miércoles, 29 de julio de 2026

Yemen actúa en defensa propia al responder militarmente a Arabia Saudita, señala un ministro yemení

Yemen actúa en defensa propia al responder militarmente a Arabia Saudita, señala un ministro yemení Sputnik Mundo, 29.07.2026 © Las tensiones entre Yemen y Arabia Saudita son resultado de una escalada militar por parte de esta última, expresó para Sputnik el militar y ministro yemení, Hamid Abdel Qader. Así comentó los ataques de represalia contra instalaciones saudíes, tras el bombardeo del aeropuerto de Saná por parte de Riad para impedir el aterrizaje de un avión iraní. Yemen no había emprendido ninguna acción agresiva antes de que, el 13 de julio, las FFAA saudíes bombardearan la pista de aterrizaje y despegue del aeropuerto internacional de la capital, Saná, recordó Qader. Por lo tanto, los golpes asestados por los hutíes yemeníes contra la ciudad industrial saudí de Jizán y Yanbu, así como contra instalaciones petroleras y buques cisterna, constituyen el ejercicio del derecho legítimo de Yemen a la autodefensa y a las represalias, opinó el militar. Para el político, los agresores no tienen más remedio que hacer lo siguiente: Levantar el bloqueo de los aeropuertos y puertos marítimos de Yemen. Crear un fondo para la reconstrucción de ese país y pagarle las indemnizaciones. Liberar a los prisioneros de guerra bajo el intercambio "todos por todos". Retirar sus tropas de todos los territorios ocupados. No intervenir en los asuntos internos de Yemen. En caso de que se cumplan estos puntos, se logrará una desescalada, los yemeníes tendrán derecho a decidir por sí mismos su futuro político y los países agresores podrán proteger sus fronteras y recursos, sugirió Qader. Abás Aragchí, el jefe de la diplomacia iraní - Sputnik Mundo, 1920, 26.07.2026 Defensa Irán fija su posición respecto al conflicto entre Arabia Saudita y los hutíes 26 de julio, 12:11 GMT Arabia Saudita impuso un bloqueo sobre el norte de Yemen tras la llegada al poder del movimiento Ansarolá (hutíes) en Saná en 2014 y controla el espacio aéreo de ese país. El 13 de julio, el aeropuerto de Saná sufrió ataques aéreos antes de que aterrizara un avión procedente de Irán. El movimiento culpó a Riad del incidente y anunció la suspensión del alto al fuego que estaba vigente desde octubre de 2022. El 20 de julio, los hutíes anunciaron la imposición de un bloqueo marítimo a Arabia Saudita en respuesta a medidas similares adoptadas por Riad contra el aeropuerto de la capital yemení.

EEUU está en graves problemas: Irán lo derrota y vacía sus capacidades militares

Mundo - Sputnik Mundo, Ajedrez de Geopolítica, Conduce Javier Benítez. EEUU está en graves problemas: Irán lo derrota y vacía sus capacidades militares Preocupado ante un posible agotamiento de municiones, el presidente de EEUU, Donald Trump, decidió aplazar sus planes de intensificar la campaña militar contra Irán, según un medio que cita fuentes de la Casa Blanca. El mandatario tomó la medida tras reunirse con altos asesores y oficiales militares. EEUU cayó en un pozo sin fondo EEUU está en graves problemas y su presidente lo sabe. A Trump le inquieta que una nueva guerra a gran escala contra el país persa agote las ya limitadas reservas de interceptores Patriot y otros sistemas de defensa aérea en Oriente Medio. Además, la amenaza sobre el arsenal de cazas interceptores es uno de los factores que hacen que acometer combates a gran escala sea extremadamente arriesgado, según las fuentes. En este sentido, dos de los informantes señalaron que Trump tomó la decisión tras una reunión que mantuvo el pasado viernes con sus principales asesores y altos miembros de su Administración, en la que discutieron la reducción del número de interceptores Patriot y otros sistemas de defensa aérea. En opinión del analista internacional Eduardo Luque, "lo que es evidente es que [en EEUU] hay un problema serio, puesto que se han retirado hacia Oriente Medio todos los sistemas antiaéreos que antes defendían los cielos ucranianos, y se han llevado todos los Patriots de Corea del Sur –provocando un gran enfado de Seúl, que había pagado ese material, es de su propiedad– porque los necesitan en Oriente Medio". "[Esto] es una señal evidente de los problemas de reservas de misiles que tiene [EEUU]", subraya Luque. En este escenario, según el Departamento de Guerra de EEUU, el número de militares estadounidenses heridos durante la agresión contra Irán trepó a 624, mientras que 18 soldados resultaron muertos desde el inicio de la agresión injustificada de EEUU e Israel contra Irán el pasado 28 de febrero. Pero este dato de muertes que difunde Washington sobre sus muertos contrasta con los de Teherán. Según Hossein Mohebbi, portavoz oficial del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, desde que EEUU violó el alto al fuego, las fuerzas armadas de Irán han eliminado a más de 200 militares estadounidenses desplegados en sus bases militares en Oriente Medio.

martes, 28 de julio de 2026

EEUU y la UE se disputan quién llora más alto, China se planta y Rusia se agiganta

Mundo - Sputnik Mundo, Al contado, Javier Benítez presenta el programa. EEUU y la UE se disputan quién llora más alto, China se planta y Rusia se agiganta El secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, afirmó recientemente que el ataque por parte de los hutíes contra petroleros de Arabia Saudita por violar el bloqueo impuesto en el mar Rojo por el movimiento yemení podría convertirse en un problema para todo el mundo. El diplomático norteamericano se quejó amargamente. Que cada palo aguante su vela Contexto. En lo que constituyó una respuesta al cerco de Arabia Saudita y sus bombardeos al aeropuerto de Saná, los yemeníes anunciaron en días pasados el cierre a embarcaciones sauditas del estrecho de Bab el Mandeb, una vía comercial estratégica que separa a Yemen de Yibuti y Eritrea, y conecta al mar Rojo con el golfo de Adén y el océano Índico. Al ser violado su bloqueo impuesto, los hutíes atacaron a embarcaciones saudíes. Entonces llegó la reacción de Rubio. "Realmente no deberían hacer eso. Los iraníes los han metido en esto. Los hutíes, en general, han sido inteligentes y se han mantenido al margen de todo esto durante todo el conflicto. Ahora, al parecer, se han visto arrastrados a esto al atacar a Arabia Saudita y a sus barcos", dijo el señor, cuyo país precisamente ha hecho lo que no debería haber hecho: atacar a Irán de forma injustificada, metiendo en medio a sus socios en el golfo Pérsico, a los que ha demostrado ser impotente a la hora de defenderlos. Todo esto sin contar los cientos de guerras injustificadas que ha iniciado EEUU a lo largo de toda su historia, siempre frente a rivales más débiles. Pero esta vez el tiro les salió por la culata. Al respecto, el profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México, Ernesto Carmona Gómez, ironiza que "es un acto de humor involuntario de Marco Rubio de decir esto de 'no deberían generar conflictos', 'no deberían bombardear barcos', 'no deberían establecer un bloqueo', 'se han visto arrastrados a una guerra'". "Quien ha arrastrado a una guerra al mundo es Estados Unidos. En todos lados está generando conflictos: en América Latina, en Europa, en Oriente Medio con la amenaza de hacerlo en el Sudeste Asiático", observa el también analista internacional. "Honestamente, desde mi perspectiva, no sé si este mensaje tiene realmente un eco en algún grupo poblacional, en algún grupo de votantes en Estados Unidos y si ese es el objetivo de dar este tipo de declaraciones. Porque evidentemente en el mundo no hay quien les crea", sentencia Carmona Gómez.

lunes, 27 de julio de 2026

El largo adiós al dólar estadounidense Tweet about this on TwitterShare on FacebookEmail this to someone Por Vijay Prashad | 27/07/2026 | Economía, EE.UU. Fuentes: Instituto Tricontinental de Investigación Social - Imagen: Mark Wagner (Estados Unidos), "Fit for a King" (A la altura de un rey), s.f. El dólar puede parecer una moneda neutral, pero en realidad es una forma de poder imperial que disciplina economías, financia guerras y obliga al Sur Global a costear su propia subordinación. Queridas amigas y amigos, Saludos desde las oficinas del Instituto Tricontinental de Investigación Social. Hay momentos en la historia en los que un sistema parece tan completo que cuesta imaginar su fin. Cuando Gran Bretaña “dominaba los mares”, en gran parte del mundo se consideraba que la libra esterlina no era simplemente una moneda, sino el lenguaje natural del comercio en sí mismo. Desde mediados del siglo XX, Estados Unidos ha hablado del dólar estadounidense de manera muy similar. Escribiendo en 1980, en medio de la crisis del orden post-Bretton Woods, el economista argentino Raúl Prebisch observó que “en Estados Unidos imperaba la ilusión del dólar todopoderoso”. Sin embargo, para entonces no se trataba solo de una ilusión estadounidense. El dólar ya se había convertido en la principal moneda de reserva del mundo y en la divisa dominante del comercio internacional. Ahora esa ilusión ha comenzado, lenta y desigual, a desmoronarse. Nuestro último dossier, La arquitectura del poder: el dólar, la financiarización y la lucha por la soberanía, muestra que el dólar no es meramente dinero, sino una institución de poder imperialista. El sistema del dólar organiza el comercio, determina el acceso al crédito, disciplina a los gobiernos, financia la guerra y reproduce una jerarquía entre el Norte Global y el Sur Global. El debate sobre el dólar no es, por lo tanto, una cuestión de preferir una moneda a otra, el dólar sobre el renminbi (RMB) o el euro, sino de si la humanidad puede construir un orden monetario internacional que sirva al desarrollo en lugar de a la dominación. La tentación en los últimos años ha sido responder a esta pregunta de manera demasiado precipitada. Cada acuerdo bilateral liquidado en RMB en lugar de dólares, cada anuncio de los BRICS+ sobre comercio en monedas locales, cada aumento de las compras de oro por parte de los bancos centrales ha sido saludado con declaraciones de que la desdolarización ha llegado. Los titulares son seductores, pero la realidad es considerablemente más compleja. Una de las grandes fortalezas de nuestro dossier es su negativa a confundir el deseo político con la realidad económica. Al mismo tiempo, algo profundo ha cambiado. Estados Unidos ha transformado cada vez más el dólar, de ser un instrumento de intercambio a una herramienta de coerción. Las sanciones financieras, el congelamiento de reservas soberanas, la exclusión de los sistemas de pago y la militarización de las finanzas internacionales han demostrado a los gobiernos de todo el Sur Global que la dependencia del dólar conlleva crecientes riesgos políticos. Cuando aproximadamente la mitad de las reservas de divisas de Rusia fueron congeladas, muchos ministerios de finanzas en todo el mundo se hicieron en silencio una pregunta que antes parecía casi inimaginable: si esto puede pasarle a Rusia, ¿por qué no a nosotros? El dólar, antes presentado como políticamente neutral, ha revelado estar profundamente incrustado en los objetivos estratégicos de Estados Unidos. Sir Grayson Perry (Reino Unido), Comfort Blanket [Manta de consuelo], 2014. El dólar sigue dominando la economía mundial no porque Estados Unidos produzca la mayor parte de los bienes del mundo, que no es así, ni porque represente la mayor parte del comercio mundial, que tampoco es así. En realidad, el dólar domina la economía mundial porque el sistema financiero internacional se articula en torno a él y porque los mercados construidos a lo largo de generaciones producen inmensos efectos de red. Las monedas de reserva no pueden reducirse a medios de intercambio. También son reservas de valor, unidades de cuenta, mecanismos de liquidación y los cimientos sobre los que se construyen vastos mercados financieros. Los gobiernos tienen dólares porque otros gobiernos los usan y los bancos prestan en dólares porque los prestatarios esperan devolverlos en esa moneda. Como demuestra cuidadosamente el dossier, el dólar sigue representando la mayor parte de la fijación de precios de las materias primas, las transacciones de divisas, las reservas oficiales y el financiamiento del comercio, aunque el peso económico relativo de EE. UU. haya disminuido constantemente. Esta contradicción, entre el menguante peso productivo de Estados Unidos y el papel central que sigue desempeñando el dólar, es lo que otorga urgencia al debate sobre la desdolarización. Si bien gran parte del dinamismo industrial del siglo XXI se concentra ahora en Asia más que en el Atlántico Norte, las finanzas siguen organizadas en torno a Wall Street. La producción y las finanzas operan en distintas regiones geográficas y esa divergencia no puede resolverse automáticamente. La apertura de una bóveda de oro en Hong Kong, por ejemplo, demuestra la rápida expansión de la infraestructura de almacenamiento y comercio de lingotes en Asia, pero esos avances no crean por sí mismos un nuevo orden monetario. Gran Bretaña siguió siendo el centro financiero del mundo mucho después de que su supremacía industrial se erosionara, y del mismo modo EE. UU. sigue gozando del “privilegio desmesurado” mediante el uso global del dólar mucho después de que su participación en la manufactura se haya desplomado. La pregunta decisiva no es si el sistema del dólar está en declive (lo está), sino qué podría reemplazarlo de manera realista. Sin embargo, la transición más allá del dólar no dependerá solo de cambios económicos, sino también de la innovación y construcción institucional. En su reciente artículo “Geopolitics and International Money – A Path to a New Reserve Currency” [Geopolítica y dinero internacional: un camino hacia una nueva moneda de reserva], el exdirector ejecutivo del Fondo Monetario Internacional y exvicepresidente del Nuevo Banco de Desarrollo, Paulo Nogueira Batista, Jr., plantea la pregunta: ¿qué arquitectura institucional se requeriría para construir una alternativa al sistema del dólar? Nogueira Batista sostiene que el RMB no reemplazará simplemente al dólar, lo que no sería ni probable ni deseable. El gobierno chino tiene poco interés en tal movimiento porque exigiría una liberalización mucho mayor de la cuenta de capital, permitiendo que el capital entre y salga de China con mayor libertad. Esto podría exponer al país a flujos financieros desestabilizadores, elevar el valor del RMB, encarecer las exportaciones chinas y debilitar precisamente las ventajas productivas que han hecho posible el desarrollo de China. El economista chino Yu Yongding ha presentado importantes propuestas para expandir el uso internacional del RMB, incluso en el contexto de los debates de los BRICS+ sobre la desdolarización. Sin embargo, incluso estas propuestas no sugieren reemplazar la hegemonía monetaria estadounidense por la hegemonía monetaria china. A lo largo de la última década, los sistemas bilaterales y multilaterales de liquidación de divisas se han expandido rápidamente. Estos incluyen: el Sistema de Transmisión de Mensajes Financieros de Rusia (SPFS por su sigla en inglés), desarrollado en 2014; el Sistema de Pago Interbancario Transfronterizo de China (CIPS por su sigla en inglés), puesto en marcha en 2015; marcos de liquidación en monedas locales como el acuerdo entre Indonesia, Malasia y Tailandia establecido en 2018; acuerdos de bancos centrales que permiten a los países acceder a las divisas de otros en momentos de necesidad y cuentas especializadas, como las cuentas K de Gazprombank, que permiten que ciertos pagos transfronterizos eludan los canales basados en el dólar. Aunque estos instrumentos aún no han reemplazado al sistema del dólar, son parte de la infraestructura a partir de la cual podría surgir un nuevo orden financiero. Nogueira Batista presenta un plan más ambicioso de construcción gradual y colectiva de un nuevo activo de reserva por parte de una coalición de países del Sur Global, respaldado por una nueva institución internacional y diseñado exclusivamente para liquidaciones internacionales y tenencias de reservas, no para la circulación doméstica. Tal moneda no aboliría las monedas nacionales, pero funcionaría como un instrumento de reserva común capaz de reducir la dependencia del dólar. Como sostiene nuestro dossier, la importancia de las alternativas institucionales al dólar no reside en el reemplazo inmediato de un marco monetario por otro, sino en la construcción de infraestructuras duraderas capaces de potenciar la emancipación de la humanidad. No obstante, las instituciones por sí solas no agotan la cuestión más profunda. El debilitamiento del orden centrado en el dólar plantea un problema mayor que el diseño de una nueva moneda de reserva o una arquitectura de pagos diferente. El principal problema no es solo monetario, sino de desarrollo. Las instituciones que surgieron después de la Segunda Guerra Mundial organizaron las finanzas globales en torno a la protección de la riqueza más que a la transformación de la producción, fomentando la especulación mientras restringían la industrialización en gran parte del mundo antes colonizado. Un nuevo orden monetario debe ser juzgado, por lo tanto, no solo por la estabilidad del tipo de cambio, sino por su capacidad para financiar la transformación estructural, la actualización tecnológica, la soberanía alimentaria, la transición ecológica y el empleo digno. Los controles de capital, los bancos de desarrollo, los sistemas de pago y los activos de reserva deben servir para expandir las capacidades productivas en lugar de acumular activos financieros. En este sentido, el sucesor del régimen del dólar no puede simplemente reemplazar una moneda internacional por otra. Debe integrar las finanzas dentro de una arquitectura más amplia del desarrollo, de modo que la cooperación monetaria se convierta en un instrumento para la prosperidad compartida, el desarrollo soberano y la reducción de la desigualdad global. El dinero es el eje central de todo en nuestro mundo porque gran parte de la vida se ha mercantilizado y se ha sometido a la disciplina del mercado capitalista. El agua se embotella y el aire se acondiciona, mientras que la nostalgia por el trueque permanece al margen de todas las negociaciones. El dólar se cierne sobre nosotros, y detrás de él se encuentra el vasto arsenal militar de Estados Unidos y la voluntad política de usar esa fuerza para defender su moneda. Cuando Washington Irving escribió sobre “el dólar todopoderoso” en La aldea criolla (1837), la frase era prematura. En nuestra época ha llegado a sentirse casi natural. La riqueza de los países del Sur Global ricos en recursos sale en dólares y regresa en forma de deuda, mientras que las ciudades irreales del dinero como Londres y Nueva York resplandecen con la riqueza social del mundo. Pero hay un estremecimiento aquí y allá, como indica nuestro dossier. No queremos exagerar la realidad de la desdolarización. Queremos mostrar cómo el régimen del dólar sigue operando hoy, cómo se ha debilitado y por qué permanece estructuralmente intacto. Cordialmente, Vijay Fuente: https://thetricontinental.org/es/newsletterissue/adios-al-dolar-estadounidense

Recomiendo: El largo adiós al dólar estadounidense Por Vijay Prashad | 27/07/2026 | Economía, EE.UU. Fuentes: Instituto Tricontinental de Investigación Social - Imagen: Mark Wagner (Estados Unidos), "Fit for a King" (A la altura de un rey), s.f. El dólar puede parecer una moneda neutral, pero en realidad es una forma de poder imperial que disciplina economías, financia guerras y obliga al Sur Global a costear su propia subordinación. Queridas amigas y amigos, Saludos desde las oficinas del Instituto Tricontinental de Investigación Social. Hay momentos en la historia en los que un sistema parece tan completo que cuesta imaginar su fin. Cuando Gran Bretaña “dominaba los mares”, en gran parte del mundo se consideraba que la libra esterlina no era simplemente una moneda, sino el lenguaje natural del comercio en sí mismo. Desde mediados del siglo XX, Estados Unidos ha hablado del dólar estadounidense de manera muy similar. Escribiendo en 1980, en medio de la crisis del orden post-Bretton Woods, el economista argentino Raúl Prebisch observó que “en Estados Unidos imperaba la ilusión del dólar todopoderoso”. Sin embargo, para entonces no se trataba solo de una ilusión estadounidense. El dólar ya se había convertido en la principal moneda de reserva del mundo y en la divisa dominante del comercio internacional. Ahora esa ilusión ha comenzado, lenta y desigual, a desmoronarse. Nuestro último dossier, La arquitectura del poder: el dólar, la financiarización y la lucha por la soberanía, muestra que el dólar no es meramente dinero, sino una institución de poder imperialista. El sistema del dólar organiza el comercio, determina el acceso al crédito, disciplina a los gobiernos, financia la guerra y reproduce una jerarquía entre el Norte Global y el Sur Global. El debate sobre el dólar no es, por lo tanto, una cuestión de preferir una moneda a otra, el dólar sobre el renminbi (RMB) o el euro, sino de si la humanidad puede construir un orden monetario internacional que sirva al desarrollo en lugar de a la dominación. La tentación en los últimos años ha sido responder a esta pregunta de manera demasiado precipitada. Cada acuerdo bilateral liquidado en RMB en lugar de dólares, cada anuncio de los BRICS+ sobre comercio en monedas locales, cada aumento de las compras de oro por parte de los bancos centrales ha sido saludado con declaraciones de que la desdolarización ha llegado. Los titulares son seductores, pero la realidad es considerablemente más compleja. Una de las grandes fortalezas de nuestro dossier es su negativa a confundir el deseo político con la realidad económica. Al mismo tiempo, algo profundo ha cambiado. Estados Unidos ha transformado cada vez más el dólar, de ser un instrumento de intercambio a una herramienta de coerción. Las sanciones financieras, el congelamiento de reservas soberanas, la exclusión de los sistemas de pago y la militarización de las finanzas internacionales han demostrado a los gobiernos de todo el Sur Global que la dependencia del dólar conlleva crecientes riesgos políticos. Cuando aproximadamente la mitad de las reservas de divisas de Rusia fueron congeladas, muchos ministerios de finanzas en todo el mundo se hicieron en silencio una pregunta que antes parecía casi inimaginable: si esto puede pasarle a Rusia, ¿por qué no a nosotros? El dólar, antes presentado como políticamente neutral, ha revelado estar profundamente incrustado en los objetivos estratégicos de Estados Unidos. Sir Grayson Perry (Reino Unido), Comfort Blanket [Manta de consuelo], 2014. El dólar sigue dominando la economía mundial no porque Estados Unidos produzca la mayor parte de los bienes del mundo, que no es así, ni porque represente la mayor parte del comercio mundial, que tampoco es así. En realidad, el dólar domina la economía mundial porque el sistema financiero internacional se articula en torno a él y porque los mercados construidos a lo largo de generaciones producen inmensos efectos de red. Las monedas de reserva no pueden reducirse a medios de intercambio. También son reservas de valor, unidades de cuenta, mecanismos de liquidación y los cimientos sobre los que se construyen vastos mercados financieros. Los gobiernos tienen dólares porque otros gobiernos los usan y los bancos prestan en dólares porque los prestatarios esperan devolverlos en esa moneda. Como demuestra cuidadosamente el dossier, el dólar sigue representando la mayor parte de la fijación de precios de las materias primas, las transacciones de divisas, las reservas oficiales y el financiamiento del comercio, aunque el peso económico relativo de EE. UU. haya disminuido constantemente. Esta contradicción, entre el menguante peso productivo de Estados Unidos y el papel central que sigue desempeñando el dólar, es lo que otorga urgencia al debate sobre la desdolarización. Si bien gran parte del dinamismo industrial del siglo XXI se concentra ahora en Asia más que en el Atlántico Norte, las finanzas siguen organizadas en torno a Wall Street. La producción y las finanzas operan en distintas regiones geográficas y esa divergencia no puede resolverse automáticamente. La apertura de una bóveda de oro en Hong Kong, por ejemplo, demuestra la rápida expansión de la infraestructura de almacenamiento y comercio de lingotes en Asia, pero esos avances no crean por sí mismos un nuevo orden monetario. Gran Bretaña siguió siendo el centro financiero del mundo mucho después de que su supremacía industrial se erosionara, y del mismo modo EE. UU. sigue gozando del “privilegio desmesurado” mediante el uso global del dólar mucho después de que su participación en la manufactura se haya desplomado. La pregunta decisiva no es si el sistema del dólar está en declive (lo está), sino qué podría reemplazarlo de manera realista. Sin embargo, la transición más allá del dólar no dependerá solo de cambios económicos, sino también de la innovación y construcción institucional. En su reciente artículo “Geopolitics and International Money – A Path to a New Reserve Currency” [Geopolítica y dinero internacional: un camino hacia una nueva moneda de reserva], el exdirector ejecutivo del Fondo Monetario Internacional y exvicepresidente del Nuevo Banco de Desarrollo, Paulo Nogueira Batista, Jr., plantea la pregunta: ¿qué arquitectura institucional se requeriría para construir una alternativa al sistema del dólar? Nogueira Batista sostiene que el RMB no reemplazará simplemente al dólar, lo que no sería ni probable ni deseable. El gobierno chino tiene poco interés en tal movimiento porque exigiría una liberalización mucho mayor de la cuenta de capital, permitiendo que el capital entre y salga de China con mayor libertad. Esto podría exponer al país a flujos financieros desestabilizadores, elevar el valor del RMB, encarecer las exportaciones chinas y debilitar precisamente las ventajas productivas que han hecho posible el desarrollo de China. El economista chino Yu Yongding ha presentado importantes propuestas para expandir el uso internacional del RMB, incluso en el contexto de los debates de los BRICS+ sobre la desdolarización. Sin embargo, incluso estas propuestas no sugieren reemplazar la hegemonía monetaria estadounidense por la hegemonía monetaria china. A lo largo de la última década, los sistemas bilaterales y multilaterales de liquidación de divisas se han expandido rápidamente. Estos incluyen: el Sistema de Transmisión de Mensajes Financieros de Rusia (SPFS por su sigla en inglés), desarrollado en 2014; el Sistema de Pago Interbancario Transfronterizo de China (CIPS por su sigla en inglés), puesto en marcha en 2015; marcos de liquidación en monedas locales como el acuerdo entre Indonesia, Malasia y Tailandia establecido en 2018; acuerdos de bancos centrales que permiten a los países acceder a las divisas de otros en momentos de necesidad y cuentas especializadas, como las cuentas K de Gazprombank, que permiten que ciertos pagos transfronterizos eludan los canales basados en el dólar. Aunque estos instrumentos aún no han reemplazado al sistema del dólar, son parte de la infraestructura a partir de la cual podría surgir un nuevo orden financiero. Nogueira Batista presenta un plan más ambicioso de construcción gradual y colectiva de un nuevo activo de reserva por parte de una coalición de países del Sur Global, respaldado por una nueva institución internacional y diseñado exclusivamente para liquidaciones internacionales y tenencias de reservas, no para la circulación doméstica. Tal moneda no aboliría las monedas nacionales, pero funcionaría como un instrumento de reserva común capaz de reducir la dependencia del dólar. Como sostiene nuestro dossier, la importancia de las alternativas institucionales al dólar no reside en el reemplazo inmediato de un marco monetario por otro, sino en la construcción de infraestructuras duraderas capaces de potenciar la emancipación de la humanidad. No obstante, las instituciones por sí solas no agotan la cuestión más profunda. El debilitamiento del orden centrado en el dólar plantea un problema mayor que el diseño de una nueva moneda de reserva o una arquitectura de pagos diferente. El principal problema no es solo monetario, sino de desarrollo. Las instituciones que surgieron después de la Segunda Guerra Mundial organizaron las finanzas globales en torno a la protección de la riqueza más que a la transformación de la producción, fomentando la especulación mientras restringían la industrialización en gran parte del mundo antes colonizado. Un nuevo orden monetario debe ser juzgado, por lo tanto, no solo por la estabilidad del tipo de cambio, sino por su capacidad para financiar la transformación estructural, la actualización tecnológica, la soberanía alimentaria, la transición ecológica y el empleo digno. Los controles de capital, los bancos de desarrollo, los sistemas de pago y los activos de reserva deben servir para expandir las capacidades productivas en lugar de acumular activos financieros. En este sentido, el sucesor del régimen del dólar no puede simplemente reemplazar una moneda internacional por otra. Debe integrar las finanzas dentro de una arquitectura más amplia del desarrollo, de modo que la cooperación monetaria se convierta en un instrumento para la prosperidad compartida, el desarrollo soberano y la reducción de la desigualdad global. El dinero es el eje central de todo en nuestro mundo porque gran parte de la vida se ha mercantilizado y se ha sometido a la disciplina del mercado capitalista. El agua se embotella y el aire se acondiciona, mientras que la nostalgia por el trueque permanece al margen de todas las negociaciones. El dólar se cierne sobre nosotros, y detrás de él se encuentra el vasto arsenal militar de Estados Unidos y la voluntad política de usar esa fuerza para defender su moneda. Cuando Washington Irving escribió sobre “el dólar todopoderoso” en La aldea criolla (1837), la frase era prematura. En nuestra época ha llegado a sentirse casi natural. La riqueza de los países del Sur Global ricos en recursos sale en dólares y regresa en forma de deuda, mientras que las ciudades irreales del dinero como Londres y Nueva York resplandecen con la riqueza social del mundo. Pero hay un estremecimiento aquí y allá, como indica nuestro dossier. No queremos exagerar la realidad de la desdolarización. Queremos mostrar cómo el régimen del dólar sigue operando hoy, cómo se ha debilitado y por qué permanece estructuralmente intacto. Cordialmente, Vijay Fuente: https://thetricontinental.org/es/newsletterissue/adios-al-dolar-estadounidense/

Irán advierte sobre el riesgo de una guerra mundial tras el ataque ucraniano a su barco

Irán advierte sobre el riesgo de una guerra mundial tras el ataque ucraniano a su barco RT "Es una aventura peligrosa que, sin duda, no quedará impune", afirmó el vocero de la Cancillería iraní. Irán advierte sobre el riesgo de una guerra mundial tras el ataque ucraniano a su barco Imagen creada por inteligencia artificial El ataque ucraniano a un barco iraní en el mar Caspio podría desencadenar una guerra mundial, advirtió este lunes el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán, Esmail Baghaei. "Tiene un costo": alto cargo iraní lanza una dura advertencia a Kiev tras el ataque contra su buque mercante "Tiene un costo": alto cargo iraní lanza una dura advertencia a Kiev tras el ataque contra su buque mercante "El comportamiento del [líder del régimen] ucraniano [Vladímir Zelenski] recuerda al de los anarquistas, que antes de la Primera Guerra Mundial llevaron a cabo acciones ostentosas y extremadamente peligrosas, cuyas consecuencias afectaron a toda Europa. No se puede estar seguro de que una acción ostentosa, destinada a llamar la atención y a proyectar una imagen de importancia, se limite a eso. Es muy probable que sus consecuencias sean impredecibles para ustedes mismos y que sus mensajes tengan un impacto en toda la región involucrada", declaró. Asimismo, calificó la ofensiva como "absolutamente ilegal, injustificada y contraria a la Carta de las Naciones Unidas". "Es una aventura peligrosa que, sin duda, no quedará impune", afirmó el vocero al subrayar que "es imprescindible que todas las partes que se consideran, de alguna manera, defensoras y partidarias del régimen ucraniano, rindan cuentas en este asunto". Acto de agresión El sábado, el régimen de Kiev atacó un buque mercante iraní en el mar Caspio, provocando la explosión de la embarcación y causando la muerte de un marinero y heridas a otro. Desde Teherán condenaron enérgicamente los hechos, al tiempo que subrayaron que la acción constituye una violación de la Carta de la ONU y "un acto de agresión que puede exacerbar y propagar la guerra". Además, indicaron que el ataque evidencia la persistencia de "la actitud irracional y hostil del régimenucraniano hacia la República Islámica de Irán", que, aseguraron, nunca ha intervenido en el conflicto entre Moscú y Kiev. Previamente, Zelenski anunció que las fuerzas ucranianas obtuvieron durante esa jornada "excelentes resultados en ataques de largo alcance" en aguas del mar Caspio, añadiendo que, en particular, fueron atacadas "embarcaciones que transportaban cargamento militar desde Irán y un buque de guerra".

El ministro de Asuntos Exteriores israelí lideró los esfuerzos para destituir al fiscal de la CPI, Karim Khan

Recomiendo: Informe El ministro de Asuntos Exteriores israelí lideró los esfuerzos para destituir al fiscal de la CPI, Karim Khan Tweet about this on TwitterShare on FacebookEmail this to someone Por | 27/07/2026 | Mentiras y medios Fuentes: The Cradle: Foto: Gideon Sa'ar, ministro de Asuntos Exteriores de Israel, el 5 de junio de 2025 en Berlín, Alemania. [ [Florian Gaertner/Photothek para el Ministerio Federal de Asuntos Exteriores de Alemania vía Getty Images]] Israel ha llevado a cabo una campaña encubierta durante una década contra la CPI para bloquear el enjuiciamiento de funcionarios y oficiales militares israelíes. El ministro de Asuntos Exteriores israelí, Gideon Saar, desempeñó un papel activo en los esfuerzos por destituir a Karim Khan, el exfiscal jefe de la Corte Penal Internacional (CPI), según informó i24 News el 25 de julio. Guy Azriel, corresponsal diplomático del medio de comunicación israelí, citó a un funcionario del gobierno que dijo: «Saar supervisó un grupo de trabajo especializado y empleó intensos esfuerzos diplomáticos destinados a lograr la destitución de Khan». Esta revelación se produce después de que los Estados miembros de la CPI destituyeran a Khan tras un proceso disciplinario relacionado con acusaciones de conducta sexual inapropiada. La votación tuvo lugar el viernes en una sesión de emergencia en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York. “La tan postergada destitución de Karim Khan de la CPI por mala conducta grave ha puesto al descubierto la bancarrota moral de un fiscal corrupto que se apresuró a presentar órdenes de arresto escandalosas contra el primer ministro de Israel y el exministro de Defensa, en un intento por desviar la atención de la grave mala conducta que temía que saldría a la luz”, afirmó Saar a través de las redes sociales. La decisión fue tomada por mayoría simple en una votación a puerta cerrada de la Asamblea de los Estados Partes, compuesta por 125 miembros. Las acusaciones de conducta sexual inapropiada contra Khan, a quien los Estados miembros habían elegido en 2021 para un mandato de nueve años como fiscal del tribunal, salieron a la luz poco después de que anunciara en mayo de 2024 que estaba solicitando órdenes de arresto contra el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y el exministro de Defensa Yoav Gallant. Ambos están acusados de cometer crímenes de guerra contra los palestinos en Gaza, incluido el uso del hambre como arma de guerra. El genocidio israelí en Gaza ha causado la muerte de al menos 73.000 palestinos, la mayoría mujeres y niños, desde octubre de 2023, según el recuento oficial de cadáveres recuperados del Ministerio de Salud de Gaza. No obstante, estimaciones independientes sugieren que el número de palestinos muertos por la intensa campaña de bombardeos israelíes de dos años y el asedio medieval de la Franja asciende a cientos de miles. Antes de la votación, los abogados de Khan, Tayab Ali y Sareta Ashraph, afirmaron que el presidente de la Asamblea de los Estados Partes no les permitió dar ninguna oportunidad de abordar las acusaciones. “No conocemos ningún tribunal, en ningún sistema legal justo y equitativo, que impida que una persona que se enfrenta a la sanción profesional más grave sea escuchada”, afirmaron . Más de 140 organizaciones de derechos humanos denunciaron el caso contra Khan, afirmando que «viola las garantías básicas de los derechos humanos» y «abre peligrosamente la puerta a la extralimitación política del Tribunal». Esta no es la primera vez que Israel ataca a los fiscales de la CPI. En mayo de 2024, The Guardian informó de que el director del Mossad, Yossi Cohen, había estado personalmente implicado en un complot secreto para presionar a la predecesora de Khan, la fiscal jefe Fatou Bensouda, para que abandonara una investigación sobre crímenes de guerra israelíes en la Cisjordania y Gaza, territorios palestinos ocupados. Una fuente israelí afirmó que «el objetivo del Mossad era comprometer a la fiscal o reclutarla para que cooperara con las exigencias de Israel». Según los informes, los esfuerzos de Cohen incluyeron amenazas a su familia. «Deberías ayudarnos y dejar que nos encarguemos de ti. No querrás meterte en asuntos que puedan comprometer tu seguridad o la de tu familia», le habría dicho el jefe del Mossad. Según The Guardian , Israel había librado una «guerra secreta de casi una década» contra la CPI, «desplegando sus agencias de inteligencia para vigilar, piratear, presionar, difamar y supuestamente amenazar a altos funcionarios de la CPI en un esfuerzo por descarrilar las investigaciones del tribunal». La «guerra» contra la CPI comenzó en enero de 2015, cuando Palestina fue aprobada como miembro del tribunal, tras su reconocimiento como Estado por la Asamblea General de la ONU. Fuente: https://thecradle.co/articles/israeli-fm-led-efforts-to-oust-icc-prosecutor-karim-khan-report Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

domingo, 26 de julio de 2026

El acuerdo nuclear se firmó, ahora hay que cumplirlo

Recomiendo: El acuerdo nuclear se firmó, ahora hay que cumplirlo Por Kurniawan Arif Maspul | 24/07/2026 | Palestina y Oriente Próximo Fuentes: Savage Minds La exigencia de Washington sobre los Acuerdos de Abraham pone en peligro el acuerdo firmado. Apenas se había secado la tinta del acuerdo nuclear civil de treinta años entre Estados Unidos y Arabia Saudita cuando el presidente Donald Trump publicó en Truth Social que el pacto estaba «totalmente supeditado» a que Arabia Saudita se adhiriera a los Acuerdos de Abraham. En menos de veinticuatro horas, un tratado legalmente firmado se convirtió en un chantaje político. Esto no es diplomacia. Esto es coerción disfrazada de sello presidencial. Que quede absolutamente claro: el acuerdo se firmó. El secretario de Energía, Chris Wright, y el ministro de Energía saudí, el príncipe Abdulaziz bin Salman, suscribieron un acuerdo de treinta años, conforme a la Sección 123, que regula la transferencia pacífica de tecnología nuclear a la transferencia pacífica de tecnología nucle. Según la Ley de Energía Atómica de Estados Unidos de 1954, este tipo de acuerdos exigen estrictas normas de no proliferación, seguridad y vigilancia. No contienen requisitos legales con respecto a la política exterior de un país socio ni a sus relaciones con terceros Estados. La vía nuclear se separó deliberada, legal e irrevocablemente de la vía diplomática. Reintegrarlas ahora equivale a admitir que Washington nunca consideró la soberanía nuclear saudí como un derecho, sino como una moneda de cambio que se podía utilizar en beneficio de los intereses israelíes. ¿Y qué les interesa a estos? Desde octubre de 2023, el mundo ha presenciado con horror cómo la campaña militar israelí en Gaza ha causado la muerte de más de 67.000 palestinos para octubre de 2025, incluyendo a más de 20.000 niños y unas 10.000 mujeres. La Corte Internacional de Justicia ha encontrado indicios plausibles de genocidio. La Corte Penal Internacional ha emitido órdenes de arresto contra el Primer Ministro israelí y el ex Ministro de Defensa por crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad. La Comisión Internacional Independiente de Investigación de las Naciones Unidas ha concluido que existen motivos razonables para afirmar que Israel ha cometido cuatro de los cinco actos definidos como genocidio según el derecho internacional. Mientras tanto, la expansión de los asentamientos en Cisjordania se ha acelerado a un ritmo récord, con casi 50.000 viviendas aprobadas solo en 2025. Este es el Estado cuyo apoyo diplomático Washington exige que Arabia Saudí obtenga a cambio de su soberanía nuclear. El cálculo moral no podría ser más grotesco. Israel opera al margen del Tratado de No Proliferación Nuclear, mantiene un arsenal estimado en entre doscientas y cuatrocientas ojivas nucleares en deliberada opacidad, y nunca se ha sometido a inspecciones internacionales. Sin embargo, Washington la exime de toda consecuencia mientras exige que Arabia Saudita —un país firmante de un tratado en regla— se gane el derecho a la tecnología nuclear con fines pacíficos normalizando sus relaciones con un Estado cuya conducta la comunidad internacional ha calificado de criminal. Esto no es un doble rasero. Esto es la abolición de los estándares. La postura de Arabia Saudita ha sido coherente y honorable: la normalización sin un progreso irreversible hacia la creación de un Estado palestino es imposible. La Iniciativa de Paz Árabe de 2002 ofreció la normalización completa a cambio de la retirada israelí a las fronteras de 1967 y una solución justa para los refugiados. La respuesta de Israel no fue la paz, sino una colonización acelerada. Ahora Washington exige que Riad abandone ese principio, traicione la causa palestina y se aísle del mundo árabe e islámico, todo por el privilegio tecnológico que le corresponde por derecho internacional. La opinión pública en Arabia Saudí se ha vuelto decisivamente contraria a la normalización, con una oposición que ha alcanzado el 68% en encuestas recientes. Ningún líder puede ignorar esto. Ningún líder debería. La hipocresía estratégica es igualmente asombrosa. La administración Trump justificó el acuerdo nuclear precisamente para evitar que Arabia Saudí recurriera a China o Rusia para su programa nuclear. Sin embargo, al imponer una condición de normalización que Riad no puede cumplir sin sacrificar su legitimidad regional, Washington hace que su propia alianza sea menos atractiva que las alternativas que dice temer. Estados Unidos socava su propio objetivo declarado, acelerando el mismo panorama multipolar al que dice oponerse. Emma Ashford, del Centro Stimson, captó la ironía con una precisión demoledora: la administración está «bombardeando Irán para impedir que enriquezca uranio, mientras se lo proporciona a los saudíes». El acuerdo ahora debe someterse a una revisión obligatoria del Congreso en un plazo de noventa días. Pero no nos equivoquemos: el acuerdo se firmó. Se negoció de buena fe entre estados soberanos. Cumple con todos los requisitos legales de la Ley de Energía Atómica. Bloquearlo ahora por motivos políticos equivaldría a declarar que los tratados estadounidenses no valen el papel en el que están impresos, que la palabra del Presidente no tiene valor y que el régimen de no proliferación no es un sistema legal, sino una jerarquía de poder disfrazada de ley. La implicación filosófica es que Estados Unidos no se opone a la proliferación nuclear en sí misma, sino a las capacidades nucleares en manos de Estados que no se subordinan a los intereses regionales estadounidenses. Esta constatación, a medida que los Estados del Sur Global la comprendan, supondrá el fin del régimen de no proliferación. La historia no será benévola con quienes sacrificaron la dignidad palestina por conveniencia diplomática. La justicia siempre se doblega y no olvida. Estados Unidos debe cumplir el acuerdo que firmó, no porque Washington le deba un favor a Riad. Porque el estado de derecho lo exige. Porque la credibilidad estratégica lo requiere. Y porque no se han cumplido las condiciones morales para la normalización: un compromiso compartido con la justicia, el cese de la violencia contra la población civil y un horizonte de autodeterminación palestina. Es posible que nunca se cumplan bajo el actual gobierno israelí. Washington no puede exigir que Riad recompense a un gobierno responsable de muertes masivas de civiles, la expansión de los asentamientos y repetidas violaciones del derecho internacional. No puede pretender que la soberanía nuclear saudí dependa de legitimar un historial de destrucción que el mundo árabe, el Sur Global y la historia misma ya han considerado imperdonable. El acuerdo nuclear se firmó. Ahora, cúmplalo. El mundo está observando. Fuente: The Nuclear Deal Was Signed, Now Honour It Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.