jueves, 5 de noviembre de 2020

Es falso que con Biden el mundo será mejor

Es falso que con Biden el mundo será mejor"© AP Photo / Carolyn Kaster AMÉRICA DEL NORTE 17:47 GMT 05.11.2020(actualizada a las 18:34 GMT 05.11.2020)URL corto Por Karen Méndez Loffredo Tema:Elecciones en EEUU 2020: Trump vs. Biden (144) 2212 Síguenos en "Nuestros mejores días aún están por venir". Ese fue el eslogan de campaña del Partido Demócrata para las elecciones presidenciales del 3 de noviembre de 2020. Pero, ¿mejores días para quién?, ¿cambiará en algo la política exterior estadounidense si los demócratas recuperan la Casa Blanca? Por primera vez desde 1900 Estados Unidos registra un nivel tan alto de participación en unas elecciones. Aproximadamente un 67% de los estadounidenses convocados han participado en estos comicios presidenciales que enfrentan al ex vicepresidente Joe Biden y al actual mandatario, Donald Trump. Donald Trump (izda.) y Joe Biden (dcha.), políticos estadounidenses © AP PHOTO / OLIVIER MATTHYS, EVAN VUCCI Trump o Biden: "Gane quien gane, es el pueblo estadounidense el que pierde" Dentro y fuera de Estados Unidos se sigue con expectación los resultados finales. "Nosotros estamos viendo la pelea de dos grupos de poder sin escrúpulos, cada uno con sus procedimientos y métodos, pero con una intención final, firme y manifiesta que es sostener lo que ellos llaman la nación indispensable a costa del sufrimiento de todos nosotros. Y esa es una realidad que no cambia ni con unos ni con otros, por eso decimos que hay que salir de esa zona de confort, hay que dejar la flojera mental porque es falso que con Biden el mundo será mejor, que Trump es un loco, desquiciado, que tiene principios de esquizofrenia y que psicológicamente no está capacitado para ejercer la presidencia de EEUU. Es una narrativa pura y dura para el consumo de las grandes masas ignorantes que son instrumentalizadas para un fin o para otro", asegura Gustavo Borges Revilla, analista político venezolano y director del portal Misión Verdad. Hasta el momento no se sabe quién gobernará Estados Unidos durante los próximos cuatro años. El candidato demócrata, Joe Biden, indirectamente ya se da por ganador, mientras que el presidente Donald Trump también asegura haber ganado, denuncia fraude y adelantó que buscará en la Corte Suprema el recuento de votos en estados clave. Donald Trump, presidente de EEUU © REUTERS / CARLOS BARRIA Parlamento Europeo: la autoproclamación de la victoria de Trump no tiene precedentes "El objetivo de todo esto va a ser, o podría llegar a ser, presentar a la presidencia de Biden como un gobierno ilegítimo por una gran parte de la sociedad estadounidense. Eso va a traer dos efectos: primero una división interna, tensión, ya veremos hasta qué punto puede llegar a ser violenta; y segundo, que la propia tensión va a obligar al Partido Demócrata a irse hacia la derecha. También esa división puede tener una influencia en la proyección internacional de EEUU porque si hay un clima de enfrentamiento dentro de EEUU, ¿cómo va a afectar eso a la intervención exterior?, ¿va a estar más debilitada?, ¿va a ser más agresiva?, ¿qué va a pasar?", se pregunta el periodista español Rafael Poch de Feliu, quien fue durante varios años corresponsal del diario La Vanguardia en Rusia, China y Alemania. Tanto Borges como Poch de Feliu consideran que la política exterior estadounidense no variará sustancialmente gane o pierda Biden. Aseguran que lo único que diferencia a los demócratas y a los republicanos son las formas, los métodos porque, en el fondo, ambos aspirantes saben que hay líneas rojas que no se pueden pisar, como la "línea militarista". "Una cosa muy curiosa han sido las declaraciones de un alto ejecutivo de Boeing diciendo que no le importaba quién ganara en estas elecciones. Yo creo que el complejo militar industrial tiene bien claro que, gane quien gane, la línea militarista, que está estructuralmente incorporada a la economía norteamericana, va a continuar", agrega Poch de Feliu. El historial Si bien Biden ha sido presentado como un político comedido, con una amplia trayectoria política, que se enorgullece de sus orígenes modestos y que con paciencia debe enfrentarse a Donald Trump. Lo cierto es que muchos no olvidan el papel que jugó Biden cuando fue vicepresidente de Barack Obama entre 2009 y 2017. George Bush y Al Gore en el Despacho Oval © AP PHOTO / GERALD HERBERT El papel del Tribunal Supremo en las elecciones de EEUU, ¿se repetirá el incidente Bush-Gore del 2000? "En esa época se fundó la forma de intervenir países, de bombardear países con el sistema de drones, cómo vimos nosotros en aquella fallida oleada de supuestas buenas intenciones para liberar a Libia del dictador Muamar Gadafi, que terminó siendo un territorio fragmentado, dividido, en guerra civil, confrontado, donde no hay ley, donde no hay gobierno y donde campea y se extienden por todo el territorio una serie de milicias que están confrontadas entre sí mismas y donde ahora mismo hay un mercado de esclavos a cielo abierto, literalmente, donde se compran y venden seres humanos", apunta Borges. El golpe de estado contra el presidente hondureño Manuel Zelaya, el apoyo a manifestantes en Ucrania, las guerras en Siria, Libia y la firma de un decreto que declaró a Venezuela como una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad de EEUU, son solo algunos ejemplos de las acciones de la administración Obama-Biden. "Ahí hay una manifestación exacta de lo que sería la política del Partido Demócrata. Hay una política bien definida, hay un diseño de intervención en los países a través de la doctrina de cambio de régimen, de la intervención de los países en función de los métodos y procedimientos de las revoluciones de colores, que nosotros vimos sucesivamente en los años en los que gobernaban los demócratas", sostiene Borges Revilla. "El inicio de la guerra en Siria se pensó, diseñó y ejecutó en la gestión Obama-Biden, aquel escándalo de espionaje de la NSA a países como Brasil, el espionaje a la presidenta Dilma Rousseff, a la misma canciller Ángela Merkel, la profundización de las tácticas y procedimientos de la guerra híbrida también fueron una obra del período del gobierno demócrata Obama-Biden, la destrucción desmedida, vergonzosa e inhumana de Yemen orquestada por Arabia Saudita en coordinación con el Gobierno Obama-Biden. Es decir, tenemos una cantidad de elementos para analizar, entender o adelantarnos a escenarios de lo que sería una gestión del Partido Demócrata en el poder", apunta Borges Revilla. ¿Qué esperar? Por todo este historial de los demócratas, son muchos los que dentro y fuera de América Latina se muestran escépticos de un posible cambio en la política exterior estadounidense. "En América Latina no podemos esperar otra cosa sino agresiones, intentos de dominación, explotación, maltrato, asfixias, cerco y, ahora, con una nueva etapa de profundización del bloqueo no solo a Venezuela, sino a Cuba y, muy probablemente, ahora a Nicaragua y a Bolivia", alerta Borges Revilla. Sobre China, Poch de Feliu tampoco cree que variará la política estadounidense. Asegura que la tensión con el gigante asiático "va a quedar exactamente igual, es decir, con una enorme virulencia". Agente de policía de Washington © AP PHOTO / MEL EVANS Permiten en EEUU la presencia de agentes armados en el conteo de votos "Eso está clarísimo que se va a mantener igual. Es decir, estamos entrando en la dinámica de tensión, de guerra tecnológica, de provocación militar, de un juego sucio inusitado en lo económico, en la detención de la ejecutiva de Huawei. En los últimos años en EEUU se han dado cuenta que China simplemente ha crecido como potencia, ha crecido demasiado y que en los ámbitos tecnológicos ya está planteando unos desafíos insuperables y, a partir de aquí, la única receta que tienen, porque no tienen una estrategia para el futuro, es una reacción de fuerza, mostrar su músculo militar. En eso es en lo que estamos ahora", explica Poch de Feliu. "Porque quien está definiendo y va a definir el futuro de esta confrontación es la capacidad que tenga China de establecer nuevas alianzas, no solo en África, no solo en el eje asiático o en el este de Europa, sino en todo el continente europeo y, en una medida, un poco menos dramática, en América Latina. Y ahí podemos entrar en el análisis de ¿por qué Venezuela? porque Venezuela fue el país que inauguró la nueva zona de influencia de China en función de relaciones de beneficio mutuo y, a partir de ahí, se abrieron nuevas perspectivas de asociación de otros países que, probablemente son antagónicos a nuestra postura de principios, por no decir ideológica, pero que de alguna manera ya están consolidando su relación comercial con China y en menor medida con Rusia", agrega Borges Revilla. Serguéi Lavrov, canciller de Rusia © SPUTNIK / SERVICIO DE PRENSA DEL MINISTERIO DE ASUNTOS EXTERIORES DE RUSIA Lavrov en exclusiva con Sputnik: con Rusia no se habla en el lenguaje de ultimátums ¿Y qué pasará con Rusia? Se preguntan algunos. Poch de Feliu no es muy optimista y prevé que la llegada de los demócratas podría significar una mayor beligerancia contra Rusia. "La agresividad hacia Rusia puede incrementarse un poco más. Lo hemos visto todos estos años con la leyenda de la intervención electoral de Rusia en la campaña, la inquina de Hillary Clinton. Todo ese capítulo es bastante ridículo teniendo en cuenta lo que es la intervención extranjera en EEUU, empezando por Israel, continuando con las monarquías del Golfo, Arabia Saudita en primer lugar. En esa línea, pues Rusia está muy por detrás y si ha tenido alguna influencia, porque todos los países influyen, todas las potencias influyen o quieren influir en las elecciones del adversario, la rusa ha sido pequeña, pero ha sido demonizada con una campaña de tipo macartista y ridícula si se tiene en cuenta lo que ha sido la injerencia de EEUU en la política rusa desde los años 90 hasta el día de hoy: financiando propaganda, promocionando candidatos, recordemos los créditos millonarios del FMI a Yeltsin, recordemos cómo muchos decretos de privatización se redactaban en la Casa Blanca, cosas que no tienen parangón ni ningún paralelismo con lo que pueda haber hecho Rusia", sostiene Poch de Feliu.

miércoles, 4 de noviembre de 2020

Jerarquías católica y evangélicas fueron derrotadas en las urnas

Jerarquías católica y evangélicas fueron derrotadas en las urnas Tweet about this on TwitterShare on FacebookEmail this to someone Por Ollantay Itzamná | 04/11/2020 | Bolivia Fuentes: Rebelión Los pueblos de Bolivia, en las pasadas elecciones generales del 18 de Octubre reciente, no sólo derrotaron en las urnas al intervencionismo norteamericano vía OEA/USAID, ni la derrota circunstancial la sufrió únicamente la deteriorada oligarquía neo republicana tradicional y emergente. Una de las principales élites vapuleadas en las urnas fueron las jerarquías católica y evangélicas. El 18 de octubre pasado fue prácticamente un plebiscito popular que castigó a la institucionalidad católica y evangélica, promotoras y ejecutoras del Golpe Estado, y legitimadoras del desastroso y sanguinario gobierno de facto de 11 meses. El 18 de octubre, en un sentido figurado, fue la victoria de la Wiphala sobre la Biblia. De la Hoja de Coca sobre el crucifijo sangriento. Fue el triunfo casi escatológico de los vencidos por la primera y segunda evangelización sobre los evangelizadores que se reunieron en la Universidad Católica Boliviana para acordar la sucesión (in)constitucional post Golpe de Estado…[1], y guardaron un cómplice silencio sepulcral ante las impunes masacres contra indígenas en nombre de Dios, y el desfalco de las arcas públicas en plena pandemia… La Conferencia Episcopal Boliviana (CEB) se siente ofendida porque el Gobierno de Evo Morales, mermó la hegemonía ritual católica en actos oficiales. Los mitrados perdieron parte de sus privilegios, aunque el Concordato que les exonera de impuestos, sigue vigente. Por eso se ofuscaron con el Golpe de Estado y el antimasismo. Los pastores evangélicos y católicos mitrados están muy ofendidos, porque muy a pesar de la Biblia en el Palacio de Gobierno, y de sus prédicas antimasistas, su feligresía de doble fidelidad (cristiana y masista), votó por el MAS. Recuérdese que el gobierno del MAS abonó al reflorecimiento de las espiritualidades indígenas, y afectó en alguna medida a la hegemonía de la ética cristiana. Esto implica, a la largar, disminución de privilegios. Los jinetes de la barbarie golpista como Luis F. Camacho[2], Jeanine Añez[3], Chi Hyun[4], Centellas (Presidente de la CEB) fueron humillados en las urnas por su propia feligresía. De éstos, el Arzobispo Ricardo Centellas, que fungió como el “fundamento espiritual” del golpismo, aún tiene la desfachatez de pedir públicamente “la realización de una auditoría internacional al reciente proceso electoral boliviano”[5]. Muy a pesar de la unánime aprobación y respaldo internacional al proceso y resultados de las elecciones generales en Bolivia. Lo hace porque sus catequistas juveniles articulados en la resistencia juvenil cochala[6] y la unión juvenil cruceñista[7] van quedando huérfanos en su vandalismo y relatos de “fraude electoral”. A los jerarcas católicos, intelectual y moralmente envejecidos, la estupidez del Golpe los llevó por el camino de la derrota. Ahora, no sólo que su feligresía ya no les obedece, sino que las y los bolivianos despiertos seguirán abandonando o relativizando su pertenencia cultural al catolicismo, y apostándole más a la apostasía. El Golpe de Estado golpeó y golpeará muy duro aún a las prepotentes “certezas” de la jerarquía católica sobre las que se cimentaba el barnizado del catolicismo boliviano. Será peor, en la medida que los privilegiados en nombre de Dios sigan desvirtuando a la razón y a la voluntad popular expresada en las urnas. Mientras tanto, el gobierno electo, una vez asumido el mando, deberá revisar a profundidad la conducta permisiva del anterior gobierno del MAS con los privilegios religiosos establecidos en el Concordato y autorizaciones de la Cancillería. Si queremos caminar por el sendero de la decolonialidad, y la equidad, la supresión del Concordato con el Vaticano y de los privilegios cristianos es un imperativo ético para prevenir posteriores golpes de Estado. Notas: [1] Véase, https://www.telesurtv.net/news/evo-denuncia-responsabilidad-brasil-golpe-estado-20200609-0024.html [2] Véase, https://elpais.com/internacional/2020-10-18/el-factor-camacho-asi-es-el-voto-ultra-en-bolivia.html [3] Véase, https://www.tercerainformacion.es/opinion/13/10/2020/jeanine-anez-candidata-a-ser-enjuiciada/ [4] Véase, https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=404258&SEO=chi-hyun-chung-el-coreano-pastor-aspirante-a-presidente-de-bolivia [5] Véase, https://www.opinion.com.bo/articulo/pais/iglesia-respalda-auditoria-externa-elecciones-generales/20201030193608793593.html [6] Véase, https://www.pagina12.com.ar/246636-que-es-la-resistencia-juvenil-cochala [7] Véase, https://www.cubainformacion.tv/america-latina/20191119/83736/83736-la-oscura-historia-del-comite-pro-santa-cruz-y-la-union-juvenil-crucenista Ollantay Itzamná. Defensor latinoamericano de los Derechos de la Madre Tierra y Derechos Humanos. Blog del autor: https://ollantayitzamna.com/ @JubenalQ

Los sueños que no caben en las urnas: un sueno salvadoreño

Los sueños que no caben en las urnas Tweet about this on TwitterShare on FacebookEmail this to someone Por Anita Pouchard-Serra, Jessica Ávalos, Koral Carballo | 03/11/2020 | Opinión Fuentes: Revista Anfibia En Estados Unidos las comunidades de migrantes crearon geografías y horizontes diferentes a las que promueve la Casa Blanca. A través de cinco microrrelatos, las autoras de Welcome to Intipucá City, un proyecto que cuenta la migración transnacional entre El Salvador y Norteamérica, muestran las expectativas y luchas de quienes viven el mundo entre dos tierras. Decir migrante es pensar en mujeres y hombres subidos sobre “La Bestia”; adultos y niños corriendo en las caravanas que parten desde Centroamérica; o jóvenes atravesando ríos en balsa para acercarse a Estados Unidos. Esa es la narrativa de los últimos tiempos, una narrativa que impuso al sueño americano como una opción, y solo desde la travesía. Esta es una recopilación de los otros sueños: los de quienes se quedaron, de los sueños transformados, o los sueños del retorno y del retiro. Cinco protagonistas, algunos desde el lugar dejado, nos ofrecen una mirada sobre todas las transformaciones que surgen entre las partidas y las llegadas. Salir a buscar la vida José Manuel Ortiz habita dos territorios. Está entre acá y allá. El acá es Estados Unidos, donde vive con su esposa e hijos; el allá es El Salvador, donde están sus raíces, el país que dejó en la adolescencia para huir de las balas de la guerra civil. Quedarse significaba ser reclutado por la guerrilla o por el Ejército. Por eso llegó a Virginia en 1985. Su idea era permanecer un tiempo y volver: este año cumplió 35 de sus 50 años allá. “Me fui a buscar la vida, porque en El Salvador ya no se podía vivir”, dice. Welcome_02 Las primeras semanas se sintió perdido. Vivía en una habitación en Alexandria, Virginia, junto con su hermana y diez personas, y no entendía una palabra de inglés. Pero a los seis meses, luego de escuchar todos los días la radio Q107.3, sintió que sus oídos se abrían y empezó a entender el idioma. El resto de sus primeros años los pasó bajo una disciplina estricta: trabajo y estudio sin descanso. Fue encargado de edificio, repartidor de pizza y, mientras tanto, terminó una licenciatura en economía. José Manuel estudió en el T.C. Williams High School, donde se reencontró con varios de sus compatriotas que migraron en aquella época. Él nació en Intipucá, un municipio al sur de El Salvador. Proviene de un pueblo que se enorgullece de ser cuna de migrantes: en la plaza principal hay una estatua de quien creen que fue la primera persona que migró hacia Estados Unidos. En el estadio municipal hay publicidad en inglés, aunque en el pueblo se habla español; y en el jardín de una de las casas, una réplica de dos metros de la neoyorquina Estatua de la Libertad. Un municipio evanescente. Se apaga 11 meses del año y resucita cada marzo, para las fiestas anuales, cuando regresan los que migraron al reencuentro con los que se quedaron. Cuando cumplió una década en Virginia, José Manuel decidió hacerse ciudadano estadounidense. Fue el primero de su familia en hacer el examen para obtener la ciudadanía porque quería votar en las presidenciales de 1996. Aún recuerda dos de las preguntas que contestó: los nombres de algunos senadores y los de tres presidentes de Estados Unidos. “Se venía la elección de Bill Clinton y sentí que como hispanos debíamos salir y votar, porque en el sistema político se juega la vida de un país. Así que me jalé a más gente y lo hicimos”, recuerda. Welcome_03 Hoy hay 60.6 millones de latinos viviendo en Estados Unidos, según el último informe de la Oficina del Censo. El Salvador, que tiene la tercera población más grande de hispanos, suele aparecer en las portadas de los medios con fotografías de maras hacinadas en las cárceles; carga con el mote de ser la capital mundial de la muerte. El gobierno de Donald Trump no hizo otra cosa más que exacerbar esos estereotipos y reforzar las políticas de divisiones y muros. En 2018 llegó a referirse a El Salvador como un agujero de mierda. Trump buscará la reelección el próximo 3 de noviembre. En una época de xenofobia y discursos de odio, José Manuel reivindica el sueño de los otros. Quiere que se hable de los paisajes y de la reputación de trabajadores que tienen los salvadoreños en la comunidad de latinos en Estados Unidos. Quiere mostrar esas vidas alejadas del estigma para que su país y su gente dejen de nombrarse sólo como sinónimo de violencia: “Me da mucha tristeza que la mitad de este país nos eche la culpa a los inmigrantes por los problemas que hay. La gran mayoría venimos a trabajar. Trabajamos, vamos a nuestras casas, volvemos a trabajar”. José Manuel tiene una productora audiovisual. Se sabe privilegiado porque hay migrantes que no pueden darse el lujo de ir y volver. Él vuelve cuando puede, pero con seguridad toma un avión cada vez que hay elecciones en El Salvador. Y no sólo vuela a votar en su tierra de nacimiento. Su familia también vota en Francia, España y Estados Unidos. “En todos tenemos familia a la que visitamos cada año. Construimos un vínculo económico y social en cada lugar, y creemos que el manejo de la cosa pública nos puede afectar de un modo u otro. Por eso participamos. Participar es bueno, fortalece y legitima”, dice. Welcome_04 José Manuel cree que las nacionalidades son accidentales. Su consigna es que la patria es la infancia, el recuerdo de la escuela, los juegos con sus amigos y las calles polvosas. Romper el esquema Quedarse es resistir. Yaquelin Portillo, de 45 años, es parte de esa resistencia. Porque en Intipucá, donde la mitad de la población migró hacia Estados Unidos, irse es una moda. Yaquelin es la directora de la Casa de la Cultura del municipio. Sus primos, algunos conocidos y los amigos de la infancia migraron, pero ella encontró una razón para quedarse. Intipucá fue catalogado como “pueblo fantasma” por la migración masiva desde los años sesenta. La guerrilla y el Ejército firmaron la paz en 1992, pero eso no acabó con el éxodo. Entonces empezó la migración a causa de la pobreza. De a poco, Intipucá se convirtió en un puñado de casas vacías. El pueblo se transformó por el envío de remesas, pero también aumentó la desintegración familiar. Welcome_09 Yaquelin empezó a trabajar en la Casa de la Cultura en 2006. Los primeros cuatro meses no le pagaron ni un centavo. La tuvieron a prueba porque creyeron que usaría el trabajo como trampolín para migrar. Había un antecedente: las dos directoras que le antecedieron sólo estuvieron unos meses y después se fueron para Estados Unidos. “Mi prima que vive en Virginia, Estados Unidos, me iba a mandar a traer. Justo cuando ella consiguió el dinero para pagarme el viaje, me salió la plaza. Lo vi como una señal y me quedé”, recuerda. Lo primero que hizo cuando le confirmaron el trabajo fue armar un grupo juvenil de danza. Pero dos años después, en 2008, empezaron a formarse maras en el pueblo y algunos pandilleros usaron el edificio de la Casa de la Cultura para esconderse. Los bailarines tenían miedo de llegar y los ensayos se complicaron. Yaquelin habló con los pandilleros: “Les dije: yo no le voy a decir a los jóvenes que no vayan donde ustedes, pero les voy a dar una segunda opción”. La segunda opción eran las clases de baile. Desde entonces su trabajo tomó más fuerza: cuidar ese espacio era un intento por impedir que más jóvenes siguieran muriendo por la violencia. A la inseguridad en la zona se le sumaba un segundo problema: todos estaban esperando cumplir los 18 años para irse del país. El obstáculo más grande, dice Yaquelin, fue hacer que los jóvenes creyeran en sí mismos porque todos querían partir. “Empecé a decirles: el camino no es fácil, pasa esto, pasa aquello. Pero había unas respuestas bien duras: ´¿Pero de qué voy a vivir aquí? Yo no voy a comer del baile, me decían´. Y yo me quedaba en silencio”, recuerda. Welcome_07 En 2012, jóvenes de su pueblo con familia en Estados Unidos hicieron pinturas sobre la división familiar. Yaquelin viajó a Washington para exhibir estos trabajos en el Museo de Arte de las Américas, en la muestra “Dos Museos, dos naciones, una identidad”. Allí entendió que sus compatriotas estaban muy lejos de cumplir el sueño americano: “Iban del trabajo a la casa, vivían para el trabajo y no para ellos. Cuando vi eso dije: yo puedo hacer más en mi país”. El próximo año cumplirá quince de ser la directora de la Casa de la Cultura. Aquel pequeño grupo de bailarines está por alcanzar los 30 integrantes, y ella, que guarda cédulas y pasaportes de los primeros migrantes, se está preparando, junto a un ex alcalde municipal, para instalar un museo de la migración en el municipio. Welcome_08 Extranjera en su país Claudia todavía recuerda el sonido de los helicópteros sobrevolando la casa. Fue una noche de 1983. Su madre la metió debajo de la mesa del comedor, y luego se arrastró hacia la cocina para conseguirle agua. Su bisabuela rezaba en uno de los cuartos. Las balas sonaban. Esa es la última imagen que atesora de su infancia en El Salvador. Claudia Rivera, entonces de seis años, viajó junto a sus padres desde Intipucá hacia Estados Unidos, al igual que José Manuel, para sobrevivir la guerra civil salvadoreña. En su adolescencia, después de los Acuerdos de Paz de 1992, regresó a su tierra varias veces para pasar sus vacaciones. Allí coincidía con José Manuel, que también viajaba, para jugar basquetbol o béisbol en el parque del pueblo. En Estados Unidos sus padres abrieron dos restaurantes de comida texmex: uno en Virginia y otro en Maryland, donde ella trabajaba ocasionalmente. Pero cuando terminó el colegio no continuó con el proyecto culinario de su familia. Retornó a El Salvador para estudiar medicina y después de graduarse migró nuevamente a Maryland, donde vivió dos décadas más. Hasta que entendió que Estados Unidos no era lo suyo. Quería la tranquilidad de un pueblo, una vida sin metro y sin el caos de la ciudad, para poder detenerse a platicar con desconocidos en el parque central. Tomó coraje y en 2013 volvió a su país para ejercer como doctora en una clínica que daba atención gratuita a personas deportadas. Sus padres y sus dos hijos se quedaron en Estados Unidos: ella fue la única que retornó. Se ven una vez al año, cuando ellos viajan en las vacaciones escolares o cuando ella vuela a Maryland para pasar en familia las fiestas de año nuevo. Welcome_06 Claudia dice que volvió por vocación, aunque volver significó repetir algunas cosas que vivió cuando migró en la infancia: la desconocían su acento o por su forma de vestir. —Me sentí como extranjera en mi propio país. Hay gente que considera que no soy salvadoreña porque me fui y decidí volver. Ahora es la directora de un hospital en Santiago de María, otro municipio del oriente de El Salvador. Vive a tres cuadras de su trabajo, donde atienden a un promedio de 30 mil personas al año. —Yo no puedo cambiar el mundo, pero sí puedo cambiar el mundo donde existo, que es en la unidad médica. Mi vida ahora es simple. Me gusta el país, me gusta ayudar. Allá, aunque fuera parte de un hospital, no tendría la independencia que tengo acá. Welcome_05 El plan inmediato es en El Salvador. Está pintando las paredes de la casa donde vivieron sus bisabuelos. Allí pondrá una clínica que atenderá los fines de semana, al salir de su trabajo en el hospital. Quiere tener ese espacio para echar a andar programas de educación sexual para las niñas y niños de Intipucá. Regresé para ser mi patrona El sueño americano de Blanca Neris Chávez era llegar a Estados Unidos para “trabajar y hacer dinero”. Quería ganar lo suficiente para construir una casa en El Salvador. Recuerda que apenas se instaló en Washington DC, en 1975, se sintió vislumbrada por las tiendas. Pensó que había llegado “al país de las maravillas” porque podía comprar cosas que en su pueblo no. Pero la sensación cambió cuando empezó a tener responsabilidades. Para pagar las cuentas trabajó en la cocina de un restaurante italiano y después en una cadena de cafeterías. Durante años su vida fue eso: trabajo, trabajo y más trabajo. “No buscamos la oportunidad de prepararnos intelectualmente, una se enfocó sólo en trabajar para traer su dinerito y hacer su casa”, dice Chávez, de 65 años. Con el paso de los años, aquel sueño se transformó. El frío de Estados Unidos le caló más allá de los huesos, enmudeció al no saber hablar inglés y sufrió discriminación. En 1989 ocurrió lo que la hizo volver: buscaba atención médica con doctores que hablaran español para evitar malos tratos, pero le ordenaron una biopsia en el Washington Center, un hospital privado de DC. Ella llevaba $400 para pagarla, pero una enfermera no la quiso atender. “Me discriminó por no tener seguro. Salí llorando y me decepcioné”, cuenta. Welcome_01Port Cuando anunció que volvería a su país, sus amigos le dijeron que se arrepentiría, que regresaría al poco tiempo a Estados Unidos. Contra todos los malos presagios, en 1990, un año después de lo ocurrido en el hospital, regresó a El Salvador con sus tres hijos, todos nacidos en Estados Unidos. Estaba convencida: se quedaría en su tierra, aunque tuviera que vender tortillas. Al año siguiente abrió una ferretería en el centro de Intipucá. “Regresé para ser mi patrona. En Estados Unidos jamás iba a desarrollarme”, dice. Sus hijos son ciudadanos estadounidenses. Los tres retornaron a Estados Unidos en su adolescencia, a partir de 1996, para estudiar en la universidad. Su hija trabaja en una tienda de medicamentos CVS y los dos varones, en el Capitolio. Después de abrir su negocio, Blanca Neris se propuso darle trabajo a jóvenes de su municipio. Ofrecerles opciones para quedarse, porque la mayoría espera cumplir 18 años para pagar un coyote y partir. Por eso compró un terreno en la playa y abrió un restaurante, a 20 minutos de Intipucá. Allí enseña a diez jóvenes las recetas que aprendió en los restaurantes de su juventud. Ella les advierte: “cuando ya uno descubre en tierra ajena todo lo positivo y lo negativo, uno ve que no es fácil vivir fuera de su patria”. El retiro frente al mar Rosibel Arbaiza vivió el sueño americano en su juventud. Quería llegar a Washington para abrir su salón de belleza. Migró en 1978, cuando tenía 19 años. “En realidad no me fui por necesidad, me fui por la curiosidad del sueño americano. Era como en las películas, que yo veía la nieve, pero no me puse a pensar que esa nieve daba un frío; no me puse a pensar en el idioma, que iba a estar muda si no encontraba a mi gente”, dice. Ella aprendió cosmetología en El Salvador, pero le tomó ocho años abrir su propia peluquería en Estados Unidos. Tuvo que hacer ocho veces el examen para obtener una licencia. Ahora, con dos sucursales de su negocio en los que trabajan siete días a la semana, siente que su idea de sueño americano casi se cumplió: “En todos los sentidos: como madre, como esposa, como empresaria. Desde que me fui trabajé para Intipucá, nunca lo olvidé”. Welcome_10 Rosibel es la fundadora de un grupo llamado “Los embajadores”, nueve salvadoreños que migraron de Intipucá hacia Estados Unidos y que trabajan para atender las necesidades del pueblo que dejaron. Contribuyeron para la construcción de la Casa de la Cultura, del estadio y de la clínica municipal. Y cada año reparten mochilas en las escuelas. “La gente viene pensando que en El Salvador sólo hay pandillas, pero para nosotros es un gozo que los visitantes vean que esto no es solo charco, no sólo es pobreza”, asegura. Rosibel tiene dos casas. En la sala de su hogar en Maryland tiene la maqueta de la que mandó a construir en Intipucá: una vivienda de dos plantas con fachada con estilo estadounidense. Es la casa para el retiro. “Nosotros queremos vivir en nuestro retiro como vivimos en Estados Unidos. No es que en Estados Unidos voy a vivir bien, y en El Salvador con miseria”, dice. El sueño de Rosibel también se transformó: “Dentro del sueño americano está nuestro retiro en El Salvador”. Es algo que ella y su esposo ya hablaron con sus cuatro hijos. Quieren envejecer cerca de la playa, escuchando el sonido de las olas y respirando la brisa del mar. Welcome_11 Texto y fotos: Anita Puchard-Serra, Jessica Ávalos y Koral Carballo, responsables del proyecto Welcome to Intipucá City. Fuente: http://revistaanfibia.com/cronica/intipuca-suenos-urnas/

Trump o Biden? La encrucijada que definirá el camino de Estados Unidos

Trump o Biden? La encrucijada que definirá el camino de Estados Unidos© AP Photo / Seth Wenig AMÉRICA DEL NORTE 14:57 GMT 04.11.2020(actualizada a las 15:00 GMT 04.11.2020)URL corto Por Alejandro Cuevas Vidal Tema:Elecciones en EEUU 2020: Trump vs. Biden (107) 261 Síguenos en El mundo observa quién será el nuevo presidente de los Estados Unidos. Donald Trump y Joe Bilden se baten en unas elecciones abiertas y que pueden acabar con un cambio de paradigma en el gigante norteamericano. La incertidumbre planea sobre Estados Unidos. Horas después de cerrar los colegios electorales en todo el territorio, el país norteamericano sigue sin conocer el nombre de su presidente. Las encuestas aventajaban a Joe Biden sobre el actual mandatario Donald Trump, sin embargo, la realidad indica un porcentaje distinto. La distancia entre ambos es mucho menor y el próximo inquilino de la Casa Blanca se decidirá en los denominados como estados clave. Los resultados de Pensilvania, Michigan, Wisconsin, Georgia o Arizona decantarán la balanza. Trump o Biden: estos son los votos por estado en las elecciones presidenciales © SPUTNIK Trump o Biden: estos son los votos por estado en las elecciones 2020 A pesar de que Trump se ha autoproclamado vencedor de la contienda electoral y tiene la intención de llevar el recuento a la Corte Suprema, Estados Unidos sigue contando votos. Varios condados paralizaron dicha actividad hasta la mañana del 4 de noviembre. Además, todavía hay que esperar a lo que diga el voto por correo. Casi 64 millones de estadounidenses han enviado su voto por carta, el cual puede resultar clave ante la mínima diferencia entre los candidatos en distintos estados. "El voto por correo es impredecible. No sabemos si es un voto protesta contra Trump o si la gente simplemente ha optado por este a raíz del tema del COVID-19, independientemente del candidato. En muchos casos, depende de cada estado", comenta Iñigo Arbiol, profesor de Relaciones Internacionales y director del Máster de Relaciones Internacionales y Diplomacia Empresarial de la Universidad de Deusto, a Sputnik Mundo. El recuento total podría tardar semanas. El voto por correo debe tener el matasellos del 3 de noviembre en todos los estados, sin embargo, en algunos se permite seguir recibiendo votos mucho después. Por ejemplo, en Carolina del Norte o Pensilvania, estados clave, se pueden recoger votos hasta el 6 de noviembre. En Minnesota o Nevada hasta el 10 de noviembre. En Ohio, el 13 de noviembre es la fecha límite. En Washington, se permite hasta el 23 de noviembre, un día antes de que el estado certifique sus resultados electorales. "Todavía estamos lejos de un resultado final. Falta una parte importante del voto por escrutar. Con una diferencia mínima entre ambos candidatos en muchos estados, cualquier voto es crucial", afirma el experto. Eso sí, Arbiol reconoce que el mapa político será similar. Las costas con mayor presencia demócrata y el interior con predominancia republicana. "Estas elecciones vuelven a demostrar que Estados Unidos está muy polarizado. Sin duda, es un país de países. Hay realidades sociales muy distintas en cada uno de los estados y eso se traduce en los resultados. Incluso, existen estados donde conviven dos maneras muy distintas de percibir la realidad. Solo hay que observar la diferencia mínima de votos entre candidatos en lugares como Georgia o Nevada", continúa. Elecciones en EEUU © REUTERS / BRENDAN MCDERMID Elecciones en EEUU ¿Trump o Biden? Tanto Trump como Biden pueden alzarse con la victoria. El candidato demócrata tiene opciones de sentarse por primera vez en el Despacho Oval y el actual presidente de continuar en la Casa Blanca. Dos vertientes distintas que marcarán el devenir de Estados Unidos durante los cuatro próximos años. Donald Trump, precandidato republicano a la presidencia de EEUU © REUTERS / JIM BOURG Juez de EEUU niega a Trump pedido de detener conteo de votos por correo en zona de Nevada En caso de ser reelegido Trump, se continuará con el desmantelamiento del Obamacare, la reforma del sistema migratorio o el recorte de impuestos a las corporaciones. Además, se apostará por mantener la economía abierta y evitar el confinamiento de la población en plena segunda ola de la pandemia de coronavirus. En un principio, la dirección de sus políticas se mantendrá, no obstante, Arbiol comenta que el actual mandatario contará con una mayor libertad a la hora de tomar decisiones, algo habitual en los segundos mandatos de los líderes de Washington. "Hay que tener en cuenta que no será el mismo Trump. Encontraremos a un Trump más auténtico, menos sujeto a la necesidad de una reelección electoral". "La política de Trump se guía mucho por los impulsos y pálpitos y no por una visión colegiada con expertos. Si el Senado es republicano, las propuestas del presidente serán una montaña rusa y puede acrecentar la crisis de credibilidad política que sufre Estados Unidos", indica. Pero, para que se de esta situación el Congreso de Estados Unidos se tiene que teñir de los colores políticos del magnate. Los demócratas mantendrán la mayoría en la Cámara de Representantes, mientras que la batalla está servida en el Senado. Los republicanos deberán mantener sus escaños en la Cámara Alta estadounidense para que, en el caso de conseguir Trump su segunda legislatura, pueda actuar con solvencia. Elecciones presidenciales en EEUU © REUTERS / BRYAN WOOLSTON Biden lidera el recuento en las presidenciales de EEUU: sigue el minuto a minuto en Sputnik "Hay que esperar a que las cámaras le apoyen, ya que si no lo hacen la capacidad legislativa del presidente se vería muy mermada. Estas instituciones podrían significar muros de contención a su gobierno. Su política legislativa se congelaría. Poder ejecutivo y legislativo chocarían en Estados Unidos", explica Arbiol. Eso mismo le podría suceder a un victorioso Biden con un Senado republicano. Si vence en la Cámara Alta y llega a la presidencia, el demócrata tendrá la opción de desplegar su propuesta, muy centrada en el gasto social y una mayor incidencia en la prevención del coronavirus. Se potenciará el Obamacare, subirán los ingresos mínimos o se tomarán medidas favorables al aborto o los derechos de la comunidad LGTBI. "A nivel federal, Biden será el culmen de lo que Obama no pudo hacer al encontrarse con unas cámaras republicanas en su mayoría", destaca el experto en relaciones internacionales. Al margen de sus programas, una de las grandes diferencias entre ambos candidatos es el tono político. Mientras Biden apuesta por una mayor suavidad e inclusividad, Trump se muestra más enérgico, jugando con elementos en los que mezclan desafección y nacionalismo, que pueden caer en afirmaciones discriminatorias. Pero, el aspecto en el que más difieren es en la política exterior, según Arbiol. Política internacional El resultado de las elecciones de Estados Unidos es seguido con atención en todos los países. El camino que tome el gigante norteamericano está en el punto de mira de todos los gobiernos del mundo, que realizan sus cábalas a la espera de conocer el nombre del presidente. Algunos esperan que Trump logre la reelección. Mientras, otros apuestan por la victoria de Biden, al menos para limar asperezas. Es el caso de la Unión Europea y por ende de España. A pesar de que Bruselas no espera un giro drástico en la posición de Estados Unidos respecto al Viejo Continente y avisa que "su agenda no va a cambiar", sí que cree que la llegada del demócrata suavizaría los roces con Washington y tal vez permitiera recuperar el consenso en puntos como la lucha contra el cambio climático. "Biden revitalizaría el multilateralismo liderado por Estados Unidos, algo similar a lo que hizo Obama. Espacios de diálogo, tanto a nivel nacional como internacional. La Unión Europea tiene mucho que ganar en un diálogo en positivo con Estados Unidos. Mantener un lazo de confianza transatlántico es favorable para ambos actores frente a la compleja realidad mundial", asevera el politólogo. El Reino Unido pos-Brexit buscará mantener los lazos que le unen a Estados Unidos, independientemente del candidato electo. La presidencia de Biden podría hacer que Washington girase hacia Francia o Alemania, como sucedió durante el mandato de Barack Obama. No obstante, la relación británico-estadounidense con casi total probabilidad seguirá firme en ámbitos como defensa o inteligencia. En términos económicos, está por ver si Biden mantendría la promesa de un acuerdo comercial con el Reino Unido que propuso Trump y que vendría a sustituir los huecos de la ruptura con la Unión Europea. Banderas de EEUU y Rusia © AFP 2020 / MLADEN ANTONOV Analistas: acuerdos entre EEUU y Rusia brillarán por su ausencia gane Trump o Biden Según Arbiol, la posición estadounidense frente a Bruselas también se entrevé importante en las futuras relaciones con el Kremlin. "Si Rusia se encuentra con una Unión Europea con menor determinación para defender sus intereses, tirará más de la cuerda. Si ve que la Unión Europea cuenta con el respaldo estadounidense, como sucedió durante la época Obama, tirará menos. Al final es lo que hace cualquier actor. Llevas tu política en relación a los agentes de tu alrededor". No obstante, Moscú se muestra pesimista en sus relaciones con Estados Unidos. En el caso de Biden, el demócrata ha llegado a definir a Rusia como "la amenaza global más seria para Estados Unidos". Trump tampoco es una opción. "No hay motivos para creer que Trump sea una buena opción para mejorar las relaciones entre Moscú y Washington. Durante los cuatro años de su presidencia, las relaciones han ido cuesta abajo: se han impuesto nuevas sanciones, no hay contactos a nivel político y diplomático, la guerra de la información continua y el sistema de control de armas ha sido casi destruido", apunta Natalia Vijiareva, presidenta del Consejo Ruso de Asuntos Internacionales, a La Vanguardia. Otro punto clave en la política exterior es China. La relación entre los dos colosos pasa por su momento más bajo, con acusaciones surcando casi a diario las aguas del Pacífico. Para el experto en política internacional, Biden sería la menos mala. "Diría que ayudaría a rebajar la tensión entre dos economías muy interdependientes entre ellas. En lo geopolítico, China y Estados Unidos se van a seguir enfrentando, pero si se trata a otros niveles la guerra comercial, que no creo que se rebaje, les irá bien a ambos". En Oriente Medio, Irán espera un cambio radical en Estados Unidos tras las malas experiencias con la administración Trump. Distinto es el punto de vista en las monarquías del Golfo, donde una victoria de Biden impulsaría una revisión de las relaciones con Arabia Saudí o Emiratos Árabes Unidos, sobre todo en términos de derechos humanos. Difícil será también para Israel contemplar un presidente distinto a Trump tras la sintonía existente en los últimos años entre este y el líder israelí Benjamin Netanyahu. Precisamente, el candidato republicano está tras el acercamiento entre Tel Aviv y Riad o Abu Dabi. Andrés Manuel López Obrador, presidente de México © FOTO : NOTIMEX/JOSE PAZOS AMLO: Gane quien gane en EEUU "México tiene la garantía de estabilidad económica" Por su parte, la política estadounidense hacia América Latina no cambiará de manera radical según Arbiol. Eso sí, el acercamiento a la región puede ser distinto. "En el ámbito de la política comercial con América Latina, no habrá grandes cambios. En el ámbito político, Trump busca una política transaccional con determinados países. Si gana Biden también lo hará, aunque es probable que se presente en la región con políticas de cooperación regional. Pero tiene que encontrar una respuesta positiva. Es difícil saber qué sucederá en países como Venezuela, Brasil, Argentina o Bolivia. No te puedes referir a América Latina como un conjunto, ya que sería un error". Las conversaciones que se entablen dependen del resultado electoral. Trump o Biden. Estados Unidos enfrenta sus próximos cuatro años como actor internacional. Y con este país, el mundo.

martes, 3 de noviembre de 2020

Entrevista al profesor emérito de Historia de las Religiones en la Universidad de la Habana

Entrevista al profesor emérito de Historia de las Religiones en la Universidad de la Habana, Enrique López Oliva El hombre que más sabe de religión en Cuba Tweet about this on TwitterShare on FacebookEmail this to someone Por Julio Pernús | 03/11/2020 | Cuba Fuentes: La Trinchera El profesor Enrique López Oliva parece un ser mítico, su cabello blanco, gastado por el tiempo, siempre es acompañado por un sombrero rampante que no deja ver a un hombre con más de ocho décadas en su piel. Quizás algunos duden de que sea uno de los cubanos que más sepa de religión en Cuba, pero pocos podrán contradecir la afirmación de que en su casa está la biblioteca personal macro-ecuménica más grande del país. López Oliva dice que desea ser recordado como un profeta del antiguo testamento y algunos de sus alumnos pedimos a la academia cubana incluir su nombre entre los nominados a los premios nacionales en nuestro país. Sería un acto de justicia histórica para quien ha gastado sus años enseñando a los jóvenes a entender y amar la Historia de las religiones desde el diálogo. JP- ¿Cómo te agarró este tiempo de pandemia? ELO– Este tiempo de pandemia me tomó en una situación bien particular, porque tengo 84 años y ya estoy a punto de cumplir 85; vivo en la misma casa donde nací y me crié, que se ha ido deteriorando físicamente porque ha sufrido el paso del tiempo, igual que yo. Qué te puedo decir, el coronavirus no ha sido amable con mi calidad de vida, pues con una jubilación simbólica, como casi todos los profesores universitarios retirados de mi época, en que 300 pesos tenían un mayor valor de compra, sobrevivo. Yo soy una persona optimista y me digo algo es algo, pero igual, siendo honestos, sabemos que no alcanza. Algo curioso es que soy de las pocas personas vivas de Kohlilandia, un nombre macondiano que utilizo para describir aquel grupo de jóvenes participantes en la gesta revolucionaria de la década del 50, residentes en el soñado para algunos, reparto Kohly de Playa. La pandemia y sus medidas sanitarias restrictivas adyacentes me sorprenden dando clases de Historia de las religiones en la licenciatura en historia en curso para trabajadores de la Universidad de La Habana. También, había culminado recientemente de impartir clases en una maestría de estudios socio-religiosos de la facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana. Allí, pude dar tres conferencias sobre La Religión y el Proceso Revolucionario Cubano. Me basé para ese curso en un pequeño ensayo que publiqué en la revista Temas hace unos años, sobre la Iglesia católica y la Revolución cubana. En los últimos tiempos, he tenido la posibilidad de escribir en una publicación católica muy apreciada en Cuba como Vida Cristiana y me han publicado en estos meses en la revista impresa Amor y Vida del Movimiento Familiar Cristiano, donde hay dos artículos míos que deben circular cuando se pueda volver a la normalidad. También tenía reuniones de coordinación periódica como miembro de la junta directiva del Consejo de Iglesias de Cuba, pues soy el secretario de la Comisión para el Estudio de la Historia de la Iglesia en Latinoamérica sección Cuba (CEHILA-Cuba). JP- ¿Cuánto crees que esta pandemia ha afectado al campo religioso cubano? ELO- Yo te diría que el contexto de la Pandemia afectó a toda nuestra sociedad de forma general y por supuesto, trastocó el entorno religioso cubano, que quizás no estaba suficientemente preparado en el campo teológico, institucional y espiritual para un reto como éste, porque venía condicionado por una serie de factores externos e internos importantes. En los últimos años en Cuba, ha ido surgiendo un nuevo grupo religioso cada mes, según investigaciones sociológicas compartidas por colegas en eventos. Algunas de estas nuevas Iglesias bebían de teologías como la llamada Teología de la prosperidad, bien conservadoras y me atrevería a decir que hasta fundamentalistas. Pero, seamos sinceros, cómo no van a crecer estos grupos si sabemos que cuentan con recursos económicos disponibles para saciar el hambre, no solo religioso, de sus fieles. En mi opinión, para cualquier estudioso del campo religioso, es necesario analizar sus dinámicas en un contexto determinado, pues a veces solemos aplicar métodos extranjeros a nuestra realidad cubana y construimos mapas latinoamericanos en Cuba y deseamos ajustarlos a la fuerza, sin pensar en las características muy criollas de nuestro entorno. Al llegar el coronavirus, la sociedad cubana está inmersa en un proceso de transición definido por los lineamientos del Partido Comunista y el cambio generacional en los decisores de la nación. Te diría que esta situación extraordinaria agudiza las crisis múltiples -también religiosas- que venían en proceso, todo esto precedido por un arrecio del bloqueo guiado por un nuevo sistema de gobierno trumpiano, con formas nuevas de apretarles las clavijas a nuestra débil economía. JP – ¿Cómo sientes en particular que todo el ambiente pandémico ha golpeado a la Iglesia católica cubana? ELO- En el caso de la Iglesia católica, te puedo decir primero que me formé en un colegio católico jesuita junto a Fidel Castro. Desde niño he sido practicante de esa religión. Aunque me considero macroecuménico, sé que el catolicismo en nuestro país atraviesa una crisis, y está marcado por múltiples factores como la migración, sobre todo, de personas bien formadas; las ayudas llegan con menor fuerza del extranjero; Cuba ha dejado de ser un país llamativo, pues al no percibirse grandes cambios sociales, las agencias de financiamiento católico se mudan a zonas de mayor crecimiento religioso como África; el envejecimiento de los laicos, muchos reconocen a la Iglesia católica como el lugar de nuestros abuelos; y desde mi criterio, se ha demorado una apuesta más tangible en favor de impulsar la creatividad de la juventud. El Papa Francisco ha realizado cambios importantes en el modo de comprender la Misión de la Iglesia Universal, pero en Cuba, sigue predominando el clericalismo como punto de partida en cualquier comunidad y las personas ya no están tan seguras de que ese sea el camino. JP- ¿De este tiempo tan particular, has sacado algunas lecciones que desde tus estudios de la religión nos puedan ayudar a comprender mejor el futuro del campo religioso en nuestro país? ELO- Quiero comenzar a responderte esa pregunta contándote una anécdota. En la materia que estaba impartiendo en la licenciatura en Historia de las religiones del curso para trabajadores, los alumnos se dividían en tres grupos por generaciones. Para mí fue increíble constatar cómo cada uno de estos grupos se proyectaba de una forma diferente a mis planteamientos, abordando el fenómeno religioso desde su vivencia personal. Los que crecieron en épocas de ateísmo eran algo temerosos en sus ideas, los más jóvenes veían la diversidad religiosa del país como el futuro, con religiones como la musulmana haciéndose visible en medio de nuestra sociedad, y los mayores, ya a esos la religión, ni el país, les causaba gran conmoción. Por cierto, me llamó la atención que tuve alumnos no inscritos en el curso, pues les interesaban las temáticas. Ellos iban de oyentes y me preguntaban más por mis testimonios vivenciales como católico perseguido y mediador entre el conflicto Iglesia-Estado a comienzos de la Revolución, que las referencias académicas. Hoy me parece notar la existencia de una auto-evaluación histórica del campo religioso cubano. Si pudiera expresarlo en lenguaje cristiano, siento que la sociedad necesita una confesión pública y privada de todos los pecados cometidos por las Iglesias y el Estado durante estos más de 60 años de proceso revolucionario. La palabra clave es reconciliación y diálogo; pero para lograrla se necesita decir la verdad y hay muchas personas, sobre todo de mi generación, interesadas en que esta no salga a la luz pública. En este momento el pueblo está buscando una respuesta religiosa para sus problemas que no es fácil de encontrar, pues lo material domina sobre lo espiritual, porque la sobrevivencia es un hecho de primera magnitud. Porque las personas están cada día más aisladas unas de otras, porque en la era de las comunicaciones cada día hay menos comunicación, todo es confuso. En un momento tan difícil como éste, no hemos podido ir ni siquiera a templos religiosos a rezar a Dios, porque estaban cerrados. Entonces, un amigo protestante me decía que la tienda en cuc es su nuevo templo y evangeliza en las largas colas. Sabes, el cubano siempre busca una alternativa para las dificultades. Muchos imploran un milagro existencial que no es fácil ver en el horizonte, lo que no quiere decir que no pueda existir. Yo creo que puede venir algo sorprendente que pueda cambiar todo, donde no descarto los resultados de las actuales elecciones que se puedan dar en Estados Unidos y su impacto sobre Cuba. Yo diría que el cubano del siglo XXI debe aprender a dialogar con el otro y consigo mismo; si no dialogamos con los otros, incluso aquellos que no piensen como la mayoría, no le veo futuro a la necesaria reconciliación. Hay estudiosos que presagian que vivimos en el apocalipsis, el fin de la humanidad, pero según mis lecturas históricas, esto no tiene que ser necesariamente así. JP- ¿Para terminar, Enrique, ¿crees que académicamente se ha sido injusto contigo, pues nunca te han dado ningún reconocimiento y llevas más de 40 años dando clases en la Universidad de La Habana y estudiando el fenómeno religioso cubano? ELO – Con respecto a mi reconocimiento académico, lo que hice y hago todavía por la formación de nuevas generaciones, es porque lo considero necesario y útil para la sociedad cubana, nunca he trabajado aspirando a nada. Te cuento que del grupo de Estudios de la Religión creado en la Universidad de La Habana en 1971, conformado por Eduardo Torres Cuevas, Aurelio Alonso y yo, disuelto en el primer congreso del partido en 1975, donde yo atendía Iglesia católica, los otros dos amigos son premios nacionales y a mí, bueno, de seguro me absolverá la Historia. A veces pienso que he sido algo discriminado de los nominados a galardones académicos por ser practicante católico. En realidad, yo me considero macro-ecuménico, que quiere decir abierto a todo tipo de tendencia religiosa y abierta también a dialogar con los que no creen. Yo sigo incluso el ritmo de la naturaleza y todo lo que nos rodea, allí hay mucha paz y espiritualidad. Para Monseñor Carlos Manuel de Céspedes, a quien sigo considerando mi párroco a pesar de su deceso, yo era un católico renegado, pero para la gente del partido comunista también era un comunista renegado, pues me ofrecieron la militancia al Partido y la rechacé. Quizás revisando mi mente hoy, lo del partido fue un capricho mío, porque me consideraba con mérito para ser fundador del Partido Comunista y en ese momento, por ser religioso, no me invitaron a pertenecer. Y luego, en el cuarto congreso del partido en el año 92 cuando admiten a los creyentes me ofrecen pertenecer, pero me parecía injusto. En realidad, le agradezco a la vida y a la Revolución las oportunidades profesionales que recibí, pues pude ir a la Unión Soviética en el año 1962 y durante el viaje, entrevisté a Raúl Castro Ruz; ese texto mío fue portada del periódico Revolución. Yo iba como periodista de Prensa Latina al congreso mundial por la paz. En la delegación cubana también estaba el P. Guillermo Sardiñas y el presbítero de la Iglesia presbiteriana Rául Fernández Ceballos. En mi biografía debe constar que tengo dos libros publicados: Los católicos y la Revolución Latinoamericana, que obtuvo mención de Casas de las América en 1968, y el Camilismo en América Latina, que ha sido tomado de referencia en universidades de la región para comprender la figura del sacerdote guerrillero Camilo Torres. También he publicado varios ensayos importantes. En Caracas, por ejemplo, me publicaron Revolución en la Teología, y en la prestigiosa revista Temas de Cuba he publicado varios artículos Yo me considero un hombre de diálogo, aunque admito que este no ha sido fácil, quizás por ser así, los decisores han visto en mí el peligro de premiar una voz libre aferrada históricamente a la verdad, por fuerte que sea. Ahora que siento más cerca el final, creo que moriré feliz y completamente solo en mi antigua casa llena de libros sobre religión. Desde que comenzó esta pandemia, suelo sentarme con mayor frecuencia en el portal de mi Kholilandia, esperando y reflexionando sobre lo que va a suceder. Julio, para terminar, quiero decirte que desearía que me recordaran como uno de aquellos antiguos profetas del antiguo testamento a los que Dios escogía para dar su testimonio y ellos decían: Padre, si yo soy analfabeto, si soy tartamudo. Quizás, Dios me ha escogido para transmitir algún mensaje a Cuba con mi vida dedicada a la enseñanza de la Historia de la Religión, sin considerarme yo su digno seguidor. Fuente: https://www.desdetutrinchera.com/entrevista/el-hombre-que-mas-sabe-de-religion-en-cuba/

Fundamentalismos, ¿atentados contra la fe?

Fundamentalismos, ¿atentados contra la fe? Tweet about this on TwitterShare on FacebookEmail this to someone Por Dixie Edith | 03/11/2020 | Cuba Fuentes: SEMlac El auge de los fundamentalismos religiosos en Cuba no solo cuestiona la legitimidad del derecho al aborto o al reconocimiento de la diversidad de las familias; también perturba a congregaciones religiosas y a personas de fe. «Cualquier manifestación de ese tipo afecta a una comunidad de creyentes, sea esta fundamentalista o no», aseveró a SEMlac la periodista Mariana Camejo, musulmana, quien ha reflexionado públicamente al respecto. «Sobre todo, porque la percepción que genera es sumamente negativa, de intolerancia, no convivencia e irrespeto. Eso provoca, desde el sentido individual, que personas religiosas a veces no sean integradas, sean discriminadas o marginadas de ciertos sectores», precisó Camejo. Para Kirenia Criado, pastora de la iglesia de los Amigos Cuáqueros, el impacto de estos comportamientos se acentúa por la poca cultura religiosa que existe en el país. El desconocimiento, por tanto, funciona como caldo de cultivo para incomprensiones, confusiones y manipulación. «Muchas personas dicen que tienen práctica religiosa, pero cuando empiezas a preguntar más a fondo sobre su propuesta teológica, su práctica espiritual, no saben explicar. Te dicen: ‘yo voy a la iglesia de Juan, que está en la esquina’; pero no te explican por qué», detalló Criado a SEMlac. A juicio de la también pastora Izett Samá Hernández, el fundamentalismo religioso es un sistema de dominación que afecta a las mujeres dentro y fuera de las congregaciones, explicó en entrevista con SEMlac. «Se sustenta en interpretaciones bíblicas y dogmas que ven a la mujer como subordinada al hombre. Esto impide, dentro de las congregaciones, que las mujeres asuman responsabilidades tradicionalmente asignadas a los hombres, como el pastorado, por ejemplo, y reproduzcan roles más tradicionales», aseveró. Criado comparte esa preocupación. Según su experiencia, muchas mujeres de fe que se han empoderado en la vida pública o económica, incluso como dueñas de negocios, enfrentan no pocas contradicciones cuando son relegadas o no tenidas en cuenta al interior de sus congregaciones. Para Yuliet Teresa Villares Parejo, los fundamentalismos son como «muros que se han levantado violentamente, por no ser parte de la norma». «Soy una mujer negra, lesbiana y cristiana. De las muchas manías de los fundamentalismos religiosos, a mí me ha tocado sufrir dos de sus expresiones: la supremacía blanca y la lesbofobia», dijo a SEMlac. Villares Parejo cuenta que los primeros enfrentamientos ocurrieron cuando decidió dejarse su pelo natural rizo y su manera de vestir comenzó a cambiar. «No quería parecerme a una mujer blanca eclesial, porque no lo era», precisó la joven, quien se desempeña como editora en el periódico Invasor, en la provincia de Ciego de Ávila, a poco más de 400 kilómetros de La Habana. «Por otra parte, cuando decidí vivir mi sexualidad abiertamente, casi me obligaron a salir de la iglesia. El chisme, las intrigas, la separación de las actividades que realizaba como miembro de la comunidad me fueron arrebatadas por el simple hecho de amar a una mujer», detalló. Para ella, «los resultados de los fundamentalismos religiosos no son actos aislados y lejanos, quienes los ejercen son personas cercanas a ti. Y eso duele». De acuerdo con el investigador Pedro Álvarez, del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas, en el país todavía existe mucho prejuicio sobre lo religioso y hace falta profundizar en el comportamiento de los fundamentalismos para aportar elementos a la comprensión del contexto en que se vive actualmente. «La fe es una necesidad intrínseca de la naturaleza humana. La ciencia tiene que abocarse a ver esto, con urgencia, desde una manera multidisciplinaria», alertó durante la VII Jornada Socioteológica Identidades sexuales y de género no hegemónicas, celebrada en Matanzas, en diciembre de 2019. Amenaza que crece Según las definiciones más literales, se le llama fundamentalismo a toda actitud contraria a cualquier cambio o desviación en las doctrinas y las prácticas esenciales e inamovibles en un sistema ideológico, especialmente religioso. Para Criado, también implica una interpretación literal, inamovible, de textos sagrados como la Biblia. Esta estudiosa considera que los fundamentalismos están asociados a posiciones de hostilidad, imposición de juicios y ataques a todo aquello «que no coincida con lo que yo pienso'». «El fundamentalista comienza a ocupar el espacio público, a buscar conquistas políticas públicas, a posicionar una agenda religiosa en el espacio público. Y ahí entra en conflicto la discusión entre el papel de la religión y el estado laico», alertó la pastora, también parte del colectivo del Centro Memorial Martin Luther King. A juicio de Camejo, esas posturas afectan, en primer lugar, a la persona religiosa que nada tiene que ver con ellas y le dificulta su desarrollo en una sociedad de pluralidad de creencias. «En sentido general, también refuerza la percepción de que toda religión es intolerante per se y no está hecha para espacios de convivencia», reflexionó. En el caso del islam, la periodista de Bohemia explicó que existen ejemplos de esta «lamentable realidad» como el Estado Islámico o Al Qaedah, que influyen en la percepción del islam no solo en Cuba, sino en el mundo entero. «A lo interno, el fundamentalismo islámico está acompañado de una agenda contra el gobierno, porque considera que estar integrado en la sociedad y comulgar con los valores del proyecto económico-político-social cubano va directamente en contra de los principios de la fe de los musulmanes, lo cual es un punto de partida erróneo», advirtió Camejo. Sin embargo, a su juicio, las personas de pensamiento extremista sobre el islam no entienden de matices ni diálogos. «Así que consideran que quienes no comparten su visión ni siquiera son musulmanes y no merecen ser llamados como tal», insistió la colega, quien también dirige la publicación Con/texto Magazine. «Mientras el fundamentalismo ve todo en blanco y negro, la realidad de la comunidad islámica en Cuba es muy diferente» defendió. Criado comparte alguna de las preocupaciones de Camejo. Para ella, una amenaza de la emergencia de estos movimientos está asociada a que generan estados de opinión que llevan a que comiencen «a caer en descrédito otras maneras de hacer iglesias». «Un elemento importante es que el espacio de disputa de los fundamentalistas hoy está teniendo muy en cuenta a las redes sociales y generando estados de opinión. Y como aquí hay tanta ignorancia sobre esa cultura religiosa, entonces se empieza a desdibujar en el imaginario social que existen otras maneras de hacer iglesias», detalló. ¿Cuál es el peligro para las iglesias que no son fundamentalistas?, se pregunta esta religiosa. En su opinión, una de las consecuencias más graves es que en el imaginario social no religioso, desde una visión generalizadora, se pueda etiquetar como fundamentalistas a las que no lo son y verlas como opositoras, retrógradas, reaccionarias, que están contra los derechos. «Y se empieza a encontrar un discurso de odio o de rechazo que pensamos que ya iba a ser superado», explicó. Otro hecho grave, según Criado, es que las iglesias que no fundamentalistas son minoritarias. Para la pastora Izett Samá, entre otras alertas posibles está el creciente auge de estos grupos, «sin que nada, ni nadie, lo detenga». «Tienen más seguidores dentro y fuera de las iglesias que lo que podemos imaginar. El contexto cubano es vulnerable por la falta de producción de sentidos, que afecta a sectores que son bien aprovechados por estos grupos», reflexionó. Igualmente, alerta de que se trata de «iglesias con mucho poder económico y sistemas de comunicación atractivos y eficaces, que aprovechan la cultura machista de la sociedad». Teólogos como el reverendo Amós López Rubio, pastor de la Iglesia Bautista Ebenezer de Marianao, advierten que la agenda teológica es apenas el rostro visible de un posicionamiento que también es político, económico, social y recurrente en contextos de transición. Los fundamentalismos se activan «en momentos de disputas políticas y gubernamentales. Y eso no es ingenuo,» advirtió Criado. No es casual que en Cuba su búsqueda de protagonismo arreciara en el momento del debate público de la Constitución, en 2018, que tenía entre sus temas en discusión el reconocimiento de derechos para todas las personas, incluido el de la unión entre parejas no heterosexuales. A nivel regional, las miradas de los movimientos fundamentalistas apuntan a la lucha contra la educación sexual en las escuelas, el derecho al aborto, el matrimonio igualitario y el reconocimiento de las diversidades sexuales. Esos asuntos estarán nuevamente en la agenda pública cubana, durante el extenso cronograma legislativo que se extenderá durante los próximos años. El momento más cercano será el referendo, en 2021, del Código de las Familias, donde justamente volverá a debate el matrimonio no heterosexual. Para Samá, aún no se entiende la magnitud del fenómeno y el alcance que puede tener. Camejo, por su parte, advierte que se trata de un movimiento que seguirá creciendo y tomando fuerza, en tanto existan comunidades total o parcialmente desorganizadas para educar religiosamente en códigos de convivencia y respeto, que son valores presentes en todas las religiones. «El primer remedio para el fundamentalismo es precisamente la educación», aseguró.

suspensión de Jeremy Corbyn del Partido Laborista

Reino Unido La suspensión de Jeremy Corbyn del Partido Laborista apunta a destruir a la izquierda Tweet about this on TwitterShare on FacebookEmail this to someone Por Ronan Burtenshaw | 31/10/2020 | Europa Fuentes: Jacobin [Foto de Jeff J. Mitchell / Getty Images] La decisión infundada de Keir Starmer de suspender a Jeremy Corbyn, anterior líder del Partido Laborista, representa un claro ataque contra la izquierda. La militancia del partido deben combatir esta decisión porque si no todo lo que Corbyn defendió abandonará el laborismo junto a él. Ayer se publicó el informe del TEDH sobre la controversia del antisemitismo en el Partido Laborista. Al contrario de lo que suponían las predicciones catastróficas de ambos bandos, según las cuales el partido sería definido como antisemita o se acusaría personalmente a Jeremy Corbyn y a la gente de su equipo, se trató de un informe sobrio y sincero centrado en cuestiones procesales. Hasta el mediodía todo indicaba que encontraría una amplia aceptación al interior del Partido Laborista. El informe observó que los procedimientos para gestionar las acusaciones de antisemitismo al interior del partido eran deficientes. Sus estructuras eran demasiado débiles, estaban sujetas a presiones políticas, no contaban con suficientes recursos y carecían de una orientación clara. Además, el personal no tenía la formación apropiada. El hallazgo más grave en términos de hostigamiento refiere a dos casos en los cuales representantes del partido –el anterior alcalde Ken Livingstone y un concejal de Lancashire– hicieron comentarios antisemitas. El informe criticó a la dirección de Corbyn por su falta de efectividad a la hora de tratar estos asuntos, pero no hizo ninguna denuncia grave acerca de su supuesta complicidad con el antisemitismo. La respuesta de Jeremy Corbyn al informe fue igualmente mesurada. Reconoció las críticas del informe, alentó a que se implementaran con agilidad sus conclusiones y pidió disculpas a los miembros judíos cuyas denuncias habían sido mal gestionadas. «Los miembros judíos de nuestro partido y la comunidad en general tenían razón al esperar que nos hiciéramos cargo del problema», dijo, «y me arrepiento de que este cambio haya llegado más tarde de lo debido». Como es natural, también defendió sus antecedentes. Muchos de los procesos que se critican, dijo Corbyn, precedieron a su dirección –algo que el informe mismo reconoce– y fueron reemplazados por procedimientos más robustos luego de 2018. No aceptó todos los resultados del informe, pero esto no debería ser una sorpresa si se tiene en cuenta que se trata de un documento crítico de alrededor de 129 páginas que trata un tema muy controvertido. También dijo que «la magnitud del problema fue drásticamente exagerada por motivos políticos, tanto por quienes se oponen a nuestras ideas adentro y afuera del partido como por la mayoría de los medios». Esto ciertamente es así. Tal como sabemos gracias al informe filtrado, en algunas instancias, miles de acusaciones provenían de denunciantes individuales, siendo en su gran mayoría infundadas. Incluso hubo diputados y diputadas que hicieron declaraciones que referían a la cantidad casos que serían imposibles de probar. Margarte Hodge, por ejemplo, dijo que presentó cien denuncias de antisemitismo al partido. Luego se reveló que ochenta de estos casos no tenían ningún tipo de conexión con el laborismo. No se trataba de personas afiliadas al partido, ni mucho menos de personas que ocuparan cargos políticos ni de gestión. Es decir, no se trata de nadie por quien el partido pueda ser considerado responsable en términos legales por el TEDH. Si esto pareciera una prueba demasiado insustancial, la impresión general que dejan estas declaraciones es todavía más clara. El año pasado, Survation hizo una encuesta que indagó la opinión del público acerca de cuál era la proporción de denuncias de antisemitismo entre quienes integraban el Partido Laborista. El resultado fue que, en promedio, la gente pensaba que el 34% de la membresía del partido había estado involucrada en acusaciones de antisemitismo (esto sobre un total de doscientas mil personas). Solo el 14% de las personas encuestadas creía que esta cantidad era inferior al 10%. El hecho de que la percepción del público acerca de la magnitud de este problema sea inadecuada no reduce ni un poco el impacto de los resultados del informe del TEDH. Pero los hallazgos de hostigamiento remiten a dos funcionarios, y los casos que estaban «al límite» eran solo dieciocho. El Partido Laborista tiene una gran cantidad de funcionarios y de empleados a lo largo y ancho del país. Si se consideran estos veinte casos, se concluye que se trata simplemente del 1% del partido. Es importante notar que el informe mismo reconoce que debe permitirse que la membresía del partido debería se involucre en este debate. Recuerda que el artículo 10 del TEDH afirma que «protegerá a los miembros del Partido Laborista que […] expresen sus opiniones sobre asuntos internos del partido, tales como la magnitud del antisemitismo que existe en su interior, basándose en su propia experiencia y respetando los márgenes de la ley». En su esencia, el informe del TEDH hace un llamado a que se respete el derecho natural. Quienes sienten que han sido víctimas de un tratamiento injusto o abusivo deberían ser capaces de decir que sus denuncias serán consideradas sin ningún sesgo y que gozarán de una audiencia imparcial. Es una demanda legítima, especialmente cuando se trata del racismo. Pero se ha dinamitado el suelo común que debería existir acerca de estas cuestiones, precisamente porque Keir Starmer, líder del laborismo, y David Evans, su aliado y secretario general del partido, decidieron que sus propios intereses internos y facciosos eran más importantes que construir un consenso con todo el partido tras los resultados del informe. No había ningún fundamento razonable para suspender a Jeremy Corbyn. Su respuesta al informe fue sencilla y moderada, tanto que ni siquiera despertó muchas críticas por parte de una prensa que le es notoriamente hostil. Evidentemente no hay nada en su contenido que pueda ser considerado como antisemita. La suspensión misma estuvo mal hecha y eludió los propios mecanismos del partido, que no indicaban que Jeremy Corbyn debiera ser suspendido. Al momento de escribir esta nota, David Evans no podría ni siquiera definir cuál es la regla del partido que Corbyn rompió con su declaración y anoche se negó a aclarar en su rol de funcionario este punto frente al Comité Ejecutivo Nacional elegido por el partido. Apelando a una racionalidad post facto, se utilizará seguramente la idea de que Corbyn hizo caer en descrédito al partido. Keir Starmer –quien, a pesar de las manifestaciones débiles en el sentido contrario, defendió la decisión de suspensión– ha sido un poco más comunicativo con su razonamiento. Según su punto de vista, la declaración de Corbyn supone que el antisemitismo es simplemente un tema faccioso y subestima su importancia. Pero, ¿quién podría dudar seriamente acerca de que este hecho ha sido utilizado con objetivos facciosos? Hasta el informe del TEDH apunta en esta dirección. Y habilita explícitamente la discusión sobre la magnitud del problema, argumentando que esto no puede ser considerado como antisemitismo y que debería protegerse el derecho de expresión de toda la membresía del partido. La suspensión de Corbyn es completamente consistente con el enfoque que Starmer adoptó para su dirección desde la victoria de abril de este año. Intentó marginar a la izquierda por todos los medios posibles, y encontró en este asunto su última oportunidad. Starmer encontró la ocasión de recibir una palmada en la espalda de la prensa Murdoch por sus cualidades de estadista, de hacer una demostración de su propio poder al interior del partido y de dar una señal pública del grado en el cual el laborismo tiene una nueva dirección. Para hacer esto solo necesitaba asegurarse de que la guerra civil en el partido continuaría perpetuamente, de que la gente abandonaría las filas del partido de a miles, y de que sus militantes sindicales sentirían que fueron traicionados mientras las promesas de unidad por las que fue electo se volverían insignificantes. Este es el cálculo que hizo y todo el Partido Laborista debería saberlo. Hoy, durante sus rondas en los programas televisivos, Starmer retrató todo el asunto como si se tratara de una decisión sensible. Dijo que no quería una guerra civil, aunque claramente se ha dedicado con esfuerzo a librarla: omitiendo a la izquierda de los cargos superiores; expulsando a Rebecca Long-Bailey de su gabinete en las sombras; apoyando el nombramiento de un secretario general descaradamente faccioso; forzando la votación sobre las leyes de operaciones internacionales y policía secreta; amenazando a los diputados y diputadas que se atrevieron a votar siguiendo su conciencia; y abandonando el compromiso con las posiciones políticas que fueron la base con la que ganó hace tan solo unos meses. Desde el comienzo, se trató de una guerra contra la izquierda. En efecto, el laborismo está viviendo una guerra civil. Pero solo un lado está luchando. Hasta ahora, la izquierda ha permanecido en gran medida desorganizada y tímida. Esto debe cambiar. La realidad es que Jeremy Corbyn todavía goza de un amplio respecto y admiración en muchos grupos del partido. La gran mayoría de las personas que hoy conforman sus filas –incluyendo a miles que votaron por Keir Starmer– se unieron a él bajo su dirección. Lo que las inspiró fue la visión de Corbyn de una sociedad en la cual millones de personas no deberían aguantar la indignación de la pobreza extrema (una visión que no ha sido retomada por la dirección de Starmer, aun en un contexto en el cual esta enorme crisis y las respuestas del gobierno han empujado a mucha más gente hacia el límite). Estaban convencidas, también, de que había otra forma de hacer política, una que podía ser más participativa, más democrática y más comprometida con los movimientos sociales que se desarrollan fuera de Westminster. Este es un enfoque que Starmer y su equipo han intentado desmantelar en el Partido Laborista, reduciéndolo de nuevo a un estrecho instrumento electoral que percibe a su propia membresía como un inconveniente. Pronto intentarán poner el punto final cerrando la unidad de organización comunal. Los sindicatos también apoyaban a Jeremy Corbyn. No porque lo valoraran en términos individuales, sino porque su programa planteaba que el partido debía representar genuinamente los intereses de los trabajadores y de las trabajadoras en el parlamento. El Partido Laborista no sería más un partido que se niega a revocar las leyes antisindicales desde el gobierno y que condena las huelgas obreras en la prensa nacional. Keir Starmer prometió que esta visión del partido permanecería durante su dirección. Pero como sucedió con muchas de sus promesas, ha quedado claro que se trataba de una mentira. Esta alianza –entre la membresía del partido y los sindicatos– debe plantarse para ponerle fin al intento de borrar lo que sucedió durante los últimos cinco años, intento que se expresa con la mayor claridad en la suspensión de Jeremy Corbyn. Fue esta alianza la que financió la maquinaria del partido. Fue esta alianza la que construyó esa maquinaria, puerta a puerta, a veces en condiciones miserables, sacrificando su propio tiempo y poniendo todo su esfuerzo sin recibir mucho a cambio. Ahora debe impedir que todo este trabajo quede en la nada. En el contexto de un gobierno cuya gestión de la pandemia está llevando a millones de personas a la penuria y a muchas a la muerte, y sobre el fondo de una arena política que está cada vez más moldeada por individuos que no tienen vergüenza al ventilar sus aspiraciones de demoler las magras cuotas de igualdad y democracia que lograron sobrevivir durante las últimas décadas, la dirección del Partido Laborista ha decidido librar una guerra contra la izquierda. No podemos permitir que esto suceda. Si lo hacemos, garantizaremos que durante los años venideros habrá una oposición casi nula, cuando no directamente inexistente, al giro hacia la derecha en términos sociales, culturales y políticos. A quienes forman parte orgánica del partido y a quienes lo apoyan se les dirá que, en lugar de pelear por sus principios, deben esperar a las próximas elecciones, en medio de la situación caótica que el gobierno Tory dejará tras de sí y cuya magnitud es difícil de prever. Si Jeremy Corbyn es expulsado del Partido Laborista, el socialismo será expulsado de la política británica. Debemos construir la alianza más amplia posible para garantizar que esta suspensión sea anulada. Fuente: https://jacobinlat.com/2020/10/30/la-suspension-de-jeremy-corbyn-del-partido-laborista-apunta-a-destruir-a-la-izquierda/ Traducción: Valentín Huarte