domingo, 4 de octubre de 2026

El escudo en la retaguardia estratégica

Recomiendo: El escudo en la retaguardia estratégica Por Ignacio Figueroa Foessel | 03/10/2026 | Fuentes: Rebelión Los conflictos a través de la historia nos enseñan que hay consideraciones esenciales para consolidar la fuerza estratégica de las naciones. Postulados geopolíticos que deben ser tomados en cuenta para prevalecer en el enfrentamiento bélico para también en lo comercial e incluso en lo diplomático. La retaguardia estratégica fue determinante en la invasión que sufrió Rusia en la lucha contra la coalición de naciones europeas encabezadas por el emperador Napoleón en conjunto a una veintena de países. La estrategia de defensa se denominó “tierra arrasada” que implicó la retirada destruyendo toda posibilidad de avituallamiento de recursos encontrados en la propia nación invadida, solamente entablando combates cuando las condiciones del terreno eran favorables. La más importante de éstas fue la batalla de Borodino que se saldó que la victoria táctica de Napoleón pero que no tuvo un carácter decisivo, pero implicó la retirada más allá de Moscú, ciudad que fue quemada privando al vencedor de recursos necesarios para la sobrevivencia ad-portas del invierno. Durante la Segunda Guerra Mundial las fuerzas soviéticas entablaron diferentes batallas contra la Wehrmacht acciones que se saldaron con la pérdida de cantidades espectaculares de tropas y equipos militares rusos, los alemanes solamente fueron frenados y derrotados a pocos kilómetros de Moscú gracias a la tenacidad de los defensores y a la llegada del invierno. El extenso territorio soviético permitió trasladar el grueso de la industria pesada más allá de los Montes Urales, donde quedó fuera del alcance de los bombarderos enemigos. La profundidad estratégica de la retaguardia soviética reunía las condiciones de recursos naturales y mano de obra calificada para aumentar la producción industrial hasta sobrepasar la alemana lo que derivó en la victoria en la Gran Guerra Patria. En la guerra de Vietnam las fuerzas del sur entablaron batallas bajo el concepto de la lucha de guerrillas, escogiendo el lugar y el tiempo indicado sin exponerse a una derrota catastrófica. La doctrina de la retaguardia estratégica funcionó al usar como base segura los países vecinos de Laos y Camboya por donde transitaba la Ruta Ho Chi Minh. EE. UU. comprendió que la posibilidad de victoria pasaba por el bombardeo de los países vecinos, acción que ejecutó con celo al lanzar más de 2.5 millones de bombas contra Laos. Sin embargo, no logró prevalecer por la falta de tropas en el terreno en esas naciones. En la actual guerra en Ucrania, el extenso territorio ruso sirve para mantener la capacidad industrial en lugares donde no llegan los ataques occidentales o existe el tiempo suficiente para captar y destruir los artilugios aéreos como misiles y drones. En el ataque estadounidense sionista a Irán, la retaguardia estratégica es el propio territorio persa pero también la alianza que mantiene con Rusia y China que permite la mantención de la logística a pesar de las sanciones y el bloqueo naval por parte del imperialismo. La retaguardia estratégica americana Ante la evidencia incontrarrestable de la importancia crucial de la retaguardia segura para la defensa y la ofensiva, numerosos teóricos estadounidenses basaron sus doctrinas en mostrar que la base estratégica de los EE.UU. es todo el continente americano. Desde James Monroe, Nicholas Spykman o la nueva doctrina Donroe, los EE.UU. visualizan a Latinoamérica como su coto reservado de explotación, una plataforma segura resguardada por los océanos que permite una enorme extensión de territorio para refugiarse si se viera amagado su dominio mundial. La estrategia de injerencia política electoral, golpes de Estado o la acción punitiva directa bajo la invasión de los marines colocó a los territorios más allá del Río Grande como tutelados por los estadounidenses. El Escudo de las Américas en su concepción no es entonces algo original del actual régimen de Donald Trump, sino más bien seguir una tradición – pero donde cometen una serie de errores de cálculo que garantizan amargar su realización-, los que van desde lo comunicacional hacia las reales posibilidades económicas realización. El paso previo para la consolidación del Escudo fue el llevar a regímenes de ultraderecha a la presidencia de las naciones Latinoamericanas, aprovechando la crisis de inseguridad planteada por el seguimiento de las políticas neoliberales que destruyeron el tejido social de las naciones. La injerencia electoral fue descarada en varios de los procesos políticos desde la amenaza a la cooptación, desde el chantaje hacia la colonización tecnológica. Los gobiernos de extrema derecha compiten entre sí por ser los más rastreros posible con el dictador del norte. Siguiendo la línea verborreica alejada de todo eufemismo, Trump hace gala de su estilo directo con una iniciativa que produce efectos comunicacionales contradictorios: por una parte, solamente un sector marginal de la sociedad latinoamericana está de acuerdo de que los EE.UU. deben detentar una actitud paternalista sobre sus naciones, solo los recalcitrantes que plantean la superioridad estadounidense y de los valores occidentales por sobre las naciones mestizas. Estos afirman que la alineación con el imperio es una condición esencial para la sobrevivencia, sin embargo, quienes creen en esta condición son una parte de la elite, mientras que otra, se sienten soliviantados cuando son apostrofados lisa y llanamente como “el patio trasero”. Por otra parte, los sectores populares han sido condicionados desde la infancia por los conceptos de patria y soberanía, si bien estos se presentan con la interpretación que entrega la hegemonía de la superestructura cultural; una asociación de tal naturaleza, que explícitamente les pone en estado de dependencia absoluta y directa, choca con todo el imaginario creado por la educación y la tradición. El Escudo de las Américas se puede transformar en un punto de inflexión de las condiciones políticas para que los ciudadanos, que en su desesperación por la falta de expectativas frente a crisis consecutivas votaron o votan por la ultraderecha, puedan comprender que los dictados nacionalistas son solamente instrumentos utilizados por un determinado grupo para obtener el poder, aumentando las contradicciones internas de los gobernantes. Trump desnuda a los partidos y movimientos de extrema derecha con su retórica falaz dejándolos en una situación deficitaria de capital político. Quienes adhieren a la iniciativa solamente podrán gobernar con un apoyo de menos del 25% del electorado, dejando en manos de sus detractores la iniciativa estratégica. Por esto es por lo que tienen que aprobar leyes contra la protesta y la insurgencia, ya que visualizan su proximidad. Económicamente hablando, la ultraderecha necesita existencialmente éxitos que avalen su capacidad de gobernar de crear riqueza, empleo y mejoras en la calidad de vida. Es el propio Trump quien propicia la imposibilidad de resultados auspiciosos con la generación de conflictos e inestabilidad. Su condición vociferante no deja lugar a dudas para la opinión pública de quién es el responsable de la carestía de la vida, la subida de los precios de los combustibles y el aumento de la inflación. Los países latinoamericanos tienen una tradición de lucha antiimperialista y búsqueda de la independencia tras años de injerencias. El desparpajo con que se presenta El Escudo de las Américas entrega la posibilidad de rearticular la oposición a la extrema derecha con mensajes simples que el grueso de la población pueda comprender; con carencias que todos podrán sentir en sus propias vidas, por lo que la iniciativa de seguridad panamericana –incluido el uso del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) como herramienta militar- será la base para su fracaso cuando se deja poco o ningún espacio para que el pueblo pueda creer que se trata de algo que les favorece. Tendrán que apelar a redoblar la manipulación mediática de sus bots para mostrar que las inversiones de China son lesivas o traen aparejadas un peligro para la soberanía. Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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