sábado, 8 de agosto de 2026

La victoria de Abdul El-Sayed demuestra que el gran «lobby» proisraelí de EE.UU. ya no es intocable

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Elecciones primarias del Partido Demócrata, Michigan La victoria de Abdul El-Sayed demuestra que el gran «lobby» proisraelí de EE.UU. ya no es intocable Por Juan Gabriel García | 08/08/2026 | EE.UU. Fuentes: elDiario.es Hasta ahora, cargar contra AIPAC era un suicidio político, pero la victoria de El-Sayed en Michigan y de otros progresistas en este ciclo de primarias del Partido Demócrata apuntan a que el poder absoluto del millonario grupo de presión se está resquebrajando Durante años, cargar abiertamente contra el Comité de Asuntos Públicos Estadounidense-Israelí (AIPAC) era prácticamente un suicidio político. Tanto demócratas como republicanos habían recibido dinero del mayor lobby proisraelí que, en las últimas décadas, también se ha convertido en un gigante capaz de aupar o derrocar a candidatos de ambos partidos. En las elecciones presidenciales de 2024 fue uno de los principales motivos por el que los demócratas evitaron poner la guerra de Gaza en el centro del debate. Pero el nuevo ciclo electoral de este año está demostrando que AIPAC ya no es intocable. La victoria del candidato demócrata progresista Abdul El-Sayed en Michigan es la última constatación de que el muro de contención construido por el grupo de presión proisraelí empieza a resquebrajarse, especialmente dentro del Partido Demócrata. AIPAC hizo la mayor inversión de su historia, al menos 32 millones de dólares, según el New York Times, en una sola contienda electoral para intentar hundir al candidato de 41 años, médico y musulmán, y fracasó. El miércoles por la mañana, después de un ajustado recuento, el hijo de inmigrantes egipcios se imponía a la candidata Haley Stevens, quien había sido respaldada por el grupo proisraelí y el establishment demócrata. Michigan es el último gran revés que sufre AIPAC, posiblemente el más humillante por la ingente cantidad de dinero gastada en anuncios contra El-Sayed y a favor de Stevens, sin obtener el resultado deseado. Pero no es la única carrera donde el lobby proisraelí ha constatado que, poco a poco, está perdiendo su poder e, incluso, los candidatos a los que bendice, acaban perdiendo. En las elecciones a la alcaldía de Nueva York el año pasado, el socialista Zohran Mamdani ya abrió camino, tras convertir la crítica al genocidio israelí en Gaza y el rechazo al AIPAC en una de sus mayores bazas políticas. De Nueva York a Illinois En las primarias de Nueva York, los candidatos socialistas respaldados por los Socialistas Democráticos de América (DSA) también lograron ganar con la misma estrategia. En Colorado, Melat Kiros –respaldada por DSA– desbancó a la veterana Diana DeGette, quien también contaba con la financiación de AIPAC. La organización proisraelí había donado indirectamente más de un millón de dólares a DeGette con el fin de silenciar las críticas de Kiros al Estado hebreo. En marzo, durante el ciclo de primarias de Illinois, este giro anti-AIPAC ya se hacía evidente. Nunca antes el grupo de presión había estado tan el centro del debate político. En la contienda, los grupos vinculados a AIPAC gastaron aproximadamente 20 millones de dólares en cuatro contiendas para colocar a sus candidatos en la Cámara de Representantes, ganando dos y perdiendo las otras dos. El lobby proisraelí tuvo que disimular parte de sus gastos a través de nuevas plataformas de financiación de campañas (llamadas super PAC) que creó con nombres inocuos y sin relación entre sí, como por ejemplo, Elect Chicago Women y Chicago Progressive Partnership. No fue hasta que ya se supieron los resultados en Illinois que el grupo reveló su participación a través de esas nuevas organizaciones. Algo muy distinto de lo que se vivió en el ciclo de 2024, cuando AIPAC iba con la cara descubierta, consciente de su fuerza. Fue así como sacó del Congreso a dos miembros de la Squad, la bancada más izquierdista de la familia demócrata. Cori Bush fue uno de los nombres de la Squad que AIPAC tachó de su lista en 2024. La representante de St. Louis fue de las primeras demócratas en denunciar el genocidio palestino en el Congreso, algo que la puso en el punto de mira del lobby proisraelí. En el nuevo ciclo de primarias este año, Bush volvió a presentarse aprovechando el contexto favorable. Sin embargo, ha resultado ser la excepción en medio de una tendencia clara en contra del AIPAC y del aparato del Partido Demócrata: volvió a ser derrotada por el demócrata Wesley Bell, quien contaba tanto con el dinero del grupo de presión como con el apoyo de la cúpula del partido. Cambio de tendencia entre los estadounidenses A medida que pasa el tiempo, cada vez queda más probado que la guerra de Gaza fue clave en la derrota electoral de Kamala Harris frente a Donald Trump en 2024. La pérdida de peso de AIPAC se debe al cambio de percepción que tienen los estadounidenses del conflicto en Palestina y su principal aliado en la región, Israel. Al mismo tiempo que ha aumentado la cifra de palestinos muertos por los ataques israelíes –más de 73.000 desde octubre de 2023–, la solidaridad con Gaza ha ido creciendo en detrimento de la simpatía hacia Tel Aviv. Una encuesta publicada por Gallup a principios de año, señalaba que, por primera vez desde principios del siglo XXI, los estadounidenses sienten más simpatía por los palestinos que por los israelíes: un 41% frente a un 36%. Hasta el año pasado, la tendencia era a la inversa. El think tank Brookings ya señalaba a finales de 2025 que el apoyo a Israel había ido decreciendo entre los demócratas y votantes jóvenes. De hecho, a pesar de que Israel continúa teniendo el respaldo de los seguidores de Donald Trump, las bases más jóvenes no piensan lo mismo. En gran parte, el deterioro de la imagen de Israel ante los jóvenes trumpistas no es una cuestión de defensa de los derechos humanos o rechazo al genocidio palestino, sino de su apuesta por el “America First” (ideario que exige gastar los recursos del país en el país y no involucrarse en conflictos exteriores), a lo que se suma la influencia de los grupúsculos neonazis. Antes de ser asesinado, el influencer de extrema derecha Charlie Kirk (muy popular entre las juventudes trumpistas) había hecho notar ya este cambio de visión entre sus seguidores. El cuestionamiento del apoyo a Israel no solo está erosionando la influencia del AIPAC, sino que también ha roto el consenso bipartidista en torno al envío de armas a Tel Aviv. Recientemente, más de 100 demócratas votaron en contra de seguir prestando ayuda militar a Israel. Aunque la propuesta no prosperó debido al bloqueo republicano, algo así hubiera sido impensable hace tan solo dos años. Fuente: https://www.eldiario.es/internacional/victoria-abdul-sayed-demuestra-gran-lobby-proisraeli-eeuu-no-intocable_1_13432810.html

viernes, 7 de agosto de 2026

Arabia Saudita, Pakistán y Turquía firman un acuerdo de defensa

- Sputnik Mundo, Arabia Saudita, Pakistán y Turquía firman un acuerdo de defensa El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, el príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salman, y el primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, posan tras la firma de un acuerdo de defensa trilateral en La Meca, Arabia Saudita, el 7 de agosto de 2026 Arabia Saudita, Pakistán y Turquía firmaron un memorando sobre defensa colectiva, según una declaración publicada por el Ministerio de Exteriores de Pakistán. El tratado estipula que un ataque contra uno de los países se considerará un ataque contra los tres. "El acuerdo refleja el compromiso de los tres países de fortalecer aún más su seguridad colectiva, así como de promover la paz, la seguridad y la estabilidad en la región y más allá, para un futuro seguro y próspero", declararon los tres países en un comunicado, citado por medios. El memorando también prevé ampliar la cooperación en materia de defensa, incluido el intercambio de inteligencia y la coordinación en materia de seguridad regional. El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, afirmó que el acuerdo contribuirá a reforzar la lucha contra el terrorismo y a promover la estabilidad en Oriente Medio. "El acuerdo, basado en el principio de disuasión colectiva, contribuirá al desarrollo de la cooperación en materia de seguridad y defensa, la ejecución de proyectos conjuntos en la industria de defensa y la lucha contra el terrorismo", escribió en su cuenta de X. Bancos centrales deben alistarse ante alza inflacionaria por tensión en Oriente Medio, advierte la OCDE - Sputnik Mundo, 1920, 24.07.2026 Economía El conflicto en Oriente Medio podría afectar el avance de la economía internacional, dice el Banco Mundial 24 de julio, 07:55 GMT El mandatario subrayó que el denominado Acuerdo de La Meca no está dirigido contra ningún país y permanece abierto a la adhesión de todos los Estados amigos interesados en la paz, el bienestar y la estabilidad de la región. Según medios turcos, la incorporación de Turquía al sistema de cooperación estratégica en defensa establecido entre Arabia Saudita y Pakistán en 2025 podría modificar el equilibrio de fuerzas en Oriente Medio. En septiembre de 2025, Riad e Islamabad firmaron un acuerdo de defensa mutua que contempla una respuesta conjunta en caso de agresión contra cualquiera de los dos países.

Palestina y la batalla por el relato El «Octavo Frente»

Recomiendo: Palestina y la batalla por el relato El «Octavo Frente» Por Jaldía Abubakra | 06/08/2026 | Palestina y Oriente Próximo Fuentes: El Salto Más de mil millones de dólares, empresas de influencia, influencers, diplomacia digital e inteligencia artificial forman parte de una ofensiva global por condicionar cómo se mira, se interpreta y se cuenta Palestina. Frente a esa maquinaria, la disputa ya no es solo por la opinión pública, sino también por la memoria, el conocimiento y el derecho de un pueblo a narrar su propia historia. Hay una batalla que no se libra con aviones, drones ni soldados. No tiene fronteras claramente delimitadas y, sin embargo, atraviesa continentes. Se libra en las pantallas de nuestros teléfonos, en las universidades, en los grandes medios, en las iglesias evangélicas, en los parlamentos y, cada vez más, en ese territorio aparentemente invisible donde algoritmos e inteligencia artificial intervienen en nuestra manera de acceder al conocimiento. El propio aparato israelí ha comenzado a tratarla como un frente estratégico. Benjamin Netanyahu la ha presentado como el “Octavo Frente”: la batalla por “los corazones y las mentes”, con especial atención a la juventud occidental y a sectores conservadores de Estados Unidos. Cuando un Estado convierte la opinión pública en un frente de guerra, está reconociendo que las palabras, las imágenes y la interpretación de la realidad han adquirido para él un valor estratégico. No estamos hablando simplemente de campañas publicitarias ni de la vieja hasbara adaptada a TikTok. Hablamos de una infraestructura internacional de influencia que combina empresas de comunicación, campañas digitales, delegaciones políticas, periodistas, creadores de contenido e influencers, y que comienza a extenderse hacia un terreno mucho más profundo: el entorno informativo del que se alimentan buscadores y sistemas de inteligencia artificial. Una investigación publicada en julio de 2026 por el Quincy Institute for Responsible Statecraft, basada en registros de la Ley de Registro de Agentes Extranjeros de Estados Unidos —FARA— y documentos de contratación pública israelíes, calcula que el gobierno israelí ha destinado más de mil millones de dólares a diplomacia pública desde octubre de 2023. Desde entonces, más de 100 millones de dólares han sido destinados a actividades de influencia israelí declaradas bajo FARA y 17 nuevas empresas se registraron entre 2024 y 2025 para trabajar en favor de intereses israelíes. Para 2026 se planteó, además, un presupuesto de unos 750 millones de dólares para diplomacia pública, aproximadamente cuatro veces el del año anterior, según se explica en el informe del Quincy Institute. En este contexto, quizá la pregunta más interesante que debamos hacernos no sea cuánto dinero está gastando Israel con todo esto, sino por qué necesita gastarlo ahora. Las opiniones desfavorables hacia Israel van en aumento Durante décadas, Israel disfrutó de una posición excepcional en buena parte de Occidente y no necesitaba convencer desde cero. Gobiernos, grandes medios e instituciones culturales y académicas reprodujeron los marcos desde los que debía entenderse Palestina. La colonización se convertía en “conflicto”, la ocupación desaparecía detrás de la “seguridad” y la resistencia palestina era separada de las condiciones históricas que la habían producido. Cada nueva agresión comenzaba informativamente cuando Israel decidía responder, como si todo lo anterior perteneciera a otra historia. El 7 de octubre de 2023 no creó esa maquinaria narrativa. Existía desde mucho antes. Pero lo ocurrido después en Gaza produjo algo que no había previsto en toda su dimensión: millones de personas comenzaron a observar, casi en tiempo real, aquello que durante décadas había sido filtrado, fragmentado o explicado por intermediarios. Periodistas palestinos, familias, médicos y habitantes de Gaza mostraron directamente al mundo barrios destruidos, hospitales atacados, desplazamientos masivos, hambre, niños y niñas asesinados y familias enteras borradas de los registros civiles. Entonces apareció un problema mucho más difícil de resolver mediante relaciones públicas. Ya no se trataba solamente de decidir qué contar sobre Palestina, sino de convencer a millones de personas de que aquello que habían visto debía interpretarse de otra manera. Los datos permiten observar esa ruptura. En febrero de 2026, Gallup registró por primera vez que la simpatía de la población estadounidense hacia los palestinos superaba a la expresada hacia los israelíes: 41% frente a 36%. Entre las personas de 35 a 54 años, la diferencia llegaba al 46% frente al 28%. El Pew Research Center encontró además que entre los republicanos de 18 a 49 años el 57% tenía una opinión desfavorable de Israel. No sorprende que jóvenes, conservadores y evangélicos aparezcan entre los públicos prioritarios de las nuevas campañas. La documentación examinada por el Quincy Institute incluye una campaña de 3,2 millones de dólares dirigida a cristianos evangélicos y otra destinada a reclutar influencers menores de 30 años para alcanzar audiencias conservadoras en Instagram y TikTok. La batalla consiste también en impedir que continúe erosionándose el consenso que sostuvo durante décadas la relación especial entre Washington e Israel. Estados Unidos no es una excepción. En 2026, una encuesta del Pew Research Center realizada en 36 países encontró una mediana del 67% de opiniones desfavorables hacia Israel, frente a un 25% favorables. En todos los países europeos incluidos predominaban las opiniones negativas. En España alcanzaban el 96% entre quienes se situaban en la izquierda, pero también el 66% entre quienes se identificaban con la derecha. Aquí aparece una contradicción cada vez más visible: mientras amplios sectores de las sociedades europeas se alejan de Israel, numerosos gobiernos mantienen estrechas relaciones militares, económicas, tecnológicas, científicas y diplomáticas con el Estado israelí. Por eso la batalla por la opinión pública no busca únicamente mejorar encuestas, sino evitar que el rechazo social termine convirtiéndose en fuerza política: embargos de armas, sanciones, rupturas institucionales, boicot o cuestionamientos de la impunidad israelí. La misma disputa atraviesa América Latina. En 2026, las opiniones desfavorables hacia Israel superaban el 50% en países como Chile, México, Colombia, Argentina y Brasil, según el Pew Research Center. Precisamente porque Palestina conserva un enorme capital histórico de solidaridad en la región, Israel y organizaciones que trabajan por estrechar sus relaciones con ella buscan llegar no solo a gobiernos, sino también a parlamentos, empresarios, medios, periodistas, creadores de contenido y sectores religiosos. Este pasado mes de junio, Leah Soibel, fundadora de Fuente Latina, afirmaba que su organización había llevado a Israel a 300 periodistas hispanos no judíos y habló abiertamente de trabajar con periodistas, influencers y creadores latinoamericanos, según documentaba Genesis Prize Foundation. A ello se suman iniciativas como los Acuerdos de Isaac, concebidos para ampliar las relaciones de Israel con América Latina y para los que se anunció una inversión inicial de un millón de dólares. No todas estas iniciativas están financiadas directamente por el Estado israelí ni forman parte de una única estructura centralizada. Existen fundaciones, organizaciones aliadas, redes empresariales, actores políticos y movimientos religiosos con autonomía propia. Pero esa diversidad muestra una amplia red internacional de actores e intereses capaz de extender la influencia mucho más allá de las embajadas. Las redes del sionismo cristiano desempeñan aquí un papel especialmente importante. Acercarse a los países árabes En el mundo árabe la estrategia adopta otras formas. Israel lleva años desarrollando una diplomacia digital específicamente en lengua árabe. Construye un relato propio: Israel como Estado moderno y dispuesto a vivir en paz; Palestina reducida a un problema de seguridad; la resistencia convertida en responsable de guerras producidas por décadas de colonización; y la normalización presentada como puerta hacia la estabilidad. La propia Knéset informó de campañas que alcanzaron alrededor de 858 millones de visualizaciones en medios digitales en árabe. Sin embargo, cuando pasamos de las pantallas a las sociedades aparece otra realidad. Arab Barometer encontró que, después del 7 de octubre de 2023, en ninguno de los siete países árabes estudiados la población que apoyaba la normalización con Israel superaba el 13%. En Marruecos, el apoyo cayó del 31% al 13%. El Arab Opinion Index registró además que el 89% rechazaba que sus países reconocieran a Israel y que el 92% consideraba la causa palestina una cuestión de todos los árabes y no solamente de los palestinos. Hay una enseñanza que décadas de acuerdos no han conseguido borrar: se pueden normalizar relaciones entre gobiernos sin normalizar la conciencia de los pueblos. El “Octavo Frente”, sin embargo, mira también hacia el futuro. Y ahí aparece la inteligencia artificial: en mayo de 2024, OpenAI informó de que había interrumpido varias operaciones encubiertas de influencia que utilizaban sus modelos. Una estaba vinculada a STOIC, una empresa comercial israelí, que habría empleado herramientas de inteligencia artificial para generar artículos y comentarios difundidos posteriormente en distintas plataformas. OpenAI señaló, sin embargo, que no había encontrado pruebas de que sus modelos hubieran aumentado significativamente el alcance de aquella operación. El Quincy Institute documenta además un contrato israelí con Clock Tower X que incluye la creación de páginas web y contenidos orientados a influir en la forma en que los sistemas generativos recuperan y presentan información, buscando determinados encuadres en conversaciones con sistemas GPT y una mayor presencia de ciertos contenidos en buscadores. Esto no significa que Israel controle ChatGPT ni ningún otro sistema de inteligencia artificial. La cuestión es diferente y probablemente más importante a largo plazo. Si millones de personas utilizan sistemas de IA para comprender la historia y el presente, influir sobre las fuentes y los contenidos que componen el entorno informativo se convierte también en una batalla por el conocimiento del futuro. Está en juego el espacio del que dependerán las respuestas que mañana recibamos cuando preguntemos qué ocurrió en Gaza, qué es el sionismo, cuándo comenzó la colonización de Palestina o por qué existe la resistencia palestina. Aquí cualquiera que lea este artículo tiene también una responsabilidad: aprender a reconocer cómo funciona la propaganda. La más eficaz rara vez necesita inventarlo todo; le basta con decidir dónde comienza la historia, qué palabras se utilizan y qué queda fuera del encuadre. La necesidad de recuperar el relato palestino Cuando escuchamos que “Israel se defiende”, conviene preguntar: ¿en qué momento comienza la historia que nos cuentan? Cuando se habla de “conflicto israelí-palestino”, ¿por qué una realidad de colonización, ocupación y enorme desigualdad de poder se presenta como un enfrentamiento entre iguales? ¿Por qué desaparecen la ocupación y la dominación colonial, como si la resistencia palestina hubiera nacido en el vacío? Lo mismo ocurre cuando se habla de “la única democracia de Oriente Medio” —esto último una denominación geográfica colonial que debería ser sustituida por Asia Occidental—. ¿Democracia para quién? ¿Dónde quedan los millones de palestinos sometidos a ocupación, bloqueo, desplazamiento, discriminación y regímenes jurídicos profundamente desiguales? La propaganda pierde parte de su poder cuando dejamos de discutir dentro de las palabras que ella misma ha elegido. Pero su maquinaria sigue siendo poderosa: mil millones de dólares compran campañas, acceso político, producción audiovisual, influencers, consultores y tecnología, sin contar grandes organizaciones estadounidenses favorables a Israel que no reciben financiación del gobierno israelí, como AIPAC. Esa maquinaria puede contribuir a criminalizar organizaciones, presionar universidades, condicionar debates y perseguir la solidaridad con Palestina. Conocerla y exponerla no es una tarea exclusivamente de la población palestinas, sino de todas aquellas personas que quieran saber quién intenta condicionar lo que ve, lee y cómo interpreta el mundo. A todo ello se suma una cuestión que pocas veces se reconoce fuera de Palestina. Desde los Acuerdos de Oslo (1993 y 1995), una parte importante del discurso oficial palestino fue desplazando el lenguaje de la liberación hacia el del “proceso de paz”, la negociación permanente y la construcción de un Estado en una parte del territorio. Palestina quedó cada vez más reducida a Cisjordania y Gaza, relegando a los refugiados, el derecho al retorno y a los palestinos de los territorios ocupados en 1948, mientras la cuestión colonial cedía espacio al lenguaje del “conflicto”, la gestión y la diplomacia. Recuperar el relato palestino exige superar también esos límites. Palestina no es una Autoridad ni un territorio administrado: es Gaza, Jerusalén, Cisjordania, las ciudades y aldeas palestinas ocupadas en 1948, los campos de refugiados y la diáspora. Es una tierra, un pueblo y una historia que la fragmentación no ha conseguido convertir en causas diferentes. Recupera el relato palestino significa también reivindicar el derecho de un pueblo a definir qué significa liberarse, cuáles son sus derechos inalienables y qué futuro reclama. Para comprender Palestina hay que abandonar dos filtros: dejar de mirarla únicamente a través del relato sionista y dejar de encerrarla en los límites que décadas de negociación y diplomacia oficial impusieron sobre la propia cuestión palestina; porque Palestina no empezó con la creación del Estado de Israel ni puede reducirse a una sucesión de agresiones y respuestas. Antes de la Nakba había ciudades, pueblos, escuelas, periódicos, sindicatos, asociaciones de mujeres y una sociedad enfrentada ya a la colonización. Después hubo campos de refugiados convertidos en espacios de organización, generaciones que preservaron las llaves y los nombres de sus aldeas, presos que escribieron desde las cárceles y una cultura que atravesó fronteras sin abandonar la idea del retorno. Conocer esa historia es romper una de las formas más persistentes del colonialismo: reducir a un pueblo a aquello que su colonizador dice de él. Significa recuperar archivos y voces silenciadas, incluidas las de generaciones que nacieron lejos de las aldeas de sus familias y siguieron transmitiendo sus nombres. Dejar de preguntar solamente qué hace Israel y preguntarnos también quiénes son los palestinos, qué memoria conservan y qué futuro reclaman. Más de mil millones de dólares pueden leerse también como la medida del problema que Israel intenta resolver. Durante décadas, el sionismo consiguió que una parte considerable del mundo occidental discutiera Palestina dentro de límites previamente establecidos. Hoy esa relación empieza a mostrar grietas. Gaza ha abierto una de las más profundas. No porque los palestinos hayan descubierto cómo contar su historia, sino porque millones de personas han visto demasiado: niños y niñas asesinados, médicos sin medios, periodistas asesinados, familias desplazadas y personas buscando comida. Pero también han visto a un pueblo que, en medio del genocidio, continúa enseñando, estudiando, cuidando y aferrándose obstinadamente a la vida. Frente a un pueblo que despliega una maquinaria extraordinaria del dinero, la tecnología y el poder, la respuesta no puede ser construir una propaganda más eficaz, sino investigar, contrastar, escuchar las voces que el poder intenta silenciar y preservar la memoria. No se trata de vivir respondiendo a Israel, sino de devolver al centro a Palestina: su historia, su pueblo, su resistencia, su memoria y su futuro. Porque esta batalla también se libra sobre las palabras y el conocimiento, y no pertenece solamente a los palestinos: interpela a cualquiera que crea que no se deben silenciar la verdad, la memoria de los pueblos ni su derecho a contar su propia historia. Israel puede comprar campañas, contratar empresas, financiar influencers y producir millones de contenidos. Puede intentar ocupar cada nueva tecnología que transforme nuestra manera de acceder a la información. Pero hay algo mucho más difícil de borrar. Después de Gaza, la batalla ya no consiste solamente en conseguir que el mundo mire a Palestina. Consiste en impedir que, después de haberla visto, alguien vuelva a convencerlo de que no vio lo que vio. Y también en aprender, por fin, a mirar Palestina sin necesitar que Israel —ni quienes durante décadas administraron los límites de lo posible— nos diga qué estamos viendo. Fuente: https://www.elsaltodiario.com/ocupacion-israeli/octavo-frente-palestina-batalla-relato

jueves, 6 de agosto de 2026

Merz cada vez más debilitado: "Las encuestas muestran un crecimiento de Alternativa para Alemania".

- Sputnik Mundo, 1920 Merz cada vez más debilitado: "Las encuestas muestran un crecimiento de Alternativa para Alemania" Las versiones sobre una posible dimisión de Friedrich Merz reflejan el debilitamiento de su Gobierno de coalición. "Las noticias indican que el 10 de agosto Merz presentaría su dimisión como canciller y sería reemplazado por otro dirigente, siempre y cuando se mantenga la mayoría parlamentaria; dentro de la Unión Demócrata Cristiana de Alemania [CDU], junto con la Unión Social Cristiana [CSU], desde hace tiempo le vienen pidiendo que dé un paso al costado, porque las encuestas son muy desfavorables para el partido", afirmó José Miguel Villarroya, historiador español, en diálogo con Séptimo Piso. "En septiembre habrá elecciones regionales en gran parte del territorio de la antigua República Democrática Alemana, y las encuestas anticipan una victoria de Alternativa para Alemania [AfD]", agregó. "Alternativa para Alemania está capitalizando el descontento de la población y, cuanto más se deteriore la situación económica y social, más crecerá su caudal de votos", dijo, y añadió: "El problema es que, si no obtiene una mayoría absoluta, le resultará muy difícil llegar al Gobierno".

La Comisión Europea continúa con un controvertido acuerdo policial con Israel, a pesar de las advertencias

Recomiendo: La Comisión Europea continúa con un controvertido acuerdo policial con Israel, a pesar de las advertencias Por | 04/08/2026 | Europa Fuentes: Statewatch. Créditos de la imagen: © Unión Europea, 202X, bajo licencia CC BY 4.0 Traducido del inglés por Marwan Pérez para Rebelión La Comisión Europea ha infringido la ley al impulsar un acuerdo de cooperación policial con Israel que, a su vez, podría contravenir el derecho internacional. En 2022, las negociaciones sobre un acuerdo policial entre la Unión Europea y el gobierno israelí se estancaron, debido a preocupaciones relacionadas con la ocupación israelí de Palestina. Sin embargo, una investigación de Statewatch muestra que las conversaciones han continuado y que existe un punto muerto entre la Comisión Europea y el Consejo de la Unión Europea. Statewatch ha averiguado que el acuerdo no solo podría contravenir el derecho internacional, sino que la Comisión continuó negociando incluso durante el genocidio contra los palestinos. De aprobarse el acuerdo podría permitir el intercambio de datos personales sensibles entre la UE e Israel, que podrían utilizarse en los territorios ocupados. Los expertos advierten que esto podría dar lugar a violaciones de derechos humanos, con el respaldo del Estado, contra palestinos e israelíes. Basándose en documentos filtrados y archivos internos, Statewatch ha reconstruido lo que provocó el enfrentamiento entre los órganos rectores europeos, lo que ha sucedido desde entonces y lo que implica el acuerdo propuesto. Cronograma del acuerdo entre Europol e Israel Las relaciones entre Europol, la agencia policial de la Unión Europea, e Israel se remontan prácticamente a los inicios de la propia agencia. En 2005, el Consejo designó a Israel como uno de los socios prioritarios de Europol. Sin embargo, diversos obstáculos retrasaron las negociaciones para un acuerdo inicial, entre ellos: El cumplimiento por parte de Israel de las normas de protección de datos de la UE; y La ubicación de la sede de la Policía Nacional de Israel en Jerusalén Este, territorio reconocido internacionalmente como ocupado por Israel. Gráficos: McKensie Marie, con versiones adaptadas de “ Reunión Anual del Foro Económico Mundial ” del Foro Económico Mundial , CC BY-NC-SA 2.0 y foto de Instagram de israelpolice. En 2018, ambas partes firmaron un «acuerdo de trabajo», el primero de este tipo que Europol suscribe con un país no perteneciente a la UE. Este acuerdo estableció un marco para la cooperación cuyos parámetros no requerían la aprobación adicional del Parlamento Europeo. Sin embargo, esto también implicaba que el acuerdo no autorizaba el intercambio de datos personales, ya que dicha autorización exigiría un mayor control conforme a la normativa de la UE. Para posibilitar dicho intercambio, la Comisión recibió el mandato de negociar un nuevo acuerdo. Este nuevo texto constituiría un acuerdo internacional regido por el derecho internacional. Los procedimientos serían más estrictos y la supervisión más rigurosa, al menos sobre el papel. Un dictamen jurídico filtrado de noviembre de 2022 del Servicio Jurídico del Ayuntamiento ayuda a reconstruir la secuencia de los hechos. El documento restringido de la UE indica que las negociaciones entre la Comisión y el gobierno israelí concluyeron en septiembre de 2022, cuando ambas partes firmaron un borrador de acuerdo. Sin embargo, para que el texto entrara en vigor, debía ser aprobado tanto por el Consejo como por el Parlamento Europeo. Sin embargo, el Consejo reocupado por el contenido del acuerdo propuesto, suspendió el proceso y solicitó a su Servicio Jurídico que evaluara su conformidad con el derecho comunitario e internacional. El dictamen jurídico resultante no dejaba lugar a dudas: la Comisión había incluido disposiciones que infringían el derecho comunitario e internacional, y no mantuvo informado al Consejo durante las negociaciones. Los abogados del Consejo concluyeron que la Comisión debería eliminar todo texto que legitimara la ocupación ilegal israelí del territorio palestino. Como se indica en una nota a pie de página, si se aceptara ese borrador del acuerdo propuesto : “Sería la primera vez que un acuerdo internacional entre la Unión Europea e Israel prevea su aplicación a los territorios ocupados por Israel en 1967.” Esto se relaciona con una cláusula del borrador del acuerdo que estipulaba que los datos personales transferidos a Israel no podrían utilizarse en «áreas geográficas que pasaron a estar bajo la administración del Estado de Israel después del 5 de junio de 1967». Esto significaría que los datos no podrían utilizarse en Cisjordania, Jerusalén Este, los Altos del Golán ni la Franja de Gaza. Sin embargo, el texto introdujo una excepción significativa. Las “autoridades competentes” de Israel estarían autorizadas a utilizar datos personales recibidos de Europol —y, por extensión, de los Estados miembros y agencias de la UE— en los territorios ocupados en dos casos: “para la prevención de un delito en caso de amenaza inminente para la vida” “para la prevención, investigación, detección o enjuiciamiento de delitos penales.” Entre las “autoridades competentes” se incluyen la Policía Nacional de Israel, el Servicio de Seguridad Interna (Shin Bet) y otros organismos israelíes encargados de hacer cumplir la ley. El Servicio Jurídico cuestionó tanto la claridad de dichas disposiciones como que otorgaban a Europol más poder del permitido por los tratados fundacionales de la UE. Asimismo, advirtió que extender el acuerdo a los territorios ocupados implicaría aplicarlo en zonas sujetas a jurisdicciones legales distintas: la de la Autoridad Palestina en Cisjordania y la de la República Árabe Siria en los Altos del Golán, territorios anexionados por Israel en 1981. El borrador del acuerdo constituye una violación del derecho internacional La excepción contemplada en el borrador del acuerdo supone un cambio significativo respecto a la postura que la UE ha mantenido durante mucho tiempo, según la cual sus acuerdos con Israel no deberían aplicarse a los territorios ocupados desde la Guerra de los Seis Días de 1967. Según la evaluación del Servicio Jurídico, dicho acuerdo entraría en conflicto con el derecho del pueblo palestino a la autodeterminación, amparado por el derecho internacional. Además, iría en contra del principio de la Convención de Viena, que establece que los tratados internacionales no deben perjudicar a terceros. El texto propuesto menoscabaría la capacidad de la Autoridad Palestina para negociar acuerdos similares. Sin embargo, durante las reuniones internas celebradas en octubre de 2022, la Comisión intentó justificar la excepción invocando «el deber de Israel, en virtud del derecho internacional humanitario, de restablecer y mantener el orden público y la seguridad en los territorios controlados por sus fuerzas». El Servicio Jurídico del Consejo rechazó ese argumento, alegando: “El deber de Israel como potencia ocupante de garantizar el orden público y la seguridad en los territorios ocupados no implica que otros Estados u organizaciones internacionales puedan ayudarle en el cumplimiento de ese deber, [sin colaborar] en la violación de otros principios del derecho internacional.” Ben Saul, relator especial de las Naciones Unidas sobre la promoción y protección de los derechos humanos y las libertades fundamentales en la lucha contra el terrorismo, se sumó a esta opinión. En declaraciones a Statewatch , afirmó que la excepción propuesta parecía contravenir «el deber de los Estados europeos de no reconocer situaciones derivadas de violaciones de normas imperativas del derecho internacional». Eitan Diamond, director del Centro de Derecho Humanitario Internacional de Diakonia en Jerusalén, afirmó que el razonamiento del Servicio Jurídico se vio reforzado por la opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia de julio de 2024. La Corte concluyó que Israel debe «poner fin a su presencia ilegal en el Territorio Palestino Ocupado lo antes posible» y que todos los Estados y organizaciones internacionales deben evitar acciones que puedan contribuir a mantener dicha presencia ilegal. La Comisión Europea actúa al margen del derecho comunitario El Servicio Jurídico del Consejo también concluyó que la Comisión había excedido el mandato que le había otorgado el Consejo y había infringido varias disposiciones del Derecho de la UE. La opinión de los servicios jurídicos del Consejo afirma: “En su papel de negociadora, la Comisión no respetó el artículo 3 de la Decisión del Consejo que regulaba la autorizacion a iniciar negociaciones.” [La Comisión no respetó los impuestos por el Consejo en las negociaciones]. Esto también implicaba una violación de los requisitos de los tratados de la UE tanto en lo que respecta a la negociación de acuerdos internacionales como al «deber de cooperación sincera entre instituciones». Durante las conversaciones iniciales de 2018-2022, la Comisión no consultó al grupo de trabajo del Consejo encargado de supervisar las negociaciones, ni le informó de la excepción propuesta. Por consiguiente, el Servicio Jurídico concluyó: “Corresponde al Consejo decidir si deben continuar las negociaciones […] y si debe dirigir a la Comisión un conjunto adicional de directrices de negociación”. Cuando Statewatch solicitó información actualizada sobre el acuerdo , el Consejo declaró que «el mandato de negociación aprobado por el Consejo en 2018 no se ha modificado y sigue vigente». Sin embargo, el Consejo no ha seguido las sugerencias de su propia oficina jurídica. Lejos de la vista pública —y sin abordar las preocupaciones—, las negociaciones continúan. En respuesta a la solicitud de documentos relacionados presentada por Statewatch, se reveló que funcionarios de la Comisión mantuvieron al menos siete reuniones con diplomáticos israelíes sobre el acuerdo propuesto entre 2023 y el 28 de enero de 2026. Entre ellas, una con el entonces ministro de Asuntos Exteriores de Israel, Eli Cohen, en abril de 2023. La respuesta solo incluía una lista de títulos de documentos, por lo que se desconoce el contenido de dichas reuniones. Cuando Statewatch preguntó a la Comisión si había preparado un borrador revisado en respuesta a las objeciones del Servicio Jurídico, y si se había fijado un calendario para la adopción del acuerdo, respondieron: “La Comisión no comenta el contenido de los intercambios confidenciales, las reuniones ni las posiciones negociadoras relacionadas con las negociaciones internacionales, incluidas las que se mantienen con Israel.” A finales de julio de 2026, 27 miembros del Parlamento Europeo presentaron una pregunta por escrito solicitando a la Comisión que aclarara el propósito de estas reuniones, el estado actual de las negociaciones y los riesgos para los derechos humanos asociados al acuerdo. (La comision tiene 6 semanas para responder, pero como llega el verano responderá más tarde). Tras contactar con la embajada israelí ante la UE, el Ministerio de Asuntos Exteriores israelí y la Policía Nacional israelí, varias veces, simplemente no responden a las solicitudes de información. Mounir Satouri, miembro francés del Partido Verde en el Parlamento Europeo, declaró a Statewatch : Nos enfrentamos a un doble escándalo. En primer lugar, la Comisión negoció un acuerdo de cooperación policial con Israel al mismo tiempo que numerosos expertos, y un informe de su propio Servicio Europeo de Acción Exterior, documentaban graves violaciones del derecho internacional humanitario en Gaza. En segundo lugar, lo hizo con la máxima discreción, al margen del escrutinio del Parlamento. Añadió: “Las negociaciones sobre este acuerdo deben suspenderse de inmediato. La Comisión se ha desacreditado al llevarlas a cabo.” La eurodiputada española Hana Muro Jalloul (Socialistas y Demócratas) declaró a Statewatch : “La seguridad es importante, al igual que la lucha contra el terrorismo y los delitos graves contemplados en el acuerdo; pero eso no nos exime del cumplimiento de la ley. En Europa, no utilizamos el argumento de la seguridad para infringir la ley.” Implicaciones para los derechos humanos y la protección de datos Las instituciones y los expertos consultados por Statewatch han advertido además que, de aprobarse, el acuerdo propuesto entre Europol e Israel podría generar importantes riesgos para los derechos humanos de los palestinos que viven bajo ocupación, así como para los ciudadanos israelíes. En el centro de estas advertencias se encuentra la transferencia y el “procesamiento posterior” de datos personales sensibles. Esto incluiría una variedad de información, descrita en el texto propuesto como: “origen racial o étnico, opiniones políticas, creencias religiosas o filosóficas, o afiliación sindical, datos genéticos, datos biométricos… datos relativos a la salud, o datos relativos a la vida sexual o la orientación sexual de una persona física.” Respecto a este tema, el abogado israelí Eitan Diamond explicó: “Más allá de la aplicación territorial, existen otras preocupaciones serias que deberían instar a la UE a detener el curso de estas negociaciones y prohibir ciertas prácticas de intercambio de datos”. Entre las preocupaciones se encuentra el régimen israelí de detención administrativa y el uso de ejecuciones extrajudiciales. Actualmente, unos 3500 palestinos están encarcelados, en la mayoría de los casos sin ninguna acusación detallada. Según Diamond, “existen motivos serios para preocuparse de que los prisioneros palestinos sean sometidos regularmente a malos tratos y torturas en centros de detención israelíes”. En caso de que se firme el acuerdo, advirtió: “La UE correría el riesgo de participar en la privación arbitraria de la libertad de las personas y de someterlas a malos tratos sistemáticos en condiciones de detención infernales.” Añadió que «la información transferida gracias a este acuerdo podría utilizarse como inteligencia para respaldar las decisiones de atacar y asesinar a palestinos». Raji Sourani, abogado palestino de Gaza, afirmó que estaría «sumamente preocupado si se adoptara un acuerdo de este tipo». El propio Sourani estuvo detenido administrativamente por Israel en la década de 1980 y se vio obligado a huir de Gaza en 2024. Su organización, el Centro Palestino para los Derechos Humanos, fue sancionada por el gobierno estadounidense en 2025 por su participación en casos presentados contra Israel ante la Corte Penal Internacional. Sourani añadió: “La cooperación prevista en este acuerdo tiene sus raíces en la mentalidad colonial racista de Europa y va en contra nuestra, en contra de las víctimas del genocidio… Es como confiarle a Hitler los datos de los judíos.” Muchos también han expresado su preocupación por el potencial de violaciones de la protección de datos, en caso de que se adopte el acuerdo. El profesor Ben Saul declaró a Statewatch : “Existen otras preocupaciones sobre la idoneidad del marco y las salvaguardias de protección de datos de Israel, en particular a la luz de la discriminación en la aplicación de la ley, la independencia de las decisiones judiciales relativas a la ocupación y el uso de la inteligencia artificial en la recopilación de datos, el análisis y la selección de objetivos militares.” Para esta investigación, se contactó con el responsable del Centro Supervisor Europeo de Protección de Datos (SEPD) (organismo responsable de supervisar el cumplimiento de las normas de protección de datos por parte de las instituciones de la UE y de Europol, incluso en el contexto de acuerdos internacionales»), que afirmó que “la supervisión independiente no es simplemente una buena práctica”. Según ellos, la principal garantía para que los datos personales se traten de conformidad con las normas de la UE es la existencia de una autoridad de supervisión independiente. Dicha autoridad debe ser «legal y funcionalmente independiente y tener jurisdicción sobre todas las autoridades públicas que reciban o utilicen datos personales en virtud del acuerdo». Sin embargo, la Autoridad de Protección de Datos de Israel, la Autoridad de Protección de la Privacidad, opera dentro del Ministerio de Justicia de Israel. El gobierno designa a sus directivos, y se han planteado dudas sobre el alcance de sus poderes de supervisión sobre organismos de inteligencia como el Shin Bet. Douwe Korff, jurista e investigador de la Universidad de Yale, y asociado de la Universidad de Oxford, declaró a Statewatch que «las agencias de seguridad israelíes pueden interceptar y rastrear datos a su antojo, sin una supervisión que cumpla con las normas de la UE en estas materias». «Resulta profundamente preocupante —añadió Korff— que la Comisión parezca considerar nuevamente la posibilidad de compartir datos altamente sensibles sobre personas en la UE y cualquier comunicación que puedan tener con otras personas —incluidos cooperantes locales e internacionales, funcionarios y periodistas en Israel y los Territorios Ocupados— con agencias de un Estado que ha cometido asesinatos selectivos de niños, cooperantes y periodistas a una escala sin precedentes, y que está acusado de manera creíble de genocidio y otros crímenes de guerra». Según el eurodiputado de los Verdes, Mounir Satouri: “Este acuerdo también empeoraría la situación de los palestinos en Europa. Bajo la presión israelí, los defensores de los derechos humanos ya se enfrentan a obstáculos dentro de la UE. Con un acuerdo como este, el acoso se intensificará aún más y será aún más difícil vivir como palestino en Europa.” En respuesta a las preguntas de Statewatch , la Comisión Europea declaró que: “Busca garantizar que los acuerdos que prevén el intercambio de datos personales con terceros países contengan salvaguardias que protejan los derechos fundamentales, incluidas las salvaguardias de protección de datos, como las restricciones al uso de datos en relación con la pena de muerte.” Yair Dvir, portavoz de la ONG israelí B’Tselem, declaró a Statewatch : “En un momento en que los estados europeos no han logrado detener el genocidio israelí en Gaza ni la continua limpieza étnica de palestinos, la intensificación de la cooperación con los organismos de vigilancia y seguridad israelíes resulta particularmente alarmante.” Con o sin acuerdo, el contacto entre Europol e Israel continúa Europol declaró a Statewatch que había sido invitada a participar en las negociaciones, pero únicamente en calidad de observadora. Al preguntársele si el acuerdo propuesto habría permitido el uso de datos personales intercambiados a través de Europol en los territorios ocupados, la agencia respondió que no estaba en condiciones de hacerlo. Asimismo, especificó que, en el contexto de las negociaciones del mencionado borrador de acuerdo, Europol no visitó la sede de la Policía Nacional de Israel en Jerusalén Este. Documentos obtenidos por Statewatch a través de solicitudes de transparencia demuestran que Europol recibió a delegaciones israelíes —incluidos representantes de la Policía Nacional de Israel— en al menos cuatro ocasiones entre agosto de 2024 y marzo de 2026. Las reuniones, en las que participaron varios departamentos de la agencia, fueron facilitadas por el enlace de Israel en Europol y culminaron con una visita del embajador de Israel a la sede de la agencia en marzo de 2026. El responsable de derechos fundamentales de Europol, un puesto interno creado en 2022, declaró a Statewatch que, hasta el momento, no ha evaluado el respeto de Europol por los derechos fundamentales en su cooperación con Israel. Este artículo se elaboró ​​como parte del programa de becas Bertha Challenge. Fuente: https://statewatch.org/news/2026/july/exclusive-eu-commission-still-seeking-controversial-police-agreement-with-israel-despite-warnings/ Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

miércoles, 5 de agosto de 2026

Guerra contra Irán Trump, víctima de su endiosamiento

Recomiendo: Guerra contra Irán Trump, víctima de su endiosamiento Por Carlos Fazio | 04/08/2026 | Mundo Fuentes: La Jornada Desde el inicio de la guerra de agresión de Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero pasado, lanzada a traición y con perfidia mientras Washington y Teherán sostenían negociaciones en materia nuclear, el conflicto ha pasado por distintas fases y se ha fragmentado y expandido por todo Medio Oriente. Instigado por el criminal de guerra y prófugo de la justicia internacional, Benjamin Netanyahu, inicialmente Donald Trump abordó el ataque furtivo de decapitación y pavor desde una lógica transaccional y estética: bombardear, obtener la imagen del colapso iraní y retirarse en un par de días (una réplica de la operación Nueva Venezuela). Sin embargo, a pesar de la violencia sin límites –la destrucción de infraestructura crítica de uso dual y del asesinato cupular selectivo del ayatollah Alí Khamenei y de un grupo de generales y científicos nucleares, y de al menos 200 civiles muertos y 750 heridos– no hubo cambio de régimen ni capitulación. Al contrario, Irán contratacó y, desde entonces, mediante una disciplinada, metódica y milimétricamente precisa guerra asimétrica de desgaste, que golpeó y “cegó” las sofisticadas bases militares (y paramilitares) y los nodos de inteligencia y comunicaciones del Comando Central (CentCom) del Pentágono en el teatro de operaciones del golfo Pérsico (Kuwait, Baréin, Qatar, Emiratos Árabes, Jordania y el Kurdistán), ha marcado el ritmo de la guerra y socavado el mito de la proyección de poder estadunidense. Para disimular el fracaso de esos objetivos primarios, y en un intento desesperado por justificar los costos materiales de la operación –después de haber vociferado una docena de veces la destrucción total del ejército y la capacidad de defensa iraníes–, en una segunda fase, Trump y su alto mando militar esgrimieron nuevos propósitos: destruir la infraestructura nuclear, el programa misilístico y el apoyo de Irán al Eje de la Resistencia. No cumplieron ninguno de sus objetivos. Entonces, con the Boss Trump fúrico, debilitado y con su popularidad a la baja en Estados Unidos, su equipo de pérfidos simuladores sionistas (su yerno Jared Kushner y Steve Witkoff) solicitó a mediadores paquistaníes y cataríes reabrir las conversaciones. Esa tercera fase concluyó con la firma teatral del “Memorando de Entendimiento de Islamabad” por Trump en Versalles, otra maniobra para convertir en arma el alto el fuego, a fin de ganar tiempo y calmar los mercados de hidrocarburos, bonos y fertilizantes. Amén de que Israel lo saboteó, recrudeciendo su política de tierra arrasada, limpieza étnica y castigo colectivo en Gaza, Cisjordania y Líbano ocupados. La cuarta fase del conflicto inició el 12 de julio, cuando, con el único objetivo de intentar reabrir el tráfico de buques por el estrecho de Ormuz –controlado por Teherán y que asfixiaba el flujo energético global–, Trump ordenó ataques aero-navales en estados costeros del sur iraní. En ejercicio de su derecho a la legítima defensa, Irán respondió con una serie de acciones de retaliación proporcionales, que diezmaron la arquitectura estadunidense de radares y defensa aérea construida durante décadas por el Pentágono en Asia Occidental: el sistema de radares de alerta temprana en Kuwait; el sistema de defensa aérea Patriot en Baréin, asiento de la quinta flota de la armada de Estados Unidos; el cuartel general del CentCom en Qatar; los radares de defensa antimisiles en Jordania; el sistema de control marítimo en Omán, y la base de apoyo para operaciones de inteligencia en Erbil, en el Kurdistán iraquí. Entre los días 21 y 24 de julio, los ataques punitivos de precisión contra esos activos estratégicos de alto valor, alcanzaron también depósitos de combustible y municiones, almacenes y grandes hangares de equipos militares, y alojamientos de tropas y mercenarios al servicio de Estados Unidos, con saldo de varios muertos y heridos. También fue impactada la infraestructura de datos y computación en la nube de Amazon en Baréin, que daba soporte a las operaciones del Pentágono en el área. El 25 de julio, tras 13 noches de ataques ininterrumpidos, la maquinaria militar imperial se detuvo. La estrategia iraní de “disuasión mediante represalias” logró frenar a Estados Unidos. Ese día, en Washington, el comandante del CentCom, almirante Brad Cooper, aconsejó parar la campaña de bombardeos si no estaba preparada una invasión terrestre a gran escala. Y después de meses de operaciones continuas, el Pentágono informó que junto a la merma de la reserva estratégica de petróleo, también se estaban agotando los misiles de largo alcance Tomahawk y los sistemas interceptores Patriot y THAAD. Ante ese cuello de botella crítico, y para administrar el desgaste, EU apeló a una estrategia de fragmentación de frentes. Tras firmar un acuerdo de seguridad y cooperación tecnológica con Riad, el mismo 25 de julio, a través de Arabia Saudita, Estados Unidos activó el flanco sur para “entretener” al enemigo asimétrico más impredecible: los hutíes de Ansarolá, en Yemen. ¿Objetivo? Desatar el proclamado “bloqueo por bloqueo” yemení hacia los puertos y la infraestructura energética saudí, desviando salvas que de otro modo irían dirigidas hacia los buques de guerra de Estados Unidos en el estrecho de Bab el-Mandeh o a Israel. Una estrategia peligrosa: drones y misiles hutíes impactaron varias instalaciones de Aramco, la petrolera más grande del mundo. El miércoles 29, un dron alcanzó el buque de almacenamiento y regasificación Energos Winter, de propiedad estadunidense, en el puerto de Damieta, Egipto, y Trump prometió “golpear muy fuerte” a Irán. Dijo: “Es nuestro turno”. Irán negó la autoría y alertó sobre una operación de bandera falsa israelí. Un día después, una bomba Mark 84 de una tonelada impactó una zona residencial en la isla iraní de Qeshm, matando a una familia, incluido un niño. En represalia, Irán atacó la base aérea Al Azraq de Estados Unidos en Jordania. Saldo: tres oficiales estadunidenses muertos y varios cazas F-35 destruidos. El ciclo de violencia se renueva y sigue latente. Fuente: https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/08/03/opinion/trump-victima-de-su-endiosamiento Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Irán desmiente a EEUU sobre negociaciones y deja a Washington en 'fuera de juego'

- Sputnik Mundo, Ajedrez de Geopolítica, Conduce Javier Benítez. 'Vamos al VAR': Irán desmiente a EEUU sobre negociaciones y deja a Washington en 'fuera de juego' El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán, Esmaíl Bagaí, afirmó que las declaraciones del presidente de EEUU, Donald Trump, sobre las negociaciones entre Teherán y Washington son falsas. Subrayó que su país solo está conversando con Omán acerca de la cuestión de garantizar la navegación segura en el estrecho de Ormuz. Golpe sobre la mesa Trump anunció días pasados que EEUU e Irán comenzarían las negociaciones para un acuerdo de paz el 3 de agosto. En su cuenta de su red social Truth Social destacó que había aceptado cancelar un ataque contra Irán para poder llegar a un acuerdo. "EEUU está preparado para atacar a la República Islámica de Irán con un nivel de terror militar, fuerza y poderío no visto desde la Segunda Guerra Mundial. A pesar de ello, Irán y otros países de Oriente Medio nos han pedido que detengamos cualquier ataque, dado que se han acordado los términos de un acuerdo. Este acuerdo incluiría la apertura inmediata, completa y total del estrecho de Ormuz y el fin de la amenaza nuclear iraní. En respuesta a esta solicitud, he accedido, por el bien del mundo y, asimismo, por la supervivencia de un Irán próspero, a cancelar el ataque, siempre y cuando se pueda concretar rápidamente un acuerdo. Israel se une a este compromiso. ¡Manos a la obra!, ¡Gracias por su atención! Presidente Donald J. Trump", escribió el mandatario norteamericano. Entonces, Bagaí lo desmintió categóricamente. "En este momento, no estamos entablando conversaciones con EEUU. Se están llevando a cabo negociaciones con Omán para alcanzar un acuerdo sobre una ruta que garantice la navegación segura a través del estrecho de Ormuz", le respondió el diplomático persa. Para el analista internacional Eduardo Luque, EEUU ha perdido el contacto con la realidad. "Se atribuye cosas que no se corresponden en forma alguna con lo que está ocurriendo. La realidad es otra. Las negociaciones [de Irán] con Omán se están produciendo desde hace bastante tiempo en el sentido de que el corredor omaní y el iraní controlan todo el estrecho de Ormuz", destaca el experto.