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sábado, 27 de agosto de 2022
Papa lamenta el asesinato de la politóloga rusa Dúguina
El Papa lamenta el asesinato de la politóloga rusa Dúguina y provoca el descontento de Ucrania
hace 19 horas (actualizado: hace 8 horas)
El papa Francisco durante el servicio religioso del 24 de agosto. - Sputnik Mundo, 27.08.2022
© Foto : Twitter / @VaticanNews_es
Que los inocentes pagan la guerra es algo que demuestra el asesinato en un coche bomba de la ideóloga rusa Daria Dúguina, consideró el líder de la Iglesia católica, el papa Francisco, durante un mensaje emitido el 24 de agosto.
"Pienso en tanta crueldad, en tantos inocentes que están pagando la locura, la locura de todos los bandos, porque la guerra es una locura y nadie en la guerra puede decir: ‘No, no estoy loco’. La locura de la guerra", declaró el líder religioso.
"Pienso en la pobre chica a la que le explotó una bomba bajo el asiento de un coche en Moscú, los inocentes pagan la guerra, los inocentes", agregó Francisco en el día en que se cumplieron seis meses del inicio de la operación militar especial que sostiene Rusia en Ucrania.
Aunque la prensa occidental ha asegurado que el padre de la víctima del coche bomba, Alexandr Duguin, es 'ideólogo' del presidente de Rusia, Vladímir Putin, analistas como el periodista Javier Benítez rechazan esta postura y acusan a Occidente de abordar el asunto con mala fe.
Portavoz del secretario general de la ONU, Stéphane Dujarric - Sputnik Mundo, 1920, 22.08.2022
Internacional
La ONU pide que se investigue el asesinato de politóloga rusa
22 de agosto, 17:35 GMT
El papa Francisco consideró que el objetivo del atentado en el que Daria Dúguina perdió la vida era asesinar a su padre.
"Espero que se tomen medidas para poner fin a la guerra y evitar el riesgo de un desastre nuclear en Zaporiyia, pienso en los presos, los niños, en los refugiados, pienso en tanta crueldad", lamentó el titular de la fe católica, de acuerdo con el servicio de noticias del Vaticano.
"En tantos niños ucranianos y rusos que se han quedado huérfanos, la orfandad no tiene nacionalidad, han perdido a su padre o a su madre, sean rusos o ucranianos", recriminó el religioso de origen argentino.
Además de Ucrania, cuyos refugiados han arribado también a Italia, Francisco criticó la prevalencia de conflictos bélicos en otros países del mundo, como Siria o Yemen, que consideró una tercera guerra mundial en pedazos que poco a poco van uniéndose para trazar un abismo mundial.
'Ética': medios occidentales utilizan el asesinato de Darya Dúguina en favor de su relato antirruso - Sputnik Mundo, 1920, 24.08.2022
Qué pasa
'Ética': medios occidentales utilizan el asesinato de Darya Dúguina en favor de su relato antirruso
24 de agosto, 06:00 GMT
El Papa también calificó de criminales que matan a la humanidad a quienes se benefician de los conflictos bélicos y del comercio de armamento.
Además, hizo un llamado a la paz entre Moscú y Kiev, y recordó que ha consagrado a ambos territorios el Corazón Inmaculado de María.
Por su parte, el ministro ucraniano de Asuntos Exteriores, Dimitro Kuleba, expresó su decepción por las palabras del papa Francisco diciendo que su comentario fue "injusto" de su parte.
viernes, 26 de agosto de 2022
Manifiesto filosófico-comunista
Manifiesto filosófico-comunista
Un pequeño mapa conceptual para no perdernos del todo
Miguel Candioti
(agosto, 2022)
(2)
A Paco Fernández Buey, in memoriam (10 años ya).
(3)
Índice
I. Naturaleza y trabajo en común ........................................ 7
II. Enajenación ...................................................................11
III. Expropiación............................................................... 16
IV. Reapropiación ............................................................. 20
(4)
Nadie sabe qué cosa es el comunismo,
y eso puede ser pasto de la censura.
Nadie sabe qué cosa es el comunismo,
y eso puede ser pasto de la ventura.
Silvio Rodríguez
(5)
(6)
I. Naturaleza y trabajo en común
§ 1
Nos guste o no, cada unx de nosotrxs es una pequeña parte
integrante de la sociedad (humana), que a su vez es una
pequeña parte integrante de la naturaleza en su inmensidad,
aunque dentro del planeta Tierra la humanidad venga
produciendo, a lo largo de su historia, considerables
transformaciones al entorno natural (el cual también tiene
una historia, mucho más larga que la humana).
§ 2
Esa transformación humana de la naturaleza circundante es
sólo uno de los aspectos prácticos (o materiales) del trabajo
social, el cual también abarca otros esfuerzos que pueden ser,
en cambio, predominantemente teóricos (o intelectuales), o
bien estar dirigidos a transformar ya no la naturaleza nohumana, sino las mentes, los cuerpos y las relaciones
sociales. Estos últimos quehaceres constituyen lo que
denominamos el trabajo político, en sentido amplio.
§ 3
Tampoco debemos reducir el trabajo social al mero trabajo
remunerado, que es sólo una parte del trabajo conjunto. Éste
también abarca las múltiples labores impagas de cuidado
entre las personas, dentro y fuera de las familias; e incluso
las conductas éticas en general, que son también un trabajo
(7)
colectivo. Lo mismo ocurre con los estudios, los deportes,
las ciencias, las artes, los cultos y la militancia. Todas estas
actividades forman parte de ese trabajo en común que hace
de la especie humana un sujeto colectivo de trabajo.
§ 4
Ese sujeto colectivo que entre todxs conformamos no debe
jamás ser pensado como un gran sujeto individual, sino como
un complejísimo entramado de identidades, deseos,
voluntades y acciones que, no obstante, sólo existen como
productos y, a la vez, como partes de esa totalidad activa que
es el trabajo social global.
§ 5
Sin embargo, el trabajo humano conjunto no es el único ni el
primer fundamento que tenemos en común. Antes que él
estuvo y está la naturaleza en general, es decir, toda la
realidad material que no sólo está fuera de las personas –
brindándonos tierra, agua, aire, fuego, luz, frutos y otros
muchos beneficios no creados primeramente por el trabajo
humano–, sino que también está en nuestra propia
corporalidad animal y sus capacidades innatas, esto es, en la
base última de todo trabajo.
§ 6
(8)
Ahora bien, la naturaleza como tal es salvaje. Fuera y dentro
de nuestro cuerpo existen no sólo elementos naturales
beneficiosos para las personas, sino también otros muchos
que son nocivos y hasta letales para ellas. La naturaleza no
sólo no ha sido creada por el ser humano (ni por nadie que
se le parezca), sino que tampoco ha sido creada para el ser
humano. Tal vez ni siquiera ha sido creada jamás. La
encontramos allí misteriosamente dada, como la base última
de nuestra vida y de nuestra muerte.
§ 7
Lxs humanxs siempre trabajamos en común para humanizar
la naturaleza –dentro y fuera de nosotrxs–, es decir, para
volverla más satisfactoria (o menos insatisfactoria) para
nosotrxs mismxs, incrementando así la satisfacción y el
poder de la propia naturaleza humana (la cual también es
bastante dúctil). Es por eso que los dos fundamentos de
nuestra vida como especie humana son la naturaleza y el
trabajo en común; ninguno de ellos nos puede faltar nunca.
El trabajo social sin naturaleza es impotente (o, mejor dicho,
no es). Y la naturaleza sin trabajo social es inhumana.
§ 8
Todas las riquezas, todos los poderes, todas las propiedades
valiosas de los seres humanos, tanto las que están encarnadas
en su propia corporalidad bajo la forma de cualidades
personales (físicas, intelectuales, artísticas, etc.), como las
que se encuentran sólo exteriormente vinculadas a su cuerpo
(9)
individual o colectivo como posesiones (muebles,
inmuebles, etc.) o instituciones (modos de organización
colectiva), son a la vez producto de la naturaleza y del
trabajo social. Ninguna propiedad valiosa humana puede
jamás hacerse derivar solamente de la naturaleza, ni
solamente del trabajo en común (y mucho menos del trabajo
exclusivo de unxs pocxs destacadxs o hasta de una sola
persona, como sueña el nefasto individualismo).
§ 9
Y dado que las propiedades valiosas, los poderes, las
riquezas de los seres humanos son siempre el fruto de alguna
combinación entre trabajo social y naturaleza, es decir, de
una cierta apropiación (= humanización) de la naturaleza en
común por el trabajo en común, es justo que todxs
participemos cuanto sea posible de esa riqueza humana que
ha sido natural y socialmente producida.
II. Enajenación
§ 10
Si nuestro trabajo social global no se muestra directamente
como tal, si se nos oculta, es porque se encuentra
(10)
fragmentado, separado en una multitud de diversos trabajos
privados, aislados entre sí. Esta ruptura de la unidad
inmediata del trabajo en común se genera cuando los medios
de producción social (los recursos naturales y los grandes
instrumentos tecnológicos: todos ellos productos de la
naturaleza y del trabajo en común), no se hallan bajo el
control directo y democrático de la comunidad, sino que
aparecen como posesiones privadas, esto es, como un poder
propio de ciertas personas particulares que reclaman tener
derechos exclusivos sobre ellos.
§ 11
Bajo esta situación decimos que la sociedad se encuentra
enajenada (= alienada) de sí misma como sujeto colectivo
del trabajo en común. De esta manera, el carácter social de
cada uno de los trabajos privados se pierde de vista
realmente, pues su aislamiento recíproco es un hecho
objetivo. Es por eso que la alienación no es en primer lugar
un fenómeno meramente ideológico o psíquico, sino un
fenómeno práctico, material, que consiste en la mencionada
fragmentación objetiva del trabajo social global. Este trabajo
en común, desde cada una de los trabajos privados, se vuelve
pues directamente ajeno a sí mismo. Y así cada una de las
personas se encuentra inmediatamente enajenada de su
propia doble condición de producto y de integrante de una
totalidad social activa que se halla verdaderamente oculta,
invisible, ignorada.
(11)
§ 12
Pero la enajenación no involucra sólo la relación del sujeto
social consigo mismo, sino además su relación con la
naturaleza en común que es su base (cap. I, §§ 5-7). En
efecto, la privatización de los medios de producción social
genera asimismo la pérdida de toda unidad y toda armonía
en el vínculo orgánico entre los seres humanos y la
naturaleza. Una naturaleza que también (des)aparece
fragmentada en una multitud de recursos privados aislados a
ser explotados de manera salvaje por personas alienadas,
quienes sólo ven su vínculo con el entorno natural y social
como un enfrentamiento con seres que les resultan extraños,
ajenos e incluso hostiles, y que por tanto deben ser sometidos
todo cuanto sea posible a su poder particular.
§ 13
Dijimos que la unidad inmediata del trabajo en común se
destruye mediante la privatización de los medios de
producción social, y que entonces quienes los señalan como
su posesión privada pretenden apropiarse de manera
exclusiva del poder de esos medios (§§ 10 y 12). Es decir,
los vuelven como una extensión de su propio cuerpo, como
si se tratara de cualidades personales suyas. Y, a la vez, los
mismos medios quedan envueltos en esa apariencia de ser
“naturalmente” la propiedad exclusiva de alguien. Este
fenómeno, característico de la enajenación, es el fetichismo
(12)
de la propiedad privada, que se adhiere simultáneamente a
los medios de producción y a las personas que los reclaman
para sí como su poder personal, cuando en realidad los
medios de producción y su poder (al igual que todos los
demás bienes y servicios) brotan de la naturaleza y del
trabajo social, y por tanto nos pertenecen a todxs. Sin
embargo, bajo la enajenación, lo que es común a todxs se
encuentra –como vimos (§§ 11 y 12)– objetivamente oculto,
invisible, ignorado.
§ 14
Ahora bien, el fetichismo de la propiedad privada de los
medios de producción es sólo el caso fundamental de un
fenómeno que se extiende a todos los productos de la
naturaleza y del trabajo en común, incluidas las personas,
bajo el estado de enajenación. Se trata del fetichismo de la
propiedad particular, que consiste básicamente en tomar las
cualidades o propiedades particulares de una persona o de
una cosa (siempre producidas natural y socialmente)
sencillamente como un valor o un poder propio de esa
persona o de esa cosa, como algo simplemente dado en ella,
ignorando así que ese valor/poder “suyo” es siempre el
resultado de un inmenso proceso de relaciones que la excede,
ya que en cada caso se trata precisamente de una compleja
producción de la naturaleza y del trabajo social. Bajo el
efecto de este fetichismo, nuestro mundo se encuentra
entonces plagado de objetos y sujetos venerados como
(13)
valiosos o poderosos por sí mismos, ya que objetivamente no
podemos ver con claridad su origen social-natural.
§ 15
La sociedad enajenada es una sociedad que depende del
(intercambio de productos en el) mercado. En ella cada
persona particular se ve obviamente privada de toda una
serie de mercancías que inmediatamente ella misma no
produce, y que por lo tanto se ve obligada a intentar obtener
a partir de un intercambio con sus propias mercancías. Ahora
bien, para facilitar estos intercambios no ha tardado en
imponerse una mercancía mediadora que es eso que
llamamos “dinero”. Así, las personas abandonan
masivamente el trueque y pasan a vender y comprar sólo a
cambio de dinero, el cual se vuelve así el más nocivo de los
objetos fetichizados. ¿Por qué? Pues porque, en una sociedad
en la que (casi) todo se vende y se compra a través del dinero,
éste se vuelve la cosa “mágica” que concentra en sí misma –
como una propiedad particular suya– el increíble poder de
obtener (casi) todo otro valor/poder humano. Ese brillo
enceguecedor que adquiere así el dinero hace que aparezca
como el gran pilar de la vida social, a la vez que contribuye
a ocultar todavía más los únicos verdaderos fundamentos de
ésta, las únicas auténticas fuentes de valor/poder humano, a
saber: la naturaleza y el trabajo en común, que ya de por sí
se hallan enajenados por la privatización de los medios de
producción (§§ 10-12).
(14)
§ 16
Pero ¿cómo mantiene la sociedad enajenada su (des)orden?
Lo hace no sólo mediante la generalización del fetichismo de
la propiedad particular, que incluye al de la propiedad
privada (§§ 13-14), sino también a través de un medio de
producción muy especial llamado “Estado”. El Estado es un
medio de producción de orden social mediante la fuerza y las
leyes. Ha nacido como un invento de lxs más poderosxs para
resguardar sus intereses, esto es, para conservar –e
incrementar– eficazmente su propiedad privada (= “su”
poder), pero siempre se presenta como el guardián de los
intereses de todxs (o interés general), como el gran defensor
de el orden (como si hubiese un único orden social posible).
§ 17
El Estado moderno se consolida así, en primer lugar, como
un gigantesco aparato constituido por: (a) una formidable
concentración de fuerza policial y militar; (b) un conjunto de
leyes protectoras de la propiedad privada; y (c) un gran
número de personas (agentes, oficiales, funcionarixs,
burócratas) involucradas en hacerlo funcionar de manera
eficaz. Pero además, en segundo lugar, el Estado asume la
apariencia de representar los intereses de todxs y hasta de
estar también compuesto y controlado por todxs lxs
integrantes de la sociedad, como si se tratase de una
armónica comunidad de ciudadanxs iguales ante la ley, o,
mejor dicho, igualmente propietarixs (aunque en la sociedad
(15)
reine la más extrema desigualdad de propiedad) ante una ley
que defiende el “derecho a la propiedad privada” antes que
cualquier otra cosa. Este Estado es, después del dinero, el
segundo fetiche más pernicioso de la sociedad enajenada.
III. Expropiación
§ 18
Empezamos recordando que la naturaleza tiene una historia,
y que la historia social-humana, profundamente cambiante,
es una parte de la historia natural (cap. I, § 1). Por lo tanto,
ni lo natural ni lo social tienen nada de eternamente igual a
sí mismos. (Y hoy sabemos bien que la eternidad no es más
que una fantasía inconscientemente suscitada por nuestro
miedo al cambio y, en particular, a la muerte: necesitamos
creer en la existencia de alguna realidad que sea
absolutamente fija, inmóvil, quieta, sólida, segura).
§ 19
La enajenación (cap. II) existe desde hace mucho más tiempo
que la sociedad capitalista, y por lo tanto, aunque no haya
capitalismo sin alienación, ésta no constituye el fenómeno
más típico de aquél. Lo que caracteriza específicamente al
capitalismo es más bien la expropiación que, no obstante,
sólo se vuelve posible sobre la base previa de la enajenación.
§ 20
(16)
La expropiación no consiste ya en la privatización de los
medios de producción (cap. II, §§ 10-13), sino más bien en
la privación de medios de producción a una enorme multitud
de personas. Éstas se convierten en trabajadorxs
expropiadxs (o desposeídxs) de todo medio de producción
con el cual poder ejercer autónomamente su fuerza de
trabajo (capacidad laboral), y se ven entonces obligadas a
intercambiar en el mercado esa fuerza de trabajo por los
recursos necesarios para poder sobrevivir. Mientras tanto,
quienes han acumulado los medios de producción
expropiados a aquellas personas, se convierten en lxs
capitalistas para quienes ellas habrán de trabajar si desean
subsistir.
§ 21
Pero ¿para qué lxs capitalistas, que sí poseen todo lo
necesario para producir, podrían estar interesadxs en adquirir
también la fuerza de trabajo encarnada en la corporalidad de
las personas expropiadas? Para poder descargar todas las
labores más pesadas sobre éstas, pero también –y sobre
todo– para obtener ganancias en el mercado. ¿De qué
manera? Mediante la explotación de la fuerza de trabajo por
ellos adquirida.
§ 22
La fuerza de trabajo es la única mercancía que produce
valor/poder mientras es utilizada en el proceso laboral, el
cual obviamente debe involucrar también los medios de
(17)
producción (de origen natural y social). La persona
trabajadora desposeída es inmediatamente la propietaria de
la fuerza de trabajo encarnada en su cuerpo. Ahora bien,
durante todo el tiempo en que aquélla debe ceder el uso de
su capacidad laboral a la persona capitalista, es ésta última la
que pasa a beneficiarse de aquélla como si fuese su
propietaria efectiva, como si se tratase de cualquier otro de
“sus” medios de producción. Mientras que, por el contrario,
durante el tiempo en que la persona expropiada se encuentra
fuera del poder de la capitalista, no puede hacer un uso eficaz
de su propia fuerza de trabajo por carecer de medios de
producción; por lo tanto, de poco le sirve ser propietaria de
algo que no puede utilizar por sí misma.
§ 23
La explotación de la persona trabajadora expropiada consiste
en que el valor/poder que su fuerza de trabajo produce
mientras es utilizada por la persona capitalista, es siempre
mayor (es un “plusvalor” o “plusvalía”) respecto de la
remuneración recibida, pues no se le paga por el trabajo
efectivamente realizado (que le pertenece a otro), sino sólo
por lo que cuesta en el mercado la adquisición de su mera
fuerza o capacidad de trabajo. De allí provienen las
ganancias del capital propiamente dicho, es decir, la “magia”
del dinero que parece valorizarse/empoderarse a sí mismo, o
–como dice Marx– “poner huevos de oro”, cuando se lo
invierte en adquirir esa maravillosa mercancía que es la
fuerza de trabajo de las personas expropiadas.
(18)
§ 24
Lxs trabajadorxs expropiadxs son así claramente las
personas más desfavorecidas en la sociedad capitalista,
donde a la enajenación se suma la expropiación y con ella la
explotación. Sin embargo, ellxs no realizan la totalidad del
trabajo social (cap. 1, § 3) ni son lxs únicxs afectados por la
enajenación de éste en trabajos privados y respecto de la
naturaleza no-humana. Por lo tanto, no incumbe sólo a la
clase trabajadora expropiada advertir la necesidad de una
transformación profunda del orden social y llevarla a cabo,
sino a todxs, incluso a lxs pocxs ilusxs e ignorantes que
inmediatamente creen beneficiarse con el capitalismo. Un
orden social que, antes que la cumbre de la civilización
humana, es más bien la continuidad más evidente de nuestra
naturaleza salvaje aún por civilizar o humanizar (cap. 1, §§
6-7).
IV. Reapropiación
§ 25
Frente a la actual enajenación social-natural, la expropiación
y la explotación capitalistas, no hay otra solución de fondo
que la reapropiación de todo el valor/poder por y para el
sujeto social (re)unificado y su madre naturaleza, es decir,
por y para lxs auténticxs productorxs de valor/poder.
(19)
§ 26
Esa reapropiación consiste ciertamente en la supresión de la
propiedad privada de los medios de producción social, para
poder así volver a la apropiación armónica entre la naturaleza
y el trabajo en común directamente vivido como trabajo en
común. Esto es, no ya como una caótica producción
particular de fetiches (humanos y cósicos), sino como una
bien organizada generación colectiva de riqueza, bienestar,
valor/poder, por y para todxs, incluida la naturaleza misma,
que es nuestro sostén último.
§ 27
La tendencia a esa reapropiación como reconciliación de la
sociedad consigo misma y con la naturaleza es lo que
llamamos comunismo. Ahora bien, esa tendencia no reside
en ninguna necesidad objetiva (o fatal) inherente a la marcha
histórica de las cosas –como deseó Marx–, sino solamente en
la necesidad subjetiva (o vital) inherente a la consciencia de
todxs quienes entendemos que debemos –que nos es
necesario– reapropiarnos de todo lo que tenemos en común,
y trabajamos políticamente (cap. 1, § 2) para lograrlo.
§ 29
El comunismo no es más que un modo de pensar y de vivir
tendiendo hacia la reapropiación. Pues entender que la
enajenación , la expropiación y la explotación son el origen
de todos nuestros males sociales, es tender a su superación.
(20)
El comunismo sólo se trata de ese entender y de ese tender
teórico-práctico.
§ 30
El comunismo bien entendido no es, y nunca ha sido, ningún
partido o régimen político autoritario o totalitario, centrado
en el poder exclusivo de una burocracia explotadora y
represora. Aunque tanto los ideólogos de esos partidos y
regímenes como los ideólogos del capitalismo
“democrático” y “liberal”, se hayan empeñado siempre en
asociar así el concepto de comunismo al dogmatismo y a la
opresión, nosotrxs sabemos bien que el comunismo es la
auténtica sabiduría democrática y libertaria.
§ 31
En efecto, el comunismo jamás ha sido una ciencia exacta.
Antes que nada es filosofía crítica en común, pensada por y
para todxs, para la emancipación de todxs, es decir, para
nuestra reapropiación social-natural. Es el verdadero sentido
común crítico, y sabe que lo es.
§ 32
Marx señaló con mucha agudeza que la enajenación y el
fetichismo no se superan simplemente desvelándolos desde
la teoría crítica, porque suponen un desgarramiento real de
la práctica social, que solamente puede ser subsanado
mediante la práctica revolucionaria: «el poder material tiene
que ser derrocado por el poder material». Pero añadió
enseguida que «también la teoría se convierte en un podermaterial cuando prende en las masas», es decir, que la teoría
crítica se vuelve precisamente una poderosa práctica
revolucionaria cuando es asimilada por las grandes
mayorías, cuando se hace carne del cuerpo social y su trabajo
colectivo, realizándose.
§ 33
Ahora bien, el comunismo no llama a las personas a salir
simple e inmediatamente a “violar la propiedad privada”,
haciéndose así meter presas por el Estado capitalista. No se
trata de realizar ninguna acción aislada ni demasiado
apresurada, como aquélla, sino sencillamente de ayudar con
paciencia a entender que la enajenación y la expropiación
son el origen de todos nuestros problemas sociales, invitando
así a tender colectivamente a la reapropiación mediante la
construcción de una sociedad cada vez más solidaria,
sustentable y justa. No es poca cosa, nos llevará mucho
tiempo. Pero no hay nada mejor que podamos hacer.
(21)
jueves, 25 de agosto de 2022
¿El capitalismo y el neoliberalismo generan sociedades más violentas?
¿El capitalismo y el neoliberalismo generan sociedades más violentas?
Sputnik Mundo
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Con la llegada de Gobiernos de izquierda a la mayor parte de América Latina los cuestionamientos a sistemas capitalistas como el neoliberalismo han abierto el debate respecto a qué tanto la ideología detrás de estos modelos es generadora de violencia en la sociedad.
La idea de que sistemas que priorizan la propiedad privada y el libre mercado se vuelven semilleros de violencia y problemas sociales ha sido planteada desde tiempos de la Ilustración por filósofos como Jean-Jacques Rousseau y ha sido ampliada y estudiada por autores como Karl Marx, Karl Polanyi, Mark Fishery hasta Rosa Luxemburgo, entre otros.
En entrevista para Sputnik, David Pavón-Cuellar, doctor en Psicología por la Universidad de Santiago de Compostela, opina que "el capitalismo es esencialmente violento" en tanto que sus "procesos de mercantilización y liberalización tan solo han podido implantarse de modo violento al socavar, desgarrar y aniquilar instituciones, culturas y sociedades enteras".
Estela Díaz, ministra de las Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual de la provincia de Buenos Aires, Argentina - Sputnik Mundo, 1920, 29.06.2022
América Latina
"No hay condiciones para la igualdad de género en un mundo neoliberal"
29 de junio, 21:09 GMT
En este sentido, Pavón-Cuellar considera que la propia estructura capitalista del modelo neoliberal, que tiende a la expansión, genera violencias estructurales toda vez que "la acumulación del capital, su operación básica y necesaria, implica una incesante acumulación primitiva, una conquista de nuevos mercados, una extracción de nuevos recursos, una destrucción de nuevos ecosistemas, una colonización de nuevas tierras, una desarticulación y subsunción de nuevas regiones de nuestra cultura y de nuestra subjetividad".
"Para que los capitales puedan incrementarse como lo hacen, tienen que violentar a una gran parte de la población mundial al condenarla a los más diversos males, entre ellos el exceso de trabajo con sus consecuencias como el estrés o el cansancio crónico, la miseria que resulta de la explotación del trabajo en el sur global y las enfermedades y muertes prematuras de las víctimas de la desertificación y la contaminación por efecto de una lógica perversa capitalista de sobreproducción y sobreconsumo", señala el investigador.
El capital crece en el individualismo
Aníbal Garzón, sociólogo de la Universidad Autónoma de Barcelona, considera que la violencia estructural del modelo capitalista se manifiesta "cuando no se cubren las necesidades básicas" de la población, a la cual se le hace responsable de sus carencias, pese a las desigualdades perceptibles en prácticamente todas las naciones y a pesar de que cada persona y familia tiene un contexto distinto.
Según un informe del Banco Mundial, en los últimos 30 años la movilidad económica entre generaciones se estancó, principalmente en países en desarrollo.
El neoliberalismo ha implementado desde su maquinaria ideológica un individualismo extremo, donde el egoísmo, el fracaso en la vida no es por un mecanismo del modelo económico, sino el fracaso eres tú, lo que termina generando es una presión constante, psicológica, una presión a nivel social" que deriva en actos de violencia y delincuencia, afirma Garzón en una conversación para Sputnik.
Para el docente universitario el sistema capitalista alimenta la idea de que el individuo es pequeño e insuficiente, por tanto, debe competir para crecer, pero siempre enfocado a la superación del otro y no al crecimiento colectivo, lo que a su vez alienta al egoísmo.
"Tenemos que ser competitivos […]. La competencia puede ser buena, puede ser sana y puede generar iniciativa, pero esa competencia nunca puede estar apartada de la cooperación y de la identidad colectiva, yo puedo competir con otro, pero con la idea de que yo arrastre a la otra persona de llevar un beneficio común", comenta.
En este tenor, David Pavón-Cuellar señala que los modelos capitalistas producen sujetos posesivos, acumulativos, asertivos, agresivos y competitivos que, lo mismo pueden verse en los líderes de organizaciones criminales como en los especuladores de la bolsa o en los empresarios y emprendedores con "mentalidad de tiburón" que siempre apuestan a ganar y dominar por sobre todo.
El partido México Republicano busca fortalecer los vínculos entre México y Estados Unidos. - Sputnik Mundo, 1920, 04.08.2022
América Latina
México Republicano, la nueva fuerza política que adora el capitalismo y ve la victoria de Sheinbaum
4 de agosto, 17:04 GMT
"La violencia de estos individuos se explica por su competitividad, sí, pero también por muchos otros factores, entre ellos su desvinculación interna con respecto a la comunidad, una desvinculación que a su vez genera diversas actitudes que favorecen la violencia, como el egoísmo, los abusos, la desconfianza, la hostilidad hacia los otros y evidentemente la rivalidad y la competitividad", explica.
Además, el autor de Psicoanálisis y revolución apunta que el capitalismo promueve la idea de que el prójimo deja de ser "pareja, familiar, amigo, compañero o conciudadano para convertirse en un simple socio, en un proveedor, en un comprador potencial, en un recurso humano explotable o un competidor".
Ambos especialistas coinciden en que este egoísmo inherente a la competencia voraz del capitalismo, no podría darse sin promover el individualismo, es decir, dejar de pensar en lo colectivo para abocarse únicamente en lo subjetivo, incluso si esto pone en riesgo la existencia de una comunidad que termina sometida a las condiciones que imponen los empresarios y el Estado.
"El capital no solo necesita del individualismo para dividir y vencer a la humanidad en general, sino también para sustituirse a cualquier entidad colectiva humana particular, culturalmente particularizada, que pueda resistírsele y estorbar sus procesos", opina Pavón-Cuellar.
Por ello, los aparatos ideológicos y represivos del Estado someten a los individuos para convertirlos en ciudadanos dóciles y trabajadores explotados, bajo una idea de falsa libertad en la que nadie es obligado a trabajar, pero todos necesitan trabajar para subsistir, incluso si esto se da en condiciones de explotación.
La explotación ha ido generalizándose y normalizándose hasta el punto de pasar desapercibida, porque el trabajo explotado ha terminado convirtiéndose en el único trabajo posible, porque no hay otra forma de trabajar que no sea la de ser explotado, pero también porque los aparatos ideológicos y disciplinarios del capitalismo nos han hecho aceptar e incluso desear nuestra explotación, amar nuestras cadenas, como en la servidumbre voluntaria que Étienne La Boétie ya denunciaba en el siglo XVI", opina David Pavón.
La falsa y armada libertad del capitalismo
Las narrativas que el capital ha adoptado como la falsa idea de libertad o la superación personal como meta del éxito sin mediar en las desigualdades sociales y los privilegios de las clases dominantes, son recursos que se utilizan para sustentar el poder, justificar las violencias estructurales y las guerras en otros países.
Ejemplo de ello, según Aníbal Garzón, es el discurso estadounidense de democracia y respeto a los derechos humanos mientras bombardea Siria, lo que evidencia "una sociedad del tipo Mundo feliz donde los oligarcas" se apropian de discursos completamente contrarios a sus acciones.
"Sobra decir que estas justificaciones y otras más constituyen solo pretextos con los que se distrae la atención de los verdaderos motivos de las guerras modernas, motivos generalmente asociados con el sistema capitalista, como el control del comercio, el saqueo de los territorios, la protección de inversiones, la conquista de nuevos mercados, la disposición de materias primas estratégicas, la defensa de intereses de empresas nacionales o transnacionales, el desarrollo de la rentable industria armamentista", opina David-Pavón Cuellar
Armas de EEUU - Sputnik Mundo, 1920, 01.08.2022
Internacional
En EEUU se venden armas "como si fueran a ser utilizadas para la guerra"
1 de agosto, 12:42 GMT
Tan solo los últimos dos años, las principales armerías de EEUU reportaron ganancias de más de 1.000 millones de dólares únicamente por la venta local de rifles AR-15, según un informe presentado ante el Congreso de Estados Unidos, país que concentra el 34% de las ventas globales de armas.
Según datos del Instituto Internacional de Investigaciones para la Paz de Estocolmo (SIPIR, por sus siglas en inglés) entre 2013 y 2017 las ventas de armas en el mundo crecieron un 10% en comparación con el periodo entre 2008 y 2012, lo que deja ingresos por más de 100.000 millones de dólares al año.
Este sector será tanto más próspero cuanta más violencia haya en el mundo. Su negocio es la violencia, tanto la criminal como la bélica legal. Nos hemos enterado recientemente, por ejemplo, del alza exponencial de los precios de las acciones de los fabricantes de armas gracias a la lucrativa guerra en Ucrania. Quizás esta guerra sea una catástrofe para quienes la están viviendo, pero es la mejor noticia del año para los accionistas de la industria militar", recuerda David Pavón-Cuéllar.
La industria armamentística es clave para la operación del capitalismo, pues no solo legitima la violencia del Estado que combate a la delincuencia y a los "comunistas" que amenazan con robar todo, sino que genera un círculo vicioso que permite al crimen organizado adaptarse a la dinámica capitalista de acumular y dominar, gracias a las ventas de armerías internacionales, mientras que las grandes trasnacionales eluden las críticas al no basar sus estrategias en ataques armados.
Es más fácil pensar en la violencia del crimen organizado que en la de grandes empresas, como las de refrescos azucarados y comida chatarra, que matan con sus venenos a muchas más personas que los peores carteles de narcotraficantes", señala Pavón-Cuellar.
miércoles, 24 de agosto de 2022
La República de Platón y los Guaraníes
La República de Platón y los Guaraníes de José Manuel Peramás
Cavilaciones y contradicciones de un jesuita del siglo XVIII
Por Jesús Aller | 24/08/2022 | Cultura
Fuentes: Rebelión [Imagen: misión de San Ignacio Miní (hoy en Brasil)]
Durante el siglo XVII, la selva que riegan el Paraná y el Uruguay vio a los indios guaraníes levantar pueblos de arenisca roja hermosos y austeros para que les sirvieran de morada.
Padres jesuitas lideraban su empeño de una nueva vida, con anuencia de reyes y virreyes, pero bajo la mirada reprobadora de los que sólo veían en el indio mano de obra esclava para sus plantaciones y minas.
Así vivieron muchos años decenas de miles de almas, agrupadas en treinta comunidades en las que se practicaba un socialismo confesional y sin estridencias, se editaban libros en guaraní y se componía y cantaba música indo-barroca. Era aquél un oasis en el que se abolió la pena de muerte, la jornada laboral era de seis horas diarias y se cultivaban con esmero casi todas las artes. Los padres de la Compañía reinterpretaron las creencias de los indios, y el catolicismo sirvió de molde para el aguyé de los guaraníes, su ancestral búsqueda de una “tierra sin mal”.
Lamentablemente, el espíritu del capital conspiraba contra todo aquello y al fin logró echarlo por tierra, aunque sin conseguir que su memoria se desvaneciera y dejemos de buscar claves y lecciones en una experiencia cargada de ellas. ¿Cómo era en realidad la vida en aquellos falansterios clericales y selváticos? Los testimonios de los que la vivieron resultan preciosos, y por ello me gustaría recordar aquí el de José Manuel Peramás, uno de aquellos jesuitas temerariamente dispuestos a construir un paraíso en la tierra.
Un humanista en la selva
José Manuel Peramás nació en Mataró el 7 de marzo de 1732 y con quince años ingresó en la Compañía de Jesús, en la que realizó estudios de literatura y filosofía. En 1754, atraído por la labor evangelizadora de su orden en América, viajó al Virreinato del Río de la Plata, y tras concluir su formación y ser ordenado, a finales de 1758 fue destinado a la misión guaraní de San Ignacio Miní. En ella se entregó con otros tres padres a la cristianización de los indios.
Peramás sólo permaneció un año y medio en la selva, pues en seguida fue encargado de la cátedra de retórica de Córdoba, que ocupó hasta la expulsión de los jesuitas de los reinos hispanos en 1767. Establecido después en Faenza (Italia), desarrolló una extensa producción literaria en latín, en la que destacan biografías de miembros de su orden, misioneros en las tierras americanas; el poema De invento novo Orbe; Annus patiens, su relato de las vicisitudes del destierro sufrido; y De administratione guaranica comparate ad Republicam Platonis commentarius, de 1793, donde contempla las ciudades levantadas en la selva con ojos de humanista y responde a los difamadores de la Compañía. Esta obra fue vertida al castellano en Argentina por Emecé en 1946 como La República de Platón y los Guaraníes, con prólogo del historiador y jesuita argentino Guillermo Furlong y traducción y notas de Juan Cortés del Pino.
¿Comunismo guaraní?
En La República de Platón y los Guaraníes, Peramás contrasta la doctrina platónica y la realidad guaranítica para distintos aspectos de la vida. Somete así a escrutinio la ubicación de las ciudades, la construcción de las casas, los ciudadanos, los templos y sacrificios, la comunidad de bienes, los casamientos, la educación de la juventud, la música, los bailes, el trabajo colectivo, las comidas públicas, las artes y su desarrollo, el comercio, las relaciones con los extranjeros, el vestido e indumentaria, los magistrados, las leyes, el orden público, las penas, los funerales y los entierros. En cada uno de estos capítulos hallamos datos de interés sobre la vida en las misiones, al tiempo que las normas y costumbres establecidas en ellas quedan adornadas de referencias clásicas.
La fuente de inspiración de los misioneros estuvo sin duda más en las Leyes de Indias que en el filósofo ateniense, con lo que las semejanzas descritas por Peramás se deben sobre todo a coincidencias o paralelismos en cuestiones lógicas y de buen sentido, con valor universal. En cualquier caso, las analogías expuestas se leen con placer, por su amable erudición y su reivindicación de una sociedad armoniosa, que al final nos parece como idealizada en un tiempo mítico: “No había entre ellos un solo soldado profesional. Sin embargo, llegado el caso, todos estaban en condiciones de actuar como soldados. En esto seguían el ejemplo de Platón, el cual, como arriba dijimos, deseaba que todos los ciudadanos, incluso las mujeres, estuviesen debidamente adiestrados para el caso de una guerra forzosa.”
Tiene especial interés lo que se detalla sobre la organización de la vida. En las misiones cada año se atribuía a cada familia un campo para que lo cultivara en su beneficio, mientras otras tierras eran de la comunidad: “Con este sistema, todas las familias eran casi iguales y poseían los mismos bienes, a no ser que alguno cultivase su campo con mayor diligencia y obtuviese mayores cosechas. Pero esto introducía una desigualdad insignificante, y más bien constituía un estímulo (…). Por lo demás, entre los guaraníes no había un solo mendigo; porque si alguien no podía trabajar, era alimentado públicamente, y si podía, era obligado al trabajo.”
Contra los que habían afirmado que los indios eran esclavos de los jesuitas, argumenta Peramás lo raro de que nunca hubiera sublevaciones contra amos tan escasos en número e indefensos, y aduce el testimonio de un noble español que vivió entre los guaraníes y tras observar la labor infatigable de los misioneros llegó a decir: “No son los indios esclavos del misionero; son los misioneros esclavos de los indios.”
Una selva de opiniones
La obra aporta también una aproximación a las interpretaciones de diversos autores sobre las misiones. El abate Raynal, historiador, enciclopedista y fustigador del colonialismo en su Histoire des deux Indes (1770), dedica sin embargo alabanzas a la comunidad de bienes y la forma de vida establecida por los jesuitas. Peramás se queja, no obstante, de que Raynal vea en esta sociedad sólo un reflejo de una filosofía humana y no el plegado a las directrices evangélicas, lo que hace que lo apostrofe: “Raynal, el bien de la sociedad no puede derivar de las doctrinas pestilentes de los filósofos modernos (entre los cuales estás incluido), sino de la doctrina y preceptos de Jesucristo.”
Entre los que vieron aquello con buenos ojos están también Buffon, Ladouceur, Haller, Büsching o Montesquieu. Peramás menciona también detractores, como el holandés Cornelius de Pauw, aunque, en general, sus invectivas son tan irreales que provocan más risa que otra cosa. En un próximo artículo recogeré más valoraciones sobre la obra de los hijos de Loyola en Paraguay.
Jesuitas: entre La misión y La araña negra
Quizá lo más chocante de La República de Platón y los Guaraníes sea su capítulo postrero, titulado: “Apóstrofe a los filósofos liberales”, en el que Peramás afirma tajantemente que la ordenación social descrita no sería aplicable a los territorios europeos, en los que, una vez establecida la desigualdad de clases, pretender eliminarla equivaldría a crear en los pueblos un horrible estado de confusión. Sin duda las noticias que llegaban de Francia aquellos días afianzaban esta opinión.
Además, según el otrora evangelizador de los guaraníes: “No hay precepto natural que diga que todos somos iguales, ni Dios exigió jamás semejante cosa para el buen gobierno de los pueblos.” Y no es menos cierto para él que: “¡Cuántas y cuán variadas dificultades crea esta platónica comunidad de bienes e igualdad de todos! En ninguna parte, hasta ahora, ha existido ciudad alguna que se rigiera por estas instituciones, ni creo que podrá existir jamás en el futuro.” ¿Acaso no recuerda el autor de esta frase lo que él mismo contribuyó a crear en América? Por lo visto, no.
Peramás se explaya citando todas las diferencias sociales y pecuniarias sancionadas por la divinidad en las sagradas escrituras, y concluyequeDios aprueba la desigualdad y ésta es legítima, siendo a la par necesaria, pues, como se vio, otra cosa es imposible. Colectivista en América, nuestro reverendo padre se transfigura en Europa en un furioso reaccionario. Y en todo momento encuentra apoyo en la biblia para sus afirmaciones, tan diversas. Así da gusto.
Nada de esto debe extrañarnos. Comprometida a muerte con el antiguo régimen que garantizaba sus privilegios, la iglesia católica miraba con horror el igualitarismo que predicaban los abanderados del nuevo orden social. Ello no fue óbice, sin embargo, para que enfrentados al reto de extender su fe en tierras lejanas, los jesuitas fueran capaces de crear, inspirados por lo mejor de la doctrina cristiana y sacando todo el provecho posible de las Leyes de Indias, un milagroso oasis de colectivismo y coexistencia armoniosa en las selvas de Sudamérica. El sueño no duró demasiado, pero aún nos ilumina.
El padre Peramás falleció en Faenza el 23 de mayo de 1793 tras una breve y dolorosa enfermedad. Entre sus papeles más íntimos encontraron unas líneas en las que confesaba su voto al oficiar diariamente el sacrificio de la misa: “Pro America; Pro Indis et Nigris; Pro Juventute.”
Blog del autor: http://www.jesusaller.com/. En él puede descargarse ya su último poemario: Los libros muertos.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
El futuro, Por David Brooks
El futuro
Por David Brooks | 24/08/2022 | EE.UU.
Fuentes: La Jornada
En diferentes puntos del país, se intensifican las luchas contra la concentración de riqueza y las políticas neoliberales que han acelerado la desigualdad económica a niveles sin precedente en décadas.
En la disputa por el futuro inmediato de Estados Unidos, Trump y sus filas con tintes fascistas parecen mantener de rehén al debate político a juzgar por los titulares de los principales medios de noticias. Pero lo que no se menciona tanto es que al mismo tiempo el mosaico progresista de fuerzas democratizadoras estadounidenses están en su momento más fuerte en décadas.
Una cuarta parte de los diputados de la cámara baja del Congreso están en el llamado caucus progresista; algo ni soñado hace unos pocos años. Algunos de los movimientos, sobre todo los renovados por los jóvenes, como Black Lives Matter (y su parte más radical Movement for Black Lives), el movimiento ambientalista, sobre todo en torno al cambio climático, en la batalla por controlar las armas de fuego, como el movimiento por los derechos de los inmigrantes llegaron a ser más grandes y amplios que sus antecesores. Movimientos que se definen como impulsores de cambio político como Democratic Socialists of America, el Working Families Party y otros también tienen dimensiones sin precedente. Mas aún, los que dicen favorecer el socialismo sobre el capitalismo nunca han sido tantos, incluyendo una mayoría de jóvenes.
En los últimos meses se han visto milagros en diversas luchas: la nueva vitalidad del movimiento laboral se expresa en que en sólo unos pocos meses más de 220 tiendas de Starbucks han votado por sindicalizarse, como nuevas luchas en Amazon y diversos sectores de lo que se llama la economía gig. Hasta unas 30 trabajadoras en un club de caballeros en Los Ángeles están intentando convertirse en el primer club de strip-tease sindicalizado en Estados Unidos.
En diferentes puntos del país, se intensifican las luchas contra la concentración de riqueza y las políticas neoliberales que han acelerado la desigualdad económica a niveles sin precedente en décadas.
Son esas fuerzas progresistas que son los aliados naturales de sus contrapartes en América Latina y que, a fin de cuentas, están luchando contra esencialmente el mismo enemigo definido como los conservadores, el fascismo, los promotores del neoliberalismo y más. Sin alianza y solidaridad internacional no habrá futuro.
Ante ello, lo que más asombra en esta coyuntura es que parece que estas fuerzas en norte y sur están mas distantes y separadas que en cualquier momento durante las últimas cuatro o cinco décadas.
En parte se puede explicar por el surgimiento de un nacionalismo a veces bastante superficial que simplifica las relaciones internacionales a una sólo entre cúpulas y no pueblos. Para los países del sur, las razones para promover el nacionalismo son obvias dada la historia que todos conocemos y el contexto es defensa o escudo contra el poder estadunidense, europeo o sus empresas trasnacionales. Pero al mismo tiempo, el nacionalismo de gobiernos o partidos progresistas antimperiales también puede distorsionar o borrar uno de los principios más sagrados de la izquierda: el internacionalismo.
El historiador Howard Zinn, autor de La otra historia de Estados Unidos, entre otros libros, colaborador de La Jornada, y cuyo centenario de su nacimiento es este 24 de agosto, insistía en rescatar la historia de resistencia, rebelión y solidaridad dentro y fuera de esta nación, y por supuesto fue un feroz opositor al poder imperial de su país. En 2005, cinco años antes de su muerte, escribió en La Jornada:
“¿No es el nacionalismo –esa devoción a una bandera, a un himno y a una frontera, tan feroz que engendra un asesinato masivo– uno de los grandes males de nuestro tiempo al igual que el racismo y el odio religioso? Estas formas de pensamiento, cultivadas, alimentadas y adoctrinadas desde la infancia, han sido siempre útiles para quienes están en el poder, y mortales para quienes no lo están”. (https://www.jornada.com.mx/2005/05/20/index.php?section=opinion&article=033a1mun).
La tarea es cómo definir el nacionalismo. Sin alianzas y solidaridad internacional entre las fuerzas democratizadoras del norte y el sur, a la larga no habrá futuro para nadie.
Ani DiFranco, Utah Phillips. The Internationale. https://open.spotify.com/track/4Zli2LtC2tYF83mZQwMpIF?si=b0b890920f1b4b51
Fuente: https://www.jornada.com.mx/2022/08/22/opinion/027o1mun
viernes, 19 de agosto de 2022
Dos jueces estadounidenses lucraban mandando a cárceles privadas a menores de edad
Dos jueces estadounidenses lucraban mandando a cárceles privadas a menores de edad
Por Ricardo Carnevali | 19/08/2022 | EE.UU.
Fuentes: CLAE
A contrapelo de la pretendida excepcionalidad estadounidense y de la propaganda de Washington para presentarse como un ejemplo para el resto del mundo, en ese país se encuentra instalada una corrupción tan dañina y en tan altas esferas como en otras naciones.
Los exjueces estadounidenses Mark Ciavarella y Michael Conahan conspiraron para encarcelar a menores de edad a cambio de sobornos pagados por el copropietario y el constructor de dos cárceles privadas en el estado de Pensilvania, y ahora fueron sentenciados a pagar más de 206 millones de dólares a centenares de víctimas de su conspiración.
Estos jueces de Pensilvania alcanzaron notoriedad cuando salió a la luz que durante años dictaron penas de prisión a niños de incluso ocho años por faltas irrelevantes como peleas juveniles, pequeños hurtos o entrar sin permiso a un edificio abandonado, y que todo eso lo hicieron movidos por la codicia. La Corte Suprema de Pensilvania tuvo que anular los fallos de culpabilidad contra unos cuatro mil menores tras conocerse el complot delictivo.
El juez federal Christopher Conner ordenó una indemnización de 106 millones de dólares en pagos compensatorios, y 100 millones en pagos punitivos, para casi 300 personas en una demanda civil contra los jueces, al escribir que los demandantes fueron las víctimas trágicas de un escándalo de proporciones épicas.
En un episodio que apareció en un documental sobre el escándalo conocido como Kids for cash (Niños por dinero), Ciavarella dictó el internamiento de una adolescente por crear un perfil en una red social donde ella y otros jóvenes parodiaban a la subdirectora de su escuela.
Cuando la madre de la menor buscó ayuda legal para rescatar a su hija, se topó con que nadie en el sistema judicial estaba dispuesto a contradecir a un juez, pese a la flagrante injusticia de la condena. Por su parte, Conahan usó facultades discrecionales para cortar el financiamiento al centro de detención juvenil administrado por el gobierno local y favorecer a las instituciones privadas.
Ciavarella y Conahan cerraron un centro municipal de detención juvenil y aceptaron 2.8 millones de dólares en pagos ilegales del constructor y codueño de dos prisiones privadas. Ciavarella, quien presidía la corte juvenil, promovió una política de cero tolerancia que garantizó que gran cantidad de menores fueran enviados a PA Child Care y Western PA Child Care.
Ciavarella ordenó cárcel incluso para niños de apenas ocho años, muchos de ellos por delitos menores como hurto. A menudo ordenaba que los chicos fueran encadenados, esposados y llevados inmediatamente a prisión sin oportunidad de despedirse de sus familias.
Kids for cash exhibe que, a contrapelo de la pretendida excepcionalidad estadounidense y de la propaganda de Washington para presentarse como un ejemplo para el resto del mundo, en ese país se encuentra instalada una corrupción tan dañina y en tan altas esferas como en otras naciones.
El populismo penal (la explotación de la inseguridad, real o percibida, para atraer al electorado) y las políticas que lo acompañan como la llamada tolerancia cero (criminalización de la pobreza), la demonización de los infractores y el incremento desproporcionado e injustificado de las penas quedaron nuevamente al descubierto.
Ciavarella cumple una sentencia a 28 años en prisión. Conahan, que fue sentenciado a más de siete años, fue enviado a arresto domiciliario en 2020 – con seis años restantes a su sentencia– debido a la pandemia del covid-19.Masha Levick, cofundadora y asesora legal del Centro de Derecho Juvenil, con base en Filadelfia, y uno de los abogados de los demandantes, dijo que ella no puede imaginar que les vayan a dar algún dinero.
El caso es evidencia de que convertir el encarcelamiento en una oportunidad de negocio crea incentivos siniestros para que el sistema penal prive arbitrariamente de su libertad a las personas, y de que estas injusticias se ceban contra los estratos más desfavorecidos de la sociedad.
Lucran con migrantes
Antes, la administradora de reclusorios GEO Group, fue multada por poner a trabajar a migrantes detenidos a cambio de un dólar al día, 58 veces menos que el salario mínimo en las entidades con los sueldos más bajos. Debe acotarse que la sanción de 23 millones de dólares impuesta, resulta irrisoria frente a los ingresos de cuatro mil millones de dólares de GEO y Corecivic, las dos mayores inversionistas en el rubro.
Cabe destacar que estas dos firmas hacen donaciones millonarias a campañas políticas y recurren a prácticas de corrupción legalizada como la puerta giratoria: en 2019, la operadora del centro de detención más grande para niños migrantes contrató a John Kelly, quien fue jefe de gabinete de Donald Trump, beneficiario de la generosidad de empresas privadas de prisiones.
A escala federal, entre 2000 y 2016 la población carcelaria en centros privados creció cinco veces más rápido que la población carcelaria general. El caso de los migrantes es más dramático: 73 por ciento de quienes fueron recluidos por cruzar la frontera sin documentos se encuentra en manos de agentes privados, conocidos por recortar servicios básicos para maximizar sus ganancias.
Por eso desde la sociedad se reclama rechazar cualquier injerencia de la iniciativa privada en la administración de las prisiones y en el diseño de los códigos penales, los cuales deben redactarse con la vista puesta en el bien social, el respeto a los derechos humanos y la adecuada reinserción social de los infractores y no en la especulación crematística de jueces y sistemas corruptos.
*Doctorando en Comunicación Estratégica, Investigador del Observatorio en Comunicación y Democracia, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)
https://estrategia.la/2022/08/18/dos-jueces-estadounidenses-lucraban-mandando-a-carceles-privadas-a-menores-de-edad/
jueves, 18 de agosto de 2022
¿Podemos tener una conversación adulta sobre China, por favor?
Por Vijay Prashad | 18/08/2022 | EE.UU., Mundo
Fuentes: Instituto Tricontinental de Investigación Social
El viaje de Pelosi a Taipéi forma parte de la continua provocación de Estados Unidos a China.
Cuando la líder legislativa estadounidense Nancy Pelosi llegó a Taipei, gente en todo el mundo contuvo la respiración. Su visita fue un acto de provocación. En diciembre de 1978, el gobierno de Estados Unidos —luego de una decisión de la Asamblea General de la ONU de 1971— reconoció a la República Popular China, dejando de lado sus anteriores obligaciones con Taiwán. A pesar de ello, el presidente estadounidense Jimmy Carter firmó la Ley de Relaciones con Taiwán (1979), que permitía a los funcionarios estadounidenses mantener un contacto íntimo con Taiwán, incluso mediante la venta de armas. Esta decisión es digna de mención, ya que Taiwán estuvo bajo ley marcial desde 1949 hasta 1987, por lo que requería un proveedor regular de armas.
El viaje de Pelosi a Taipéi forma parte de la continua provocación de Estados Unidos a China. Esta campaña incluye el «pivote asiático» del ex presidente Barack Obama, la «guerra comercial» del ex presidente Donald Trump, la creación de asociaciones de seguridad, la Quad y la AUKUS, y la transformación gradual de la OTAN en un instrumento contra China. Esta agenda continúa la afirmación del presidente Joe Biden de que China debe ser debilitada ya que es el «único competidor potencialmente capaz de combinar su poder económico, diplomático, militar y tecnológico para montar un desafío sostenido» al sistema mundial dominado por Estados Unidos.
China no utilizó su poder militar para impedir que Pelosi y otros líderes del Congreso estadounidense viajaran a Taipei. No obstante, cuando se marcharon, el gobierno chino anunció que detendría ocho áreas clave de cooperación con Estados Unidos, incluida la cancelación de los intercambios militares y la suspensión de la cooperación civil en una serie de cuestiones, como el cambio climático. Eso es lo que consiguió el viaje de Pelosi: más confrontación, menos cooperación.
De hecho, cualquiera que defienda una mayor cooperación con China es vilipendiado en los medios de comunicación occidentales, así como en los medios del Sur Global aliados de Occidente, como «agente» de China o promotor de «desinformación». Respondí a algunas de estas acusaciones en el periódico sudafricano The Sunday Times el 7 de agosto de 2022. El resto de este boletín reproduce ese artículo.
Ghazi Ahmet (Región Autónoma Uigur de Xinjiang, China), Muqam, 1984.
Un nuevo tipo de locura se está filtrando en el discurso político mundial, una niebla venenosa que sofoca la razón. Esta niebla, que durante mucho tiempo se ha impregnado de viejas y nefastas ideas de supremacía blanca y superioridad occidental, está nublando nuestras ideas sobre la humanidad. El malestar general que se produce es una profunda sospecha y odio hacia China, no solo hacia sus actuales dirigentes o incluso hacia el sistema político chino, sino hacia todo el país y hacia la civilización china; odio hacia casi todo lo que tenga que ver con China.
Esta locura ha hecho imposible mantener una conversación adulta sobre China. Se lanzan palabras y frases como «autoritario» y «genocidio» sin preocuparse por comprobar los hechos. China es un país de 1.400 millones de habitantes, una antigua civilización que sufrió, como gran parte del Sur Global, un siglo de humillaciones, en este caso desde las Guerras del Opio infligidas por los británicos (que comenzaron en 1839) hasta la Revolución China de 1949, cuando el líder Mao Zedong anunció deliberadamente que el pueblo chino se había levantado. Desde entonces, la sociedad china se ha transformado profundamente al utilizar su riqueza social para abordar los antiguos problemas del hambre, el analfabetismo, el abatimiento y el patriarcado. Como en todos los experimentos sociales, ha habido grandes problemas, pero éstos son de esperar en cualquier acción humana colectiva. En lugar de ver a China tanto por sus éxitos como por sus contradicciones, esta locura de nuestro tiempo pretende reducir a China a una caricatura orientalista: un Estado autoritario con una agenda genocida que busca la dominación global.
Esta locura tiene un punto de origen definido en Estados Unidos, cuyas élites dirigentes se ven muy amenazadas por los avances del pueblo chino, especialmente en robótica, telecomunicaciones, ferrocarriles de alta velocidad y tecnología informática. Estos avances suponen una amenaza existencial para las ventajas de las que han disfrutado durante mucho tiempo las corporaciones occidentales, que se han beneficiado de siglos de colonialismo y de la camisa de fuerza de las leyes de propiedad intelectual. El temor a su propia fragilidad y a la integración de Europa en los desarrollos económicos euroasiáticos ha llevado a Occidente a lanzar una guerra de información contra China.
Este maremoto ideológico está desbordando nuestra capacidad de mantener conversaciones serias y equilibradas sobre el papel de China en el mundo. Los países occidentales con una larga historia de colonialismo brutal en África, por ejemplo, ahora denuncian regularmente lo que llaman colonialismo chino en África, sin reconocer su propio pasado o la arraigada presencia militar francesa y estadounidense en todo el continente. Las acusaciones de «genocidio» se dirigen siempre a los pueblos más oscuros del mundo —ya sea en Darfur o en Xinjiang—, pero nunca a Estados Unidos, cuya guerra ilegal contra Irak provocó por sí sola la muerte de más de un millón de personas. La Corte Penal Internacional, impregnada de eurocentrismo, acusa a un líder africano tras otro de crímenes contra la humanidad, pero nunca ha acusado a un líder occidental por sus interminables guerras de agresión.
Dedron (Región Autónoma del Tíbet, China), Sin título, 2013.
La niebla de esta Nueva Guerra Fría nos envuelve hoy. Recientemente, en el Daily Maverick y en el Mail & Guardian, se me acusó de promover la «propaganda china y rusa» y de tener estrechos vínculos con el partido-Estado chino. ¿En qué se basan estas acusaciones?
En primer lugar, los elementos de la inteligencia occidental intentan tachar de desinformación y propaganda cualquier disidencia contra el ataque occidental a China. Por ejemplo, mi informe de diciembre de 2021 sobre Uganda desacreditó la falsa afirmación de que un préstamo chino al país pretendía hacerse con su único aeropuerto internacional como parte de un malicioso «proyecto de trampa de la deuda», una narrativa que también ha sido desacreditada en repetidas ocasiones por destacados académicos estadounidenses. A través de conversaciones con funcionarios del gobierno ugandés y de declaraciones públicas del ministro de Finanzas, Matia Kasaija, descubrí, sin embargo, que el acuerdo fue mal entendido por el Estado, pero que no se trataba de la confiscación del aeropuerto internacional de Entebbe. A pesar de que toda la historia de Bloomberg sobre este préstamo se basaba en una mentira, no se les acusó de «llevar agua para Washington». Ese es el poder de la guerra de la información.
En segundo lugar, se afirma que mis supuestos vínculos con el Partido Comunista Chino se basan en el simple hecho de que me relaciono con intelectuales chinos y tengo un puesto no remunerado en el Instituto Chongyang de Estudios Financieros de la Universidad Renmin, un destacado think tank con sede en Beijing. Sin embargo, muchas de las publicaciones sudafricanas que han hecho estas escandalosas afirmaciones están financiadas principalmente por la Open Society Foundations de George Soros. Soros tomó el nombre de su fundación del libro de Karl Popper, La sociedad abierta y sus enemigos (1945), en el que Popper desarrolló el principio de «tolerancia ilimitada». Popper defendía el máximo diálogo y que las opiniones contrarias a las propias debían ser rebatidas «con argumentos racionales». ¿Dónde están los argumentos racionales aquí, en una campaña de desprestigio que dice que el diálogo con intelectuales chinos está de alguna manera fuera de los límites, pero que la conversación con funcionarios del gobierno estadounidense es perfectamente aceptable? ¿Qué nivel de apartheid civilizatorio se está produciendo aquí, donde los liberales de Sudáfrica están promoviendo un «choque de civilizaciones» en lugar de un «diálogo entre civilizaciones»?
Los países del Sur Global pueden aprender mucho de los experimentos de China con el socialismo. Su erradicación de la pobreza extrema durante la pandemia —un logro celebrado por las Naciones Unidas— puede enseñarnos cómo afrontar similares problemáticas en nuestros propios países (por eso el Instituto Tricontinental de Investigación Social elaboró un estudio detallado sobre las técnicas que China empleó para lograr esta hazaña). Ningún país del mundo es perfecto, y ninguno está por encima de las críticas. Pero desarrollar una actitud paranoica hacia un país e intentar aislarlo es socialmente peligroso. Hay que derribar los muros, no construirlos. Estados Unidos está provocando un conflicto debido a sus propias ansiedades sobre los avances económicos de China: no debemos ser arrastrados como tontos útiles. Tenemos que mantener una conversación adulta sobre China, no una impuesta por poderosos intereses que no son los nuestros.
Yang Guangqi del Club de pintura de campesinos de Shuanglang (Prefectura Autónoma Dali Bai, China), Sin título, 2018.
Mi artículo en The Sunday Times no aborda todas las cuestiones que giran en torno al conflicto entre Estados Unidos y China; sin embargo, es una invitación al diálogo.
Si quieren compartir alguna idea sobre estos temas, por favor, envíenme un correo electrónico a vijay@thetricontinental.org
Fuente: https://thetricontinental.org/es/newsletterissue/guerra-informacion-china/
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