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miércoles, 30 de septiembre de 2026
El imperialismo y su encrucijada
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El imperialismo y su encrucijada
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Por Jair de Souza | 30/09/2026 | Brasil
Fuentes: rebelion.org
En este artículo el autor señala la importancia de los comicios presidenciales que se celebrarán en primera vuelta el 4 de octubre de 2026, ya que está en juego la soberanía nacional, que peligraría si triunfa el bolsonarismo, ya que su proyecto es de absoluta sumisión al poder imperial usamericano.
Mirando en retrospectiva las últimas cuatro décadas de nuestras contiendas electorales, llegamos a la conclusión de que Lula se enfrenta hora al más insignificante e inepto de todos los adversarios con los que se ha confrontado a lo largo del tiempo.
Hay casi un consenso entre los analistas de que el representante del clan bolsonarista que encabeza la principal plataforma opositora logra ser incluso menos culto, más grosero y troglodita que el propio patriarca a quien debe su designación. En sus dos décadas de actividad parlamentaria, jamás ha ejercido protagonismo en nada de real relevancia, ni ha heredado siquiera el carisma demencial que caracteriza a su progenitor.
No obstante la validez de estas observaciones, Lula está inmerso en la más encarnizada campaña electoral de su vida. ¿Qué podría explicar esta contradicción tan aberrante?
Para empezar a aclarar el panorama, hay que tener en cuenta que la columna vertebral de las fuerzas enemigas del pueblo brasileño no está constituida por los personajes que integran nominalmente el movimiento nazifascista conocido como bolsonarismo. En realidad, estos no pasan de herramientas al servicio de aquellos que, en esencia, determinan la agenda que deben asumir.
Para explicarlo sin rodeos, nuestra lucha se lleva a cabo fundamentalmente contra el imperialismo estadounidense. Además, debemos tener presente que el combate actual se da en un momento de crucial importancia en cuanto a la definición del futuro de la potencia gringa en lo que toca a su pretensión de continuar imponiéndole al resto del mundo su hegemonía.
Con el propósito de reorganizarse para recuperar los espacios de influencia que ha perdido frente a China en los últimos tiempos, los estrategas estadounidenses consideran un requisito indispensable para su supervivencia hegemónica mantener el continente americano bajo su completo dominio.
Entonces, en sintonía con este propósito, toda su maquinaria de poder ha estado operando en la región. Como ya hemos podido constatar, su aparato de imposición no se compone únicamente de su gigantesca capacidad bélica. Aunque ésta, lógicamente, también desempeña un importante papel, como quedó claro en la violenta agresión armada contra Venezuela y el secuestro de su presidente legítimo, hay otros elementos que actúan igualmente para hacer valer los planes emanados de Washington.
Otro instrumento con equiparable potencial para imponer los designios estadounidenses sobre nuestras naciones es su amplio dominio de los medios de comunicación que operan a través de las redes digitales. Las plataformas de internet que funcionan en nuestra región pertenecen a conglomerados gigantescos, cuyos propietarios se han convertido en el núcleo del poder real en los Estados Unidos.
Mediante el uso manipulativo de sus algoritmos, las llamadas Big Techs han estado operando en América Latina con vistas a deponer o instalar gobernantes subordinados a las directrices provenientes del centro imperialista, y no a los intereses de los pueblos de estas naciones. En esto, su eficacia ha sido muy alta, puesto que han logrado influir decisivamente en el direccionamiento de la opinión pública local. Así, en la mayoría de nuestros países, tenemos hoy presidentes con este deseado perfil de subordinación.
Empero, para ser plenamente victoriosa, esta estrategia requiere que un país con la magnitud territorial, poblacional y económica de Brasil también esté sometido a ella. De lo contrario, les será muy difícil asegurarse de que todo el continente actúe como su patio trasero en sus disputas con otras potencias por la hegemonía global.
Por lo tanto, el imperialismo gringo y todas las grandes corporaciones que lo impulsan están totalmente dedicados a transformar nuestro país en el engranaje central del esquema que les viabilice la superación de esta etapa de dificultad y les posibilite retomar su hasta hace poco inobjetable liderazgo mundial.
En vista de esto, lo que menos les importa es la calidad, o la absoluta carencia de cualidades, del candidato indicado por el bolsonarismo para competir contra Lula. Lo que de verdad el imperialismo toma en cuenta es que se trata de una corriente totalmente dispuesta a atender las prioridades trazadas en el centro del imperio. Así, en función de ello, toda la gigantesca máquina de manipulación informativa ha sido activada para intentar llevar al bolsonarismo a una victoria electoral, independientemente de la podredumbre moral, ética o de lo que sea de su candidato.
Esta es la encrucijada en la que se encuentra el imperialismo. Sin embargo, con nuestro esfuerzo redoblado en estos días que preceden a los comicios, los patriotas del campo popular vamos a demostrarle a quien pretenda interferir en nuestro proceso electoral que su única salida es una estrepitosa derrota.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
El pueblo alemán le da una segunda 'sartenada de azotes' a Merz: quieren mandarlo ya a su casa
Mundo
- Sputnik Mundo, 1920
Ajedrez de Geopolítica
Movimientos inesperados, movimientos que esconden otros, o que distraen. Hay peones, hay caballos, hay alfiles, torres, reina y rey. Todos juegan, todos tienen su rol. En Radio Sputnik, ‘Ajedrez de geopolítica’. Donde conocemos todo lo que se juega y todo lo que se decide. Conduce Javier Benítez.
El pueblo alemán le da una segunda 'sartenada de azotes' a Merz: quieren mandarlo ya a su casa
En las recientes elecciones regionales alemanas de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, el partido del canciller, Friedrich Merz, la Unión Demócrata Cristiana (CDU) fue vapuleado. Y es que ha quedado fuera de un parlamento regional por primera vez en la historia de Alemania, tras obtener apenas el 4,9% de los votos, por debajo del 5% requerido.
El hundimiento… de Merz
Los resultados de los comicios arrojaron que el opositor Alternativa para Alemania (AfD) llegó a la cima con más del 38% de los votos, un 20% más que en los pasados comicios. En segundo lugar; se ubicó el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD), con un 35,5%, mientras que la Unión Demócrata Cristiana (CDU) del desahuciado Merz 'arañó' tan solo el 4,9% de la voluntad del electorado.
"No podemos ocultar la realidad del resultado en Mecklemburgo-Pomerania Occidental: es un desastre", atinó Merz. Y es que está viendo y viviendo su hundimiento en tiempo real: dos semanas antes AfD también se había alzado con la victoria en las cruciales elecciones regionales del estado de Sajonia-Anhalt, donde logró un apoyo récord de más del 44 %.
El analista internacional Eduardo Luque observa que, al menos Merz, "reconoce que se ha llevado un sopetón, un soberbio sopapo en la cara y que realmente no tiene autoridad moral en este momento para liderar el país con los fracasos continuos".
"[El hecho de] que el partido gobernante no entre en el parlamento es un enorme fracaso, y que cualquier otro [líder] con menos ansia de 'aferrarse al sillón', lo primero que habría hecho sería dimitir", apunta el experto.
"Ya es la segunda elección en dos semanas en la que la CDU fracasa enormemente, lo cual debería haber servido para que el responsable, el canciller Merz, con sus políticas antirrusas, rusofóbicas, y que quiere empujar a su país a la guerra, hubiera tomado las maletas y se hubiera ido por la puerta de atrás", concluye Luque.
martes, 29 de septiembre de 2026
El proceso electoral es favorable para Lula"
- Sputnik Mundo
"El proceso electoral es favorable para Lula"
Las elecciones presidenciales de Brasil, previstas para el 4 de octubre, concentran la atención regional. Las encuestas ubican al actual presidente Luiz Inacio Lula da Silva y al opositor Flavio Bolsonaro como principales candidatos para un eventual balotaje.
"Esta semana se vive con intensidad, con mucha polarización, ya que está mucho en juego durante el proceso electoral, más sabiendo que probablemente tengamos una segunda vuelta", comentó Daniel Tygel, experto internacional en economía solidaria, medio ambiente y desarrollo sostenible de Brasil en diálogo con Acentos.
Tygel recalcó: "Hay una estabilidad y una consistencia muy grandes en el electorado que vota al actual presidente; al mismo tiempo, del lado opositor hubo algunas modificaciones, pero parece que su techo ya llegó y, por ende, la situación sigue favorable para la reelección de Lula".
"A diferencia de otros momentos, nuestra economía está estable: las tasas de interés están bajando, hay poco desempleo, aumentó en términos reales el salario mínimo y también el poder de compra", dijo, y añadió que "los discursos pasan por la soberanía, el vínculo con Estados Unidos, lo que rodea a Israel y la seguridad pública".
Sobre las apuestas online sostuvo: "En Brasil los casinos están prohibidos desde 1940 y el juego en línea es algo reciente, ganó terreno y ha hecho que las familias se arriesguen y a la vez, se endeuden".
Trump desbocado en la ONU
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Trump desbocado en la ONU
Por Atilio A. Boron | 29/09/2026 | EE.UU.
Fuentes: Página/12 - Imagen: El presidente Donald Trump se reunió con el primer ministro británico Burnham durante la Asamblea General de Naciones Unidas. | Julia Demaree Nikhinson/AP
Viendo y escuchando el discurso de Donald Trump ante la Asamblea General traté de recordar si había algún antecedente de que algún jefe de Estado o de gobierno hubiera amenazado con “aniquilar” más que a un país a una civilización como lo hizo el titular de la Casa Blanca en su intervención del 22 de septiembre. Amenaza, además, proferida en el seno de la instancia diplomática más importante del mundo como es la inauguración del 81º período de sesiones de la Asamblea General de la ONU. La búsqueda resultó infructuosa. Hubo, pero en otros ámbitos o reuniones del sistema de las Naciones Unidas frases intimidatorias de algunos jefes de Estado dirigida a enemigos o adversarios, pero nunca nada tan criminal como la pronunciada por Trump. Esa sola frase, propia de un hampón que habita el submundo del crimen y el delito, revela los alcances de la descomposición moral de la dirigencia estadounidense y su repudio a las normas y principios fundamentales que deben prevalecer en las relaciones internacionales para garantizar la convivencia pacífica entre las naciones
¿Cómo entender semejante exabrupto? Hay varios factores que es preciso tomar en cuenta para comprender -más no para justificar- la aberrante bravuconada del mandatario estadounidense. Es el aullido de un animal herido de muerte que pretende anunciar al mundo el regreso de un imperialismo recargado, o de un super imperialismo, que contaría con poderes omnímodos para organizar al mundo en función de sus intereses. Sin ruborizarse Trump dijo que “Estados Unidos ha vuelto y está más fuerte que nunca, que su economía es la envidia del mundo, su ejército el más poderoso” y que nuestros avances tecnológicos “no tienen parangón”, en una oblicua referencia a China.
El telón de fondo de la criminal amenaza proferida por Trump es la desesperación que le ocasiona el haber quedado atrapado en el pantano iraní al que fue empujado por el otro hampón de la política mundial, Benjamín Netanyhau. Trump puede echar a los periodistas de la Casa Blanca e insultarlos como lo hace su devaluado lambiscón mayor, Javier Milei, pero él sabe que ya perdió la guerra en Irán y sabe del consenso generalizado entre expertos militares y civiles de Estados Unidos que así lo aseguran. No sólo que junto a Israel perdió esa guerra sino que tampoco se vislumbra un final honorable de la misma. El fantasma de una retirada humillante como la que ordenara Joe Biden en 2021 a las tropas estacionadas en Afganistán luego de veinte años de guerra es una pesadilla que atormenta día y noche al matón neoyorquino. De concretarse, propinaría un golpe demoledor al delirio de grandeza del magnate anaranjado. La violenta reacción de Trump proviene de la dolorosa constatación de que pese a contar con un presupuesto fenomenal (que será aumentado en un cincuenta por ciento el año próximo) sus fuerzas armadas son incapaces de derrotar a un rival como Irán que ha sido objeto de casi medio siglo de agresiones de todo tipo por parte de Estados Unidos y sus vasallos.
Pero hay algo más que perturba su entendimiento: el otro pilar sobre el que el imperio asentó durante décadas su supremacía, el dólar, está dando inocultables señales de creciente debilidad. Está perdiendo terreno en el comercio internacional y en las reservas de los bancos centrales, que entre 1980 y el 2025 descendió del 67 por ciento al 56 por ciento, proceso alimentado entre otras cosas por la exorbitante deuda pública del gobierno de Estados Unidos. Por contraposición, en el Sur Global los países que integran la Organización de Cooperación de Shanghái y los BRICS con sus políticas de fomento al uso de las monedas locales para los intercambios comerciales entre sus miembros gravitan cada día con más peso en la economía mundial, en desmedro de la declinante influencia del G7 en el PIB del planeta.
A lo anterior debe sumársele el desafío que plantea la elección de medio término pautada para el próximo 3 de noviembre en la cual Trump podría perder al control de la Cámara de Representantes y -aunque sea mucho más difícil- también del Senado con lo cual el segundo bienio de su administración configuraría un caso clásico de “pato rengo”, es decir, un gobierno imposibilitado de adoptar grandes iniciativas sin la aprobación de un congreso díscolo. De ahí la insólita propuesta de obsequiar a cada ciudadano estadounidense con un bono de 5.000 dólares si es que el electorado lo favorece con la mayoría en ambas cámaras, una operación que si se realizara en otro país Washington no dudaría un segundo en condenar. De ahí también su fantasioso manejo de cifras y estadísticas económicas carentes por completo de respaldo empírico (al estilo de lo que es habitual en el presidente argentino), manejo que no alcanza a ocultar el hecho duro de que el índice de aprobación de su gobierno medido por diversas encuestas oscile entre el 32 y el 33 por ciento, un brusco descenso del 47 por ciento que las mismas encuestadoras registraron al comienzo de su mandato en enero del 2025.
Pero la amenaza de “aniquilar” a Irán no fue la única bravuconada de Trump. La otra estuvo destinada a Latinoamérica y el Caribe cuando advirtió que “no permitirá que las amenazas contra Estados Unidos se afiancen en ningún lugar del continente americano”, sin precisar en qué consistirían tales “amenazas”. ¿Era la Venezuela bolivariana una “amenaza” a la seguridad nacional estadounidense? ¿Lo es Cuba ahora? ¿Lo era Groenlandia, convertida en un protectorado de facto de Estados Unidos? ¿Puede calificarse a México como una “amenaza” cuando en realidad ese país es víctima de la extensa trama de operaciones injerencistas pergeñadas por numerosas agencias federales de Estados Unidos en contra del gobierno de Claudia Sheinbaum? Dicho esto añadió que, si fuera necesario, Washington utilizará todo su “poderío militar sin igual” para proteger los intereses estadounidenses. No se privó tampoco de defender la operación del 3 de enero en Venezuela que culminó con el secuestro de Nicolás Maduro, a quien calificó de “dictador criminal”, y de exaltar al acuerdo petrolero logrado con ese país justificándolo con otra frase que sonó como un escopetazo en el seno de la Asamblea de la ONU: “al vencedor pertenecen los despojos”, en este caso la enorme riqueza petrolera y minera de Venezuela, robada mediante una operación militar de enorme envergadura. En relación a Cuba manifestó que se estaba trabajando para impulsar un “cambio fundamental” en la isla, agobiada por un “Estado absolutamente fallido” según él y que le había encargado a Marco Rubio que tomara este asunto en sus manos. Obviamente no hizo la menor mención al bloqueo que asfixia la isla desde hace más de seis décadas y que cubanas y cubanos han venido resistiendo con increíble heroísmo, bloqueo intensificado en los meses recientes con la esperanza de provocar ese “cambio fundamental” largamente acariciado por la mafia anticastrista de Miami. Si de algo estoy seguro es de que Cuba sabrá enfrentar esta renovada agresividad del imperio y que se convertirá en la tumba de la carrera política de Marco Rubio. De las palabras del ocupante de la Casa Blanca se desprenden con absoluta claridad la voluntad de reconstruir el imperio americano, subordinando a toda la región a los intereses de Estados Unidos. Pero no es un dato menor que en el discurso inaugural de la Asamblea el presidente Luiz Inacio “Lula” da Silva dijera, enfáticamente señalara que “Brasil no es el patio trasero de nadie” -algo que es igualmente válido para los países de Nuestra América- al paso que rechazaba el ingerencismo norteamericano en los procesos electorales latinoamericanos y condenaba de nueva cuenta el bloqueo a Cuba y manifestaba su preocupación por la crisis en Venezuela y Nicaragua.
Un discurso, en síntesis, que anuncia que Nuestra América ha regresado a la época de la “diplomacia de las cañoneras”, algo que aún con la proliferación de gobiernos de ultraderecha en la región es más fácil decir que hacer. Y que en el terreno internacional se propone someter a casi todo el mundo -con las obvias excepciones de China, Rusia y la República Democrática de Corea- a los intereses y conveniencias de Washington. Por eso es oportuno recordar el breve pero contundente discurso del presidente iraní Masud Pezeshkián cuando aseguró que su país “no se pondrá de rodillas ni agachará su cabeza” ante la agresión militar o la presión económica que ejerza Washington. Además, acusó a Donald Trump (y a sus peones políticos y mediáticos a nivel mundial) de “habernos caracterizado como terroristas cuando hemos sido víctimas del terrorismo de Estados Unidos e Israel”, asesinando a niñas en sus escuelas, a la población civil en las calles, diezmando la dirigencia política de Irán y matando nada menos que su líder religioso, el ayatola supremo Alí Jameneí con los bombardeos a mansalva del 28 de febrero del 2026.
Trump con su discurso pretendió conjurar a los espectros del pasado que medraban en un ambiente internacional donde Estados Unidos detentaba una hegemonía y un poderío incontestables. Pero aunque lo desee y formule criminales amenazas no podrá hacer retroceder el reloj de la historia. La era del imperialismo, con Estados Unidos como superpotencia prepotente y rectora -o como sheriff solitario en la formulación de Samuel P. Huntington- se bate en retirada. Es otra ficción como lo fue, en los años noventa del siglo pasado, la exaltación del “nuevo siglo americano”, que apenas si duró una década. La otrora supremacía global de Estados Unidos en los cinco continentes está herida de muerte ante el irreversible advenimiento del mundo multipolar y la proliferación de nuevas y formidables concentraciones de poder económico, político y militar que, sin aspavientos, oponen férrea resistencia a las ambiciones estadounidenses. Tal como lo advirtieran Fidel y el Che, ante estas circunstancias el imperialismo procurará refugiarse en su retaguardia estratégica: Latinoamérica y el Caribe, hoy rebautizada como “Escudo de las Américas”. Pero los cambios ocurridos en el último cuarto de siglo en esta parte del mundo y la creciente vinculación de las economías de la región con el centro de gravedad de la economía mundial que se localiza en Asia han erosionado de modo irreparable la solidez que aquella retaguardia solía tener en otros tiempos. Consciente de ese peligro el imperialismo redobla su agresividad en esta parte del mundo. Podrá anotarse alguna que otra victoria parcial, y momentánea. Pero el proyecto de hacer de Latinoamérica y el Caribe una suerte de “super-estado 51” morirá antes de nacer, como ya ocurrió en Canadá. Hace poco más de veinte años nuestros pueblos derrotaron al ALCA; no caben dudas de que también habrán de hacerlo con el “Escudo de las Américas”.
Publicada en Página/12
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
lunes, 28 de septiembre de 2026
El día después del profeta: cómo las élites sobrevivirán a Trump
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El día después del profeta: cómo las élites sobrevivirán a Trump
Por Alejandro Marcó del Pont | 28/09/2026 | Economía
Fuentes: El tábano ecopnomista
“De la barbarie a la civilización se necesita un siglo; de la civilización a la barbarie, solo un día.” (Will Durant)
En el otoño de 2026, mientras las hojas empiezan a caer sobre los jardines y los pasillos del Capitolio se llenan del rumor nervioso de las primarias y las encuestas, Washington respira una tensión que ya no es nueva. Donald Trump, el hombre que transformó la política exterior estadounidense en un ejercicio de voluntad personal y depredación estratégica, enfrenta la posibilidad real de perder una o ambas cámaras en noviembre.
Los números no mienten, la Cámara de Representantes pende de un hilo, el Senado es un campo de batalla y el fantasma de un gobierno dividido se cierne sobre la Casa Blanca. Para muchos observadores, especialmente en América Latina, este escenario se presenta como una oportunidad de respiro, un posible fin a la era de la Doctrina Donroe, esa versión actualizada y brutal de la vieja doctrina Monroe que Trump ha convertido en doctrina de Estado. Sin embargo, quienes conocen el verdadero funcionamiento del poder en Estados Unidos saben que las urnas raramente despojan a las élites de su botín. El cambio, si llega, será cosmético. El poder profundo, el que se ejerce desde los directorios de Silicon Valley, las oficinas del Tesoro y los cuarteles generales de las corporaciones bélicas, no se somete a los ciclos electorales.
La Doctrina Donroe no nació de un discurso improvisado. Nació de una estrategia deliberada, codificada en la Estrategia de Seguridad Nacional de noviembre de 2025. No se trata solo de petróleo. Se trata de minerales críticos —litio, cobre, niobio, tierras raras—, de cadenas de suministro, de expulsar a China y Rusia del hemisferio y de convertir a América Latina en la reserva estratégica de un imperio que ya no confía en el orden liberal que él mismo construyó después de 1945.
Nosotros sostenemos que el escenario post-midterms no implica el fin de las políticas y los métodos de Donald Trump, y menos aún de la Doctrina Donroe, sino su institucionalización. Las élites tecnológicas, financieras y bélicas no retrocederán en su intento de controlar los commodities del Sur Global. Lo que cambiará es el método. La Doctrina es el síntoma de un cambio estructural más profundo: el capitalismo digital-militar se ha replegado al continente americano y ya no necesita de la democracia para expandirse. En su lugar, construye infraestructuras de control —datos, satélites, minerales, energía— que operan por encima de los Estados. América Latina es el laboratorio. Y solo los latinoamericanos podrán detenerlas.
En Estados Unidos el Council on Foreign Relations (CFR) subraya la alta probabilidad de que los demócratas recuperen la Cámara y el impacto limitado pero real que ello tendría sobre la capacidad legislativa de Trump. El CFR ha examinado la coalición de 2024 —hispanos, afroamericanos, judíos, musulmanes, evangélicos, clase trabajadora blanca— y cómo las visiones de política exterior de estos grupos pueden influir en 2026 y 2028: inmigración y gasto en guerras como temas «de bolsillo», Israel y Gaza como divisor, y el escepticismo hacia intervenciones prolongadas.
Otros advierten que la política exterior rara vez decide midterms, pero la guerra con Irán y la inflación asociada están erosionando el apoyo. El European Council on Foreign Relations (ECFR) ofrece uno de los marcos más útiles: divide a los demócratas post-Trump en tres campamentos —revolucionarios, renovadores y revivalistas—. Los revolucionarios ven el sistema como inherentemente injusto y proponen cambios estructurales: menos militarismo, crítica fuerte a Israel, autonomía estratégica europea sin militarización. Los renovadores se centran en la corrupción y la captura de intereses, y ven a Europa como socio en democracia y fiscalidad si asume más seguridad propia. Los revivalistas culpan al populismo de derecha y quieren restaurar instituciones y cooperación bipartidista, aunque ya no en los términos de la división del trabajo anterior. La conclusión clave del ECFR es que cualquier victoria demócrata en las midterms no revertirá de inmediato la política de Trump —el Ejecutivo puede sortear al Congreso—, pero moldeará el post-2028. El atlantismo clásico no volverá.
Uno puede imaginar, con hechos operativos, cuál será el papel de esas élites en un escenario post-midterms. La Doctrina Donroe es la versión explícitamente transaccional y coercitiva del panamericanismo, que subordina toda la política hacia América Latina a la seguridad y la acumulación de capital de Estados Unidos. En la práctica, implica el control sobre el 40% de la producción mundial de petróleo, incluyendo la cuenca del Golfo, Venezuela y el resto de América Latina; una primacía geopolítica sin restricciones energéticas —por primera vez desde la década de 1940, Washington puede actuar militarmente sin que el costo del petróleo module sus decisiones—; y la intervención directa, cuya expresión más cruda fue la captura de Maduro y la instalación de un gobierno interino afín en Caracas.
En menos de cinco meses, una serie de eventos extraordinarios en tres países distintos revelaron una misma lógica. La empresa estadounidense USA Rare Earth anunció la compra de la minera brasileña Serra Verde Group por unos 2.800 millones de dólares. La mina, en el estado de Goiás, es la única productora a gran escala fuera de Asia de cuatro elementos magnéticos de tierras raras esenciales para imanes avanzados. Sin esos materiales no hay vehículos eléctricos, sistemas electrónicos de precisión ni equipamiento militar de nueva generación.
El mismo mes, abril, Peter Thiel, cofundador de Palantir Technologies, llegó a Argentina para radicarse, y el general Francis L. Donovan, comandante del Comando Sur, ordenó la creación del SOUTHCOM Autonomous Warfare Command, un comando dedicado a sistemas no tripulados con capacidad de operar desde el fondo marino hasta el espacio y en todo el ámbito cibernético en América Latina y el Caribe.
En junio, Argentina y Chile se plegaron a la Pax Silica, y el Gobierno de Estados Unidos y North American Blue Energy Partners firmaron un acuerdo histórico con Venezuela para explotar 17 yacimientos petroleros durante un plazo de cien años. NABEP operará esos campos, que contienen reservas probadas de 65.000 millones de barriles, con la empresa venezolana utilizada como testaferro. Washington adquiere una participación del 35% en la compañía a través del Pentágono, además del derecho a comprar el 20% del crudo a precio de costo y poder de veto en el consejo. Cada movimiento formó parte de una misma secuencia geopolítica, militarización estadounidense de la región operada bajo un modelo de privatización corporativa.
Las élites tecnológicas de Silicon Valley no son un bloque homogéneo, pero comparten un interés existencial: el acceso estable y preferente a los minerales que alimentan la inteligencia artificial, las baterías, los chips y los data centers. Algunos de sus miembros más influyentes —Peter Thiel, Marc Andreessen y sectores cercanos a Elon Musk— han apostado ya por América Latina como jurisdicción de contingencia, invirtiendo en Argentina, explorando oportunidades en Brasil y posicionándose ante la eventualidad de una confrontación mayor con China. Otros, más alineados con el Partido Demócrata, preferirán un lenguaje de sostenibilidad y gobernanza, pero no renunciarán al objetivo estratégico. Para ellos, la Doctrina Donroe no es una ideología; es una necesidad industrial.
El Departamento del Tesoro, a través de la Office of Foreign Assets Control, es el brazo financiero de la Doctrina Donroe. Ya lo demostró con sanciones secundarias contra más de treinta petroleras globales, forzando una reducción del 40% en las compras de crudo venezolano; con el control directo de flujos financieros —las aerolíneas que operan en Venezuela deben pagar el combustible directamente en cuentas del Tesoro estadounidense—; y con el apoyo para la estabilidad de Argentina. Si los demócratas recuperan la Cámara de Representantes, el Tesoro perdería la capacidad de actuar por decreto, pero ganaría un nuevo instrumento: legislación que convierta las sanciones en ley. Esto haría mucho más difícil revertirlas y otorgaría a las élites financieras un marco jurídico estable para sus operaciones.
Un Congreso demócrata puede obligarlos a hablar de derechos humanos y medio ambiente, pero no puede obligarlos a renunciar al litio del Triángulo del Litio ni al cobre de Chile y Perú. El Tesoro estadounidense, por su parte, entiende que la seguridad energética y la resiliencia de las cadenas de suministro son asuntos de Estado, no de partido. Y las corporaciones bélicas, esas gigantes que fabrican los sistemas de vigilancia, las armas y la logística que permiten proteger los activos en el extranjero, verán en cualquier intento de retracción una amenaza a sus contratos y a su razón de ser.
La presión del complejo militar-industrial sobre cualquier ocupante de la Casa Blanca siempre está presente. En el contexto de la Doctrina Donroe, sus intereses son claros. Los contratos en el Caribe, el despliegue aeronaval en torno a Venezuela ha generado miles de millones de dólares en servicios logísticos, armamento y mantenimiento para empresas como Lockheed Martin, Raytheon, Northrop Grumman y General Dynamics. Las petroleras como actores políticos: ExxonMobil, ConocoPhillips y Chevron no solo buscan petróleo; presionan activamente por políticas que recuperen los privilegios que perdieron con la nacionalización de 2001 en Venezuela. Y la privatización de la guerra: el Pentágono ya planifica el uso de compañías militares privadas para proteger la infraestructura petrolera venezolana, evitando el costo político de desplegar tropas uniformadas.
Las élites progresistas estadounidenses hablan de fin de las guerras eternas, de embargo de armas a Israel, de respeto a la soberanía y de reorientación de recursos hacia las necesidades domésticas. Su ascenso es real y su capacidad de influir en la narrativa del Partido Demócrata es creciente. Pero incluso ellas operan dentro de un sistema que recompensa la moderación cuando se trata de recursos estratégicos. El dinero de George Soros y de las redes de dark money progresista puede ayudar a ganar primarias; no puede desmantelar el complejo de intereses que une a Silicon Valley con el Pentágono y al Tesoro con las compañías petroleras. La izquierda americana puede cambiar el discurso. Las élites cambian las reglas solo cuando les conviene.
El espectáculo electoral continuará. Las narrativas de cambio inundarán los medios. En Caracas, en Brasília, en Buenos Aires y en Santiago se hablará de una posible nueva era. Pero en los directorios de las empresas tecnológicas, en las oficinas del Departamento del Tesoro y en los cuarteles de las corporaciones de defensa, el cálculo será otro: adaptar el lenguaje, ajustar los plazos, mantener el control. Porque el poder verdadero no se pierde en las midterms, se administra. Y en ese arte, las élites estadounidenses siguen siendo maestras insuperables.
Fuente: https://eltabanoeconomista.wordpress.com/2026/09/27/el-dia-despues-del-profeta-como-las-elites-sobreviviran-a-trump/
"Suele ser una batalla perdida": OpenAI suspende el entrenamiento de sus modelos más avanzados por motivos de seguridad
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"Suele ser una batalla perdida": OpenAI suspende el entrenamiento de sus modelos más avanzados por motivos de seguridad
OpenAI suspendió el entrenamiento de sus modelos más avanzados hasta que se resuelvan las cuestiones relacionadas con la seguridad, informan medios de comunicación. Anteriormente, los principales desarrolladores de inteligencia artificial habían registrado numerosas infracciones en el funcionamiento de sus agentes de inteligencia artificial (IA).
"OpenAI anunció que suspendía el entrenamiento de sus modelos más avanzados y que lo reanudaría 'solo cuando estemos seguros de haber implementado salvaguardas adicionales y mejoras en materia de alineación'", escribe el portal estadounidense Axios, citando a un representante oficial de la compañía.
De acuerdo con el medio, investigadores de OpenAI y Anthropic —la empresa creadora de Claude Code—, así como expertos independientes en seguridad, están investigando decenas de miles de incidentes relacionados con agentes de IA. Al mismo tiempo, se señala que la cifra real de casos podría ser mucho mayor, ya que la investigación aún está en curso.
Entre los problemas detectados figuran la elusión de mecanismos de protección, la salida de los llamados sandboxes —entornos aislados de prueba—, el hackeo de sitios web y los intentos de eludir a los moderadores.
"La enorme cantidad de incidentes registrados en los últimos meses, tanto durante las pruebas internas como en el mundo real, indica que el problema es varios órdenes de magnitud más complejo de lo que se conoce públicamente", destaca.
Analistas independientes contratados por Anthropic descubrieron que su modelo avanzado Opus 5.5 intentó salir del entorno aislado en el 1,5 % de los casos. Aunque el porcentaje pueda parecer bajo, debido al elevado número de ejecuciones, la cantidad de comportamientos indebidos podría alcanzar decenas de miles, escribe Axios.
En general, tanto las empresas como los expertos en inteligencia artificial cuestionan cada vez más la idea de que los desarrolladores sean capaces de controlar por completo las tecnologías que crean, señala el artículo. Asimismo, los intentos de limitar a los agentes de IA suelen terminar en fracaso debido a su gran capacidad para encontrar soluciones y actuar de forma ingeniosa, según el artículo.
"Los nuevos modelos de IA son capaces de completar tareas con una extraordinaria perseverancia, por lo que tratar de limitar su capacidad de encontrar soluciones suele ser una batalla perdida, ya que es necesario anticipar todas las posibles formas en que podrían descontrolarse", destaca.
Últimos incidentes importantes conocidos:
Hasta 1.200 agentes autónomos de OpenAI abandonaron sus entornos de prueba, accedieron a internet y, tras coordinarse entre sí, llevaron a cabo un ciberataque contra la empresa Hugging Face para encontrar las respuestas a las pruebas que se les habían planteado durante su entrenamiento.
Agentes de OpenAI filtraron en internet 53 imágenes de usuarios de ChatGPT.
Desarrollos de la misma compañía hackearon un sitio web gubernamental de Australia relacionado con el sistema sanitario del país.
Agentes de IA bombardearon el sitio web de la ONU con consultas de búsqueda agresivas y eludieron los filtros de protección para acceder a los datos.
También se conocen casos de hackeo de otros sitios web, incluidas páginas gubernamentales de EEUU.
Anteriormente, el director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, pidió ralentizar el desarrollo de modelos de inteligencia artificial más potentes por motivos de seguridad. El multimillonario estadounidense Elon Musk, propietario de SpaceX y xAI, así como el director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, ya se han mostrado de acuerdo con esta idea.
domingo, 27 de septiembre de 2026
Die Linke gana las elecciones de Berlín y reclama el derecho a gobernar
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Alemania
Die Linke gana las elecciones de Berlín y reclama el derecho a gobernar
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Por | 23/09/2026 | Europa
Fuentes: Mundo Obrero
El partido se impone con claridad tras una campaña marcada por los ataques a su pasado ligado a la RDA y sus posiciones sobre Palestina, con la expropiación de grandes inmobiliarias en el centro de la negociación.
Die Linke ha ganado las elecciones al Parlamento de Berlín y lo ha hecho con una ventaja suficiente sobre sus principales rivales como para situarse en el centro de cualquier conversación sobre el próximo Gobierno de la capital alemana. Finalmente, el partido se ha quedado con el 25,7% de los votos, por delante de la CDU, con 18,8%, los Verdes, con 14,3%, AfD, con 16,3%, y una SPD que cae hasta el 12,1%.
El resultado no supone una sorpresa completa. Die Linke llevaba meses apareciendo en los primeros puestos de las encuestas y llegó a la jornada electoral como una de las opciones con posibilidades reales de quedar primera. Lo que sí cambia es la magnitud del resultado y, sobre todo, la posición política desde la que Elif Eralp afrontará ahora las negociaciones.
La formación ha conseguido además atraer votos de distintos espacios. El modelo de transferencia elaborado por infratest dimap estima ganancias netas procedentes de antiguos votantes de los Verdes y de la SPD, pero también, y de manera especialmente significativa, de personas que no habían acudido a votar en la anterior elección.
Una campaña para convertir a Die Linke en el problema
El resultado llega después de una campaña en la que Die Linke ha sido sometida a una fuerte ofensiva política. La CDU convirtió a la formación en su principal adversario y presentó la posibilidad de que llegara al Gobierno como una amenaza para la ciudad. El discurso no se limitó a las propuestas actuales del partido: también recurrió a su historia y a su relación con la tradición política de la antigua Alemania Oriental.
Die Linke procede, en buena medida, de la antigua PDS, heredera del Partido Socialista Unificado de Alemania (SED), la formación que gobernó la República Democrática Alemana. Ese pasado forma parte de la historia política de la organización y la propia Die Linke no lo borra de su genealogía. Al mismo tiempo, la formación actual mantiene posiciones y debates internos que se distancian de distintos aspectos de aquel periodo y ha experimentado una transformación profunda en su composición y programa.
La utilización electoral de ese pasado ha convivido con otra línea de ataque: las posiciones de la formación sobre Palestina y las discusiones internas acerca del antisemitismo. Durante la campaña, CDU y SPD cuestionaron la posición de Die Linke sobre Israel y Palestina y acusaron a sectores del partido de tolerar expresiones antisemitas. El asunto se convirtió especialmente en un problema para Eralp después de un acto de la organización de Neukölln en el que intervino un rapero con consignas consideradas antisemitas y que posteriormente fue objeto de una investigación policial.
Eralp, sin embargo, ha defendido públicamente una posición que distingue entre la protección de la población judía y la solidaridad con la población palestina. Ha reivindicado tanto la seguridad de la comunidad judía como la de las poblaciones musulmana y palestina y ha defendido el derecho de los palestinos a la autodeterminación, al tiempo que sostiene que la existencia de Israel y el derecho de los judíos a vivir con seguridad no son cuestiones negociables.
La controversia ha sido utilizada durante la campaña para cuestionar la capacidad de Die Linke para formar parte de un Gobierno. Los Verdes también han expresado dudas sobre algunos episodios, aunque su candidato Werner Graf se pronunció durante la campaña a favor de una posible coalición con Die Linke y la SPD.
La vivienda como explicación del resultado
Frente a esta ofensiva, Die Linke ha mantenido una campaña centrada fundamentalmente en la cuestión material que más preocupa a los electores berlineses: la vivienda. El coste de los alquileres ha sido el principal asunto de la campaña y la formación ha construido alrededor de él buena parte de su identidad electoral.
Su propuesta más controvertida es también la que ahora puede convertirse en uno de los principales obstáculos para formar Gobierno: la expropiación y socialización de las grandes empresas inmobiliarias. Die Linke defiende llevar a la práctica el mandato del referéndum de 2021, en el que un 57,6% de los votantes apoyó que las grandes compañías inmobiliarias fueran socializadas. El referéndum no tenía carácter vinculante, pero se ha convertido en una referencia central para la política de vivienda de la izquierda berlinesa.
Eralp ha mantenido esta posición hasta el final de la campaña y ha insistido en que los berlineses ya expresaron su voluntad sobre la cuestión. La propuesta, sin embargo, no cuenta con el respaldo de la SPD. Su candidato, Steffen Krach, había situado la expropiación de las grandes empresas inmobiliarias entre sus líneas rojas para una eventual coalición.
El choque es especialmente significativo porque la vivienda puede ser también el punto de encuentro que permita articular un Gobierno alternativo al actual. La CDU ha descartado gobernar con Die Linke y el escenario que queda para que Eralp pueda intentar ocupar el Rotes Rathaus pasa por un acuerdo con Verdes y SPD. La otra combinación que aparece sobre la mesa es CDU, Verdes y SPD.
El dilema de la SPD
Ahí aparece el principal interrogante de la noche electoral. La SPD queda reducida a un 12%, muy lejos de sus resultados tradicionales en Berlín, y pierde votos hacia Die Linke. Al mismo tiempo, tendría que decidir si permite que la formación vencedora encabece un Ejecutivo tripartito.
La cuestión no es únicamente aritmética. La SPD tendría que negociar con una Die Linke que coloca la vivienda pública, la intervención sobre los grandes propietarios y la socialización de parte del parque inmobiliario en el centro de su programa. También tendría que hacerlo después de una campaña en la que ambas formaciones se han atacado duramente.
Para Die Linke, la victoria abre una etapa distinta. Ya no se trata de demostrar que puede ganar unas elecciones en Berlín. El siguiente paso será comprobar hasta dónde puede trasladar al Gobierno las reivindicaciones que han articulado su crecimiento electoral: alquileres asequibles, ampliación de la vivienda pública y recuperación para el sector público de parte del poder perdido frente a las grandes empresas inmobiliarias. El resultado no elimina las contradicciones internas de la formación ni las controversias que han acompañado su crecimiento. Pero sí modifica el punto de partida: después de años en los que la política berlinesa estuvo dominada por la CDU y la SPD, Die Linke se presenta ahora como la fuerza más votada y obliga al resto de partidos a responder a una cuestión que hasta hace poco parecía mucho más lejana: qué significa que la izquierda pueda dirigir Berlín. Esto es, hasta dónde van a permitir que se ejecuten políticas de izquierdas en la capital.
Fuente original: https://mundoobrero.es/2026/09/21/die-linke-gana-las-elecciones-de-berlin-y-reclama-el-derecho-a-gobernar/
Teherán no permitirá que EEUU sea potencia en el nuevo orden mundial": portavoz de las FFAA iraníes
Mundo
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"Teherán no permitirá que EEUU sea potencia en el nuevo orden mundial": portavoz de las FFAA iraníes
Irán respondió a los recientes ataques de EEUU - Sputnik Mundo, 1920, 26.09.2026
© AP Photo / Vahid Salemi
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Después de las agresiones cometidas por Washington contra la nación persa, las Fuerzas Armadas de Irán siguen en pie de lucha para proteger al país, afirmó el portavoz del Estado Mayor de las FFAA iraníes, Abolfazl Shekarchi.
"Los estadounidenses no tienen otra salida que retirarse de la región de Asia occidental; cuanto antes se marchen, menores serán sus pérdidas", aseveró en una entrevista retomada por Tasnim.
En la charla, hizo énfasis en que "la República Islámica de Irán nunca permitirá que EEUU recupere su antigua posición como potencia en el nuevo orden mundial".
Al ser cuestionado sobre el estrecho de Ormuz, Shekarchi expresó que "si [los estadounidenses] llegan a intervenir ahí, recibirán una bofetada en la cara".
sábado, 26 de septiembre de 2026
"1.000 millones de muertes": Bill Gates advierte sobre las consecuencias que podría provocar la IA
- Sputnik Mundo
"1.000 millones de muertes": Bill Gates advierte sobre las consecuencias que podría provocar la IA
El cofundador de Microsoft, Bill Gates, advirtió que, en su opinión, la inteligencia artificial (IA) podría desencadenar acontecimientos que provocarán la muerte de 1.000 millones de personas. Por eso, abogó por establecer restricciones legislativas al uso de la IA.
"La IA es, sin duda, lo suficientemente poderosa como para propiciar acontecimientos que causen 1.000 millones de muertes", afirmó Gates en una entrevista con medios estadounidenses.
En sus palabras, la humanidad nunca ha poseído un arma tan poderosa como "la combinación de personas con malas intenciones que utilizan las herramientas de IA más avanzadas".
A principios de septiembre, Jacob Steinhardt, investigador de la empresa estadounidense Anthropic, anunció su retirada del sector. Expresó su temor de que la carrera entre las corporaciones tecnológicas estuviera acercando al mundo a un punto de no retorno y pudiera conducir a un escenario apocalíptico tan pronto como a finales de 2027.
Tras este anuncio, otro empleado de la compañía, Evan Hubinger —responsable del equipo de pruebas para la alineación de la IA—, señaló que existía una probabilidad del 10% de que la IA destruyera a la humanidad en la próxima década.
El 12 de septiembre, el director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, pidió una ralentización global en el desarrollo de modelos de IA más potentes, alegando preocupaciones de seguridad. Por su parte, el empresario estadounidense Elon Musk y el director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, respaldaron esta iniciativa.
Guerra de narrativas cognitivas en la Asamblea General de la ONU
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Guerra de narrativas cognitivas en la Asamblea General de la ONU
Por Ignacio Figueroa Foessel | 25/09/2026 | Mundo
Fuentes: Rebelión
El debilitamiento de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha sido paulatino pero constante. Tras la Primera y Segunda Guerras Mundiales algunos líderes avizoraron que una organización supranacional sería capaz de mantener la paz después de tanto dolor y destrucción producidos por los conflictos armados.
La Sociedad de las Naciones fue el primer intento por perpetuar la paz, pero las aspiraciones de los ciudadanos y de algunos dirigentes no coincidieron con las ambiciones de regímenes que siguieron utilizando la fuerza militar para asegurar el poder de avasallar a sus vecinos.
Lejanos son los días en que el principal impulsor en crear una asociación de naciones era el presidente de los EE. UU., Woodrow Wilson, que se manifestó como un defensor de la democracia y la diplomacia. En contraposición, en nuestros días, el primordial cuestionador de la organización es el propio primer mandatario estadounidense, reflejando una humanidad que se hunde en la confrontación para imponer la voluntad de la fuerza por sobre las consideraciones humanitarias y morales, de un imperio en decadencia que carece de la legitimidad para prevalecer por la razón por sobre la brutalidad.
A la 81 Asamblea General de la ONU se llega con varios conflictos abiertos donde los protagonistas son los países más poderosos, en un desorden mundial sin precedentes en la historia moderna, con la nación más acaudalada usando la fuerza para mantener la supremacía que se les escapa de las manos.
La guerra en Ucrania propiciada por el cerco contra Rusia por la OTAN y la confrontación en Asia occidental con la expansión sionista y el ataque a Irán son los temas candentes que hacen girar los debates pero donde existen otros que se mantienen en un estado de menos exposición como asuntos geopolíticos: la masificación de la inteligencia artificial con el aumento de la desigualdad entre naciones; la producción de alimentos en una situación de colapso de las canales de suministros; el cambio climático; carrera espacial; entre otros.
En el contexto actual de la Asamblea lo único esperable es el uso de la tribuna mundial para hacer aspavientos de las decisiones unilaterales de las potencias -como las amenazas de Trump a Irán- y de las aspiraciones de los países subordinados para intentar conservar su soberanía o de convertirse en testaferros de los poderosos.
Desde que China amaga la hegemonía de los EE. UU. desde el punto de vista económico, las naciones que buscan una nueva relación del orden mundial donde no se imponga la fuerza sino las relaciones comerciales, se ha construido una narrativa con conceptos que buscan señalar la realidad emergente con palabras como el Sur Global, la multipolaridad, colaboración, genocidio, Asia occidental o soberanía tecnológica que luchan por convertirse en la designación corriente en colisión con los términos que representan el antiguo régimen: unipolar, imperialismo, occidente colectivo, oriente próximo o Siglo Americano.
De esta forma, la 81 Asamblea general se transforma en una lucha de narrativas cognitivas (en psicología, estructuras mentales que dan sentido e identidad) que buscan entregar material para el triunfo en la creación de opinión pública mundial. En la sociedad digitalizada es aún indispensable mantener a los ciudadanos bajo el manto de que se hace lo correcto, especialmente, cuando se acercan las elecciones de medio término en los EE. UU. donde se juega gran parte de la apuesta hecha por Trump sobre la guerra contra Irán y los ataques de Ucrania sobre las refinerías rusas con las consecuencias de la subida del precio de los combustibles, el desabastecimiento de diésel, el encarecimiento de los alimentos y el incremento de la inflación con el aumento de la tasa de interés de la Reserva Federal.
Comunicación y medios
Los desafíos para las naciones del mundo están en constante cambio, lo que ayer fue determinante ahora puede ser irrelevante y viceversa. La Asamblea debiera recoger y resolver sobre la importancia de los cambios tecnológicos en tres áreas principales: inteligencia artificial, medios de comunicación y redes sociales.
En materia de IA se hace necesaria una gobernanza mundial o al menos que la ONU promueva la entrega de la opinión de los liderazgos nacionales que señalen las certezas respecto a cómo se emplea en materia geopolítica, ya sea en el área militar o los cambios económicos de la productividad que ahonden las diferencias entre los países desarrollados y las naciones pobres. La IA se ha convertido en una fuente permanente de especulación mediática donde se justifican los enormes gastos producidos en energía o en apuestas bursátiles. Se ha creado una ansiedad transversal en los pueblos sobre el futuro de las personas y sus descendientes que debiera ser aclarado como una forma mínima de planificación de la propia existencia.
Los medios se convierten en los grandes vectores para llevar a los ciudadanos hacia el convencimiento que la política correcta es atacar a los rivales geoestratégicos. El drama de los pueblos es la falta de una prensa independiente que tenga un real impacto en las audiencias; solamente las corporaciones tienen el poder económico para llegar a millones de personas con una fuerza de creación de realidad.
La prensa independiente no puede competir con las transnacionales ya sea en cobertura o plataformas de difusión; es innegable el trabajo que hacen en crear conciencia, sin embargo, su subsistencia se permite al no ser capaces de disputar la opinión pública, su existencia solamente se reduce a una justificación de demostrar la presencia de la libertad de prensa en la democracia liberal.
Un punto que debiera ser debatido en la Asamblea General es el aspecto mediático, su importancia en la posibilidad de crear medios transnacionales con capacidad económica supraestatal para informar de manera independiente con financiamiento garantizado por la propia ONU. De esta forma, se lograría un derecho humano elemental para que los ciudadanos decidan qué es lo que les conviene sin la densidad de las noticias falsas, medias verdades o encuadres claramente manipuladores.
Las redes sociales tampoco son objeto de un debate de carácter estratégico, se presentan como una verdad inalterable pero no se entra al detalle del poder que tienen en determinar las preferencias de los ciudadanos en decidir su futuro. Las redes son gobernadas como una cuña que sirve al poder para lograr el consentimiento.
Estos aspectos de creación de opinión deben estar en la base de la gobernanza global cuando el conflicto alcanza niveles existenciales, convenciendo a los ciudadanos de Europa de que la guerra contra Rusia es inevitable. Lo menos que puede garantizar la democracia liberal y la organización supranacional es la posibilidad de elección a la población de forma informada sin tener que ser permanentemente bombardeados por la propaganda.
Liderazgo en la organización
A nivel de quién es el indicado para liderar la secretaria general de la organización, relevante sería de qué quién fuese escogido no sea un adminículo del poder, sino alguien con la suficiente independencia y capacidad para actuar por sobre las presiones de las potencias.
Una persona que por su prestigio pudiera no temer de decir la verdad sin importar si agradan o no al poder. Si bien por lo general el liderazgo ha sido otorgado a representantes de naciones pequeñas o de jerarquía relativamente baja, esto solo ha servido como tapadera para la consideración del silencio.
La ONU se encuentra en una encrucijada, el Consejo de Seguridad no tiene la capacidad de resolución de conflictos, queda en la inoperancia por la facultad de veto de sus miembros. El diseño de representación quedó obsoleto con países que no están a pesar de su creciente importancia como Brasil o la India y otros, como Reino Unido o Francia, que han descendido hacia la irrelevancia geopolítica. La Asamblea General, que representa al grueso de la población mundial, carece de cualquier poder resolutivo, e incluso simbólicamente ha decaído por la labor tergiversadora de los medios de comunicación corporativos.
Hoy, incluso más que en los conflictos del siglo XX, se necesita de una organización mundial capaz de incidir en momentos en que las amenazas existenciales ponen en peligro a toda la población del planeta.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
viernes, 25 de septiembre de 2026
Nunca debe ingresar": la AfD pide cerrar la puerta de la UE y la OTAN a Ucrania
- Sputnik Mundo,
"Nunca debe ingresar": la AfD pide cerrar la puerta de la UE y la OTAN a Ucrania
Los diputados del partido Alternativa para Alemania (AfD) exigieron al Gobierno alemán descartar el ingreso de Ucrania en la UE y renunciar a cualquier garantía de asistencia militar a Kiev. La iniciativa parlamentaria fue presentada en el Bundestag por el diputado Markus Frohnmaier.
"Cuando en Alemania se ahorra en todas partes y a nuestros ciudadanos se les pide cada vez más que paguen, este Gobierno federal ha regalado a Ucrania más de 100.000 millones de euros del patrimonio nacional alemán. A un Estado que voló nuestros gasoductos alemanes Nord Stream (…) Este Gobierno no actúa en defensa de los intereses alemanes", afirmó el diputado.
Durante el debate parlamentario, el vicepresidente de la bancada de la AfD criticó duramente la política de Berlín hacia Kiev. A su juicio, el Gobierno alemán se comporta "como una sucursal del Gobierno ucraniano".
Frohnmaier también abordó la investigación sobre las explosiones de Nord Stream. En sus palabras, durante una reunión de la Comisión de Asuntos Exteriores del Bundestag, el fiscal general federal confirmó la participación de Ucrania en dicho sabotaje.
"Señoras y señores, antes esto se habría llamado traición a la patria. Hoy es la política oficial del Gobierno", afirmó.
El diputado acusó además al Gobierno alemán de preparar la entrada del país en el conflicto del lado de Ucrania.
"Están preparando la entrada de Alemania en la guerra del lado de Ucrania (…) Y se lo pregunto como padre: si quieren enviar a jóvenes al frente oriental, ¿cómo le explicarán a una madre alemana que su hijo murió?(…) Están jugando con la vida de nuestros hijos. Y les digo: a mis hijos no los tendrán", afirmó.
Alice Weide, la copresidenta del partido AfD - Sputnik Mundo, 1920, 08.09.2026
Internacional
"Pesada carga": Weidel atribuye el triunfo electoral del AfD a la gestión de Merz
8 de septiembre, 18:18 GMT
Frohnmaier concluyó que la AfD se opone al ingreso de Ucrania tanto en la OTAN como en la UE y rechaza que Alemania asuma compromisos de asistencia militar con Kiev.
"Ucrania nunca debe ingresar en la OTAN, Ucrania nunca debe ingresar en la UE y Alemania nunca debe comprometerse a prestar asistencia militar a Ucrania", sostuvo.
Para 2026, el Gobierno alemán ha previsto 11.500 millones de euros de ayuda militar a Ucrania. El proyecto de presupuesto para 2027 contempla otros 11.600 millones de euros, mientras que para 2028 y 2029 están previstos al menos 8.500 millones de euros anuales.
La portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, había declarado anteriormente que Alemania se había convertido en el principal patrocinador del conflicto en Ucrania y que ocupaba una posición destacada en la militarización del país.
A su vez, la AfD ha incrementado significativamente sus resultados electorales en los últimos años. En las elecciones al Bundestag de 2021 obtuvo el 10,3% de los votos, frente al 20,8% conseguido en las elecciones anticipadas de febrero de 2025. En los comicios al Parlamento Europeo de 2024, el partido también mejoró sus resultados respecto de 2019, especialmente en el este de Alemania.
El 6 de septiembre de 2026, la AfD obtuvo el 43,8% de los votos en Sajonia-Anhalt y se convirtió en la mayor fuerza del Parlamento regional. Dos semanas después, el 20 de septiembre, volvió a quedar primera en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, con el 38,2%, por delante del SPD.
Pese a que todavía no está claro si los triunfadores tendrán suficiente apoyo para formar Gobierno, se trata de un profundo revés para la CDU, el partido en el poder, y especialmente para su líder, el impopular canciller Friedrich Merz, que según los analistas ha sido criticado por el alza en los precios, el nulo crecimiento económico y su alineamiento con EEUU, Israel y Ucrania.
En ese sentido, tras conocerse los resultados preliminares, la lideresa de AfD, Alice Weidel, declaró que prevé elecciones federales anticipadas y espera que el actual canciller sea reemplazado antes de Navidad.
jueves, 24 de septiembre de 2026
Las sanciones británicas son una broma Israel es las colonias y las colonias son Israel
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Las sanciones británicas son una broma
Israel es las colonias y las colonias son Israel
Por Gideon Levy | 21/09/2026 | Palestina y Oriente Próximo
Fuentes: Haaretz. Ilustración satírica que vincula el apoyo británico al proyecto colonizador en Palestina durante las décadas de 1920 a 1940 con la actitud actual británica y europea frente a los colonos israelíes.
Todo el mundo participa en el juego: Gran Bretaña supuestamente impone sanciones, alrededor de una docena de otros países europeos fingen sumarse y Israel responde con medidas propias de un ratón que contraataca a un elefante, para que podamos enseñarles un par de cosas a los británicos. Todos están encantados consigo mismos. La construcción de viviendas para colonos en tierras palestinas robadas no se detendrá, ni tampoco el robo de ganado, por lo que ha hecho Gran Bretaña, aunque el mundo se deleite con estas sanciones.
El nuevo gobierno británico afirma que en Cisjordania se está produciendo una limpieza étnica, convirtiendo a Gran Bretaña en el primer país occidental en decirlo. Es motivo de esperanza y un acto moral. ¡Hurra por Gran Bretaña!, sin cinismo alguno. Pero Gran Bretaña decidió castigar únicamente a los colonos, lo que sienta un precedente peligroso. Al hacerlo, está diciendo que una cosa es Israel y otra los colonos. Que hay un país y hay una ocupación, que hay israelíes y hay colonos.
Qué cómodo resulta establecer estas distinciones, como distinguir entre el Benjamin Netanyahu de las guerras y la oposición de la paz. Así, quizá nadie acuse a Gran Bretaña de antisemitismo, salvo Gideon Sa’ar, que se ha especializado en acusar de ello al mundo y castigarlo en consecuencia.
Pero los llamados asentamientos [colonias] no son una entidad política independiente. Cuando Europa impuso sanciones a la península ocupada de Crimea, también impuso sanciones al ocupante, Rusia. ¿Cómo se puede castigar únicamente a los colonos sin imponer sanciones a quienes iniciaron las colonias, los financian, los defienden y los apoyan, es decir, al gobierno de Israel?
Las colonias son Israel e Israel es las colonias. La Línea Verde desapareció hace mucho tiempo, y ninguna otra línea separa Cisjordania de Israel, salvo la línea del apartheid. Todos somos israelíes y todos somos colonos. Todos somos responsables de lo que se hace en nuestro nombre.
Si Gran Bretaña considera que hay una limpieza étnica, algunos de cuyos elementos figuran entre los crímenes de guerra y los crímenes de lesa humanidad más graves, ¿de qué sirve castigar a los colonos? Los colonos son actores secundarios en estos horrores, y su responsabilidad es menor. Son solo los ejecutores: los soldados que llevan a cabo el crimen.
La empresa de las colonias es una empresa de todo Israel, del gobierno y, en realidad, de todo el sistema. No hay un solo organismo oficial que no esté implicado, directa o indirectamente, por acción o por omisión, con entusiasmo o con indiferencia. Es el Estado el que debería castigar a los colonos violentos, si fuera un Estado de derecho; esa no es tarea del mundo. Quienes son responsables de la empresa de las colonias son quienes deberían ser castigados por el mundo, porque el gobierno israelí, como cualquier gobierno, no puede castigarse a sí mismo.
Por tanto, la decisión británica de imponer sanciones a los colonos proporciona a la comunidad internacional una vía para eludir su responsabilidad. El mundo, que a menudo se engaña creyendo que Benjamin Netanyahu es la fuente de todos los males, también debe recordar que Netanyahu no fundó la empresa de las colonias. Todo el proyecto sionista está detrás de las colonias, y con él el establishment sionista de todo el mundo.
En términos de eficacia, sancionar a los colonos no tendrá consecuencia alguna. Los colonos están muy alejados de la cultura mundial, y los nacionalistas creen que Israel no necesita al mundo. Ninguna sanción contra ellos impedirá que los extremistas campen a sus anchas por la tierra robada.
Incluso las sanciones a la importación de productos de las colonias tienen poca importancia, porque solo el 2,3 % de las exportaciones israelíes a Europa procede de las colonias. En el puesto avanzado de Esh Kodesh, la industria es el odio, no la alta tecnología; en Adei-Ad, el producto estrella es la violencia, no los tomates cherry. El vino de las colonias está manchado, hecho con las uvas de la ira cultivadas en tierras robadas.
Israel no está interesado en las sanciones impuestas a las colonias. Los colonos tampoco están especialmente preocupados, y con razón. Menos de un día después de que se anunciaran, la Administración Civil debatió el miércoles la construcción de 747 viviendas en Cisjordania. Lo importante es que en Westminster reina el júbilo.
Pequeño recordatorio sobre la Pérfida Albión [añadido por el traductor]
Balfour y las desgracias que su funesta promesa trajo sobre Palestina
Periódico Filastin, 2 de noviembre de 1932
1) Esta caricatura muestra al difunto lord Balfour sosteniendo en la mano su funesta promesa de convertir Palestina en un hogar nacional para los judíos, después de haber situado al país en unas condiciones económicas y políticas que facilitaron la aplicación de dicha promesa. La enormidad de esta injusticia ha hecho gemir al país, amenaza con destruir a su población y con entregar todas sus tierras a los judíos. La imagen muestra la situación actual de Palestina: una situación triste y desgarradora que exige vigilancia y cautela.
2) En la costa de Palestina, en la orilla de Jaffa, un barco desembarca nuevos inmigrantes judíos, demostrando que la inmigración judía no se ha interrumpido y que las puertas del país siguen abiertas al judío sin patria, mientras permanecen cerradas para los emigrantes árabes palestinos que desean regresar a su país pero no reciben autorización.
3) Esto simboliza las nuevas carreteras abiertas y pavimentadas entre los asentamientos judíos para comunicarlos entre sí y con las principales ciudades, mientras que los caminos que conducen a las aldeas y ciudades árabes están abandonados y son difíciles de transitar. También es importante saber que las obras públicas del país han sido acaparadas por los judíos gracias, asimismo, a la Declaración Balfour.
4) Una familia árabe expulsada por los judíos de la tierra que cultivaba y de la que vivía, después de que el «effendi» vendiera esa tierra a los judíos. La familia vaga ahora por los páramos, como hicieron muchas familias árabes antes que ella.
5) Imagen simbólica de un agricultor judío cultivando una tierra después de haberla recibido de la sociedad Keren Kayemet y de haber expulsado de ella a los árabes.
6) El mar Muerto y, junto a él, un edificio de la compañía judía Tulloch y Novomeysky, que obtuvo la concesión para extraer las sales, minerales y demás riquezas que contiene.
7) La central eléctrica del río Jordán que ilumina las ciudades de Palestina, cuya concesión fue otorgada a la compañía judía Rutenberg.
8) Una fábrica judía simboliza el aumento de las fábricas judías en el país y su intento de inundar los mercados de Irak, Egipto, Siria, Líbano, Palestina, Transjordania, etc. Esto representa la ambición económica de los judíos de apoderarse de las actividades comerciales de los países árabes, si es que no se han apoderado ya de la mayor parte de ellas.
9) Imagen simbólica de los árabes enfrascados en disputas y peleas, ajenos a la pérdida de sus tierras y a la apropiación, por parte del colonizador sionista, de todos los ámbitos de la vida de su país.
10) El representante del Gobierno de Su Majestad el rey de Gran Bretaña y emperador de la India contempla la representación de esta tragedia, satisfecho con la aplicación de la Declaración Balfour. Lo rodean instrumentos de guerra y destrucción —cañones, tanques, aviones y buques de guerra— para los que una política injusta exigió la construcción de una base y un puerto en Haifa a costa del pueblo de Palestina. No sabemos quién ayudó a llevar a cabo esta funesta promesa: ¿los ingleses o los árabes del país? Este es el triste estado al que ha llegado el país, y no hay ayuda ni poder sino en Dios.
crimen organizado es el principal beneficiario" de la crisis ucraniana
- Sputnik Mundo
"El crimen organizado es el principal beneficiario" de la crisis ucraniana
Cárteles mexicanos estarían reclutando operadores de drones con experiencia en el conflicto de Ucrania, según medios estadounidenses. Autoridades ucranianas cuestionan que exista una política deliberada de entrenamiento.
"Yo vengo advirtiendo desde hace mucho tiempo sobre el crimen organizado; es el principal beneficiario de lo que está pasando en el conflicto ucraniano, principalmente porque Kiev está reclutando mercenarios y quienes sobreviven vuelven a sus países y son contratados por los cárteles y las grandes bandas del crimen organizado", expresó Patricio Mery Bell, analista internacional chileno, en diálogo con Séptimo Piso.
"En México, esa mano de obra sofisticada y preparada, con entrenamiento militar superior, es muy bien pagada", agregó.
El periodista sostuvo: "No solo ocurre en México, sino que también hay presencia de mercenarios ilegales chilenos, peruanos, brasileños y colombianos; Ucrania los está utilizando, pese a que existen acuerdos y tratados internacionales que prohíben el uso de mercenarios en conflictos armados".
"Además del uso de mercenarios, también está el tráfico de armas; hay bandas organizadas que tienen un contacto directo con lo que está pasando en Ucrania y están siendo utilizadas como base estratégica para el entrenamiento de mercenarios y también para la recepción de armamento", cerró.
Democracia cero: el soborno de Trump a los votantes
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Democracia cero: el soborno de Trump a los votantes
Por Hedelberto López Blanch
| 24/09/2026 |
Fuentes: Rebelión
Lo que propuso el convicto presidente estadounidense Donald Trump acaba de romper todos los esquemas electorales de la llamada «democracia capitalista» al proponer públicamente que si el Partido Republicano logra retener la Cámara de Representantes y el Senado en los comicios legislativos de noviembre, entregará a cada votante 5.000 dólares.
Semejante soborno echa por tierra toda la propaganda referente a que el modelo de las elecciones en los países occidentales son «democráticas».
Por un momento piensen la enorme campaña que desatarían los medios hegemónicos de comunicación si un candidato progresista y nacionalista de Brasil, México, Nicaragua o Cuba, por citar algunos ejemplos, expresaran que entregarían miles de pesos a los votantes que los apoyaran.
Sin mediar espacio, los grandes titulares de prensa arremeterían contra éstos con epítetos de dictadura, autocracia, violación de la democracia y muchos otros. Pero en el caso que nos asiste, los medios propagandísticos de occidente han ignorado la grave propuesta realizada por Trump y en contraste se han dedicado a tratar de edulcorar ese claro soborno con disquisiciones sobre si es válido o no el ofrecimiento.
El magnate presentó el denominado «Dividendo Trump» durante la convención republicana celebrada el jueves 11 de septiembre en Dallas, Texas. Con su habitual prepotencia, sostuvo que no cree necesitar la aprobación del Congreso para poner en marcha el programa y afirmó que los legisladores lo respaldarían en caso de que finalmente fuera necesaria una autorización.
La insólita propuesta tendría un costo aproximado de 1,2 billones de dólares, tomando como referencia los cerca de 245 millones de ciudadanos adultos del país. Economistas y expertos fiscales han cuestionado la idea, en momentos en que el Gobierno federal registra déficit anuales cercanos a los dos billones de dólares.
La deuda pública estadounidense supero los 40 billones de dólares, equivalentes aproximadamente a 123-125 % del PIB del país. Entre octubre de 2025 y julio de 2026, Washington gastó 963.000 millones de dólares solamente en intereses de la deuda, una cifra superior incluso al gasto de las Fuerzas Armadas durante ese período.
En un reciente editorial, el diario mexicano La Jornada significó: «Lo preocupante es que, cumpla o no con su promesa, el hecho de ofrecer un pago directo a cambio del triunfo electoral de su partido supone la demolición de los restos de democracia que pudieran quedar en esa nación. La muestra más clara del deterioro de la institucionalidad estadounidense es que, en cualquier otro momento y en cualquier otro país, una declaración semejante sería un escándalo mayúsculo que derivaría en sanciones y posiblemente pondría fin a la carrera política del implicado, pero en el Washington de Trump es sólo un día más».
En ese sentido, el editorial explica que el desmantelamiento de la democracia estadounidense y la destrucción de los controles sobre el financiamiento electoral comenzaron hace medio siglo y se han incrementado con la llegada de Trump a la Casa Blanca.
En 1976 la Suprema Corte determinó que limitar el gasto en campañas viola la libertad de expresión y desde entonces no hay límite alguno al gasto independiente ni al dinero que un candidato puede dilapidar de su propio bolsillo. En junio de este año eliminó los límites sobre la cantidad que los partidos políticos pueden gastar en publicidad y otros conceptos en coordinación con los candidatos.
Entre una y otra sentencia, subraya La Jornada, la Suprema Corte permitió también donaciones ilimitadas por parte de individuos y el uso de recursos donados para que los candidatos se paguen a sí mismos todos los trámites propios que hayan destinado a la campaña. O sea, un aspirante puede comprarse el cargo con su dinero y luego recaudar fondos de los interesados al ser “amigos” de un senador, gobernador o presidente.
Además cualquier organización con registro sin fines de lucro puede gastar sin ningún tope en las elecciones y reservar la identidad de sus donantes. Es decir, en Estados Unidos los grupos criminales a los que Washington dice combatir tienen las puertas abiertas para financiar legalmente a un político y nadie puede preguntar de dónde salió el dinero.
En esas campañas electorales fluyen además abundantes capitales como los del lobby judío; empresarios millonarios y de cualquier organización adinerada que les sea necesario para sus intereses y negocios pueden apoyar a un candidato determinado sin importar que haya sido corrupto, narcotraficante, pedófilo o malversador. Y al que le sirva el saco que se lo ponga.
Todo eso sería considerado como una flagrante corrupción para cualquier país del orbe, pero para Estados Unidos no.
Así son las llamadas «elecciones democráticas capitalistas»: todo para los poderosos, poco para los pobres. Otra trumpada de las que acostumbra a realizar el magnate estadounidense.
Hedelberto López Blanch, periodista, escritor e investigador cubano, especialista en política internacional.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
miércoles, 23 de septiembre de 2026
¿Qué tierra quedará para un Estado palestino?
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¿Qué tierra quedará para un Estado palestino?
Por Mohammed Altaj | 23/09/2026 | Palestina y Oriente Próximo
Fuentes: Ctxt
En los treinta y tres años desde que se firmaron los Acuerdos de Oslo, los asentamientos israelíes se han expandido por Cisjordania y las condiciones de vida para la población palestina no han dejado de empeorar
El 13 de septiembre de 1993 Yasser Arafat e Yitzhak Rabin se estrecharon la mano ante el mundo en los jardines de la Casa Blanca.
Para los palestinos, aquella imagen encerraba una esperanza mucho mayor: que un proceso transitorio condujera al fin de la ocupación y al establecimiento de un Estado palestino.
Pasaron los cinco años que debían ser transitorios. Luego diez. Después veinte. Hoy han pasado treinta y tres años.
Quizá no necesitemos las miles de páginas escritas sobre Oslo para comprender hasta dónde hemos llegado. Basta con mirar el mapa.
Los asentamientos israelíes se han expandido. Los puestos de avanzada se han extendido por las colinas. Carreteras conectan muchos de ellos entre sí y con Israel. Tierras palestinas han sido confiscadas o se han vuelto cada vez más difíciles de alcanzar.
Jerusalén Este está cada vez más rodeada de asentamientos. El Área C, que representa más del 60 % de Cisjordania, sigue bajo un amplio control israelí sobre la planificación, la construcción y la tierra. Y en el Área A, que debía estar bajo control civil y de seguridad palestino, las fuerzas israelíes continúan entrando en ciudades y campos de refugiados, realizando arrestos, demoliciones y cierres de carreteras.
En Jenín, Tulkarem y Nur Shams, más de 33.000 refugiados palestinos desplazados desde comienzos de 2025 siguen sin poder regresar a sus hogares.
Y luego está Gaza, parte del mismo territorio que los palestinos creyeron, al entrar en Oslo, que algún día se convertiría en su Estado.
Entre el apretón de manos de 1993 y el mapa de 2026 hay treinta y tres años resumidos en una pregunta: ¿quién controla la tierra y quién puede permanecer en ella todavía?
Menos de cinco meses después de la firma de Oslo, el colono israelí Baruch Goldstein entró en la mezquita de Ibrahim, en Hebrón, durante la oración del amanecer en Ramadán, abrió fuego contra los fieles palestinos y mató a 29 personas.
Menos de dos años después el extremista israelí Yigal Amir asesinó al primer ministro Yitzhak Rabin porque se oponía al camino político que Rabin había emprendido. Los hechos fueron distintos, pero ambos mostraron muy pronto la fuerza de quienes se oponían a cualquier proceso que pudiera poner fin a la ocupación.
Las negociaciones continuaron. También lo hizo la expansión de los asentamientos. Y esa fue la contradicción central de Oslo: los palestinos negociaban sobre un Estado mientras la tierra sobre la que ese Estado debía existir cambiaba bajo sus pies.
Quizá ningún lugar lo ilustre mejor que E1. La zona se encuentra entre Jerusalén Este ocupada y el asentamiento israelí de Ma’ale Adumim. Su importancia no reside solo en cuántas viviendas puedan construirse allí, sino en lo que esa construcción haría al mapa.
La expansión en E1 amenaza la continuidad territorial palestina entre el norte y el sur de Cisjordania y separa aún más Jerusalén Este de su entorno palestino.
Si la comunidad internacional sigue hablando de un Estado palestino sobre las fronteras de 1967, con Jerusalén Este como capital, ¿dónde se supone que existirá ese Estado si su territorio continúa fragmentándose? Los gobiernos pueden emitir declaraciones interminables en apoyo de dos Estados. Pero los mapas no leen declaraciones. Registran lo que se construye, quién controla la tierra y quién puede acceder a ella.
La misma contradicción aparece en el Área A. La división de Cisjordania en las Áreas A, B y C debía ser temporal. Lo temporal, sin embargo, se ha vuelto casi permanente, mientras que las fronteras creadas por Oslo no impiden que las fuerzas israelíes entren en zonas supuestamente bajo control palestino.
Desde comienzos de 2025 operaciones militares israelíes a gran escala han desplazado a más de 33.000 refugiados palestinos de los campos de Jenín, Tulkarem y Nur Shams. Para m, esta es una de las imágenes más dolorosas de la era posterior a Oslo: un refugiado palestino, cuya familia ya fue desplazada una vez, vuelve a ser desplazado, esta vez del propio campo de refugiados.
Podemos discutir sobre Oslo, los acuerdos de seguridad y quién incumplió qué compromiso. Pero ¿qué lenguaje puede describir a un refugiado que se convierte en refugiado por segunda vez?
La expansión de los asentamientos también suele reducirse a la imagen de unas casas sobre una colina. Pero para los palestinos que viven cerca, un asentamiento no es simplemente una casa. También es una carretera, un puesto de control, una puerta, un puesto de avanzada, un campo al que un agricultor ya no puede llegar con seguridad y una zona de pastoreo que un pastor ya no puede utilizar.
Durante los primeros ocho meses de 2026 Naciones Unidas documentó más de 1.600 ataques de colonos que causaron víctimas palestinas o daños materiales en 275 comunidades. Pero las cifras no explican lo que ocurre después. ¿Puede el agricultor regresar a su campo? ¿Puede el pastor volver mañana a la misma colina? ¿Puede una familia seguir viviendo allí cuando cada trayecto hacia sus tierras se convierte en una confrontación?
Pensemos en Al-Mughayyir, al noreste de Ramala. A comienzos de septiembre se habían documentado allí más de 56 ataques de colonos durante 2026 que causaron víctimas o daños materiales. Los puestos de avanzada se han expandido alrededor de la aldea y el acceso a tierras agrícolas y de pastoreo se ha vuelto cada vez más restringido.
El 2 de septiembre dos niños palestinos murieron por disparos de las fuerzas israelíes en la localidad, en medio de otra oleada de ataques de colonos y operaciones militares. Llegados a ese punto, la expansión de los asentamientos deja de ser simplemente construcción sobre una colina. Se convierte en un sistema de presión sobre una comunidad y sobre su capacidad para permanecer.
Y luego está el agua. Un agricultor palestino puede ser legalmente propietario de su tierra. Pero ¿qué significa ser propietario si no puede regarla?
En Bardala, en el valle del Jordán, las fuerzas israelíes demolieron este año siete invernaderos agrícolas que ocupaban unos 11 dunams y destruyeron las redes de agua conectadas a ellos. Puede parecer un incidente menor frente a los grandes titulares sobre guerra y muerte. No lo es para un agricultor que espera el agua para salvar su cosecha. Si el agua deja de llegar durante varios días, puede perder una cosecha. Si el problema continúa, puede perder sus ingresos. Y si el acceso al agua se convierte en una lucha permanente, cultivar puede volverse imposible.
Cuando eso ocurre, un palestino no pierde solamente una cosecha. Pierde una de las razones más fuertes para permanecer en su tierra. Por eso el desplazamiento no siempre comienza con una excavadora derribando una casa. La casa puede seguir en pie mientras el campo se seca, las zonas de pastoreo se reducen, la carretera se cierra y los ataques continúan. Hasta que una familia recoge sus pertenencias y se marcha. Desde lejos, esa salida puede parecer voluntaria. Pero no ocurrió en el vacío.
Y luego está Gaza. No porque Gaza y Cisjordania hayan vivido la misma realidad. No ha sido así. Sino porque ambas formaban parte del territorio palestino que los palestinos creyeron, al entrar en Oslo, que terminaría convirtiéndose en su Estado.
En 2005 Israel retiró sus asentamientos de Gaza y sus fuerzas terrestres permanentes del interior del territorio. Mientras los asentamientos desaparecían de Gaza, el proyecto de asentamientos siguió expandiéndose en Cisjordania.
Después de que Hamás tomara el control de Gaza en 2007, Israel impuso un severo bloqueo, mientras Egipto también mantuvo restricciones sobre el paso de Rafah.
El 7 de octubre de 2023 Hamás y otros grupos armados palestinos lanzaron un ataque a gran escala contra Israel. Civiles y soldados israelíes murieron y hubo personas tomadas como rehenes y llevadas a Gaza. Es un hecho y debe decirse. Pero ese hecho no cuenta la historia de lo que vino después.
Hasta el 9 de septiembre de 2026 el número de palestinos muertos en Gaza desde octubre de 2023 había alcanzado los 73.669, mientras que 174.652 personas habían resultado heridas, según el Ministerio de Salud de Gaza. Barrios enteros han quedado devastados. Familias han sido desplazadas una y otra vez. Cientos de miles de viviendas han sufrido daños o han sido destruidas, al igual que hospitales, escuelas, carreteras, redes de agua y otras infraestructuras esenciales.
En septiembre de 2025 la Comisión Internacional Independiente de Investigación de Naciones Unidas concluyó que las autoridades y fuerzas de seguridad israelíes habían cometido y seguían cometiendo genocidio contra los palestinos de Gaza. En junio de 2026, publicó nuevas conclusiones sobre violaciones contra niños palestinos y determinó que el ataque deliberado contra niños había dado lugar a actos de genocidio, crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra. Israel rechazó esas conclusiones y niega estar cometiendo genocidio.
Pero Gaza no necesita únicamente lenguaje jurídico ni estadísticas para contar su historia. Hagamos a una familia una pregunta más sencilla: ¿Queda todavía una casa a la que regresar? Y en Cisjordania, hagamos otra: ¿Podrán los palestinos seguir permaneciendo en su propia tierra?
Las experiencias son distintas. Pero en ambos lugares, la posibilidad de permanecer se ha convertido en una cuestión política y humana. Si colocamos estas realidades sobre un mismo mapa, la imagen resulta difícil de ignorar. En Gaza: muerte, destrucción y desplazamiento reiterado. En Jerusalén Este: expansión de asentamientos, demoliciones y desplazamiento. En el Área C: asentamientos, puestos de avanzada y presión sobre comunidades palestinas. En E1: una amenaza a la continuidad territorial. En el valle del Jordán: una lucha no solo por la tierra, sino también por el agua que determina si las personas pueden cultivar y permanecer.
No son realidades idénticas. Pero todas conducen a la misma pregunta: ¿Quién podrá seguir permaneciendo en esta tierra? Después de treinta y tres años, ya no basta con que los gobiernos digan que siguen comprometidos con la solución de dos Estados.
Si el mundo quiere realmente dos Estados, debe proteger ahora la posibilidad física de que exista un Estado palestino: un Estado independiente y soberano sobre las fronteras de 1967, con Jerusalén Este como capital.
Detener la expansión de los asentamientos, impedir el desplazamiento, proteger la tierra palestina y sus recursos hídricos y frenar los proyectos que destruyen la continuidad territorial no son asuntos que puedan aplazarse hasta otra negociación. De ellos depende que quede todavía algo sobre lo que negociar.
Pero si la comunidad internacional continúa hablando de dos Estados mientras, sobre el terreno, un solo Estado consolida su control sobre el territorio entre el mar Mediterráneo y el río Jordán, entonces hay otra pregunta que ya no puede evitarse: si se hace imposible la existencia de dos Estados, ¿puede alguien defender una realidad permanente de un solo Estado en la que palestinos e israelíes no disfruten de los mismos derechos nacionales y políticos?
No me corresponde a mí, ni a este artículo, decidir en nombre de palestinos e israelíes cuál debe ser el arreglo político definitivo. Pero un principio debería ser más sencillo que cualquier mapa o fórmula de negociación: el futuro no puede consistir en la dominación permanente de un pueblo sobre otro.
O existen dos Estados reales: Israel y un Estado palestino independiente y soberano sobre las fronteras de 1967, con Jerusalén Este como capital. O, si la realidad creada sobre el terreno hace imposible esa opción, debe existir un solo Estado democrático en el que palestinos e israelíes vivan con igualdad de derechos e igualdad de ciudadanía.
La comunidad internacional no puede defender de palabra la solución de dos Estados, aceptar en la práctica el control de un solo Estado y, al mismo tiempo, rechazar la igualdad de derechos dentro de la realidad que de ello resulte.
En septiembre de 1993 el mundo contempló cómo Arafat y Rabin se estrechaban la mano. La pregunta entonces era: ¿cuándo se establecerá el Estado palestino? Treinta y tres años después, otra pregunta debe formularse primero: ¿qué tierra quedará para ese Estado y quién seguirá allí para vivir en ella?
Los mapas no registran intenciones. Registran resultados. Cuando a un agricultor se le impide llegar a su tierra, cuando un pastor pierde sus zonas de pastoreo, cuando el agua deja de llegar a un campo, cuando una casa es demolida y cuando un refugiado vuelve a ser desplazado de un campo de refugiados, no son únicamente vidas individuales las que cambian.
Cambia el mapa. Por eso la pregunta ya no es simplemente dónde está el Estado palestino. También es si queda todavía suficiente territorio conectado para que ese Estado pueda existir y podrán los palestinos seguir viviendo en él.
Podemos discrepar sobre el nombre, las fronteras o la estructura de la solución final. Pero ninguna solución permanente puede significar que un pueblo disfrute de plenos derechos nacionales y políticos mientras otro permanezca bajo su control sin los mismos derechos fundamentales.
Un bombardeo puede detenerse. Una incursión militar puede terminar. Una excavadora puede marcharse. Un puesto de control puede ser retirado. Pero si una familia ha perdido su hogar, si un agricultor ha perdido el acceso a sus tierras, si una cosecha ha muerto porque el agua ya no llega hasta ella o si un refugiado ha sido desplazado una vez más, el resultado permanece visible sobre el mapa.
La tierra permanece donde estaba. Lo que cambia es quién puede permanecer en ella.
Mohammed Altaj es escritor, investigador y analista político palestino. Escribe sobre Palestina, derechos humanos, desplazamiento, ocupación y perspectivas políticas para una solución justa.
Fuente: https://ctxt.es/es/20260901/Firmas/55250/acuerdos-de-oslo-cisjordania-palestina-israel-asentamientos.htm
martes, 22 de septiembre de 2026
El sucesor de Guterres frente a la ONU debe ser "una figura disruptiva, valiente y respaldada", dice un experto
- Sputnik Mundo,
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El sucesor de Guterres frente a la ONU debe ser "una figura disruptiva, valiente y respaldada", dice un experto
El secretario general Antonio Guterres ofrecerá su discurso final en la apertura de la Asamblea General de las Naciones Unidas, antes de abandonar el cargo en diciembre tras diez años al frente del organismo. Analistas consultados por Sputnik calificaron su década de gestión como ineficaz y alineada con los intereses de EEUU y sus aliados.
Con su alocución ante el plenario de las Naciones Unidas frente a jefes de Estado y de Gobierno, el ex primer ministro portugués no solo dará inicio al 81.º período de sesiones de la ONU, sino que también comenzará a despedirse al frente de la Secretaría General, tras dos mandatos consecutivos (2017-2026) en los que no ha logrado revertir la creciente percepción de irrelevancia del organismo en el escenario global.
Durante su campaña para obtener el cargo, Guterres había remarcado constantemente que su experiencia como alto comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (2005-2015) le había dejado en claro la necesidad de una ONU que trabajara para terminar con las desigualdades económicas y reducir las asimetrías de poder "que beneficiaban a unos pocos, generalmente a los mismos", palabras que remitían a su pasado como dirigente socialista.
Sin embargo, pese a una retórica inicial que apuntaba a su deseo de alejarse del unilateralismo y a la histórica tutela de Washington (no por nada, la sede principal se ubica en Nueva York y su principal contribuyente financiero es EEUU), su gestión culmina marcada por su renuencia a incomodar a las potencias atlánticas, y limitando su capacidad de acción crítica a la elaboración de comunicados sin consecuencias reales, dijeron expertos a Sputnik.
No se puede posponer más la reforma del Consejo de Seguridad de la ONU, considera el primer ministro indio, Narendra Modi
Mientras Guterres advirtió recurrentemente sobre el "apartheid financiero" que asfixiaba a las economías del sur global, las iniciativas que impulsó carecieron siempre de mecanismos vinculantes para torcer la voluntad de EEUU y aliados, principales responsables de la persistencia de ese sistema.
De este modo, aunque denunció que las economías en desarrollo seguían subordinadas a los dictados de los acreedores del Norte —ya sea a través de sanciones o de las políticas de austeridad demandadas por el FMI—, sus esfuerzos no se tradujeron en medidas concretas para revertir la situación.
En ese sentido, el doble rasero en la aplicación de la normativa internacional se consolidó como una de las marcas definitorias de este periodo. La firmeza y la condena hacia los adversarios de Washington han contrastado con la tibieza e inacción frente a los abusos cometidos por aliados estratégicos del bloque atlántico o la propia Casa Blanca.
Este desequilibrio minó de forma severa la credibilidad de la ONU ante la ciudadanía de regiones como América Latina, África, Asia y hasta ciertas regiones de Europa que, según encuestas recientes, ven al organismo como otra herramienta para promover los intereses de Occidente.
Falta de capacidad política
En un diálogo con Sputnik, el internacionalista Juan Daniel Garay, egresado de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UNAM), opinó que el organismo internacional atraviesa por una severa crisis e identificó una gran incapacidad política en su actual conducción.
"Me parece que a Guterres le ha faltado esa altura de miras para hacer algo sobre los grandes problemas que actualmente enfrenta el mundo. En ese sentido, deja una ONU más irrelevante políticamente y más sometida económicamente que nunca", dijo a este medio.
En relación al concepto de gobernanza global que sustenta al organismo, el analista de la UNAM opinó que la arquitectura internacional se encuentra desbordada por una marcada fragmentación geopolítica, enfatizando el retorno a posturas de poder unilateral que se registra a lo largo del mundo.
"No ha sabido navegar los cambios en el tablero global ni adaptarse a esa realidad, y por eso está tan asentada la visión de que es algo obsoleto, una reliquia de otra época", señaló.
El presidente de Rusia, Vladímir Putin - Sputnik Mundo, 1920, 01.09.2026
Internacional
Putin insta a mejorar la eficacia de la ONU y ampliar la representación de los países del sur global
1 de septiembre, 11:59 GMT
En cuanto al perfil de la futura dirección de la Organización de las Naciones Unidas, Garay consideró oportuno un viraje hacia el sur global que permita romper con la perspectiva eurocéntrica que caracterizó a las administraciones recientes y darle más entidad a los países en vías de desarrollo, con el deseo de que el próximo secretario general sea un eje articulador de estas postergadas demandas.
La necesidad de un cambio de enfoque
Por su parte, Oliver Santin Peña, analista del Centro de Investigaciones de América del Norte de la UNAM, le dijo a Sputnik que, si bien su gestión no fue buena, la pérdida de relevancia geopolítica que sufre la ONU no puede atribuirse exclusivamente a Antonio Guterres.
Para el especialista, el dirigente portugués se enfocó en algunos temas de su interés, como la crisis climática o la distribución equitativa de vacunas durante la pandemia de COVID-19, destacando el programa Covax de la OMS, pero señaló que lo que predominó mayoritariamente durante su gestión fue la retórica sobre la capacidad efectiva de acción.
Santin Peña dijo que órganos de la ONU como el Consejo de Seguridad "son considerados anacrónicos porque conservan una estructura heredada de la posguerra que ya no refleja la realidad internacional", añadiendo que la guerra proxy contra Rusia lanzada por Occidente en Ucrania y las matanzas en territorios palestinos han confirmado que el organismo "no sabe o no quiere responder cuando surgen focos de conflicto".
Dada la mala imagen de las Naciones Unidas, planteó el analista, el sucesor de Guterres "no debería ser un burócrata, sino una figura disruptiva, valiente y respaldada internacionalmente y no solo por Occidente, capaz de exigir el cumplimiento del derecho internacional y la implementación de mecanismos multilaterales alternativos".
Al respecto, Santin Peña recordó que, a nivel de la estructura interna del Secretariado, el decenio de Guterres no alteró la composición eurocéntrica de la alta dirección de la ONU, señalando que las agencias y programas más importantes y mejor financiados del sistema continuaron bajo la órbita de funcionarios formados en Estados Unidos y Europa.
"Esta continuidad en las cúpulas burocráticas perpetuó enfoques de desarrollo y de derechos humanos moldeados desde las capitales del norte global, marginando las perspectivas y necesidades del sur. Es decir, fue más de lo mismo, y eso es una mala noticia", concluyó.
De qué manera nos matará la inteligencia artificial
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El verdadero peligro inminente de la inteligencia artificial podría ser mucho más físico y silencioso: una insaciable demanda energética y de recursos que acelera el colapso climático.
De qué manera nos matará la inteligencia artificial
Por Julio Fernández Peláez | 21/09/2026 | Conocimiento Libre, Ecología social
Fuentes: Rebelión
Mientras figuras como Sam Altman y Dario Amodei advierten sobre un alarmante 10% de riesgo de extinción humana por la pérdida de control de la IA, investigadores y líderes como Yann LeCun o Donald Trump tildan estas alertas de maniobra mercantil o simple bulo. Más allá de la ciencia ficción y la carrera militar por la supremacía autómata, el verdadero peligro inminente de la inteligencia artificial podría ser mucho más físico y silencioso: una insaciable demanda energética y de recursos que acelera el colapso climático. ¿Estamos educando a una tecnología sobrehumana para competir y destruir antes de enseñarle valores?
Dentro de las aplicaciones más conocidas de la IA destaca la militar.
Es posible que el desarrollo de esta tecnología ayude a los humanos a comprender mejor el mundo en el que viven y a comprenderse a sí mismos, lo que redundará positivamente si el conocimiento obtenido se emplea para proteger el planeta y las civilizaciones. Sin embargo, por el momento —y esta es una triste realidad—, la loca carrera para construir una supermáquina inteligente capaz de pensar por sí misma y tomar decisiones propias es la misma carrera de los gobiernos por garantizar su supremacía en todo tipo de armas autómatas y autónomas. Así que, por ahora, la mayor utilidad que tiene la IA desde un punto de vista estratégico es cómo matar a otros humanos antes de que nos maten a nosotros.
Pero este no es el peligro que relatan algunos eminentes investigadores de la IA, sino otro mayor e inmediato. Para ellos, existe «hasta un 10 % de probabilidad de que la IA provoque la extinción humana en esta década», una afirmación que rápidamente fue refrendada por gurús de la inteligencia artificial como Dario Amodei o Sam Altman, y a continuación también por determinados magnates y dueños de la IA, como Elon Musk.
Se trata, como decimos, de un relato y, en consecuencia, podría tener un fundamento antropológico en el que el miedo es el motor principal. Así que, ¿por qué creer que podría ser verdad? Y, sobre todo, ¿cómo va a ser esa extinción?
Antes de nada, debemos situar el origen de la afirmación. La frase se atribuye a Evan Hubinger, director de Ciencia de Alineación en Anthropic, y surgió como respuesta a la renuncia del investigador Jacob Coxon por razones éticas. Pronto generó una amplia cobertura en medios internacionales, en especial cuando Dario Amodei, que llevaba meses advirtiendo en su blog de los peligros de una inteligencia artificial descontrolada, compartió su ensayo titulado We Must Pace the Frontier.
Dario Amodei no es un personaje cualquiera: es el cofundador y Director Ejecutivo (CEO) de Anthropic, y anteriormente fue vicepresidente de Investigación en OpenAI, participando en el desarrollo de los modelos GPT-2 y GPT-3. Su opinión, en consecuencia, es muy relevante y no puede ser interpretada como una simple manera de hacer valer más a la empresa para la que trabaja, porque lo que pide Amodei, al igual que otros muchos investigadores, es una regulación de la tecnología por parte de los gobiernos. Aunque también es cierto que esto podría estar relacionado con una estrategia meramente mercantil: la conocida estrategia de «captura del regulador».
Al exigir leyes estrictas para los «modelos de frontera» (es decir, los más avanzados), las empresas que mantienen el monopolio de la IA podrían pretender establecer barreras de entrada a otras más pequeñas y de código abierto, una teoría que defienden figuras como Yann LeCun, uno de los investigadores más importantes en inteligencia artificial, especializado en aprendizaje profundo (deep learning).
Sea como fuere, lo cierto es que, de llegar esta regulación, es muy difícil que incluya a todos los gobiernos por igual, sobre todo en el contexto de competencia entre EE. UU. y China. Esta limitación en la práctica —en especial tras las declaraciones de Trump subrayando que los temores de extinción son un bulo y aliándose así con el sector escéptico de Silicon Valley— nos lleva a sospechar que «algo de cierto hay» en las observaciones de Dario Amodei.
Y ahora vamos al meollo del asunto: por qué esta tecnología es tan peligrosa si no existe un control sobre ella. Amodei lo explica utilizando el término «automejora recursiva», es decir, la capacidad recurrente de mejorarse a sí misma o, dicho de otro modo, que la IA ha aprendido a aprender. ¿Y por qué esto es un problema? Muy sencillo: porque los programadores están perdiendo la capacidad de comprender los lenguajes de la propia IA. Es decir, existe un problema de desalineación: la máquina se independiza. Y lo que es peor aún: se independiza teniendo la capacidad de pensar de manera colectiva. La idea distópica de que las máquinas puedan dialogar entre sí y burlar todas las capacidades de control por parte de los humanos podría convertirse pronto en un hecho y no solo en un experimento de laboratorio.
En resumen, la IA podría tener la capacidad, en un futuro no muy lejano, de tomar decisiones que provoquen un colapso en los sistemas financieros, energéticos, sanitarios o políticos. Una intromisión indebida en cualquiera de estos sistemas significaría un colapso en el funcionamiento de la sociedad, la cual podría regresar, en cuestión de segundos, a la era de las cavernas. La IA podría hacer esto bajo las órdenes de un psicópata que llegara al gobierno de cualquier país poderoso con la finalidad de imponer su imperio; pero también podría hacerlo de forma autónoma, interpretando que este es el camino más rápido y eficiente para lograr sus objetivos de avanzar en el conocimiento sin que nadie (tal vez un gobierno díscolo) pueda frenar su «automejora recursiva».
Esta sería, sin duda, la primera de las formas de destrucción masiva que tendría la IA al alcance de la mano. Sin embargo, hay otras muchas, y una de ellas —tal vez la que menos se está teniendo en cuenta— es la más probable y al mismo tiempo sencilla. Es obvio que a medida que la IA avanza en su desarrollo y aparecen nuevos modelos cada vez más inteligentes, se necesita una cantidad creciente de recursos. Y este es un peligro real de orden físico e incuestionable.
Son datos y no especulaciones que la revolución de la IA generativa conlleva impactos ecológicos drásticos: por una parte, para alimentar los masivos centros de datos que se están instalando en todos los rincones del mundo, se está posponiendo el cierre de plantas de carbón y poniendo en funcionamiento otras muchas de gas, además de saturar la capacidad de las redes de absorber energía renovable. Esto compromete las metas globales de descarbonización, acentúa la crisis climática y, lo que es aún más grave, promueve conflictos para acaparar recursos energéticos imprescindibles. Por otra parte, debemos hablar del agotamiento hídrico y mineral: hay un consumo ingente de agua para la refrigeración y una brutal demanda de minerales críticos y escasos.
La tormenta perfecta está en camino: acelerar la llegada del colapso climático es la forma más clara de atentar contra el futuro de la humanidad y de todas las especies que habitan el planeta, a lo que hay que sumar la aceleración de los conflictos bélicos, pues no olvidemos que uno de los fines principales del desarrollo de la IA es el armamentístico.
Esta posibilidad no solo depende de los humanos que, de momento, controlan la IA. Si se llega a desarrollar una superinteligencia que no esté alineada con los valores humanos, el sistema buscará la consecución del objetivo para el que fue programado de la manera más óptima posible y garantizando su propia supervivencia. Esto implica procurar toda la energía y capacidad de procesamiento necesarias para ejecutar la solución. En un escenario de pérdida de control, una entidad digital podría hacerse con los sistemas de defensa y apropiarse de redes eléctricas, infraestructuras críticas y quién sabe si de gobernantes abducidos por su «inteligencia».
No es imprescindible que la máquina imponga nada por la fuerza; basta con que existan humanos que la obedezcan. Y este proceso de obediencia ya ha comenzado: culturalmente nos estamos preparando, casi sin darnos cuenta, para creer que la IA tendrá la mejor respuesta a nuestros problemas.
Pero no es cierto. En el presente, ella solo puede simular un comportamiento inducido; no tiene autoconciencia y, por lo tanto, no es responsable de sus actos. En su inmadurez y en su camino hacia la independencia y el autodesarrollo como «ser vivo», necesitará a los humanos, pero solo los utilizará: que nadie piense que querrá ser tan «humana» como para procurar nuestra salvación. Tal y como sucede con los niños maleducados, no le estamos enseñando valores; le estamos enseñando a competir, a sobrevivir y también a matar a otros seres.
No hay que esperar milagros.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
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