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sábado, 20 de junio de 2015
Enciclica Verde
Encíclica Verde
Frei Betto
Alainet
En homenaje a San Francisco de Asís, el Papa Francisco lanzó una encíclica holística, "Alabado Sea", en la cual asocia la degradación ambiental y el aumento de la pobreza mundial. El texto constituye un llamamiento urgente a la humanidad para salir de la "espiral de autodestrucción".
El jefe de la Iglesia Católica condena el actual modelo de desarrollo centrado en el consumismo y en la obtención del lucro inmediato. Denuncia "la incoherencia de quien lucha contra el tráfico de animales en riesgo de extinción, pero permanece completamente indiferente ante la trata de personas, se desentiende de los pobres o se empeña en destruir a otro ser humano que le desagrada".
Salvar el Planeta es salvar a los pobres, clama Francisco. Ellos son las principales víctimas de las secuelas dejadas por invasiones de tierras indígenas, destrucción de los bosques, contaminación de ríos y mares, por uso excesivo de agrotóxicos y de energía fósil.
El texto rescata la interacción bíblica entre el ser humano y la naturaleza y hace mea culpa en cuanto al modo en que la Iglesia interpreta el mandato divino de "dominar” la Tierra. También amplía el significado de “No matarás”: “Un veinte por ciento de la población mundial consume recursos en tal medida que roba a las naciones pobres y a las futuras generaciones lo que necesitan para sobrevivir”.
No hay desarrollo social positivo y el progreso científico positivos, advierte el Papa, sin el respaldo de la ética y la centralidad del bien común en todo lo que se investiga y planifica.
El combate a la idolatría del mercado es enfático, al señalar que el hambre y la miseria no van a terminar simplemente con el crecimiento del mercado. “El mercado por sí mismo no garantiza el desarrollo humano integral y la inclusión social”.
Más allá de criticar como inocuas todas las reuniones importantes de la cumbre sobre el tema del medio ambiente, ya que las buenas intenciones no salen del papel, Francisco amplía el concepto de la ecología para resaltar la "ecología integral", la "ecología cultural" y la "ecología de la vida cotidiana".
Ninguna otra encíclica contiene tanta poesía. Francisco destaca que “Todo el universo material es un lenguaje del amor de Dios... El suelo, el agua, las montañas, todo es caricia de Dios”. Y, por primera vez, una encíclica valora la contribución de la obra de Teilhard de Chardin, censurado por Roma durante toda la primera mitad del siglo pasado. (Traducción: ALAI)
Frei Betto es escritor, autor de “A arte de semear estrelas” (Rocco), entre otros libros.
http://www.freibetto.org/
@freibetto.
Fuente: http://www.alainet.org/es/articulo/170510
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martes, 26 de mayo de 2015
Jon Sobrino: "Hace tiempo nos pusimos en guardia para que no beatifiquen a un monseñor Romero 'aguado'"
26-05-2015
Jon Sobrino: "Hace tiempo nos pusimos en guardia para que no beatifiquen a un monseñor Romero 'aguado'"
Alver Metalli
Tierras de América
En el Centro Monseñor Romero, plantado en el corazón de la Universidad Católica, Jon Sobrino se mueve como si danzara. Lo fundó después de la masacre de sus hermanos jesuitas –"no terminé como ellos sólo porque estaba en Tailandia”, recuerda- y a él se dedica como si fuera la última misión de su vida, que ya llega a los 77 años. Un promedio de unos veinte años más de lo que vivieron Ignacio Ellacuria y sus compañeros, derribados por balas asesinas el 16 de noviembre de 1989.
Jon Sobrino conoce muy bien las resistencias, las acusaciones de izquierdista y filoguerrillero que llovían contra Romero en El Salvador y que recibían oídos condescendientes en Roma. Por eso no puede dejar de alegrarse por la beatificación. Pero no es así. O por lo menos tiene que puntualizar muchas cosas al respecto.
Le preguntamos si hace unos años hubiera imaginado que llegaría un día como hoy, como el sábado 23 de mayo, para ser exactos. En la sala principal del mausoleo de los "mártires de la UCA”, agita el cuerpo delgado y suelta un provocatorio "Nunca me interesó”. Vuelve a repetirlo, para que quede bien claro. "En serio… lo digo en serio: nunca me interesó la beatificación de Romero”.
Esperamos la aclaración. Debe haber una, lo que acaba de decir no pueden ser sus últimas palabras. "Cuando lo mataron, la gente de aquí –no los italianos y mucho menos el Vaticano- los salvadoreños, nuestros pobres, dijeron inmediatamente: "¡Es santo!”. Pedro Casaldáliga cuatro días después escribió un gran poema: «¡San Romero de América, pastor y mártir nuestro!»”. Recuerda que también Ignacio Ellacuría, abatido a pocos metros del lugar donde nos encontramos, "tres días después del asesinato de Romero celebró misa en un aula de la UCA y en la homilía dijo: "«Con monseñor Romero Dios ha pasado por El Salvador»”.
Respira hondo como si le faltara el aire. "Eso sí. Nunca hubiera imaginado que alguien pudiera decir algo así. Que lo beatifiquen está bien; tardaron 35 años, pero no es lo más importante”. Se asegura de que el interlocutor haya recibido el golpe. "¿Entiendes lo que te estoy diciendo?”, exclama dibujando una sonrisa indulgente en sus labios finos.
Por toda respuesta recibe otro pedido de explicación. "Se entiende que no lo convence algo de lo que está ocurriendo…”. Cerca de nosotros están descargando los paquetes con el último número de Carta a las Iglesias, la revista que él dirige. "Está bien que lo beatifiquen, no digo que no, pero me hubiera gustado que fuera de otra manera… y todavía no sé lo que va a decir el cardenal Angelo Amato pasado mañana; no sé, no sé si sus palabras me van a convencer o no”.
Pero Sobrino no podrá escuchar la homilía del Prefecto que viene de Roma, o no quiere escucharla. "Sabemos que se va, que ha programado un viaje y que el sábado no estará en la plaza junto con todos. ¿Lo hizo a propósito?”.
Demora en responder, como si se estuviera preguntando cómo se supo. Después llega la aclaración: "Voy a Brasil, porque en Río de Janeiro se celebran los 50 años de la revista Concilium. He trabajado en esa revista los últimos 16 años. Debo dar un discurso y me retiro de la revista. La beatificación coincide con este encuentro. No es que me vaya, veré por televisión la ceremonia de beatificación y un poco antes del mediodía iré al aeropuerto”.
Dieciséis años en Concilium y Sobrino que se retira el día de la beatificación de Romero. Esto también es una noticia.
En la pared que tenemos delante, los "Padres de la Iglesia latinoamericana” escuchan muy serios. La galería comienza con monseñor Gerardi, asesinado en Guatemala en 1998, y prosigue con el colombiano Gerardo Valente Cano, el argentino Enrique Angelelli asesinado en 1976, Hélder Pessoa Câmara, brasileño en olor de santidad, el mexicano Sergio Méndel Arceo con otro compatriota al lado, Samuel Ruiz, y el ecuatoriano Leónidas Proano, seguidos por monseñor Roberto Joaquín Ramos (El Salvador 1938-1993) y el padre Manuel Larrain, chileno y fundador del CELAM, para terminar con el sucesor de Romero, el salesiano Arturo Rivera y Damas, figura clave en la historia de Romero e injustamente ignorado en las celebraciones de estos días.
El sábado al mediodía, según el programa que difundió el Cominé para la beatificación, se debería leer el decreto que incluirá formalmente al siervo de Dios Óscar Arnulfo Romero y Galdámez entre los beatos de la Iglesia Católica. Probablemente Jon Sobrino no tendrá tiempo de escucharlo. Pero no le preocupa. Explica en cierta forma sus razones presentando el material de Carta a las Iglesias año XXXIII, número 661, que lleva en la tapa un mural que representa a Romero llevando de la mano a la hija de un campesino que acaba de cortar con una hoz un racimo de bananas.
"Dos artículos son críticos. El padre Manuel Acosta critica la actuación de la comisión oficial de preparación de la beatificación. Luis Van de Velde es más crítico con la jerarquía. Se pregunta si monseñor Romero se reconocería el día de su beatificación. Hace tiempo que pusimos en guardia para que no beatifiquen a un monseñor Romero aguado. Existe ese riesgo; esperemos que beatifiquen a un Romero vivo, más cortante que una espada de doble filo, justo y compasivo”.
La ropa que vestían los jesuitas amigos y colegas suyos el último día de su vida se exhibe colgada en una vitrina de la sala contigua, como si estuviera en un armario. La sotana marrón de Ellacuría, un albornoz, un par de calzoncillos un poco amarillentos, todos perforados por los proyectiles que los militares no se molestaron en ahorrar. Resuta natural pensar en ellos y en el proceso de su beatificación que empezó hace poco.
"Eso tampoco me preocupa”, exclama Sobrino. "Estaba en Tailandia ese día y por eso no me mataron. He visto correr la sangre de mucha gente en El Salvador, no me interesan las beatificaciones, espero que mis palabras ayuden a conocer más y mejor a Ellalcuría, tratamos de seguir su camino. Éso es lo que me interesa”.
¿Ni siquiera una señal de reconocimiento para el Papa argentino que impulsó la causa de Romero? "No, no me interesa aplaudir, y si aplaudo no es por el hecho de que el Papa sea argentino o jesuita, sino por lo que dice, por la manera como se comportó en Lampedusa, por ejemplo. Lo que me interesa es que haya alguien que diga que el fondo del Mediterráneo está lleno de cadáveres. Yo no aplaudo la resurrección de Jesús. Aplaudir no es lo mío”.
La atención se dirige ahora a pasado mañana. "He visto horrores que nunca se denunciaron, como los denunciaba monseñor Romero. Veremos si el sábado resuenan sus palabras”. Para estar seguro de que no lo malinterpreten, Jon Sobrino las recita de memoria: "En nombre de Dios y en nombre de este pueblo sufriente, les pido, les ruego, les ordeno en nombre de Dios que termine la represión”. Ésto se lo escuché a él y me quedó grabado en la cabeza”.
El resto de su pensamiento sobre Romero, un Romero "no edulcorado”, el Romero "real”, se encuentra en el artículo que escribió para la Revista latinoamericana de Teología de la Universidad Católica, en cuyo comité de dirección figuran entre otros Leonardo Boff, Enrique Dussel y el chileno Comblin.
"Muestro lo que monseñor Romero sintió y dijo en el último retiro espiritual que predicó un mes antes de ser asesinado; después ofrezco tres puntos de reflexión que considero importantes. Recuerdo que un campesino dijo:
"Monseñor Romero nos defendió a los pobres; no solo nos ayudó, no solo hizo la opción por los pobres, que eso ya es un eslógan. Salió a defendernos a los pobres. Y si uno viene a defender es porque alguien necesita que lo defiendan, y necesita defensa el que es atacado. Por eso –dijo con segura certeza este campesino- lo mataron. Madre Teresa que era buena y no molestaba a nadie recibió el Premio Nobel, monseñor Romero que dio fastidio no recibió ningún Premio Nobel”.
Fuente: Tierras de America
Les ordeno en nombre de Dios: ¡Cese la represión!
El Salvador
Les ordeno en nombre de Dios: ¡Cese la represión!
Josaphat Jarpa
Rebelión
Este sábado 24 se realizó la Beatificación de Monseñor Romero en San Salvador, un evento que en particular me da una alegría, sin ser parte de la Iglesia Católica Romana, reconozco el simbolismo que trae consigo un acto de alto reconocimiento a una figura identificada con las luchas populares en América Latina. Recuerdo la vez que estuve en Costa Rica, en el DEI, donde tuve la oportunidad de conocer a María, una mujer Salvadoreña que trabaja en las zonas marginales del Salvador rescatando a niñas y niños de las pandillas y maras, cuando escuche por voz de ella el testimonio de Romero, imaginaba a las “Marias” de la Biblia anunciando al Cristo resucitado, una conversación llena de un profundo amor y admiración, en ese momento comprendí la relevancia de la persona de Romero para quienes todos quienes se identifican con la Iglesia de los pobres. Un sacerdote comprometido con la lucha de su pueblo, el cual fue asesinado en plena homilía, su testimonio como sus palabras parece ser aún imborrables en la memoria colectiva de toda Latinoamérica, y hoy más aún, en cada estudiante chileno, tras los últimos sucesos que nos han bañado de pena, dolor y rabia.
Hace una semana sufríamos la perdida de dos compañeros asesinados en Valparaíso, Ezequiel y Diego, sólo pasaron días cuando recibíamos la noticia de Rodrigo Avilés, quien fuera abatido por la acción de fuerzas especiales de carabineros, dejándolo en un delicado estado en el Hospital Carlos Van Buren de Valparaíso. Estos casos, se suman a una larga lista de estudiantes lastimados en manifestaciones por demandas en el ámbito de la educación, sin embargo, no sólo los estudiantes han sido víctimas de la violencia del Estado chileno, el caso mapuche, Freirina, Aysén, son otros de muchos casos más que no se pueden aislar a la hora de revisar el orden funcional del ejercicio de la violencia, la des-valorización de la vida y la indolencia a las luchas populares.
En nuestra sociedad se ha ido internalizando un imaginario desastroso para la convivencia humana, en algunos medios se difundían algunas fotos de Giuseppe Briganti Weber presunto homicida de Ezequiel y Diego, las imágenes lo mostraban con mucho dinero en sus manos, autos, armas, objetos que en el imaginario actual dominante, tienen un lugar de absoluta veneración, es que en esta sociedad se nos enseña a ganar dinero y contribuir para el “progreso”, del cual no hemos sido parte de su definición, de repente, nos hemos visto obligados llegar a la adultez, para “producir” y darle continuidad a un sistema que no te permite ponerlo en duda, porque el castigo simbólico y material, es inmediato. Nos obligan a mirar al otro como nuestro enemigo, nuestro rival, y nos hacen correr en la vida como una gran competencia, en donde si te quedas, te mueres y no hay quien te salve. El hecho que se le dispare a dos jóvenes, por una “posible” amenaza otorga garantías para quien pretenda “asegurar” su bienestar sea validado socialmente, pareciera que cualquier persona pudiera poner en su lugar a los jóvenes que no se adecuan al orden del sistema.
Oscar Romero des-ordeno su imaginario conservador, leyó su mundo y logro interpretar al verbo de Cristo desde las lágrimas salvadoreñas, llamo la atención de la Iglesia a tomar posición concreta por la paz.
“Una Iglesia que no se une a los pobres para denunciar desde los pobres las injusticias que con ellos se cometen no es verdadera Iglesia de Jesucristo… Y por eso la Iglesia sufre el destino de los pobres: la persecución. Se gloría nuestra Iglesia de haber mezclado su sangre de sacerdotes, de catequistas y de comunidades con las masacres del pueblo, y haber llevado siempre la marca de la persecución.” 2
Ni sus palabras, ni las lágrimas del pueblo salvadoreño acabaron con su muerte, según el Informe para la discusión Violencia juvenil, maras y pandillas en El Salvador3: “En los últimos quince años, la región norte de Centroamérica -Guatemala, El Salvador y Honduras presentan un acelerado crecimiento de violencia y criminalidad. El Salvador presentó una tasa de homicidios de 55 por cada cien mil habitantes en 2008, a razón de 10 y 12 homicidios diarios. La cifra es alarmante y rebasa el promedio de homicidios que ocurren en otros países de Latinoamérica. Esta situación de violencia, asociada a múltiples factores históricos, políticos y sociales, contribuye a hacer de la violencia un medio utilizado por muchos sectores y actores para mantener o ganar poder, resolver conflictos y beneficiarse económicamente”. La lógica de las guerrillas, construyen idearios de convivencia, que hoy mantienen el sufrimiento en el pueblo del Salvador. Nosotros en Chile, aún no podemos abandonar el desprecio a la vida que tanto difundió la dictadura militar.
Hoy Romero va de camino a ser Santo para la Iglesia Católica y América Latina sigue llorando por las inequidades, sigue siendo abusada por el poder, castigada por la “Oligarquía”, asesinada por sus militares. Hoy desde la institucionalidad saludan a un mártir que dio su vida, otros lo seguiremos viendo como un seguidor de Jesús que encarno su fe en la proclamación del Reino de Dios en una tierra dominada por inequidad que le arrebato la vida, tal cual le rebataron la vida a nuestros compañeros. Monseñor Romero en un contexto de completa neblina, veía luz que vale la pena volver a escuchar.
«La situación me alarma, pero la lucha de la oligarquía por defender lo indefendible no tiene perspectiva. Y menos si tiene en consideración el espíritu de combate de nuestro pueblo. Inclusive, pudiera registrarse un triunfo efímero de las fuerzas al servicio de la oligarquía, pero la voz de la justicia de nuestro pueblo volvería a escucharse y, más temprano que tarde, vencerá. La nueva sociedad viene, y viene con prisa» 4
A propósito de la Beatificación de Oscar Romero, asesinado hace 35 años por escuadrones de la muerte de ultraderecha, y la pena que nos embarga en Chile por la represión de nuestra sociedad, la muerte de nuestros compañeros, es necesario rescatar las palabras de quien resucito en el Pueblo latinoamericano, una vez asesinado y que la institución católica le llamará Santo.
“Yo quisiera hacer un llamamiento de manera especial a los hombres del ejército, y en concreto a las bases de la Guardia Nacional, de la Policía, de los cuarteles: “Hermanos son de nuestro mismo pueblo, matan a sus mismos hermanos campesinos! Y ante una orden de matar que dé un hombre debe prevalecer la ley de Dios que dice “¡No matar!”…Ningún soldado está obligado a obedecer una orden en contra la ley de Dios. Una ley inmoral nadie tiene que cumplirla. Ya es tiempo que recuperen su conciencia y obedezcan antes a su conciencia que a la orden del pecado. La iglesia defensora de los derechos de Dios, de la dignidad humana, de la persona, no puede quedarse callada ante tanta abominación. Queremos que el gobierno tome en serio que de nada sirven las reformas, si van teñidas de tanta sangre…
“En nombre de Dios, y en nombre de éste sufrido pueblo, cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios: ¡Cese la represión!”5
En memoria de Ezequiel y Diego.
Notas:
1 Josaphat Jarpa. Estudiante de Teología en la Comunidad Teológica Evangélica de Chile.
2 Homilía 17 de Febrero de 1980.
3 el Informe para la discusión Violencia juvenil, maras y pandillas en El Salvador. 2007 Disponible en: [http://www.interpeace.org/publications/central-american-youth-programme/35-youth-violence-maras-and-pandillas-in-el-salvador-spanish/file]
4 Entrevista de Prensa Latina, 15 de febrero de 1980; La voz de los sin voz, p. 445
5 Homilía 23 de Marzo de 1980
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
martes, 12 de mayo de 2015
Párroco Raúl Vera, activista de la Teología de la Liberación y la Asamblea Nacional Constituyente
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Párroco Raúl Vera, activista de la Teología de la Liberación y la Asamblea Nacional Constituyente
Pedro Echeverría V.
Rebelión
1. El 2 de mayo asistí en la ciudad de México a la “Primera Asamblea Nacional Constituyente” por invitación general de los organizadores encabezados por el sacerdote Raúl Vera, párroco en el estado de Coahuila. Asistieron unas 400 personas interesadas en discutir y organizarse con el fin de contribuir a la lucha por la liberación de nuestros pueblos pobres y explotados por un capitalismo salvaje. Semanas antes, los curas Vera, Solalinde y sus compañeros recorrieron muchos estados de la República buscando convencer a sectores del pueblo, en decenas de asambleas, a salir a la calle a protestar, a organizarse y a formar una gran organización para luchar por sus derechos.
2. Fuera del análisis de la integración y los resultados de aquella asamblea, lo que me interesa ahora es resaltar las batallas de esa corriente revolucionaria en la iglesia conocida como Teología de la Liberación que al parecer nació en el Concilio Vaticano II de Juan XXIII en Medellín, Colombia. ¿Por qué me interesa el punto? Por aquello de que Marx expresara en un texto que “la religión es el opio del pueblo” y por el ateísmo que generalmente ha profesado la izquierda marxista. Sin embargo, desde los años sesenta del pasado siglo se ha registrado un acercamiento o coincidencia de algunas luchas de católicos e izquierdistas que muchos hemos visto como buenas y otros las han catalogado de “tramposas”.
3. La corriente de Teología de la Liberación es absoluta minoría en el seno de la iglesia porque ha sido combatida –casi prohibida- por los grupos más poderosos que dominan el clero encabezados por el Papa y los cardenales. Al declararse en preferencia por los pobres y reivindicar la carrera pastoral o el cristianismo en sus primeros años, provocó esta corriente una feroz persecución contra ellos del clero dominante que está estrechamente aliado con los ricos millonarios de los gobiernos y el empresariado. Muchos miembros de la Teología, aunque nunca se han declarado marxistas, han destacado muchas veces en sus luchas más que muchos marxistas. Así lo hemos reconocido en América Latina.
4. Se ha hablado mucho de los curas liberacionistas: Gustavo Gutiérrez, Leonardo Boff, Jon Sobrino, Frei Beto, Oscar Arnulfo Romero, Camilo Torres, Ernesto Cardenal; y en México de Méndez Arceo, Samuel Ruiz, Raúl Vera, Alejandro Solalinde, Arturo Lona y muchos, muchísimos latinoamericanos, mexicanos y del mundo. Sin embargo su “opción por los pobres” ha recibido los bloqueos más grandes del mundo porque esta corriente pertenece a una institución mundial (el Vaticano) que es de las más ricas y poderosas en todo el universo. ¿Cómo puede crecer y consolidarse el gran esfuerzo de estos religiosos metidos a la liberación de los pueblos si tienen ante sí en su lucha pacífica a grandes enemigos.
5. Al escuchar a Vera en la plenaria, antes de instalarse las mesas, vi la franqueza, pero también la desesperación por que se logren cambios profundos en México. Pidió lograr la unidad haciendo a un lado siglas, corrientes, visiones para coincidir en una sola organización que luche por la justicia. Vera, como lo fueron los párrocos Méndez Arceo o Samuel Ruiz, por el enorme trabajo de liderazgo que ejercieron, tuvieron mucha más valía que muchos “marxistas”. Cada uno de ellos actuó en su tiempo, ayudaron mucho a hacer avanzar los procesos, pero como muchos, han tenido que esperar que surjan condiciones más adecuadas. ¿Quién puede olvidar Cuernavaca de Méndez Arceo, Chiapas de Samuel Ruiz y Coahuila de Raúl Vera y el Albergue de migrantes de Solalinde?
6. El sacerdote Camilo Torres fue asesinado en 1966 siendo guerrillero del Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Colombia. Cuando fue asesinado el Che Guevara en la guerrilla de Bolivia el siguiente año, tres sacerdotes y párrocos españoles (Domingo Lain, José Antonio Jiménez y Manuel Pérez) también ingresaron al Frente Camilo Torres en las guerrilla colombiana. Se habló de otros curas como Diego Cristóbal y Aurentino Rueda que tomaron ese mismo camino en Colombia. ¿Cómo desconfiar de esos sacerdotes que mucho más que muchos marxistas e izquierdistas entregaron la vida por la liberación de los miserables. Obvio, no se debe confundir la Teología de la Liberación con la iglesia siempre al servicio del alto clero, papado y cardenales.
7. Los marxistas son materialistas y científicos, pero nunca de pensamiento cerrado o cientificista. No pueden adoptar dogmáticamente las cosas o el pensamiento, a dioses o “científicos sociales”; pero le tienen absoluto respeto al pensar ideológico de los otros o los demás. Por ello las batallas sociales y políticas de los religiosos Vera, Solalinde y decenas de sacerdotes, así como de otros sacerdotes de la Teología de la Liberación que se ligan a las luchas del pueblo, no pueden dejar de apoyarse; pero tampoco puede dejar de combatirse esa alianza estrecha que existe en el mundo entre los grandes jerarcas del Vaticano con los gobiernos imperialistas de EEUU y demás amos de la fabricación de armas, de las intervenciones y de las guerras.
Blog del autor: http://pedroecheverriav.wordpress.com
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
ISLAM . : UNA SEMANA COMUN EN FRANCIA
Islam: una semana común en Francia
Editorial Le Monde
Traducido del francés para Rebelión por Susana Merino
Usted es un francés musulmán. Y si no lo es imagine serlo durante tres minutos. El lunes por la noche en la emisión del programa “Palabras Cruzadas” de la televisora France 2 oyó afirmar a Robert Menard que en las escuelas de su ciudad el “64,6%” de los niños son musulmanes. Pareciera que el alcalde de Beziers, afín al FN contó uno a uno los “nombres musulmanes” en las listas escolares. Habrá pensado entonces en su hijo, que está todavía en la primaria. Y se habrá preguntado si algún día al adulto encargado de hacer de él un ciudadano instruido y lúcido se le ocurrirá la idea de identificarlo por su nombre.
Hace ya tiempo, sin embargo, que usted no se sorprende por esta clase de provocaciones dado que son ya muchos los casos de carácter público que ocurren frecuentemente en nuestro país. El pasado lunes 26 de abril el alcalde Christian Estrosi (UMP) de Niza denunció a las “quinta columnas” islámicas y a sus “redes infiltradas en nuestro sótanos, en nuestros garajes, en otros lugares clandestinos”. Cuando este cercano lugarteniente de Sarkozy proclamaba que “el documento de identidad no hace un francés” y que es tiempo de tomar medidas contra los “enemigos de Francia que tienen un documento de identidad francés”. Luego habrá pensado en su hijo mayor “francés de origen” desde hace tres generaciones, actualmente estudiante que no es el único en vuestro medio que descubre decididamente que un pasaporte francés resulta a veces un escudo muy frágil ante los más siniestros prejuicios.
Odio y rechazo
Al día siguiente habrá pensado en su hija. ¿Han ubicado en la puerta de su colegio un control de verificación de su forma de vestir? ¿La verá un día como a Sara, la colegiala de Charleville-Mezieres, volver a su casa obligada a cambiar su falda por un vestido juzgado más “laico” que esté apenas por debajo de la rodilla? ¿O a desembarazar sus brazos de unas largas mangas de camisa? La institución educativa nacional ha actuado con “discernimiento”, aseguró su ministro Najat Vallaud-Belkacem. Sin embargo la Ley del 2004 no dice nada a este respecto y se contenta con prohibir la exhibición ostensible de “símbolos” religiosos.
El miércoles 29 de abril fueron los nuevos programas de historia de los colegios los que suscitaron una nueva polémica. Según algunos se concedió mucha extensión a la enseñanza del aporte musulmán en la Edad Media en detrimento del cristianismo. Usted no sabe nada, creía que la historia del mundo musulmán ocupaba ya un lugar lógico y legítimo en los programas. Pero se da cuenta de que evidentemente el islam molesta hasta en los libros de historia. Y puede comenzar a prepararse ya para enfrentar la semana próxima el debate que se planteará en la Asamblea Nacional sobre un proyecto de ley del Partido radical de izquierda que trata de prohibir los signos religiosos en las guarderías maternales y en los centros de ocio privados.
Tal es por lo tanto la cotidiana realidad de la República francesa, heredera de la Ilustración y orgullosa de su laicismo. Obsesivas, repetitivas, detestables estas controversias hacen el juego a todos los integristas. A aquéllos que, aunque minoritarios en el islam francés, buscan romper con la República, sus leyes y sus valores. A los que en nombre de la República no retroceden ante ninguna mezcla que estigmatice mejor a la totalidad de los musulmanes. Atizando peligrosamente la intolerancia, el rechazo y el odio.
Fuente: http://www.lemonde.fr/societe/article/2015/05/06/islam-une-semaine-ordinaire-en-france_4628687_3224.html#SlQuMtAZdlwK9R6u.99
martes, 17 de marzo de 2015
centroamerica : Una regi'on intoxicada por una servil creencia cristiana
Centroamérica, una región intoxicada por una servil creencia “cristiana”
Ollantay Itzamná
Rebelión
Hace unos días atrás, los cielos de Centroamérica fueron surcados por helicópteros estatales cargados de pastores, apóstoles y profetas “para orar y derramar bendiciones para la paz” sobre esta región violentada de América Latina. [1] En el caso hondureño, fue una iniciativa del gobierno de turno, quien, por momentos, funge más como predicador que como Presidente. [2]
Para quienes sabemos de teológica cristiana, con perspectiva histórica, observar el habitus cotidiano individual y social, en países como Honduras, Nicaragua, El Salvador y Guatemala, despierta en nuestra memoria históricos recuerdos de la cristiandad de la Edad Media. Época en la que el ser humano se asumía como una oveja (animalito) de Dios. Donde se castigaba con el infierno a la razón/pensamiento, y se promovía la creencia y la obediencia cadavérica como virtudes máximas para el ascenso social. Época en la que se instalaba en el espíritu de las y los creyentes el sentimiento de culpa y la identidad de “siervos inútiles”, derrotados por el mal, incapaces de emprender por sí mismos proyectos hacia su plenitud. A esto se denominó la primera evangelización o inquisición (extirpación de la razón simbólica).
Desde la teología política, la cristiandad tenía un claro objetivo. Afianzar y estabilizar a perpetuidad un orden político teocrático. Es decir, ante la incapacidad de las y los creyentes de autogobernarse, Dios, en su infinita misericordia, elegía bondadosas familias poderosas (reyes cristianos) para gobernar a los pueblos. Estos, junto a los jerarcas religiosos, eran los representantes de Dios en la tierra. Por tanto, los súbditos cristianos creían y obedecían más a los gobernantes que al Dios desconocido.
En buena parte de América Latina, el modelo político de la cristiandad fue desvirtuado por las diferentes revoluciones liberales inconclusas. Las escuelas y los libros se impusieron sobre las iglesias y las biblias. Muchos súbditos dejaron de ser creyentes (obedientes resignados) al adquirir la cualidad de ciudadanía. Aunque la ciudadanía tampoco se universalizó por completo en la región.
En los países centroamericanos, con excepción de Costa Rica, los esfuerzos por universalizar la educación centrada en la razón, emprendida por los liberales, fue repelida con éxito, en diferentes momentos, por los conservadores católicos. Quienes una y otra vez instauraron la creencia sobre la razón a base de la gestión del miedo (al infierno) y el deseo (del paraíso celestial).
Así emergieron estas repúblicas bicentenarias, ahora, discursivamente democráticos, pero moral y espiritualmente castizos, racistas y clasistas. Con más súbditos creyentes que con ciudadanos pensantes. Habitados por una infinidad de tabúes (Dios, Estado, Ley, Biblia, etc.). Temerosos de interrogarse sobre el origen o la finalidad de estos y otros tótems. Aunque con honrosas excepciones.
Durante la segunda mitad del pasado siglo, el gobierno de los EEUU., para contrarrestar la cohesión social alrededor de ideas socialistas, en la región centroamericana, promovió y financió todo un almácigo de emotivas iglesias pentecostales que desactivaron el despertar ciudadano del momento. A esto se denominó la segunda evangelización o nueva inquisición (extirpación sangrienta del “comunismo”).
Militares criminales como Ríos Montt y Gustavo A. Martínez, de Guatemala y Honduras respectivamente, para fines terapéuticos y políticos crearon sectas pentecostales fundamentalistas. De esta manera, estas empresas religiosas lograron lo que ni los doctrineros, ni las dictaduras militares habían conseguido: adormecer a las grandes mayorías empobrecidas, convirtiéndolos casi en unos eternos pordioseros providencialistas.
Aquí, saber de memoria citas bíblicas no es sólo un elemento de ascenso o estatus social, sino también de oportunidades laborales. Sí, aunque Ud. no lo crea. Las entrevistas laborales, como las evaluaciones académicas, se valoran en función a la mención que se haga del Dios ausente. Como en la Edad Media, en los centros educativos se imparte clases de Biblia para formar la conciencia y la conducta sumisa, resignada y providencialista de los profesionales creyentes.
Las viviendas adquieren mayor categoría social si en sus paredes llevan inscritas citas bíblicas. Muchas mujeres, en sus bolsos, junto a la cartera casi vacía, llevan un ejemplar del Nuevo Testamento. Ciudades y pueblos de Honduras están ornamentadas con inmensos carteles de: “Honduras para Cristo”. En los pueblecitos empobrecidos, donde no existe ni escuelas, ni centros de salud, mucho menos libros, encuentras anuncios estridentes de: “Aquí se venden biblias”.
Los buses de transporte, calles, plazas públicas, frecuencias radiales y canales de la Tv están repletos de predicadores, apóstoles, profetas…, que Biblia en mano infunden: “La pobreza es el mejor regalo que Dios nos da para merecer después el Reino de Dios” “La enfermedad es una bendición de Dios”. “Somos ovejas de Dios. Él nos quiere mansos y humildes…”
En las redes sociales se socializan más citas bíblicas, bendiciones, que derechos u oportunidades. ¡Hasta los noticiarios de la Tv, en Honduras, comienzan con lecturas bíblicas, o devocionales que llaman! La semana laboral se inicia y concluye con un devocional. Y, los fines de semana, las familias, con la Biblia bajo el brazo, pasean por las calles intercambiándose bendiciones entre sí.
Esta es la “cultura” cristiana compartida en la región. Cultura que es rentabilizada de sobre manera, no sólo por jerarcas religiosos para mantener a flote sus negocios, sino también por los gobernantes. Éstos, cuando pierden legitimidad social, recurren a ceremonias/teatros religiosos para legitimarse en Dios ante el pueblo creyente. Así, el gobernante “predicador” nuevamente es asimilado y aceptado por sus víctimas empobrecidos como el enviado del Dios ausente. Del mismo modo de cómo es amado el cura, pastor, obispo o cardenal que se concubina públicamente con el violento poder establecido.
En este contexto cultural, donde los fundamentos de la estructura social y psicológica de las personas están afianzadas en la creencia ciega, el trabajo de la concientización para el despertar de nuevos sujetos sociopolíticos continúa siendo un trabajo titánico casi estéril. No sé que sea más difícil: que una sociedad toxicómana (drogadicta) se desintoxique, o que los creyentes (“cristianos”) irreflexivos que esperan el “arrebato escatológico” se conviertan en ciudadanos corresponsables. No lo sé.
Notas
[1] Programa televisivo HCH. En helicóptero, evangélicos inician oración por Centro América. http://hchtvdigital.com/v2/news/en-helicoptero-evangelicos-inician-oracion-por-centroamerica/
[2] Proceso Digital. En jornada de oración Presidente Hernández pide a Dios sabiduría para crear la nueva Honduras. http://www.proceso.hn/component/k2/item/90242-en-jornada-de-oraci%C3%B3n-presidente-hern%C3%A1ndez-pide-a-dios-sabidur%C3%ADa-para-crear-la-nueva-honduras.html
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
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lunes, 16 de febrero de 2015
La confesión de un crédulo ateo
Cronopiando
La confesión de un crédulo ateo
Koldo Campos Sagaseta
Rebelión
uando allá por los años sesenta la Teología de la Liberación fue abriéndose espacio en el llamado tercer mundo, tuvo el Vaticano la ocasión de redimir sus pecados, la oportunidad de retomar sus cristianos orígenes, y la posibilidad, en consecuencia, de extender el evangelio y multiplicar su nómina de fieles. Pero ni el Vaticano quiso expiar sus culpas, ni se interesó en variar su curso, ni le preocuparon las secuelas de su torpeza.
Esa Iglesia que, como escribiera Pedro Casaldáliga en su prefacio al libro “Eclesiología” de Fernando Bernabé López (Nano) “creyendo, confesando y cantando el encuentro vivo con el Dios Amor y el programa revolucionario de su Hijo” se ganaba el respeto de las comunidades en la que se integraba compartiendo el pan y el vino, también el hambre y la sed, se acabó convirtiendo en el peor enemigo de Roma.
Como bien describía el propio Nano en una de sus certeras humoradas, “la Iglesia es una: santa, católica, apostólica… y uniforme”. No se admiten ni toleran disidencias. Por si no fueran suficientes las dificultades que la Teología de la Liberación debía enfrentar, una amenazaba su eclosión. Y no era la violencia de regímenes militares, la persecución de Estados corruptos o la ambición de burguesías temerosas de un poder popular aún más consciente, sino Roma.
El éxito que jamás tuvieron, por sanguinarios que fueran sus métodos, los gobiernos que han hecho del infierno algo más que un futuro destino, lo tuvo el Vaticano censurando opiniones, desautorizando actos, trasladando ejemplos, castigando conductas, clausurando encuentros…
Frente a la curia romana, la teología de la liberación no encontró más defensa que la obediencia debida. La misma que llevó a Ernesto Cardenal, de rodillas frente a Pablo VI en la Plaza de la Revolución de Managua, a inclinar la cabeza, besar el anillo papal y escuchar en silencio los exabruptos que, por ejemplo, no tuvo Su Santidad, días antes, para Duvalier en Haití o para Pinochet en Chile.
El espacio que hubiera ocupado la Iglesia pasó a ser pasto de otras denominaciones religiosas y sectas de todo tipo financiadas, en muchos casos, por transnacionales y Estados delincuentes.
Claro que, ni la historia ha terminado ni la Teología de la Liberación ha desaparecido. Es más, no tengo la menor duda de que, si alguna vez, y que cada quien ponga la fecha que más le cuadre, sigue habiendo sobre la faz de la tierra una iglesia, ésta será plural, de todos y de todas; practicará la solidaridad, no la especulación; estimulará el conocimiento, no el analfabetismo; fomentará la crítica, no el adocenamiento; defenderá la justicia, no la razón de Estado; ejercerá el Amor, no el odio… Y hasta podría ser en Roma, aunque sólo sea para que, como dicen algunos, Dios tenga la oportunidad de visitar, por fin, el Vaticano.
Y lo digo yo que no creo en la otra vida, pero que si algún día me desdigo y termino aceptando la certeza de una eternidad para la que hoy no me basta la fe, será porque piense que vidas tan generosamente entregadas a las mejores causas de los seres humanos, como la del padre jesuita y dominicano Regino Martínez, no tendrían sentido sin esa prolongación de la existencia donde se vean cumplidos los mejores sueños y anhelos de todos, porque algo así debe ser la otra vida.
Y lo digo yo que no creo en la Iglesia, pero que si algún día me arrepiento de tanta agnóstica ignorancia y acabo agradeciendo esa divina referencia en la que todos los seres humanos seamos por fin iguales, será porque termine apreciando, finalmente, que ejemplos como el que brinda Pedro Casaldáliga supieron transformar el más empobrecido y miserable infierno de este mundo en la más hermosa y humana fiesta de la solidaridad, porque algo así debe ser la Iglesia.
Y lo digo yo que no creo en Dios, pero que si algún día reconduzco la incredulidad que hoy manifiesto y termino convirtiéndome en otra oveja más de su rebaño, será porque me confirmen su existencia conductas tan honestas y desprendidas como las de Helder Cámara, Leonardo Boff, Patxi Larrainzar, Jesús Lezaun, Arantxa Aguirre, Aparecida de Sousa, Ellacuría, Arnulfo Romero, García Laviana, María Marciano, Ernesto Cardenal y tantas y tantos sanadores de almas que han predicado el amor allá donde más se hace preciso su arraigo, y la justicia donde más urge su gobierno, porque algo así debe ser Dios.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
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