lunes, 10 de diciembre de 2018

Saldo negativo de los gobiernos “progresistas” y la nueva presidencia de México


Entrevista a Raúl Zibechi
El saldo negativo de los gobiernos “progresistas” y la nueva presidencia de México

Desinformemonos


Los gobiernos progresistas en América Latina “han resultado una regresión y para los pueblos indígenas han significado una doble o triple regresión, porque se les ha folklorizado. Hoy hay hombres de sombrero y mujeres de pollera en el parlamento, pero folklorizados, no representando políticamente a sus pueblos. Es una política de despojo que los fuerza a desplazarse. Y en esto no hay ninguna diferencia entre los gobiernos progresistas y los gobiernos de derecha y conservadores, como el de Perú o el de Colombia. La actitud anti-indígena es una constante en ambos casos”, advierte Raúl Zibechi, periodista uruguayo, escritor y acompañante desde hace más de 30 años de diversos movimientos sociales del continente.
“El saldo de los gobiernos progresistas en América Latina es negativo”, sentencia Zibechi en entrevista con Desinformémonos, luego de participar en una serie de encuentros con movimientos sociales e indígenas de Chiapas y Oaxaca, durante una breve gira por México en la que presentó su más reciente libro: Los desbordes desde abajo (Ediciones Bajo Tierra, 2018).
De la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia de México, Zibechi señala que no representa ningún cambio para la región. Y sus consultas, opina, “son mecanismos de desarticulación de la protesta”. Habrá resistencia, dice, “pues las luchas no van a desaparecer porque haya un gobierno que sonría”.
La desarticulación de los movimientos sociales, la inclusión de cuadros de abajo en el nuevo gobierno, la imposición de proyectos extractivistas, el aislamiento de los críticos, la polarización de la prensa, el rol de Estados Unidos, entre otros, son los temas de esta entrevista.
– ¿Cuál es el saldo de los gobiernos progresistas en América Latina?
– El saldo de los gobiernos progresistas en América Latina es negativo. El saldo es Bolsonaro, el saldo es Macri, es una Venezuela destruida. El saldo es Daniel Ortega, genocida, violador. Como dijo Chico de Oliveira en Brasil, fundador del Partido del Trabajo de los Trabajadores, “el lulismo fue una regresión política”.
Y cuando decimos esto no hablamos de esos millones que salieron de la pobreza pero que ahora volvieron, no hablamos de algunas cuestiones interesantes que se hicieron interesantes, como las cuotas para las personas negras en las universidades brasileñas. Hablamos de que destruyeron la potencia emancipatoria de los pueblos porque dispersaron a los movimientos sociales, se llevaron a los dirigentes a los ministerios, se corrompieron.
No hay país con gobierno progresista en el que no haya habido casos de corrupción. El que fue vicepresidente de mi país, Uruguay, que tiene un apellido noble, Raúl Sendic, debió renunciar a la vicepresidencia por un caso de corrupción. En Argentina tiraban bolsos llenos de dinero adentro de un convento para eludir el tema de la apropiación indebida que hubo.
El saldo es negativo, pero eso no quiere decir que no comprenda a la gente que los votó, que los apoyó y que los sigue apoyando, porque frente a eso está una derecha espantosa. Pero en resumidas cuentas el saldo es negativo.
– En concreto, ¿cuál es el saldo en el ámbito económico?
– En lo económico no hubo reforma agraria, pero no hubo una reforma del sistema impositivo. No hubo reformas estructurales. Hubo una mayor renta a los sectores populares, pero esa renta fue bancarizada, financierizada, y entonces consiguieron, a través de las políticas sociales, que la gente tuviera un poco más de dinero, pero tiene además un cartoncito como el de las tarjeta de crédito o débito, que necesitan para poder sacar el dinero de las políticas sociales del banco y con eso van a los las malls o de shopping a comprar televisiones de plasma, motos, coches. Es una integración a través del consumo.
Durante el periodo de Lula en Brasil, el sector que más lucró y que tuvo las mayores ganancias de su historia fue la banca. Entonces fue una integración de los sectores populares, pero a través del consumo, y eso despolitiza, y además enriquece a la intermediación bancaria.
– ¿Y los megaproyectos en territorios indígenas?
– El extractivismo, la soja, la expansión del agronegocio, la minería, generaron un desplazamiento o acorralamiento de los pueblos indígenas. Hay un caso en Brasil que es demencial y se llama Belo Monte, que es la represa, la tercera más grande del mundo, que desvía 100 kilómetros del río Xingú, y en esa cuenca que se vacía se van a morir de hambre o van a tener que emigrar los pescadores, los habitantes de las riberas, todas las personas que vivían del río y que son pueblos originarios. Pero además, la demarcación de las tierras indígenas no se respetó.
Por otro lado tenemos el ejemplo paradigmático que es Bolivia. En Bolivia el movimiento popular tenía cinco organizaciones que hicieron el pacto de unidad, y después de la marcha en defensa del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro-Sécure (TIPNIS) en 2011, el gobierno empezó a dividir a las organizaciones.
Hay dos organizaciones, y esto fuera de Bolivia se sabe poco: el Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu (Conamaq) y la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (CIDOB), dos organizaciones históricas de los pueblos indígenas, a las que Evo Morales y Álvaro García dieron sendos golpes de Estado. Mandaron a la policía, echaron a los dirigentes legítimos y atrás llegaron, protegidos por la policía, los dirigentes afines al gobierno, al Estado. Esto es un auténtico golpe de Estado y sucedió en Bolivia.
Cuando decimos que el progresismo ha resultado en una regresión, para los pueblos indígenas ha significado una doble o triple regresión, porque se les ha folklorizado. Hoy hay hombres de sombrero y mujeres de pollera en el parlamento, pero folklorizados, no representando políticamente a sus pueblos. Es una política de despojo que los fuerza a desplazarse. Y en esto no hay ninguna diferencia entre los gobiernos progresistas y los gobiernos de derecha conservadores, como el de Perú o el de Colombia. La actitud anti-indígena es una constante en ambos casos.
– Vamos al terreno de las libertades. ¿Qué pasó en estos gobiernos con la libertad de expresión y con la libertad de manifestación? ¿Se llevaron a cabo “linchamientos” a quienes, desde la izquierda, se opusieron o cuestionaron lo que estaban haciendo?
– Durante los primeros años hubo una ampliación de libertades, de manifestación, de crítica, pero a partir de la crisis de 2008 hubo un repliegue de estos gobiernos. Una vez más Brasil es un caso paradigmático porque en junio de 2013, 20 millones de jóvenes salieron a las calles en 353 ciudades durante un mes, inicialmente contra el aumento del transporte, que es muy caro en Brasil (cada desplazamiento de autobús o metro vale entre 20 y 25 pesos mexicanos), pero terminó siendo una revuelta contra la desigualdad. São Paulo es la ciudad que tiene más helipuertos y helicópteros del mundo porque la burguesía no se digna a ir en coche por la superficie.
Esa revuelta contra la desigualdad tocó los límites del progresismo, que se limitó a repartir un poquito mejor la renta salarial, pero no la renta total y no tocó las desigualdades. Cuando surgió ese movimiento hubo un repliegue del gobierno de Dilma Rousseff, del PT y de la izquierda en su conjunto, y mandaron a la policía. Por supuesto que lo que habría tenido que haber hecho un gobierno de izquierda era ponerse del lado de la gente, pero al mandar a la policía generaron un vacío político y una desmoralización tan fuerte que de eso se vino aprovechando la derecha hasta el día de hoy. El 2013 fue un parteaguas en Brasil y en toda la región. Son los movimientos, la irrupción de la gente cansada de que le tomen el pelo, de que se burlen de ella, una de las dos o tres causas principales de la crisis de los progresismos en América Latina.
– ¿Y los medios de comunicación? ¿Qué papel jugaron y juegan?
– Sobre los medios de comunicación hay varias dinámicas. Hay países donde los Estados han ido avanzando sobre los medios de comunicación, como Venezuela, clausurándolos, domesticándolos o comprándolos. El grueso de los medios de comunicación de Venezuela son estatales o pro-estatales. El otro extremo podría ser Argentina, donde hay alrededor de 200 medios de comunicación culturales, autogestionados, digitales y en papel, como Desinformémonos en México. Esos 200 medios tienen entre cinco y siete millones de lectores mensuales, en un país de 40 millones de habitantes. Se trata de medios minoritarios, pero ya no son marginales. Más aún, cuando hay un conflicto, como cuando una fábrica de Monsanto se iba a instalar en las Malvinas Argentinas, y desde Uruguay, si se quería saber lo que pasaba, entrabas a la prensa de la derecha, La Nación, Clarín, y no aparecía nada. Entrabas a la prensa de la izquierda, como Página 12, y tampoco aparecía nada. Tenías que informarte en estos medios comunitarios o alternativos.
Estos medios ya no son una minoría marginada, sino que tienen una masa crítica, y cumplen el rol de que informan a los nuestros de lo que otros no informan.
– Hemos visto que se ha dado una polarización de los medios durante estos medios. Los que están con el gobierno, en este caso progresista, y los que tiene la ultraderecha…
Sí, claro. En Brasil está pasando algo increíble, Bolsonaro hace campaña contra la Red Globo, que es la hegemónica, y contra Folha de São Paulo, que es el periódico de las élites, y se apoya en las redes sociales y en los medios de comunicación evangélicos, que son de ultraderecha. Hay una reconfiguración de los medios muy interesante, que hay que seguirla, porque incluso Bolsonaro amenazó con clausura Folha de São Paulo, que es un escándalo, es como clausurar un diario de derecha de México. Es la misma actitud que tiene Donald Trump con los medios. Pero están emergiendo otros medios, como es el caso de los evangélicos, son una fuerza política y social que merece ser estudiada a fondo, y están compitiendo ya con la Red Globo en Brasil. Por otro lado, en la mayoría de los países existen medios como los nuestros, alternativos, pero no en todos tienen fuerza.
– Hay otros medios, que no son alternativos ni marginales, sino grandes medios de izquierda, o críticos al poder, bien colocados en sus países, como Brecha en Uruguay, o Página 12 en Argentina. ¿Qué papel juegan con los gobiernos progresistas?
– Debo decir que Brecha fue crítico antes de la llegada de los gobiernos y durante los gobiernos progresistas. Siempre hemos sido un periódico crítico. Página 12, en cambio, se hizo kirchnerista y dependió hasta hoy de recursos bajados por el Estado. Todo lo malo tiene una parte buena, y acá en México lo van a vivir. La parte mala es que los progresistas nos destruyen o nos crean muchos problemas. La parte buena es que el escenario se clarifica, ya no quedan lugares para las medias tintas, estás o no con el Estado. Cuando estás con el Estado la excusa es q ue ahora lo gobierna la izquierda, pero estás con el Estado, eso es lo principal. Y los que se mantienen en su trabajo de autonomía, de trabajo por fuera de las instituciones.
Página 12 claudicó, en los 90 fue un diario bien importante no sólo en Argentina, tenía una estética particular y un impacto con tapas de página muy potentes. Por otro lado, hay otros medios que se han mantenido fieles a su trayectoria. Yo no quiero exagerar, pero diría que Brecha, en Suadamérica, es de los pocos que ha atravesado el progresismo con muchas dificultades económicas. No vivimos de Brecha, estamos mal económicamente, pero mantuvimos la dignidad y una posición independiente, aunque hay matices. Hay algunos periodistas dentro más afines al gobierno, pero siempre críticos.
– ¿Y cuáles son los costos de mantenerse críticos, desde la izquierda, a los gobiernos progresistas?
– Los costos de mantener la postura crítica son el aislamiento, no te llaman para hacerte entrevistas, te ignoran. Hay deterioro económico personal, tenemos que buscarnos trabajitos para sobrevivir, y eso es un costo importante, pero hay que fijarnos muy bien, hay una trampa del progresismo que hemos logramos sortear, pues así cómo como la profesión periodística, en el caso de Brecha, hoy tiene un salario muy bajo, pero ha habido una renovación generacional y de género. Y hoy la mayoría de la planta son personas jóvenes y mujeres. Los que quieren ganar más se han ido con el gobierno o a crear periódicos afines al progresismo, y los que nos quedamos, bueno, pues ganamos poco, pero ahí estamos.
– ¿Lo que nos estás diciendo es que nos va a ir muy mal a los que mantengamos una postura crítica, en el caso de México, a Andrés Manuel López Obrador?
– Yo no diría “irnos muy mal”. El aislamiento es duro, pero te hace más fuerte. Y además no aspiramos a hacernos ricos. Por ejemplo en Brecha, de 35 trabajadores, habrá cinco o seis con carro, los demás vamos en transporte público, y eso me parece que es muy importante porque marca algo que en este momento es una siembra, no se ve, pero están ahí las semillas y en algún momento van a florecer.
Pero lo que está sucediendo en México hay que leerlo de otro modo por dos razones. El ciclo progresista en América Latina inició por el 2000 y terminó por el 2014, y es un ciclo que fue posible gracias a los altos precios de las commodities, del petróleo, de la soja, del mineral de hierro, porque a las burguesías en esa época de bonanza económica no les importó mucho que les subieran un poco los impuestos, y porque los sectores populares estuvieron tranquilos. Pero hoy en día vivimos la post crisis del 2018. Las clases dominantes del mundo se han hecho más bestiales, más brutales. El uno por ciento tiene una riqueza como nunca soñó tener en la historia y se han hecho mucho más intransigentes, más ultras, y están en contra de los pueblos.
El gobierno de López Obrador llega en el momento en el cual las clases dominantes no están dispuestas a ceder en nada. Hay una situación que llevará muy rápidamente al gobierno a alinearse con los intereses empresariales. Estos pocos días que llevo en México he visto algo sorprendente. Prendo la televisión y en el parlamento unos diputados del PAN ponen una manta que dice “#NoALaDictaduraObradorista”. Son terribles, pero desde el primer día ya están oponiéndose, no le dan ninguna chance. Parece que eso va a marcar: Te doblegas completamente o vas a tener una oposición implacable como tuvo Dilma en sus últimos años en Brasil.
– ¿Qué representa la llegada de López Obrador para el Continente Americano?
Me gustaría decir que representa algo para la región, pero yo creo que no representa nada, porque desde el punto de vista de la integración regional latinoamericana, no aporta nada, y desde el punto de vista de un giro a la izquierda en la región, ya no es posible, y tampoco aporta nada y porque la política exterior, por lo que yo entiendo, va a ser de alineamiento total con el nuevo NAFTA y con las políticas de Donald Trump. Entonces yo no espero nada.
Si hubiera sido diez o quince años atrás, capaz que se podría esperar algo en un clima distinto, pero hoy en día, cuando hay una guerra comercial con China y con Estados Unidos, cuando hay un encrespamiento de las relaciones internacionales y una intransigencia muy fuerte, como hace una semana que se pelearon Trump y Macron y hubo un destrato mutuo muy fuerte… pues no hay margen para ninguna otra política.
– Háblanos de los movimientos sociales dentro de los gobiernos progresistas...
– Los gobiernos progresistas han sido maestros en el arte de desactivar a los movimientos sociales y a la protesta social. Han cegado las bases sociales de sus movimientos con políticas sociales, pequeñas cosméticas que entusiasmaron a mucha gente que nunca había recibido nada. También cooptaron a los dirigentes de los movimientos.
El personal político de los gobiernos progresistas viene de abajo, los cuadros tecnocráticos que están al frente nacieron y conocen la cultura organizativa de los movimientos sociales, entonces, cuando están arriba saben muy bien qué teclas tocar para debilitar, y eso es muy peligroso.
Hay dos cosas que ponen en peligro a los movimientos sociales. Primero, el Estado se reviste de legitimidad con el progresismo, y un Estado con legitimidad, un Estado fuerte, es peligroso. Después, los saberes de abajo que han llegado allá arriba están destinados a debilitarnos. Y estas dos cuestiones juntas pueden ser enormemente depredadores para los movimientos populares. Un ejemplo es Bolivia con Evo Morales y Álvaro García, que se disfrazaron diciendo que era el gobierno de los movimientos sociales e hicieron los golpes de Estado a los mismos.
En Argentina está el caso piquetero. El movimiento piquetero fue completamente neutralizado, dispersado, destruido, por las políticas sociales. Hay un manual en un libro del Ministerio de Desarrollo Social, donde estaba la hermana de Néstor Kirchner, que dice que el funcionario ideal del Ministerio es “aquel militante social que en los 90 se opuso y organizó a la gente en la base social en los territorios contra el modelo neoliberal”. Succionan cuadros políticos y militantes y saberes a los Estados y eso es un elemento muy definitorio y fundamental.
El tercer ejemplo pueden ser los compañeros de Brasil del Movimiento de los Sin Tierra y de los Sin Techo, movimientos muy importantes, muy luchadores, con una trayectoria impecable, que reconocen que Lula y Dilma entregaron menos tierras con la reforma agraria que el gobierno neoliberal de Fernando Henrique Cardoso, pero aun así, los apoyaron porque hay un chorro de dinero que fue destinado a la educación, la vivienda, etcétera. Son movimientos potencialmente revolucionarios que quedaron neutralizados completamente.
– Y el caso de México, país al que también conoces muy bien desde hace un cuarto de siglo...
– En México hay muchos movimientos potentes. Los movimientos urbanos tienen una larga trayectoria de haber sido dispersados, sobre todo por gobiernos del PRD, pero me preocupan mucho los movimientos indígenas, que son una parte minoritaria de la población, pero importantísima, y me preocupa el aislamiento y la posibilidad de golpes o represiones quirúrgicas. Me preocupa mucho que en los próximos seis años haya un proceso de debilitamiento del zapatismo y del CNI (Consejo Nacional Indígena) y de otros movimientos indígenas y populares, que son los que se han opuesto a los grandes proyectos.
Hay una operación muy fina. Las consultas que se ha hecho y las que se van a hacer son mecanismos de desarticulación de la protesta. Mañana tú puedes decir que estás en contra del Tren Maya por tal o cual razón, y te van a decir que vayas y votes. En esta consulta, la del aeropuerto, hubo 1 millón y cacho de votos, pero yo creo que en las próximas consultas pueden votar más personas, y si votan más personas mayor será la legitimidad de la consulta, aunque sea ilegal, sin sustento jurídico y sin sustento de ningún tipo.
Supongamos que respeten la consulta. El mensaje que están enviando los progresistas y López Obrador es que el conflicto no vale la pena porque es riesgoso, que votando o apoyando al gobierno se van a solucionar los problemas. El mecanismo de la consulta busca encasillar y conducir la protesta al terreno de las urnas. ¿Para qué me voy a oponer a la carretera si estoy en contra y puedo votar. Y si pierdo, por lo menos pude opinar en un ejercicio democrático en el que no tuve que poner el cuerpo y la policía no me dio un golpe? Lo que se hace es deslegitimar el conflicto y deslegitimar la protesta, y eso va de la mano de aislar a los que protesten. Los que protestan aislados son rápidamente víctimas de la represión estatal. Ése es el riesgo que yo veo ahí.
Espero que la consulta no tenga la última palabra. Con la consulta los pueblos tienen dos opciones: o jugarse por la consulta, que no creo que sean tan poco hábiles, o que digan que hagan todas las consultas que quieran pero que ellos no quieren que el tren pase por ahí, que es lo que han hecho otros pueblos en América Latina.
Por suerte, en algunos casos como el de las comunidades zapatistas o Cherán, hay una fortaleza. Igual la van a pasar muy mal, creo yo y ojalá me equivoque, pero no es lo mismo pasarlo mal cuando están temblequeando a cuando estás bien y firme en tus bases, como los zapatistas.
Po otra parte, estoy seguro de que López Obrador se jubilará, no creo que se pueda reelegir, aunque me imagino que ya está pensando en reelegirse. Pasarán seis años, se irá Morena o no, pero el zapatismo va a seguir en pie, y eso es importante porque son luchas de cinco siglos que no van a desaparecer porque haya un gobierno que sonría o tenga buenos modales.
– ¿Y la resistencia?
– Habrá resistencia. Lo que han hecho los gobiernos progresistas es profundizar el capitalismo, han traído más capitalismo, más transnacionales y más monopolios. Esto de hacer mega obras en el sur es para cooptar al resto de México, porque ha sido la zona más rebelde y eso todos lo sabemos. Los pueblos van a resistir. Hay muchas personas que, como decimos en Uruguay, “no se comen la pastilla”, no se dejan engañar. La gente está alerta, además ya tienen 15 años de nuestra experiencia y saben lo que pasó en el sur. Habría que ser un poco más optimista.
– ¿Qué papel juega Donald Trump y Estados Unidos?
– Trump es más que Trump. Es la mayor intransigencia de las clases dominantes, de los ricos, y la mayor intransigencia del Pentágono, que tiene tanto peso como las clases dominantes. Esta gente se está inclinando por la guerra, por militarizar el escenario global. La guerra comercial contra China es una guerra y, comercial por ahora. La guerra va a escalar y es probable que lleguemos a guerras entre naciones con armas nucleares, eso que los zapatistas llaman el colapso.
El régimen Trump tiene aspectos del colapso, es una manifestación de la crisis del sistema, del imperialismo yanqui, pero también es una manifestación de que ellos pueden apostar al colapso antes de soltar la sartén que creen o temen que se les está escapando. Un escenario horrible. El que venga después de Trump, aunque sea demócrata, va a seguir muchos de los pasos de Trump. El gobierno de Trump no es un paréntesis, sino un viraje en las estrategias de las clases dominantes.
Estados Unidos apuesta cada vez más a la subordinación absoluta de México. Es un patio trasero del cual no van a soltar las garras y por lo tanto, en ese proyecto de tener a México subordinado, el gobierno de López Obrador les pueda venir incluso muy bien, pues esto de llevar las mega obras al sur, de facilitar el flujo de mercancías, commodities, minerales, maderas, todo lo que haya para sacar, los monopolios lo ven muy bien, y más si además consigue aplacar a una parte de la ciudadanía.
Lo que no va a conseguir este gobierno ni ninguno, por ahora, es bajar los niveles de violencia, los feminicidios, la actividad del narcotráfico, de la ilegalidad. Eso para Estados Unidos es algo importante, porque desde la guerra contra el narco apuesta a la violencia, al Plan Mérida, a la descomposición del tejido social. Todos son planes del imperio que ahora los va a ejecutar López Obrador. Con este señor además se van a cumplir los planes que profundizan el capitalismo, el monopolio, y lo que los compas zapatistas han llamado la cuarta guerra mundial, el despojo de los pueblos. Eso es lo que está a la orden del día.
– Para finalizar, ¿qué lectura le das al fenómeno migratorio que estamos viviendo estos días de Centroamérica hacia el norte?
– Quiero creer que con esta marcha masiva de migrantes está naciendo un movimiento, porque antes la migración era individual, de familias, gota a gota, pero ahora es masiva y organizada. Para movilizarse 7 mil personas todas juntas hay que estar organizado. Capaz que es la primera de muchas marchas y si es así es bueno, porque la migración solitaria es fácilmente reprimible, vulnerable, pero con esta probablemente la gente haya llegado a la conclusión de que es mejor migrar en masa para estar más protegidos. No tengo claro que Trump vaya a poder impedir el paso de los migrantes por la frontera, a pesar de todas las gárgaras que hace. Es un costo político muy alto. Lo bueno es que está naciendo algo nuevo, desde abajo.
Fuente: https://desinformemonos.org/

¿Dónde estamos? Guillermo Almeyra.


¿Dónde estamos?



En México estamos recién conquistando cosas elementales que en otros países son tan naturales como el acto de respirar. Por ejemplo, consideramos que quien no roba es virtuoso cuando eso en otros países es normal y la excepción rara, el robo. Recuerdo aún un gran título de primera página en un diario suizo, en 1952, sobre el robo de una bicicleta y las suposiciones de que semejante delito sólo podía haber sido cometido por un extranjero…Tratamos aún, con esfuerzos enormes, de suprimir casos aberrantes como el tener que protegernos de la policía o que el ejército esté dedicado a tareas policiales, se contamine con el narcotráfico y se convierta en ejecutor de la política migratoria de Washington y en ocupante del territorio nacional.
Estamos recién tratando de tener una justicia digna de ese nombre, una educación pública nacional gratuita y de calidad para todos y en todos los idiomas de las minorías indígenas, el derecho al trabajo (sí, a ser explotados pero poder comer), la seguridad y la igualdad para las mujeres, la sanidad pública para todos, viviendas habitables y dignas, los derechos de los pueblos indígenas, que son la colonia interna del capitalismo mexicano.
Bregamos todavía por asegurar derechos para la niñez, una explotación racional y renovable de los recursos, una reestructuración del territorio dándole prioridad a sus habitantes pobres y trabajadores y la misma independencia nacional porque no es independiente un país que debe pagar anualmente 800 000 millones de pesos en servicio de la deuda y que depende de las remesas de sus trabajadores y debe importar sus alimentos y su combustible de prácticamente un solo vendedor que, además, es su principal proveedor de tecnología, ideología y de todo tipo de abastecimiento médico, alimentario, industrial y cultural.
Estamos ante la tarea inmensa de modernizar a México y de conseguir en el país la vigencia de la democracia, la cual es totalmente incompatible con la miseria material y cultural del 80 por ciento de los habitantes y con el grado altísimo de desigualdad social, represión, muertes violentas.
Hemos dado un importante paso adelante pero no cambió el poder, que sigue en las mismas manos, las de las transnacionales, los bancos, la gran industria nacional y extranjera.
El éxito electoral se debió a una lucha de masas no electoralista que fue canalizada por un movimiento-partido nuevo inventado para las elecciones pero que, en múltiples aspectos, recogió el eco de las exigencias populares. El miedo a la protesta popular en caso de fraude llevó a una parte de los capitalistas a aceptar la victoria electoral de AMLO obtenida gracias a la continua lucha obrera, campesina, indígena, estudiantil y popular para defenderse de ataques del capital o lograr reivindicaciones.
Estamos así ante un cambio de bloque gobernante siempre dentro de la clase capitalista, y ante un gobierno con una amplia base popular, con dirigentes y cuadros plebeyos mechados en el entorno presidencial con agentes probados del gran capital que impulsan proyectos nefastos. En frente y en contra está el bloque de siempre, antipopular y antinacional, apoyado por Washington y servido por los achichincles de éste y por todo el aparato de dominación (Iglesias, medios de comunicación empresariales, televisiones y radios y mandos de las fuerzas represivas).
En el frente popular hay una fractura ideológica y las ideas y los símbolos de los gobernantes no son los de los trabajadores. Aquéllos quieren un cambio pero dentro del mismo sistema y respetando las reglas de éste. Por eso eligen como modelo a Benito Juárez que, aunque tuvo enormes méritos, se reeligió cuatro veces, enriqueció más a los muy ricos, fomentó la creación de inmensos latifundios a costa de las comunidades y pueblos y se apoyó en Estados Unidos. O a Madero, el gran empresario que mandó al ejército contra el pueblo de Morelos y quiso sobornar a Zapata dándole una hacienda. El pueblo mexicano, por el contrario, se inspira en Zapata y en Pancho Villa y pone por sobre la propiedad privada las necesidades materiales, culturales y políticas de los oprimidos. El peligro es constante. No me voy a cansar nunca de repetir que en el entorno de AMLO hay muchos Huerta potenciales.
Clemenceau, el vencedor de la primera guerra mundial, decía que la guerra era demasiado seria como para dejársela a los militares. La política es también demasiado seria y quienes votaron MORENA no pueden dejarla en manos de políticos con otros valores e intereses aunque éstos otorguen, lo cual les honra, algunas reivindicaciones democráticas (liberación de los presos sociales, anulación de los procesos contra los luchadores, comisión para investigar el crimen en Ayotzinapa, fin de la ley de educación, entre otras).
En el mundo actual, enfrentado a la posibilidad de una catástrofe ambiental o de una guerra, si se quiere la democracia hay que luchar por una alternativa al capitalismo, que trae desocupación, migraciones, hambrunas, destrucción ambiental, represión, opresión y guerra.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

jueves, 6 de diciembre de 2018

“El cardenal” del Valle de los Caídos

El Psoe criptórquido nos dejó el marrón de “el cardenal” del Valle de los Caídos



Lo lógico hubiera sido que el Psoe, que gobernó largo tiempo con mayoría absoluta, hubiera sacado la momia de Franco -personaje que fue propuesto para “ser ungido” cardenal en la década de los cincuenta- del lóbrego y lúgubre Valle de los Caídos. Como se dice en inglés, ahora todo huele a “too late” y, después de tantas décadas de decepción habrá que brindar, cuando llegue “el desahucio”, con copa de plástico y casera.Los socialistas llegaron al poder en 1982 con una campaña tan agresivamente revolucionaria que ponía a todos los pelos de punta (Pablo Iglesias comparado con el F.G. de aquellos tiempos sería una monjita de la caridad). Tras anunciar a todo bombo y platillo que eran republicanos, laicos, antiimperialistas, anti Otan, etc., arañaron 202 de los 350 diputados del Parlamento y la ingenua izquierda saltó de alegría.
Pero, como decía Valle Inclán, “España es una deformación grotesca de la civilización europea”. Los socialistas se hicieron realistas, pragmáticos. “No importa que el ratón sea blanco o negro, lo que importa es que cace ratones” decía el “alter ego” del emperador Adriano parafraseando a Deng Xiao Ping (El Pequeño Timonel). Gran número de socialistas abandonaron descaradamente sus ideales y se forraron. Luego llegó la etapa de la decepción, que intentaron maquillar con “la movida”, el AVE, la Expo de Sevilla, el sablazo y la santa comisión.
En la cresta de la ola se olvidaron del candidato a “cardenal”, investidura que rechazó la Santa Sede (a pesar de ser postulado por una elite de fans del caudillo). El Vaticano, aún reconociendo que había salvado a España del diablo rojo y a la Iglesia Católica de la quema, rechazó tener “un purpurado castrense” alegando, entre otras cosas, que no había hecho “la carrera eclesiástica”.
Otros dicen que al Psoe criptórquido le faltaron agallas, que no tuvo lo que hay que tener para hacer la mudanza del dictador. Otros que F.G experimentó una transformación, en paralelo a su partido, sólo comparable a la de Gregorio Samsa en la Metamorfosis de Kafka. Bueno, que cada uno saque sus conclusiones.
Además, entre los socialistas laicos empezaron a brotar, como champiñones, los líderes católicos. Los que vivimos la transición “intuimos” que la mitad de los más de seis millones de votos que consiguió Adolfo Suarez (UCD) en las elecciones de 1977, fue a parar a las urnas del Psoe, lo que explica el tema de la momia y muchas cosas mas.
Cuando estudiaba periodismo en Madrid (1972-1977) ¡qué maravilloso era escuchar a Felipe González en los salones de los Colegios Mayores! ¡Parecía la epifanía de Lenin! ¡No digamos a Juan Luis Cebrián! Nos enterábamos de que iba a hablar “en un piso franco” de milagro. Una vez, antes de entrar en el inmueble donde iba a abrir la boca el mascarón de PRISA, me chequearon en un pasillo un par de tipos para comprobar que estaba limpio. ¡Dios mío, qué estúpido y naif era! ¡Les creía!
Ahora, analizando las cosas con más calma, estoy seguro de que lo más puro y verdadero que vi en aquel quinquenio fue el desnudo integral de Victoria Vera, en octubre de 1975, en el Teatro Reina Victoria de Madrid. Era la primera vez que una mujer se quitaba la ropa en un escenario desde la II República.
La jovencísima actriz trabajaba en la obra ¿Por qué corres Ulises? de Antonio Gala. Al dramaturgo, que ya tiene 88 años, le conocía. El fue el presidente del jurado que me concedió el Primer Premio Nacional de Cuentos y Narraciones Cortas. El relato galardonado, “Plotes el Anarquista”, fue transmitido en un programa especial de R.N.E. Por desgracia, he perdido el manuscrito. A ver si lo encuentro algún día en algún arcón.
Un mes después del “destape” de Victoria Vera, cual Eva anunciado Democracia, Franco, que fue torturado hasta el último minuto por sus médicos, que querían mantenerlo vivo al precio que fuera, estiró la pata.
El forense Antonio Piga se quejó de que le hubieran dado el cuerpo del caudillo con retraso (se pudo tardar casi un día en anunciar su muerte). ¿Por qué me lo dieron tan tarde si yo era el encargado de embalsamarlo? Se preguntó azorado.
Dicen que el nuevo Psoe sacará a “Tutankamóm” de la pirámide a finales de este año. Ha pasado casi medio siglo “desde que el generalísimo nos dejó huérfanos”. No sé, algo me dice que hemos lentificado el asunto hasta límites esperpénticos. Creo que ni brindaré con casera. “Is too late”, me limitaré a pasar página. Ahora me preocupan más las sombras de otros dictadores.
Blog del autor: http://www.nilo-homerico.es/
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

miércoles, 5 de diciembre de 2018

Jesús (Zeus, Dios) era conocido como "El Caballo" en la Roma Imperial del siglo II

Jesús (Zeus, Dios) era conocido como "El Caballo" en la Roma Imperial del siglo II por un grave e "inocente" error de los Padres de la Iglesia




El personaje de Jesucristo sigue siendo un enigma, "un gran desconocido" que hizo su aparición pública, como salido de la nada, cuando frisaba con los 30 años. Mientras en Grecia la razón, el espíritu científico, la filosofía, etc., llenaban el alma de todas las academias, la religión lo impregnaba todo en Tierra Santa y era frecuente -de ello da numerosos testimonios La Biblia - el surgimiento de profetas y mensajeros que hablaban a través de la boca de Dios, inspirados por el Creador, o simplemente porque se sentían elegidos para realizar grandes misiones que transformarían el mundo. Entre "los enviados" había personas de todo tipo (de lo que hace una parodia genial los Monty Python en su obra "La vida de Brian") e incluso, lo que es normal en esa atmósfera, individuos con trastornos mentales que, aunque no precisaban tratamiento médico, necesitaban reposo en lugares santos, con mucha paz y música celestial.Las teorías más conocidas -siguen siendo teorías porque no han podido ser demostradas- muestran a Jesús como a un gran rabino que conocía el Antiguo Testamento; un hombre influido por los esenios, secta que predicaba el amor a los débiles, a los pobres y a los esclavos; "un pastor" que denunciaba la brutalidad de Roma y llamaba a la rebelión contra la injusticia; un nacionalista antirromano, como afirma el historiador de las religiones Fernando Bermejo Rubio en su libro "La invención de Jesús de Nazaret" (Ed. Siglo XXI, 2018) obra que está teniendo una excelente acogida internacional y acaba de ser presentada en las Universidades de Salamanca y de Cambridge, etc.
Al parecer los estudiosos de la figura del Nazareno coinciden en que los Cuatro Evangelios del Nuevo Testamento: El Evangelio según San Mateos; El Evangelio según San Marcos; El Evangelio según San Lucas y el Evangelio según San Juan, que hablan de los milagros y obra de Jesús, son "una falsificación, una adulteración" de escritos cristianos que se escribieron con multitud de firmas cuando las enseñanzas de Los Emisarios (Sheliyajím, Apóstoles), todavía estaban frescas. Entre otros, el escritor Fernando Conde Torrens aseveró en su obra "Simón, Ópera Prima"(Ed. Alta Andrómeda, 2005) -trabajo que le llevó diez años de investigación- que "ese legado primitivo" sirvió de "corpus doctrinal” para construir "al gusto de la Iglesia políticamente correcta" las enseñanzas de San Mateo, San Marcos, San Lucas y San Juan (borrando todas las firmas y dejando sólo las del cuarteto, afín de edificar un mensaje "unificado y compacto".
Fernando Conde ha declarado repetidas veces que "hubo una manipulación monstruosa" y que "no soy la única persona ni la primera que conoce eso. Estoy convencido de que El Vaticano sabe que son falsos" (“Los cuatro Evangelios").
Para los descendientes de los esenios de la época de Jesús no hay duda de que "los escritos originales, los primitivos", se encuentran en una biblioteca secreta de El Vaticano. Yo no sé si esa afirmación (también sospecha eso Fernando Conde) no es más que humo o una terrible realidad que, tanto los seguidores de Cristo como los amantes de la verdad histórica, deberían saber para no vivir "engañados hasta el final de sus días". Si "esos evangelios primitivos" (y peligrosos) hablan de Jesucristo "sin ningún tipo de censura", el Papa y la Santa Sede deberían rendir cuentas porque todo, pronto o tarde, sale a la luz. Si no hay nada que ocultar, nada, todos felices y comiendo huesos de santo y perdices.
Como se sabe, la figura de Jesucristo se construyó en el Concilio de Nicea (celebrado en el 325 d.C. siendo emperador Constantino). En ese cónclave al que asistieron unos 320 obispos se decidió -utilizando leyendas de otras religiones orientales, como el mitraísmo, crear a Cristo Rey. A un Dios trinitario, (En Egipto ya estaban Osiris, Isis y el Niño Horus; En India, Brahma, Visnú y Shiva, etc.,) nacido de una madre virgen en una cueva, etc. Al final, la fórmula funcionó y Constantino dio unidad religiosa a su imperio para que se eternizara con un mensaje divino.
Jesús los paganos le pusieron el apodo de "El Caballo", y por ese mote se le conocía en el siglo II. Eso se debió a un grave error de los Padres de la Iglesia. Los apologistas del Mesías quisieron helenizar el nombre hebreo del Nazareno, a saber YaHShajH, y lo dejaron en IE"SÚS, escrito en grafía griega. La idea era identificar a "IeSÚS" con "Zeus, Dios", pero no se percataron de que el vocablo "SÚS" en lengua hebrea se pronuncia como "Caballo". En el dibujo de portada se dice: "Alexamenos, (que debía ser el nombre de un cristiano y al mismo tiempo una alegoría de la cristiandad) venerando a su Dios" (Un caballo, aquí para más mofa, un burro).
El error de los apologistas del cristianismo, que tuvo un efecto contrario al esperado en aquellos tiempos, ha sido objeto de serios estudios. La helenización del nombre hebraico de Jesús fue recogida por el célebre teólogo estadounidense James Strong (1822-1894), en su magnífica obra "La Concordancia Exhaustiva", en la que codifica el vocablo hebraico para "Caballo": "SÚS", con el número H5483. El trabajo del Doctor Strong se ha considerado durante más de un siglo la mejor herramienta de trabajo para interpretar la Biblia.
"El grafiti" de burla de "los cristianos adorando a un burro" tiene un profundo significado hermenéutico. La cruz, en la antiquísima cultura faraónica, era un símbolo fálico (sexual) del ocultismo. Alexamenos abriendo los brazos "quiere saber la verdad entregando su corazón a un asno". La pintada, que refleja la irreverencia romana hacia Jesús, es al mismo tiempo un guiño a la vieja cultura griega que se mofaba de los egipcios por su manía de adorar a los animales.
Tras el Concilio de Nicea los cristianos prohibieron la crucifixión en todo el imperio, pero no otros castigos brutalmente crueles como obligar a los condenados a beber, con la boca bien abierta, plomo derretido.

Blog del autor: http://www.nilo-homerico.es/

lunes, 3 de diciembre de 2018

Persecución política y clima de odio

El teólogo Boff opinó sobre la elección de Bolsonaro
Persecución política y clima de odio
Imagen: Dafne Gentinetta
El teólogo y escritor brasileño Leonardo Boff aseguró que desde el triunfo del ultraderechsita Jair Bolsonaro en Brasil aumentó de manera sideral la persecución política. “Basta con que se sepa que uno ha votado al PT (Partido de los Trabajadores) para que lo golpeen, entonces estamos en una especie de guerra civil no declarada”, opinó en declaraciones a la AM 750.
Boff también remarcó que muchos intelectuales y científicos “están emigrando del país” por miedo. “Muchos son amenazados con secuestros y muerte antes de que Bolsonaro asuma el poder el 1 de enero. Él ha creado una atmósfera, un clima de violencia y de odio", remarcó.
"Hay una articulación entre la extrema derecha y el extremo fundamentalismo evangélico, que son muy fuertes porque tienen el segundo canal de televisión", dijo Boff y aseguró: "Él ganó con mentiras, con millones y millones de fake news, de noticias falsas que varios empresarios han pagado. El 98 (de la población) por ciento ha creído y cree en estas noticias falsas", dijo.
Para el escritor, el clima de violencia de Brasil es “sólo el comienzo”. “Después vendrá un golpe dentro del golpe. Varios ministros son generales muy violentos y hay una diferencia que apuntar, Argentina ha juzgado a sus torturadores. Aquí se ha hecho un pacto de perdón y están todos en el ejército los torturadores. Ahora salen, están en activo comandando grupos de represión", agregó Boff.
El teólogo también explicó cómo funcionó la influencia de los pastores evangelistas en el resultado de las elecciones. "Hay que distinguir a los evangélicos históricos como que están en la línea de liberación de derechos humanos. Hay otra línea de influencia norteamericana especialmente que son los neopentecostales, casi todos ellos son verdaderos lobos. Tienen canales de televisión, que arrebañan millares y millares de personas todos los días”, sumó el escritor.
Boff también recordó que el presidente electo declaró como terroristas a los Movimientos Sin Tierra y Sin Techo. "Muchos juristas de Brasil dicen que es anticonstitucional convocar a un juez para ser ministro de Justicia, un juez que ha detenido a muchas personas y por eso no tiene legitimidad de ser ministro”, dijo por último.

"Varones célibes" Enteramente atrofiados


La Iglesia católica pide "varones célibes"
Enteramente atrofiados



Fue algo más que un lapsus linguae. Aunque luego lo rectificó tras el escándalo creado, el recién estrenado secretario general de la Conferencia Episcopal Española, Luís Argüello, mostró en su intervención lo más profundo y auténtico de su ADN. Era la primera vez que actuaba en calidad de tal y hablaba de las normas de selección de los nuevos sacerdotes: “Pedimos varones célibes... que se reconozcan y sean enteramente varones y, por tanto heterosexuales”. Ni siquiera parpadeó. Le salió todo de carrerilla. Luego dijo aquello de “donde dije digo, digo Diego”, pero sonó a hueco.Poca gente ha señalado sin embargo que, junto a los homosexuales, aquella afirmación se refería también, en negativo, a las mujeres. Porque, a los efectos de la formación sacerdotal, lo mismo que los homosexuales no son enteramente varones, las mujeres parecen no ser ni siquiera enteramente personas, puesto que, sean heterosexuales, bisexuales o lesbianas, célibes o no, nunca serán tenidas por aptas para el sacerdocio católico.
Subgénero humano éste de segundo orden, procedente de una costilla de varón y fuente de tentación y pecado, original y de los otros, tal como lo afirman las Sagradas Escrituras, las mujeres son las cribadas sin excepción alguna en las oposiciones a cura. Desconozco que dice la Santa Madre Iglesia en relación con la ordenación sacerdotal para los casos de cambio de sexo en cualquiera de sus dos direcciones, pero me gustaría oír platicar al señor secretario de la Conferencia al respecto ¿Los/as transexuales son enteramente capaces para ser curas, enteramente incapaces o cuarto y mitad de cada?
Y luego está lo otro, lo de la castidad. “Pedimos varones célibes”, dijo el secretario. Se trata de que los elegidos renuncien a uno de los grandes placeres que Dios, en su infinita sabiduría, nos dio en la Creación a todos los seres humanos: la sexualidad. Y eso sí que es optar para el sacerdocio por quienes, podríamos denominarlo así, no son enteramente personas. Porque renunciar al sexo, mejor dicho a su práctica, es algo así como renunciar a ver, oír o usar la mano izquierda. Todo un despropósito. Algo que va contra todas las leyes de la naturaleza, el intelecto y el sentido común.
“Creo que la Iglesia tiene derecho a poder seleccionar sus candidatos y elegir su perfil”, afirmó. Y se quedó tan ancho. Como ocurre en otros casos, las normas que rigen el funcionamiento eclesial se dictan, aplican e interpretan al margen de lo que pueda ser la normativa básica en materia derechos humanos e igualdad entre las personas y los sexos. Así ha sido que, durante siglos, la abusos sexuales practicados en seminarios, colegios, sacristías y casas curales, han sido concebidos por la Iglesia, no como delitos, sino tan solo como pecados. Y para hacer frente a esto está el santo sacramento de la confesión, que no el código penal. O sea, contrición, propósito de la enmienda, penitencia y, ¡hala!, hasta la próxima. De juicio público, nada de nada. A lo más, un traslado a otra parroquia, y de oca a oca y tiro porque me toca..
Se dice que las cosas están cambiando y que el papa Francisco quiere entrarle al tema. Tengo mis dudas al respecto. Y no porque mantenga prejuicios y desconfianzas gratuitas, sino por razones objetivas. En una institución como la Iglesia católica, jerárquica y misógina en su estructuración, célibe en su composición, asentada en arcaicos textos y revelaciones divinas, alérgica al más mínimo funcionamiento democrático y que cuenta con unas fuertes y neurotizadas inercias en su concepción de la sexualidad, es prácticamente imposible (digo “prácticamente”, no completamente, para no incurrir en afirmaciones absolutas) modificar su actual comportamiento.
Hace solo mes y medio la Conferencia Episcopal anunció la creación de una Comisión de trabajo a fin de actualizar los protocolos de actuación de la Iglesia española respecto a los casos de abusos a menores. ¡Bien, un paso adelante!. Pero al frente de ella puso al obispo de Astorga, Juan A. Menéndez, quien en su día encubrió a un cura pederasta de su diócesis y permitió incluso que la parroquia le rindiese un homenaje de despedida cuando fue sancionado. En resumen, se sigue poniendo zorros a cuidar gallineros. ¡Dos pasos atrás!
El anterior secretario general de la Conferencia Episcopal, José María Gil Tamayo, a quien sustituyó hace tan solo un par de semanas el antes mentado Luís Argüello, trató también del tema de los abusos sexuales poco antes de dejar su cargo y asumió el silencio cómplice de la Iglesia en relación a los casos de pederastia practicados dentro de esta institución. ¡Otro paso adelante! Pero puso a continuación el ventilador en marcha y afirmó que había que enmarcar lo anterior en un contexto de “inacción de toda la sociedad española” ante estos delitos. Exigió así al resto de la sociedad “asumir su cuota de responsabilidad en esta cultura común compartida de silencio”. O sea, estaba mal, sí, pero es lo que había. Yo pecador, si, pero vosotros mas. Amén. ¡Otros dos pasos atrás!.
Porque la culpa de todo, ya se sabe, la tiene el Maligno. Es éste quien instrumentaliza la sexualidad, incluso la de los menores, para atacar a la Iglesia, que ya lo dijo en su día el obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez: “Hay adolescentes de trece años que son menores y están perfectamente de acuerdo y, además, deseándolo. Incluso, si te descuidas, te provocan”. Y no hubo secretario de Conferencia Episcopal alguno que le llamara al orden, ni Papa que lo destituyera. Y así seguimos.
Que una institución que supura ese tipo de ideología en relación con la sexualidad siga teniendo, entre otros muchos santos privilegios, el de introducir la enseñanza de la religión católica en la educación pública y designar a dedo a todo ese profesorado adoctrinador de niñas y niños en las verdades de la fe y la moral católica, con cargo todo ello a los presupuestos públicos, amén de las generosísimas subvenciones dedicadas a la enseñanza privada-confesional en sus colegios, es algo que clama a todos los cielos.
El secretario general de la Conferencia afirmó que los homosexuales no son enteramente varones. Escuchándole, hay serias razones para pensar que en ese conciliábulo hay cuerpos y mentes enteramente atrofiados.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.