miércoles, 26 de agosto de 2026

De cómo los medios de comunicación venden el genocidio palestino

Recomiendo: De cómo los medios de comunicación venden el genocidio palestino Por Chris Hedges | 26/08/2026 | Mentiras y medios, Palestina y Oriente Próximo Fuentes: Voces del Mundo [Ilustración: «¡Alegría para el mundo!» (Mr. Fish) El texto de la imagen reza «Gaza: tierra de sonrisas»] Los medios de comunicación occidentales fomentan el consenso en favor del genocidio. Normalizan la ocupación militar y el apartheid que Israel lleva practicando desde hace décadas. Ocultan las flagrantes violaciones del derecho internacional por parte de Israel. Perpetúan la falacia de que Israel es la víctima. Traicionan, desacreditan y demonizan el trabajo de los periodistas y profesionales de los medios de comunicación palestinos en Gaza, de los cuales al menos 220 han sido asesinados por Israel entre el 7 de octubre de 2023 y agosto de 2025. Aceptan pasivamente la draconiana censura israelí. Se conforman con tibias cartas de protesta ante la negativa de Israel a permitir la entrada de periodistas extranjeros en Gaza —un intento de Israel por enmascarar sus crímenes de guerra—. Amplifican las mentiras israelíes, desde bebés decapitados hasta agresiones sexuales generalizadas contra mujeres israelíes el 7 de octubre, para ocultar la verdad. Cuando se escribe sobre Gaza, los verbos están en voz pasiva. No hay sujeto. Nadie rinde cuentas. El genocidio, al parecer, es un acto de Dios. No es diferente de un terremoto o un tsunami. Los clichés y los adjetivos opacos, como el «ciclo de violencia» o los «enfrentamientos», distorsionan y falsifican la realidad. «Si el pensamiento corrompe el lenguaje, el lenguaje también puede corromper el pensamiento», advirtió George Orwell. Términos como «genocidio», «atrocidad», «limpieza étnica» y «territorios ocupados» desaparecen por arte de magia de los informes de los medios de comunicación sobre los palestinos, cuya resistencia se describe habitualmente como «salvaje» y «bárbara». Los editores dan instrucciones a los periodistas del New York Times para que eviten términos como «Palestina», «genocidio», «carnicería», «campo de refugiados» o «matanza» y «masacre» en referencia a los palestinos. Los medios de comunicación repiten servilmente lo que Israel les proporciona. Los bombardeos intensivos se convierten en «ataques aéreos quirúrgicos». El uso de la hambruna como arma por parte de Israel se convierte en una «escasez de alimentos». El asesinato de civiles desarmados —incluidos niños— se convierte en «enfrentamientos». Los recintos de los colonos judíos, situados en lo alto de las colinas y con aspecto de fortalezas, se convierten en «barrios». El asesinato extrajudicial de un periodista o un médico se convierte en «fallecimiento». El genocidio, al que se hace referencia como la «guerra entre Israel y Hamás», se justifica como «autodefensa», parte del mantra del «derecho de Israel a defenderse». Cuando se destruyen escuelas, hospitales, clínicas, ambulancias, mezquitas, iglesias y otros objetivos civiles, se les tilda de «centros de mando de Hamás» o se les ataca porque Hamás está «utilizando a civiles como escudos humanos» —algo que Israel hace habitualmente, cuando el ejército ata a los palestinos detenidos y les obliga a entrar en edificios y túneles que podrían contener trampas explosivas, por delante de las tropas israelíes—. Cuando los israelíes son retenidos por Hamás, son «rehenes», incluso si prestan servicio en el ejército. Cuando los palestinos —incluidos los niños— son retenidos sin cargos ni juicio y desaparecen en centros de detención israelíes, donde la tortura es «generalizada» y «sistemática», son «prisioneros». Los ataques con misiles contra campamentos de tiendas de campaña u hospitales se achacan a grupos armados palestinos que lanzan cohetes errantes. Si Israel reconoce los ataques —lo cual ocurre muy raramente—, se describen como un «trágico error». Las instituciones civiles de Gaza se califican como «dirigidas por Hamás» para poner en duda la veracidad de sus informaciones. El New York Times suele matizar los comunicados del Ministerio de Sanidad de Gaza señalando que «no distingue entre civiles y combatientes», ocultando así la matanza de decenas de miles de civiles. El resultado son algunos de los textos más enrevesados de la historia del periodismo, como el titular del New York Times del 5 de noviembre de 2023 que reza: «Las explosiones que, según los habitantes de Gaza, fueron un ataque aéreo, dejan numerosas víctimas en un barrio densamente poblado». «Cuando los periodistas de Middle East Eye Mohamed Salama y Ahmed Abu Aziz, junto con el fotoperiodista de Reuters Hussam al-Masri y los independientes Moaz Abu Taha y Mariam Dagga —que habían trabajado con varios medios de comunicación, incluida Associated Press— fueron asesinados en un ataque de ‘doble golpe’ —diseñado para acabar con los equipos de primera intervención que acudían a atender a las víctimas de los ataques iniciales— en el Complejo Médico Nasser, ¿cómo respondieron las agencias de noticias occidentales?» Lo pregunté en mi columna «La traición a los periodistas palestinos». «El ejército israelí afirma que los ataques contra el hospital de Gaza tenían como objetivo lo que, según ellos, era un cámara de Hamás», informó Associated Press. «Las Fuerzas de Defensa de Israel afirman que el ataque al hospital iba dirigido contra un cámara de Hamás», anunció la CNN. El cámara pertenecía a Reuters, que afirmó que Israel era «plenamente consciente» de que la agencia de noticias estaba grabando desde el hospital. «Cuando el corresponsal de Al Jazeera, Anas Al Sharif, y otros tres periodistas fueron asesinados el 10 de agosto en su tienda de prensa cerca del hospital Al Shifa, ¿cómo se informó de ello en la prensa occidental?», pregunté. «Israel mata a un periodista de Al Jazeera del que afirma que era un líder de Hamás», tituló Reuters su noticia, a pesar de que Al Sharif formaba parte de un equipo de Reuters que ganó un Premio Pulitzer en 2024. El periódico alemán Bild publicó en portada una noticia titulada: «Matan en Gaza a un terrorista disfrazado de periodista». «Las piruetas lingüísticas empleadas por los medios llegaron hasta el punto de redefinir palabras, vaciándolas de significado», escribe Assal Rad en «No digas Palestina: cómo los medios fabricaron el consentimiento para el genocidio»: «Los medios de comunicación dominantes no describieron las repetidas infracciones del alto el fuego por parte de Israel utilizando el lenguaje propio de una violación. En su lugar, la cobertura siguió los mismos patrones de racionalizar los ataques de Israel y repetir acríticamente las afirmaciones de Israel para justificar sus acciones. Mientras se seguía matando a palestinos —durante un «alto el fuego»— y el flujo de ayuda no alcanzaba el nivel de necesidad ni lo acordado, los medios occidentales enmarcaron estas violaciones flagrantes como «pruebas» o «desafíos» a un «alto el fuego inestable». Mientras organizaciones líderes en derechos humanos como Amnistía Internacional advertían de que el genocidio, de hecho, no había terminado, los medios de comunicación tradicionales siguieron presentándolo como una guerra con un «alto el fuego frágil»». Las palabras importan. Las palabras justifican las acciones. Si no hay genocidio, si Israel se está defendiendo en una guerra, Estados Unidos y los aliados europeos de Israel tienen derecho a proporcionar decenas de miles de millones de dólares en ayuda militar. Si se trata de una guerra iniciada por Hamás el 7 de octubre, entonces es posible lamentar la destrucción de Gaza y la matanza masiva perpetrada por Israel como el desafortunado resultado del ataque de Hamás. Esta corrupción del lenguaje está diseñada, como señaló Orwell, para defender lo indefendible: «Cosas como la perpetuación del dominio británico en la India, las purgas y deportaciones rusas, el lanzamiento de las bombas atómicas sobre Japón, pueden defenderse, sin duda, pero solo con argumentos demasiado brutales como para que la mayoría de la gente los afronte, y que no concuerdan con los objetivos declarados de los partidos políticos. Por ello, el lenguaje político tiene que consistir en gran medida en eufemismos, argumentos circulares y una vaguedad totalmente confusa. Se bombardean desde el aire pueblos indefensos, se expulsa a los habitantes al campo, se ametralla al ganado y se incendian las chozas con balas incendiarias: a esto se le llama «pacificación». A millones de campesinos se les arrebatan sus granjas y se les obliga a caminar penosamente por las carreteras con nada más que lo que pueden llevar encima: a esto se le llama «traslado de población» o «rectificación de fronteras». Se encarcela a personas durante años sin juicio, se les dispara por la nuca o se les envía a morir de escorbuto a los campamentos madereros del Ártico: a esto se le llama «eliminación de elementos poco fiables»». Adam Johnson, en «How to Sell a Genocide: The Media’s Complicity in the Destruction of Gaza (Cómo vender un genocidio: la complicidad de los medios de comunicación en la destrucción de Gaza)», analizó más de 12.000 artículos de The New York Times, The Washington Post, CNN.com, Politico, Axios, USA Today y The Associated Press, además de 5.000 segmentos televisivos emitidos en la CNN y la MSNBC. Su libro, fruto de una minuciosa investigación, es una acusación contundente contra la justificación del genocidio por parte de los medios de comunicación «liberales». La CNN y The New York Times dieron instrucciones a sus editores y periodistas de que los ataques solo podían atribuirse a Israel después de la confirmación por parte de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y las coordenadas GPS. Johnson cita a una fuente de la CNN: «Ya fuera en la redacción o sobre el terreno, no podíamos atribuir nada a Israel a menos que cumpliéramos con este requisito imposiblemente exigente de tener que llamarlo «explosión», hasta que geolocalizáramos el lugar de la explosión, enviáramos las coordenadas a los israelíes y les pidiéramos un comentario». Puedes ver una entrevista con Johnson sobre su libro en The Electronic Intifada aquí. Los periodistas de la CNN que informan sobre Israel y Palestina deben enviar sus trabajos para su revisión a la oficina de la cadena en Jerusalén antes de su emisión. La oficina de la CNN, al igual que todas las oficinas de noticias en Israel, está obligada a acatar las restricciones impuestas por los censores militares israelíes. A los muy pocos palestinos que aparecen en la CNN y otros medios de comunicación tradicionales se les pregunta sistemáticamente —por lo general, incluso antes de que se les permita salir en antena— si «condenan» a Hamás. A los invitados que expresan siquiera una crítica moderada hacia Israel se les pregunta si Israel «tiene derecho a existir». A nadie se le pregunta jamás si condena el sionismo, el apartheid, la limpieza étnica, el genocidio o la guerra de cien años de Israel contra Palestina. Tampoco se les pregunta si los palestinos tienen derecho a defenderse —lo cual, según el derecho internacional, sí tienen, incluso con armas—. Nuestros periodistas y medios de comunicación domesticados son, como señaló Robert Fisk, «prisioneros del lenguaje del poder». Repiten obedientemente el léxico oficial. Esto los convierte no solo en propagandistas, sino en cómplices del genocidio. A quienes protestan contra el genocidio, incluidos los estudiantes en los campus universitarios —muchos de los cuales son judíos—, se les tacha de «partidarios de Hamás» y «antisemitas». Los periodistas buscan a los estudiantes sionistas, que suelen encontrarse refugiados en las casas Hillel de los campus, y que afirman «temer por su seguridad» a causa de las protestas. Los medios de comunicación prestan poca atención al aumento de la intolerancia antimusulmana o a la represión ejercida contra los estudiantes manifestantes, que incluye no solo la brutalidad policial y 3.000 detenciones y arrestos, sino también suspensiones, períodos de prueba, expulsiones, la retención de títulos y el despido de profesores solidarios. Las consignas que reclaman la liberación de Palestina —entre ellas «Desde el río hasta el mar, Palestina será libre»— junto con la bandera palestina, se han tipificado como delito. El mensaje es claro: las vidas judías importan. Las vidas palestinas, no. «Los informes de los organismos de la ONU, de observadores de derechos humanos respetados, de revistas médicas y de personal médico profesional suelen ser tratados con respeto y se les da protagonismo en los medios de comunicación dominantes», escribe el historiador Rashid Khalidi en la introducción del libro de Robin Anderson, The Complicit Lens: US Media Coverage of Israel’s Genocide in Gaza: «No es así en esta guerra: por el contrario, si es que se citan tales fuentes, los medios de comunicación otorgan el mismo tratamiento a las escandalosas calumnias y difamaciones contra estas organizaciones y personas, difamaciones que producen en abundancia la legión de propagandistas profesionales de Israel y su miríada de defensores en EE. UU. Además de difamar a los críticos del genocidio de Israel tachándolos de partidarios de Hamás o simpatizantes del terrorismo, el arma principal de su arsenal de difamación es el uso indebido, sistemático y escandaloso de la acusación letal de antisemitismo». La fuga masiva de lectores y espectadores de los medios de comunicación convencionales hacia las plataformas de redes sociales —que no filtran las noticias a través del lobby israelí, el Gobierno de EE. UU. o las grandes empresas— es un claro indicador de la bancarrota de los medios. La respuesta a esta fuga ha sido el «plataformicidio»: el uso de algoritmos, el «shadow banning», la restricción de las funciones de retransmisión en directo y el cierre de cuentas por parte de gigantes de las redes sociales como Facebook, Instagram, X, YouTube y TikTok, para reducir drásticamente el alcance de la información sobre Palestina. Esta censura forma parte de un esfuerzo coordinado para ocultar al público el horror del genocidio. Al hacer referencia constantemente al 7 de octubre, los medios occidentales sacan de contexto el genocidio. Ignoran el asedio de Gaza por parte de Israel, que dura ya 19 años. En los medios occidentales, el 7 de octubre se presenta como un acto «sin provocación previa». Se ignoran las masacres perpetradas por Israel contra palestinos desarmados en Gaza durante los inviernos de 2008 y 2009, así como sus ataques contra Gaza en 2012, 2014 y durante la Gran Marcha por el Retorno en 2018 y 2019. Rara vez se menciona la Nakba de 1948 —cuando los sionistas europeos se apoderaron de más del 78% de la Palestina histórica, expulsaron violentamente a 750.000 palestinos, destruyeron más de 530 pueblos palestinos y mataron a 15.000 palestinos—. El 70% de los que fueron expulsados de sus hogares en 1948 se vieron obligados a refugiarse en Gaza. El proyecto sionista se basa en fomentar la amnesia histórica. «Una vez que Hamás quedó instituido como un grupo terrorista brutal cuyos miembros torturaban, desmembraban y decapitaban a bebés con regocijo y sin escrúpulos, no se necesitó ninguna explicación adicional», escribe Anderson en su libro. «Los medios de comunicación simplemente evitaron informar sobre el historial de violencia de Israel y, como resultado, los medios del establishment también ignoraron las condiciones de la vida cotidiana de los palestinos». La ficción de que actualmente existe un alto el fuego en Gaza —Israel ha matado al menos a 1.286 palestinos y ha herido a 4.257 desde que supuestamente entró en vigor— se ha convertido en la excusa utilizada por los medios de comunicación occidentales para dar la espalda a Gaza. Esta negación del genocidio ha caracterizado la cobertura informativa desde sus inicios. Enmascara no solo los crímenes de Israel, sino también la intención declarada de Israel de llevar a cabo una limpieza étnica de todos los palestinos de Gaza. Neutraliza de hecho el derecho internacional. Y convierte en una burla la profesión del periodismo. Cuando se produzca el último acto de limpieza étnica, los medios de comunicación occidentales, estoy seguro, seguirán bombardeándonos con propaganda israelí, eufemismos y clichés. Y justificarán el genocidio hasta el final. Chris Hedges es un escritor y periodista independiente que trabajó durante casi dos décadas como corresponsal extranjero para The New York Times, la National Public Radio y otros medios en Latinoamérica, Oriente Medio y los Balcanes. Formó parte del equipo de reporteros de The New York Times que ganó un Premio Pulitzer por su cobertura del terrorismo global. Hedges es miembro del Nation Institute y autor de numerosos libros, entre ellos War is a Force That Gives Us Meaning. Texto en inglés: The Chris Hedges Report, traducido por Sinfo Fernández. Fuente: https://vocesdelmundoes.com/2026/08/24/de-como-los-medios-de-comunicacion-venden-el-genocidio-palestino/ PALESTINA: Derecho a la resistencia

Ucrania abandonó su prosperidad real por promesas que nunca se cumplieron

Ucrania abandonó su prosperidad real por promesas que nunca se cumplieron Sputnik Ucrania vive una realidad difícil de ocultar: a sus 35 años de independencia, al país nunca le ha ido tan bien como cuando mantenía estrechas relaciones con Rusia. No obstante, la propaganda occidental logró convencerlos de abandonar esa prosperidad por promesas de integración europea que nunca se cumplieron.

martes, 25 de agosto de 2026

Encuestas: Los estadounidenses rechazan la integración militar con Israel

Recomiendo: Encuestas: Los estadounidenses rechazan la integración militar con Israel Por Brett Wilkins | 25/08/2026 | EE.UU. Fuentes: Common Dreams - Imagen: El secretario de Guerra Pete Hegseth junto a Netanyahu previo a una reunión en el Pentágono (Washington, DC), julio de 2025. Una nueva encuesta realizada entre votantes estadounidenses ofrece una advertencia a los legisladores del Congreso que apoyan un plan para estrechar los lazos militares entre Estados Unidos e Israel, al constatar que una clara mayoría de los votantes se opone a la propuesta, que algunos críticos han calificado de “traición”. La encuesta Data for Progress, realizada entre el 3 y el 7 de agosto a 1.217 probables votantes estadounidenses para Demand Progress y el Institute for Middle East Understanding (IMEU) Policy Project, reveló que el 61% de los encuestados se opone a la legislación de la Ley de Autorización de Defensa Nacional (NDAA) de 2027 que integraría a las empresas armamentísticas israelíes en el Pentágono a un nivel superior al de cualquier otro país. Esta cifra ascendió al 78% entre los demócratas y al 73% entre los independientes. “Esta encuesta es una señal de alerta roja para cualquier miembro del Congreso que apoye el proyecto de ley de autorización de defensa”, declaró Cavan Kharrazian, asesor principal de políticas de Demand Progress. “Una clara mayoría de los votantes no apoya una mayor integración del ejército israelí y las empresas militares israelíes en el Pentágono, algo que la Ley de Autorización de Defensa Nacional (NDAA) pretende hacer”. La Cámara de Representantes, controlada por los republicanos, votó el mes pasado (con 216 votos a favor y 212 en contra), en su mayoría siguiendo las líneas partidistas, a favor de una Ley de Autorización de Defensa Nacional (NDAA) récord de 1,15 billones de dólares. El proyecto de ley de gastos militares incluye la Sección 219, una disposición que crearía una Iniciativa de Cooperación en Tecnología de Defensa entre Estados Unidos e Israel, acelerando la investigación, el desarrollo, las pruebas y la integración conjunta de tecnologías de defensa, incluyendo inteligencia artificial, defensa antimisiles y sistemas antidrones. Los representantes Thomas Massie (republicano por Kentucky) y Ro Khanna (demócrata por California) presentaron una enmienda para eliminar la Sección 219 de la Ley de Autorización de Defensa Nacional (NDAA). La medida no fue aprobada. La congresista Ilhan Omar (demócrata por Minnesota), que votó en contra de la NDAA, describió la Sección 219 como “una amenaza escandalosa para la seguridad y la autonomía de nuestro país”. La versión del Senado del proyecto de ley de autorización de gastos militares incluye una disposición relacionada —la Sección 1217, la Ley de Futuros entre Estados Unidos e Israel—, y ambas cámaras deberán conciliar sus respectivas leyes de la NDAA antes de que se decida la redacción final. No se prevé que la conciliación se produzca antes de noviembre. “Ya es hora de que el Congreso escuche al pueblo estadounidense, y no a las mismas voces que siempre quieren darle a Israel un cheque en blanco”, dijo Kharrazian. Ese cheque en blanco ha ascendido a más de 174.000 millones de dólares en ayuda, sin ajustar por inflación, desde la fundación del Estado moderno de Israel en 1948. La nueva encuesta reveló que el 57% cree que el ejército israelí y las empresas armamentísticas de ese país no deberían tener mayor acceso a los sistemas militares estadounidenses. El 51% afirmó que Israel se beneficia más de la relación entre ambos países, frente a solo el 12% que opinó que Estados Unidos sale ganando. Aunque los votantes republicanos apoyan la disposición del Pentágono por un margen de 16 puntos, cuando se les pregunta al respecto sin contexto adicional se muestran considerablemente menos entusiasmados con la idea de otorgar acceso especial a cualquier ejército extranjero, oponiéndose a ello un 62%, frente a un 27%. El 40% de los votantes encuestados afirmó creer que la relación entre Estados Unidos e Israel es “demasiado estrecha”, frente al 42% que opina que es “adecuada”. Entre los demócratas, el 56% considera que las relaciones son demasiado estrechas, en comparación con solo el 23% que opina que son adecuadas. El 22% de los republicanos y el 43% de los independientes coincidieron en que las relaciones entre Estados Unidos e Israel son demasiado estrechas. Al preguntarles si creen que Donald Trump apoya demasiado al gobierno de derecha de Israel, el 49% respondió que sí, en comparación con solo el 33% que dijo que el Presidente está brindando el apoyo adecuado y solo el 8% que cree que no está brindando suficiente apoyo a este aliado clave. La opinión de los encuestados sobre Israel se ha deteriorado notablemente: el 44% afirma que ahora ve al país con peores ojos que hace tres años, en comparación con solo el 17% que dice que su opinión ha mejorado en medio de la guerra de aniquilación en Gaza, que expertos de las Naciones Unidas , grupos de derechos humanos y un caso liderado por Sudáfrica que actualmente se encuentra ante la Corte Internacional de Justicia califican de genocidio, así como por la ocupación, colonización, limpieza étnica y apartheid israelíes en Palestina. Si nos centramos únicamente en los últimos seis meses, el 41% de los encuestados afirmó que su opinión sobre Israel se ha vuelto menos favorable, frente al 16% que opina que se ha vuelto más favorable. Entre los demócratas, la división es de 56% contra 13%; entre los independientes, de 42% y 11% respectivamente. “Israel es una nación que está cometiendo genocidio y que acaba de arrastrar al pueblo estadounidense a una guerra desastrosa que aún está afectando nuestros bolsillos”, declaró Margaret DeReus, directora ejecutiva del Proyecto de Políticas de IMEU, refiriéndose a la guerra con Irán. “Los senadores juran anteponer el bienestar del pueblo estadounidense a todo lo demás; para cumplir con ese juramento, deben desechar esta propuesta ridícula”. “Es el colmo del absurdo que el Congreso siquiera esté considerando una propuesta para involucrarse más con el ejército israelí y usar nuestros impuestos para subsidiar a sus empresas de armas”, añadió DeReus. Fuente de la traducción al castellano: https://www.elcohetealaluna.com/israel-suma-rechazos/ Fuente del original: https://www.commondreams.org/news/poll-us-israel-military-integration

Sueño «americano»: ¿Se viene el socialismo?

Recomiendo: Sueño «americano»: ¿Se viene el socialismo? Por Pablo Pozzi | 25/08/2026 | EE.UU. Fuentes: Diario Tiempo Argentino - Imagen: Logo de los Socialistas Democráticos de Estados Unidos (DSA, según sus siglas en inglés) La reaparición del fantasma comunista en Estados Unidos: ¿avance real del socialismo o un fenómeno progresista funcional a las disputas entre el trumpismo y el Partido Demócrata? Los recientes triunfos electorales de unos 250 de miembros de los Democratic Socialists of America, incluyendo a Zohran Mamdani en la alcaldía de Nueva York y a la diputada por Detroit, Rashida Tlaib, han desatado un fenómeno similar al macartismo y la Guerra Fría en Estados Unidos. Trump ha denunciado la presencia comunista y el Departamento de Estado ha acusado, abiertamente, a Cuba de ser responsable de esta situación. Al mismo tiempo, los medios de comunicación vienen alentando la posible campaña presidencial de la diputada Alexandria Ocasio-Cortez, también integrante de los DSA. Todos insisten que los jóvenes yanquis se han “volcado al socialismo” por primera vez en la historia. Algunos hasta han remarcado, con preocupación, la elección de dos concejales comunistas en Bangor, Maine, e Ithaca, Nueva York. Lo significativo es que serían los primeros abiertamente PC electos desde 1947. ¿Qué esta pasando? Primero relativicemos un poco la cuestión. En 1949, 538 municipalidades tenían alcaldes socialistas, el Partido Socialista tenía decenas de legisladores estaduales y nacionales, el Partido Comunista había electo como diputados, a través del American Labor Party, a Vito Marcantonio, Hugh DeLacy y Leo Isaacson. Nueva York, California, Minnesota, Wisconsin, Dakota del Sur todos eran estados con fuertes contingentes socialistas y comunistas. Si bien el actual crecimiento electoral del socialismo es importante, aún no ha llegado al desarrollo que tuvo en 1950. Fue el macartismo el que eliminó este desarrollo. De hecho, hoy en día sobre 435 diputados nacionales, sólo seis se consideran genéricamente socialistas. En segundo lugar, la campaña presidencial de Bernie Sanders en 2016 y 2020, politizó una cantidad importante de jóvenes universitarios. Pero también, las campañas de Donald Trump tuvieron fuerte eco entre los jóvenes de las docenas de universidades evangélicas. Lo cierto es que la politización juvenil ha aumentado mucho en la última década. Por otro lado, el “fenómeno” de Ocasio-Cortez (AOC) es de compleja interpretación. Las encuestas insisten que AOC es la política más confiable y es considerada como la más honesta. Al mismo tiempo, sólo 8% de los encuestados, con opinión favorable, consideran que la podrían votar. Si bien concita mucho apoyo entre estudiantes de las universidades de elite, tiene bastante menos entre trabajadores y obreros del que obtuvo Bernie Sanders hace una década. Esto a pesar de que AOC tiene un pasado como trabajadora de restaurante. Quizás se debe a que su discurso es más progresista que socialista; en realidad, la palabra socialismo (o clase obrera) brilla por su ausencia en sus discursos. La historia de los DSA reviste interés. Se originó en un sector del trotskismo vinculado con Max Schachtman, que primero se planteó un frente con el PS dirigido por el pacifista Norman Thomas, para luego practicar el entrismo en el Partido Demócrata. Durante varias décadas tuvieron escaso éxito, hasta hace unos 15 años cuando gracias a haber apoyado a Sanders, comenzaron a crecer. Al mismo tiempo, adoptó una estructura de tendencias internas donde coexisten desde trotskistas y maoístas, hasta viejos comunistas, anarquistas y una amplia mayoría socialdemócrata. De cualquier manera, los DSA contaban con 5000 afiliados en 2016, pero diez años más tarde habían crecido a 120 mil. Teniendo en cuenta una cantidad importante de matices.es indudable que hay un crecimiento “socialista” y de izquierda no visto desde los años inmediatos de la posguerra. Pero, más allá de que Trump despotrique sobre el peligro comunista, ¿cuán socialistas son los DSA o si es por eso su portaestandarte AOC? En realidad, el apoyo de los DSA reside principalmente en sectores medios progresistas, con escasa incidencia entre obreros si bien tienen buena relación con las direcciones de los gremios automotrices y los mecánicos (cuya base ha votado mayoritariamente por Trump). De hecho, las propuestas de los DSA son muy poco socialistas en el sentido de Marx y Engels. En realidad, están más cercanos al liberalismo de Roosevelt y el New Deal que al viejo Partido Socialista norteamericano. Por ejemplo, sus propuestas se centran en una educación superior gratuita, en un seguro nacional de salud, la protección del medio ambiente, un “control democrático de la economía”, y las reivindicaciones que han sido denominadas como “woke”. En cambio, no dicen casi nada sobre salarios, estabilidad laboral, derechos de los trabajadores, sindicalización. Que la agenda woke ha enajenado a mucha gente trabajadora fue admitido por AOC cuando planteó, el mes pasado, en una entrevista con la cadena ABC, que “la primera etapa woke fue una locura”. Esto podría significar un retorno a un socialismo más clasista, pero para varios analistas lo que parece ocurrir es que hay corrimiento de los DSA y AOC hacia “el centro” para ampliar su base electoral. Esto significa que la demócrata Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes durante el gobierno de Biden, dijo que “con AOC se puede trabajar”, mientras que el diputado Jamie Raskin planteó la importancia de darle un lugar en el Partido Demócrata. Lo que parece estar ocurriendo es que los DSA, y AOC en particular, les son útiles al trumpismo para volver a lanzar una especie de macartismo 2.0 que unifique su base electoral y amedrente a la ciudadanía con el peligro del enemigo interno, y quizás hasta logre fracturar a la oposición. A su vez para los demócratas, figuras como AOC les permite plantear que se están renovando luego de numerosos fracasos electorales. AOC, que apoyó la candidatura de Kamala Harris, es una socialista “potable”. Pero los sectores más tradicionales del PD no concuerdan y, al igual que hicieron con Sanders, no quieren cederle espacios. Esto también ha tensionado a los DSA: varias de sus tendencias internas han planteado resoluciones retirándole el apoyo a AOC. Por debajo la realidad es que la crisis norteamericana continúa y nadie parece ofrecerle respuestas a la ciudadanía. Fuente: https://www.tiempoar.com.ar/ta_article/se-viene-socialismo/

EEUU lanza la operación 'Paria Económico' contra Irán y quienes lo apoyen

Sputnik Mundo EEUU lanza la operación 'Paria Económico' contra Irán y quienes lo apoyen Washington puso en marcha una operación denominada 'Paria Económico' dirigida contra Irán y quienes apoyan a Teherán, anunció el secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent. La campaña de presión económica del país norteamericano contra el Estado persa no terminará hasta que la República Islámica quede aislada, agregó. "Hoy, bajo la dirección del [presidente de EEUU, Donald] Trump, el Departamento del Tesoro ha iniciado la operación 'Paria Económico', una campaña sin precedentes contra la República Islámica de Irán y sus facilitadores", declaró Scott Bessent durante una rueda de prensa. De esta manera, EEUU impone sanciones a más de 60 entidades, personas y buques vinculados a Irán, "en todo el mundo que permiten al régimen iraní adquirir tecnología ilícita nuclear y de misiles, llevar a cabo operaciones cibernéticas y generar ingresos petroleros", afirmó. Asimismo, el funcionario precisó que EEUU planea bloquear toda posible fuente de ingresos para Irán y el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) como parte de su operación económica. El secretario del Tesoro indicó que Trump mantiene conversaciones telefónicas con líderes mundiales para que cesen sus relaciones con Irán. Al respecto, aseguró que Washington sancionará a cualquier país o entidad que coopere con la nación persa. "Todos los países y entidades deben saber que deben estar preparados para enfrentar sanciones estadounidenses, y nadie está exento de esto", subrayó Bessent. En sus palabras, EEUU prevé que los países y organizaciones que sigan realizando operaciones con Teherán se vean obligados a abandonar el sistema del dólar. China "se negará a seguirle el juego a los 'actos imprudentes'" de EEUU frente a Irán, dice un medio Por su parte, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Esmaíl Bagaí, destacó que su país hará todo lo posible para hacer frente a la presión económica de Washington. Sostuvo que la nación persa no tiene intención de poner fin al conflicto con EEUU en los términos planteados por Washington. "No permitiremos que la guerra termine en las condiciones impuestas por el agresor", aseveró. El 21 de agosto, el presidente estadounidense, Donald Trump, anunció el inicio de una "operación económica" contra Irán, que describió como un proceso de "aislamiento de una escala sin precedentes". Por su parte, el Ministerio de Exteriores iraní calificó de "terrorismo económico" las sanciones anunciadas por EEUU y las consideró un "crimen contra la humanidad". En las últimas semanas, Washington y Teherán, con la participación de mediadores de Oriente Medio, han intentado acordar las condiciones de un nuevo pacto para poner fin al conflicto. El 18 de junio, Teherán y Washington firmaron el memorando de entendimiento. Sin embargo, desde el 8 de julio, las Fuerzas Armadas estadounidenses han llevado a cabo varias series de ataques contra Irán en respuesta a las presuntas acciones del Estado persa contra buques mercantes que atravesaban el estrecho de Ormuz. Irán, por su parte, respondió con ataques contra bases estadounidenses ubicadas en Oriente Medio. Asimismo, Teherán acusó a Washington de incumplir el memorando, cuyos términos implicaban el cese de las hostilidades. A su vez, el presidente de EEUU, Donald Trump, declaró que el alto el fuego entre las dos partes ya no está en vigor. Últimamente, Washington se abstiene de golpear objetivos en suelo iraní para dar una oportunidad a las negociaciones.

lunes, 24 de agosto de 2026

Cerimedo y la cara sucia del tecnofascismo sudamericano

Recomiendo: Cerimedo y la cara sucia del tecnofascismo sudamericano Por Aram Aharonian | 25/08/2026 | América Latina y Caribe Fuentes: CLAE - Rebelión - Imagen: Fernando Cerimedo, asesor del presidente Paz, es detenido en Bolivia. Hasta hace unos años, Fernando Cerimedo no existía ni como actor de reparto entre las primeras líneas del mundo político: quizá fue Javier Milei quien lo mandó al estrellato (o viceversa). Quien acabaría siendo un gurú de las derechas radicales latinoamericanas no destacaba en las redes sociales en Argentina, ni siquiera en momentos en que Twitter, plataforma que, al crecer en audiencias, convertía temas de conversación en asuntos de agenda pública, en movilizaciones masivas y terremotos políticos. Por decisión del Juez boliviano Wilson Espada, se aplicó la pena máxima de detención preventiva, de 180 días, a Fernando Cerimedo a quien se acusa del intento de homicidio de su expareja Nadia Beller. A las denuncias de la víctima se sumaron el secuestro de mensajes de chat del acusado que lo comprometen: Uno de ellos que fue dirigido a un tal ECK dice: “Nos vendió Nadia. O la eliminamos o estamos jodidos. ¿Conocés a alguien que pueda hacer ese trabajo?”. Según el expresidente Evo Morales, ECK es Erik Correa Gonzalez, Jefe de Inteligencia del gobierno de Rodrigo Paz, presidente de Bolivia. La celeridad con que actuó la policía que detuvo a Cerimedo cuando trataba de abordar un avión con destino a Buenos Aires, y la decisión del juez de allanar inmediatamente su domicilio donde se encontró una granja de bots, y mucho dinero en efectivo, concurdan con el rápido posicionamiento del vicepresidente de Bolivia, Edman Lara, abogado y exoficial de la policía, en conflicto con el presidente Paz. Desde que se conoció el intento de asesinato de Nadia Beller, pareja de Cerimedo, Lara empezó a dar conferencias de prensa exigiendo un rápido esclarecimiento de los hechos y contestándole al presidente argentino Javier Milei que salió a respaldar a Cerimedo, uno de sus asesores estrella. Nadia Beller denunció que Rodrigo Paz y Cerimedo eran socios en maniobras de contrabando de combustible, mensaje que enchastra al presidente boliviano que no puede ocultar su relación con el “experto comunicacional” argentino. Pero ocurre que Cerimedo, que fue el fundador de la Derecha Diario, no solamente tenía relación con el presidente boliviano y Javier Milei: estuvo involucrado en el intento de golpe de Estado en Brasil para evitar que asumiera Lula y en las últimas elecciones en Honduras, donde intervino activamente la CIA para asegurar a Masry Asfua como presidente. Beller volvió a denunciar en Facebook que el atentado en su contra fue un “crimen de Estado” y reclamó respuestas a las autoridades bolivianas por un episodio ocurrido durante su internación: vinculó imágenes tomadas el día del ataque con una fotografía que había difundido posteriormente de un hombre que, según su relato, intentó ingresar a su habitación en la Clínica Las Américas, donde permanecía internada. En las fotografías del día del atentado aparece un hombre con campera amarilla, jean desgastado y zapatillas blancas, una vestimenta que coincide con la de la persona que posteriormente se presentó en el hospital. La desinformación Al “asesor” Cerimedo se lo ha presentado como un operador oscuro, experto en campañas sucias, manipulador de cuentas falsas y de granjas de trolls y hábil en el manejo de la desinformación. Más que negar las acusaciones, Cerimedo las minimiza, las resignifica: le importa su reputación y sale a defenderla en la arena pública (a fuerza de cartas documento, de reclamos de rectificación, de exigencia de derecho a réplica en medios de comunicación privados) cuando está en desacuerdo con alguna afirmación. En Brasil, el Supremo Tribunal Federal lo investigó como presunto integrante de una organización creada para atacar al sistema electoral y realizar acusaciones falsas de fraude en 2022, pero finalmente esas acusaciones no se transformaron en una imputación formal. «La desinformación sobre el supuesto fraude electoral de Brasil fue el final para Bolsonaro, pero le sirvió de empujón a Cerimedo. A esta alturas está claro que los partidarios de Bolsonaro están preparando el terreno para impugnar nuevamente los resultados electorales. Flavio Bolsonaro –el candidato para enfrentar a Lula da Silva- siguió los pasos de su padre y se reunió con embajadores en Brasilia para difundir información falsa sobre las máquinas electrónicas de votación. Dos días después, su hermano Eduardo hizo una transmisión en directo con Fernando Cerimedo experto conspirador argentino contra la democracia en Latinoamérica. En Bolivia, el ¿nuevo gurú? de la derecha regional apoyó al libertario Jaime Dunn, quien al final se bajó de la carrera presidencial, pero dejó bien parado a Cerimedo: Numen, que identifica a su consultora, es el nombre de una academia de formación en estrategias digitales y políticas, de la que egresó Catalina Paz, hija del actual presidente boliviano y encargada de redes sociales de su padre durante la campaña electoral. Cerimedo afirmó que asesoró a Rodrigo Paz en la segunda vuelta electoral a pesar de que “no podría haber pagado por mis servicios, que son muy caros”. Tras las elecciones, se transformó en su principal asesor. El vicepresidente boliviano Edman Lara, un expolicía que entró en colisión con Rodrigo Paz apenas ganaron las elecciones, se delindó del escándalo y señaló que Cerimedo es el asesor personal del presidente, quien lo contrató en la segunda vuelta electoral: “es un tipo maquiavélico capaz de todo (…) ha intentado moldearme a su manera, pero yo nunca lo he dejado”. La defensa de Cerimedo, a cargo de la abogada Margarita Arce, sostiene que fue un «autoatentado» planificado por la propia Beller. Pero ella, recuperándose en la Clínica Las Américasde Santa Cruz de la Sierra, – embarazada de cuatro meses, presuntamente de Cerimedo – dijo al diario argentino Clarín que su expareja le mandó sicarios porque ella “podía contar todo lo que sabía”, principalmente su rol como consultor en el gobierno boliviano, que no estaba blanqueado. También aseguró tener pruebas de presuntos negocios irregulares de Paz y su familia y que Cerimedo filtró los audios en los que Diego Spagnuolo, exdirector de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), denunciaba que la hermana del presidente y Secretaria General de la Presidencia, Karina Milei,dirigía un esquema de corrupción. También acusó a Cerimedo de ser “agente de la CIA” y mencionó explícitamente maniobras de lavado de dinero. Las milicias del tecnofascismo Hace unas semanas, El País de España publicó dos extensos reportajes dedicados a la figura de Elon Musk. En ambos textos se describía con detalle su trayectoria empresarial. Se analizaba su influencia sobre la industria tecnológica global y se destacaba su capacidad para alterar mercados, gobiernos y formas de comunicación. Sin embargo, resultaba llamativo que apenas se mencionara o quedaran directamente invisibilizadas su ideología de extrema derecha, su apoyo a fuerzas neofascistas en distintos países, su utilización de las redes sociales para amplificar discursos de odio y la difusión de sus narrativas xenófobas que alentaron los pogromos racistas de Belfast y hoy trata de que la región se llene de gobiernos libertarios, fascistoides. Más allá de la discusión concreta sobre cada caso, ambos ejemplos ilustran un fenómeno más amplio: la creciente convergencia entre poder económico, poder militar, poder tecnológico, poder mediático y poder político. Ese fenómeno puede describirse mediante un concepto cada vez más utilizado en la investigación y los movimientos sociales: el tecnofascismo. El nuevo escándalo de Cerimedo confirmaría la existencia de una red transnacional de influencia que combina milicias digitales, violencia y corrupción. Los brasileños quierem saber si los servicios que presta son pagados por la familia Bolsonaro. Dado el historial de Cerimedo, no parece razonable pensar que estas valiosas consultorías se realicen únicamente por motivos ideológicos. ¿Podría haber recibido dinero del oscuro fondo creado por el abogado de Eduardo Bolsonaro en Estados Unidos, el mismo que se utilizó para recibir los millones del banquero Daniel Vorcaro, supuestamente destinados a la producción de la película «Dark Horse»? Existe un proyecto internacional en marcha para desestabilizar las democracias, del cual Cerimedo es una figura clave. Este es un caso que ni los medios de comunicación ni las autoridades brasileñas pueden olvidar. Cerimedo está en prisión, Nadia está denunciando los hechos y las piezas de un rompecabezas transnacional comienzan a encajar. Si alguien cuestiona la relación de la familia Bolsonaro con Cerimedo, es casi seguro que las cosas se pondrán feas, señala Intercept Brasil. Aram Aharonian: Periodista y comunicólogo uruguayo. Magíster en Integración. Creador y fundador de Telesur. Preside la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE) Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Hutíes de Yemen derriban un dron espía saudita

- Sputnik Mundo, Hutíes de Yemen derriban un dron espía saudita Las fuerzas de Ansarolá yemeníes informaron que sus defensas aéreas tiraron una aeronave no tripulada de reconocimiento saudí sobre la gobernación de Hajjah (noroeste). El dron realizaba operaciones de reconocimiento hostiles mientras violaba el espacio aéreo yemení, según el comunicado. Los hutíes señalaron que el artefacto era un modelo ScanEagle, de fabricación estadounidense, y que recibió un impacto directo de un arma adecuada antes de caer. El incidente forma parte de una reciente serie de interceptaciones de drones de reconocimiento en diversas zonas del frente de batalla, según el grupo.