martes, 13 de junio de 2017

Resistencias antiextractivistas: en el corazón de la práctica de la ecoteología


Resistencias antiextractivistas: en el corazón de la práctica de la ecoteología


Fotos: César Espinoza, Marcelo Cruz y Marco Arana

En Latinoamérica la apuesta es por la ecoteología a través de la cual representantes de la Iglesia ejercen su misión liberadora del hombre y la tierra. Uno de los propósitos es cambiar de paradigma, ubicar al hombre como parte de la naturaleza, integrado a ella, en una nueva relación ya no de dominación sino de codependencia.
En Suramérica y Centroamérica diferentes comunidades eclesiásticas acompañan comunidades campesinas, afrodescendientes e indígenas, en sus resistencias pacíficas contra empresas, nacionales y multinacionales, y sus proyectos extractivistas.
“La ecoteología constituye una nueva cosmovisión con inspiración ética y religiosa que cuestiona el modelo de civilización tecnocientífica imperante y propone un paradigma que salvaguarde armónicamente los derechos de la naturaleza y los humanos, pues la actual crisis se da por la civilización hegemónica. El mesianismo prometido por la ciencia y la tecnología resultó ser selectivo y discriminatorio”, explica Richard Acostai.
En su libro, Acosta plantea el reto de la teología: responder a la realidad social y sus nuevas formas de opresión que avasallan a los pueblos. Añade que si el discurso teológico pretende ser pertinente se requiere la coherencia entre la fe y la praxis, una práctica que responda a esos nuevos contextos sociales y sus desafíos.
“Si la teología ha de ser impertinente, ha de serlo al ejemplo de Jesús, el Cristo, quien importunó el statu quo y las estructuras alienantes y opresoras de su contexto”, dice enfático Acostaii.
En el corazón de esa praxis está el acompañamiento de la Iglesia a los procesos de resistencia pacífica liderados por comunidades indígenas, campesinas, y afros que habitan en las entrañas de Nuestra América.
Además asumir una posición de liderazgo que confronta los nuevos modelos de desarrollo que promueven el extractivismo como fuente de “progreso” a costa del sacrificio y el rompimiento del tejido social, del equilibrio de los ecosistemas.
Un desequilibrio que ha enfermado a la tierra, Uma Kiwe, para los Nasa de Colombia. “El suelo el lugar donde nos encontramos hoy, donde desarrollamos nuestras actividades, es un ser vivo. Es la piel de la madre tierra, Uma Kiwe, y allí dentro de esta capa existen seres espirituales que denominamos tapanos, espíritus que toman formas diferentes con las hojas de los árboles, con las ramas que se van descomponiendo y que generan equilibrio con todo el territorio”, señala Luz Mery Pachacué, indígena Nasa quien vive en el departamento del Caquetá.
Según la cultura Nasa el suelo, la piel de la tierra, se desarmoniza y enferma cuando hay quemas, se aplican químicos, se destina a monocultivos como la palma; además, cuando hay minería y deforestación.
Es en este momento de crisis planetaria le corresponde a la teología cristiana saldar una deuda pendiente. En palabras de Acosta:
“Le corresponde a la reflexión teológica, incluso, redimir la cosmovisión cristiana heredada e impuesta por ella desde la Modernidad que distorsionó la designación divina del hombre como “dominador” “sometedor” atribuida en el Génesis, y la entendió como sinónimo de depredacióniii”.
Esta “deuda” fue debatida en el año 1967 en el artículo de la Revista Science The historical roots of our ecological crisis”, las causas históricas de nuestra crisis ecológicas del estadounidense Lynn White Jr.
En ese artículo, White planteó que, especialmente en su forma occidental, no hay religión más antropocéntrica que la Cristiana y que incluso en el mito de la creación se observaba que todas criaturas físicas no tienen otra finalidad que servirle al hombre, que fueron hechas para su beneficioiv.
No obstante Alirio Cáceres, diácono permanente de la Arquidiócesis de Bogotá y animador ecológico de la Iglesia del Continente y Bogotá, opina que hay que se cautelosos en este punto.
“No se puede ser tajante al decir que el cristianismo es antropocéntrico y depredador. Génesis 1, 28 habla de un Dios permisivo que le da el mandato, el dominio y ese dominio se entendió como servirse de todos los servicios de la naturaleza en función del ser humano, que es lo que se conoce como antropocentrismo.
“Pero penetrando en la mentalidad bíblica, los estudiosos, los hermeneutas llegaron a la conclusión de que ese verbo ha sido mal traducido mal interpretado, porque en realidad el dominar es servir, es cuidar”, agrega Cáceres.
También en su artículo White reconoció el papel “radical” de San Francisco de Asís para superar esa perspectiva de aparente superioridad del hombre sobre la naturaleza.
“La clave para entender a Francisco es su creeencia en la virtud de la humildad –no solo para el individuo sino para el ser humano como una especie. Francisco trató de deponer al hombre de su monarquía sobre la creación e instaló una democracia para todas las criaturas de Dios”, dijo Withe.
En América Latina, la ecoteología como evolución o nueva perspectiva de la teología de la liberación incluye a la Tierra -Madre Tierra, Pacha Mama, Uma Kiwe, con las diferentes denominaciones que pueda adquirir, es otro sujeto a liberar; además, del pobre.
La tierra es también oprimida. Se escucha su insistente clamor, su grito que interpela a teólogos y ciudadanos, en general, para protegerla.
La ecología tiene en Leonardo Boff uno de sus grandes exponentes quien en sus escritos como en Grito a la tierra, grito a los pobres, la considera una pobre más.
“Boff habla de una cuarta ecología que es integral y que la opción por los pobres implica ese grito de la tierra porque la ecología se entiende como la ciencia de los pobres, ciencia de la casa común, el planeta”, indica Alirio Cáceres.
La Encíclica Laudato Sí, centrada en el cuidado de la casa común, plantea un teocentrismo –insiste Alirio Cáceres- el centro es Dios, de él venimos los seres existentes, la fauna, el bosque, las flores.
“Laudato Sí fue el cántico que Francisco de Asís entonó al Dios creador, el proyecto humano es que podamos devolver a Dios todo lo donado, por su misericordia”, enfatiza Cáceres.
¿Antropocentrismo o biocentrismo?
Pensar un territorio común, una forma nueva de entender Dios al ser humano, al cosmos es un reto para la teología del Siglo XXI.
“La presencia de lo ecológico en la teología ha llevado a cuestionar el antropocentrismo que entiende al humano como dueño y señor (lógica imperialisa), pues así el humano puede transformarse en biocida y geocida; también ha logrado dar el paso a la comprensión de una concepción cosmocéntrica de la existencia que pretende armonizar los derechos humanos con los derechos de los demás seres”v, explica Acosta.
En el centro de la crisis actual adquiere mayor importancia la discusión sobre el lugar del hombre en el planeta, su responsabilidad en la crisis ecológica actual y el rol que debería cumplir.
“El antropocentrismo ha mostrado sus límites y hasta se ha vuelto contra el ser humano mismo. Por lo demás el enfoque antropocéntrico se ha descubierto cómo parte de la racionalidad patriarcal colonizadora que nos está llevando a la destrucción de la madre tierra. Sin una formación ya no solo de los derechos humanos sino más radicalmente de los derechos de la tierra y de la naturaleza no es posible vivir en paz con nosotros mismos, con el Creador”, añade Marco Arana exsacerdote peruano.
También J. L Ruiz de la Peña en su libro Teología della Creazione hizo una pregunta similar: ¿Cosmocentrismo o antropocentrismo? ¿la realidad es antropocéntrica?
Ruiz es claro al afirmar que si bien el hombre creado es tratado casi como un Dios y que ese principio antrópico establece una línea de relación con la doctrina de la creación, el cual le atribuye a la fe cristiana su renuencia a que el hombre abandone su posición central en el mundo, cristocentrista, antropocentrista.
No obstante este autor sugiere que la ilusión de creerse en una posición central como individuo y como especie ha sido revalorada debido a la grandeza del cosmos, la vía láctea y, en ella, la pequeñez del hombre.
“La teología de la liberación y el discurso ecológico tienen algo en común: parten de dos heridas sangrantes. La primera, la herida de la pobreza y de la miseria, rompe el tejido social de los millones y millones de pobres en el mundo entero. La segunda la agresión sistemática a la tierra, desestructura el equilibrio del planeta amenazado por la depredación hecha a partir del modelo de desarrollo planteado por las sociedades contemporáneas y mundializadas”, asegura Juan José Tamayo en su librovi.
Ambos, nos dice Boff, tienen como objetivo la liberación, de los pobres hecha por ellos mismos sin un salvador si no como sujetos políticos y la segunda, la Tierra, Gaia, Uma Kiwe, Pacha Mama, estableciendo una relación entre el ser humano y ella en la que no es el ser dominante y procurando un modelo de desarrollo que haga la vida sostenible para todas las especies sin primacía de ninguna.
En esta apuesta están inscritas las propuestas de teólogos, sacerdotes y no sacerdotes, que abogan por un modelo de desarrollo distinto y que promueva el respeto de la tierra.
“Un modelo de desarrollo que no esté sustentado en el extractivismo ni en el neo extractivismo “progresista” en el cual Latinoamérica es fundamental como reserva para generar riqueza con base en la explotación de la naturaleza”, afirma Jhon Caraballovii.
Tan importante es el rol que cumple América Latina que se ha pretendido internacionalizar la Amazonia para favorecer los intereses de trasnacionales que ven en ella un gran botín.
En medio de esta disputa por los recursos de América Latina, han surgido propuestas que promuevan esa nueva relación entre el ser humano y la naturaleza, una relación horizontal y no de dominio sobre los ecosistemas y el resto de las criaturas.
Una perspectiva que hay que decirlo, no es nueva, pues esta ha sido fundamental para los pueblos originarios y, por ello, sostienen una relación de respeto por las demás criaturas y por los ciclos de la tierra que conocen y comprenden a la perfección.
En Latinoamérica han surgido diversas iniciativas que responden a la interpelación que hace el modelo económico y de desarrollo en esta fase neoliberal del capitalismo y que promueven modelos diferentes, que tienen como centro la cuestión ecológica.
Además fomentan la solidaridad entre los pueblos, las diferentes organizaciones y se comprometen con luchas y resistencias en los territorios para frenar los daños contra la tierra.
Encontramos entonces la Red Eclesial Panamazónica (Repam), el Observatorio de conflictos mineros (Ocmal), Organización Medioambiental Peruana (Grufides), Equipo Nacional de Pastoral Aborigen (Endepa), Movimiento Católico Mundial por el Clima, Franciscans International, Missionários Combonianos, la Comisión Inter Eclesial de Justicia y Paz y Rede Justiça nos trilhos, entre otras.
Otra iniciativa importante es La Red Iglesias y Minería, espacio ecuménico, conformado por comunidades cristianas, equipos pastorales, congregaciones religiosas, grupos de reflexión teológica, laicas, laicos, obispos y pastores creada para responder a los impactos y violaciones de los derechos socio-ambientales causados por la minería según lo explican en su página web.
Acompañamiento a resistencias pacíficas
Algunos exponentes de este trabajo que han acogido los presupuestos de la teología de la liberación y de la ecoteología en Latinoamérica los encontramos en Colombia, Brasil, Perú, Honduras, y otros países de Centro y Sur América.
En Colombia, en el departamento del Chocó Monseñor Juan Carlos Barreto, Obispo de la diócesis de Quibdó, afirma que la Diócesis apoya a los Consejos Comunitarios Mayores y locales, lo mismo que a los Resguardos indígenas y sus autoridades en la defensa de su territorio y en la explotación legítima y responsable de los recursos naturales.
“La diócesis de Quibdó apoya la minería tradicional y a pequeña escala, pero rechaza la minería irresponsable realizada con dragas y retroexcavadoras, pues causan enormes estragos ambientales por la destrucción de la selva y los ríos y quebradas. Además de esta minería utiliza el mercurio, químico contaminante”.
“La diócesis rechaza igualmente la concesión de títulos mineros a empresarios nacionales y a las multinacionales, sin tener en cuenta procesos de consulta previa y desconociendo la riqueza biodiversa del territorio”, añade Barreto.
Monseñor también agrega que una de las opciones pastorales de la Diócesis es la defensa del medio ambiente. Por ello, han denunciado actividades madereras de explotación irracional, los cultivos declarados de uso ilícito y la minería irresponsable.
De igual manera, han ofrecido oportunidades de formación a las comunidades, promovido campañas para mejorar las prácticas ecológicas en las comunidades parroquiales y apoyado y promovido acciones jurídicas ctan importantes como las de los ríos Quito y Atrato, este último reconocido como sujeto de derechos por la Sentencia T-622 de 2016 y presentado una petición formal ante el Ministerio de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADS) solicitando la protección de la selva húmeda tropical de las Costa Pacífica).
“Estas acciones se hacen desde la perspectiva de la fe cristiana católica, la cual ha bebido de los aportes de la teología de la liberación, pero no tiene en ella su única y principal fuente, pues la reflexión teológica del magisterio de la Iglesia es abundante, se funda en la revelación bíblica y ha tenido un gran despliegue en la enseñanza de los obispos de América Latina.
 “Un aporte fundamental y sintético lo ha hecho últimamente el papa Francisco en la encíclica Laudato Sí, la cual constituye en una carta de navegación actualizada que conjuga teología y ciencia”, enfatiza Juan Carlos Barreto.
De igual manera en Perú, el ex sacerdote Marco Antonio Arana, inició su participación en la resistencia pacífica contra la mega minería depreadora en el año 1993 en Cajamarca y en otras poblaciones tales como Tambogrande, Ayabaca y Huancabamba en Piura o Del Valle del Tambo en Arequipa, en el sur del Perú.
Marco Arana inició su participación en la resistencia pacífica contra la mega minería depreadora en el año 1993 en los Andes del Norte del Perú, en Cajamarca donde ha apoyado procesos como las consultas populares en Tambogrande, Ayabaca y Huancabamba en Piura o Del Valle del Tambo en Arequipa, en el sur del Perú.
“En mi opción espiritual llegué a estas luchas desde la teología de la liberación que en mi trayectoria pastoral desembocó en la ecoteología liberadora. Si bien puede darse una perspectiva de Teología de la liberación (TL) que sea neoextractivista, desde mi experiencia considero que no se puede afirmar la TL sin que esta sea la vez profundamente eco-teológica.
“La afirmación conservadora o racional científica de una perspectiva ecológica no bastan, para ser transformadoras necesitan afirmar su dimensión eco-política liberadora. Se necesita no sólo liberar al ser humano de las cadenas de la opresión social, sino a la madre tierra entera de la opresión y la injusticia ecológica que la depreda y amenaza con la destrucción de nuestra propia especie”, explica Arana.
En Perú, la principal estrategia de resistencia pacífica utilizada, según Arana, han sido los procesos de consulta ciudadana previa y la movilización pacífica que ha trascendido el espacio local como la gran Marcha Nacional del Agua, en el año 2012, que recorrió más de mil kilómetros.
Desde julio del año pasado, Arana asumió su labor como congresista de la República por la región de Cajamarca. Fue elegido de la lista de representantes del Frente Amplio, como parte del Movimiento Tierra y Libertad. “Mi labor actual es parlamentaria, no se restringe a una comunidad en específico, aunque sigue priorizando el apoyo a las comunidades de Cajamarca. Como miembro de las comisiones agraria y de energía y minas me aseguro que sean las propias comunidades afectadas las que puedan expresar su voz y no sea ignorada”, agrega.
Mientras tanto en Brasil el sacerdote italiano Darío Bossi quien vive en Açailândia, Maranhão, ha apoyado la resistencia de las comunidades que habitan a lo largo del corredor de Carajás, en los estados brasileños de Pará y Maranhão, ante los grandes proyectos de minería y siderurgia.
En esa región está la mayor mina de hierro del mundo (Mina de Carajás), administrada por Vale S.A., empresa estatal privatizada en 1997 y una de las tres mayores compañías mineras al mundo.
En el corredor de Carajás viven comunidades indígenas, afrodescendientes, campesinas, de periferias urbanas, de pescadores y la mayoría han denunciado violaciones de derechos por causa de las operaciones mineras.
Alrededor de la mina, a lo largo del ferrocarril de 900 Km para la exportación del mineral, donde hay polos de siderurgia con mucha contaminación y ningún control ambiental, alrededor del puerto, cuya expansión amenaza la vida de las comunidades tradicionales.
“Los mayores impactos son deforestación, polución de aire y agua, accidentes de trabajo y por causa de las operaciones del tren, los ríos que se secan por las operaciones de la mina y de la infraestructura de transporte del minero, grietas en las paredes de las casas por las vibraciones del tren cuando pasa, contaminación sonora, etc”, explica el padre Darío.
¿Qué papel cumplen el padre y la Iglesia en este proceso? 
Principalmente, reforzar las conexiones de red y resistencias entre comunidades impactadas por los mismos daños y perjudicadas por los mismos actores (las empresas y también el Estado, que es cómplice de ese modelo neoextractivista).
“Trabajamos con asesoría jurídica, educación popular, denuncia multiescalar de las violaciones (nivel local, estatal, nacional e internacional), incidencia política, comunicación para la transformación, propuestas de alternativas para el cuidado del territorio, la participación política y la autodeterminación de las comunidades”, añade Darío.
¿Cómo aplican la teología de la liberación y la ecoteología en las causas ambientalistas? 
El padre Dário hace parte de la Red con Iglesias y Minería y con la Red Eclesial Panamazónica, lo que refuerza nuestras acciones locales gracias a esas alianzas eclesiales y espirituales.
“La mística que sustenta la lucha de las comunidades y de los movimientos sociales se encuentra con la espiritualidad cristiana y las visiones holísticas de las espiritualidades de los pueblos originarios y afrodescendientes. No hay resistencia sin esas motivaciones profundas y el amor al territorio como fuente, raíz, principio de nuestra vida y casa, que nos ampara y recibe al fin de nuestro caminar”, añade el padre Darío.
Para él como para otros sacerdotes, teólogos y laicos, la Encíclica Laudato Sí, del Papa Francisco, renueva sus fuerzas y fortalece la lucha social y ambiental en diálogo con los valores cristianos.
Por su parte en Guatemala, el padre César Espinoza, cmf., de la Congregación Religiosa de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María, más conocidos como Misioneros Claretianos lucha por las mismas causas. 
Ingresó a su comunidad desde los 17 años y su primer destino como misionero fue en la Costa Abajo, Colón (Panamá) donde sirvió durante cuatro años hasta el año 2007.
A causa de su trabajo al lado de la comunidad y contra la Empresa Minera Petaquilla el obispo Audilio Aguilar atendiendo a los reclamos de la empresa y del presidente de la República, que tenía inversiones en la misma- explica el padre- pidió a la Congregación entregar la Misión, después de 80 años de acompañamiento a las comunidades campesinas de la región.
Pero eso no impidió que perserverara. En el año 2008 fue destinado a la Parroquia Nuestra Señora del Pilar del municipio de Arizona, en el Departamento de Atlántida, al norte de Honduras. Atlántida tiene una belleza natural incomparable, con 12 áreas protegidas como parques nacionales, que representan el 40 % de su territorio.
En el año 2009 Honduras el Golpe de Estado favoreció la flexibilización de las leyes en favor de empresas multinacionales, entre ellas las que se dedican a la actividad minera.
Además a las compañías con proyectos hidroeléctricos según lo señaló también el informe publicado por el Movimiento Mundial por los Derechos Humanos (FIDH) que este 31 de mayo advirtió sobre el otorgamiento de licencias ambientales para hidroeléctricas en áreas protegidasviii
En Honduras el padre César se comprometió con esa causa a pesar de las amenazas de muerte en su contra, en el año 2013, por su acompañamiento a la defensa legítima por parte de las comunidades en el territorio en el cual no querían minería a cielo abierto.
La comunidad claretiana publicó entonces sendos comunicados rechazando sus amenazas y responsabilizando en su momento a un empresario por lo que ocurriera con el padre César.
Entre tanto, él sostenido por el valor que lo caracteriza, el mismo que caracterizó a Berta Cáceres su amiga y compañera de lucha, siguió adelante porque su compromiso era mayor.
Entiendo eco-teología a la mirada del universo, y a todo lo que éste contiene, desde una mirada de fe. Mi comprensión de ésta tiene influencia de la tradición cristiana a la que pertenezco (…) En esta mirada aprender a contemplar la belleza, la bondad y la genialidad de cada especie y de cada realidad, visible e invisible, y las múltiples relaciones y codependencias unas de otras.
“Ciertamente ha influido también la teología de la liberación que tuve la oportunidad de profundizar en mis cuatro años en El Salvador. Y la pastoral liberadora que conocí en mi primer experiencia de Misión en Panamá. La lectura de los evangelios, y de la Biblia en general, desde la clave de compromiso por la justicia, la paz y la libertad han sido fundamentales para orientar mi ministerio”, puntualiza el padre César.
Dário, César, Marco, Juan Carlos, Richard y Alirio son solo algunos de los muchos sacerdotes, diáconos, teólogos y laicos comprometidos con la práxis de la teología de la liberación y la ecoteologóa en las resistencias contra los proyectos extractivistas.
Sus voces, su trabajo y su obra impactan en los territorios allí donde han llegado para andar al lado de las comunidades que ejercen su derecho a la defensa de la naturaleza de la cual se sienten parte, ni inferior ni superior a ella solo parte de Gaia, Madre Tierra, Pacha Mama, Uma Kiwe…
Notas:
i  Acosta, Richard. Libro Dios, hombre creación, hacia una ecoteología bíblica. San Pablo editorial. 2015. Página 31.
ii  Ibidem.
iii  Ibidem. Página 26.
v  Acosta, Richard. Libro Dios, hombre creación, hacia una ecoteología bíblica. San Pablo editorial. 2015. Página 29.
vi  Tamayo, Juan José. Leonardo Boff, ecología, mística y liberación. Editorial Desclée de Brouwer. 1999. Página. 55.
vii  Caraballo, Jhon Fredy. Responsables de la casa común. Reflexiones sobre la Encíclica Laudato Sí. Centro Editorial Uniminuto. 2015.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

La Venezuela de hoy y de mañana François Houtart

La Venezuela de hoy y de mañana
François Houtart
E
l artículo de Gilberto López y Rivas en La Jornada del 19 de mayo es una contribución valiosa para comprender la situación actual en el país. Tras visitar Caracas, quiero añadir algunas reflexiones. La idea de una revisión constitucional sobre bases más populares es, en principio, buena pero significa un proceso a mediano y largo plazos, cuando los problemas existenciales son a corto plazo. Antes del fin del proceso, la gente puede cansarse frente a las dificultades cotidianas. Éstas provienen seguramente del boicot y de la especulación por el capital local y del imperialismo, pero también de procesos ordinarios en periodos de escasez: mercado negro, acaparamiento de productos, cambios de producción en función de la ley del mercado, usura de los intermedios, pero aun de la corrupción de agentes del Estado.
Sin embargo, hay un peligro de fetichización de la ley que tiende a identificar el texto jurídico con la realidad. Es un defecto muy latino en todo el mundo, desde la declaración universal de los derechos humanos de la Revolución Francesa. Carlos Marx lo señaló ya en un escrito sobre la cuestión judía . También, definir la base de designación de los electores no será fácil y tomará tiempo. Finalmente, hay un peligro de no participación de la oposición que dejaría el proceso en manos de los ya convencidos, sin hablar de un posible rechazo por una mayoría de la población.
Por eso muchas otras medidas parecen necesarias: renegociar la deuda externa que extrae miles de millones de dólares del país, cuando existe escasez, sabiendo evidentemente que hay peligro de hacer subir el riesgo país, ya el más alto del mundo; revisar la deuda interna que termina por ser un financiamiento de la oposición; repensar el arco minero del Orinoco, que quiere arreglar el problema de las minas ilegales, pero que también es un regreso al pasado neoliberal, con concesiones a multinacionales y pagos de compensaciones por expulsiones del tiempo de Chávez; actuar sobre la distribución todavía en manos del capital local (una decena de grandes empresas que manipulan la escasez) ya que la producción y las importaciones han relativamente mejorado; frenar la especulación financiera que, junto con la hiperinflación, permite a grupos constituir fortunas enormes al costo del bien público y aumenta la fuga de capitales (unos 300 mil millones de dólares); luchar contra la corrupción interna (incluyendo al ejército) que obstaculiza la distribución de bienes que el gobierno importa, etcétera.
Un grupo contrario a la oposición, pero crítico de ciertas políticas gubernamentales se desarrolla, con propuestas concretas, pero con el peligro de ser identificado, en un clima de confrontaciones extremas, como peligroso o por lo menos utópico y no como proponiendo alternativas dignas de ser consideradas.
Evidentemente, la caída del gobierno de Maduro significaría la subida de un Macri o un Temer, es decir, de un régimen antipopular y por eso se debe defender su legitimidad hasta el fin de su mandato. Por otra parte, el uso de la violencia por la oposición ha tomado dimensiones inéditas, con la destrucción de edificios públicos (un hospital, entre otros), la quema de un joven y el uso de excrementos humanos, frente a fuerzas del orden que tienen prohibido usar armas letales. Por su naturaleza, los medios de comunicación magnifican las expresiones de la derecha, dando la impresión de caos generalizado, pero la vida cotidiana continúa. Los servicios públicos funcionan. De verdad, la escasez en un sector como la salud puede ser dramática y a medio plazo, la falta de repuestos puede afectar la disponibilidad de vehículos. El 21 de mayo, la oposición llamó a un paro nacional: Caracas no se paralizó y la vida siguió su curso.
Sin embargo, para defender su legitimidad, el gobierno tiene que evitar errores que la ponen en duda y que alimentan las campañas denigratorias de la mayoría de los medios locales y externos. Se podría esperar que Nicolás Maduro adopte más un discurso de jefe de Estado que de militante de base, recordando que habla a la nación, al continente latinoamericano, al resto del mundo y no sólo a sus partidarios.
Se trata, primero, de una confrontación de clases. Las manifestaciones de la oposición lo indican: los barrios donde se organizan y el público que participa. Una parte de la clase media urbana, muy afectada en su poder de consumo por la caída de la renta petrolera, juega un papel de apoyo a las clases altas que quieren recuperar el poder político. Éstas se juntan a grupos utilizando la violencia (la mayoría de las víctimas son chavistas). Pero existe también descontento fuerte en las clases subalternas a la base del proceso bolivariano, por el deterioro de las misiones por falta de financiamiento y por corrupción.
Si la mortalidad infantil aumenta es resultado de la lógica del capitalismo de monopolio mundial, que manipula los precios de las commodities, el boicot interno de los que aún tienen hegemonía económica sobre la distribución y la corrupción interna; no es seguro que la mejor respuesta fue despedir a la ministra de Salud que reveló las cifras.
La gran dificultad está en manejar el largo plazo con el corto. Álvaro García Linera ha escrito que una revolución que no asegura la base material de la vida del pueblo, no tiene mucho futuro y los adversarios lo saben muy bien.
El episcopado ha elegido su lado (la oposición) y produce textos de gran pobreza intelectual, cuando el Papa no dudó en criticar a la oposición por su falta de deseo de diálogo. En Venezuela, como en los países posneoliberales de América Latina, se trata de refundar el proyecto de izquierda y no sólo adaptarlo. Es la única manera de ser fiel a la meta original de emancipación popular y de reorganización de la sociedad que suscitó esperanzas y admiración en el mundo entero y que, en Venezuela, tiene aún bases en las iniciativas comunales. Es también el camino para salir de la renta petrolera o minera, fruto de producciones altamente destructivas del ambiente y contra un proyecto poscapitalista.
La adopción de una visión holística de la realidad para definir un nuevo paradigma de existencia colectiva de la humanidad en el planeta, que sea de vida y no de muerte, como el capitalismo, es una base necesaria. Eso implica otra relación con la naturaleza; no sobre la explotación, sino sobre el respeto y la posibilidad de regeneración; no apoyada sobre el extractivismo, forma capitalista de la extracción y no construida sobre la renta de productos altamente destructivos del ambiente y finalmente alterando el clima global.
Esta visión implica privilegiar el valor de uso sobre el valor de cambio, con todas sus consecuencias sobre la propiedad de los medios de producción. Exige una generalización de los procesos democráticos, para construir el nuevo sujeto histórico, que no es sólo el proletariado industrial, como en el siglo XIX, y pide la interculturalidad y el fin del predomino de una cultura llamada occidental, fruto del desarrollo capitalista, predominante instrumental, segmentando lo real, individualista y excluyendo otras lecturas y otros saberes.
Es lo que podemos llamar bien común de la humanidad o ecosocialismo o de cualquier otro nombre que permite sintetizar el contenido. La conquista de esta meta exige transiciones que tomarán tiempo y que precisamente gobiernos de cambio tienen que definir, cada uno en sus fronteras.

lunes, 12 de junio de 2017

François Houtart, extraordinario ser humano

François Houtart, extraordinario ser humano



Inmenso el dolor por la muerte de este gran ser humano que fue François Houtart, la madrugada del 6 de junio. Fue sorpresivo, pues si bien ya había cumplido 92 años, su gran energía, fortaleza física y moral e infatigable laboriosidad, que lo caracterizaron, auguraban que superaría los cien años, recorriendo el mundo al servicio de las grandes causas humanitarias, como lo venía haciendo.

La Fundación Pueblo Indio, donde residía, ha informado que la víspera “cenó como de costumbre y se fue a dormir... claro que en su habitación siguió trabajando... no sabemos hasta qué hora... porque hasta las once de la noche aún recibimos sus emails. Al amanecer, se ha levantado para ir a la ducha y las fuerzas le faltaron... Se sentó en su sillón relax y con su mano en el corazón se durmió plácidamente, sin ruido, muy calladito. Y con infarto masivo... a las siete y media de la mañana... se despertó en Dios.”

Deja un gran vacío, que alivia la fe en el Ser Supremo, al que François consagró su vida en el ministerio sacerdotal. Resuenan en mi mente sus propias palabras sobre el sentido cristiano de la muerte, pronunciadas en la misa de difuntos que presidió hace poco en la Fundación Pueblo Indio por la muerte de uno de sus sobrinos.

Más que un amigo, fue para mí un hermano y consejero. Tuve el privilegio de conocerlo en octubre de 1954, cuando, con otro entrañable amigo, Camilo Torres Restrepo, nos inscribimos en la Universidad Católica de Lovaina, donde François preparaba su doctorado en Ciencias Políticas y Sociales. Él guió nuestros primeros pasos por la vida académica, amén de relacionarnos con el contexto social y los principales movimientos sociales: sindicalismo cristiano, Juventud Obrera Católica, el Boerenbond o movimiento campesino. Lo hizo hasta que viajó a Chicago a especializarse en Sociología, pero nos fuimos reencontrando a través de los años hasta su llegada al Ecuador.

Terminado mi doctorado, de regreso en Colombia, François me vinculó a su trabajo en América Latina, cuando se iniciaba como uno de los expertos del Concilio Vaticano II, 1962-1965. Había recibido del obispo progresista brasileño, Dom Hélder Câmara, presidente de la Conferencia Episcopal Latinoamericana, CELAM, el encargo de hacer una amplia investigación sociológica sobre la situación de la iglesia en América Latina, en su calidad de secretario general de la Federación Internacional de Institutos de investigaciones socio-religiosas, FERES. François me vinculó, nombrándome Secretario para América Latina. Se generaron 43 publicaciones, cuya síntesis preparó para distribución a los Padres Conciliares.

Nuestros contactos siguieron intermitentes a partir de 1972, aunque con encuentros frecuentes hasta nuestro reencuentro en Quito en 2003, cuando conformamos un grupo de Pensamiento Alternativo, con reuniones quincenales, siempre que François estaba de regreso de sus frecuentes viajes por el mundo.

Su legado

El fiel ejercicio del sacerdocio a luz de la Teología de la Liberación y su empeño en la Justicia Social y el Bien Común, constituyen el núcleo del legado profético de François Houtart.

Su legado es plurifacético. Destaco unos pocos tópicos, dándole prioridad a sus investigaciones sobre un nuevo paradigma civilizatorio sobre el Bien Común de la Humanidad, que elaboró a petición del Presidente de la Asamblea de las Naciones Unidas, 2009; su pensamiento sobre la Agricultura Campesina; y en general sobre las luchas por la Justicia Social. Además, dejó más de 70 libros y numerosos artículos en periódicos y revistas.
Habría que añadir muchas más reflexiones sobre su coherencia de vida, su proverbial amabilidad, disponibilidad y generosidad, no sólo para ayudar al necesitado, sino con su tiempo, atendiendo consultas de todo el mundo.

Asimismo, su modestia, su paciencia, su firme y constante defensa de los derechos humanos, y toda la sabiduría que aportó por donde fue pasando para la emancipación y desarrollo de los pueblos con una crítica objetiva siempre aportando alternativas, firme en su opción por los pobres, particularmente por los indígenas y campesinos.
Con tres fundaciones internacionales, la del Centro Tricontinental, en 1976 en Lovaina, la del Foro Social Mundial de Porto Alegre 2001 y la de revista Alternatives du Sud.

François ha dejado una riquísima fuente de reflexión alternativa a escala mundial.

Su libro Sociología de la Religión, que escribió para el curso de Sociología que dictó en Lovaina, es otro de sus legados principales. Fue tan exitoso, que pudo darlo aún en Cuba, invitado por el Comité de la Revolución.

Parte de su legado queda en el Instituto de Altos Estudios Nacionales (IAEN), en Quito, donde fue investigador y profesor, particularmente con la Cátedra “Francois Houtart”, y en la Universidad Central, donde fue docente de la Maestría de Sociología Política.

Acababa de regresar de su último viaje, a Venezuela, cuyas reflexiones sobre la situación del país dejó consignadas en su artículo "La Venezuela de hoy y mañana", que El Telégrafo le publicó el 28 de mayo pasado. Entiendo que viajó por invitación de la comunidad luterana en Venezuela, para un encuentro ecuménico con motivo de las conmemoraciones este año, del Quinto Centenario de la Reforma Protestante con Martin Lutero.

Y hasta la víspera de su muerte, estuvo sirviendo al prójimo. Había organizado un conversatorio para denunciar el genocidio de los Tamiles en Sri Lanka, como lo venía haciendo desde tiempo atrás, esta vez, para pedir que el gobierno ecuatoriano, como presidente de turno del Grupo de los 77, plantée una investigación internacional sobre el genocidio del siglo XXI.

La memoria de tan ilustre sacerdote sociólogo y politólogo será venerada por miles de sus seguidores en todos los continentes. Me siento muy honrado de haberlo conocido, colaborado con él y haberlo tenido como guía y maestro.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes. 

Más tensiones entre EEUU y el Vaticano, tras contrastes sobre migración y muro México

Más tensiones entre EEUU y el Vaticano, tras contrastes sobre migración y muro México
Una tregua que duró poco

Agencias


Duró no más de una semana la fase de distensión entre Donald Trump y el Papa, quien el 24 pasado recibió en el Vaticano al presidente estadounidense.

La audiencia en el Palacio Apostólico había sido preparada entre mil cautelas, teniendo en cuenta las posiciones muy lejanas entre Trump y el Pontífice, quienes sin embargo llegaron al encuentro mostrando la disponibilidad a encontrar terrenos comunes de discusión.

El tema que terminó dinamitando estos intentos de acercamiento fue precisamente el clima, que se sumó a la larga lista de cuestiones conflictivas entre Washington y el Vaticano, como por ejemplo la migración y el proyecto para la construcción de un muro en la frontera entre EEUU y México.

De una u otra manera, Trump ha demostrado que al visitar el Vaticano le interesaba aparecer en la "photo opportunity" del evento junto al Papa, en compañía de la mujer Melania y de la hija Ivanka. El interrogante ahora es como hacer para recomponer a la relación. La lucha contra los cambios climáticos es central para el Papa, quien dedicó al tema nada menos que una Encíclica ("Laudato sí", que por cierto no generó un gran interés en la Casa Blanca.

Trump y el Papa han entrado así en una nueva fase de sus relaciones y están de hecho en el medio de una fractura, quizás al borde de las polémicas.
Para el Papa, la salida de Washington del acuerdo de París sobre el tema es "un desastre para la humanidad y el planeta", destacó el obispo argentino Marcelo Sánchez Sorondo, canciller de las Pontificias Academias de Ciencias y Ciencias Sociales, quien también recordó los vínculos del mandatario estadounidense con "los grandes grupos petrolíferos".

La Santa Sede no podía tener una posición más clara y por otra parte también los obispos de EEUU no dudaron en manifestar su "profunda preocupación", pese al respaldo que los católicos del país dieron a la elección de Trump.

No es por otra parte una casualidad la publicación por parte del Vaticano de un Mensaje a los musulmanes en ocasión del Ramadan, que destaca como "el mundo es una 'casa común'" en la que conviven todos los miembros de la familia humana. Otro estrecho colaborador del Papa, el cardenal de Mónaco Reinhard Marx -miembro del "C9" y presidente de la Comisión de conferencias episcopales a nivel europeo- acusó hoy sábado a Trump de haber "infligido un duro golpe a la confianza global que se había generado tras la firma del acuerdo de París".

Y lo mismo hizo otro componente del 'C9', el cardenal de Boston, Sean O'Malley, quien habló sin tapujos del "terror de las deportaciones" impuesto a los migrantes que llegan a Estados Unidos.

miércoles, 7 de junio de 2017

Fallece François Houtart, teólogo y sociólogo belga

Fallece François Houtart, teólogo y sociólogo belga
Una vida dedicada a la lucha por la liberación de los pueblos

La línea de fuego



“Debemos encontrar un nuevo paradigma de vida frente al paradigma de muerte. El paradigma del BIEN COMÚN DE LA HUMANIDAD” -François Houtart
Al amanecer del 6 de junio de 2017 acaba de fallecer en Quito Francois Houtart, el teólogo y sociólogo de la liberación de los pueblos.
Nació en Bruselas en 1925. Fue ordenado sacerdote en 1949. Licenciado y Doctor en Sociología por la Universidad de Lovaina. Tempranamente surgió como una de las voces para la renovación de la Iglesia. Para la preparación del Concilio Vaticano II, el Presidente de la Conferencia Episcopal Latinoamericana (CELAM), Dom Hélder Câmera, le encomienda sistematizar la propuesta de la Iglesia de nuestro Continente para presentarla en la apertura del Concilio.
Su voz ha acompañado las luchas de los pueblos desde la década de los 50 del siglo pasado. Ninguna lucha le era extraña. En una misma semana podía estar en Vietnam, en reuniones con el Partido Gobierno, y luego en Siria, para buscar acuerdos de paz. Luego en América Latina podía pasar por las mesas de negociación de las FARC, hablar con el PT sobre la crisis en Brasil. Una conferencia en Argentina, un curso en la Escuela de Formación de los Sin Tierra, una reunión en La Habana. Trotamundos incansable, en búsqueda de la palabra, de las semillas de los de abajo, desde el Sur, portador de la palabra de esperanza desde la ciencia, la reflexión, la teología.
Nuestro país tuvo el privilegio de ser elegido como el hogar de residencia de François en estos últimos años. La Fundación Pueblo Indio, fundada por Monseñor Leonidas Proaño, fue su nueva casa. Profesor del Instituto de Altos Estudios (IAEN), docente de la Maestría de Sociología Política de la Universidad Central. Cuando estaba en el país, todos los miércoles se reunía con el Grupo de Pensamiento Alternativo, para informar sus periplos por el mundo, analizar la situación del Ecuador y de América Latina, programar las nuevas solidaridades y debatir sobre las alternativas.
Uno de los últimos actos de su vida comprometida fue la participación en el Taller de Pukahuaiko, la sede de la tumba de Proaño, para acordar el nuevo Mandato de la Vida, junto a los pueblos y comunidades indígenas, las comunidades cristianas de base, las organizaciones sociales. La víspera de su muerte, organizó el Acto de solidaridad con el pueblo Tamil de Sri Lanka, para pedir que el Gobierno ecuatoriano, como Presidente de turno del Grupo de los 77, plantee una Investigación Internacional sobre el genocidio del sigo XXI.
Fundó con Samir Amín el Centro Tricontinental (CETRI), la Revista “Alternatives Sud” y el Foro Mundial de Alternativas, como tribunas de pensamiento sobre las luchas y las alternativas en el Tercer Mundo.
En el 2009, como asesor del Presidente de la ONU, Miguel D’Scoto, inició el trabajo sobre un nuevo paradigma civilizatorio, el Bien Común de la Humanidad, que es su legado teórico-político más importante, en el que trabajó hasta el final de su vida.

Escritor incansable. Publicó alrededor de 70 libros, un promedio de uno anual, además de artículos, ponencias. Casi imposible saber cómo lo hacía. Los títulos muestran el recorrido de su pensamiento: El cambio social en América Latina (1964), Iglesia y Revolución. Religión e Ideología en Sri Lanka. Religión y desarrollo en Asia (1976), Sociología de la religión (1992) El otro Davos (1999), Haití y la mundialización del cultura (2000), Deslegitimar el capitalismo. Reconstruir la esperanza (2005) La ética de la incertidumbre en las ciencias sociales (2006) Africa codiciada. El desafío pendiente (2007) De los bienes comunes al bien común de la humanidad (2012) El bien común de la humanidad (2013) El camino a la utopía y el bien común de la humanidad (2014) El camino a la utopía desde un mundo de incertidumbre (2015).
Acompañó el proceso de los Gobiernos “progresistas”, entre el apoyo vigilante y la crítica serena. Una característica de su pensamiento fue la crítica con la presentación de alternativas. En los últimos dos años la pregunta era sobre el “cierre de ciclo” en América Latina, la crisis y decadencia del capitalismo, y la necesidad de abrir nuevas alternativas.
Acabó de escribir el segundo tomo de sus Memorias, que será publicado póstumamente. Allí podremos ver el camino recorrido, sus dudas y esperanzas, su mensaje sobre la comunidad universal, libre y justa, que soñó.
Hoy rendimos homenaje a su memoria y recogemos su legado.
Fuente: http://lalineadefuego.info/2017/06/06/francois-houtart-una-vida-dedicada-a-la-lucha-por-la-liberacion-de-los-pueblos-por-napoleon-saltos-galarza/

martes, 6 de junio de 2017

nsólito: roban el cerebro de un santo en Italia

CC BY-SA 3.0 / Jecanre / Urna San Juan Bosco
INCREÍBLE PERO CIERTO
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San Juan Bosco es un santo muy venerado en Italia y otros países donde la Iglesia Católica tiene una profunda raigambre. Su cerebro ha sido conservado como una reliquia en una basílica del Piamonte. La noticia del robo de este ‘tesoro' ha conmocionado a los feligreses italianos.

El pueblo de Castelnuovo, en Italia, está aún en estado de shock por un peculiar robo: una reliquia con el cerebro de San Juan Bosco (1815-1888) ha desaparecido. Para los católicos practicantes, los restos de los santos son objeto de veneración capaces de provocar milagros, por lo que el hecho ha llegado a los titulares de los principales diarios del país, donde la religión tiene un peso importante.
El santo, más conocido como Don Bosco, es el fundador de la orden de los Salesianos, que posee numerosas instituciones de educación formal e informal a lo largo y ancho del mundo. Su trabajo con jóvenes desfavorecidos en el apogeo de la Revolución Industrial en Italia lo hizo popular dentro de fronteras, así como en los lugares donde operaron las instituciones que fundó.
Monja
© AFP 2017/ GABRIEL BOUYS
La basílica que acogía la reliquia se ubica en el lugar de nacimiento del santo. Cada día, cientos de peregrinos llegan a rendirle homenaje, pero tras los hechos, el recinto religioso debió cerrar sus puertas. Mientras tanto, los salesianos se encomiendan al cielo para recuperar el cerebro de su mentor.
"Confiamos en que Don Bosco podrá tocar el corazón de quien llevó a cabo tal gesto y lo puede hacer volver al buen camino, así como era capaz de transformar la vida de los jóvenes que se cruzaba", dijo el cura Ezio Orsini, rector de la basílica, en declaraciones al diario Corriere della Sera.

lunes, 5 de junio de 2017

LOMCE, esa flagrante confusión entre la creencia y el conocimiento

LOMCE, esa flagrante confusión entre la creencia y el conocimiento



Un sistema educativo, dentro de la OCDE, no debe permitir que una asignatura de religión confesional obtenga el mismo estatus académico que las asignaturas troncales de bachiller/ESO. La condición de credo no debe otorgar ninguna ventaja académica con la cualredimir cursos y engorda nota media. Un sistema educativo no debe tolerar alumnos “salvados” por su creencia. Todo sistema educativo ha de quedar desligado de cualquier ideologización, más cuando la creencia religiosa está exonerada de la razón y el conocimiento.Adoctrinar no es impartir conocimientos, es influir en la conciencia y la moralidad del alumnado. La fe religiosa es una actitud de compromiso hacia una determinada doctrina e inmersa en una parte muy subjetiva de la persona -la espiritualidad-, un estado muy ajeno a la objetividad del conocimiento y la razón. La creencia religiosa sólo está sujeta a la conciencia y la convicción personal, por ello, todo credo confesional ha de quedar excluido del currículo académico evaluable. La fe pertenece al plano personal, privativo, familiar y eclesial. Exponer en el aula el «misterio de la Santísima Trinidad» jamás puede ser conocimiento académico evaluable por ser una suposición idealizada desde la fe y amparada por el dogma. ¿Por qué la subjetividad de “creer” ha de ostentar el mismo mérito académico que la objetividad de las matemáticas, la química o la termodinámica? Puestos a ensalzar las creencias, impartamos astrología en las aulas.
Esta privilegiada concesión de la ley LOMCE (8/2013, Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa) -ley actualmente paralizada y en subcomisión- tan condescendiente con la asignatura de Religión católica, nos ha retrotraído a la Europa del Medievo: «La fe por encima de la razón». Donde el alumnado se ve seducido a escoger las bondades de esta asignatura “maría” por el hecho de: aprobarse sólo con la asistencia, de poquísimas horas lectivas y por su facilidad en lograr excelente nota con la cual amañar el curso y engordar la nota media de corte de acceso universitario (PAU). Pervertimos al alumnado y al propio sistema educativo, y una religión convertida en el mercadeo más rentista.
El teorema de Pitágoras, las ecuaciones electromagnéticas de Maxwell, e incluso cualquier partitura sinfónica, son bellas expresiones del conocimiento humano. Pues tanto la proposición de un teorema matemático como el lenguaje de una partitura musical poseen una interpretación única, concluyente y universal. Cosa muy distinta es la teología, donde sus dictámenes teologales evidencian mucha anfibología, donde un mismo versículo bíblico admite juicios muy contradictorios según qué credo judeocristiano lo interprete (judío, protestante, católico, Testigos, evangelistas). Las confesiones monoteístas y sus teologías no son conocimiento al uso, son una disciplina que -únicamente- está sujeta a la subjetividad de la fe y al dogma impuesto. Las religiones y sus teologías sólo sobreviven en el campo de la fe.
A ningún alumno se le obliga a que comulgue con las tesis de Bertrand Russell y de Nietzsche, ni con los postulados ateístas «no creacionistas» de Stephen Hawking y de biólogo Richard Dawkins, pero tales teorías resultan tangibles y contrastables, son razonamientos exentos de adoctrinaje y que se mueven en lo observacional y experimental, son fruto de nuestro pensamiento evolutivo y, nos gusten o no, son postulados teóricos a impartir y evaluar en las aulas. Cosa muy distinta son los credos y sus teologías que conllevan un adoctrinamiento, cuyas nociones son intangibles, incontrastables y que no admiten experimentación. Famosas fueron las banales conjeturas de la teología romana, desde pretender conocer el sexo de los ángeles hasta el cálculo del aforo de cielos y purgatorios. Unas resoluciones teológicas sustentadas sobre suposiciones y especulaciones, terrenos muy ajenos a la noción de conocimiento. No recuerdo qué filósofo expresó: «Al final la teología no es más que un apilamiento de suposiciones y entelequias apuntalado por convenidos dogmas». ¿Te imaginas una ciencia gobernada por el dogma y no sometida al método y al libre examen?
Todo un despropósito en el s. XXI, pues resulta paradójico que el Parlamento Europeo promueva iniciativas para combatir el fanatismo religioso (documentos: serie La Europa de los ciudadanos), mientras nuestro sistema educativo encumbra y pontifica la asignatura de Religión católica como conocimiento académico evaluable y computable.
El conocimiento científico, al igual que la historicidad, avanzan gracias a su permanente exposición al libre examen que le confiere la cualidad del rigor concluyente. Sin embargo las creencias religiosas, sus teologías y sus revelaciones, sólo caben ser asimiladas desde la fe, campo exento a la razón ya que no son conocimiento contrastable ni falsable. Los credos no entran al laboratorio, sus dogmas rehúyen el debate y las preguntas incomodas. Pretender homologar la creencia religiosa como conocimiento académico evaluable es todo un radicalismo.
Tal concesión legislativa, para preeminencia y hegemonía de un exclusivo credo, viola la aconfesionalidad del Estado. En la LOMCE, la asignatura de confesión católica quedó blindada como oferta obligatoria para todos los centros de Primaria bachiller/ESO, sí o sí todo centro ha de ofertarla y evaluarla. Obteniendo una clara ventaja sobre sus dos posibles optativas "Valores éticos" y "Segunda lengua extranjera". Y, sobre todo, sin la competencia de las otras religiones cristianas de raigambre europea que se profesan en nuestro país y mostrando, así, su arrogante posición dominante y de privilegio.
Como creyente cristiano siento vergüenza que los prelados católicos estén más preocupados por la supremacía de su credo que por dignificar la fe. Las injerencias del lobby católico presionando al legislador a que legisle en favor de una determinada doctrina responde, únicamente, al fanatismo por restituir su poder de influencia. Me pregunto por qué los prelados de la CEE (Conferencia Episcopal Española) -grandes valedores de la familia- no se posicionan con el mismo afán político en la defensa de una nueva ley hipotecaria que proteja de los desahucios a las familias más vulnerables. Ni siquiera abren la boca para el establecimiento de una «renta básica» que garantice la dignidad y la inclusión de las personas más paupérrimas. Por qué los prelados no ponen el grito en el cielo contra las cláusulas abusivas bancarias y su praxis de la usura, y por una efectiva ley que palie la pobreza energética.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.