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lunes, 6 de abril de 2026
El ocaso del imperio estadounidense Diez claves para entender la guerra contra Irán
Recomiendo:
El ocaso del imperio estadounidense
Diez claves para entender la guerra contra Irán
Por Napoleón Saltos Galarza | 07/04/2026 | EE.UU., Palestina y Oriente Próximo
Fuentes: Rebelión - Imagen: Mapeo de las tropas y bases militares estadounidenses en Oriente Medio
El arte de la guerra se basa en el engaño. (Tzu Tzu)
¡Qué bellos los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas! (Rom 10:15)
Clave 1. El tiempo. La historia
En Irán se entrecruzan las diversas dimensiones del tiempo y de la geografía, tiempo y espacio.
El tiempo corto, inmediato, de la guerra de Estados Unidos-Israel contra Irán. El tiempo medio, cuyo corte podemos ubicarlo en agosto 1953, el derrocamiento del Primer Ministro, Mohammad Mossadegh, elegido democráticamente, en la “Operación Ajax”, orquestada por la CIA y el MI6, y la instauración del Sha de Irán. Es el momento en que se inicia la confrontación actual entre Estados Unidos-Inglaterra con el Estado Persa. El tiempo largo, las luchas civilizatorias entre Occidente y la civilización iraní, en el marco de la confrontación entre Estados-civilización-imperio, que introducen la cuestión del final del Imperio. Y el tiempo muy largo, la génesis de la civilización iraní en el 1.300 dC, filial de la civilización siríaca, 1200 dC, y de la civilización Minoica, 3000 aC; y su proyección actual. Una civilización de mil años.
Todos los tiempos se condensan en el presente-ahora. La característica principal se presenta como tiempo de transiciones en las diferentes dimensiones del tiempo: paso de la hegemonía unilateral de Estados Unidos, a la hegemonía multipolar. La decadencia de Occidente y el anuncio de un nuevo mundo. Y en esos pasos, Irán es la clave.
Clave 2. La geografía. El espacio
La geopolítica es en primer lugar geografía.
Irán
Irán tiene ventajas geográficas estratégicas. La ubicación geográfica dibuja a Irán en el cruce de Occidente y Oriente. Funciona como un puente terrestre y marítimo que conecta diversas regiones económicas clave y permite el control de flujos energéticos vitales. Irán se sitúa en el punto de encuentro de Asia Central, el Cáucaso, el Sur de Asia y el Medio Oriente.
El Estrecho de Ormuz, situado entre Omán e Irán, con un estrangulamiento de 33 kilómetros en su punto más estrecho, une el Golfo Pérsico con el Océano Índico, controla el 20% del comercio de petróleo y gas a nivel mundial. El cierre o el control de los flujos de hidrocarburos alteran la economía mundial.
En forma delegada, a través de los Hutíes de Yemen, también está el control del Estrecho de Bab el-Mandeb, un punto de estrangulamiento naval de 36 km de ancho en su zona más angosta, situado entre Yemen y el cuerno de África, en el mar Rojo, conecta el océano Índico con el mar Mediterráneo vía Canal de Suez.
Irán posee 2.815 kilómetros de costa en total, distribuidos en dos regiones geográficas, tanto en el Mar Caspio al norte, como en el Golfo Pérsico y el Golfo de Omán al sur, lo que le permite proyectar poder naval y comercial en múltiples direcciones.
Irán es una potencia en recursos energéticos: tiene las cuartas mayores reservas de petróleo del mundo y las segundas de gas natural, lo que le permite tener una alta influencia en la OPEP y en la política energética mundial.
Geográficamente es una fortaleza natural, una especie de “isla terrestre”. Tiene una extensión territorial de aproximadamente 1.648.195 kilómetros cuadrados,el 17º país más grande del mundo y el segundo más extenso de Oriente Medio, después de Arabia Saudita.
Los límites geográficos de Irán definen su posición estratégica en el corazón de Eurasia, rodeado por siete países y dos importantes cuencas marítimas. Al Norte limita con la República de Armenia, la República de Azerbaiyán, Turkmenistán y las aguas del Mar Caspio. Sur: Sus fronteras son exclusivamente marítimas, bañadas por las aguas del Golfo Pérsico y el Golfo de Omán, conectados por el vital Estrecho de Ormuz. Al Este, comparte fronteras terrestres con Afganistán y Pakistán. Al Oeste, sus vecinos son Turquía (al noroeste) e Irak.
La geografía de Irán
Irán es una meseta alta rodeada de cadenas montañosas masivas que actúan como muros defensivos, como un “anillo de hierro”. Los Montes Zagros recorren más de 1,500 km desde la frontera con Turquía hasta el Estrecho de Ormuz; sus picos superan los 4,000 metros y crean un terreno extremadamente accidentado que históricamente ha dificultado las invasiones desde Mesopotamia (el actual Irak). Los Montes Elburz (Norte) protegen el corazón del país del acceso desde el Mar Caspio. Son tan altos que incluso bloquean las nubes, creando una barrera climática entre la exuberante costa norte y el árido interior. Montañas del Este: En la frontera con Afganistán y Pakistán, el terreno es igualmente hostil, lo que dificulta el movimiento de grandes ejércitos convencionales. Y luego, en el centro, vienen dos desiertos de sal, el Dasht-e Kavir y el Dasht-e Lut, el “Corazón vacío”, difícil de traspasar.
Esta geografía dificulta cualquier guerra relámpago, lo que obliga al enemigo a una guerra prolongada y costosa. Permite a Irán una organización descentralizada, una especie de mosaico, que es la base de la distribución bélica en la guerra actual.
Su capacidad se basa en la guerra asimétrica y un arsenal masivo de proyectiles no tripulados. En el mar se enfoca en la “guerrilla naval”. Cuenta con 600 mil soldados, entre el Ejército y la Guardia Revolucionaria; en el marco de la guerra actual llegarían a un millón de efectivos. Además cuenta con el apoyo de Hezbollah en el Líbano y las milicias en Irak y Yemen.
Por su ubicación geográfica, puede actuar sobre los países del Golfo, que han servido de asentamiento para las bases norteamericanas y de trampolín para los ataques aéreos de Estados Unidos en combinación con Israel.
Irán cuenta con una población de 90 millones de habitantes. Tiene una composición étnica diversa: 61% de Persas, en las principales ciudades; 16% de azeríes, en el noroeste, cerca de Azerbaiyán; 10% de kurdos en el este; y otras minorías. Esta diversidad puede ser vista como un factor de riesgo para fracturas internas, pero también aporta a una visión más amplia. Un país complejo, con una larga historia y una diversidad de visiones culturales y espirituales, con el islamismo chiita como referente de cohesión. Un norte y las ciudades más modernizadas, cosmopolitas y hasta prooccidentales, y regiones más tradicionales, sobre todo en el campo.
Estados Unidos
Estados Unidos mantiene una red de 19 instalaciones militares repartidas en Oriente Medio, especialmente en los países del Golfo Pérsico. A marzo de 2026, se estima que hay de 40.000 a 50.000 efectivos desplegados en la región. Las principales bases:
Qatar: Base Aérea Al Udeid: Es la instalación militar estadounidense más grande de todo Oriente Medio. Sirve como cuartel general avanzado del Mando Central de los EE. UU. (CENTCOM) y alberga fuerzas aéreas y de operaciones especiales.
Bahréin: Naval Support Activity Bahrain (NSA Bahrain): Ubicada en Juffair, es la sede de la Quinta Flota de la Marina de Estados Unidos. Es el centro de mando naval crítico para todas las operaciones en el Golfo Pérsico, el Mar Rojo y el Mar Arábigo.
Kuwait: Camp Arifjan: Funciona como un centro logístico principal para el ejército de tierra en la región. Base Aérea Ali Al Salem, conocida como «La Roca», es un eje fundamental para el transporte aéreo de tropas y suministros cerca de la frontera iraquí.
Emiratos Árabes Unidos (EAU): Base Aérea Al Dhafra: Situada cerca de Abu Dabi, acoge aviones de combate y entrenamiento avanzado en guerra aérea y misiones de reconocimiento.
Arabia Saudita: Base Aérea Prince Sultan, para la defensa antimisiles.
También tiene instalaciones militares en Irak, Siria y Jordania
Mapeo de las tropas y bases militares estadounidenses en Oriente Medio.[1]
INTERACTIVO - Presencia militar estadounidense en Oriente Medio, junio de 2026 - 1772272730
Estados Unidos ha basado su poder en el control de los mares y las vías de circulación del comercio mundial.
Desplegó en la zona dos portaviones: USS Abraham Lincoln (CVN-72): Buque insignia del Grupo de Ataque 3, opera actualmente en el Mar Arábigo. Sus aeronaves, incluidos los cazas de quinta generación F-35C Lightning II, han participado activamente en ataques contra infraestructura militar iraní. USS Gerald R. Ford (CVN-78): El portaaviones más grande del mundo lideró el Grupo de Ataque 12 al inicio de la guerra. Recientemente fue trasladado a la base de Souda Bay (Creta, Grecia) para reparaciones. El USS George H.W. Bush (CVN-77) ha sido designado para reemplazar al Ford en el frente. El grupo incluye a los destructores USS Mason y USS Ross, que ya se encuentran en tránsito desde el Atlántico hacia Oriente Medio.
Cuenta también con fuerzas de asalto anfibio: USS Tripoli (LHA-7): Buque de asalto anfibio que llegó a la región a finales de marzo de 2026 liderando una unidad expedicionaria con aproximadamente 2.500 a 5.000 marineros y marines. Grupo Anfibio USS Boxer: Incluye los buques USS Boxer, USS Comstock y USS Portland, que transportan a la 11ª Unidad Expedicionaria de Infantería de Marina (MEU) con otros 2.200 marines hacia la zona de conflicto.
Al menos cinco destructores (clase Arleigh Burke) están posicionados en puntos críticos como el Mar Rojo y el Estrecho de Ormuz, encargados de la interceptación de drones y misiles iraníes. Al menos tres buques de combate, más pequeños y ágiles operan directamente dentro de las aguas del Golfo Pérsico para patrullaje y seguridad marítima.
Israel
Se sitúa en el Levante, en la costa oriental del Mar Mediterráneo, en Medio Oriente. Es un país pequeño con una extensión de 22.145 kilómetros cuadrados; 75 veces más pequeño que Irán.
Limita al Norte con El Líbano; al Noreste con Siria (Altos del Golán); al Este con Jordania y Cisjordania (Territorios Palestinos); al Suroeste con Egipto (Península del Sinaí) y la Franja de Gaza; al Oeste con el Mar Mediterráneo; al Sur, una pequeña salida al Mar Rojo a través del Golfo de Áqaba (puerto de Eilat).
Su población es de 10 millones de habitantes. La composición demográfica: Judía: 73%; Árabe-israelí: 21%, y otros grupos (cristianos, drusos, etc.): 6%.
Ocupa el puesto 17 entre los ejércitos más poderosos. Su doctrina se basa en la superioridad tecnológica y la movilización rápida.
Su principal recurso estratégico es la Fuerza Aérea, con cazas que se ubican entre los más avanzados del mundo. Cuenta con un sistema de defensa antimisiles multicapa: Cúpula de hierro, para cohetes de corto alcance; Honda de David, para misiles crucero y de mediano alcance; Arrow 2 y 3, para interceptar misiles balísticos iraníes fuera de la atmósfera. Cuenta con bombas atómicas, entre 90 y 300 ojivas nucleares.
En la Fuerza Terrestre destaca el tanque Merkaba IV. Sus agencias (Mossad, Instituto de Inteligencia y Operaciones Especiales, y Aman, la Central de Inteligencia) y la Unidad 8200 de guerra cibernética son referentes mundiales en operaciones de sabotaje, espionaje y guerra electrónica.
En la Operación “Furia Épica”, iniciada el 28 de febrero, contra Irán, ha operado en coordinación con el CENTCOM de EE. UU.
Clave 3. Ciclos civilizatorios.
“Las sociedades nunca mueren de muerte natural, sino por asesinato o suicidio.” (Toynbee, 1991-1998) (Josep, 2015) La fase de desintegración del Imperio norteamericano.
Arnold Toynbee, historiador de los tiempos muy largos, civilizatorios, establece seis fases de desarrollo de las civilizaciones-imperios (Toynbee, 1991-1998): Génesis, Crecimiento, Tiempos revueltos, Colapso, Estado universal, Desintegración. No son tiempos lineales, puede haber momentos de crisis y recuperación, decadencias y nuevos ascensos; sin embargo la tendencia es a cerrar los ciclos en la desintegración.
Éste es el camino que han seguido las diferentes civilizaciones e imperios. El referente paradigmático es el ciclo del Imperio romano.
“Cuando una civilización está en crecimiento genera una mímesis positiva en las sociedades externas e irradia aspectos positivos en los planos económico, político y cultural. En esta situación las fronteras se diluyen y se genera un aura alrededor del área de influencia de la civilización. Cuando la civilización entra en descomposición, cierra sus puertas hacia las sociedades externas a las que empieza a considerar como enemigas. Esto genera el desencanto de estas sociedades y la pérdida de mimesis positiva. Aparecen fronteras fijas y claramente definidas alrededor del área dominada por la civilización y el fin se acerca.” (Josep, 2015)
El período iluminista es la fase de ascenso y crecimiento, la crisis actual parte del debilitamiento de su hegemonía. El inicio del período de decadencia puede ubicarse en el paso a la financiarización a partir de la eliminación del sistema del patrón oro y el establecimiento de la libre convertibilidad centrada en el dólar fiat, en 1971, con Nixon. Luego asistimos al estallido de diversas burbujas financieras, con el momento más difícil en la crisis financiera del 2008.
“Una civilización en desintegración encuentra un cierto alivio en su caída en el sometimiento a una unificación política enérgica en forma de un “Estado universal””. (Josep, 2015) En nuestro tiempo, el relato del “fin de la historia” a raíz de la caída de la URSS, la proclama del “siglo de pax americana”, anunciaban el “Estado universal”. Empero en ese mismo año se inician las guerras en Yugoeslavia y la prima invasión a Irak.
“Una civilización en desintegración no ejerce atracción, se encierra en sí misma y se torna violenta contra sus sociedades primitivas vecinas. Ataca y conquista, hasta que la distancia complica el avance militar. Este avance ha destruido el áurea protectora que se ha convertido en una auténtica frontera en forma de una línea definida que separa a la “civilización” de los “bárbaros”. Este es el primer paso hacia la desaparición de la civilización. La combinación de la rebelión del descontento interno de una sociedad frente a la mayoría dominante opresora y del empuje del exterior, atacado y expulsado de los beneficios de la sociedad vecina superior, han generado el fin de múltiples civilizaciones.” (Josep, 2015)
El caso Epstein es el signo de la decadencia ética. Estados Unidos vive internamente una guerra civil larvada y encuentra diversas formas de resistencia desde afuera. Rusia se presenta como una potencia militar que puede enfrentar el poder militar de Occidente, de la OTAN: Ucrania es el escenario. China puede enfrentar el poder económico de Estados Unidos, con disputas en diversos terrenos. La guerra de Irán es la clave para el desenlace de esta confrontación.
“El colapso se produce cuando fracasa el “progreso hacia la autodeterminación”. La minoría creativa se contagia del efecto mecánico de la mimesis del resto de la sociedad y pierde su impulso inicial. También puede ocurrir que los conductores cambien “las mansas armas de la persuasión por el látigo de la compulsión”. En estos casos, la minoría creativa se convierte en minoría dominante, perdiendo el efecto mimético sobre la sociedad que empieza a mostrarse refractaria hacia ellos. El militarismo es más un síntoma de decadencia que de crecimiento, aunque en las fases de decadencia también puede darse un desarrollo acertado de la tecnología.”” (Josep, 2015)
El “american way of life” ha perdido fuerza de convocatoria, no sólo para los migrantes, sino también para la mayoría de ciudadanos norteamericanos.
El Proyecto MAGA y las guerras de Trump son el intento desesperado de evitar el declive en un doble juego: intentar el retorno de la producción mientras mantiene el control financiero y monetario mundial; moverse dentro de un mundo tripolar, mientras defiende la hegemonía militar mundial.
La disputa del relato sobre el curso de la historia es decisivo. El poder americano ha impulsado una campaña islamofóbica permanente, que genera desinformación. No sólo es el desconocimiento de la civilización iraní, sino la deformación sistemática, utilizando temas sensibles en Occidente.
Dos focos claves son el ataque contra el autoritarismo y la ausencia de democracia en Irán, y la violación de los derechos de las mujeres.
El debate es sobre el sentido y el carácter de la democracia y la validez de los sistemas políticos. La sorpresa viene cuando el sistema político iraní, que combina teocracia y república, se muestra sólido ante los ataques, incluido el descabezamiento de sus líderes; y el apoyo de la población al régimen se fortalece. Una imagen sorprendente es la presencia del Presidente o del Ministro de Relaciones Exteriores, acompañando sin escoltas las marchas masivas de apoyo de la población.
Entra en disputa el sentido de los derechos de las mujeres, en el marco general del patriarcalismo, que atraviesa tanto a Occidente, como a la sociedad iraní.
La propaganda occidental centra el ataque en el control de la vestimenta y el uso del hiyab, la subsistencia de leyes de familia que limitarían la autonomía y el movimiento de las mujeres, la restricción del acceso a altos puestos de dirección, como el Consejo de Guardianes o la posición de Guía Supremo.
La respuesta del otro lado está en la ampliación de los derechos reales de las mujeres, como el de la educación. Según un Informe presentado por Human Rights Council en la ONU (2025), las mujeres representan el 60% del total de estudiantes universitarios. En el proceso de ingreso para el ciclo 2025, el 63% de los aspirantes registrados fueron mujeres. En las disciplinas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, las mujeres suponen cerca del 70% de la matrícula y de los graduados. Esta es una de las tasas de participación femenina en STEM más altas a nivel mundial. Las mujeres ocupan el 58% de las plazas en programas de doctorado profesional. En medicina y las ciencias básicas, la presencia femenina supera el 70% de los estudiantes. Aproximadamente el 25% de los talentos destacados respaldados por la Fundación Nacional de Élites de Irán son mujeres. Para finales de 2025, se registraron 135 científicas iraníes dentro del 1% de los investigadores más citados del mundo. Según la UNESCO, la tasa de alfabetización entre las mujeres niñas y jóvenes está en el 99%.
Clave 4. Ciclos sistémicos de acumulación. Ciclos de hegemonía.
El ciclo del capital financiero-rentista-criminal.
Giovanni Arrighi (1999), plantea cuatro Ciclos Sistémicos de Acumulación hasta el final del siglo XX, cada uno dominado por una potencia que establece las reglas del comercio y la producción a nivel mundial:
Ciclo Genovés (siglo XV – principios del XVII): Basado en una alianza entre la aristocracia territorial (España) y el capital financiero (Génova). Se centró en la expansión comercial y el crédito.
Ciclo Holandés (finales del siglo XVI – finales del XVIII): Marcado por el auge de las Provincias Unidas. Introdujeron las empresas transnacionales (como la Compañía de las Indias Orientales) y el control de las rutas marítimas.
Ciclo Británico (finales del siglo XVIII – principios del XX): Coincide con la Revolución Industrial. El Reino Unido dominó a través de la producción fabril, el libre comercio y el patrón oro.
Ciclo Estadounidense (principios del siglo XX – actualidad): Caracterizado por la producción en masa, las corporaciones multinacionales y un poder militar global sostenido por el dólar.
Los ciclos pasan por dos fases. Un ciclo de expansión material-productiva, DM, el dinero pasa por la producción, se invierte en producción y comercio. Y un ciclo de expansión financiera, el dinero intenta saltarse la producción y multiplicarse directamente (M-M’). Cuando la producción deja de ser rentable, el capital se refugia en las finanzas (especulación). Para Arrighi, esta fase financiera es la «señal de otoño» de la hegemonía vigente, indicando que el ciclo
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