaza. En mayo, Mladenov y Lightstone amenazaron en una carta dirigida a los responsables palestinos con que, si Hamás se negaba a acatar el edicto de desarme, los términos del alto el fuego se considerarían «nulos y sin efecto», lo que allanaría el camino para que Israel reanudara sus operaciones militares a gran escala y suspendiera el envío de ayuda a Gaza. «Está claro que Mladenov está transmitiendo la visión israelí del acuerdo e intentando imponérnosla —bajo la amenaza de una nueva guerra—, la continuación de la actual catástrofe humanitaria y los continuos asesinatos», afirmó el alto cargo de Hamás. «Este documento no es un marco para un acuerdo; más bien, es un intento de imponer la rendición que Netanyahu no logró conseguir mediante la guerra». Israel ha cometido al menos 3.338 violaciones del alto el fuego desde el acuerdo de octubre de 2025, según informes palestinos compartidos con los mediadores y obtenidos por Drop Site —una media de aproximadamente 13 violaciones al día—. Más de 1.000 palestinos han perdido la vida y más de 3.200 han resultado heridos en los ataques israelíes contra Gaza desde que el acuerdo entró en vigor. Israel también ha seguido atacando y asesinando a miembros de la resistencia palestina, entre ellos al comandante del ala militar de Hamás y a su sucesor, con diez días de diferencia entre uno y otro. Ha restringido severamente la circulación de los palestinos y la entrada de suministros humanitarios en Gaza, permitiendo que sólo el 36% de la cantidad acordada de ayuda entre en la Franja. Las fuerzas israelíes también han seguido ampliando hacia el oeste la «línea amarilla» que separa las zonas que ocupan en Gaza. Netanyahu se comprometió recientemente a ampliar la ocupación israelí hasta el 70% de Gaza y afirmó que el objetivo final es conquistar todo el territorio. «Se podrían haber hecho tantas cosas desde octubre de 2025 para detener a Israel. En octubre de 2025, éramos el único pueblo del mundo que tenía que negociar el fin de un genocidio. Y aquí estamos ahora, en junio de 2026, todavía negociando el fin del genocidio», declaró a Drop Site Diana Buttu, una abogada palestina especializada en derechos humanos que ejerció como asesora de la Organización para la Liberación de Palestina durante las negociaciones de Oslo entre 2000 y 2005. «Lo sorprendente esta vez es que ni siquiera estamos negociando el fin del genocidio con el país que lo está perpetrando. Es que ahora estamos negociando el fin del genocidio con un subcontratista». En público —y en sus reuniones con Mladenov y otros responsables de la Junta— Hamás y otras facciones palestinas señalan constantemente el hecho de que el acuerdo de octubre de 2025 se centró exclusivamente en un alto el fuego, el intercambio de rehenes, la entrada de suministros humanitarios y productos de primera necesidad y los repliegues israelíes por fases. Desde el pasado mes de octubre, los negociadores de Hamás han sostenido que no tienen el mandato exclusivo para negociar cuestiones que afectan al núcleo de la lucha de liberación palestina. Argumentaron que las discusiones sobre el destino de las armas en poder de los grupos de resistencia y el futuro político a largo plazo de Gaza deben negociarse con todas las facciones políticas palestinas a través de un proceso democrático. Aunque no era un requisito del texto original del acuerdo de alto el fuego, Hamás aceptó formalmente renunciar a la autoridad de gobierno en Gaza ante el Comité Nacional para la Administración de Gaza (CNAG), un comité tecnocrático compuesto por expertos palestinos no partidistas. Hamás y la Yihad Islámica Palestina formaron grupos de trabajo en Gaza para facilitar el traspaso de competencias al CNAG. Israel, sin embargo, ha impedido que el comité entre en Gaza y ha afirmado falsamente que el acuerdo exige que Hamás se desarme por completo como condición para que se apliquen los términos del acuerdo original. «Queremos que este comité administrativo esté presente en Gaza y lleve a cabo su labor allí. Ya se ha hecho todo lo necesario para que este comité pueda funcionar», declaró Osama Hamdan, un destacado líder de Hamás, a Drop Site en mayo. Añadió que Hamás había creado un mecanismo para el traspaso de poderes que garantizaba la seguridad de los miembros del comité y les facilitaba la asunción del control de la policía. «A pesar de que se ha constituido y aprobado, Israel sigue negándose a permitir su entrada, y Mladenov no ha logrado convencer a los israelíes ni obligarlos a ello». En el documento revisado, Mladenov condiciona la entrada del CNAG en Gaza y el inicio de sus funciones a la aceptación por parte de los palestinos de la «hoja de ruta» y a la finalización, en un plazo de 14 días tras el acuerdo, del calendario y los mecanismos de aplicación de la segunda fase, en particular en lo que respecta al desarme palestino. Israel insiste en que conserva la autoridad para asesinar a líderes y combatientes palestinos por el mero hecho de ser altos cargos de Hamás o de haber participado en los ataques del 7 de octubre. «Prometí que todos y cada uno de los artífices de la masacre y de la toma de rehenes serían eliminados hasta el último, y estamos muy cerca de completar esta misión», proclamó Netanyahu dos días después de que Israel asesinara a Izz Al-Din Al-Haddad, comandante de las Brigadas Qassam, el brazo armado de Hamás, el 15 de mayo. Ni Mladenov ni ningún otro miembro de la junta han condenado los continuos asesinatos que Israel está llevando a cabo contra dirigentes del mismo partido con el que firmó un alto el fuego. A pesar de la campaña abierta de asesinatos de Israel contra los líderes de Hamás en Gaza, las facciones de la resistencia palestina han seguido respetando los términos del alto el fuego. Aunque tanto Hamás como Israel firmaron el documento de octubre de 2025 que obligaba a ambas partes a detener «todas las operaciones militares, incluidos los bombardeos aéreos y de artillería y las operaciones de ataque selectivo», Mladenov señaló específicamente a la parte palestina en su documento revisado, afirmando que «Hamás y las facciones palestinas cesarán inmediatamente todas las actividades militares». En lugar de exigir responsabilidades a Israel, las referencias públicas de Mladenov a las violaciones del alto el fuego suelen evitar cualquier mención al autor. El alto el fuego «se está manteniendo, aunque no de forma perfecta. Hay violaciones. Algunas de ellas son graves. Significan que se sigue matando a civiles», declaró Mladenov ante el Consejo de Seguridad de la ONU en un informe del 26 de mayo, sin mencionar a Israel, antes de establecer una equivalencia entre los ataques del 7 de octubre y el posterior genocidio en Gaza que, según estimaciones conservadoras, se ha cobrado la vida de más de 80.000 palestinos. «En este momento, el principal obstáculo para la plena aplicación sigue siendo la negativa de Hamás a aceptar el desarme verificado, a renunciar al control coercitivo y a permitir una auténtica transición civil en Gaza», añadió Mladenov. «El Alto Representante ha expresado en repetidas ocasiones su preocupación por las violaciones del alto el fuego y las consecuencias humanitarias de la continuación de las hostilidades», afirmó el responsable de la Junta de Paz. «El papel de la Junta no es atribuir culpas, sino ayudar a garantizar que los compromisos asumidos por todas las partes se traduzcan en hechos sobre el terreno». El 19 de abril, Mladenov presentó a Hamás una «hoja de ruta» de 15 puntos que, según él, tenía por objeto regir la siguiente fase de la aplicación de un acuerdo más amplio. Aunque él ha descrito públicamente la propuesta como un mecanismo de estabilización, verificación y creación de instituciones, los responsables palestinos sostienen que, en la práctica, reescribe los términos del acuerdo original al condicionar la reconstrucción, el autogobierno y la retirada israelí al desarme palestino, al tiempo que no obliga a Israel a cumplir sus obligaciones de la primera fase, entre las que se incluyen el cese de los ataques, permitir la entrada en Gaza de las cantidades acordadas de ayuda, reabrir por completo el paso fronterizo de Rafah y permitir los primeros esfuerzos de reconstrucción. «De hecho, han conseguido que la vida de los palestinos gire únicamente en torno a la seguridad de Israel, y eso es todo, nada más. Y esta situación va a seguir por este camino sin fin», afirmó Buttu. «Incluso si las facciones palestinas firmaran un papel en blanco y dijeran: ‘Decidnos lo que vosotros queréis’, los israelíes seguirían negociando sobre ese papel en blanco». La cuestión de mayor trascendencia abordada en los documentos intercambiados obtenidos por Drop Site se refiere al futuro de las armas palestinas. Trump y Netanyahu han afirmado falsamente que Hamás está violando el acuerdo al no entregar inmediatamente sus armas e Israel ha esgrimido esto, en ocasiones, como justificación para continuar sus ataques contra Gaza. En su respuesta del 13 de junio a Mladenov, Hamás y las facciones palestinas propusieron un proceso gradual para el registro y almacenamiento de armas pesadas, en paralelo a la retirada israelí de Gaza y supeditado a la finalización de la primera fase del acuerdo, la entrada del Comité Nacional para la Administración de Gaza (CNAG), el despliegue de la Fuerza Internacional de Estabilización (FIE) y el desmantelamiento de las milicias armadas respaldadas por Israel en la Franja. Sin embargo, el texto revisado de Mladenov modificó sustancialmente tanto el alcance como la secuencia del proceso. La propuesta palestina se limita a las «armas pesadas» y se centra en su registro y almacenamiento según un calendario acordado, bajo la supervisión conjunta del CNAG y las facciones y organizaciones palestinas. Los líderes de la resistencia han declarado a Drop Site que Israel es consciente de que no poseen armas potentes y acusan a Israel de utilizar la cuestión del desarme como pretexto para exigir un ritual público de rendición. Según las evaluaciones tanto israelíes como estadounidenses, las reservas de cohetes y misiles de Hamás y la Yihad Islámica Palestina quedaron agotadoa o destruidos en gran medida durante la guerra. «Prácticamente no hay armas pesadas en Gaza», reconoció Netanyahu en febrero. «No hay artillería. No hay tanques. No hay nada». Como parte de su campaña para despojar por completo a los palestinos de cualquier arma que pudiera utilizarse para defender Gaza de los ataques israelíes, Netanyahu presentó los fusiles de asalto como la mayor amenaza. «El arma pesada, la que causa más daño, se llama AK-47», declaró. «Cometieron la

domingo, 28 de junio de 2026

EEUU e Irán habrían acordado frenar los ataques mutuos, según medios

- Sputnik Mundo, EEUU e Irán habrían acordado frenar los ataques mutuos, según medios De acuerdo con reportes de medios estadounidenses, los países habrían decidido cesar las hostilidades. Asimismo, Teherán y Washington buscarían una reunión el 30 de junio para hablar sobre el estrecho de Ormuz. El encuentro, según las publicaciones, se llevaría a cabo en Doha, capital de Catar. Entre los temas a tratar se incluyen la seguridad del transporte marítimo comercial y el establecimiento de una línea directa de comunicación militar

Otro 11-S se avecina por cortesía de Israel, el Estado más odiado del mundo

Recomiendo: Otro 11-S se avecina por cortesía de Israel, el Estado más odiado del mundo Por Joachim Hagopian | 27/06/2026 | Mentiras y medios Fuentes: The Government Rag. Traducido del inglés por Marwan Pérez para Rebelión Según el exanalista de la CIA Larry Johnson y el periodista Pepe Escobar, la nueva arquitectura de seguridad en Asia Occidental (es decir, Oriente Póximo) representa un cambio tectónico mundial en el poder geopolítico. China está utilizando su creciente poderío global en todos los frentes en su esperado ascenso para reemplazar estratégicamente al menguante imperialista estadounidense, ahora un vestigio del Imperio angloamericano-sionista en sus estertores. Estados Unidos ya no es la nación más rica ni la más poderosa del mundo, como lo fue durante el último siglo. Claramente, ahora lo es China. De manera aún más simbólica, China acaba de superar todo el dominio estadounidense/occidental en la producción de la supercomputadora cuántica más rápida del mundo. Pero, más importante aún, China también ha ayudado enormemente a Irán a neutralizar supuestamente el arma más letal de Israel (y de Estados Unidos): los ataques mortales decapitadores. Tras el asesinato del jefe de seguridad iraní, Ali Larijani, el 17 de marzo, con bombas israelíes fabricadas en Estados Unidos, apenas tres semanas después del inicio de la guerra contra Irán, según Escobar y Johnson, la capacidad de Israel para llevar a cabo estos asesinatos quedó completamente neutralizada, al recibir Irán asistencia y apoyo tecnológico directo de China y Pakistán. Los aliados de Irán han allanado claramente el camino para el notable progreso de Teherán, creando un profundo cambio en el poder geopolítico; pasando de la menguante alianza entre Estados Unidos, Israel y Occidente a la unión de Oriente con China, Pakistán (como principal árbitro diplomático de la guerra) e Irán como vencedor estratégico decisivo. Una vez más, todos los ataques de precisión de Palantir/ Google contra Irán, impulsados por IA, cesaron después del 17 de marzo, debido a que las avanzadas capacidades de interferencia y depuración electrónica de China se extendieron a Irán. Este panorama multipolar más amplio revela la nueva Ruta de la Seda de China que se extiende desde Asia Pacífico hasta Asia Occidental y mucho más allá, mientras que, simultáneamente y en tiempo real, el Imperio estadounidense se desmorona. El ataque totalmente inmoral contra Iran del 28 de febrero cometido por los criminales de guerra Trump y Netanyahu, es un presagio de su merecida autodestrucción, un hecho que se resume en «consecharás lo que siembras». Tras la renuncia de Irán al pago de la tasa por el estrecho de Ormuz durante los próximos 60 días, y cerrado nuevamente al tráfico marítimo hacia occidente – para disgusto del secretario de Estado estadounidense Marco Rubio-, Irán está colaborando con Omán para implementar un sistema de peaje conjunto para el paso de todos los buques, dejando que los equipos técnicos de Irán y Estados Unidos en Suiza continuen las negociaciones, que se reanudarán el próximo martes 30 de junio. El jefe negociador iraní, Mohammed Ghalibaf, afirmó que la guerra no provocada entre Estados Unidos e Israel lo ha cambiado todo, obligando a Irán a tomar el control del estrecho. Mientras tanto, la Fuerza Ofensiva Israelí aparentemente optó en las últimas 24 horas, el jueves 25 de junio, por reducir su número de asesinatos en el Líbano durante su última violación del alto el fuego, asesinando solo a dos civiles libaneses, mientras su fuerza de ocupación permanece firme y desafiante en el sur del Líbano en un intento desesperado por socavar e impedir la paz en la región de Oriente Medio. Aunque dudo de esta siguiente afirmación, según el Palestine Chronicle del miércoles 24 de junio, una fuente política y de seguridad regional declaró a la cadena de noticias libanesa Al Mayadeen : Le guste o no, Netanyahu se ve obligado a aceptar un alto el fuego basado en el memorando de entendimiento. Para agravar la actual inestabilidad, Hezbolá, en legítima defensa, está frenando los esfuerzos de Israel por expandir su territorio de ocupación en el sur del Líbano, ya que, según informes, los ciudadanos libaneses previamente desplazados se sienten ahora lo suficientemente seguros como para regresar a sus hogares. A pesar de esta supuesta tregua en los asesinatos, según un informe de Hal Turner del miércoles 24 de junio: Israel está bombardeando actualmente el sur del Líbano, y en las últimas horas se han visto drones de ataque israelíes sobrevolando Beirut. Desde el 28 de febrero que Estados Unidos e Israel iniciaron su guerra contra Irán, y desde marzo que Hezbolá activó su resistencia a la agresión israelí contra Irán, más de 4200 libaneses han sido asesinados por Israel, y al menos 1,2 millones más fueron desplazados tras la invasión del sur del Líbano por parte del beligerante Estado de Israel. Los grandes medios de comunicación occidentales, bajo un control asfixiante del mundo sionista, siguen etiquetando falsamente como terroristas islámicos a las verdaderas fuerzas de resistencia que luchan por la libertad: la Guardia Revolucionaria Islámica en Irán, Hezbolá en el Líbano, Hamás en Gaza y los hutíes en Yemen, presentándolos como el eterno enemigo salvaje de Occidente, cuando en realidad los verdaderos terroristas salvajes siempre han sido el Estado genocida de Israel, dueño del gobierno estadounidense, sobornado y chantajeado que es traicioneramente leal a los terroristas israelíes y no a sus propios ciudadanos. Y los llamados terroristas del ISIS, el Estado Islámico y Al Qaeda siempre han sido los agentes patrocinados por los traidores dentro de los gobiernos israelí y estadounidense. Este engaño perverso y esta grave injusticia han permitido que nuestro planeta se sumerja en guerras interminables por el Proyecto del Gran Israel, culminando ahora con este último cataclismo, la Tercera Guerra Mundial, un Armagedón en ciernes. El débil intento reciente de Trump, chantajeado por pedófilos, de detener las guerras del Proyecto del Gran Israel es solo otro episodio de policía bueno/policía malo, con su falso intento de traer la paz para salvar a Estados Unidos y la economía global del colapso total. Trump es un psicópata narcisista, maligno y delirante, sin ninguna inclinación a confesar sus crímenes pasados por un chantaje pedófilo, y mucho menos que a este títere del culto a la muerte de Chabad le importe un comino Estados Unidos o sus ciudadanos. No le importa. Así que el supuesto plan de paz del memorando de entendimiento de este jefe mafioso Trump tiene poco que ver con una motivación genuina para hacer de repente lo correcto. Y su deseo de que Netanyahu deje de bombardear el Líbano o su obsesión con que Irán abra el estrecho de Ormuz no tienen absolutamente nada que ver con salvar al mundo y sí con que Trump solo se salve a sí mismo y a su oscuro legado. La estratagema mucho más realista de Trump, dentro de su despreciable y malvado carácter, es preparar el terreno para otro ataque de falsa bandera en suelo estadounidense, solo que esta vez, en palabras de la prostituta israelí Laura Loomer, será «diez veces más mortífero que el 11-S». La amenaza de Loomer como traidora de Israel First prácticamente promete que Estados Unidos sufrirá otro complot israelí interno para simular otro ataque terrorista islámico, convenientemente programado para coincidir con el próximo 4 de julio, el 250 aniversario de Estados Unidos, coincidiendo con el campeonato de la Copa Mundial, presentando a más supuestos terroristas islámicos respaldados por Irán para que sirvan de chivos expiatorios a los verdaderos culpables satánicos: Israel y Estados Unidos. Y ella no es la única fanática sionista que pide otro 11-S para salvarse. Israel está cada vez más temeroso y desesperado de que la única nación cuyo gobierno mantiene vivo al monstruo chupasangre tenga una población más furiosa que, día a día, odia más a Israel. La situación es crítica si, por algún milagro, Estados Unidos abandona el Estado judío. Entonces, ¿qué hace la nación más odiada del mundo cuando atraviesa tiempos tan detestables y difíciles? ¿Qué otra cosa sino repetir un 11-S, pero aún más a gran escala, en suelo estadounidense? En los últimos años, varios defensores de Israel, bien pagados con sobornos, nos han advertido explícitamente sobre la llegada de más atentados como el del 11-S. Por ejemplo, justo después del ataque de Hamás, orquestado internamente por Israel el 7 de octubre de 2023, el senador Ted Cruz, títere de Washington D.C. y títere de Israel, insistió: En mi opinión, el riesgo de un ataque terrorista grave en Estados Unidos es ahora mismo mayor que en cualquier otro momento desde el 11 de septiembre. Luego, al año siguiente, el 3 de marzo de 2024, el director del FBI nombrado por Trump, Christopher Wray, dirigiéndose a los cadetes de West Point en mi alma mater, pronunció su discurso alarmista culpando a más terroristas musulmanes y advirtiendo: La guerra en curso en Oriente Medio ha elevado la amenaza de un ataque contra estadounidenses dentro de Estados Unidos a un nivel completamente nuevo… Si bien no podemos descartar la posibilidad de otro ataque coordinado al estilo del 11-S por parte de una organización terrorista extranjera, nuestra preocupación más inmediata ha sido que individuos o pequeños grupos se inspiren perversamente en los sucesos de Oriente Medio para llevar a cabo ataques aquí en casa. Más recientemente, hace un año, en junio pasado, el zar fronterizo estadounidense de Trump, Tom Homan, advirtió sobre otro ataque inminente al estilo del 11S en suelo estadounidense debido a la invasión extranjera de tantos inmigrantes sin control que ingresaban ilegalmente a EE. UU. durante la política de fronteras abiertas de Biden, el típico juego de culpas de divide y vencerás utilizado para vilipendiar a cada administración anterior. Y al igual que el 11S, cuando Israel perpetró su complot interno en las Torres Gemelas de Nueva York para asesinar a sangre fría a casi 3000 estadounidenses culpando falsamente a supuestos terroristas musulmanes, Israel está ahora nuevamente listo para organizar otro ataque masivo contra EE.UU. para culpar a Irán de haber orquestado el entonces justificado escenario apocalíptico de la Tercera Guerra Mundial. Después de todo, Israel es el maestro de todas las operaciones de falsa bandera a lo largo de sus 78 años de historia, aprendiendo, por supuesto, de su cómplice criminal estadounidense y el máximo artífice de las operaciones de falsa bandera. Todo lo que hay que hacer es plantear la pregunta esencial cui bono “quién se beneficia” y la respuesta obvia grita que solo Israel se beneficia, con los mayores recursos y, por mucho, el único que más y más tiene que ganar, ya que tiene completamente dominado al régimen de Trump en su próximo desastre orquestado, aún mayor, “similar al 11-S”. Y si mueren 30.000 estadounidenses, como promete la programación predictiva de Loomer, “diez veces” las víctimas del 11-S, esa sería una carnicería suficiente para engañar a suficientes estadounidenses crédulos e idiotas para que vuelvan a caer en otra falsa bandera israelí como motivo para atacar falsamente a otra nación islámica, esta vez la última de esa infame lista negra neoconservadora reportada por el general Clark en su “derribo de 7 naciones en 5 años”, perpetrado tras el 11-S/01 por los traidores Bush Jr., su vicepresidente Cheney, Rumsfeld, Wolfowitz y la plétora de traidores con doble ciudadanía israelí-estadounidense en total colaboración con el cerebro maestro Israel en su próximo 11-S 2.0 programado. Fuente: https://thegovernmentrag.com/articles/another-9-11-incoming-compliments-of-the-most-hated-nation-on-earth-israel/ Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

sábado, 27 de junio de 2026

EEUU lanzó un nuevo ataque contra diversos objetivos iraníes

- Sputnik Mundo EEUU lanzó un nuevo ataque contra diversos objetivos iraníes Luego de las agresiones lanzadas en la víspera por las fuerzas estadounidenses contra diversos objetivos del país persa, el Comando Central informó que se lanzó una nueva ola de ataques "contra múltiples objetivos en Irán", esto mediante un mensaje publicado en redes sociales. "Aviones militares estadounidenses atacaron infraestructuras de vigilancia militar iraní, sistemas de comunicación, sitios de defensa aérea, instalaciones de almacenamiento de drones y capacidades de minadores", ahondó el CENTCOM. De acuerdo con el Comando, "se le dio a Irán la oportunidad de respetar el acuerdo de alto el fuego, pero decidió no hacerlo cuando sus fuerzas lanzaron un dron de ataque unidireccional que impactó esta mañana a las 4:30 a.m. ET [GMT -5]". En la noche del 17 al 18 de junio, los presidentes de EEUU e Irán suscribieron por separado un memorando de entendimiento que puso fin a más de tres meses de hostilidades entre sus países y abrió la vía para negociar un acuerdo definitivo. EEUU ataca a Irán tras acusaciones de agresión a buques en el estrecho de Ormuz; Teherán responde En virtud del memorando, EEUU se comprometió a levantar su bloqueo naval contra Irán en un plazo de 30 días, así como retirar sus fuerzas emplazadas cerca del país persa una vez firmado el acuerdo definitivo, que deberá negociarse en un máximo de 60 días y ser refrendado por una resolución vinculante del Consejo de Seguridad de la ONU. Por su parte, Irán asumió el compromiso de facilitar el tránsito seguro de buques mercantes por el estrecho de Ormuz, sin costo durante 60 días, y entablar diálogo con Omán y los países ribereños del golfo Pérsico para regular la futura administración y los servicios marítimos en esta vía crucial para el comercio internacional.

Anthropic y la guerra de EE.UU. contra Irán

Recomiendo: La máquina y la escuela Anthropic y la guerra de EE.UU. contra Irán Por Vijay Prashad | 27/06/2026 | Conocimiento Libre, EE.UU. Fuentes: Globetrotter Si un sistema contribuye a procesos militares cuyas consecuencias incluyen víctimas civiles masivas, ¿puede la responsabilidad limitarse únicamente al actor humano final? Estas no son preguntas solo para Anthropic. Enfrentan a toda la alianza emergente entre Silicon Valley y el estado de seguridad nacional de EE.UU. En la ciudad de Minab, al sur de Irán, donde el calor se eleva de la tierra en ondas resplandecientes y la realidad del imperialismo persiste en cada puerto e instalación militar, un misil impactó en una escuela el 28 de febrero de 2026. El ataque mató a 156 personas, entre ellas 120 escolares, lo que el gobierno iraní calificó inmediatamente de “crimen flagrante”. Las Naciones Unidas calificaron el ataque como “una grave violación del derecho humanitario”. Los nombres de los niños asesinados no han circulado por los centros de poder mundial con la misma fuerza que los nombres de generales, sistemas de armas y plataformas tecnológicas. Los iraníes fallecidos siguen siendo en gran medida anónimos para quienes debaten el futuro de la inteligencia artificial (IA), que fue utilizada por los Estados Unidos – según se ha sabido – en este ataque. El asesinato de los niños ha abierto una ventana a una de las preguntas centrales de nuestra era: ¿quién asume la responsabilidad cuando una máquina entra en la cadena de violencia? El papel que desempeñó la IA sigue sin estar claro. Los informes de prensa indican que el Maven Smart System del ejército estadounidense, que incorpora herramientas de IA como el modelo Claude de Anthropic, estuvo involucrado en operaciones militares contra Irán. Los investigadores continúan examinando si los sistemas asistidos por IA contribuyeron de alguna manera al proceso de selección de objetivos. La evidencia disponible sigue siendo incompleta. Lo que llama la atención es que los líderes de la industria de la IA ya no se mantienen al margen de la maquinaria de la guerra. Están dentro de ella. Cuando se le preguntó sobre el ataque, el director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, dijo que “no sabía exactamente” cómo se había utilizado a Claude en este ataque, al que describió como “errores” que son “realmente, realmente terribles”. Sin embargo, Amodei reiteró que el ataque a la escuela fue “un caso de uso que ni siquiera viola nuestras líneas rojas”. Esto se debió a que, en última instancia, fue un guerrero humano quien tomó la decisión final de atacar la escuela. La respuesta de Amodei merece una atención especial. Durante décadas, los arquitectos del poder tecnológico han desarrollado un lenguaje que distribuye la responsabilidad de manera tan amplia que la disuelve. El ingeniero construye la herramienta, el contratista integra el sistema, el analista militar revisa el resultado, el oficial autoriza el ataque y el político aprueba la guerra. El resultado es una cadena en la que todos participan y nadie rinde cuentas. El lenguaje de “human in the loop” (el ser humano en el circuito) pertenece a esta tradición. Por supuesto, los humanos toman las decisiones finales. Los humanos también tomaron las decisiones finales durante las guerras coloniales occidentales que devastaron Asia y África. Los humanos tomaron las decisiones finales cuando los Estados Unidos bombardeó aldeas en Vietnam. Los humanos tomaron las decisiones finales durante la invasión ilegal de Irak por parte de los Estados Unidos. La presencia de una firma humana al final de un proceso no nos dice mucho sobre la estructura de poder que produjo el resultado. La pregunta más importante es esta: ¿qué papel desempeña la IA en la configuración del campo de decisiones disponibles para esos humanos? Los sistemas militares modernos no son meras calculadoras. Organizan información, priorizan posibilidades, identifican patrones, generan recomendaciones y moldean la atención. Influyen en lo que los comandantes ven y en lo que no ven. Incluso cuando un humano conserva la autoridad formal, es posible que la arquitectura de la percepción ya haya sido construida por máquinas. Por eso el debate no puede terminar con la frase “un humano tomó la decisión final”. El crimen en Minab llega en un momento en que las empresas tecnológicas se presentan cada vez más como guardianas de los límites éticos. Anthropic, en particular, ha cultivado una imagen de cautela (esto es evidente en la Constitución de Claude). Ha hablado de seguridad, alineación y límites. Se ha distinguido de visiones más agresivas del despliegue tecnológico. Sin embargo, toda institución acaba revelándose no a través de sus principios, sino a través de las situaciones en las que esos principios se ponen a prueba. La muerte de niños en una escuela representa una prueba de este tipo. Si una empresa no puede determinar cómo se utilizó su tecnología en una operación militar, ¿qué significa la supervisión? Si los ejecutivos carecen de visibilidad sobre el despliegue, entonces las afirmaciones sobre las salvaguardias se vuelven difíciles de evaluar. Si un sistema contribuye a procesos militares cuyas consecuencias incluyen víctimas civiles masivas, ¿puede la responsabilidad limitarse únicamente al actor humano final? Estas no son preguntas solo para Anthropic. Enfrentan a toda la alianza emergente entre Silicon Valley y el estado de seguridad nacional de los EE. UU. A lo largo de la historia, los períodos de transformación tecnológica han dado lugar a nuevas alianzas entre el capital y el poder militar. Los ferrocarriles, los telégrafos, la aviación, la física nuclear y las redes digitales siguieron todos este camino. La inteligencia artificial recorre ahora el mismo camino. Sus defensores prometen precisión, eficiencia y menos errores. Sin embargo, cada generación escucha promesas similares. El siglo XX estuvo plagado de afirmaciones de que las nuevas tecnologías harían la guerra más limpia, más racional y más humana. Los registros históricos ofrecen poco respaldo a tal optimismo. La tecnología a menudo amplía la escala y la velocidad de la violencia, incluso cuando promete contenerla. Los niños de Minab no se encontraron con la IA como un debate filosófico. Se encontraron con ella como parte de un sistema militar cuyas consecuencias llegaron en forma de fuerza explosiva. Queda por determinar si Claude desempeñó un papel significativo, un papel menor o ningún papel en el proceso de selección de objetivos. Los investigadores deben establecer los hechos, los periodistas deben seguir haciendo preguntas difíciles y los ciudadanos deben exigir transparencia. Pero incluso antes de que se conozcan plenamente esos hechos, el episodio revela algo importante sobre nuestro momento político. La pregunta ya no es si la IA se integrará en la guerra. Esa integración ya está en marcha. La pregunta es si las sociedades permitirán que las decisiones sobre la vida y la muerte sean cada vez más moldeadas por sistemas que incluso a sus creadores les cuesta monitorear, explicar o controlar. La escuela de Minab es una advertencia, no solo sobre un solo ataque, una sola empresa o una sola guerra. Es una advertencia sobre un futuro en el que el poder tecnológico avanza más rápido que la rendición de cuentas pública. Y en ese futuro, la distancia entre el ingeniero y el campo de batalla se hace cada vez más pequeña con la IA y los drones, incluso mientras la responsabilidad se vuelve más difícil de encontrar entre los humanos que envían a las máquinas a matar por ellos. Vijay Prashad es un historiador y periodista indio. Es autor de cuarenta libros, entre los que se incluyen Balas de Washington, Una estrella roja sobre el Tercer Mundo, Las naciones oscuras: una historia del Tercer Mundo; Las naciones pobres: una posible historia del Sur Global y How the International Monetary Fund Suffocates Africa, escrito con Grieve Chelwa. Es el director ejecutivo de Tricontinental: Instituto de Investigación Social, corresponsal jefe de Globetrotter, y el editor jefe de LeftWord Books (Nueva Delhi). También ha hecho apariciones en las películas Shadow World (2016) y Two Meetings (2017). Fuente: https://portal.globetrotter.media/es/2026/06/15/la-maquina-y-la-escuela-anthropic-y-la-guerra-de-los-ee-uu-contra-iran/

¿A quién "amaba Jesús histórico, con todo su corazón, con toda su alma y con todas sus fuerzas "?

¿Quién era Dios para Jesús? ¿A quién "amaba Jesús histórico, con todo su corazón, con toda su alma y con todas sus fuerzas "? Algunas pinceladas Si se contempla a Jesús dentro de los imaginarios apocalípticos judíos del siglo I, la imagen de Dios que emerge de sus parábolas, oraciones y enseñanzas está inseparablemente unida a una profunda insatisfacción con el mundo presente. El punto de partida no es la contemplación de un orden armónico, sino la experiencia de una realidad percibida como desviada de la voluntad de Dios. La enfermedad, la pobreza, la injusticia, la violencia, la dominación extranjera, la corrupción de los poderosos y la muerte constituían señales de que algo fundamental no funcionaba como debía. El mundo existente no era considerado la expresión plena del gobierno divino, sino una situación transitoria que debía ser corregida. Esta percepción no era exclusiva de Jesús. Aparece en numerosos textos apocalípticos judíos de los siglos anteriores y contemporáneos. En ellos se respira con frecuencia una mezcla de dolor, frustración y descontento frente al estado de las cosas. Los justos sufren mientras los impíos prosperan. Los débiles son humillados mientras los poderosos gobiernan. Israel vive bajo la autoridad de imperios extranjeros. La muerte continúa alcanzando a todos. El sufrimiento parece ocupar demasiado espacio en una creación que debería reflejar la justicia de Dios. Precisamente de esa percepción surge la expectativa de una intervención decisiva. La esperanza mesiánica y la espera del Reino no nacen de la satisfacción con el presente, sino de la convicción de que el presente resulta inaceptable para quien cree en el Dios de Israel. Si Dios es justo, si es soberano y si gobierna la historia, entonces el estado actual del mundo no puede ser definitivo. Debe existir un momento en que la realidad sea puesta en conformidad con su voluntad. Por eso Jesús habla de Dios como "Padre nuestro" y como "el Señor del cielo y de la tierra", pero al mismo tiempo enseña a pedir: "Venga tu Reino". La petición presupone que ese Reino aún no se ha manifestado plenamente. Dios sigue siendo el soberano último de la creación, pero su gobierno todavía no aparece de manera visible en todos los aspectos de la vida humana. El mundo continúa mostrando señales de una situación incompleta, provisional y profundamente insatisfactoria. Muchos grupos apocalípticos explicaban esta realidad mediante la convicción de que fuerzas hostiles a Dios ejercían un dominio temporal sobre el mundo. Satanás, Belial, los espíritus malignos o los poderes de las naciones aparecen como expresiones de un orden contrario al designio divino. No se trata de poderes iguales a Dios ni de un dualismo absoluto. Dios continúa siendo el creador y soberano. Sin embargo, permite durante un tiempo la actividad de esas fuerzas mientras la historia avanza hacia su desenlace. En este contexto, Satanás representa algo más que una figura individual. Simboliza la persistencia de todo aquello que contradice la voluntad de Dios: la enfermedad, la opresión, el engaño, la muerte y las estructuras que producen sufrimiento. Su dominio es considerado real, pero también limitado y transitorio. Existe porque Dios todavía no ha decidido instaurar plenamente su Reino. La paciencia divina ocupa entonces un lugar central. Dios espera. Tolera temporalmente una realidad que no coincide plenamente con su voluntad. Permite que continúe una historia marcada por contradicciones y sufrimientos. Esta espera no es interpretada como indiferencia ni como incapacidad. Es el intervalo que precede a la intervención definitiva. Por eso las parábolas presentan repetidamente situaciones en las que el desenlace se demora, pero finalmente llega. Mientras tanto, los seres humanos viven en una situación de tensión. Reconocen a Dios como rey, pero observan que el mundo sigue dominado por fuerzas que parecen desafiar ese reinado. Reconocen a Dios como justo, pero contemplan injusticias que permanecen sin resolver. Reconocen a Dios como fuente de vida, pero continúan enfrentando la enfermedad y la muerte. De esa tensión nace la expectativa apocalíptica. Las acciones atribuidas a Jesús adquieren significado precisamente dentro de este marco. Las curaciones y los exorcismos no aparecen simplemente como actos de compasión individual. Son señales de que el orden presente comienza a ceder. Cada enfermo restaurado, cada persona liberada de un espíritu maligno y cada marginado reintegrado constituye una anticipación de la realidad futura. "Los ciegos ven y los cojos caminan". "Si yo expulso los demonios por el poder de Dios, entonces ha llegado a ustedes el Reino de Dios". Lo que se manifiesta en estos episodios es la convicción de que el dominio de las fuerzas hostiles está comenzando a resquebrajarse. Las advertencias dirigidas a ricos, poderosos e indiferentes también deben entenderse desde esta perspectiva. No expresan solamente una crítica moral. Reflejan la convicción de que las estructuras que producen sufrimiento forman parte de un orden destinado a desaparecer. "¡Ay de ustedes, los ricos!". "¡Ay de ustedes, los que ahora están saciados!". El problema no es únicamente la conducta individual, sino la pertenencia a una realidad que está siendo juzgada por Dios y cuyo tiempo se aproxima a su fin. Así, el Dios que aparece en las enseñanzas de Jesús es un Dios que espera y hace esperar. Un Dios que todavía permite la existencia de aquello que se opone a su voluntad, pero que no lo permitirá indefinidamente. Un Dios paciente, pero no resignado. Un Dios que escucha el sufrimiento de los pobres, contempla la enfermedad, observa la injusticia y conoce el peso de la muerte, sin considerarlos elementos permanentes de la creación. La esperanza del Reino surge precisamente de esa mirada crítica sobre el presente. El mundo tal como existe no constituye la meta final de Dios. La pobreza no es definitiva. La enfermedad no es definitiva. La exclusión no es definitiva. La muerte no es definitiva. Tampoco lo son los poderes que dominan a las naciones ni las fuerzas espirituales que oprimen a los seres humanos. Todo ello pertenece a un tiempo transitorio. "Venga tu Reino" resume la expectativa de que Dios pondrá fin a esta situación, derrotará aquello que contradice su voluntad y manifestará de manera visible un gobierno que siempre le ha pertenecido, pero que aún no se ha revelado plenamente en el mundo. Diego Quiroga, grupo Jesus Histórico.

viernes, 26 de junio de 2026

La ruptura suicida de Israel con EE. UU.

Recomiendo: La ruptura suicida de Israel con EE. UU. Por Chris Hedges | 26/06/2026 | Palestina y Oriente Próximo Fuentes: Voces del mundo [Ilustración:: «When Jewish Upon a Star» (por Mr. Fish) Traducido del inglés por sinfo Fernández Israel está saboteando las negociaciones con Irán y distanciándose de su último aliado importante al negarse a detener sus ataques contra el Líbano y a retirar sus tropas del sur del país. Está decidido a reavivar un conflicto regional que podría llevar a Irán a cerrar de forma permanente el estrecho de Ormuz y sumir a la economía mundial en una depresión global. Y prosigue con su genocidio en Gaza. Israel está contaminado por el racismo y la violencia genocida. Está cegado por una repugnante superioridad moral. Está corrompido por una clase de multimillonarios sionistas de EE. UU. que utilizan su riqueza para manipular la política exterior al servicio de los intereses israelíes. Cuenta con un arsenal nuclear que los responsables israelíes han amenazado repetidamente con utilizar. Es una amenaza para la región. Es una amenaza para sí mismo. Y es una amenaza para nosotros. La primera ronda de una reunión cuatripartita entre Estados Unidos, Irán y los mediadores de Pakistán y Catar, celebrada el domingo en Suiza —donde la delegación iraní se negó a participar en el apretón de manos y la foto conjunta previstos con sus homólogos estadounidenses—, se centró en el cumplimiento por parte de Estados Unidos de los compromisos establecidos en el Memorándum de Entendimiento (MoU) durante un periodo preliminar de 60 días. Pero el cierre del estrecho de Ormuz —tras los ataques israelíes contra el Líbano— interrumpió las conversaciones. El cierre provocó en Trump otra de sus habituales rabietas, durante la cual, según se informa, le dijo al corresponsal de Fox News, Trey Yingst, que había advertido a los negociadores iraníes de que, si el estrecho de Ormuz permanecía cerrado, «ni siquiera volveréis a vuestro puto país». Cuando se le informó de que el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, sigue reivindicando el derecho de Irán a enriquecer uranio —un derecho garantizado por el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares, del que Estados Unidos es cofundador—, Trump habría dicho: «Más vale que el presidente Pezeshkian mida bien sus palabras. Más le vale portarse bien o nos haremos con el control del resto del país». «Irán debe impedir de inmediato que sus MÁXIMOS REPRESENTANTES, muy bien pagados, causen problemas en el Líbano», añadió Trump en una publicación en Truth Social, refiriéndose a Hizbolá. «Si no lo hacen, volveremos a golpear a Irán con mucha fuerza, igual que hicimos la semana pasada, ¡¡¡pero aún más fuerte!!!». Las amenazas de Trump llevaron a la delegación iraní a abandonar la sede suiza, mientras tanto, Ghalibaf restó importancia a las diatribas de Trump en una publicación en X. «¿Es que nunca se paran a pensar que, si sus amenazas hubieran surtido efecto, no habrían llegado a la situación de desesperación en la que se encuentran hoy? No damos ninguna importancia a las amenazas de los estadounidenses», afirmó. La reunión concluyó con «el acuerdo sobre una hoja de ruta de 60 días hacia un acuerdo definitivo y el establecimiento de mecanismos para avanzar en las negociaciones técnicas» en el marco del memorando de entendimiento, según la agencia de noticias IRNA. La visión israelí de un «Gran Israel», diseñada para garantizar el dominio militar de Israel en todo Oriente Medio, depende de aprovechar la riqueza y el poderío militar de EE. UU. Más de dos tercios de las principales armas y municiones que importa Israel —sin las cuales no podría llevar a cabo su genocidio contra los palestinos, convertir el sur del Líbano en un paisaje lunar y bombardear Irán, Siria y Catar— son fabricadas y suministradas por EE. UU. Y debido a que el lobby israelí lleva décadas controlando el Congreso, a que sus aliados sionistas vigilan y controlan los medios de comunicación y a que es capaz de desviar decenas de miles de millones de dólares de los contribuyentes estadounidenses para sostener su aventurerismo militar, Israel está ciego ante sus propias limitaciones. Está dispuesto a causar daño a sus aliados, incluido Estados Unidos, en beneficio propio. Y eso es precisamente lo que ahora pretende hacer. Incluso la obtusa administración de Donald Trump —que ha gastado más de 34.000 millones de dólares en la guerra con Irán y cuyo coste, según estimaciones de WarCosts, supera los 214.000 millones de dólares si se tienen en cuenta los costes económicos más amplios— se ha dado cuenta de ello. Israel está furioso por el Memorando de Entendimiento, firmado virtualmente el miércoles, que deja la gestión de las reservas iraníes de material nuclear enriquecido para negociaciones posteriores, levanta el bloqueo naval estadounidense, desbloquea los activos iraníes congelados y concede exenciones para permitir la venta de petróleo iraní. El Memorando de Entendimiento declara el «cese inmediato y permanente de las operaciones militares en todos los frentes». Propone un periodo de negociación de 60 días antes de alcanzar un acuerdo definitivo, un Fondo de Reconstrucción y Desarrollo de 300.000 millones de dólares, la retirada de las fuerzas estadounidenses de la periferia de Irán y el fin de todas las sanciones internacionales y unilaterales. La retórica desatada por los políticos y comentaristas israelíes contra Trump y los miembros de su administración a raíz del Memorando de Entendimiento —que, según se informa, se acordó sin la participación de Israel— es venenosa. Nadie en la administración Trump se libra. Los desventurados enviados especiales de Trump e incondicionales sionistas, Steve Witkoff y su yerno Jared Kushner, fueron tildados de «dos judíos insignificantes» por Yinon Magal, un exdiputado de la Knesset convertido en comentarista y cercano a Benjamin Netanyahu. Trump es un «perdedor». El vicepresidente JD Vance es «escoria». «Israel Hayom» —el periódico israelí propiedad de la multimillonaria Miriam Adelson, una de las mayores donantes financieras de Trump— acusó a Trump en un artículo de opinión de traicionar a Israel. «Si yo formara parte del gabinete del Gobierno israelí, quizá no estaría atacando al único aliado poderoso que me queda en todo el mundo», replicó Vance. Resulta más que irónico que Israel empuje a Trump —quien da mala fama a la palabra «soborno»— a oponerse a Israel. Pero Israel se ha pasado de la raya. El mundo árabe y musulmán, así como el Sur Global, detestan a Washington por su apoyo al genocidio y a la traición de los palestinos. Israel y sus partidarios sionistas incitaron a EE. UU. a librar guerras a medida de Israel en Iraq, Libia, Siria y, posteriormente, otra guerra con Irán. La alianza y los desastres militares han convertido a Israel y a EE. UU. en Estados parias. Ahora, Israel se está volviendo contra el único aliado que le queda. El hecho de que EE. UU. no siga subordinando sus intereses a los de Israel, incluso a costa de un suicidio económico, es, a ojos de los sionistas que se creen con derecho a todo, imperdonable. Israel espera que la clase multimillonaria sionista y el lobby israelí en EE. UU., como en el pasado, se plieguen a su voluntad. La Casa Blanca de Obama firmó en 2016 un memorando de entendimiento con Israel en el que se comprometía a proporcionar 3.800 millones de dólares al año en ayuda militar entre 2019 y 2028. El Congreso autorizó 17.900 millones de dólares adicionales en ayuda militar a Israel para sostener el genocidio. Se estima que, entre 1946 y 2024, EE. UU. habrá proporcionado a Israel más de 300.000 millones de dólares en ayuda militar y económica, ajustada a la inflación. Sólo el coste de las guerras de EE. UU. en Iraq y Afganistán se ha valorado, según la Universidad de Brown, entre 4 y 6 billones de dólares, y gran parte de esa suma tendrá que pagarse en las próximas décadas en forma de prestaciones médicas y por discapacidad a los veteranos de guerra y a sus familias. Esta vez, el precio es demasiado alto. La derrota de Israel y Estados Unidos en la guerra contra Irán ha asestado un golpe mortal al proyecto del «Gran Israel» y a los Acuerdos de Abraham. Ha paralizado la presidencia de Trump, ha disparado la inflación, ha hundido la popularidad de Trump a niveles desastrosos, ha paralizado las economías de los aliados del Golfo y está amenazando el control republicano de la Cámara de Representantes y el Senado en las elecciones de noviembre. Israel no tiene intención alguna de complacer a Trump. Le da completamente igual lo que le suceda a él, a su administración o las consecuencias de la inminente catástrofe económica. Pero Trump, que siempre ha velado y velará únicamente por sus propios intereses, no va a sacrificarse por el beneficio de otra persona ni por ideales etéreos. Los líderes israelíes están tan alejados de la realidad que amenazan con entrar en guerra con Irán sin el apoyo de EE. UU. Avigdor Lieberman, exministro de Defensa y actual líder del partido de extrema derecha Yisrael Beiteinu, ha pedido que Israel cree una fuerza de misiles balísticos y ha afirmado que, si estuviera al mando, ordenaría al Mossad que derrocara al Gobierno iraní. Israel no tiene intención alguna de abandonar el sur del Líbano, los Altos del Golán —y otras zonas de Siria que comenzó a ocupar tras el derrocamiento de Asad—, Gaza —donde ocupa el 70% del territorio— ni de poner fin a su salvaje limpieza étnica en Cisjordania. Su intención es encontrar algún lugar del mundo al que enviar a los dos millones de prisioneros de facto del campo de concentración de Gaza. Los palestinos de Gaza siguen siendo masacrados —más de 1.000 han sido asesinados por Israel desde que entró en vigor el supuesto alto el fuego el pasado octubre— y se apiñan en campamentos de tiendas de campaña superpoblados, sin comida suficiente, agua potable ni atención médica. Estos objetivos pueden ser alcanzables a corto plazo, pero a largo plazo auguran la desaparición del Estado sionista. Los demócratas se están liberando cada vez más de la losa que supone el Comité Americano-Israelí de Asuntos Públicos (AIPAC), que respaldó a más de 100 republicanos que votaron en contra de certificar los resultados de las elecciones presidenciales de 2020. Los republicanos del «America First» y la derecha están recayendo en su antisemitismo tradicional. El genocidio ha arrancado el velo que cubría a Israel y ha dejado al descubierto su rostro oscuro y asesino ante la comunidad internacional. La guerra contra Irán, que Netanyahu vendió como una victoria fácil, puso al descubierto la cínica manipulación de Estados Unidos por parte de Israel ante la Casa Blanca de Trump. Los israelíes, embriagados por la fantasía de ser el pueblo elegido, no tienen amigos. No tienen aliados. Tienen a quienes utilizan y a quienes masacran. «Se acabó la ayuda descabellada sin condiciones, sino una condición ligada a cada dólar y a cada misil», escribe el periodista israelí Gideon Levy. O te comportas o pagas las consecuencias. Ya no puedes hacer lo que te plazca: asesinar, maltratar, violar la soberanía nacional y el derecho internacional con impunidad. En un ambiente así, Israel ya no podrá seguir burlándose de la comunidad internacional, para la que no hay tema más unificador que la oposición a la ocupación. Lo quiera o no, Israel tendrá que tener esto en cuenta. Las primeras grietas ya han aparecido, y de qué manera: un acuerdo alcanzado con Irán sin tener en cuenta en absoluto a Israel, que durante años hizo caso omiso de Estados Unidos y del mundo entero. Esto es solo el principio: un mundo que se horrorizó ante lo que Israel hizo en la Franja de Gaza querrá que se rinda cuentas. Un Estado genocida ya no puede seguir siendo el niño mimado del mundo occidental. Un Estado cuyos ciudadanos llevan a cabo pogromos a diario, con la colaboración de su ejército, no formará parte de la familia de las naciones. El sueño está empezando a hacerse realidad. Será una pesadilla. Se acabó el juego. El dominio israelí sobre el sistema político estadounidense está llegando a su fin. La incapacidad de Israel para interpretar la opinión pública estadounidense y mundial —o la de su propia población, donde más del 90% cree que Israel perdió su guerra contra Irán—, junto con su obstinada creencia de que sus viejas palancas de poder aún pueden funcionar, ponen de manifiesto un liderazgo que se ha vuelto sordo, mudo y ciego. Puede causar y causará mucho daño. Puede causar, y causará, más muertes y sufrimiento. Pero se está devorando a sí mismo. Chris Hedges es un escritor y periodista independiente que trabajó durante casi dos décadas como corresponsal extranjero para The New York Times, la National Public Radio y otros medios en Latinoamérica, Oriente Medio y los Balcanes. Formó parte del equipo de reporteros de The New York Times que ganó un Premio Pulitzer por su cobertura del terrorismo global. Hedges es miembro del Nation Institute y autor de numerosos libros, entre ellos War is a Force That Gives Us Meaning. Chris Hedges, The Chris Hedges Report, 22 junio 2026 Fuente: https://vocesdelmundoes.com/2026/06/25/la-ruptura-suicida-de-israel-con-ee-uu/