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sábado, 17 de enero de 2026
Deconstruyendo el plan de «paz» de Trump para Gaza (con Norman Finkelstein)
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Deconstruyendo el plan de «paz» de Trump para Gaza (con Norman Finkelstein)
Por Chris Hedges | 17/01/2026 | Palestina y Oriente Próximo
Fuentes: Voces del Mundo
Introducción:
La ilegalidad ha sido un tema común que ha caracterizado los acontecimientos de las primeras semanas del año. El secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro, el asesinato de Renee Good por el agente del ICE Jonathan Ross, la amenaza de bombardear Irán por parte de la administración Trump. Quizás una de las peores violaciones de la ley haya pasado desapercibida en medio del caos: el continuo genocidio de palestinos en Gaza y la complicidad de las Naciones Unidas con los esfuerzos de Israel y Estados Unidos para llevar a cabo una limpieza étnica en la región.
El profesor Norman Finkelstein, autor y estudioso de Oriente Medio, sabe mejor que nadie cómo interpretar la acción internacional de las Naciones Unidas en relación con Palestina e Israel. En cuanto a la adopción de la Resolución 2803 (2025) en noviembre, Finkelstein le dice al presentador Chris Hedges: «La resolución abolió 70 años de historia de la ONU… Le entregó Gaza a Donald J. Trump».
Finkelstein señala que la resolución legitima los objetivos etnonacionalistas e imperialistas de Israel y Estados Unidos y deslegitima la santidad del derecho internacional. Explica que «había un sólido consenso sobre cómo resolver el conflicto, lo que significa que Israel no tenía ningún argumento en el que apoyarse. Pero ¿adivinen qué? Ahora sí tiene un argumento en el que apoyarse. Lo tiene aquí mismo».
Transcripción de la entrevista
Chris Hedges:
El plan de paz estadounidense —«Plan integral del presidente Donald J. Trump para poner fin al conflicto de Gaza»—, en un acto de sorprendente traición al pueblo palestino, fue respaldado por la mayoría del Consejo de Seguridad de la ONU en noviembre, con la abstención de China y Rusia. Los Estados miembros se lavaron las manos con respecto a Gaza. Le dieron la espalda al genocidio.
La adopción de la Resolución 2803 (2025), como escribe el experto en Oriente Medio Norman Finkelstein, «fue al mismo tiempo una revelación de insolvencia moral y una declaración de guerra contra Gaza. Al proclamar nulo y sin efecto el derecho internacional, el Consejo de Seguridad se proclamó a sí mismo nulo y sin efecto. Frente a Gaza, el Consejo se transformó en una conspiración criminal».
Se supone que en la siguiente fase Hamás entregará sus armas e Israel se retirará de Gaza. Pero estos dos pasos nunca se darán. Hamás, junto con otras facciones palestinas, rechaza la resolución del Consejo de Seguridad. Afirman que sólo se desarmarán cuando termine la ocupación y se cree un Estado palestino. El primer ministro Benjamin Netanyahu ha prometido que, si Hamás no se desarma, lo hará «por las malas».
La «Junta de Paz», encabezada por Trump, gobernará ostensiblemente Gaza junto con mercenarios armados de la Fuerza Internacional de Estabilización, aliada de Israel, aunque ningún país parece ansioso por comprometer sus tropas. Trump promete una Riviera de Gaza que funcionará como una «zona económica especial», un territorio que operará al margen de la ley estatal y estará gobernado íntegramente por inversores privados, como en el caso de la ciudad autónoma respaldada por Peter Thiel en Honduras.
Esto quieren conseguirlo mediante la reubicación «voluntaria» de los palestinos, a quienes, si tienen la suerte de poseer tierras, se les ofrecerán tokens digitales a cambio. Trump declara que Estados Unidos «se hará con el control de la Franja de Gaza» y «será su propietario». Se trata de un retorno al régimen de los virreyes, aunque al parecer no al odioso Tony Blair. Los palestinos, en uno de los puntos más ridículos del plan, serán «desradicalizados» por sus nuevos amos coloniales.
Pero estas fantasías nunca se harán realidad. Israel sabe lo que quiere hacer en Gaza. Sabe que ninguna nación intercederá. Los palestinos lucharán por sobrevivir en condiciones primitivas y deshumanizantes. Serán traicionados, como tantas otras veces en el pasado.
En diciembre se permitió la entrada a Gaza de una media de 140 camiones de ayuda al día —en lugar de los 600 prometidos— para mantener a los palestinos al borde de la hambruna y garantizar una desnutrición generalizada.
En octubre, unos 9.300 niños menores de cinco años de Gaza fueron diagnosticados con malnutrición aguda grave, según UNICEF. Israel ha abierto el paso fronterizo con Egipto en Rafah, pero sólo para los palestinos que salen de Gaza. No está abierto para aquellos que quieren regresar a Gaza, tal y como se estipula en el acuerdo.
Israel ha ocupado alrededor del 58% de Gaza y está desplazando constantemente su línea de demarcación —conocida como «la línea amarilla»— para ampliar su ocupación. Los palestinos que cruzan la línea arbitraria —que cambia constantemente y está mal señalizada, cuando lo está— suelen acabar asesinados.
El 92% de los edificios residenciales de Gaza han sido dañados o destruidos y alrededor del 81% de todas las estructuras están dañadas, según estimaciones de la ONU. La Franja, de unos 32 kilómetros de largo y 12 kilómetros de ancho, ha quedado reducida a 61 millones de toneladas de escombros, incluidos nueve millones de toneladas de residuos peligrosos que contienen amianto, residuos industriales y metales pesados, además de municiones sin detonar y unos 10.000 cadáveres en descomposición.
Casi no hay agua potable, electricidad ni tratamiento de aguas residuales. Israel bloquea los envíos de materiales de construcción, como cemento y acero, materiales para refugios, infraestructura hídrica y combustible, por lo que no se puede reconstruir nada. Para agravar la crisis humanitaria, Israel ha revocado las licencias de 37 ONG internacionales, entre ellas Médicos Sin Fronteras.
Esto se suma a la prohibición por parte de Israel de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina (UNRWA), que proporciona la mayor parte de la ayuda humanitaria a los palestinos en Gaza, Cisjordania y la diáspora, y al corte del suministro de agua, electricidad, combustible y comunicaciones a las instalaciones de la UNRWA, así como a la aprobación de una ley que otorga a Israel la capacidad de expropiar propiedades de la ONU en Jerusalén Este, incluida la sede de la UNRWA y su principal centro de formación profesional.
Para hablar sobre los continuos ataques contra los palestinos y la falta de intervención de la comunidad internacional, me acompaña el profesor Norman Finkelstein, autor de numerosos libros sobre Oriente Medio, entre ellos Gaza: An Inquest into its Martyrdom, The Holocaust Industry y su próximo libro, que se publicará en marzo, Gaza’s Gravediggers.
Norm, comencemos con la votación del Consejo de Seguridad del 17 de noviembre de 2025. Trece votos a favor, ninguno en contra y dos abstenciones, como mencioné en la introducción. Me sorprendió tanto como a ti, precisamente porque no se trata en absoluto de una propuesta seria. Se han ignorado otras propuestas en materia de alto el fuego, acuerdos, etcétera, pero esta no tenía ninguna validez.
Y tú, creo que, con razón, criticas duramente a los Estados miembros por apoyarla. Y señalas que este es un momento decisivo para las propias Naciones Unidas, ya que, como has señalado, al menos tradicionalmente han intentado defender el derecho internacional. Y esto es simplemente un completo desprecio de cualquier pretensión de derecho internacional. ¿Puedes explicar este momento?
Norman G. Finkelstein:
Creo que aquí es bueno comenzar con las declaraciones de Rusia y China cuando se abstuvieron de la resolución. Ahora bien, Rusia y China son obviamente grandes potencias, y hay mucho cinismo y cálculo en todo lo que dicen. Por otro lado, personalmente me pareció creíble la declaración de Rusia en particular, aunque la de China también fue muy buena.
Algunos dijeron que China se abstuvo porque era un quid pro quo entre Gaza y Ucrania. Y estoy seguro de que ese cálculo entró en juego. No voy a… No soy ingenuo, pero creo que la declaración de Rusia decía dos cosas que nos interesan. Bueno, en realidad tres cosas.
En primer lugar, básicamente Trump les dijo, o la gente de Trump les dijo, que, si no firmaban esto, le darían luz verde a Israel para aniquilar Gaza. Que o era esto o se acababa el alto el fuego e Israel entraría y no le pondrían ninguna restricción, ninguna limitación.
Eso era un problema. Tenemos que ser sinceros sobre los problemas. Estaba furioso por lo que había pasado. No te lo puedo explicar, iba por la calle maldiciendo a esa gente. Pero tengo que ser sincero sobre el problema al que se enfrentaban, el dilema al que se enfrentaban. En segundo lugar, los rusos dijeron que todos los Estados árabes y musulmanes, y luego la Autoridad Palestina, el Estado de Palestina, acogieron con satisfacción la resolución. ¿Qué se suponía que podíamos hacer?
Pareceríamos más papistas que el Papa. No teníamos otra opción. Estaba claro que odiaban la resolución, al igual que los chinos, pero dijeron que habían conseguido el apoyo de Arabia Saudí, Egipto, Turquía, Indonesia, Pakistán, todos los Estados del Golfo, Jordania… ¿Qué se podía hacer? Era un verdadero problema. Tenemos que reconocer que tenían un verdadero problema allí.
Así que los rusos estaban acorralados, al igual que los chinos. Y entonces los rusos dijeron, sin embargo, que hubo mucha presión. Utilizaron esas palabras. Hubo mucha presión en las capitales y en la ONU sobre los funcionarios, los funcionarios representantes. Y luego dijeron, me sorprendió su franqueza, dijeron: «Este es un día negro en la historia de las Naciones Unidas».
¿Y saben cuáles fueron sus últimas palabras? Sus últimas palabras fueron: «No digan que no les advertimos». Me pareció bastante revelador. ¿Sabes a qué me recordó? Me recordó al discurso de Andrei Gromyko en 1947, en el que, ya sabes, Gromyko es el secuaz de Stalin, no tiene muchos puntos cálidos en su corazón, pero pronunció un discurso muy emotivo. Y creo que es…
Chris Hedges:
Esto fue sobre la creación del Estado de Israel, ¿verdad?
Norman G Finkelstein:
Sí. Sí. Y fue un discurso profundamente conmovedor. Todos los judíos de aquella época lo recuerdan y sentí que había cierta… Sí, es una gran potencia. Sí, es Rusia. Sí, Putin es esto y Putin es aquello. Pero, aun así, pensé que había cierta franqueza por parte de Rusia al reconocer que algo terrible había sucedido en las Naciones Unidas. Un matón, un megalómano criminalmente trastornado, esta bola de demolición humana acababa de destruir la ONU.
La ONU es, para mí en este momento, no quiero decir para mí, ese no es el tema. La ONU es ahora un cadáver en descomposición. Está muerta. Porque lo que hizo esa resolución, para aquellos que siguen estas cosas, y ustedes saben que he dedicado toda mi vida a seguirlas con gran detalle, fue abolir 70 años de historia de la ONU. Lo consiguieron: la Asamblea General, el Consejo de Seguridad, la Corte Internacional de Justicia y todo tipo de divisiones y comités de la ONU.
El historial de la ONU comprendía una acumulación de debates, discusiones y compromisos a lo largo de 70 años. Toda esa historia desapareció con esta resolución de la ONU. Si lo pusieras ahora en tu pantalla, irías, por ejemplo, a la resolución estándar de la ONU llamada «Solución pacífica de la cuestión palestina». Se publica a finales de noviembre o principios de diciembre de cada año, ¿verdad? ¿Sabes con qué comienza? Comienza con un preámbulo de entre cinco y siete páginas en el que se repasa todo el historial, lo que este organismo ha resuelto a lo largo de décadas. En esta nueva resolución del Consejo de Seguridad de la ONU no hay preámbulo.
Empieza como si fuera una tabula rasa, como si no hubiera historia. Toda la historia quedó abolida por esta resolución de la ONU. Desapareció. Así que fue un momento sombrío. Ahora, ante ese hecho y ante el hecho de que con quienes estamos lidiando…, mi difunta madre solía usar la expresión «cerdos con guantes blancos» para referirse a las élites gobernantes. Pero este era un cerdo sin guantes blancos. Un matón. Ya sabes, sin refinamiento. Sin estilo. Un matón. ¿Qué se puede hacer?
En este caso, mi opinión es que, si firmas, uno, estás tratando con un matón, dos, el matón te amenaza con que, si no firmas, no te romperá las rodillas, pero dejará que Israel le rompa las rodillas a Gaza. Y tres, todos los Estados árabes musulmanes, los Estados más grandes del mundo, estamos hablando de Indonesia. Ya sabes, Indonesia es el cuarto país más poblado de la Tierra, Pakistán, Egipto, Arabia Saudí, han pasado por el aro… ¿Qué puedes hacer?
Lo que podrías haber hecho si tuvieras algo de carácter es firmar diciendo: «Queremos salvar Gaza del ataque aniquilador de Israel». ¿De acuerdo? Pero entonces podrías haber dicho la verdad. Argelia no tenía por qué alabar a Trump. ¿Sabes lo que dijo Argelia? «Trump ha traído la paz al mundo». No tenías por qué decir eso. No, Argelia siguió criticando la resolución. ¿Pero realmente tienes que besar los pies del amo? No. Fue lamentable. Fue patético. Podrías haber señalado el dilema, que es lo que hizo Rusia. Pero no tenías por qué humillarte. No tenías por qué ser un adulador. Eso fue inaceptable.
Chris Hedges:
Sólo quiero explicar lo que haces en tu artículo sobre por qué este es un momento tan devastador. Porque hasta ahora, la ONU al menos pagaba con palabras o lealtad a la ley arraigada de que Israel es una potencia ocupante.
Esto es tuyo:
«Israel debe abstenerse de […] impedir que el pueblo palestino ejerza su derecho a la autodeterminación, incluido su derecho inalienable a la integridad territorial sobre la totalidad del territorio palestino ocupado, que la presencia continuada de Israel en el territorio palestino ocupado es ilegal. … En consecuencia, Israel tiene la obligación de poner fin a su presencia en el territorio palestino ocupado lo antes posible».
Estás citando a la CIJ, y esto es lo que dices:
«Este consenso jurídico sólido y duradero se cristalizó tras prolongadas deliberaciones que se prolongaron durante casi ocho décadas entre múltiples órganos de las Naciones Unidas y se basó en normas fundamentales del derecho internacional: la prohibición de la adquisición de territorios por medio de la guerra y el derecho de los pueblos a la libre determinación. La nueva resolución de las Naciones Unidas ha echado por tierra este marco jurídico integral».
Norman G. Finkelstein:
Así es. Eso es lo que ocurrió. Hay una opinión que… Escucha, cualquiera que tenga un mínimo conocimiento sobre el tema sabe que existen siglas como TPO, Territorios Palestinos Ocupados. En esta resolución no se menciona la palabra «ocupación». No hay ocupación. Gaza no aparece en esta resolución. Gaza no es territorio ocupado. Gaza no es nada en esta resolución. No hay ninguna conexión con Cisjordania.
Gaza queda simplemente suspendida en el aire en esta resolución. Gaza se encuentra en la era de la conquista europea de África. Utilizaban una expresión, llamada res nullius, que significa «que no pertenece a nadie». África no pertenecía a nadie y, por lo tanto, todo el mundo tenía derecho a quedarse con una parte.
Chris Hedges:
Se trata de la Sociedad de Naciones, ¿verdad?
Norman G. Finkelstein:
Ya sabes, se trata de la Conferencia de Berlín a finales del siglo XIX. La Sociedad de Naciones surge después de la Primera Guerra Mundial. Y Gaza no tiene existencia legal en esta resolución. Y tengo que decir que fue algo impresionante. Fue algo impresionante. La resolución de la ONU… Ahora todo el mundo tiene predilección por la exageración, la hipérbole, la poesía. Esto no es una exageración. No es una hipérbole. No es poesía.
La resolución de la ONU le dio Gaza a Donald J. Trump. Literalmente lo hizo. Declaró que el órgano rector en Gaza es lo que ellos llaman una «Junta de Paz». Las modalidades de esta junta de paz… ¿Quiénes la integran? ¿Cómo está estructurada? No hay nada al respecto. Sólo hay una cosa: Donald Trump es el presidente de la Junta de Paz. Ahora bien, hay que tener en cuenta que se le concedió la titularidad personal de Gaza. De hecho, el representante de Estados Unidos lo reiteró después de la votación.
Donald Trump está a cargo de la Junta de Paz. La Junta de Paz no está a cargo, es decir, Donald Trump no es responsable ante nadie dentro de la Junta de Paz. No hay modalidades de la Junta de Paz. Y él no es responsable ante nadie externamente. Lo único que se le solicitaba a Trump era que presentara cada seis meses, dicen, solicitamos, ni siquiera ordenamos, solicitamos que proporcione cada seis meses una actualización de la situación. Eso es todo.
Gaza es ahora una propiedad más en la cartera de la organización Trump. No es una exageración. Cuando Trump dijo en febrero de 2024 que Gaza iba a pertenecer a Estados Unidos y que íbamos a convertirla… Todo el mundo pensó que era un lunático fanfarrón. Pues bien, el lunático fanfarrón lo convirtió en una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, que es la última palabra.
No estoy de acuerdo con quienes dicen que las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU quedan invalidadas por el cuerpo legislativo. No creo que eso sea correcto. La resolución del Consejo de Seguridad es la última palabra. Aunque no lo fuera, no cambiaría nada. Se puede entrar en discusiones técnicas hasta el fin de los tiempos.
El hecho es que, como he intentado señalar, y he señalado una y otra vez a lo largo de los años, existía un sólido consenso sobre cómo resolver el conflicto, lo que significa que Israel no tenía ningún argumento válido. Pero ¿adivinen qué? Ahora sí tiene un argumento válido.
Chris Hedges:
Pero tú lo comparas con la decisión de entregar el Congo al rey Leopoldo de Bélgica.
Norman G. Finkelstein
Fue exactamente lo mismo. La Conferencia de Berlín, las grandes potencias reunidas en la Conferencia de Berlín, entregaron el Congo a una sola persona, el rey Leopoldo. Se lo entregaron a él. Técnicamente se lo entregaron a la Asociación Internacional del Congo, pero luego la legislatura belga lo designó a él.
Él era el dueño del Congo. Y ahora tenemos, por cierto, para los espectadores que no lo sepan, durante su mandato como presidente o presidente del Congo, se estima que entre 10 y 15 millones, una cifra nada desdeñable, entre 10 y 15 millones de congoleños fueron asesinados durante el comercio del marfil y luego del caucho. Es una historia famosa. Desgraciadamente, en inglés solo hay un libro, y no es un gran libro. El libro, King Leopold’s…
Chris Hedges:
King Leopold’s Ghost de Adam Hochschild.
Norman G. Finkelstein:
No es un gran libro, pero es el único que hay sobre el tema. Las dos personas famosas que hicieron campaña para poner fin al horror en el Congo fueron E. D. Morel y Roger Casement. En cualquier caso, fue el Congo otra vez. Mantuve cierta correspondencia con el gran abogado internacional John Dugard y él dijo que la analogía que hice con Leopoldo no se le había ocurrido, pero que realmente debería desarrollarse, y eso fue lo que hice.
Chris Hedges:
Hablemos de las condiciones. Podemos empezar con la petición de desarmar a Hamás como condición previa que ha planteado Israel. Israel, por supuesto, será quien juzgue si Hamás está desarmado o no. En la introducción, cité a Netanyahu, quien dijo que si no se desarmaban por las buenas, lo harían por las malas.
Pero hablemos de esa salvedad y de las demás salvedades que hay en ella y que simplemente otorgan a Israel un control absoluto y completo sin… Todo se reduce a la decisión de Israel, a las declaraciones de Israel sobre Gaza. La resolución está organizada de tal manera que ellos son la autoridad final.
Norman G. Finkelstein:
Bueno, dice que las FDI y, entre las potencias, está la llamada fuerza de seguridad internacional, las FDI, las llamadas fuerzas de defensa de Israel, tienen poder de veto
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