sábado, 10 de octubre de 2026

El Gobierno de Paz abre frente contra el Legislativo boliviano por el caso del exfiscal Mariaca

Mundo Sputnik El Gobierno de Paz abre frente contra el Legislativo boliviano por el caso del exfiscal Mariaca El exfiscal general del Estado Roger Mariaca tenía nexos con los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, según el Gobierno boliviano. Analistas consultados por Sputnik alertaron que varios procedimientos legales fueron obviados en este caso, mientras los asambleístas piden pruebas de las acusaciones. Mientras avanza la investigación contra el exfiscal, el Gobierno de Rodrigo Paz da cuenta de la extensión de la red delictiva que —según las investigaciones— dirigía y tenía ramificaciones en los órganos Ejecutivo, Judicial y también Legislativo. Desde la Administración nacional se acusó que Mariaca abonaba un "sueldo mensual" a diputados y senadores, por lo que se adelantó que imputarán a los asambleístas que presuntamente hayan aceptado dádivas de organizaciones criminales. El viceministro de Régimen Interior y Policía, Peter Maldonado, sostuvo que "muchas instituciones del Estado y de la sociedad civil han sido cooptadas por el narco. Este narcofiscal (Mariaca) tiene bancada en diputados como en senadores, quienes le responden". Bolivia enfrentará una recesión en 2026 y en 2027, estima el Banco Mundial - Sputnik Mundo, 1920, 10.10.2026 América Latina Prolongación de la recesión en Bolivia se asocia "a la fuerte contracción del gasto público", dice experto hace 18 horas El funcionario señaló que todavía no dará nombres de legisladores involucrados, porque es parte de la investigación: "No sería oportuno y, además, no sería prudente adelantar los nombres de las personas que estamos investigando porque, si la investigación avanza, muchos de ellos van a ser aprehendidos". El presidente Paz, por su parte, dijo en un acto en el departamento de Beni que tanto él como varios ministros y legisladores "recibieron amenazas de muerte para con sus familias" a través de una aplicación de mensajería. "Lo mío es cotidiano. Yo ya le dije a mi mujer y a mis hijos que no le temo a la muerte por la patria, porque la muerte no puede ser más grande que la vida que podamos dar a la construcción de una mejor Bolivia. Y habrá mucho sacrificio y habrá mucho esfuerzo", añadió el mandatario. Autoridades amenazadas En diálogo con Sputnik, la analista Susana Bejarano recordó que en estos días se pronunció en un sentido similar el vicepresidente Edmand Lara, también presidente de la Asamblea Legislativa Plurinacional y enemistado con Paz desde que ambos asumieron, en noviembre de 2025. "Si se hace seguimiento a las declaraciones que han ido pasando y a las reacciones que ha habido a algunas declaraciones, el vicepresidente Lara había hecho una declaración parecida. Dijo que si tenía que pasar tiempo en la prisión, que por favor pensaran en sus hijos. Aunque el vicepresidente Lara tampoco está en sus mejores horas, esa declaración lo puso nuevamente en estos ecosistemas digitales con una mirada casi compasiva", dijo la analista. En este sentido, la analista evaluó que "la gente está mirando mucha espectacularización de la política", por lo cual "estas denuncias, que venidas del presidente son gravísimas, pierden fuerza en ese escenario donde la política se ha vuelto casi una novela turca". En la misma intervención en Beni, Paz ponderó la presencia del Escudo de las Américas, el bloque de naciones creado y liderado por el presidente estadounidense Donald Trump con el supuesto fin de combatir el "narcoterrorismo" en el continente. Fiscalía de Bolivia "ha sido subordinada al control del Ejecutivo", señala experto Según el jefe de Estado, la captura de Mariaca y 15 de sus presuntos cómplices representa "una lucha contra el crimen nacional e internacional, por eso el Escudo de las Américas, por eso generar alianzas". En opinión de Bejarano "el Escudo de las Américas es una instancia inexistente, solamente de corte ideológico y político, porque no es una instancia constituida ni alojada en ninguna institucionalidad". Olor a naftalina Para la analista, la captura de Mariaca "pintó un retrato de cómo EEUU está en todo. Se mete en política interna, presiona a través de la embajada a un periodista [Raúl Peñaranda], envía emisarios a la Asamblea a observar una elección supertrucha de un fiscal en la cual se han pasado de largo un montón de normas. Felicita a Paz por la detención de Mariaca, habla de narcoterrorismo, quita las visas, usa ese instrumento administrativo para disciplinar a ciertas personas, además para asustar". Según la analista, estos factores "tienen olor a naftalina. Se parece mucho a lo que sucedía en los [19]90, cuando se tenía una élite política y social que esperaba el 4 de julio más que la Navidad". Y agregó: "Pensamos que de alguna manera este proceso emancipador, soberanista que hubo durante décadas podía mantener relaciones internacionales de horizontalidad, pero vemos que no". Santos Mamani integró la Cámara de Diputados entre 2020 y 2025, el periodo en que fue elegido Mariaca, cuya votación tuvo lugar en 2024. Según el Gobierno nacional, ya en la elección del exfiscal corrieron sobornos entre los curules a cambio de votos. Indirectamente aludido, Mamani dijo a este medio que los encargados del caso "deben hacer todos los procesos correspondientes en el marco del Estado y la ley. No vamos a incumplir dentro del marco jurídico. Personalmente, ni lo conozco al señor Mariaca. No se pueden utilizar estas acusaciones para politizar la justicia y para judicializar la política". Recomendación presidencial El actual presidente del Senado, Diego Ávila, informó que el nombre del nuevo fiscal, José Urioste, fue propuesto por Paz y aceptado por la mayoría de las bancadas. No obstante, Mamani coincidió con una corriente de analistas para los cuales "no se respetó el procedimiento legislativo en la elección", ya que la ley con la que fue destituido Mariaca "vulnera el debido proceso, la presunción de inocencia y otros artículos que, sin duda, la norma establece que deben cumplirse". Y agregó: "Son principios no solo de carácter nacional, constitucionalizados en el país. También la Convención Americana establece en su normativa, con un principio general, la presunción de inocencia. Las mismas no se han respetado y la ley no es retroactiva". Mamani advirtió: "No estoy defendiendo absolutamente a nadie. No me interesa, tampoco voy a defender a ninguna persona que haya cometido algún acto irregular en el ejercicio de sus funciones". Sin embargo, en el caso del exfiscal "no hay esta lógica de la presunción de inocencia. Aquí lo que existe es la presunción de culpabilidad. Si se revisa el manto jurídico, no se va a encontrar la presunción de culpabilidad como un principio". "Es una camarilla de corrupción": fiscal interino de Bolivia anuncia la reestructuración de la dependencia 4 de octubre, 02:25 GMT Además, consideró que "cuando ya no se respetan las reglas, las leyes y la Constitución, se pierde la esencia del Estado de derecho. Cuando no se constituyen las instituciones del Estado como el Órgano Legislativo, Ejecutivo y Judicial, ya no cumplen su rol fundamental en esta lógica de la independencia de los órganos, sino que son subsumidos, son controlados por una instancia, en este caso el Ejecutivo".

La CIA advierte de una posible guerra civil israelí y el colapso del Estado

Recomiendo: «Fractura desde dentro»: La CIA advierte de una posible guerra civil israelí y el colapso del Estado Por The Cradle News | 10/10/2026 | Mentiras y medios Fuentes: The Cradle Traducido del inglés por Marwan Pérez para Rebelión El aislamiento internacional, el declive de la economía israelí y la profunda fragmentación política y social, son algunos de los factores citados en el informe de inteligencia estadounidense. Según un nuevo informe publicado 5 de octubre por Drop Site News y Capital & Empire, una evaluación clasificada de la CIA advierte que Israel corre el riesgo de sufrir una «guerra civil o el colapso del Estado». El informe fue redactado en agosto y se titula «Fractura desde dentro». Según informaron dos fuentes estadounidenses a Drop Site News, el informe fue elaborado por “expertos de la Célula Roja de la CIA”. La Célula Roja proporciona “análisis alternativos” dentro de la CIA y redactó el informe utilizando una combinación de información de fuentes abiertas e inteligencia estadounidense. “La evaluación parece referirse únicamente a los ciudadanos judíos de Israel”, añadió Drop Site News . Los expertos de la CIA citados en el informe señalan «una mezcla volátil de presiones» que incluyen la crisis económica israelí, el aumento del gasto militar y la crisis haredí, que ha llevado a los judíos ultraortodoxos a continuar sus esfuerzos por evadir el servicio militar. Esto ha agudizado una severa crisis de personal dentro del ejército israelí. Entre las presiones se incluyen «veteranos fuertemente armados que regresan de combates prolongados, muchos de ellos con graves traumas psicológicos», así como el aumento de la violencia de los colonos y la «lucha del primer ministro Benjamin Netanyahu por aferrarse al poder y desencadenar una crisis constitucional». Esto quedó de manifiesto durante sus intentos de reformar el sistema judicial israelí en el verano de 2023. Según el informe, la gestión del genocidio en Gaza por parte de Netanyahu ha provocado desde entonces nuevas fisuras en la sociedad israelí. La evaluación de la CIA advirtió del vertiginoso aumento de los precios de los alimentos en Israel, que han alcanzado máximos históricos. “La combinación de fractura política y una creciente población de veteranos traumatizados y fuertemente armados tiene precedentes históricos. Es bien sabido que los Freikorps de Alemania eran veteranos con trastorno de estrés postraumático, armados y sedientos de sangre. No digo que el Israel posterior a Gaza sea la Alemania después de la Primera Guerra Mundial, pero ciertamente hay aspectos que me resultan similares”, dijo una fuente. Al cumplirse cuatro años del genocidio israelí en Gaza, Tel Aviv se encuentra cada vez más aislada en el ámbito internacional. Esto incluye una pérdida de apoyo en Estados Unidos, que los propios funcionarios israelíes han considerado en privado una amenaza a largo plazo. El informe de la CIA señala que el hecho de que Israel se esté convirtiendo cada vez más en un estado paria es un factor que podría provocar el colapso del estado. “Una de las fracturas más profundas en la política israelí no ha surgido por la oposición a los crímenes de guerra del país, sino por quién debe ir a combatir y quién está exento”, añadieron. La negativa de los ultraortodoxos a unirse al ejército , respaldada por la coalición gobernante, ha empeorado la crisis de personal en las fuerzas armadas. Debido a la ocupación generalizada en toda la región, incluyendo Siria, Líbano y Gaza, las tropas están sobrecargadas y agotadas, y se enfrentan a una importante escasez de equipamiento. El jefe del ejército israelí, Eyal Zamir, ha advertido repetidamente sobre el posible colapso de las reservas. Las brigadas y batallones de ocupación en el Líbano operan por debajo de su capacidad y efectivos, informó la radio del ejército israelí el 14 de julio. «No hay suficientes tanques», decía el informe. “Las unidades de reserva actuales están desprovistas de recursos”, según citaba un comandante de la reserva en el informe de julio. Semanas después, los medios de comunicación hebreos arrojaron luz sobre otra preocupación: la emigración desde Israel. Según un estudio publicado en agosto de 2026 por la Universidad de Tel Aviv, un número récord de israelíes abandonó Israel en 2025. Estas cifras fueron calificadas de «profundamente preocupantes». Varios meses antes del inicio del genocidio en Gaza, que ya entra en su tercer año, una encuesta del Canal 12 hebreo indicó que la mayoría de los israelíes temían por el futuro de su Estado. El nuevo informe de inteligencia sale a la luz apenas unas semanas antes de las elecciones generales de Israel. Los medios de comunicación hebreos citaron recientemente a fuentes militares que afirmaban que Netanyahu pretende intensificar el genocidio de palestinos en Gaza e iniciar nuevas guerras en Asia Occidental para «perturbar o retrasar» las próximas elecciones. Fuente: https://thecradle.co/articles/fracture-from-within-cia-warns-of-potential-israeli-civil-war-state-collapse Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

viernes, 9 de octubre de 2026

Antídotos

Recomiendo: Antídotos Por David Brooks | 08/10/2026 | EE.UU. Fuentes: La Jornada Cada día el ámbito político, económico y social de Estados Unidos se envenena con guerras, persecuciones contra los más vulnerables –incluyendo niños–, trampas, fraudes, amenazas y una cantidad infinita de mentiras y engaños, todo mezclado con vocabulario orweliano de tercera, todo bajo control de un ultranarcisista (quien por ahora no puede ver su reflejo en el espejo de agua oficial de Washington, ya que sigue vacío porque aún no lo logra reparar). Pese a tanto veneno, milagrosamente aparecen antídotos. Este fin de semana, el extraordinario documental Tocar y luchar, sobre el Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela (El Sistema), que ahora toca a más de 1.2 millones de niños y jóvenes y está presente en más de 90 países, fue presentado en Lincoln Center, casa de la Filarmónica de Nueva York y nuevo hogar del egresado más famoso de El Sistema, Gustavo Dudamel. Como parte de su bienvenida, se ofreció el estreno mundial de una nueva versión del documental por su 20 aniversario, con la presencia de Dudamel y del director de cine Alberto Arvelo (también egresado de El Sistema), regalando un antídoto. “¿Qué es una orquesta?… Es la única comunidad que se constituye con el objetivo esencial de concertarse entre sí. Por tanto, el que hace práctica orquestal empieza a vivir la práctica de la concertación… la práctica del equipo, la práctica de un grupo que se reconoce a sí mismo como interdependiente, donde cada uno es responsable por los demás y los demás son responsables por uno. ¿Concertarse para qué? Para crear belleza”, dice el fundador de El Sistema, José Antonio Abreu, en la película. Más adelante, sostiene: “tenemos que dejarnos invadir por ese arte que nos une a través de la música, de la plástica, la literatura, el cine y comenzar a reconocernos a nosotros mismos, en nuestra esencia, nuestra identidad… eso lo revela el arte como portador de la belleza, que es ser y que es el bien y la verdad”. Dudamel, al recordar todo este magno experimento en el estreno, comentó que es de ahí que “profundamente entendí que el arte es la mayor resistencia contra la injusticia social”. También este fin de semana, en Maryland, un elenco extraordinario de músicos de rock, rap, metal y folk fueron convocados por Tom Morello para ofrecer un concierto de más de 10 horas llamado El poder al pueblo, ante miles de personas, que fue trasmitido al mundo gratis con el propósito de confrontar el veneno con un solo mensaje unido: “esta tierra no pertenece a los millonarios ni a los oligarcas, ni a los racistas o los promotores de guerra, ni a los fascistas ni los que desean ser dictadores. Hermanos y hermanas, esta tierra le pertenece a ti y a mí”, declaró Morello. Esa última frase es de la canción famosa del cantautor rebelde Woody Guthrie, con la cual culminó el concierto con la participación de todos los invitados. “Cada acto de arte es un acto de resistencia, cada verdad declarada es un rayo de luz en la creciente oscuridad y cada canción es una trompeta de esperanza a los héroes con esperanza y corazón en este público, esta noche, quienes desharán esta locura”, concluyó el organizador (https://twitter.com/i/status/2106620316130697359). Unas semanas atrás, el Public Theater de Nueva York puso en escena en su foro al aire libre en Central Park la obra musical Public Record, creada con las experiencias de la vida cotidiana de unos 100 neoyorquinos contadas, cantadas y bailadas por ellos mismos, apoyados por unos cuantos músicos y coreógrafos profesionales. Los nacidos aquí, los inmigrantes de todas las esquinas del mundo, incluyendo una mexicana, compartieron sus desgracias, triunfos, amores, alegrías y tragedias para ofrecer un mosaico humano que se realizó bajo el lema “Todos somos artistas”. “El arte tiene un papel vital en reparar el tejido social estadunidense”, comentó Lear deBessonet, directora de la iniciativa de Public Works, bajo la cual fue creada la obra, señalando que eso lleva a contemplar que es una sociedad realmente democrática “donde toda persona importa”. Recordar armonías y ritmos colectivos es un antídoto contra el veneno de esta coyuntura. Power to the People. https://www.youtube.com/watch?v=T4io7T6K7p8. Fuente: https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/10/05/columnas/antidotos-american-curios

Bolsonaro quedó primero, pero hay segunda vuelta

Recomiendo: Bolsonaro quedó primero, pero hay segunda vuelta Por Gustavo Veiga | 06/10/2026 | Brasil Fuentes: Derribando Muros [Imagen: Lula da Silva tras emitir su voto en las elecciones presidenciales del 4 de octubre de 2026. Créditos: Nelson Almeida / AFP / CP] El ultraderechista e hijo del expresidente detenido por golpista, obtuvo un 47,06% frente al 45,13 de Lula, el actual mandatario y líder histórico del PT. La decisión de quién ocupará el Planalto a partir del 5° de enero de 2027 quedó postergada hasta el 25 de octubre. Hubo alta abstención, que superó el 20 por ciento del gigantesco padrón brasileño. Si la sorpresa es que ganó Flavio Bolsonaro – venía levemente abajo en todas las encuestas – la certeza es que en Brasil habrá segunda vuelta. El impulso que había tomado la candidatura de Lula en el tramo final de la campaña tuvo un techo. Con el 99,15 por ciento de los votos escrutados, el hijo del expresidente sacaba una diferencia de 2 puntos de ventaja. Un 47,06 % contra el 45,13 % del actual presidente. En votos, eso equivale a alrededor de 2 millones y medio de sufragios de diferencia. La decisión de quien ocupará el Planalto a partir del 5° de enero de 2027 quedó postergada hasta el 25 de octubre. Ese día, los dos candidatos estarán frente a frente en el balotaje. El histórico líder del PT que sacó a su país del mapa del hambre en dos oportunidades y el exsenador que hizo valer el peso de un apellido, aunque sin el carisma agresivo del exmilitar, su padre, detenido por golpista en Brasilia. Donde no hubo sorpresas es en cómo se consolidó la ola de extrema derecha en la región – por ahora con final provisorio en Brasil – que con efecto dominó ungió a varios presidentes de ese signo político en 2026. Primero a Keiko Fujimori en Perú y después a Abelardo de la Espriella en Colombia. A pedir de Donald Trump y su secretario de Estado, Marco Rubio, dos halcones que jugaron fuerte para uniformar el mapa de aliados en América Latina. La derrota de Lula en los comicios lo deja en situación muy incómoda para el segundo turno deonde debería descontar una ventaja con cierto margen, pero no decisiva. A las dos horas de finalizada la votación, la diferencia con que se había adelantado Bolsonaro a su rival, rondaba los 7 puntos. Una distancia que en el bunker de Lula ya era percibida como una catástrofe. El espíritu de la militancia del PT y sus aliados en el lobby del hotel paulista donde se alojó el comando electoral, lo sintetizaban las caras largas y las charlas en voz baja. Algo andaba mal y sobre todo el desarrollo del escrutinio que, incluso, arrojaba como posible un triunfo de la extrema derecha en la primera vuelta. Pero a medida que pasaban los minutos, esa cuasi certeza empezó a desflecarse. Los números ya fueron otros y Lula, a casi cuatro horas de cerrada la elección, había estrechado aquella diferencia a menos del 3 por ciento. La algarabía que se veía en el territorio del estado de San Pablo, donde el actual gobernador Tarcisio de Freitas ganó con una holgura desusada, con guarismos semejantes a la ola bolsonarista de las elecciones de 2018, es la radiografía más lograda de la victoria de un proyecto de país. Aquel que dejará – en caso de imponerse Flavio en el segundo turno – a Brasil en manos de las transnacionales de EE.UU, intentará darle la espalda a China (el primer socio comercial del país) y con el regreso al Planalto, se constituirá una especie de gabinete en las sombras para consultas con el Departamento de Estado. Anunciado por el propio candidato Bolsonaro. Al menos en esta primera vuelta, las apelaciones soberanas de Lula, sus palabras contra la injerencia de Trump, aquello que con ironía denunciaban los grafitis callejeros sobre la avenida Paulista, como el que decía “Make Brazil Quintal Again (Hagamos de Brasil nuestro patio trasero otra vez), no dieron resultado. Entre la militancia petista corrió rápido una hipótesis que acercara una explicación. Que el aparato de la ultraderecha se volcó masivamente a las urnas para sentar presencia en los principales estados del centro-este, donde se concentra la mayor proporción del electorado brasileño. De Freitas, un exmilitar, soldado disciplinado de la causa bolsonarista y gobernador con claroscuros en su gestión, le ganó por paliza a Fernando Haddad, el exministro de Economía de Lula. Con el 99,66 por ciento de los votos contados, la diferencia era de 62,64 % a 36,43. San Pablo reúne a casi un cuarto del electorado nacional. Los resultados fueron una demostración del músculo derechista en todo el país. La réplica en buena medida de elecciones anteriores cuando se regionalizan los resultados. Bolsonaro ganó en 15 estados contando el distrito federal de Brasilia y Lula en 12. El nordeste se tiño como tantas otras oportunidades de rojo y el centro y sur del país de azul, el color del PL. Sí hay un dato en que el PT y sus aliados pueden apoyarse para soñar con una remontada a finales de octubre, es que el promedio de abstención nacional rondó el 20 por ciento. No es, por el contrario, que en la pesca de votos, el Partido de los Trabajadores deba ir a buscarlos entre los electores que apoyaron a los otros once candidatos que se presentaron a la votación. Entre ellos, los tres con mejores registros son Ronaldo Caiado, gobernador de Goias, Renán Santos un político de San Pablo y el psiquiatra y escritor de libros de autoayuda Augusto Cury. Tres referentes menores de la derecha que con matices, tienen más proximidad con Bolsonaro que con Lula. No hubo ni movilizaciones exultantes ni bocinazos ni festejos por anticipado en este centro financiero que se destaca por su enorme desigualdad, donde a menudo por las calles se cruzan moradores de rua (nuestra gente en situación de calle) con empresarios de trajes elegantes o que conducen sus autos de lujo por las avenidas de los barrios más acomodados de la ciudad. Aquel es el mayor indicio de que toda la adrenalina política acumulada en este último tramo de campaña deberá canalizarse el 25 de este mes, cuando se sabrá si Lula continúa en el gobierno o si el apellido Bolsonaro volverá a recobrar fuerza con su líder detenido. Otra tabla de salvación a la que puede aferrarse el PT en este mar bravío en que se convirtió el proceso electoral, son los 2.291.212 de electores que votaron en blanco, equivalentes al 1,84 por ciento del padrón. Como fuere, después de un domingo que al cierre del escrutinio daba indicios de cosa juzgada, la carga de votos posteriores dejan a Lula en un lugar muy complicado, pero en condiciones de remontar la elección. Difícil pero no imposible. En los últimos años las victorias de la derecha o la extrema derecha se han sucedido sin interrupción. Daniel Noboa en Ecuador, Rodrigo Paz en Bolivia, Nasry Asfura en Honduras, José Antonio Kast en Chile y la ultraderechista Laura Fernández en Costa Rica. Además, el gobierno libertario de Javier Milei ganó las legislativas argentinas con una mano de apoyo financiero que le tendió Trump cuando la economía se desplomaba. El peor escenario, si Lula saldría de su delicada situación electoral, es que además debería lidiar en un hipotético último gobierno, con un Congreso donde los senadores y diputados de las distintas expresiones de la extrema derecha, ganaron bancas en casi todos los estados. En el de San Pablo, el PL sumó al senador que ya tenía, dos más. Una cantidad que se compadece con el triunfo demoledor de De Freitas. Lula declaró, ya de noche y con el escrutinio terminado: “Muchas veces el resultado es inesperado y confieso que estaba convencido de que iría a ganar la elección en el primer turno, más eso ya aconteció otras veces. En la segunda vuelta será la hora de mostrar la verdadera fotografía del Brasil de hoy y el que la gente quiera. A partir de mañana comenzaremos una nueva campaña. La población va a poder mostrar las diferencias entre las dos propuestas para Brasil”. Triste, pero entero, el presidente le dijo a los periodistas que estaban presentes en el bunker del PT: “Del otro lado hay una biografía con un pasado tenebroso, con sospechas gravísimas de corrupción. Todo eso va a quedar muy claro”. También ratificó a donde apuntará la estrategia del frente que encabeza. “Vamos a hacer una apelación a la gente que no fue a votar”. De los 158,7 millones de brasileños habilitados a votar, a las urnas solo concurrieron casi 125 millones, el 78,93 por ciento. Muchos se quedaron en sus casas y seguramente tendrán la llave que abra la puerta de una victoria decisiva el 25 de este mes. Fue evidente que esta primera pulseada la ganó la extrema derecha. Como se venía dando la tendencia en el todo el continente, estimulada por el protagonismo de Trump y la potencia hemisférica omnipresente que lidera. Fuente: https://gustavojveiga.wordpress.com/2026/10/05/bolsonaro-quedo-primero-pero-hay-segunda-vuelta/

México reporta la presencia de mercenarios colombianos provenientes de Ucrania

Mundo - Sputnik Mundo México reporta la presencia de mercenarios colombianos provenientes de Ucrania Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, respondió en una conferencia de prensa desde la Cámara de Diputados a los cuestionamientos sobre los nexos reportados entre grupos criminales y Ucrania, específicamente para entrenamientos como en el uso de drones. "Hemos detectado aquí en México, y estamos colaborando, y nos están ayudando las autoridades de Colombia, [a] personas que ingresaron a nuestro país de Colombia y que venían o habían tenido un antecedente en Ucrania", dijo. Por la mañana, la presidenta Claudia Sheinbaum dijo que ya se investiga un video en el que se muestra a supuestos mercenarios mencionar a grupos criminales mexicanos como La Chapiza o el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), que habrían sido contratados para luchar en el conflicto. Sheinbaum asegura que integrantes de las FFAA de México "son pueblo uniformado" 5 de octubre, 04:00 GMT Cabe recordar que el país se encuentra adherido a la Convención Internacional contra el reclutamiento, la utilización, la financiación y el entrenamiento de mercenarios.

jueves, 8 de octubre de 2026

Escudo de las Américas: el retrato de las verdaderas intenciones de EEUU

Escudo de las Américas: el retrato de las verdaderas intenciones de EEUU El presidente de EEUU señaló nuevos alcances del Escudo de las Américas que van más allá del combate al crimen organizado, enfocándose en la protección de los recursos naturales del continente frente a "potencias extranjeras hostiles", mencionando oleoductos y tierras raras, en una clara revelación de los verdaderos objetivos de la coalición.

miércoles, 7 de octubre de 2026

Occidente quiere que Netanyahu se vaya para volver a matar a los palestinos con mayor discreción

Recomiendo: Occidente quiere que Netanyahu se vaya para volver a matar a los palestinos con mayor discreción Por Jonathan Cook | 06/10/2026 | Palestina y Oriente Próximo Fuentes: Voces del Mundo La visita relámpago de Benjamin Netanyahu a Estados Unidos la semana pasada para intervenir ante la Asamblea General de las Naciones Unidas fue una prueba más de que el primer ministro israelí es ahora un paria universal. Incluso sus aliados más cercanos le están dando la espalda. Quizá no fuera sorprendente que 77 países, entre ellos un puñado de Estados europeos, abandonaran la sala en señal de protesta por el hecho de que a un sospechoso de crímenes de guerra buscado —un fugitivo de la Corte Penal Internacional (CPI)— se le concediera una tribuna para hablar en el escenario más importante del mundo. Mucho más notable fue lo que ocurrió —o, mejor dicho, lo que no ocurrió— lejos de la tribuna. Netanyahu pasó apenas ocho horas en Estados Unidos antes de regresar a Israel. Cuesta creer que esa fuera su decisión. Se le negó su habitual momento de gloria junto a Donald Trump en la Casa Blanca, y ni siquiera pudo conseguir una reunión con el secretario de Estado, Marco Rubio. No hubo invitación para dirigirse al Congreso de Estados Unidos, con las habituales escenas de legisladores celebrando con entusiasmo su incitación contra los palestinos. El exembajador de Israel en Washington, Michael Oren, declaró a Reuters: «No recuerdo ninguna ocasión en la que el primer ministro haya venido a Estados Unidos y no se haya reunido con el presidente». El desaire a Netanyahu contrastó radicalmente con la acogida que recibió Xi Jinping. El líder chino fue recibido personalmente en el aeropuerto por Trump con una alfombra roja y un desfile aéreo militar. Advertencias ignoradas La visita de Netanyahu a la ONU fue aprovechada por ambas partes —por los responsables israelíes y por los líderes occidentales— para impulsar sus agendas separadas y en conflicto. A Netanyahu le queda un mes para unas elecciones generales muy reñidas en las que, por primera vez, se están analizando con lupa sus fallos a la hora de impedir el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023. Según un número creciente de informes recientes, los líderes egipcios y del Golfo le advirtieron de un acontecimiento de gran envergadura —un «terremoto»— que se avecinaba desde Gaza en los días y semanas previos a la incursión de Hamás, pero no tomó medidas. Netanyahu había programado su discurso ante la ONU para la franja horaria de máxima audiencia en Israel, con el fin de atraer al mayor número posible de espectadores nacionales. Aprovechó la ocasión para tildar a otros líderes mundiales de «cobardes morales» e «hipócritas». Como señala el analista israelí Jonathan Ofir, Netanyahu también utilizó la tribuna de la ONU para introducir de forma encubierta una frase bíblica en hebreo que, para los oyentes de su país, estaba pensada como un mensaje subliminal: un llamamiento a que Israel llevara a cabo un genocidio hasta el final. El objetivo de Netanyahu era demostrar a los votantes que sigue siendo una figura a tener en cuenta en la escena internacional y que solo él puede garantizar la seguridad de Israel en un mundo supuestamente sumido en un sentimiento «antisemita» y antiisraelí. Los líderes occidentales, por el contrario, desean demostrar precisamente lo contrario, con la esperanza de apartar a Netanyahu del cargo sugiriendo a los israelíes que su líder es una figura en declive, que ha ido demasiado lejos. Que es hora de deshacerse de él. Esto puede no resultar nada sencillo. Netanyahu es el gran superviviente político, con un mandato récord de casi dos décadas como primer ministro de su país —incluso más largo que el del padre fundador de Israel, David Ben Gurión—. Ha aprovechado ese tiempo para azuzar a gran parte de la sociedad israelí hacia un fervor cada vez mayor, ultranacionalista y genocida. Un lastre político La actual antipatía hacia Netanyahu en las capitales occidentales no se basa, sin duda alguna, en ningún tipo de valoración ética de las recientes acciones de Israel: una campaña genocida de tres años en Gaza; la expansión violenta de los asentamientos judíos y la limpieza étnica en la Cisjordania ocupada; el bombardeo y la limpieza étnica del sur del Líbano; y el papel protagonista del líder israelí, junto a EE. UU., en el inicio de una guerra catastrófica contra Irán, cuyas repercusiones han desestabilizado la economía mundial. Washington —con el respaldo de sus Estados clientes europeos— ha sido un cómplice acérrimo de estos crímenes proporcionando munición, información de inteligencia e influencia diplomática para ayudar a Israel a llevarlos a cabo. Pero Netanyahu parece ahora un lastre político, incluso para Trump. El presidente de EE. UU., en caída libre en las encuestas, necesita un chivo expiatorio, y el primer ministro israelí parece ser el único adecuado para ese papel. El antagonismo es, en parte, personal. Varios informes recientes indican que Netanyahu hizo todo lo posible para convencer a Trump, en contra del consejo de sus generales, de que lanzara una guerra ilegal y no provocada contra Irán. La promesa de una victoria decisiva convenció a Trump de que podría asegurarse un lugar en los libros de historia como el presidente que «reestructuró Oriente Medio». Una vez que Irán quedara fuera de juego, EE. UU. disfrutaría de un control indiscutible sobre el petróleo de la región. Y todo esto tendría lugar, supuestamente, semanas después de que Trump hubiera consolidado su dominio sobre el petróleo de Venezuela, tras una operación ilegal a principios de año que secuestró al presidente Nicolás Maduro. Con la derrota de Irán y Venezuela sometida, su rival económico, China, se vería totalmente dependiente de EE. UU. para acceder al principal lubricante de la economía mundial. Trump podría evitar una confrontación militar directa con Pekín, sometiéndolo simplemente con la amenaza de cerrar el grifo del petróleo. Pero, por supuesto, nada de esto ha llegado a suceder. Washington se encuentra ahora inmerso en una guerra imposible de ganar contra Irán, que ha dejado claro el alcance del poder de Teherán sobre el estrecho de Ormuz —y del poder paralelo de Ansar Allah, sus aliados en Yemen, sobre el estrecho de Bab al-Mandab—. Juntos, pueden infligir un daño sin precedentes a la economía mundial. Es probable que la escalada de los precios de la gasolina en las gasolineras estadounidenses sea un factor decisivo en el colapso del voto republicano en las elecciones de mitad de legislatura de noviembre y en la probable pérdida de ambas Cámaras a manos de los demócratas, lo que convertiría a Trump en un presidente sin poder real. Mientras tanto, la guerra ha enseñado a los Estados clientes de Washington en el Golfo que son sumamente vulnerables a cualquier represalia procedente de Teherán y de Yemen; un hecho que se les recuerda cada vez que Trump ordena otra ronda imprudente de ataques contra Irán. A pesar de todo su poderío militar, Washington ha demostrado que es incapaz de defender a sus aliados del Golfo. A la hora de la verdad Pero Netanyahu no se enfrenta a la hora de la verdad solo por su papel en la orquestación de una guerra desastrosa contra Irán. A pesar de los grandes esfuerzos de las clases políticas y mediáticas occidentales durante los últimos tres años, la realidad de la destrucción de Gaza por parte de Israel —y el asesinato y la mutilación de muchas decenas de miles de niños palestinos— se ha vuelto cada vez más difícil de ocultar o racionalizar. Incluso entre aquellos sectores de la población poco interesados en los asuntos internacionales, la verdad va calando poco a poco, impulsada por las disputas en los principales espacios culturales, que se han decantado de forma concluyente en contra de Israel. NAZA, un nuevo documental sobre Gaza realizado por cineastas israelíes, recibió una ovación de pie de 25 minutos —todo un récord— en el Festival de Cine de Venecia del mes pasado. En él soldados y agentes de inteligencia israelíes, que mantienen el anonimato, documentan con detalle cómo orquestaron un genocidio en el pequeño enclave. Está previsto que esté disponible para su visionado en streaming de forma gratuita en noviembre. La selección de Irlanda, obligada a enfrentarse a Israel en la Liga de Naciones de la UEFA este fin de semana, no ocultó sus sentimientos. Los jugadores lucieron brazaletes negros en señal de solidaridad con las víctimas israelíes en Gaza y se negaron a dar la mano a sus rivales. El capitán irlandés, Dara O’Shea, se comprometió a donar sus ganancias del partido a causas humanitarias en Gaza. El superestrella de la música Ed Sheeran se ha visto inesperadamente tachado de villano por no respaldar a su telonero, el rapero Macklemore, tras los comentarios de este último en contra del genocidio en Gaza. Como era de esperar, ante la amenaza de los propietarios de los estadios, partidarios de Israel, de cancelar la gira, Sheeran cedió y descartó a Macklemore. Pero Sheeran se está viendo sacudido por una reacción generalizada que, sin duda, le ha pillado por sorpresa. Y destacados políticos británicos, como el ex primer ministro Keir Starmer y los ministros de Asuntos Exteriores David Cameron y David Lammy, se enfrentan por primera vez a un serio escrutinio crítico por parte de los medios dominantes en relación con su actuación respecto a Gaza. La semana pasada, un documental de Channel 4, titulado «Britain’s Gaza Secrets Exposed» (Los secretos británicos sobre Gaza al descubierto), reveló que las autoridades británicas habían impuesto una metodología profundamente defectuosa, al parecer para poder ignorar las crecientes pruebas de crímenes de guerra sistemáticos cometidos por Israel en Gaza. El resultado fue que pudieron eludir sus obligaciones legales de tomar medidas contra Israel, entre ellas poner fin a la venta de armas. Oleada de repulsa Las capitales occidentales se están dando cuenta por fin de que esta creciente ola de repulsa ante el genocidio de Gaza no puede contenerse. En Estados Unidos, donde los políticos describen invariablemente los lazos con Israel como «inquebrantables», el 62% de los encuestados declaró a Pew en julio que tenía una opinión negativa del Gobierno de Netanyahu. Mientras tanto, una encuesta del mes pasado reveló que el 60% de los judíos estadounidenses quiere que el primer ministro israelí sea destituido en las próximas elecciones. Como señaló el periódico israelí Haaretz: «Trump es muy consciente del descenso constante y vertiginoso del apoyo a Israel entre los estadounidenses». Por eso él y otros políticos occidentales están desesperados por replantear el debate. Señalar a Netanyahu como único responsable de las atrocidades israelíes en Gaza no les exime de culpa, ya que es evidente que han colaborado con él en cada paso del camino. En cambio, los líderes occidentales quieren desviar la atención hacia Cisjordania, donde su papel resulta más fácil de ocultar y las violaciones de la ley por parte de Netanyahu son innegables. Desde octubre de 2023, él, junto con su ministro de Hacienda, Bezalel Smotrich —que se autodenomina fascista—, han concedido tanto a las milicias violentas de colonos judíos como al ejército israelí mayor libertad para aterrorizar a las familias palestinas y expulsarlas de sus tierras, en preparación para la anexión de Cisjordania. En el nuevo relato interesado de Occidente Netanyahu no es un paria porque la Corte Penal Internacional lo busque por crímenes contra la humanidad al someter al pueblo de Gaza al hambre. Ni porque la Corte Internacional de Justicia esté investigando actualmente a su Gobierno por acusaciones «plausibles» de que está cometiendo un genocidio en el enclave. Ni porque su Gobierno haya supervisado el asesinato de más de 21.000 niños allí —y, muy probablemente, de muchos más—. Ni porque siga violando un «alto el fuego» ficticio, en el que Israel ha matado a más de 1.400 palestinos acorralados en las ruinas de su enclave desde que supuestamente terminaron los combates. Otros 4.900 residentes de Gaza han quedado mutilados durante el mismo período. No, Netanyahu no es un paria a ojos de los líderes occidentales por ninguno de estos crímenes atroces —crímenes en los que ellos han sido plenamente cómplices—. Su delito —en el que ahora están decididos a centrar la atención— es el papel que Netanyahu ha desempeñado desde octubre de 2023 en la intensificación de la construcción y la expansión de los asentamientos ilegales en Cisjordania para expulsar a los palestinos de sus tierras. Pero este discurso solo funciona si los políticos y los medios de comunicación occidentales ignoran deliberadamente el contexto: que, durante más de medio siglo, todos los gobiernos israelíes han promovido la expansión de los asentamientos, con el objetivo de llevar a cabo una limpieza étnica de la población palestina. Netanyahu no es una excepción en este sentido. Simplemente aprovechó la oportunidad para acelerar las expulsiones en Cisjordania aprovechando la simpatía mundial tras el ataque de un solo día perpetrado por Hamás en octubre de 2023. «Limpieza étnica» La explicación más probable de por qué el Reino Unido y otros once Estados occidentales, entre ellos Francia y Canadá, declararon el mes pasado su intención de imponer sanciones a los asentamientos de Cisjordania es que habían recibido por primera vez señales de la administración Trump de que ello no tendría repercusiones graves. El nuevo Gobierno británico, liderado por Andy Burnham, también se atrevió a calificar de «limpieza étnica» lo que Israel ha hecho a los palestinos de Cisjordania. Cabe destacar, y resulta paradójico, que el Reino Unido haya evitado utilizar ese término para describir la limpieza étnica aún más descarada de Israel en Gaza: una campaña de expulsiones que, con toda claridad, ha contado con el apoyo de las bombas y la logística de Occidente. Según se informa, los funcionarios a las órdenes de Mike Huckabee, el embajador de Estados Unidos en Israel —un ferviente partidario—, redactaron una dura reprimenda en previsión del anuncio británico de sanciones. En ella se acusaba a Londres de imitar el «manual de estrategias del movimiento antisemita de boicot, desinversión y sanciones [BDS]». Esa línea de ataque prevista, favorecida por los grupos de presión proisraelíes, fue presumiblemente la razón por la que Ed Miliband, ministro de Asuntos Exteriores del Reino Unido, llegó a extremos tan exagerados para distanciar públicamente su nueva política del BDS. Pero, de hecho, no se materializó ningún ataque por parte de la administración Trump. En cambio, Marco Rubio, homólogo estadounidense de Miliband, declaró de forma inocua: «No tengo ningún comentario al respecto de la política de sanciones en este momento». Al día siguiente, Trump pareció ganar tiempo con una respuesta inusualmente evasiva: «Quiero averiguar por qué ha ocurrido eso [el anuncio de las sanciones del Reino Unido] de repente». Ni Trump ni Rubio han dicho nada más sustancial al respecto. Además, hay una avalancha reciente de informaciones en los medios que sugieren que Netanyahu, personalmente, hizo caso omiso de las múltiples advertencias de Egipto y los Emiratos Árabes Unidos de que se avecinaba un ataque sin precedentes desde Gaza en los días previos a la ofensiva de Hamás del 7 de octubre de 2023. Netanyahu ha pedido a Abu Dabi que desmienta las filtraciones. Pero, hasta ahora, los EAU no han colaborado en ese sentido. Ambos países, que se encuentran entre los Estados más cercanos a Washington en la región, siempre han mostrado su deseo de evitar desafiar abiertamente a un Trump conocido por su carácter vengativo. Teatro de distracción Burnham señaló eEn su discurso ante la ONU el dilema al que se enfrentan los gobiernos occidentales: «Vivimos en una época de escasa confianza en la política. Si siguiéramos hablando de la solución de dos Estados, pero no respaldáramos esas palabras con hechos, esa confianza se reduciría aún más, y nuestros enemigos intentarían aprovechar el distanciamiento que se derivaría de ello». Burnham parece ignorar la realidad: que parte de la razón por la que la confianza es tan baja es porque una sucesión de gobiernos británicos no solo ha sido cómplice del genocidio en Gaza, sino que ha detenido a quienes lo critican tachándolos de partidarios del terrorismo. Miliband demostró precisamente el tipo de hipocresía que, según había advertido Burnham, está alienando a la ciudadanía cuando declaró esta semana en el congreso del Partido Laborista —entre grandes aplausos— que «millones de personas en este país», opositores al genocidio, «tenían razón». El día anterior, decenas de manifestantes habían sido detenidos frente al recinto del congreso por sostener en silencio pancartas en las que se leía: «Me opongo al genocidio. Apoyo a Palestine Action». Burnham y Miliband quieren quedarse con el pastel y comérselo. Ninguno de los dos ha indicado que exista intención alguna de revocar la decisión del Gobierno anterior de aplicar las leyes antiterroristas contra cualquiera que lleve un cartel de ese tipo —o que tenga «razón», como ahora admite Miliband—. Lo que los líderes occidentales están llevando a cabo aquí es un cínico teatro de distracción. Las declaraciones del tipo «Tenías razón» y «Compartimos tu dolor», las promesas de sanciones y los llamamientos urgentes a la solución de dos Estados no son más que una demostración de activismo de postureo. Están diseñadas para desviar la indignación pública por las atrocidades de Israel de la complicidad de las capitales occidentales y dirigirla exclusivamente contra Netanyahu. La nueva versión sugiere que los fanáticos religiosos armados de los asentamientos de Cisjordania, que se han vuelto cada vez más violentos y políticamente poderosos durante más de medio siglo —bajo sucesivos gobiernos israelíes—, son exclusivamente una creación de Netanyahu. La nueva versión sostiene que la creciente confianza de estos pogromistas, que llevan mucho tiempo trabajando codo con codo con el ejército israelí, no tiene nada que ver con el apoyo incondicional de Occidente a Israel a lo largo de muchas décadas. Sin novedad en el frente Sin embargo, al exculparse a sí mismos, los líderes occidentales están inventando necesariamente una nueva mentira para engañar a sus ciudadanos: una que sugiere que los «terroristas colonos» son una especie de milicia personal de Netanyahu cuyo destino depende de su mandato como primer ministro. Lo que se da a entender con este nuevo relato es que, si Netanyahu fuera destituido del poder, surgiría un liderazgo más empático, uno que las potencias occidentales podrían fomentar para alcanzar la paz con los palestinos. Todo esto no es más que palabrería barata. Al igual que la opinión pública israelí, los líderes de todo el estrecho espectro político sionista y supremacista étnico de Israel compartían la lógica genocida que impulsó el borrado de Gaza durante los últimos tres años. Ninguno se opuso. Todos participaron en la incitación al genocidio. No hay esperanza de que alcancen la paz con los palestinos bajo una ocupación ilegal cuando los líderes israelíes ni siquiera permiten que sus propios «ciudadanos» palestinos —una minoría muy oprimida que constituye una quinta parte de la población de Israel— tengan una voz significativa en las elecciones generales del próximo mes. La comisión electoral central, un órgano político cuyos miembros proceden de los principales partidos de Israel, votó a favor de prohibir la candidatura de las cuatro facciones que representan a la minoría palestina. Quienquiera que gane las elecciones del próximo mes, ya sea de nuevo Netanyahu o uno de sus rivales, mantendrá al país en la misma senda de supremacía étnica que Israel lleva siguiendo desde hace décadas. Trump, Burnham, Macron y otros líderes occidentales así lo entienden. Quieren apartar a Netanyahu del camino, no para que se produzca un cambio real, sino simplemente para poder volver a lo que constituía la «normalidad» antes del genocidio de Gaza: un ritmo más lento y gradual hacia la erradicación del pueblo palestino. Quieren poder rebautizar el genocidio de Gaza como la locura histórica de un solo hombre, una catástrofe trágica que no se puede revertir, pero que se puede mitigar si él desaparece. Quieren que miremos decididamente hacia adelante, hacia los acuerdos inmobiliarios y una lejana solución de dos Estados, y no hacia atrás: hacia su papel activo en la destrucción de los hogares de más de dos millones de personas —en su mayoría con munición estadounidense que desató una fuerza explosiva ocho veces superior a la de las bombas atómicas que destruyeron Hiroshima y Nagasaki—. La Administración Trump ya ha dado luz verde al envío de un gran número de estas megabombas para reponer las existencias israelíes, incluso antes de que se conozca el resultado de las elecciones israelíes. Cabe destacar que la misma administración Trump que permitió a Netanyahu, sospechoso de crímenes de guerra, viajar a la ONU en Nueva York, impidió que lo hiciera el supuesto líder de los palestinos, Mahmud Abás. Al anunciar su nueva política de sanciones dirigida contra los asentamientos ilegales de Israel, Miliband se apresuró a subrayar que ello no afectaría en modo alguno al intercambio de información de inteligencia con Israel —el tipo de coordinación de inteligencia que permitió que aviones británicos llevaran a cabo operaciones de vigilancia sobre Gaza durante todo el genocidio—. Y aunque Miliband prometió un «doble bloqueo contra las exportaciones de armas» a Israel como parte de las sanciones del Reino Unido, en la práctica, desde entonces, no se ha revocado ni suspendido ni una sola licencia vigente de exportación de armas. Credibilidad en declive La lucha actual no es contra un Estado israelí genocida ni por un ilusorio Estado palestino —y mucho menos por la justicia para el pueblo palestino, víctima de abusos interminables—. Se trata de orquestar un reinicio en el que Occidente vuelva a poner al mando a la vieja guardia de Israel. Los líderes occidentales se han visto en una situación embarazosa por las diatribas desquiciadas del Gobierno de Netanyahu. Esta semana, Smotrich pidió a Israel que aplicara en Cisjordania sus políticas genocidas de Gaza —presumiblemente utilizando las mismas bombas que Trump está a punto de enviarles—. Así declaró a los medios israelíes: «Deberíamos hacer allí lo que hicimos en Gaza». Los líderes occidentales temen el efecto que eso tendría sobre su credibilidad en declive. Y cuentan con aliados en Israel, entre la oposición, cuya visión —al menos por el momento— no es la de Smotrich de una erradicación de Cisjordania al estilo de Gaza. Más bien prevén continuar la trayectoria actual de convertir gradualmente los pequeños guetos palestinos que sobreviven en Cisjordania, atrapados en un mar de asentamientos judíos ilegales, en minicampos de concentración: pequeñas réplicas de Gaza antes de su destrucción. Esas son las visiones contrapuestas que existen entre los israelíes respecto a Cisjordania: el confinamiento absoluto de los palestinos en una serie de jaulas frente a su exterminio. Eso es lo que realmente está en juego —nada más— en la lucha de Occidente por derrocar a Netanyahu y defender su ilusoria solución de dos Estados. Jonathan Cook es autor de tres libros sobre el conflicto palestino-israelí: Blood and Religion: The Unmasking of the Jewish State (2006), Israel and the Clash of Civilisations: Iraq, Iran and the Plan to Remake the Middle East (2008) y Disappearing Palestine: Israel’s Experiments in Human Despair (2008). Ha ganado el Premio Especial de Periodismo Martha Gellhorn. Vivió en Nazaret durante veinte años, de donde regresó en 2021 al Reino Unido. Sitio web y blog: www.jonathan-cook.net Texto original: Middle East Eye, traducido del inglés por Sinfo Fernández. Fuente: https://vocesdelmundoes.com/2026/10/04/occidente-quiere-que-netanyahu-se-vaya-para-que-se-pueda-volver-a-matar-a-los-palestinos-con-mayor-discrecion/