CRISTIANOS DEL NUEVO SIGLO
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sábado, 21 de marzo de 2026
Irán y la autodestrucción de Trump
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Irán y la autodestrucción de Trump
Por Editorial de La Jornada | 20/03/2026 | EE.UU., Palestina y Oriente Próximo
Fuentes: La Jornada
A casi tres semanas de iniciada la ofensiva estadounidense-israelí contra Irán, medios occidentales han empezado a reseñar el rosario de dislates en los que ha incurrido Donald Trump con su aventura bélica sin estrategia definida, sin conocimiento del adversario –y en muchos casos, ni siquiera de los recursos propios–, sin una noción geopolítica clara y desde una postura narcisista y disociada.
Todo ello se ha evidenciado en declaraciones diarias contradictorias y ridículas, en una mala definición de los medios y los fines y en un deficiente proceso de toma de decisiones; parece ser, en suma, una prueba de que el magnate no puede manejar los asuntos trascendentales del gobierno.
En efecto, resulta desconcertante asistir a una operación bélica con una carencia de planificación tan obvia y profunda por parte de la más poderosa fuerza militar del planeta, con un comandante en jefe que admite sin tapujos estar sorprendido porque la nación agredida decidió defenderse. De acuerdo con una versión periodística, el jefe del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine, advirtió al mandatario que probablemente Teherán respondería con ataques a las embarcaciones que cruzan el estrecho de Ormuz, un paso marítimo entre Irán y Omán por donde transita una quinta parte de las exportaciones mundiales de petróleo y gas natural. Trump replicó que el gobierno iraní se derrumbaría antes de cerrar la navegación y que, de no ser así, Estados Unidos la mantendría abierta. Cuando la Guardia Revolucionaria cerró el estrecho, el magnate alardeó con que sería muy fácil despejarlo, luego solicitó apoyo a los aliados a los que ha insultado durante más de un año e incluso a China, contra la cual abrió una guerra comercial hace ocho años.
Al ver que nadie respondía a su llamado de auxilio, volvió a bravuconear con que Washington no requiere ninguna asistencia. Ahora se sabe que Trump se metió a un conflicto en el que previsiblemente su adversario usaría minas marinas sin contemplar que Estados Unidos vendió o desguazó todos sus buques dragaminas.
La anécdota anterior ilustra la desinformación, la irresponsabilidad y la puerilidad con que Trump encara el incendio que él mismo provocó en Medio Oriente y que ya adquirió dimensiones de desastre. Es una catástrofe geopolítica, en tanto ha mostrado a sus aliados árabes que Washington no moverá un dedo para protegerlos, pese a que le han cedido territorios para establecer bases navales y aéreas, además de que amenaza el suministro de hidrocarburos sin advertencia previa para naciones afines en Asia y Europa. Es una debacle militar porque no dispone de ningún parámetro creíble de éxito; ha fortalecido en lugar de colapsar al gobierno iraní y ha expuesto vulnerabilidades frente a un rival infinitamente más débil. Por añadidura, es una calamidad económica que ya ha generado un repunte inflacionario y suma probabilidades de convertirse en una crisis con cada día que se prolongan las hostilidades.
Pero, sobre todo, la guerra de Trump contra Irán es un desastre en el frente doméstico: los costos de la guerra incrementarán un déficit fiscal fuera de control; la ciudadanía no apoya una nueva aventura bélica por parte de un presidente que hizo campaña por terminar con este tipo de operaciones; luego, el millonario republicano ha regalado una bandera a sus adversarios –tanto en el bando demócrata como en las filas republicanas– de cara a las elecciones intermedias de noviembre próximo y, para colmo, ha traicionado la obsesión de sus bases de apoyo por el achicamiento del Estado.
En conclusión, además de ser una flagrante violación a la legalidad internacional y de los múltiples crímenes de guerra perpetrados, las correrías de Trump y Netanyahu contra Irán podrían ser la tumba política del estadounidense y pavimentar el camino para una amarga segunda mitad de su mandato sin la complicidad del Congreso. De ser así, el magnate no tendrá a nadie que culpar más que a su propia soberbia por arrojarlo a una aventura tan desgraciada como innecesaria.
Fuente: https://www.jornada.com.mx/2026/03/18/edito
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
viernes, 20 de marzo de 2026
Trump tilda a la OTAN de "tigre de papel" sin Estados Unidos
Trump tilda a la OTAN de "tigre de papel" sin Estados Unidos
- Sputnik Mundo, 20.03.2026
El presidente estadounidense, Donald Trump, arremetió contra la Organización del Tratado del Atlántico Norte, al calificar al bloque bélico de "un tigre de papel" sin EEUU. Al mismo tiempo, el mandatario norteamericano ha vuelto a criticar a los aliados por su postura adoptada respecto a la situación con la navegación en el estrecho de Ormuz.
"¡Sin EEUU, la OTAN es un tigre de papel!", publicó Trump en Truth Social.
El presidente estadounidense también calificó de "cobardes" a los aliados de la OTAN por no querer colaborar en la apertura del estrecho de Ormuz, y añadió que Washington "lo recordará".
Con anterioridad, Trump había instado a Francia, Japón, Corea del Sur, el Reino Unido y otros países, incluso China, a desplegar buques en la zona en cuestión para restablecer la navegación, un llamamiento que no recibió apoyo.
Donald Trump acusó a la Alianza Atlántica de cometer un "error garrafal" por no haber apoyado a Washington en una supuesta operación militar en el estrecho, como parte de la acción conjunta de EEUU e Israel contra Irán.
jueves, 19 de marzo de 2026
Irán es la llave
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Irán es la llave
Por Napoleón Saltos Galarza | 19/03/2026 | Opinión
Fuentes: Rebelión
Que la guerra no me sea indiferente. (León Gieco)
El sacrificio
“La violencia insatisfecha busca y acaba siempre por encontrar una víctima de recambio. Sustituye de repente la criatura que excitaba su furor por otra que carece de todo título especial para atraer las iras del violento, salvo el hecho de que es vulnerable y está al alcance de su mano. (..) La sustitución sacrificial supone una cierta ignorancia.” (Girard, 2005, pág. 10)
La invasión de Irán empezó con dos actos sacrificiales: en la mañana del 28 de febrero, en medio del Ramadán, Estados Unidos e Israel atacaron la residencia y asesinaron al Ayatola Alí Jameneí. El 4 de marzo, a las 10:45 se produjo el asesinato de 168 niñas en la Escuela primaria Shajareh Tayebeh en Minab. No se trata del sacrificio expiatorio, sino de sacrificar eligiendo la víctima sustitutiva para mostrar la vulnerabilidad del otro y el poder del victimario, con la intención de sembrar el terror.
La paradoja es que se produjo el efecto contrario al esperado, la ira sacrosanta del pueblo agredido, la construcción de un símbolo sagrado, de un mártir de la causa iraní. La sustitución no mostró el poder del agresor norteamericano-israelí, sino su impotencia. Quizás éste es el símbolo no sólo de inicio, sino de la perspectiva y desenlace de esta guerra.
Tiempo de sombras
Los períodos de transición son caóticos. Hay signos de decadencia del viejo orden, pero los cauces del cambio son obscuros, no hay campos definidos, predomina la incertidumbre. El principal signo de la decadencia es el agotamiento de la ética protestante que sustentó la modernización capitalista encabezada por Occidente, la ruptura de las normas no sólo legales, sino éticas, y el paso a una racionalidad cínica, a un ethos Epstein de inversión del bien y el mal.
Podemos observar el paso desde un orden mundial unilateral a un nuevo mundo. El argumento de teóricos como Alfredo Jalifé-Rahme es que entremos en un orden trilateral con tres nodos estatales-civilizatorios, Estados Unidos-Rusia-China. Esto indicaría que empieza a mirarse trazos definidos, resolución de los conflictos de fondo.
Pero la imagen es más compleja, más bien hay una gradación de nodos. Más que una “estrella de los vientos”, con puntos cardinales definidos, miramos un mosaico o más bien un tablero de Go, con espacios de influencia, fronteras porosas, contradicciones internas en cada polo, superposiciones de poderes y soberanías, territorios de conflictos y guerras.
Un primer centro en torno a las tres grandes potencias, y quizás el peso del polo hindú. No son nodos homogéneos, al interior hay contradicciones y fisuras profundas. La guerra larvada en Estados Unidos con estrategias amigo-enemigo, debilita el poder norteamericano. En Rusia periódicamente surgen contradicciones que se saldan con purgas, sobre todo de los actores militares. En China, la purga de altos mandos militares deja traslucir contradicciones de fondo.
En un segundo círculo, hay “potencias medias”, como las calificó Carney, que no actúan como simples periferias, sino que buscan su propio espacio y estrategia de decisiones. La UE, en alianza con Canadá, es el teatro de la decadencia del Occidente iluminista y muestra fisuras internas profundas, pero todavía puede bloquear el paso al orden dispuesto por las negociaciones Trump-Putín, como lo vemos en la prolongación de la guerra en Ucrania. Los BRICS son un espacio poroso con movimientos pragmáticos de integrantes claves, como la India de Modri. Japón, Corea del Sur y Taiwán se mueven bajo el ala de Estados Unidos, pero realizan cálculos tácticos en las coyunturas.
Y quedan zonas en disputa, como es el caso de América Latina. A pesar del predominio del poder estadounidense, que se acaba de mostrar en la operación Maduro y el sometimiento del gobierno venezolano, así como en la conformación del “Escudo de las Américas”, con la participación de doce países subordinados, incluido el Ecuador, subsisten diversos niveles de disputa, con la presencia de México, Brasil, Colombia, que intentan posiciones independientes.
Así pues, si bien la geopolítica sobredetermina los procesos locales, hay que ver también la complejidad de los Estados, las alianzas regionales, los alineamientos coyunturales.
Los problemas van a surgir en las fisuras de los diversos enlaces y de los diversos tipos de confrontaciones, económicas, comunicativas, bélicas, ideológicas, civilizatorias. Y, sobre todo, allí es donde se puede asentar la estrategia de respuestas asimétricas del lado de las fuerzas menores, en especial del Sur Global. Tal vez esa es la sabiduría de la respuesta iraní ante la ofensiva de guerra total de Estados Unidos -Israel.
Un conflicto mundial
Todo está conectado, las guerras marcan la ruta. El marco general es la confrontación entre Estados-imperio-civilizaciones y los alineamientos, alianzas, fisuras de la relación con las diversas regiones y países.
El primer escenario es el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán. La guerra es incitada por Israel, busca cumplir el proyecto del Gran Israel. Un proyecto que viene desde atrás, bajo el relato del “pueblo elegido”. Netanyahu arrastra a Trump a partir del chantaje de los archivos Epstein.
La estrategia de dominio imperial-sionista de Medio Oriente, con revoluciones de colores, cambio de regímenes, agudización de las contradicciones religiosas, fragmentación-balcanización de los Estados nacionales, inicialmente dio resultado. Ahora empieza a encontrar límites estructurales. Las derrotas y el retiro de Afganistán e Irak fueron el signo del quiebre. En Ucrania hay un triunfo militar de Rusia, aunque el conflicto todavía se prolonga por las posiciones belicistas de la élite europea.
La debilidad viene desde adentro. La guerra civil larvada dentro de Estados Unidos, agudizada por la publicación de los Archivos Epstein, desgasta la aceptación de Trump, con fracturas en la opinión pública e incluso dentro de las filas de MAGA. Trump necesita crear conflictos afuera, la confrontación permanente, para articular las fuerzas internas.
La operación Maduro en Venezuela creó el aura de invencibilidad del Ejército de EE.UU. Irán era el único obstáculo en Medio Oriente, los otros regímenes del Golfo Pérsico, Arabia Saudita, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Omán, Qatar y Bahréin, son débiles, monarquías petroleras, alineadas con Estados Unidos. La intervención de Estados Unidos convierte la guerra con Irán en una guerra regional, con proyección a un conflicto global. Puede convertirse en la guerra de definición del orden mundial en el próximo período.
El cálculo era una intervención rápida, eliminar al líder, y precipitar el cambio a un régimen que se alinee con Estados Unidos, el restablecimiento del Sha. El discurso era destruir la posibilidad de una bomba atómica iraní, aunque se sabía que no podía existir por la fatwa del Ayatola Alí Jameneí.
Una guerra escatológica
Hay una confrontación civilizatoria. La sorpresa fue la unidad del pueblo en torno al régimen; no pueden entender la cosmovisión iraní que combina poder y religión.
Fue una sorpresa la respuesta militar iraní, un plan preparado durante treinta años. Un sistema de defensa descentralizado, capacidad tecnológica avanzada propia, destrucción progresiva de la maquinaria militar de Estados Unidos e Israel, empezando por el sistema de defensa antimisiles y las bases militares en el Golfo Pérsico, cierre del Estrecho de Ormuz por el que circula el 20 por ciento del petróleo mundial, alianza estratégica con Rusia y China, nueva presencia de Hezbollah y los hutíes, estrategia de guerra de desgaste a mediano y largo plazo. La guerra energética afecta al mundo, el precio del barril del petróleo puede llegar a 200 dólares, con efectos desastrosos para la economía mundial.
Israel ha sufrido la vulneración de su “domo de hierro”. Los ataques aéreos contra Irán destruyen infraestructura y población, pero no debilitan al régimen que ha logrado nombrar como sucesor de Alí Jameneí a su hijo, Mojtaba Jameneí. La estrategia norteamericana-israelí ha sido derrotada, aunque el conflicto puede prolongarse.
La visión del “pueblo elegido” de la alianza cristiano-sionista está atrás de los ataques a Irán y el proyecto del “Gran Israel”: se acerca el momento mesiánico, la guerra es el medio. La visión islámica chiita fortalece la capacidad de resistencia del pueblo iraní.
La economía política del conflicto
La geoeconomía es el fundamento material del reordenamiento geopolítico. La disputa energética, en particular el control del petróleo y el gas, es la punta de lanza. Irán cuenta con palancas decisivas: el control del Estrecho de Ormuz, la amenaza y bloqueo de la producción de las monarquías del Golfo Pérsico. La subida de los precios del petróleo y del gas, son el termómetro; con efectos expansivos a nivel mundial.
El efecto directo es sobre la guerra en Ucrania, el fortalecimiento de la economía rusa modifica las percepciones sobre todo de la UE sobre la necesidad de buscar salidas.
El golpe principal no está sólo en el control de los flujos comerciales de los hidrocarburos, sino también en el ataque al petrodólar que ha actuado como un resorte estratégico de reproducción ampliada del capital financiero bajo hegemonía del dólar, en un circuito de pago en petrodólares y de reinversión en bonos de Estados Unidos. El bloqueo de la producción de los países del Golfo, y la presión, en alianza con China, para autorizar el paso por el Estrecho de Ormuz a aquellos países que acepten comerciar en yuanes, afecta a la hegemonía del dólar. Todavía no se trata de una sustitución del dólar como la moneda mundial, pero se acentúa el ritmo de la transición.
Arabia Saudita fue el aliado principal para la hegemonía del petrodólar; pero empieza a manejar intercambios con China en yuanes. Tendencias similares se dan en Emiratos árabes Unidos. Por ello, la presión iraní-china por el comercio petrolero en yuanes en medio de la guerra muestra una estrategia que puede encontrar ambiente adecuado en los países del Golfo. La alternativa al sistema Swift empieza a mostrar su viabilidad.
La escalada del lado de Estados Unidos-Israel tiene límites objetivos en los efectos económicos mundiales. No puede atacar la infraestructura energética iraní, por el riesgo de una respuesta directa sobre la producción de las monarquías del Golfo Pérsico, con efectos expansivos en la economía mundial. Los cálculos de expertos señalan que con un barril de petróleo a 150 dólares se provocaría una recesión y hasta una depresión en la economía mundial.
La economía política pasa también por las amenazas y el control de alimentos y agua en la región, sobre todo para las monarquías petroleras.
El factor decisivo es la disparidad de costos de la guerra. Mientras Estados Unidos e Israel se ven obligados a gastos ingentes para detener los ataques iraníes, la estrategia asimétrica permite a Irán contar con recursos bélicos con costos accesibles. Antonio Aguilar, uno de los principales geopolíticos europeos, calcula que el costo de la guerra en Irán en los primeros quince días, habría llegado a los 170 mil millones de dólares, entre el costo de los armamentos, calculado en mil millones de dólares diarios la destrucción de infraestructura de vigilancia, las pérdidas comerciales. Trump ha solicitado 50 mil millones de dólares adicionales para este conflicto. La tendencia apunta a dificultades para que Estados Unidos e Israel puedan sostener por largo tiempo este conflicto, tanto más que se muestra el agotamiento de los arsenales de recursos bélicos claves.
La geopolítica tiene su soporte en la geografía. Irán tiene ventajas geográficas estratégicas. Se encuentra en la intersección de Europa, Asia y África. Comparte fronteras con siete países: Irak, Turquía, Armenia, Azerbaiyán, Turkmenistán, Afganistán y Pakistán. Es un país extenso, 1´648.195 km2, atravesado por montañas. Tiene una costa de 2.440 Km en el Golfo Pérsico y el Mar Caspio, con control acceso a rutas marítimas y recursos naturales. Controla el Estrecho de Ormuz.
Desenlace incierto
A menudo se sabe cómo iniciar una guerra, pero no cómo terminarla. Se enfrentan dos grandes estrategias, con conexiones religiosas. La estrategia del Gran Israel subordina a la estrategia MAGA, traza un apocalipsis de purificación
Hay signos de agotamiento de la ofensiva y de los arsenales estadounidense-israelíes. Trump empieza a buscar cómo salir de este conflicto, con la imagen de los objetivos logrados. Ha llamado a Putin, para que actúe como mediador, con la oferta de la salida a la guerra en Ucrania. Y ha pedido el apoyo de los aliados para poder abrir el Estrecho de Ormuz, sin que haya una respuesta favorable. Irán, hasta el momento, ha señalado que no va a ser Trump el que señale el final de la guerra, sino que lo definirá Irán.
El objetivo de Irán es expulsar a Estados Unidos del Golfo Pérsico, y con ello, debilitar la posición israelí, que depende de la protección de Estados Unidos, su verdadero domo de hierro. Los objetivos de Trump han ido reduciéndose del discurso del cambio de régimen, a la propaganda del control del riesgo atómico iraní.
Todavía el conflicto se prolongará. Alastair Crook, uno de los geopolíticos mejor informados, señala que se prolongará por lo menos tres semanas más. Es difícil calcular el tiempo; por el momento la incertidumbre es la única certeza. Llegará un momento de negociación. Pero la correlación de fuerzas se ha modificado, la iniciativa ha pasado al lado iraní, con apoyo discreto de Rusia y China.
El fantasma de Vietnam empieza a aparecer. En términos cuantitativos el poder militar de la alianza Estados Unidos-Israel es infinitamente superior. Irán es una potencia media. Sin embargo, en el teatro de guerra, la estrategia de enfrentamiento asimétrico y de guerra de desgaste de los iraníes ha bloqueado esta fuerza. Estados Unidos-Israel no han logrado ninguno de sus objetivos, ni el cambio de régimen, ni el control del arsenal misilístico; por el contrario la unidad interna se ha consolidado a raíz del martirio del Ayatola Alí Jameneí.
Y allí hay un factor religioso histórico. En la larga guerra contra Irak, Irán resistió ocho años a pesar de la destrucción. El pueblo iraní tiene un fundamento religioso del sentido de la vida y el martirio. Una fuerza de largo tiempo, ante la urgencia de los ataques de Estados Unidos-Israel, que después del fracaso inicial de derrocamiento del régimen, está aplicando una estrategia de devastación sobre todo de Teherán. Irán no puede desaparecer del mapa, ahora hay condiciones diferentes, empezando por el marco geopolítico con la presencia de polos de contrapeso al dominio unilateral de Estados Unidos.
Irán cuenta con una población de 90 millones de habitantes. Tiene una composición étnica diversa: 61 o/o de Persas, en las principales ciudades; 16 o/o de azeríes, en el noroeste, cerca de Azerbaiyán; 10 o/o de kurdos en el este; y otras minorías. Esta diversidad puede ser vista como un factor de riesgo para fracturas internas, pero también aporta a una visión más amplia de los iraníes.
Es posible la paz.
Quizás lo importante de las acciones de Trump para construir un discurso y condiciones que le permitan el repliegue sin deshonra, es que nos alejamos del peligro de una guerra nuclear, y se pueda abrir otros cauces de salida. Las conversaciones con Putín y el próximo encuentro con Xin Jin Ping apuntan en esta dirección.
Hay que tomar en cuenta las condiciones planteadas por Irán, para no quedarse en un alto al fuego que puede restablecer los ataques, como sucedió después de la Guerra de 12 días en junio, sino para abordar una solución de fondo. El ministro iraní de Asuntos Exteriores, Abbas Araqchi, subrayó que la guerra «no terminará hasta que Teherán garantice que no se repetirá y reciba las debidas compensaciones». Una condición clave es la salida de todas las bases norteamericanas de los países del Golfo.
La paz en Medio Oriente es posible si vamos a las raíces, si se elimina los afanes de conquista de Israel y Estados Unidos, si acordamos nuevos tratados de control de armas, sobre todo nucleares, si se acepta el derecho de los países a la defensa ante las agresiones extranjeras, y, sobre todo, si se escucha la voz de los pueblos y protegemos la vida de la población, empezando por los niños y niñas. Es una hora decisiva para las iniciativas de paz.
Referencias
Girard, R. (2005). La violencia y lo sagrado (Cuarta ed.). Barcelona: Anagrama.
Foto: A man holds an Iranian flag following an Israeli and the U.S. strike on Gandhi Hotel Hospital, amid the U.S.-Israel conflict with Iran, in Tehran, Iran, March 2, 2026. Majid Asgaripour/WANA (West Asia News Agency) via Reuters
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
miércoles, 18 de marzo de 2026
EEUU e Israel han desatado un ciclo de violencia sin precedentes en Oriente Medio"
- Sputnik Mundo,
Ajedrez de geopolítica
Conduce Javier Benítez.
Rusia: "EEUU e Israel han desatado un ciclo de violencia sin precedentes en Oriente Medio"
La Cancillería de Rusia calificó a agresión de EEUU e Israel en Irán como "traicionera e injustificada", al enfatizar que, de este modo, han desencadenado un ciclo de violencia sin precedentes. Incidió en que estas acciones han llevado rápidamente a una región antes "estable y próspera" al "caos y la incertidumbre".
Máquinas de desestabilización global
El comunicado emitido por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, afirma que EEUU e Israel han desatado un ciclo de violencia sin precedentes en Oriente Medio con su ataque traicionero e injustificado contra Irán, sin que se vislumbre un final.
"El número de muertos por la agresión estadounidense–israelí asciende a cientos de miles, se están infligiendo daños irreparables a la infraestructura civil, los países vecinos sufren ataques de represalia iraníes y el transporte marítimo en el estrecho de Ormuz, una ruta vital para la economía mundial, se ha paralizado", observa el documento.
Añade que "la otrora estable y próspera región del Golfo Pérsico se hunde rápidamente en el caos y la incertidumbre". "Las consecuencias económicas de la aventura iniciada por Washington y Tel Aviv se hacen sentir cada vez más mucho más allá de la zona de conflicto, de hecho, a nivel mundial".
El Dr. Miguel Jaimes señala que "Rusia había advertido de que toda la zona es un verdadero polvorín". "No hay estrategia [por parte de EEUU]. Hay una fragmentación de las estrategias y de la seriedad de lo que debe ser la conducción de una nación y de las relaciones internacionales, del respeto y del equilibrio, y del intercambio. Los EEUU, que actúan de una manera suicida, han abortado y han destruido cualquier posibilidad de dialogo y de entendimiento en la región", concluye Jaimes.
Irán está ganando
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Irán está ganando
Por Rafael Poch de Feliu | 18/03/2026 | Mentiras y medios
Fuentes: Blog Rafael Poch de Feliu. Foto: Trump enfadado al descubrir que Hegseth es un imbécil.
Esta guerra es asimétrica porque la superioridad tecnológica y la capacidad militar de uno de los bandos es abrumadora, pero de momento Irán la está ganando.
No hay duda de que la sociedad iraní está sufriéndo mucho más que cualquiera de las otras sociedades implicadas, en Israel o en los países del Golfo, por no hablar de Estados Unidos donde no hay daño alguno. Pero a juzgar por lo visto, hay una diferencia en la capacidad de aguante: ni los israelís, ni los estadounidenses, ni los habitantes de los países del Golfo, aguantarían el nivel de destrucción de infraestructuras, hospitales, escuelas y centros administrativos, por no hablar de la eliminación de toda una línea de primeras figuras de la dirección política, militar y religiosa, sin experimentar un seísmo político y social. Irán asume todos esos daños que sus adversarios no pueden asumir.
Contemplado desde Israel, la diferencia de tamaño es importante. Irán es unas 75 veces mayor que Israel. Eso quiere decir que si se lanzan una cantidad semejante de misiles y bombas, Israel resulta más destruido por una cuestión de tamaño.
Otra diferencia de escala es que aunque toda la marina de guerra de Irán haya sido destruida, excepto, al parecer, los submarinos y las temibles flotillas de lanchas rápidas lanzamisiles, todos esos barcos y recursos hundidos tendrían menos peso y consecuencias que el hundimiento de un solo barco de guerra de Estados Unidos.
El hundimiento de una sola nave americana o el derribo de los tres o cuatro aviones de Estados Unidos hasta ahora reportados, representan una humillación para ese país. Lo mismo puede decirse de la destrucción de sus bases y radares en los países del Golfo. La abrumadora destrucción militar sufrida por Irán, no es humillante. Todo eso sí lo es para Estados Unidos, y la experiencia histórica sugiere que la humillación militar de una superpotencia es letal para ésta.
Algo parecido puede decirse sobre los bombardeos y misiles lanzados que destruyen Irán o el Líbano matando diariamente a centenares de civiles. Especialistas como el historiador Ervand Abrahamian estimaban en un 20% o 30% el nivel de apoyo de la sociedad iraní al gobierno de Teheran, pero la guerra induce una unión de país más que un impulso de cambio de régimen. Parece que los adversarios del régimen en Irán no están entusiasmados ante la perspectiva de que su país se convierta en una nueva Libia, Irak o Siria. Por el contrario, cada misil iraní o de Hezbollah que alcanza territorio israelí plantea preguntas críticas, sobre la eficacia de la defensa de un país acostumbrado a agredir sin consecuencias. En las bases del Golfo, las preguntas son sobre la conveniencia de una arquitectura de seguridad -no solo ya no les garantiza inmunidad- sino que evidencia que las monarquías de la región van muy por detrás del régimen israelí en las prioridades de defensa de Washington.
Independiente de la reserva de misiles de la que disponga -y parece que son bastantes y que los más temibles apenas se están empezando a utilizar ahora – Irán dispone de un arma definitiva que es el cierre del estrecho de Ormuz. Hay consenso acerca de que la interrupción del suministro de gas y petróleo, si se prolonga, puede ocasionar importantes perjuicios a la economía occidental e incluso una recesión económica global. Incluso si el manejo de este recurso no es selectivo, permitiendo la circulación de buques con destino a países no hostiles a Irán, las consecuencias varían mucho de un país a otro. Rusia, por ejemplo, es inmune e incluso se beneficiaría por los aumentos de precios del gas y el petróleo. China tiene reservas para suplir durante varios meses una interrupción del suministro del Golfo Pérsico y además dispone del suministro ruso. Para India y los países europeos sería mucho más complicado y para Japón y Taiwan sería dramático en un plazo muy breve.
Estados Unidos importa poco petróleo de la región afectada, pero la mera interrupción de ese poco está aumentando los precios de la gasolina y el diésel significativamente, con gran repercusión para el transporte y los precios en general. El consumidor americano puede convivir con la masacre de centenares de miles de seres humanos propiciada por su gobierno en el otro extremo del mundo, pero no con el incremento de algunos dólares del precio de los combustibles.
Y, finalmente, todo el mundo percibe que esta guerra es un error de ese Nerón narcisista sospechoso de pedofilia. Cuando Trump solicita la ayuda militar de sus vasallos europeos para profundizar el desastre, todos se escaquean. Su propio aspecto, el lunes, jactándose del martirio de Cuba, no era muy bueno. Tampoco lo es desde hace algunos días, el de algunos propagandistas israelís. Y es que Irán está ganando la guerra y todo el mundo se está dando cuenta de la magnitud del estropicio. Esta guerra es asimétrica porque la superioridad tecnológica y la capacidad militar de uno de los bandos es abrumadora, pero de momento Irán la está ganando.
Fuente: https://rafaelpoch.com/2026/03/17/iran-esta-ganando/
lunes, 16 de marzo de 2026
por qué los países del golfo Pérsico evitaron sumarse a una confrontación de EEUU contra Irán
Exponen por qué los países del golfo Pérsico evitaron sumarse a una confrontación de EEUU contra Irán - Sputnik Mundo,16.03.2026
En los países del golfo Pérsico existe la convicción de que no entrarán en ningún tipo de enfrentamiento militar con Irán, ni con ningún otro país, explicó el politólogo yemení Abd As Satar Ash Shamiri.
En sus palabras, los países árabes aprendieron las lecciones de la guerra y ven sus consecuencias en los Estados que aún no se han recuperado. Por ello, especialmente en el golfo Pérsico, priorizan mantener relaciones equilibradas con las potencias influyentes en la arena internacional.
"A pesar de los ataques iraníes contra todos los países de la región, han mostrado moderación, limitándose únicamente a respuestas políticas y mediáticas", aseveró.
Además, el analista subrayó que Israel se convirtió en el único aliado firme de EEUU en la región, mientras que el resto de los países mantienen relaciones más tradicionales o temporales, susceptibles de cambiar.
"Todos estos factores, en su conjunto, han llevado a la visión y al pensamiento político árabes a adoptar un enfoque equilibrado hacia cuestiones delicadas, encabezado por la no intervención en la guerra (...) y el recurso a la arena política, llegando a acuerdos y conformándose (...) con un vínculo, aunque sea débil, con Irán", concluyó el analista yemení.
Las tensiones en Oriente Medio se agravaron el pasado 28 de febrero, cuando EEUU e Israel comenzaron ataques coordinados contra Irán en pleno proceso de negociaciones indirectas entre Washington y Teherán sobre el alcance del programa nuclear iraní.
Irán está respondiendo a la ofensiva con golpes de represalia contra Israel y las bases militares de Washington emplazadas en diversos países de la región.
My Lai no terminó en My Lai.
My Lai no terminó en My Lai
Hace hoy 58 años, el 16 de marzo de 1968, soldados del ejército de Estados Unidos entraron en la aldea vietnamita de My Lai.
En pocas horas asesinaron a entre 347 y 504 civiles desarmados: mujeres, ancianos, campesinos y niñas y niños.
No había combate.
No había soldados enemigos.
Solo personas.
El ejército intentó ocultarlo, pero salió a la luz cuando periodistas y veteranos empezaron a contar lo que había pasado realmente. La investigación confirmó ejecuci_nes, violaci_nes y cuerpos amontonados en zanjas.
La historia oficial habló de un “exceso”. La historia real habló de un sistema que había deshumanizado por completo al enemigo.
My Lai no fue un accidente aislado.
Fue la consecuencia lógica de una guerra que convirtió a toda una población en sospechosa.
Hoy, 58 años después, la historia vuelve a sonar inquietantemente familiar.
Cuando un presidente de Estados Unidos puede bromear con bombardear una isla iraní “por diversión”, cuando los ataques aéreos se presentan como espectáculo geopolítico, cuando el lenguaje militar vuelve a reducir territorios enteros a simples “objetivos”, la memoria de My Lai debería encender todas las alarmas.
Porque las masacres nunca empiezan con las balas.
Empiezan con las palabras.
Empiezan cuando se normaliza la idea de que ciertas vidas valen menos.
Cuando el enemigo deja de ser una persona y se convierte en un punto en el mapa.
My Lai nos recuerda algo incómodo: la barbarie no necesita monstruos, solo necesita obediencia y silencio.
Por eso recordar My Lai no es solo mirar al pasado.
Es preguntarnos si el mundo ha aprendido algo… o si seguimos caminando exactamente hacia el mismo lugar.
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