jueves, 8 de agosto de 2019

"François Houtart: Vida y pensamiento"


"François Houtart: Vida y pensamiento"
Un hacedor del bien común de la humanidad



François Houtart: Vida y pensamiento es una antología de ensayos publicada en junio de 2019, en el segundo aniversario de la muerte del sociólogo marxista, teólogo de la liberación y activista social.
Cuando muere un maestro, deja un vacío. Cuando muere un maestro, que es también un querido amigo, casi un padre, deja un sentimiento de orfandad. El Grupo de Pensamiento Alternativo transformó el sentimiento desolador de la orfandad en una obra colectiva que continúe el diálogo con el accionar y las ideas de François. Más allá del valioso aporte de lúcidos intelectuales y activistas, este libro es sobre todo un acto de amor por el maestro, expresado colectivamente. y en ello reside su fuerza primordial: en la multiplicidad de voces que en su conjunto logran reunir los aspectos más sobresalientes del gran humanista e intelectual que supo ser también una persona bondadosa.
Nidia Arrobo -de la Fundación Pueblo Indio de Ecuador- fue el eje del proceso de convergencia de militantes de alternativas anticapitalistas que trabajaron junto a François en América, África, Europa y Asia. A los autores del Grupo de Pensamiento Alternativo se sumaron Samir Amín, Frei Betto, Geoffrey Pleyers, Nguyen Duc Truyen, Juan José Tamayo, Wim Dierckxsens / W. Formento entre otros. Así se fue tejiendo la trama de esta obra, con la suma de aportes de Cuenca a Quito, de Brasil a Sri Lanka, de España a Vietnam…
“A François le debemos la creación del Foro Mundial de Alternativas”  
El punto de partida del libro es la afirmación inequívoca de Samir Amin: “A François le debemos la creación del Foro Mundial de Alternativas”. Samir Amin, destacado economista marxista independiente, explica que el término alternativas está en plural porque no creían tener una receta de qué se debía hacer, sino que el objetivo era convocar a una convergencia de alternativas. François propuso un lugar de encuentro, de intercambio de ideas entre todos los movimientos en conflicto con la lógica y las políticas implementadas por el capitalismo neoliberal. El primer encuentro se realizó en El Cairo en abril de 1997. Y el lanzamiento público tuvo lugar en enero de 1999 en Davos, Suiza. “¿Por qué no ir al sitio elegido por las oligarquías políticas y financieras que manejan el mundo para hacer un anti-Davos?”, preguntó François. Precisamente eso hicieron con la participación de sindicalistas de Brasil, India, Corea del Sur y Francia; campesinos de Burkina Faso, Bali, India y Brasil y de movimientos de mujeres de Quebec y China. Le Monde Diplomatique difundió la agenda anti-Davos, en la que se respondía desde la perspectiva de los campesinos/obreros/trabajadores a cada punto de la agenda Davos, que representa los intereses de los multimillonarios que gobiernan el mundo. El Foro Mundial de Alternativas fue el origen de los Foros Sociales Mundiales.
Lo que nos une es más importante que lo que nos divide
Más allá del (necesario) debate de ideas, el objetivo primordial compartido por François y Samir era crear instancias de coordinación de las luchas sociales dentro de cada país y entre los diferentes países; una convergencia de alternativas con respeto por la diversidad, bajo el lema: Lo que nos une es más importante que lo que nos divide.
El espíritu internacionalista y el respeto por la diversidad en pos de la convergencia de distintas tendencias populares en lucha por el cambio social han sido la brújula del activismo y del pensamiento de François. Nidia Arrobo dice: “Multifacético y abierto a todas las causas, a François le dolía el mundo… y asumía como propios los grandes problemas como el sufrimiento infligido en los pueblos del Medio Oriente, los Tamiles, Haití. Se opuso al injusto bloqueo contra Cuba, la sangrienta guerra en Colombia, la opresión contra los pueblos indígenas, la devastación de los ecosistemas, el calentamiento global... Apoyó las luchas anticolonialistas africanas, la resistencia vietnamita… Trabajó junto a humanistas, los movimientos campesinos, indígenas y defensores de los derechos humanos y de la naturaleza -no como observador sino como miembro activo: investigando, analizando, diseñando soluciones e involucrándose en la aplicación de esas soluciones -fiel al método aprendido en Bélgica junto a la Juventud Obrera Católica: Ver/Juzgar/Actuar".
"Había que salir a las minas de carbón, a las aldeas, a las cooperativas agrícolas del Boerenbond"
Y es en Bélgica, en la Universidad de Lovaina, donde Gustavo Pérez conoció a François en 1954, como lo relata en su ensayo testimonial "Mis experiencias de vida con François Houtart desde 1954". Quien los introduce es Camilo Torres -el sacerdote tercermundista y revolucionario que murió luchando por una sociedad más justa en Colombia. Gustavo y Camilo -ambos colombianos- eran amigos desde muy jóvenes y decidieron continuar estudiando sociología en Lovaina por recomendación del joven profesor belga Houtart, quien devino mentor de ambos (a pesar de su juventud, 29 años, solo unos pocos años mayor que Gustavo y Camilo). "François nos inició en la formación académica en contacto con la realidad. Había que salir a las minas de carbón, a las aldeas, a las cooperativas agrícolas del Boerenbond; asistir a reuniones de la Juventud Obrera Católica (JOC), de los sindicatos. La amistad con François, que perduró a través de los tiempos, nos impactó a Camilo y a mí; fue nuestro guía y consejero", dice Gustavo. La amistad y el trabajo compartido en las ciencias sociales y en la teología de la liberación dura más de 60 años.
Arraigar las luchas en el análisis de la realidad social
El artículo de Nguyen Duc Truyen [1] , “François Houtart en la memoria de sus amigos vietnamitas”, señala que la entrañable amistad de cuatro décadas surge con la participación activa de François en defensa de la paz de Vietnam. Fue presidente de la Asociación de amistad belga-vietnamita y desde 1978 cooperó en la investigación científica con el Instituto de Sociología de Vietnam realizando un estudio de terreno en la comuna rural de Hai Van en el delta del río Rojo. François se incorporó a la vida de la comuna, especialmente al quehacer de la cooperativa agrícola.
Su aporte fue integral; en la década de 1970, por su iniciativa y trabajo se mejoró el dispensario médico de la comuna y se creó un jardín de plantas medicinales y un taller para producir medicamentos. En la década de 1990, influyó en la creación de una escuela primaria y otra secundaria. En la década de 2000, ayudó a formar centros de capacitación técnica y un fondo de microcrédito. A la par, elaboraba informes sociológicos sobre la comuna. En el primer informe de 1980, resaltó la importancia del modelo socialista de colectivización, pero también expresó sus reservas sobre el proceso de transformación económico-social proponiendo que se impulsara la educación como tarea urgente en el corto y en el largo plazo para garantizar un equilibrio entre el modelo económico y el cultural. No solo propuso iniciativas de desarrollo de la educación sino que también buscó los fondos internacionales de ayuda al desarrollo para financiar una parte importante de la infraestructura de la comuna.
Cooperó con el Instituto de Sociología de Hanoi siendo el primer profesor que enseñó de manera sistemática y práctica los conocimientos fundamentales de la Sociología a los investigadores del Instituto. El primer informe sobre la comuna rural de Hai Van contribuyó a formar a la primera generación de investigadores del Instituto de Sociología -entre los que figura Nguyen.
En Vietnam, al igual que en otras partes del mundo, arraigar las luchas en el análisis de la realidad social, fue el leitmotiv de François Houtart, señala Geoffrey Pleyers en su artículo “François Houtart: Una sociología de la liberación”. Agrega que no era solo un analista de la evolución de la sociedad y de los movimientos sociales, sino que fue ante todo un protagonista del cambio: desde la década del 70 planteó la necesidad de lograr la confluencia de las luchas sociales, tanto entre países como entre diferentes sectores, incluyendo a los gobiernos progresistas, de los que rescataba su potencial para “promover alternativas y realizar cambios sociales” -sin dejar de señalar con espíritu de crítica constructiva las políticas “post-neoliberales, pero no post-capitalistas” de dichos gobiernos.
El rol clave de François en el desarrollo de la solidaridad internacional con el pueblo tamil de Sri Lanka queda plasmado en el artículo "François: Luminoso ejemplo de solidaridad con Tamil Eelam" [2] . Viraj Mendis revive la muerte de François en la Fundación Pueblo Indio de Ecuador, en la víspera de un evento en solidaridad con el pueblo Tamil en Quito. Dice: " Me acuerdo muy claramente de aquel día fatídico de junio [de 2017] cuando Surimana, Nidia y yo intentábamos reanimar a François... En lo más íntimo de nuestros corazones, sabíamos que era demasiado tarde, pero había una desesperación en nuestros esfuerzos para reanimarlo. Esta desesperación no se basaba únicamente en los profundos sentimientos que teníamos por este hombre excepcional. En aquel momento frenético, sentíamos también una ansiedad por cómo su muerte afectaría a la lucha en la cual los cuatro estábamos tan íntimamente involucrados. Sin él esta lucha jamás hubiera empezado. Y desde su comienzo, él fue su interlocutor como así también su mayor catalizador. Desesperadamente queríamos que viviera porque lo amábamos y, también porque nuestra lucha colectiva lo necesitaba..."
Francisco Muñoz en el ensayo "François Houtart: Política y liberación" señala que a partir de la crisis de 2008, el pensamiento de François se articula en torno a tres temas fundamentales: la naturaleza estructural de la crisis del capital, los procesos de transición y la propuesta alternativa de los bienes comunes de la humanidad. Resalta que en su dimensión utópica el pensamiento político de Houtart se basa en el paradigma de la esperanza, comprendida como una expresión y un concepto fidedignamente cristiano-evangélico, que enfoca el futuro y la superación de la pobreza y la explotación en la transformación de la situación en la Tierra y en el presente.
"Movilizar las energías en un Frente Unido"
El aporte de François Houtart para comprender y transformar la realidad ecuatoriana es de una magnitud invaluable. Aplica el método científico para analizar la realidad y proponer soluciones en diálogo con los movimientos sociales, en contacto directo con los campesinos y las comunidades indígenas del país. Algunos de los autores ecuatorianos -Esteban Daza, José Astudillo, Fernando Vega, Francisco Muñoz- ahondan en diferentes aspectos del aporte de François. Por su parte, Napoleón Saltos señala que para François era primordial " la posición de los movimientos sociales, sobre todo de los pueblos indígenas. Escuchaba a todos los sectores. Tenía acceso para hablar directamente con el presidente Correa, sobre todo en el primer período. Tenía una relación especial con las organizaciones indígenas, sobre todo con la CONAIE, no sólo a nivel de dirigencia, sino de bases. Periódicamente recorría el país, especialmente el campo... Buscó servir de puente para restablecer los lazos entre el gobierno y el movimiento indígena en momentos de conflicto, como en el caso de la amenaza de quitar el local a la CONAIE o ante la criminalización de la lucha social. Pero recalcaba que se trataba de discrepancias dentro de la izquierda".
Creo que la antología logra con creces el propósito de continuar el diálogo con el pensamiento y el accionar de François Houtart, motivándonos a leer o releer sus escritos. Por mi parte, volví a leer “La agricultura campesina e indígena como una transición hacia el bien común de la humanidad: el caso del Ecuador”, uno de sus últimos artículos [3] :
Para el futuro, la solución no se encuentra en un capitalismo oligárquico vinculado con el capital financiero. Tampoco la continuidad de un capitalismo moderno dará la respuesta que no ha podido proponer durante la última década. Se trata de una nueva propuesta, basada sobre una refundación del proyecto, como un elemento de una transición hacia un paradigma post-capitalista. Por eso las fuerzas de la lucha social deben reconstruirse desde la base, movilizando las energías en un Frente Unido, con metas precisas y propuestas concretas, donde nadie, en particular los movimientos indígenas, pierda su identidad. Es urgente. Es posible. Mañana será demasiado tarde.  
En defensa de la capitana alemana del barco Sea Watch detenida por rescatar a 40 inmigrantes que naufragaron en el Mediterráneo, decía acertadamente el filósofo Santiago Alba Rico que en un solo gesto la valiente joven expresó uno de esos valores fundamentales que debemos proteger: la opción preferencial por los otros. De igual manera, podemos decir que los gestos de François expresaron un valor esencial que debemos proteger: la opción preferencial por los otros.
Presentación del libro François Houtart: Vida y pensamiento -Universidad Andina Simón Bolívar, Quito (Ecuador), 3 de julio de 2019.


Silvia Arana, editora del libro François Houtart: Vida y pensamiento.

Notas:
[1] Traducido del francés por Víctor Hugo Jijón, Grupo de Pensamiento Alternativo.
[2] Traducido del inglés por Billy Gills, Grupo de Pensamiento Alternativo.
[3] La agricultura campesina e indígena como una transición hacia el bien común de la humanidad: el caso del Ecuador - François Houtart http://www.rebelion.org/noticia.php?id=225334 
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Redes caníbales

Redes caníbales



Caníbal es todo aquel que devora a individuos de su misma especie. Para hacerlo, necesita dominar a la presa, tornarla indefensa, entonces tratar de devorarla. Ese es el rostro alarmante de las redes digitales, tan útiles para facilitar nuestra intercomunicación. Al igual que los vehículos –aviones, autos, motos– que resultan útiles para movilizarnos más rápidamente y, sin embargo, son utilizados para llevar a cabo actos terroristas como el atentado a las Torres Gemelas de Nueva York, las redes digitales tienen su lado sombrío. 

Si no sabemos usarlas adecuadamente, devoran nuestro tiempo, nuestro humor, nuestra civilidad. De ahí mi resistencia a llamarlas redes sociales. La sociabilidad no siempre supera a la hostilidad. Incluso devoran nuestro sueño, pues hay quienes ya no logran desconectar el Smartphone a la hora de dormir. Devoran también nuestra capacidad de discernimiento, en la medida en que nos tribalizan y nos confinan a una única visión del mundo, sin apertura a lo contradictorio ni tolerancia para quien adopta otra óptica. 

La medicina ya está atenta a una nueva enfermedad: la nomofobia. El término surgió en Inglaterra, derivado de no-mobile, esto es, privado del aparato de comunicación móvil. En síntesis, es el miedo a quedarse sin celular. Es la enfermedad adictiva más reciente, que estudian actualmente los terapeutas. 

Hay quien permanece horas en las redes, naufragando más que navegando. El rostro caníbal del celular devora también nuestro protagonismo. Es el celular el que, mediante sus múltiples herramientas y aplicaciones, decide el rumbo de nuestras vidas. El diluvio de informaciones que cae una y otra vez sobre cada uno de nosotros, casi todas descontextualizadas, nos conduce ineluctablemente al territorio de la posverdad. Tocan nuestra emoción y, vertiginosas, neutralizan vuestra razón. No hay dudas de que la mayoría de nosotros es incapaz de ofender gratuitamente a un desconocido en la panadería de la esquina. Pero en las redes muchos endosan difamaciones, acusaciones sin fundamento y calumnias: ¡Las famosas fake news! 

Hace más de 70 años, mi cofrade Dominique Duberle escribió a propósito de la cibernética: «Podemos soñar con un tiempo en el que una máquina de gobernar supla la hoy evidente insuficiencia de las mentes y los instrumentos habituales de la política» (Le Monde, 28 de diciembre de 1948). 

El Leviatán cibernético previsto por el fraile dominico francés hoy tiene un nombre: Google, Facebook, WhatsApp, etc. Esas corporaciones devoran todos nuestros datos para que los algoritmos los transmitan a las herramientas incapaces de vernos como ciudadanos. Para ellas, somos meros consumidores. Es la era del Big Data. 

Las redes digitales devoran incluso la realidad en la que nos encontramos insertados. Nos desplazan hacia la virtualidad y activan en nosotros sentimientos nocivos de odio y venganza. El príncipe encantado se transforma en monstruo. Los valores humanitarios se destejen, la ética se disuelve, la buena educación se descarta. Lo que importa ahora, con esta arma electrónica en las manos, es trabar la batalla del «bien» contra el «mal». Eliminar con un clic a los enemigos virtuales después de crucificarlos con injurias que se multiplican mediante el hipervínculo, el video, la imagen, el sitio web, la etiqueta, o simplemente una palabra o una frase. 

He ahí lo que pretende cada emisor: lograr que lo que posteó se haga viral. El adjetivo se deriva de virus, un sustantivo empleado en la biología que proviene del latín y significa «veneno» o «toxina». ¡Se crea así la pandemia virtual! Es necesario leer rápido este correo o zapp, porque aguardan por mí otros tantos. Y de ser el caso, responder con un texto conciso, aunque vulnere todas las reglas de la gramática y la sintaxis. Según la investigadora Maryanne Wolf, accedemos diariamente como promedio a 34 gigabytes de información, lo que equivale a un libro de cien mil palabras. Sin tiempo suficiente para la absorción y la reflexión. 

Corremos el riesgo de dar un paso atrás en el proceso civilizatorio. A menos que las familias y las escuelas adopten algo similar a lo que acompañó el advenimiento del automóvil, cuando se percibió la necesidad de crear autoescuelas para educar a los conductores. El celular está exigiendo también una pedagogía adecuada para su buen uso.

jueves, 1 de agosto de 2019

4T: la espada y la cruz


4T: la espada y la cruz



Religión y Estado. En las sociedades que durante tres siglos fueron objeto de la colonización occidental, ambos temas constituyen problemáticas importantes no sólo en términos de sus propias singularidades, sino, además, en las relaciones que se establecen entre una dimensión y la otra en el espacio público y las dinámicas de configuración de la subjetividad de las naciones en las cuales actúan.Ambas, en su especificidad, implican un serio cuestionamiento si bien no a la totalidad de las personas que habitan un país, si a grandes sectores de su población por una razón fundamental: religión y Estado, en sus configuraciones ideológicas e históricas hegemónicas, han significado en las periferias globales procesos muy extensos, intensos y profundos de explotación, de aniquilamiento de la diversidad social y de disciplinamiento de las formas de reproducir la práctica política. Pero ello, hay que insistir, no porque una y otro sean, en sí mismos (como por naturaleza), esas grandes estructuras destinadas a operar estas dinámicas como una suerte de destino manifiesto o proyecto de realización de sus fundamentos.
Y es que, si de algo da cuenta la Historia de la humanidad es que, en su curso, ha existido una multiplicidad de configuraciones de ambos en los que la explotación, la aniquilación y el disciplinamiento fueron las dinámicas sociales a las que se opusieron y en gran medida combatieron. La primera Compañía de Jesús, impulsada por la orden mendicante de los Jesuitas, a lo largo de los siglos XVI y XVII, en América (y principalmente en México), es un ejemplo de ello. Y uno, como bien lo señaló durante toda su trayectoria el filósofo mexicano Bolívar Echeverría, que llegó a ser de tal radicalidad que inclusive buscó oponerse y desmontar la lógica de funcionamiento del capitalismo moderno; en vías de su consolidación global en aquellas centurias.
El problema, claro está, es que esas experiencias de constitución de formas teológicas y estatales articuladas alrededor de principios sólidos de liberación individual (sin sacrificar por ello el ordenamiento y la concreción socializante de lo comunitario, es decir, de la colectividad); por supuesto, se desarrollaron en escalas espaciales y temporales muy pequeñas y con potencialidades muy escasas debido a que su surgimiento e implementación se dio dentro del marco contextual de un modo de producción (el capitalista) que ya para ese entonces contaba con legitimaciones ideológicas, dispositivos de poder y ejercicios de violencia lo suficientemente sólidos como para contenerlas, destruirlas o someterlas y refuncionalizarlas a las necesidades de su reproducción orgánica.
Es, en este sentido, esa configuración estricta y decididamente capitalista de la teología y de la experiencia colectiva y comunitaria la que históricamente se ha posicionado como la versión hegemónica de ambas; traicionando, en uno y otro caso, sus promesas liberadoras por su claudicación en favor del capital global. De ahí provienen, también, los conflictos que sociedades como la mexicana experimentaron a lo largo de siglo y medio de separación entre la iglesia y el Estado-nación modernos. Y es que, si bien es cierto que los dos operan para favorecer las dinámicas de reproducción y concentración del capital, también lo es que, pese a converger en esa gran empresa mercantilizante, en cada caso se defienden intereses propios en los que aquello que se encontraba en juego (y aún lo está) redundaba en la posibilidad de controlar y determinar la trayectoria mundial de la totalidad del sistema.
En México, las guerras que las fracciones liberales (burguesas) de la cultura, la política y la economía emplearon en contra del clero (principalmente católico) entre la segunda mitad del siglo XIX y la primera del XX son la expresión más clara de esa disputa intracapitalista. Y el resultado, hoy conocido y festejado en la vida pública nacional lo mismo en tanto fiesta patria que como segunda gran transformación (de las cuatro que hoy se proclaman a los cuatro vientos por la plataforma de Gobierno de Andrés Manuel López Obrador), por eso, y en contra de la visión histórica dominante —formulada por los intereses gubernamentales que se enquistaron en la estructura estatal durante toda una centuria, desde el final de la Guerra Civil de 1910-1921, para legitimar sus instituciones— no es el de una supuesta victoria del iluminismo moderno en contra del oscurantismo decimonónico, sino, antes bien, la redefinición, primero, de los espacios de acción de la iglesia y del Estado; y en seguida, de la jerarquía que debe prevalecer para asegurar la continuidad del capitalismo; y en donde la iglesia sólo pasa a ocupar el rol de un dispositivo más dentro de los aparatos represores del Estado.
Ahora bien, aunque tras el triunfo liberal sobre el clero éste aceptó su condición de subordinación y de dispositivo funcional a las lógicas del Estado-nación y del capital, en el día a día, desde ese momento, no ha dejado de pugnar por la recuperación de espacios de influencia en el espacio público y privado que hoy se encuentran por completo colonizados por la mercantilización capitalista. Y el punto aquí es que, siempre que el clero ha buscado transgredir y redefinir los límites trazados en ese pasado no tan distante, los andamiajes gubernamentales del Estado y la sociedad han reaccionado prácticamente de la misma manera, aunque por dos vías distintas.
Por un lado, los distintos gobiernos que se han sucedido en la historia de México han optado o bien por realizar concesiones que no pongan en peligro sus propios intereses y su condición privilegiada (si bien no hegemónica, pues este estatuto lo detenta el capital) en el ordenamiento de la vida comunitaria o bien por incorporar a algunos de los actores más destacados del funcionamiento clerical a los procesos de toma de decisiones políticas. Los múltiples casos de sacerdotes, obispos, arzobispos y cardenales al servicio de administraciones locales y federales, como operadores políticos o influencers de la opinión pública, son el mejor ejemplo de ello (sobre todo cuando se conforman simbiosis como las del Estado de México, para el priísmo; Guanajuato, para el panismo; o la Ciudad de México, para el perredismo). Y esto, hay que recalcarlo, con independencia de que en el discurso se mantenga una posición laica e, inclusive, hasta anticlerical.
Para el caso de la sociedad civil, por otra parte, las respuestas ante el acercamiento entre Estado (es más preciso decir: gobierno) e iglesia suelen ser más ambiguas y hasta cierto punto eclécticas porque las fronteras entre lo público y lo privado (división por antonomasia entre individuo y comunidad, inaugurada por la modernidad capitalista) se ve atravesada por los valores familiares (de fuerte tradición católica) y el papel que estos deben jugar en el desarrollo de la sociedad en general. En este país, sin ir más lejos, el sentido común de que todo problema social comienza por los valores y la educación que se inculcan en la casa y la familia (y en donde la metáfora del espacio público como una versión ampliada del hogar es dominante e intransigente) suele ser la explicación que se ofrece para dar razón de los porqués de la violencia, la ausencia de respeto por lo ajeno, la agresión, el vocabulario y los modales inapropiados, etcétera.
El problema viene, no obstante lo anterior, cuando esa respuesta termina por estar condicionada, en algún punto, por el recuerdo de una iglesia que ha cometido abusos a lo largo de la historia. Abusos que van desde el empleo de recursos de sus feligreses o del erario para constituir fortunas personales hasta los más persistentes y sistemáticos de casos de pederastia y otros abusos sexuales de miembros del clero en contra (principalmente) de niños y niñas. El punto aquí es que, llegada la discusión a este punto, la polarización es tal que, ante el anticlericalismo de quienes acusan esos atropellos, la defensa se escuda en el reduccionismo tanto de la particularización de casos (suponiendo que son sólo individuos aislados quienes cometen tales actos, lo cual omite que existen, al interior de la iglesia, estructuras que premian, favorecen, permiten condonan y ocultan esas prácticas) como de la experiencia religiosa del creyente en cuestión: argumentando que, a pesar de los abusos, la fe en las doctrinas clericales ha brindado un sentido de vida a millones de personas.
Este debate comienza hoy a tener más visibilidad que en otros momentos de la historia reciente del país debido a que la plataforma de gobierno del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) ha optado por incluir a la iglesia católica (aun dominante entre los mexicanos y las mexicanas) y a otras ordenes religiosas en el Plan Nacional de Desarrollo para el actual sexenio. El otorgamiento de una licitación a La Visión de Dios A.C. para usar y aprovechar bandas de frecuencias del espectro radioeléctrico, tanto en radio y televisión; y las reuniones del presidente con las religiones que tienen presencia dominante en México para integrarlas como parte activa de la operación del objetivo gubernamental de conseguir paz, estabilidad, felicidad y gobernabilidad en el territorio nacional, son los dos eventos que empiezan a desbordar la discusión sobre las relaciones conflictivas entre iglesia y Estado.
Teniendo en consideración el contexto aquí delineado en sus rasgos más generales, es cierto que esta aproximación de la administración de López Obrador con las jerarquías religiosas contiene en sí todo el potencial para reactivar dinámicas sociales, políticas, económicas y culturales que en otros tiempos desembocaron en disputas sumamente cruentas. Un punto importante a recuperar aquí es, sin embargo, que no hay que descartar por el puro recurso ideológico en defensa del más intransigente liberalismo burgués el enfoque que, por lo menos en las apariencias (y hasta donde es posible conocer con la información ventilada al público), busca darle el gobierno en turno a ese acercamiento. Y es que, en los fundamentos ofrecidos por éste para justificar el diálogo sostenido con las iglesias en México, algo que resalta a primera vista es que el objetivo final que se quiere es conseguir, en alguna medida, la reconstrucción del tejido social que los últimos tres sexenios de muerte y desapariciones destruyeron en la manera de socializar de las personas que lo habitan.
En términos de las propuestas ofrecidas por López Obrador para conseguir este propósito, la Cartilla Moral y la colaboración estrecha y directa de las iglesias forman parte de una misma estrategia de actuación frente a los grados de violencia tan avasallantes a los que ha llegado la sociedad. Y es que, en la lógica del presidente, si hay algo que explica la degradación social en la que se encuentran sus gobernados y gobernadas, eso es la renuncia sostenida y prolongada al respeto por algunas directrices éticas básicas para la convivencia entre individuos y entre colectividades.
La idea de recuperar eso que se perdió, ese algo que se rompió en la socialidad de las personas, no es por sí misma deleznable (con todo lo criticable que es el buscar obtenerlo recurriendo a esos dispositivos de represión del Estado y de reproducción del capital que son hoy las iglesias y sus dogmas). Los puntos críticos a debatir son, no obstante, tan grandes que rebasan las intenciones del presidente porque implican dos cosas.
De un lado, sería un absurdo creer que la pura cooperación con ellas es capaz de subsanar todo lo que se pretende sanar en el dolor de la sociedad sin tomar en cuenta que éstas necesitan transitar por un proceso propio de reforma de sus fundamentos y sus prácticas; es decir, sin tomar en cuenta que éstas deben regresar a esa radicalidad con la que, en algún momento, se posicionaron como proyectos políticos de liberación individual y concreción colectiva opuestos a la lógica del valor del capitalismo. Esto, por supuesto, no está en manos de la administración federal mexicana, pues implica el atacar a las más grandes y profundas estructuras globales de poder de las que se sirven esas instituciones para hacer valer sus intereses.
Del otro, es necesario no perder de vista que si bien la violencia en el país es letal y generalizada, ella misma encuentra su fundamento en una lógica aún más profunda y destructiva que tiene sus cimientos en la necesidad del capital de configurar y sostener personas individualizadas, renuentes a establecer lazos de socialidad con el prójimo; compromisos y reciprocidades de cuidado y sanación. Y es que no es para nada un secreto que si el capital ha sobrevivido hasta ahora a sus crisis más profundas ello se debe a la incapacidad que han tenido los sujetos sociales, por lo menos desde mediados del siglo XX (luego de la subsunción a la que sometió el capitalismo a las revoluciones del 68), de articular proyectos políticos colectivos y de configurar sentidos históricos compartidos.
Retornar a ese grado de comunitarización, de colectivización de la vida pública y privada no es sencillo, pues no únicamente requiere dar marcha atrás al nivel tan hondo de fragmentación, individualización y atomización al que ésta ha llevado a la población, sino que, además, implica combatir la radicalidad con la que el modo de producción reproduce y sostiene sistemáticamente esas dinámicas. Es decir, de nuevo nos encontramos ante la eterna falacia de este gobierno: creer que es posible gobernar al capitalismo por la vía de correcciones sociales (programas de salud, alimentación, educación, vivienda, salario digno, etc.) sin llegar al fondo de su lógica valorizante y mercantilizante de la vida, de la cultura, de la política, de la economía, de la subjetividad.
Ricardo Orozco, Consejero Ejecutivo del Centro Mexicano de Análisis de la Política Internacional
https://cemapinternacional.com
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Tiembla el gobierno de Abdo en Paraguay

Tiembla el gobierno de Abdo en Paraguay por el escándalo del acta secreta sobre energía con Brasil



El canciller paraguayo, Luis Castiglioni, renunció este lunes a su cargo en medio de un escándalo por la firma de un acta secreta de contratación de energía con Brasil que dejó contra las cuerdas al presidente Mario Abdo. También dimitieron el embajador paraguayo en Brasil Hugo Saguier, el flamante titular de la estatal de electricidad ANDE Alcides Jiménez, y el director paraguayo de la binacional Itaipú, José Alderete.
El canciller había anunciado horas antes que Paraguay pediría a Brasil suspender los efectos del acta, que establecía un cronograma para la compra de energía a la hidroeléctrica binacional Itaipú hasta el 2022 y fue interpretado por la oposición como una cesión de soberanía.
La crisis se desató tras la renuncia la semana pasada del entonces presidente de la ANDE, Pedro Ferreira, un cercano colaborador del presidente que se negó a firmar el documento porque elevaría en más de 200 millones de dólares los costos del ente estatal, dinero que aún no se sabe a qué arcas migraría.
Paraguay y Brasil son socios en Itaipú, la mayor central del mundo en generación de energía, y se preparan para negociar el futuro de la entidad en vistas al vencimiento de un anexo clave de su tratado fundacional en el 2023.
La represa de Itaipú y energía eléctrica es un tema sensible para el Paraguay, donde desde el gobierno de Fernando Lugo se ha ido madurando una idea de soberanía energética, dado el historial de robo y despojo desde la construcción de la hidroeléctrica en la que Paraguay ha “cedido” siempre a las presiones brasileñas
Esta vez, el Congreso emplazó al Gobierno a presentar toda la documentación relativa al acta este lunes y convocó a las autoridades para que den explicaciones. Funcionarios de ANDE se manifestaron frente a la sede legislativa con carteles que decían: "no tendrán paz mientras violen la constitución".
El Gobierno de Abdo, quien mantiene una estrecha relación con el mandatario de Brasil, Jair Bolsonaro, dijo que la decisión se tomó finalmente en instancias diplomáticas tras el fracaso de las negociaciones entre los técnicos de las estatales de electricidad.
Saguier Caballero fue quien firmó el polémico acuerdo el 24 de mayo con Pedro Miguel da Costa e Silva, encargado de Negociaciones Bilaterales del Brasil, mientras que Jiménez fue el asesor técnico de la Cancillería. La bancada del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) exigió que el presidente Abdo Benítez destituyera a los funcionarios: caso contrario iniciarían el proceso para un juicio político.
En principio el Gobierno defendió su postura asegurando que no habría un perjuicio para el país pero tuvo que dar el brazo a torcer. Abdo Benítez suspendió un viaje a Turquía debido a la crisis y también ordenó a Castiglioni que regrese de su viaje al Líbano para presentarse ante el Parlamento.
Estos actos demuestran la política entreguista con la que el gobierno colorado de Mario Abdo Benítez se ha regido desde su asunción. El acuerdo fue firmado bajo un fuerte hermetismo gubernamental, salió a la luz por equivocación y problemas internos en el gobierno, lo que le ha costado un fuerte cuestionamiento por parte de actores políticos, organizaciones sociales y la ciudadanía en general.
El alineamiento de Abdo con las políticas y estrategias del presidente estadounidense Donald Trump y, en la región, con las del ultradrechista presidente brasileño Jair Bolsonario, lo llevaron a sumarse al Grupo de Lima (países empeñados en el derrocamiento del gobierno constitucional venezolano) y a recibir sucesivamente a altos funcionarios del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de Washington, entre ellos el jefe del Comando Sur y el secretario de estado Mike Pompeo.
Mario Abdo no oculta su admiración hacia Bolsonaro y ha confesado que se emociona cuando el presidente de Brasil lo llama; “Marito”, diminutivo que utilizó para su campaña electoral con el lema “Marito de la Gente”. Ambos han compartido algunos actos oficiales en donde Bolsonaro alabó la dictadura de Alfredo Stroessner, ídolo del mandatario paraguayo.
Junto a Bolsonaro y el presidente argentino Mauricio Macri, Abdo ha logrado desarticular el Mercosur y, siguiendo los lineamientos de EEUU han conformado una comisión “contra el terrorismo” en la triple frontera común, zona de la que Washington aspira a apoderarse, ya que es donde está la represa de Itaipú y el Acuífero Guaraní, la mayor dispensa y reservorio de agua del continente.
Antes de alcanzar su primer año en la presidencia, la gestión de gobierno se le vuelve difícil a Abdo, a raíz de la crisis política por el acuerdo bilateral secreto sobre energía eléctrica con Brasil, a lo que se suma una ya existente crisis interna del gobernante partido Colorado.
Mientras la economía se desacelera, surgen graves problemas ambientales que repercuten incluso en las ganancias de los exportadores de soja, granos y carne, y crece la insatisfacción ciudadana respecto a la seguridad interna y la falta de políticas relacionadas a la educación, la salud y el empleo.
El sector agroindustrial y ganadero, a través de la Federación de la Producción la Industria y el Comercio (Feprinco), presionó para que Abdo Benítez libere 100 millones de dólares para el refinanciamiento del sector agropecuario. Mientras, no hay propuestas ni soluciones para los sin tierras urbanos y campesinos, que siguen movilizados y reprimidos, al igual que distintos sectores de trabajadores.
Este “gobierno de la gente”, con sus políticas neoliberales, entreguistas y corruptas, se encuentra deslegitimado, sin credibilidad y con pocas oportunidades de salir airoso de las varias crisis que afronta.
Celso Guanipa Castro. Periodista y politólogo paraguayo, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)
http://estrategia.la/2019/07/29/tiembla-el-gobierno-de-abdo-en-paraguay-por-el-escandalo-del-acta-secreta-sobre-energia-con-brasil/
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Hay empresas que fuerzan leyes migratorias restrictivas para aumentar sus lucros

Gran negocio en EEUU: "Hay empresas que fuerzan leyes migratorias restrictivas para aumentar sus lucros"

VOCES DEL MUNDO
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Telma Luzzani
El experto Pablo Ceriani afirmó que existe una sórdida industria en torno a la rígida política migratoria estadounidense. "Las empresas que gestionan centros de detención para migrantes necesitan que las personas queden presas durante meses", ejemplificó. Además, explicó que esconde el acuerdo entre EEUU y Guatemala para un "tercer país seguro".
Pablo Ceriani, director de la Especialización en Migración, Asilo y Derechos Humanos de la Universidad Nacional de Lanús, develó las razones económicas que explican la estricta política migratoria de Donald Trump. "Actores públicos y privados se benefician de la situación de los migrantes. Las personas sin permiso de residencia producen 10 mil millones de dólares solo en impuestos. El otro negocio es el control de la población que vive o ingresa a territorio estadounidense: la detención migratoria, proveer armas a ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) y gestionar centros de detenciones. Esas empresas administran en su totalidad una política pública de control migratorio, son empresas de mucho poder, hacen su lobby para tener la política migratoria que asegure el incremento de esos beneficios", dijo.
Asimismo, Ceriani —quien fue vicepresidente del Comité de Derechos de Trabajadores Migrantes de la ONU— se refirió al acuerdo firmado entre EEUU y Guatemala, que busca que este último se convierta en "tercer país seguro". "Es un concepto de países del norte para usar a otros como estados tapón. Este concepto no está previsto en la Convención de Ginebra. EEUU podría devolver a los migrantes a Guatemala, si es que pasaron antes por allí, para que soliciten asilo. Guatemala es un país con una enorme debilidad institucional. Es un acuerdo entre dos países con una enorme asimetría. Con esto la migración no se frena, sino que se clandestiniza, se estigmatiza, se persigue. Lo que sí puede es generar un mayor riesgo en las rutas, como es bordear por el mar Caribe en vez de Guatemala", apuntó el coordinador del Programa de Migración y Asilo del Instituto de Justicia y Derechos Humanos "Eduardo Luis Duhalde".
En ese sentido, destacó que hablar de migración es "hablar de desigualdad, de asimetrías entre países, entre regiones, de falta de posibilidades". "Son distintos factores los que conducen a la migración. Los acuerdos de libre comercio evidencian beneficios mayores para EEUU que para los países centroamericanos. No hay rutas para migrar de manera regular, con visado o documentación. Esas restricciones alimentan el negocio del crimen organizado. Los carteles mexicanos han incorporado a su negocio el reclutamiento forzoso y el tráfico de personas. El otro gran negocio es el que tiene que ver con trabajadores migrantes sin papeles que trabajan por poco dinero", explicó Ceriani.

"EEUU está en una especie de limbo moral"

'Voces del Mundo' dialogó con el dramaturgo y director Mario Diament, quien estrenó recientemente en Buenos Aires Los Amantes de la Casa Azul, una obra que expone el romance vivido entre Frida Kahlo y León Trotsky.
"No existe correspondencia entre los dos, se destruyó. Eran dos figuras fascinantes y el hecho de que hubiera habido un romance entre ellos, casi al final de la vida de Trotsky, me interesaba mucho. Frida solía dejarle mensajes adentro de los libros y se fue forjando el romance. Estos personajes, despojados de su figura, son personas normales", señaló Diament sobre su proceso creativo y sus intrigas.
Por otro lado, Diament, quien vive en EEUU y enseña en la Universidad Internacional de Florida, se mostró crítico con la realidad que atraviesa ese país. "En EEUU hay una gran brecha ideológica, pero en realidad es mucho más que una brecha. Es una brecha social, de forma de vida, entonces ese sector que se sintió desplazado por la élite liberal que lideraba en Washington llevó a que Trump fuera presidente. Lo de Trump es como la Ley de Murphy, todo lo que puede hacer mal lo hace. Estos años han sido una catástrofe, porque muchos de los valores que teóricamente defendía EEUU se derrumbaron: la ética, los DDHH, la creación de un mundo más democrático, el cuidado del medio ambiente. Todo fue perforado por Trump. La persistente mentira que emana de la Casa Blanca es muy perturbadora. La sensación es que la personalidad de Trump no puede ser contrarrestada. EEUU está en una especie de limbo moral", indicó.
En el programa se informó a su vez acerca de la nominación de Pedro Pierluisi, exrepresentante de Puerto Rico en el Congreso de EEUU, como secretario de Estado de la isla, propuesto por el gobernador Ricardo Rosselló; y el acto en apoyo al periodista Glenn Greenwald en Río de Janeiro, luego de que el fundador de The Intercept fuera amenazado por el presidente brasileño Jair Bolsonaro.
El equipo de 'Voces del Mundo' está integrado por Telma Luzzani, Néstor Restivo, Mercedes López San Miguel, Franco Luzzani y Patricio Porta.