domingo, 12 de julio de 2026

Palantir, la empresa más peligrosa del mundo

Recomiendo: Palantir, la empresa más peligrosa del mundo Por Pablo Elorduy | 10/07/2026 | Economía Fuentes: El salto [Imagen: Adrián Astorgano] Concebida por Peter Thiel y Alex Karp como una herramienta al servicio de Estados Unidos en su proyecto de dominación, Palantir fusiona las herramientas de control, los beneficios de la guerra, la apuesta tecnológica del capital para escapar de su crisis y la ideología totalitaria en una serie de productos que se han expandido por todo el planeta. El infierno se desató sobre la escuela Shajare Tayebé, en Minab. Era sábado, 28 de febrero de 2026, día lectivo en Irán. La jornada de clases había sido suspendida por los bombardeos estadounidenses, pero cientos de personas permanecían en el edificio, esperando a que el alumnado fuera recogido por sus familias. Se trataba de un proceso lento, ya que muchas chicas y chicos vivían en los pueblos de alrededor y debían esperar a que llegasen los vehículos desde las zonas rurales. Tres misiles Tomahawk cayeron sobre la escuela de Minab causando 175 víctimas mortales, la mayoría niños y niñas. Shajare Tayebé es el escenario del primer presunto crimen de guerra de la Operación Furia Épica lanzada por Estados Unidos e Israel. Según han admitido fuentes del ejército estadounidense, cuya administración al principio negó el ataque, se trató de un error. El software utilizado para la clasificación de objetivos había establecido esa escuela infantil como una infraestructura militar. Así estaba designada desde 2013 y nadie —ni humano, ni máquina— había cambiado la clasificación de ese centro, que desde hace tiempo era independiente del edificio militar adyacente. Un software de mando y control llamado Maven, basado en la hipótesis de que la velocidad en la toma de decisiones es diferencial para la victoria en una guerra, seleccionó la infraestructura civil y los humanos avalaron la decisión de bombardear la escuela. Se trata de un sistema de inteligencia artificial requerido por el Pentágono para el análisis de inteligencia, vigilancia y planificación de ataques. Otras investigaciones señalan que Maven fue también la herramienta detrás de la operación de secuestro de Nicolás Maduro lanzada por la Casa Blanca el 3 de enero de 2026. El 21 de marzo de 2026, tres semanas después de la masacre de Minab, Reuters informaba de que un memorándum del Pentágono establecía Maven como el sistema militar central de Estados Unidos. Detrás de Maven está Palantir o, como la ha calificado Robert Reich, antiguo responsable de Trabajo en la administración Obama, “la compañía más peligrosa de América”. Poco conocida con respecto a las principales compañías del Big Tech (Google, Amazon, Meta, Apple), Palantir Technologies es una veterana en Silicon Valley. La primera piedra de la empresa la puso la agencia de inteligencia estadounidense CIA a través de su fondo de inversión In-Q-Tel. La CIA seguía el instinto de Peter Thiel y Alex Karp, fundadores de Palantir, quienes detectaron que los ataques del 11 de septiembre de 2001 podían haberse anticipado con una infraestructura capaz de presentar de manera simple y operativa los datos que ya estaban en las bases de las principales agencias de inteligencia del país. Así creció Palantir que, a través de los software Gotham (para instituciones de control) y Foundry (para empresas), se ha expandido por todos los puntos de “Occidente” con una apuesta basada en la dominación. La empresa proporciona sistemas que permiten a agencias gubernamentales acceder a un panóptico de vigilancia y, una vez establecida en ellas, se hace parte imprescindible de la gestión política del Estado, aportando una base de opacidad e intrazabilidad de las decisiones que esquiva la rendición de cuentas democrática. El 18 de abril, el cofundador de Palantir, Alex Karp, y Nicholas W. Zamiska, jefe de asuntos corporativos de la empresa lanzaban un manifiesto a través de la red de extrema derecha X que ha situado a la compañía como tema de conversación en todo el mundo. Basado en el libro La república tecnológica: Poder duro, pensamiento débil y el futuro de Occidente, escrito por Karp y Zamiska y publicado en 2025, el manifiesto ha generado miles de post y artículos, pero ha tenido también un impacto colateral entre la plantilla de la compañía. “Se suponía que éramos nosotros quienes debíamos prevenir muchos de estos abusos. Ahora no los prevenimos. Parece que los estamos propiciando”, explicaba uno de esos trabajadores al medio estadounidense Wired. Como ha advertido el investigador francés Olivier Tesquet, Palantir aspira a convertirse en “el sistema nervioso del próximo orden mundial” Pero, ante todo, el manifiesto ponía en primer plano algunos de los discursos que Karp ha enarbolado en los últimos años. Su hipótesis es que la sociedad estaounidense se ha adocenado, que la “psicologización de la política moderna” es una desviación del camino correcto y que la industria tecnológica ha estado orientada a satisfacer esa comodidad, lo que ha hecho que EEUU se haya retrasado en la carrera armamentística y la defensa de la nación, algo con lo que abren el manifiesto. Para ello, sugieren una vuelta del servicio militar obligatorio y la primacía que debe ocupar EEUU era en la “disuasión basada en la IA”. Otro de los elementos que ha llevado al manifiesto a ser adjetivado como “los desvaríos de un supervillano”, es un fuerte sesgo supremacista, explicitado en sentencias como que “algunas culturas han producido avances vitales; otras siguen siendo disfuncionales y regresivas”. Expandida por todo el mundo Sumando los contratos obtenidos del Departamento de Seguridad Nacional, el Departamento de Defensa y el Pentágono, la compañía obtuvo 1.855 millones de dólares de ingresos procedentes del gobierno estadounidense en 2025. El 55% de los ingresos de Palantir depende de esos contratos, lo que da muestra de la imbricación de la actual administración Trump, sus políticas del shock y la posición monopolística que está ocupando la compañía de Thiel y Karp en el actual proceso de acumulación militarizada. Palantir es el propietario de un software que está forjando las bases del nuevo Estado policial estadounidense, según ha descrito Robert Reich. A raíz del manifiesto Palantir, los autores Arnaud Miranda y Gilles Gressani describían cómo “tras el vocabulario republicano, se despliega una estrategia que puede resumirse en una fórmula: transformar el Estado en una filial de su propia infraestructura digital, vaciando así la soberanía de su dimensión democrática”. El Ministerio de Defensa español, el servicio de inteligencia francés o sistemas como el de salud y el de disuasión nuclear británicos han contratado los servicios de Palantir, que también se ofreció a gestionar a bajo precio sistemas logísticos de distribución de ayuda por parte de ONG. Una experiencia que ahora sirve para la gestión de las razias migratorias llevadas a cabo por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EEUU (ICE) a través del programa ImmigrationOS proporcionado por la compañía de Thiel y Karp. La periodista especializada en tecnología y derechos humanos Marta Peirano explica que la base del poder que acumula Palantir es la gestión privada de datos que son provistos por agencias públicas. A partir de ese análisis y presentación, la compañía plantea modelos algorítmicos de toma de decisión que proporcionan soluciones aparentemente técnicas. En tercer lugar, Palantir entrena sus modelos de inteligencia artificial a partir de los datos y la experiencia recabada, de forma que, aunque la compañía defiende que no acumula esos datos, en la práctica se convierte en el combustible con que nutre su producto. En toda la cadena de decisiones hay consideraciones éticas sobre la privacidad y los sesgos empleados para esos perfilamientos que llaman la atención de los defensores de derechos humanos en todo el mundo. Hay una “delegación de funciones y de responsabilidades por parte del Gobierno”, detalla Peirano, que convierte a la compañía en un actor privilegiado en el timón de instituciones, a priori, sujetas al escrutinio democrático. Como ha advertido el investigador francés Olivier Tesquet, coautor de Apocalipsis Nerd, por medio de esa posición de poder en la toma de decisiones, Palantir aspira a convertirse en “el sistema nervioso del próximo orden mundial”. El anticristo y el transhumanismo Una empresa peligrosa requiere fundadores peligrosos. En la campaña de 2016, Thiel fue uno de los grandes donantes de Trump, el primero dentro del hasta entonces nominalmente liberal Silicon Valley. Posteriormente se convirtió en el gran valedor del ahora vicepresidente de EEUU, JD Vance. Tras la victoria del ticket formado por Trump y Vance en 2024, Thiel colocó a parte de su séquito en lugares clave de la administración estadounidense. Otra de las figuras fundamentales del Gobierno de Trump, el portavoz y subdirector del Gabinete de Políticas de la Casa Blanca, Stephen Miller, tiene una participación de varios cientos de miles de dólares en Palantir. El fundador de Palantir supo ver el potencial de Donald Trump como acelerador de las tendencias posdemocráticas necesarias para su proyecto político. Su credo está emparentado con el de la Ilustración Oscura. Se basa en la preeminencia de los monopolios, monarquías corporativas, destinadas a dirigir ciudades o territorios fuera del principio democrático. La hipótesis se ha puesto en funcionamiento en islas como Roatán —cedida por el gobierno corrupto de Juan Orlando Hernández, en Honduras— donde el municipio de Próspera es una “zona de empleo y desarrollo económico” fundada en 2017 con el dinero de una serie de tecnooligarcas, entre los que se encuentra Thiel. Próspera prefigura un plan mucho más ambicioso: el control de las poblaciones mediante la tecnología y la vigilancia y, al mismo tiempo, el desarrollo de las criptomonedas como herramienta para el control por medio de la economía. Mutatis mutandis es el mismo plan presentado por Jared Kushner para la “nueva Gaza”. Palantir proporciona sistemas que permiten a agencias gubernamentales acceder a un panóptico de vigilancia y, una vez establecido, se hace parte imprescindible de la gestión política del Estado Próspera ha sido, también, un pequeño laboratorio de experimentación clínica, siguiendo el principal deseo de trascendencia que mueve a Thiel y a otros inversores como Sam Altman (Chat GPT) o el inversor Marc Andreesen, seguidores de las filosofías Tescreal. Este acrónimo, puesto en circulación de manera crítica por el filósofo Emile P. Torres, engloba a una serie de ramas del pensamiento entre las que destacan el Transhumanismo y el Largoplacismo, en el que Thiel milita activamente. Estas ideologías coinciden en un punto clave: la extinción de los seres humanos puede ser el daño colateral de la llegada de los individuos poshumanos, una idea defendida por Thiel, entre otros. Como ha señalado Torres respecto al largoplacismo en el podcast Utopía X: “Veo el largoplacismo como un movimiento a favor de la extinción que, como tal, representa una amenaza significativa y a corto plazo para nuestra especie, porque a los largoplacistas no solo les interesa crear poshumanos en algún momento, sino que quieren crear poshumanos lo antes posible”. De la escuela de Frankfurt a la escuela de Minab El segundo nombre más reconocido de Palantir es el de Alex Karp, CEO de la empresa. A diferencia de Thiel, Karp se remite a la tradición filosófica europea, en principio lejos del milenarismo profético que caracteriza al primero. Influido por Jünger Habermas y la Escuela de Frankfurt, Karp ha virado de un discurso que inicialmente se entendía como “la izquierda de Palantir” a un pensamiento que encuentra dos enemigos fundamentales. En primer lugar, los enemigos de lo que ellos llaman “Occidente”, es decir, Rusia, Irán y, sobre todo, China. En segundo lugar, el llamado “virus woke”, con el que la extrema derecha clasifica a la izquierda defensora de los derechos humanos. Como resume Tesquet, para Karp “las democracias están perdiendo una especie de guerra de civilizaciones contra sus adversarios autoritarios, no porque carezcan de talento, sino porque sus ingenieros se han vuelto demasiado aprensivos como para poner sus habilidades al servicio del poder militar”. De origen judío, el factor que ha disparado el discurso más violento por parte de Karp ha sido el genocidio llevado a cabo por Israel en Gaza, del que Palantir ha participado orgullosamente, como ha confirmado el propio CEO de la empresa. Los asesinatos extrajudiciales son parte de los daños que la civilización debe asumir, según la ideología expuesta por Karp, que progresivamente bebe más de una fuente alemana radicalmente distinta a las de Frankfurt, como es el pensamiento del jurista del Tercer Reich Carl Schmitt con respecto a la dicotomía amigo-enemigo en la que se basan los Estados para su mayor prosperidad. En un giro inusual, el manifiesto publicado en abril por Karp y Zamiska hacía un guiño a las potencias del Eje en la II Guerra Mundial, en su punto número 15: “El desarme de Alemania fue una corrección excesiva por la que Europa ahora está pagando un alto precio. Un compromiso similar y altamente teatral con el pacifismo japonés, si se mantiene, también amenazará con cambiar el equilibrio de poder en Asia”. Como ha concluido Olivier Tesquet, Palantir ocupa un puesto central en la biopolítica del capitalismo tardío, decidiendo quién debe vivir —incluso, siguiendo el credo de Thiel, qué tipo de seres poshumanos deben sobrevivir a la especie homo sapiens— y quién debe morir, en una apuesta por la necropolítica difícil de revertir. Para hacerlo, concluye Peirano, no basta con acabar con la dependencia creciente que los Estados occidentales han adoptado con respecto a Palantir, sino que será necesario destruir las bases de datos acumuladas por esta compañía, una empresa que aspira a crear una especie de Razón Tecnológica de Estado, una versión acelerada y privada de las tendencias autoritarias latentes en las democracias liberales. Pablo Elorduy. TG: @p_elorduy. BSK: @pelorduy.bsky.social Artículo publicado en la revista trimestral de invierno de 2026 de El Salto, ampliado y actualizado para su publicación en versión digital. Fuente: https://www.elsaltodiario.com/silicon-valley/palantir-empresa-peligrosa-del-mundo

Mariano Gamo, el cura obrero

El 5 de julio de 2023 fallecía a los 92 años el cura obrero y marxista Mariano Gamo. Este sacerdote antifascista nació en Tamajón (Sierra de Guadalajara) en 1931.Tenía 5 años cuando su padre fue asesinado por los Republicanos, hecho que apuntaló su ingreso al Seminario en los años '50. A los 24 años era capellán del Frente de juventudes de Madrid. En 1963 llegó a la Parroquia Nta. Sra. de la montaña en el Polígono E del barrio de Moratalaz donde habitaban en su mayoría familias obreras. Allí hizo colgar un cartel con la leyenda "La Casa del Pueblo de Dios" y el lugar comenzó a ser centro de reunión clandestina de las primeras Comisiones Obreras y del incipiente Movimiento vecinal. Las misas eran verdaderas asambleas en las que se daba la palabra a la gente para que opinara. En 1969 fue detenido y llevado a la Dirección General de Seguridad en la Puerta del Sol acusado de propaganda ilegal. Pasó 3 años en la cárcel de Zamora junto a otros curas represaliados. En 1973 se negó a rezar por Carrero Blanco. Más adelante también fue detenido por Billy el Niño por "hacer de la parroquia un foco de subversión contra el régimen". A la muerte de Franco, Gamo comenzó a militar en la ORT (Organización revolucionaria de los trabajadores) y a finales de los años '90 fue diputado regional por IU. Mariano Gamo falleció a los 92 años dejando como legado una vida entregada a la justicia y al compromiso social. #Marianogamo #Franquismo #Curasobreros #Iglesiadelpueblo

sábado, 11 de julio de 2026

Teherán no negociará con Washington hasta que EEUU cambie su enfoque, afirman medios

- Sputnik Mundo, Teherán no negociará con Washington hasta que EEUU cambie su enfoque, afirman medios Irán descarta entablar negociaciones con Estados Unidos mientras Washington no modifique su enfoque actual, indicó la agencia 'Fars', citando una fuente cercana al equipo negociador iraní. "Irán no ha solicitado negociaciones con Estados Unidos, y no habrá negociaciones hasta que Estados Unidos ceda en sus posiciones", señaló el medio. La noche del 7 al 8 de julio, Estados Unidos e Irán reanudaron las hostilidades, menos de tres semanas después de la firma del memorando de entendimiento que puso fin a los combates y abrió la vía para negociar un acuerdo final. Las Fuerzas Armadas estadounidenses lanzaron ataques contra varias localidades en las provincias del sur del país persa, alegando supuestos disparos de misiles de Teherán contra buques mercantes en el estrecho de Ormuz. Irán le da a EEUU donde más le duele Irán, a su vez, respondió a la agresión de Washington golpeando objetivos militares de EEUU en Baréin y Kuwait y acusó a la Administración Trump de haber violado el acuerdo de alto al fuego. Recientemente, el presidente estadounidense, Donald Trump, escribió en sus redes que Washington aceptó continuar las conversaciones con Irán a petición del país persa. Sin embargo, reafirmó el fin de la vigencia del alto al fuego entre ambos Estados. Teherán, por su parte, advirtió ante la ONU que anulará el memorando de entendimiento con EEUU si el país norteamericano "continúa violando su obligación" al respecto.

viernes, 10 de julio de 2026

¿Se convertirá Donald Trump en el último presidente sionista de Estados Unidos?

Recomiendo: ¿Se convertirá Donald Trump en el último presidente sionista de Estados Unidos? Por David Hearst | 10/07/2026 | EE.UU., Palestina y Oriente Próximo Fuentes: Voces del Mundo [Foto: Trump y Netanyahu entrando en Mar-a-Lago de Trump el 29 de diciembre de 2025 (Reuters)] No hay furia comparable a la de un Israel despreciado. En tan solo unas semanas —un abrir y cerrar de ojos en la cronología de este conflicto de Oriente Medio—, el presidente de EE. UU., Donald Trump, ha pasado de ser tan popular en Israel que se jactaba de poder ser su próximo primer ministro a convertirse en un hombre tan odiado que bien podría ser considerado el próximo Amalec de Israel. Los comentaristas progubernamentales no se anduvieron con rodeos en su veredicto. Para daros una pequeña muestra de la bilis dirigida personalmente contra Trump, Yinon Magal, presentador de un programa en horario de máxima audiencia del Canal 14, calificó al presidente de EE. UU. de «perdedor» y tildó a su yerno, Jared Kushner, y a Steve Witkoff de «judíos de poca monta». Yaakov Bardugo, un comentarista político israelí, afirmó que Trump y su vicepresidente, JD Vance, se estaban convirtiendo en el Chamberlain moderno, el primer ministro británico asociado con la política de apaciguamiento hacia Hitler en 1938. Amit Segal, analista político jefe del Canal 12 y de Israel Hayom —periódico propiedad de la multimillonaria Miriam Adelson—, afirmó que Trump se había rendido por completo al permitir que Irán enriqueciera uranio. Shimon Riklin, presentador del Canal 14 israelí, de tendencia conservadora, publicó en X que Estados Unidos estaba más débil que nunca y que nadie querría ser su aliado. Estos comentaristas son cercanos al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. A algunos se les considera su portavoz. Y, colectivamente, han dado un giro de 180 grados digno de un manual. Se están volviendo contra el presidente, quien, en su primer mandato, consiguió que Estados Unidos reconociera la anexión de los Altos del Golán ocupados y a Jerusalén como capital de Israel, algo que una larga lista de sus predecesores en la Casa Blanca había evitado hacer. Este es el presidente que nombró a David Friedman, un defensor de los colonos, embajador de Estados Unidos en Israel. Friedman abandonó toda pretensión de neutralidad en este conflicto al inaugurar con un mazo un túnel bajo el barrio palestino de Silwan, en la Jerusalén Este ocupada. Como candidato presidencial, Trump aceptó a Adelson como la tercera mayor donante de su campaña de reelección en 2024. Para comunicarse con la Casa Blanca, Netanyahu ni siquiera tuvo que descolgar el teléfono. Ya contaba con Kushner, entre muchos otros, susurrándole al oído al presidente. Trump: de leal a traidor Trump apoyó sin reservas el genocidio de Israel en Gaza y sigue haciéndolo hasta el día de hoy. Kushner fue el artífice de «la Junta de Paz» y de un plan surrealista para convertir Gaza en uno de sus muchos complejos turísticos de playa en el Mediterráneo. Es un hecho prácticamente indiscutible que la decisión de Trump de entrar en guerra con Irán se tomó tras una sesión informativa a cargo de Netanyahu y David Barnea, entonces director del Mossad, en la sala de crisis de la Casa Blanca. El mero hecho de que se permitiera la entrada de un líder de un país extranjero en la sala de crisis se consideró una primicia. Nunca un presidente de EE. UU. había sido tan influenciable y nunca un primer ministro de Israel había estado tan cerca del corazón palpitante de una administración estadounidense. Este es el hombre al que ahora tildan de traidor. La verdadera pregunta es: ¿hasta qué punto es profunda esta ruptura? ¿Y hasta qué punto es permanente? Trump fue el presidente que dio a Israel todo lo que necesitaba, y más, para librar sus guerras eternas. ¿Está destinado a ser el último presidente sionista de EE. UU.? Una ruptura de esta naturaleza no es única en la historia del sionismo. Hay muchos ejemplos de sionistas que se han vuelto contra la superpotencia del momento de la que dependían. Un patrón histórico Cuando 250.000 refugiados judíos quedaron varados en campos de desplazados en Europa tras la Segunda Guerra Mundial y Gran Bretaña se negó a levantar la prohibición de inmigración para admitir a 100.000 judíos en Palestina, la resistencia judía se unió. Entre 1945 y 1948, más de 780 soldados británicos, agentes de policía y civiles fueron asesinados en Palestina, muchos de ellos a manos del Irgun y la Banda de Stern (Lehi). Todo ello a pesar de que Gran Bretaña, mediante la Declaración Balfour, abogó por un hogar nacional judío en 1917, incumpliendo así su promesa a los líderes árabes de crear un Estado árabe. La peor atrocidad fue el atentado con bomba contra el Hotel Rey David el 22 de julio de 1946, sede administrativa británica en Jerusalén, en el que murieron 28 súbditos británicos de un total de 91 víctimas mortales. Hasta el día de hoy Israel se niega a honrar sus tumbas, aunque sí lo hace con los autores del atentado contra el hotel. En 2006 el Centro del Legado de Menachem Begin —que lleva el nombre del antiguo líder de la banda terrorista Irgun, quien aprobó el atentado y más tarde se convirtió en primer ministro— celebró un acto para conmemorar el ataque. El brigadier Peter Smith-Dorrien, el funcionario de mayor rango que murió en el atentado, yace en una tumba sin identificar. Tampoco la extraordinaria valentía demostrada durante el Holocausto supuso ningún obstáculo para los terroristas judíos. El Lehi o Banda de Stern también asesinó a un diplomático sueco, el conde Folke Bernadotte, que había negociado la liberación de más de 4.000 judíos de los campos de concentración nazis durante los últimos meses de la guerra. Tras la guerra, se convirtió en el primer mediador oficial de las Naciones Unidas en el conflicto entre el nuevo Estado de Israel y los palestinos. Su «pecado original», a ojos de la Banda de Stern, fue haber negociado una tregua y haber sentado las bases para las primeras iniciativas de ayuda humanitaria. Este patrón se repite a lo largo de la historia de Israel. El regalo de despedida del expresidente estadounidense Barack Obama a Israel fue un paquete militar por valor de 51.000 millones de dólares a lo largo de diez años. Fue el mayor paquete de ayuda de la historia de Estados Unidos. Avi Shlaim, el historiador israelí, escribió en The Guardian en aquel momento: «Netanyahu siempre correspondió a la generosidad de Obama con ingratitud y desprecio. Nunca dejó pasar una oportunidad para atacar a Obama; intervino de forma descarada en las elecciones presidenciales de 2012 respaldando al candidato republicano; abusó del privilegio de dirigirse a una sesión especial de ambas cámaras del Congreso para insultar a su presidente; y llevó a cabo la campaña pública más vociferante para sabotear el acuerdo nuclear con Irán. «Cuesta mucho pensar en un ejemplo más flagrante de morder la mano que te da de comer. La conducta de Netanyahu lo convierte en el aliado especial del infierno». El expresidente estadounidense Joe Biden, un sionista liberal por instinto, recibió el mismo trato. El general Amos Gilead escribió que la «reprimenda sin precedentes» de Netanyahu a Biden fue una manifestación extrema de ingratitud y un fracaso estratégico de primer orden. «Estados Unidos es el único verdadero aliado de Israel y Joe Biden es el presidente más favorable a Israel de toda la historia. No hay ninguna lógica estratégica en arremeter contra él y contra el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, y solo cabe sospechar que la mezquina política interna está sustituyendo a una estrategia que es crucial para la seguridad y el futuro de Israel». El verdadero rostro del sionismo Para algunos comentaristas, lo que estamos viendo es cómo el sionismo revela su verdadero rostro supremacista. Y eso incluye incluso a Moshe Ya’alon, exministro de Defensa bajo el mandato de Netanyahu entre 2013 y 2016. En una entrevista con Ynet, Ya’alon afirmó que algunas facciones del movimiento sionista religioso, estrechamente alineado con los colonos israelíes, defienden una «ideología de supremacía judía». «¿Qué es la supremacía judía? Ochenta años después del Holocausto, es Mein Kampf a la inversa. La raza superior somos nosotros», afirmó Ya’alon. El supremacismo judío ocupa ahora un lugar central en el diálogo político dominante de Israel. Basta con escuchar cómo Naftali Bennett, el principal rival de Netanyahu, habla de Irán y de los palestinos. O, de hecho, basta con escuchar cómo los judíos israelíes hablan de los palestinos. Lo que está impulsando la disputa de Israel con Trump podría reducirse simplemente al impacto de lo nuevo. El impacto consiste en que un presidente de EE. UU. le diga a Israel que deje de hacer la guerra. Es el impacto que experimenta una colonia de colonos cuando se da cuenta de que ha perdido el control sobre su metrópoli. Un impacto similar lo vivieron los «Pieds-Noirs» en Argelia, que ayudaron a llevar al poder a Charles de Gaulle en 1958, solo para ver cómo el presidente francés daba un giro hacia la autodeterminación y la independencia de Argelia. O pensemos en la ira de la comunidad unionista de Irlanda del Norte cuando la mayor unionista de todas, la primera ministra británica Margaret Thatcher, firmó el Acuerdo Anglo-Irlandés que permitía a Dublín tener voz en el proceso de paz. Un tsunami tóxico Sea lo que sea lo que se está gestando en Israel, está teniendo un efecto verdaderamente tóxico en la opinión pública al otro lado del Atlántico. No es exagerado afirmar que el genocidio en Gaza, la fallida guerra contra Irán y la negativa de Israel a retirarse de Siria, del sur del Líbano y Gaza han acabado con toda una generación de apoyo en Estados Unidos. Tanto en el Partido Republicano como en el Demócrata, la mayoría de los adultos menores de 50 años tienen una opinión negativa de Israel y de Netanyahu, según revela Pew Research. Hoy en día, el 57% de los republicanos de entre 18 y 49 años tiene una opinión desfavorable de Israel, frente al 50% del año pasado. En general, el 60% de los adultos estadounidenses tiene una opinión desfavorable de Israel, frente al 53% del año pasado. El 59% tiene poca o ninguna confianza en que Netanyahu haga lo correcto en materia de asuntos internacionales, frente al 52% del año pasado. La tendencia es clara. Sin embargo, hay menos consenso sobre lo que este cambio en la opinión pública significa en términos políticos y cuándo podría desencadenar un cambio significativo en lo político. Nueva York, donde reside la mayor diáspora judía del mundo, acaba de ser testigo de la derrota de tres congresistas demócratas en el cargo y de la conquista de cinco escaños locales por parte de candidatos respaldados por el alcalde Zohran Mamdani. Poco después, Melat Kiros, abogada y estudiante de doctorado, dio la gran sorpresa a los demócratas del establishment al ser proclamada ganadora de las primarias demócratas en el 1er distrito congresual de Colorado, que incluye la capital del estado, Denver. Kiros desbancó a Diana DeGetter, una política que llevaba tres décadas en el Capitolio y había recibido más de 1,6 millones de dólares del Comité Americano-Israelí de Asuntos Públicos (AIPAC). La organización «Jewish Voice for Peace – Action» afirmó que la contienda demostró que el AIPAC era una «marca tóxica» en el Partido Demócrata, y que los votantes demócratas estaban hartos de los legisladores que apoyan o defienden el genocidio. Sin duda, esto supuso una derrota para el AIPAC. Tres candidatos críticos con la guerra genocida de Israel derrotaron a unos oponentes que contaban con el respaldo del AIPAC. Pero ¿representaron esos resultados un giro significativo a favor de Palestina o simplemente una reincorporación por parte de los demócratas de los sionistas liberales, sin el respaldo del AIPAC? ¿Se está preparando el partido simplemente para una era post-Netanyahu, en la que el apoyo a Israel volverá a estar integrado en el sistema? Uno de los vencedores fue Brad Lander, que ganó las primarias del décimo distrito congresual de Nueva York. Lander, que se presentó a la alcaldía antes de respaldar a Mamdani, se opuso anteriormente al movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) y aumentó las inversiones del fondo de pensiones de la ciudad de Nueva York en Elbit Systems, un fabricante de armas israelí, durante su mandato como interventor municipal. Se describe a sí mismo como un sionista liberal. «En un momento en el que aquellos miembros del movimiento de solidaridad con Palestina que interrumpieron las operaciones de Elbit Systems se enfrentan a la represión más dura por parte del Estado, resulta un golpe bajo ver cómo algunos sectores del mismo movimiento celebran a Lander, dada su propia implicación con el fabricante de armas Elbit», declaró Nazia Kazi, profesora de la Universidad de Stockton, a MEE. Tras la victoria de Kiros, el senador demócrata Bernie Sanders la felicitó en X. «La marea está cambiando», escribió. «Los estadounidenses están cansados de la política del statu quo». El propio Mamdani afirmó que se trataba de una victoria para la clase trabajadora, lo que refuerza los resultados de una encuesta del año pasado que mostraba que los votantes se guiaban principalmente por preocupaciones económicas nacionales, la vivienda asequible y el coste de la vida. Sin embargo, en sus discursos, los candidatos ganadores presentaron los asuntos nacionales y las demandas para poner fin al genocidio en Gaza como un todo. Su desafío al statu quo se produjo en ambos frentes. Un largo camino Para expertos en las relaciones entre Israel y EE. UU. como Daniel Levy, presidente del US/Middle East Project (USMEP), Estados Unidos se encuentra solo al comienzo de un largo camino para recalibrar su apoyo a Israel. «Aún está por ver si una parte suficiente del movimiento en el bando demócrata podrá centrarse en acumular poder, aunque tengan que hacer de tripas corazón para lograr un cambio de política, y esto ocurra más lentamente de lo que cualquiera de nosotros desearía. Nos esperan oportunidades sin precedentes y me encantaría ver que ese cambio se produce, pero aún no ha llegado el momento. La presión contraria de un grupo de presión muy arraigado y la capacidad de nuestro propio bando para cometer errores, así como la ausencia de un movimiento de liberación palestino que impulse este cambio, hacen que no hayamos llegado a ese punto». Y, sin embargo, se ha producido un cambio real en la opinión pública estadounidense. Uno de los cambios más significativos en Estados Unidos ha sido el giro que ha sacado a Palestina de los márgenes políticos para situarla en el centro del debate. Lo que antes se descartaba como una preocupación minoritaria de la izquierda —o se reducía a cuestiones de islamismo o terrorismo— se ha convertido en un tema que trasciende todo el espectro político. Incluso sectores de la derecha estadounidense han comenzado a considerar a Israel como un lastre más que como un activo. Para algunos conservadores, la conducta de Israel —su matanza masiva de civiles, incluidos niños, y su abierto desprecio por el derecho internacional— ha hecho cada vez más difícil conciliar el apoyo incondicional a Israel con la imagen que Estados Unidos tiene de sí mismo. Distanciarse de Israel se ha convertido, para algunos, en una forma de intentar redimir el proyecto estadounidense. Sin embargo, la incorporación de Palestina al debate dominante también ha traído consigo nuevas limitaciones. Los términos del debate se han ampliado, pero siguen estando estrictamente controlados tanto en los círculos conservadores como en los progresistas. Cada vez resulta más aceptable debatir sobre la influencia de la AIPAC, ya que hacerlo permite a los estadounidenses enmarcar el problema como una cuestión de influencia indebida por parte de un poderoso grupo de presión. Sin embargo, al menos por ahora, los límites de este debate son claros: la resistencia palestina, la autodeterminación o las aspiraciones políticas que sustentan la lucha palestina son cuestiones que siguen quedando, en gran medida, al margen de los límites de un debate importante. Estados Unidos podría estar siguiendo un camino que discurre por etapas: un aumento de la simpatía hacia el sufrimiento palestino y una creciente hostilidad hacia un Israel en guerra permanente. Esto, a su vez, conduciría al fin del excepcionalismo israelí en la política estadounidense y, finalmente, al reconocimiento de todos los derechos de los palestinos. Puede que se necesiten varios ciclos electorales para lograrlo. Pero, para Netanyahu, o quienquiera que le suceda, volver a hacer que Israel sea relevante para la derecha estadounidense no será una tarea sencilla. Frustrado en lo relativo a Irán, pero con permiso para mantener sus avances territoriales en el Líbano y Siria, la reacción de Netanyahu será reanudar la guerra para hacerse con el control de toda Gaza. No le queda otra opción si quiere mantener a la extrema derecha en su gabinete y a su lado durante la campaña electoral. Pero una nueva masacre en Gaza aumentará el sentimiento de repulsa en EE. UU. en ambos extremos del espectro político. Plantear la guerra como el «11-S» de Israel es una baza que ya se ha jugado. Incluso republicanos como Tucker Carlson están reconsiderando la Guerra contra el Terror como un intento erróneo de presentar a todo el islam como un enemigo existencial. Por el momento no hay salida. El lobby no está dispuesto a rendirse y llevará a cabo una feroz acción de retaguardia en la política estadounidense. Pero cuanto más se convierta el apoyo a Israel en un acto de fuerza, y menos en un artículo de fe, mayor será el problema al que se enfrente el sionismo. David Hearst es cofundador y redactor jefe de Middle East Eye, así como comentarista y conferenciante sobre la región y analista en temas de Arabia Saudí. Fue redactor jefe de asuntos exteriores en The Guardian y corresponsal en Rusia, Europa y Belfast. Con anterioridad, fue corresponsal en temas de educación para The Scotsman. Texto en inglés: Middle East Eye, traducido por Sinfo Fernández. Fuente: https://vocesdelmundoes.com/2026/07/09/se-convertira-donald-trump-en-el-ultimo-presidente-sionista-de-estados-unidos/

Trump: "Le comunicamos a Irán que el alto el fuego está terminado"

Trump: "Le comunicamos a Irán que el alto el fuego está terminado" RT Paralelamente, el mandatario ha afirmado que EE.UU. aceptó seguir negociando con Teherán. Trump: "Le comunicamos a Irán que el alto el fuego está terminado" El presidente de EE.UU., Donald Trump Win McNamee / Gettyimages.ru El presidente de EE.UU., Donald Trump, comunicó este viernes que su país le ha notificado a Irán el fin del alto el fuego. Efecto bumerán para Trump: cómo la nueva escalada con Irán puede debilitar la posición del presidente "La República Islámica de Irán nos ha pedido que continuemos con las 'negociaciones'. Hemos aceptado hacerlo, pero EE.UU. les ha comunicado, de manera inequívoca, que el alto el fuego ha terminado", escribió en Truth Social. El detalle del memorando entre EE.UU. e Irán que habría reavivado sus ataques mutuos El detalle del memorando entre EE.UU. e Irán que habría reavivado sus ataques mutuos A pesar de que Teherán y Washington firmaron en junio un memorando de entendimiento, las fuerzas estadounidenses efectuaron el martes una serie de bombardeos contra Irán con el objetivo de "imponerle" a la República Islámica "altos costos" por supuestamente haber atacado buques mercantes que circulaban en el estrecho de Ormuz. La ofensiva provocó una rápida respuesta del país persa y una nueva escalada entre países que sigue intensificándose.

El ejemplo Mamdani

Recomiendo: Gana las primarias demócratas en Colorado Melat Kiros (socialista) contra la candidata de derecha del partido El ejemplo Mamdani Por Mercedes Gallego | 10/07/2026 | EE.UU. Fuentes: CTXT Puede que dentro de dos años miremos estas primarias como el principio de algo. El momento en que el Partido Demócrata dejó de ser el partido de los Clinton y empezó a ser el de Mamdani y compañía. O puede que sea simplemente el ruido lógico de un partido sin liderazgo claro Toda acción trae una reacción. Donald Trump no puede escapar a la ley del karma. La abogada socialista Melat Kiros es, en cierto modo, su creación, como él la nuestra. Así como la victoria de Trump fue el producto de un sistema político fallido, la mujer que previsiblemente se sentará en el Congreso a partir de enero, siguiendo la estela de Zohran Mamdani, vendrá a equilibrar las leyes del Universo. En los Estados (des)Unidos de América, hablar de la crueldad israelí hacia los palestinos lo mismo puede costarte el trabajo que granjearte una victoria electoral. A sus 29 años, Kiros ha vivido ambas consecuencias. En noviembre de 2023 perdió su trabajo en una firma de abogados de Nueva York por expresar lo obvio, que confundir la defensa de los palestinos con antisemitismo es “una de las mayores tergiversaciones de este conflicto”. Comenzaba, como mandan los cánones, condenando la persecución judía a lo largo de la historia y los ataques de Hamás del 7 de octubre, pero en tiempos de fanatismo no fue suficiente para blindarla. Hubo que esperar a que pasaran casi tres años de atrocidades para que los votantes de Denver (Colorado) hicieran justicia el martes pasado, al grito de “¡Palestina Libre!”. Al final, el karma se impone. Ya decían algunos nihilistas de izquierda que la única forma de abrir paso a algo nuevo era permitir que Donald Trump llegase al poder. De seguro arrasaría con todo. Cuándo, si no, íbamos a ver a tanto socialista de Bernie Sanders pasándole factura a los demócratas que juran lealtad a Israel y se venden al gran dinero. Porque Kiros no está sola. Le arrebató el escaño a una congresista demócrata considerada “muy progresista”, Diana DeGette, que ya estaba en el Congreso cuando ella ni había nacido (en Etiopía, por cierto, sus padres la trajeron en brazos a EEUU). El ejemplo de Mamdani ya no es solo cosa de Nueva York, sino una especie de manual de instrucciones que la izquierda demócrata está fotocopiando por todo el país, distrito a distrito, con la eficacia –y la ansiedad– de quien ha encontrado por fin una fórmula que funciona y no sabe muy bien hasta cuándo. En el laboratorio neoyorquino, Brad Lander –judío, exmilitante de los Socialistas Demócratas de América (DSA) y hasta hace nada rival del propio Mamdani en la carrera por la alcaldía– aplastó la semana pasada –con el respaldo de Mamdani– al congresista Dan Goldman por 65,8% a 34%. Gaza fue el argumento decisivo. Lander pasó la prueba de fuego al calificar de genocidio la masacre israelí, y le sacó los colores a Goldman por cobrar del AIPAC (Comité Estadounidense-Israelí de Asuntos Públicos). Dos judíos disputándose quién estaba más incómodo con Israel, y ganó el más incómodo. Ese mismo martes 23 de junio, el alcalde de Nueva York dejó compungido a Trump en las redes sociales, cuando otra de sus apadrinados ganó las primarias demócratas: Claire Valdez, legisladora estatal y militante confesa de DSA, le ganó al presidente del distrito de Brooklyn, el hispano Antonio Reynoso, por un abrumador 58,1% a 32,5%. Y en el distrito 13, la victoria que de verdad dolió: Darializa Ávila Chevalier, hija de inmigrantes dominicanos, sin cargo público previo, trabajadora de una oficina de defensa legal para víctimas de brutalidad policial, tumbó a Adriano Espaillat, presidente del Caucus Hispano del Congreso, con cinco mandatos y setenta y un años a sus espaldas. Cuando Mamdani subió al escenario en Brooklyn, la multitud coreaba “DSA” y “Palestina libre”. Él remató con la frase que ya es titular fijo: “Este es un nuevo capítulo en la historia de nuestro partido”. Y también, más funcional, más de estratega que de profeta: se trataba de elegir “mejores demócratas” que “vuelvan a poner a la gente trabajadora en el centro de la política”. Frente a cuantos pensábamos que el Partido Demócrata estaba acabado, los progresistas de EEUU han decidido utilizar su carcasa para hacer la revolución desde dentro, que a fin de cuentas es lo más práctico en un sistema bipartidista que desde 1948 no ha dejado a ninguna otra formación conquistar un solo escaño. Mamdani y Sanders no son los únicos padrinos que reparten bendiciones electorales: está también Chris Rabb, que en Filadelfia ganó por casi 15 puntos con el aval de Ocasio-Cortez. Se le suma Aber Kawas, organizadora comunitaria palestina que ganó su primaria como parte del “barrido” de DSA en Queens. Y la propia AOC, que revalidó su escaño con el 87% de los votos, un porcentaje que confirma que en el Bronx ya no hace falta ni hacer campaña. Qué decir de Rashida Tlaib, la única congresista palestino-estadounidense. Y Nithya Raman, concejala de Los Ángeles, que remontó del tercer al segundo puesto cuando llegó el voto por correo de los barrios trabajados a conciencia por el aparato DSA, financiado, ironías de la vida, con dinero del magnate demócrata Tom Steyer, que aspiró a la presidencia en 2020. Trump respondió desde su ego herido, con una publicación en Truth Social que se ajusta a su habitual mezcla de burla y despecho victimista. Llamó a los tres candidatos “sólidos comunistas” y se quejó de que la prensa aplaudiera a Mamdani mientras ignora su propio historial: alardeó de haber logrado 259 victorias en primarias en los últimos dos años, “casi ninguna derrota”, rematando que esa noche el marcador quedaba a su favor, porque había ayudado a elegir “maravillosos patriotas americanos”, sin que los medios dijeran “ni una palabra”. Preguntado en el Despacho Oval, subió la apuesta hasta un lugar que visita con naturalidad: dijo que el avance de estos socialistas es “la amenaza más grande que ha enfrentado nuestra nación desde que fue fundada”. Para que no quedara duda de la escala, la puso al nivel de la Primera Guerra Mundial, la Segunda Guerra Mundial, el 11 de septiembre y Pearl Harbor. “Es básicamente la introducción del comunismo en Estados Unidos”, sentenció. “Nunca había habido algo tan peligroso”. Ahora es cuando toca ser aguafiestas, porque “el asalto socialista” que denuncian los medios tradicionales –“comunista” en Fox– tiene sus líneas rojas cuidadosamente trazadas, y se llaman Hakeem Jeffries y Kathy Hochul. Mamdani y la DSA neoyorquina se cuidaron muy mucho de no presentar a nadie contra el líder demócrata en la Cámara ni contra la gobernadora del estado, que ganaron sus primarias sin oposición, faltaría más. A este relato de rodillo imparable le falta un dato que conviene no perder de vista: la propia DSA reconoce que ha respaldado a 145 candidatos este ciclo electoral. De esos 145, han ganado 16. Dieciséis no es una ola, es una marea que sube despacio. El Partido Demócrata no se ha vuelto DSA de la noche a la mañana. Solo lo ha hecho en los distritos más progresistas, donde los socialistas de EEUU ya tenían ganada la batalla cultural, que no es lo mismo que ganarla en Ohio. No se sabe todavía dónde va a acabar este río revuelto. Puede que dentro de dos años miremos estas primarias como el principio de algo. El momento en que el Partido Demócrata dejó de ser el partido de los Clinton y empezó a ser el de Mamdani y compañía. O puede que sea simplemente el ruido lógico de un partido sin liderazgo claro y con una militancia joven que ya no está dispuesta a esperar su turno en la cola. 16 victorias sobre 145 candidaturas no son una revolución. Son, eso sí, 16 avisos muy bien colocados, en los sitios donde más duele, porque las ciudades más importantes del país –Nueva York, Washington y Los Ángeles– podrían quedar en manos de estos “comunistas” desaprensivos que congelan los alquileres y facilitan guarderías gratuitas. Ya lo decía el escritor chileno Benjamín Labatut cuando Trump ganó las elecciones: “En tiempos de crisis, no hay peor instinto que la estabilidad”. Fuente: https://ctxt.es/es/20260701/Politica/54170/Mercedes-Gallego-Mamdani-Partido-Democrata-EEUU-esperanza-ejemplo-primarias-Gaza-izquierda.htm

jueves, 9 de julio de 2026

La población palestina reclama una renovación del liderazgo tras años sin elecciones"

La población palestina reclama una renovación del liderazgo tras años sin elecciones" En medio de la guerra en Gaza y la creciente presión internacional sobre Israel, la Autoridad Palestina impulsa las primeras elecciones legislativas en casi dos décadas, mientras la Unión Europea evalúa sanciones comerciales contra los asentamientos israelíes en los territorios ocupados. "Era una medida muy esperada por la población palestina, ya que existen numerosas críticas hacia la Autoridad Palestina, particularmente en Cisjordania. Abu Mazen lleva muchos años en el poder y una parte importante de la sociedad reclama una renovación del liderazgo y la reactivación del Parlamento, que lleva décadas sin funcionar", sostuvo Efraim Davidi, profesor de la Universidad de Tel Aviv, en diálogo con Séptimo Piso. "Si bien hay expectativas por la convocatoria, hace muchos años se vienen anunciando elecciones que finalmente no se concretaron; además, Israel impide votar a los palestinos que residen en Jerusalén Oriental", cerró.