sábado, 23 de mayo de 2026

Ben Gurion, mi enemigo personal

Recomiendo: Ben Gurion, mi enemigo personal Por Salman Abu Sitta | 23/05/2026 | Palestina y Oriente Próximo
Fuentes: Rebelión [Foto: Imagen del a Nakba de 1948] Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos Hoy, 15 de mayo de 2026, hace 28.489 días que me convertí en un refugiado. No lo olvido ni por un momento. Nunca dejaré de intentar por todos los medios retornar a casa. Nací en al Ma’in, de donde procede mi familia desde hace más de doscientos años. Al Ma’in está situado en el distrito de Beer Sheba, a unos 30 kilómetros al sudeste de la ciudad de Gaza. En abril de 1948 la milicia judía Haganah cometió muchas masacres, sobre todo la de Deir Yassin. Cuando yo tenía diez años estaba en el internado de Beer Sheba. Como continuaban los ataques de los judíos, se nos dijo que era más seguro que volviéramos a casa. Volví andando a casa en un viaje peligroso. Miré atrás y vi desaparecer en el horizonte el hermoso edificio otomano de mi escuela de Beer Sheba. Seis semanas después, el 14 de mayo de 1948, la milicia militar judía Haganah atacó mi casa en al Ma’in, mató a todas las personas que encontró, quemó destruyó nuestras casas y edificios. Especialmente triste fue que demolió la escuela que mi padre había construido en 1920. Aquel día me convertí en un refugiado. Mi enemigo Ese mismo día un hombre ruso-polaco habló a otros colonos en Tel Aviv y declaró un Estado para ellos sobre las ruinas de mi hogar. Se llamaba David Gruen (Ben Gurion). Este hombre había viajado desde Plonsk hasta Beer Sheba, en Palestina, una distancia de 4.800 kilómetros. Su viaje terminó en Beer Sheba, donde yo nací. Este hombre viajó (por voluntad propia) a Palestina y en un principio se consideró a sí mismo palestino. En Palestina fue recibido pacíficamente, pero su objetivo era destruir el país que le había acogido. Reunió a un grupo de inmigrantes de ideas afines para asentarse en Palestina y organizó un ejército secreto para asesinar o expulsar a sus anfitriones. En marzo 1948, mientras Palestina estaba bajo Mandato británico, Ben Gurion emprendió el Plan Dalet y desplegó a su fuerza, la llamada Haganah, para ocupar, y atacar y expulsar a sus habitantes palestinos, sus anfitriones. En diez meses la Haganah, que estaba compuesta por 120.000 soldados organizados en nueve brigadas, atacó y despobló 530 ciudades y pueblos. No debió de ser una tarea fácil de llevar a cabo. Exigió al menos 95 masacres en las que fueron asesinadas 15.000 personas palestinas. Una semana después del ataque israelí a Beer Sheba, el 21 de octubre de 1948, Ben Gurion fue a inspeccionar esta localidad. Admiró los elegantes edificios de piedra del gobierno, las casas árabes y la escuela para niños, de la que yo era alumno. Le gustaron tanto que decidió vivir ahí. Fue enterrado en Sde Boker, un poco al sur de la ciudad, cerca del pueblo árabe de Rakhama (rebautizado Yeroham en hebreo). Su tumba no era una serie de piedras blancas desperdigadas, sino un enorme edificio situado en un gran recinto que albergaba un auditorio, una biblioteca y salas de reuniones. Los fieles del sionismo rondan en torno a la tumba en solemne procesión y conmemoran la desaparición de los difuntos. En este artículo se relatan dos viajes. Uno es el de hombre polaco, David Ben Gurion, que viajó desde su Plonsk natal en Polonia hasta Beer Sheba, Palestina, a una distancia de 4.200 kilómetros. Su misión era asesinar y desplazar a sus anfitriones, y ser enterrado en la ciudad de estos. El otro viaje era el mío, expulsado de mi casa en Ma’in y convertido en refugiado en Canadá, a 10.000 kilómetros de distancia. Ninguna de ambas historias quedará en el olvido ni sin solución. El retorno En todos los años posteriores a 1948, por ahora 78 años, no he dejado un solo día de pensar en mi derecho a retornar a mi hogar, de planearlo o de luchar por él. Empecé la escuela en El Cairo, donde mis hermanos ya estudiaban en la Universidad de El Cairo (Fouad I). Durante las vacaciones de verano volvía a Gaza y veía unas situaciones que nunca habría imaginado. Enormes cantidades de personas acudían al pequeño enclave, que pasó a ser conocido como la Franja de Gaza. Se refugiaron en las escuelas, las mezquitas y en espacios abiertos. Trataron de encontrar la manera de subsistir. Vi a un hombre que vendía bocadillos en una mesita puesta sobre la acera. Semanas después lo convirtió en un restaurante gracias a su determinación. Las personas refugiadas reprodujeron sus pueblos tal como eran. Estaba al frente el mukhtar del pueblo (jefe), que supervisaba dónde se iba instalando su gente, trataba reunirlos en un solo campamento de refugiados y cuidar de ellos. Estas personas permanecieron juntas y vivieron cerca unas de otras. Se casaron entre sí como si nunca se hubieran marchado. Rehicieron su pueblo tal y como era. Sus tiendas de refugiados estaban muy cerca unas de otras. Cada campo de refugiados se identificó por el pueblo de origen, que dio el nombre al campo. Se mantuvo la estructura del pueblo, pero trasladada a la nueva ubicación. Se mantuvieron las características del pueblo. Un pueblo era conocido por sus tejidos. Instalaron sus telares en los caminos del campo de refugiados y nadie los tocaba. Doscientos cuarenta pueblos de la mitad sur de Palestina que habían sido atacados y su población masacrada y expulsada se reunieron en un lugar diminuto, que era solo el 1.3% de Palestina y que con todo acierto se llamó Franja de Gaza. No dejó de haber una reacción a esta tragedia. Poco después se formaron grupos de resistencia (los fedayines, que eran personas voluntarias) para atacar a quienes había invadido sus hogares. No podían competir con la potencia de fuego del enemigo, pero le superaban en determinación y empezaron a contraatacar. Mi primo Hasan era uno de ellos. Era un joven afable de cara sonriente. Cuando volvía de una incursión en territorio ocupado, nos contaba lo que había ocurrido con esta o aquella casa o jardín. Lo mató una mina enterrada con la que tropezó en un desplazamiento. Las personas refugiadas se agruparon en grupos políticos. Mi primo Abdullah, un veterano de la Revolución de 1936, formó el Comité Ejecutivo de la Conferencia de Refugiados, que siguió representando a las personas refugiadas hasta que se creó la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) en 1964. El camino del exilio Yo seguí mi formación en El Cairo hasta que me licencié en Ingeniería, después fui a Londres, donde me doctoré en Ingeniería en el University College London. En Londres fue donde se transformó mi vida. Ahí estaba, en Londres, donde tuvo lugar la traición británica coronada por la Declaración Balfour. Estudié minuciosamente los documentos en sus diversas bibliotecas y centros. Viajé por Europa, sobre todo a Alemania, donde encontré fotos aéreas de Palestina de la Primera Guerra Mundial. A lo largo de los años reuní muchos mapas y documentos. En las bibliotecas coloniales encontré documentos sobre mi país, incluso sobre mi pueblo Al Ma’in, pero en nuestras bibliotecas he encontrado pocos documentos, por la sencilla razón de que como no teníamos intención de invadir otros países, no necesitábamos sus mapas. Fruto de esta documentación fue la creación de varios mapas y del Atlas de Palestina en varios idiomas y ediciones. El derecho al retorno ¿Qué hacer con todo esto? La respuesta es clara: preparar el camino para retornar a casa. Quería saber en primer lugar qué habían hecho de mi país los agresores israelíes. Hice un estudio detallado, pueblo por pueblo, ciudad por ciudad, para averiguar cuánta población judía vive en territorio palestino y dónde. El resultado de ese estudio fue sorprendente. Hay 246 terrenos de pueblos palestinos en los que hoy en día no hay población judía. Hay 272 terrenos de pueblos en los que hay poca población judía, menos de 5.000 personas. El distrito de Beersheba está prácticamente vacío, excepto la ciudad de Beersheba. La población judía generalmente vive en 927 localidades protegidas, que (en el año 2020) tienen una población total de 5.509.000 personas dentro de la línea de armisticio de 1949. Pero estos datos pueden ser engañosos. Solo 15 de las 927 localidades son de tamaño considerable y tienen una población superior a los 100.000 habitantes. Las demás son mucho más pequeñas: 62 tienen una población de entre 10.000 y 100.000 habitantes, y la mayoría, 850, son colonias pequeñas, en su mayoría kibutzs que tienen unos pocos miles de habitantes. Esto significa que el 90% de la población judía vive 77 localidades de las 927 o en el 8% de la cantidad total de localidades. El área que ocupan es de 1.400 kilómetros cuadrados o el 6% de la zona correspondiente a Israel. El resto de la tierra palestina está vacía y se utiliza como campos militares. La conclusión obvia es que gran parte de la Palestina ocupada está vacía. La población palestina puede volver a sus hogares sin que tenga que haber demasiados desplazamientos de los colonos judíos. La situación es más sorprendente en el distrito de Beer Sheba. En el año 2020 solo había 150.000 colonos, menos personas que las que viven en un campo de refugiados de Gaza. Los colonos judíos ocupan una zona de 12.500 kilómetros cuadrados, la mitad de Palestina, con una densidad de 7 personas por kilómetro cuadrado. Las personas propietarias de estas tierras viven en campos de refugiados en Gaza con una densidad de 20.000 por kilómetro cuadrado. El contraste es impactante. Entonces llega un hombre polaco llamado David Gruen. Afirma ser originario de Beer Sheba. Había viajado 4.000 kilómetro desde Polonia para vivir en Beer Sheba. Yo fui expulsado de Beer Sheba y tuve que viajar hasta Canadá, a 10.000 kilómetros de distancia, para reanudar mi vida. La historia de mi familia se remonta a 200 años y la historia de mi pueblo, el pueblo palestino, se remonta a más de 4000 años. Tenemos nombres de nuestros pueblos registrados por Eusebius el año 313 después de Cristo, nombres que todavía se utilizan hoy en día. Ben Gurion tomó los nombres de esos mismos lugares para simular su origen local. Los restos de nuestros antepasados están enterrados en tierra palestina. Nosotros plantamos sus viejos árboles, que sobreviven en nuestro clima, pero no sobreviven los que los invasores trajeron. Pasé muchos años documentando mi hogar y Palestina en general. He investigado exhaustivamente cómo se puede llevar a cabo el retorno. Organicé un concurso entre jóvenes arquitectos palestinos en el que por el momento han participado 330 personas. Han elaborado planos para reconstruir 60 pueblos. En 1993 hubo un rayo de luz en la oscuridad de toda la Nakba. Parecía que con los Acuerdos de Oslo era posible el retorno. Documenté la geografía y demografía de Palestina. A lo largo de los años siguientes elaboré informes y atlas que, entre otras cosas, demostraban que el retorno a casa no solo era correcto desde el punto de vista legal, sino también factible. He demostrado que la Palestina que perdimos continúa en gran parte vacía y que el 90% de la población judía que vive ahí ocupa solo el 6-10% de ella, lo que significa que la mayoría de las personas refugiadas que fueron expulsadas de 530 pueblos y ciudades pueden volver a casa sin que haya grandes desplazamientos de la población colona judía de su tierra. El derecho al retorno no solo es sagrado para la población palestina y legal en virtud de cualquier instrumento del derecho internacional, sino que también es factible y viable. Se puede implementar cuando las fuerzas coloniales que instauraron el sionismo en Palestina y convirtieron a su población en personas refugiadas se arrepientan y reparen sus pecados, es decir, permitan a la población palestina vivir en Palestina como ha hecho durante siglos. Mi trayectoria vital, que he vivido como extranjero en muchos países, debería terminar donde empezó, en Ma’in Abu Sitta. Mi enemigo, Ben Gurion, un hombre polaco, está enterrado en mi ciudad natal, al miles de kilómetros de su ciudad natal. Y yo, Salman Abu Sitta, quiero ser enterrado donde nací. Dr Salman Abu Sitta es un investigador palestinos que escribe acerca de las personas palestinas refugiadas y el derecho del pueblo palestino al retorno. Texto original: https://www.middleeastmonitor.com/20260516-ben-gurion-and-i-a-personal-feud/ Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelión como fuente de la traducción.

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