miércoles, 23 de marzo de 2022

experto sostiene que EEUU y la OTAN pudieron haber evitado la crisis en Ucrania

experto sostiene que EEUU y la OTAN pudieron haber evitado la crisis en Ucrania hace 10 horas (actualizado: hace 7 horas) PEKÍN (Sputnik) — Estados Unidos y la OTAN podrían haber evitado la crisis en Ucrania si hubieran aceptado las iniciativas de seguridad de Rusia, sostuvo Motofumi Asai, presidente del Instituto para la Ciencia de la Paz de la Universidad de Hiroshima. "La razón fundamental del conflicto de Rusia y Ucrania es la expansión irracional de la OTAN al este. Ese conflicto pudo haberse evitado si Estados Unidos y la OTAN hubieran aceptado las propuestas de seguridad de Rusia y garantizado que Ucrania seguiría siendo una zona colchón estratégica", dijo el experto en un evento organizado por el Instituto Taihe, un 'think tank' independiente chino focalizado en promover la paz y el desarrollo global. Asai recalcó que "Estados Unidos y la OTAN son los principales responsables de la crisis ucraniana". La cuestión ucraniana, añadió, ha mostrado también el monopolio que los medios de comunicación occidentales siguen ejerciendo sobre la opinión pública mundial. China, apuntó, tiene la difícil misión de romper esa influencia. A mediados de diciembre, Rusia entregó a Estados Unidos sus propuestas sobre las garantías recíprocas de seguridad. En concreto, Rusia demandó a la OTAN que renuncie a la ampliación al este y al despliegue de armas ofensivas cerca de sus fronteras, y retire a sus tropas y material bélico de Bulgaria y Rumanía, lo que implica el retorno a la arquitectura militar que existía en Europa en 1997, cuando fue firmado el Acta Fundacional Rusia-OTAN. Estados Unidos tiene en la actualidad misiles desplegados en la localidad polaca de Redzikowo, a unos 180 kilómetros del enclave ruso de Kaliningrado, y en el poblado rumano de Deveselu, a unos 600 kilómetros de la península de Crimea. Liu Jiangyong, profesor del prestigioso Instituto de Relaciones Internacionales, de la Universidad de Tsinghua de Pekín, por su parte, considera que la crisis ucraniana se pudo evitar pero era inevitable que estallara. "Ucrania no es el ajedrecista en este conflicto, es un peón o un peón abandonado", remarcó. El conflicto ruso-ucraniano, sostuvo, tiene todas las características de una guerra geopolítica proxi y simultáneamente de una guerra híbrida que abarca las esfera militar y diplomática, la opinión pública, la economía, las finanzas, las tecnologías, la psicología y otros. Jiangyong resalta dos consecuencias de este conflicto para la paz y la seguridad en Asia oriental. Los soldados de las Fuerzas Armadas de Ucrania (archivo) - Sputnik Mundo, 1920, 23.03.2022 "En primer lugar, los políticos de todos los países deben abstenerse de la fuerza política real y del obsoleto pensamiento geoestratégico tradicional. En segundo lugar, Asia oriental debe evitar las crisis en el campo de la seguridad y las emergencias provocadas por el multilateralismo forzado, debe formar una nueva concepción de la seguridad común, universal, conjunta y sostenible", enfatizó. A su vez, Ukeru Magosaki, exembajador de Japón en Uzbekistán e Irán y prominente experto en temas de Asia, lamentó que su país se haya atascado en la retórica que incita a la condena y las sanciones a Rusia. "Cualquiera que opine de otro modo, será objeto de presión, pero lo cierto es que la expansión de la OTAN al Este de Europa fue una decisión equivocada", recalcó. "Rusia es afectada por distintas sanciones que atañen no solo al Gobierno, sino también a los rusos de a pie, algo que también es errático. El Gobierno estadounidense ignoró las advertencias de George Kennan, Henry Kissinger, Jack Matlock y otros, no siguió sus propuestas de buscar la estabilidad. En vez de ello, Estados Unidos decidió enfrentar a Rusia frente a frente y comenzó una nueva guerra fría contra Rusia", consignó. Magosaki alertó que la nueva guerra fría es más impredecible que la anterior. Rusia inició el 24 de febrero una operación especial para "la desmilitarización y la desnazificación" de Ucrania, en respuesta a las solicitudes de asistencia de las repúblicas de Donetsk y Lugansk para defenderse de los ataques cada vez más intensos de las tropas ucranianas. Ucrania incrementó los bombardeos desde mediados de febrero contra los civiles de Donetsk y Lugansk tras recibir toneladas de armas de Estados Unidos y otros países de la OTAN, según denunciaron las dos repúblicas. Donetsk y Lugansk se independizaron de Ucrania en mayo de 2014 tras no reconocer a las nuevas autoridades que resultaron del golpe de Estado producido en Kiev en febrero de ese mismo año.

martes, 22 de marzo de 2022

Joe Biden descalificado

Joe Biden descalificado Por Antonio Gershenson | 22/03/2022 | EE.UU. Fuentes: La Jornada Como si Joseph Biden fuese ejemplo de autoridad política, el presidente de Estados Unidos se ha deslindado de las matanzas que han ocasionado las guerras confeccionadas por los empresarios que han influido en los gobiernos de su nación. No importa si aquellos eventos trágicos ocurrieron durante otras administraciones, como jefe de Estado, Biden sí puede dar una explicación verídica de la política injerencista que han mantenido los gobiernos estadunidense anteriores y de las tragedias que han ocasionado en el mundo. No importa quién haya ocupado el salón Oval, todos han pertenecido a la misma ideología. Diferente partido, mismo pensamiento. Por otro lado, sin que ningún tribunal les haya pedido cuentas, utilizan los horrores que causan los enfrentamientos bélicos para amenazar a media humanidad con la destrucción atómica. Una de sus metas, entre muchas absurdas, es seguir dominando y acaparando las riquezas de la colectividad, donde quiera que éstas se encuentren. El gran daño ya está hecho. La industria bélica ha generado repudio por los elementos utilizados en la elaboración de la bomba atómica. Nos referimos al elemento uranio. Sin embargo, éste es una fuente de energía de gran valor, pues también es utilizado como materia prima en diversos rubros de la industria. Con las amenazas periódicas de los gobiernos dominados por sus oligarquías han provocado temor colectivo a las guerras, especialmente y con sobrada razón a las de exterminio masivo, como la nuclear. ¿Con qué derecho nos someten a un tipo de estrés de ese calibre? ¿No aprendimos la lección de Hiroshima y Nagasaki? Ejemplo de la aberración humana en contra de la población civil. De tal forma, las palabras uranio y derivadas están condenadas al repudio general. La inseguridad y las crisis económicas, si bien son una realidad, también son distractores utilizados por estos expertos en el simulacro, para ocultar el avance de la industria bélica nuclear. Sin mayores datos, a través de redes sociales, compartieron un video corto donde un ciudadano estadunidense reclama de frente al presidente Joe Biden su parte en la provocación a Rusia, a través de Ucrania, país al que apoyó para que el presidente Volodimyr Zelensky tomara el poder. Le recordó al mandatario acerca de los miles de civiles que fallecieron en Irak y en Afganistán, donde sus amigos, entre muchos estadunidenses más, perdieron la vida. El también exmilitar lo señaló como descalificado para el cargo de presidente. Pese a que Biden le da la espalda y se aleja, el ciudadano le espetó varias veces en voz alta: «¡Usted está descalificado señor!». No es cualquier cosa una guerra nuclear, sin embargo, los gobiernos estadounidenses han utilizado esta desgraciada idea como negociación diplomática. Y, al mismo tiempo, influyen más allá de la guerra. Es decir, desinforman acerca de la utilización pacífica del uranio. Se pierde así una oportunidad de avanzar más rápido hacia la transición energética debido al prejuicio en contra de las centrales nucleares. Con esta evidencia destructiva del uranio se complica su aceptación para su utilización como energía limpia no renovable. No obstante, comparada con otras fuentes de energía, la nuclear no despide gases que provoquen el efecto invernadero. El combustible utilizado en las centrales nucleares por supuesto que es altamente radioactivo. Sin embargo, para evitar la contaminación, existe la regulación y todas las medidas que se indican en los protocolos de seguridad y manejo. Se ha avanzado en las técnicas para su destino final, sin que implique contaminación ambiental Como ya se sabe, la energía nuclear es la principal fuente para generar electricidad. Otras aplicaciones de esta tecnología, es la de servir como auxiliar en no pocas acciones para la automatización en las líneas de producción que requieren alta velocidad. En el área de la medicina nuclear, ha sido de suma importancia en los procesos de diagnóstico. El avance en la investigación permitirá el tratamiento de enfermedades complicadas y, sobre todo, alcanzará con un costo más bajo la utilización más accesible para la población que lo requiera. Por eso es importante que el uranio disminuya su utilización en material bélico. La energía nuclear resulta indispensable para el desarrollo de la ciencia, la medicina y otras áreas donde se necesiten artículos de plásticos diversos, además de su potencial para la esterilización de varios productos desechables. Sin olvidarnos de la energía calorífica para la propulsión de turbinas, tanto de las centrales nucleares, como para algunos vehículos de grandes dimensiones. No necesitamos más amenazas nucleares. Requerimos que se cumplan todos aquellos acuerdos y tratados que nos previenen y nos alejan de una hecatombe definitiva. Esperemos que propuestas como las del Tratado de Tlatelolco y leyes más objetivas, se multipliquen y sean asimiladas por todos aquellos gobiernos que fabrican material bélico nuclear. Lo necesitamos para un futuro inmediato, donde la guerra nuclear sólo sea una desafortunada característica de la fase destructiva del desarrollo humano. Fuente: https://www.jornada.com.mx/2022/03/20/opinion/015a1pol

Ucrania, China no está cerca

Ucrania, China no está cerca Por Fabrizio Casari | 22/03/2022 | Mundo Fuentes: Rebelión Dos horas de conversaciones con Xi Jinping no fueron suficientes para que Joe Biden convenciera a Pekín de que debía desempeñar un papel mediador en el conflicto entre Rusia y Ucrania. Como siempre, la conversación incluyó amenazas y advertencias no especificadas de EE.UU. a China en caso de que asuma un papel fuerte en la asistencia militar a Moscú. Xi Jinping no se inmutó, señalando que desde hace muchos años China es víctima de fuertes sanciones estadounidenses en todos los ámbitos, sin que éstas hayan provocado una crisis en su proceso de crecimiento. Todo esto tiene lugar mientras el batallón Azov intenta impedir la evacuación de los civiles en Mariupol y Zelensky recorre todos los parlamentos. Su última gira fue a la Knesset, donde fue abucheado cuando hizo una atrevida comparación entre Ucrania y el Holocausto; su próxima gira le verá en Roma ante una cámara de peones entrenados por un líder. En su conversación con Biden, Xi Jinping reiteró las responsabilidades de Washington y la OTAN en el conflicto, así como la irresponsabilidad de Kiev. En este sentido, recordó que China espera respuestas sinceras de EEUU sobre los laboratorios clandestinos de investigación para la guerra bacteriológica descubiertos en Ucrania. Para Xi, la búsqueda de la paz redunda en el interés de todos y, por tanto, China desempeñará su papel. Pero se ha cuidado de no asegurar que no intervendrá en apoyo de Moscú; China, más que nadie, puede interpretar y valorar la petición rusa de garantías de seguridad. Los chinos ya han comprado la Bolsa de Kiev y parte de la ruta de la Nueva Ruta de la Seda también pasa por Ucrania, por lo que es obvio que están interesados en el fin de las hostilidades. Pero el intento de convencer a China para que medie sólo sirve para separarla de Rusia, con la que está aliada tanto en el proyecto de gobernanza mundial como en la defensa mutua contra las garras del imperio en decadencia, también sellada por un acuerdo de cooperación militar. La alianza política entre los dos gigantes es el resultado de una lectura común de una nueva fase en la historia de la economía, la política y las relaciones internacionales, y Washington se está dando cuenta de cómo crece la convicción en muchos países de la necesidad de reducir el grado de influencia de EE.UU. en la gobernanza mundial, tanto empezando a reducir el uso del dólar en el comercio internacional, como desafiando su liderazgo político, que ya está en crisis. Por lo tanto, las amenazas de Estados Unidos a Pekín no sirven de nada, por no decir que son una prueba de arrogancia y analfabetismo político. Mientras tanto, se especula sobre la duración del conflicto y los puntos de un posible acuerdo. Estados Unidos se opone A la solución negociada se oponen los Estados Unidos, que, aunque admiten que es posible un acuerdo, verían el final de la guerra como un éxito parcial de su plan. Zelensky ha comparecido ante el Congreso de Estados Unidos con una retórica belicosa y repite un día sí y otro también su petición de una zona de exclusión aérea sobre Ucrania, que la administración estadounidense niega rápidamente. A pesar de las presiones de los halcones demócratas, la administración Biden parece orientada a evitar la participación de la OTAN, entre otras cosas porque no sería aceptada por la opinión pública de ninguno de los países miembros de la Alianza. Es curioso que los congresistas estadounidenses que emiten sanciones contra los países corruptos hayan aplaudido atronadoramente al presidente del gobierno más corrupto de la historia de Ucrania: Transparencia Internacional, una organización estadounidense, unos meses antes del conflicto había calificado a Zelensky como uno de los políticos más corruptos y enriquecidos ilícitamente de toda Europa. Curioso, pero no sorprendente, teniendo en cuenta la hipocresía de EE.UU. y el uso de la llamada «lucha contra la corrupción» en su beneficio comercial. Biden llama a Putin «criminal de guerra», a pesar de que contribuyó directamente a la decisión de ir a la guerra en la antigua Yugoslavia y propuso el bombardeo aéreo de Belgrado como simple senador; esto fue antes de los seis premios Nobel de la Paz de Obama que refrendó como vicepresidente. Cientos de miles de personas han muerto, más de 2 millones han sido desplazadas y al menos 6 países han sido destruidos con la firma de Joe Biden en las órdenes presidenciales. Hay que estar seguro de tener una prensa arrodillada, militante y obediente, para cruzar el umbral de la paradoja y entrar sin miedo en el terreno del ridículo. La insistencia de Washington en elevar su mirada a Moscú y en la supuesta falta de voluntad rusa para negociar oculta los temores estadounidenses por el fin del conflicto. El primer efecto de la solución sugerida por el Financial Times sería, de hecho, la salida de Estados Unidos de Ucrania con todo lo que ello conlleva: el fin del saqueo de los recursos naturales, el fin de la implantación de estructuras dedicadas a la guerra bacteriológica y el fin de la amenaza directa a Moscú. Es evidente que Biden no ve con buenos ojos una solución político-diplomática. Para Washington, que no tiene ningún interés en la población ucraniana, el objetivo era únicamente golpear a Rusia, arrastrándola – provocación tras provocación – a una iniciativa militar que se convertiría en una guerra permanente. Le gustaría tener una Chechenia en medio de Europa, incluso con el uso de armas nucleares tácticas. En los planes de EE.UU. siempre ha existido una guerra que socavaría la economía y la estabilidad política de Moscú y también tendría un impacto negativo en la UE. Todo ello, cada uno por separado y a fortiori en conjunto, haría mucho bien a la economía estadounidense. Zelensky se dio cuenta de que la presión estadounidense no era suficiente para mover a la OTAN, dada la oposición europea a involucrarse en el conflicto más allá del suministro de armas y la ayuda económica. Pero ni siquiera la llegada de armas, asesores militares y mercenarios ha cambiado el rumbo del conflicto, y las partes buscan una solución política. Rusia porque nunca tuvo la intención de ocupar Ucrania de forma permanente y no quiere enfrentarse a una repetición del conflicto de Chechenia; Zelensky porque sabe que el tiempo juega en su contra. El riesgo de habituación va de la mano de las evaluaciones de conveniencia y no es seguro que muchos de los partidarios de hoy no se conviertan en los indiferentes de mañana. Sabe también que el acuerdo con Moscú será lo único que le protegerá y eleva el llamamiento a la negociación; por la misma razón los rusos le invitan a la mesa de negociaciones, ignorando por ahora la petición del evento espectacular que proporcionaría una reunión con Putin. Después de todo, un acuerdo, que puede parecer una especie de capitulación ucraniana, es inevitable. No sólo y no tanto por la fuerza abrumadora de Rusia, sino porque el gobierno ucraniano ha obtenido el máximo posible de la solidaridad internacional y no puede tener más. Por lo tanto, o un acuerdo con el gobierno en funciones, o la caída del gobierno y un acuerdo a la baja. La OTAN y Ucrania Al condenar la intervención rusa se ha argumentado a menudo que nadie estaba pensando en incorporar a Kiev a la OTAN y que, por tanto, los temores rusos eran y son injustificados. Pero esto ha sido rotundamente desmentido por las noticias, así como por la evidencia política. Si formalmente Ucrania no está en la OTAN, en el fondo la OTAN está en Ucrania. Una presencia confirmada por la destrucción del centro de entrenamiento de Yavoriv, a 30 kilómetros de la frontera polaca, donde los estadounidenses y canadienses entrenaban a unidades militares ucranianas y a mercenarios de todas partes. El centro era también el lugar donde se distribuían las armas procedentes de Estados Unidos y la UE. Pero aún más inquietante es el descubrimiento de una treintena de laboratorios biológicos y bioquímicos con fines civiles y militares, ahora bajo control ruso. Los ucranianos los dirigían, pero los estadounidenses gestionaban la investigación y los experimentos con patógenos. En concreto -según fuentes rusas- se trataba de la empresa estadounidense Black & Veath Special Projects Corps, financiada con 80 millones de dólares por el gobierno estadounidense a través de su agencia DTRA. El encargo, firmado el 21 de julio de 2019, era para la ejecución de un programa de «reducción de la amenaza biologìca. Los documentos recuperados por los rusos también indican que otro contratista de la DTRA operaba en Ucrania: la empresa estadounidense CH2M Hill. Se le había adjudicado un contrato de 22,8 millones de dólares (2020-2023) para reconstruir y equipar dos nuevos biolaboratorios: el Instituto Estatal de Investigación de Diagnóstico de Laboratorio Científico y Habilidades de Salud Veterinaria (Kyiv ILD) y el Laboratorio Regional de Diagnóstico del Servicio Estatal de Ucrania para la Seguridad Alimentaria y la Protección del Consumidor (Odessa RDL). Según los documentos filtrados, se encargó a CH2MHill un programa por valor de 11,6 millones de dólares para «Contrarrestar la amenaza de patógenos especialmente peligrosos en Ucrania». Solo el personal estadounidense tenía acceso a todos los laboratorios, mientras que las inspecciones europeas estaban prohibidas en 2016. Se podría pensar que los rusos son parte en la disputa y, por tanto, poco fiables en cuanto a la información, pero los documentos que se incautaron (alegremente ignorados por la prensa pro-OTAN) parecen, en cambio, confirmar lo que Moscú denunció. Tanto es así que la propia Victoria Nulland, subsecretaria de Estado norteamericana, organizadora del golpe de Estado de 2014 y auténtica garra de Estados Unidos en Europa del Este, tuvo la osadía o la necesidad de confirmar que «Estados Unidos ha invertido en los laboratorios de investigación bioquímica en Ucrania y lo importante es que lo que contienen no caiga en manos rusas». La Unión Europea, por supuesto, guarda silencio ante la violación de todos los protocolos sanitarios y militares en sus fronteras. Podría haber desplegado la diplomacia y la historia, desempeñando un fuerte papel en la defensa de la paz. Ha preferido hacer el papel de un ratón que se engaña pensando que está bailando en la cubierta del Titanic. Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes. UCRANIA: EL CAPITALISMO ELIGE LA GUERRA U Carlos García Tobón23/12/2021

La necesaria neutralidad militar de Ucrania

Luis Gonzalo Segura

La demonizada neutralidad política de Ucrania

La demonizada neutralidad política de Ucrania
AP Rodrigo Abd

Lo cierto es que lo que se está tratando en las últimas semanas es de dotar de una neutralidad militar a Ucrania siguiendo los formatos de Austria o Suecia. Y no parece que, tan repelida neutralidad militar, les haya sentado especialmente mal a ninguno de los dos países que, ahora, se plantean como modelos.

Cualquiera que haya trabajado en los medios comunicación occidentales sabe que la desinformación es el eje principal por el que transcurren y que, por desgracia, si te sales del carril terminas con tus huesos en el desempleo. De hecho, en todos los medios existe una 'línea editorial' que define con exactitud los márgenes en los que los periodistas, analistas u otros colaboradores se pueden mover.

Un ejemplo de desinformación 

Como ejemplo, la defensa de Josep Borrell escrita por Daniel Múgica en el Huff Post, el diario cool de El País, con motivo del error del dirigente europeo al respecto del envío de aviones polacos a Ucrania. Un error que, según Múgica, no es tal. Pero lo reseñable no es lo que defiende, sino los argumentos que emplea:

"Los mencionados aviones de combate procederían de un país de la OTAN. El ogro ruso habría respondido bombardeando la frontera polaca. El resto de los miembros de la organización atlántica, en base a ley, hubieran acudido a su defensa. No es lo mismo mandar armas ofensivas de tierra y aire que aviones, con los que los ucranianos hubieran borrado del cielo a los depredadores rusos, inclinando la balanza de la maldita guerra de su parte".

Sostener que Rusia habría bombardeado la frontera polaca en represalia por el envío de aviones es, como mínimo, muy atrevido. No menos osado es afirmar que el resto de la OTAN habría defendido a Polonia y que, por tanto, habría acontecido una tercera contienda mundial. En la misma línea podemos situar la afirmación de "no es lo mismo mandar armas ofensivas de tierra y aire que aviones". Pero afirmar que los aviones polacos, un total de 28, "hubieran borrado del cielo a los depredadores rusos, inclinando la balanza de la maldita guerra de su parte" es insostenible si tenemos en cuenta el balance aéreo entre Rusia y Ucrania. Este, según la BBC, medio nada afín a Rusia, sería de 1.391 aviones de guerra frente a 132 y 948 helicópteros frente a 55. Con estos datos, menos de treinta cazas jamás podrían inclinar balanza alguna. 

Por lo tanto, en su defensa de Borrell, Daniel Múgica ha basado su argumentación en tres suposiciones muy arriesgadas para cualquier analista serio y en una falsedad de tal calibre que colapsa por sí sola ante los datos existentes. 

Por desgracia, este no es un caso aislado de desinformación ni parece un simple error de cálculo, pues existen cuestiones mucho más relevantes en las que la desinformación es mucho más lesiva para la ciudadanía occidental.

Las temibles consecuencias de la neutralidad militar de Ucrania

Una de estas cuestiones es la neutralidad militar de Ucrania, la cual es presentada siempre, desde diferentes ópticas, como peligrosa e inaceptable. Por ejemplo, El País publicó la opinión de Sofi Oksanen bajo el título "Imagina una Europa finlandizada". El propio titular ya es elocuente, pues la finlandización de Ucrania no quedaría ahí, sino que se convertiría en la de toda Europa. Basándose en su propia experiencia en Finlandia durante la segunda mitad del siglo XX, en plena Guerra Fría, la autora traslada el marco de lo ocurrido entonces a lo que supondría finlandizar toda Europa en pleno siglo XXI. 

Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejército de Tierra de España.
Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejército de Tierra de España.
Lo cierto es que lo que se está tratando en las últimas semanas es de dotar de una neutralidad militar a Ucrania siguiendo los formatos de Austria o Suecia. Y no parece que, tan repelida neutralidad militar, les haya sentado especialmente mal a ninguno de los dos países que, ahora, se plantean como modelos.

Para ella, "si la plantilla aplicada a Finlandia se extendiera por el continente, todavía disfrutaríamos de un buen nivel de vida, pero no tendríamos libertad de expresión y Ucrania formaría parte de Rusia". Pero no solo Ucrania, sino también "el resto de Europa del Este". Además, "los países bálticos, con toda probabilidad, serían los causantes de una nueva guerra, por mucho que los racistas fascistas intentaran señalar a Rusia como culpable".

Sin embargo, existe una seria contrariedad objetiva que convierte en insostenible la opinión de Oksanen, escritora y dramaturga finoestonia convertida en reputado analista geopolítico en el diario de referencia en España. Rusia tiene el PIB bruto de España, casi medio millón de militares menos que Europa y gasta una cuarta parte del gasto militar de Europa. Y dado que, como cualquiera puede asumir, en el supuesto aceptado de que Rusia pretendiera conquistar Europa del Este, que es mucho conceder, esta no se entregaría a Rusia por las buenas. Por lo tanto, resulta imposible, completamente imposible en términos militares y económicos, que Rusia conquistase Europa del Este. 

Y, aunque la autora señale los peligros de 'finlandizar' Europa, lo cierto es que lo que se está tratando en las últimas semanas es de dotar de una neutralidad militar a Ucrania siguiendo los formatos de Austria o Suecia. Y no parece que, tan repelida neutralidad militar, les haya sentado especialmente mal a ninguno de los dos países que, ahora, se plantean como modelos.

La Reconquista europea de Rusia y sus ansias imperiales

Esta idea, la de la 'Reconquista de Europa del Este' por parte de Rusia, ha sido difundida ampliamente en este y otros diarios. Anne Applebaum incidió en ello, tanto en el diario El País como en El Mundo, el 24 y 25 de febrero, al señalar que "es muy posible que la ambición de Putin se extienda a Polonia e, incluso, hasta Alemania". Se trata, en esencia, como ocurre con otras publicaciones, de generar un miedo que, en términos objetivos, como ya he demostrado, resulta por completo infundado. Así, martilleando sobre la misma cuestión, Lluís Bassets, publicó el 13 de marzo, también en El País, una opinión titulada 'Esta guerra es nuestra'. En la misma sostiene que "Putin quiere aplicar la versión rusa de la Doctrina Monroe: Europa para los europeos, es decir, para Rusia".

Esta opinión incide de nuevo en el peligro que amenazaría a Europa en el caso de quedarse 'sola' con Rusia y en cómo todo el continente acabaría sucumbiendo ante las ansias imperiales de la todopoderosa Rusia. Ansias imperiales que son, claro está, otra de las ideas que se ha repetido hasta la saciedad. 

Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejército de Tierra de España.
Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejército de Tierra de España.
Resulta muy difícil de sustentar que tanto Austria como Suecia se hayan convertido en satélites de Moscú por el mero hecho de no estar integrados en la organización militar de Estados Unidos en Europa, la OTAN.

De nuevo, no queda más remedio que señalar que, la conquista de Europa por parte de Rusia, o, al menos, su sumisión, a poco que se analice, habría resultado realmente complicado incluso para la URSS durante el siglo pasado, cuanto menos para la actual Rusia, que, insisto, posee el PIB de España, medio millón menos de militares que Europa y su gasto militar es una cuarta parte del europeo. Porque si la conquista militar resulta poco menos que insostenible, la retención de estos territorios tras una posguerra, en la que habrían quedado seriamente dañados, sería todavía más irrealizable. Estamos pues, ante una auténtica barbaridad.

Dejando a un lado que el presente y el futuro de Ucrania es, obviamente, mucho más oscuro que el de Austria, Suecia o Finlandia, países todos ellos fuera de la OTAN, resulta muy difícil de sustentar que tanto Austria como Suecia se hayan convertido en satélites de Moscú por el mero hecho de no estar integrados en la organización militar de Estados Unidos en Europa, la OTAN. Y pensar que países como Polonia, Hungría, las Repúblicas Bálticas, Rumanía o Bulgaria se someterían a Rusia en el caso de desaparecer la organización atlántica resulta, cuanto menos, muy atrevido.

La desaparición de la OTAN

Por el contrario, y siendo objetivos, la desaparición de la OTAN en el continente tendría tres consecuencias evidentes: 1) Estados Unidos perdería la hegemonía mundial y su balance de poder en Europa pasaría de positivo a negativo; 2) Europa se convertiría en un territorio independiente que gozaría de libertad en términos de relaciones exteriores, seguridad o defensa; y 3) se produciría una reorganización de los poderes dentro del continente europeo que, hoy, resulta por completo impredecible, pero que, en ningún caso, pasaría por un dominio absoluto de Rusia, pues, como ya he demostrado, no tiene capacidad militar ni económica para ello.

Esta última reorganización podría suponer una integración total del continente, sumando a Rusia al proyecto europeo; una organización bipolar, en la que Rusia y la Unión Europea reestructurarían los balances de poder; o una organización en varios bloques tras una fractura de la Unión Europea, cuyas tensiones más importantes son norte-sur y este-oeste y que podría dividirse en dos o más entidades.

En cualquiera de los casos, no existe el más mínimo elemento objetivo que permita señalar de forma seria que, de la reorganización continental de Europa, Rusia fuera la dominadora de toda Europa. Por el contrario, lo que sí puede deducirse en cualesquiera de los escenarios que se abrirían es que Rusia tendría mayor peso político, lo que la dotaría de una mayor capacidad de encaje y negociación, y, por tanto, le permitiría aumentar la posibilidad de ser tratada en términos justos que eviten confrontaciones como la que ahora tanto nos afecta. Y desde este punto de vista, quizás no a corto plazo, no sería descartable una integración rusa en Europa, aun cuando hoy ello parezca inasumible –pensemos en cómo fue impensable durante siglos una Europa con Alemania y ahora constituye el corazón del continente–.

La necesaria neutralidad militar de Ucrania

En definitiva, la neutralidad de Ucrania no solo no supondría la sumisión de toda Europa a Rusia, ni tan siquiera la de Ucrania, pues los ejemplos de Austria, Suecia o Finlandia así lo demuestran, pero sí sería una posibilidad de alcanzar la paz. Una paz que jamás será duradera ni absoluta mientras la OTAN siga existiendo, pues los intereses de Estados Unidos lo impedirán. No obstante, estos se centran, tal y como señala su Estrategia de Seguridad Nacional de 2018, en mantener su hegemonía mundial y en defender los balances positivos de poder en las distintas regiones del mundo, incluida Europa. Y es por esos objetivos norteamericanos por los que Ucrania se enfrenta a un desastre humanitario sin precedentes y, tanto Europa como Rusia, van a sufrir las terribles consecuencias de la guerra.

"EEUU hará todo lo posible para prolongar la crisis en Ucrania" : Experto Turco.

Experto turco: "EEUU hará todo lo posible para prolongar la crisis en Ucrania" hace 4 horas Sputnik Mundo, 22.03.2022 El politólogo turco, experto en relaciones internacionales de la Universidad de Mármara y columnista de Cumhuriyet, Barysh Doster, comentó a Sputnik el aumento significativo de los suministros de armas de EEUU a los países europeos en el contexto de la situación en Ucrania. Según los datos del Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (SIPRI), el mayor crecimiento de las importaciones de armas entre las regiones del mundo se produjo en Europa. Entre los años 2017 y 2021, las importaciones de armas por parte de Estados europeos fueron un 19% más altas que en 2012-2016. Los mayores importadores de armas en Europa fueron el Reino Unido, Noruega y los Países Bajos. "EEUU y OTAN son lobos que se visten de cordero al usar las sanciones" En lo que se refiere a las exportaciones, EEUU sigue siendo el mayor vendedor de armas en el mundo. Las exportaciones de armas de EEUU crecieron un 14% entre 2012-2016 y 2017-2021, aumentando su cuota mundial del 32% al 39%. Las exportaciones de armas de Estados Unidos en 2017-2021 fueron más del doble (un 108% más) que las del segundo mayor exportador mundial, Rusia. Según la opinión del politólogo turco Barysh Doster, EEUU, siendo el mayor productor y exportador mundial de armas, estimula e impulsa el proceso armamentístico en Europa a través de la OTAN. "En la economía estadounidense el complejo industrial-militar juega el papel significativo. Esto afecta inevitablemente a los ámbitos político, académico, mediático y de investigación. EEUU, a través de la OTAN, su herramienta imperialista de ocupación, estimula el proceso de acumulación de armas. Esta situación aporta a Estados Unidos no solo beneficios económicos, sino también políticos, diplomáticos e ideológicos. Incluso si Rusia y Ucrania llegan a un consenso en un futuro próximo, Estados Unidos hará todo lo posible para prolongar esta crisis. Porque es una fuente de ingresos a gran escala para ellos", subrayó Doster. De acuerdo con el experto, la OTAN no es un instituto de mantenimiento de la paz y la seguridad, sino una plataforma política e ideológica. "Existe principalmente para mantener a los aliados de Estados Unidos bajo el control de Washington, para dirigir su política, economía y burocracia en la dirección que los estadounidenses desean. Así que EEUU utiliza la Alianza para resolver un amplio abanico de tareas y la venta de las armas es una de ellas", considera Doster. Anteriormente, Nkosi Zwelivelile Mandela, nieto de Nelson Mandela y miembro de la Asamblea Nacional de Sudáfrica, durante una conferencia celebrada en Dakar (Senegal) culpó al complejo militar-industrial de "hacer sonar los tambores de guerra en Ucrania".

lunes, 21 de marzo de 2022

Un conflicto global

Un conflicto global Tweet about this on TwitterShare on FacebookEmail this to someone Por Ignacio Ramonet | 21/03/2022 | Opinión Fuentes: Le Monde diplomatique Aunque por ahora la guerra se desarrolla en un teatro de operaciones limitado al territorio de Ucrania, sus repercusiones son planetarias: ningún país está a salvo de sus efectos. La posición de China, el rearme alemán y el acercamiento entre Estados Unidos y Venezuela así lo demuestran. La guerra en Ucrania marca el inicio de una nueva edad geopolítica. Sus consecuencias ya se sienten en todo el mundo: ningún país, por lejano que se encuentre, está a salvo de los efectos del conflicto. En primer lugar, se trata de una confrontación entre dos países –uno grande, el otro mediano– que se desarrolla en un teatro local, preciso (el territorio de Ucrania, sobre todo en el Este), y que se está extendiendo por más tiempo de lo originalmente previsto. En un principio, se podía imaginar, con cierta razonabilidad, que las fuerzas armadas rusas podían conseguir sus objetivos mediante una operación relámpago de pocos días. Pero esto no se produjo, y el estado mayor ruso se enfrenta hoy a un dilema entre dos necesidades contradictorias: 1) ir rápido, y 2) preservar vidas humanas. Recordemos que la «operación militar especial» de Putin tiene también por objetivo conquistar los corazones de los ucranianos rusoparlantes, pero no se conquistan corazones machacando a la gente con bombardeos, incendios y destrucciones… O sea, las fuerzas rusas no pueden desplegar una guerra relámpago y al mismo tiempo preservar la vida de la población civil, que está sufriendo grandes pérdidas. La ofensiva se ha vuelto por lo tanto más lenta y más peligrosa, y no debe descartarse una escalada. El presidente de Ucrania, Volodomir Zelenski, le exigió a la OTAN y a EE.UU. que establezcan una prohibición de sobrevuelo –una zona de exclusión– sobre el territorio ucraniano, cosa que las potencias occidentales no aceptaron, porque en los hechos significaría derribar aviones rusos… Rusia, por su parte, anunció que no la respetaría. Llegar a esta situación implicaría un choque directo entre Rusia y las fuerzas de la OTAN, o sea, una guerra nuclear, que hasta ahora se procura evitar. En el actual escenario, el objetivo principal de Estados Unidos podría ser inmovilizar por largo tiempo, enlodar, a las fuerzas rusas en los campos de Ucrania. Literalmente. Es decir, lograr que queden empantanadas. Hay que tener en cuenta un elemento estratégico que no siempre se considera: la invasión rusa se inició el 24 de febrero, cuando los campos ucranianos todavía estaban cubiertos de nieve; la tierra congelada, dura, permitía que los tanques y los camiones avanzaran sin problemas campo a través. Porque muchas carreteras y puentes están minados, saboteados o destruidos… Pero en poco más de un mes, cuando lleguemos a fines de abril, comenzará allí la primavera, la temperatura subirá y la nieve y el hielo transformarán las inmensas estepas ucranianas en barro… Los tanques, los camiones y los vehículos de las largas líneas de aprovisionamiento de Rusia comenzarán a enterrarse, a inmovilizarse, y esto marcará el comienzo de una guerra totalmente diferente… Fue, sin ir más lejos, lo que le ocurrió al ejército alemán cuando Hitler se topó con la resistencia soviética en Ucrania. Por eso Rusia no dispone de mucho tiempo: si quiere ganar la guerra tiene que hacerlo en menos de un mes. Si no, se expone a un conflicto largo en cierta manera al estilo Afganistán. ¿Y qué ocurriría si, entre tanto, sucede algo en otro teatro de operaciones de los rusos, por ejemplo en Siria? Rusia no cuenta con la capacidad para llevar a cabo dos guerras de gran envergadura al mismo tiempo. Ni siquiera la tiene Estados Unidos, que es una potencia económicamente muy superior. Rusia no dispone de mucho tiempo: si quiere ganar la guerra tiene que hacerlo en menos de un mes. Más allá de lo que ocurra en el terreno concreto de la batalla, por lo demás se trata de un conflicto mundial: comercial, financiero y mediático, con derivaciones incluso deportivas y culturales. Es un conflicto que no deja a ningún país al margen. Nadie puede decir, se encuentre donde se encuentre, que se trata de un conflicto ajeno. Esto le da a esta guerra un carácter único desde la caída del bloque soviético y el fin de la Guerra Fría. La batería de sanciones o medidas coercitivas impuestas por Estados Unidos, Reino Unido y la Unión Europea junto a sus aliados, Japón, Corea del Sur, Canadá, Australia y Nueva Zelanda, repercuten de manera global. Esto se refleja ya en los precios de la energía y los carburantes, que han pegado un salto: Rusia, como se sabe, es un gran productor de petróleo y gas, Ucrania de carbón. Las dificultades para sostener la producción y las sanciones están limitando al aprovisionamiento, sobre todo en Europa. Por Ucrania, además, pasan los oleoductos y gasoductos que llevan petróleo y el gas ruso a Europa, que depende aproximadamente en un 40 % de esos hidrocarburos. Todo esto altera de manera muy acelerada la geopolítica de la energía. Y produce nuevos efectos sobre las sociedades. El gas y el petróleo son clave para la producción de electricidad, porque muchas centrales generadoras funcionan con petróleo. Esto ha hecho que la electricidad, por ejemplo en España, alcance precios altísimos, o que otros países, como Alemania, vuelvan a plantearse la necesidad de mantener las centrales nucleares. Del mismo modo, metales como el aluminio, el cobre y el níquel registraron un aumento de precios exorbitante. El níquel superó los 100 mil dólares la tonelada. Las fábricas de automóviles, en particular las de modelos más modernos y caros, están sufriendo los nuevos precios. BMW está estudiando si detiene su producción. Rusia es además una gran productora de titanio, clave para la fabricación de microprocesadores (chips), que ya venían en crisis por la pandemia. En otras palabras, sobre una situación de grave recesión económica mundial provocada por el Covid, el estallido de la guerra de Ucrania y las sanciones impulsan un aumento del costo de vida tan elevado que probablemente despierte movimientos de protesta y eleve el descontento con los gobiernos en muchos países, entre ellos los de América Latina. La traducción política de la guerra probablemente sea una ola de manifestaciones y reclamos sociales a través del planeta. Pero las ramificaciones de la pandemia también se sienten en los posicionamientos de las grandes potencias mundiales. China, la segunda potencia global, mantiene una posición cercana a Rusia, en un momento delicado y difícil, sin romper necesariamente con el mundo occidental. Por Rusia y Ucrania pasan parte de las nuevas rutas de la seda, el gran proyecto de infraestructura china, que ahora están parcialmente interrumpidas por la guerra y las sanciones. Para China, la guerra supone un golpe económico fuerte, en la medida en que afecta un proyecto fundamental, definido por Xi Jinping como uno de los ejes del desarrollo chino y de su despliegue por el mundo. Por otra parte, como consecuencia de las sanciones, Rusia pasa a depender cada vez más de China. En cierta medida, las medidas coercitivas impuestas por Estados Unidos y Europa empujan a Rusia a una creciente dependencia de China, que podría adquirir una capacidad hegemónica sobre Rusia. Al mismo tiempo estamos viendo una eventual amenaza de sanciones a China en caso de que le ofrezca a Rusia soluciones que le permitan evitar las sanciones o morigerar su efecto. Por eso China ha mantenido una línea de cooperación con Moscú sin alinearse de maneta unívoca con la posición rusa. Por ejemplo, no votó en contra de la resolución de Naciones Unidas de condena a Rusia; se abstuvo. Otra consideración, en un contexto de río revuelto como el actual, China teme que Estados Unidos aproveche la ocasión para lanzar alguna iniciativa en favor de Taiwán, por ejemplo si Taiwán inicia una maniobra militar preventiva con la excusa de una inminente invasión china al estilo de la de Rusia sobre Ucrania; o si Estados Unidos y sus aliados avanzan en mayores niveles de reconocimiento político y diplomático a Taiwán. Asimismo, el gobierno estadounidense anunció recientemente que revisará el esquema de subsidios de China a aquellas industrias cuyos productos se colocan en el mercado norteamericano con vistas a un posible aumento de aranceles, retomando la guerra comercial que en su momento había intensificado Donald Trump. En suma, se ve una voluntad de Washington de hostigar a China, reafirmando que el objetivo estratégico principal de Estados Unidos en el siglo XXI es contener a China, debilitarla de modo tal que no logre superar a Estados Unidos y disputarle su hegemonía. El otro actor importante, junto a Estados Unidos y China, es Europa. Y en este sentido la consecuencia más significativa de la guerra es el rearme alemán. Desde la finalización de la Segunda Guerra, Alemania no contaba con fuerzas armadas importantes ni con un presupuesto militar relevante. Era la OTAN, y en última instancia los EEUU, de acuerdo a los pactos firmados tras el fin del conflicto armado, quienes aseguraban esencialmente la defensa alemana. Hace pocos días, sin embargo, el canciller Olaf Scholz anunció un programa de rearme colosal, de más de 100 mil millones de euros, que incluye el relanzamiento de la industria militar alemana, la reconstrucción de los astilleros, la fuerza armada, la aviación… Los recursos totales equivalen a casi el 3 % del presupuesto anual, es decir casi tanto como Estados Unidos. Es una verdadera revolución militar, que tendrá impactos geopolíticos (aunque siga sin disponer de armas nucleares, Alemania se convertirá pronto en la principal potencia militar europea) y económicos (Alemania es el único país realmente industrializado de Europa y el mayor exportador industrial del mundo per cápita; puesto a fabricar armas, barcos, submarinos o drones, podemos apostar que producirá una conmoción en la industria armamentista global). Por último, la importancia de la guerra de Ucrania se refleja en movimientos geopolíticos que hasta hace poco tiempo parecían impensables en América Latina. Uno de ellos es la entrevista entre el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y una delegación de Estados Unidos, para iniciar, al parecer, negociaciones que permitan retomar las exportaciones de petróleo venezolano a ese país. En los hechos, esto implica un reconocimiento «de facto» a Maduro que termina de desplazar definitivamente a Juan Guaidó del escenario político y que también afecta al principal aliado militar de Washington en América Latina, Colombia, cuyo presidente, Iván Duque, quedó descolocado… Este tipo de cambios súbitos de posición confirman que estamos ante un conflicto de consecuencias globales. La historia, en efecto, se ha puesto nuevamente en marcha. Ignacio Ramonet. Periodista, semiólogo, ex director de Le Monde diplomatique, edición española. Fuente: https://www.eldiplo.org/notas-web

El avance más rápido de la historia militar": la operación en Ucrania,

El avance más rápido de la historia militar": la operación en Ucrania, vista por un experto de EEUU Sputnik news. El exoficial de inteligencia del Cuerpo de los Marines de EEUU Scott Ritter hizo un análisis de los movimientos de las tropas rusas, explicó sus tácticas y comentó lo que podría pasar en las próximas semanas. Según narró en una entrevista, se trata de un avance multieje y rechazó por completo las afirmaciones de que las tropas rusas se estancaron o que apuntan contra la población civil. De hecho, considera que su movimiento es extremadamente rápido, especialmente considerando el hecho de que su enemigo cuenta con 260 mil soldados y otros 300 mil de reserva entrenados por la OTAN y EEUU. "Así que si alguien dice que el avance es muy lento, no, esto no es lento, es el más rápido de la historia", dijo Ritter. Destacó que el Ejército ruso empezó luchando "con una mano atada", pues desde el inicio de la operación especial militar los altos mandos rusos destacaron que su objetivo es que haya el mínimo número de fallecidos por los dos bandos, especialmente entre los civiles. "Para mí, como para todos, fue una absoluta sorpresa que iniciaran la operación con una mano literalmente atada a la espalda. Intentan minimizar las bajas civiles y la destrucción de la infraestructura civil. La guerra es una ciencia inexacta, cada vez que la lucha ocurre en áreas donde vive la gente, la gente paga el precio más alto,” comentó Ritter. "Pero afirmar que los rusos atacan deliberadamente a la población civil es una distorsión absoluta de la realidad. Los rusos son muy, muy cuidadosos en el uso de las armas", destacó el experto. Ritter dió el ejemplo de la ciudad de Járkov, donde los medios de comunicación occidentales prestaron una especial atención a cada cohete ruso que cayó en las áreas residenciales. "Lo que no te dicen [los medios occidentales] es que los rusos enviaron una misión de reconocimiento antes de eso que cayó en una emboscada y fue eliminada por las fuerzas ucranianas que se encontraban en el área residencial. Lo siento, pero esto se convierte en un objetivo militar legítimo. Creo que los rusos están fallando en un solo aspecto ahora, es la propaganda", concluyó Ritter. Una desviación de la doctrina militar rusa En otra entrevista concedida a George Galloway, Ritter comentó que se vió muy sorprendido por las tácticas adoptadas por las tropas rusas en Ucrania, pues estas contradicen a su doctrina militar. De acuerdo con él, normalmente su táctica consiste en arrasar todo a su camino con la artillería, para abrir camino a las unidades de blindados. "Eso es combinar su abrumadora potencia de fuego, ejercida por sus masivos ataques de artillería que devastan el área delante de sí, seguidas un asalto blindado masivo que avanza adelante destruyendolo todo en su camino. Y es un Ejército que es completamente capaz de hacerlo", explicó el experto. También habló sobre el trato de los soldados rusos en relación a los civiles ucranianos, citando el ejemplo que le dieron sus amigos ucranianos en EEUU, que se oponen a Rusia y tienen a familiares en Ucrania. "Sus familiares decían, 'los rusos están aquí'. Y preguntaron, '¿y cómo les vá, los están acosando?'. La respuesta es, no, son muy amables, nos dicen que simplemente sigamos con nuestra vida y hagamos lo que queramos, solo nos piden que nos apartemos de su camino, porque ellos tienen una misión por cumplir y no quieren interactuar o interferir con la gente". Dijo que según los testimonios de los familiares en Ucrania, muchas de las decisiones que toman los militares rusos se basan en lo que es mejor para los civiles. Por ejemplo, cuando las fuerzas ucranianas contraatacan, los rusos optaron por retroceder y no defender, porque esto podría acarrear víctimas colaterales. Estrategia de Siria en Ucrania Ritter mencionó haber oído la declaración de un general ruso que dijo que en Ucrania se están empleando las tácticas de Siria. "Muchos en Occidente dirán: '¡ahá, lo sabía! Eso significa que destruirán con bombas a Aleppo'. Pero los rusos no bombardearon Alepo hasta destruirlo. Lo que hicieron, fue cooperar con el Ejército de Siria para rodear las áreas urbanas donde estos yihadistas se reunieron, aterrorizando a la población. Luego, darles la oportunidad de evacuar la ciudad en sus autobuses con las garantías de seguridad por la Policía Militar Rusa", explica Ritter. De acuerdo con él, se trata de una aproximación suave que busca proteger a los civiles y las áreas residenciales. Y los altos mandos rusos admitieron que emplean estas tácticas a pesar del alto precio que tienen que pagar por ellas al perder a sus soldados. Un infierno sobre la tierra espera al Ejército de Ucrania El experto estadounidense considera, que "todo el que ignore la propaganda y esté al tanto de lo que ocurre en Ucrania", sabe que han perdido. De acuerdo con él, el Gobierno ucraniano es completamente consciente de ello. "Ahora estamos en el amargo y sangriento final. Es como cuando los Soviéticos llegaron a Berlín. Los alemanes perdieron, pero aún así lucharon en una sangrienta batalla por Berlín que costó muchas vidas a los dos bandos", explica el exoficial de inteligencia. Secuelas del bombardeo con un misil táctico Tochka-U contra la ciudad de Donetsk por las FFAA de Ucrania - Sputnik Mundo, 1920, 17.03.2022 Así que de acuerdo con él, aún queda mucha lucha por delante, pero es una lucha por una causa que no se puede soportar. Considera que los militares rusos hicieron una pausa para darles a sus homólogos ucranianos una oportunidad más de rendirse antes de echar toda la carne en el asador. "Si no van a llegar a un acuerdo, los rusos irán a por todas. No es que vayan a dañar a los civiles, pero sí se quitarán los guantes con relación a los militares. Hasta ahora los trataron como a sus hermanos eslavos, 'entendemos que se resisten y defienden su país, pero no queremos aniquilarlos como podríamos hacerlo'", dijo Ritter. "Ahora esto se acabó. Si en los próximos días los ucranianos no capitulan bajo las condiciones de los rusos, veremos una batalla completamente diferente, donde literalmente será un infierno sobre la tierra para los militares ucranianos. Y como alguien que estudió la guerra rusa, es algo que no desearía a mi peor enemigo. A menos que seas un neonazi o yihadista", concluye el experto militar.