De Balfour al Diluvio de Al-Aqsa: ni olvido ni perdón


Fuentes: Alkarama

109 años después de la Declaración Balfour, el pueblo palestino sigue enfrentándose a un proyecto colonial sostenido por potencias extranjeras. Frente al genocidio, el despojo y los intentos de borrar nuestra existencia, seguimos afirmando nuestros derechos a la tierra, al retorno, a la autodeterminación y a la liberación.

El 2 de noviembre de 1917 el Gobierno británico expresó su apoyo al establecimiento de un «hogar nacional para el pueblo judío» en Palestina. Una potencia imperial decidió sobre una tierra que no le pertenecía, sin reconocer los derechos políticos y nacionales del pueblo que la habitaba. En aquella declaración nuestro pueblo quedó reducido a unas «comunidades no judías»: una forma de negar nuestra identidad y nuestra condición de sujeto político en nuestra propia patria.

Balfour representa una responsabilidad colonial que no podemos encerrar en los libros de historia. La desposesión, la expulsión y la fragmentación de Palestina forman parte de una misma lógica: apropiarse de la tierra y quebrar la voluntad de quienes pertenecen a ella. La Nakba no terminó con la expulsión de 1948. Su continuidad se expresa en el desarraigo, la colonización y el intento de convertir la vida palestina en algo imposible.

La responsabilidad británica tampoco borra la de los demás gobiernos que han contribuido a sostener este proyecto. Estados Unidos y las potencias europeas deben responder por sus decisiones. En febrero de 2024 expertos de Naciones Unidas señalaron a Estados Unidos y Alemania como los principales exportadores de armas a Israel y exigieron detener las transferencias ante el riesgo de su utilización en crímenes internacionales. Las advertencias sobre la posible complicidad de Estados y empresas fueron reiteradas en junio de aquel año. Nadie puede alegar desconocimiento.

Exigimos responsabilidades a todos los gobiernos que han proporcionado armas, financiación, apoyo logístico o cobertura política al exterminio del pueblo palestino. También a quienes pretenden sustituir sus obligaciones por declaraciones de preocupación, mientras mantienen relaciones que sostienen la impunidad. Y a los gobiernos árabes que anteponen la normalización con Israel a los derechos y la vida de nuestro pueblo.

De Balfour al momento histórico abierto por el 7 de octubre de 2023, conocido como Diluvio de Al-Aqsa, hay una realidad que ningún relato colonial puede ocultar: Palestina no comenzó a existir cuando sus ocupantes decidieron nombrarla, y su historia no puede reducirse a esa fecha. Nuestro pueblo nunca aceptó su desaparición ni dejó de luchar por su libertad.

Desde las revueltas contra el dominio británico hasta las movilizaciones populares, la organización de las mujeres, las luchas de las prisioneras y los prisioneros y la defensa cotidiana de la tierra, generaciones de palestinas y palestinos han mantenido viva la causa. De Nazaret a Ramala, de Gaza a los campamentos del exilio, somos un pueblo unido por la tierra, la memoria y el derecho al retorno.

Nunca hemos dejado de resistir ni vamos a dejar de hacerlo hasta la liberación de toda Palestina, del río al mar, y la recuperación de todos nuestros derechos. El fin del colonialismo, el retorno de las personas refugiadas, la libertad de las personas presas y la autodeterminación son derechos irrenunciables.

Recordar Balfour exige actuar: organizar la solidaridad, impulsar el boicot, exigir un embargo militar efectivo y reclamar justicia y reparación. Ningún gobierno tiene derecho a negociar nuestra desaparición ni a decidir qué parte de nuestra patria o de nuestros derechos debemos abandonar.

Ni olvido ni perdón. Por la liberación, el retorno y una Palestina libre del río al mar.

Fuente: https://alkarama.eu/de-balfour-al-diluvio-de-al-aqsa-ni-olvido-ni-perdon/