jueves, 11 de agosto de 2022

ganadores y los perdedores de la guerra en Ucrania

Ya se sabe quiénes son los ganadores y los perdedores de la guerra en Ucrania Por Marc Vandepitte | 11/08/2022 | Mundo Fuentes: Rebelión [Foto: Max Pixel / CC0 1.0] Traducido del neerlandés para Rebelión por Sven Magnus La invasión de Ucrania dura ya más de cinco meses y las hostilidades pueden continuar durante algún tiempo. En términos militares, el resultado es todavía incierto, pero lo que ya está claro es quiénes son los grandes ganadores y perdedores de este conflicto. Los ganadores Para los fabricantes de armas esta guerra es como un regalo del cielo. Ante la insistencia de la OTAN los países europeos aumentarán su esfuerzo armamentístico en cientos de billones en los próximos años. En Europa Central podemos esperar una nueva carrera armamentística, basta con pensar en la amenaza de la instalación de armas nucleares en Bielorrusia. En la región del Ártico seguramente pase lo mismo con la adhesión de Finlandia y Suecia a la Alianza Atlántica. El impulso de la llamada «OTAN global» amenaza con una nueva y peligrosa carrera armamentística también en Asia. Esta militarización y las nuevas amenazas de guerra han hecho que se disparen las acciones de las empresas de defensa en Estados Unidos. Lo mismo ocurre con las grandes empresas de combustibles fósiles. Debido al espectacular aumento de los precios del gas y el petróleo, sus beneficios aumentaron un 350%. El tercer gran ganador es la OTAN. Tras la caída de la Unión Soviética la alianza dejó de tener razón de ser y bajo Trump se declaró todavía su muerte cerebral. Hoy en día la alianza militar está más viva que nunca. En Europa se añaden dos miembros y las tropas de combate operativas pasan de 40.000 a 300.000 efectivos. En Asia, pero también en otros continentes, se está gestando otra expansión, ya sea a través de nuevas asociacionesi o aumentando la presencia militar.ii En el último cuarto de siglo la OTAN ha librado guerras contra Yugoslavia, Afganistán, Irak, Libia y Siriaiii, ue han tenido como resultado casi un millón de muertos. Con una alianza vibrante y ampliada, podemos esperar muchas más aventuras militares. El cuarto vencedor claro es Estados Unidos. Hace veinticinco años Zbigniew Brzezinski, principal asesor de varios presidentes estadounidenses, escribió que para Estados Unidos el control sobre el continente euroasiático era esencial para mantener su hegemonía. Se debía evitar a toda costa una cooperación estrecha entre Europa, Rusia y China. Según sus palabras: «Los tres grandes imperativos de la geoestrategia militar son impedir que los vasallos cooperen y garantizar que sigan siendo dependientes en términos de seguridad; mantener a los subordinados obedientes y protegerlos; e impedir que los bárbaros se unan».iv En la última década se han reforzado las relaciones económicas entre Europa, China y Rusia. Esta guerra invierte esa tendencia. Por ejemplo, la dependencia europea del gas ruso se está reduciendo a un ritmo acelerado, principalmente a favor del gas procedente de Estados Unidos. Las sanciones cortaron casi todos los demás vínculos económicos entre Rusia y Europa. Pero esta guerra también está dirigida a China. Mike Pompeo, exdirector de la CIA y Secretario de Estado con Trump, lo dice claramente: «Hay que evitar la creación de un coloso pan-euroasiático en el que Rusia sea absorbida, pero que esté dirigido por China. Para ello debemos reforzar la OTAN, y vemos que nada impida que Finlandia y Suecia se unan a esa organización». También se debe considerar en este contexto el reciente discurso de Liz Truss, ministra de Asuntos Exteriores del Reino Unido, en el que aboga por una «OTAN económica». Un bloque económico de estas características aislará en gran medida a China y Rusia de las economías occidentales, lo que haría imposible la integración del continente euroasiático y permitiría a Estados Unidos seguir ejerciendo su hegemonía. Los perdedores En primer lugar, toda la población ucraniana ha sido duramente golpeada por esta invasión: miles de civiles muertos y heridos, decenas de miles de soldados muertos y heridos, y millones de habitantes desplazados. Gran parte de la infraestructura del país ha sido destruida, la cosecha se ha reducido a más de la mitad y el país se dirige a la bancarrota total. A causa de la ley marcial, los derechos democráticos se han visto gravemente erosionados. Once partidos políticos fueron suspendidos y, según la ONU, los periodistas han sido «objeto de ataques, torturas, secuestros, agresiones y asesinatos». Los trabajadores lo pasan mal: se legalizan los contratos de cero horas y se exime de protección laboral al 70% de los trabajadores. El pueblo ruso también sufre. Decenas de miles de soldados rusos perdieron la vida y muchos más resultaron heridos. El pueblo ruso está sufriendo las sanciones de Occidente y el aumento de la represión en su país. Esta guerra ya ha costado decenas de miles de vidas en Ucrania, pero este conflicto también puede destruir millones de vidas lejos del campo de batalla. La guerra es especialmente perjudicial para el sistema alimentario mundial, ya debilitado por el covid-19, el cambio climático y los altos precios de la energía. Afortunadamente, se ha llegado a un acuerdo para reanudar las exportaciones de grano desde los puertos ucranianos. Pero eso no impide que mientras tanto los precios de los alimentos suban fuertementev y que, por tanto, sean inasequibles para una cantidad cada vez mayor de personas. Según el Programa Mundial de Alimentos (PMA), un total de 50 millones de personas en 45 países están al borde de la hambruna y, según la ONU, este conflicto podría desnutrir gravemente a otros 13 millones de personas este año. Otro gran perdedor es Europa y su población. Según Willy Claes, antiguo Secretario General de la OTAN, se trata esencialmente de una guerra entre Estados Unidos y Rusia, en la que Europa quedó fuera de juego.vi Aunque la guerra se libra en el continente europeo, no es la Unión Europea, sino la OTAN, controlada por Estados Unidos, la que marca la pauta. Los europeos se quedan mirando pasivos. Pero es aún peor, con las sanciones contra Rusia Europa simplemente se está disparando en el pie. Se avecina una gran escasez de gas para el invierno, lo que no solo causará mucha miseria, sino que también aumentará las posibilidades de una recesión económica. El problema no es solo la escasez. El precio del gas se ha multiplicado casi por diez en comparación con el año pasado. Además de disparar la inflación, esto está empobreciendo a grandes sectores de la población. Y mientras tanto Rusia ve cómo su tesorería se llena y su rublo se fortalece debido a los astronómicos precios del gas. Europa perdió mucho prestigio ante muchos países no occidentales a causa de esta guerra. Estos países no pueden entender cómo la Unión puede renunciar casi por completo a su soberanía exterior y bailar al son de las melodías y los gritos de guerra de Estados Unidos y Gran Bretaña. Otro gran perdedor es la estabilidad mundial. Tras la caída de la Unión Soviética nos quedamos temporalmente con un mundo unipolar, completamente dominado por Estados Unidos. Con el auge de China y otros países emergentes parecía que avanzábamos hacia un mundo multipolar. Eso era una evolución positiva, pero bajo el impulso de esta guerra y los discursos que la rodean parece que ahora nos dirigimos a una división del mundo en dos campos: por un lado, un bloque dominado por Occidente, por otro lado el resto del mundo.vii Es muy dudoso que esto tenga éxito, ya que solo una cuarta parte de los países de todo el mundo se han mostrado dispuestos a apoyar las sanciones contra Rusia.viii Pero, en cualquier caso, es una evolución negativa. Otra víctima de este conflicto armado es el planeta. Los daños ecológicos siempre son enormes en un conflicto armado. Esta guerra no es diferente. El intercambio de fuego tendrá un impacto considerable en el entorno urbano y rural. Como resultado, Ucrania y la región circundante pueden cargar con un legado tóxico para las generaciones venideras. Así lo afirma un estudio preliminar realizado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y organizaciones asociadas. Pero esta guerra también pone en peligro la urgente lucha contra el calentamiento global. Este conflicto podría haberse aprovechado para acelerar la gran transición energética. Pero no se hizo nada, al contrario. Se están construyendo nuevas plantas de gas e incluso se están reiniciando plantas de carbón.ix Desgraciadamente, en lugar de conseguir una reducción de las emisiones de CO2, estamos consiguiendo otro récord de emisiones de carbono. La primera víctima de la guerra es la verdad y en este conflcto es más evidente que nunca. Los principales medios de comunicación adoptaron la versión de la OTAN casi al unísono. Apenas se escuchan las voces discrepantes del movimiento pacifista o del mundo académico. Las excepciones confirman la regla, como siempre. Los numerosos giros que han dado los medios de comunicación en los últimos meses han sido a veces dolorosos. Antes de la guerra se describía a Ucrania como «el país más corrupto» de Europa; hoy en día el país es el epítome de los ideales liberales. Antes del conflicto había un problema con los neonazis. Posteriormente se presentó a estos grupos como héroes. Y así sucesivamente. En tiempos de paz los medios de comunicación dominantes a veces se hacen un lío. En tiempos de guerra meten la pata olímpicamente. Esto deja claro una vez más por qué los medios de comunicación alternativos son tan importantes en un panorama mediático dominado por gigantes de los medios de comunicación propiedad de poderosos grupos de capital. Se requiere un frente amplio Cuanto más se prolongue la guerra mayores serán las pérdidas para los ucranianos, los rusos, los hambrientos del Sur y los trabajadores de occidente, y más perjudicial será para el planeta, la paz mundial y el periodismo fiable. Se necesita urgentemente un frente amplio entre el movimiento pacifista, el movimiento tercermundista, el movimiento obrero y el movimiento ecologista para detener esta locura bélica. Notas i Es el caso, en particular, de Asia, con el QUAD (Diálogo de Seguridad Cuadrilateral entre Australia, India, Japón y Estados Unidos), AUKUS (pacto de seguridad entre Australia, Reino Unido y Estados Unidos) y los llamados Five Eyes (colaboración en materia de inteligencia entre Nueva Zelanda, Australia, Canadá, Reino Unido y Estados Unidos). ii Por ejemplo, se habla de una nueva base militar estadounidense en Zambia. Fuera de las fronteras europeas la OTAN tiene como socios a los siguientes países: Colombia, Australia, Irak, Japón, Corea del Sur, Nueva Zelanda, Mongolia y Pakistán. iii En Siria la OTAN proporcionó apoyo logístico a los combatientes musulmanes extremistas para derrocar al presidente Assad del poder. Hoy la OTAN apoya a Turquía, que ocupa parte de ese país. iv Brzezinski Z., The Grand Chessboard: American Primacy and Its Geostrategic Imperatives, Nueva York 1997, p. 40. v En comparación con la situación de hace un año, el precio de los cereales aumentó un 27,6%. El precio medio de los alimentos aumentó un 23,1%. Fuente FAO (ONU). vi Willy Claes en De Afspraak, 24 de mayo: «Si se me permite decirlo con un poco de descaro, se trata de un enfrentamiento ahora entre Rusia y Estados Unidos. Con todo el respeto y la simpatía hacia los ucranianos, y por cierto, Europa que no toma parte en el juego». vii El G7 está intentando desarrollar una contrapartida a la Nueva Ruta de la Seda. Al mismo tiempo que Putin viaja por África Macron también se dirige al continente para asegurar o ampliar la esfera de influencia occidental. En América Latina Biden intenta contrarrestar la influencia de China con su iniciativa Build Back Better World (B3W). Y así sucesivamente. viii Según la Unidad de Inteligencia de The Economist, dos tercios de la población mundial vive en países neutrales o amigos de Rusia en relación con la guerra de Ucrania. ix Alemania, Austria y los Países Bajos vuelven a poner en marcha las centrales de carbón clausuradas o reducen las restricciones de producción. Fuente: https://www.dewereldmorgen.be/artikel/2022/07/29/oorlog-in-oekraine-de-winnaars-en-verliezers-zijn-gekend/ Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y Rebelión como fuente de la traducción. Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Petro, el presidente que buscará unir a una Colombia dividida

Petro, el presidente que buscará unir a una Colombia dividida Gustavo Petro, nuevo presidente de Colombia - Sputnik Mundo. 08.08.2022 este domingogo 7 de agosto, el líder de la izquierda tomó posesión como máximo mandatario de los colombianos. En Bogotá hubo fiesta alrededor del inicio del primer Gobierno progresista en más de 200 años de independencia. Lo que se vivió este domingo en el centro de Bogotá no fue la previa a una ceremonia soporífera, como suelen ser los eventos políticos. Todo lo contrario, fue una fiesta, fue la ilusión de miles que, creyendo en el cambio, caminaron por las calles para celebrar la llegada de Gustavo Petro a la presidencia de Colombia, para estar en la Plaza de Bolívar en la posesión del primer mandatario de izquierda en 213 años republicanos. Fue complicado caminar, pero el baile, la música y las arengas hicieron más llevadera la dura tarea de pasar por lo que fue un carnaval, el espacio de quienes creyeron hace 49 días que el cambio era necesario y obligatorio, un cambio real. Y aunque estaba estipulado que el presidente electo subiera a eso de las tres de la tarde, desde las ocho de la mañana la gentes se dirigieron hasta el corazón de la capital con tal de ver y para que nadie les contara. Magnolia Perea, madre afrocolombiana, viajó desde Quibdó (al suroccidente del país) para acompañar la posesión de Petro. Más de 14 horas en un bus, dos para ingresar a la Plaza de Bolívar y siete de pie contra una valla para estar lo más cerca posible al nuevo mandatario, a Francia Márquez, la nueva vicepresidenta, la voz de su región, una fuerza capaz. “Y me devuelvo hoy mismo”, reconoció. Y Mientras Magnolia aguantaba el calcinante sol bogotano (a 2.600 metros de altura pega más fuerte), como otros 100 mil asistentes en ocho plazas de la ciudad (hubo pantallas y muestras culturales en cada una), al norte de la capital, Gabriel Boric, presidente de Chile, caminaba por una de las avenidas más importantes como cualquier transeúnte (carrera séptima) y Alberto Fernández, presidente de Argentina, y Luis Arce, presidente de Bolivia, se reunía con Petro a puerta cerrada. Muchas cosas a la vez, todas importantes para el nuevo mandatario. A las tres en punto, como estaba estimado, y con una plaza a reventar, apareció Petro y su familia por la puerta del Palacio de San Carlos, sede de la Cancillería (a unos metros de la Plaza de Bolívar). El presidente caminó por una calle de honor y cinco minutos después, como si se tratara de un rock star (la multitud alborozada), subió a la tarima ubicada enfrente del Congreso de la República. Saludó a su Boric y a Felipe VI, Rey de España. “Petro, amigo, el pueblo está contigo”, se escuchó al unísono. La espada del nuevo camino Un día antes de la posesión de Petro, Iván Duque, presidente saliente, dio una orden que para la oposición fue vista como el cierre de su administración, déspota y alejada de la realidad del país: no autorizar que la espada de Simón Bolívar, símbolo de la independencia colombiana, estuviera en el evento. Y lo que fue la última órden de Duque también fue la primera de Petro como mandatario: “Le solicito a la Casa Militar traer la espada de Bolívar”. Eso sucedió luego de que Roy Barreras, presidente del Congreso, le tomara el juramento a Petro, de que María José Pizarro -hoy senadora-, hija de Carlos Pizarro, líder de la guerrilla del M-19 asesinado en 1990, le pusiera la banda presidencial a quien también hizo parte de la extinto grupo revolucionario. Un gesto emotivo que desencadenó en las lágrimas de Pizarro y una muestra de que las luchas que costaron la vida hoy tienen su rédito. eguido, Petro, ya presidente, tomó el juramento de Francia Márquez como su vicepresidenta. “Juro ante Dios y al pueblo cumplir fielmente la constitución y las leyes de Colombia. También juro ante mis ancestros y ancestras hasta que la dignidad se haga costumbre”, dijo Márquez. Después, Barreras, presidente del Congreso, pidió una pausa de 10 minutos para esperar por la espada, pues Petro la quería en tarima antes de dar sus primeras palabras ante el pueblo colombiano. Una nueva oportunidad para Colombia El discurso de Gustavo Petro empezó por lo emotivo y el recuento de una lucha que este 7 de agosto tuvo su punto máximo: ser el presidente de Colombia. Más allá de agradecer a su familia, el mandatario lo hizo con el pueblo colombiano, al que prometió no defraudar. “La espada de Bolívar es la espada del pueblo. Y por eso quería que estuviera a mi lado, para decirle al pueblo colombiano que hoy comienza nuestra segunda oportunidad”, dijo el mandatario. Petro se refirió a la paz y prometió implementar de lleno el Acuerdo firmado con la extinta guerrilla de las Farc (2016), seguir las recomendaciones del Informe Final entregado por la Comisión de la Verdad el pasado 29 de junio y hacer un llamado a los grupos al margen de la ley a dejar las armas y aceptar los beneficios jurídicos a cambio de la paz. “La paz será posible si se cambia la política de las drogas”, añadió. Al cierre, tras referirse al tema de la equidad y de la participación de la mujer que desea fomentar en el país, y del cambio climático, Petro cerró su intervención con un decálogo de 10 puntos: paz definitiva, cuidado total de la mujer, diálogo con todos los sectores (un Gobierno de puertas abiertas), una administración cercana a la gente y sus problemáticas, al seguridad de las familias, la mano firme contra la corrupción, la protección de suelos, subsuelos y recursos hídricos, el desarrollo de la industria nacional y el cumplimiento de la Constitución. “Uniremos a nuestra querida Colombia. Tenemos que acabar con la división. No quiero dos países, no quiero dos sociedades. Quiero una Colombia fuerte, justa y unida. Este es el Gobierno de la vida y de la paz. Y así será recordado”. Mandamientos claros, pero nada sencillos de lograr. Después de las palabras, como está estipulado en el protocolo, Petro bajó de la tarima y recibió los honores de las Fuerzas Militares, de quien es comandante supremo por mandato de la Constitución. El presidente colombiano saludó a una oficial de la Policía que con su espada demostró la lealtad de la Fuerza Pública. Luego, con su familia, Petro caminó hasta la Casa de Nariño, su hogar durante los próximos cuatro años. Allí, frente al Batallón de Guardia Presidencial, marchó hasta la entrada junto a los comandantes de las cuatro fuerzas militares: Ejército, Fuerza Aérea, Armada y Policía. En la puerta lo esperó el expresidente Iván Duque. Gustavo Petro con su esposa, Verónica Alcocer - Sputnik Mundo, 1920, 08.08.2022 Gustavo Petro con su esposa, Verónica Alcocer © Foto : Prensa Presidencia Frases cortas y cordiales entre ambos, quizá algo frías, y el intercambio de poder. Petro entrando, Duque saliendo. En seguida la foto oficial de Petro con su familia, la imagen del Gobierno que quiere ser el del cambio, el premio para un hombre que ha luchado toda su vida y al que por fin, gracias a las mayorías de un país dividido, le hacen justicia. Inicia una nueva era. Será el tiempo el que se encargue de los adjetivos para calificarla, para determinar si tuvo éxito o no.

miércoles, 10 de agosto de 2022

“Rusia x Ucrania. Por el fin de la OTAN”

Presentación del libro “Rusia x Ucrania. Por el fin de la OTAN” Un debate fundamental sobre la nueva coyuntura internacional abierta Por Olmedo Beluche | 04/08/2022 | Mundo Fuentes: Rebelión (Los compañeros y amigos, Berna Menezes y Mario Azeredo, dirigentes de la corriente Fortalecer del Partido Socialismo y Libertad, PSOL, de Brasil, me han hecho el honor de presentar este libro que es una contribución muy importante al análisis del momento actual que vive el mundo). Saludo la aparición de esta publicación, “Rusia x Ucrania. Por el fin de la OTAN”, sobre el conflicto que abre el siglo XXI. Es un gran aporte de los compañeros y compañeras de la corriente Fortalecer del PSOL a la comprensión de una guerra que está dando paso a una nueva etapa de la lucha de clases y la geopolítica mundial, aunque aún sus resultados concretos sean bastante inciertos. La invasión rusa a Ucrania marca el final de la etapa que se abrió con la desaparición de la Unión Soviética y el Pacto de Varsovia, a inicio de los años 90 del siglo pasado, cuando el Departamento de Estado norteamericano podía propagandizar “el fin de la historia” y el supuesto triunfo del capitalismo liberal contra el socialismo. La guerra iniciada el 24 de febrero de 2022, como se desprende de este documento, expresa el momento más agudo de una crisis del sistema capitalista mundial de múltiples dimensiones: la no superación de la crisis económica de 2008 y su profundización por la pandemia de la COVID-19 en 2020, la alta inestabilidad política que caracteriza amplias regiones del planeta, la catástrofe humanitaria producida por la miseria capitalista y la falta de empleos para la juventud cuya consecuencia son millones de personas migrando por el mundo, la amenaza del inminente desastre climático y ecológico, ente otros factores. Esta guerra ha puesto en cuestión lo que este análisis de la corriente Fortalecer llama la actual (IV) fase del sistema imperialista, marcada por el mundo unipolar, la imposición del neoliberalismo, la “guerra al terrorismo” capitaneada por Estados Unidos como justificativo para someter a diversos países independientes, el parasitismo de la burguesía norteamericana respecto de la economía global. La invasión rusa a Ucrania va más allá de las consecuencias visibles a primera vista: destrucción de la infraestructura de ese país, miles de muertos y millones de migrantes. Esta guerra estremece la hegemonía de Estados Unidos sobre el mundo, y en particular sobre Europa, a través de la OTAN, y el control norteamericano de la economía mundial a través del sistema monetario en que el dólar es el rey, y de otros mecanismos (Banco Mundial, FMI, OMC, etc.). Nunca ha sido más evidente la existencia de lo que Hegel llamó “la astucia de la historia”, y en términos latinoamericanos, Nahuel Moreno denominó “la ley del bombero loco”, que pretende apagar un incendio echando más combustible en vez de agua. Las sanciones económicas impulsadas por el gobierno de Biden, desde Estados Unidos, para llevar al colapso a Rusia y al gobierno de Putin, se han vuelto como un bumerang: exacerbando la crisis capitalista con una alta inflación acicateada por el aumento de los precios de los combustibles producto de las restricciones a las exportaciones rusas. Por momentos, pareciera que quien se tambalea no es Putin, sino el propio Biden amenazado por la ultraderecha yanqui, cuya cabeza es Trump y el partido Republicano, y su incapacidad para resolver ningún problema interno a largo plazo. A su vez, el efecto de las sanciones ha exacerbado las condiciones sociales ya deterioradas, lo cual conduce a protestas masivas contra la carestía en todo el planeta, aumentando la inestabilidad política, desgastando a los gobiernos y partidos del sistema. Ecuador, Argentina y Panamá son algunos de los países que en nuestro continente se ven remecidos por el eco de las sanciones contra Rusia. En medio de este panorama cargado de crisis, incertidumbre y drama multidimensional, lo que sigue siendo el centro del problema, y agudo ahora que, en la década de 1930, cuando lo señaló León Trotsky, es la crisis de dirección revolucionaria, como bien lo establece Fortalecer. La ausencia de una alternativa política que brinde esperanzas a la humanidad de “otro mundo es posible”. Pero la crisis de dirección tiene un punto de partida en los errores de caracterización de la coyuntura que conducen a equivocaciones en la formulación política. La única manera de superar las falencias políticas es con un mayor debate abierto y sincero dentro del movimiento obrero, socialista y “progresista”. Allí es donde esta contribución de Fortalecer tiene su mayor importancia. En la presente coyuntura de la guerra en Ucrania se han producido dos errores extremos en la izquierda internacional, casi que complementarios uno del otro: A. Quienes en cierta forma parecen nostálgicos de la extinta URSS, y sobre todo de Stalin, que creen ver en la Rusia actual y en Putin una reencarnación de la situación de la década de 1930-40, apoyando incondicionalmente la invasión a Ucrania como “una operación especial” antifascista como si se tratara del Ejército Rojo marchando sobre el Berlín de los nazis. Quienes así actúan no perciben el enorme daño que hace a la conciencia y unidad de la clase trabajadora mundial, ucraniana y rusa, cuando los derechos a la autodeterminación nacional de un pueblo son pisoteados de manera violenta. Pero, como toda opinión tiene un ápice de verdad, estos sectores aciertan en que la guerra es consecuencia del expansionismo de la OTAN y de Estados Unidos, y de los gobiernos títeres de la Unión Europea. También aciertan al caracterizar al gobierno de Zelensky como ultraderechista y al famoso Batallón Azov como neofascista. B. Quienes solo denuncian la invasión rusa y la política de Putin, sin criticar (ni “en los días de fiesta”) a la OTAN y su política. Buena parte de la izquierda europea, incluyendo sectores del trotskismo, parecen comprar acríticamente la versión de los grandes medios de comunicación en manos del imperialismo norteamericano sobre el conflicto, para ubicarse como “pacifistas” que solo exigen la salida de Rusia de Ucrania, o, peor aún, algunos pretenden una especie de alianza antifascista con la OTAN, la Unión Europea, Estados Unidos para armar al gobierno de Zelensky contra los rusos. Pero, como toda perspectiva tiene un milímetro de verdad, es cierto, que la invasión rusa, con sus víctimas civiles y devastación causada es completamente reprobable y no sirve a los intereses del movimiento obrero mundial, mucho menos a la clase trabajadora rusa y ucraniana. Como bien señala este documento de Fortalecer el objetivo debe ser la construcción de una política revolucionaria independiente de la clase obrera mundial que ponga como centro la lucha por una salida socialista, la cual no se encuentra haciendo seguidismo ni de los intereses del gobierno de Putin y sus métodos inhumanos, así se trate de una respuesta militar defensiva, ni mucho menos de hacerle el juego al imperialismo norteamericano y la OTAN y su proyecto de mundo unipolar. El valor de una política revolucionaria independiente se mide, para empezar, por la capacidad de cualquier dirección política de enfrentar a su propia burguesía, a su propio gobierno burgués, a su propio imperialismo. No puede haber en Rusia una dirección revolucionaria si no denuncia las políticas de Putin contra la clase trabajadora rusa y su invasión a Ucrania por objetivos que nada tienen que ver con el socialismo y sí con la defensa de la oligarquía corrupta del Kremlin. No puede haber en Ucrania una dirección revolucionaria que no empiece por oponerse al gobierno burgués, derechista y oligárquico de Zelensky y su sumisión al imperialismo yanqui, europeo y a la OTAN. Solo sobre esa base podrá combatir la invasión rusa a su país desde una política consecuentemente antiimperialista y obrera. Ninguna dirección política de los países de la Unión Europea puede ser considerada revolucionaria, si no empieza su política por exigir la salida de su país de la OTAN, romper con el sometimiento a los designios del imperialismo yanqui y sus instrumentos políticos. Para hablar de paz desde Europa y Estados Unidos, primero hay que hablar de disolver la OTAN. Para denunciar a Putin, hay que denunciar la expansión de la OTAN al este. Termino saludando nuevamente esta publicación de la corriente Fortalecer por aportar a este debate fundamental sobre la nueva coyuntura internacional que se ha abierto, y por poner sobre la mesa de discusión temas tan relevantes, que van desde la caracterización de la fase actual del sistema imperialista, hasta saber si Rusia es un país imperialista o no (cuestionamiento al que también ha aportado el economista argentino Claudio Katz), y definir cuáles deben ser los ejes de una política revolucionaria mundial construida desde los intereses de la clase trabajadora. Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes. UCRANIA: EL CAPITALISMO ELIGE LA GUERRA

mejores frases del histórico discurso de Petro como nuevo presidente de Colombia

Las mejores frases del histórico discurso de Petro como nuevo presidente de Colombia | Video La toma de posesión de Gustavo Petro no sólo fue trascendente por representar el arribo del primer Gobierno de izquierda en la historia colombiana. El discurso ofrecido por el mandatario también cobró gran relevancia debido a su carácter emotivo e histórico que tocó algunas de las heridas más profundas del país sudamericano. Basta de desigualdad "El 10% de la población colombiana tiene el 70% de la riqueza: es un despropósito y es una verdadera amoralidad. No naturalicemos la desigualdad y la pobreza. No es cierto que el mundo sea igual. No es cierto que en la mayoría de los países esta desigualdad que tenemos en Colombia exista. Somos una de las sociedades más desiguales en todo el planeta Tierra y esa es una aberración que no podemos continuar si queremos vivir en paz". La historia decía que no podíamos gobernar "Los colombianos y colombianas hemos sido, muchas veces en nuestra historia, enviados a la condena de lo imposible, a la falta de oportunidades, a los no rotundos. Quiero decirles a todos los colombianos y colombianas que me están escuchando [...], que hoy empieza nuestra segunda oportunidad. Nos la hemos ganado. Se la han ganado. Su esfuerzo valió y valdrá la pena. Es la hora del cambio. Nuestro futuro no está escrito. Somos dueños del papel y podemos escribirlo juntos en paz y en unión. Hoy empieza la Colombia de lo posible. Estamos acá contra todo pronóstico, contra una historia que decía que nunca íbamos a gobernar, contra los de siempre, contra los que no querían soltar el poder. Pero lo logramos. Hicimos posible lo imposible con trabajo, recorriendo y escuchando, con ideas, con amor, con el corazón y con el cerebro, con esfuerzo. Desde hoy empezamos a trabajar para que más imposibles sean posibles en Colombia. Si pudimos, podremos". Colombia: ¿Estado criminal? "Es hora de una nueva convención internacional que acepte que la guerra contra las drogas ha fracasado rotundamente. Que ha dejado un millón de latinoamericanos asesinados, la mayoría colombianos, durante estos últimos 40 años. Y que deja 70.000 norteamericanos muertos por sobredosis cada año, por drogas que ninguna se produce en América Latina. Que la guerra contra las drogas fortaleció a las mafias y debilitó los Estados. Que la guerra contra las drogas ha llevado a los Estados a cometer crímenes. Nuestro Estado ha cometido crímenes [...]. Llegó la hora de cambiar la política antidrogas en el mundo". Al estilo Robin Hood "[Debemos] llevar una parte de la riqueza de las personas que más tienen para abrirle las puertas de la educación a toda la niñez. Y esto no debe ser mirado como castigo o sacrificio: es simplemente el pago solidario de alguien afortunado [...]. Proponemos una reforma tributaria, un pago solidario a una sociedad que le permite y garantiza la fortuna. Así seremos más justos y estaremos más en paz. Es un asunto de solidaridad humana". Hermandad latinoamericana "Agradezco la presencia de otros pueblos hermanos de Latinoamérica en tiempos en los que vemos a naciones hermanas entre sí matarse y acribillarse. Aquí, en el corazón de Colombia, en el corazón de América Latina, hay una decena de presidentes de la región con diversidad ideológica, con diferentes trayectorias, pero todos unidos compartiendo esta fiesta de la democracia. Es hora de dejar atrás los bloques, los grupos y las diferencias ideológicas para trabajar juntos. Es mucho más lo que nos une que lo que nos separa. Juntos somos más fuertes. Hagamos realidad lo que soñaron nuestros héroes como Bolívar [...]. No es una utopía ni es romanticismo: es el camino para hacernos fuertes en este mundo complejo. Si somos poder del conocimiento, de la economía, de la vida, si actuamos juntos, la voz de América Latina se escuchará en el concierto de los pueblos del mundo". Llamado al desarme "Este es el Gobierno de la vida y de la paz y así será recordado. La paz es posible si desatamos en toda Colombia el diálogo social para encontrarnos en medio de las diferencias. Para expresarnos y ser escuchados. Para buscar, a través de la razón, los caminos comunes de la convivencia. Es la sociedad toda la que debe dialogar sobre cómo no matarnos y cómo progresar. Convocamos a todos los armados a dejar las armas, a aceptar los beneficios jurídicos a cambio de la paz, a trabajar con una economía próspera, pero legal".

futuro de Ecuador: ante la protesta contra el neoliberalismo y el viraje regional a la izquierda

futuro de Ecuador: ante la protesta contra el neoliberalismo y el viraje regional a la izquierda En medio de protestas sociales extendidas desde 2019 contra el modelo neoliberal y ante un resurgimiento de líderes progresistas en toda la región latinoamericana, Ecuador debate su orientación política, si bien aún faltan tres años para dar lugar a la sucesión presidencial. La orientación ideológica del país impulsada por Rafael Correa, presidente del país latinoamericano entre 2007 y 2017, se vio interrumpida luego de que quien fuera su vicepresidente, Lenín Moreno, virara hacia la neoliberalización, hecho que se vio radicalizado con el ascenso de un banquero al poder, Guillermo Lasso, gobernante desde 2021. En un momento político en que Latinoamérica elige en bloque líderes progresistas, como Andrés Manuel López Obrador en México, Pedro Castillo en Perú, Gustavo Petro en Colombia, Luis Arce en Bolivia, Alberto Fernández en Argentina, Xiomara Castro en Honduras y Gabriel Boric en Chile, el modelo económico de Moreno y Lasso ha sido repudiado de manera constante en las calles mediante protestas populares. Sputnik conversó con la analista argentina Paula Giménez, investigadora en el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE), para vislumbrar los alcances y resonancias del proceso popular y crítico que vive el Ecuador. Protestas contra un modelo, no un presidente "La impugnación política y social que se vive en Ecuador no es a la presidencia de Guillermo Lasso, sino al modelo económico neoliberal que en Ecuador implicó e implica la dolarización de la economía, configurando un país de servicios incapaz de satisfacer las demandas económicas y sociales de la ciudadanía", distingue de arranque Giménez. Las protestas sociales ecuatorianas, recuerda la analista, iniciaron antes de la detonación de la pandemia mundial de COVID-19, paralelas al estallido social que en Chile y Colombia alzó la voz contra los entonces presidentes Sebastián Piñera e Iván Duque, respectivamente. "Lo interesante de las propuestas de este año es que empezaron a mostrar una articulación entre lo político-social y lo político institucional que, necesariamente, se ha convertido en el basamento de una nueva propuesta política popular", apunta la investigadora argentina. Entre los protagonistas de las últimas movilizaciones figura la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), que se describe como representante de 18 pueblos y 15 nacionalidades indígenas desplegadas en las regiones de la Costa, la Sierra y la Amazonía ecuatorianas. Entre sus principales demandas figuran el respeto a la autodeterminación, el autogobierno, el ejercicio de derechos colectivos, la conservación de la naturaleza y los recursos naturales, así como la conservación de la cultura, identidad, saberes ancestrales de las comunidades indígenas, y un modelo de educación intercultural multilingüe que contemple las lenguas indígenas ecuatorianas. La relevancia del izquierdismo regional Giménez considera que, si bien la influencia de los líderes progresistas regionales en Ecuador no va a ser total, sí será significativa. Un ejemplo de transformaciones estratégicas es el desmantelamiento del llamado Arco del Pacífico, articulación de países andinos con administraciones neoliberales para oponerse a la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), señala. El triunfo de Boric, Castillo y Petro en los países latinoamericanos con salida al Pacífico han dejado sin plafón político al Ecuador de Lasso, evidencia Giménez. Además, la analista argentina llama a recordar la vieja premisa de geopolítica suramericana que apunta que el continente se mueve hacia donde se mueva Brasil, país en que podría triunfar eventualmente el aspirante del Partido de los Trabajadores (PT), Luiz Inácio Lula da Silva. Brasil no sólo es el país más poblado de toda Latinoamérica, sino también su economía más poderosa, con una participación estratégica en vínculos de relevancia geopolítica intercontinental, como el BRICS, compuesto por el gigante suramericano, Rusia, la India, China y Sudáfrica. "En ese sentido, un triunfo de Lula en Brasil habilitaría empezar a reconstruir los mecanismos de integración destruidos por el neoliberalismo tardío del llamado Grupo de Lima", recuerda Giménez, una alianza abiertamente en contra del proceso bolivariano de Venezuela. Aunque con la victoria de Castillo en 2021 el Grupo de Lima perdió Lima, el acuerdo fue inicialmente suscrito en 2017 por la Argentina de Macri, el Brasil de Bolsonaro, el Chile de Piñera, la Colombia de Duque, el México de Peña Nieto, Canadá, Guatemala, Honduras, Costa Rica, Panamá, Paraguay, Perú, Guyana, Haití y Santa Lucía, a la que se sumaría la Bolivia de Jeanine Áñez. "Pero más allá de quién gobierne, la principal tarea en relación a la direccionalidad de las políticas de gobierno en toda Latinoamérica tiene que ver con la capacidad de los sectores populares movilizados de ejercer presión para orientar dicha política en beneficio de las grandes mayorías, ya que las presiones del establishment norteamericano no dejan de ser una realidad efectiva en el territorio", apunta la analista argentina. Es decir, agrega Giménez, Washington sigue teniendo capacidad de cabildeo para descarrilar las iniciativas populares que sustentan a líderes progresistas y para sustituirlas por programas neoliberales. Un periodo de ofensiva imperialista Los liderazgos ecuatorianos de Moreno y Lasso, a pesar de la presidencia de Correa, se inscriben en un periodo de ofensiva imperialista contra los procesos latinoamericanos, califica Giménez. A finales de 2015 y 2016, repasa la analista, se impulsó el juicio de destitución de la entonces presidenta de Brasil Dilma Rousseff, el macrismo arribó a Argentina, se impulsó el no a la paz en Colombia y el rechazo al referéndum constitucional en Bolivia. El imperialismo, agrega, utilizó ataques multidimensionales para imponer su voluntad y torcer el camino de integración con soberanía y justicia social que se emprendió en Latinoamérica desde 1999, con el triunfo de Hugo Chávez en Venezuela. Y los procesos fueron atacados desde frentes judiciales, mediáticos, económicos y diplomáticos, entre otras formas, abunda Giménez. "Lenín Moreno resultó un traidor, pero todo traidor tiene que tener un marco. Y el marco fue una avanzada imperialista contra el arco popular y progresista de la región, luego de 15 años de una política de integración que logró romper con el 'consenso de Washington' impuesto por el poder angloamericano en la década de los 90", problematiza la investigadora. El presidente banquero No obstante, las protestas populares, el movimiento indígena, la inconformidad social contra los programas neoliberales de Quito, lo cierto es que Lasso, extitular del Banco Guayaquil, está mandatado hasta 2025. Giménez explica que la victoria del empresario estuvo acompañada de una fuerte campaña mediática en contra de Rafael Correa, antecesor y aspirante a regresar al ejecutivo ecuatoriano como vicepresidente. "Incluyó propaganda sucia. Merece especial atención la campaña en la red social TikTok, que se llamó ‘Hola, TikTok. Lasso presidente’, en la cual se lo veía con zapatos y campera roja, con una muleta en su brazo derecho y, al ritmo del Bad de Michael Jackson, el banquero alcanzó 335.000 de likes y 4,4 millones de vistazos", apunta la analista argentina. Además, el triunfo electoral de Lasso estuvo antecedido de la proscripción de Correa para participar en las elecciones y fue acompañado del apoyo de sectores de la economía trasnacional, además del apoyo incondicional de la Organización de los Estados Americanos (OEA), con sede en Washington, acusa Giménez. Esta última, la OEA, repasa la investigadora, incluso sostuvo una reunión con el Consejo Nacional Electoral (CNE) ecuatoriano el 13 de febrero de 2021, el entonces candidato Lasso y el candidato Yaku Pérez, del movimiento Pachakutik, fuerza electoral de la Conaie. "Dudosos movimientos en los que la OEA jugó un rol irregular, que demuestran que Lasso no es Lasso, sino tan sólo un brazo de maniobra más de la estrategia imperialista en el continente, al igual que Áñez en bolivia, Macri en Argentina, Piñera en Chile, Duque en Colombia, Lacalle Pou en Uruguay", califica. "Y la lista sigue, no son individuos, no son proyectos de país, son estrategias de poder articuladas continentalmente", concluye.

martes, 9 de agosto de 2022

Incongruencias

Incongruencias Por David Brooks | 09/08/2022 | EE.UU. Fuentes: La Jornada Políticos estadounidenses van por el mundo dando lecciones sobre derechos humanos, justicia y libertad, pero ninguno comenta sobre casos como el del ex-Pantera Negra Albert Woodfox (en imagen de 2016), quien murió la semana pasada, seis años después de salir de prisión en Estados Unidos, donde pasó en confinamiento solitario más de 40 años en una celda de dos por tres metros por un homicidio que no cometió. No deja de asombrar la constante incongruencia en la vida pública y política estadounidense. Aquí sólo unos pocos ejemplos de los últimos días: La cúpula política insiste en que Estados Unidos es el velador de los derechos humanos, la libertad y la paz, y esta semana repitieron acusaciones contra Rusia y China, entre otros, de amenazar la soberanía de los países y hasta de crímenes de guerra. No mencionaron en ninguna de sus declaraciones que este fin de semana se marca el aniversario de un crimen de guerra sin precedente en la historia humana: la única vez que un país utilizó armas de destrucción masiva causando cientos de miles de muertes de civiles, cuando Estados Unidos arrojó dos bombas atómicas sobre Japón el 6 y el 9 de agosto de 1945. Hablando de armas de destrucción masiva, cuando Dick Cheney se presenta como un gran defensor de la democracia estadounidense y ejemplo de honestidad, las cosas están, pues, bastante mal. En un anuncio de campaña de relección de su hija, la diputada republicana pero ahora antitrumpista Liz Cheney, el ex vicepresidente de George W. Bush califica a Trump de ser la peor amenaza a la república en toda su historia y acusa que el ex presidente “intentó robarse la última elección usando mentiras y violencia… Un hombre real no mentiría a sus simpatizantes”. Vale recordar que su gobierno fue bautizando como la Junta Cheney-Bush por Gore Vidal, en referencia a que llegó al poder perdiendo el voto popular y por decisión controvertida de la Suprema Corte en 2000. Más aún, algunos aún recuerdan que Cheney, entre otros, inventaron esa mentira de las armas de destrucción masiva (inexistentes) con que se justificó la invasión estadounidense de Irak. Hablando de modificar la historia, maestros de cívica en Florida están obligados a someterse a seminarios de adoctrinamiento sobre historia patriótica por órdenes del gobernador Ron Desantis en los que, entre otras cosas, aprenden que los padres fundadores Washington y Jefferson se oponían a la esclavitud, cuando en los hechos ambos eran dueños de esclavos. Hablando de modificar realidades, según el alcalde de Nueva York, el ex capitán de policía Eric Adams, el problema principal que enfrenta la ciudad es una ola de crimen violento, tema favorito también de Trump a nivel nacional. Los medios locales han multiplicado su cobertura de delitos violentos; en Nueva York se reportan cerca de 800 notas mensuales en promedio sobre crimen desde que llegó Adams, comparado con un promedio de 132 notas mensuales durante el gobierno anterior, nutriendo la impresión de que la principal ciudad de Estados Unidos está al borde de una crisis de violencia, reportó Bloomberg. Pero la realidad es otra: el crimen violento permanece en sus niveles históricos más bajos en décadas; la tasa de homicidios, entre otros delitos graves, sigue en un nivel muy inferior comparado con los años 80 y principios de los 90, cuando la tasa de homicidios era cinco veces mayor que la actual. Para algunos políticos y medios, el crimen sí paga. Y mientras líderes políticos estadunidenses dan la vuelta al mundo ofreciendo lecciones sobre derechos humanos, justicia y libertad, por ejemplo con Biden y Blinken denunciando como inaceptable la condena a cárcel de la estrella de basquetbol Brittney Griner por un juez ruso, ninguno comentó sobre por qué su país es el más encarcelado del mundo ni sobre casos como el del ex Pantera Negra Albert Woodfox, quien murió la semana pasada, seis años después de salir de prisión en Estados Unidos, donde pasó la mayor parte de sus 43 años encarcelado en confinamiento solitario en una celda de dos metros por tres (el prisionero que más tiempo duró en aislamiento en Estados Unidos) por un homicidio que no cometió. La ONU determinó que el aislamiento solitario prolongado es tortura sicológica y estableció reglas internacionales limitando el aislamiento a un máximo de 15 días; Woodfox pasó 15 mil días en esa condición. Tal vez es mucho pedir que los que pretenden ser guía de todos los demás hagan un esfuerzo tantito mayor hacia la congruencia. Lou Reed. Sick of You. https://open.spotify.com/track/1ewh8oh6Z8Y3cugesrTPkN?si=b4a99b3492a34f2c Fuente: https://www.jornada.com.mx/2022/08/08/opinion/027o1mun

lunes, 8 de agosto de 2022

¿Quién permitió la escalada de la situación en Kosovo?

¿Quién permitió la escalada de la situación en Kosovo? Sputnik Mundo Video La KFOR, fuerza militar liderada por la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), está dispuesta a intervenir para "garantizar la seguridad" en la república autoproclamada, declaró la alianza durante los disturbios del 31 de julio en Kosovo y Metojia. ¿Quién permitió la escalada de la situación en Kosovo? - Sputnik Mundo El 31 de julio por la noche la situación en la región se agravó después de que la policía de Kosovo cerrara el puesto de control en la línea administrativa con Serbia, con la intención de prohibir los documentos serbios a partir del 1 de agosto. En respuesta, los serbios del norte de Kosovo se manifestaron y bloquearon las principales carreteras. En varias ciudades del norte sonaron sirenas. Policías y miembros de las Fuerzas Internacionales de Seguridad en Kosovo, que operan bajo los auspicios de la OTAN, se dirigieron al puente sobre el río Ibar que une el norte y el sur de Kosovska Mitrovica. Como resultado del esfuerzo internacional, Prístina decidió aplazar hasta el 1 de septiembre el procedimiento de prohibición de los documentos serbios. Las fuerzas de la OTAN ya habían 'proporcionado seguridad' a Yugoslavia una vez cuando bombardearon zonas residenciales de Belgrado en 1999 sin pedir permiso al Consejo de Seguridad de la ONU. La Operación Fuerza Aliada duró 78 días y dejó miles de víctimas mortales. Pero hoy en día no solo los países occidentales forman parte de las fuerzas de mantenimiento de la paz. Decenas de tropas de Armenia y Moldavia ayudan a mantener la estabilidad. La infografía de Sputnik te revelará qué otros países forman parte de la misión de mantenimiento de la paz en la región