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sábado, 20 de junio de 2026
Israel incrementa agresiones contra mujeres palestinas detenidas
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Israel incrementa agresiones contra mujeres palestinas detenidas
Por | 19/06/2026 | Palestina y Oriente Próximo
Fuentes: Tele Sur [Imagen: Las privadas de libertad enfrentan palizas, humillaciones constantes y malos tratos sistemáticos por parte de los custodios militares israelíes. Foto: Club de Prisioneros palestinos]
Esta violencia institucionalizada forma parte de un sistema de tortura organizado que la ocupación israelí dirige contra la población palestina.
La Sociedad de Prisioneros Palestinos denunció este martes el aumento de abusos sistemáticos cometidos por las fuerzas de ocupación de Israel contra mujeres palestinas detenidas, además de aumentar el número de detenciones en la Cisjordania ocupada.
La organización de derechos humanos detalló que actualmente al menos 95 mujeres palestinas permanecen recluidas en cárceles de Israel, entre ellas tres civiles y cuatro estudiantes de la Universidad de Birzeit detenidas recientemente.
Con base en informes de abogados defensores y agrupaciones humanitarias, la asociación evidenció una escalada de agresiones en los centros de detención.
Las privadas de libertad enfrentan palizas, humillaciones constantes y malos tratos sistemáticos por parte de los custodios militares israelíes.
Las denuncias exponen que las reclusas palestinas sobreviven en condiciones extremas de hacinamiento, donde algunas se ven obligadas a dormir directamente sobre el suelo. Las autoridades penitenciarias aplican medidas de aislamiento forzado, agresiones físicas, registros corporales degradantes y denegación de asistencia médica.
La institución alertó sobre el deterioro de las condiciones sanitarias de las prisioneras.
Israel ejecuta una política planificada de inanición y desatención de la salud dentro de los recintos carcelarios, lo cual propaga enfermedades infecciosas y debilita la integridad física de las recluidas.
Esta violencia institucionalizada forma parte de un sistema de tortura organizado que la ocupación israelí dirige contra la población palestina encarcelada.
Desde el inicio de la agresión militar contra la Franja de Gaza en octubre de 2023, las fuerzas de seguridad detuvieron a más de 680 mujeres palestinas, según datos de la Oficina de Prensa de Prisioneros.
Por su parte, el Centro de Información Israelí para los Derechos Humanos en los Territorios Ocupados ratificó que las prisiones de ese país operan como campos de tortura.
En su informe titulado «El infierno en la Tierra», la organización no gubernamental denunció que el abuso físico, el hambre y la negligencia médica constituyen la política oficial del Gobierno israelí hacia los privados de libertad palestinos.
Fuente: https://www.telesurtv.net/palestina-israel-incrementa-agresiones-contra-mujeres-palestinas-detenidas/
Irán cierra el estrecho de Ormuz en respuesta a la agresión de Israel
- Sputnik Mundo, 1920
Irán cierra el estrecho de Ormuz en respuesta a la agresión de Israel
Irán anuncia el cierre del estrecho de Ormuz a la navegación en respuesta a la continuación de los ataques de Israel contra el Líbano y al incumplimiento por parte de EEUU de las disposiciones del memorando de entendimiento relativas al alto el fuego en todos los frentes, reportaron desde las FFAA del país persa.
"Ante la flagrante violación por parte de Estados Unidos de sus compromisos y el incumplimiento del primer punto del memorando de entendimiento para poner fin a la guerra, así como en respuesta a las continuas violaciones del alto el fuego por parte de Israel en el sur del Líbano (…) se anuncia el cierre del estrecho de Ormuz", señaló el comunicado del mando militar, citado por la radiotelevisión estatal iraní IRIB.
Asimismo, indicó que, si continúan las acciones agresivas contra el Líbano, Teherán adoptará nuevas medidas para obligar a la parte adversaria a cumplir sus compromisos.
La delegación iraní viajará próximamente a Suiza para exigir el cumplimiento de las disposiciones del memorando firmado con EEUU, declaró, por su parte, el portavoz del Ministerio de Exteriores de Irán, Esmail Baghaei.
"El viaje previsto para el viernes [19 de junio] fue cancelado debido a la firma digital del memorando de entendimiento por los presidentes de ambos países y perdió su razón de ser. Ahora esta visita se realiza con el objetivo de supervisar y verificar el cumplimiento de los compromisos por la otra parte, ya que el principal criterio para evaluar cualquier acuerdo es la fase de su implementación", subrayó.
Se señala que la delegación iraní partirá hacia Suiza este 20 de junio en las próximas horas.
Los ataques israelíes dejan al menos 16 muertos en el sur del Líbano tras el acuerdo de alto el fuego
Mientras tanto, el enviado especial de la Casa Blanca, Steve Witkoff, y el yerno del presidente estadounidense Jared Kushner ya han llegado a Suiza para sostener negociaciones con Irán, declaró el vicepresidente de EEUU, J.D. Vance.
"Jared y Steve ya llevan varias horas en el lugar ocupándose de los aspectos técnicos de las negociaciones", informó Vance a la prensa.
En respuesta a la pregunta sobre sus planes de participar en el diálogo, Vance reveló que "espera que esto suceda en los próximos días". Asimismo, comentó la presión económica sobre el Estado persa.
"Estamos ejerciendo una fuerte presión económica sobre los iraníes y estamos dispuestos a aliviarla si hacen lo que necesitamos. Si no lo hacen, tampoco estaremos peor. De cualquier manera, se encuentran en una posición muy debilitada", indicó.
El 17 de junio, los presidentes de Estados Unidos e Irán, Donald Trump y Masud Pezeshkián, firmaron por separado un memorando de entendimiento que pone fin a más de tres meses de hostilidades entre sus países y abre la vía para negociar un acuerdo definitivo. Uno de los puntos del documento contempla un cese inmediato de las hostilidades en todos los frentes, incluido el Líbano.
viernes, 19 de junio de 2026
Las conversaciones EEUU-Irán en Suiza se posponen, confirma la Cancillería iraní
- Sputnik Mundo,
Las conversaciones EEUU-Irán en Suiza se posponen, confirma la Cancillería iraní
La siguiente fase del diálogo sobre el acuerdo definitivo entre EEUU e Irán tendrá lugar cuando las partes estén preparadas, señaló el portavoz del Ministerio de Exteriores del país persa, Esmail Baghaei. La fecha de la reunión será anunciada próximamente, agregó.
Además, el vocero explicó que el objetivo principal de las conversaciones era la firma del memorando sobre el cese de las hostilidades y, dado que el documento ya había sido firmado digitalmente en la víspera, la reunión perdió su carácter de urgente. Sin embargo, el encuentro está previsto para los próximos días y su fecha se comunicará más adelante, aseguró.
Asimismo, Baghaei recordó que las negociaciones solo podrán iniciarse una vez que se hayan cumplido los puntos 1, 4, 5, 10 y 11 del memorando. Con ello, sostuvo que Teherán condena enérgicamente los ataques de Israel contra el Líbano y advirtió de graves consecuencias para la seguridad de la región.
En este contexto, el portavoz de la Cancillería iraní declaró que su país hará todo lo necesario para proteger sus intereses y los de sus aliados, al igual que recalcó que las acciones ofensivas de Israel en suelo libanés deberían ser cesadas en virtud de una de las disposiciones del documento.
Israel niega retirarse del Líbano pese a memorando entre EEUU e Irán
El 15 de junio, EEUU e Irán confirmaron que habían concluido las negociaciones sobre el memorando de entendimiento que busca poner fin a las hostilidades entre los dos países, luego de más de tres meses de conflicto. En vísperas, este documento de 14 puntos fue firmado por los presidentes de ambos Estados, Donald Trump y Masud Pezeshkián, respectivamente.
Asimismo, la Cancillería del país persa comunicó que, después de la suscripción del memorando, los dos países tendrán 60 días para negociar un acuerdo definitivo que abarque el programa nuclear iraní y el levantamiento de las sanciones estadounidenses.
Irán trastoca el Oriente Próximo
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Irán trastoca el Oriente Próximo
Por Claudio Katz | 19/06/2026 | Mundo
Fuentes: Rebelión
La guerra de Irán remodeló el escenario geopolítico de Oriente Próximo y la impactante derrota sufrida por Estados Unidos genera serios replanteos en la elite imperial. Algunos miembros de ese círculo aceptan el fracaso y proponen gestionarlo, otros exigen subir la apuesta bélica y la mayoría vacila sin definir el curso a seguir. Todos intuyen la cercanía de un punto de inflexión en el dominio regional de la primera ponencia, pero ese viraje aún depende del resultado del conflicto y del armisticio en marcha.
Nadie sabe qué duración y consistencia tendrá el acuerdo de alto fuego que se aprestan a firmar Estados Unidos e Irán. Son incontables los antecedentes de compromisos que violaron los gobiernos norteamericanos. Los términos que se conocen del convenio indican un categórico triunfo de Irán. Todos los analistas de la prensa internacional coinciden en destacar, que las condiciones exigidas por Teherán han prevalecido.
Trump no logró ninguno de los objetivos de su incursión bélica. No hubo cambio de régimen, desarme, ni limitación al uso de misiles. El magnate presenta como una gran victoria que Irán «nunca tendrá un arma nuclear», pero es una jactancia ridícula porque el gobierno de los Ayatollahs siempre rechazó la fabricación de esa bomba. Le asignó a esa restricción una dimensión religiosa (fatua) y estimó que ese instrumento no era útil para la defensa del país.
El compromiso a suscribir contempla las mismas limitaciones al enriquecimiento de uranio, que Teherán acepta desde hace décadas. En medio de su fracasada guerra, el Pentágono intentó asaltar y robar los depósitos de uranio, en el operativo más fallido de toda la contienda.
El acuerdo permitiría en lo inmediato normalizar la navegación en el Golfo y disipar la amenaza de crisis económica por aumento del precio de petróleo, que tanto preocupa a Trump. Pero a cambio de ese gesto, el magnate debió comenzar a levantar las sanciones comerciales y financieras. También reconoce de hecho el reforzado control que Irán ha instaurado sobre el estrecho de Ormuz. En el escenario previo a la guerra no ostentaba un manejo tan significativo. En los últimos meses comenzó a cobrar importantes peajes y está en discusión qué forma asumirá esa percepción en el futuro.
El punto crítico es Israel, porque Netanyahu está empeñado en destruir el acuerdo con bombardeos al Líbano que demuelen todos los compromisos. Irán ya vetó el intento estadounidense de divorciar la tregua en el Golfo de la guerra que Israel despliega en sus fronteras. Por esa demanda de Teherán, la situación del Líbano quedó explícitamente incorporada en el convenio de alto fuego. Pero más allá de las incontables peripecias que afectarán a esa negociación, la guerra ha creado un nuevo escenario en toda la región.
MÚLTIPLES REVESES
Trump lanzó el ataque esperando un rápido triunfo y afronta una derrota mayúscula. Por ese resultado quedó mareado, desesperado y temeroso de una gigantesca humillación. Su anunciada excursión de fin de semana derivó en un conflicto prolongado que el magnate no supo gestionar. Formuló propuestas impracticables, se contradijo todos los días y no encontró la manera de disfrazar su revés con proclamas de victoria.
Llegó a emitir apocalípticas amenazas de destrucción de la civilización iraní, para negociar de inmediato con la agenda de su enemigo. No logró procesar nunca la fulminante adversidad que afrontaron sus tropas frente a Teherán.
La primera sorpresa fue la oleada de misiles iraníes que destruyeron los radares estadounidenses del Golfo. La segunda conmoción provino de la magnitud del arsenal persa y la efectividad de sus disparos. Desplegaron una gran reserva de drones baratos, que anularon los carísimos e ineficaces interceptores de las baterías yanquis.
Rusia y China aportaron a los iraníes la información satelital requerida para alcanzar con certeza los objetivos de cada andanada. Teherán utilizó, además, nuevas tácticas navales, eficientes sistemas de defensa costera, vehículos no tripulados y lanchas de ataque rápido, que neutralizaron la monumental (y barroca) presencia de los navíos estadounidenses.
Al cabo de varios meses de confrontaciones han quedaron invalidados varios presupuestos del predominio imperial en la zona. Perdió credibilidad la primacía del Pentágono, la invencibilidad del militarismo israelí y la inmunidad de las dictaduras del Golfo.
Irán ganó la guerra con una estrategia de desgaste más efectiva, que la política de simple destrucción intentada por Estados Unidos (Poch, 2026). Trump apostó a un bloqueo naval para estrangular la economía iraní, con la expectativa de forzar la capitulación de su dirigencia. Pero ese liderazgo no se rindió y afrontó con éxito la aventura de su enemigo, recurriendo a una paciencia estratégica que doblegó al agresor. Teherán asimiló de Moscú y Beijing, la tónica exigida para confrontar con la torpeza y la improvisación que caracteriza al ocupante de la Casa Blanca.
La ceguera política del magnate lo llevó a imaginar un vertiginoso desmoronamiento del régimen iraní, luego de asesinar al presidente de ese país. Con la misma miopía apostó a una revolución de colores, que derivó en un proceso opuesto de consolidación de la resistencia a la agresión imperial (Escobar, 2026).
Trump esperaba utilizar a sus aliados kurdos de la zona, para impulsar un ataque coordinado desde Azerbaiyán. Pero sus socios percibieron los enormes riesgos de esa incursión, que Irán contrarrestó con dos amenazas simétricas: impulsar una sublevación chiita en Bahréin y acrecentar los operativos de Yemen en el Mar Rojo.
Con esas respuestas, Teherán llegó a la negociación con una posición de fuerza y con el control de la escalada. Continúa afrontando el riesgo de sangrientos ataques aéreos, pero ya anunció que respondería aniquilando toda la infraestructura de los Estados del Golfo.
Esa demolición provocaría, a su vez, una crisis mundial extrema de abastecimiento de gas licuado, fertilizantes y combustibles. La capacidad de exportación de Qatar se encuentra seriamente afectada, los Emiratos perdieron fortunas, Kuwait resignó ventas mayúsculas y Arabia Saudita incumplió contratos.
Irán ha exhibido al mundo su capacidad para bloquear el estrecho de Ormuz, con dispositivos capaces de pulverizar refinerías, campos petroleros y plantas desalinizadoras de toda la península arábiga. Actúa con proporcionalidad y con respuestas equiparables a los golpes recibidos.
Con su manejo del estrecho ilustró el alcance de esa reacción en el plano económico. Irán definió cuáles son los barcos que atraviesan Ormuz y recolectó significativas sumas de dinero con el peaje de esa administración.
LOS EFECTOS DE UNA DERROTA
Trump es un criminal que amenazó con perpetrar en Irán el mismo de genocidio que consumó su socio Netanyahu en Gaza. Ese tipo de matanzas demolió en tiempo récord, la autoridad, el prestigio y el poder simbólico internacional de Estados Unidos (Majfud, 2026).
El magnate actuó con la típica exasperación de los emperadores decadentes. Por eso adoptó el método israelí de asesinar a los líderes del campo opuesto, sin notar las adversas consecuencias de una práctica terrorista, que obstruye cualquier negociación o estrategia de mediano plazo.
En su desesperación, Trump sugirió que podría provocar una catástrofe en Irán, semejante a la perpetrada por su antecesor Bush en Irak. Pero eludió ese demoledor curso y optó por negociar una retirada que ya tiene efectos geopolíticos mayúsculos. El magnate intentará gestionar esa adversidad con más bravuconadas y desplantes. En lugar de asumir una derrota superior a la padecida por Biden en Afganistán, disimulará el revés con alguna de sus conocidas incoherencias. Pero ninguna mascarada anulará los efectos del triunfo iraní.
Ese éxito impactará, ante todo, sobre las dinastías del Golfo, que ya no comandan simples compañías petroleras. Tienen gran participación en el refinado o la producción de productos petroquímicos y plásticos y son propietarias de empresas marítimas, oleoductos y estaciones de servicio. Todas mantienen una estrecha y privilegiada relación con Estados Unidos, pero han afianzado su intercambio comercial con China. Además. su incidencia política es mayor que en el pasado, tanto en Oriente Próximo como en África y rivalizan entre ellas en múltiples negocios (Hanieh, 2026).
Esas monarquías han percibido, por primera vez, la impotencia de su protector norteamericano y notaron en carne propia su indefensión frente a los misiles de Irán. Si negocian con ese contrincante -asumiendo actitudes de mayor autonomía del tutor yanqui- podrían alterar seriamente la dinámica del sistema financiero internacional.
Conviene recordar que la supremacía de la moneda yanqui se asienta en el reciclaje de petrodólares provenientes del Golfo y que cualquier erosión de ese dispositivo, afecta seriamente al reinado mundial del dólar. Por esa razón es tan relevante el novedoso pago en yuanes que Irán impuso a los navíos que cruzan Ormuz.
Por otra parte, la continuidad o resurgimiento del conflicto amenaza desestabilizar nuevamente el precio del petróleo. En esa cotización se concentran los desequilibrios que tanto desesperan a Trump. No pudo contener inicialmente el encarecimiento del combustible con la liberación de las reservas de crudo, ni tampoco con el aflojamiento de las sanciones contra Rusia. El respiro que consiguió imponer con cada tregua de las hostilidades, quedó abruptamente quebrantado con el reinicio de los disparos.
Trump se maneja en un desfiladero, sabiendo que traspasado cierto techo del precio del petróleo, sobrevendrá una recesión de gran impacto sobre el circuito de la economía digital. La gran burbuja financiera que se incuba en ese ámbito receptaría de inmediato ese efecto.
Irán se ha convertido, por lo tanto, en la madre de las batallas geopolíticas actuales. Define quién tendrá supremacía en los corredores de la globalización, que atraviesan su país para abaratar los costos del transporte. Ya están muy avanzadas las rutas que unen a Rusia con India y a China con Turquía, pero como Estados Unidos y su socio israelí llegaron tarde, propiciaron la guerra para imponer otra variante de conexión de Europa con India y Asia. El resultado adverso de esa incursión, potencia ahora la pérdida de gravitación de esa relegada la red que auspicia Occidente (Pont, 2026a).
Trump necesita consolidar el provisorio acuerdo que está intentando con Irán, pero confronta con el ala belicista de su propio gobierno y con la elite guerrera que domina la política exterior de su país. Las provocaciones que cotidianamente perpetra Netanyahu -por delegación de sus padrinos estadounidenses- expresan ese militarismo desenfadado.
Si finalmente se impone alguna variedad de perdurable armisticio -que refleje lo ocurrido en el campo de batalla- Irán ampliará su gravitación en la zona, afectando o neutralizando la presencia militar estadounidense en el Golfo.
Ese retroceso marcaría un salto cualitativo en el declive imperial estadounidense. Las derrotas acumulativas que afronta el Pentágono al cabo de varias décadas, comienzan a madurar, pero ese desenlace depende también del resultado de la guerra que Israel despliega en varios frentes.
LA DESORIENTACION DEL SIONISMO
Trump y Netanyahu lanzaron conjuntamente la guerra contra Irán, pero se han distanciado frente al resultado de ese operativo. Mientras que el magnate busca salir del pantano, su colega israelí -sostenido por los guerreristas de Estados Unidos- exige escalar la agresión.
El mandatario sionista hace valer esa demanda mediante una interminable sucesión de matanzas. Recibe reprimendas diarias desde Washington, pero multiplica igualmente los bombardeos al Líbano, para sabotear las negociaciones con Teherán. Mientras que Trump intenta algún acuerdo que le permita evitar la derrota electoral en noviembre (y la consiguiente perspectiva de su destitución), Netanyahu busca prolongar las guerras, para sortear el juicio por corrupción que lo llevaría a la cárcel (Levy, 2026).
Esa supervivencia político-personal converge con el proyecto expansivo del Gran Israel, que la derecha sionista auspicia con total desenfado. En lo inmediato, intentan repetir en el Líbano los crímenes de Gaza. Propician masacres fronterizas para despoblar a su vecino y abrir el camino hacia la ocupación del sur de ese país.
Sólo la heroica y eficaz resistencia de Hezbollah ha impedido, hasta ahora, la concreción de ese terrorífico proyecto, pero el número de víctimas de los bombardeos sionistas se acrecienta en forma dramática. Más de un millón de personas enfrentan hambrunas y el éxodo se multiplica, en un terrible escenario de sufrimiento y destrucción.
Esa masacre complementa el genocidio en Gaza que persiste sin ninguna pausa. La población de esa localidad se redujo significativamente y desde la concertación del alto al fuego, los muertos se cuentan por centenares. Israel viola con total impunidad ese acuerdo, bloqueado la llegada de víveres y acrecentando las enfermedades, en una localidad con hospitales destruidos y heridos que nadie atiende.
Envalentonados por los crímenes que perpetran en las fronteras Norte y Este, los sionistas se han embarcado también en una gran ofensiva militar para anexar definitivamente Cisjordania, mediante la extensión de los asentamientos y la expulsión de los palestinos que sobreviven en el lugar. El gobierno aprobó una nueva ley de registro de tierras para legitimar ese despojo, forzando el traspaso al Estado israelí de los campos que inmediatamente transfiere a los colonos. Consuma esa confiscación por la fuerza, mientras agrava los padecimientos de los 9.000 presos políticos palestinos que maltrata en sus terroríficas cárceles.
La deriva fascista de Netanyahu es tan explícita, como los disparos de sus gendarmes a los niños, los asesinatos de periodistas, las golpizas a los cristianos y los maltratos a los musulmanes. Israel ha inaugurado un nuevo modelo de guerra, que sepulta la distinción entre civiles y uniformados y convalida las matanzas, anulando cualquier vestigio de protección humanitaria a las víctimas de un conflicto armado.
Ha comenzado a extender también esa criminalidad a la jurisdicción marítima internacional, mediante el asalto a las flotillas que transportan auxilios a la cercada población de Gaza. Recure a la piratería y normaliza el secuestro de militantes fuera de sus fronteras, aprovechando la complicidad de todos los gobiernos del Mediterráneo. Sus voceros difunden videos que ostentan el maltrato a esos activistas, para tantear acciones más virulentas contra los denunciantes del Apartheid israelí. La captura de un convoy de luchadores que intentaba llegar a Gaza a través de Libia, retrata la red mafiosa que ha forjado el sionismo para perpetrar sus matanzas.
Pero la avalancha de protestas en todo el mundo contra Israel no decae y se ha transformado en un sólido movimiento para imponer sanciones a un régimen desacreditado. Las últimas justificaciones del sionismo se han evaporado y nadie esgrime argumentos de alguna consistencia para defender lo indefendible.
Como ya sucedió con Sudáfrica en el pasado, el status internacional de Israel se degrada a un ritmo vertiginoso, con artistas, deportistas e intelectuales que repudian su conducta criminal. En el mundo, los hijos de Gaza están ganando la batalla política y moral contra su opresor, enarbolando las banderas palestinas que irrumpen en incontables acontecimientos de relevancia global. Esa indignación colectiva impacta sobre la propia sociedad israelí, que percibe ese rechazo sin poder asumirlo.
EL EXPANSIONISMO EN APRIETOS
La violencia extrema que despliega Israel obedece al modelo colonial, que desenvuelve para expulsar a los palestinos de sus tierras y expandir los asentamientos con población inmigrante. Ha forjado el país con ese dispositivo de exterminio y por esa razón no puede contener el ímpetu criminal del sionismo. Tal como ocurrió en el pasado con otros esquemas de ese colonialismo (Estados Unidos, Canadá, Australia), los residentes locales no son explotados, sino aniquilados por los nuevos ocupantes.
Israel surgió con esa terrorífica performance y se consolidó recurriendo a una sucesión de guerras, para consumar la limpieza étnica de la población nativa. Buscó tornar invisible la propia existencia nacional de ese conglomerado y montó la falacia de los “Dos Estados”, para encubrir su apoderamiento de las tierras palestinas (Katz, 2026: 31-46).
Netanyahu implementa en forma extrema esa política. Carga con todos los apelativos imaginables. Es derechista, fascista, criminal y genocida, pero lleva adelante el mismo proyecto sionista de sus antecesores. El alocado belicismo que despliega obedece a un cimiento colonial, que exige guerrear todo el tiempo para consolidar y expandir las fronteras.
Pero Israel siempre complementa ese interés específico, con su rol de instrumento del imperialismo norteamericano en la región. Inauguró ese papel hace varias décadas, para socavar los proyectos progresistas de unidad árabe y se transformó en un apéndice del Pentágono. Opera como un brazo extendido de Estados Unidos y no solo como exponente del lobby sionista (AIPAC) de ese país. Desenvuelve un papel coimperial en la estructura interna del poder estadounidense y ha cumplido con todos los mandatos de la Casa Blanca para remodelar Oriente Próximo, con guerras destinadas a garantizar el control estadounidense del petróleo y las rutas comerciales (Katz, 2026: 63-76).
Cuando Israel emprende operativos en África (invención y reconocimiento de Somalilandia) o en América Latina (idilio con Milei), actúa fuera de su estricta zona de influencia por mandato de la Casa Blanca.
Es importante recordar esa jerarquía en el funcionamiento del imperialismo, para evitar la frecuente presentación de Trump como un instrumento de Netanyahu. Esa imagen contrasta con la evidente supremacía de la principal potencia del planeta sobre su pequeño subordinado. En todo caso, los importantes conflictos que oponen al mandatario sionista con su par estadounidense, expresan tensiones internas del poder norteamericano. Como Israel ha sido integrado a esa estructura, sus voceros reflejan las tendencias y controversias imperantes en toda esa configuración.
Por su dependencia del padrinazgo yanqui, el Estado sionista no podría sostener ni un minuto sus incursiones bélicas, sin el aprovisionamiento norteamericano. Pero la inclinación de Netanyahu a guerrear en siete frentes, conduce a una insostenible sobre expansión militar de Israel (Crooke, 2026).
El principal escollo actual del sionismo proviene de Irán. No solo la victoria persa en el Golfo constituye una contundente derrota para Tel Aviv, sino que por primera vez Teherán demostró capacidad de daño directo, mediante los misiles que impactaron en Israel. Los líderes de ese país ya admiten que las corazas defensivas fueron neutralizadas y esa vulnerabilidad cambia los datos del conflicto.
Irán podría bombardear seriamente a su adversario y nadie avizora respuestas efectivas frente a esa andanada. Teherán ha comenzado a disparar como respuesta a los bombardeos que sufre el Líbano y de esa forma introduce un inesperado dispositivo de disuasión a la criminalidad sionista.
EL ENSAYO COLONIAL EN PROBLEMAS
El fracaso de la agresión a Irán, socava la viabilidad del plan que propicia Trump para consolidar la ocupación israelí de Gaza, transformando ese mini territorio, en un nuevo experimento colonial.
La denominada Junta de Paz que el magnate promueve para ese enclave consagra la continuidad del genocidio. El futuro de ese campo de concentración es debatido en la Casa Blanca, en medio de bombardeos y asesinatos de los sobrevivientes. Lejos de considerar algún tipo de reconstrucción al servicio de sus
jueves, 18 de junio de 2026
"Bombas sobre sus cabezas": Trump amenaza a Irán si no le satisface el respeto del acuerdo
- Sputnik Mundo,
"Bombas sobre sus cabezas": Trump amenaza a Irán si no le satisface el respeto del acuerdo |
- Sputnik Mundo,
EEUU no descarta retomar las medidas militares contra Irán si este "si no se comportan adecuadamente" tras la suscripción del memorando, declaró a la prensa el presidente estadounidense, Donald Trump.
En palabras de Trump, el memorando de entendimiento, cuya suscripción está prevista para el 19 de junio en Suiza, no es un documento definitivo, por lo que reserva el derecho de reanudar las acciones militares.
"Si no me gusta, si no se comportan adecuadamente, volveremos de inmediato a lanzar bombas sobre sus cabezas", comentó Trump en una reunión con su homólogo egipcio, Abdelfatá Sisi.
En la víspera, el mandatario estadounidense aseveró que le gustaría dar la máxima difusión al documento para que todo el mundo supiera de qué trata. Asimismo, agregó que está listo para enviar el acuerdo al Congreso estadounidense para su aprobación.
Con anterioridad, el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, cuyo país es el principal mediador en el proceso negociador entre Washington y Teherán, anunció que EEUU e Irán han llegado a un acuerdo para poner fin a las hostilidades.
A su vez, Donald Trump autorizó la apertura del estrecho de Ormuz y el levantamiento del bloqueo naval estadounidense contra los buques iraníes. Además, los dos países acordaron un cese inmediato y definitivo de las hostilidades en todos los frentes, incluido el Líbano, según el vicecanciller iraní, Kazem Garibabadí.
miércoles, 17 de junio de 2026
Cómo Israel planeó el genocidio de Gaza desde hace décadas
Recomiendo:
Cómo Israel planeó el genocidio de Gaza desde hace décadas
Por Jonathan Cook | 17/06/2026 | Mentiras y medios
Fuentes: Antiwar
En octubre de 2023, Israel encontró una excusa para revivir una vieja historia de matanzas y expulsiones. Las principales diferencias esta vez han sido la magnitud y la duración.
La verdad sale a la luz poco a poco: el genocidio israelí en Gaza fue planeado hace décadas.
Escucha los testimonios de cuatro soldados israelíes que sirvieron en Gaza.
Soldado 1: “Las vidas humanas no importaban. Podías matar, no había ley. Nadie te decía nada. Pero no es una buena sensación. Principalmente, te arrebata la humanidad.”
Soldado 2: “Al principio no estaba dispuesto a ejecutar a árabes que no se resistían [es decir, civiles]. Luego llegamos a la conclusión de que teníamos que matarlos. Pasamos por el proceso de dejar de verlos como seres humanos”.
Soldado 3: “Capturamos a los tipos, los alineamos y los eliminamos. En retrospectiva, parece un asesinato”.
Soldado 4: “Recorríamos los campos de refugiados en Gaza y llevábamos a cabo purgas… Cada soldado que estaba allí creaba un ‘campo de concentración’, y no dudaban en matar a la gente que causaba el más mínimo disturbio.”
No, estos testimonios no son nuevos. Los denunciantes no estuvieron en Gaza durante el genocidio que allí se está produciendo. Estos relatos tienen casi 60 años y fueron publicados la semana pasada por el periódico israelí Haaretz bajo el titular «Las órdenes eran de matar».
Los soldados israelíes entrevistados poco después de la guerra de 1967, a menudo conocida como la Guerra de los Seis Días, no solo confesaron que ellos y otros cometían crímenes de guerra de forma habitual, sino que también señalaron que lo hacían bajo las órdenes de sus comandantes.
Los relatos fueron recopilados en un libro, El séptimo día: Soldados hablan sobre la guerra de los seis días, de Avraham Shapira, aunque muchos testimonios no fueron incluidos porque eran demasiado impactantes.
Nada de esto debería considerarse simplemente de interés histórico. Estos relatos son un vívido recordatorio de que lo que Israel ha estado haciendo durante su actual y casi trienal destrucción de Gaza —arrasando todas las casas, hospitales, escuelas, universidades, panaderías y oficinas gubernamentales; asesinando a decenas de miles, o más probablemente cientos de miles de civiles palestinos; y bloqueando la ayuda y dejando morir de hambre a la población— forma parte de un patrón de conducta militar israelí que se remonta a décadas atrás.
Nada comenzó el 7 de octubre de 2023, cuando Hamás estalló durante un solo día el «campo de concentración» de Gaza, la difícil situación de los palestinos de Gaza ya fue denunciada hace 59 años por el Soldado 4.
Más bien Israel encontró ese día la perfecta excusa para revivir una vieja historia, la de masacrar y expulsar palestinos durante décadas. La principal diferencia esta vez radica simplemente en la magnitud y la duración.
Washington y otras capitales occidentales le han dado a Israel el tiempo y el espacio necesarios para completar en Gaza lo que antes solo había logrado parcialmente. Las potentes armas de destsrucción masiva de Israel, gracias a las modernas municiones suministradas por Estados Unidos, les ha permitido materializar lo que antes era solo un sueño: borrar Gaza del mapa.
Política de hambruna
Los soldados que denunciaron los hechos en 1967 admitieron que su trabajo no consistía en «combatir al enemigo» ni en «erradicar a los terroristas», como ahora lo denominan los líderes israelíes. Su trabajo consistía en matar y aterrorizar a civiles palestinos bajo el pretexto de la guerra.
Pocos soldados dudaban en explicar por qué cometían atrocidades. Su tarea era crear un régimen de terror, que incluye los esfuerzos del ejército de Israel para expulsar al mayor número posible de palestinos de los últimos territorios que quedaban de la patria palestina, los territorios capturados por el ejército israelí en 1967 y posteriormente ocupados ilegalmente.
Esto se consideró una nueva oportunidad para completar la campaña de limpieza étnica iniciada por las milicias sionistas en 1947 y 1948, cuando las autoridades del Mandato Británico se retiraron de Palestina. Al finalizar dicha campaña, cerca del 80% de los palestinos habían sido expulsados de sus hogares dentro de las fronteras del recién declarado Estado judío.
Muchos acabaron en campos de refugiados en estados vecinos como Líbano y Siria. Pero algunos huyeron a los reductos supervivientes de la Palestina histórica en Cisjordania, Jerusalén Este y Gaza: el 22 por ciento de su tierra natal que Jordania y Egipto protegieron de nuevos avances israelíes en 1948.
La guerra de 1967 fue vista por los dirigentes israelíes como una segunda oportunidad: una ocasión para apoderarse y colonizar toda la Palestina histórica mediante la ocupación militar y el establecimiento de asentamientos de milicias judías, y para ampliar la operación de limpieza étnica con el fin de expulsar a los habitantes nativos de la Palestina histórica.
Semanas después de que Israel se apoderara de los territorios palestinos, el entonces primer ministro, Levi Eshkol, le indicó a su gabinete dónde debían comenzar las expulsiones. «Nos interesa desalojar primero Gaza», dijo. Ante las presiones internacionales, dejó claro que la limpieza étnica de Gaza debía llevarse a cabo de forma encubierta para no llamar la atención. Propuso que los palestinos podrían ser expulsados de Gaza «precisamente por la asfixia y el encarcelamiento» que Israel les imponía allí. Ses anticipó al bloqueo israelí de Gaza, iniciado en 2007 durante 16 años.
Sugirió que el programa de limpieza étnica podría acelerarse privando a la población de elementos esenciales como el agua. «Quizás si no les damos suficiente agua, no les quede otra opción, porque los huertos se pondrán amarillos y se marchitarán».
Con este espíritu, cuarenta años después, Israel calcularía la cantidad mínima de calorías que debía permitirse en Gaza para que la población sufriera una desnutrición cada vez mayor. O como explicó el asesor gubernamental Dov Weisglass en 2006: «La idea es someter a los palestinos a una dieta, pero no dejarlos morir de hambre».
Diecisiete años después de que Gaza se viera obligada a someterse a una «dieta», cuando Hamás logró fracturar brevemente del enclave, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y sus generales aprovecharon la oportunidad.
Destruyeron esos “huertos” y transformaron la “dieta” en un bloqueo de hambruna en toda regla, un crimen de lesa humanidad por el que Netanyahu y su exministro de Defensa, Yoav Gallant, son buscados por la Corte Penal Internacional.
Atacar a inocentes
Los crímenes de 1967 fueron comprendidos hace mucho tiempo por los historiadores palestinos, a quienes, por supuesto, no se les escuchó. Los historiadores israelíes tardaron mucho más en empezar a reconstruir la historia a medida que accedían a partes de los archivos militares de Israel.
La nueva investigación de Haaretz, basada en un estudio del Instituto Akevot, ofrece detalles sobre la crueldad de las expulsiones masivas de palestinos que comenzaron en 1967.
Como informa el artículo: «La investigación histórica demuestra que Israel expulsó a unos 300.000 árabes de Cisjordania, Gaza y los Altos del Golán [sirios]. Y, al igual que en 1948, la expulsión incluyó el asesinato de civiles, la siembra del terror en las comunidades árabes, el saqueo y, en última instancia, la destrucción».
Tras haber logrado en 1967 expulsar de nuevo a un gran número de palestinos, la siguiente tarea, al igual que en 1948, era impedir su regreso.
Uri Avnery, periodista y miembro del parlamento israelí, recogió testimonios de soldados apostados en las fronteras con Jordania y Egipto, países a los que habían sido expulsados palestinos. La misión de los soldados era asesinar a cualquier familia palestina que intentara regresar a sus hogares.
He aquí el testimonio de un soldado, recogido por Haaretz, que Avnery incluyó en su autobiografía:
Bloqueamos esos cruces y recibimos órdenes de disparar a matar, sin previo aviso. De hecho, se disparaban tiros todas las noches contra hombres, mujeres y niños, incluso en noches de luna llena, cuando era posible identificar a quienes cruzaban. Es decir, distinguir entre hombres, mujeres y niños.
Por la mañana, salíamos a inspeccionar la zona y, por orden expresa del oficial presente, matábamos a los que estuvieran vivos, incluidos los que se escondían y los heridos. Una vez terminada la matanza, cubríamos los cuerpos con tierra hasta que llegaba un tractor.
Los denunciantes israelíes de hoy advierten que esta doctrina militar permanece inalterada. En los últimos tres años, las investigaciones han demostrado repetidamente que Israel intenta ocultar sus crímenes enterrando secretamente a sus víctimas civiles en fosas comunes, en violación del derecho internacional.
Así ocurrió, por ejemplo hace un año, cuando las tropas masacraron a palestinos que buscaban ayuda, y de nuevo cuando los soldados ejecutaron a 15 trabajadores de ambulancias palestinas en una emboscada en marzo de 2025.
Otro soldado, preocupado por la política de disparar a matar de 1967, recordó una conversación con su comandante: «Le pregunté al oficial: ¿Y si oigo llorar a bebés, también debo dispararles? La respuesta que recibí fue: No seas una niña».
Esto no tiene nada de excepcional. Se sabe que Israel ha matado a más de 1.000 bebés menores de un año en Gaza desde el 7 de octubre de 2023, no todos ellos de forma anónima, en ataques aéreos.
El ejército israelí permitió que un grupo de cinco bebés prematuros en el hospital Al-Nasser murieran y se descompusieran en sus incubadoras después de que sus soldados tomaran el control del edificio a finales de 2023.
Los comandantes israelíes también sabían que los primeros en morir a causa del bloqueo de la ayuda serían los más vulnerables. Los bebés morían congelados o de hambre, ya que la población se veía privada de refugio, leche de fórmula y alimentos, y sus madres carecían de la nutrición suficiente para producir leche.
Como señaló el Soldado 2, la doctrina militar israelí anima a los soldados a dejar de ver a los palestinos, incluso a los bebés palestinos, como «seres humanos». Sus vidas se consideran insignificantes.
Soldados israelíes asesinaron a otro bebé palestino la semana pasada en Cisjordania, tras emboscar un coche conducido por Fahd Abu Haikal, profesor de la Universidad de Belén, en la ciudad palestina de Hebrón, que se encuentra bajo una ocupación particularmente brutal.
Uno de los soldados disparó contra el coche, que estaba reduciendo la velocidad hasta detenerse, desde apenas unos metros de distancia, desde donde seguramente pudo ver a los pasajeros en su interior. La bala mató a Sam, el bebé de siete meses de Abu Haikal, e hirió a su esposa, que lo sostenía en brazos. El hijo de Abu Haikal, de once años, que también se encontraba en el coche, presenció cómo su hermanito se desangraba hasta morir.
Soldados israelíes llevan décadas asesinando bebés palestinos. Sin embargo, nada de esto ha provocado la más mínima indignación, comparable a la expresada unánimemente por los medios de comunicación y los políticos occidentales, ante la afirmación totalmente inventada de Israel de que Hamás asesinó a 40 bebés el 7 de octubre de 2023.
De hecho, ese día solo murió un bebé israelí, Mila Cohen de nueve meses, quien, al igual que Sam Abu Haikal, recibió un disparo en brazos de su madre.
Expulsados
La campaña de expulsiones israelíes de Gaza y Cisjordania en 1967 no fue improvisada ni se llevó a cabo de forma precipitada. Según Haaretz, la política había sido cuidadosamente planificada con muchos años de antelación.
Desde 1948, Israel había estado esperando el momento oportuno para llevar a cabo nuevas expulsiones y apoderarse de las últimas partes de la patria palestina, los territorios que le habían sido negados para la culminación de su violento proyecto colonial de asentamientos.
La guerra de 1967, contra Egipto, Siria y Jordania, proporcionó el pretexto.
Ishai Amrami, comandante de batallón de alto rango en esa guerra, admitió posteriormente: «Esto, que viví de primera mano, fue un intento de traslado masivo de población».
Como señala Haaretz: «Los palestinos fueron meros espectadores en esta historia. El ministro de Defensa, Moshe Dayan, escribió en sus memorias que los palestinos que residen en Cisjordania no participaron en la guerra y que no era su guerra. Sin embargo, fueron ellos quienes pagaron el precio».
Israel inició la destrucción masiva de comunidades palestinas, como ya lo había hecho después de 1948, para que los palestinos no tuvieran hogares a los que regresar. Pero, como señala Haaretz, Israel se convirtió en víctima de su propio y rápido éxito militar.
“Este fue uno de los pocos casos en la historia del conflicto en el que Israel se vio obligado a ceder debido a la fuerte presión internacional.”
Sobra decir que, a diferencia de 1967, esa presión internacional ha brillado por su ausencia en los últimos tres años. Los nuevos líderes occidentales, como el británico Sir Keir Starmer, otrora reconocido abogado de derechos humanos, han justificado la agenda explícitamente exterminacionista de Israel contra los palestinos de Gaza, calificándola de «legítima defensa».
A diferencia de sus predecesores en la década de 1960, los líderes occidentales actuales y sus medios de comunicación optaron por brindarle a Israel el tiempo y el espacio diplomático que necesitaba, además de proporcionarle las armas y la inteligencia necesarias para destruir Gaza. El genocidio habría sido imposible sin su ayuda.
Animado por esta impunidad, Israel ha intentado extender la destrucción a otros lugares, con un éxito limitado en Irán y un éxito mucho mayor en el sur del Líbano.
Mientras los políticos y los medios de comunicación occidentales se olvidan alegremente de Gaza, Israel mantiene la presión implacable y la miseria en la zona. La llamada «Línea Amarilla» , que delimita el control militar israelí sobre el enclave destruido, un área prohibida para los palestinos, se ha expandido gradualmente desde la mitad del territorio hasta el 70 por ciento.
Los habitantes de Gaza están siendo, literalmente, expulsados de las ruinas de su patria, mientras Israel se esfuerza por encontrar un tercer país —Egipto, o quizás Somalilandia— dispuesto a acogerlos.
Borrando el contexto
Como bien observó el cosmólogo estadounidense Carl Sagan: «Hay que conocer el pasado para comprender el presente».
Precisamente por eso, los políticos y los medios de comunicación occidentales han tenido tanto cuidado en obviar el pasado, eliminando el contexto y los antecedentes, como las violentas campañas de limpieza étnica de Israel de 1948 y 1967, que explican el comportamiento de Israel en el presente, en Gaza, Cisjordania y el sur del Líbano.
El público occidental, desprovisto de la historia de la región, ha sido más fácilmente manipulado para creer que las atrocidades israelíes son una respuesta —y supuestamente «proporcionada»— al ataque de un día perpetrado por Hamás contra Israel a finales de 2023.
Una verdad evidente ha sido ocultada: que durante al menos ocho décadas, Israel ha aprovechado cualquier oportunidad que ha encontrado para expulsar a los palestinos de su tierra natal.
El ataque de Hamás de octubre de 2023 no fue un punto de inflexión ni una ruptura, como se presenta con tanta frecuencia en Occidente.
En 1967 —es decir, 56 años antes del ataque de Hamás— Eshkol advirtió que acontecimientos imprevistos podrían acelerar el programa encubierto de limpieza étnica de Israel. Podría llegar un momento en el futuro —lo que él denominó una «solución de lujo inesperada»— en el que Israel podría hacer realidad rápidamente su sueño de una Palestina libre de palestinos.
“Quizás podamos esperar otra guerra, y entonces este problema se resolverá. Pero eso es una especie de ‘lujo’, una solución inesperada”, explicó al gabinete.
Al añadir el contexto que faltaba, como ha hecho el diario israelí Haaretz en su nuevo artículo, la historia se transforma.
Los sucesos del 7 de octubre de 2023 se parecen menos a un simple acto de salvajismo y más a una respuesta desesperada, un último recurso ante décadas de atrocidades israelíes diseñadas para hacer que las condiciones de vida de los palestinos sean tan miserables —a través de la pobreza extrema, el confinamiento, el hambre y el asesinato— que se vean obligados a huir de su tierra natal o morir allí mismo.
Con el contexto que faltaba, la supuesta “represalia” de Israel en Gaza —su ofensiva genocida— se revela como lo que realmente es: una continuación de su campaña de limpieza étnica de ocho décadas. De hecho, su desenlace final.
David Ben Gurion, padre fundador de Israel, escribió a su hijo en 1937, 11 años antes de la creación de Israel: «Debemos expulsar a los árabes y ocupar su lugar».
En una anotación de su diario durante las expulsiones masivas de 1948, Ben Gurion resumió el sentir de sus generales: «Si acusamos a una familia, debemos castigarla sin piedad. Mujeres y niños sin piedad. De lo contrario, esta no es una reacción eficaz. Durante la operación, no hay necesidad de distinguir entre culpables e inocentes».
El objetivo era instrumentalizar el miedo, para que los palestinos estuvieran demasiado aterrorizados como para permanecer en su tierra natal.
Mordechai Maklef, un alto mando del incipiente ejército israelí, señaló dos años después, en 1950, la lógica que subyacía a la política de Israel: «Es imposible expulsar a 114.000 personas que vivían en Galilea sin sembrar el terror».
Aunque ignoremos los relatos palestinos de aquella época, las pequeñas secciones de los archivos israelíes que hasta ahora se han abierto a los historiadores israelíes documentan masacres y violaciones sistemáticas de palestinos en 1948.
En películas israelíes recientes, como Tantura, que retrata el pueblo donde se llevó a cabo una terrible masacre de palestinos, ancianos que sirvieron como soldados israelíes en aquel entonces confirman los documentos de archivo, relatando cómo presenciaron personalmente la violación de niñas palestinas.
Cabe señalar que la violación sexual como arma continúa hasta el día de hoy, en lo que el grupo israelí de derechos humanos B’Tselem denomina la «red de campos de tortura» de Israel.
Estas violaciones —ahora a menudo con perros especialmente entrenados para tal fin— están tan extendidas que se han vuelto imposibles de ocultar. Incluso han llegado, muy tardíamente, a la atención de los principales medios de comunicación como el New York Times, provocando una cacofonía de protestas y amenazas de Netanyahu de demandar.
El abuso sexual de las personas detenidas por Israel es tan habitual que activistas internacionales por la paz sufrieron violaciones sistemáticas cuando cientos de ellos fueron capturados el mes pasado en aguas internacionales frente a Chipre, cuando iniciaban su viaje a Gaza para romper el bloqueo genocida de Israel.
Israel quiere que el miedo se extienda, desde la propia Palestina hasta cualquiera que desee mostrar solidaridad con su pueblo.
Los políticos y los medios de comunicación occidentales apenas se han referido a estos crímenes atroces contra sus propios ciudadanos. ¿Por qué? Porque reconocer esos crímenes equivaldría a admitir que se están cometiendo atrocidades aún peores contra los palestinos bajo el dominio israelí.
Prisiones de complicidad
Gaza no es una aberración. Se ajusta plenamente a una estrategia militar israelí que lleva ocho décadas en marcha. Los occidentales la desconocen, simplemente porque su clase política y mediática se han esforzado enormemente por impedir que se enteren.
Si la opinión pública occidental supiera lo que realmente lleva resistiendo el pueblo palestino durante más de 80 años, primero por parte del movimiento sionista y luego por parte del Estado israelí, podría aumentar aún más los apoyos a las protestas, haciendo que estas manifestaciones sean políticamente imposibles de ignorar.
Si los occidentales supieran lo que realmente les está sucediendo a los palestinos, quizás se unirían a los activistas que intentan desmantelar fábricas de armas israelíes, como Elbit Systems, que operan abiertamente en países occidentales como Gran Bretaña. Como resultado, podrían lograr interrumpir el suministro de drones y otras armas utilizadas para masacrar al pueblo palestino y libanés.
En lugar de miles, podría haber decenas o cientos de miles de personas dispuestas a alzar una pancarta en el Reino Unido oponiéndose al genocidio y ser arrestadas como «partidarias del terrorismo», saturando el sistema penitenciario y ridiculizando el supuesto sistema de «justicia» británico.
Armados con un conocimiento algo empañado por la ignorancia, más occidentales podrían embarcarse, formando una armada que sería imposible que los medios de comunicación occidentales ignoraran.
Pero, sobre todo, si se comprendiera el contexto real —si se conociera el patrón de décadas de asesinatos, violaciones y expulsión del pueblo palestino por parte de Israel—, la opinión pública occidental podría darse cuenta de que su clase política y mediática no actúa con moralidad. No defiende los valores de una civilización superior. No son los guardianes del derecho internacional ni de un orden democrático liberal.
Son impostores. O, para ser más precisos, trabajan dentro de estructuras políticas y financieras que les impiden decir verdades que sacudirían un sistema de poder en Occidente que enriquece a una pequeña élite mediante una lucrativa maquinaria bélica utilizada para proteger las gigantescas ganancias de las industrias de combustibles fósiles.
Ese sistema de poder empuja a algunos palestinos a una muerte prematura, y a otros a campos de concentración, al exilio o a la miseria.
Mientras tanto, en Occidente nos conduce a prisiones sin muros físicos: prisiones de ignorancia y complicidad, o de conocimiento e impotencia.
En cualquier caso, al igual que el Soldado 1, nuestra humanidad se ha adormecido. Nuestros corazones están endurecidos o rotos. El desafío que enfrentamos es el mismo que el de los palestinos: encontrar una salida a nuestro confinamiento.
Fuente: https://original.antiwar.com/cook/2026/06/14/how-israel-planned-the-gaza-genocide-decades-ago/
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
martes, 16 de junio de 2026
EEUU y sus aliados discrepan sobre la facilidad de reabrir el estrecho de Ormuz, reportan medios
- Sputnik Mundo,
EEUU y sus aliados discrepan sobre la facilidad de reabrir el estrecho de Ormuz, reportan medios
El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció que el estrecho de Ormuz estará completamente abierto para el 19 de junio, pero los aliados europeos no comparten su optimismo, informó Bloomberg. Señalan que aún quedan minas en el corredor marítimo y que el proceso para desactivarlas será complejo y prolongado.
El tema de Irán aviva el debate en el seno del G7, ya que sus miembros dudan de que el tráfico pueda reanudarse a finales de semana, tal y como promete el mandatario estadounidense. Las dudas no solo están relacionadas con las labores de desminado y patrullaje, sino también con la dificultad de alcanzar una posición común sobre la situación en Irán, señaló el artículo.
En este sentido, pocos esperan un comunicado conjunto, algo que se ha convertido en una rareza durante la era Trump, subrayó el medio. Asimismo, destacó la postura de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, quien aseguró que las acciones de Italia dependerán del fin de las hostilidades en el Líbano.
Revelan el plazo para la reanudación de las cadenas de suministro en el estrecho de Ormuz
Sin embargo, dentro de la propia Administración Trump hay dudas sobre una rápida normalización del tráfico, recalcó el medio. Un alto funcionario estadounidense señaló que la recuperación será gradual debido a la presencia de minas sin desactivar y a la reticencia de algunas navieras a retomar la ruta. Según estimó, podrían pasar semanas antes de volver a los niveles previos al conflicto.
Al mismo tiempo, los operadores navieros no reanudarán el tránsito por el estrecho de Ormuz durante varias semanas, hasta que tengan la certeza de que el acuerdo entre EEUU e Irán es sólido, declaró el director general del operador japonés de petroleros Mitsui OSK Lines, Jotaro Tamura.
"Lo que tendrá que establecerse no es solo un simple acuerdo entre los países implicados, sino que debe ser concreto y traducirse en medidas reales en el estrecho de Ormuz, de modo que las compañías navieras se sientan seguras al atravesarlo", comentó a Financial Times.
Ataques israelíes contra el Líbano - Sputnik Mundo, 1920, 15.06.2026
Defensa
Israel no detendrá su operación militar contra el Líbano, a pesar de los acuerdos entre Irán y EEUU
ayer
Tamura señaló que, desde el inicio del conflicto en Oriente Medio a finales de febrero, se han producido varios intentos fallidos de reanudar el funcionamiento de la vía navegable.
"Teniendo en cuenta lo ocurrido en los últimos meses, creo que es razonable suponer que puede llevar al menos un par de semanas, o incluso un mes", añadió.
La escalada de tensiones en torno a Irán provocó el bloqueo efectivo del estrecho de Ormuz, una ruta clave para el suministro al mercado mundial de petróleo y gas natural licuado procedente de los países del golfo Pérsico, y también afectó a los niveles de exportación y producción de petróleo. En la mayoría de los países del mundo se está observando un aumento de los precios del combustible y de los productos industriales.
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