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lunes, 13 de julio de 2015
"El bien común desafía al capitalismo"
Entrevista con François Houtart, sacerdote y sociólogo belga
"El bien común desafía al capitalismo"
Hernan Soto
Punto Final
Estuvo en Chile François Houtart. Sacerdote y eminente sociólogo, que con noventa años conserva lucidez y entusiasmo, Houtart se define como marxista en su trabajo sociológico. Invitado por Urracas-Emaús, comunidad laica dedicada a la atención y organización de los pobres, Houtart vino como conferencista de una escuela de formación para dirigentes populares.
François Houtart nació en 1925 en Bruselas, en una familia católica acomodada. Era un adolescente cuando estalló la segunda guerra mundial y Bélgica fue invadida por los nazis. Alcanzó a actuar algunos meses en la clandestinidad que protegía a la resistencia. Terminado el conflicto, se preparó para el sacerdocio, al que accedió en 1949.
Entre 1958 y 1990 fue profesor en la Universidad de Lovaina, en la cual también se doctoró. Fundador del Centro Tricontinental que funciona en esa universidad y de la revista Alternatives Sud , ha sido presidente de la Liga Internacional por el Derecho y la Libertad de los Pueblos. Asimismo cuenta con una extensa obra publicada: libros, ensayos y artículos de prensa. Trabajó con la Juventud Obrera Católica (JOC) junto a su fundador, José Cardijn, y en la coordinación de los institutos de investigación sociorreligiosa que estudiaron la situación del catolicismo continental. Cuando se preparaba el Concilio Vaticano II fue encargado de sintetizar ese estudio, elaborando un documento para los obispos. Después Houtart fue asesor de las conferencias episcopales del continente (Celam III y IV). En esos años apoyó la lucha liberadora del pueblo de Vietnam y denunció la agresión de Estados Unidos.
Participó asimismo en la formación de una generación de sociólogos latinoamericanos que estudiaron en Lovaina la sociología religiosa en el continente. Como integrante del movimiento de la Teología de la Liberación colaboró con la revolución sandinista. Sufrió, por lo mismo, la represión de la jerarquía de la Iglesia.
Houtart sigue trabajando. Es profesor del Instituto de Altos Estudios Nacionales (IAEN) en Quito. Una de las principales preocupaciones de Houtart es la necesidad de un nuevo paradigma que reemplace al capitalismo neoliberal. A la persistencia de una crisis económica que supera en duración y magnitud a la de 1929-30, se agregan una crisis energética marcada por el agotamiento de los combustibles fósiles, una crisis alimentaria y una crisis ecológica de extrema peligrosidad. Se suma a ello una permanente concentración de la riqueza y una irresistible tendencia a privilegiar el valor de cambio sobre el valor de uso.
No cabe esperar que el automatismo del modelo neoliberal solucione el problema, ni tampoco que lo hagan medidas de control que, tarde o temprano, serían sobrepasadas. Houtart ha escrito: “El nuevo paradigma plantea como opción fundamental una dinámica social equilibrada entre personas, géneros y grupos sociales, en armonía con la naturaleza, para asegurar la vida y asegurar su reproducción. Se trata de vivir bien, de cumplir con el bien común de la humanidad, lo que implica como primer paso el respeto a la integridad de la naturaleza, como fuente de vida (la Madre Tierra). Su construcción y sus aplicaciones en los fundamentos de la vida colectiva es un proceso (...) Es una tarea de todos que une pensamiento y experiencias concretas. Hay muchos antecedentes históricos, por ejemplo en las sociedades precapitalistas en que hubo una visión holística del destino humano. Muchas veces ella se expresó en términos ancestrales y también en las tradiciones de tipo religioso (taoísmo, confucionalismo, hinduismo, budismo, judaísmo, cristianismo, islam). Se trata de redescubrir en términos contemporáneos, para el mundo de hoy, las perspectivas adecuadas y de traducirlas en concordancia”.
CONVERSACION CON HOUTART
En su visión del bien común de la Humanidad, que se buscará a través de un proceso largo y múltiple, surge una duda. ¿Se trata de una meta, un objetivo trascendente o es un instrumento de trabajo y un objetivo socio-político?
“Creo que el bien común de la humanidad contiene ambos elementos. Pienso que el capitalismo ha matado las utopías. No tanto en el sentido de las ilusiones, sino en el de las utopías como metas. Me quedo con la idea de Eduardo Galeano de que el papel de la utopía es hacernos caminar, porque al sentir que nos acercamos se aleja de nuestro alcance. En ese sentido es más realista que un pensamiento ilusorio, como puede ser una utopía religiosa. Por eso hablo de una utopía positiva, y utilizando la idea de la necesidad, como hace Paul Ricoeur con su concepto de ‘utopía necesaria’. Es decir la necesidad de tener una cierta visión del futuro con una determinada meta, que puede llevar a una desviación. Por eso, a mi juicio, debe traducirse en un programa político. Que sean un conjunto de cosas a cumplir, que se pueden cumplir aunque se necesiten tiempos diferentes. Y también transacciones y hasta retrocesos para aterrizar finalmente en la realidad deseada”.
Otro elemento novedoso es la consideración de la Tierra como un elemento nuevo, organismo vivo con el cual se entrelaza la especie humana en mutua dependencia.
“Parece novedoso pero ya tiene un tiempo y es claro que el Papa Francisco tiene una posición muy cercana. Es por eso que he tratado de traducir el concepto de bien común de la Humanidad de manera concreta, de un modo muy simple, aludiendo a los requisitos fundamentales que se asigna cada sociedad para existir y reproducirse. Con cuatro fundamentales: la relación con la Naturaleza, la producción de la base material de la vida, la organización colectiva y la cultura. En esos cuatro ejes me parece que podemos expresar la necesidad de un cambio de paradigma. Porque el paradigma del capitalismo es un paradigma de muerte y el paradigma del bien común de la Humanidad (con ese o cualquier otro nombre, como por ejemplo Buen Vivir, socialismo del siglo XXI u otro) debe ser un paradigma de vida sobre esos mismos cuatro ejes”.
EL PAPA FRANCISCO
Esta visión de la Tierra como un inmenso organismo que debemos cuidar se contradice con la creencia religiosa que la considera un lugar a disposición del Hombre, que es su amo y señor, sin considerar lo que le puede pasar a la Tierra en términos de agotamiento, de muerte y destrucción que significa, al mismo tiempo, la destrucción de la vida que en ella existe y se reproduce...
“La encíclica del Papa Francisco - Laudato Si’ - que acaba de aparecer y que es la primera escrita por él, y que he podido leer en parte, responde a esa pregunta. ¿Qué estamos haciendo con la Tierra, qué queremos de ella, cuáles son nuestros deberes hacia ella? La encíclica tiene que ver con el cambio climático pero es mucho más que eso. Dice que la lectura correcta de la Biblia no autoriza al Hombre para abusar de la Tierra. Dios impone al Hombre una obligación clara. Debe ser el guardián de la Tierra, el encargado de aprovecharla con prudencia y cuidado, para entregarla próspera y sana a las generaciones que vengan. Agrega que no es aceptable una visión antroprocéntrica, porque la naturaleza tiene su vida propia que debe armonizarse con la vida del Hombre en el planeta”.
¿Qué le parece lo que está haciendo el Papa Francisco?
“Pienso que hasta ahora ha hecho cosas impresionantes. Entre ellas esa encíclica que debe ser estudiada a fondo. El Papa muestra a veces sorprendente voluntad de cambio de estructuras: en el campo de la organización eclesiástica y, lo que es extremadamente importante, en materia de las finanzas. Es un camino trascendente y muy peligroso porque despierta resistencias inmensas. También en materia de orientaciones que chocan con la tradición, como acogimiento a los homosexuales, sacramentos a los divorciados, la consulta a la Iglesia sobre la vida familiar, etc. El Papa quisiera imponer un comportamiento sencillo, ajeno a la suntuosidad y al boato, cercano a la gente corriente. En cambio, conocí bastante a Juan Pablo II, desde el Vaticano II cuando era un obispo joven. Lo conocí mucho, pero casi siempre estuvimos en desacuerdo. Cuando fue elegido Papa no quise continuar esa amistad. Conocía bien su pensamiento, que fue terrible con la Iglesia latinoamericana al condenar la Teología de la Liberación y a las comunidades de base.
No podemos decir que el Papa Francisco adhiera a la Teología de la Liberación. Es un hombre abierto, que abre espacios y va lejos, siempre dentro de la doctrina social de la Iglesia, acercándose a una condena clara al capitalismo depredador. El Papa es un hombre de la doctrina social de la Iglesia. Y cuando se adopta esa opción se actúa en términos de capas, en que el bien común se logra con la colaboración de todos, sin considerar la posición de clase. Hay una traducción política en la Democracia Cristiana, que puede ser de Izquierda o derecha”.
LA VIDA DE HOUTART
¿Qué hechos de su vida han sido determinantes en la formación de su pensamiento?
“Hubo dos situaciones decisivas. Mi trabajo con la JOC (Juventud Obrera Católica) junto al padre José Cardijn. Vine por primera vez a Chile poco después de la muerte del padre Alberto Hurtado. El año 1954 visité durante seis meses prácticamente todos los países de América Latina, desde México hasta Argentina y Chile. Fue para mí una escuela; fue determinante aprender el método de ‘ver, juzgar y actuar’. Es decir, observar, reflexionar sobre qué podemos hacer y hacerlo después. Para observar y reflexionar mejor pedí estudiar sociología. En sociedades complejas es fundamental la sociología, y sobre todo la metodología de la JOC.
El segundo factor que me influyó mucho fue la guerra de Vietnam. Estaba en Bélgica, había conocido América Latina con los ojos de la JOC, había percibido las diferencias sociales y pude ver que se miraba a Estados Unidos como un imperio opresor. En Europa, Estados Unidos aparecía como libertador en la segunda guerra mundial. Fui enviado a estudiar a la Universidad de Chicago durante un año. En ese tiempo era considerada como una universidad subversiva, y en ese carácter estuvo en la mira del senador Mac Carthy y su comité de actividades antinorteamericanas. Todo esto me ayudó a cambiar de óptica frente al papel de Estados Unidos. Cuando comenzó la etapa de la guerra en la que intervino directamente Estados Unidos, desde el primer momento estuve en contra. Unos amigos del Partido Comunista, en Bélgica, me invitaron a participar en la lucha a favor de Vietnam y me sumé a las protestas, a los mitines, a las declaraciones de denuncia y a las movilizaciones, lo que no fue bien visto por las autoridades eclesiásticas. Viajé a Vietnam varias veces, tanto al norte como al sur. Después me pidieron que ayudara a organizar la enseñanza de sociología en Hanoi. Esas actividades me llevaron a tener otra lectura de la realidad.
Con la guerra de Vietnam comencé a descubrir los mecanismos de la economía mundial y a pensar en el marxismo como instrumento de análisis. Entonces yo estaba trabajando en Asia, en Sri Lanka, como especialista en sociología de las religiones. Mi tesis de doctorado fue el budismo. Recurrí a Max Weber y me di cuenta que no daba respuestas a lo que yo buscaba de la sociedad y, en particular, de la ideología política. Y de ahí descubrí a Marx, y finalmente adopté el método marxista para el estudio de la religión en sociedades precapitalistas. Hubo en eso un doble avance en el compromiso social y también en el enfoque intelectual”.
¿Cómo visualizó usted la revolución cubana. Fue un acontecimiento relevante?
“Por cierto, absolutamente. Pero especialmente en el compromiso político. Yo estuve en Cuba antes de la revolución, para un encuentro de la JOC. Pude comparar después y apreciar lo que significaba la revolución. He visto muchos cambios, como por ejemplo con la apreciación de la religión. Y me tocó alguna participación invitado por el Partido Comunista de Cuba para debatir sobre sociología de la religión en la escuela para diplomáticos.
La religión juega el papel de opio del pueblo, pero que no siempre lo es. Por mi parte, sostuve que si ellos eran realmente marxistas no podían ser dogmáticos. Deberíamos partir de la realidad. Analizaríamos la realidad en diversas sociedades y con distintas religiones y veremos que a veces es el opio del pueblo y a veces, también, puede ser fuente de inspiración para un compromiso revolucionario radical. Hicimos el curso. Se hizo una publicación traducida a varios idiomas. Como era un proceso, más tarde vino el excelente libro de Frei Betto, y después el partido cubano eliminó la incompatibilidad entre la militancia en el PC y la condición de creyente.
Cuba es hoy una isla socialista en un océano capitalista y con la apertura hacia Estados Unidos se abre a una situación delicada, que explica la cautela y lentitud de las reformas. Es indudable que el Estado era demasiado grande. Por eso mismo, es tan importante lo que pase en Venezuela. No solamente en términos del abastecimiento de petróleo sino también en una serie de aspectos tecnológicos, como por ejemplo la conexión con el cable de fibra óptica. Venezuela está en una situación compleja y con una economía muy golpeada por la baja de los precios del petróleo y las secuelas de una economía del despilfarro. La presión norteamericana es otro peligro sobre Venezuela.
Con todo, es indiscutible que en América Latina se han producido cambios profundos que modifican el panorama tradicional de hegemonía de Estados Unidos en alianza con los sectores dominantes. América Latina ha sido el único continente en que se han levantado proyectos que desafían al neoliberalismo. Han surgido alianzas de países que se apartan del marco de la OEA, aislando a Estados Unidos y Canadá, y ofrecen buenas posibilidades de desarrollo”.
Publicado en “Punto Final”, edición Nº 832, 10 de julio, 2015
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La encíclica anticapitalista del Papa Francisco
La encíclica anticapitalista del Papa Francisco
Se la esperaba con ansiedad y ha cumplido con las expectativas. Laudato Si’, la primera encíclica del Papa Francisco, refleja a cabalidad el giro de Jorge Bergoglio. Por algo la derecha política, los antros eclesiales más conservadores y los centros del poder financiero no han tardado en reaccionar, atolondrados, entre la frialdad del desprecio y el bochorno de la incomodidad. Desde la ultraderecha norteamericana se han oído las voces más atronadoras. El Heartland Institute, un think tank del Tea Party dedicado exclusivamente a negar la evidencia del cambio climático, reaccionó a las pocas horas: “La postura del Papa sobre el calentamiento global es parte de una conspiración comunista de izquierda(1)”. Steve Milloy, de otro centro similar llamado Free Enterprise Action Fund, dedicó una gran cantidad de tweets a Francisco, llamándole “Papa Rojo” y comparando su llamado con la “revolución cultural” en la China de Mao. Y el candidato presidencial republicano de Estados Unidos, Jef Bush, que se ha presentado como católico ferviente en diversas ocasiones, comentó: “Espero no ser castigado por mi sacerdote por decir esto de vuelta a casa, pero yo no cambiaré mi política económica por causa de mis obispos o cardenales o de mi Papa”.
Al interior de la Iglesia Católica la oposición ha sido palpable, aunque no se exprese abiertamente. El ejemplo más claro fue la filtración del texto, tres días antes de su presentación oficial. La mayoría de los analistas coincidió en ver allí un ataque directo al Papa y un intento de sabotear el lanzamiento de su encíclica “verde”. Ello resultó evidente porque el autor de la filtración fue Sandro Magister, un veterano periodista de L’Expresso de Milán, que actúa habitualmente como voz de los sectores conservadores de la Curia Romana y es un abierto crítico del Papa argentino.
En Polonia, tierra de Juan Pablo II, el periódico Rzeczpospolita, de Varsovia, afirmó que la encíclica se ocupa de problemas que para la Iglesia son marginales, y que por desincentivar la producción de carbón, era una encíclica anti-polaca. En Inglaterra la organización integrista Voice of the Familyarremetió contra Francisco por su “omisión en la carta encíclica Laudato Si’ de una reafirmación de la doctrina de la Iglesia en contra de la anticoncepción y sobre la procreación como el principal fin del acto sexual”. Por ese motivo esta organización alertó que “la falta de una clara enseñanza sobre estos peligros en la encíclica nos ponen en guardia. Los padres católicos deben resistir todos los ataques sobre nuestros hijos, incluso cuando emanan del interior del Vaticano(2)”.
En el Acton Institute para el Estudio de la Religión y la Libertad, un centro de estudios norteamericano creado para vincular la ideología neoliberal y el catolicismo, se apresuraron a publicar una “anti-encíclica”(3) que desesperadamente trata de descalificar, sin aparecer desertando de la Iglesia Católica. En cambio un columnista del Wall Street Journal se lo tomó con más calma al reconocer: “Vamos al grano: gran parte de lo que está en la encíclica sobre la administración ambiental, plantea un reto importante para los defensores del libre mercado, aquellos de nosotros que creen que el capitalismo es una fuerza poderosa para el cuidado de la Tierra y sacar a la gente de la pobreza”(4). Efectivamente, el Wall Street Journal apunta al núcleo. Laudato Si’ es un manifiesto anticapitalista de enorme impacto cultural y contrahegemónico. Y no se cuida para nada de ocultar ese objetivo.
UNA SERENA RADICALIDAD
Desde el punto de vista académico, Laudato Si’ recoge las innovaciones más actuales y avanzadas. Por ejemplo, la noción del clima como un bien común enunciada por Elinor Ostrom, Premio Nobel de Economía en 2009, famosa por su enfoque sobre el gobierno de los bienes comunes, como el agua y los recursos naturales. Asume el aporte de la ciencia, pero sin caer en un falso empirismo ni en los límites epistemológicos de la tecnocracia.
Y en lo teológico da un giro mayor. Como ha comentado Leonardo Boff, el texto papal usa abiertamente el método de la Teología de la Liberación: “El texto y el tono de la encíclica son típicos del Papa Francisco y de la cultura ecológica que ha acumulado, pero me doy cuenta de que también muchas expresiones y modos de hablar remiten a lo que viene siendo pensado y escrito principalmente en América Latina. Los temas de la ‘casa común’, de la ‘madre Tierra’, del ‘grito de la Tierra y del grito de los pobres’, del ‘cuidado’, de la ‘interdependencia entre todos los seres’, de los ‘pobres y vulnerables’, del ‘cambio de paradigma’, del ‘ser humano como Tierra’ que siente, piensa, ama y venera, de la ‘ecología integral’ entre otros, son recurrentes entre nosotros. La estructura de la encíclica obedece al ritual metodológico usado por nuestras iglesias y por la reflexión teológica ligada a la práctica de liberación, ahora asumida y consagrada por el Papa: ver, juzgar, actuar y celebrar”(5).
UN MENSAJE AL CHILE DE HOY
La encíclica debería leerse con atención en nuestro país. Especialmente cuando denuncia que “mientras se deteriora constantemente la calidad del agua disponible, en algunos lugares avanza la tendencia a privatizar este recurso escaso, convertido en mercancía que se regula por las leyes del mercado. En realidad, el acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico, fundamental y universal, porque determina la sobrevivencia de las personas, y por lo tanto es condición para el ejercicio de los demás derechos humanos”.
Se denuncia que “muchos de aquellos que tienen más recursos y poder económico o político parecen concentrarse sobre todo en enmascarar los problemas o en ocultar los síntomas, tratando sólo de reducir algunos impactos negativos del cambio climático. Pero muchos síntomas indican que esos efectos podrán ser cada vez peores si continuamos con los actuales modelos de producción y de consumo”.
En tiempos de reforma laboral cabe oír que “la orientación de la economía ha propiciado un tipo de avance tecnológico para reducir costos de producción en razón de la disminución de los puestos de trabajo, que se reemplazan por máquinas. Es un modo más de cómo la acción del ser humano puede volverse en contra de él mismo”.
Y en medio de los debates sobre la nueva Constitución y los temores empresariales a una redefinición del derecho a la propiedad privada, vale la pena leer que “la tradición cristiana nunca reconoció como absoluto o intocable el derecho a la propiedad privada y subrayó la función social de cualquier forma de propiedad privada”.
Francisco también desecha el espejismo de un “capitalismo verde” cuando afirma que “la estrategia de compraventa de ‘bonos de carbono’ puede dar lugar a una nueva forma de especulación, y no servir para reducir la emisión global de gases contaminantes” ya que a su juicio “un verdadero planteo ecológico se convierte siempre en un planteo social, que debe integrar la justicia en las discusiones sobre el ambiente, para escuchar tanto el clamor de la Tierra como el clamor de los pobres”.
Frente al “capitalismo verde” la encíclica afirma: “Este sistema parece ser una solución rápida y fácil, con la apariencia de cierto compromiso con el medioambiente, pero que de ninguna manera implica un cambio radical a la altura de las circunstancias. Más bien puede convertirse en un recurso diversivo que permita sostener el sobreconsumo de algunos países y sectores”. Por eso, “para que surjan nuevos modelos de progreso, necesitamos cambiar el modelo de desarrollo global”.
Y en tiempos de corrupción generalizada, concluye: “La política no debe someterse a la economía y ésta no debe someterse a los dictámenes y al paradigma eficientista de la tecnocracia. Hoy, pensando en el bien común, necesitamos imperiosamente que la política y la economía, en diálogo, se coloquen decididamente al servicio de la vida, especialmente de la vida humana”.
ALVARO RAMIS
Notas
(1) http://news.heartland.org/editorial/2015/05/23/global-left-counting-pope-split-catholic-church-over-global-warming
(2) http://voiceofthefamily.info/wordpress/wp-content/uploads/2015/06/Laudato-SI_SPA.pdf
(3) http://blog.acton.org/pope-environment
(4) http://www.wsj.com/articles/the-popes-green-theology-1434668086
(5) Leonardo Boff. “La Carta Magna de la ecología integral: grito de la Tierra-grito de los pobres”. 18/06/2015.
(Publicado en “Punto Final”, edición Nº 831, 26 de junio, 2015)
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sábado, 4 de julio de 2015
Papa Francisco: "Que la política sea vivida como forma de caridad"
forma de caridad"
Papa Francisco Por Fausto Gasparroni
CIUDAD DEL VATICANO, 2 (ANSA)- El papa Francisco invitó a todos a rezar "para que la responsabilidad política sea vivida a todos los niveles como forma alta de caridad".
Lo hizo -refirió Radio Vaticana- en la intención universal de plegaria propuesta a todos los católicos para el mes de julio.
En un momento en que tensiones cada vez más fuertes atraviesan la política, desde los temas económicos a las reformas, desde la inmigración al trabajo, desde los casos de corrupción a la dramática situación internacional, el pontífice -en un llamado al bien común dirigido a "todos los niveles" de responsabilidad- volvió a evocar la definición usada por Paulo VI, para quien "la política es una de las formas más altas de caridad".
No es la primera vez que el Papa usa esa formulación, que le resulta particularmente grata. Ya como arzobispo de Buenos Aires, en ocasión del Bicentenario de la nación argentina, el cardenal Jorge Mario Bergoglio dio un discurso donde dijo que "cada uno de nosotros debe recuperar cada vez más concretamente su identidad personal como ciudadano, pero orientado a bien común".
Y "si el ciudadano es alguien convocado y obligado a contribuir al bien común, por eso mismo hace política, que según el magisterio pontificio es una forma alta de la caridad".
En su manifiesto programático, la encíclica "Evangelii gaudium", el Papa afirmó luego que "la política, tan denigrada, es una vocación altísima, es una de las formas más preciosas de caridad, porque busca el bien común".
"Ruego al Señor -escribía- que nos regale más políticos a quien les importe realmente la sociedad, el pueblo, la vida de los pobres".
El Papa pide a los políticos que buscan no su propio beneficio sino la dignidad humana. El peligro -dijo repetidas veces- es caer en la corrupción.
Lo explicó significativamente en la misa en San Pedro para los parlamentarios italianos, el 27 de marzo del año pasado, cuando recordó que el corrupto es quien tiene tan endurecido el corazón como para no escuchar más la voz de Dios, y se ha cerrado a las necesidades de la gente interesándose sólo en sus cosas y las de su partido.
"Hombres de buenas maneras, pero de malas costumbres", dijo de los corruptos con palabras luego tomadas en préstamo por el presidente italiano, Sergio Mattarella, en su discurso de asunción, que oprimen al pueblo con muchas cargas que ellos no tocan siquiera con un dedo.
El pecador siempre puede arrepentirse, porque Dios "es misericordioso y nos espera a todos", pero el corrupto es irremovible porque se justifica a sí mismo y es difícil que "consiga volver atrás", indicaba el Papa.
Sobre la cuestión de la corrupción, Francisco insistió varias veces con severidad: también con auténticos llamados a la "conversión", como en la bula de llamado al Jubileo extraordinario, la "Misericordia vultus".
En el centro de la reflexión del Papa está siempre el tema de la dignidad humana. Lo reiteró también ayer, manifestando su preocupación por la situación de Grecia y afirmando su "cercanía con todo el pueblo griego -dijo el vocero vaticano, Federico Lombardi- con un pensamiento especial para las muchas familias gravemente afectadas por una crisis humana y social, tan compleja y sufrida".
"La dignidad de la persona humana -es el pensamiento del pontífice- debe permanecer en el centro de todo debate político y técnico, así como en la asunción de decisiones responsables".
Entretanto, hoy Francisco volvió sobre la defensa del planeta, otro punto cardinal de su pontificado, en el centro de la reciente encíclica "Laudato si". "Un gran desafío: dejar de arruinar el jardín que Dios nos ha confiado para que todos puedan gozar de él", escribió en su cuenta de Twitter. GR-MI/ACZ
02/07/2015 18:36
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lunes, 22 de junio de 2015
EL ATEISMO CLIMATICO
Contra el ateísmo climático
José Luis Gallego
eldiario.es
Uno de los principales cabecillas de la corriente negacionista es el exgobernador de Florida y probable candidato a la presidencia de los Estados Unidos por el Partido Republicano Jeb Bush. El Papa llama a la responsabilidad ante un planeta que “se está destrozando”. El Papa alerta en su encíclica verde de que el planeta se está convirtiendo en un “depósito de porquería”
Hace más de un año propuse en un artículo identificar al movimiento ideológico que niega la existencia del calentamiento global como “ateísmo climático”. Faltó tiempo para que los trolls negacionistas se lanzaran en reñida competición a ver quién era más original en las descalificaciones. Su rastro debe seguir todavía en la red. Me pregunto si habrán brindado el mismo recibimiento a las palabras de Francisco.
“Nos encontramos ante un preocupante calentamiento del sistema climático”. Con esta contundente afirmación de su carta encíclica Laudato Si, el papa verde viene a condenar a todos los negacionistas del cambio climático que profesan la fe cristiana a ese ateísmo.
Un ecoescepticismo que, en sus propias palabras, es contrario a los “numerosos estudios científicos que señalan que la mayor parte del calentamiento global de las últimas décadas se debe a la gran concentración de gases de efecto invernadero (…) emitidos sobre todo a causa de la actividad humana”. Lo que ignora el papa Francisco es que a los negacionistas los estudios científicos se la traen al pairo ya que ellos están en este debate en defensa de otros intereses.
Ese pequeño reducto de involucionistas que se obstina, por ejemplo, en negar la necesidad de dar impulso a las energías renovables para mitigar el cambio climático es en realidad un movimiento ideológico organizado, una comparsa de palmeros de las energías fósiles a los que debemos contestar con las dos principales herramientas que tenemos a nuestra disposición cuando hablamos del calentamiento global: la ciencia y la razón.
“La humanidad está llamada a tomar conciencia de la necesidad de realizar cambios de estilos de vida, de producción y de consumo, para combatir este calentamiento o, al menos, las causas humanas que lo producen o acentúan”, dice Francisco. “Reemplazando la utilización de combustibles fósiles y desarrollando fuentes de energía renovable”, añade. Y hay poco que añadir. El resto es ciencia. Esa que tanto se les atraganta a los ateos climáticos.
Uno de los principales cabecillas de la corriente negacionista es el exgobernador de Florida y probable candidato a la presidencia de los Estados Unidos por el Partido Republicano Jeb Bush. Los Bush han basado el desarrollo de sus campañas electorales en los donativos recibidos por el lobby de la industria del petróleo al que pertenecen y han favorecido tras llegar a la Casa Blanca.
Por eso no es de extrañar que este ferviente católico, que viaja con un rosario en el bolsillo, va a misa a diario y asistió a la entronización del Papa Benedicto XVI, se haya sentido muy molesto por la encíclica de Francisco, al que ha calificado de arrogante y no ha dudado en pedir que se dedique a otras cosas.
De hecho, coincidiendo con la publicación del documento papal, Jeb Bush afirmaba esta misma semana para alivio de las grandes petroleras que “el Papa no va a dictar mi política económica”. Algo perfectamente lógico pues como remarca Francisco en uno de sus tuits, “la reducción de gases de efecto invernadero requiere honestidad, valentía y responsabilidad”, virtudes que nunca han adornado la carrera de los Bush ni forman parte del ideario negacionista, para el que Laudato Si es un panfleto revolucionario.
Fuente original: http://www.caffereggio.net/2015/06/20/contra-el-ateismo-climatico-de-jose-luis-gallego-en-zona-critica-de-eldiario-es/
sábado, 20 de junio de 2015
uN Joven abrio fuego en una iglesia de la comunidad Afroamericana
Un joven blanco abrió fuego en una iglesia de la comunidad afroamericana
Nueve muertos en un ataque racista en EE.UU.
Página/12
El asesino rezó junto a sus víctimas y discutió sobre textos bíblicos antes de disparar. Luego fue detenido. Obama lamentó que no exista un control de armas.
El presunto asesino Dylann Roof y el frente de la iglesia de Charleston, Carolina del Sur, después del tiroteo. Un norteamericano blanco mató a balazos a nueve afroamericanos en una iglesia metodista de la comunidad negra en la ciudad de Charleston, en el sur de los Estados Unidos. El presunto autor de la matanza, identificado como Dylann Roof, fue detenido ayer por la policía en la localidad de Shelby, a más de 300 kilómetros de la escena del crimen. En tanto, el presidente estadounidense, Barack Obama, condenó el ataque y lamentó que en otras ocasiones haya tenido que dar este tipo de discurso debido a los innumerables casos de violencia que han ocurrido en el país porque no existe un control de armas.
Según explicó el jefe de policía Gregory Mullen, el atacante entró en la noche del miércoles a la Iglesia Africana Metodista Episopal, ubicada en una calle principal en el centro de Charleston, rodeada de cuidadas viejas casas de madera pintadas de blanco. Su ingreso pudo ser verificado a partir de la presencia de videocámaras de seguridad ubicadas en el recinto, las cuales revelaron que el asesino rezó junto a sus víctimas y discutió sobre textos bíblicos durante aproximadamente una hora antes de comenzar a disparar. En total, perdieron la vida tres hombres y seis mujeres. Ocho de ellos murieron dentro de la Iglesia y una novena en un hospital de la zona. Una testigo relató a la cadena televisiva CNN que en medio del encuentro, Roof se levantó y abrió fuego. “Mientras disparaba dijo: ‘Tengo que hacerlo. Ustedes violan mujeres y se están quedando con el país’”, afirmó, y agregó que el asesino manifestó a una de las sobrevivientes que la dejaba viva para que contara lo que había pasado.
Uno de los muertos en el ataque fue el reverendo Clementa Pinckney, de 41 años, quien además era senador estatal por los demócratas. En 1996 había sido elegido a la Cámara de Representantes regional y desde el año 2000 había entrado en el Senado, cuando tenía sólo 27 años. En aquel momento, fue el afroamericano más joven en ser elegido para la Legislatura en Carolina del Sur. La iglesia atacada es la más antigua con esa denominación en el sur de Estados Unidos. Los orígenes se remontan a finales del siglo XVIII, cuando fue creada por el movimiento metodista para creyentes negros.
La policía dispuso una cinta amarilla para impedir el acceso al perímetro del templo. En la esquina de la iglesia, un hombre mayor se acercó con una pancarta que rezaba: “Jóvenes, bajen las armas”. Por su parte, Bill Parson, un hombre blanco de 38 años, depositó unas flores en un improvisado memorial. “No lo entiendo. Es un sin sentido lo que ocurrió”, dijo el hombre, citado por el periódico español El País. Parson relató que se trata de un barrio en el que conviven blancos y negros, pero que en los últimos años atrajo a más residentes blancos al promoverse un plan de rehabilitación de casas antiguas que disparó el valor de las viviendas. El hombre admitió que hay “tensión racial” en Charleston, pero aseguró que es la misma que hay en otras partes del país. Sin embargo, Ernest Fields, un hombre afrodescendiente de 62 años, lo puso en duda. “Aquí, hay mucha disparidad racial.”
En tanto, la policía del condado de Berkeley distribuyó fotografías de Roof en las que el joven usaba una campera en la que se ven las banderas de Sudáfrica y Rhodesia, los dos regímenes racistas africanos que impusieron una completa segregación racial entre blancos y negros durante varias décadas en el siglo XX. Otra de sus fotos publicadas lo muestra sentado sobre el capó de un auto, cuya patente tiene la bandera de la Confederación, el símbolo que representó al sur esclavista de Estados Unidos hasta la victoria del norte abolicionista en la Guerra Civil, en 1865.
Por su parte, el FBI, que intervino por tratarse de un “crimen de odio”, publicó a través de las redes sociales un número telefónico gratuito para recibir información o denuncias. El sospechoso fue arrestado luego de un control de tránsito en la localidad de Shelby, en el estado de Carolina del Norte. Mullen expresó su aprobación respecto de la rápida reacción de las fuerzas de seguridad para detener a Roof. “Estoy muy satisfecho de que hayamos sido capaces de resolver este caso de forma rápida, para que nadie más sea herido por este individuo”, expresó el jefe de policía.
Por su parte, Obama expresó, desde la Casa Blanca, que tanto él como su esposa Michell conocían a algunos miembros de la comunidad negra de Charleston y también al pastor asesinado en el tiroteo. “Es especialmente desgarrador cuando la muerte ocurre en un lugar donde buscamos consuelo, donde buscamos paz. Hechos como éste no pueden tener lugar en una sociedad civilizada”, afirmó el presidente. Además, hizo un llamado para que este tipo de hechos violentos se detengan. “Nosotros sí podemos hacer algo al respecto, lo digo reconociendo la política en Washington, sería incorrecto no reconocer el problema sobre la forma en cómo pensamos acerca de la violencia con armas de fuego”, dijo. “Una vez más, personas inocentes perdieron la vida por alguien que quería hacer daño y no tuvo obstáculos para obtener un arma”, se lamentó el mandatario. Obama expresó que hará todo lo posible para que se haga justicia y que no haría declaraciones sobre detalles del caso hasta en tanto no finalice la investigación.
Por su parte, el alcalde de Charleston, Jon Riley, dijo que expresó sus condolencias a las familias de las víctimas. “El único motivo por el cual alguien entraría en una iglesia y dispararía a personas que están rezando es el odio”, señaló. El funcionario llamó a los habitantes a acercarse más unos a los otros y a ser más tolerantes.
Pocas horas antes de la matanza, la precandidata demócrata a la presidencia de Estados Unidos, Hillary Clinton, visitó Charleston en el marco de su campaña electoral. Por su parte, el aspirante republicano Jeb Bush canceló, a raíz de los asesinatos, el mitin electoral que tenía programado en la ciudad, el cual estaba previsto para ayer.
En los últimos meses, varios afroamericanos fueron abatidos a balazos por policías blancos en diferentes ciudades de Estados Unidos, después de lo cual se produjeron numerosas protestas callejeras. A finales de abril pasado, un transeúnte filmó cómo un policía blanco acribilló por la espalda, con ocho disparos, a Walter Scott, un hombre negro de 50 años que estaba desarmado y había sido detenido a plena luz del día. Las imágenes desataron la ira de la comunidad afroamericana de esa ciudad, que salió a la calle y se encontró, como en Baltimore, Ferguson y Nueva York, con una fuerza policial intransigente, que intentó hacer de la muerte de Scott un caso aislado.
Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-275222-2015-06-19.html
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