lunes, 18 de marzo de 2013

Mujeres frente a Dios y sus hombres

Nazanín Armanian Mujeres frente a Dios y sus hombres 17 mar 2013 Compartir: facebook twitter meneame delicious Fumata rosa, contra el humo negro y blanco del Vaticano. Así, las activistas católicas exigían la ordenación sacerdotal de la mujer. Ellas ya conocían la inquietante respuesta de la Santa Sede: es igual de pecaminoso el sacerdocio femenino que la pederastia. Equiparación cuya intención no ha sido ofender (¡aun más!) a las mujeres, sino rebajar el grado de la criminalidad que hay en el abuso a decenas de miles de niños. El Vaticano como Estado es el único del mundo donde las mujeres aun no tienen derecho a voto. Pero, aunque se tiñan de rosa todas las instituciones religiosas del mundo y con mujeres en sus cónclaves, no cambiará nada si los textos sagrados, la fuente principal de la violencia física, psicológica y económica que sufre la mujer en nombre de Dios, no se conviertan en objeto de estudios críticos. Las interpretaciones “progresistas” que menosprecian la inteligencia y el conocimiento de la audiencia, solo retrasan aun más estas reformas tan necesarias para los derechos de las propias mujeres creyentes. Estas instituciones arcaicas, oscuras y con ideas antinaturales, han sobrevivido a lo largo de la historia, principalmente, gracias a la manipulación de los complejos sentimientos religiosos de sus feligreses, utilizando la pedagogía del terror terrenal y celestial, esperanza, castigo y recompensa, dependencia económica, etc., y quienes las gestionan no cambiarán su estructura si hasta hoy les ha dado magníficos beneficios sin traba alguna. No deja de ser otra trampa que las activistas judías, cristianas y musulmanas presenten su afán de manejar el poder, como la lucha “feminista” sin reformar la mirada vejatoria y misógina de dichos textos hacia la mujer. Si no, se convertirán en otro transmisor de la visión del hombre primitivo sobre la mitad de la humanidad. Las llamadas “feministas islámicas”, nacieron en la década de 1990 en Irán, una vez que fue aplastado el movimiento laico de la mujer. Eran esposas e hijas de las autoridades del país, que empezaron a sufrir en su propia piel lo que significa ser considerada menor de edad eternamente con incapacidad mental incluida, y necesitada de un tutor varón aunque tuviera 50 años y varios títulos universitarios. Sus intentos de “interpretar” las leyes coránicas a favor de la mujer fueron frustradas: ningún ayatolá estaba dispuesto a ceder ni un ápice de los derechos divinizados masculinos. Pues, el problema principal no está en los líderes-hombres de la religión, sino en la propia cosmovisión y por ende en su “programa” político-social. ¿Cómo ven estas mujeres los mil y un consejos de los “Libros” a los hombres sobre cómo oprimir, golpear, torturar, violar y matar a las mujeres, incluso sin motivo alguno? Todos conocéis el relato de Lot del libro Génesis, el mismo utilizado por los homosexuales cristianos cuando intentan dar otra explicación al motivo de la destrucción de Sodoma. Sería tema de otro artículo la homosexualidad en la Biblia y en el Corán. Lo que nos interesa aquí es mostrar hasta qué punto un hecho escalofriante de un relato tantas veces narrado, no ha levantado la ira de nuestras “activistas”, cuando Lot dice: “Yo tengo dos hijas que no han conocido varón; os las sacaré fuera, y haced de ellas como bien os pareciere; solamente que a estos varones no hagáis nada, pues que vinieron a la sombra de mi tejado”. Qué clase de padre puede proponer a unos hombres violar a sus dos hijas que, siendo vírgenes, deberían tener menos de 12-13 años, pues a esta edad ya estarían casadas. Si tan hospitalario era, ¿por qué no se ofreció él mismo? Han integrado la violencia contra la mujer en nuestras culturas hasta tal punto que han anulado nuestra capacidad de reaccionar ante tales barbaries. Ahora que la derecha está devolviendo a Dios a las aulas, podría analizar cada uno de los capítulos de los libros sagrados, sin complejo, censura y miedo. Que expliquen a los creyentes cómo puede llegar a ser profeta un señor como Abraham, que abandona a su propia esposa e hijo pequeño en el desierto para que muriesen de hambre y sed. Hoy estaría acusado de maltrato y dos intentos de asesinato. Y aun hay madres que ponen el nombre “ibri” y derivados, a sus recién nacidos. La plaga de pederastia que azota a la Iglesia no es fruto del celibato —la mayoría de los violadores de niños están casados e incluso abusan de sus propios hijos—, sino del machismo que autoriza al hombre ejercer el poder sobre la mujer y sobre los niños. Se trata de un patriarcado que durante siglos ha sido santificado bajo la firma del propio Creador. No hace mucho, la religión se presentaba como la última garante de la moral y ética en una sociedad capitalista que había creado a un nuevo Dios: el dinero. A los jefes religiosos hoy no les queda ni eso. Han podido servir a la vez “a Dios y a Mammón”, y a otras divinidades y demonios terrenales sin despeinarse. Que las “feministas” religiosas pretendan aplicar la misma versión arcaica-patriarcal de su religión agravará el problema de la discriminación de la mujer. De Creadora a criadora Hubo un tiempo en que Dios fue mujer. Varios miles de figurillas encontradas en Mesopotamia, Sumeria y Susa, Perú, Rusia y China muestran hasta qué punto ellas dominaban el cielo de aquella gente y sin duda también su tierra. Eran las Creadoras, pese a que en la exposición titulada Siete mil años del arte persa y organizada por CaixaForum habían puesto la etiqueta “mujer” debajo de cada estatuilla: ¿Qué afán de negar su dimensión divina? Si se trataba de “mujeres”, ¿por qué no han encontrado miles de figuras de hombres, niños o ancianos? Al admitir la existencia de aquellas deidades, tendrían que cambiar su relato “creacionista” con la de “evolución de la especie” y de la sociedad humana, y eso despojaría la santidad y la eternidad al patriarcado. La propiedad privada y la aparición de los primeros guerreros-héroes acabaron con el poder de las mujeres y también con las deidades femeninas. Las tablillas que muestran rostros de mujeres barbudas, exhiben este periodo de transición. A partir de ahora, solo eran “creadoras” de los herederos del hombre. Tarea tan primordial que en el islam una madre puede pedir recompensa económica al marido por amamantar a los hijos en común. ¿Un chollo? No: ella nunca es tutora de sus propios hijos. Se los arrancan cuando quieran. Sorprende que las mismas mujeres menospreciadas por sus dioses, que les colocan en el Décimo Mandamiento junto con otras propiedades del hombre: el buey y el asno, sean las más fieles. Pues, obediencia más resignación, quizás sea igual a algo de paz en la “otra” vida. En las sociedades capitalistas avanzadas las mujeres son el “segundo sexo” y se enfrentan a un techo de cristal para avanzar; donde la religión tiene peso, caen en la categoría de “subgénero” y se enfrenta a un techo de hormigón armado. Este mundillo tenebroso vuelve a necesitar más Luz y más Razón. 33 comentarios: #1 Comentario por entretierras 17/03/2013 10:08 La mujer ha de ser igual en cualquier lugar, pero para eso a lo mejor todos los seres humanos debemos de ser iguales; sin diferencia de clase, raza o género ... http://entretierras.net/2012/12/07/una-liberacion-necesaria/ #2 Comentario por ateo666666 17/03/2013 10:09 Estas personas alienadas, defensoras del mayor papel femenino en la iglesia, no entiende que la democracia y la igualdad no se construyen permitiendo el acceso de las minorías a entidades antidemocráticas y represoras. Así, no es igualitario luchar porque las mujeres puedan acceder a los títulos nobiliarios. Tampoco es democrático esforzarse por conseguir que los negros ingresen en el KKK o los judíos en el partido nacionalsocialista alemán. Nunca será integrador que la iglesia católica nombre a una mujer papisa o ya puestos que haya un papa homosexual declarado. Porque todo ello no cambia para nada la estructura real e ideológica de éstas organizaciones represoras nacidas de la superstición y del odio al diferente. Lo que en realidad hay que hacer por el contrario, es luchar por la desaparición de todas estas organizaciones símbolos evidentes de la discriminación, la intolerancia y el fanatismo sectario. http://diario-de-un-ateo.blogspot.com.es/2012/11/el-oximoron-de-la-igualdad-entre-sexos.html nte a Dios y sus hombres 17 mar 2013 Compartir: facebook twitter meneame delicious Fumata rosa, contra el humo negro y blanco del Vaticano. Así, las activistas católicas exigían la ordenación sacerdotal de la mujer. Ellas ya conocían la inquietante respuesta de la Santa Sede: es igual de pecaminoso el sacerdocio femenino que la pederastia. Equiparación cuya intención no ha sido ofender (¡aun más!) a las mujeres, sino rebajar el grado de la criminalidad que hay en el abuso a decenas de miles de niños. El Vaticano como Estado es el único del mundo donde las mujeres aun no tienen derecho a voto. Pero, aunque se tiñan de rosa todas las instituciones religiosas del mundo y con mujeres en sus cónclaves, no cambiará nada si los textos sagrados, la fuente principal de la violencia física, psicológica y económica que sufre la mujer en nombre de Dios, no se conviertan en objeto de estudios críticos. Las interpretaciones “progresistas” que menosprecian la inteligencia y el conocimiento de la audiencia, solo retrasan aun más estas reformas tan necesarias para los derechos de las propias mujeres creyentes. Estas instituciones arcaicas, oscuras y con ideas antinaturales, han sobrevivido a lo largo de la historia, principalmente, gracias a la manipulación de los complejos sentimientos religiosos de sus feligreses, utilizando la pedagogía del terror terrenal y celestial, esperanza, castigo y recompensa, dependencia económica, etc., y quienes las gestionan no cambiarán su estructura si hasta hoy les ha dado magníficos beneficios sin traba alguna. No deja de ser otra trampa que las activistas judías, cristianas y musulmanas presenten su afán de manejar el poder, como la lucha “feminista” sin reformar la mirada vejatoria y misógina de dichos textos hacia la mujer. Si no, se convertirán en otro transmisor de la visión del hombre primitivo sobre la mitad de la humanidad. Las llamadas “feministas islámicas”, nacieron en la década de 1990 en Irán, una vez que fue aplastado el movimiento laico de la mujer. Eran esposas e hijas de las autoridades del país, que empezaron a sufrir en su propia piel lo que significa ser considerada menor de edad eternamente con incapacidad mental incluida, y necesitada de un tutor varón aunque tuviera 50 años y varios títulos universitarios. Sus intentos de “interpretar” las leyes coránicas a favor de la mujer fueron frustradas: ningún ayatolá estaba dispuesto a ceder ni un ápice de los derechos divinizados masculinos. Pues, el problema principal no está en los líderes-hombres de la religión, sino en la propia cosmovisión y por ende en su “programa” político-social. ¿Cómo ven estas mujeres los mil y un consejos de los “Libros” a los hombres sobre cómo oprimir, golpear, torturar, violar y matar a las mujeres, incluso sin motivo alguno? Todos conocéis el relato de Lot del libro Génesis, el mismo utilizado por los homosexuales cristianos cuando intentan dar otra explicación al motivo de la destrucción de Sodoma. Sería tema de otro artículo la homosexualidad en la Biblia y en el Corán. Lo que nos interesa aquí es mostrar hasta qué punto un hecho escalofriante de un relato tantas veces narrado, no ha levantado la ira de nuestras “activistas”, cuando Lot dice: “Yo tengo dos hijas que no han conocido varón; os las sacaré fuera, y haced de ellas como bien os pareciere; solamente que a estos varones no hagáis nada, pues que vinieron a la sombra de mi tejado”. Qué clase de padre puede proponer a unos hombres violar a sus dos hijas que, siendo vírgenes, deberían tener menos de 12-13 años, pues a esta edad ya estarían casadas. Si tan hospitalario era, ¿por qué no se ofreció él mismo? Han integrado la violencia contra la mujer en nuestras culturas hasta tal punto que han anulado nuestra capacidad de reaccionar ante tales barbaries. Ahora que la derecha está devolviendo a Dios a las aulas, podría analizar cada uno de los capítulos de los libros sagrados, sin complejo, censura y miedo. Que expliquen a los creyentes cómo puede llegar a ser profeta un señor como Abraham, que abandona a su propia esposa e hijo pequeño en el desierto para que muriesen de hambre y sed. Hoy estaría acusado de maltrato y dos intentos de asesinato. Y aun hay madres que ponen el nombre “ibri” y derivados, a sus recién nacidos. La plaga de pederastia que azota a la Iglesia no es fruto del celibato —la mayoría de los violadores de niños están casados e incluso abusan de sus propios hijos—, sino del machismo que autoriza al hombre ejercer el poder sobre la mujer y sobre los niños. Se trata de un patriarcado que durante siglos ha sido santificado bajo la firma del propio Creador. No hace mucho, la religión se presentaba como la última garante de la moral y ética en una sociedad capitalista que había creado a un nuevo Dios: el dinero. A los jefes religiosos hoy no les queda ni eso. Han podido servir a la vez “a Dios y a Mammón”, y a otras divinidades y demonios terrenales sin despeinarse. Que las “feministas” religiosas pretendan aplicar la misma versión arcaica-patriarcal de su religión agravará el problema de la discriminación de la mujer. De Creadora a criadora Hubo un tiempo en que Dios fue mujer. Varios miles de figurillas encontradas en Mesopotamia, Sumeria y Susa, Perú, Rusia y China muestran hasta qué punto ellas dominaban el cielo de aquella gente y sin duda también su tierra. Eran las Creadoras, pese a que en la exposición titulada Siete mil años del arte persa y organizada por CaixaForum habían puesto la etiqueta “mujer” debajo de cada estatuilla: ¿Qué afán de negar su dimensión divina? Si se trataba de “mujeres”, ¿por qué no han encontrado miles de figuras de hombres, niños o ancianos? Al admitir la existencia de aquellas deidades, tendrían que cambiar su relato “creacionista” con la de “evolución de la especie” y de la sociedad humana, y eso despojaría la santidad y la eternidad al patriarcado. La propiedad privada y la aparición de los primeros guerreros-héroes acabaron con el poder de las mujeres y también con las deidades femeninas. Las tablillas que muestran rostros de mujeres barbudas, exhiben este periodo de transición. A partir de ahora, solo eran “creadoras” de los herederos del hombre. Tarea tan primordial que en el islam una madre puede pedir recompensa económica al marido por amamantar a los hijos en común. ¿Un chollo? No: ella nunca es tutora de sus propios hijos. Se los arrancan cuando quieran. Sorprende que las mismas mujeres menospreciadas por sus dioses, que les colocan en el Décimo Mandamiento junto con otras propiedades del hombre: el buey y el asno, sean las más fieles. Pues, obediencia más resignación, quizás sea igual a algo de paz en la “otra” vida. En las sociedades capitalistas avanzadas las mujeres son el “segundo sexo” y se enfrentan a un techo de cristal para avanzar; donde la religión tiene peso, caen en la categoría de “subgénero” y se enfrenta a un techo de hormigón armado. Este mundillo tenebroso vuelve a necesitar más Luz y más Razón. 33 comentarios: #1 Comentario por entretierras 17/03/2013 10:08 La mujer ha de ser igual en cualquier lugar, pero para eso a lo mejor todos los seres humanos debemos de ser iguales; sin diferencia de clase, raza o género ... http://entretierras.net/2012/12/07/una-liberacion-necesaria/ #2 Comentario por ateo666666 17/03/2013 10:09 Estas personas alienadas, defensoras del mayor papel femenino en la iglesia, no entiende que la democracia y la igualdad no se construyen permitiendo el acceso de las minorías a entidades antidemocráticas y represoras. Así, no es igualitario luchar porque las mujeres puedan acceder a los títulos nobiliarios. Tampoco es democrático esforzarse por conseguir que los negros ingresen en el KKK o los judíos en el partido nacionalsocialista alemán. Nunca será integrador que la iglesia católica nombre a una mujer papisa o ya puestos que haya un papa homosexual declarado. Porque todo ello no cambia para nada la estructura real e ideológica de éstas organizaciones represoras nacidas de la superstición y del odio al diferente. Lo que en realidad hay que hacer por el contrario, es luchar por la desaparición de todas estas organizaciones símbolos evidentes de la discriminación, la intolerancia y el fanatismo sectario. http://diario-de-un-ateo.blogspot.com.es/2012/11/el-oximoron-de-la-igualdad-entre-sexos.html

En respuesta a "¿Por qué ahora un papa sudamericano?"

En respuesta a "¿Por qué ahora un papa sudamericano?" Bernardo Pérez Andreo Rebelión Estimado amigo Ollantay, acabas de publicar un artículo en Rebelión cuyo título es ¿Por qué ahora un papa sudamericano? y del que dices en un comentario dejado en mi blog, que es "respuesta" al mío. Por ello, me permito dejar aquí, con el consentimiento de este magnífico medio de expresión de los de abajo, un pequeño comentario a tu respuesta. Aunque no lo parezca en un principio, compartimos cierto aire en el análisis de la historia. Creo que Wallerstein es uno de los referentes para entender lo que pasa en el mundo según lo que ha sucedido en los últimos veinte siglos, pero los instrumentos de análisis no pueden ser aplicados cual deus ex machina explicativo. Las realidades humanas son mucho más complejas, tanto que la división entre buenos y malos tiende a simplificar en tal medida que antes que explicar bloquea la comprensión de las realidades. Hay que aceptar que el cristianismo perdió mucho al dejarse adoptar por el Imperio romano. Es verdad que Constantino, bautizado en el lecho de muerte en el año 325 porque si lo hacía antes no podría cometer los graves pecados de asesinato , fornicación e idolatría que lo excomulgarían, utilizó al cristianismo como un instrumento de su política imperial y el cristianismo, por desgracia, se dejó utilizar. También es cierto que Teodosio impuso, no el cristianismo, sino esa versión corrupta que ya se había acercado al poder. Por este motivo nació el monacato, como un intento por volver a las raíces, saliendo del mundo, es decir, del Imperio, sin abandonar la Iglesia. En los albores de la sociedad moderna, con un capitalismo incipiente, el movimiento popular iniciado por San Francisco, va a suponer una profunda crítica del sistema-mundo imperial, sobre todo del que ya se fraguaba como mercantilismo capitalista. El poder eclesial se vio desbordado por la fuerza del movimiento e intentó mantenerlo dentro de los límites de lo permisible, de ahí que obligaran a Francisco a vivir según una regla aprobada por el papa y sometido al orden jerárquico, sin embargo, el espíritu libre de Francisco no cabía en tales moldes y desbordó los límites impuestos, siendo, hasta hoy, inspiración de tantos movimientos renovadores. Creo, sinceramente, que el nombre adoptado por el papa no es un intento de apropiación de la fuerza del de Asís, sino un intento por recoger la renovación revolucionaria del Poverello. Es posible hacer la interpretación que das tú en tu artículo, tiene visos de verosimilitud, no lo niego. La idea de que la elección de un pontífice latinoamericano que consiga hacer con las revoluciones en marcha en el subcontinente lo mismo que Wojtila consiguió con los regímenes comunistas tras el muro de Berlín, está rondando muchas mentes, pero creo que hay que establecer algunas salvedades. Lo primero es que existen muchas influencias en cada hecho histórico como para poderlas reducir a un influencia monocausal. Un mismo hombre puede actuar de diversas formas según el contexto en el que se encuentre y eso hay que tenerlo presente. Es posible que Bergoglio fuese tímido en la condena de la dictadura argentina, pero puede ser perfectamente libre en el gobierno de la Iglesia y desde allí significar un cambio para mejor en las mismas revoluciones que se están produciendo en Sudamérica. Es más, un cambio radical en las posiciones vaticanas puede suponer un impulso a prácticas eclesiales más cercanas a los movimientos populares latinoamericanos. De la misma manera que las directrices vaticanas en los ochenta supusieron un freno, hoy bien podrían ser lo contrario. Por otro lado, la elección de Bergoglio es el resultado, también, de una lucha interna para cambiar el rumbo de la Iglesia. Cualquiera de los papables en el cónclave era mucho más conservador y suponía la continuación de las prácticas que han llevado a la Iglesia a su peor crisis en los últimos quinientos años. El empecinamiento en la línea ultraconservadora estaba poniendo a la Iglesia a las puertas de un cisma o de su desaparición, la Iglesia amenaza ruina y eso es lo que, según creemos los cristianos, el Espíritu ha intentado modificar. La elección de Francisco es, visto así, una ayuda a todos los movimientos que buscan otro mundo distinto a este, un mundo que en el Evangelio es llamado por Jesús el Reino de Dios. La Iglesia puede, por fin, dedicarse a ello y eso siempre será una ayuda para los pueblos empobrecidos y oprimidos. Creo que los pueblos empobrecidos que luchan por su libertad no tienen que desbautizarse, como propones, sino que bien pueden ser, otra vez y como siempre, esos mismos pobres los que evangelicen a la Iglesia. El cristianismo no es contrario a la causa de la liberación, todo lo contrario, la verdadera liberación siempre es cristiana y por ello las luchas por ella están sembradas con la sangre de los cristianos. El Imperio del mal no podrá utilizar a la Iglesia contra los pobres, mucho menos en una Iglesia cuyo servus servorum Dei se llama Francisco. Si así lo hiciera, ya podríamos certificar su final, pero las puertas del abismo no prevalecerán. Recibe un cordial saludo y el agradecimiento por tus reflexiones. Unos y otros, a este lado y al otro de la mar océana, a un lado y al otro del muro de la vergüenza que separa a los enriquecidos de los empobrecidos, tenemos que hacer lo necesario para avanzar hacia el reino de la solidaridad y la justicia, la república del amor y la compasión, la civilización de la humanidad verdadera. Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes. 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Por qué, ahora, un Papa Suramericano?

¿Por qué, ahora, un Papa Suramericano? Ollantay Itzamná Rebelión Hace 17 siglos atrás (S. IV), el mundo de entonces padecía las consecuencias de la imparable crisis del sistema-mundo-romano. Para entonces, también, el perseguido movimiento religioso de los nazarenos (cristianos) ya había logrado constituirse en una imparable fraternidad sin fronteras dentro de la misma globalización romana en crisis. Ante la desesperante licuefacción del sistema-mundo-romano, el Emperador Constantino se hizo “cristiano” (se bautizó en el año 315) con la finalidad de salvar su Imperio utilizando la fuerza moral y religiosa del cristianismo como el arma más eficiente de dominación y cohesión política. Finalmente, será el Emperador Teodosio (380) quien declarará el cristianismo como la religión oficial del Imperio para aprovechar el dinamismo aglutinador de este movimiento y darle vida al Imperio por 10 siglos más. Así fue como se imperializó el cristianismo (aunque el Imperio jamás se cristianizó), perdiendo toda su mística y espiritualidad profética-liberadora. Desde entonces, el matrimonio entre el papado y los diferentes imperios de turno jamás se rompió. Más por el contrario, aquella alianza se fortaleció y se fortalece ya por más de XV siglos, algunas veces con actos más evidentes que otros. En el presente siglo, el sistema-mundo-occidental, vive una de sus peores crisis de su historia, no sólo financiera, política o energética, sino una crisis integral de sentido. Y, ante la irracional insistencia de las corporaciones de salvar su sistema, sacrificando a la Madre Tierra, los pueblos empobrecidos del Sur nos insubordinamos ante Imperio de la muerte con una propuesta en construcción de una civilización de la Vida. Y, es entonces, cuando nuevamente el Imperio de la muerte echa mano del “cristianismo”, esta vez ya no bautizando a su Emperador, sino sentándolo en la silla de Pedro a un Cardenal del Sur empobrecido. ¿Cuál es la finalidad de este ajedrez religioso político del Imperio, con un argentino en la silla papal? Y es más, el nuevo Papa lleva nada menos que el nombre de Francisco I, en referencia al mendigo cristiano, Francisco de Asís (vilipendiado por el poder religioso-político de su tiempo), quien en el siglo XIII intentó divorciar (liberar) a la jerarquía católica del Imperio Romano, y refundar el movimiento cristiano. Para no hacer mucho esfuerzo histórico, cuando el Imperio del capitalismo se veía desafiado por el socialismo en las últimas décadas del pasado siglo, las corporaciones financieras hicieron Papa a Karol Wojtila, nada menos que de origen polaco (país socialista). Y mientras, las y los cristianos católicos se regocijaban con el magisterio anticomunista de Juan Pablo II (quien silenció a muchos teólogos de la liberación), las corporaciones financieras (capitalistas) se repartieron el planeta entero, convirtiéndonos a las y los empobrecidos en cenizas del Imperio neoliberal. En América Latina fue extirpado violentamente todo intento de emancipación de los pueblos, intimidándolos con el miedo al fantasma del comunismo ateo, con la abierta opción por los ricos de la gran mayoría de los jerarcas católicos. De las teologías de liberación sólo quedan recuerdos. Pero la vocación libertaria y emancipatoria del espíritu del Sur “cristiano” continúa desafiante. Por eso, ahora, nuevamente recurren al instrumento religioso para inmovilizarnos y lesionar nuestros procesos de cambios emancipatorios. Pero, ya no estamos dispuestos a ser colonos de nadie. Ya somos mayores de edad. Si nos siguen predicando la obediencia cadavérica como la máxima virtud cristiana, en nombre del Dios insensible, y tratándonos como a ovejas del “Señor” (patrón), no tendremos otro camino que desbautizarnos para liberarnos del yugo del Imperio de la muerte. Ya aprendimos que el método del bautismo sólo sirvió y sirve para enriquecer a unos pocos y empobrecernos a las grandes mayorías. Y todo, en nombre de Dios. Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes. Envía esta noticia

lunes, 4 de marzo de 2013

EL PAPA

Ver como pdf 04-03-2013 El Papa Pedro José Colás Pradas Rebelión Si hay algo que nos alerta de que las élites económicas están planeando algo gordo para causar esta crisis económica, no son los recortes y las reformas. Efectivamente, los movimientos de privatizar el agua en todo el mundo, han sido indicadores que nos deberían haber alertado y ponernos al pie de guerra, pero que, a falta de unas organizaciones revolucionarias fuertes, han pasado casi inadvertidas entre las poblaciones locales. Pero hay movimientos actualmente que deberían alertarnos de que algo están moviendo la clase dirigente, como es el asunto que tratamos hoy, el Papa Benedicto XVI. El líder de la mayor secta de la civilización de occidente, ha sorprendido al mundo entero presentando su dimisión y retiro en el Vaticano, http://internacional.elpais.com/internacional/2013/02/11/actualidad/1360580038_865243.html . El nombramiento del hasta ahora actual líder de la Iglesia, es cuanto menos inquietante si atendemos a su pasada juventud en las canteras hitlerianas, que algunos defienden por ser una regla común entre todos los jóvenes de la época en Alemania http://churchforum.butacas-cine.com/benedicto-xvi-un-papa-que-fue-nazi.htm . Decir estas cosas provoca la respuesta organizada de los grupos fundamentalistas http://elpais.com/elpais/2011/10/18/actualidad/1318920529_850215.html , que, según el medio que los divulgue, será más o menos descarado http://www.elmundo.es/america/2011/10/17/gentes/1318878391.html . Quizás para sus defensores, su pasado sea algo inevitable, pero que sí lo podría haber sido su nombramiento, pues el Papa, puede venir de cualquier rincón de la casa, y se podría haber elegido a alguien que no perteneciese a los países de orden fascista de la época, por ejemplo. Un Papa al que hay que pasar por alto su pasado, pero al que sí se le puede criticar sus opiniones actuales, en las que nos compara a los laicistas con sus ex compañeros del fascismo http://www.publico.es/internacional/337031/el-papa-equipara-el-ateismo-con-el-nazismo . Ratzinguer Z ha sido, sin duda, el Papa de las reformas http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/papa-dice-que-pesebre-habia-buey-mula-2255036 , pero si inquietante fue su nombramiento, más lo es su renuncia y sus últimas reformas http://www.rpp.com.pe/2013-02-11-rayo-sorprende-en-el-vaticano-el-mismo-dia-que-renuncia-el-papa-noticia_566338.html . Pero no atendamos a mitos, el cargo del pastor de almas y mentes no es un cargo cualquiera, es el de jefe del estado colonialista por excelencia, el del paraíso fiscal que más dinero invierte en armas del mundo http://atreveteapensarr.wordpress.com/2012/07/10/el-banco-del-vaticano-es-el-principal-accionista-de-la-mayor-industria-de-armamentos-en-el-mundo-pietro-beretta/ . Lo lógico, es que cuando un director va a presentar su renuncia, es que deje al siguiente acometer las grandes reformas, por ello nos deberíamos preguntar porqué nombra al nuevo banquero de Dios http://sanfranciscosur.com/2013/02/17/el-banquero-de-dios-supone-la-ultima-batalla-por-el-control-del-dinero/ , un empresario casualmente alemán http://www.dw.de/ernst-von-freyberg-es-el-alem%C3%A1n-que-presidir%C3%A1-el-banco-del-vaticano/a-16604456 . Y lejos de ser el último de sus grandes cambios, también incluye reformas en los métodos de designación para el nuevo papado http://andaluciainformacion.es/andalucia/284966/el-papa-podria-modificar-las-reglas-del-conclave-antes-de-su-retirada/ . Las élites se mueven y nos están aplastando, debemos para sus planes con la unidad obrera, tengamos cuidado. Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

lunes, 31 de diciembre de 2012

Entre Navidad y Revolución no hay contradicción

Entre Navidad y Revolución no hay contradicción Manuel Humberto Restrepo Domínguez Rebelión Al final del año ocurre una mezcla de conceptos, prácticas y sensaciones entre el sentido del trabajo y las fiestas de navidad. Cada uno trae consigo tiempos, memorias, luchas, significados, deseos, que se cruzan e intervienen en unos pocos días distintos a los demás. Se vive de otra manera. Trabajo y Fiesta, conservan elementos de una edad media que no fue derrotada del todo por la modernidad y que resurge de la misma manera que las ruinas de Roma lo hacen para dejar ver que su presente todavía sigue inevitablemente atado a su pasado. La época medieval hizo del trabajador poco menos que un paria, era tratado sin embargo mejor que un campesino, por la clase en el poder. Hoy las transnacionales vuelven a tratar al trabajador como poco menos que un paria y a los campesinos como instrumentos de segundo nivel. Con la modernidad y como resultado material de las luchas por derechos asociados al trabajo el primer gran logro universal fue el establecimiento de la jornada laboral de 8 horas, cuyo reconocimiento y aceptación social constituye una de las grandes e integrales conquistas en el proceso de liberación del ser humano de ataduras y opresiones. Esta conquista fue lograda por los obreros socialistas y los trabajadores en resistencia a la explotación que provocaba la naciente sociedad industrial. Ocho horas de trabajo permitirían distribuir el día en tres partes: el tiempo de trabajo socialmente necesario en el proceso de producción; el tiempo de la política, de la relación social, de la cultura, del ocio y de la satisfacción de necesidades y deseos y; el tiempo necesario para la reparación física y espiritual dedicado al sueño. Su universalidad ética y laica se ha puesto al servicio de todos los seres humanos. El derecho a trabajar ocho horas del día de las doce que marca el sol, hace parte del proceso de humanización, hace parte esencial de lo que somos como seres humanos y de lo que significamos como seres sociales, de deseos, de aspiraciones. Este derecho nos recuerda todos los días, que alguna vez los seres humanos fueron tratados como animales, vendidos, comprados y que la dignidad se construye con las luchas, no se inventa, no se invoca, no se recibe, no la trae el espíritu navideño. Diciembre es el tiempo en el que las ocho horas de trabajo se encuentran con la fiesta de navidad, que aparece dotada de cierta universalidad alcanzada como efecto del poder que la impuso para eliminar las fiestas populares paganas de la edad media, en las que los excluidos, parias y campesinos se encontraban para celebrar rituales, dar ofrendas y eliminar las ataduras al trabajo de siervos y dominados. Sobre qué es y que representa la navidad es común encontrar en las enciclopedias y en los propios textos cristianos que su fecha de aparición se dio en el siglo IV por mandato del papa Julio I, quien para sellar la discrepancia de fechas sobre el nacimiento del hijo de dios impuso el 25 de diciembre, que coincidía con el fin de las fiestas paganas del solsticio de invierno, en la que según la tradición babilónica se celebraban rituales en honor a sus selectos dioses nacidos por la misma época invernal. Se bebía, comía, reía, ofrendaba, bailaba y jugaba en honor a: Mitra diosa del sol, de origen persa; Baco dios del vino, de origen griego, inspirador de la locura ritual y el éxtasis, patrón de la agricultura y el teatro, también conocido como Dionisio; Adonis dios de la belleza, originario de fenicia; Osiris el sol difunto, dios de la muerte y del mas allá, egipcio; Júpiter protector de la ciudad de Roma de quien emanan la autoridad, las leyes y el orden social; Hércules, el más fuerte, orgulloso y vigoroso sexualmente, de origen griego también conocido como Alcides. Esta fiesta popular era considerada por el imperio como algo vil, inmoral, degenerado que además lo ponía en ridículo. Durante una semana la gente se dedicaba a divertirse, burlarse, hacer banquetes, romper límites, se suspendían las actividades judiciales, penales, escolares, se comía y bebía, se eliminaba la moral y se ridiculizaba el orden social haciendo señor al siervo y siervo al señor. Era de tal magnitud la capacidad popular de estas fiestas que el imperio para derrotarlas las hizo suyas, les colocó sobre su significado y sus fechas, otro significado y otros rituales, iniciando por unir a ellas el nacimiento de Jesús, fracturando la memoria de lo que quedaba debajo hasta sustituirlo completamente. La fiesta de Navidad fue sobrepuesta encima de las saturnalias (en honor al dios de la agricultura el 17 de diciembre) y otras ceremonias que constituían las fiestas populares. La imposición de la navidad trazo nuevos rituales y articuló la semana del 16 al 24 con la novena que representa los nueve meses de embarazo de María y su búsqueda de posada para el nacimiento. La novena fragmentó en pequeños grupos las anteriores reuniones plenas del pueblo. A la fiesta central se fueron agregando elementos que en todo caso guardan partes de la memoria de fiestas paganas y otros creados por el mercado. Del árbol de navidad se desprenden varias historias, una señala que Nimrod, hijo y esposo de Semiramis nació un 25 de diciembre y al morir encarnó en un árbol en el que cada natalicio su madre-esposa le colgaba dones y regalos, Babilonia adoptó esta tradición según el génesis. Se dice que los romanos usaron arboles de pino para celebrar el nacimiento del dios sol en forma de fuego (no el de Jesús) y en las ramas colgaban elementos de las fiestas saturnales como máscaras de Baco para recibir su protección humana o cerezas rojas. Se cree que el árbol de navidad más parecido al que conocemos se armó en Alemania en 1605. Como alguien tendría que llegar con regalos, de Rusia provino San Nicolás (siglo V) un obispo afamado por su caridad que se convirtió en patrón de Rusia y Turquía, del que emergerá en 1823 el mito moderno, habiéndose modificado el nombre holandés de Sinterklaas por el anglicismo Santa Klaus, que completa la ecuación navideña de: nacimiento, árbol de navidad y, regalos de Nicolás. La semana se une a través del novenario y después aparecerán los villancicos que eran cantados a la madre y a su hijo en brazos y procedentes de los armenios llegaran los reyes magos, que finalizan el espíritu de reconciliación, amor y paz. Ya entrado el siglo XX la idea del trabajo se completó con la fiesta de navidad, como periodo de vacaciones, de descanso para el que poco importan los orígenes. A estas fiestas se les cubre con las aspiraciones negadas por el trabajo el resto del año, se invoca el amor, la paz, la solidaridad, la unión, pero también el buen vino, el pavo, la gula, la lujuria, las cenas abundantes, los nuevos vestidos, los juegos, los regalos y los trabajadores reciben como parte de su salario una prima de navidad. El árbol, las luces, los pesebres, las carrozas, las comparsas, todo se une, hay más risas que sobresalen sobre las tristezas de los millones de excluidos y humillados que son opacados. En 1882 en Nueva York, se levantó el primer Árbol de Navidad adornado 80 bombillas rojas, blancas y azules iluminadas con luz electrica. Después vino El Árbol de Navidad más alto, con 20 mts, armado en el Rockefeller Center, otra muestra del poder del capital. E n 1931 justo con la gran depresión económica, se afirma que Coca-Cola impuso la nueva leyenda de Papa Noel diseñada en Chicago por Habdon Sundblom, que lo vistió de rojo y blanco, sus colores tradicionales. Hacia adelante el mercado ha conquistado buena parte del sentido de la navidad impuesta por los cristianos y Santa Claus se constituyó en el icono que ríe, da, excita, enloquece y no para de invitar a comprar y comprar. Para no perder el espíritu navideño parece ser que no hay socialista que se rehúse a sonreír en navidad, ni cristiano que renuncie a aceptar su jornada laboral de ocho horas. Entre marxismo y revolución no hay contradicción dijo el padre Camilo Torres Restrepo. Feliz navidad, ojala con risas, con avances en la paz negociada y con trabajo también. Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes. Envía esta noticia Compartir esta noticia: delicious digg meneame twitter

PARA QUE SIRVE UN CURA

Para qué sirve un cura Pedro L. Angosto http://www.nuevatribuna.es De pequeño creía que los curas no tenían madre ni padre. En mi pueblo había un buen puñado y siempre pensé que habían nacido así, tal como yo los veía, con su sotana, sus sandalias, su mano dispuesta para ser besada por críos y abuelos. Fue muy cruel, en extremo doloroso, aquel día lejano en que, acompañado por mis hermanos y unos amigos, entramos en la Iglesia de El Salvador de Caravaca para inspeccionar sus rincones ocultos. Después de acceder clandestinamente a la torre y correr sobre las nervaturas góticas de la espléndida bóveda gótica, bajamos a la sacristía. De pronto todo se vino abajo, el párroco se estaba cambiando. Se había quitado la piel negra dejando ver unos pantalones de tergal, un jersey de lana y unos zapatones de Segarra. ¡Qué inmensa decepción! Yo hasta entonces creía que había animales, vegetales, minerales y curas, pero a resultas de aquella visión llegué a la conclusión de que éstos, los curas, podían incluirse entre los primeros, los animales, porque todo era fachada, vestimenta, indumentaria, disfraz. Muy decepcionado, me puse a pensar –cosa muy rara entonces y ahora en mi–, a cavilar sobre mi relación con aquellos seres que acaban de entrar por sorpresa en el reino animal. Ellos mismos, algunos de mis amigos, algún familiar, nos hablaban constantemente de la obligación que teníamos de confesar todos nuestros pecados con la frecuencia suficiente para evitar ir al averno si la muerte nos encontraba de súbito. Pecado, muerte, infierno, resignación siempre en sus bocas, aquellos tipos parecían inspectores celestiales encargados de amargarnos la vida y después, tras unos rezos, darnos la paz interina del Señor. Yo no era ni malo ni bueno ni todo lo contrario, sólo era un chaval de un pueblo pobre rodeado de una huerta y unas montañas hermosísimas. Nada más. Pero tenía que buscar en mi menuda materia gris cosas que contar a quienes todavía no pertenecían al reino animal y sí al curil. Que si le había cogido dos reales a mi abuela, que si el otro día rompimos una de la doscientas bombillas que oscurecían el pueblo, que si había robado un puñado de albaricoques… No bastaba, el cura seguía indagando, eso eran naderías, pequeñas travesuras, pecados veniales que en caso de muerte repentina no darían con mis huesos en el infierno sino todo lo más en el purgatorio, que era como una especie de sala de espera de un aeropuerto en huelga de controladores. Buscaban más, pero yo no sabía qué, hasta que un día, hablando con un colega bastante borde –vamos, era más malo que las tueras, pero para estas cosas, muy cumplidor– me preguntó que si después de cascármela me confesaba. Quedé estupefacto, mudo, desconcertado. Yo no, nunca se me ha ocurrido, además no creo que pase nada. Sí, ya lo creo que pasa, que estás en pecado mortal desde que empezaste, y ya hace añicos, de modo que o te confiesas o prepárate. ¡Joder, con el prepárate! Día tras días los curas nos aterrorizaban con la muerte y los horrores que Satanás y Pedro Botero tenían preparados para los que cómo yo podían morir estando en pecado mortal. Así que, un día cualquiera, me acerqué al confesionario y tras contar la monserga de siempre, le dije al cura que había cometido actos impuros. Esa fue la fórmula que me había prescrito mi colega. Al clérigo le cambió la cara, despertó y salió del letargo en el que yacía entre el cojín del culo y la pared de madera de aquella caja vertical y tétrica. ¿Y cómo lo haces, te tocas, tienes rozamientos, poluciones, lo haces con amigos, en solitario? ¿Qué piensas cuando lo haces, en mujeres, en tu madre, en tu hermana…? Ni por un momento se le ocurrió que mis actos impuros pudieran venir del apareamiento con otra persona, daba por hecho que yo era autónomo, y no erraba. Lo cierto y verdad es que yo, pese a mis catorce años y tres de experiencia, no tenía ni puta idea de en qué consistían los actos impuros, me sonaba eso a algo que yo no hacía, algo exótico más relacionado con ellos que conmigo, el caso es que al acabar –el cura no tenía prisa– quiso saber desde cuando era impuro. Mentí –otro gran pecado– y le dije que desde hacía unos meses. Visto que no sacaba más información, frustrado, me mandó rezar no sé cuantos yopecadores, avesmarias y señormíojesucristo. Lo hice y salí de allí escopeteado. Al poco ocurrió lo que les he contado al principio y nunca más volví a pisar una iglesia para cosas de religión y mucho menos un confesionario. Tal fue la consecuencia de ver al rey desnudo. Aquello era el franquismo, y esos animales que se dedicaban a vigilar por nuestra salvación eterna y nuestra sumisión terrenal, estaban en todos lados y a todas horas. Eran el brazo tonto de la ley, tonto pero enormemente dañino y eficaz. Todo lo que pasó, y lo que pasamos, en aquellos años no se podría contar en cien artículos, haría falta bastante más papel, y eso que uno siempre fue a escuela pública, pero en el contexto del nacional-catolicismo, y transcurridos los años, se comprende perfectamente: Los curas eran parte esencial del engranaje represor del fascismo español y a eso se dedicaban, era su único “trabajo”. Cuando llegó esta democracia que hoy languidece ante el regreso de los que nunca debieron ser ni estar, y comenzamos a saber muchas cosas que ignorábamos, pensé que muchos de mis amigos hablarían de lo que habían sufrido física y moralmente por la influencia nefasta de los curas, incluso llegué a imaginar que algunos –los más dañados por abusos y todo tipo de violencias– se atreverían a escribirlo, a darlo a conocer. No ocurrió así, el silencio habitó entre nosotros y nadie, absolutamente nadie de mi pueblo ni de los diversos reinos de España se ha atrevido a escribir seriamente sobre esa parte terrible del franquismo. Siendo España el país con más abusos sexuales clericales del mundo, aquí nadie dice ni media, como en tantas otras aquí también se impuso la ley del silencio. Es otra parte de nuestra Historia que está por escribir. Pero bueno, eso fue entonces, y antes, y mucho antes. Pero, ¿y ahora, cuando ya dicen que pasó el terror franquista y que somos modernos, para qué sirve un cura? Pues para lo mismo que antes. Para llevarse ocho mil millones de euros del Erario y dedicarlos a embrutecer a los chavales que caen sus manos dejando su impronta nociva sobre sus conciencias; para tratar de impedir que una mujer pueda decidir si quiere ser madre o no según su plena y consciente libertad; para adoctrinar en negativo a cualquier persona que se acerque a ellos; para impedir que los homosexuales sean considerados personas de pleno derecho; para santificar las guerras que son santas; para imponer leyes de Educación trogloditas como la que ha elaborado un señor de apellido inglés que se ocupa de ese apartado en un Gobierno previamente aleccionado por ellos; para vivir en un paraíso fiscal, no pagar impuestos de ningún tipo y creerse dueños de los miles y miles de monumentos que el pueblo español construyó con su sudor y su sangre; para retrasar el progreso, para afianzar las doctrinas más caducas y perversas que ha ideado el hombre, para contravenir todos y cada uno de los de los preceptos de la doctrina que dicen seguir y que jamás siguieron, para estar al lado, muy pegaditos siempre, de la parte más retardataria y funesta de la sociedad, para vivir del cuento, para segregar, para excluir, para defraudar, para mentir, para hacer todo lo posible para que su reino sea de este mundo con cargo a los presupuestos públicos. No, como otras cosas de nuestro pasado más doloroso, la iglesia católica española no ha muerto, ha vuelto. Y goza, en todos los reinos de este maltratado país, de tanto poder como el que tuvo antaño porque en treinta y cinco años de democracia borbónica ni un solo gobierno ha sido capaz de poner coto a sus privilegios seculares, antes al contrario, los han aumentado de forma grosera e indecente hasta convertirlos en los primeros “educadores” del Estado, hipotecando de forma gravísima nuestro futuro como personas libres, decentes, cultas y solidarias, amantes de la Justicia y enemigas de las “virtudes” de la caridad. Fuente: http://www.nuevatribuna.es/articulo/sociedad/para-que-sirve-un-cura/20121207140031085067.html