lunes, 29 de agosto de 2022

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Periodistas y varios abogados del fundador de WikiLeaks, Julian Assange, demandan a la CIA por espionaje

Periodistas y varios abogados del fundador de WikiLeaks, Julian Assange, demandan a la CIA por espionaje Por Amy Goodman - Denis Moynihan | 22/08/2022 | Conocimiento Libre
Fuentes: Democracy Now! Un grupo de periodistas y varios de los abogados de Assange han presentado una demanda contra la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y su exdirector Mike Pomepo, a los que acusan de haber espiado sus conversaciones durante las visitas que ellos realizaban a Assange en la sede diplomática de Ecuador en Londres. “Los periodistas pueden solicitar documentos que han sido robados y publicarlos”. Esto escribió el juez federal de Estados Unidos John Koeltl en el fallo emitido en 2019 que desestimó la demanda que el Comité Nacional Demócrata había entablado contra Julian Assange, la organización WikiLeaks y otras entidades. Assange publicó documentos en el sitio web de WikiLeaks exactamente a través de la forma que describe el juez en su dictamen. A pesar de esto, Julian Assange ha permanecido durante más de tres años en régimen de aislamiento en la prisión británica de máxima seguridad de Belmarsh. Antes de ser trasladado a Belmarsh, el fundador de WikiLeaks había vivido durante siete años recluido en las reducidas instalaciones de la Embajada ecuatoriana en Londres. Ecuador concedió asilo político a Assange mientras el editor enfrentaba una creciente persecución por parte del Gobierno de Estados Unidos por haber expuesto los crímenes de guerra estadounidenses en Irak y Afganistán. Estados Unidos intenta extraditar a Assange del Reino Unido para juzgarlo por espionaje y conspiración, cargos que podrían resultar en una pena de hasta 175 años de prisión. El equipo legal de Assange ha apelado la aprobación por parte del Reino Unido de la solicitud de extradición. Mientras tanto, un nuevo caso relacionado con WikiLeaks está actualmente bajo la consideración del juez Koeltl. Un grupo de periodistas y varios de los abogados de Assange han presentado una demanda contra la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y su exdirector Mike Pomepo, a los que acusan de haber espiado sus conversaciones durante las visitas que ellos realizaban a Assange en la sede diplomática de Ecuador en Londres. Los demandantes alegan que sus conversaciones fueron grabadas y que los contenidos de sus teléfonos y computadoras portátiles fueron copiados en secreto. Deborah Hrbek, una abogada que se reunió varias veces con Assange en la Embajada ecuatoriana, dijo durante una conferencia de prensa que se brindó tras presentar la demanda: “Soy una abogada de Nueva York. Tengo derecho a suponer que el Gobierno de Estados Unidos no está escuchando mis conversaciones privadas y confidenciales con mis clientes y que la información sobre otros clientes y casos que pueda tener en mi teléfono o en mi computadora portátil están a salvo de cualquier intrusión ilegal del Gobierno. Esto no es solamente una violación de nuestros derechos constitucionales. Es también un escándalo”. El espionaje que la CIA ejerció contra Julian Assange y sus visitantes se hizo público a través de un caso judicial iniciado en España contra la empresa española de seguridad UC Global y su director, David Morales. La empresa UC Global fue contratada por Ecuador en 2012 para brindar seguridad a su sede diplomática en Londres. La nueva demanda alega que la CIA contrató los servicios de UC Global en enero de 2017 con ayuda del difunto magnate de los casinos y destacado donante del Partido Republicano Sheldon Adelson, cuando Morales se encontraba participando de una convención sobre armas en la ciudad de Las Vegas. Morales regresó a España y, según la demanda, les dijo a sus empleados que “la empresa jugaría a partir de ese momento ‘en la primera división’ y pasaría a operar en el ‘lado oscuro’ bajo las órdenes de la CIA”. Donald Trump había sido un entusiasta admirador de WikiLeaks durante la campaña electoral de 2016, luego de que el sitio publicara miles de correos electrónicos filtrados del Comité Nacional Demócrata, así como también de Hillary Clinton y miembros de su círculo más cercano. “Me encanta WikiLeaks”, dijo Trump en un discurso que pronunció en octubre de 2016. Luego de que Trump se convirtiera en presidente de Estados Unidos, en marzo de 2017 WikiLeaks comenzó a publicar una serie de documentos conocidos como “Vault 7” que contenían información filtrada de la CIA y que la propia agencia admitió más tarde como “la mayor fuga de datos en la historia de la CIA”. Poco después de que se publicara el primer lote de documentos de Vault 7, Mike Pompeo criticó enérgicamente a WikiLeaks en el primer discurso público que pronunció como nuevo director de la CIA del Gobierno de Trump: “WikiLeaks opera como un servicio de inteligencia hostil y habla como un servicio de inteligencia hostil. […] Se enfoca principalmente en Estados Unidos, mientras busca el apoyo de organizaciones y países antidemocráticos. Es hora de llamar a WikiLeaks por lo que realmente es: un servicio de inteligencia hostil no estatal”. El año pasado, el medio Yahoo News reveló un complot de la CIA de 2017 para secuestrar y posiblemente matar a Julian Assange mientras este se encontraba asilado en la Embajada de Ecuador en Londres. El medio informó que el complot se discutió “en los niveles más altos del Gobierno de Trump”. Las conspiraciones para asesinar a editores, el seguimiento de conversaciones privadas sin orden judicial y la duplicación secreta de contenidos de dispositivos electrónicos privados de abogados y periodistas recuerdan el proceder notoriamente delictivo que el Gobierno de Nixon tuvo a principios de la década de 1970. En ese entonces, quien estaba en la mira era Daniel Ellsberg, el denunciante que filtró los documentos conocidos como los “Papeles del Pentágono”. Estos documentos revelaban la historia secreta de la guerra de Estados Unidos en Vietnam y detallaban cómo los sucesivos Gobiernos estadounidenses le habían mentido a la ciudadanía acerca de la guerra. Daniel Ellsberg fue acusado de espionaje y se enfrentó a una posible condena a cadena perpetua. La obsesión del entonces presidente Nixon con las filtraciones lo llevó a ordenar el allanamiento ilegal del consultorio del psiquiatra de Ellsberg, hecho que desató la cadena de eventos que condujeron al escándalo conocido como Watergate y, finalmente, a la renuncia de Nixon. Cuando el juez que presidía el tribunal en el juicio contra Ellsberg se enteró de la conducta ilegal del Gobierno estadounidense, desestimó el caso. 50 años después, las protecciones de la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos para quienes publican secretos gubernamentales, el espionaje ilegal de la CIA y otros temas más están nuevamente ante la consideración de un juez federal. Cuando era un joven abogado, el juez John Koeltl formó parte de la Fiscalía Especial del caso Watergate. Ahora Koeltl preside el tribunal que tiene a su cargo la demanda presentada por el grupo de periodistas y de abogados de Assange, un caso en el que se espera que salgan a la luz más hechos delictivos cometidos por la CIA. El presidente Biden y su Departamento de Justicia deberían retirar de inmediato todos los cargos contra Julian Assange. © 2022 Amy Goodman Traducción al español de la columna original en inglés. Edición: Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 800 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 450 en español. Es co-autora del libro “Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos”, editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

domingo, 28 de agosto de 2022

Racismo en un Perú en crisis: flagelo social y coartada de un Gobierno en apuros

Racismo en un Perú en crisis: flagelo social y coartada de un Gobierno en apuros El presidente de Perú, Pedro Castillo - Sputnik Mundo, 26.08.2022 LIMA (Sputnik) — El presidente de Perú, Pedro Castillo, asegura que la fuerte oposición a su administración está motivada en gran medida por el racismo, un fenómeno que según expertos consultados por Sputnik sigue muy presente en el país. Con cinco investigaciones fiscales por presuntos delitos de corrupción perpetrados durante su mandato, Castillo, un hombre de rasgos indígenas y nacido en el seno de una familia campesina de Cajamarca (norte), ha denunciado en varias ocasiones que el origen de un supuesto ensañamiento judicial en su contra tiene como raíz el rechazo a su raza. "Es la primera vez en la historia del Perú que se han ensañado [los adversarios de Castillo] con este Gobierno porque vengo del campo, se han ensañado en una época racista, totalmente racista", denunció el mandatario en un acto público el 15 de agosto. Herencia colonial Nelson Manrique es historiador y sociólogo peruano, catedrático en la Universidad Católica de Lima y comentarista de la realidad política del país. En diálogo con Sputnik, trata de definir las características y origen del racismo en Perú. "El racismo es algo permanente en la sociedad peruana debido al carácter colonial que heredamos antes de ser una República. La conquista española definió una relación en el que un sector blanco de la sociedad se percibía como superior, y esa supuesta superioridad biológica justificaba la existencia de un orden estamental en el que cada uno tenía un lugar determinado y debía permanecer ahí y no debía haber la movilidad social", dice Manrique. Sin embargo, ya son varias las voces políticas y ciudadanas que están denunciando una instrumentalización del tema racial como coartada para un Gobierno en serios aprietos judiciales; es decir, según estas, si bien el racismo es difícil de ser negado, su existencia está siendo aprovechada por el presidente para victimizarse y descalificar las acciones que la justicia toma en su contra. El presidente de Perú buscará demostrar inocencia de él y su familia por presunta corrupción "Existen suficientes evidencias en este momento como para afirmar que hay una corrupción generalizada y que parte de la propia cabeza del poder Ejecutivo. En este caso, hablar de racismo sirve como coartada del gobierno para ocultar problemas que realmente existen", sostiene el sociólogo. Exacerbación Sin embargo, Manrique apunta que el racismo contra los indígenas, en este caso en el ámbito político, se exacerba de parte de sectores blancos o mestizos, que son la mayoría en Perú. "Existe el racismo como ideología, como una manera de ver el mundo, y existe el racismo como una acción, como una praxis. En momentos de estabilidad y paz, puede no ser actuado, pero en momentos de crisis es cuando deja de ser una ideología para convertirse en una praxis, que es lo que se está viviendo a partir de la gestión del presidente Castillo", comenta el historiador.

sábado, 27 de agosto de 2022

Papa lamenta el asesinato de la politóloga rusa Dúguina

El Papa lamenta el asesinato de la politóloga rusa Dúguina y provoca el descontento de Ucrania hace 19 horas (actualizado: hace 8 horas) El papa Francisco durante el servicio religioso del 24 de agosto. - Sputnik Mundo, 27.08.2022 © Foto : Twitter / @VaticanNews_es
Que los inocentes pagan la guerra es algo que demuestra el asesinato en un coche bomba de la ideóloga rusa Daria Dúguina, consideró el líder de la Iglesia católica, el papa Francisco, durante un mensaje emitido el 24 de agosto. "Pienso en tanta crueldad, en tantos inocentes que están pagando la locura, la locura de todos los bandos, porque la guerra es una locura y nadie en la guerra puede decir: ‘No, no estoy loco’. La locura de la guerra", declaró el líder religioso. "Pienso en la pobre chica a la que le explotó una bomba bajo el asiento de un coche en Moscú, los inocentes pagan la guerra, los inocentes", agregó Francisco en el día en que se cumplieron seis meses del inicio de la operación militar especial que sostiene Rusia en Ucrania. Aunque la prensa occidental ha asegurado que el padre de la víctima del coche bomba, Alexandr Duguin, es 'ideólogo' del presidente de Rusia, Vladímir Putin, analistas como el periodista Javier Benítez rechazan esta postura y acusan a Occidente de abordar el asunto con mala fe. Portavoz del secretario general de la ONU, Stéphane Dujarric - Sputnik Mundo, 1920, 22.08.2022 Internacional La ONU pide que se investigue el asesinato de politóloga rusa 22 de agosto, 17:35 GMT El papa Francisco consideró que el objetivo del atentado en el que Daria Dúguina perdió la vida era asesinar a su padre. "Espero que se tomen medidas para poner fin a la guerra y evitar el riesgo de un desastre nuclear en Zaporiyia, pienso en los presos, los niños, en los refugiados, pienso en tanta crueldad", lamentó el titular de la fe católica, de acuerdo con el servicio de noticias del Vaticano. "En tantos niños ucranianos y rusos que se han quedado huérfanos, la orfandad no tiene nacionalidad, han perdido a su padre o a su madre, sean rusos o ucranianos", recriminó el religioso de origen argentino. Además de Ucrania, cuyos refugiados han arribado también a Italia, Francisco criticó la prevalencia de conflictos bélicos en otros países del mundo, como Siria o Yemen, que consideró una tercera guerra mundial en pedazos que poco a poco van uniéndose para trazar un abismo mundial. 'Ética': medios occidentales utilizan el asesinato de Darya Dúguina en favor de su relato antirruso - Sputnik Mundo, 1920, 24.08.2022 Qué pasa 'Ética': medios occidentales utilizan el asesinato de Darya Dúguina en favor de su relato antirruso 24 de agosto, 06:00 GMT El Papa también calificó de criminales que matan a la humanidad a quienes se benefician de los conflictos bélicos y del comercio de armamento. Además, hizo un llamado a la paz entre Moscú y Kiev, y recordó que ha consagrado a ambos territorios el Corazón Inmaculado de María. Por su parte, el ministro ucraniano de Asuntos Exteriores, Dimitro Kuleba, expresó su decepción por las palabras del papa Francisco diciendo que su comentario fue "injusto" de su parte.

viernes, 26 de agosto de 2022

Manifiesto filosófico-comunista

Manifiesto filosófico-comunista Un pequeño mapa conceptual para no perdernos del todo Miguel Candioti (agosto, 2022) (2) A Paco Fernández Buey, in memoriam (10 años ya). (3) Índice I. Naturaleza y trabajo en común ........................................ 7 II. Enajenación ...................................................................11 III. Expropiación............................................................... 16 IV. Reapropiación ............................................................. 20 (4) Nadie sabe qué cosa es el comunismo, y eso puede ser pasto de la censura. Nadie sabe qué cosa es el comunismo, y eso puede ser pasto de la ventura. Silvio Rodríguez (5) (6) I. Naturaleza y trabajo en común § 1 Nos guste o no, cada unx de nosotrxs es una pequeña parte integrante de la sociedad (humana), que a su vez es una pequeña parte integrante de la naturaleza en su inmensidad, aunque dentro del planeta Tierra la humanidad venga produciendo, a lo largo de su historia, considerables transformaciones al entorno natural (el cual también tiene una historia, mucho más larga que la humana). § 2 Esa transformación humana de la naturaleza circundante es sólo uno de los aspectos prácticos (o materiales) del trabajo social, el cual también abarca otros esfuerzos que pueden ser, en cambio, predominantemente teóricos (o intelectuales), o bien estar dirigidos a transformar ya no la naturaleza nohumana, sino las mentes, los cuerpos y las relaciones sociales. Estos últimos quehaceres constituyen lo que denominamos el trabajo político, en sentido amplio. § 3 Tampoco debemos reducir el trabajo social al mero trabajo remunerado, que es sólo una parte del trabajo conjunto. Éste también abarca las múltiples labores impagas de cuidado entre las personas, dentro y fuera de las familias; e incluso las conductas éticas en general, que son también un trabajo (7) colectivo. Lo mismo ocurre con los estudios, los deportes, las ciencias, las artes, los cultos y la militancia. Todas estas actividades forman parte de ese trabajo en común que hace de la especie humana un sujeto colectivo de trabajo. § 4 Ese sujeto colectivo que entre todxs conformamos no debe jamás ser pensado como un gran sujeto individual, sino como un complejísimo entramado de identidades, deseos, voluntades y acciones que, no obstante, sólo existen como productos y, a la vez, como partes de esa totalidad activa que es el trabajo social global. § 5 Sin embargo, el trabajo humano conjunto no es el único ni el primer fundamento que tenemos en común. Antes que él estuvo y está la naturaleza en general, es decir, toda la realidad material que no sólo está fuera de las personas – brindándonos tierra, agua, aire, fuego, luz, frutos y otros muchos beneficios no creados primeramente por el trabajo humano–, sino que también está en nuestra propia corporalidad animal y sus capacidades innatas, esto es, en la base última de todo trabajo. § 6 (8) Ahora bien, la naturaleza como tal es salvaje. Fuera y dentro de nuestro cuerpo existen no sólo elementos naturales beneficiosos para las personas, sino también otros muchos que son nocivos y hasta letales para ellas. La naturaleza no sólo no ha sido creada por el ser humano (ni por nadie que se le parezca), sino que tampoco ha sido creada para el ser humano. Tal vez ni siquiera ha sido creada jamás. La encontramos allí misteriosamente dada, como la base última de nuestra vida y de nuestra muerte. § 7 Lxs humanxs siempre trabajamos en común para humanizar la naturaleza –dentro y fuera de nosotrxs–, es decir, para volverla más satisfactoria (o menos insatisfactoria) para nosotrxs mismxs, incrementando así la satisfacción y el poder de la propia naturaleza humana (la cual también es bastante dúctil). Es por eso que los dos fundamentos de nuestra vida como especie humana son la naturaleza y el trabajo en común; ninguno de ellos nos puede faltar nunca. El trabajo social sin naturaleza es impotente (o, mejor dicho, no es). Y la naturaleza sin trabajo social es inhumana. § 8 Todas las riquezas, todos los poderes, todas las propiedades valiosas de los seres humanos, tanto las que están encarnadas en su propia corporalidad bajo la forma de cualidades personales (físicas, intelectuales, artísticas, etc.), como las que se encuentran sólo exteriormente vinculadas a su cuerpo (9) individual o colectivo como posesiones (muebles, inmuebles, etc.) o instituciones (modos de organización colectiva), son a la vez producto de la naturaleza y del trabajo social. Ninguna propiedad valiosa humana puede jamás hacerse derivar solamente de la naturaleza, ni solamente del trabajo en común (y mucho menos del trabajo exclusivo de unxs pocxs destacadxs o hasta de una sola persona, como sueña el nefasto individualismo). § 9 Y dado que las propiedades valiosas, los poderes, las riquezas de los seres humanos son siempre el fruto de alguna combinación entre trabajo social y naturaleza, es decir, de una cierta apropiación (= humanización) de la naturaleza en común por el trabajo en común, es justo que todxs participemos cuanto sea posible de esa riqueza humana que ha sido natural y socialmente producida. II. Enajenación § 10 Si nuestro trabajo social global no se muestra directamente como tal, si se nos oculta, es porque se encuentra (10) fragmentado, separado en una multitud de diversos trabajos privados, aislados entre sí. Esta ruptura de la unidad inmediata del trabajo en común se genera cuando los medios de producción social (los recursos naturales y los grandes instrumentos tecnológicos: todos ellos productos de la naturaleza y del trabajo en común), no se hallan bajo el control directo y democrático de la comunidad, sino que aparecen como posesiones privadas, esto es, como un poder propio de ciertas personas particulares que reclaman tener derechos exclusivos sobre ellos. § 11 Bajo esta situación decimos que la sociedad se encuentra enajenada (= alienada) de sí misma como sujeto colectivo del trabajo en común. De esta manera, el carácter social de cada uno de los trabajos privados se pierde de vista realmente, pues su aislamiento recíproco es un hecho objetivo. Es por eso que la alienación no es en primer lugar un fenómeno meramente ideológico o psíquico, sino un fenómeno práctico, material, que consiste en la mencionada fragmentación objetiva del trabajo social global. Este trabajo en común, desde cada una de los trabajos privados, se vuelve pues directamente ajeno a sí mismo. Y así cada una de las personas se encuentra inmediatamente enajenada de su propia doble condición de producto y de integrante de una totalidad social activa que se halla verdaderamente oculta, invisible, ignorada. (11) § 12 Pero la enajenación no involucra sólo la relación del sujeto social consigo mismo, sino además su relación con la naturaleza en común que es su base (cap. I, §§ 5-7). En efecto, la privatización de los medios de producción social genera asimismo la pérdida de toda unidad y toda armonía en el vínculo orgánico entre los seres humanos y la naturaleza. Una naturaleza que también (des)aparece fragmentada en una multitud de recursos privados aislados a ser explotados de manera salvaje por personas alienadas, quienes sólo ven su vínculo con el entorno natural y social como un enfrentamiento con seres que les resultan extraños, ajenos e incluso hostiles, y que por tanto deben ser sometidos todo cuanto sea posible a su poder particular. § 13 Dijimos que la unidad inmediata del trabajo en común se destruye mediante la privatización de los medios de producción social, y que entonces quienes los señalan como su posesión privada pretenden apropiarse de manera exclusiva del poder de esos medios (§§ 10 y 12). Es decir, los vuelven como una extensión de su propio cuerpo, como si se tratara de cualidades personales suyas. Y, a la vez, los mismos medios quedan envueltos en esa apariencia de ser “naturalmente” la propiedad exclusiva de alguien. Este fenómeno, característico de la enajenación, es el fetichismo (12) de la propiedad privada, que se adhiere simultáneamente a los medios de producción y a las personas que los reclaman para sí como su poder personal, cuando en realidad los medios de producción y su poder (al igual que todos los demás bienes y servicios) brotan de la naturaleza y del trabajo social, y por tanto nos pertenecen a todxs. Sin embargo, bajo la enajenación, lo que es común a todxs se encuentra –como vimos (§§ 11 y 12)– objetivamente oculto, invisible, ignorado. § 14 Ahora bien, el fetichismo de la propiedad privada de los medios de producción es sólo el caso fundamental de un fenómeno que se extiende a todos los productos de la naturaleza y del trabajo en común, incluidas las personas, bajo el estado de enajenación. Se trata del fetichismo de la propiedad particular, que consiste básicamente en tomar las cualidades o propiedades particulares de una persona o de una cosa (siempre producidas natural y socialmente) sencillamente como un valor o un poder propio de esa persona o de esa cosa, como algo simplemente dado en ella, ignorando así que ese valor/poder “suyo” es siempre el resultado de un inmenso proceso de relaciones que la excede, ya que en cada caso se trata precisamente de una compleja producción de la naturaleza y del trabajo social. Bajo el efecto de este fetichismo, nuestro mundo se encuentra entonces plagado de objetos y sujetos venerados como (13) valiosos o poderosos por sí mismos, ya que objetivamente no podemos ver con claridad su origen social-natural. § 15 La sociedad enajenada es una sociedad que depende del (intercambio de productos en el) mercado. En ella cada persona particular se ve obviamente privada de toda una serie de mercancías que inmediatamente ella misma no produce, y que por lo tanto se ve obligada a intentar obtener a partir de un intercambio con sus propias mercancías. Ahora bien, para facilitar estos intercambios no ha tardado en imponerse una mercancía mediadora que es eso que llamamos “dinero”. Así, las personas abandonan masivamente el trueque y pasan a vender y comprar sólo a cambio de dinero, el cual se vuelve así el más nocivo de los objetos fetichizados. ¿Por qué? Pues porque, en una sociedad en la que (casi) todo se vende y se compra a través del dinero, éste se vuelve la cosa “mágica” que concentra en sí misma – como una propiedad particular suya– el increíble poder de obtener (casi) todo otro valor/poder humano. Ese brillo enceguecedor que adquiere así el dinero hace que aparezca como el gran pilar de la vida social, a la vez que contribuye a ocultar todavía más los únicos verdaderos fundamentos de ésta, las únicas auténticas fuentes de valor/poder humano, a saber: la naturaleza y el trabajo en común, que ya de por sí se hallan enajenados por la privatización de los medios de producción (§§ 10-12). (14) § 16 Pero ¿cómo mantiene la sociedad enajenada su (des)orden? Lo hace no sólo mediante la generalización del fetichismo de la propiedad particular, que incluye al de la propiedad privada (§§ 13-14), sino también a través de un medio de producción muy especial llamado “Estado”. El Estado es un medio de producción de orden social mediante la fuerza y las leyes. Ha nacido como un invento de lxs más poderosxs para resguardar sus intereses, esto es, para conservar –e incrementar– eficazmente su propiedad privada (= “su” poder), pero siempre se presenta como el guardián de los intereses de todxs (o interés general), como el gran defensor de el orden (como si hubiese un único orden social posible). § 17 El Estado moderno se consolida así, en primer lugar, como un gigantesco aparato constituido por: (a) una formidable concentración de fuerza policial y militar; (b) un conjunto de leyes protectoras de la propiedad privada; y (c) un gran número de personas (agentes, oficiales, funcionarixs, burócratas) involucradas en hacerlo funcionar de manera eficaz. Pero además, en segundo lugar, el Estado asume la apariencia de representar los intereses de todxs y hasta de estar también compuesto y controlado por todxs lxs integrantes de la sociedad, como si se tratase de una armónica comunidad de ciudadanxs iguales ante la ley, o, mejor dicho, igualmente propietarixs (aunque en la sociedad (15) reine la más extrema desigualdad de propiedad) ante una ley que defiende el “derecho a la propiedad privada” antes que cualquier otra cosa. Este Estado es, después del dinero, el segundo fetiche más pernicioso de la sociedad enajenada. III. Expropiación § 18 Empezamos recordando que la naturaleza tiene una historia, y que la historia social-humana, profundamente cambiante, es una parte de la historia natural (cap. I, § 1). Por lo tanto, ni lo natural ni lo social tienen nada de eternamente igual a sí mismos. (Y hoy sabemos bien que la eternidad no es más que una fantasía inconscientemente suscitada por nuestro miedo al cambio y, en particular, a la muerte: necesitamos creer en la existencia de alguna realidad que sea absolutamente fija, inmóvil, quieta, sólida, segura). § 19 La enajenación (cap. II) existe desde hace mucho más tiempo que la sociedad capitalista, y por lo tanto, aunque no haya capitalismo sin alienación, ésta no constituye el fenómeno más típico de aquél. Lo que caracteriza específicamente al capitalismo es más bien la expropiación que, no obstante, sólo se vuelve posible sobre la base previa de la enajenación. § 20 (16) La expropiación no consiste ya en la privatización de los medios de producción (cap. II, §§ 10-13), sino más bien en la privación de medios de producción a una enorme multitud de personas. Éstas se convierten en trabajadorxs expropiadxs (o desposeídxs) de todo medio de producción con el cual poder ejercer autónomamente su fuerza de trabajo (capacidad laboral), y se ven entonces obligadas a intercambiar en el mercado esa fuerza de trabajo por los recursos necesarios para poder sobrevivir. Mientras tanto, quienes han acumulado los medios de producción expropiados a aquellas personas, se convierten en lxs capitalistas para quienes ellas habrán de trabajar si desean subsistir. § 21 Pero ¿para qué lxs capitalistas, que sí poseen todo lo necesario para producir, podrían estar interesadxs en adquirir también la fuerza de trabajo encarnada en la corporalidad de las personas expropiadas? Para poder descargar todas las labores más pesadas sobre éstas, pero también –y sobre todo– para obtener ganancias en el mercado. ¿De qué manera? Mediante la explotación de la fuerza de trabajo por ellos adquirida. § 22 La fuerza de trabajo es la única mercancía que produce valor/poder mientras es utilizada en el proceso laboral, el cual obviamente debe involucrar también los medios de (17) producción (de origen natural y social). La persona trabajadora desposeída es inmediatamente la propietaria de la fuerza de trabajo encarnada en su cuerpo. Ahora bien, durante todo el tiempo en que aquélla debe ceder el uso de su capacidad laboral a la persona capitalista, es ésta última la que pasa a beneficiarse de aquélla como si fuese su propietaria efectiva, como si se tratase de cualquier otro de “sus” medios de producción. Mientras que, por el contrario, durante el tiempo en que la persona expropiada se encuentra fuera del poder de la capitalista, no puede hacer un uso eficaz de su propia fuerza de trabajo por carecer de medios de producción; por lo tanto, de poco le sirve ser propietaria de algo que no puede utilizar por sí misma. § 23 La explotación de la persona trabajadora expropiada consiste en que el valor/poder que su fuerza de trabajo produce mientras es utilizada por la persona capitalista, es siempre mayor (es un “plusvalor” o “plusvalía”) respecto de la remuneración recibida, pues no se le paga por el trabajo efectivamente realizado (que le pertenece a otro), sino sólo por lo que cuesta en el mercado la adquisición de su mera fuerza o capacidad de trabajo. De allí provienen las ganancias del capital propiamente dicho, es decir, la “magia” del dinero que parece valorizarse/empoderarse a sí mismo, o –como dice Marx– “poner huevos de oro”, cuando se lo invierte en adquirir esa maravillosa mercancía que es la fuerza de trabajo de las personas expropiadas. (18) § 24 Lxs trabajadorxs expropiadxs son así claramente las personas más desfavorecidas en la sociedad capitalista, donde a la enajenación se suma la expropiación y con ella la explotación. Sin embargo, ellxs no realizan la totalidad del trabajo social (cap. 1, § 3) ni son lxs únicxs afectados por la enajenación de éste en trabajos privados y respecto de la naturaleza no-humana. Por lo tanto, no incumbe sólo a la clase trabajadora expropiada advertir la necesidad de una transformación profunda del orden social y llevarla a cabo, sino a todxs, incluso a lxs pocxs ilusxs e ignorantes que inmediatamente creen beneficiarse con el capitalismo. Un orden social que, antes que la cumbre de la civilización humana, es más bien la continuidad más evidente de nuestra naturaleza salvaje aún por civilizar o humanizar (cap. 1, §§ 6-7). IV. Reapropiación § 25 Frente a la actual enajenación social-natural, la expropiación y la explotación capitalistas, no hay otra solución de fondo que la reapropiación de todo el valor/poder por y para el sujeto social (re)unificado y su madre naturaleza, es decir, por y para lxs auténticxs productorxs de valor/poder. (19) § 26 Esa reapropiación consiste ciertamente en la supresión de la propiedad privada de los medios de producción social, para poder así volver a la apropiación armónica entre la naturaleza y el trabajo en común directamente vivido como trabajo en común. Esto es, no ya como una caótica producción particular de fetiches (humanos y cósicos), sino como una bien organizada generación colectiva de riqueza, bienestar, valor/poder, por y para todxs, incluida la naturaleza misma, que es nuestro sostén último. § 27 La tendencia a esa reapropiación como reconciliación de la sociedad consigo misma y con la naturaleza es lo que llamamos comunismo. Ahora bien, esa tendencia no reside en ninguna necesidad objetiva (o fatal) inherente a la marcha histórica de las cosas –como deseó Marx–, sino solamente en la necesidad subjetiva (o vital) inherente a la consciencia de todxs quienes entendemos que debemos –que nos es necesario– reapropiarnos de todo lo que tenemos en común, y trabajamos políticamente (cap. 1, § 2) para lograrlo. § 29 El comunismo no es más que un modo de pensar y de vivir tendiendo hacia la reapropiación. Pues entender que la enajenación , la expropiación y la explotación son el origen de todos nuestros males sociales, es tender a su superación. (20) El comunismo sólo se trata de ese entender y de ese tender teórico-práctico. § 30 El comunismo bien entendido no es, y nunca ha sido, ningún partido o régimen político autoritario o totalitario, centrado en el poder exclusivo de una burocracia explotadora y represora. Aunque tanto los ideólogos de esos partidos y regímenes como los ideólogos del capitalismo “democrático” y “liberal”, se hayan empeñado siempre en asociar así el concepto de comunismo al dogmatismo y a la opresión, nosotrxs sabemos bien que el comunismo es la auténtica sabiduría democrática y libertaria. § 31 En efecto, el comunismo jamás ha sido una ciencia exacta. Antes que nada es filosofía crítica en común, pensada por y para todxs, para la emancipación de todxs, es decir, para nuestra reapropiación social-natural. Es el verdadero sentido común crítico, y sabe que lo es. § 32 Marx señaló con mucha agudeza que la enajenación y el fetichismo no se superan simplemente desvelándolos desde la teoría crítica, porque suponen un desgarramiento real de la práctica social, que solamente puede ser subsanado mediante la práctica revolucionaria: «el poder material tiene que ser derrocado por el poder material». Pero añadió enseguida que «también la teoría se convierte en un podermaterial cuando prende en las masas», es decir, que la teoría crítica se vuelve precisamente una poderosa práctica revolucionaria cuando es asimilada por las grandes mayorías, cuando se hace carne del cuerpo social y su trabajo colectivo, realizándose. § 33 Ahora bien, el comunismo no llama a las personas a salir simple e inmediatamente a “violar la propiedad privada”, haciéndose así meter presas por el Estado capitalista. No se trata de realizar ninguna acción aislada ni demasiado apresurada, como aquélla, sino sencillamente de ayudar con paciencia a entender que la enajenación y la expropiación son el origen de todos nuestros problemas sociales, invitando así a tender colectivamente a la reapropiación mediante la construcción de una sociedad cada vez más solidaria, sustentable y justa. No es poca cosa, nos llevará mucho tiempo. Pero no hay nada mejor que podamos hacer. (21)

jueves, 25 de agosto de 2022

¿El capitalismo y el neoliberalismo generan sociedades más violentas?

¿El capitalismo y el neoliberalismo generan sociedades más violentas? Sputnik Mundo Video Con la llegada de Gobiernos de izquierda a la mayor parte de América Latina los cuestionamientos a sistemas capitalistas como el neoliberalismo han abierto el debate respecto a qué tanto la ideología detrás de estos modelos es generadora de violencia en la sociedad. La idea de que sistemas que priorizan la propiedad privada y el libre mercado se vuelven semilleros de violencia y problemas sociales ha sido planteada desde tiempos de la Ilustración por filósofos como Jean-Jacques Rousseau y ha sido ampliada y estudiada por autores como Karl Marx, Karl Polanyi, Mark Fishery hasta Rosa Luxemburgo, entre otros. En entrevista para Sputnik, David Pavón-Cuellar, doctor en Psicología por la Universidad de Santiago de Compostela, opina que "el capitalismo es esencialmente violento" en tanto que sus "procesos de mercantilización y liberalización tan solo han podido implantarse de modo violento al socavar, desgarrar y aniquilar instituciones, culturas y sociedades enteras". Estela Díaz, ministra de las Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual de la provincia de Buenos Aires, Argentina - Sputnik Mundo, 1920, 29.06.2022 América Latina "No hay condiciones para la igualdad de género en un mundo neoliberal" 29 de junio, 21:09 GMT En este sentido, Pavón-Cuellar considera que la propia estructura capitalista del modelo neoliberal, que tiende a la expansión, genera violencias estructurales toda vez que "la acumulación del capital, su operación básica y necesaria, implica una incesante acumulación primitiva, una conquista de nuevos mercados, una extracción de nuevos recursos, una destrucción de nuevos ecosistemas, una colonización de nuevas tierras, una desarticulación y subsunción de nuevas regiones de nuestra cultura y de nuestra subjetividad". "Para que los capitales puedan incrementarse como lo hacen, tienen que violentar a una gran parte de la población mundial al condenarla a los más diversos males, entre ellos el exceso de trabajo con sus consecuencias como el estrés o el cansancio crónico, la miseria que resulta de la explotación del trabajo en el sur global y las enfermedades y muertes prematuras de las víctimas de la desertificación y la contaminación por efecto de una lógica perversa capitalista de sobreproducción y sobreconsumo", señala el investigador. El capital crece en el individualismo Aníbal Garzón, sociólogo de la Universidad Autónoma de Barcelona, considera que la violencia estructural del modelo capitalista se manifiesta "cuando no se cubren las necesidades básicas" de la población, a la cual se le hace responsable de sus carencias, pese a las desigualdades perceptibles en prácticamente todas las naciones y a pesar de que cada persona y familia tiene un contexto distinto. Según un informe del Banco Mundial, en los últimos 30 años la movilidad económica entre generaciones se estancó, principalmente en países en desarrollo. El neoliberalismo ha implementado desde su maquinaria ideológica un individualismo extremo, donde el egoísmo, el fracaso en la vida no es por un mecanismo del modelo económico, sino el fracaso eres tú, lo que termina generando es una presión constante, psicológica, una presión a nivel social" que deriva en actos de violencia y delincuencia, afirma Garzón en una conversación para Sputnik. Para el docente universitario el sistema capitalista alimenta la idea de que el individuo es pequeño e insuficiente, por tanto, debe competir para crecer, pero siempre enfocado a la superación del otro y no al crecimiento colectivo, lo que a su vez alienta al egoísmo. "Tenemos que ser competitivos […]. La competencia puede ser buena, puede ser sana y puede generar iniciativa, pero esa competencia nunca puede estar apartada de la cooperación y de la identidad colectiva, yo puedo competir con otro, pero con la idea de que yo arrastre a la otra persona de llevar un beneficio común", comenta. En este tenor, David Pavón-Cuellar señala que los modelos capitalistas producen sujetos posesivos, acumulativos, asertivos, agresivos y competitivos que, lo mismo pueden verse en los líderes de organizaciones criminales como en los especuladores de la bolsa o en los empresarios y emprendedores con "mentalidad de tiburón" que siempre apuestan a ganar y dominar por sobre todo. El partido México Republicano busca fortalecer los vínculos entre México y Estados Unidos. - Sputnik Mundo, 1920, 04.08.2022 América Latina México Republicano, la nueva fuerza política que adora el capitalismo y ve la victoria de Sheinbaum 4 de agosto, 17:04 GMT "La violencia de estos individuos se explica por su competitividad, sí, pero también por muchos otros factores, entre ellos su desvinculación interna con respecto a la comunidad, una desvinculación que a su vez genera diversas actitudes que favorecen la violencia, como el egoísmo, los abusos, la desconfianza, la hostilidad hacia los otros y evidentemente la rivalidad y la competitividad", explica. Además, el autor de Psicoanálisis y revolución apunta que el capitalismo promueve la idea de que el prójimo deja de ser "pareja, familiar, amigo, compañero o conciudadano para convertirse en un simple socio, en un proveedor, en un comprador potencial, en un recurso humano explotable o un competidor". Ambos especialistas coinciden en que este egoísmo inherente a la competencia voraz del capitalismo, no podría darse sin promover el individualismo, es decir, dejar de pensar en lo colectivo para abocarse únicamente en lo subjetivo, incluso si esto pone en riesgo la existencia de una comunidad que termina sometida a las condiciones que imponen los empresarios y el Estado. "El capital no solo necesita del individualismo para dividir y vencer a la humanidad en general, sino también para sustituirse a cualquier entidad colectiva humana particular, culturalmente particularizada, que pueda resistírsele y estorbar sus procesos", opina Pavón-Cuellar. Por ello, los aparatos ideológicos y represivos del Estado someten a los individuos para convertirlos en ciudadanos dóciles y trabajadores explotados, bajo una idea de falsa libertad en la que nadie es obligado a trabajar, pero todos necesitan trabajar para subsistir, incluso si esto se da en condiciones de explotación. La explotación ha ido generalizándose y normalizándose hasta el punto de pasar desapercibida, porque el trabajo explotado ha terminado convirtiéndose en el único trabajo posible, porque no hay otra forma de trabajar que no sea la de ser explotado, pero también porque los aparatos ideológicos y disciplinarios del capitalismo nos han hecho aceptar e incluso desear nuestra explotación, amar nuestras cadenas, como en la servidumbre voluntaria que Étienne La Boétie ya denunciaba en el siglo XVI", opina David Pavón. La falsa y armada libertad del capitalismo Las narrativas que el capital ha adoptado como la falsa idea de libertad o la superación personal como meta del éxito sin mediar en las desigualdades sociales y los privilegios de las clases dominantes, son recursos que se utilizan para sustentar el poder, justificar las violencias estructurales y las guerras en otros países. Ejemplo de ello, según Aníbal Garzón, es el discurso estadounidense de democracia y respeto a los derechos humanos mientras bombardea Siria, lo que evidencia "una sociedad del tipo Mundo feliz donde los oligarcas" se apropian de discursos completamente contrarios a sus acciones. "Sobra decir que estas justificaciones y otras más constituyen solo pretextos con los que se distrae la atención de los verdaderos motivos de las guerras modernas, motivos generalmente asociados con el sistema capitalista, como el control del comercio, el saqueo de los territorios, la protección de inversiones, la conquista de nuevos mercados, la disposición de materias primas estratégicas, la defensa de intereses de empresas nacionales o transnacionales, el desarrollo de la rentable industria armamentista", opina David-Pavón Cuellar Armas de EEUU - Sputnik Mundo, 1920, 01.08.2022 Internacional En EEUU se venden armas "como si fueran a ser utilizadas para la guerra" 1 de agosto, 12:42 GMT Tan solo los últimos dos años, las principales armerías de EEUU reportaron ganancias de más de 1.000 millones de dólares únicamente por la venta local de rifles AR-15, según un informe presentado ante el Congreso de Estados Unidos, país que concentra el 34% de las ventas globales de armas. Según datos del Instituto Internacional de Investigaciones para la Paz de Estocolmo (SIPIR, por sus siglas en inglés) entre 2013 y 2017 las ventas de armas en el mundo crecieron un 10% en comparación con el periodo entre 2008 y 2012, lo que deja ingresos por más de 100.000 millones de dólares al año. Este sector será tanto más próspero cuanta más violencia haya en el mundo. Su negocio es la violencia, tanto la criminal como la bélica legal. Nos hemos enterado recientemente, por ejemplo, del alza exponencial de los precios de las acciones de los fabricantes de armas gracias a la lucrativa guerra en Ucrania. Quizás esta guerra sea una catástrofe para quienes la están viviendo, pero es la mejor noticia del año para los accionistas de la industria militar", recuerda David Pavón-Cuéllar. La industria armamentística es clave para la operación del capitalismo, pues no solo legitima la violencia del Estado que combate a la delincuencia y a los "comunistas" que amenazan con robar todo, sino que genera un círculo vicioso que permite al crimen organizado adaptarse a la dinámica capitalista de acumular y dominar, gracias a las ventas de armerías internacionales, mientras que las grandes trasnacionales eluden las críticas al no basar sus estrategias en ataques armados. Es más fácil pensar en la violencia del crimen organizado que en la de grandes empresas, como las de refrescos azucarados y comida chatarra, que matan con sus venenos a muchas más personas que los peores carteles de narcotraficantes", señala Pavón-Cuellar.

miércoles, 24 de agosto de 2022

La República de Platón y los Guaraníes

La República de Platón y los Guaraníes de José Manuel Peramás Cavilaciones y contradicciones de un jesuita del siglo XVIII Por Jesús Aller | 24/08/2022 | Cultura Fuentes: Rebelión [Imagen: misión de San Ignacio Miní (hoy en Brasil)] Durante el siglo XVII, la selva que riegan el Paraná y el Uruguay vio a los indios guaraníes levantar pueblos de arenisca roja hermosos y austeros para que les sirvieran de morada. Padres jesuitas lideraban su empeño de una nueva vida, con anuencia de reyes y virreyes, pero bajo la mirada reprobadora de los que sólo veían en el indio mano de obra esclava para sus plantaciones y minas. Así vivieron muchos años decenas de miles de almas, agrupadas en treinta comunidades en las que se practicaba un socialismo confesional y sin estridencias, se editaban libros en guaraní y se componía y cantaba música indo-barroca. Era aquél un oasis en el que se abolió la pena de muerte, la jornada laboral era de seis horas diarias y se cultivaban con esmero casi todas las artes. Los padres de la Compañía reinterpretaron las creencias de los indios, y el catolicismo sirvió de molde para el aguyé de los guaraníes, su ancestral búsqueda de una “tierra sin mal”. Lamentablemente, el espíritu del capital conspiraba contra todo aquello y al fin logró echarlo por tierra, aunque sin conseguir que su memoria se desvaneciera y dejemos de buscar claves y lecciones en una experiencia cargada de ellas. ¿Cómo era en realidad la vida en aquellos falansterios clericales y selváticos? Los testimonios de los que la vivieron resultan preciosos, y por ello me gustaría recordar aquí el de José Manuel Peramás, uno de aquellos jesuitas temerariamente dispuestos a construir un paraíso en la tierra. Un humanista en la selva José Manuel Peramás nació en Mataró el 7 de marzo de 1732 y con quince años ingresó en la Compañía de Jesús, en la que realizó estudios de literatura y filosofía. En 1754, atraído por la labor evangelizadora de su orden en América, viajó al Virreinato del Río de la Plata, y tras concluir su formación y ser ordenado, a finales de 1758 fue destinado a la misión guaraní de San Ignacio Miní. En ella se entregó con otros tres padres a la cristianización de los indios. Peramás sólo permaneció un año y medio en la selva, pues en seguida fue encargado de la cátedra de retórica de Córdoba, que ocupó hasta la expulsión de los jesuitas de los reinos hispanos en 1767. Establecido después en Faenza (Italia), desarrolló una extensa producción literaria en latín, en la que destacan biografías de miembros de su orden, misioneros en las tierras americanas; el poema De invento novo Orbe; Annus patiens, su relato de las vicisitudes del destierro sufrido; y De administratione guaranica comparate ad Republicam Platonis commentarius, de 1793, donde contempla las ciudades levantadas en la selva con ojos de humanista y responde a los difamadores de la Compañía. Esta obra fue vertida al castellano en Argentina por Emecé en 1946 como La República de Platón y los Guaraníes, con prólogo del historiador y jesuita argentino Guillermo Furlong y traducción y notas de Juan Cortés del Pino. ¿Comunismo guaraní? En La República de Platón y los Guaraníes, Peramás contrasta la doctrina platónica y la realidad guaranítica para distintos aspectos de la vida. Somete así a escrutinio la ubicación de las ciudades, la construcción de las casas, los ciudadanos, los templos y sacrificios, la comunidad de bienes, los casamientos, la educación de la juventud, la música, los bailes, el trabajo colectivo, las comidas públicas, las artes y su desarrollo, el comercio, las relaciones con los extranjeros, el vestido e indumentaria, los magistrados, las leyes, el orden público, las penas, los funerales y los entierros. En cada uno de estos capítulos hallamos datos de interés sobre la vida en las misiones, al tiempo que las normas y costumbres establecidas en ellas quedan adornadas de referencias clásicas. La fuente de inspiración de los misioneros estuvo sin duda más en las Leyes de Indias que en el filósofo ateniense, con lo que las semejanzas descritas por Peramás se deben sobre todo a coincidencias o paralelismos en cuestiones lógicas y de buen sentido, con valor universal. En cualquier caso, las analogías expuestas se leen con placer, por su amable erudición y su reivindicación de una sociedad armoniosa, que al final nos parece como idealizada en un tiempo mítico: “No había entre ellos un solo soldado profesional. Sin embargo, llegado el caso, todos estaban en condiciones de actuar como soldados. En esto seguían el ejemplo de Platón, el cual, como arriba dijimos, deseaba que todos los ciudadanos, incluso las mujeres, estuviesen debidamente adiestrados para el caso de una guerra forzosa.” Tiene especial interés lo que se detalla sobre la organización de la vida. En las misiones cada año se atribuía a cada familia un campo para que lo cultivara en su beneficio, mientras otras tierras eran de la comunidad: “Con este sistema, todas las familias eran casi iguales y poseían los mismos bienes, a no ser que alguno cultivase su campo con mayor diligencia y obtuviese mayores cosechas. Pero esto introducía una desigualdad insignificante, y más bien constituía un estímulo (…). Por lo demás, entre los guaraníes no había un solo mendigo; porque si alguien no podía trabajar, era alimentado públicamente, y si podía, era obligado al trabajo.” Contra los que habían afirmado que los indios eran esclavos de los jesuitas, argumenta Peramás lo raro de que nunca hubiera sublevaciones contra amos tan escasos en número e indefensos, y aduce el testimonio de un noble español que vivió entre los guaraníes y tras observar la labor infatigable de los misioneros llegó a decir: “No son los indios esclavos del misionero; son los misioneros esclavos de los indios.” Una selva de opiniones La obra aporta también una aproximación a las interpretaciones de diversos autores sobre las misiones. El abate Raynal, historiador, enciclopedista y fustigador del colonialismo en su Histoire des deux Indes (1770), dedica sin embargo alabanzas a la comunidad de bienes y la forma de vida establecida por los jesuitas. Peramás se queja, no obstante, de que Raynal vea en esta sociedad sólo un reflejo de una filosofía humana y no el plegado a las directrices evangélicas, lo que hace que lo apostrofe: “Raynal, el bien de la sociedad no puede derivar de las doctrinas pestilentes de los filósofos modernos (entre los cuales estás incluido), sino de la doctrina y preceptos de Jesucristo.” Entre los que vieron aquello con buenos ojos están también Buffon, Ladouceur, Haller, Büsching o Montesquieu. Peramás menciona también detractores, como el holandés Cornelius de Pauw, aunque, en general, sus invectivas son tan irreales que provocan más risa que otra cosa. En un próximo artículo recogeré más valoraciones sobre la obra de los hijos de Loyola en Paraguay. Jesuitas: entre La misión y La araña negra Quizá lo más chocante de La República de Platón y los Guaraníes sea su capítulo postrero, titulado: “Apóstrofe a los filósofos liberales”, en el que Peramás afirma tajantemente que la ordenación social descrita no sería aplicable a los territorios europeos, en los que, una vez establecida la desigualdad de clases, pretender eliminarla equivaldría a crear en los pueblos un horrible estado de confusión. Sin duda las noticias que llegaban de Francia aquellos días afianzaban esta opinión. Además, según el otrora evangelizador de los guaraníes: “No hay precepto natural que diga que todos somos iguales, ni Dios exigió jamás semejante cosa para el buen gobierno de los pueblos.” Y no es menos cierto para él que: “¡Cuántas y cuán variadas dificultades crea esta platónica comunidad de bienes e igualdad de todos! En ninguna parte, hasta ahora, ha existido ciudad alguna que se rigiera por estas instituciones, ni creo que podrá existir jamás en el futuro.” ¿Acaso no recuerda el autor de esta frase lo que él mismo contribuyó a crear en América? Por lo visto, no. Peramás se explaya citando todas las diferencias sociales y pecuniarias sancionadas por la divinidad en las sagradas escrituras, y concluyequeDios aprueba la desigualdad y ésta es legítima, siendo a la par necesaria, pues, como se vio, otra cosa es imposible. Colectivista en América, nuestro reverendo padre se transfigura en Europa en un furioso reaccionario. Y en todo momento encuentra apoyo en la biblia para sus afirmaciones, tan diversas. Así da gusto. Nada de esto debe extrañarnos. Comprometida a muerte con el antiguo régimen que garantizaba sus privilegios, la iglesia católica miraba con horror el igualitarismo que predicaban los abanderados del nuevo orden social. Ello no fue óbice, sin embargo, para que enfrentados al reto de extender su fe en tierras lejanas, los jesuitas fueran capaces de crear, inspirados por lo mejor de la doctrina cristiana y sacando todo el provecho posible de las Leyes de Indias, un milagroso oasis de colectivismo y coexistencia armoniosa en las selvas de Sudamérica. El sueño no duró demasiado, pero aún nos ilumina. El padre Peramás falleció en Faenza el 23 de mayo de 1793 tras una breve y dolorosa enfermedad. Entre sus papeles más íntimos encontraron unas líneas en las que confesaba su voto al oficiar diariamente el sacrificio de la misa: “Pro America; Pro Indis et Nigris; Pro Juventute.” Blog del autor: http://www.jesusaller.com/. En él puede descargarse ya su último poemario: Los libros muertos. Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.