CRISTIANOS DEL NUEVO SIGLO
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jueves, 1 de octubre de 2026
El fiscal de Bolivia fue retenido por policías en un aeropuerto, denuncia el MP
Mundo Sputnik
El fiscal de Bolivia fue retenido pir la policia en un aeropuerto.
Personal de comunicaciones de la Fiscalía General del Estado de Bolivia dijo en una repentina conferencia de prensa transmitida en redes sociales que elementos de la Policía Boliviana ingresaron a la sede del Ministerio Público "indicando que todos los fiscales se encuentran aprehendidos sin ningún tipo de fundamento".
"Denunciamos ante toda la población boliviana esta intervención que se está haciendo de manera ilegal e informal; a la vez queremos dar a conocer que el fiscal general del Estado [Roger Mariaca] ha sido retenido en el aeropuerto Viru Viru sin tener ningún documento u orden de aprehensión que pueda aclarar por qué se están realizando estos hechos ilegales", dijo una de las empleadas del recinto, mientras se mostraban imágenes de los elementos policiales en el lugar.
En la víspera, el Departamento de Estado de Estados Unidos informó que se había retirado la visa al fiscal general boliviano ante los señalamientos de que participó "en actos de corrupción significativa", así como por la supuesta aceptación de sobornos del narcotráfico.
miércoles, 30 de septiembre de 2026
El imperialismo y su encrucijada
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El imperialismo y su encrucijada
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Por Jair de Souza | 30/09/2026 | Brasil
Fuentes: rebelion.org
En este artículo el autor señala la importancia de los comicios presidenciales que se celebrarán en primera vuelta el 4 de octubre de 2026, ya que está en juego la soberanía nacional, que peligraría si triunfa el bolsonarismo, ya que su proyecto es de absoluta sumisión al poder imperial usamericano.
Mirando en retrospectiva las últimas cuatro décadas de nuestras contiendas electorales, llegamos a la conclusión de que Lula se enfrenta hora al más insignificante e inepto de todos los adversarios con los que se ha confrontado a lo largo del tiempo.
Hay casi un consenso entre los analistas de que el representante del clan bolsonarista que encabeza la principal plataforma opositora logra ser incluso menos culto, más grosero y troglodita que el propio patriarca a quien debe su designación. En sus dos décadas de actividad parlamentaria, jamás ha ejercido protagonismo en nada de real relevancia, ni ha heredado siquiera el carisma demencial que caracteriza a su progenitor.
No obstante la validez de estas observaciones, Lula está inmerso en la más encarnizada campaña electoral de su vida. ¿Qué podría explicar esta contradicción tan aberrante?
Para empezar a aclarar el panorama, hay que tener en cuenta que la columna vertebral de las fuerzas enemigas del pueblo brasileño no está constituida por los personajes que integran nominalmente el movimiento nazifascista conocido como bolsonarismo. En realidad, estos no pasan de herramientas al servicio de aquellos que, en esencia, determinan la agenda que deben asumir.
Para explicarlo sin rodeos, nuestra lucha se lleva a cabo fundamentalmente contra el imperialismo estadounidense. Además, debemos tener presente que el combate actual se da en un momento de crucial importancia en cuanto a la definición del futuro de la potencia gringa en lo que toca a su pretensión de continuar imponiéndole al resto del mundo su hegemonía.
Con el propósito de reorganizarse para recuperar los espacios de influencia que ha perdido frente a China en los últimos tiempos, los estrategas estadounidenses consideran un requisito indispensable para su supervivencia hegemónica mantener el continente americano bajo su completo dominio.
Entonces, en sintonía con este propósito, toda su maquinaria de poder ha estado operando en la región. Como ya hemos podido constatar, su aparato de imposición no se compone únicamente de su gigantesca capacidad bélica. Aunque ésta, lógicamente, también desempeña un importante papel, como quedó claro en la violenta agresión armada contra Venezuela y el secuestro de su presidente legítimo, hay otros elementos que actúan igualmente para hacer valer los planes emanados de Washington.
Otro instrumento con equiparable potencial para imponer los designios estadounidenses sobre nuestras naciones es su amplio dominio de los medios de comunicación que operan a través de las redes digitales. Las plataformas de internet que funcionan en nuestra región pertenecen a conglomerados gigantescos, cuyos propietarios se han convertido en el núcleo del poder real en los Estados Unidos.
Mediante el uso manipulativo de sus algoritmos, las llamadas Big Techs han estado operando en América Latina con vistas a deponer o instalar gobernantes subordinados a las directrices provenientes del centro imperialista, y no a los intereses de los pueblos de estas naciones. En esto, su eficacia ha sido muy alta, puesto que han logrado influir decisivamente en el direccionamiento de la opinión pública local. Así, en la mayoría de nuestros países, tenemos hoy presidentes con este deseado perfil de subordinación.
Empero, para ser plenamente victoriosa, esta estrategia requiere que un país con la magnitud territorial, poblacional y económica de Brasil también esté sometido a ella. De lo contrario, les será muy difícil asegurarse de que todo el continente actúe como su patio trasero en sus disputas con otras potencias por la hegemonía global.
Por lo tanto, el imperialismo gringo y todas las grandes corporaciones que lo impulsan están totalmente dedicados a transformar nuestro país en el engranaje central del esquema que les viabilice la superación de esta etapa de dificultad y les posibilite retomar su hasta hace poco inobjetable liderazgo mundial.
En vista de esto, lo que menos les importa es la calidad, o la absoluta carencia de cualidades, del candidato indicado por el bolsonarismo para competir contra Lula. Lo que de verdad el imperialismo toma en cuenta es que se trata de una corriente totalmente dispuesta a atender las prioridades trazadas en el centro del imperio. Así, en función de ello, toda la gigantesca máquina de manipulación informativa ha sido activada para intentar llevar al bolsonarismo a una victoria electoral, independientemente de la podredumbre moral, ética o de lo que sea de su candidato.
Esta es la encrucijada en la que se encuentra el imperialismo. Sin embargo, con nuestro esfuerzo redoblado en estos días que preceden a los comicios, los patriotas del campo popular vamos a demostrarle a quien pretenda interferir en nuestro proceso electoral que su única salida es una estrepitosa derrota.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
El pueblo alemán le da una segunda 'sartenada de azotes' a Merz: quieren mandarlo ya a su casa
Mundo
- Sputnik Mundo, 1920
Ajedrez de Geopolítica
Movimientos inesperados, movimientos que esconden otros, o que distraen. Hay peones, hay caballos, hay alfiles, torres, reina y rey. Todos juegan, todos tienen su rol. En Radio Sputnik, ‘Ajedrez de geopolítica’. Donde conocemos todo lo que se juega y todo lo que se decide. Conduce Javier Benítez.
El pueblo alemán le da una segunda 'sartenada de azotes' a Merz: quieren mandarlo ya a su casa
En las recientes elecciones regionales alemanas de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, el partido del canciller, Friedrich Merz, la Unión Demócrata Cristiana (CDU) fue vapuleado. Y es que ha quedado fuera de un parlamento regional por primera vez en la historia de Alemania, tras obtener apenas el 4,9% de los votos, por debajo del 5% requerido.
El hundimiento… de Merz
Los resultados de los comicios arrojaron que el opositor Alternativa para Alemania (AfD) llegó a la cima con más del 38% de los votos, un 20% más que en los pasados comicios. En segundo lugar; se ubicó el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD), con un 35,5%, mientras que la Unión Demócrata Cristiana (CDU) del desahuciado Merz 'arañó' tan solo el 4,9% de la voluntad del electorado.
"No podemos ocultar la realidad del resultado en Mecklemburgo-Pomerania Occidental: es un desastre", atinó Merz. Y es que está viendo y viviendo su hundimiento en tiempo real: dos semanas antes AfD también se había alzado con la victoria en las cruciales elecciones regionales del estado de Sajonia-Anhalt, donde logró un apoyo récord de más del 44 %.
El analista internacional Eduardo Luque observa que, al menos Merz, "reconoce que se ha llevado un sopetón, un soberbio sopapo en la cara y que realmente no tiene autoridad moral en este momento para liderar el país con los fracasos continuos".
"[El hecho de] que el partido gobernante no entre en el parlamento es un enorme fracaso, y que cualquier otro [líder] con menos ansia de 'aferrarse al sillón', lo primero que habría hecho sería dimitir", apunta el experto.
"Ya es la segunda elección en dos semanas en la que la CDU fracasa enormemente, lo cual debería haber servido para que el responsable, el canciller Merz, con sus políticas antirrusas, rusofóbicas, y que quiere empujar a su país a la guerra, hubiera tomado las maletas y se hubiera ido por la puerta de atrás", concluye Luque.
martes, 29 de septiembre de 2026
El proceso electoral es favorable para Lula"
- Sputnik Mundo
"El proceso electoral es favorable para Lula"
Las elecciones presidenciales de Brasil, previstas para el 4 de octubre, concentran la atención regional. Las encuestas ubican al actual presidente Luiz Inacio Lula da Silva y al opositor Flavio Bolsonaro como principales candidatos para un eventual balotaje.
"Esta semana se vive con intensidad, con mucha polarización, ya que está mucho en juego durante el proceso electoral, más sabiendo que probablemente tengamos una segunda vuelta", comentó Daniel Tygel, experto internacional en economía solidaria, medio ambiente y desarrollo sostenible de Brasil en diálogo con Acentos.
Tygel recalcó: "Hay una estabilidad y una consistencia muy grandes en el electorado que vota al actual presidente; al mismo tiempo, del lado opositor hubo algunas modificaciones, pero parece que su techo ya llegó y, por ende, la situación sigue favorable para la reelección de Lula".
"A diferencia de otros momentos, nuestra economía está estable: las tasas de interés están bajando, hay poco desempleo, aumentó en términos reales el salario mínimo y también el poder de compra", dijo, y añadió que "los discursos pasan por la soberanía, el vínculo con Estados Unidos, lo que rodea a Israel y la seguridad pública".
Sobre las apuestas online sostuvo: "En Brasil los casinos están prohibidos desde 1940 y el juego en línea es algo reciente, ganó terreno y ha hecho que las familias se arriesguen y a la vez, se endeuden".
Trump desbocado en la ONU
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Trump desbocado en la ONU
Por Atilio A. Boron | 29/09/2026 | EE.UU.
Fuentes: Página/12 - Imagen: El presidente Donald Trump se reunió con el primer ministro británico Burnham durante la Asamblea General de Naciones Unidas. | Julia Demaree Nikhinson/AP
Viendo y escuchando el discurso de Donald Trump ante la Asamblea General traté de recordar si había algún antecedente de que algún jefe de Estado o de gobierno hubiera amenazado con “aniquilar” más que a un país a una civilización como lo hizo el titular de la Casa Blanca en su intervención del 22 de septiembre. Amenaza, además, proferida en el seno de la instancia diplomática más importante del mundo como es la inauguración del 81º período de sesiones de la Asamblea General de la ONU. La búsqueda resultó infructuosa. Hubo, pero en otros ámbitos o reuniones del sistema de las Naciones Unidas frases intimidatorias de algunos jefes de Estado dirigida a enemigos o adversarios, pero nunca nada tan criminal como la pronunciada por Trump. Esa sola frase, propia de un hampón que habita el submundo del crimen y el delito, revela los alcances de la descomposición moral de la dirigencia estadounidense y su repudio a las normas y principios fundamentales que deben prevalecer en las relaciones internacionales para garantizar la convivencia pacífica entre las naciones
¿Cómo entender semejante exabrupto? Hay varios factores que es preciso tomar en cuenta para comprender -más no para justificar- la aberrante bravuconada del mandatario estadounidense. Es el aullido de un animal herido de muerte que pretende anunciar al mundo el regreso de un imperialismo recargado, o de un super imperialismo, que contaría con poderes omnímodos para organizar al mundo en función de sus intereses. Sin ruborizarse Trump dijo que “Estados Unidos ha vuelto y está más fuerte que nunca, que su economía es la envidia del mundo, su ejército el más poderoso” y que nuestros avances tecnológicos “no tienen parangón”, en una oblicua referencia a China.
El telón de fondo de la criminal amenaza proferida por Trump es la desesperación que le ocasiona el haber quedado atrapado en el pantano iraní al que fue empujado por el otro hampón de la política mundial, Benjamín Netanyhau. Trump puede echar a los periodistas de la Casa Blanca e insultarlos como lo hace su devaluado lambiscón mayor, Javier Milei, pero él sabe que ya perdió la guerra en Irán y sabe del consenso generalizado entre expertos militares y civiles de Estados Unidos que así lo aseguran. No sólo que junto a Israel perdió esa guerra sino que tampoco se vislumbra un final honorable de la misma. El fantasma de una retirada humillante como la que ordenara Joe Biden en 2021 a las tropas estacionadas en Afganistán luego de veinte años de guerra es una pesadilla que atormenta día y noche al matón neoyorquino. De concretarse, propinaría un golpe demoledor al delirio de grandeza del magnate anaranjado. La violenta reacción de Trump proviene de la dolorosa constatación de que pese a contar con un presupuesto fenomenal (que será aumentado en un cincuenta por ciento el año próximo) sus fuerzas armadas son incapaces de derrotar a un rival como Irán que ha sido objeto de casi medio siglo de agresiones de todo tipo por parte de Estados Unidos y sus vasallos.
Pero hay algo más que perturba su entendimiento: el otro pilar sobre el que el imperio asentó durante décadas su supremacía, el dólar, está dando inocultables señales de creciente debilidad. Está perdiendo terreno en el comercio internacional y en las reservas de los bancos centrales, que entre 1980 y el 2025 descendió del 67 por ciento al 56 por ciento, proceso alimentado entre otras cosas por la exorbitante deuda pública del gobierno de Estados Unidos. Por contraposición, en el Sur Global los países que integran la Organización de Cooperación de Shanghái y los BRICS con sus políticas de fomento al uso de las monedas locales para los intercambios comerciales entre sus miembros gravitan cada día con más peso en la economía mundial, en desmedro de la declinante influencia del G7 en el PIB del planeta.
A lo anterior debe sumársele el desafío que plantea la elección de medio término pautada para el próximo 3 de noviembre en la cual Trump podría perder al control de la Cámara de Representantes y -aunque sea mucho más difícil- también del Senado con lo cual el segundo bienio de su administración configuraría un caso clásico de “pato rengo”, es decir, un gobierno imposibilitado de adoptar grandes iniciativas sin la aprobación de un congreso díscolo. De ahí la insólita propuesta de obsequiar a cada ciudadano estadounidense con un bono de 5.000 dólares si es que el electorado lo favorece con la mayoría en ambas cámaras, una operación que si se realizara en otro país Washington no dudaría un segundo en condenar. De ahí también su fantasioso manejo de cifras y estadísticas económicas carentes por completo de respaldo empírico (al estilo de lo que es habitual en el presidente argentino), manejo que no alcanza a ocultar el hecho duro de que el índice de aprobación de su gobierno medido por diversas encuestas oscile entre el 32 y el 33 por ciento, un brusco descenso del 47 por ciento que las mismas encuestadoras registraron al comienzo de su mandato en enero del 2025.
Pero la amenaza de “aniquilar” a Irán no fue la única bravuconada de Trump. La otra estuvo destinada a Latinoamérica y el Caribe cuando advirtió que “no permitirá que las amenazas contra Estados Unidos se afiancen en ningún lugar del continente americano”, sin precisar en qué consistirían tales “amenazas”. ¿Era la Venezuela bolivariana una “amenaza” a la seguridad nacional estadounidense? ¿Lo es Cuba ahora? ¿Lo era Groenlandia, convertida en un protectorado de facto de Estados Unidos? ¿Puede calificarse a México como una “amenaza” cuando en realidad ese país es víctima de la extensa trama de operaciones injerencistas pergeñadas por numerosas agencias federales de Estados Unidos en contra del gobierno de Claudia Sheinbaum? Dicho esto añadió que, si fuera necesario, Washington utilizará todo su “poderío militar sin igual” para proteger los intereses estadounidenses. No se privó tampoco de defender la operación del 3 de enero en Venezuela que culminó con el secuestro de Nicolás Maduro, a quien calificó de “dictador criminal”, y de exaltar al acuerdo petrolero logrado con ese país justificándolo con otra frase que sonó como un escopetazo en el seno de la Asamblea de la ONU: “al vencedor pertenecen los despojos”, en este caso la enorme riqueza petrolera y minera de Venezuela, robada mediante una operación militar de enorme envergadura. En relación a Cuba manifestó que se estaba trabajando para impulsar un “cambio fundamental” en la isla, agobiada por un “Estado absolutamente fallido” según él y que le había encargado a Marco Rubio que tomara este asunto en sus manos. Obviamente no hizo la menor mención al bloqueo que asfixia la isla desde hace más de seis décadas y que cubanas y cubanos han venido resistiendo con increíble heroísmo, bloqueo intensificado en los meses recientes con la esperanza de provocar ese “cambio fundamental” largamente acariciado por la mafia anticastrista de Miami. Si de algo estoy seguro es de que Cuba sabrá enfrentar esta renovada agresividad del imperio y que se convertirá en la tumba de la carrera política de Marco Rubio. De las palabras del ocupante de la Casa Blanca se desprenden con absoluta claridad la voluntad de reconstruir el imperio americano, subordinando a toda la región a los intereses de Estados Unidos. Pero no es un dato menor que en el discurso inaugural de la Asamblea el presidente Luiz Inacio “Lula” da Silva dijera, enfáticamente señalara que “Brasil no es el patio trasero de nadie” -algo que es igualmente válido para los países de Nuestra América- al paso que rechazaba el ingerencismo norteamericano en los procesos electorales latinoamericanos y condenaba de nueva cuenta el bloqueo a Cuba y manifestaba su preocupación por la crisis en Venezuela y Nicaragua.
Un discurso, en síntesis, que anuncia que Nuestra América ha regresado a la época de la “diplomacia de las cañoneras”, algo que aún con la proliferación de gobiernos de ultraderecha en la región es más fácil decir que hacer. Y que en el terreno internacional se propone someter a casi todo el mundo -con las obvias excepciones de China, Rusia y la República Democrática de Corea- a los intereses y conveniencias de Washington. Por eso es oportuno recordar el breve pero contundente discurso del presidente iraní Masud Pezeshkián cuando aseguró que su país “no se pondrá de rodillas ni agachará su cabeza” ante la agresión militar o la presión económica que ejerza Washington. Además, acusó a Donald Trump (y a sus peones políticos y mediáticos a nivel mundial) de “habernos caracterizado como terroristas cuando hemos sido víctimas del terrorismo de Estados Unidos e Israel”, asesinando a niñas en sus escuelas, a la población civil en las calles, diezmando la dirigencia política de Irán y matando nada menos que su líder religioso, el ayatola supremo Alí Jameneí con los bombardeos a mansalva del 28 de febrero del 2026.
Trump con su discurso pretendió conjurar a los espectros del pasado que medraban en un ambiente internacional donde Estados Unidos detentaba una hegemonía y un poderío incontestables. Pero aunque lo desee y formule criminales amenazas no podrá hacer retroceder el reloj de la historia. La era del imperialismo, con Estados Unidos como superpotencia prepotente y rectora -o como sheriff solitario en la formulación de Samuel P. Huntington- se bate en retirada. Es otra ficción como lo fue, en los años noventa del siglo pasado, la exaltación del “nuevo siglo americano”, que apenas si duró una década. La otrora supremacía global de Estados Unidos en los cinco continentes está herida de muerte ante el irreversible advenimiento del mundo multipolar y la proliferación de nuevas y formidables concentraciones de poder económico, político y militar que, sin aspavientos, oponen férrea resistencia a las ambiciones estadounidenses. Tal como lo advirtieran Fidel y el Che, ante estas circunstancias el imperialismo procurará refugiarse en su retaguardia estratégica: Latinoamérica y el Caribe, hoy rebautizada como “Escudo de las Américas”. Pero los cambios ocurridos en el último cuarto de siglo en esta parte del mundo y la creciente vinculación de las economías de la región con el centro de gravedad de la economía mundial que se localiza en Asia han erosionado de modo irreparable la solidez que aquella retaguardia solía tener en otros tiempos. Consciente de ese peligro el imperialismo redobla su agresividad en esta parte del mundo. Podrá anotarse alguna que otra victoria parcial, y momentánea. Pero el proyecto de hacer de Latinoamérica y el Caribe una suerte de “super-estado 51” morirá antes de nacer, como ya ocurrió en Canadá. Hace poco más de veinte años nuestros pueblos derrotaron al ALCA; no caben dudas de que también habrán de hacerlo con el “Escudo de las Américas”.
Publicada en Página/12
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
lunes, 28 de septiembre de 2026
El día después del profeta: cómo las élites sobrevivirán a Trump
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El día después del profeta: cómo las élites sobrevivirán a Trump
Por Alejandro Marcó del Pont | 28/09/2026 | Economía
Fuentes: El tábano ecopnomista
“De la barbarie a la civilización se necesita un siglo; de la civilización a la barbarie, solo un día.” (Will Durant)
En el otoño de 2026, mientras las hojas empiezan a caer sobre los jardines y los pasillos del Capitolio se llenan del rumor nervioso de las primarias y las encuestas, Washington respira una tensión que ya no es nueva. Donald Trump, el hombre que transformó la política exterior estadounidense en un ejercicio de voluntad personal y depredación estratégica, enfrenta la posibilidad real de perder una o ambas cámaras en noviembre.
Los números no mienten, la Cámara de Representantes pende de un hilo, el Senado es un campo de batalla y el fantasma de un gobierno dividido se cierne sobre la Casa Blanca. Para muchos observadores, especialmente en América Latina, este escenario se presenta como una oportunidad de respiro, un posible fin a la era de la Doctrina Donroe, esa versión actualizada y brutal de la vieja doctrina Monroe que Trump ha convertido en doctrina de Estado. Sin embargo, quienes conocen el verdadero funcionamiento del poder en Estados Unidos saben que las urnas raramente despojan a las élites de su botín. El cambio, si llega, será cosmético. El poder profundo, el que se ejerce desde los directorios de Silicon Valley, las oficinas del Tesoro y los cuarteles generales de las corporaciones bélicas, no se somete a los ciclos electorales.
La Doctrina Donroe no nació de un discurso improvisado. Nació de una estrategia deliberada, codificada en la Estrategia de Seguridad Nacional de noviembre de 2025. No se trata solo de petróleo. Se trata de minerales críticos —litio, cobre, niobio, tierras raras—, de cadenas de suministro, de expulsar a China y Rusia del hemisferio y de convertir a América Latina en la reserva estratégica de un imperio que ya no confía en el orden liberal que él mismo construyó después de 1945.
Nosotros sostenemos que el escenario post-midterms no implica el fin de las políticas y los métodos de Donald Trump, y menos aún de la Doctrina Donroe, sino su institucionalización. Las élites tecnológicas, financieras y bélicas no retrocederán en su intento de controlar los commodities del Sur Global. Lo que cambiará es el método. La Doctrina es el síntoma de un cambio estructural más profundo: el capitalismo digital-militar se ha replegado al continente americano y ya no necesita de la democracia para expandirse. En su lugar, construye infraestructuras de control —datos, satélites, minerales, energía— que operan por encima de los Estados. América Latina es el laboratorio. Y solo los latinoamericanos podrán detenerlas.
En Estados Unidos el Council on Foreign Relations (CFR) subraya la alta probabilidad de que los demócratas recuperen la Cámara y el impacto limitado pero real que ello tendría sobre la capacidad legislativa de Trump. El CFR ha examinado la coalición de 2024 —hispanos, afroamericanos, judíos, musulmanes, evangélicos, clase trabajadora blanca— y cómo las visiones de política exterior de estos grupos pueden influir en 2026 y 2028: inmigración y gasto en guerras como temas «de bolsillo», Israel y Gaza como divisor, y el escepticismo hacia intervenciones prolongadas.
Otros advierten que la política exterior rara vez decide midterms, pero la guerra con Irán y la inflación asociada están erosionando el apoyo. El European Council on Foreign Relations (ECFR) ofrece uno de los marcos más útiles: divide a los demócratas post-Trump en tres campamentos —revolucionarios, renovadores y revivalistas—. Los revolucionarios ven el sistema como inherentemente injusto y proponen cambios estructurales: menos militarismo, crítica fuerte a Israel, autonomía estratégica europea sin militarización. Los renovadores se centran en la corrupción y la captura de intereses, y ven a Europa como socio en democracia y fiscalidad si asume más seguridad propia. Los revivalistas culpan al populismo de derecha y quieren restaurar instituciones y cooperación bipartidista, aunque ya no en los términos de la división del trabajo anterior. La conclusión clave del ECFR es que cualquier victoria demócrata en las midterms no revertirá de inmediato la política de Trump —el Ejecutivo puede sortear al Congreso—, pero moldeará el post-2028. El atlantismo clásico no volverá.
Uno puede imaginar, con hechos operativos, cuál será el papel de esas élites en un escenario post-midterms. La Doctrina Donroe es la versión explícitamente transaccional y coercitiva del panamericanismo, que subordina toda la política hacia América Latina a la seguridad y la acumulación de capital de Estados Unidos. En la práctica, implica el control sobre el 40% de la producción mundial de petróleo, incluyendo la cuenca del Golfo, Venezuela y el resto de América Latina; una primacía geopolítica sin restricciones energéticas —por primera vez desde la década de 1940, Washington puede actuar militarmente sin que el costo del petróleo module sus decisiones—; y la intervención directa, cuya expresión más cruda fue la captura de Maduro y la instalación de un gobierno interino afín en Caracas.
En menos de cinco meses, una serie de eventos extraordinarios en tres países distintos revelaron una misma lógica. La empresa estadounidense USA Rare Earth anunció la compra de la minera brasileña Serra Verde Group por unos 2.800 millones de dólares. La mina, en el estado de Goiás, es la única productora a gran escala fuera de Asia de cuatro elementos magnéticos de tierras raras esenciales para imanes avanzados. Sin esos materiales no hay vehículos eléctricos, sistemas electrónicos de precisión ni equipamiento militar de nueva generación.
El mismo mes, abril, Peter Thiel, cofundador de Palantir Technologies, llegó a Argentina para radicarse, y el general Francis L. Donovan, comandante del Comando Sur, ordenó la creación del SOUTHCOM Autonomous Warfare Command, un comando dedicado a sistemas no tripulados con capacidad de operar desde el fondo marino hasta el espacio y en todo el ámbito cibernético en América Latina y el Caribe.
En junio, Argentina y Chile se plegaron a la Pax Silica, y el Gobierno de Estados Unidos y North American Blue Energy Partners firmaron un acuerdo histórico con Venezuela para explotar 17 yacimientos petroleros durante un plazo de cien años. NABEP operará esos campos, que contienen reservas probadas de 65.000 millones de barriles, con la empresa venezolana utilizada como testaferro. Washington adquiere una participación del 35% en la compañía a través del Pentágono, además del derecho a comprar el 20% del crudo a precio de costo y poder de veto en el consejo. Cada movimiento formó parte de una misma secuencia geopolítica, militarización estadounidense de la región operada bajo un modelo de privatización corporativa.
Las élites tecnológicas de Silicon Valley no son un bloque homogéneo, pero comparten un interés existencial: el acceso estable y preferente a los minerales que alimentan la inteligencia artificial, las baterías, los chips y los data centers. Algunos de sus miembros más influyentes —Peter Thiel, Marc Andreessen y sectores cercanos a Elon Musk— han apostado ya por América Latina como jurisdicción de contingencia, invirtiendo en Argentina, explorando oportunidades en Brasil y posicionándose ante la eventualidad de una confrontación mayor con China. Otros, más alineados con el Partido Demócrata, preferirán un lenguaje de sostenibilidad y gobernanza, pero no renunciarán al objetivo estratégico. Para ellos, la Doctrina Donroe no es una ideología; es una necesidad industrial.
El Departamento del Tesoro, a través de la Office of Foreign Assets Control, es el brazo financiero de la Doctrina Donroe. Ya lo demostró con sanciones secundarias contra más de treinta petroleras globales, forzando una reducción del 40% en las compras de crudo venezolano; con el control directo de flujos financieros —las aerolíneas que operan en Venezuela deben pagar el combustible directamente en cuentas del Tesoro estadounidense—; y con el apoyo para la estabilidad de Argentina. Si los demócratas recuperan la Cámara de Representantes, el Tesoro perdería la capacidad de actuar por decreto, pero ganaría un nuevo instrumento: legislación que convierta las sanciones en ley. Esto haría mucho más difícil revertirlas y otorgaría a las élites financieras un marco jurídico estable para sus operaciones.
Un Congreso demócrata puede obligarlos a hablar de derechos humanos y medio ambiente, pero no puede obligarlos a renunciar al litio del Triángulo del Litio ni al cobre de Chile y Perú. El Tesoro estadounidense, por su parte, entiende que la seguridad energética y la resiliencia de las cadenas de suministro son asuntos de Estado, no de partido. Y las corporaciones bélicas, esas gigantes que fabrican los sistemas de vigilancia, las armas y la logística que permiten proteger los activos en el extranjero, verán en cualquier intento de retracción una amenaza a sus contratos y a su razón de ser.
La presión del complejo militar-industrial sobre cualquier ocupante de la Casa Blanca siempre está presente. En el contexto de la Doctrina Donroe, sus intereses son claros. Los contratos en el Caribe, el despliegue aeronaval en torno a Venezuela ha generado miles de millones de dólares en servicios logísticos, armamento y mantenimiento para empresas como Lockheed Martin, Raytheon, Northrop Grumman y General Dynamics. Las petroleras como actores políticos: ExxonMobil, ConocoPhillips y Chevron no solo buscan petróleo; presionan activamente por políticas que recuperen los privilegios que perdieron con la nacionalización de 2001 en Venezuela. Y la privatización de la guerra: el Pentágono ya planifica el uso de compañías militares privadas para proteger la infraestructura petrolera venezolana, evitando el costo político de desplegar tropas uniformadas.
Las élites progresistas estadounidenses hablan de fin de las guerras eternas, de embargo de armas a Israel, de respeto a la soberanía y de reorientación de recursos hacia las necesidades domésticas. Su ascenso es real y su capacidad de influir en la narrativa del Partido Demócrata es creciente. Pero incluso ellas operan dentro de un sistema que recompensa la moderación cuando se trata de recursos estratégicos. El dinero de George Soros y de las redes de dark money progresista puede ayudar a ganar primarias; no puede desmantelar el complejo de intereses que une a Silicon Valley con el Pentágono y al Tesoro con las compañías petroleras. La izquierda americana puede cambiar el discurso. Las élites cambian las reglas solo cuando les conviene.
El espectáculo electoral continuará. Las narrativas de cambio inundarán los medios. En Caracas, en Brasília, en Buenos Aires y en Santiago se hablará de una posible nueva era. Pero en los directorios de las empresas tecnológicas, en las oficinas del Departamento del Tesoro y en los cuarteles de las corporaciones de defensa, el cálculo será otro: adaptar el lenguaje, ajustar los plazos, mantener el control. Porque el poder verdadero no se pierde en las midterms, se administra. Y en ese arte, las élites estadounidenses siguen siendo maestras insuperables.
Fuente: https://eltabanoeconomista.wordpress.com/2026/09/27/el-dia-despues-del-profeta-como-las-elites-sobreviviran-a-trump/
"Suele ser una batalla perdida": OpenAI suspende el entrenamiento de sus modelos más avanzados por motivos de seguridad
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"Suele ser una batalla perdida": OpenAI suspende el entrenamiento de sus modelos más avanzados por motivos de seguridad
OpenAI suspendió el entrenamiento de sus modelos más avanzados hasta que se resuelvan las cuestiones relacionadas con la seguridad, informan medios de comunicación. Anteriormente, los principales desarrolladores de inteligencia artificial habían registrado numerosas infracciones en el funcionamiento de sus agentes de inteligencia artificial (IA).
"OpenAI anunció que suspendía el entrenamiento de sus modelos más avanzados y que lo reanudaría 'solo cuando estemos seguros de haber implementado salvaguardas adicionales y mejoras en materia de alineación'", escribe el portal estadounidense Axios, citando a un representante oficial de la compañía.
De acuerdo con el medio, investigadores de OpenAI y Anthropic —la empresa creadora de Claude Code—, así como expertos independientes en seguridad, están investigando decenas de miles de incidentes relacionados con agentes de IA. Al mismo tiempo, se señala que la cifra real de casos podría ser mucho mayor, ya que la investigación aún está en curso.
Entre los problemas detectados figuran la elusión de mecanismos de protección, la salida de los llamados sandboxes —entornos aislados de prueba—, el hackeo de sitios web y los intentos de eludir a los moderadores.
"La enorme cantidad de incidentes registrados en los últimos meses, tanto durante las pruebas internas como en el mundo real, indica que el problema es varios órdenes de magnitud más complejo de lo que se conoce públicamente", destaca.
Analistas independientes contratados por Anthropic descubrieron que su modelo avanzado Opus 5.5 intentó salir del entorno aislado en el 1,5 % de los casos. Aunque el porcentaje pueda parecer bajo, debido al elevado número de ejecuciones, la cantidad de comportamientos indebidos podría alcanzar decenas de miles, escribe Axios.
En general, tanto las empresas como los expertos en inteligencia artificial cuestionan cada vez más la idea de que los desarrolladores sean capaces de controlar por completo las tecnologías que crean, señala el artículo. Asimismo, los intentos de limitar a los agentes de IA suelen terminar en fracaso debido a su gran capacidad para encontrar soluciones y actuar de forma ingeniosa, según el artículo.
"Los nuevos modelos de IA son capaces de completar tareas con una extraordinaria perseverancia, por lo que tratar de limitar su capacidad de encontrar soluciones suele ser una batalla perdida, ya que es necesario anticipar todas las posibles formas en que podrían descontrolarse", destaca.
Últimos incidentes importantes conocidos:
Hasta 1.200 agentes autónomos de OpenAI abandonaron sus entornos de prueba, accedieron a internet y, tras coordinarse entre sí, llevaron a cabo un ciberataque contra la empresa Hugging Face para encontrar las respuestas a las pruebas que se les habían planteado durante su entrenamiento.
Agentes de OpenAI filtraron en internet 53 imágenes de usuarios de ChatGPT.
Desarrollos de la misma compañía hackearon un sitio web gubernamental de Australia relacionado con el sistema sanitario del país.
Agentes de IA bombardearon el sitio web de la ONU con consultas de búsqueda agresivas y eludieron los filtros de protección para acceder a los datos.
También se conocen casos de hackeo de otros sitios web, incluidas páginas gubernamentales de EEUU.
Anteriormente, el director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, pidió ralentizar el desarrollo de modelos de inteligencia artificial más potentes por motivos de seguridad. El multimillonario estadounidense Elon Musk, propietario de SpaceX y xAI, así como el director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, ya se han mostrado de acuerdo con esta idea.
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